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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Las dos caras de un país

A menos de 24 horas de las desubicadas expresiones del senador Carlos Núñez, quien añora volver a tener a un general Stroessner para poner fin a la violencia practicada por los miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), ayer se dio a conocer la noticia de las primeras identificaciones a través de sus restos óseos de dos víctimas de aquella época oscura y sanguinaria de nuestro país y de la región, que reivindica el legislador.

Frente al lamentable e indignante aporte del retrógrado parlamentario colorado, venerador del déspota militar, resultó un bálsamo ayer la noticia que proveyó el incansable doctor Rogelio Goiburú, responsable del Equipo Nacional para la Investigación, Búsqueda e Identificación de Personas Detenidas y Desaparecidas entre 1954 y 1989.
El también hijo de desaparecido (su padre fue el Dr. Agustín Goiburú), informó que los estudios genéticos de los restos óseos que halló en la ex Guardia de Seguridad, permitieron comprobar que estos pertenecen al paraguayo Miguel Ángel Soler, desaparecido en 1975 en Asunción, y a la italiana nacionalizada argentina Rafaela Giuliana Filipazzi, desaparecida en Montevideo en 1977.
Ambos, en la época en que funcionaba una especie de Mercosur del Terror, a través de un operativo de intercambio de información y prisioneros que crearon las dictaduras sudamericanas, y que se denominó Plan Cóndor.
Dos situaciones que nos plantean las dos caras de un país donde conviven los paraguayos que lucharon porque aquí rigieran los derechos humanos, se viviera en libertad e instalara el sistema democrático; y los que se identificaron plenamente con el modelo autoritario y de terror. Consintieron los abusos o actuaron como si no existieran las torturas, los apresamientos ilegales, asesinatos y desapariciones en manos del stronismo.
Ellos fueron funcionales al sistema y, pese a la nueva etapa iniciada hace 27 años, siguen pensando y andando como entonces. No toleran la diversidad, el disenso, la libertad con responsabilidad, y todavía ven al mundo y a la sociedad divididos en comunistas y capitalistas. Temen a los “zurdos”. Piensan como Núñez.
Así que queda un largo trecho por recorrer para que un mayor porcentaje la población internalice los valores de la democracia y los traduzca en un estilo de vida. El camino transitado hasta ahora es mérito de muchos compatriotas, entre ellos los desaparecidos y los familiares de estos, que merecen todo el respeto. Algo que Núñez no sabe lo que es.

Por Susana Oviedo

http://m.ultimahora.com/las-dos-caras-un-pais-n1020195.html

 

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

25 comentarios en “Las dos caras de un país

  1. Esa no es una historia de amor

    Por Brigitte Colmán

    Sabemos que en la vida del dictador Alfredo Stroessner además de una esposa hubo amantes por doquier. Pero eso no fue lo peor que hizo; los cuernos a la buena de doña Ligia no fueron lo peor. No, señora.

    Stroessner, además de intentar hacer desaparecer a todos los comunistas, sindicalistas, liberales, estudiantes rebeldes, febreristas, campesinos protestones y algunos colorados contestatarios, tenía otro pasatiempo: le gustaban demasiado las niñitas.

    Esta no es una leyenda urbana. Hay testimonios, y las denuncias están registradas. En un video, registrado en el Museo Virtual Meves (Memoria y Verdad sobre el Stronismo), donde una testigo relata que el coronel Miers, entonces comandante del Regimiento Escolta Presidencial, mantenía un harén con varias nenas de entre 10 y 15 años, y que “las más finas eran traídas a Stroessner para ser violadas”.

    Los testimonios apuntan a que existían varias casas a donde eran llevadas las niñas secuestradas en el interior y mantenidas en harenes, a disposición del dictador.

    Así como leyó, señor. El general Stroessner era un depravado, un monstruo. Y la historia que recientemente cautivó a la teleaudiencia, con una amorosa carta de por medio, en la que el dictador confiesa a una joven (madre de tres stroessnercitos) que su amor por ella es tan grande como una carreta, solo aporta un poco de distracción a nuestra convulsionada realidad.

    Stroessner pudo haber sido un padre amoroso para sus hijos, pero con el resto del pueblo paraguayo fue malísimo.

    Yo diría que si mezclamos a Hitler, con Darth Vader, Atila, Lord Voldemort, Cersei Lannister y Sauron, todavía quedaríamos muy tibios para describir al dictador que nos tocó soportar por estos lares.

    El chisme que se hizo noticia la semana pasada, no trata de amor. Es, en realidad, una batalla por el dinero del dictador, por una herencia de muchos millones de dólares, amasados mientras solo algunos paraguayos podían dormir con las ventanas abiertas.

    Pero la vida siempre da alguna revancha, aunque sea tarde y aunque sea chiquita. Y ahora, mientras gran parte de la sociedad se conmueve con el “dictador enamorado”, algunos restos encontrados en una fosa en la Agrupación Especializada comienzan a tener un nombre y un apellido. Son huesos de gente que quería un país mejor, y acabó enterrada en fosas comunes por orden, precisamente del dictador enamorado. Y esa, no es ni de lejos una historia de amor.

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    Publicado por Anónimo | 13 septiembre, 2016, 7:32 am
  2. Más ideas y menos raticidas

    Por Alfredo Boccia
    El riego de hablar frente a un auditorio constituido por un público que piensa lo mismo que el disertante, es que este se entusiasme y su discurso –que cae bien en ese ámbito– suene pésimo fuera de ese contexto. Le pasó al ministro Gustavo Leite en la habilitación de la Expo Norte en Concepción. No me voy a sumar a las críticas de quienes lo calificaron de neostronista. Enfocaré lo que considero un tremendo error de estrategia comunicacional de este Gobierno.

    El suceso que está en el centro del conflicto es el atentado del EPP que costó la vida de ocho militares. Fue una noticia estremecedora que acongojó a casi todos los ciudadanos y dejó a Cartes en una situación incómoda. Sin resultados en la lucha contra la guerrilla, pese a una inédita inversión en efectivos y armamentos, era lógico que tuviera que escuchar críticas.

    Frente a esta realidad, que no es culpa exclusiva de este Gobierno –pues los precedentes también fracasaron en la pacificación de esa zona–, hubiera sido más prudente dar un tratamiento de héroes a los caídos, considerar estos ataques como una cuestión nacional e involucrar a la ciudadanía y los partidos de oposición en la búsqueda de soluciones. Sería muy improbable que algún sector se negara a ser incluido y el Ejecutivo, a falta de victorias que mostrar, por lo menos no quedaría tan solo en esta derrota puntual. La reacción elegida fue poco inteligente. El discurso del ministro Leite es una muestra patética de ello. Culpar a dirigentes opositores de ser cómplices del EPP no es una buena idea por varios motivos. El primero de ellos es elemental. Nadie lo cree, salvo que se muestren evidencias convincentes. Y, como hay mucho bla, bla, pero ninguna prueba, el intento se agota en lo ridículo. ¿A nadie se le ocurrió pensar que, si el método fuera efectivo, Lugo no hubiera ganado las elecciones de 2008? Ya entonces resucitaron fotografías viejas que no fueron suficientes para que la gente cambie su voto.

    El segundo motivo es que las expresiones de Leite, que tienen un atraso de por lo menos 30 años, ya no asustan. Cuando Montanaro hablaba de “legionarios”, de “tibios”, de “compartir asados con los amigos de los enemigos”, uno sabía que debía tomarlo en serio. Alguien sería reprimido a corto plazo. Pero cuando lo dice Leite, suena a hueco, a anacrónico.

    Pero hay un motivo aún más dañino en la política de comunicación. Es ese estilo maniqueo que incita a la división. La lucha contra el EPP es un tema complejo, que no puede reducirse a la antinomia “patria o antipatria”, o “el que no está con nosotros está contra nosotros”. No solo no funciona, sino que irrita y crea un ambiente de confrontación en una sociedad que se está acostumbrando a vivir con cierta paz y diversidad. Una sociedad que necesita más acuerdos y menos insultos. El ministro Leite debería saber que los discursos que fumigan odio, cosechan rabia.

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    Publicado por Anónimo | 10 septiembre, 2016, 6:39 am
  3. Dictadura nunca más

    Cuando todavía hay libertad de expresión, aunque engrosemos la lista de los que vayan a silenciar después, creo que es deber del ciudadano decir la verdad, porque solamente esta nos hará libres.
    Después del asesinato de ocho militares, caso todavía no suficientemente explicado por el Gobierno, han habido declaraciones de autoridades añorando la dictadura pasada o recomendando acciones, bombardeos sobre seres inocentes, apropiados para tiempos de dictadura.

    Las hacen personas bien conscientes de sus palabras que desean ya colocarse en el equipo dictatorial de un futuro o por simples ignorantes que nunca se dieron cuenta lo que significó la violencia los 35 años de Stroessner.

    A estas declaraciones vino la confusa amenaza de un posible atentado contra el ejecutivo, tampoco suficientemente explicado, y han corrido radio so’o rumores de golpe, autogolpe o no sé qué otra cosa similar.

    Como el dictador no nace sino se hace y lo hacen quienes callan, conviene que nos definamos sobre este tema.

    Ante los hechos de dictaduras económicas y políticas de Argentina y Brasil hoy vigentes, declaro con muchos ciudadanos y ciudadanas paraguayos que “!Dictadura nunca más”!

    Esto lo soñamos ocultamente y exteriormente con acciones, que costaron torturas y exilios, los 35 años de ella, lo conseguimos el 3 de febrero de 1989, lo gritamos en la Plaza en el Marzo Paraguayo cuando hicimos que Lino Oviedo huyera al extranjero. Y lo repetimos en este mes de la juventud del 2016, cuando secundarios y universitarios se rebelan por el bajo nivel y corrupción de la educación y cuando, con los presos políticos de la masacre de Curuguaty, una mayoría luchamos por su absolución.

    Dictadura con todo el poder en unas manos, aunque se den apariencias externas de seudodemocracia para engañar al extranjero, nunca más. Es violencia y negación de los Derechos Humanos.

    Y todavía estamos a tiempo para impedirla. Luego será ya tarde.

    Pai Oliva

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    Publicado por Anónimo | 10 septiembre, 2016, 6:38 am
  4. La defensa de los ladrones

    El jefe del clan que desde hace años domina Ciudad del Este y el Alto Paraná, Javier Zacarías Irún, afirmó muy suelto de cuerpo que el actual presidente, Horacio Cartes, no tomará ninguna medida con respecto al comandante de las Fuerzas Militares, el general de Ejército Luis Gonzaga Garcete, y a otros responsables de la seguridad nacional, fundándose en “indicios” o en “denuncias periodísticas”. El Primer Mandatario no se ha pronunciado al respecto, pero es de suponer que su otrora furioso enemigo está hoy muy bien informado sobre el valor que él otorga a las revelaciones documentadas de la prensa sobre la corrupción reinante en el Ejército. Debe de estarlo, dado que lo visita a menudo en Mburuvicha Róga, pese a que en las elecciones internas partidarias el político esteño lanzó graves acusaciones contra su persona. Por ejemplo, en un mitin realizado en Caacupé en el 2012 lo había acusado de querer “alquilar al Partido Colorado y al Palacio de López”, e insinuado que tenía vínculos con el crimen organizado.

    Vale la pena evocar tal antecedente para juzgar la catadura moral de este nefasto personaje, que hoy funge de hecho de portavoz del Primer Mandatario. Nunca se desdijo de sus palabras, pero al parecer el titular del Poder Ejecutivo lo toma más en serio que a la prensa libre, que no solo contribuye a que la ciudadanía esté informada de cómo se está ejerciendo la función pública, sino también a que el propio Presidente de la República tome nota de ello. En efecto, es imposible que él esté al tanto de todas las fechorías que se cometen en el aparato estatal, de modo que de la mayoría de ellas –si no de todas– solo tendrá conocimiento a través de la tarea periodística, incluidos los medios de comunicación de su propiedad, que, seguramente, tienen la orden de ayudarle a gobernar con patriotismo y honestidad.

    De esta forma, puede suponerse que, como también debe dirigir la administración general del país, al comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas no le restará tiempo para enterarse de que el mencionado general de Ejército y su entorno, en el que figura el general de brigada José Alvarenga, perciben jugosos salarios y bonificaciones extraordinarias pero usan el dinero público para comprar elementos personales y regalos en el extranjero. Es probable que tampoco el ministro de Defensa, Diógenes Martínez, esté en condiciones de saber todo lo que ocurre en la milicia, y que si procedió a desalojar de las dependencias militares a la fundación privada de la esposa del Gral. Garcete, es porque se enteró del despropósito a través de denuncias periodísticas. Este ministro las tomó en serio y reaccionó atinadamente, porque en ellas había algo más que “indicios”.

    Resulta paradójico, por otra parte, que el Presidente de la República ningunee a los medios de comunicación tras haber compartido el 26 de abril pasado, Día del Periodista, un “desayuno de trabajo” con los informadores acreditados en el Palacio de López. Debe ser porque considera que el rol de la prensa en una sociedad democrática es de singular importancia.

    El flamante vocero presidencial de oficio dijo también que “en el tema corrupción no hay perdón” y que al Primer Mandatario “no le tiembla la mano para tomar decisiones”. En lo que a su primera afirmación respecta, él y sus familiares cercanos son la prueba viviente de que, en realidad, hay mucha condescendencia con el enriquecimiento ilícito en la función pública.

    Es lamentable la afirmación de Zacarías Irún, porque cuando desde el poder político se comienza a atacar o a poner trabas a la prensa, es porque existen hechos que se desea esconder de la consideración de la opinión pública, y que se relacionan generalmente con el manejo deshonesto de la cosa pública, o, en otras palabras, con casos de corrupción.

    Si Zacarías Irún afirma que el presidente Cartes no va a tener en cuenta las denuncias de la prensa, ¿qué más necesita para tomar medidas? En el asunto que nos ocupa, ¿espera acaso que el comandante de la Fuerzas Militares confiese que violó y dejó violar reiteradas veces el Estatuto del Personal Militar, así como la Ley de Contrataciones Públicas y las Leyes N° 2597/05 y 2686/06, relativas a los viáticos?

    El presidente Cartes no debe creer que el hecho de atender denuncias de la prensa constituya un signo de debilidad de su parte. Aquí no está en juego el amor propio del Primer Mandatario, sino el honor y la reputación de los propios militares, que él invocó no hace mucho.

    Obstinarse en cruzarse de brazos para demostrar una supuesta firmeza puede interpretarse más bien como una falta de coraje o de fuerza política para hacer lo que es necesario por el bien del país. También es un signo de estupidez, por cierto, ignorar el papel que la prensa libre cumple para iluminar en una democracia los entresijos del poder mediante la información responsable.

    Se entiende que a los politicastros como Zacarías Irún les cueste mucho tolerar unos medios de comunicación libres; tendrán muchas ganas de acabar con ellos. Pero, felizmente, los tiempos han cambiado y los instrumentos de la dictadura ya no están a su alcance.

    Gente con esta clase de pensamientos debe ser repudiada donde se la encuentre y, en las próximas elecciones, barrerla del panorama político nacional mediante los votos si queremos que el Paraguay salga del subdesarrollo en que está sumido a causa de ella.

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    Publicado por Anónimo | 10 septiembre, 2016, 5:26 am
  5. Conflicto tapa gestión
    06 Sep 2016

    Por Augusto Dos Santos

    Comunicador y analista

    El clima de tensión que se encuentra vigente hace varios meses con especial rispidez es un estadio que es un buen negocio para unos y para otros pero no para el presidente Horacio Cartes.

    Para ser un Presidente con buen impacto en la opinión se necesitan dos factores convergentes: buenos números y seducción. A Cartes no le va mal con los números, pero la agenda que le preparan propios y adversarios no le deja tiempo para construir condiciones para una relación afectiva con los ciudadanos.

    Tenerlo al presidente Cartes en el corazón de los conflictos es un buen negocio para la oposición colorada que gana rédito de la polarización (aún cuando hoy mismo Cartes podría ganar las internas) ya que en la medida en que se polariza resultará más caro (en esfuerzo y en dinero) re-unir las partes fracturadas.

    También es un buen negocio para los opositores externos porque colocarlo al Presidente en permanente conflicto es la mejor forma de desgastar a un líder.

    Y también es un buen negocio para los adherentes políticos de Cartes porque al conservarlo en proximidad y como sus protectores se aseguran sus sitios. Lo cual ni siquiera se analiza en negativo. Es lógica pura.

    Pero es posible que haya llegado el tiempo que Cartes también piense en Cartes.

    Hace poco tiempo inauguraron en Pilar el primer tomógrafo en la historia de esta comunidad, un prodigio tecnológico. Sin embargo el acto quedó sepultado por el proselitismo. ¿Quién pierde?: Cartes.

    Por factores exógenos y endógenos se ha obligado a Cartes a confrontar en todo este tiempo, con el resultado de invisibilizar lo mejor de su gestión, porque en verdad la culpa no la tiene Sicom sino la ausencia de una estrategia que provoque un matrimonio estable entre el proselitismo y la buena gestión.

    Todos los presidentes de la historia hicieron proselitismo al tiempo en que gestionaban un Gobierno. Es hipócrita pedirle al hombre más importante del país que no se meta en política interna o general.

    La cuestión pasa por implementar estrategias para que lo que los ciudadanos “vean” de un Presidente sea su gestión, su porte triunfador, sus victorias, sus goles y no sus conflictos.

    Si Cartes no modifica el curso inercial y gestiona un gobierno más amable y con menos conflicto hay un serio riesgo que una parte substancial de lo que se considere lo mejor de su gestión pase desapercibido.

    Faltan dos años para que concluya la gestión iniciada en el 2013, en lo que resta de este año y el siguiente empezarán a germinar varias siembras que sencillamente pasarán a segundo plano si en el escenario principal solo hay gente peleando. La teoría sobre los riesgos de sostener varios frentes de conflicto es tan antigua como la aguja.

    En gran medida ello ocurre por el desconocimiento de cómo funcionan las agendas político-comunicacionales, tanto es así que con frecuencia (con demasiada frecuencia) se yuxtapone una gran novedad, un gol de Gobierno, con un discurso ríspido y confrontativo de alguno que termina siento título del día siguiente. Hay cierta vocación a suicidar sus propias buenas nuevas en el staff gubernativo.

    Y naturalmente, ningún medio publicará nada sobre tal obra si al mismo tiempo se produjo un discurso que es de peso informativo mayor que la obra misma: es del manual del Kindergarten del periodismo.

    En concreto todos lucran con el Presidente en situación de conflicto, salvo el propio Presidente, por una ecuación muy simple: conflicto tapa gestión.

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    Publicado por Anónimo | 10 septiembre, 2016, 5:26 am
  6. El dictador de nuestro tiempo

    En los últimos días y luego de haberse quedado sorprendidos, maniatados y sin reacción posible al truncarse la chance de reelección, referentes del gobierno empezaron a mostrar la hilacha con toda fuerza. El ministro de Industria, Gustavo Leite, lejos de sus atribuciones habló de fumigar como ratas a quienes no acompañen las políticas del gobierno de Horacio Cartes.

    Antes, Zacarías Irún y De Vargas, tristes personajes del oficialismo por medio de fotografías de procedimientos periodísticos pretendieron sustentar el vínculo de ciertos referentes de la oposición con miembros del EPP y cuando se les exigió denunciar penalmente esos vínculos ante la justicia dijeron no tener pruebas.

    El discurso autoritario, stronista, que busca la confrontación y división entre paraguayos no solo se puede sentir en palabras sino que en actos puntuales que, además, denotan desesperación del Gobierno sin rumbo. Hace unos días periodistas del Grupo Cartes fueron cesados de sus cargos por expresar un pensamiento en sus redes personales, en contra de referentes del gobierno de Cartes. Ni siquiera la crítica apuntaba a sus medios de comunicación.

    Algunos justificaron los despidos diciendo que el dueño del medio puede hacer lo que se le antoje, olvidando que estos son licenciatarios de frecuencias públicas y que los derechos de propiedad no pueden vulnerar derechos universales como la libertad de expresión y pensamiento.

    La dimensión individual de la libertad de expresión se proyecta en la posibilidad de expresar el pensamiento. Obstruir o vulnerar cualquiera de esas dos proyecciones limita y afecta el ejercicio del derecho en su conjunto.

    La expresión y la difusión de pensamientos e ideas son indivisibles. Una restricción de las posibilidades de divulgación representa directamente, y en la misma medida, un límite al derecho de expresarse libremente, señala la Corte IDH en numerosos fallos.

    Justificar estos despidos obviando la vulneración de un derecho, es solo un arreglo mental de quienes pretenden ignorar el contexto. En el gobierno de Cartes, el autoritarismo goza de buena salud.

    Por Santiago González

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    Publicado por Anónimo | 10 septiembre, 2016, 5:26 am
  7. Su cédula por favor

    Esta historia no es nueva, se repite miles de veces a lo largo y ancho del país. Iniciaba mi jornada laboral y rumbo a la oficina me detiene una barrera policial, de las que se multiplican en lugares que son frecuentes y que se distribuyen de manera aleatoria. Como casi nunca me atajan, me sorprendió la orden de parar. Obedecí, como corresponde, y comencé a conversar con los oficiales de la Comisaría 14 Metropolitana.

    Me pidieron lo de siempre, mi cédula de identidad. Mi primera reacción fue consultarle el motivo por el que me detenían y la razón por la que requerían mi documento. Los oficiales de mala gana me plantearon que era solo para control. Volví a preguntarles si había cometido alguna infracción o delito que justificase la exhibición de documentos. “No cometió delito señor”, replicaron. Entonces, insistí, no existen motivos para que requieran mi documentación.

    Los abogados pueden entrar a describir con lujo de detalles en esta parte la legislación positiva vigente respecto al libre tránsito, a la presunción de inocencia, a la arbitrariedad a la que los ciudadanos somos expuestos con extrema facilidad en situaciones como esta. Como no soy experto, les planteé, amablemente, a los policías de esta barrera estos argumentos. Ellos, intentando ser “expeditivos” me dijeron que era lo que yo pensaba. Obviamente le dije que no es mi pensamiento el que exponía, sino es lo que reza en la Constitución Nacional.

    La cuestión se fue tensando ante mi negativa de otorgar mis documentos. Movilizaron la patrullera, y la pusieron frente a mi vehículo. Uno de los oficiales sacó su teléfono celular y comenzó a grabar su procedimiento. Entonces recordé los recientes casos de gatillo fácil, y el riesgo innecesario al que me estaba exponiendo, entonces me vi obligado a presentar mi identificación. Durante la tensa calma, el oficial que me grababa me decía: “Tanto te costaba dar tu cédula” a lo que repliqué: “a mí me piden documentos, cuando hay miles de ladrones asaltando en todas partes”. Genial fue la justificación que me dio el oficial sobre el motivo por el que hacían la barrera: “¿Qué querés? ¿Que golpeemos la puerta y preguntemos dónde están los ladrones?

    Cuando notaron que no tenía nada reprochable, empezaron a gritarme: “Andate pues, tanto te plagueaste, y ahora andate”. Como la patrullera seguía obstruyendo el paso, le pedí que retiren su vehículo. Lo hicieron y continuaron insultándome. Cuando me preparé para continuar mi camino, decidí sacar unas fotos para recordar a los oficiales que realizaron la intervención. Uno de ellos muy canchero, como superado ante la situación posó haciendo gestos. El otro, volvió a gritarme diciendo: “Fueeera pues, icchh”. Cuando me bajé a preguntar si él había dicho eso, se quedó callado. Subí a mi camioneta, para iniciar la jornada de trabajo.

    Quizá parezca una anécdota de las tantas que conocemos en situaciones de este tipo, aunque realmente el tema da para analizar. Por un lado, la vieja discusión de las barreras policiales que no tienen sentido. Además de violentar los derechos ciudadanos, nos exponen ante policías que no tienen la capacidad de discutir dentro del marco del respeto y bajo el mandato de las leyes vigentes. En una barrera, las personas nos convertimos en víctimas de un estado policiaco, a cargo de oficiales sin capacidad suficiente, que tienen el monopolio del uso de las armas. Es decir, nuestras vidas corren riesgo.

    Lo simple sería acomodarse y obedecer las órdenes de la Policía, es lo que muchos piensan. Sin embargo, cuando cedemos una parte de nuestros derechos, estamos disminuyendo ostensiblemente la calidad de nuestra democracia. Así nunca vamos a construir una república seria. En tiempos de secuestros, inseguridad y violencia; cuando se espera que el accionar de las fuerzas de seguridad nos brinden otras respuestas, vemos que este es su día a día. Entonces, no nos queda más que entender que estamos así, en parte por la incapacidad de las fuerzas policiales.

    Por Pablo Noé

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    Publicado por Anónimo | 10 septiembre, 2016, 5:25 am
  8. Gorilacras

    Observando lo que postean muchos compatriotas en las redes sociales, pude notar con ansiedad y desazón la aparición de muchos neogorilacras (palabra compuesta que deriva del castellano gorila y lacra, aunque también podría derivar del castellano gorila y falso demócrata), que incluye a importantes legisladores, ministros del Ejecutivo, asociaciones de profesionales universitarios, miembros de las Fuerzas Armadas en actividad o retirados, “ilustrados políticos”, etc.

    Es cuestión de mirar el programa televisivo que conduce el periodista Santiago González denominado Algo Anda Mal (AAM) editado el domingo 4 del corriente mes. El mismo trató sobre las repercusiones que han tenido las declaraciones de algunos miembros del Poder Ejecutivo nacional, y referente a la dictadura de Alfredo Stroessner.

    Preocupantes no son las opiniones, ya que estas pueden ser expresadas por cualquiera, gusten o no a los demás. Lo que debería intranquilizarnos, según lo expresó el conductor del programa televisivo, es que muchos paraguayos menores de 15 años no conocen a Alfredo Stroessner y su legado en materia de Derechos Humanos.

    ¿No sería prudente que el actual ministro de Educación, cuya familia ha sido “fumigada” durante el gobierno de Stroessner, así como “tomara medidas contra escuelas que hacen apología a líderes comunistas”, suscriba con el mismo énfasis que también se instruirá a los alumnos paraguayos lo sucedido durante esos 35 años, cuestión que las escuelas se mantiene con un “prudente silencio”?

    ¿No tiene derecho nuestra juventud de informarse acerca de los líderes mundiales que existieron durante la historia de la humanidad? ¿Será que tampoco podrán ser instruidos sobre la vida y obra de los emperadores romanos porque tenían una vida licenciosa o sobre Alejandro Magno porque era bisexual o Adolfo Hitler porque era antisemita o Enrique VIII porque era ardiente y mujeriego o Juana I de Castilla porque dicen era loca? ¿Será que comenzarán a aparecer los comunicados de centros de estudiantes o de asociaciones de profesores apoyando al secretario de Estado citado? Un poco de coherencia no viene mal a nadie, más cuando su inexistencia pueda dañar a la ciudadanía toda.

    Aníbal Reinaldo Pangrazio

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    Publicado por Anónimo | 10 septiembre, 2016, 5:21 am
  9. La verdadera historia detrás de la “historia”
    9 septiembre, 2016

    Un programa de TV nos informó recientemente que la fortuna que recibieron los herederos de Alfredo Stroessner ascendería a 500 millones de dólares. Esto saltó a raíz del reclamo de una parte de dicha suma, 20 millones, que hará la señora Michele Fleitas ante los tribunales del Brasil, quien de muy jovencita mantuvo un romance con el dictador, del cual tuvo tres hijos, Verónica, Gisela y Enrique. La suma en cuestión le había prometido uno de los descendientes del tirano, Diego Domínguez, a modo de “arreglo amistoso”, pero dado que no cumplió, la mujer, quien asegura que “el general” le había ofrecido incluso matrimonio, entablará la demanda próximamente.

    Hasta ahí pareciera la mezcla de alguna novela mexicana con la de Dallas, que combina historias de amor y de traiciones entre familiares. Pero eso, que puede resultar entretenido, está muy lejos de ser lo fundamental. El tema que a todos nos atañe es porqué esos 500 millones de dólares, fruto de un colosal latrocinio, tienen que estar en manos de los Stroessner, Domínguez, Fleitas o quienes fueren, en lugar de ser recuperados para el Estado paraguayo.

    A nadie escapa que una de las asignaturas pendientes que tiene nuestra democracia, la más importante de todas, es la referida a saldar los crímenes cometidos durante el régimen stronista, en todos los órdenes. Fueron casi 35 años de pisoteo salvaje a los Derechos Humanos y de saqueo brutal a las arcas públicas. Sin embargo, los responsables de los crímenes siguen impunes y sus familias disfrutan el enorme “botín” que aquellos se llevaron.

    El caso de Stroessner es el más alevoso de todos. Sus parientes de varias generaciones nos enrostran cotidianamente el producto de lo robado por el suegro, tío o abuelo, según el descendiente de quien se trate. Y por si eso fuera poco, ahora también se suman las amantes. En el caso de la señora Fleitas, su abogado, José Fernández Zacur, sostuvo que “en este litigio la cuestión económica es importante, pero accesoria” e insistió que “para Michel y sus tres hijos lo primordial es la identidad biológica”. Sobre lo último, no hay duda alguna, pero respecto a lo primero, ni ella ni los que hoy detentan dicha fortuna tienen derecho sobre la misma.

    Demás está decir que la “herencia” del dictador no es la única que debería ser recuperada. Lo mismo tendría que ocurrir con las que dejaron todos los integrantes de su camarilla, tanto civiles como militares, que se llenaron los bolsillos metiendo una y otra vez “la mano en la lata”, además de apropiarse de todo aquello que tuviera valor en el país, como por ejemplo, las vastas extensiones de propiedades fiscales, convirtiendo en “señores estancieros” a generales, ministros y amigos de quien entonces se sentía emperador.

    Por todo esto, el efecto del programa televisivo que difundió “la historia de la familia secreta de Stroessner” debe ser motivo de alarma. Su carácter novelesco no puede ocultar otra historia mucho más cruel y de terribles consecuencias socio-económicas para la Nación. Una historia que habrá que volver a juzgar con otros jueces honestos y probos, no con los que cubrieron a los criminales con un gigantesco manto de impunidad.

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    Publicado por Anónimo | 9 septiembre, 2016, 8:15 am
  10. Rebrote neo-estronista del cartismo pretende desviar la atención sobre calamitoso fracaso de las políticas del “nuevo rumbo”
    En lo días recientes la opinión pública ha sido testigo de irresponsables y temerarias acusaciones de personeros del gobierno y del Partido Colorado contra referentes del #FrenteGuasu y otras organizaciones opositoras, recurriendo al rebuscado y repetido repertorio que pretende vincular a esta organización política con la actuación del llamado “EPP”.
    Esta preocupante actuación del cartismo profundiza las observaciones que hemos venido haciendo sobre el carácter peligrosamente autoritario del gobierno cartista desde el año 2013.
    A tres años de haber asumido este gobierno quedan en evidencia los notables retrocesos que ha sufrido nuestro país en todos los ámbitos. Ante esta situación es que la población paraguaya ha aplazado de manera rotunda la gestión de Horacio Cartes. En esta línea, el oficialismo colorado pretende ocultar su fracaso, intentando descalificar y criminalizar al Frente Guasu y a la figura de Fernando Lugo, que hoy día aparece en todas las mediciones como el principal actor que confronta al desgobierno de Horacio Cartes.
    La opinión pública nacional observa en la actualidad el actuar contradictorio y pendulante del gobierno que un día habla de la necesidad de unidad nacional, o cumbre de poderes para revisar su fallida política de seguridad, y al día siguiente vomita una serie de ataques infundados contra la oposición.
    El cartismo extraviado en su laberinto no ha tenido otra ocurrencia que recurrir a campañas sucias, como a desgastadas figuras escombros de la política nacional y representantes del Estado paraguayo para reeditar el terrorismo de estado, intentando retrotraer a nuestro país a los oscuros años de la dictadura stronista.
    Entendemos a esta campaña como un capítulo más de la larga cadena de errores y fracasos del gobierno de Cartes. La población paraguaya hoy día ya no se traga las mentiras y los rebuscados ataques hacia los sectores políticos que han ofrecido una opción de país que responda a las necesidades de los 7 millones de paraguayos y paraguayas.
    Alertamos sin embargo, sobre el preocupante rebrote neo stronista y sobre la conducta de un gobierno que ante la profundización de su rumbo fallido pretende criminalizar e instigar a la persecución contra la oposición política y a toda voz crítica incluso, en los medios de prensa.
    Preocupa que en vez de proponer una revisión seria y responsable de sus políticas en materias económica, social y de seguridad, el gobierno recurra a una campaña de miedo en la población paraguaya con la que pretende acallar e inmovilizar a la población que se ve afectada en el día a día por la falta de respuestas a sus necesidades.
    En este sentido llamamos a toda la ciudadanía a estar alerta ante posibles intentos de la vulneración de los derechos consagrados en nuestra Constitución Nacional. Como Frente Guasu tenemos plena convicción en la madurez y en la vocación democrática de todos los paraguayos y paraguayas que creemos que juntos lograremos recomponer los destinos de nuestra nación.
    Asunción, 7 de setiembre de 2016
    Mesa De Presidentes
    Frente Guasu

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    Publicado por Anónimo | 8 septiembre, 2016, 8:46 am
  11. La transparencia de Hernán Ka’a

    Por Caio Scavone

    Desde hace bastante tiempo que este país andaba transitando tomado de la mano de un hermetismo que, por manejarse así, a casi nadie le interesaba escarbar un montón de sombrías situaciones que resultaban muy claras. Todo lo oscuro es muy claro en el Paraguay. Hasta trabajar en negro es tan calmoso y despejado. Lo tostado siempre continúa lúcido y lo quemado sigue tan inmaculado.

    Las “persecuciones políticas” que este diario hace a los políticos por seguirles los pasos a muchos de los corruptos y sinvergüenzas que se pasean en este país sintetizan lo antiéticos y antiestéticos que son para los muchos de paraguayos que todavía pueden levantar la cabeza y pensar en un Paraguay mejor.

    Todavía hormiguean los resabios stronistas, algunos hasta con alto cargo siguen suspirando que con la dictadura se vivía mejor, que la gente comía tres veces por día y rematando con que la seguridad era total durante esa época. Por poco no lo dicen los que reciben sueldo por los golpes recibidos y como víctimas de la dictadura.

    En esa época nadie era investigado por la fortuna juntada con su mísero sueldo. Los milicos se “especializaban” en cada rubro y cada general tenía a su cargo el negocio de los autos, el alambre, el cemento, la harina, el whisky, el azúcar, los electrodomésticos, el cigarrillo y nadie tampoco podía seguir la pista a los que traficaban marihuana y cocaína.

    Cuando este diario comenzó a escarbar lo que los muchachos tocaban por todo el negro negocio que a toda luz se hacía, le llegó la hora del cierre ocurrido el 22 de marzo de 1984 para seguir nuevamente combatiendo contra toda corrupción desde su reapertura del 22 de marzo de 1989. Acotemos que también al diario Última Hora le llegó su hora así como a la Radio Ñandutí.

    No hay cosa más imposible que el querer tapar los millones robados con un infeliz salario. Y de eso hay ejemplos a montones en este país. Los empleados estatales siguen usando el dinero fácil que les provee el presupuesto de gastos que se tiene y malversan como si ese dinero fuese para que se lleve a sus bolsillos. La desventaja que tienen los políticos, milicos, policías, parlamentarios, intendentes, gobernadores y directivos deportivos corruptos es que conocemos hasta su prontuario familiar y el origen tan pordiosero de sus ancestros.

    Este actual gobierno comenzó a escarbar y transparentar todo lo que la gente del estamento oficial percibe como salario. Hay sueldos que no guardan ninguna concordancia con la vida que se pega el asalariado. Vivir como un jeque kuwaití con un sueldito de morondanga es moneda corriente en el Paraguay.

    Lo peor de esta transparencia es conocer que un soberano mediocre percibe un sueldo de primer mundo y que cualquier ajúra galleta e insolvente cultural son recompensados con buena paga y que de pensados nada tienen.

    Hernán Ka’a, un sabio pensador que toma tereré las 24 horas del día en la Plaza de los Héroes de Villarrica, me preguntó si para qué sirve ventilar todos los sueldos de los muchachos, incluido el perfume y la ropa interior de los milicos, los viáticos de la perrada y de los viajeros que no viajan, el sueldo de las secretarias vips y de las empleadas domésticas, de planilleros y aduaneros, de los caseros y de las niñeras de oro.

    Hernán siguió comentando que esos datos ventilados solo sirven para ponernos más descontentos al saber que esa gente gana muy bien solo por gastar electricidad, agua y tomar tereré en sus oficinas. Y mirando al frondoso lapacho en flor Hernán remató diciendo: a mí nadie me paga por tomar tereré…

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    Publicado por Anónimo | 6 septiembre, 2016, 5:15 am
  12. Neurociencia, márketing y moralidad
    Por Sergio Cáceres

    El golpe que el grupo de delincuentes del EPP asestó a la Fuerza de Tarea Conjunta desató una serie de comentarios entre nuestros políticos, donde la más sintomática fue la del senador Carlos Núñez al expresar su añoranza por el dictador Alfredo Stroessner. Su reducido análisis jamás dará cuenta de que la existencia de semejantes asesinos es producto de la miseria en que nos dejó la corrupción stronista.

    Núñez pidió el destierro de los comunistas y a los pocos días se identificaron los restos de Soler, torturado y asesinado hace cuarenta años por los enviados de Stroessner. Así fueron tratados los comunistas y otros que pensaban distinto. ¿Queremos eso de vuelta? Muchos no.

    Pero también hay varios como Núñez que piensan igual, empezando por nuestro presidente Horacio Cartes y el ex presidente del Congreso Nacional, Mario Abdo Benítez, que han reivindicado la figura del dictador y su gobierno en más de una ocasión. Ambos “líderes” colorados están enfrentados por el momento, pero los une la nostalgia y el amor a un tiempo y situación que los convirtió en las personas poderosas que son ahora.

    A Cartes y Marito la neurociencia aplicada a la política califica como lineales y de mente abierta, respectivamente. Al menos esto lo dice un supuesto experto en el tema del márketing político, disciplina siempre concentrada en la oferta del político como producto de consumo, como objeto a ser ofertado a los votantes del momento, pero que muy poco se concentra en la moral de sus clientes.

    Estos políticos podrán tener virtudes que el marketinero político explotará al máximo, pero una vez elegidos y en el poder, demuestran no tener escrúpulos, reivindican sin ruborizarse un pasado que fue de terror para muchos como Soler, y dejó en ruinas nuestro país, convirtiéndolo en caldo de cultivo para guerrillas como el EPP.

    La ciencia del márketing bastardea una disciplina tan noble como la neurociencia para conseguir más clientes y a la vez estos conseguirse más votos. Por suerte, hay otras ciencias que también progresan, como la antropología forense; mediante ella se ha identificado a víctimas del terror stronista y al mismo tiempo se demuestra que esa época nunca fue tan bondadosa como la quieren pintar los Núñez, Cartes o Benítez.

    Solo una certeza nos queda: hay que trabajar mucho aún para que la idea de que el stronismo fue lo peor que le pudo pasar a nuestra nación se instale en nuestros compatriotas. De lo contrario tendremos más autoridades de moral tan baja, que pasados por el tamiz del márketing político engañan a la gente para conseguir sus votos y mantenerse en el poder.

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    Publicado por Anónimo | 5 septiembre, 2016, 8:09 am
  13. QUE VUELVA STROESSNER!

    Muchos, demasiados para el gusto de quien esto escribe y, sobre todo, para el fortalecimiento de la democracia, añoran al dictador Stroessner. Y se entiende. Veamos.
    Durante el stroessnato la gente podía dormir a la intemperie y con las ventanas abiertas. Podían transitar por las calles siempre y cuando no se les ocurriese reunirse más de dos (o tres) y no apareciese la policía pidiendo documento, baja, explicaciones de porqué se andaba a esa hora, de dónde se venía y hacia dónde se iba.
    No se temía a los motochorros porque no los había. De quienes había que cuidarse era de los piragües, que los había Y MUCHOS. Claro que si te portabas bien, no andabas con libros bajo el brazo, no te juntabas con liberales, ni febreristas, ni, ¡VADE RETRO SATÁN!, con comunistas, nadie te molestaba aunque te dedicases al contrabando, cosa muy común y normal.
    La cosa se ponía un poco más complicada si eras mujer y bonita. Bueno, con mujer alcanzaba. Si le gustabas a un militar o a un amigo del grupo del dictador ¡sonaste! Poco les importaba si estabas casada, de novia, juntada o no te gustaba para nada el tipo. El mensaje era muy claro “Si no querés tener problemas…” Y, lo más terrible, era que amigos, familiares y hasta madres y padres podían decirte “¡Y bueno, que tanto! Al menos no te va a faltar nada.”
    En el Paraguay de Stroessner se vivía en paz si no te metías en política, si no opinabas, si tenías amigos cercanos a los que mandaban, si aceptabas sin cuestionar cualquier barbaridad que dijesen o hiciesen.
    En esa época, se podía ir a El jardín de la cerveza o al Hermitage o al Diagonal o… pero eso sí: a las 12 de la noche a casita. O a alguna de las fiestas privadas que se hacían a montones. O a rascar las persianas de algunos bares transgresores que cumplían religiosamente con la “contribución” al comisario de la zona.
    Otro tema era la educación. En Asunción, bastaba con integrar el Blas Garay (en el secundario) o el Ignacio A. Pane (en la facu). Si cumplías con las normas fijadas, ibas a conseguir algún trabajito en Correos, Aduanas, ANNP o en alguna seccional. ¿Estudiar? Eso no era importante. Ni necesario. Con sumar, restar, multiplicar, dividir y no pensar, ya era suficiente. En el interior era más fácil. Con ir a la escuela alcanzaba. Maestras sin más idoneidad que la de haber complacido los requerimiento carnales de algún mandamás eran nombradas en días. Y con el tiempo llegaban a ser directoras y todo. Incluso sus maridos disfrutaban de la fresca viruta. Obtenían el codiciado puesto de “maestra mena”.
    En ese entonces no hacía tanto calor (por decreto no podía hacer más de 30°), ni pobres (todos tenían su platita, aunque sea cebando tereré).
    Tampoco había jóvenes drogadictos. A los 15 se los llevaban al cuartel para hacer de mandaderos de las señoras de los capos. Y, además, la droga apenas circulaba. La reservaban para las fiestas particulares y se exportaba. Salvo el alcohol, que como era legal…
    Hay un tango que dice “…no pensar, ni equivocado, para qué, si igual se vive. Y además, corres el riesgo de que te bauticen gil…” Acá la cosa era más complicada, no te iban a bautizar de gil por pensar, te iban a mandar a la TERCERA y después… vaya a saberse.
    Para algunos fue muy fácil vivir en esa época. No había que discutir, no había que quejarse, no había que opinar, no había que diferenciarse. Ser distinto era un delito. Pensar era un delito. Tener libros en la casa te hacía sospechoso. Y ser homosexual, fuera de los grupos cercanos a ciertos personajes nefastos, era más que un desafío. La historia de los 108, no fue más que una de las tantas de ese entonces.
    Y hay más, mucho más para contar.

    Oscar Boubet

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 8:21 pm
  14. Mentira y cinismo crueles

    Por Edwin Brítez

    En 1975 Stroessner ya permanecía 21 años en el poder y estaba en el último período que le permitía la Constitución. No tuvo empacho en cambiar de nuevo el texto del papel que fungía de Carta Magna para que pueda ser “re-reelecto”, como efectivamente lo fue de manera irrestricta en 1978, previa “constituyente” del año anterior.

    El Partido Comunista estaba proscripto absolutamente mientras los demás partidos podían operar bajo condiciones de obediencia, abriéndose paso entre la represión y la división interna. En 1975 la jerarquía de la represión estaba conformada de arriba hacia abajo por el Gral. Alfredo Stroessner, Gral. Marcial Samaniego (Defensa) Sabino A. Montanaro (Interior) Gral. Francisco Alcibiades Brítez Borges (jefe de Policía), Pastor Coronel (jefe de Investigaciones), Alberto Cantero (jefe de asuntos políticos) y Antonio Campos Alum (jefe de asuntos técnicos).

    Todos estos personajes sabían la verdad pero decidieron mentir, una vez más, cuando Amnistía Internacional denunció la desaparición de Miguel Ángel Soler, Derlis Villagra y Rubén González Acosta, tal como se venía publicando en la prensa nacional e internacional. Anteriormente ya mintieron descaradamente a la OEA y a la ONU, sin mencionar la mentira y burla a los atormentados familiares y a la ciudadanía en general.

    El comunicado del Ministerio del Interior decía: “Es absolutamente falso que los señores Miguel Ángel Soler, Derlis Villagra y Rubén González Acosta hayan fallecido en dependencias policiales. En relación al primero se puede afirmar, como ya se ha comunicado anteriormente a la Comisión Interamericana de la OEA y a la ONU, que sobre Soler, supuesto Srio. Gral. del Partido Comunista Paraguayo se tenía noticias de su residencia en el exterior desde hace muchos años”.

    “La última noticia que se tuvo sobre él se refería a su residencia en Montevideo desde donde se tras- ladó a la Unión Soviética. Soler nunca más volvió al Paraguay”. Anteriormente, el jefe de Investigaciones, Pastor Coronel, respondió a la Cruz Roja Internacional que Soler (y otros) “nunca fueron detenidos en este Departamento”. La mentira y el cinismo de las autoridades de la represión fueron siempre respaldadas por la “picardía” de borrar las huellas asesinas ya que ni en el cuaderno de novedades y guardias, ni en el de entrada y salida, figuran nombres de detenidos políticos y menos de los desaparecidos.

    Así se consigna en la investigación “Es mi informe, archivos secretos de la policía de Stroessner” de Alfredo Boccia, Myrian A. González y Rosa Palau. Sin embargo, dos años después Pastor Coronel eleva un informe final de un procedimiento que detectó “varias células del Partido Comunista Paraguayo”, concluye que fueron detenidas en relación a ella varias personas conducidas al penal de Emboscada. Entre ellas cita a Miguel Ángel Soler.

    Más adelante en un encuentro Cóndor (IV Conferencia Bilateral de Inteligencia entre los Ejércitos de Paraguay y Brasil), leen el informe sobre el “proceso de subversión que se ha pretendido desatar sobre el país” en 1975 y que lograron desbaratar un grupo del Partido Comunista y capturan documentos con los nombres de 150 activos militantes.

    Miguel Ángel Soler, medalla de oro de Derecho, escritor y periodista, hijo del exministro de Relaciones Exteriores (1946-47), fue secuestrado de su domicilio de Asunción el 30 de noviembre de 1975. Varios detenidos políticos declararon haberlo visto torturado en el Departamento de Investigaciones, según el informe Verdad y Justicia.

    Cuarenta y un años después se confirma que los huesos encontrados en el patio de otro organismo de represión de la dictadura corresponden a su identidad. Nunca hubo ni habrá justicia para él ni sus familiares. Sus verdugos ya están muertos, pero siguen vivos quienes disfrutan de la despreciable fortuna que acumularon y continúan pregonando las bondades del stronismo. La mentira y el cinismo con que actuaron ayer siguen deambulando por el laberinto político de hoy, en medio de la permisividad cómoda de una sociedad adormecida y una justicia complaciente con sus propios tentáculos del pasado macabro.

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 7:26 am
  15. El interés público

    Por Alcibiades González Delvalle

    Hace unos años los editores de algunos de los principales periódicos europeos se reunieron en Londres. El tema fue muy curioso: La conveniencia de publicar, o no, los actos terroristas. El debate partió de la idea de que la publicación favorece los planes de los asesinos. Esto es, extender el miedo hacia la mayor cantidad posible de personas a través de los medios de comunicación. Pese a esta acertada conclusión, se optó por seguir dando la información detallada de los devastadores actos terroristas.

    Ni siquiera las buenas intenciones –evitar que el pánico se extienda por todas partes– deben impedir que la prensa cumpla con su deber de informar sobre los acontecimientos de interés público.

    La reciente tragedia en Arroyito, que sepultó a ocho militares, fue ampliamente difundida por todos los medios de comunicación. Sirvieron para conocer las limitaciones, esfuerzos, errores, desidia, ineptitudes, de las fuerzas encargadas por la nación para combatir con éxito al EPP.

    Sirvieron también las publicaciones para leer y escuchar de los ciudadanos comunes, políticos, autoridades nacionales y regionales, empresarios, etc., sus opiniones personales o sectoriales. Algunas, bien argumentadas y otras tan desatinadas que no hacen sino agregar más desgracias al drama que conmueve al país.

    Entre las afirmaciones llamativas se cuentan las del senador colorado cartista Carlos Núñez. Fue en la sesión extraordinaria de la Cámara Alta para tratar el asesinato de los ocho militares. Dijo Núñez: “Volverían a traer al país a Alfredo Stroessner. Lastimosamente no está más sobre la tierra”. Entonces cómo y de dónde lo traerían. Y para qué. “Para que los paraguayos volvamos a vivir en paz y tranquilidad y podamos dormir con las puertas y ventanas abiertas”. Pero no se quedó aquí el senador cartista. Agregó: “Por culpa de los derechos humanos un policía no puede hacer su trabajo, ya que los delincuentes se arañan en la cárcel y luego denuncian”. Como estaba hablando de derechos humanos pidió que los miembros del EPP sean “quemados (¿vivos?) en una plaza pública”. Finalmente relató que había visitado a los integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta para llevarles algunos regalos y levantarles la moral. Ellos, dijo, “precisan mimos”.

    En rigor, lo que necesitan es quien los dirija con sabiduría, al frente de las tareas. Desde un escritorio en Asunción difícilmente se gane esta guerra.

    Para el senador cartista el fracaso de la Fuerza de Tarea Conjunta es por culpa de los derechos humanos. Mientras despotricaba contra estos derechos, se realizaba una conferencia de prensa histórica: Se confirmó la identidad de los restos que desde hacía más de 40 años estaban enterrados en el predio de la Agrupación Especializada. Eran los de Miguel Ángel Soler, líder del Partido Comunista, apresado por agentes de Investigaciones. Se hallaron también los restos de la argentina Rafaela Filipazzi, desaparecida en Montevideo en 1977.

    Todavía quedan, según el incansable Rogelio Goiburú, más de 400 personas que desaparecieron en los tiempos que añora el senador cartista.

    Las dos Cámaras del Congreso, en reunión extraordinaria, trataron también el asesinato de los militares del modo que acostumbran los políticos: culparse los unos a los otros con el agregado de que algunos aprovechan la ocasión para que la vista presidencial se pose en ellos. Dan la impresión de que desearían nuevas tragedias para hacerse notar. Y así, ocupados en la obsecuencia, se olvidan de que hay un país que clama por mejores resultados de las autoridades estatales.

    Bien está, entonces, que la prensa informe hasta donde le sea posible los acontecimientos de interés público, aunque algunos de ellos sean disparatados.

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 7:15 am
  16. El cementerio de la familia Escobar

    Por Alfredo Boccia

    Cuarenta años se tomó el Paraguay para identificar los restos de dos desaparecidos a mediados de los setenta. Dos historias distintas que confluyen en esqueletos separados por pocos metros de distancia.

    Él, un emblemático secretario general del Partido Comunista Paraguayo, Miguel Ángel Soler. Había sido secuestrado por la Policía en Asunción a fines de 1975 y ejecutado poco después. No sería raro que en las tumbas cercanas se reconozcan los restos de Derlis Villagra y Octavio González Acosta, desaparecidos ese mismo día.

    Ella, Rafaella Filipazzi, poco conocida para los investigadores nacionales. Había sido secuestrada en un hotel de Montevideo, a mediados de 1977, trasladada a Asunción en avión y asesinada, meses después. Una tétrica muestra de la efectividad del Plan Cóndor. No sería raro que allí cerca se identifiquen los huesos de José Agustín Potenza, su pareja, detenido con ella en la misma ocasión.

    En esos años, la voluntad de Stroessner era omnímoda. Llevaba más de dos décadas en el poder y parecía impunemente eterno.

    Eso explica que la Policía no haya tomado la precaución de quemar sus archivos, como hicieron todas las dictaduras regionales de la época cuando dejaban paso a gobiernos democráticos. Eso explica que, a diferencia de Argentina y Chile, aquí nunca hizo falta crear centros clandestinos de detención. Las torturas se hacían en dependencias policiales céntricas y conocidas por todos. ¿Quién podía hacer algo al respecto?

    Eso explica la solución que le dio Stroessner a un problema que daba dolores de cabeza a las dictaduras regionales: la disposición final de los residuos. Nada de tirar cuerpos al río o enterrarlos en tumbas NN en algún camposanto. Aquí, los desaparecidos serían realmente desaparecidos. Estarían bajo tierra en un cuartel híbrido entre militar y policial: la Guardia de Seguridad, hoy llamada Agrupación Especializada. Allí mandaba el coronel Juan Ramón Escobar, quien se encargaba de colocar bajo tierra a los opositores difuntos en la huerta que estaba al fondo del inmenso predio.

    Para mayor garantía, el cargo fue heredado por su hijo, el después general Galo Longino Escobar. Este ordenó movimientos de terreno, cambios de lugar de las tumbas y llenó el patio de residuos de basura. La impunidad perfecta, por los siglos de los siglos. Y así hubiera sido si de la indiferencia de los políticos de la transición hubiera dependido. Pero no contaban con la tozudez de algunos emprendedores de la memoria, en especial la de Rogelio Goiburú.

    Un arma de larga duración, la memoria. Aún podemos vencer esa indolencia de cuatro décadas. Quedan aún decenas de NN que reclaman sus nombres en el gran cementerio de los Escobar.

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    Publicado por Anónimo | 3 septiembre, 2016, 11:02 am
  17. Añoran a Stroessner

    A esta altura de nuestro desarrollo como nación, reclamar la vuelta a una dictadura atroz como la de Alfredo Stroessner no se justifica de ninguna manera. La idea debe ser rechazada con la mayor firmeza. El último en proponer semejante desatino fue el senador colorado Carlos Núñez, el pasado lunes, en la sesión extraordinaria del Senado realizada tras la muerte de ocho militares de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). El legislador lamentó que “lastimosamente (Stroessner) ya no está sobre la tierra”, porque de lo contrario los paraguayos íbamos “a vivir en paz y tranquilidad y vamos a vivir con las puertas y ventanas abiertas”. El aludido incurría en esta estupidez apenas días antes de que organismos de derechos humanos informaran la identificación de dos restos más de los muchos desaparecidos durante el repudiable régimen de su ídolo Stroessner. Posiblemente, estos dos infortunados dormían con las puertas abiertas cuando fueron secuestrados y asesinados.

    Puede pensarse, entonces, que este legislador desea que vuelvan el exilio, la prisión, la tortura, las desapariciones y las tumbas NN, además del conculcamiento de derechos fundamentales como el de expresión, de asociación o el de protesta, que bajo un régimen de ese tipo serían las primeras en caer por su base.

    Hace poco, los socios cooperativistas del senador Núñez pudieron manifestarse libremente para protestar contra un proyecto de ley. ¿Se imagina el legislador que algo así sería posible bajo un sistema de gobierno como el que él admira? Sus expresiones resultan alarmantes también por otro motivo: porque probablemente reflejan la opinión de muchos de sus correligionarios que le votaron.

    Abogar por el retorno a un sistema gubernamental autoritario, justamente en este momento en que el país se halla estremecido de emoción de haber visto asesinados a ocho militares a manos de una banda criminal, una organización que actúa bajo el estandarte de la violencia política, definiéndola como instrumento legítimo para conquistar el poder del Estado y asumir el control de la sociedad en su conjunto, constituye poco menos que adherirse a esa idea, aunque parezca que se la combate.

    Es sumamente peligroso para el sistema democrático que estamos construyendo e intentando perfeccionar en nuestro país que un senador haga un discurso de ese tipo, aprovechando la indignación popular causada por un hecho trágico. Con las emociones alteradas de este modo, es fácil convencer a ingenuos y desmemoriados, a jóvenes sin experiencia, a ignorantes y a necios, que la democracia y la seguridad pública son incompatibles entre sí, cuando la experiencia histórica demuestra que ninguna suposición política como esta está muy lejos de la verdad.

    La idea de la “mano dura” está vinculada a gobernantes duros, mas no en el sentido de rectitud en la aplicación de la ley justa y equitativa sino en el de la arbitrariedad. Combatir a las organizaciones violentas o delictivas en general para proteger la seguridad, los bienes, el honor, la integridad física de los habitantes del país, es un deber de todo gobierno, ciertamente, pero que debe ser cumplido bajo estrictas normas legales de procedimiento, civilizadas y éticamente fundamentadas. La “mano dura” que reclaman los autoritarios no cumple ninguno de esos requisitos.

    Es paradójico e inadmisible que se proponga abolir las principales libertades y garantías de la ciudadanía con el argumento o pretexto de que es la mejor manera de salvaguardarlas de las amenazas que les enfrentan.

    En resumen, es tan repugnante para un demócrata la opción a la violencia como herramienta ideológica y política de conquista del poder, cuanto la que promocionan los partidarios del retorno a la dictadura como forma de gobierno. A ambos extremos les conviene legitimar la supresión de los derechos individuales. A ambos les conviene que todo vaya peor en el país, para quedar como supuesta última alternativa de solución a los problemas.

    Esta perversa estrategia extremista, que se resume en la cínica expresión de “cuanto peor, mejor”, se aplicó trágicamente en muchos países de América Latina durante la segunda mitad del siglo pasado y no es posible siquiera imaginar que retornar a ella podría resolvernos algunas dificultades. En el caso concreto de la banda criminal autodenominada EPP, puede y debe ser vencida en el marco del Estado de derecho. Y nada le daría más ventaja que el que las fuerzas gubernamentales se dedicaran a violar sistemáticamente los derechos fundamentales de los habitantes de la zona de operaciones.

    Por lo demás, dichas fuerzas tienen todas las atribuciones legales, los recursos económicos y el apoyo de la opinión pública mayoritaria a su favor como para desempeñarse eficientemente sin salirse del carril de la legitimidad. Si hasta ahora no muestran resultados positivos, no es por culpa de la democracia, sino de fallas humanas.

    Que no vengan pues a insinuar, como desfachatadamente hace el senador Núñez, que los fracasos de la FTC, por ejemplo, resultan de la ineptitud del sistema democrático, cuando que él, como los demás políticos, conocen perfectamente bien las causas de este fracaso actual, a saber: la inhabilidad profesional de algunos jefes militares y policiales, la corrupción que campea en el seno de sus instituciones y el dedicar sus máximos cuidados a preservar sus privilegios que a empeñarse en el cumplimiento de su deber.

    La democracia dispone de todas las armas para defenderse de sus adversarios, por lo que resulta de mal gusto y fuera de lugar que se abogue por el retorno de una dictadura oprobiosa, como la que padeció el Paraguay con Alfredo Stroessner, como solución a los problemas coyunturales que padece el país. Los ciudadanos y las ciudadanas deben repudiar con firmeza esta clase de manifestaciones.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/anoran-a-stroessner-1514658.html

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    Publicado por Anónimo | 2 septiembre, 2016, 7:35 am
  18. QUE VEINTE AÑOS NO ES NADA”
    Andrés Granje
    Como en el tango de Gardel que 20 años no es nada, aquí pasaron 27 años, a pesar del tiempo transcurrido, en algunos aspectos no hubo cambios significativos en el país y el accionar de ciertos personajes trae reminiscencias tristes de una época oscura que nos sume en congoja, lo malo es que el Paraguay y el mundo cambio, gracias a la tecnología la comunicación es horizontal y rápida y en menos que cante un gallo lo que pasa en el país se sabe en todo el mundo y viceversa, por eso no se puede seguir tolerando estas conductas trogloditas y más en instantes tan difíciles para la patria como la que estamos viviendo con la incursión de los integrantes del mal llamado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que más que una fuerza revolucionaria parece una banda de forajidos al servicio del Narcotráfico internacional.
    En efecto, luego de la muerte de los 8 militares en Arroyito a manos de fuerzas del EPP, los legisladores oficialistas y los ministros del ejecutivo, arreciaron sus críticas hacia parlamentarios de la oposición, especialmente del PDP y del PLRA, responsabilizándolos de dar cobertura y blindaje político a la estructura subversiva, acusaciones muy irresponsables de los parlamentarios oficialistas, hechas sin pruebas algunas, con la única intención de desviar la atención del problema principal, el nuevo atentado en arroyito y la muerte de 8 efectivos del ejército. Atentado que desnudó las precariedades alarmantes de una Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que es criticado por errores primarios increíbles en sus procedimientos que llevan inclusive a la pérdida de vidas humanas.
    Estos parlamentarios oficialistas no solo insultan a sus colegas opositores sino a toda la ciudadanía sana y pensante del Paraguay, no pueden con un discurso altisonante y sin contenido, más allá del agravio y las descalificaciones, querer convencernos que el EPP existe porque recibe la protección y el apoyo de media docena de congresistas socialistas, este grupo existe porque, como lo dijo el mismo presidente de la república en su discurso de Arroyito, los ocho efectivos fueron asesinados por la narcoguerrilla, reconociendo la alianza entre ambos grupos irregulares y criminales que coordinan acciones para liberar territorio y rutas para el narcotráfico a cambio de los “impuestos revolucionarios” y ganancias por los secuestros que cobran los del EPP.

    Por eso el ataque de los parlamentarios oficialistas indignó hasta a gente del Partido Colorado, pues el momento es muy delicado y ellos son los representantes del pueblo y como tales tienen que tener la responsabilidad de no lanzar acusaciones cuando no tienen pruebas que respaldan estas afirmaciones, que están bien en una campaña política pero que resulta miserable en estas circunstancias. Por otra parte toda esta estrategia del gobierno de atacar a los supuestos enemigos con saña, como en el tiempo del stronismo mas parecen bastonazos de ciego, fruto de la desesperación y la impotencia, lejos de un análisis racional que busque llegar a la verdad, sino simplemente encontrar chivos expiatorios que pueda calmar los justos reclamos ciudadanos.

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    Publicado por Anónimo | 1 septiembre, 2016, 7:09 am
  19. Amenazas a la libertad

    El episodio de Arroyito, con ocho muertos que se suman a la extensa galería de víctimas del grupo armado que opera en el norte del país, está dando lugar a una larga secuela de reacciones a cual más extrema.
    Cada vez que la seguridad pública y hasta la integridad de las instituciones son puestas a prueba con esta clase de incidentes sangrientos, comienzan a levantar cabeza los reivindicadores de la violencia como “receta mágica” para combatir la violencia. Se dejan oír, y sentir, cada vez con mayor audacia, los reivindicadores de conceptos terminales como aquel de “antes vivíamos mejor y no lo sabíamos” hasta el tenebroso “volvé mi general, te necesitamos”, en una especie de fetichismo necrófilo que ignora, en el paroxismo de lo absurdo, hasta los más elementales procesos biológicos. Y lo hacen, incluso, en medio de una estúpida demostración de inoportunidad histórica, justo en los días en que se confirman, vía ADN, las identidades de dos víctimas de la dictadura, una de ellas, la de Miguel Ángel Soler, figura central de la política de post guerra del Chaco.

    Soler fue Ministro de Relaciones Exteriores y Culto durante el gobierno de Higinio Morínigo. En 1965 ocupó la secretaría general del Partido Comunista paraguayo luego de ser un militante ferviente del socialismo.

    En noviembre de 1975 fue apresado por la policía política de Stroessner para desaparecer luego sin dejar rastros. Hasta hoy, cuando sus restos, tras ser desenterrados del predio de la ex Guardia de Seguridad, fueron identificados como suyos. Soler compartió su tenebrosa suerte con otros centenares de asesinados en distintos lugares. Son actualmente 34 conjuntos de restos humanos los que están siendo pesquisados en busca de su identidad.

    ¿Es esto lo que reivindican hoy tantos voceros del “antes vivíamos mejor”? ¿Quieren volver al asesinato masivo, a la desaparición forzada, al arrojar seres vivos desde aviones, “ejemplo” que siguiera diligentemente la sangrienta dictadura argentina? ¿Quieren que retorne el reino del terror, de la policía pateando puertas de hogares decentes a las 3 de la mañana y llevándose gente para nunca más devolverla ni dar cuenta de su paradero?

    Vivir en democracia no es un camino fácil. Pero es el que hemos elegido los paraguayos desde de 1989, al menos, la inmensa mayoría de nosotros. Está lleno de sinsabores, desesperanzas y contradicciones. Episodios como los de Arroyito obligan a repensar muchas cosas, aunque nunca deben tentarnos de volver a la barbarie, porque de ella hemos salido una vez y es difícil saber si tendríamos una segunda oportunidad.

    La libertad de pensamiento, de expresión y de asociación con fines políticos debe reinar para siempre en el Paraguay. No debe estar acechadapor excusas absurdas ni relativismos disolventes. La debemos cuidar como el bien más preciado porque nunca se la anhela más que cuando se la ha perdido. Y entonces, es demasiado tarde.

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    Publicado por Anónimo | 1 septiembre, 2016, 7:08 am
  20. El retorno de los cavernícolas

    Por Miguel H. Lopez
    Paraguay, agosto de 2016. El 15 el presidente de la República, Horacio Cartes, del Partido Colorado, da su informe de gestión al cumplir 3 de 5 años al frente del país. Simultáneamente, una encuesta revela que más del 80% de la población rechaza su eventual reelección y el 60% sostiene que el mandatario no hizo una buena gestión.

    En paralelo, crecen los cuestionamientos a la fracasada gestión de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) creada hace 3 años con la modificación de la Ley de Seguridad instaurando estado de excepción en los departamentos del Norte para combatir y eliminar al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Las mismas son denunciadas permanentemente por los pobladores de violencia y sembrar un estado de miedo en la ciudadanía. Esta niña bonita del Gobierno de Cartes, con una asignación de más de 70 millones de dólares, desde su creación hace 3 años, no logró resultados efectivos. El Partido Democrático Progresista (PDP) impulsa el proyecto.

    El 25, en sesión extraordinaria en el Senado, legisladores opositores y de la disidencia colorada rechazan y mandan al archivo el proyecto de modificación vía enmienda de la Constitución Nacional para incorporar la figura de la reelección presidencial. Una estocada política que deja fuera de juego a Cartes.

    Dos días después, 8 efectivos de la FTC mueren en Arroyito, Concepción, en un episodio donde explosionan bombas y hay balacera. La fiscalía no tiene certeza y el ministro del Interior, Francisco De Vargas, cuestionado por su pobre gestión pero protegido por Cartes, indica que es obra del EPP. El presidente del gobernante Partido Colorado, Pedro Alliana, acusa a la coalición de izquierda Frente Guasu de lo ocurrido por venganza por la destitución de Fernando Lugo en 2012 tras la matanza de Curuguaty y lo califica de brazo político del EPP. El senador colorado Carlos Núñez dice que “hay que desterrar a los comunistas”. Con lo que remata la emergencia completa del discurso de la Guerra Fría y que sostenía el dictador Alfredo Stroessner (1954-1989) y su séquito, todos colorados.

    El fantasmagórico EPP emergió bajo el gobierno del colorado Nicanor Duarte Frutos. Continuó bajo el mandato del destituido Lugo, su espurio sucesor Federico Franco y bajo la gestión de Cartes, que es cuando se cobra el más alto costo de vidas humanas: 40.

    El Gobierno insiste en culpar a otros. Los hechos dan datos que le contradicen. Lo ocurrido es un fracaso de Cartes porque es su responsabilidad, aunque regurgite stronismo y sus aliados se pavoneen en sus cavernas…

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    Publicado por Anónimo | 1 septiembre, 2016, 6:47 am
  21. Importante contribución para reparar la memoria histórica

    Haber logrado la primera identificación de dos desaparecidos durante la dictadura del general Alfredo Stroessner marca un hito importante en el proceso de reconstruir la memoria histórica y permite conocer mejor lo que sucedió en esa etapa de la vida nacional. También ayuda a que los familiares puedan cerrar su largo duelo tras la incesante búsqueda por conocer el paradero de los restos de un ser querido, lo que les hace posible encontrar la necesaria paz. Pero probablemente la mayor contribución del trabajo encabezado por el médico Rogelio Goiburú es proveer al país del primer banco genético de familiares de personas detenidas y desaparecidas, como de un perfil genético de toda la población paraguaya.
    Tras un largo proceso que empezó con los primeros hallazgos de restos de víctimas de la dictadura stronista, enterrados en fosas clandestinas en varios sitios como la ex Guardia de Seguridad, en el barrio Tacumbú, o en zonas rurales desoladas de Caazapá e Itapúa, el grupo investigador dirigido por el médico Agustín Goiburú logró que el Equipo Argentino de Antropología Forense obtenga la primera identificación positiva de dos desaparecidos.

    Se trata del ex secretario general del Partido Comunista Paraguayo, Miguel Ángel Soler, detenido y desaparecido el 30 de noviembre de 1975, y de Rafaela Filipazzi, nacida en Italia, naturalizada argentina, detenida y desaparecida en Montevideo, Uruguay, en junio de 1977, y traída al Paraguay para ser torturada y asesinada, en el marco de la siniestra Operación Cóndor de intercambio represivo entre las dictaduras militares. Los restos de ambos habían sido desenterrados de fosas comunes halladas en la ex Guardia de Seguridad, junto a varios otros esqueletos que aún aguardan ser reconocidos.

    Han debido transcurrir cerca de 40 años para que los familiares de Soler y Filipazzi puedan saber con precisión qué pasó con sus seres queridos y poder contar con sus restos para darles el merecido descanso, pero sobre todo para poder cerrar el duelo y obtener una merecida paz, como lo ha resaltado Jorge Miguel Soler, hijo del desaparecido dirigente comunista.

    Este histórico paso es solo el inicio de un proceso que debe continuar, en una nueva etapa. Son 22 las personas cuyos restos deben ser identificados durante este año, parte los 34 primeros esqueletos hallados en el largo y afanoso proceso de búsqueda encabezado por Rogelio Goiburú, director de Memoria Histórica y Reparación del Ministerio de Justicia, a la vez hijo de un célebre desaparecido, el médico Agustín Goiburú.

    También quedan muchas otras excavaciones pendientes, en base a denuncias sobre la existencia de más fosas clandestinas, para lo cual el equipo forense necesita contar con nuevos recursos. La estimación es que existen más de 500 desaparecidos durante la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989), pero están documentados aproximadamente 400 casos según el Informe Final de la Comisión de Verdad y Justicia.

    Proseguir con este trabajo es una tarea necesaria, pero el equipo de Goiburú ya está brindando una gran contribución, no solamente en reparar la memoria histórica, sino también al proveer al país del primer banco genético de familiares de personas detenidas y desaparecidas, como de un perfil genético de toda la población paraguaya, elementos que serán muy útiles para futuras investigaciones científicas o para ayudar a resolver casos criminales, entre otros usos posibles.

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    Publicado por Anónimo | 1 septiembre, 2016, 6:45 am
  22. ERA DE PAZ Y PROGRESO:
    Se era feliz, no había motochorro, se dormía con las puertas y ventanas abiertas (no había py letricidá), no había putos (se les apresaba, rapaba y quemaba), no había crímenes, no había secuestros (Ian Duncan Martin py no era loo paraguayo)…
    No se robaba bancos (José Antonio Barúa)…
    No había atentados (Embajada israelí, Somoza… eran extranjeros).
    No había guerrilla (Fulna, 14 de Mayo, OPM… cuentos chinos)
    Se era feliz porque no se sabía py loo nada (no había twiter, feisbu, apenas red de pescar o de vollibol había).
    Que se le mató a mi hermano y a mi primo a nadie le importaba o que me apresaran, prohibieran trabajar o que tenía que quemar mi biblioteca pues no era noticia.
    Pero se era feliz, muy feliz, que se añora esa época y se busca estudiar vudú para revivir a un muerto.
    Cuando se le mató a mi primo en el Comando de Ingeniería, se ordenó el inmediato entierro de sus estos, sin siquiera velarlo.

    (Luis Verón)

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 11:35 am
  23. La “paz” de Stroessner de la que se nutre el EPP

    Casi al mismo tiempo que, con todos los rigores del protocolo y el respeto a las instituciones, el Senado del Brasil se erigía en Tribunal para procesar a la presidenta Dilma Rousseff por un supuesto “crimen de responsabilidad”, en la Cámara Alta de nuestro país se analizaba la crisis desatada el fin de semana, por el asesinato de ocho miembros de las Fuerzas Armadas a manos del EPP.

    Casi al mismo tiempo que, con todos los rigores del protocolo y el respeto a las instituciones, el Senado del Brasil se erigía en Tribunal para procesar a la presidenta Dilma Rousseff por un supuesto “crimen de responsabilidad”, en la Cámara Alta de nuestro país se analizaba la crisis desatada el fin de semana, por el asesinato de ocho miembros de las Fuerzas Armadas a manos del EPP.

    El contraste no podía ser mayor. Un impecablemente imparcial presidente de la Corte Suprema del Brasil presidía una sesión del Senado en el que la mandataria se defendió con altura y respondió preguntas de 51 senadores, durante nada menos que 14 horas. No hubo insultos, pataleos, desmayos y todos se trataron igualmente de Vuestras Excelencias.

    Mientras tanto, aquí, la cantinela machacaba y remachaba denuestos a tutiplén. Hasta se dio el caso de un pintoresco senador que reclamó la resurrección de Alfredo Stroessner para que vuelva la “paz” al país, podamos dormir con la puerta abierta y otras falacias que estamos acostumbrados a escuchar de tanto en tanto, en ese templo de la insensatez en que convirtieron a las cámaras del Congreso.

    El senador -presumo- habrá gozado de importantes privilegios durante la larga noche del stronismo, de lo contrario no se explica cómo no darse cuenta que fue precisamente el Tiranosaurio, Tembelo, el Rubio, quien creó y agudizó las condiciones de atroz desigualdad social con las que vienen lidiando los gobernantes que le siguieron desde que su consuegro tuvo a bien sacarlo a cañonazos del Sillón de los López. Condiciones, por lo demás, que constituyen la razón de ser que invoca la guerrilla para justificar su desgraciada existencia.

    La oprobiosa concentración de tierra en manos de sus compinches, la distribución antojadiza de las riquezas de Itaipú para los amigotes y los barones que aún en este tiempo viven de la época dorada de la construcción de la represa, la persecución sistemática a los campesinos, un régimen fiscal de chiste, y un modelo económico basado en el contrabando y la triangulación, que hasta hoy nos merecen el título de país pirata y de los más corruptos del continente, son los “preciados” legados de la “Pax” del stronato.

    Amén, desde luego, de las docenas de muertos, centenares de perseguidos políticos y torturados, y miles de exiliados que le permitieron suprimir de un plumazo la disidencia, para que el silencio de los sepulcros imperara en la República durante el extenso y funesto reinado de monarca tropical sin corona pero con látigo de patrón que amaba empuñar para castigar a sus aterrorizados súbditos.

    No es que todo esto constituya una realidad desconocida. Ahí están los diarios de la época para contabilizar los atropellos sin nombre, el latrocinio cometido por el voraz dictador. Me preocupa solamente que las nuevas generaciones vayan a tomar al pie de la letra lo dicho por el senador de marras y asuman sus dislates por verdaderos. Afortunadamente, el estrecho despliegue retórico del legislador basta y sobra para advertir la “solvencia” intelectual de sus argumentos.

    Adrián Cattivelli

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 10:46 am
  24. El lloro del senador por Stroessner
    31 agosto, 2016
    Por Hugo Barrios

    No es “fecha feliz”, pero muchos lo añoran. Siempre que se habla de que la inseguridad nos está haciendo trizas, no falta el melancólico que desea el retorno de su régimen. El más reciente fue el senador Carlos Núñez, quien “analizó” el atentado del EPP que acabó con la vida de 8 militares en Arroyito, en la sesión extraordinaria del lunes, en la Cámara Alta.

    El parlamentario colorado por poco y no echó lágrimas al expresar sus ganas de que Stroessner estuviera de nuevo en el poder, para que ya no hubiera ataques sangrientos como el perpetrado por el grupo criminal. “Lastimosamente ya no está Stroessner en la Tierra, creo que si él estaba íbamos a vivir en paz, a dormir otra vez con las puertas abiertas”, fueron las palabras del congresista.

    Núñez es de la vieja escuela. Admira el modelo fascista del “Rubio”, el estilo de gobierno presidencial donde el poder absoluto recae en un único líder. A juzgar por la admiración que le tiene al dictador, poco le importan el respeto por los derechos humanos, la libertad de expresión. Sus ideales parecen estar más cerca del libreto de la mano dura.

    Cree que hay que desterrar a los comunistas del país. Claro, Núñez se alistó en la Policía Nacional y fue escalando peldaños justo cuando esta entidad se convirtió en una de las principales aliadas del más sanguinario conductor que tuvo el país.

    Es entendible su postura, así como la de miles de paraguayos que siguen deseando un gobierno stronista porque las autoridades que sucedieron a la dictadura no hicieron más que robar y multiplicar el hambre en el país.

    Pero combatir al EPP no pasa por una cacería de brujas y exterminar a todo aquel que no camine por el sendero derechista. Ser una alternativa ante el neoliberalismo tampoco pasa por asesinar a compatriotas en nombre del Che, el Mariscal López o Marx. Lejos de hallar una solución al flagelo epepista, nuestras ineptas autoridades no encontraron mejor salida que enfrascarse en una absurda batalla mediática.

    Mientras, los del EPP siguen matando gente… y Núñez sigue con el “lloro” por no tenerle a Stroessner entre nosotros. Ya tú sabes.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 9:17 am
  25. Reivindicación del stronismo

    Solo un día después de que un senador de la nación reivindicara el stronismo, como una bofetada histórica para la sociedad, fueron identificados los restos de dos desaparecidos durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Se trata del compatriota Miguel Ángel Soler y la italiana Rafaela Fillipaci. Gracias al tenaz trabajo del doctor Rogelio Goiburú, hijo también del desaparecido Agustín Goiburú, se logró hallar la fosa común en la Agrupación Especializada, y luego con el trabajo de investigadores argentinos se confirmó, gracias a pruebas de ADN, la identidad de los restos hallados.
    Es un gran alivio para los sobrevivientes y también para la sociedad paraguaya, que todavía tiene una deuda histórica para honrar la memoria de los compatriotas que lucharon contra la opresión. Los restos hallados en la Agrupación Especializada pertenecen a presos políticos asesinados por la dictadura en el marco del macabro “Plan Cóndor”, una operación conjunta de coordinación de acciones y mutuo apoyo principalmente entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales de Chile, Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay, que implicaba el seguimiento, detención, interrogatorios con tortura, traslados entre países y desaparición o muerte de personas consideradas en aquellos días como subversivas.
    Según datos del “Archivo del Terror”, al menos 50.000 personas fueron asesinadas en el marco del Plan Cóndor, 30.000 fueron desaparecidas y al menos 400.000 encarceladas. En nuestro país se habla de 400 desaparecidos denunciados.
    Costó mucha sangre, miedo y persecución para miles de compatriotas la instauración de la democracia y la vigencia de las libertades en nuestro país. Miles de familias sufrieron persecución, tortura y muerte y todavía tienen abiertas las heridas, porque la crueldad del régimen ni siquiera les permitió enterrar a sus muertos.
    Hoy, cuando un grupo de criminales, que en nombre de los pobres asesina y amedrenta a compatriotas, y por el otro lado surgen voces que reivindican a un dictador que también perseguía, torturaba, asesinaba y aterrorizaba a todo aquel que pensaba diferente, es un buen momento para valorar en su justa dimensión las conquistas ciudadanas para la instauración de la democracia y la vigencia de las libertades en nuestra sociedad. De cada uno depende valorar y fortalecer estas conquistas y evitar cualquier tipo de retroceso hacia el oscurantismo, el terror y la muerte.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 9:14 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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