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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Baño de multitud, cueste lo que cueste

Es paradójico que el Presidente de la República recurra a financiar un acto político por el aniversario del Partido Colorado como manera de apuntalar su golpeada imagen de las últimas semanas siendo que él y su entorno se han caracterizado por el desprecio indisimulado a la clase política de su partido.
El “baño de multitud” que pretende el Mandatario difícilmente engañe a alguien. Será más que nada una muestra de fidelidad de dirigentes que ya son fieles o que al menos simulan serlo.

Cartes, que se presentó siempre como el abanderado de una “nueva política” y un crítico de las viejas costumbres de la dirigencia de su partido –y de la paraguaya en general– hará en este acto “uso y abuso” de símbolos tradicionales del coloradismo e invertirá de su peculio, como ya hizo en las campañas electorales (según se vanaglorió), para recibir halagos, vítores, hurras y hasta, seguramente, ruegos inflamados para que se eternice en el poder.

La ejecución de 8 jóvenes militares en la zona norte del país a manos de un grupo narcoterrorista (según presume el Gobierno), además de exponer el fracaso de las fuerzas de seguridad en tres años de militarización de esa región –a los que se sumó el mazazo en el Congreso contra la posibilidad de reelección– vino a trastrocar algunos planes.

El Presidente se vio obligado a suspender abruptamente la inauguración de obras que venía haciendo semanalmente, a anunciar que se ponía al frente de la lucha contra el EPP, tratando de dar una imagen de firmeza, y a denunciar, sin muchas explicaciones al respecto, la existencia de un plan para atentar contra su vida y la de su familia, provenientes, según se entendió, de un narcotraficante molesto con él.

El Gobierno también aprovechó la crisis para crear al antagonista que todo régimen político en problemas necesita para justificarse. Este enemigo no es, como tal vez se podría haber esperado, el EPP, el terrorismo, el narcotráfico, los inmigrantes o un país extranjero, sino que salió del más rancio de los diccionarios de Teorías de Conspiración conservadores: los partidos de izquierda y todos sus eventuales aliados, incluyendo a los correligionarios que se atrevan a dialogar con ellos. Cualquier parecido con el stronismo, obviamente, no es casual.

A partir de estas premisas, la hoja de ruta del cartismo que se puede presumir es que intentará desde ahora, al tiempo de hablar de una necesaria “unidad nacional”, marcar una línea divisoria tajante: ellos o nosotros, amigos o enemigos, café o leche (como decía el dictador de triste memoria).

Tal vez finalmente no sea tan negativo que el cartismo, sus validos y sostenedores, pretendan moldear un Partido Colorado genuino y definitivamente conservador, sin las veleidades ya del “socialismo humanista” que mencionó allá por el 2007 el expresidente Nicanor Duarte Frutos.

De hecho, si evaluando las acciones en los tres años de esta administración, hiciéramos una lista de los “principios” del cartismo, nos encontraríamos con un decálogo de la derecha clásica: ensalzamiento del individualismo, de la propiedad privada, de un Estado ultraconfesional (a pesar de lo que diga la Constitución) y, sobre todo y más que nunca en esta coyuntura, un rechazo frontal a todo lo que huela a posturas progresistas.

Es posible que el acto de mañana sea la ocasión para que Cartes, más o menos eufemísticamente, anuncie este “nuevo” Partido Colorado y le diga a su hueste lo mismo que dijo a los jefes militares luego de la masacre de Arroyito: “el que no esté dispuesto, puede retirarse”.

Habrá que ver cuántos son los dirigentes colorados que se quedarán realmente convencidos del proyecto cartista y quiénes se irán solamente en caso que se estrelle.

Por Marcos Cáceres Amarilla

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/bano-de-multitud-cueste-lo-que-cueste-1516578.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

11 comentarios en “Baño de multitud, cueste lo que cueste

  1. “Si el pueblo lo pide”

    Por Edwin Brítez

    Luego de la concentración cartista en Capiatá por el aniversario del Partido Colorado surgió la duda de si el presidente Cartes está a favor o en contra de la reelección, ya que en su discurso hizo un paréntesis para responder al “clamor popular” que rugía en favor del rekutu (reelección) y manifestar: ustedes –señalando a su audiencia– saben quiénes se oponen (refiriéndose a los senadores), averigüen y verán quiénes son los que están en contra, pero ellos decidieron y hay que respetar.

    Un sector de la platea quedó congelado con las palabras del presidente, sobre todo Zacarías Irún que en ese momento estaba parado haciendo ademanes a la gente para levantarse también y que griten más fuerte: “rekutu, rekutu”. Más de uno en la platea chequeó con el de al lado si escuchó bien lo que dijo HC, y unos meneaban la cabeza de abajo para arriba mientras otros la meneaban de un costado a otro, sin que los espectadores pudiéramos adivinar si esto último significaba una respuesta o una opinión en contra de lo que escuchó.

    Al día siguiente averigüé con los periodistas que cubrieron el acto; unos dijeron que sí dijo, otros que no escucharon y algunos dijeron que Cartes no terminó de construir la frase. Los dirigentes cartistas dejaron sentada la posición de que no se agotó aún el trámite para buscar la reelección mientras que los opositores del mismo partido tratan de imponer el criterio de que este año ya no corresponde plantear la enmienda y que el próximo año ya será muy tarde para hacer el intento.

    En consecuencia, tendremos la reelección en la sopa hasta el próximo año y de esa forma el gobierno estará logrando su objetivo de ganar tiempo a la ansiedad colorada de saber ya nomás con qué caballo tirarse a la pista. Este estado emocional es capitalizado por el senador Mario Abdo Benítez (Marito) que aprovecha la indecisión y las metidas de pata del gobierno, mientras de costado ataca Nicanor tratando de levantar en rebeldía al colorado de a pie que no recibe beneficios ni atención del gobierno.

    Volviendo al tema de lo que dijo el presidente en la concentración partidaria. ¿Fue un desliz? ¿Delató su intención verdadera de no buscar la reelección? Creo que Cartes es jefe de campaña de su propia reelección y la confusión verbal que provoca sus palabras es una forma deliberada de extender el tiempo en su favor. Y entre nos; ¿ustedes creen realmente que él no busca la reelección?

    Si bien tuvo un fuerte sujetate en el Senado con la acción concertada entre su interna y sectores de la oposición que rechazaron el proyecto de enmienda, no creo que aún esté todo dicho sobre el tema. Y otra cosa entre nos; ¿ustedes creen realmente que ese acto de Capiatá era para festejar el aniversario de la ANR y no para alentar la reelección?

    Ya lo dijimos antes, la reelección de Cartes es una alternativa de otro período en el gobierno dentro de un proyecto de poder continuista. La apuesta mayor está dada en tratar de ganar el Ejecutivo, pero el proyecto continuista no se basa en la presidencia de la República solamente y tal vez ni siquiera solamente en el Partido Colorado, como tampoco termina en un solo o en dos períodos.

    Si no corre la fórmula de la reelección presidencial, seguirá la idea del continuismo cartista que puede tener la vertiente de postular a un colorado cartista a la presidencia y colocar en los demás cargos a personas que respondan al proyecto de poder, o finalmente acoplarse a un proyecto ganador dentro del Partido Colorado para ejercer presión desde la oposición interna, a través de la coloradocracia y de la gerentocracia empresarial, en alianza con sectores de la oposición y de los grupos de presión, exactamente como se proyecta a la inversa una alianza de hecho entre la izquierda opositora y la izquierda interna de la ANR.

    En otras palabras, poco importa si dijo o no dijo. Hay que respetar (a los senadores) mañana puede ser hay que respetar lo que dice Diputados también, luego lo que dice el Partido Colorado y pasado mañana lo que dice la justicia, o lo que dice el pueblo. ¿O ya lo olvidaron?

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    Publicado por Anónimo | 18 septiembre, 2016, 6:00 am
  2. El problema de un escenario sin precio

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    En un mar de adversidades políticas, el único beneficio que tiene la administración de Horacio Cartes es la ausencia, hasta ahora, de una oposición consolidada, que se beneficie de sus repetidos yerros, que tenga un discurso atractivo y buena conexión con un electorado que se presume dispuesto a una oferta distinta a lo que hay.

    En los últimos 18 días, el presidente solamente habló públicamente en dos ocasiones: el 28 de agosto pasado hizo una arenga a los miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), en el norte del país, para decir que se ponía al frente de la lucha contra el EPP y después, la semana pasada, en la celebración del aniversario colorado.

    En el primer discurso, pretendió mostrar firmeza y en el segundo detalló presuntos logros de su gobierno. Ambas intervenciones se fueron al tacho el martes de esta semana, cuando el diputado Pedro Alliana, presidente del Partido Colorado, después de hablar con él en Mburuvicha Róga, anunció que habrá una convención partidaria para debatir, entre otros temas, la reelección presidencial.

    ¿No era que al presidente no le interesaba y que no pensaba en eso? ¿Ordenó a Alliana que saliese a decir lo que dijo? ¿Por qué?

    Teniendo en cuenta el escenario actual, no se puede descartar que el anuncio del bisoño líder partidario solamente tenga un par de objetivos reales: primero distraer la atención de los muchos problemas que están sin resolver en el contexto nacional y segundo mantener a la tropa oficialista más o menos disciplinada con la ilusión de la esquiva reelección, cuyas posibilidades son muy remotas, por la falta de votos en el Senado.

    En estos momentos, Cartes tiene en su agenda por resolver el asesinato de 8 militares del FTC, la seguidilla de crímenes mafiosos en Amambay, la crisis en la Universidad pública con estudiantes en pie de guerra, las manifestaciones campesinas y de organizaciones sociales que se anuncian a fin de mes, las denuncias de corrupción en las FF.AA. y las evidencias de censura y grosera manipulación en los medios de comunicación propiedad de su grupo económico. Hay más, pero esa sería una apretada síntesis.

    A esta altura, el único capital con que aún cuenta en abundancia el mandatario es, indiscutiblemente, su poder económico (valga la redundancia). Cada vez más, da la imagen de que él considera que todo lo puede resolver poniendo dinero lo cual, aunque tal vez no lo crea, es una cuestión que causa rechazo en la mayoría de la gente.

    El próximo sábado, el PLRA, principal partido de la oposición, tiene previsto aprobar en su convención una traba política más, casi decisiva, a la reelección, con una postura institucional en contra de esa posibilidad. De cumplirse ese anuncio, solamente quedaría la expectativa en el oficialismo de quien será el elegido para llevar la “antorcha cartista” en la próxima elección interna.

    La tentación oficialista sería imponer un candidato con el contundente argumento de que quien lo va a financiar es el presidente y, por tanto, puede hacer lo que se le antoje.

    En cuanto a la posibilidad de que gane la interna colorada la disidencia al cartismo, el precio del “abrazo republicano” (en términos estrictamente políticos), debido al nivel de tensión y de enfrentamiento que ya se empieza a notar en el partido, puede ser demasiado alto y comprometer decisivamente las chances del candidato colorado en las elecciones generales.

    Otra alternativa que algunos dirigentes mencionan, es que al presidente o a alguien de su entorno se le ocurra un disparate como forma de conservar el poder.

    Se trata de una posibilidad que parece remota, como muchas cosas que terminaron ocurriendo.

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    Publicado por Anónimo | 17 septiembre, 2016, 9:45 am
  3. Sensata decisión

    En el festejo del aniversario de la fundación del Partido Colorado realizado en Capiatá el pasado viernes 9 de setiembre, el presidente Horacio Cartes respondió, a quienes pedían su reelección, señalando que “algunos representantes del pueblo” se oponían a esa posibilidad, pero que “hay que obedecer, porque así es la democracia”. Aludió a la decisión del Senado del 25 de agosto último, por la que rechazó por mayoría un proyecto de enmienda constitucional, lo que también excluiría de hecho la vía de la reforma, por razones de tiempo. Es de desear que con esas palabras el Jefe de Estado haya puesto punto final, de una vez por todas, a las especulaciones en torno a las pretendidas enmienda o reforma de la Constitución para que él pueda ser reelecto, y que tanto tiempo distraen a la política y a la administración del Estado.

    Es digno de aplauso que el presidente Cartes haya invocado la necesidad de respetar las reglas del ordenamiento jurídico para terminar con las conjeturas que poco antes habían sido alentadas, entre otros, por los ministros Diógenes Martínez, Juan Carlos Baruja, Antonio Barrios y Enrique Riera en sendos discursos pronunciados en actos oficiales, en presencia del Primer Mandatario.

    Pero más importante aún fue la frase “vamos a trabajar” que pronunció el presidente Cartes, ya que eso es lo que necesita imperiosamente nuestro país, en vez de las rencillas políticas que desgastan a personas e instituciones. Porque sería muy bien apreciado que, en el futuro, el Primer Mandatario se ocupara exclusivamente de sus funciones, en vez de actuar, por ejemplo, como operador político de un sector de su partido, como ocurrió en las últimas elecciones internas partidarias, de las que su figura salió bastante deteriorada.

    Los graves problemas de la salud y de la educación públicas, así como la pobreza, la corrupción y la inseguridad, entre otras cuestiones de interés general, demandan toda la atención de quien ejerce el Poder Ejecutivo. Con toda seguridad, no podrán ser solucionados para el 2018, año en que termina el actual periodo presidencial, pero si el Primer Mandatario y sus colaboradores pusieran desde ahora todos sus afanes en el cumplimiento de su deber en vez de desgastarse en la baja política, es previsible que muchos problemas se habrán solucionado o disminuido sustancialmente para entonces.

    La experiencia en muchos países indica que el periodo presidencial de cinco años es suficiente para hacer muchas cosas, siempre que haya idoneidad, honestidad y dinamismo, cualidades que nuestro Gobierno debe esforzarse por demostrar en los años venideros. Asimismo, tenemos palpables ejemplos –Argentina, Brasil, Venezuela, entre otros países– en que la reelección ha tenido efectos desastrosos, devastadores, cuando sus gobernantes se dedican a practicar el populismo con el dinero de los contribuyentes, y caen en la corrupción y el clientelismo.

    En febrero último, el presidente Cartes expresó que deshonraría el compromiso que asumió si gastara su tiempo en hablar de la reelección. Pero posteriormente fue cambiando de idea ante un supuesto “reclamo del pueblo”, que no es más que barullo realizado por algunos caudillejos con su clientela política –un bichito que también les picó a la mayoría de sus antecesores–, y comenzó a dar alas a quienes impulsaban el “rekutu”, cuya posibilidad legal fue truncada en el Congreso por disidentes de su propio partido.

    Al respecto, nuestro diario se ha venido oponiendo a las periódicas e interesadas campañas en pro de la reelección presidencial, independientemente del juicio que le merezca el desempeño del gobernante de turno. En efecto, como sostuvimos en nuestro editorial del 22 de abril de 2015, el principio de la no reelección, establecido en 1992, tras el “vitaliciado” impuesto durante la dictadura de Alfredo Stroessner, es una de las disposiciones que más han favorecido la consolidación y el avance de nuestro sistema democrático. Su derogación, como se ha venido pretendiendo, en las actuales circunstancias hubiera implicado un grave retroceso político, por lo que el presidente Cartes le ha prestado un buen servicio a la ciudadanía al dar un carpetazo en Capiatá a esa cuestión, que fue tan inoportuna y perjudicial también bajo los gobiernos de Juan Carlos Wasmosy, Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo.

    Los chupamedias, de uno u otro color, tienen el hábito de promover un cambio de las reglas del juego vigentes inmediatamente después del triunfo electoral de su adalid, de modo que es de suponer que la historia se repetirá a más tardar dentro de tres años.

    Entretanto, el panorama político se ha clarificado bastante al disiparse las dudas actuales generadas desde el propio entorno presidencial. Ahora es de esperar que los ministros y los altos funcionarios acompañen al presidente Cartes en su trabajo, para que también ellos puedan decir al término de su gestión que se han esforzado por hacer un buen papel, sin desatender sus funciones ni sucumbir a la tentación de desviar recursos de cara a las elecciones internas y a las generales de 2018.

    La consigna de “trabajar” es mucho más útil para los paraguayos que el afán de mantenerse en el poder gracias a artimañas de la politiquería y la utilización de recursos del Estado. Lo mismo cabe esperar de los parlamentarios, especialmente de los colorados, que, en vez de ponerse a disposición del Poder Ejecutivo para lo que hubiere lugar, deben legislar en beneficio del país.

    El Paraguay agradecerá que el presidente Cartes y sus colaboradores se aboquen a partir de ahora a “gobernar”, que es para lo que fueron elegidos. Que el actual mandatario le entregue la banda presidencial con toda normalidad –sea quien sea y del partido que fuera– a la persona que lo sustituya democráticamente, así como ha venido sucediendo tras la caída de la dictadura.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/sensata-decision-1518518.html

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    Publicado por Anónimo | 17 septiembre, 2016, 9:44 am
  4. No se cura con analgésicos
    12 septiembre, 2016
    Por Santiago González

    En el convulsionado ambiente político que se vive, el oportunismo es pan nuestro de cada día. La inmediatez impera y lleva a encarar todo como si se tratara de una cocina de comida rápida. Nadie se detiene a pensar en las próximas generaciones, y aquello de encontrar un estadista es, prácticamente, un imposible.

    Si nos detenemos a pensar lejos de los prejuicios, de las influencias partidarias y del sectarismo ¿Podríamos identificar a alguien que encarne a un gobernante preocupado por el país y no por el acomodo de su sector? ¿Somos una sociedad que se involucra en la construcción de liderazgo colectivo?

    Las disputas se hicieron una constante en todos los gobiernos, los adulones están a la orden del día y poco lugar queda para aquellos que piensan en construir un modelo diferente al tradicional que está más que probado que, nos estanca, nos limita, nos impide avanzar al ritmo del futuro.

    Si comparáramos nuestros problemas con enfermedades e hiciéramos una analogía con la medicina quizá nos sea más fácil entender lo que nos pasa. Estamos en la permanente distribución de analgésicos que palien dolores, nos desentendemos del problema de fondo que es la verdadera causa de nuestras dolencias.

    Los analistas coinciden en decir que nada se puede hacer sin cambios estructurales de fondo, generaciones enteras pasaron delegando su responsabilidad dejando el peso de su responsabilidad en el fantasma del “esto no se cambia así de fácil y para ver los cambios hay que trabajar años”. El problema es que nunca nos ponemos a trabajar como sociedad en esas transformaciones.

    El problema que afecta a todos se delega en un alguien intangible, en un alguien incorpóreo que tiene que curarnos alguna vez. Al final ese alguien somos todos y no entenderlo nos conduce a tierra de nadie.

    Es hora de dejar el caudillismo, de enterrar la figura del único líder que nos va a conducir a la tierra prometida. La construcción de un país diferente y mucho más humano es responsabilidad de todos.

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    Publicado por Anónimo | 12 septiembre, 2016, 10:24 am
  5. El Partido Colorado, por fin honrado por un presidente
    11 septiembre, 2016

    Néstor Ojeda Mendoza.
    En fecha 11 de setiembre del año 1887, surgió el glorioso Partido Colorado, tras la hecatombe de la Guerra mal llamada de la triple alianza. El Paraguay resurgió de las cenizas, el héroe máximo de la raza guaraní, posterior a la intentona de exterminio que trajo sangre, luto y desgracia, era una nueva nación que crecía con pasos agigantados y constituía la preocupación de los países vecinos, llámese el imperio del Brasil, y a la confederación de Buenos Aires. Su acelerado y ponderado progreso era una envidia para estas naciones de Sudamérica, quienes no tuvieron peor decisión que enfrascarse en un desigual enfrentamiento con la intención de hacerle desaparecer como país independiente y soberano.

    Pero a pesar de la lucha de exterminio que trajeron al Paraguay, culminada la guerra considerada por muchos historiadores como el genocidio americano,el general de múltiples batalla, más conocido como el “Centauro de Ybycuí”, Bernardino Caballero, a su vuelta de Brasil donde se le tuvo prisionero, fundaba la gloriosa asociación de hombres libres, hace 129 años atrás, el Partido Republicano, denominado en sus inicios, hoy Asociación Nacional Republicana (ANR), Partido Colorado. Fue con la férrea intención de levantar posterior a la barbarie a nuestro país.

    Ya en aquel entonces insuflaba en sus ánimos su gran dote de patriota reflejada en la doctrina de la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado), la cual se constituía en una nucleación de hombres libres. Su principal intención fue promover el bienestar del pueblo paraguayo, sobre la base de Justicia, soberanía popular manifestada en la forma republicana de Gobierno democrática y participativa.

    Además considera como derecho fundamental de todo individuo tener un trabajo propio, para afianzar y dignificarse como persona en la sociedad.

    El Partido Colorado promueve que el Estado es servidor de hombres libres en la vida social y económica de la nación para evitar el abuso del interés particular a los efectos de promover el bienestar general con la vigencia de una efectiva administración de Justicia para la buena convivencia ciudadana.

    De aquella histórica fundación de este centenario Partido de asociación de hombres libres como reza en su preámbulo, fundado por el general Bernardino Caballero, la política gubernativa demostrada por el actual Gobierno colorado del presidente de la República Horacio Cartes, hace honor al principio doctrinario cuyo sistema de Gobierno está demostrado con creces. Su compromiso, cumplido, es en base a la transparencia del uso y manejo de las cosas públicas de manera que el beneficiado final sea realmente del que merece, en este caso el pueblo sufrido del Paraguay, que hasta hace poco no fue honrado como corresponde por los numerosos inquilinos que pasaron por el palacio de los López.

    Esta actitud asumida públicamente en este actual Gobierno colorado presidido por Horacio Cartes Jara, por su gran espíritu patriota, teniendo como guía a Dios, para que ilumine siempre sus acciones de Gobierno para el bien de su pueblo, para seguir honrando con su acertada gestión a la centenaria agrupación de hombres libres, el Partido Colorado, lo cual está demostrada con excelentes calificaciones con la ejecución de múltiples obras, asistencia social y continua ayuda a los más necesitados. Como así también techos propios para miles de compatriotas, envíos de jóvenes en carácter becarios y de profesionales para mejoramiento de la calidad educativa en nuestro país al que tanta falta hace, atrasada por culpa de malos y corrompidos gobiernos anteriores.

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    Publicado por Anónimo | 12 septiembre, 2016, 10:09 am
  6. Los buenos y los malos

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    Los festejos con los que el Partido Colorado celebró este fin de semana sus 129 años de existencia, más que una demostración de fuerza, es poner en evidencia la manera en que se ha desvirtuado en nuestro país la función que debe desempeñar un partido político dentro de una sociedad. Ni siquiera se trata de una fecha redonda que son las que se aprovechan para tirar la casa por la ventana. Por eso no deja de llamar la atención.

    Un ciudadano tiene diferentes maneras de ser caracterizado: se lo puede hacer por su nacionalidad, su etnia, su religión, su partido político, su ideología (sin ser necesario pertenecer a un partido), su grupo familiar, su club de fútbol, su profesión, y por muchas otras circunstancias que sería muy largo de enumerar. Nada de esto debería contar en el momento de hacer evaluaciones: pensar que el del Club Olimpia es mejor que el del Club Cerro Porteño; que el blanco es mejor que el negro; que el ingeniero es mejor que el abogado, etcétera.

    A lo que quiero llegar es que desde hace mucho tiempo, se ha inculcado el convencimiento de que al introducir un orden de prioridades la gente ha decidido que antes que nada está el partido político y luego todas aquellas circunstancias que acabo de mencionar. Incluso la nacionalidad está por detrás del partido, y si llevamos las cosas más lejos, incluso por detrás del club de fútbol. Pero es mejor no exagerar.

    Una de las fuentes del poder que ejerce el dictador es la de poder catalogar a los ciudadanos en buenos y malos. Los buenos, lógicamente, son sus seguidores, y los malos quienes no aceptan ser doblegados. Esto lo dice muy claramente el escritor de origen búlgaro Elías Canetti en su obra capital “Masa y poder” (Editorial Debolsillo, Madrid, 2005). Esta catalogación es muy importante llegado el momento de administrar premios y castigos, de producir beneficios y aplicar represiones. Es además una herramienta muy eficaz para saber, con la celeridad necesaria para los actos de autoritarismo, quiénes se encuentran dentro de un grupo o dentro del otro.

    Los sucesivos dictadores que nos han gobernado (por no decir maltratado) se ocuparon, con mucha diligencia, en realizar esa separación haciendo coincidir la selección con los intereses de su partido. En el pasado, salvo error, lo han hecho todos; y, con toda seguridad, lo han puesto en práctica todos los dictadores que tuvimos en la segunda mitad del siglo pasado. Esto no tiene discusión.

    A partir de Higinio Morínigo, desde la revolución del 47 hasta el derrocamiento de la dictadura en febrero de 1989, todos los dictadores, que fueron muchos y que hoy sus nombres se han olvidado a causa de la larga permanencia en el poder de Alfredo Stroessner, han insistido en que los “buenos” eran los miembros de su partido, el Partido Colorado, y los malos quienes militaban en los partidos de la oposición que funcionaban en los límites de la clandestinidad.

    Durante los últimos años de la dictadura, se insistió con llamativa frecuencia en que la irracionalidad del régimen estaba destruyendo el “tejido social”, una expresión aparentemente vaga, un tanto abstracta, que sin embargo, producida la ruptura, se vuelve curiosamente evidente. El golpe de Estado de febrero del 89 derrocó el régimen tiránico, pero no pudo reparar ese tejido social. Ni tampoco era su objetivo. El zurcido tendríamos que haberlo hecho nosotros, los ciudadanos de a pie, el hombre de la calle, el ciudadano del día a día. Y no lo hemos hecho.

    En el primer párrafo digo que los festejos del aniversario del Partido Colorado pusieron en evidencia la forma en que se ha desvirtuado el sentido del partido político. Esto, porque se sigue pensando que nos dividimos en “buenos” y “malos”. Los primeros son los que piensan como nosotros, los segundos los que nos cuestionan nuestras ideas. A veintisiete años de derrocada la dictadura seguimos anteponiendo a todas nuestras circunstancias el color del pañuelo que nos atamos al cuello. A veintisiete años de aquel día en que creímos recuperar la esperanza, la libertad y, sobre todo, la propiedad de nuestros actos y pensamientos, no hemos podido superar todavía la idea de que el partido político es lo más representativo del ciudadano cuando no debería ser nada más que de las tantas particularidades que nos caracterizan. Es evidente que la tarea de conquistar la democracia todavía no la hemos iniciado.

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    Publicado por Anónimo | 12 septiembre, 2016, 5:26 am
  7. Los jóvenes reclaman su lugar

    Una publicación de prensa indica que algunos jóvenes del Partido Colorado se quejaron de la poca atención que reciben en esa organización política, que se encuentran desplazados del poder a tal punto que hace 14 años no se realizan elecciones juveniles y diez años las de mujeres. Alertaron además que, en los últimos años, se registró un descenso de la cantidad de afiliados menores de treinta años, lo que, a largo plazo, compromete el futuro del propio partido.

    Este mismo fenómeno puede advertirse claramente, sin estudios estadísticos minuciosos, en otras entidades políticas y sindicales, en las que claques de adultos se hicieron fuertes, erigiendo barreras que no dejan resquicio para que los representantes del sector etario menor penetren sus corazas. Los escasos jóvenes a los que se ve alcanzar puestos superiores o integrar listas electorales lo logran consiguiendo la venia interesada de los mayores. De esta forma, se puede pronosticar que tenemos “escombros” para rato en nuestras organizaciones partidarias, mientras los pocos jóvenes que han sido elevados al liderato no lo fueron por sus méritos sino fueron catapultados por los capitostes para tenerlos como verdaderos peones de sus intereses, y dar de paso la apariencia de “renovación”.

    No es necesario repetir las consabidas frases acerca de la relación que existe entre la juventud y el futuro, ni la necesidad de que las organizaciones sociales y políticas se sometan periódicamente a la renovación de ideas y de impulsos dinámicos que se supone que la gente joven trae consigo, pues este fenómeno pertenece a la experiencia humana mundial.

    En todas partes ocurre que las estructuras institucionales envejecen y caducan por su propia obsolescencia y por el avejentamiento de quienes las dirigen. Los políticos veteranos, aunque aportan el valor de la experiencia y la prudencia, degradan estas ventajas con la pérdida gradual de visión e iniciativa para el cambio, con la ausencia de entusiasmo para el ajuste de lo que es viejo a las necesidades del presente, y con una débil o nula predisposición a abandonar sus privilegios, aunque sea lo recomendable para el progreso o mejoramiento colectivo.

    Por eso es frecuente escuchar a jóvenes de los partidos tradicionales, pero asimismo a los dirigentes estudiantiles universitarios, exigir mayor presencia para sus representaciones en las instancias de decisión. Actualmente, en la Universidad Nacional de Asunción, por ejemplo, permanece efervescente un conflicto que se generó, justamente, por la falta de entendimiento entre los estudiantes y los adultos –autoridades académicas y docentes– acerca de cuál debe ser la proporción entre estos tres estamentos en los consejos que gobiernan la universidad.

    Los jóvenes consideran que poseen escasa representación en los organismos que manejan la institución a la que pertenecen, y que esto supone que siempre están en desventaja a la hora de tomarse decisiones sobre asuntos que son de su interés primario. Ante esta situación, suelen producirse dos desenlaces posibles: o una presión para cambiar el balance de poder y participación, o el desánimo y la retracción.

    A lo que más deben temer los adultos que manejan corporaciones, organizaciones políticas y sociales, asociaciones sin fines de lucro como los clubes, incluso los administradores de empresas económicas, es el desinterés y la apatía de los miembros jóvenes en quienes cada uno de esos grupos deposita su esperanza de permanencia y prolongación en el tiempo.

    En el caso específico de los partidos más antiguos y estructurados de nuestro país, no se observa en ellos interés particular por promocionar gradualmente a su sector juvenil dentro de la organización, de tal suerte que cada miembro joven posea la certeza de que podrá realizar una carrera de méritos, y tener idénticas posibilidades de alcanzar las metas que están fijadas.

    Lo que se ve es que cada uno debe intentar avanzar por su cuenta, abriéndose camino a los codazos entre otros, solitariamente, escalando posiciones a fuerza, no de méritos propiamente dichos, sino de movidas astutas, respaldos especiales de padrinos influyentes o aprovechando momentos y coyunturas repentinamente favorables.

    En nuestro país es evidente el fenómeno del alejamiento gradual de los jóvenes de los partidos políticos tradicionales. A los que muestran interés por la política –que hoy por hoy son los menos– se los ve, no buscando adherirse a las organizaciones existentes, donde saben que tendrán que hacer una forzosa, larguísima e incierta conscripción, sino formando grupos y movimientos nuevos, diferentes en la concepción misma de la forma de organización y la práctica de la acción en el seno social.

    Pero cuando se proponen intervenir en comicios políticos, nuestro sistema electoral se convierte en un gran obstáculo para ellos. Mientras sean grupos bisoños, careciendo de suficientes miembros para cubrir todas las mesas electorales requeridas, nunca podrán enterarse de cuántos votos reciben realmente, ya que en los locales donde no tienen representantes sus boletines son repartidos entre los que sí los tienen. Esta vergonzosa conducta podrá parecer éticamente inadmisible al ciudadano común, pero para los políticos es moneda corriente. El que está ausente en un local de votación puede considerarse electoralmente difunto en ese lugar.

    Por lo general, a los jóvenes se suele atribuir características de personalidad que son tenidas por débiles en el ambiente adulto, como la impaciencia, la ingenuidad, la emocionalidad y cierto apego a la ética y corrección de los procedimientos que, en nuestra política, no son bien vistos. Aun siendo así, la compensación que proveen con su entusiasmo, su imaginación, su creatividad, su predisposición desinteresada a cooperar y una visión más amplia de las posibilidades que ofrece el mundo moderno, los convierten en actores insustituibles de toda organización que pretenda afianzarse, mantenerse saludable en el tiempo y progresar.

    Queda todavía mucho por decir acerca de los jóvenes que, decepcionados de las barreras que los adultos hoy instalan a su paso, rompen, no solamente con las organizaciones sino con la sociedad misma, volviéndose marginales y adoptando conductas violentas, como reacción contra un sistema al que acusan de no escucharlos ni admitirlos. Los efectos de estas rupturas suelen llevar a situaciones mucho más peligrosas para la convivencia social y seguridad pública que la mera apatía o desinterés.

    Es necesario, pues –y los jóvenes deben exigirlo–, que las organizaciones políticas, gremiales y asociativas en general, promuevan la participación juvenil en sus cuadros directivos. Esta clase de medidas será saludable para ellas mismas y para la sociedad toda, porque airearán esas estructuras cerradas y viciadas, y harán posible la inevitable transición generacional como un proceso natural, pacífico e ininterrumpido.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/los-jovenes-reclaman-su-lugar-1517700.html

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    Publicado por Anónimo | 12 septiembre, 2016, 5:23 am
  8. A propósito de los colorados

    Por Guillermo Domaniczky

    Un error que cometemos con frecuencia desde el periodismo y otros sectores de la sociedad, es asociar la palabra “política” al concepto de politiquería; y “político” al concepto de politiquero.

    Así surgen expresiones como “es una cuestión política”, para dar por ejemplo a entender una maniobra desleal. O “son cosas de políticos”, para transmitir el mensaje de algún turbio negociado entre politiqueros.

    Es un error, no solo por la precisión de los conceptos, sino porque al transmitir la idea de que tanto la política como los políticos son solamente eso se termina espantando a las personas decentes, quizás con ganas de involucrarse en la política, en su concepto de búsqueda del bien común.

    Y si los decentes no se involucran, los indecentes que apuestan a mantener intactas la apatía, el temor y el desinterés, seguirán ganando la partida.

    ¿A qué viene esta introducción? Viene para recordar que también otra política y otros políticos son posibles.

    En la historia política paraguaya se encuentran muchos ejemplos. Con diversos matices, cargos y roles, encontramos a personas como Blas Garay, Eligio Ayala, Carmen Casco de Lara Castro o Feliciano Martínez, por solo citar a algunos, destacados por su integridad y sus principios en el ejercicio de la política.

    Y en esta fecha, en la que la Asociación Nacional Republicana cumple 129 años de su fundación, es apropiado recordar a uno de ellos: don Waldino Ramón Lovera.

    Lovera fundó junto a otros jóvenes el Movimiento Popular Colorado (Mopoco), que luchó por la democracia durante la dictadura de Alfredo Stroessner, y que ya en 1959 había solicitado el llamado a una Constituyente, por la desconfianza que le generaba particularmente a Lovera el estilo de liderazgo de Stroessner.

    Esa actitud crítica de Waldino, y sus compañeros, le valió la persecución y el inevitable exilio en Argentina, por ser considerado un político “subversivo” por la dictadura.

    Un exilio que duró un cuarto de siglo y que terminó en 1984, cuando volvió al país para participar activamente de la resistencia a la dictadura y su ocaso.

    Ya en la transición democrática, Lovera fue electo senador y llegó a presidir el Congreso.

    Y es recordado el episodio en el que renunció a la presidencia del Poder Legislativo, molesto por la que consideró una injerencia del presidente Andrés Rodríguez en otro poder del Estado, al disponer el periodo en el que debía realizarse la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, una atribución del entonces presidente del Congreso.

    Es recordado el episodio y la respuesta que dio al día siguiente a los periodistas en el Congreso, cuando le plantearon que su gesto era bastante inusual para un político en su posición y cargo.

    “Seguimos en la lucha”, les respondió escuetamente.

    Waldino Ramón Lovera falleció el 30 de julio de 1994, un día antes de cumplir 73 años.

    Fue un hombre íntegro y fiel a sus ideales, férreo en sus principios, hasta la obstinación dirían quienes algún defecto quieren encontrarle, al no poder atacar su integridad.

    Don Waldino fue un karai guasu, un señor, que desde la política, honró a su patria y a su partido.

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    Publicado por Anónimo | 11 septiembre, 2016, 6:05 am
  9. Miente, ataca, crea un enemigo, paga hurreros y candidátate
    9 septiembre, 2016
    Por Sergio Etcheverry

    Imagínese que usted denuncia a su vecino por tener nexo con un grupo guerrillero (elija el que usted quiera, parece que el EPP tiene sucursales). Deberían pasar dos cosas: alguien (fiscalía, por ejemplo) llamará para que fundamente sus dichos y el propio afectado exigirá las pruebas (y eventualmente podrá demandarlo si no son presentadas).

    Si usted no presenta las pruebas, probablemente pagará de alguna manera sus infundadas palabras… eso, por supuesto, en el caso de que usted no sea ministro, diputado, político queriendo congraciarse con el presidente o similares, situación en la que podrá decir cualquier cosa de cualquier persona sin tener problemas posteriores. (Y con esto no digo que lo que digan no sea cierto: simplemente, me encantaría ver las pruebas contundentes que los ciudadanos merecen).

    Esto parece formar parte de la estrategia del Gobierno para lograr una reelección, que aparece muy resistida, dentro y fuera de su partido, en una visible polarización pro y anti HC.

    Otro punto del camino a las elecciones es la creación de un enemigo, ya sea EPP, Pavão (que ahora está de moda, casi convertido en un nuevo Lino), los izquierdistas y otros etcéteras. El tercer aspecto, no menos importante, es la presencia de espontáneos adherentes, que con emoción a flor del bolsillo de la piel, logran llegar a todos los actos y pedir la reelección del único líder per secula seculorum .

    Recomiendo entonces, para los dos años que tenemos por delante, tener a mano los medicamentos contra la presión alta. Tendremos más intentos por conseguir algún argumento legal (o casi) para lograr la reelección y, lo que puede ser más difícil de soportar, las apariciones de los supuestos bendecidos por el tío Horacio para ser “su” candidato en caso que no salga la reelección: Riera, Leite, Castiglioni y otros.

    Mientras tanto, nosotros seguiremos corriendo de los motochorros y luchando contra la baja comercial en el mundo común y corriente en el que todos vivimos y que, evidentemente, no es el de ellos.

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    Publicado por Anónimo | 9 septiembre, 2016, 8:21 am
  10. Un nuevo rumbo para el coloradismo
    09 Sep 2016

    Por Benjamín Livieres

    A 129 años de su fundación, la ANR se enfrenta al desafío de recuperar sus antiguas tradiciones, abandonadas hace ya mucho tiempo, y adaptarlas a las circunstancias históricas de un presente muy distinto al de aquel entonces. Desde luego que la tarea no es sencilla y no son pocas las resistencias a vencer. Se trata de la organización política más grande el país, que en la década del 50 tiró por la borda sus principios y doctrina al capitular a Alfredo Stroessner, para transformarse con el correr del tiempo en una estructura corrupta, basada en el clientelismo y la prebenda.

    La ANR que conocimos a partir de entonces nada tiene que ver con la de sus fundadores y grandes pensadores. Es su antítesis. En aquella época infausta de su historia, bastaba ser “dirigente partidario” del nivel que fuere, miembro de la Junta de Gobierno, presidente de seccional o subseccional, para automáticamente poseer la credencial para acceder a la función pública y meter a toda la parentela; total, al dictador solo le interesaba contar una amplia base social que le diera sustento. Los Consejos de todas las reparticiones del Estado estaban plagados por ellos y las “recomendaciones” que impartían tenían tanta fuerza como la de un ministro del Poder Ejecutivo, incluso para convertir en juez cualquier neófito en derecho, a muchos de los cuales aún los sufrimos “administrando justicia”.

    Pero esta historia comenzó a cambiar en el 2013, cuando se establecieron nuevas reglas de juego. La integración del Ejecutivo fue una clara señal de los cambios que estaban en curso, al primar criterios tales como la capacidad e idoneidad para desempeñar una determinada función y ponerse en práctica el concurso de méritos y aptitudes, como debió ser siempre, lo cual es beneficioso para todos los paraguayos, incluyendo a los colorados, que antes estaban “fritos” si carecían de “padrino”.

    La integración del Ejecutivo fue una clara señal de los cambios que estaban en curso, al primar criterios tales como la capacidad e idoneidad para desempeñar una determinada función y ponerse en práctica el concurso de méritos y aptitudes, como debió ser siempre, lo cual es beneficioso para todos los paraguayos, incluyendo a los colorados, que antes estaban “fritos” si carecían de “padrino”.

    Como era de imaginarse, un cambio de esta naturaleza generó el malestar de aquellos que siempre vieron al Partido Colorado como una catapulta para sacar beneficios personales. Son los que arremeten con discursos tipo “el gobierno le dio la espalda a los dirigentes del partido y de los organismos de base”, refiriéndose pura y exclusivamente a que se puso freno, felizmente, al grosero sistema de hacer “vito” con los cargos. Pero no son “los más”, sino “los menos”. Los que siguen con la inercia del viejo partido stronista, el gran “partido-Estado”, en la creencia equivocada de que su pertenencia al mismo los hace dueños de los entes públicos, como los maleducó el dictador.

    Curiosamente, algunos políticos y comunicadores, sea de mala fe o por desconocimiento, hoy pretenden hacer un paralelo entre el gobierno de HC y el stronismo, aunque sin aportar un solo dato de la realidad que le de algún viso de credibilidad a tan descabellada “tesis”. Al revés, los hechos demuestran que se están dando pasos firmes en la “desestronización”, valga la expresión, tanto del Estado como del Partido Colorado, sin necesidad de desarrollar otros aspectos que los ubica en polos opuestos, como la vigencia plena de las libertades públicas, del estado de derecho y el respeto a los derechos humanos, tal como lo constatamos a diario todos los paraguayos y es reconocido mundialmente.

    Al margen de estas anécdotas, lo importante de resaltar es que a casi 13 décadas de su fundación, el coloradismo por fin comienza a transitar hacia un nuevo rumbo, que será exitoso en la medida de que se despoje de las rémoras del pasado nefasto legado por la dictadura y retome sin dobleces el rico pensamiento social de sus orígenes.

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    Publicado por Anónimo | 9 septiembre, 2016, 5:35 am
  11. Otra vez, como antes

    Por Edwin Brítez

    El próximo domingo el Partido Colorado cumplirá 129 años de fundación, y como es tradicional en esa agrupación política se proyecta (para hoy) una concentración multitudinaria para tratar de ratificar el poderío popular de la misma. En realidad, el objetivo práctico de este tipo de reuniones es mostrar la capacidad de convocatoria de quienes controlan el timón partidario, como ofrenda de adhesión y apoyo al mandatario de turno.

    El recurso de las grandes concentraciones políticas fue sustituido hace cierto tiempo por la eficiencia de la organización y el marketing para la obtención de resultados electorales ventajosos, basado en la tendencia de que los partidos modernos ya no requieren de afiliaciones masivas, de movilizaciones multitudinarias, locales majestuosos e infraestructuras administrativas permanentes. Menos aún partidos que persisten en mantener su identidad con el Estado.

    En la población aún existen segmentos que se mueven bajo los estímulos crematísticos mezclados con factores emotivos y simbólicos que representan a los partidos –principalmente tradicionales– razones más que suficientes para juntar mucha gente en torno a la música, el pañuelo, el discurso sectario y amenazante; comida, bebida y transporte gratis.

    Sin embargo, existe otro segmento de esta misma sociedad que aborrece de esta clase de relación de la cúpula partidaria con “su pueblo”, de cuya consecuencia se formaron partidos contestatarios que –paradójicamente– repiten, aunque se esfuercen por demostrar lo contrario, los mismos vicios políticos y casi todas las malas praxis a que nos tienen acostumbrados los partidos antiguos, tanto en el poder como en la oposición.

    Con el tiempo, muchos ciudadanos fueron tomando nota de la forma correcta de hacer política y una de sus reacciones naturales es dar la espalda a sus propios partidos, a pesar de haberse afiliado a ellos, mientras otros optan directamente por enfrentarlos en las contiendas electorales, o permanecer indiferentes a la oferta político-electoral existente en el mercado.

    No pasará mucho tiempo para que de la sociedad surjan ciudadanos y ciudadanas decididas a encarar proyectos de nuevas organizaciones políticas que busquen la adhesión ciudadana a propuestas claras de llegar al poder para implementar programas de desarrollo y no para consolidar en el mismo a clanes familiares o círculos de amigos que se enriquecen con lo que se roba de las arcas.

    Las actuales organizaciones políticas están atrapadas en manos de personas que ganan la representación en una puja propia de un club de amigos, donde ocupa la cabeza el menos cuestionado y los demás esconden su pasado y presente oscuros en listas sábana para luego buscar amparo en la complicidad impune y en la elasticidad de los fueros.

    El ejercicio continuo de la libertad y el desarrollo de una cultura política diferente a la del siglo pasado están colocando una fecha de vencimiento a partidos y líderes que no se actualizan. Esa fecha puede llegar incluso antes del próximo período constitucional. ¿Por qué no?

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    Publicado por Anónimo | 9 septiembre, 2016, 5:21 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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