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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Autos usados

El Artículo 107 de nuestra Constitución, el principalísimo en materia económica, dice: “Toda persona tiene derecho a dedicarse a la actividad económica lícita de su preferencia, dentro de un régimen de igualdad de oportunidades. Se garantiza la competencia en el mercado. No serán permitidas la creación de monopolios y el alza o la baja artificiales de precios que traben la libre concurrencia. La usura y el comercio no autorizado de artículos nocivos serán sancionados por la Ley Penal”.

Aunque los poderes fácticos vienen planteando una notable resistencia a la implementación plena de este Artículo desde 1992 hasta hoy, dicha oposición no le resta fuerza imperativa ni legitima su incumplimiento.

Hay tres elementos del Artículo 107 que están siendo violados por el decreto 5822, que eleva la tarifa que se debe cargar al precio de importación de vehículos usados.

Primero, viola la igualdad de oportunidades entre concurrentes al mercado automovilístico, que son tres, la Cámara de Automotores y Maquinarias (Cadam) que importa vehículos cero kilómetro, la Cámara Industrial Paraguaya de Motocicletas y Automotores (Cipama) que fabrica vehículos cero kilómetro en Paraguay y el Centro de Importadores de Vehículos Usados (CIVU).

El Artículo 107 de nuestra Constitución ordena al gobierno mantener, preservar o construir la igualdad de oportunidades en los diversos mercados económicos. El decreto 5822 tiene el propósito deliberado y expreso de destruirla en beneficio de Cipama. Reitero, primera violación.

Segundo, el decreto tiene por objeto declarado eliminar la importación de vehículos usados, restringiendo la competencia en el mercado. Esto me lo confirmó personalmente en entrevistas radiales el ministro de Hacienda Santiago Peña el 30 de agosto a eso de las 9 de la mañana y el director de Aduanas Nelson Valiente, el 1 de setiembre a la misma hora aproximadamente.

No sé de dónde sacó el Gobierno que tiene potestad de restringir la competencia. No la tiene. Y el decreto 5822 es, tal vez, el más abierto ataque a la libre competencia en Paraguay desde los decretos sobre el combustible, también emitidos por el presente gobierno.

Por Enrique Vargas Peña

Autos usados

 

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Autos usados

  1. Autos usados

    Por Guido Rodríguez Alcalá
    Pese a las protestas, me parece razonable la suba de los aranceles de los autos usados, porque circulan autos que no deberían circular: no son seguros y contaminan demasiado. La contaminación del aire mata siete millones de personas al año en el mundo; de esa cifra, un porcentaje considerable corresponde a las emisiones de los autos. No hace falta ser médico para comprender que hace mal el humo negro de ciertos autos de Asunción; incluso hacen mal los que no lo echan, los de los países con mayor conciencia ecológica (https://www.theguardian.com/environment/2016/aug/24/air-pollution-dangers-flawed).

    En EEUU y la Unión Europea la importación, venta y circulación de autos se controlan mucho más que en el Paraguay. En Singapur, modelo de economía capitalista, las restricciones son aún mayores (http://noticias.coches.com/noticias-motor/singapur-coches-al-precio-de-casas/52343).

    Aunque nuestros controles son insuficientes, algo debe hacerse, y tiene sentido el aumento de los aranceles. El Paraguay, al apoyar el Acuerdo de París, se ha comprometido a adoptar ciertas medidas ecológicas; cuanto antes, mejor. El aumento de los aranceles tiene un propósito más ecológico que económico: los autos usados han pagado solo entre el 0,16 y el 0,26 de los ingresos declarados en 2014 y 2015 (http://www.lanacion.com.py//?s= autos+usados+contribuyeron+solo)

    Las protestas contra el aumento de aranceles provienen mayormente de los importadores de autos usados, que también protestan contra la Ley 4333 del año 2011. Esta ley prohíbe la importación de vehículos usados de más de diez años de antigüedad; aunque no se la cumple, se protesta.

    Según los importadores, la 4333/11 viola el principio de la libertad de comercio. Pero la libertad de comercio, en todos los países civilizados, está sometida a la ley, que permite la libre importación de pornografía infantil, armas de guerra, explosivos y sustancias radioactivas; no hay libertad absoluta. Además, todo país organizado o con ganas de organizarse tiene una política económica, que fija el régimen de aranceles. El capítulo VI de la Constitución, que se refiere a la política económica del Estado, implica el derecho del gobierno de fijar el régimen de aranceles, dentro de lo dispuesto por los artículos 6 (“de la calidad de la vida”); 7 (“del derecho a un ambiente saludable”); 8 (“de la protección ambiental”) y 68 (“del derecho a la salud”).

    Otro argumento contra la 4333/11 es que favorece el monopolio. Monopolion, en griego, se compone de mono (uno) y polion (vender, negociar). El argumento sería válido si, a causa de esa ley, tuviéramos un solo importador, pero tenemos alrededor de 160 importadores.

    Entre 2012 y 2015 ingresaron al país 236.706 autos usados; de estos, el 66% tenían más de 10 años de antigüedad, o sea, 158.268 (http://www.lanacion.com.py//?s=en+cuatro+a%C3%B1os+ingresaron+158+). ¿Cómo se violó la ley? Con recursos de inconstitucionalidad. Ese recurso, que la Corte Suprema puede conceder contra leyes inconstitucionales o que causan un daño injustificado, no puede concederlo en forma absurda, como ha sido el caso.

    En realidad, lo que debe cambiar no es la ley, sino la Corte Suprema, que actúa al margen de sus facultades e ignora el principio de la división de los poderes del Estado.

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    Publicado por Anónimo | 12 septiembre, 2016, 10:28 am
  2. Autos blanqueados y ciudadanos abusados
    11 Sep 2016

    La decisión de Hacienda de aumentar los impuestos a los autos usados y abusados, importados, popularmente denominados “chilere”, por transitar por ese país rumbo al Paraguay, de procedencia generalmente japonesa, ha provocado varias propuestas, desde una perspectiva ultraliberal de defensa de la “libre competencia”, sin hacerse un análisis más profundo de las condiciones de la competencia.

    Es decir, las condiciones de la importación, la calidad y la seguridad de los productos y la repercusión que su uso puede tener en la calidad del medio ambiente, la calidad de vida de un país.

    Tomemos en primer lugar la procedencia y la causa del bajo precio, que es el principal atractivo de estos vehículos; proceden generalmente de Japón, donde los autos después de los cinco años de uso tienen un aumento de impuestos tan elevado que es más conveniente comprar uno nuevo.

    El gravamen tiene que ver con la polución que producen, no por la calidad de la nafta que es la misma para autos nuevos o viejos, sino por el deterioro que el tiempo produce en los vehículos.

    Paradójicamente, esos mismos autos introducidos al Paraguay pagan los impuestos de acuerdo a su precio, es decir sin ninguna otra consideración.

    Es decir, que estamos introduciendo autos contaminantes, sin considerar la calidad de carburante que consuman, ya que el apriete impositivo japonés tiene que ver con un aspecto esencialmente técnico, y autos cuyas condiciones de adaptación técnica son dudosas, ya que nadie se hace responsable, porque no tienen garante.

    El único argumento a favor de esta importación es que permite a un sector de la población adquirir autos a bajo precio, debido a que, por razones obvias, vienen subvalorados como “chatarra contaminante”, y que el sistema impositivo nacional hasta ahora no había contemplado con seriedad el negocio redondo de los importadores y el costo ambiental de aumentar notablemente la cantidad de vehículos contaminantes.

    Resulta difícil pensar que Japón, uno los mayores productores de vehículos del mundo, castiga a los autos pasaditos de años de uso por un capricho y no por una razón técnica.

    A eso hay que sumarle los problemas que la adaptación de esos autos a nuestro sistema puede producir, ya que son adaptados en talleres poco formales, ya sea en el puerto de entrada o en los que ya se han instalado en el país.

    No es por capricho que países donde la libre competencia es ley pongan normas que controlen y defiendan el ambiente. Como se hace con muchos otros productos a los que debe exigirse en primer lugar condiciones de calidad y salubridad y, en segundo, que paguen los impuestos correspondientes fijados por el Estado.

    Es correcto pensar en la importancia del acceso de un sector de la ciudadanía que no podría comprar un importado nuevo, al auto propio, pero eso no debe hacerse beneficiando a los importadores y castigando al medio ambiente.

    La defensa liberal ultramontana resulta parecida a su aparente antítesis, en la era estronista, cuando para que hubiera acceso fácil al automóvil propio se lanzó la Ley del Blanqueo, que permitía nacionalizar, sin control, vehículos de dudosa procedencia, lo que gestó un tremendo auge de vehículos populares robados en Brasil, por ejemplo, ingresados al mercado nacional, generando una floreciente industria del robo de autos.

    Ahora tenemos un auge de vehículos desechados de países desarrollados, de dudosas condiciones técnicas y sospechados con justificación de contaminantes.

    Y resulta más lamentable que se esté una vez más protestando y justificando protestas que abusan conculcando el derecho a la libre circulación de ciudadanos, cerrando incluso una ruta internacional de gran movimiento de gente y de carga, para seguir permitiendo el privilegio del “libre tránsito” y a bajísimo costo de los “importadores” de estos vehículos desechados en los países productores, que se ahorran de paso el costo de mantener cementerios de automóviles.

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    Publicado por Anónimo | 11 septiembre, 2016, 6:47 am
  3. Buscar el consenso
    8 septiembre, 2016

    Bien y mal. Blanco y Negro. El tema de los autos de Iquique debería tener algún tipo de indulgencia de parte de las autoridades aduaneras de la República.

    Pongamos en la balanza lo bueno, lo malo y lo feo, como se titulaba aquel recordado western “espagueti”, para sumar puntos de vista al respecto.

    Primero lo bueno. Este fenómeno desarrollado hábilmente por perspicaces importadores de vehículos, logró que toda una franja de la clase media paraguaya, pudiera tener un autito, ¡¡¡el sueño del auto propio!!!, para olvidarse un tanto de las penurias de andar a pie y sobre todo colgado de los colectivos de antes, que los de ahora ya son mucho más confortables.

    A la gente de este nivel le resulta sumamente cuesta arriba comprar los autos cero kilómetro o los usados, incluso, ofertados por las casas representantes de las diferentes marcas. Es cierto, se hacen esfuerzos como la periódica Feria de la CADAM, pero las diferencias de precio siguen siendo substanciales.

    El segundo gran beneficio de esta actividad es el trabajo. Da empleo a cientos de miles de personas, los vendedores de autos, mecánicos, repuesteros, cambiadores de sitio del volante, etc., si hay alguna duda el lector puede fijarse en la inacabable cantidad de playas de ventas de estos autitos a largo de la prolongación de la avenida Mariscal López o en otros sitios.

    Pasemos a lo malo y lo feo. Escierto, la cantidad de años de algunos vehículos importados por esta vía constituyen un peligro. Más de 10 años, en realidad, de andar rodando por estos caminos del mundo, ponen a prueba al vehículo más pintado, sobre todo sin son senderos autóctonos, salvajes empedrados, capaces de desbaratar hasta los trenes delanteros y las homocinéticas de los tanques de guerra.

    Aparentemente Hacienda planteó un ajuste impositivo para limitar la importación de vehículos usados de más de 10 años, como quedó dicho.

    Pero los importadores de iquiqueños aducen, posiblemente con justa razón, que la suba del impuesto les significará un ajuste de más o menos 5 millones de guaraníes en el precio de sus vehículos, con lo que quedarán fuera de competencia.

    A raíz de ello están desarrollando la medida de fuerza habitual en estos casos, es decir cerrar calles en las horas de mayor afluencia de tráfico.

    A la vista de lo que está aconteciendo sería bueno que las partes se sentaran a dialogar, como ocurrió en una primera instancia. Se debería llegar a una solución intermedia. Si la medida impositiva busca privilegiar a los importadores oficiales posiblemente se trataría de una victoria pírrica, porque quienes compran los “chilere” no tienen la capacidad de pago para subir un escalón más. Al contrario.

    Finalmente, se debería dejar abierto este canal para que el pueblo pueda seguir teniendo un autito. Dentro de las normas de seguridad y todo lo demás, claro.

    Hijos, casita y autito, el sueño de todo joven, recién casado…

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    Publicado por Anónimo | 9 septiembre, 2016, 5:43 am
  4. El Gobierno y sus manifestantes
    09 Sep 2016

    Por Clari Arias

    En las últimas horas hemos sido víctimas –una vez más– de inmisericordes manifestaciones de ciudadanos que dicen reclamar por sus derechos, pero que lo hacen conculcando los derechos de los demás, al cerrar avenidas y hasta pasos fronterizos internacionales. El Centro de Importadores de Vehículos Usados (CIVU) ha iniciado una serie de protestas en contra del Decreto presidencial Nº 5.822, que establece nuevos porcentajes arancelarios para la importación de vehículos usados, lo que daría el golpe de gracia a un lucrativo negocio que en los últimos años superó por lejos a la importación de autos cero kilometro.

    Desde el Gobierno, y en el mismo decreto en cuestión, argumentan que la incesante importación de autos usados “ha contribuido a generar externalidades negativas tales como la polución de aire local, que a su vez repercute en el deterioro de la salud de las personas y del medioambiente, así como la congestión vehicular y el consecuente incremento en la probabilidad de accidentes de tránsito” y que la “literatura económica y medioambiental sugieren la aplicación de un impuesto”. Entonces, no se les ocurrió nada más fácil y rápido que nuevos impuestos para los que importan los famosos vehículos “chilere”, porque en su mayoría son estos vehículos los importados por los playeros.

    ¿Podría yo creer en las buenas intenciones del Gobierno mencionadas en el decreto? Sí, por supuesto. Pero lamentablemente el Decreto 5.822 no anexa dato estadístico o científico alguno que pueda sostener esas buenas intenciones del Gobierno de librarnos de la polución ambiental (a raíz de la emisión de gases), o de aliviarnos del mal mayor que significa hoy conducir por Asunción y el Área Metropolitana.

    Ninguna oficina pública mencionada indirectamente en el decreto ha ofrecido algún documento que avale el supuesto de que la importación de vehículos usados es la causante de más accidentes, o es la culpable de mayor polución por emisión de gases. Ni la Secretaría del Ambiente, ni el Ministerio de Obras ni el Ministerio de Salud poseen datos ciertos sobre el impacto de los autos usados importados hacia nuestro país.

    Por supuesto que algún impacto han de generar los 190.000 vehículos usados traídos tan solo desde que inició su gestión el gobierno de Cartes. Pero para ser serios en esta vaina hay que hacer trabajos científicos, y ninguna oficina púbica la ha hecho, o por lo menos no los han mostrado.

    Presumiría entonces que el afán del Gobierno es recaudatorio y están en su derecho. Me imagino que para cubrir semejante déficit fiscal deben ser lo más ingenioso posibles. Aun así, como sociedad debemos analizar a las razones por las cuales el pueblo ha optado por recurrir a los vehículos “chilere”: pésimo sistema público de transporte en aéreas urbanas y angurria de los importadores nucleados en la Cadam (con ganancias feroces a la hora de vender autos 0km).

    Por el otro lado, los importadores de vehículos usados, envalentonados por la actitud fresca e inútil de la Fiscalía y la Policía, desde hace un par de días vienen cerrando rutas y avenidas protestando contra el Gobierno y su decreto. Esta actitud patotera no los llevará a nada bueno, ya que se están ganando el resentimiento hasta de aquellas personas a las que vendieron sus mercancías.

    Y déjenme recordarles que esta pulseada ya la tienen perdida de antemano si piensan que jodiéndole la vida a la gente con sus bloqueos lograrán revertir la posición del Gobierno. No lo lograrán, como no lo hicieron los cooperativistas (que por semanas molestaron a la gente con sus manifestaciones) que hoy día están pagando el IVA, y no se acabó el mundo.

    Mientras esperamos el fin de esta novela, prepárese para seguir resistiendo largos embotellamientos en algún punto del país, por gentileza de los que se manifiestan violando nuestro derecho de transitar libremente.

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    Publicado por Anónimo | 9 septiembre, 2016, 5:43 am
  5. A contramano

    Por Wendy Marton
    Bajo el argumento de que se busca proteger el medioambiente, el Poder Ejecutivo decidió elevar el arancel para la importación de vehículos usados. Asimismo, sostiene que esta medida no es fiscalista, ya que los importadores y vendedores de autos de segunda mano se verán obligados a incrementar el precio de los vehículos y con ello habrá menor comercialización de rodados, lo que a su vez hará mermar la cantidad de automotores en circulación.

    Una ecuación que sería perfecta si en el país funcionara adecuadamente el sistema de transporte público y si las calles estuviesen en buen estado.

    Para tener mayor peso y lograr la aceptación popular de esta medida, el Ministerio de Hacienda divulgó un informe a través del cual revela que entre los años 2014 y 2015 los importadores de usados declararon ventas por USD 478 millones, pero solo tributaron efectivamente USD 1,1 millones.

    Más allá de que los controles deben ser rigurosos para todos los sectores y que todos deberían tributar lo que corresponde, el problema principal no es cuánto tributan o cuánto contaminan, sino la falta de un plan nacional de transporte público.

    La mayoría de las personas –si no todas– que adquieren vehículos de segunda mano o motocicletas lo hacen por la falta de un adecuado sistema de transporte público. Además de ser deficiente, porque no todas las unidades del transporte público fueron renovadas, no existe un sistema de transporte que funcione las 24 horas.

    Otro problema es que tampoco se conoce un plan de renovación de ómnibus que no sean diferenciales; es decir, que el precio del pasaje abonado sea inferior y que esté pensado para las clases económicas menos favorecidas.

    Si el Gobierno tiene un plan integral de transporte público, este es el momento no solo de socializarlo, sino además de comenzar a ejecutarlo. Mejorar el nivel de vida no pasa por empezar desde atrás: haciendo prohibitivo primero adquirir un auto y luego mejorar el sistema de transporte público.

    Paraguay necesita con urgencia un sistema de tren aéreo, uno subterráneo y uno de ómnibus en buen estado que provean un servicio todo el tiempo, sea de día o de noche, llueva o no. Solo así se logrará descongestionar el tráfico y volverlo más ordenado. A la par, el Gobierno precisa trabajar con los municipios para que las calles y veredas estén en buen estado; hacer carriles exclusivos para automóviles, motocicletas y bicicletas, y brindarnos el servicio que merecemos.

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    Publicado por Anónimo | 9 septiembre, 2016, 5:32 am
  6. Autos usados: Precio y estado

    La pelea por el mercado de autos usados ha adquirido nueva intensidad. No la tenía hace años, cuando se instauró la costumbre –muy paraguaya- de apelar a recursos de inconstitucionalidad para burlar la prohibición de importar automóviles de más de diez años de antigüedad.
    Así se hizo común traer vía Iquique, en Chile, automóviles sacados de circulación en los países del Lejano Oriente, en especial Japón y Corea en donde la escala impositiva para automóviles sube drásticamente a medida que sube también la edad del vehículo. Estas disposiciones tienen varias razones. La primera y principal, hacer más barato tener un vehículo cero kilómetro que empecinarse en conservar un usado por parte de propietarios que tienden a encariñarse con sus autos viejos. De esta manera, se mantiene en crecimiento la curva de demanda en ambos países, que son grandes fabricantes. El otro gran argumento es que un vehículo tiende a contaminar cada vez más con sus gases de combustión a medida que aumenta el kilometraje de uso. Esa es la otra variable que encarece indefectiblemente un vehículo cualquiera a medida que pasan los años.

    Ninguno de esos indicadores tiene vigencia en el Paraguay. Ni somos fabricantes de autos –salvo en la minúscula cifra de ensamblado local- ni somos tan estrictos en la observancia de las leyes ambientales. En éste último punto, más bien somos una triste caricatura de país cumplidor de dichas leyes a la vista de la enorme cantidad de chatarra oxidada y humeante que se arrastra por calles y rutas nacionales. De manera que el abordaje del mercado de usados nos lleva a una realidad vigente compuesta de dos variables netamente locales: precio y estado. Hay usados traídos de Japón, con 20 o 30.000 kilómetros de uso, que son joyas al lado de equivalentes de oferta local al doble o el triple del precio. Hay una razón de peso, clara como un vaso de agua mineral, que explica esto: una cosa es un vehículo rodando por calles, rutas y avenidas japonesas que son mesas de billar, limpias, cuidadas y ordenadas, y otra un auto que transita los senderos de cabras, despeñaderos y nidos de baches, mugrientos hasta el infinito, sembrados de charcos de agua servida, basura y todo tipo de desperdicios que son las calles, rutas y avenidas del Paraguay. ¿Se entiende? Si se puede comprar un usado que sólo ha transitado en Japón o Corea del sur, a un tercio del precio de un usado que ha sobrevivido al devastador castigo que implica transitar en el Paraguay, ¿quién va a ser el idiota que preferirá esto último?

    Pagar impuestos tiene una razón de ser. Los japoneses y coreanos los pagan, y bastante altos, a cambio de un país ordenado, limpio, transitable, decente. Por eso los autos “chileré” llegan en tan buen estado. Si el Gobierno paraguayo quiere cobrar más impuestos, que empiece por aplicarlos a construir siquiera una sombra de Japón o Corea, con rutas y avenidas como billares, en lugar de alimentar una burocracia inútil y holgazana. Siquiera por ahí, que empiece.

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    Publicado por Anónimo | 7 septiembre, 2016, 8:52 am
  7. Impuesto a autos usados urge reformas estructurales

    El principal rol de los impuestos es la recaudación de recursos para financiar las políticas públicas. Sin embargo, los impuestos también forman parte del sistema de incentivos o desincentivos que cualquier Estado debe tener para enfrentar las fallas de mercado o crear una institucionalidad acorde con sus planes. La movilidad constituye una clave determinante del buen funcionamiento de la economía y de la sociedad, ya que contribuye a la reducción de las exclusiones del sistema cultural, económico, de salud o educación, entre los muchos ámbitos que confluyen para lograr la integración y convivencia social de las personas. Por eso, en este caso, la política tributaria debe ir acompañada de una política de transporte público que garantice que más impuestos no perjudiquen las oportunidades de las personas.
    No es necesario contar con profundos estudios económicos para demostrar que el aumento del parque automotor, incluidas las motos, es una respuesta al pésimo sistema de transporte público, que además de caro es de baja calidad.

    Las constantes quejas de usuarios dan cuenta de los graves problemas que enfrenta la ciudadanía en este ámbito. No hay horarios preestablecidos que permitan tener previsibilidad, la permanente descompostura de los ómnibus genera llegadas tardías al lugar de trabajo y a la escuela, la inadecuación impide que niños pequeños, personas con alguna discapacidad o adultos mayores puedan sentirse seguros viajando.

    La falta de coordinación con una política de seguridad ciudadana hace que el transporte público, en lugar de constituirse en un elemento que contribuya a la seguridad de las personas cuando salen a la calle, sea casi un medio de trabajo para la delincuencia común.

    Frente a esta triste situación, la demanda ciudadana por medios de transportes alternativos ha ido creciendo y las motos y los autos usados han sido la opción para quienes no pueden solventar vehículos más seguros y nuevos.

    No es menor el problema que ha generado esta solución altamente ineficiente para la sociedad si se observan algunos datos. Es francamente alarmante la cantidad de motociclistas que ingresan al principal centro médico de referencia con lesiones graves y que en muchos casos tienen consecuencias de por vida e incapacitantes.

    Igual de alarmante es la cantidad de autos que transportan una sola persona diariamente quemando combustible con el daño que eso genera al ambiente y, a largo plazo, cuando los vehículos entren en desuso, basura chatarra difícil de reciclar. La importación de autos usados reduce estos plazos, e inclusive se pueden estar importando vehículos en condiciones inadecuadas.

    No es sostenible económica, social ni ambientalmente una economía que genera este modelo de transporte urbano.

    El aumento del impuesto a los autos usados puede contribuir a reducir la demanda, lo cual puede ser considerado como exitoso desde ese punto de vista, además de que generan recursos genuinos. Sin embargo, de nuevo afecta a la franja de menor nivel adquisitivo y eventualmente puede tener impacto negativo en las oportunidades económicas y educativas.

    El aumento de este impuesto además de incrementar las recaudaciones debe ser parte de una discusión mayor acerca de la política de transporte público. De otra manera, nuevamente se fortalece el carácter inequitativo de la estructura tributaria, además de perjudicar la movilidad de trabajadores y estudiantes.

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    Publicado por Anónimo | 5 septiembre, 2016, 7:58 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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