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Otra gran bofetada al Gobierno de Cartes

El asesinato de ocho militares integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) por parte de miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) ocurrido ayer en la zona de Arroyito, distrito de Horqueta, en el departamento de Concepción, constituye otro acontecimiento trágico, no solo para sus familiares y amigos sino para todo el país, que siempre tuvo a su Ejército como símbolo de identidad nacional y expresión de sus más elevados valores patrióticos.

La emboscada en que perdieron la vida el subteniente Félix Fernando Fernández, el suboficial Lucio Dejesús Torrasca y los sargentos Robert Fabián Cañete, Genaro Dejesús Arias, Sergio Daniel López, Éder Arias, Hugo Candia y Pablo Farías constituye una catástrofe sin precedente para las Fuerzas Armadas en tiempo de paz, y para el Gobierno del presidente Horacio Cartes.

Mientras el cuestionado comandante de las Fuerzas Militares, general Luis Garcete, y el ministro de Defensa, Diógenes Martínez, guardaban llamativo silencio, fue el anodino ministro del Interior, Francisco de Vargas, quien tuvo que informar a la ciudadanía acerca del atentado perpetrado por el EPP contra una patrulla militar y de su trágico resultado: ocho muertos.

Este grave atentado –descrito en detalles por los medios de comunicación– no es un incidente trivial o una escaramuza entre grupos armados. Tratándose de una operación militar llevada a cabo en un área bajo control de la FTC, la máxima responsabilidad institucional corresponde al alto mando militar, no al Ministerio del Interior ni a la Fiscalía. Y a la cabeza de ellos, a su Comandante en Jefe.

“El EPP no me va a marcar la agenda”, había manifestado el presidente Cartes durante su discurso de asunción al cargo, alusión que, aunque breve y poco precisa, despertó esperanzas en la ciudadanía, pues daba a entender que estaba decidido a mostrar una actitud mucho más enérgica contra la banda criminal que la que habían tenido sus predecesores. Pero, según se comprueba ahora, no se trató más que de una frase hecha o de una simple manifestación de deseos, no de real voluntad política, porque, en este caso, tuvo que haber estado basada en proyectos de acción pensados y diseñados con expertos y entendidos en la materia. Por este motivo, en su último mensaje de gestión ante el Congreso, Cartes tuvo que rever la ligereza de su manifestación anterior confesando que la lucha contra los delincuentes agavillados en el EPP y la ACA “llevará mucho tiempo más”.

Es que hay un dato trágico e inocultable: que bajo este Gobierno se está acumulando la mayor cantidad de víctimas causadas por los terroristas en su luctuosa historia de casi una década. Muchos muertos y heridos, millones de dólares recaudados por la banda en rescates, extorsiones y robos; y varias personas secuestradas, de las cuales tres aún permanecen en esa condición –el suboficial de policía Edelio Morínigo y los colonos menonitas Abrahán Fehr y Franz Wiebe–, el primero de ellos batiendo el récord de tiempo de privación de su libertad en nuestro país. De los diez secuestros de personas perpetrados por la banda, seis se cometieron durante este período gubernamental, que todavía está lejos de concluir.

Como se sabe, la solución pensada por el Ejecutivo fue la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), agrupación que reúne a contingentes militares, de la Policía Nacional y del servicio antidrogas, para que juntos, concertadamente, ejecuten un plan de trabajo eficaz. Su accionar, pese a haber costado ya un dineral al erario –un promedio de 3.200 millones de guaraníes mensuales, desde el año 2013–, no puede exhibir una carta de triunfo importante en comparación con los contundentes golpes que dan los ilegales. Sin duda alguna, la FTC fue rebasada por los criminales, nunca dio en el clavo y, por si no fuera suficiente, algunos de sus miembros soportan denuncias por malversación, corrupción y otros presuntos delitos, lo cual, junto con lo anterior, favorece enormemente la popularidad del grupo criminal y alimenta los argumentos que dirigentes campesinos de izquierda, así como algunos políticos que habitualmente marchan junto a estos, utilizan para exigir la disolución de dicha agrupación, con lo cual se daría vía libre a la reanudación de algunos males que azotaban con mayor fuerza a esa zona norteña antes de la presencia de la FTC, como las invasiones de tierra, los ataques a comisarías y otros sucesos similares.

Este grave hecho ocurrido ayer en Arroyito aumentará el entredicho y los cuestionamientos a la mencionada fuerza militar-policial, pues es grande la indignación de la gente que piensa cómo es que un grupo minúsculo de no más de 20 o 30 hombres pone en jaque a un contingente de cerca de un millar de efectivos pertrechados para la lucha que se les asigna.

En la zona, la gente común, el campesino, el comerciante menor, el pequeño o mediano productor que reside en su campo o granja, el transportista, los conductores de maquinaria agrícola y tantos más, se sienten a merced de los bandidos. Los habitantes se limitan a cerrar la boca ante lo que sucede a su alrededor, algunos porque ya vieron lo que les pasa a quienes cooperan con las autoridades, otros porque están pagando el precio del chantaje a los criminales; y muchos más, hay que decirlo con la mayor decepción, porque reciben algunas dádivas de estos y no sienten ningún cargo de conciencia por ello.

En resumen, los malvivientes siguen perpetrando estos graves crímenes en las narices de la FTC. En otras palabras, le continúa marcando la hoja de ruta al Gobierno de Horacio Cartes, mientras este prometió ahora, una vez más, que “los culpables pagarán” por su criminal acción.

Si el Primer Mandatario no cumple su promesa, comenzando por adoptar medidas enérgicas que motiven a la gente a recuperar la confianza, como ser la remoción de quienes han demostrado total ineficacia, como el ministro del Interior y el comandante de las Fuerzas Militares, y su anillo que cobraba un plus por estar en la zona de operaciones mientras, en verdad, se quedaban en Asunción, la ciudadanía lo seguirá incluyendo en la lista de presidentes pusilánimes e inútiles como los que han desfilado en los últimos tiempos por el Palacio de López.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/otra-gran-bofetada-al-gobierno-de-cartes-1512997.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

59 comentarios en “Otra gran bofetada al Gobierno de Cartes

  1. A raíz de los últimos acontecimientos en la zona de Arroyito, es un ejemplo que deja al desnudo la total inoperancia de la FTC a quienes se les otorgó todo lo necesario a través de los poderes del Estado, para que funcione eficiente y efectivamente, llámese recursos económicos, apoyos legales y por qué no también apoyo moral.

    Pero de qué sirve todo esto dado que parte de estos recursos que debieran usarse en la zona, entre ellos el equipo de escucha que debe estar en lugar, se utiliza en la ciudad para espiar a periodistas que tienen el deber hacer conocer la realidad a través de la prensa. Pareciera que esto es su peor pecado.

    Nuestras autoridades queriendo explicar lo inexplicable de lo acontecido toman como una cuestión numérica, como si los ciudadanos comunes no nos diéramos cuenta que el resultado hasta hoy es totalmente negativo, porque hoy los Enemigos del Pueblo Paraguayo son los que van a la ofensiva y la FTC prácticamente lucha a la defensiva; esto debería ser al revés, dado que el que va a combatir a estos delincuentes debe tomar la iniciativa de buscarlos o emboscarlos a ellos. Pero siempre sucede al revés.

    Hoy, indignado por todo esto, mi opinión es que estos delincuentes no deben llamarse Ejército del Pueblo Paraguayo, sino “Enemigos del Pueblo Paraguayo”.

    Gumercindo Adorno P.

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    Publicado por Anónimo | 15 septiembre, 2016, 7:11 am
  2. Surge el EEPP (Enemigos del EPP)

    Por: Telmo T. Ibáñez Jara

    Con el último atentado en Arroyito, distrito de Horqueta, departamento de Concepción, se puede decir que surgió el Ejército de Enemigos del Pueblo Paraguayo (EEPP), como respondiendo al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que viene aterrorizando a toda la zona norte del país con una decena de víctimas fatales, en su mayoría de humildes orígenes.

    Nunca antes el EPP cayó tan bajo tras el cobarde como vil atentado que segó la vida de 8 militares de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), a dos semanas de aquella tétrica mañana, aún retumba en el ambiente nacional el repudio generalizado de la ciudadanía paraguaya como desde el exterior por tan tremendo como grave suceso.

    Al aparecer un grupo subversivo armado en la zona boscosa del norte del país, que se autodenominó inicialmente como Ejército Popular Paraguayo con las mismas siglas (EPP), llamó poderosamente la atención, incluso se ganó de numerosos adeptos y hasta se aplaudió algunos de sus ataques. Varios de sus reclamos coincidieron con los anhelos de una gran mayoría.

    Los integrantes del nuevo grupo de seguidores al estilo de Robin Hood, personaje que asaltaba a los ricos para repartir a los pobres o directamente a los cobradores de impuestos en Inglaterra para restituir al pueblo, se ganó muchos adeptos por complicidad, comodidad o el terror que éstos infunden.

    A pasos agigantados los “revolucionarios defensores del pueblo” fueron cultivando el miedo, con sus terroríficos ataques, sin respetar tan siquiera a mujeres ni personas de avanzada edad, colateralmente sin importarles a los huérfanos o desamparados que dejaban a su paso.

    Pero el peor crimen lo cometieron aquella negra mañana del sábado 27 de agosto, cuando un grupo de uniformados se dirigía a Concepción para compartir con sus respectivas familias una jornada de franco y a su vez realizar trabajos inherentes a la FTC, pero la comitiva fue emboscada, dejando el peor saldo de un atentado contra los militares en los últimos tiempos, 8 víctimas fatales.

    Puede que sea el origen del EEPP, ahora quizás se tome en serio este flagelo que hace ya casi 2 décadas azota con dureza al norte del país luego de una tímida aparición entre los departamentos de San Pedro como Canindeyú.

    Es momento de que la ciudadanía honesta sume esfuerzo para iniciar una lucha frontal contra este peligroso grupo que rebasó y sobrevivió a varios gobiernos nacionales, probablemente ya mezclado con el narcotráfico y otros grupos de delincuentes.

    A su vez la FTC debe obrar con mayor responsabilidad y madurez, enviar a hombres más preparados profesionalmente, castigar a quienes solo buscan las bonificaciones y peor a los que protagonizaron hechos bochornosos como los comprobados en fotografías publicitadas en los grupos virtuales y de ahí a los medios masivos de comunicación.

    Ya no es momento de experimentar zozobras, sobresaltos, amenazas, amedrentamientos en nombre del EPP, pero para ello la FTC debe recuperar la credibilidad con verdaderos patriotas que tienen la gran responsabilidad de revertir tan mala publicidad que por tanto tiempo se ha promocionado sin importar los daños negativos causados.

    Momento oportuno para que el Gobierno Central insista con una lucha a brazo partido contra el EPP, con más programas sociales que aliviarán las necesidades que hace añares se sufre en ésta parte del país, solo de ésta forma se podrá desalentar la ideología de quienes desde la clandestinidad buscan por todos los medios desestabilizar.

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    Publicado por Anónimo | 14 septiembre, 2016, 8:32 am
  3. No defraudar el voto de confianza

    El presidente Horacio Cartes y el fiscal General del Estado Javier Díaz Verón mantuvieron ayer una reunión con empresarios donde trataron la falta de seguridad para trabajar e invertir en el norte del país, como San Pedro y Concepción, por la presencia de miembros del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
    Al finalizar el encuentro Díaz Verón reiteró el compromiso de las autoridades de redoblar esfuerzo contra el grupo criminal, para tener más seguridad en el norte del país.
    Según las publicaciones el fiscal general expresó que apoya el trabajo que realiza la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), encargada de combatir al EPP. “Las personas que han sido imputadas, acusadas por el Ministerio Público y detenidas dentro de procesos de secuestros que haga relación al EPP, se tuvo un 100 por ciento de resultado, a las 106 personas imputadas”, aseveró.
    La presencia del EPP en el norte del país es una espina que molesta a toda la sociedad paraguaya desde el gobierno de Nicanor Duarte Frutos y que hasta ahora ningún presidente pudo ponerle freno, a pesar de que los voceros siempre hablan de que está integrado por un reducido grupo, y que se tienen pistas concretas, que están a punto de desmantelar y otros tantos anuncios. Por ello, cuando el presidente Horacio Cartes, habló en su discurso de que los grupos criminales no les habrían de marcar su hoja de ruta, fue recibido con mucha satisfacción por la ciudadanía, que desde un principio apoyó sus propuestas para el combate, con la modificación de la Ley de Defensa Nacional, para permitir la conformación de la Fuerza de Tarea Conjunta y la asignación de recursos para llevar adelante la campaña.
    Por ello el nuevo anuncio de redoblar esfuerzo, no tiene ningún sentido, al contrario, decepciona más porque en el norte hay tres secuestrados y solo hace unos días murieron ocho militares. Lo máximo que atinaron los voceros del gobierno fue acusar a cualquiera de cualquier cosa, con tal de desviar la atención al problema, sin proponer ninguna solución, ni desarrollar acciones efectivas en la zona conflictiva. La lamentable aparición de Javier Zacarías Irún en el escenario, tratando de culpar al Frente Guazú de ser brazo político del EPP, lo único que consiguió fue aumentar la desazón y la desconfianza de que desde el gobierno no se tiene idea ni planes para el combate efectivo contra el grupo criminal.
    Cuando se generan grandes expectativas sobre promesas difíciles de cumplir las decepciones llegan mucho más rápido y sus consecuencias suelen ser más negativa. Más que discursos y anuncios, la sociedad está esperando resultados en el combate. Todavía la opinión pública le sigue dando el voto de confianza a las Fuerzas de Tarea Conjunta y esa confianza es un valor que las autoridades deben valorar en su justa medida y actuar en consecuencia, dejando de lado a charlatanes, que poco aportan para solucionar un problema de extrema gravedad.

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    Publicado por Anónimo | 14 septiembre, 2016, 7:57 am
  4. Diálogo sobre la seguridad
    13 Sep 2016

    Las sociedades se construyen con al menos consensos mínimos entre los actores principales sobre temas esenciales que hacen a la situación de la misma sociedad. Para que estos consensos se den indefectiblemente primero debe existir una voluntad para el diálogo y tolerancia, dejando de lado las posturas individuales y grupales. Para que el diálogo sea efectivo, debe darse en el marco del respeto de las personas y de las instituciones. Todo intento de lograr consensos a través del diálogo, sin que este sea sincero, será en vano.

    La clase política debe dar muestra que es capaz de sentarse a dialogar para buscar consensos, porque así lo requiere hoy la sociedad, especialmente aquella que sufre por la desidia histórica que permitió que el crimen y la delincuencia se apoderen de algunas zonas.

    Los últimos acontecimientos en el norte del país con el asesinato de militares de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) y el atentado en Pedro Juan Caballero a la radio del presidente del Congreso Nacional, Roberto Acevedo, y otros anteriores, hacen obligatorio establecer un diálogo entre los poderes del Estado y los actores principales de la sociedad, para que, juntos, se consensúe una acción que permita a los organismos de seguridad actuar acorde a las necesidades para poner fin a un drama que arrastra el país desde hace décadas.

    Los grupos de delincuentes y criminales que generan luto al país, aquellos que usan la ideología como excusa y los que se sustentan con la mafia de todo tipo, deben ser derrotados por los organismos de seguridad cuanto antes, pero para que esto ocurra primero debe ser derrotada la incomprensión ciudadana y política sobre un hecho sumamente importante: esta lucha debe ser de un país unido, sin banderías políticas. Y la única forma de lograrlo será a través, primero, de un gran consenso político y ciudadano.

    Muchos de los esfuerzos que desarrollan los organismos de seguridad son cuestionados por intereses políticos y presentados ante la sociedad como errores, sin que se mida la gravedad de lo que se hace. En la medida en que se cuestione el trabajo, por ejemplo, de la FTC, lo que se hace es disminuir la credibilidad en esta fuerza, debilitando a los mismos integrantes del grupo especial y poniendo a la gente en contra de quienes están dando sus vidas para lograr seguridad en una zona que fue abandonada por mucho tiempo.

    Es cierto, se debe reconocer que la FTC ha cometido errores, pero también se debe admitir que consiguió importantes logros.

    No se puede desconocer que gracias al despliegue en la zona conflictiva hoy los productores y ganaderos pueden trabajar al menos con una protección.

    Si no fuera así, estarían a merced de la voluntad de los criminales. Para sacar una evaluación sobre lo que hace y se dejó de hacer, es necesario poner en la balanza los números reales, y no lanzar meros discursos mediáticos.

    En el marco de este contexto, y comprendida la urgencia de un diálogo entre todos los sectores, el Poder Ejecutivo ha decidido realizar una serie de encuentros con las instituciones que están involucradas en la lucha contra la delincuencia, como la Fiscalía General del Estado. Igualmente, la ronda de diálogo incluye a los sectores de la producción, la ganadería y la industria, que son los motores económicos en las zonas consideradas de conflicto. Habrá que incluir también a las representaciones sociales, para que compartan sus inquietudes sobre el tema.

    Desde el Congreso, igualmente, se ha iniciado paralelamente una acción que pretende coordinar los trabajos que ayuden a impulsar un combate mucho más frontal contra la mafia. Así, la semana pasada autoridades de este poder convocaron a los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, al fiscal general y al titular de la Senad. El objetivo trazado fue analizar las herramientas legales que se tienen para la lucha contra todo tipo de delincuencia, especialmente en las zonas azotadas en este momento por grupos criminales como los vinculados al narcotráfico.

    Todo lo que se pueda aportar en este momento debe ser bienvenido. Hay que resaltar el esfuerzo del Congreso como del Ejecutivo en buscar un camino a seguir para la urgente necesidad de devolver tranquilidad a las zonas más conflictivas. No puede rechazarse ningún tipo de análisis sobre la situación y sobre lo que se debe hacer de cara al futuro.

    Hay que señalar, sin embargo, que todo aporte y discusión tienen que estar sustentados, como decíamos más arriba, en el marco del respeto, de la tolerancia y dejando de lado las posturas individuales y grupales que tanto daño ya ha hecho al país. Los enemigos no son las instituciones o los representantes del pueblo, sino aquellos que atentan contra el mismo pueblo.

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    Publicado por Anónimo | 13 septiembre, 2016, 7:11 am
  5. Denuncias mediáticas le restan seriedad al partido de gobierno

    Las reiteradas denuncias mediáticas de algunos dirigentes del Partido Colorado, acusando a políticos de la oposición de tener vínculos con el grupo armado criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), hasta ahora no se han sostenido en ninguna evidencia a ser tenida en cuenta. La pretensión de que las versiones sean investigadas de oficio por el Ministerio Público ha sido desmontada por el propio fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, al afirmar que “en política se dice cualquier cosa”, y que para abrir una investigación se requiere contar con indicios serios, lo cual hasta ahora no se ha demostrado. Se espera que por ser la ANR el partido de gobierno, sus directivos tengan más responsabilidad al hacer tan graves acusaciones. De lo contrario irán perdiendo más credibilidad ante la ciudadanía.
    Tras el grave atentado en que murieron 8 militares de la Fuerza de Tarea Conjunta en la zona de Arroyito, Concepción, en un ataque atribuido al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), varios voceros del Gobierno y directivos importantes del Partido Colorado han insistido en acusar a dirigentes de la oposición de tener vinculaciones con el grupo armado criminal.

    El propio ministro del Interior, Francisco De Vargas, acusó a los dirigentes del Partido Democrático Progresista (PDP), Rafael Filizzola y Arnaldo Giuzzio, de estar vinculados al EPP, en el primer caso por aparecer en una antigua foto con uno de los actuales integrantes del grupo armado, y en el segundo caso por haber visitado en la cárcel a dos personas enjuiciadas por secuestro. A pesar de que ambos casos han sido debidamente explicados, la denuncia es reiterada cada tanto por otros dirigentes de la ANR y voceros del Gobierno, pero solo por los medios de comunicación, sin acercar ninguna denuncia formal ante la Fiscalía o la Justicia.

    Javier Zacarías Irún, vicepresidente del Partido Colorado y asesor político del presidente Horacio Cartes, fue más enfático tras una reunión en Mburuvicha Róga, al acusar al Frente Guasu, organización política liderada por el ex presidente Fernando Lugo, de ser “el brazo político del EPP”, sin mencionar más fundamentos que antiguas versiones ya desechadas en los propios juicios por secuestro, por no aportar ninguna evidencia concreta.

    Otro caso que tuvo gran resonancia mediática fue el discurso que el ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, pronunció durante la inauguración de la Expo Norte, en Concepción, al amenazar con “fumigar a todas las ratas”, incluyendo al EPP y a sus “amigos políticos”, a quienes acusó de “legionarios del siglo XXI”.

    En ninguno de los casos, sin embargo, han presentado denuncias concretas ante la Fiscalía y la Justicia, pero han demandado que el Ministerio Público abriera investigaciones de oficio ante las graves acusaciones. Esta pretensión ha sido respondida por el propio fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, quien ha calificado las versiones de “poco serias”, al afirmar que “en política se dice cualquier cosa”, y además asegurar: “En el momento en que tengamos elementos de convicción que signifiquen la posibilidad cierta de la comisión de un ilícito, vamos a abrir una investigación de oficio”.

    Ante esta situación, resalta la gran irresponsabilidad de los exponentes del Ejecutivo y sobre todo de los dirigentes colorados. Se espera que por ser la ANR el partido de gobierno, sus directivos tengan más seriedad al hacer tan graves acusaciones. De lo contrario irán perdiendo más credibilidad ante la ciudadanía.

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    Publicado por Anónimo | 12 septiembre, 2016, 5:33 am
  6. Fotografía de la semana
    12 Sep 2016

    Por Augusto dos Santos

    EL TIEMPO PRESENTE ES MEJOR. El entusiasmo amateur por la historia del nuevo Ministro de Cultura lo llevó a construir un relato que envidiaría el diácono, fotógrafo y escritor inglés Charles Lutwidge Dodgson, luego conocido como Lewis Caroll a los tiempos de escribir “Alice’s Adventures in Wonderland”.

    Paraguay es un país que nació poblado de múltiples debilidades y su historia oficial ocultó bajo la alfombra tales hechos para construir lo que se llama “el síndrome de la edad dorada”, con lo cual creó generaciones de paraguayos sin educación y sin el más mínimo nivel de autocrítica.

    De hecho, mentimos al decir que en el Paraguay algún pasado fue mejor. Con sus luces y sus sombras, el presente es el mejor tiempo en la historia del Paraguay. Los registros de desarrollo integral de los últimos 50 años son –aún deficitarios- incomparables.

    NO MÁS CONFLICTO. La polarización de la política en Paraguay amenaza con llegar a un sitio cada vez más peligroso. La movilización de sectores sociales que se oponen a la gestión de Cartes e incluso piden su renuncia, agregará una fuerte tónica de tensión a esta temporada, en un asunto que bien podría haber continuado en las mesas de diálogo. Alguien que no se encuentre en el juego de los intereses políticos en contra y en favor tiene que mediar. ¿Hay alguien…?

    EL ARTE DE RENUNCIAR. Si el Presidente fuera aquel que levanta una pared con el sacrificio de ir anexando ladrillos, podría caracterizarse a los miembros más cuestionados de su gabinete como aquellos que cada tanto vienen y patean, destruyendo lo construido. En tales condiciones no tendría que ser el Presidente de la República el que pide la renuncia de aquel miembro de su staff que -en la opinión de todos – lo está condenando a la impopularidad. Tendrían que ser tales colaboradores los que se adelanten a renunciar: es el arte de renunciar para proteger a un Presidente.

    Pero, al parecer, no se llega a entender esta ecuación que así funciona en todas partes.

    PROTEGER A PERIODISTAS. Los periodistas de las zonas de alta influencia mafiosa están en situación de riesgo. En gran medida porque son la carne de cañón de los debates que confrontan desde sus propios medios a tales sectores. El Gobierno debe implementar protocolos de protección a periodistas que lleguen más allá de los enunciados. De hecho, hay métodos muy consolidados en la Unesco, por ejemplo, respecto a procedimientos de protección de trabajadores. De nada sirve la procesión dolorosa en la que nos metemos luego periodistas, gremialistas, autoridades, etc, cuando se trata de llevar un ataúd a su morada final y recordar la valentía periodística de alguien. No les devuelve la vida.

    ¿NO NOS VAMOS A RUSIA? La KGB inventó el club de fútbol Dínamo, mientras el Spartakus quedó para el Partido Comunista. Mientras el Real Madrid era imagen del franquismo (y debía ser atendido como selección nacional en las embajadas) el Barcelona era la contestación antifranquista. Berlusconi llegó al poder en propiedad del equipo de Milano. Kennedy nombró en 1961 al popular Charles “Bud” Wikilson, entrenador de fútbol americano como su asesor personal. Frei hizo creer a sus votantes chilenos en 1964 que era apoyado por Pelé. Cartes alcanzó niveles de reconocimiento nacional gerenciando Libertad y la Selección Nacional. Y todavía discutimos si tiene o no valor político ir a un mundial.-

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    Publicado por Anónimo | 12 septiembre, 2016, 5:18 am
  7. ¿Por qué no se enfrenta al EPP con contundencia? Tres posibles razones

    El surgimiento de grupos violentos suele darse ante la ausencia del Estado. La zona norte del país es una zona pobre y olvidada, por ello, es posible decir que las causas últimas del surgimiento y afianzamiento de estos grupos criminales tienen que ver problemas económicos tales como la desigualdad económica, la pobreza, el desempleo, la ignorancia y las numerosas injusticias socioeconómicas características de nuestro país y que de hecho, se sufren con mayor intensidad en esa zona del país.
    Para eliminar el EPP sin duda se requiere, además de una buena política pública de seguridad, políticas públicas en materia de economía, educación, salud, infraestructura, de justicia, entre otras. La adopción o no de estas políticas públicas requieren de decisiones políticas. Estas decisiones políticas van más allá de la Presidencia de la República, pues también involucra al Poder Legislativo, el Poder Judicial, al Ministerio Público, y los diferentes actores de la sociedad civil.
    Conviene ahora, en honor al análisis, abandonar esta mirada holística del problema a fin de enfocarnos en la política de seguridad. Antes de adentrarnos en el análisis, debo reconocer que mi área de conocimiento se limita a la economía y la política, por lo que me propongo no opinar sobre cuestiones de estrategia militar.
    Habiendo manifestado mi incompetencia en cuestiones militares, ¿hay algo que se pueda aportar desde la economía para entender los desafíos de la política de seguridad? Si nos referimos a aspectos relacionados las estrategias y tácticas militares probablemente la respuesta sea “no”, pero no se puede ignorar el hecho de que las diferentes problemas sociales están inextricablemente conectados, por ende la economía si puede aportar algunas observaciones que deberían ser consideradas en el ámbito de la lucha contra el grupo criminal.

    EPP y narco política.
    El EPP es un grupo guerrillero con vínculos probados con el narcotráfico. Este no es un dato menor, pues el narcotráfico puede invertir parte de sus ingentes recursos económicos a la compra de armas, equipos y elementos necesarios para sostener la lucha del EPP. A cambio, el EPP ofrece tranquilidad y protección al narcotráfico.
    Por otra parte, quizás el detalle más importante del vínculo EPP-narcotráfico está en que el narcotráfico también financia proyectos políticos. Una efectiva política de seguridad implica una efectiva lucha contra el narcotráfico, y esto supone un grave perjuicio para diversos sectores políticos tanto en la zona norte como en diversos puntos del país.
    El narcotráfico también hace metástasis en las diversas administraciones e instituciones públicas, muchas de ellas directamente relacionadas con la política de seguridad como el ejército, la policía, el ministerio público, jueces, y la misma SENAD.
    Esta situación hace que la decisión política no cuente con la suficiente voluntad real de resolver el problema, y por otra parte hace que quienes deben ejecutar esa decisión política no se empeñen lo suficiente y de hecho en muchos casos que terminan saboteando la ejecución de las acciones.

    Economía de guerra.
    El conflicto genera lo que se denomina “economía de guerra”; esto es: se está invirtiendo mucho dinero en el combate al grupo guerrillero ya que se compran vehículos, alimentos, armas, y una gran cantidad de otros bienes y servicios necesarios para movilizar las fuerzas de seguridad. Toda esta provisión de bienes y servicios a las fuerzas de seguridad generan beneficios para un grupo de personas y empresas proveedoras, así como a los administradores de los abundantes recursos.
    Las economías de guerra tienen como consecuencia que un grupo de personas se benefician económicamente del conflicto, y si existen vínculos entre los beneficiados y la clase política es posible que la decisión política no cuente con la suficiente contundencia requerida para una lucha efectiva.

    Comercialización del servicio de seguridad.
    En la zona se requieren servicios de seguridad, lo cual genera la posibilidad de prestar servicios privilegiados a cambio de pago a los comandantes. Es así que antes que defender a toda la población, es posible que podamos ver a las fuerzas del orden protegiendo el patrimonio de aquellos que puedan pagar por el servicio.
    La situación se complica cuando quienes pagan por el servicio son los narcotraficantes y se produce el tremendo absurdo de que las fuerzas de seguridad provean de protección a quienes en teoría combaten. Nuevamente, la clase política también tiene un papel en esta tragedia.
    Como vemos, en las tres observaciones que expusimos, la relación dinero y política es la constante y quizás la base de todas las dificultades. El financiamiento de proyectos políticos a través de dinero mal habido nos ha arrebatado el Estado a sus legítimos dueños: los ciudadanos. El Estado y sus recursos han sido rendidos y entregado a la billetera de las mafias.
    Urge recuperar al Estado; por ello urge impulsar un mayor control sobre el financiamiento de los partidos y movimientos políticos. Esta iniciativa sin duda no será apoyada por una parte importante de la clase política, la más sospechosa y cuestionada, y de allí la importancia del papel de los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad civil para apoyar a los políticos que impulsen esta medida.

    Por José María Ayala Cambra.
    Vicepresidente Nacional del Equipo Joven PPQ
    @ayalacambra

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    Publicado por Anónimo | 10 septiembre, 2016, 6:31 am
  8. El dinero, no es problema
    8 septiembre, 2016
    Por Mariano Nin

    Un militar desaparece y unos días después aparece ejecutado en una chacra. Desde el Gobierno apuran un: “es responsabilidad del EPP.” Aún no hay mayores datos, pero no hay dudas, los criminales lo ejecutaron con un disparo en la cabeza, así como lo hicieron hace poco con ocho militares en un lugar descampado de Arroyito, la zona más vulnerable y quizás violenta del país.

    Las autoridades ya lo sabían, y se apuran en decirlo. En realidad refleja una cortina de humo. El militar prestaba servicios de guardia en el Banco Nacional de Fomento, allá en Campo 9 y según fuentes del Departamento de Investigación de Delitos se dedicaba en paralelo a la venta de armas de fuego. Sí, armas de fuego… y custodiaba un banco. Cuando desapareció llevó dos fusiles M-16 y su arma reglamentaria.

    Hay cosas que nunca voy a entender. Supongo que muchas de las situaciones son por desinteligencia y que algo no funciona como debería. De todas maneras, la Cámara Baja en sesión extraordinaria aprobó una ampliación presupuestaria para el Ministerio del Interior de 3.000 millones de guaraníes, recursos que en su mayoría serían utilizados para el pago de recompensas por informaciones que conduzcan a los criminales de la zona.

    No van a ir a salud o educación, terminarán en una de las instituciones más cuestionadas por su falta de resultados.

    Y me pregunto ¿quién investiga las muertes? ¿Quién paga por la desidia de mandar a trabajadores al frente de batalla sin armas? ¿Quién paga por las armas robadas al militar?. Sé que hay preguntas que cada uno se contestará, pero para las que, oficialmente, nunca habrá respuestas.

    No importa, muchos están ocupados preparando el festejo de aniversario del Partido de Gobierno. La ANR gastará en las celebraciones más de 700 millones de guaraníes. Un chiste si pensamos en el descontento social que crece como un reguero de pólvora, pero al final… EL DINERO, NO ES PROBLEMA.

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    Publicado por Anónimo | 8 septiembre, 2016, 10:33 am
  9. Aliado político del EPP

    Por Miguel H. Lopez
    El EPP (autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo) es una banda criminal armada que crece y se reproduce gracias a la inacción del Gobierno de Cartes y de los que le antecedieron. Aunque esta sea una verdad de perogrullo, los voceros cartistas y demás sucedáneos hacen lo imposible para que no lo parezca. Enredan los más disparatados dislates; y se erigen en acusadores de la más variopinta pavada y del hazmerreír.

    Hace más de 1 semana, 8 militares de la Fuerza de Tareas Conjunta (FTC) fueron abatidos. Según los organismos del Estado, por miembros del EPP, aunque ningún grupo reivindicó el hecho ni hay indicios concretos de que fueran ellos, salvo declaraciones políticas de los encargados del caso y explicaciones -sin exhibición de pruebas concluyentes- de voceros del Ministerio del Interior que cita a cierto servicio de Inteligencia.

    Hasta el momento no hay avances reales en el grave caso de muertes; y el Gobierno se ocupa más de buscar distraer la atención del foco del asunto y de evitar asumir su gran responsabilidad en el caso, tirando piedras a fantasmas que él mismo se inventa, teniendo como telón de fondo las generales de 2018 y la catastrófica caída de la popularidad de Cartes y del Partido Colorado, soporte de su gestión.

    En ese afán, meridianamente torpe, estigmatiza y criminaliza a sectores de oposición, cargando el punto en los de izquierda; y acusando a diestra y siniestra sin promover acciones judiciales concretas como se espera de gente seria, si es que existen indicios, responsables o eventuales vínculos con los criminales.

    El EPP salió a la luz en 2004 bajo el gobierno colorado de Nicanor Duarte Frutos; entonces los registros hablaban de 3 muertes. Siguió operando bajo la administración del centroprogresista Fernando Lugo, con 14 muertes en 4 años; cobró vuelo estando en el poder tras el golpe parlamentario, el liberal Federico Franco, con 4 muertes en 1 año; y con Cartes, en 3 años, van 40 muertes registradas.

    Los voceros oficiales y extraoficiales del Gobierno acusan al exministro del Interior Rafael Filizzola, a Lugo y a prácticamente toda la oposición progresista de ser brazo político del EPP. No hay pruebas. No hay elementos reales. No hay documentos serios.

    Mirando en retrospectiva, en 2014 el EPP tiene un desdoblamiento -según los datos del Gobierno- y se conforma el ACA (Agrupación Campesina Armada) y en 2016, surge el llamado -por el mismo Gobierno- EPP de Ramos.

    Entonces, es con Cartes que el grupo criminal se fortalece, reproduce y asesta los más duros golpes. Esto convierte al actual Gobierno, por su inacción, sus errores o falta de política de seguridad, etc. en el principal aliado político del EPP. No hay otra explicación.

    Un buen entendedor, entiende…

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    Publicado por Anónimo | 8 septiembre, 2016, 5:40 am
  10. Triangulación política
    07 Sep 2016

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    Periodista, analista y docente

    La política es la búsqueda de poder y es una sola. Da igual si uno busca alcanzar la Presidencia de la República, la coordinación de un club o liderar un centro de estudiantes. Para alcanzar y mantenerse en el poder, es imprescindible desplegar estrategias y aplicar tácticas acordes al entorno en que se desenvuelve uno.

    Con el comandante, ya disfrutando de nuestro acostumbrado café negro, sin azúcar, en el altillo del Café Literario, compartíamos apuntes del libro “Juegos de poder”, de Dick Morris, en el que el experto en comunicación habla de estrategias y tácticas de casos históricos de cómo actuaron grandes líderes políticos para ganar y qué de malo hicieron para perder.

    Algunos juegos de poder se desarrollan en grandes escenarios, con enormes audiencias, pero los cálculos estratégicos son importantes para cualquiera que esté interesado en la “persecución de poder”, señala Morris, que, además, reconoce que “no existe política más sanguinaria que la competencia”.

    La política es también competencia permanente, acotó el comandante. Es diaria. Los políticos que naturalmente buscan el poder, todos los días desarrollan acciones, sobre todo en el ámbito de la comunicación, con la intención de ganar pequeñas batallas que los ubique en una mejor posición ante la sociedad, que, finalmente, es la que le dará su voto de confianza o el desprecio.

    Por lo que se ve, muchas acciones son desarrolladas sin estrategia alguna, al menos una bien diseñada, le indiqué. Asintió con la cabeza, mientras tomaba un nuevo sorbo del humeante café.

    Morris habla de la competencia política, esa “sanguinaria competencia” a la que prácticamente estamos acostumbrados en el país. En el contexto de esa lucha de poder, como estrategia para tener éxito, el autor estadounidense y ex asesor presidencial agrupa algunas consideradas por él como “básicas”. Una de ellas, la tercera de seis, la define como “Triangulación”.

    En política –dice Morris–, como en cualquier otra vocación, los conflictos estáticos e inmutables aniquilan la imaginación, deprimen el espíritu y socavan la capacidad de alcanzar el acuerdo y el consenso. En vez de continuar interminables peleas o debates –en la oficina, en el mundo de los negocios, o dondequiera que uno vote– hay momentos en que la mejor solución es colocarse por encima de la confrontación, incorporar las mejores propuestas de ambas partes y delinear un tercer camino para lidiar con los problemas.

    El experto agrega que “la triangulación implica el uso de las soluciones de ambos partidos para resolver cada problema nuevo; implica la adopción de lo mejor de cada partido y la formulación de un tercer enfoque que descarte las soluciones fallidas y que incorpore las que funcionan”.

    Intentemos bajar esta descripción al plano local actual, dijo el comandante, mientras llamaba a nuestro amigo el mozo para pedir dos tazas más de café, y un vaso de agua tónica.

    En política, el que sea más astuto y haga este papel, el de adecuar su acción según la necesidad, es el que tendrá mayor éxito. Observamos muchas veces que existen enfrentamientos estériles, polarizados, entre dos bandos bien diferenciados. Estos contendores no se percatan de que una tercera fuerza capta el desgaste en el que caen y lo convierte en fortaleza propia. A nivel local, entre los más conocidos políticos, se podría señalar que los más eficaces en la aplicación de esta estrategia pueden ser Fernando Lugo y Mario Ferreiro.

    Los dos navegan en medio de una confrontación que se da principalmente entre el Gobierno y algunos sectores de la oposición aliados con la disidencia colorada. Lugo, astutamente, se ha dedicado solo a responder los ataques que recibe, pero no fue hasta ahora punta de lanza de las críticas al Gobierno. Se aleja de la “polémica”. Mario, con menos presión política, se ha dedicado a trabajar por Asunción para fortalecerse políticamente, y, de momento, no está mal ni con el Gobierno ni con la oposición. Esto podría explicar de alguna manera por qué ambos están bien posicionados en las encuestas; Lugo más que Ferreiro. La gente probablemente los esté viendo como “alternativa” ante tanta confrontación.

    A lo largo de los años, y los extenuantes debates –agrega Morris–, las ideas particulares, las soluciones y las propuestas tienden a identificarse con un solo partido o facción, aunque los problemas a los que se dirigen sean comunes para ambos.

    El comandante continúo con su análisis. Veamos el caso del EPP. Para el Gobierno los culpables son los políticos que tienen “vinculación” con el grupo criminal, para la oposición, el culpable de la situación es el Gobierno, por la ineficiencia en el combate. El problema, sin embargo, es común para ambas partes. De hecho, ya lo fue para los anteriores gobernantes, lo es ahora para Cartes, y, si no se elimina ese foco de conflicto, seguirá siendo para el próximo gobierno, sea quien sea el que ocupe el cargo presidencial. Y sale perdiendo la gente.

    Acá, la responsabilidad la tienen muchos. El EPP no surgió ahora, viene de hace más de una década y ninguno de los que estuvieron en el poder pudo hasta ahora solucionar este drama.

    Respecto a la estrategia de triangulación y los conflictos, Morris también reflexiona y dice que “la identificación de ciertos problemas con ciertos partidos o facciones ofrece una magnífica oportunidad estratégica: la posibilidad de solucionar los problemas del bando opuesto”.

    Es decir, aquí cabe perfectamente lo sostenido por Morris. Hay una suerte de actuación “en el medio” que permite a algunos estar alejados de la “polémica” o de los problemas generados por el enfrentamiento, aunque se los quiera involucrar.

    El comandante, que tenía el libro con algunas marcas con pincel fosforescente amarillo, leyó lo siguiente: “En el libro del Tao, Lao-tzu escribe que ‘mantenerse en el centro es escuchar la voz de la mente interior’. La triangulación, como metodología, implica un movimiento hacia el centro. Como ideología, exige bajar el volumen de las propias ideas y escuchar, en cambio, las voces de las mentes interiores de la propia nación”.

    Entiéndase bien –aclaró el comandante–, se habla de “bajar el volumen” para “escuchar la voz de la nación”, es decir la de la gente. De ninguna manera significa abandonar la ideología, las posiciones, posturas o ideales, que, por el contrario, deben estar firmes siempre, como bien lo dice el mismo Morris en una de sus estrategias básicas: “Mantenerse fiel a sus principios”. Y esto, el de mantenerse fiel a los principios, más que básica, debe ser permanente, pero triangulando la estrategia. Eso.

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    Publicado por Anónimo | 7 septiembre, 2016, 5:23 am
  11. Periodismo disparatero
    6 septiembre, 2016

    Es notable cómo en nuestro país se hace uso y abuso de las categorías políticas, sea con deliberada mala intención o fruto de la más absoluta ignorancia. Desgraciadamente, la prensa no escapa a esta realidad dominada por la mediocridad, como lo atestiguan un sin número de ejemplos. Ayer nomás, conductores de una emisora capitalina “advertían” sobre lo que calificaban como el “renacer del stronismo” y del “terrorismo de Estado” en el entorno de Horacio Cartes. Una denuncia extremadamente grave, si fuere cierta, pero que felizmente solo es producto de la irresponsabilidad de quienes, por el solo hecho de estar frente a un micrófono, se creen con el derecho de decir cualquier disparate, adornado de frases rimbombantes.

    Todo se desencadenó a partir de un reciente discurso pronunciado por el ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, el cual levantó más polvareda que cuando el viento Norte sopla con fuerza en los recónditos talcales del Chaco. Los detractores del Gobierno se valieron de algunas expresiones que utilizó el funcionario para enfatizar sobre la importancia de derrotar al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), como por ejemplo, que “al terrorismo hay que exterminar como -se extermina- a las ratas” y que “aquellos que no se adhieran con fuerza a esta causa nacional no solo serán derrotados junto al grupo criminal, sino serán recordados como los legionarios del Siglo XXI”.

    Respecto al exterminio, es obvio que se trató de una frase poco feliz e innecesaria para manifestar que el objetivo es, en verdad, derrotar a los grupos criminales con la Ley en la mano, lo cual implica perseguirlos implacablemente, capturarlos y que la Justicia les castigue según mandan las normas vigentes. Quien lo vea de otra forma no hace más que juzgar de manera muy tendenciosa lo dicho por Leite, a fin de llevar aguas a su molino, que no es precisamente el del Ejecutivo.

    Sin embargo, en lo que respecta a lo segundo, no cabe la menor duda de que combatir al EPP y demás grupos mafiosos es una causa nacional, en torno a la cual debemos unirnos todos los paraguayos que deseamos vivir en paz. Claro que para ese momento, al conductor radial ya se le confundían los “tatos” y pensaba que el secretario de Estado se refería a que no cuestionar al Gobierno era “la” causa, cosa que no dijo ni por asomo. Y entonces de vuelta retomaba la perorata del stronismo y el “terrorismo de Estado”.

    Pongamos las cosas negro sobre blanco. La dictadura y el terrorismo de Estado son dos caras de una misma moneda. Implican la supresión de las libertades públicas, del Estado de Derecho y la institucionalización de la represión como método para oprimir al pueblo, lo que se traduce en detenciones ilegales, tortura, cárcel, exilio, desaparición de personas y ejecuciones extrajudiciales.

    ¿Hay algún atisbo de cualquiera de esos hechos se registren en nuestro país? ¡NINGUNO! Las libertades se ejercen a plenitud, a veces incluso violentando los derechos de terceros, como en las marchas campesinas. No hay un solo preso político y mucho menos exiliados, desaparecidos o asesinados. Además, que algún funcionario o varios sean más poco tolerantes a las críticas, no quiere decir que todos los paraguayos no tengamos vía libre para cuestionarles y hasta denostar contra de ellos, incluso sin ningún fundamento.

    A propósito, los conductores que creyeron llegar a una gran conclusión “político-teórica” al alertarnos sobre el “renacer del stronismo” y del “terrorismo de Estado”, no lo hicieron desde una radio comunitaria influenciada por la izquierda, sino de la estación más importante del “Grupo Cartes”.

    Qué “modelo” totalitario tan extraño…

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    Publicado por Anónimo | 6 septiembre, 2016, 7:34 am
  12. Del disparate a la Cumbre, pasando por el basurero
    06 Sep 2016

    Por Toni Carmona

    La Constitución establece en el Artículo 3°, del Poder Público: “El gobierno es ejercido por los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial”. Así que cuando hay una discrepancia, controversia o choque entre ellos, lo que corresponde hacer es que los tres Poderes se reúnan para buscar una salida consensuada al problema. Es, más que una opción, una obligación si es que no se encuentra otra forma de desatar el nudo del conflicto.

    La problemática del norte del país es mucho más compleja que un grupo de secuestradores y asesinos que se autoproclaman pretenciosamente ejército, como se ha dicho y repetido tantas veces; vuelvo a hacerlo, porque la memoria es tal vez el más grave déficit de nuestra política; ya lo han dicho varios pensadores: sin libros no hay memoria y, generalmente, en nuestros debates los libros brillan por su ausencia.

    A parte de los militares alevosamente asesinados recientemente, han sido asesinadas autoridades electas por el pueblo, aunque el Artículo 2° de la Constitución: De la Soberanía, establece que “el pueblo ejerce el Poder Público por medio del sufragio”.

    El artículo constitucional es derogado en la región con frecuencia en base al Artículo 44, y hasta con calibres más pesados. Han sido asesinados periodistas, ciudadanos comunes, productores de diferentes niveles, terratenientes, campesinos, indígenas.

    En la región se trafican bosques enteros desde hace décadas sin que haya autoridad que los vea pasar ni frontera que los detenga. Se trafican drogas y la ruta que va de San Pedro a San Pablo, pese a sus beatíficos gentilicios, es transitada por verdaderas caravanas de camiones, sin chapa, pero con abundante carga de imaginables “mercas”.

    Es tan común decirlo que hasta me da vergüenza: el problema ha sido la ausencia histórica del Estado en la región.

    Es tan obvio que no cabe sino la definición de disparate al proyecto de derogación de la ley que establece la FTC.

    La instalación de los recientes gobiernos de fuerzas armadas estables en la zona ha sido una medida de seguridad inevitable. Aunque no es suficiente para parar de golpe a las mafias asentadas por décadas, y, como es obvio, organizadas entre sí como para defender el negocio. Como toda lucha contra grupos criminales asociados no es fácil.

    Hasta de sentido común, aunque, como acabamos de constatar una vez más, se confirma que es el menos común de los sentidos.

    Lo que se hizo con la ley en vigencia que creó la FTC fue sistematizar y reforzar la ocupación del terreno abandonado por el Estado durante tanto tiempo, lo que no significa que eso resuelva el problema a corto plazo.

    Como ya se ha planteado, es necesario invertir más en la región y en su gente, cosa que también se viene haciendo.

    Como propuso el mismo propulsor de la derogación, tal vez haya que hacer una mayor inversión. O, comenzando por el principio, en vez de tomar acciones apuradas o, más grave aún, coyunturalistas; como manda la Constitución, que los poderes del Estado se reúnan y estudien las acciones a seguir.

    En fin, previo paso por el basurero, para poner la disparatada “derogación” en su lugar; y que las autoridades, en vez de estar debatiendo disparates, puedan debatir el tema con la debida seriedad, y con el debido respeto que se merecen las víctimas.

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    Publicado por Anónimo | 6 septiembre, 2016, 5:29 am
  13. Pacificar los espíritus

    Por Mons. Adalberto Martínez Flores (*)

    Ocho familias quedaron enlutadas el 27 de agosto pasado. La violencia criminal truncó vidas jóvenes, llenas de proyectos y esperanzas, de un futuro prometedor sirviendo a la patria. El norte del país, tan castigado por la violencia, suma así nuevas víctimas inocentes. Con los obispos del Paraguay rechazamos y condenamos el atentado criminal en el que perdieron la vida estos compatriotas, y que se adopten todas las medidas legales vigentes para el castigo de los culpables y para que se eviten más fratricidios.

    En situaciones de crisis, se impone la necesidad de calma, prudencia, apertura, tolerancia y capacidad de diálogo de los líderes políticos y sociales para la búsqueda de soluciones consensuadas a la compleja realidad nacional.

    En estos momentos de alta tensión política y social, se espera de la clase dirigente una actitud madura, constructiva y conciliadora que ayude a pacificar los espíritus para construir puentes de colaboración que permitan lograr consensos para combatir en serio y con posibilidades de éxitos al crimen organizado que se instaló en el Paraguay, recrudecida en la región norte.

    Los discursos agresivos, las acusaciones infundadas, las descalificaciones altisonantes, la polarización y los enfrentamientos verbales no contribuyen a crear el ambiente propicio para convocar e integrar a todas las fuerzas políticas y sociales para terciar, evaluar y encontrar juntos las respuestas que se precisan en las circunstancias que vive nuestro país.

    Esta es la hora de la patria; es necesario renunciar al oportunismo fácil, los intereses sectarios, el revanchismo, el electoralismo y las mezquindades inconducentes, para privilegiar los intereses nacionales y el bien común.

    Sobre este punto, invitamos principalmente a los actores sociales y políticos que mediten las palabras del papa Francisco: “Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y de acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones”. (Evangelii Gaudium, Nº 239)

    En la citada exhortación apostólica, el Santo Padre nos indica también un principio que no podemos obviar: El todo es superior a la parte. En este sentido, el papa Francisco dice que es necesario prestar atención a lo global para no caer en la mezquindad cotidiana. Siempre hay que ampliar la mirada para reconocer el bien mayor que nos beneficiará a todos (cfr. Evangelii Gaudium, Nº 234-235).

    La ardua y grave responsabilidad para pacificar los espíritus y crear las condiciones para fomentar la cultura del diálogo compete a los tres poderes del Estado.

    Al respecto, conviene subrayar las palabras del Santo Padre: “Al Estado compete el cuidado y la promoción del bien común de la sociedad (…) con un gran esfuerzo de diálogo político y creación de consensos, que no puede ser delegado (…) Este papel, en las circunstancias actuales, exige una profunda humildad social.” (Evangelii Gaudium, Nº 240).

    Rezamos por la patria y exhortamos a la clase dirigente a deponer discursos y actitudes beligerantes; a asumir una actitud de mayor responsabilidad y humildad, para lograr la paz social, encarando desde el diálogo y el consenso las acciones que permitan encontrar soluciones efectivas a las demandas de mayor seguridad, equidad y bienestar social que clama nuestro pueblo.

    *Obispo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

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    Publicado por Anónimo | 6 septiembre, 2016, 5:14 am
  14. ¡Ay! país
    Después del Marzo Paraguayo parecía que la ciudadanía paraguaya se había liberado de la piel del miedo que durante casi toda su vida hizo que viviera con la cabeza gacha y rendida ante el poder. Es cierto que los paraguayos tienen fama de haber sido muy valientes en las grandes guerras, pero como hace tiempo no hay ningún conflicto bélico que nos ataña, parecía que no había forma de que encontráramos ese coraje que tanta falta nos hace también en épocas de presunta paz.
    Por eso la dictadura pudo estar durante 35 años y no fue tan sangrienta como otras que duraron mucho menos; porque una mayoría bajó la cabeza, se mimetizó en las sombras y aprendió a sobrevivir con miedo y sin sueños. Eso los que no tranzaron con los chacales y sacaron ventaja de la barbarie.
    Por eso, decía, el Marzo Paraguayo fue tan importante. Nos pusimos los pantalones largos, levantamos la cabeza y dijimos a los badulaques y a quienes pretendían volver a sumirnos en la barbarie que no, que ya basta. Pero fue solo un paréntesis en la apatía (porque ahora quizás pudimos liberarnos del miedo pero no de la apatía). Siguieron años de indiferencia, en donde aprendimos a volcar nuestros enojos e impotencias en las redes sociales, en donde puteamos, echamos parlamentarios y cambiamos de gobierno con tal intensidad que hasta pareciera cierto.
    Es cierto que a fines del 2014, un movimiento creado en las redes sociales, de los #indignados consiguió rever el blindaje que los senadores dieron a Víctor Bogado, quien tuvo que resultar finalmente desaforado. Pero después de eso, salvo algunas chispas efímeras, nos encerramos entre cuatro paredes para contactar con el mundo virtual y allí construir el país que queremos. Un país virtual y absolutamente irreal.
    En marzo del 99 la ciudadanía consiguió la caída de un gobierno y en diciembre de 2014, obligó al Senado a desaforar a uno de los suyos. Esto significa que cuando hablamos en serio y decidimos dejar nuestra zona de confort enfrentando a los abusadores, conseguimos resultados efectivos. Significa también que cualquiera sea el gobierno, quienes manejan el poder saben respetar a una ciudadanía organizada y firme en su lucha.
    Pero ya no hay entusiasmo, ni fuerza ni motivación. Estamos demasiado cómodos en nuestro mundo virtual, en donde somos valientes y agresivos y reaccionamos con firmeza.
    Mataron a 8 compatriotas y nadie salió a la calle. No hizo falta, porque en nuestros perfiles de Facebook y Twitter culpamos al gobierno, echamos a patadas al ministro del Interior y al comandante de la FTC y culpamos de todo lo que ocurre en el país al presidente de la República. Y a otra cosa. Es nuestra forma de decir “qué barbaridad” como nos enseñó Susanita, antes de ocuparnos de las cosas que realmente nos importa.
    Es una frase vieja y suena a perogrullada, pero en serio, cómo me dolés país!

    Marilut Lluis O’Hara

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    Publicado por Anónimo | 5 septiembre, 2016, 3:47 pm
  15. Están solos
    5 septiembre, 2016

    Cuando los del EPP planificaron su reciente “hazaña”, liquidar a los 8 miembros de la FTC, seguramente habrán pensado que iban a dar un “campanazo”, que todo el mundo los iba a aplaudir y que sería un paso sumamente importante en su descabellada “lucha”.

    A la vista de lo que está sucediendo, les salió el tiro por la culata. Lo que lograron es un repudio generalizado por parte de casi todos los sectores ciudadanos, desde los más humildes, hasta los más encumbrados y se están produciendo acciones, reclamos, que posiblemente conformarán un frente ciudadano que terminará por liquidarlos.

    Decimos “casi todos” los sectores, porque evidentemente los padres de la horrenda criatura, el Frente Guasu, con Lugo a la cabeza, y los “secretarios” de la inefable Desirée, en el PDP y demás tilingos de la izquierda, se hacen de los ñembotavy con el tema, pergeñando acciones que en el fondo solapadamente o no, buscan proteger la actividad de su brazo armado, como el tema de la liquidación de la FTC, por ejemplo, que es un artera muestra de lo taimados que son en el negro juego político que intentan imponer.

    Y una verdadera pena que lo logren de la mano de dirigentes colorados que se aliaron con ancestrales enemigos por pasajeros intereses políticos coyunturales y que luego de todo el daño que están haciendo, volverán compungidos a solicitar el “apoyo” para sus futuros planes políticos. Habría que no olvidar estos momentos plenos de traición al Gobierno y su partido.

    En la reciente habilitación de la Expo Norte, pese a la rabia y la zozobra por la muerte de los militares, los empresarios de la zona reclamaron algo sumamente coherente: Que todo el mundo se ponga las pilas. Eso es, todos los poderes del Estado, entre ellos la Justicia y la Fiscalía.

    Superar este problema se ha convertido en una causa nacional. Es como ponerse la camiseta albirroja.

    Lo decía el colega analista económico-periodista, Pablo Alfredo Herken, en las pantallas de “La Lupa”, el sábado a la mañana. Hay que liquidarlos, por las armas primero y por el desarrollo de la región después. Herken agregó además un ingrediente magnífico a su análisis. En realidad, el otro padre de la criatura es el ex dictador Alfredo Stroessner, quien aisló a todo el norte por una vendetta política, desencadenando un atraso brutal que no puede ser revertido hasta hoy.

    El desarrollo a cargo del Gobierno pero también de las fuerzas vivas. En Concepción hay empresarios fuertes, industriales y ganaderos, que podrían ayudar más. Ya conocen un axioma que repetimos siempre: Nadie va a poder vivir tranquilo y disfrutar de sus bienes, estando rodeado de pobres.

    El EPP es un anacronismo. No tiene razón de ser. Hay que liquidarlo cuanto antes porque perjudica a todos. Por supuesto, habrá que revisar toda la estrategia, asesorarse, encarar acciones comunicacionales para que la prensa izquierdosa no pegue el grito al cielo, cuando se los abata y termine presentando a estos criminales como los héroes de la película.

    Con los “8” llegaron demasiado lejos. Hasta allí.

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    Publicado por Anónimo | 5 septiembre, 2016, 7:57 am
  16. El EPP y los baños del Palacio

    Por Luis Bareiro

    Tras el último y horroroso ataque de la organización criminal que se hace llamar EPP conviene aclarar algunas cosas para poder ordenar el debate:

    1) Esta organización criminal está en guerra con el modelo democrático. Para ellos no rigen la Constitución ni las leyes; no podemos esperar que respeten la vida ni la propiedad de nadie. Así, es absurdo que cada vez que perpetran una nueva atrocidad haya sectores escandalizados porque la crítica no se centra en condenar sus acciones y sí en determinar en qué fallaron las acciones del aparato público. No se gana una guerra (incluso una no convencional) condenando las acciones del enemigo, sino neutralizándolas.

    2) Tras el último ataque, lo urgente es determinar por qué un grupo de soldados casi inexpertos circulaban por una de las zonas rojas del EPP en un camión sin protección, en plena luz del día, y cubriendo un itinerario previsible para los terroristas. Y una vez identificado quién ordenó o autorizó esa acción debe ser removido del cargo, al igual que sus superiores si la responsabilidad excede a la suya.

    3) La responsabilidad del presidente es analizar si la estrategia de su administración para combatir al EPP está dando resultados y modificarla si no es así. Eso incluye cambiar a quienes la diseñaron.

    4) Es fundamental determinar las responsabilidades de acuerdo con las atribuciones de cada uno. El ministro del Interior se ha convertido en catalizador de la furia ciudadana con la evidente intención de aligerar la carga política del presidente, pero es obvio que no es más que un simple vocero, sin responsabilidad en las decisiones que se toman. Ni siquiera está en la cadena de mando.

    5) La oposición cumple su rol democrático, hacer oposición. Pedir detalles de cuánto se gasta y cómo se gasta, y pegar el grito al cielo y pedir cabezas cada vez que ocurre algo es lo que hace la oposición en cualquier país con democracia representativa. Así funciona el modelo, que no es perfecto, pero es el mejor que conocemos.

    6) El oficialismo debería dejar de recurrir a estrategias tan infantiles para ganar tiempo, como reflotar fotografías viejas para atribuir a sus detractores vínculos con el EPP. Esto de que todo crítico es un potencial enemigo funcionaba muy bien en los años de la guerra fría, pero no en los tiempos de internet.

    7) La oposición debería dejar de hablar de juicio político ante cualquier incidente. No es un juguete, no podemos recurrir a esa figura cada vez que le perdemos paciencia a un gobierno. Un juicio político es el último recurso cuando todas las demás herramientas institucionales y constitucionales han fallado. No es el caso.

    Fue un error el juicio político a Lugo, y sería un disparate repetirlo con Cartes.

    8) Victimizar al presidente confirmando desde el Gobierno un supuesto plan narco para asesinarlo, un plan publicado en exclusiva por un medio de su propia familia, no es una muy buena estrategia para desviar la atención, es apenas la constatación de que sus asesores políticos serían más útiles limpiando los baños del Palacio.

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 4:16 pm
  17. SE IMPONE LA UNIDAD EN LA LUCHA FRONTAL AL TERRORISMO
    El actual mandatario de nuestro país, Horacio Cartes Jara, en donde hace acto de presencia a lo largo y a lo ancho de la geografía nacional, pide a las fuerzas institucionales que se unan para enfrentar en forma frontal a aquellos autores con mentes enfermizas y criminales que pretenden desestabilizar al Gobierno legítimamente constituido por la voluntad demostrada en las urnas por los electores. Los enemigos de la patria quieren implantar en su lugar, sangre, muerte y luto, característica propia de los autores del terrorismo de Estado.
    Ahí están los seudodirigentes campesinos como Elvio Benítez y Luis Aguayo, que a toda costa están con la intención de distorsionar las negociaciones a que han arribado los labriegos de nuestro país con las autoridades del Gobierno y que ha beneficiado en su mayor parte a los sectores más vulnerables de los trabajadores del agro nacional.
    Sin duda los Benítez-Aguayo y otros que están detrás de toda estas acciones intentonas desestabilizadoras, con sus brazos largos, tratan confundir al campesinado de las buenas acciones de la autoridad central del país. Existen grandes intereses políticos con sus intentonas distorsionadoras, incluso propio de las mentes enfermizas y criminales, empuñando las armas para la toma del poder central de la nación.
    En la Cámara Alta los parlamentarios representado por la corriente del ala izquierda, llámese Frente Guasu (FG), Partido Democrático Progresista (PDP), se empeñaron en la intentona de la desaparición de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) en la región Norte del país y también de esa forma acabar con la lucha contra los criminales ladrones de los mal llamados integrantes del Ejército del Pueblo Paraguayo, pero en su condición de minoría en el senado y al no tener acompañamiento sus intenciones desestabilizadoras, se quedaron en la simple manifestación de malos deseos.
    Las mentes enfermas y obnubiladas no pueden entorpecer la institucionalidad y la buena marcha del país, y en especial la gran población de esa región que está siendo asistida hoy día de forma acelerada por las autoridades del Gobierno central, olvidadas por décadas por otros gobiernos que asumieron en su momento el timón del Paraguay.
    El pueblo fustiga a los que guiñan las acciones criminales y sanguinarias del EPP, y no creen en los representantes de la corriente de la extrema izquierda que cuentan con un curul en la Cámara de Senadores que con sus acciones desacertadas con tintes desestabilizadoras buscan llegar al poder por medio de las armas.
    Está comprobado históricamente que el pueblo paraguayo, en la adversidad es más unido y mayormente fortalecido en defensa de la Patria. Y, ante esta criminal intención de los que están representando esta corriente ideológica en el Paraguay, con sus acciones de intentonas desestabilizadoras, tienen sus días contados, camino a la extinción dentro de la sociedad nacional. El pueblo quiere trabajar en paz para progresar, y este actual Gobierno lo está respaldando con sus acciones a la gente trabajadora quienes realmente desean progresar en paz, dentro de un escenario de seguridad.

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 3:57 pm
  18. Muchos padres tiene el EPP

    Por Ilde Silvero

    Comprender por qué existe el EPP demanda una visión histórica y actual que tiene múltiples aristas. Antecedentes remotos son la “Teología de la liberación” que se enseñaba en los seminarios (algunos epepistas son exseminaristas) y los grupos políticos armados que combatían a las dictaduras militares en los años 60 y 70. Por entonces, se consideraba a la lucha con armas como una opción válida para llegar al poder.

    Con la conquista de la democracia en la mayoría de los pueblos latinoamericanos, esos grupos violentos desaparecieron casi totalmente. El EPP se creó en forma tardía, trasnochada y con una ideología política obsoleta. Combatir con violencia la oligarquía imperialista es un anacronismo cuando EE.UU. y Cuba se toman de la mano y los comunistas chinos consumen McDonalds en Pekín.

    El grupo criminal no existiría si el Norte no fuese zona privilegiada del narcotráfico. Dos negocios ilícitos se complementan: Los delincuentes armados cuidan los cultivos de marihuana y el tránsito de la cocaína y los traficantes pagan buen precio por el servicio.

    Los “narcopolíticos” también contribuyen, a su manera, con el EPP. Reciben dinero de los traficantes de drogas para solventar sus campañas proselitistas y luego, cuando son autoridades públicas, devuelven el favor protegiendo a los malvivientes.

    La pobreza en que viven las familias campesinas del Norte facilita el reclutamiento de “soldados” para el grupo criminal. Pobres, marginados, sin educación, sin presente ni futuro, algunos jóvenes son presa fácil de los líderes extremistas que les inculcan el odio a la sociedad burguesa y les prometen un hipotético paraíso socialista.

    Muchos campesinos trabajan la tierra honesta y sacrificadamente, pero los frutos económicos de su esfuerzo son muy escasos. Con frecuencia, los productos no tienen buenos precios, los caminos de salida están en muy mal estado y los créditos obtenidos de la banca agrícola son muy difíciles de devolver. La vida es muy dura para esta gente y, por si fuera poco, sobrevive en una zona donde, en cualquier momento, miembros del grupo armado pueden aparecer y exigir apoyo alimenticio o sitio para escondite.

    Los labriegos que viven en humildes ranchos en las compañías de Arroyito, Tacuatí, Horqueta y otras localidades de los departamentos de Concepción y San Pedro, no deben ser vistos como cómplices o encubridores de los terroristas del EPP. Ellos ya estaban allí cuando surgió el grupo y su situación de pobreza les impide migrar hacia zonas más productivas y menos peligrosas.

    El cruce de acusaciones de inutilidad, por un lado, y de complicidad, por el otro, en la lucha contra el EPP no conduce a nada. Las autoridades no deberían concentrarse en buscar fotos viejas de excompañeros de colegios ni los opositores recargar las baterías de ataques para demeritar la labor de los militares, justo cuando hay muchas familias llorando a sus muertos.

    El EPP es un grupo minúsculo, en tanto los ciudadanos, en absoluta mayoría, queremos un país en paz y bienestar. ¿Por qué no buscamos juntos cómo erradicar el cáncer en vez de pelearnos entre nosotros?

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 7:28 am
  19. Un problema de liderazgo

    Por Guillermo Domaniczky

    Lamentable. No hay otra manera de calificar la respuesta del Gral. José Alvarenga, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), durante la entrevista que tuvimos el martes pasado en la 730 AM.

    El principal responsable del comando conjunto en el norte no supo explicar por qué los ocho militares asesinados en Arroyito iban en un camión común, sin ningún tipo de protección, en una zona de alto riesgo en la que terminaron convertidos en blancos fáciles para los criminales que acabaron con sus vidas.

    “Tenemos que ser responsables, yo no quiero dar una respuesta rápida” alegó, aunque ya habían pasado cuatro días de la emboscada.

    Tampoco respondió luego, en una conferencia de prensa en la que le reiteraron la pregunta. Ni días más tarde cuando se lo volvieron a preguntar.

    “¿Por qué mi papá iba en un camión de cargas en vez de ir en uno de los vehículos blindados que se compraron para transportar tropas? ¿Será que estos blindados solo se usan para los desfiles militares?”, le recriminó públicamente el jueves frente al Panteón de los Héroes, Alberto Torrasca, hijo adolescente de 17 años, del suboficial Lucio Torrasca, uno de los asesinados en Arroyito.

    “Tenía muchas cosas por aprender de mi papá y me lo arrebataron”, nos dijo luego el chico en la radio, recordando que quienes acabaron con las vidas de los 8 militares en Arroyito, volvieron a dejar un tendal de niños y adolescentes huérfanos que deberán sobrellevar sus vidas sin la presencia de sus papás, por decisión de los criminales.

    Intentando obtener una opinión que contribuya en el enfoque sobre el combate a estas organizaciones criminales y su relación con múltiples delitos, buscamos la opinión de actores políticos que padecieron de lo mismo, fue así que entrevistamos al expresidente colombiano y actual secretario de la Unasur, Ernesto Samper Pizano.

    Para Samper es claro que para combatir a estas organizaciones criminales hay que intentar asfixiarlas económicamente, por lo que plantea que la lucha contra las drogas debe ser considerada como una política de Estado que vaya más allá de cada gobierno.

    Ahí es fundamental el control sobre el dinero que financia las campañas de los políticos, controlando el origen de los recursos que promueven y colocan a los candidatos en cargos de poder dentro de la estructura del Estado.

    “Para combatir a estos grupos se tiene que hacer un pacto nacional que incluya a todas las fuerzas sociales, como las políticas, partidarias, las académicas y la Iglesia, puesto que es la sociedad misma la que se ve amenazada como tal”, nos dejaba como reflexión en la entrevista el expresidente, remarcando que esto supone un trabajo complejo que requiere gran liderazgo democrático.

    Un liderazgo democrático aún ausente aquí. Con un presidente que podría dejar de lado su rol de patrón y convocar con apertura y sin soberbia a un diálogo, incluso con aquellos que le dicen lo que no quiere escuchar.

    Un oficialismo que se maneje seriamente, sin disparar al aire buscando eludir responsabilidades; y una oposición seria y razonable que sin dejar su rol, promueva un diálogo sobre los intereses nacionales, dejando de lado las mezquindades de grupos y el simple cálculo electoral.

    Algún intento debe hacerse desde los poderes del Estado, por más desconfianza existente entre los principales actores políticos, cuando más no sea para evidenciar a quienes están de un lado y del otro de la frontera criminal.

    Evidenciar por ejemplo la incoherencia de condenar públicamente a un grupo como el EPP, pero luego aparecer aliado y legitimando a un narcopolítico.

    Es definitivamente un escenario que obliga a un gran acuerdo político nacional para enfrentar al crimen organizado e intentar restaurar la autoridad del Estado.

    Insisto. Quizás aún no sea demasiado tarde.

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 7:20 am
  20. Hay que aprender de Colombia para no repetir su itinerario

    El Gobierno de Colombia y el grupo guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), al firmar el trascendente acuerdo de paz definitivo, han dado un histórico paso hacia la recuperación de la concordia. De ese modo, tras más de medio siglo de muertes, terror e incertidumbre, se abre el ancho camino de entendimiento entre dos enemigos que parecían irreconciliables. El costo para llegar a este pacto ha sido muy alto. Es de esperar que nuestro país pronto pueda superar el itinerario de violencia que tiene como protagonista al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Para ello, hacen falta urgentes programas que pongan fin a la verdadera raíz del problema: la injusticia.
    El origen de las FARC fue el largo historial de injusticias que vivió Colombia. Es cierto que, desde la perspectiva de lo racional, nada justifica vivir al margen de la ley, pero es indudable que en el devenir de la humanidad los abusos de los poderosos contra los más débiles han sido causa de irracionales confrontaciones.

    Desde la conformación del grupo rebelde –sin olvidar que existían también otras organizaciones armadas ilegales con similares banderas de lucha–, su enfrentamiento con las tropas que legalmente detentan el uso de la fuerza ha sido cruel y despiadada.

    Con secuestros, bombas que estallaban en cualquier parte, minas al paso de las personas, poblaciones aterrorizadas y otras evidencias de su militancia activa en el campo de la violencia, el grupo fue ganando adeptos y fortaleciéndose en las selvas.

    Lo que en el discurso apuntaba hacia el afán de instaurar un nuevo orden sin excluidos sociales se fue convirtiendo, sin embargo, en un grupo terrorista vinculado al narcotráfico, el tráfico de armas y otras conexiones con el mundo del crimen organizado.

    A medida que el tiempo avanzaba, la realidad se fue volviendo más compleja y complicada.

    Muchos de los grupos de autodefensa en contra de los grupos en la clandestinidad se convirtieron en nucleaciones paramilitares dedicadas a cometer delitos comunes. En medio de todo ello, las Fuerzas Armadas constitucionales también cometieron excesos.

    El costo en vidas humanas, en dinero y en términos de esperanza para la población civil, es incuantificable. Miles de muertos, lisiados, desaparecidos y abusados, junto a cuantiosos daños materiales a la par de recursos del Estado empleados en la lucha, son el saldo de una guerra interna deplorable.

    El problema de tanta violencia que desata heridas en el alma, represalias, deseos de venganza y resquemores diversos es que resulta muy difícil volver hacia atrás, para recobrar la normalidad en el marco de las normas que rigen la vida de una república.

    Con un esfuerzo extraordinario, lucidez, buena voluntad de ambas partes y afán de superar el nefasto capítulo, el Gobierno de Colombia y las FARC, sin embargo, están logrando revertir la historia.

    Ahora el desafío es que las negociaciones se completen con los capítulos aún pendientes.

    El Paraguay tiene que aprender de la historia de Colombia y encontrar a tiempo las recetas que impidan llegar a los extremos de barbarie que aquel pueblo soportó a tan alto precio. El camino no es fácil, porque la violencia también instala la irracionalidad. Uno de ellos es subsanar con urgencia las injusticias que rebelan a los que eligen el desesperado camino de las armas.

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    Publicado por Anónimo | 3 septiembre, 2016, 11:00 am
  21. Complicidad política e inutilidad táctica en el manejo de la FTC

    Como jefe de Estado, el Presidente de la República es el responsable de dirigir la administración del país, cumpliendo y haciendo cumplir la Constitución y las leyes. En su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas dispone del monopolio de la fuerza pública a fin de garantizar la vida y los bienes de todos los habitantes de la República cuando estos se encontraren en peligro, sea por amenazas internas o externas.
    Sin embargo, con pleno poder legal para emplear a las Fuerzas Armadas en combate contra el minúsculo grupo criminal y con el apoyo del Congreso para proporcionarle los recursos financieros requeridos para esa lucha, en tres años de despliegue en la zona de defensa interna (ZDI), la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), bajo el mando del Presidente de la República, no ha logrado contener la ola de terror, muertes y secuestros que aflige a la sufrida población de esa región del país.
    Ante tan desconcertante desempeño de las fuerzas de seguridad desplegadas en la zona, la gente ha dejado de confiar en ellas. En particular en los elementos de las Fuerzas Armadas de la Nación, otrora depositarias de los más altos valores nacionales, embebidos en su gloriosa y heroica tradición ponderada por el mundo entero. La desencantada ciudadanía no atina a explicarse tan vergonzosa actuación de un Ejército que supo batirse con bravura contra enemigos superiores en número y en recursos en dos guerras internacionales. No atina a desentrañar el enigma de una metamorfosis tan vergonzosa. ¿Hay complicidad, o hay inutilidad?, se pregunta la gente. Tiene que ser una u otra cosa, o ambas a la vez. Complicidad política e inutilidad táctica.
    A ninguna fuerza armada de cualquier otro país un grupo de 25 o 30 delincuentes le podría hacer pasar tanta vergüenza como está ocurriendo en Paraguay con el EPP. Con solo ver el mapa de la pequeña zona donde se desplaza tranquilamente el EPP se comprueba la inutilidad a la que nos referimos.
    Ante tan desconcertante revés en la ya larga lucha contra este grupo criminal agavillado con narcotraficantes y cultivadores de marihuana, la gente se siente inclinada a creer que el fracaso de la FTC a nivel táctico es consecuencia de una tácita complicidad política del Gobierno en el nivel estratégico del conflicto.
    En este escenario estratégico del conflicto, el Gobierno del presidente Cartes está haciendo un gran esfuerzo económico y social para potenciar la presencia del Estado en la zona y recuperar así el apoyo de la población, volcado fuertemente a favor del EPP. Sin embargo, también en este plano de acción va a fracasar, de la misma o peor forma que en el campo militar. Mientras no consiga derrotar militarmente al EPP, el Gobierno no va a poder afianzar ni extender la cabecera de playa establecida en los tres departamentos de la ZDI, porque el EPP se va a encargar de sabotear las obras de infraestructura y los programas de asistencia social en que está empeñado el presidente Cartes. La experiencia alrededor del mundo indica que para restablecer la presencia del Estado en una zona dominada por fuerzas irregulares, primero es necesario expulsarlas o eliminarlas, a fin de proporcionar la seguridad que se necesita para reimplantar en ella la presencia del Estado.

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    Publicado por Anónimo | 3 septiembre, 2016, 8:02 am
  22. Todo es posible
    3 septiembre, 2016
    Por Jorge Paredes

    Como si faltara más problemas al ajetreado país que nos toca vivir, ahora el agua empezó a agitarse de nuevo. Del “fonopinchazo” a periodista, que va perdiendo fuerza, pasamos al atentado en Arroyito donde murieron 8 militares, presuntamente a manos del EPP.

    Si el supuesto espionaje mantuvo inquieto a los gobernantes, el lamentable hecho criminal en el norte del país lo fue mucho más. A nuestras principales autoridades, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, no les importó el dolor y la impotencia de los familiares de los fallecidos.

    Se pasaron la semana en acusaciones estériles, que en vez de ayudar causaron más indignación. Desde el Ejecutivo y el oficialismo en el Gobierno desempolvaron las fotografías para acusar de terrorista a miembros de la oposición. La estrategia terminaron en memes en las redes sociales.

    Pero como si fuera poco, en el Congreso “renacieron” las ideas nostálgicas del estronismo que marcó la negra historia de torturas, exilios, desapariciones, violaciones de derechos humanos, entre otros atropellos a la dignidad humana. En fin, las acusaciones iban y venían, mientras los familiares de los militares lloraban a sus muertos.

    Cuando la ciudadanía se iba recuperando del estupor que significó el atentado atribuido a la banda criminal del EPP, que solo se dedica a matar pobres en nombre de los pobres, surge la amenaza de atentado del presidente Cartes y su familia. Y por supuesto, esto enciende la alerta roja y mueve al Ministerio Público para investigar el hecho de oficio.

    No se niega ni se afirma la amenaza, o que se trata de una cortina de humo, todo puede ser en este país en que vivimos. Pero es llamativo que una tras otras surgen hechos que desvían la atención de la ciudadanía y mientras todo esto ocurre nuestros políticos se enfrascan en “peleas” superfluas e inútiles.

    Al menos, en medio de todo esto la Albirroja le dio una pequeña alegría al pueblo paraguayo. Fue un bálsamo en medio de tantos problemas.

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    Publicado por Anónimo | 3 septiembre, 2016, 7:47 am
  23. Cumbre ante la inseguridad
    03 Sep 2016

    Por Antonio López

    antoniolopez@lanacion.com.py

    Lamentablemente pasó lo que pasó. Hace una semana, el país se sintió fuertemente golpeado por el criminal ataque del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), contra un camión militar, circunstancias en que fueron asesinados ocho efectivos militares. La conmoción que causó el hecho casi se fue evaporando dando lugar a acusaciones de los distintos sectores políticos; hecho que, si bien no hizo olvidar el sangriento episodio, dio pie a que la atención se dividiera creando una situación que nada bien le hace al país.

    Las aguas poco a poco se fueron calmando y las acusaciones fueron bajando de tono aunque, como es lógico, desde los sectores de la oposición se escucharon voces que pedían (que piden) la destitución de los principales encargados de la seguridad del país.

    Es cierto, si bien el clima a una semana del trágico suceso es menos tenso, no se puede quedar en esa situación, hay que hacer algo en forma urgente. Y ese algo apunta a que “hay que apuntar” definitivamente a poner en marcha mecanismos para combatir la inseguridad que reina sobre todo en la zona norte del país.

    Es por eso que lo que pretende el Poder Ejecutivo en el sentido de convocar a una cumbre de poderes ante la crisis de inseguridad, debe ser tomada bien en cuenta, con mucha seriedad, y por supuesto, con mucha apertura desde los distintos sectores que serán partícipes de este evento, ya que el diálogo será fundamental para el éxito del proyecto. De nada servirá poner palos a la rueda algo que, lamentablemente, en este tiempo donde los intereses políticos están por arriba de los intereses del país, es una constante.

    En un principio al parecer hay acuerdo de parte de legisladores liberales y disidentes colorados para en apoyar el proyecto, como también de otros sectores que no integran los poderes del Estado, por lo que no queda otra que trabajar conjuntamente sobre el proyecto para llegar a buen puerto.

    En cuanto a lo ocurrido hace una semana en la zona de Arroyito, departamento de Concepción, no se puede cerrar los ojos para no ver que algo falló. Que alguna tarea no se hizo, o no se está haciendo bien, y en forma urgente hay que reencauzar la tarea que cumplen los integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). El caso fue muy grave, pero es cierto, hoy el buscar culpables de nada servirá más que para tensar más la situación. Por el contrario, lo que en este momento le corresponde a las autoridades encargadas de la lucha contra el EPP es apuntar al EPP, y devolver la seguridad a esa zona del país, otro objetivo no tienen y a eso deben abocarse.

    Personalmente no puedo asegurar si los hombres destinados en el Norte tienen todo lo necesario para la lucha que deben llevar a cabo; si no es así deberá extremarse las medidas a fin de que los equipamientos lleguen a ellos, y si por el contrario, tienen todo lo que deben tener, hay que exigir resultados en forma urgente.

    Lo del Norte es una guerra interna y hay que tomarlo como tal, una guerra donde, lamentablemente, los enemigos golpearon y fuerte. Y eso hay que evitar de ahora en mas. Estoy seguro que ese enemigo es una parte mínima de la población del país, es decir, que los que quieren que esto no vuelva a ocurrir son, somos, una amplia mayoría, y a eso hay que apuntar, hacía ahí deben apuntar las autoridades nacionales, especialmente las encargadas de la seguridad interna y es por eso que esta intención de llevar adelante una cumbre ante la crisis de inseguridad que está flotando en el ambiente debe concretarse en la mayor brevedad posible.

    De nada sirven las acusaciones entre los sectores políticos, de nada sirven deslindar responsabilidades, ya que esta situación no se presenta solo en este periodo de gobierno, no, viene de otros y otros gobiernos, por lo que el éxito solo llegará si el esfuerzo se hace entre todos, de lo contrario, el enemigo seguirá golpeando.

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    Publicado por Anónimo | 3 septiembre, 2016, 7:35 am
  24. No pueden defender a la Nación

    Tristeza, indignación y pesar siente toda la Nación, el terrorismo ya se adueñó de nuestra tranquilidad, de nuestros sueños, de nuestra cotidianidad. Mis pésames para las familias de los militares caídos en tan cobarde masacre y disculpen si les ofende estas palabras pero debo decir que las Fuerzas Armadas no pueden defender a nuestra Nación.

    El manto de la corrupción cubre a la otrora gloriosa Fuerzas Armadas de la Nación, hijos indignos del Paraguay utilizan a jóvenes inexpertos como carne de cañón. Los envían a realizar tareas peligrosas en camiones para ganado, cuando los vehículos blindados duermen en Asunción.

    La corrupción en su máxima expresión cobró la vida de estas pobres almas, cuyos sueños se vieron truncados por la mezquindad de un grupúsculo que solo quiere quizás acumular más riqueza, quizás acumular más poder, pero como nos han herido mortalmente.

    Las Fuerzas Armadas de la Nación no pueden defendernos. El Comandante en Jefe de estas fuerzas no puede hacer nada, como no pudo evitar las 40 víctimas mortales desde que asumió el mando.

    La mayoría idealizamos que una intervención de las fuerzas militares de Estados Unidos podría ser la solución. Utilizando sus potentes satélites y su tecnología armamentística podría acabar con las ratas del terrorismo con un solo botón. Pero, por otro lado, sospechamos que nuestras propias autoridades no quieren acabar con esas ratas.

    Pero, ¿por qué no acabar con el EPP? ¿Por qué no acabar con estas ratas? Las teorías de la conspiración nos dicen que es un negocio. Mientras más zozobra reine más dinero se invertirá para combatir el flagelo, sin embargo, si se acaba con el mal ya no será necesario invertir dinero. Mientras la salud pública se resiente y las escuelas se caen sobre las cabezas de nuestros hijos.

    Otra teoría conspirativa vendría del lado político. A quién beneficia este caos. La lógica apunta al excura promiscuo defenestrado, pero, sin embargo, qué posibilidades tiene de volver al mando. Son pocas, aunque se logre torcer la Constitución, o se aparte del gobierno a Horacio Cartes, a través de un juicio político, teniendo en cuenta el tendal de muertos durante su gobierno, muchos más que aquel oscuro Curuguaty.

    Pero este caos llevará a nuestra sociedad a buscar desesperadamente la paz perdida y con ese fin puede entregarse a líderes mesiánicos con tal de recuperar lo perdido. El riesgo es total para nuestras libertades y para nuestra vida como República.

    Si Cartes no actúa, destituyendo a sus comandantes militares o al ministro del Interior, lo siento, seguiremos enterrando a inocentes

    Julio Esquivel

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    Publicado por Anónimo | 3 septiembre, 2016, 7:24 am
  25. No más EPP, ni siquiera el nombre

    Seguir llamándoles EPP es seguirles el juego, bajar la cabeza ante estos miserables. Ni son ejército, ni son del pueblo y mucho menos PARAGUAYOS.

    Señores gobernantes, medios de comunicación y pueblo paraguayo; llamémosles como lo que son: asesinos del pueblo paraguayo, en cada comunicado que den, que se cambie el EPP por “criminales, asesinos, traidores de la patria”.

    Paraguayos, ¡República o muerte!

    Nuestro brío nos dio libertad;

    Ni opresores, ni siervos alientan.

    Donde reinan unión e igualdad!

    Ocho hermanos han caído para que nosotros nos levantemos hoy.

    Que se escuche en todo el país: “La raza paraguaya es ¡Vencer o morir!”.

    Eduardo Morales

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    Publicado por Anónimo | 3 septiembre, 2016, 7:21 am
  26. El mercado de la muerte
    1 septiembre, 2016
    Por Mariano Nin

    Murieron ocho soldados, personas que tenían familias, historias y sueños. El atentado fue perpetrado por un grupo que embandera una lucha social de exportación, pero que en el fondo solo son criminales, asesinos descarriados sin ideologías ni humanidad que lucran con el narcotráfico y el secuestro.

    Pero nuestros políticos no son mejores. Aún estando calientes los cadáveres, la masacre se usó como caballo de batalla, una especie de marketing de la tragedia y la muerte. No hubo debate. El oficialismo volvió a sacar a luz viejas acusaciones amparadas en antiguas fotografías y datos manipulados.

    El impopular De Vargas acusó a Rafael Filizzola por haberse sacado una foto con Lucio Silva, a quién el Gobierno acusa de ser un sanguinario criminal.

    Luego, Zacarías Irún acusó al Frente Guasú y al Partido Democrático Progresista de ser fuertes aliados del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo. De allí, todo el aparato cartista se puso en campaña para vincular a la izquierda con la violencia desmedida en el Norte.

    La oposición hizo su propia campaña. Aprovechando un momento de luto y desazón, hizo una cruzada contra la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) y aprovechó para atacar al Gobierno desde su punto más débil: la inseguridad.

    Nunca se escuchó en el debate por qué un grupo de soldados patrullaba en una zona de riesgo sin las mínimas condiciones de seguridad, en un camión abierto y desprotegido, o por qué se usan blindados en pomposos desfiles mientras los millones que deberían ir a las fuerzas de seguridad se pierden en algún lugar de la burocracia alimentando la corrupción y el desamparo.

    Ya a nadie le interesa el debate. Todos piensan en las elecciones. Las muertes solo pasarán a ser números de tal o cual gobierno. Dentro de poco, nadie va a recordarlos. Es la triste realidad… así trabaja para los políticos de turno el “mercado de la muerte.”

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    Publicado por Anónimo | 2 septiembre, 2016, 8:04 am
  27. La ausencia del Estado en el Norte solo beneficiará a los delincuentes
    02 Sep 2016

    Seguir planteando, a la luz de los tenebrosos crímenes más recientes, eliminar la presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta del norte del país solo puede entenderse como un intento de complicidad para que el Norte siga en manos de secuestradores, narcotraficantes y delincuentes de toda laya; como un acto de necedad o una forma irracionalmente peligrosa de presión política contra el Gobierno, buscando sacar algún beneficio electoralista o un chantaje para obtener ciertos privilegios; en todos los caso, a costa de la seguridad e integridad de miles y miles de compatriotas.

    La mayoría de las fuerzas vivas de la región se ha manifestado con claridad a favor de mantenerlas en el terreno, pese a las críticas que muchos formulan a la gestión de la FTC. Lo peor sería volver a la total indefensión, dejando el terreno en manos de los delincuentes.

    Una frase repetida, generalmente relegada a un segundo plano y poco analizada, es que el grave problema de violencia irracional en el Norte se debe a la total ausencia del Estado en toda esa región, durante largas décadas. Y que, por lo tanto, volver a abandonarla no sería sino retroceder al pasado, es decir al abandono, a la causa que permitió que el gansterismo ocupara el espacio de poder que corresponde al Estado y que es responsabilidad compartida de los tres poderes que establece la Constitución.

    El objetivo de la propuesta del Gobierno de crear la FTC por ley, consensuada en su momento con el Congreso Nacional, era dar un vuelco histórico a esa situación e instalar formalmente al Estado en el Norte, como tiene que ser.

    Sin embargo, el largo tiempo de ausencia, por irresponsabilidad o por complacencia con la situación de ilegalidad, que ha costado grandes pérdidas al país, y buenas ganancias a las gavillas y a quienes las han consentido, ha creado una situación que no es fácil revertir, sino todo lo contrario. Esa es la lucha que se ha propuesto, acentuada contra el desencadenante de la industria del secuestro, a cargo del EPP, agrupación con máscara de política, que fue vista con complacencia y permisividad por algunos sectores políticos, ya que, como es de público conocimiento, nació al amparo incluso de un sector de la Iglesia Católica y contó incluso con la “comprensión” de muchos opinólogos, justificando los abusos, en base a las injusticias sociales, cargándoles una nueva injusticia, una nueva plaga a quienes argumentaban defender.

    El proyecto de revertir la situación, dramática por cierto, no solo se sustenta con la presencia de la FTC, con las Fuerzas Armadas y de seguridad de la Nación, sino también con la presencia económica en inversiones de infraestructura, en la producción y, muy especialmente, en inversión social.

    Tres años es poco tiempo para solucionar un problema de abandono histórico, pero se ha iniciado el camino que hay que recorrer. Si hay que replantearse algo, no es de nuevo el abandono, sino, al contrario, más presencia, más presupuesto, más inversión.

    Son muchos los estudios que han recogido ese error histórico, son muchos los testimonios y las denuncias periodísticas que se han acumulado sobre las carencias en la región, rellenadas por rollotraficantes, narcotraficantes, mariguaneros, cocaineros y presuntos ejércitos de secuestradores y chantajistas.

    Eso no implica renunciar a las críticas que puedan expresarse ni a los errores que puedan haberse cometido. Pero, como señalan la mayoría de las voces de la región, y la gran mayoría de la voces nacionales, la cuestión no es volver a fojas cero y abandonar de nuevo a su suerte, a su mala suerte, a los norteños, sino, por el contrario, mejorar la presencia, aumentar la inversión y seguir luchando por la normalización de la vida pacífica y productiva de la región.

    Numerosas voces autorizadas e instituciones, incluso de distintos signos, se han pronunciado en favor de la permanencia, no solo de la FTC, a la que se pretende reducir la acción del Estado, limitándolo a un combate contra gavillas de delincuentes, cuando ese es solo un aspecto, sin duda el más trágico y doloroso cuando se producen asesinatos, secuestros y abusos contra una población inocente.

    El país tiene clara la situación, el drama y las carencias. Son solo unos pocos los que quieren medrar con la desgracia ajena.

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    Publicado por Anónimo | 2 septiembre, 2016, 7:58 am
  28. EPP: Ni ejército ni pueblo
    01 Sep 2016

    Por Clari Arias

    El pueblo de nuestro país sufrió otro bastardo golpe el pasado sábado 27. Esos que dicen ser hijos de la gente desigualada, y que de manera fanfarrona se autodenominan como el ejército del pueblo paraguayo, acabaron con la vida de ocho humildes soldados de las Fuerzas Armadas. Los del EPP “no son ni ejército ni pueblo”, al decir del senador Miguel Abdón Saguier, y por supuesto coincido con él.

    Qué son entonces, se preguntará algún lector, siguiendo la formulación del lúcido parlamentario. Son una caterva de resentidos, que embanderándose de las visibles desigualdades e injusticias que sí las hay en nuestro país, y con un libreto foráneo de siglo pasado con el que reivindican la lucha armada, hacen de las suyas: asesinar, secuestrar, robar y amedrentar.

    Nada de lo que hasta ahora han hecho los miserable bandidos del EPP contribuirá a disminuir las inequidades del Paraguay; muy por el contrario, su accionar delincuencial y temerario hace que algunos afiebrados compatriotas vuelvan a reivindicar a la dictadura de Stroessner, como lo hizo el senador Carlos Núñez, que en plena sesión del Senado se lamentó que el tirano no esté con vida, porque solo con él se podía vivir en paz y con tranquilidad.

    Así como el comisario retirado Núñez, hay miles de paraguayos que desearían volver a los tiempos de la dictadura, en donde ellos (los estronistas) sí tenían una vida “tranquila”, mientras otros eran torturados y desaparecidos por pensar distinto. Esta desvergonzada reivindicación a la atroz dictadura militar es otro regalo del EPP, porque su discurso y accionar violento solo generan odio y el despertar de otros extremistas –como ellos– pero de derecha (iguales en “tilinguería”).

    El comandante en jefe deberá tomar medidas más drásticas, y algunas de ellas son de orden administrativo y de suma urgencia ante los acontecimientos.

    La denominada Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), lejos de dar señales claras contra los bandidos, se atolla aún más en su ineficacia. De hecho, la muerte de los 8 militares, en parte, es el desenlace de los niveles de improvisación de la FTC, porque improvisación es el término más benévolo para mitigar el error de hacer un trabajo de control y patrullaje en una zona peligrosa, en un vehículo que –a simple vista y sin ser experto– solo podría servir para transportar bolsas de azúcar y harina ¿Y los vehículos tácticos blindados? Bien, hace dos días uno de ellos fue tapa humillante de dos matutinos, cuando se “trancó” haciendo una parodia de control en la misma zona de conflicto donde ocurrió la masacre del sábado.

    El presidente Cartes, acorralado por todo un país, tuvo que ir a arengar en persona a los miembros de la FTC. Pero eso no basta cuando mueren soldados en acciones improvisadas. El comandante en jefe deberá tomar medidas más drásticas, y algunas de ellas son de orden administrativo y de suma urgencia ante los acontecimientos.

    Una de esas decisiones –estoy muy seguro que lo hará– será la de destituir al comandante de las Fuerzas Militares, el general Luis Gonzaga Garcete Espínola, indiciado ahora también de actos de espionaje en contra de la periodista del diario ABC Rosanna Escobar. En una sociedad organizada y que se precie de tal, algún superior jerárquico pagaría con la destitución la serie de errores cometidos para llegar al desenlace sangriento por todos conocido.

    La lucha contra los bandidos del EPP no debe ser alimentada con reivindicaciones a gobiernos dictatoriales, y mucho menos responderse con actos bárbaros fuera de la ley, porque eso sería alimentar el “mito”. La respuesta tiene que ser contundente, sí, sin duda alguna, pero siempre con la Constitución en una mano. Y en la otra, el fusil, listo para dar respuesta a cada balazo que propongan estos trasnochados insurgentes. Porque el que a hierro mata, a hierro muere.

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    Publicado por Anónimo | 1 septiembre, 2016, 7:02 am
  29. La FTC y el Norte
    01 Sep 2016

    Las propuestas sobre temas sensibles que afectan a la población deben se presentadas con argumentos sólidos, con un convencimiento, y no sobreponiendo actitudes políticas para recién después analizar las consecuencias que se pueden generar. Solo así tendrá un resultado acorde a lo que se pretende, que se supone siempre tiene como objetivo mejorar las cosas.

    Si no existe un análisis previo de cualquier proyecto, el resultado podría ser desastroso. Se sabe que en el Congreso las decisiones se toman generalmente por mayoría política, sin importar los argumentos a favor o en contra.

    El planteamiento sobre la propuesta de eliminar la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) presentada en el Senado pareciera tener este cariz, el de la presentación sin mucho estudio para recién luego analizar si es factible o no. Solo así se puede entender que se haya presentado un proyecto y, tras ello, se organicen audiencias públicas para escuchar “lo que quiere” la gente, por ejemplo. Es decir, se planteó la eliminación de la FTC sin un análisis al menos básico de lo que implicaría la acción, evidenciando que fue más bien una postura política, antes que una propuesta alternativa para dar solución al problema de seguridad.

    Hablamos del proyecto de derogación de la Ley 5.036/2013 que modifica la normativa de Defensa Nacional y Seguridad Interna, que fue presentado en el Senado el 26 de mayo del 2015. El proyectista, Pedro Santa Cruz, del Partido Democrático Progresista (PDP), solicitó el 11 de agosto, en sesión ordinaria, el tratamiento del tema en 30 días. Es decir, se tendría que tratar en dos semanas más. La Mesa Directiva de la Cámara Alta había fijado dos audiencias públicas que debían realizarse este viernes 4 en Concepción y en Santa Rosa del Aguaray, pero estas pasaron para el 30 de setiembre a pedido de los mismos proyectistas. Ante esto, se extiende el plazo para el tratamiento de la iniciativa legislativa.

    Se planteó la eliminación de la FTC sin un análisis al menos básico de lo que implicaría la acción, evidenciando que fue más bien una postura política.

    Cabe apuntar que los primeros en dar una señal de rechazo a la propuesta fueron los productores, ganaderos e industriales de la zona, así como familiares de víctimas del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que tiene entre sus garras criminales a tres paraguayos, causando dolor a otras familias. A decir de los organismos de seguridad, existen resultados positivos en la lucha contra las bandas delictivas de la zona, pero también es cierto que debe dar el golpe final, derrotando y llevando ante la ley a los criminales que usan la ideología para cometer atroces actos contra el pueblo.

    El atentado en Arroyito, que dejó 8 militares muertos y a un país en luto, amplió la discusión sobre la propuesta presentada por el PDP, atendiendo a que el sentido común señala que si el grupo criminal no tiene problemas de atacar y matar a militares o policías no tendría freno alguno para atacar a la población civil a los que ellos llaman “oligarcas”. De hecho, el objetivo del EPP son los trabajadores de la zona. ¿Se imagina usted viviendo en esa parte del país y que la única garantía de tener seguridad sea una fuerza especial, pero ésta es retirada por una decisión política?

    Sacar a las fuerzas de seguridad de la zona norte en este momento será un error muy grande desde el punto de vista estratégico e incluso político, porque será como una victoria para los criminales. Ya están segando vidas, y liberarles la zona será como un “regalo”. Eso no debe ser permitido. Antes que brindarles un “regalo”, hay que reforzar a esa fuerza para ponerlos ante la ley.

    En los últimos días pareciera que la racionalidad está ganando terreno. Referentes del partido que impulsa la idea analizan la posibilidad de retirar el proyecto o modificarlo. Explicaron que empezaron a reunirse incluso antes de las audiencias públicas con referentes de la Iglesia y de las organizaciones sociales para escucharlos. Es decir, a más de los sectores que se manifestaron en contra de la propuesta, los familiares de las víctimas del EPP, pobladores y autoridades de la zona, ahora en el ámbito político se analiza lo que se debió analizar antes.

    Más allá de los discursos que se puedan dar, sobre que no será una medida a favor del Gobierno, sino de la gente (que debería ser así), lo importante es dar un corte definitivo al tema y, eventualmente, plantear modificaciones para ajustar y mejorar la disposición que rige hoy para la FTC.

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    Publicado por Anónimo | 1 septiembre, 2016, 7:02 am
  30. La tentación stronista

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Ocho militares de bajo rango de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que opera en el Norte del país, salen en un viejo camión hacia la zona urbana a cambiar una rueda y luego a comer un asado. Son emboscados y asesinados por “narcoterroristas del EPP” (cito a Horacio Cartes).

    Parlamentarios del Partido Colorado, entre ellos su presidente, el diputado Pedro Alliana, y el ministro del Interior, De Vargas, acusan a dirigentes de la oposición de tener lazos con el grupo terrorista exhibiendo fotos viejas que poco tienen que ver con la cuestión presente, en un aparente intento de desviar la atención.

    Con un discurso derechoide anquilosado, varios referentes del partido oficialista también salen a pedir la cabeza de todos los comunistas o que parezcan serlo. Justo cuando son identificados los restos de dos militantes políticos torturados y asesinados durante la nefasta dictadura stronista.

    El único que logra algún éxito en que por unas horas se hable de otra cosa y no tanto de la responsabilidad del gobierno en la muerte de los militares es el Presidente de la República que se gana el mote de “comandante Chupín” al ir a arengar a las tropas de las FTC enfundado en unos ajustados pantalones vaqueros.

    El partido de Gobierno, en vez de reunirse a debatir para establecer una postura y marcar un rumbo organiza una reunión a la que no concurre ningún dirigente de la disidencia, exhibiendo claramente la división que existe.

    El encuentro “republicano” deriva en una competencia de adulonerías, sin nada de autocrítica ni ideas. La ANR da la impresión de haber retrocedido a los tiempos en que el disenso interno era visto como prueba de lesa traición y los adversarios políticos como conspiradores líbero-franco-comunistas. Sería gracioso si no fuera patético.

    Lo que pasó en Arroyito (como lo que pasó en Curuguaty) no está claro. El Gobierno se apresuró a proclamar un culpable: el fantasmagórico Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que sin embargo no lo reivindicó, hasta ahora.

    La facilidad con que fueron atacados y muertos los militares huele a entrega o a extrema ineficiencia o a temeraria subestimación o a todo eso junto.

    En cualquier de los casos, no son buenas noticias para el Gobierno. Cartes anunció que se pondría al frente de la lucha contra el EPP, admitiendo por fin, contra lo que había declarado al asumir, que le marcan el rumbo.

    No obstante, hasta ahora nadie sabe bien cuáles serán las acciones concretas que emprenderá. Por más que esta administración publicite inversiones y mejoras, mostrando power point, la verdad es que la zona norte del país sigue siendo olvidada y las mismas estadísticas oficiales muestran que el narcotráfico se ha consolidado y constituye la gran fuente de actividad económica en esa región.

    Si el Ejecutivo se deja llevar por la tentación autoritaria (que de hecho se le escapa por los poros) e instala la represión, la delación y la censura (que ya aplica en los medios de comunicación que tiene) puede resultar un tiro por la culata. Un retorno de las prácticas stronistas ortodoxas puede ser la mecha que haga saltar el polvorín del descontento social.

    Una franja mínima de la población (entre ellos los narcos) tiene acceso a los shoppings de lujo, supermercados gourmet, restaurantes y hoteles de primer mundo. La inmensa mayoría rema a diario para llegar a fin de mes.

    Los cartistas ya desterraron de su vocabulario (para disgusto de la tropa de chupamedias) la palabra “reelección”. La lista de los que quieren la bendición oficial para la sucesión presidencial no es tan larga como uno creería. Los colorados con alguna prosapia partidaria no perciben que sea rentable ser “el candidato de HC”. El único consuelo oficialista es que la oposición tampoco tiene un rumbo claro hasta el momento.

    El escenario se vuelve incierto. Otro cimbronazo como el de Arroyito puede derivar en una debilidad e ingobernabilidad extremas de consecuencias impredecibles para el Gobierno.

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    Publicado por Anónimo | 1 septiembre, 2016, 6:42 am
  31. No pueden defender a la Nación

    Tristeza, indignación y pesar siente toda la Nación, el terrorismo ya se adueñó de nuestra tranquilidad, de nuestros sueños, de nuestra cotidianidad. Mis pésames para las familias de los militares caídos en tan cobarde masacre y disculpen si les ofende estas palabras pero debo decir que las Fuerzas Armadas no pueden defender a nuestra Nación.

    El manto de la corrupción cubre a la otrora gloriosa Fuerzas Armadas de la Nación, hijos indignos del Paraguay utilizan a jóvenes inexpertos como carne de cañón. Los envían a realizar tareas peligrosas en camiones para ganado, cuando los vehículos blindados duermen en Asunción.

    La corrupción en su máxima expresión cobró la vida de estas pobres almas, cuyos sueños se vieron truncados por la mezquindad de un grupúsculo que solo quiere quizás acumular más riqueza, quizás acumular más poder, pero como nos han herido mortalmente.

    Las Fuerzas Armadas de la Nación no pueden defendernos. El Comandante en Jefe de estas fuerzas no puede hacer nada, como no pudo evitar las 40 víctimas mortales desde que asumió el mando.

    La mayoría idealizamos que una intervención de las fuerzas militares de Estados Unidos podría ser la solución. Utilizando sus potentes satélites y su tecnología armamentística podría acabar con las ratas del terrorismo con un solo botón. Pero, por otro lado, sospechamos que nuestras propias autoridades no quieren acabar con esas ratas.

    Pero, ¿por qué no acabar con el EPP? ¿Por qué no acabar con estas ratas? Las teorías de la conspiración nos dicen que es un negocio. Mientras más zozobra reine más dinero se invertirá para combatir el flagelo, sin embargo, si se acaba con el mal ya no será necesario invertir dinero. Mientras la salud pública se resiente y las escuelas se caen sobre las cabezas de nuestros hijos.

    Otra teoría conspirativa vendría del lado político. A quién beneficia este caos. La lógica apunta al excura promiscuo defenestrado, pero, sin embargo, qué posibilidades tiene de volver al mando. Son pocas, aunque se logre torcer la Constitución, o se aparte del gobierno a Horacio Cartes, a través de un juicio político, teniendo en cuenta el tendal de muertos durante su gobierno, muchos más que aquel oscuro Curuguaty.

    Pero este caos llevará a nuestra sociedad a buscar desesperadamente la paz perdida y con ese fin puede entregarse a líderes mesiánicos con tal de recuperar lo perdido. El riesgo es total para nuestras libertades y para nuestra vida como República.

    Si Cartes no actúa, destituyendo a sus comandantes militares o al ministro del Interior, lo siento, seguiremos enterrando a inocentes

    Julio Esquivel

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 7:07 am
  32. Que estas muertes no sean en vano

    El asesinato de ocho militares integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) por parte de miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) ocurrido el sábado en la zona de Arroyito, distrito de Horqueta, en el departamento de Concepción, constituye otro acontecimiento trágico, que enluta a todo el país.
    Muchos son los cuestionamientos que surgieron hacia el gobierno y los principales responsables de llevar adelante la lucha contra este grupo criminal. Inclusive una vez más se desempolvó la idea de un juicio político al presidente. Para fortuna de Cartes nuestra sociedad ya está curada contra este tipo de aventuras, por experiencias recientes. Sin embargo, este documento en blanco que le expide la sociedad nuevamente al presidente Cartes debería ser valorado en justa dimensión y obrar en consecuencia.
    En innegable que el combate al EPP se está convirtiendo en un buen negocio para algunos inescrupulosos. La falta de resultados y los manejos discrecionales de recursos llevaron justamente a algunos a pedir la disolución de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Con muy buen criterio el presidente asumió la responsabilidad sobre los hechos y se trasladó hacia la zona de conflicto, lo que devuelve una cierta esperanza de que sigue con su compromiso firme para erradicar este grupo criminal.
    Está visto que la lucha contra el EPP llevará todavía más tiempo, porque es un problema complejo que ya lleva muchos años y que lamentablemente los criminales tienen apoyo de la población de la zona, sea por miedo o porque reciben algún tipo de beneficio de los delincuentes. Esa es una realidad.
    La ciudadanía está esperando resultados. No se escatiman recursos ni medios con tal de extirpar este problema. Pero se espera que a partir de ahora los manejos de la FTC se hagan con la debida transparencia y responsabilidad. En ese sentido, disponiéndose de tantos recursos cómo se explica que los militares asesinados hayan estado realizando una patrulla en una zona conflictiva en un vehículo inadecuado.
    Esta triste experiencia tiene que llevar al gobierno a replantear la lucha contra este grupo criminal. Y definitivamente, los que actualmente están al frente deben ser destituidos para dar un mensaje claro a la ciudadanía de que a partir de ahora las cosas serán diferentes. Si el presidente desaprovecha esta nueva oportunidad inevitablemente también tendrá que afrontar las consecuencias.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 5:28 am
  33. Eliminar la FTC no es opción válida para recuperar la seguridad en el país

    El país está de luto, tras la muerte de ocho miembros de las FF.AA. paraguayas, en manos de activistas de la organización criminal Ejército del Pueblo Paraguayo, el sábado último. Lamentablemente, como ha venido sucediendo de un modo sistemático desde el inicio de las operaciones emprendidas por el gobierno de Cartes para poner fin a las andanzas delictivas del grupo, los efectivos de la FTC nunca han podido evitar el incendio, metafóricamente hablando, sino, en el mejor de los casos, tratar de apagarlo tardíamente; jamás para prevenirlo. La iniciativa sigue siendo de los delincuentes, quienes le siguen marcando la hoja de ruta al presidente y sus asesores.
    Ante semejante calamidad nacional, la intuición subyacente en la conciencia pública es que al parecer el presidente Cartes sueña con encontrar una bala de plata para liquidar rápidamente al EPP y ACA. Pero, con un ministro del Interior inoperante, y otro de Defensa Nacional más anodino que diligente, difícilmente pueda darse ese gusto.
    Tras más de tres años de inútil porfía para acabar con las criminales fechorías de esta narco guerrilla, es hora de que el Comandante en Jefe de las FF.AA. se involucre personalmente en la lucha contra el terrorismo, haciendo los cambios de hombres y de estrategia que sean necesarios. En ese sentido, puede ser interpretada como positiva la presencia del presidente Cartes en la zona de conflicto, para dar moral a la tropa, que está golpeada tras la muerte de ocho camaradas en manos del enemigo.
    Pero desde cualquier punto de vista, el lapso transcurrido ha sido más que suficiente para que la FTC desplegada en la zona del conflicto cumpliera la misión táctica que se le encomendó, y para lo cual se le proveyó de los recursos materiales y económicos que han solicitado. Los cambios de comandantes dispuestos después de ineficiente conducción operacional, tanto militar como policial, evidentemente no han dado resultado. Cuando hay falla de conducción estratégica, hay fallas en las operaciones tácticas. La decisión híbrida de aglutinar fuerzas militares con fuerzas policiales dentro de un comando operacional no es una opción estratégica aconsejable. Aunque aparentemente refuerza la capacidad operacional de las subunidades tácticas de combate, más bien las debilita. Y por una razón muy simple: los militares no están entrenados para controlar el crimen –como la policía–, sino para “eliminar al enemigo”. Por lo mismo, la FTC debe conformarse exclusivamente con efectivos militares, con el armamento y equipamiento adecuado para cumplir misiones de combate. Así las cosas, el EPP sigue humillando al gobierno y a las gloriosas Fuerzas Armadas de la Nación que han mostrado su bravura en dos guerras internacionales. Esperemos que este reciente ataque no le sirva a los oscuros propósitos de politiqueros pescadores de río revuelto, ávidos de granjear simpatías ciudadanas y convencer al pueblo paraguayo que la eliminación de la FTC es la hoja de ruta a seguir. Nada más equivocado que esto, pues de esa manera se estaría jugando a favor del enemigo, dejando “arco libre” para que los terroristas sigan aterrorizando a todo el Norte el país, secuestrando, extorsionando y “cuidando sus negocios”, en este caso, el narcotráfico. Rediseñar si, cambiar de estrategia si, cambiar hombres, si, pero eliminar la FTC sería un error imperdonable y que a la larga, costará más vidas y alargará la situación de terror y zozobra que se vive en el Norte y que se puede extender a toda la Nación.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 5:27 am
  34. No permitir que pescadores de río revuelto saquen ventaja del cobarde ataque del EPP

    Tras el cobarde ataque del EPP, tenemos ocho paraguayos muertos, ocho soldados paraguayos muertos por el mero hecho de pertenecer a la Fuerza de Tarea Conjunta, instalada en el norte del país para evitar los abusos de las mafias que se han instalado allí por la irresponsable ausencia histórica del Estado paraguayo, en una región azotada por la pobreza y por la violencia. Hoy tenemos ocho familias paraguayas, cuanto menos, enlutadas por la acción criminal de los violentos que hacen su negocio de la delincuencia, del tráfico ilegal, del cultivo y la producción de drogas, del secuestro y el chantaje.
    Y vivimos esta tragedia cuando algunos paraguayos, del ámbito político, social y hasta de los derechos humanos, estaban abogando por el retiro de la FTC del escenario de conflicto del grupo delincuencial autocalificado como Ejército del Pueblo Paraguayo, grotescamente, ya que lo único que han hecho hasta ahora es asesinar, torturar, secuestrar y chantajear a los paraguayos, cuando ya se había descalificado y terminado el tiempo en que paraguayos armados se sentían con el derecho de dominar, encarcelar, exiliar, torturar y asesinar a sus compatriotas.
    Es tremendamente triste el duelo de estos paraguayos y sus familias, agravado por la complicidad de quienes, por interés o por oportunismo político, pretenden descalificar, con audiencias públicas que comprometen a los habitantes de la región en su posibilidad de expresarse libremente sobre la continuidad de la presencia de la FTC.
    El crimen de ayer es un claro mensaje para los compatriotas norteños, muchos de los cuales ya se han expresado a favor de la permanencia, en algunos casos, siendo familiares de víctimas del EPP. Es correcto cuestionar la eficiencia de la FTC, siempre y cuando se haga desde el lugar y las condiciones de los hechos; cuando el combate es desigual, el de una fuerza que debe cumplir con las exigencias de las leyes y el respeto a los derechos, y una organización criminal basada en la emboscada, esperando el momento propicio de indefensión del contrincante, donde es imposible evitar la puñalada, sin respetar leyes ni derechos, ni siquiera el derecho a la vida y a la libertad.
    Por eso es fundamental tomar partido por los que condenan a los criminales o por quienes justifican los crímenes, optar por los héroes ejecutados o por los francotiradores asesinos. Es hora de definir de qué lado estamos: de los que creen en la dictadura, que con la fuerza y las armas se puede enjuiciar, secuestrar, privar de la libertad, condenar y ejecutar a los compatriotas, o de los que creemos que la política debe establecerse, en primer lugar, sobre la base de los derechos de todos los ciudadanos, y regirse por la Constitución y la leyes. De los que creemos en la convivencia civil y civilizada, o de los que creen en la dictadura de las armas y del terror.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 5:26 am
  35. Actitudes que favorecen al EPP

    La organización delictiva autodenominada Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que acaba de perpetrar uno de sus peores atentados, asesinando a ocho militares, integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) seguirá gozando de muy buena salud mientras tengamos una clase dirigencial absolutamente irresponsable. La muerte de ocho compatriotas, una vez más, está siendo opacada por los intereses particulares, partiendo desde el presidente de la República, Horacio Cartes, quien evidentemente lanzó una directiva para sus principales voceros, con el objetivo de comenzar a atacar a sus potenciales adversarios de ser los padres y sustentos políticos del grupo criminal, y concluyendo con los opositores quienes en vez de plantear serenidad y criterio para afrontar el difícil momento para la República, también entran en el lamentable juego de acusaciones y reproches.
    El Ejército del Pueblo Paraguayo es una organización surgida en Arroyito, jurisdicción del distrito de Horqueta, departamento de Concepción. Arroyito fue el primer asentamiento de campesinos creado durante el gobierno de Andrés Rodríguez, en 1989, luego de una invasión y posterior expropiación del inmueble que era propiedad de la Industrial Paraguaya. Se habla de su constitución como organización violenta en la época del gobierno de Nicanor Duarte Frutos, pero es evidente que su origen viene del pensamiento de organizaciones políticos sociales de la época de la dictadura, y que fueron afianzándose en al era democrática. Como se verá es una organización que tiene ya una larga historia y raigambre en la zona norte.
    Es evidente que los integrantes de esta organización tienen la protección de los pobladores de la zona donde se desenvuelven y que éstos actúan como logística y campanas, para complicar la labor de combate de los organismos de seguridad. Para complicar más el panorama, con el gobierno de Horacio Cartes, se crea una superestructura, amorfa integrada por militares, policías, efectivos de la Senad y de la fiscalía, denominada FTC, que según algunos, a pesar de los cuestionamientos, ha logrado mantener al EPP restringido en la zona norte, evitando que se expanda hacia las zonas urbana. Sin embargo, según la crítica, no logró ningún resultado efectivo hasta ahora en el combate.
    No obstante, hay que asumir que los manejos de esta estructura no fueron muy prolijas porque se los acusa de corrupción, abusos y privilegios. El EPP demostró fehacientemente que es una organización extremadamente violenta. 40 muertes en tres años es mucho dolor para la República, como para perder el tiempo en disputas políticas que a todas luces tienen como telón de fondos intereses políticos circunstanciales, con vistas a las elecciones que ya se avecinan.
    Si nuestros políticos no son capaces de asumir una postura madura y sobre todo patriótica, poniendo por encima de todo los intereses de la nación, cualquier organización delictiva seguirá teniendo preponderancia y terreno fértil, aprovechándose de nuestras debilidades como Estados y como República. Lamentable.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 5:26 am
  36. El Estado “fallido”
    31 Ago 2016

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    Un índice anual de “Estados frágiles” preparado por la fundación The Fund for Peace, una entidad con sede en Estados Unidos y que se encarga de realizar estudios sobre la situación de los Estados en el mundo, ubica este año a Paraguay en el puesto 95, en el rango de “Advertencia elevada”, más o menos en la mitad de la tabla en la que se incluye a 178 países, dijo el comandante.

    Somalia y Finlandia están en los extremos, agregó. Desde luego –dijo–, el primero está en el peor lugar, con una “alerta máxima”, mientras que el segundo, en el sitio privilegiado con un Estado “muy sostenible”. Estábamos analizando una interesante discusión que se dio sobre una consideración relacionada a la calificación de “Estado fallido” a Paraguay, tras los últimos hechos en el Norte que dejaron 8 militares muertos en un ataque que es atribuido al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

    Mientras disfrutábamos de nuestro acostumbrado café negro, sin azúcar, en el altillo del Café Literario, el comandante me mostraba la publicación de la citada organización. La tenía impresa, lo que nos permitió verificar primero la ubicación de cada uno de los países del continente. Fuimos de peor a mejor (los mejores calificados tienen los números más altos). Este fue el resultado. En la denominada “Advertencia máxima” se encuentran Guatemala (61), Venezuela (63) y Colombia (67); en la zona de “Advertencia elevada” Honduras (68), Nicaragua (71), Bolivia (75), Ecuador (84), Paraguay (95), El Salvador (96), Perú (98), República Dominicana (105) y México (107). En la franja de “Advertencia” están Cuba (114) y Brasil (117). Mejor ubicados, ya en la zona “estable” figuran Argentina (140), Costa Rica (142) y Chile (150). Y único país latinoamericano ubicado en la calificación más alta, la “muy estable”, es Uruguay (155).

    Siempre dije que me encantaría vivir en Montevideo, indicó el comandante con una leve risa. Y no era nuevo lo que aseveraba. En varias ocasiones dijo que le gustaría vivir en la capital uruguaya, que le parece tranquila y bastante acogedora.

    Dejamos de lado ese deseo de ir a Montevideo, y analizamos de vuelta esos datos. Si tomamos este índice, los conformistas podrán decir que “Paraguay no está tan mal”, cosa que no será rara porque muchos paraguayos tenemos la mala costumbre del conformismo. A mí me gustaría estar en el lugar de Uruguay, indiqué. A quién no, respondió el comandante, que, a renglón seguido, contó que hizo una comparación de años respecto a la ubicación de Paraguay.

    El estudio se publica desde el 2005, año en el que precisamente el país logró su mejor ubicación. Aunque no creas –acotó–, Paraguay estuvo en el puesto 36. Al año siguiente saltó al 87, luego trepó al 101 y fue subiendo hasta llegar en el 2012 a 107, la peor ubicación en 11 años, que coincide con el año del juicio político a Lugo. En el 2015 estaba en el 103, lo que indica que mejoró su ubicación para este año, precisó.

    La definición de “Estado fallido” –indicó el comandante– sigue siendo discutida, pero se ha adoptado en círculos políticos, académicos y, sobre todo, en el ámbito periodístico, para representar a un Estado que no funciona como debería. En términos de política internacional, no existe aquello de “Estado fallido”, por lo que no puede ser aplicado o ser incluido en algún acuerdo de un determinado bloque, como el Mercosur, por ejemplo.

    Le indiqué que si bien es cierto tiene una serie de interpretaciones teóricas a favor y en contra, de acuerdo a varios análisis, el término de Estado fallido es una idea que intenta representar los problemas y deficiencias de un Estado para solucionar los problemas sociales, responder a las necesidades de la ciudadanía y, vinculado, sobre todo, en torno a la capacidad para mantener la seguridad interna y la estabilidad política durante un periodo determinado. Otra arista podría ser la incapacidad de mantenerse como un Estado parte de la comunidad internacional.

    Según las explicaciones sobre el índice mencionado al principio, las ubicaciones se toman atendiendo a la definición de “estado fallido”, comprendido, en parte, sobre aquello que se refiere al Estado que ha perdido o no puede realizar con eficiencia un control sobre el territorio total o parte de él. Si bien Paraguay, en ese estudio, se encuentra en el “medio”, es innegable que el Estado perdió fuerza en la zona Norte del país. Ha pasado más de una década de la aparición del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), lleva 64 muertes en su haber, y coincidentemente con la presencia de este grupo criminal el índice de valoración del Estado pasó de estable a donde estamos hoy, en la franja de “advertencia elevada”.

    Podemos coincidir –acotó el comandante– en que el término de Estado fallido no existe como tal o al menos se genera una discusión sobre su definición, pero es innegable que el Estado está “fallando” no solo en la lucha, sino en la solución a los graves problemas socioeconómicos que siguen siendo causales para que el índice de inseguridad y de insatisfacción social crezca cada día. Y eso, desde luego, pone en riesgo al propio Estado.

    Poco luego de pedir otro café, agregó: Podemos describir de muchas formas al Estado que no funciona, usando términos académicos según cada explicación. Así tendremos alternativas para citar que hay un “Estado fallido”, un “Estado débil”, un “Estado frágil”, un “Estado en riesgo” o un “Estado ausente”. Lo cierto es que tenemos uno que no es capaz de generar estabilidad, de dar seguridad, de cumplir con un rol jurídico y legislativo acorde a las necesidades de nuestro tiempo. Tenemos un Estado de baja estabilidad, incapaz de solucionar de una vez las graves condiciones de varios sectores vulnerables. El problema no es el EPP, ni la FTC, o el Gobierno en su conjunto, o el Congreso, o el Poder Judicial; el problema real en Paraguay es que sostenemos un “estado fallido”, o como lo quiera llamar, por culpa de políticos tartufos impregnados en los círculos de poder. Eso.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 5:20 am
  37. Nuestra respuesta al EPP es insuficiente
    31 Ago 2016

    Por Pablo Noé

    La cuestión radica en el enfoque preciso para comenzar a escribir las opciones consensuadas y hallar un salida satisfactoria. Ahí ya comenzamos perdiendo la batalla como sociedad frente al EPP. Este grupo marginal, bien o mal, siempre plantea reivindicaciones que pueden ser discutibles, como la defensa de la naturaleza, la postura firme contra la agricultura mecanizada, el rechazo a los agrotóxicos y transgénicos, típicas de un discurso de izquierda.

    Se pueden debatir sus planteamientos, pero lo indiscutible es que tiene una raíz social real, que se refleja en la situación de pobreza que atraviesan miles de compatriotas en el campo, en gran parte, producto de este sistema de producción económica, que finaliza en la exportación, sin que exista un proceso de industrialización. Lo que es innegociable e intolerable –personalmente y para un alto porcentaje de la población– es la manera en la que buscan llegar al poder real, que son las armas. Una estrategia trasnochada que solo genera luto y dolor en familias inocentes, del pueblo a quien dicen representar.

    En frente, autoridades del Gobierno –en sus diferentes poderes–, representantes políticos de todos los partidos y una gran parte de la población se desgañita en responsabilizar al otro del sanguinario avance de las acciones de estos criminales. La pelea, como no puede ser de otra manera, apunta a destruir al rival de turno, mostrando parte de su pasado, los vínculos que pudieran tener con estos criminales, o la inacción y negligencia en la lucha contra los insurgentes lo que nos derivó a este escenario de tanto dolor.

    Las acciones más ágiles de la élite partidaria se reducen a la emisión de comunicados, el pedido de cambios, la amenaza de juicio político, el respaldo o el cuestionamiento de una autoridad, jugando a cambiar seis por media docena, sin apuntar a establecer políticas públicas reales que ataquen el tema en sus múltiples raíces, no solo reduciendo la propuesta a una lucha militar, sino a una estrategia completa.

    Tampoco se ve un involucramiento integral, todo se reduce a aprobar presupuestos como una manera de desligarse del problema, sin mostrar un compromiso real en cada emprendimiento, como si fuera que el tema se delimita a períodos electorales y la responsabilidad solamente es de la autoridad de turno. En síntesis, la contrapropuesta es una serie de intenciones desordenadas y sin norte que se agotan en los intereses particulares de cada sector.

    En redes sociales, medios de comunicación y las calles del país, empujados por esta cuasi obligación de opinar aunque uno no sepa del tema, las especulaciones se adhieren a las afirmaciones de uno u otro sector. Los improvisados opinadores, devenidos a expertos, comienzan a plantear soluciones mágicas, que van desde el uso de armas de alto poder, con tecnología de punta, pasando por eliminar las Fuerzas de Tarea Conjunta o fortalecer a las mismas fuerzas, sin que se plantee una línea de razonamiento seria que sostenga de manera racional qué es lo que exactamente se estaría consiguiendo con tal o cual aseveración.

    Enfatizando el punto para no perdernos en la anécdota, constantemente intentamos pescar en río revuelto buscando sacar una ventaja coyuntural, cuando verdaderamente deberíamos hacer un profundo análisis del enemigo que tenemos en frente. Mirar lo que pretendemos hacer para ganar este enfrentamiento, la manera en la que se debe combatirlo, las posibilidades de éxito, pensando en cada salida planteada. Es decir, comenzar a trabajar, entre todos para lo importante, revertir esta realidad, ya que el avance del EPP, sumado a la paz en Colombia, y con una llama que sigue latente en muchas personas, puede ser el inicio de una combustión imposible de detener.

    Como si faltaran ejemplos de una sociedad como la nuestra que vivió siempre en la improvisación, tampoco sorprende que los oportunistas intenten reflotar la figura del dictador sanguinario Alfredo Stroessner como el símbolo de seguridad, cuando en su régimen la muerte, el secuestro y la desaparición eran política de Estado.

    Un resultado lógico de un país que no construye estrategias pensando en el presente y el futuro, y mucho menos se preocupa de pensar en el pasado reciente como base para proyectarse en el tiempo. El EPP por eso nos gana de mano, hasta que comencemos a tomar la situación con la seriedad que requiere, poniéndonos a la altura de las circunstancias. Tanto dolor no puede ser en vano, tanta sangre caída debe ser honrada.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 5:19 am
  38. No se informa qué pasa en el Norte

    A medida que se conocen más detalles de las circunstancias en que fueron emboscados y asesinados un joven oficial y siete subordinados suyos en Arroyito, departamento de Concepción, se incrementa la cantidad de cuestionamientos que formular a los responsables de las operaciones armadas en la zona del hecho mencionado. La situación creada por las dudas en el seno social son graves, pero el Gobierno parece no percibir dicha gravedad. La sensación que queda en la opinión pública es que “algo pasa” en el Norte del país que no se le dice claramente a la gente.

    Es fácil explicar esta situación de incertidumbre, pues no existe justificación razonable para que un millar de efectivos desplegados en la “Zona de Seguridad Interna”, donde se supone opera el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo –de una treintena de combatientes efectivos, según suponen las propias autoridades–, no hayan podido hasta ahora al menos debilitar –no digamos ya liquidar– al grupo ilegal, que continúa efectuando golpes efectivos y mortíferos.

    En efecto, con una fuerza muy superior de hombres, armas y equipos, y con la legitimidad de su lado, gozando de la libertad de moverse a la hora que desee y por donde quiera, la FTC continúa perdiendo en toda la línea contra un enemigo que, se supone, tiene muchas condiciones en contra.

    En un terreno llano, con bosques raleados y yuyales, que dan la impresión de no ser difíciles de examinar y vigilar, los miembros del EPP se mueven mucho mejor que las fuerzas del Estado, a las que sorprenden y emboscan como si estas, en vez de estar integradas por soldados profesionales, lo estuvieran por boy scouts. La chambonada se vio confirmada cuando apenas un día después de la sangrienta emboscada contra los soldados de la FTC, un blindado que salió de patrulla por la zona fue a empantanarse en una zanja, necesitando auxilio para salir del lugar.

    En la última luctuosa acción, las ocho víctimas se trasladaban en un vehículo en evidente actitud de no estar en apresto para el combate, y sin contar por lo menos con otro grupo de apoyo, teniendo en cuenta la peligrosidad de la zona.

    Las preguntas que suscita este inusitado modo de proceder pueden llegar a conducir a sospechas muy dolorosas, como, por ejemplo, que entre los integrantes de la FTC hay delatores sobornados y traidores, lo cual constituiría el coronamiento de la secuencia de males y vicios de que hace triste gala el Gobierno en este asunto tan acuciante para la seguridad del país. Pero cabe preguntar también: ¿dónde está y qué hace el servicio de inteligencia de la FTC? Un anterior comandante de la fuerza se quejó una vez de que “la gente no colabora”, como si el resultado de la inteligencia les debiera llegar de una colaboración espontánea de la población, que convive con el terror todos los días. El citado jefe militar puede esperar sentado que la gente venga a chusmearle en el oído informes sobre los ilegales.

    Cuando amenazas parecidas a las que estamos padeciendo aparecieron en otros países latinoamericanos, con guerrilleros muy superiores en número y armamentos que los que tenemos en nuestro país, sus autoridades tomaron las cosas con la mayor seriedad, empeñando sus mayores esfuerzos, dedicándoles todo el tiempo necesario y aplicando todo el equipamiento indispensable. Y si no disponían de algún recurso, lo solicitaron a países amigos dispuestos a cooperar en la lucha contra los enemigos guerrilleros, terroristas o bandas delictivas.

    Aquí, en el Paraguay, se diría que nuestras autoridades políticas todavía continúan convencidas de que pueden solas contra el minúsculo EPP, que continúa ridiculizando con sus acciones a nuestras gloriosas Fuerzas Armadas.

    Ante tanto tiempo transcurrido y tan escasos resultados, los responsables de este problema ya deberían haberse percatado de que no pueden hacer solos su trabajo sin la cooperación de otras fuerzas que les presten asistencia para encaminar la lucha en la forma en que debe ser encarada. Existen gobiernos amigos, con los cuales incluso se tienen convenios de cooperación de defensa, que nos ayudarían gustosamente, aportando su asistencia, su experiencia y hasta sus recursos tecnológicos, para combatir con mayor eficacia y, de ser posible, acabar de una vez por todas con este flagelo.

    Lo cierto es que el fracaso, la decepción y la tristeza son el signo que marca el ánimo nacional actualmente. Y parece ser también el estado que afecta a los efectivos de la FTC, cuyos principales jefes, lejos de acompañar a los combatientes en el teatro de operaciones, cobran el plus salarial por integrar la fuerza pero prefieren disfrutar de las comodidades en la capital del país.

    Y no sirven de nada positivo las declaraciones que formula el comandante de la FTC, general José Alvarenga, cuando dice, por ejemplo, que “no es momento de encontrar un responsable”, refiriéndose a la deplorable negligencia cometida en Arroyito; y menos todavía evitar la confrontación de argumentos y explicaciones con frases elusivas como “lo que hay que corregir, hay que corregir y lo estamos haciendo”. Y así como nuestro diario cuestiona las inapropiadas explicaciones de las autoridades, resultan, a nuestro criterio, más condenables las afirmaciones de ciertos políticos que quieren pescar en río revuelto para llevar agua a su molino.

    La sociedad nacional necesita de mayores y más sinceras explicaciones de parte de esas autoridades para aventar dudas y sospechas muy dignas de ser tomadas con la mayor preocupación.

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    Publicado por Anónimo | 31 agosto, 2016, 5:05 am
  39. Un par de cosas que quería decir sobre el EPP

    Tras el nuevo y horroroso ataque de la organización criminal que se hace llamar EPP conviene aclarar algunas cosas para poder ordenar el debate sobre cómo enfrentar este drama en el norte:
    1)- Esta organización criminal está en guerra con el modelo democrático que intentamos construir. Para ellos no rigen la Constitución ni las leyes. No podemos esperar que respeten la vida ni la propiedad de nadie. Lo han dejado en claro. Son asesinos. Por lo tanto es absurdo que cada vez que perpetran una nueva atrocidad haya sectores escandalizados porque la crítica no se centra en condenar sus acciones, y sí en determinar en qué fallaron las acciones de quienes deben combatirlos.
    2)- No se gana una guerra (aunque fuera no convencional) condenando las acciones del enemigo sino neutralizándolas. Tras cada ataque que supone un éxito para ellos y una derrota para nosotros lo lógico es concentrarnos en determinar en qué fallamos.
    3)- En el último ataque exitoso de la organización criminal lo urgente es descubrir por qué un grupo de soldados casi inexpertos circulaba por una de las zonas rojas del EPP en un camión sin ninguna protección, a la luz del día y realizando un itinerario de rutina absolutamente previsible para los terroristas.
    4)- Una vez determinado quién estableció semejante operativo corresponde su destitución y, si la responsabilidad excede la suya, la de su inmediato superior.
    5)- Luego, la responsabilidad política del presidente es analizar si la estrategia de su administración para combatir a esta organización está dando resultados, y si no es así cambiarla. Eso incluye cambiar a los responsables de haber diseñado esta estrategia.
    6)- Se deben establecer de una buena vez las responsabilidades de acuerdo con las atribuciones que cada uno tiene. El ministro del Interior se ha convertido en un catalizador de toda la furia ciudadana con la evidente intención política de aligerar la carga del presidente, pero es obvio que no es más que un simple vocero, sin ninguna responsabilidad directa en las decisiones que se toman en el combate al EPP. Ni siquiera está en la cadena de mando.
    7)- La oposición cumple su rol democrático, hacer oposición. Pedir detalles de cuánto se gasta y cómo se gasta, y pegar el grito al cielo y pedir cabezas cada vez que ocurre algo es lo que hacen en cualquier país con democracia representativa. Así funciona el modelo en todo el mundo. No es un modelo perfecto, pero es el mejor que conocemos.
    8)- El oficialismo debería dejar de recurrir a estrategias tan infantiles para intentar descomprimir la presión como reflotar fotografías viejas para atribuir a sus detractores vínculos con el EPP. Esto de que todo crítico es un potencial agente de la organización criminal funcionaba en los años de la guerra fría, no en los tiempos de la internet.
    9)-La oposición debería dejar de joder con el juicio político. El juicio político no es un juguete, no podemos recurrir a esa figura cada vez que le perdemos la paciencia a un gobierno. Un juicio político es una figura desesperada cuando todas las demás figuras institucionales y constitucionales fallaron. Fue un error estúpido el juicio político a Lugo, sería un disparate repetirlo.

    Luis Bareiro Mersan

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 10:48 am
  40. Hace falta un gesto

    Ocurrió en el camino rural que conduce al asentamiento Núcleo 6 de la localidad de Arroyito, municipio de Horqueta. El lugar exacto es a 13 kilómetros de la Ruta V “Gral. Bernardino Caballero”, a la altura del kilómetro 78. Fueron asesinados 8 militares de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) a manos de integrantes del Ejercito del Pueblo Paraguayo (EPP), denominado así desde el 16 de marzo del 2008 (antes denominado “la banda de Choré”), elevando a 64 la cifra de muertos bajo el terror del grupo armado (33 civiles, 13 militares y 18 policías); de los que 40 fueron durante el gobierno de Horacio Cartes (19 civiles, 13 militares y 8 policías).

    Muchas preguntas surgieron inmediatamente ante el hecho:

    ¿Cómo pasó? ¿Fue un enfrentamiento? ¿Cuántas bajas tuvo el EPP en el hecho?.

    Respuestas: No está probado que haya habido enfrentamiento, más bien fue una emboscada, ninguna baja para el EPP, 8 militares muertos, todos los integrantes de una patrulla “de rutina”, atacados con bombas, metrallas y hasta algunos de ellos pasados a cuchillo.

    ¿Cómo puede pasar que hayan sido sorprendidos militares que integran una Fuerza de élite?

    Respuesta: De los 8, 7 eran sub oficiales y al mando un sólo oficial, recién recibido (Sub Teniente) con menos de 2 años de haber salido del colegio militar.

    ¿Quién ordena y coordina estas acciones, aunque rutinarias, cargadas de peligro en una zona que es el corazón mismo de 45 de los últimos 52 ataques del EPP?.

    Respuesta: El Gral. Alvarenga, Comandante de la FTC respondió a ésta pregunta manifestando que son “órdenes pre establecidas” (sic).

    ¿Y cómo es que personas sin la preparación adecuada integran fuerzas de élite?

    Respuesta: Nadie sabe, no se responde.

    Durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, el EPP asesinó a 3 personas, durante el de Fernando Lugo mató a 14 ciudadanos, durante la gestión de Federico Franco el EPP mató a otras 7 (en un año de gestión) y en el actual de Horacio Cartes (agosto 2013-agosto 2016), a 40 personas.

    El EPP perpetró 22 ataques a 15 estancias, con asesinatos, secuestros, tiroteos, incendios y destrucciones de bienes, pero éste fue el que cobró mayor número de víctimas en los 12 años que llevan sembrando el pánico en Paraguay.

    Siguen sumando las familias paraguayas que guardan luto y dolor. Se suceden los gobiernos, los periodos legislativos, pasan Ministros, Comandantes de Fuerzas Militares, de FTC, de la Policía Nacional y en lugar de retroceder, cesar o aunque sea disminuir el terror sembrado por este minúsculo grupo extremista, su números de ataques y víctimas siguen engrosándose, irónicamente con la sangre de los más humildes, cuyos intereses los bastardos supuestamente dicen “defender”.

    Decía Albert Einstein: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Ante un determinado problema el gobierno (los anteriores y este) se repiten una y otra vez en el mismo procedimiento para resolverlo, consiguiendo nulos resultados. El hecho de fracasar de manera reiterada nos hace empezar a cuestionarnos a nosotros mismos como sociedad, se escucha: “Somos torpes”, “Que inútiles somos”, “No servimos para nada”, “El interés económico del presupuesto de la FTC es más importante que las vidas de sus integrantes, por eso se mantiene”. “Sacar rédito político de la situación para oficialistas y opositores es más importante que abordar la cuestión de fondo”. La gente comienza a etiquetar de manera negativa el problema, eso baja nuestra propia autoestima y ello nos hace ser aún menos eficaces. Se entra en un círculo vicioso que nos lleva a proponer la inactividad “para que hacer algo si no van a lograr nada”.

    Muchas veces, la forma en que vemos el problema es el verdadero problema, es por eso que creo que es hora de replanteos de fondo. Hora en la que la capacidad de liderazgo de las autoridades, las circunstanciales y las eternas en el periodo “democrático”, debe aparecer para dar un golpe de timón a la cuestión EPP.

    Hace falta un gesto que rompa ese círculo vicioso e instaure una nueva manera de hacer las cosas, aún contra los intereses económicos, personales o políticos de la corriente dominante…y de la otra.

    Andres Riquelme

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 10:33 am
  41. PARAGUAY NECESITA PAZ, POR FAVOR

    El brazo ejecutor de la narcoacademia nos saca la paz. Es domingo, en familia o sin familia, mientras nos sacan la familia paraguaya, la familia humana.

    Manifiestos acá y allá, lágrimas y ríos de preguntas. Pelean por colores, por bandos y por bandas, pelean y nos sacan todo. Nos sacan la paz, la libertad, el librepensar.

    Nos retienen el derecho a ser paraguayos ¿Qué más nos van a sacar/secuestrar? Hasta la privacidad nos sacan ¿Cuánto más sacarán a los que nada tienen?

    En Colombia se firmó la paz ¿Tanto cuesta aprender? Lo digo yo, un burro lapi, un lapi-mbyky.

    Paraguay, clama tiempos mejores. Es tiempo de paz. Hetáma rosufri como sociedad estancada en el tiempo y los traumas del pasado, que vuelven, revuelven como máquina del tiempo, y evidencian que el magnetismo de ésta Tierra sagrada, sigue marcada por gente que (ya) no es gente.

    ¿Qué más “sentiremos” para que la atención siga desatendiendo? ¿Un nuevo protosexual egocéntrico y narcixista? ¿Una nueva solución bombeada? ¿Un nuevo blanqueo de blancos? ¿Optaremos por el sinsentido de los sentidos como pantalla del león de la bandera?

    M(e) niego a creer que Paraguay es zona de guerra. Me niego a creer que éste país es la dicha del infortunio. Me niego a creerte a vos, que hablás de paz, ¡boom! gatillando. Me niego a creerle a tu ropa planchadita con sabor a sangre. Me niego a creer que la dulce guaranía ya no resuena en los corazones bajo -la sombra de- los lapachos eternos. Me niego a creer en las misiones que astreamente se tapan el ojo y firman derecho.

    Estamos desconsolados socialmente ¿No viste la mirada de tu vecino el despensero hoy? ¿No viste el pánico del carnicero luego de las noticias que le suzurran el cerebro a cortadas?

    Estamos tristes, nuevamente el alma paraguaya, rota, posiblemente a causa de los que se hacen llamar paraguayos para librarse de los paraguayos.

    Paraguay, añá ohasata, amá ohasata.
    Paz.

    Osmar Guri Cáceres

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 9:20 am
  42. EL SEÑOR MINISTRO
    Andrés Granje
    Con el atroz atentado a un vehículo militar y la muerte de ocho efectivos integrantes de las Fuerzas de Tareas Conjuntas (FTC) en la localidad de Arroyito, Departamento de Concepción, todas las miradas y las acusaciones se dirigieron hacia el Presidente de la Republica Horacio Cartes, que el sábado en hora que sucedió el criminal ataque estaba de viaje en México y del Ministro del Interior Francisco de Vargas, de quien en un primer momento se dijo que presentó renuncia, pero que luego se confirmó continuaba en el cargo, inclusive expresó que no pensaba renunciar porque sería de cobarde hacerlo, se puede decir que en estos momentos el Ministro de Vargas es el ser más aborrecido del país.
    En efecto, el Ministro del Interior se convirtió en el blanco visible de los ataques mediáticos por redes sociales y medios de comunicación de la ciudadanía en general, es impresionante las críticas que recibe y la fuerza del apego que le tiene al cargo para no renunciar, el ataque proviene de todos los sectores, campesinos, grupos políticos, su propio partido el PLRA, le pidió su renuncia, el único poderoso e influyente sector de presión que se presume le apoya son los grupos de lucha contra el narcotráfico americano que se materializa con el apoyo de la embajada norteamericana en Paraguay, pero esto también es una presunción pues nunca se podrá tener la certeza si efectivamente ese apoyo es real o no.
    De Vargas en sus funciones como encargado de la política de seguridad del país fue rebasado por el imperio de la ilegalidad, narcotráfico, asesinatos, crímenes, asaltos, corrupción policial en todos los niveles de los cuadros jalonan el tiempo de mandato de este personaje que como pocos en el cargo se niega a dejarlo, insiste tozudamente que puede enderezar la nave en medio de la tormenta y las torrentosas corrientes marinas que sumerge al país, lo que resulta inentendible es como el titular del ejecutivo sigue brindándole su confianza cuando está visto que en este tiempo fue incapaz de diseñar medidas que morigere todos los excesos de la marginalidad en todos los niveles que mencionamos en esta nota.

    Quizá, donde menos culpa tiene el Sr. Ministro es en el tema de la FTC, organismo híbrido integrado por una fuerza multidisciplinaria de efectivos provenientes de varias fuentes de los organismos de seguridad. Tiene un comando que debe responder directamente al Comandante de las Fuerzas Militares y al Presidente de la República y en donde el Ministerio del Interior tiene poca participación, ya que hasta su financiamiento es proveído por fuentes externas de esta secretaria de estado. Sin embargo creemos absolutamente necesaria la renuncia del Ministro De Vargas, es el fusible que debe saltar en estos momentos no como responsable de lo que sucede en la zona norte y la criminal incursión del EPP, sino por la inseguridad general que vivimos en todo el país.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:57 am
  43. ¡Basta de mentiras!
    30 agosto, 2016
    Por Carlos Franco

    El sábado ocho militares, miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), fueron asesinados cobardemente por los criminales del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Los humildes uniformados fueron víctimas de una emboscada, en la cual no tuvieron la oportunidad de reaccionar, por el despiadado ataque y el precario vehículo en el cual se desplazaban.

    Luego del criminal hecho el presidente Horacio Cartes rompió el silencio habitual, por lo menos frente a las cámaras, para dar un intento de arenga a los militares, que al fin y al cabo no servirá de nada. Luego del terrible crimen salieron los buitres de siempre a echarse la culpa mutuamente. Los oficialistas apuntan a la oposición como los “padres” del EPP y viceversa, lamentable la cortina de humo que los dos bandos usan para no admitir la responsabilidad compartida.

    Tal vez no sirva de mucho hablar del pasado, pero si buscamos culpables no podemos dejar de mencionar a los distintos gobiernos que pasaron en las últimas décadas, los mismos que abandonaron a Concepción.

    Y algunos pocos habitantes se cansaron de tanta desigualdad social, se alimentaron del odio e ideas retorcidos para formar este grupo que actualmente causa zozobra. ¿Existiría el EPP si en el norte del país hubiera igualdad? Es una pregunta que no busca justificar nada, pero que queda latente.

    Lo cierto y lo concreto es que estos criminales, ocultos detrás de ideas políticas, deben ser detenidos lo antes posible. Y una vez más el Gobierno de Horacio Cartes no hace mucho para solucionar el problema.

    La última declaración emitida sobre el caso fue de Javier Zacarías Irún, quien desde Mburuvicha Róga alegó más falacias. “Estamos pisando los talones al EPP”, señaló el colorado, repitiendo la nefasta frase del exministro del Interior, Carlos Filizzola, criticado en su momento por su inoperancia. Señores políticos, este momento es crítico y requiere de acciones firmes y no de discursos baratos. ¡Basta ya de tantas mentiras!

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:55 am
  44. El norte debe honrar a sus héroes
    29 agosto, 2016

    Por: Telmo T. Ibáñez Jara

    El norte del país últimamente fue escenario de más de 60 uniformados acribillados en poder del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), la Agrupación Campesina Armada (ACA) y otros grupos ligados al narcotráfico y la delincuencia organizada, así como un centenar de víctimas civiles a quienes los norteños deben honrar sacando adelante a esta sufrida región.

    Hoy por hoy es imposible hablar del marginamiento de la zona norte del país, geográficamente no existen barreras para llegar vía terrestre, fluvial o aérea, a pesar de la falta de mantenimiento de las rutas, el mejoramiento de los aeropuertos y estaciones portuarias, pero se han superado aquellos largos viajes interminables en las fangosas e inseguras carreteras.

    Además se habla insistentemente de numerosos mega-proyectos, varios de ellos ya en marcha como el frigorífico de la empresa multinacional con capital brasilero de la JBS, instalado en la ciudad de Belén cuya infraestructura está casi concluida y con sus primeras prácticas de faenamiento a partir del próximo mes que dará ocupación en su primera etapa a mil pobladores de la zona.

    Para los primeros meses del próximo año es un hecho el inicio de los primeros trabajos tendientes a convertir uno de los brazos del río Ypané en una central hidroeléctrica que proveerá de energía eléctrica a toda la zona norte, al tiempo de facilitar mano de obra a miles de compatriotas.

    Otro ambicioso proyecto que acaba de concretarse es la Cementera que estaría instalándose en el distrito de San Alfredo, donde sobra materia prima para la elaboración de materiales para la construcción.

    Tanto el nuevo frigorífico, así como la futura hidroeléctrica y la cementera, mencionando los principales emprendimientos, forzarán el mejoramiento vial así como de toda la infraestructura que comprenden antiguas comunidades que superan los 200 años de existencia para experimentar por vez primera innovaciones que convertirán en poco tiempo al norte del país en el nuevo atractivo de grandes emprendimientos, tanto públicos como privados.

    El gran potencial de recursos naturales así como una población que siempre luchó por salir adelante a pesar de sus limitaciones así como el olvido en que estaba sumido, tiende a cambiar abruptamente para bien, sólo falta que se cumplan los pasos burocráticos para que más proyectos beneficien a esta parte del país.

    Haciendo futurismo apenas funcione el moderno frigorífico de Belén, que será el de mayor envergadura en el Paraguay y de más avanzada tecnología en Sudamérica, facilitará a empresas proveedoras como los emblemas de combustible, las ferreterías, constructoras, inmobiliarias y agropecuarias el saludable dinamismo para impulsar la economía del norte del país como nunca se ha visto.

    Junto a estos tres emprendimientos se confirmó el embarque y desembarque de productos graneleros como soja, maíz y trigo a través del puerto de Concepción, puerto y zona franca del Brasil, subutilizado por el poco interés que demostraron hasta el momento las autoridades de gobiernos anteriores.

    Sin olvidar la imperiosa necesidad del mejoramiento de las rutas que llegan a la zona como la V “Bernardino Caballero”, la chaqueña “Rafael Franco” y la conclusión de la ruta Concepción-Vallemí, el tramo Santa Rosa-Capitán Bado así como las inminentes construcciones de puentes sobre el río Apa a la altura de San Carlos como San Lázaro, el inicio de la obra de la ruta Concepción-Paso Barreto, las rutas alternativas Horqueta-Tacuatí, Belén-San Pedro, facilitarán el progreso de los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay.

    Al reanudarse el interés de los brasileños en la estratégica ubicación de la ciudad de Concepción para su utilización como puerto y zona franca del Brasil, también los bolivianos apuntan hacia el norte del país y ven como una cercana posibilidad el uso del puerto de Concepción, una buena opción para el embarque como desembarque de los productos provenientes del vecino país, así como el acueducto y gasoducto.

    Ante todo esto se desempolvan viejos proyectos como el tren eléctrico y del corredor bioceánico que partiendo desde São Paulo-Brasil, pasando por Concepción, debe llegar hasta Iquique-Chile, bautizándose como el corredor del Trópico de Capricornio.

    Por fin, el norte quiere salir del letargo a pesar de la negativa promoción que ejercen el EPP y la ACA, con las últimas 8 víctimas fatales, enlutando a todo el país. No hay mejor forma de honrar a éstas nuevas víctimas fatales de la delincuencia, que con el trabajo denodado para desalentar a quienes quieren seguir causando más daños a nuestro heroico país y sus adherentes.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:51 am
  45. Contra el EPP o con el EPP
    30 agosto, 2016

    Ayer sesionaron ambas cámaras del Congreso para debatir y sentar posición respecto al criminal atentado que el sábado último segó la vida de 8 efectivos militares en Arroyito, atribuido al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Mientras Diputados decidió repudiar los hechos en forma contundente, Senadores, que tenía la intención de aprobar algo más “duro”, se vio en la obligación de “suavizar” posturas y emitir una declaración general en la cual insta al presidente de la República a remover de sus cargos a los responsables de la falta de seguridad en el país, así como a reformular la política implementada por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que tiene a su cargo el combate a esa y otras bandas delictivas. Lo destacable es que va ganando terreno en el Parlamento la disposición a cerrar filas con el Gobierno para erradicar este flagelo que afecta a la zona Norte.

    Desde luego que entre medio se escucharon los exabruptos de siempre, también de parte de los mismos de siempre. Quien batió el récord al disparate fue el liberal Víctor Ríos, en la Cámara Baja, al sostener que los acontecimientos justificarían plenamente la “destitución de todo el gabinete”, aunque luego, a la hora de formalizar el proyecto de resolución, se limitó a un llamado a destituir al ministro del Interior, Francisco De Vargas. Y en el Senado, el mismo papel le cupo a Luis Alberto Wagner, cuya moción apuntaba a la remoción no solo del ya citado secretario de Estado, sino también del titular de Defensa, Diógenes Martínez y del comandante de la FTC, Gral. José Alvarenga. El primero de los proyectos fue ampliamente derrotado, en tanto que Wagner tuvo que retirar el suyo por no encontrar eco entre varios de sus propios sus aliados.

    Otra intervención que vale la pena traer a colación, para condenarla, fue la del senador Carlos Núñez (ANR). Éste, a la luz de los acontecimientos en Arroyito, lamentó “que el general (Alfredo Stroessner) no esté vivo para imponer orden en el territorio”, en una macabra glorificación a la dictadura, que a la vez destila su absoluto desprecio hacia la democracia, además de su profunda ignorancia histórica.

    La otra cara de la moneda es la que mostraron los senadores Mario Abdo Benítez (h), líder de “Colorados Añetete”, Juan Carlos Galaverna, otro de los principales exponentes del sector. El primero, luego de poner paños fríos al duro enfrentamiento que sostiene con Horacio Cartes, dijo, palabras más, palabras menos, que el momento exige hacer un paréntesis en las diferencias políticas y partidarias, para rematar con un “cuente con nosotros para lo que necesite, señor presidente. Acá le tiene a senadores que apoyarán las difíciles decisiones que debe tomar”. Mientras que “Calé”, además de sentar postura contraria a disolución de la FTC, como proponen, el “luguismo” y otros sectores de la oposición, felicitó al presidente Cartes por asumir la responsabilidad política de lo sucedido. “Hay que tener pelotas para pronunciarse de esa manera, no es vyrorei”, destacó, para pedirle que “escuche las demás opiniones”, lo cual podría interpretarse como un intento por avanzar con el diálogo iniciado hace un par de semanas.

    La realidad demostrará si tales manifestaciones son sinceras o no. Por lo pronto, lo que corresponde es establecer una línea claramente demarcatoria entre los que de verdad quieren derrotar al EPP y al narco-terrorismo y los que, al contrario, lo protegen de la manera más miserable, que es creando un ambiente de inestabilidad para debilitar a quienes combaten al crimen organizado. Y en esto no hay medias tintas. No hay una variedad de colores. Es negro o blanco.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:50 am
  46. La seguridad no es botín político
    30 Ago 2016

    Paraguay está sufriendo dolor por culpa de criminales que atacan para dar muerte y generar terror. Más que nunca, es preciso que todos los paraguayos ahondemos fuerza para lograr vencer a quienes enlutan al país. Para ello debemos considerar varias cosas.

    La seguridad del país no es un botín político, por lo que debe ser un tema analizado a profundidad, dejando de lado los discursos y las estrategias de campaña, para definir con mucha responsabilidad el camino que se debe seguir.

    Los lamentables y dolorosos hechos que ocurrieron el fin de semana en el Norte, que enlutan no solo a ocho familias, sino a todo el país, tienen que ser tomados con delicadeza y no ser utilizados como elementos políticos para lograr beneficios que solo tengan como objetivo tratar de demostrar que lo que se ha realizado hasta ahora no sirve para nada. Para el Gobierno, a decir de sus autoridades, la reacción de los grupos criminales tiene relación al trabajo que están desarrollando los elementos de seguridad. Un combate no se gana retrocediendo, sino apuntalando las acciones que se llevan adelante para que sea más fuerte en todos los campos.

    Está demás decir que en estos momentos de dolor, debemos recurrir a la unidad ante que a la división, sobre todo en los ámbitos de los poderes del Estado y en la política. No será posible derrotar a quienes enlutan al país con peleas o divisiones de los actores principales. Es urgente que se hable, con sinceridad, sobre las acciones que cada uno de los estamentos del Estado deben desarrollar para vencer en esta guerra sin cuartel.

    La responsabilidad no solo recae en un Poder. No solo está en lo que pueda hacer el Ministerio de Interior y los organismos de seguridad. La responsabilidad está en lo que tiene y debe hacer cada Poder, el Judicial investigando y castigando con toda la fuerza de la ley a quienes están detrás de estas violentas acciones, y el Legislativo, además de ejercer un control, dotando al Ejecutivo de las herramientas necesarias para que en el campo de acción se ejecuten las estrategias establecidas.

    Cabe señalar que una de las acciones emprendidas para el combate a los criminales fue la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), integrado por policías y militares. Si bien es cierto, la gente reclama más resultados, no se puede desconocer que el trabajo desarrollado por este cuerpo de seguridad también logró sus frutos, como la desarticulación de algunas bandas delictivas y varias bajas de los grupos criminales. Sin lugar a dudas, hay mucho para hacer aún y el combate al narcoterrorista autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) debe ser uno de los principales objetivos no solo de esta fuerza, sino de todo el país.

    Pensar en la desaparición de una fuerza de élite, con sus luces y sus sombras, es un error político y mediático que se cometerá, porque con ello los que saldrán ganando son los criminales que están enlutando al Paraguay. Eliminar a la FTC, como pretende un grupo de parlamentarios, será como retroceder en la lucha y eso no puede ser permitido, más aún ahora cuando la búsqueda debe ser más fuerte y consistente.

    Al llamado de evitar esta propuesta se han sumado gremios de la producción, de la ganadería y de la industria, que son los que sostienen económicamente la zona norte del país. Es necesario escuchar las voces de todos los sectores. Se argumenta que se ha escuchado la postura de organizaciones sociales que piden suprimir la FTC, pero los legisladores no pueden hacer caso omiso a los gremios mencionados, que consideran que con la eliminación se dejará sin protección a buena parte del territorio, porque se ha demostrado que la capacidad de la Policía no da abasto para un combate tan complejo como el que se libra con el EPP y otros grupos criminales.

    Indudablemente deben ser analizados muchos factores y las audiencias públicas programadas pueden ser escenarios ideales para escuchar todas las voces. Ahora, no deben convertirse en estadios en los que primen los criterios exclusivamente políticos. Se tendrá que analizar el aspecto de la seguridad y no las posturas políticas, porque si así fuera será una pérdida de tiempo. Y tiempo no es lo que precisamente se tenga en este momento.

    En el ámbito político, además, el tema de análisis debe ser también el de la seguridad, y no cuestiones políticas que pueden estar ligadas a intereses electorales. La ciudadanía es testigo que desde algunos sectores se plantean temas netamente por un afán político con un claro objetivo que no está en la imperiosa necesidad de la población, sino mirando las elecciones generales del 2018.

    Paraguay necesita en este momento que sus representantes analicen la situación con responsabilidad y no con un criterio político interesado. Ojalá prime la razón y no se tome el tema seguridad como un botín político.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:43 am
  47. La culpa es de los zurdos

    Por Iván Lisboa –

    En un cobarde atentado, ocho militares perdieron la vida en Arroyito, Concepción. El Gobierno dijo que todo apunta a que el acto criminal fue ideado y ejecutado por el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

    Los maletas que están en el poder y los chupamedias de turno, no desaprovecharon la oportunidad. Y empezó el ataque político: todo es culpa de los zurdos.

    El primero fue Javier Zacarías Irún, quien en varias ocasiones ya fue tildado de traidor por sus propios correligionarios. El político colorado culpó al Frente Guasu (concertación de partidos de izquierda) de apoyar al EPP y de querer desestabilizar el país en alianza con los criminales.

    Después vinieron el presidente de la ANR, Pedro Alliana, el diputado Walter Harms y, finalmente, el senador anticomunista Carlos Núñez, quien dicho sea de paso pidió que vuelva Alfredo Stroessner.

    Todos con el mismo discurso. La culpa es de los zurdos: fueron ellos los que dejaron que este grupo criminal se asentara en el Norte.

    Pero ninguno de estos personajes de la política hizo una autocrítica. Ninguno.

    Ninguno se puso a analizar qué resultados obtuvieron las Fuerzas Militares y la Policía Nacional con los 81 millones de dólares que recibieron de presupuesto desde el 2014 hasta la fecha para acabar con el EPP, 81 millones de dólares que aportamos cada día vos, yo, zurdos, cartistas, cerristas, olimpistas, etc.

    Ninguno puso en tela de juicio la gestión de Cartes, que en 3 años arrastra más muertes que los demás gobiernos anteriores. No. Para los maletas del poder y los chupamedias de turno, Cartes es the new Carlos Antonio López que está siendo boicoteado por 6 diputados, 11 senadores y 1 intendente, quienes políticamente mueven cielo y tierra para que el EPP mate a ciudadanos inocentes. Cuestionar al gobierno de Cartes es actualmente sinónimo de ser un zurdito despechado.

    Cuesta dimensionar que nuevamente una hija ya no pueda besar nunca más a su papá, que una mamá no pueda abrazar nunca más a su hijo o que un joven ya no pueda compartir un domingo de fútbol con su hermano.

    Cuesta creer “el fuerte compromiso de acabar con el terrorismo”, que tras cada triste suceso se repite de boca en boca en la clase política, pero no se traduce en acciones concretas.

    Cuesta dimensionar que pese al enorme fracaso en políticas de seguridad, Francisco De Vargas siga al frente del Ministerio del Interior, al igual que el general Luis Gonzaga Garcete como jefe de las Fuerzas Militares.

    Es hora de que estos dos inútiles, por dignidad, dejen sus cargos. Es hora de que dejemos de culpar a los zurdos y de que los paraguayos veamos resultados.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:39 am
  48. El deplorable recurso de usar la muerte con fines políticos

    En momentos en que el país sigue enlutado por el asesinato de ocho militares en Concepción, resulta lamentable que algunos referentes políticos, tanto del Gobierno como de la oposición, utilicen la tragedia y manipulen los hechos con el fin de dañar a sus adversarios. Desde el propio ministro del Interior, que acusa irresponsablemente a dirigentes del PDP como cómplices del terrorismo solo por haber aparecido en algunas fotos, hasta los legisladores que aprovechan la ocasión para impulsar su campaña de eliminar a la FTC, ofrecen la patética imagen de importarles más sus intereses sectarios que la conmoción sufrida por la ciudadanía. La grave crisis de inseguridad exige dejar atrás toda mezquindad y trabajar juntos por restablecer la justicia y la paz.
    Lejos de estar a la altura de lo que exige la actual realidad del país, tras el cobarde asesinato de ocho militares en la zona de Arroyito, Concepción, en un atentado atribuido al grupo criminal armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), algunas autoridades y algunos exponentes de nuestra clase política están dando deplorables ejemplos de oportunismo maquiavélico, al utilizar el ambiente generado por la tragedia y manipular los hechos en favor de sus intereses sectarios o de intentar dañar a sus adversarios.

    Una de las actitudes más reprobables fue la asumida por el ministro del Interior, Francisco José De Vargas, quien durante un diálogo con periodistas en la zona de Concepción acusó a quienes cuestionan la labor de la Fuerza de Tarea Conjunta de ser cómplices del EPP.

    Concretamente, se refirió a una antigua foto en que el ex ministro del Interior, Rafael Filizzola, aparece junto a Lucio Silva, uno de los actuales miembros del grupo criminal, sugiriendo que ello implica ser un aliado del EPP. La acusación puede ser desmontada con solo verificar el contexto en que la foto se publicó originalmente, en un reportaje de Última Hora del 18 de marzo de 2002, cuando los campesinos Lucio Silva y Gustavo Lezcano, acusados de integrar el grupo que secuestró a María Edith de Debernardi, ofrecieron entregarse a la Fiscalía, acompañados por un equipo de periodistas de este diario, abogados y parlamentarios.

    Filizzola, entonces diputado, accedió a acompañar la entrega de Silva y Lezcano, que en esa ocasión fueron dejados en libertad por el Ministerio Público, al no ser reconocidos por la víctima del secuestro y por contar con numerosos testigos que aseguraban que en esas fechas ambos no habían salido de su comunidad. Recién en 2013 se comprobó que Silva había ingresado con sus dos hijos a formar parte del EPP.

    Resulta igualmente cuestionable la actitud de varios parlamentarios de la oposición, quienes, valiéndose del clima de descontento e indignación generado por la tragedia de Arroyito, están redoblando la campaña mediática en busca de la eliminación de la Fuerza de Tarea Conjunta. Es una cuestión que merece ser analizada con mayor serenidad, por la polarización que provoca en la sociedad. Como hemos señalado en un reciente editorial, dejar a la zona Norte sin protección no es la mejor opción, menos en este momento. Lo que se requiere es transparentar la acción de la FTC, ejercer un estricto control sobre sus operativos, que rindan cuenta sobre el dinero que se gasta y someterse a ser investigados ante denuncias de presuntos abusos.

    La grave crisis de inseguridad que vive el país exige dejar atrás toda mezquindad y trabajar juntos por restablecer la justicia y la paz. Para ello se requiere una actitud más madura y patriótica de nuestra clase dirigente, dejando de lado el deplorable recurso de usar a la muerte con perversos fines políticos.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:38 am
  49. Militares de juguete

    La emboscada tendida por miembros del grupo ilegal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) a una patrulla de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) en la localidad de Arroyito, distrito de Horqueta, en el departamento de Concepción, el pasado sábado 27, en la que fueron acribillados el subteniente de Caballería Félix Fernández Duarte y siete de sus comandados, ha conmocionado profundamente a la opinión pública por dos razones principales. Por una parte, el repudiable ensañamiento con que los terroristas ultimaron a sus víctimas y, por la otra, la criminal irresponsabilidad del comandante que les ordenó cumplir una misión táctica peligrosa en un teatro de operaciones bajo comprobado control enemigo sin las más mínimas condiciones de seguridad y apresto operacionales.

    En su despliegue operativo en la zona norte del país con la misión de atacar y capturar o aniquilar al minúsculo grupo de criminales agavillados, desde un comienzo la FTC adoptó la táctica de accionar no con la contundencia de una unidad militar de combate, como debiera, sino como una fuerza de mera demostración de “presencia”, para proporcionar a la población lugareña “sensación de seguridad”, con ruido de botas y ostentación de falso poderío bélico. Esta estrategia elucubrada por el responsable de la seguridad interna del país, el inútil ministro del Interior, Francisco de Vargas, y aceptada sin rezongos por el alto mando de las Fuerzas Armadas, aseguró al EPP la libertad de acción con la que actúa y la iniciativa para asestar sus vandálicos golpes de secuestros, destrucción y muertes donde mejor se le antojara.

    Así se explica que rara vez las unidades de combate de la FTC se hayan atrevido a adentrarse en los raleados montes de su zona de acción buscando encontrar y atacar los vivaques de las células del EPP, acampadas generalmente a apenas algunos centenares de metros de las orillas de los montes, a la vera de caminos vecinales y rutas. Esta renuncia de misión institucional y la comodidad de no tener que sobrellevar el rigor de un apresto permanente de combate –como debería ser– hicieron que cundiera en sus unidades operativas orgánicas el relajamiento de la disciplina, el espíritu militar y la voluntad de vencer que caracterizan a cualquier ejército en campaña, desde el general comandante hasta el sargento jefe de un grupo de combate, pasando por los oficiales superiores y subalternos de la gran unidad.

    Tres años fungiendo de milicianos, cuidando estancias y holgazaneando despreocupadamente en puestos de retenes acabaron por minar la moral combativa de oficiales, suboficiales y soldados subalternos, muchos de los cuales recibieron un buen entrenamiento profesional en el extranjero y que, de haber tenido comandantes pundonorosos y con agallas, bien podrían haber acabado con el EPP ya hace mucho tiempo, evitando así mancillar el honor del glorioso Ejército Paraguayo, que en dos guerras internacionales dio muestras de heroísmo sin par, al tiempo de impedir o al menos reducir la pérdida de vidas humanas.

    Un antiguo refrán militar dice que un comandante administra vidas humanas, por lo que es responsable de cuidar la de sus soldados más que la suya propia. Esto parece que no lo entiende, o no lo quiere entender, el alto mando militar con relación al crimen que ha cometido al enviar desaprensivamente a la muerte al subteniente Fernández y sus infortunados camaradas. De lo contrario, ¿cómo se entiende que los efectivos de la FTC hayan estado viajando en un camión con escasa protección por una zona de guerra altamente peligrosa y sin sus armas prestas para repeler cualquier ataque enemigo? Porque, evidentemente, eso es lo que ha ocurrido para que los ocho efectivos fallecidos hayan sido sorprendidos tan estúpidamente, por una fuerza igual en número o menor, sin posibilidad de reaccionar y hacer frente a los atacantes. ¿Qué instrucciones les dan sus superiores –si es que lo hacen– para enfrentar estas situaciones límite? Por lo que se comprobó, ninguna en absoluto.

    Decimos esto porque, tal como sucediera con la muerte del capitán Enrique Piñánez en Cuero Fresco hace casi dos años, el comandante en Jefe, ahora, en vez de destituir de inmediato y enjuiciar a los responsables directos de haber ordenado una tan desaprensiva misión de patrullaje en una zona altamente peligrosa dominada por el enemigo, ha accionado para que la Fiscalía se encargue supuestamente de “investigar” el hecho. Si no fuera tan grave el tema, daría risa.

    ¿Qué es lo que van a investigar los civiles Joel Cazal y sus colegas? ¿Van a identificar a los criminales? ¿Cómo y dónde? ¿Van a incursionar en los montes de Arroyito para traerlos “del jopo” y sentarlos en el banquillo de los acusados? Lo que aquí corresponde es hacer lo que los familiares de las víctimas y la ciudadanía reclaman: que el Presidente de la República honre su palabra de no permitir que la banda criminal le siga marcando la agenda y que, en su carácter de comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, actúe con la firmeza que exige la situación, procediendo a la destitución del comandante de la FTC, general José Alvarenga, y del comandante de las Fuerzas Militares, general Luis Garcete, los dos máximos responsables en la cadena de mando militar en que se inserta la FTC, para que estos asuman, en la instancia respectiva, la responsabilidad que les corresponde.

    Ahora el presidente Cartes promete de nuevo ponerse “personalmente al frente de esta guerra contra el terrorismo y obtener resultados contundentes en lo que resta de mi mandato”. No es eso lo que corresponde ni la ciudadanía espera, ni pide que la haga. A esta altura de la debacle ya no le pide, le exige que demuestre que tiene algo entre las piernas, que destituya a la manga de inútiles que han fracasado con tanta vergüenza para las Fuerzas Armadas en la misión que se les encomendó y que ponga al mando del operativo a militares que demuestren que los paraguayos somos buenos para la paz, pero mejores para la guerra.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:29 am
  50. De fachos y bolches

    Posteado por Juan Carlos Lezcano el 29-08-2016

    La rabia por el nuevo atentado perpetrado en la zona norte del país nos pone ante un preocupante cuadro de radicalización de posturas y polarización que nada bien pueden hacer a una sociedad en la que el totalitarismo sigue dando vueltas, expectante de la primera posibilidad para volver a ocupar el poder.

    Rápido -demasiado- el asesinato de ocho militares a manos del grupo criminal EPP pasó a un segundo plano de debate. Todavía sus familiares no han podido despedirse por completo de ellos y la sociedad ya los usa para una polarización de posturas verdaderamente preocupante.

    Han pasado poco más de 48 hora y las discusiones públicas ya comenzaron a dividirnos entre bolcheviques simpatizantes de los criminales que aterrorizan a la zona norte del país y fascistas que ven en cualquier mínima duda un atisbo de simpatía con los del EPP.

    Desde los instantes inmediatamente posteriores al cobarde atentado en el que fueron asesinados estos compatriotas, varios referentes del oficialismo han comenzado a acusar de manera totalmente irresponsable a sectores de la oposición (principalmente partidos de izquierda) como el brazo político del grupo criminal EPP. No hubo autocrítica, no hubo revisionismo, sino nerviosismo a flor de piel y acusaciones en base a conjeturas.

    Nadie dice que sea imposible que exista en la clase política gente que simpatice de alguna manera con los criminales. El romance entre políticos y narcotráfico es un claro ejemplo de que en este país absolutamente todo es posible. Sin embargo, si quienes ocupan puestos de poder actualmente cuentan con los elementos necesarios para demostrar protección política a los criminales que han acabado con más de 60 vidas en los últimos 19 años, deben presentar denuncias y pruebas ante el Ministerio Público.

    Si realmente existe algún político ocupando cargo electoral que haya protegido a los criminales o cuente con algún nexo real y verificable con ellos, debe estar detrás de las rejas. De eso no cabe duda.

    Empero resulta preocupante que responsables políticos de la seguridad interna del país repitan con insistencia un discurso que parece más cargado de odio ideológico característico de los totalitarismos que pruebas veraces y verificables.

    No es menos preocupante escuchar a un senador pidiendo “quemar vivos” a miembros del grupo criminal y comunistas para, a renglón seguido, lamentar que el tirano de Alfredo Stroessner ya no esté sobre la faz de la tierra, bajo el argumento de que su dictadura asesina sería sinónimo de paz para este país todavía golpeado por la corrupción que dejó su gobierno de casi cuatro décadas.

    Y ni hablar de un presidente de la República que dice que todo aquel que esté en contra de su política de seguridad es un enemigo de la patria. El primer mandatario parece olvidar que como empleado público su actuar es (y debe ser) centro de atención y críticas. Incursionar en carrera política fue una elección por opción propia, no una imposición y por ello debe saber aceptar la carga pública del escarnio cuando cualquier ciudadano considere que está equivocado en su actuar.

    La preocupación eriza la piel si nos ponemos a pensar que entre los más cercanos al presidente hay varios nombres que mamaron de las mieles de la dictadura y el totalitarismo y que no han tenido vergüenza alguna para reconocer su añoranza de los “tiempos mejores”.

    No todo aquel que se considere de izquierdas es miembro del grupo criminal, no todo aquel que se considere de derechas es un fascista, no todo aquel que concuerde con las posturas del gobierno necesariamente es un totalitarista.

    Al grupo criminal se le debe hacer frente no solo con armas sino con políticas de Estado que ayuden a subsanar las décadas de abandono que generaron el ambiente social preciso para su existencia en el norte del país. No solo las armas permitirán su erradicación, porque la necesidad seguirá.
    El dolor debería unirnos en estos momentos como pueblo para repudiar el actuar del grupo criminal y no crear radicalizaciones que derivan en un odio que tanto mal nos ha hecho hasta no hace mucho tiempo.

    En momentos como estos, los de la columna del medio (ideológica) deberían surgir con un discurso conciliador para evitar la polarización de una sociedad herida. Caso contrario, nos esperan días todavía más duros y a los 61 caídos en estos 19 años se le seguirán sumando más y más nombres.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 7:29 pm
  51. ¡Qué fácil hubiese sido!
    29 agosto, 2016

    Hubiese sido fácil para el Gobierno recurrir a las “bombas” sugeridas por la senadora Mirtha Gusinsky, poseída de una fobia comprensible hacia el accionar de estos grupos violentos, sobre todo luego del infame calvario a que sometieron a su hija Cecilia.

    Hubiese sido fácil entrar a sangre y fuego en el monte, provocando una masacre en la que sucumbirían no solamente los “guerrilleros”, sino también los rehenes, militares de la FTC, etc .

    Pero no. Evidentemente el Gobierno prefirió invertir en la prevención para darles tiempo a estos delincuentes a reflexionar para que la cosa no pase a mayores. En esta tesitura fue que se produjeron solicitudes a que se rindieran, por parte de un alto jefe militar.

    La gente se rió de la sugerencia.

    Es la misma gente, que si ahora se actúa con mano dura y se producen las consabidas bajas, como se las llama en este tipo de lucha, pero que en realidad son irreparables vidas humanas que se pierden, pegará el grito al cielo, reclamando por sus derechos humanos, por el modo sanguinario en que se los liquidó, por las impericias que se cometieron, etc. Pedirán hasta el famoso juicio político para el Presidente, etc. Debe recordarse nomás el emblemático Caso Curuguaty, al respecto.

    Por supuesto, el daño que una represión violenta producirá a la imagen del país, a nivel global, será devastador. Se trata de tirar por la borda uno de los logros más sensibles del Gobierno, que ha construido toda una telaraña de beneficios a este respecto, atrayendo inversiones de lo más calificadas, que hacen que no estemos en el pozo económico como los demás países de la región.

    Ahh. Y el festín que se darán los cronistas y conductores izquierdosos tilingos de la prensa nacional. Fotos y entrevistas en vivo y en directo, gran parte de los noticieros de los canales, etc, todos ellos dedicados por supuesto, a los “héroes” del EPP, que ofrendaron sus vidas “en pos de sus ideales”. Un festival.

    Estamos seguros que estos y no otros factores estratégicos similares pararon la mano del Gobierno en este espinoso asunto.

    Ahora, tendrán que replantearse las cosas Y entonces pasará lo que vaticinamos. Por lo menos el lector ya está advertido.

    Por supuesto, los organismos de comunicación del gobierno les harán jugar arco libre nuevamente, en lugar de trazar una estrategia comunicacional al respecto.

    Pero esta vez se les fue la mano. Criminales, asesinos, se pasan matando gente humilde en nombre del pueblo al que dicen representar.

    Y el cinismo, el oportunismo detestable por donde se lo mire del Frente Guasu y sus tembiguai del PDP, sin sonrojarse lanzando anatemas contra el Gobierno y el Presidente en particular.

    Son ellos, Fernando Lugo a la cabeza, y no otros, los responsables de este engendro. ¡¡Los padres de la criatura!!

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 7:33 am
  52. ¡Nada de oportunismos!
    28 agosto, 2016

    Hechos como el de ayer provocan congoja hasta en los corazones más duros. Y no es para menos. Ocho compatriotas fueron asesinados y saqueados por criminales que merecen ejemplares castigos. Las reacciones que combinan una alta dosis de dolor e indignación son absolutamente comprensibles en el ciudadano común, pero no en la prensa, ni en dirigentes políticos, los cuales deberían actuar con seriedad y prudencia, en lugar de aumentar el estado de angustia, como lo hace la primera, o intentar sacar réditos, como parte de los segundos. Publicar por ejemplo la foto del perfil de WhatsApp de uno de los militares asesinados, en la que aparece su beba de 11 meses y la leyenda “descansa hija mía, que papá está trabajando para que nada te falte” es, además de deprimente, amarillismo puro. Y peor, que los oportunistas de siempre quieran enturbiar aún más las aguas en búsqueda de algún rédito, en estas circunstancias, resulta sencillamente patético.

    Una muestra de esto último es el pronunciamiento del Frente Guasu, en cuyas primeras 3 líneas expresa su profundo pesar por la muerte de los uniformados y se solidariza con sus familias, para luego de cumplido el formalismo, en las siguientes 20 se dedique a atacar al Gobierno. Que existiría un “retroceso en materia de seguridad”, sin aportar ningún dato estadístico que lo avale. Que el recrudecimiento de la violencia que se cobró nuevas víctimas revelaría “el fracaso de la estrategia implementada por Horacio Cartes” en esta materia, como si fuera que en el combate a las bandas criminales no habría que presupuestar la existencia de bajas que lamentar, etcétera. Hasta concluir con la remanida amenaza de juicio político, al afirmar en medio de redundancias que “como fuerza política plantearemos en su debido momento las acciones legislativas que sean necesarias para que los responsables políticos de esta situación asuman la responsabilidad”, léase HC, que es al único que podrían afectar con “acciones legislativas”.

    Sorprendentemente, aunque no tanto, en ninguna de las 23 líneas del comunicado, el Frente Guasu condena a los responsables del salvaje atentado que segó la vida de 8 compatriotas en cumplimiento del deber, ni tampoco exige que sean identificados, capturados y castigados ejemplarmente, como corresponde. Y decimos que no es tan sorprendente porque, después de todo, el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) surgió y se desarrolló al amparo de Fernando Lugo, principal referente de esta nucleación política, que con total cinismo ahora pretende responsabilizar a otros por el accionar de una banda de asesinos que engendró su máximo líder.

    Lo ocurrido en el Norte es terriblemente doloroso. Pero ni la prensa, ni los movimientos y partidos políticos tienen derecho alguno a tratar de sacar provecho de esta tragedia, lo cual debe ser repudiado por la sociedad en su conjunto. Por el contrario, lo que corresponde es que todos contribuyamos con las autoridades en la tarea de redoblar los esfuerzos en el combate al EPP y demás grupos mafiosos, con todo lo que eso suponga; sea proveyendo mayores recursos tecnológicos y presupuestarios a la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), o elevando considerablemente la presencia de efectivos militares en la zona.

    El Estado paraguayo ayer sufrió un duro golpe, que debe ser retribuido con la adopción de medidas especiales tendientes a aplastar sin la menor contemplación al grupo de asesinos. Esta es la exigencia del momento. ¡Nada de oportunismos!

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 5:58 am
  53. La impotencia al luto
    28 agosto, 2016
    Por Fernanda Robles

    Volvió a pasar y ya no es sorpresa. El EPP atacó en el corazón mismo de Concepción con un saldo trágico. Ocho militares muertos. Allá, donde una poderosa fuerza militar gasta millones en dudosos operativos.

    El hecho de por sí es vergonzoso. Más aún teniendo en cuenta que los criminales, tras ejecutar a sus víctimas, robaron el armamento y huyeron, se perdieron en el bosque dejando tras de sí una estela de impotencia que conmociona al país. ¿Qué les va a decir el Gobierno a sus familias? Se gastan 123 millones de guaraníes por día, unos 3.500 millones al mes y los resultados ya de por sí no solo dan pena, nos ahogan en el luto.

    Ganaderos, productores y colonos impotentes ante semejante amenaza. Los asesinos que abanderan su lucha delante de una impopular consigna social, solo son criminales, delincuentes comunes que secuestran y matan a trabajadores, padres, hijos, hermanos de otros paraguayos que con su sudor hacen honor a su lucha diaria.

    La situación es delicada, tan delicada como el aumento vertiginoso de la inseguridad que nos obliga a vivir encerrados y temerosos en nuestras propias casas. No voy a discutir ni opinar sobre la efectividad de la Fuerza de Tarea Conjunta, no vivo en la zona y solo puedo imaginarme la impotencia de vivir a merced de un grupo que en nombre de la igualdad, mata, asesina, secuestra y roba sumiéndonos en la desesperanza.

    De lo que sí puedo opinar es de la dudosa obstinación del presidente Cartes en mantener al Ministro del Interior, Francisco de Vargas, contra viento y ataques. No sé si es raro, pero me llama la atención. Los resultados en cuanto a seguridad dejan mucho que desear y nada que resaltar.

    No hay nada como sentirse insegura, a veces pienso que es como estar presa en una cárcel llamada libertad… y vos, que pensás?

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 5:57 am
  54. El destino del cardumen de krill
    29 Ago 2016

    Por Alex Noguera

    El laboratorio ultrasecreto de la naturaleza crea milagros y la tecnología no se queda atrás. Por ejemplo, en los océanos nadan los seres más grandes del planeta y el hombre desde hace siglos los puede ver, pero gracias a las cámaras de los oceanógrafos hoy podemos observar desde nuestra casa no solo a esas impresionantes ballenas, sino que también a los diminutos krill.

    Para los que habitualmente no sintonizan canales científicos, el krill es un crustáceo, una especie de camaroncito de entre 3 y 5 centímetros. Este amiguito, a pesar de ser tan pequeño y poseer notorios ojos negros saltones, es un elemento estratégico en la biología marina y un eslabón fundamental en la cadena alimentaria.

    El krill es un animalito tan indefenso que para vivir se alimenta de algas y para protegerse forma cardúmenes que pueden llegar a pesar más de 2.000.000 toneladas de biomasa. Para moverse, estos gigantescos bancos de krill están regidos por leyes. La armonía de sus movimientos es asombrosa, tanto que en su desplazamiento, el conjunto semeja a un solo ser vivo.

    Pese a cumplir con todas las leyes de la naturaleza, pese a su importancia, miles de millones de krill mueren de un solo bocado, pues son comida para la boca más grande de la Tierra.

    Pero las aletas que la naturaleza creó en un lapso de millones de años no se comparan con las nuevas y poderosas hélices que hoy aporta la tecnología. La ciencia no espera y evoluciona. Y los seres humanos tratan de sujetarse para no caer a causa del viento que produce esa vorágine de velocidad.

    Como si fuera krill, los hombres de este tiempo también forman cardúmenes y sin darse cuenta son regidos por nuevas leyes, tanto para moverse, como para distraerse o comunicarse. Basta leer los comentarios de los internautas para notar hacia donde se desplaza el conjunto.

    Como ejemplo podemos usar el asesinato de los 8 miembros de las FTC. El chapoteo de krill en la web anuncia la indignación generalizada por un acto tan brutal, cobarde y violento. La masa se dirige hacia una opinión que queda plasmada en miles de palabras e ideas, todas ellas en un sentido.

    Una característica de esta forma de comunicación es que cada krill cree que tiene razón y que con lo que escribe podría cambiar la opinión del resto, como si con pocas palabras pudiera convertirse en el ser iluminador, aquel que todos necesariamente deben seguir. También están los otros, los que siempre “saben” quiénes son culpables y sentencian esa afirmación con innecesaria grosería verbal.

    En este cardumen, además nadan los krill con instinto traidor que tratan de desviar el camino hacia su interés egoísta. Las leyes que rigen este tipo de movimiento aparentemente son nuevas y ni siquiera han sido analizadas, no como las milenarias y naturales que dirigen a los pequeños camaroncitos en el océano.

    La diferencia entre el conjunto virtual y el marítimo es que en el segundo todos los krill nadan por la manada; pero algunos que coletean en la web son seres que no pretenden el bien general, sino el propio.

    Si un krill opina que la FTC debe desaparecer, hay que prestar atención y no seguir nadando como si nada hubiera pasado. Tal vez ese krill sea un iluminado y “sepa” algo que los demás desconocen. En ese caso debería divulgar su conocimiento.

    Por el contrario, si solo es un acto de alarde para llamar la atención, tal vez debería haber un código que lo censure por el bien del cardumen. Pero si el suyo es un acto deliberado para llevar por el mal camino a sus congéneres, merecería otro tipo de trato.

    Hace pocas horas 8 miembros de las Fuerzas Armadas del país fueron ejecutados. Los mataron a ellos, que son los custodios, la seguridad de todos. Eso indica que el EPP considera a la FTC como su enemiga. No la ve como una compañera de juegos de armas en el Norte, sino como una potencial amenaza para sus intereses. Entonces, ¿por qué algún krill propondría que se la elimine? ¿Por un mero acto de alarde o por algún oscuro interés?

    En este océano de internet los seres humanos tratan de sujetarse para no caer a causa del viento que produce esta vorágine. Cuando el krill nada, es decir, cuando opina o lee lo que los demás piensan, debe estar atento de no errar de dirección y seguir a los falsos iluminados. Y es que a pesar de ser pequeños y de ojos negros saltones, hay grandes bocas que siempre están abiertas, dispuestas y con hambre.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 5:53 am
  55. Con el EPP no se juega (II)
    29 Ago 2016

    Por AUGUSTO DOS SANTOS

    No me resisto. Necesitaba repetir el título de la semana anterior. Es que el grave episodio del sábado: la muerte de 8 combatientes en el distrito de Arroyito hace imposible olvidarlo. Hace imposible olvidar cuánto relativizamos amenazas que son realmente importantes porque ponen en jaque la seguridad de la República.

    Criticábamos el lunes pasado la iniciativa de varios congresistas de desarrollar audiencias públicas en esta región. Mencionábamos que era de un alto riesgo llamar a consulta a las comunidades del área de influencia del EPP sobre el funcionamiento de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), sencillamente porque representa exponerlos a una eventual represalia de los criminales armados si ellos aventuraran a expresarse favorablemente sobre la gestión de las fuerzas de la ley.

    Decíamos que en todo caso, la opinión de tales vecinos de zonas afectadas por el terror del EPP podría recogerse mediante sondeos de opinión u otros métodos más prudentes y menos riesgosos.

    Pero el punto es otro. El punto es que con el EPP no se juega. Por ello la lucha contra este flagelo debe provenir de un consenso de toda la clase política y los poderes del Estado, y al constituir un consenso debe configurarse como una agenda de Estado. Al serlo, debe estar protegido de los nubarrones y las descargas atmosféricas de la política. De lo contrario, no se logrará el objetivo y la tendencia; menos que de debilitamiento será de fortalecimiento de esta banda.

    Primero y principal, es fundamental que mientras se encuentren mejores estrategas, mejores conductores, tropas más específicas y tácticas adecuadas para combatir directamente con el EPP, el atolondramiento político no nos debe llevar a desmontar el cerco actualmente existente, porque si lo hiciéramos tendríamos el serio riesgo de tener al EPP en el centro de Asunción en algún tiempo más.

    Es cierto que las FTC y las fuerzas de sucesivos gobiernos han fracasado hasta hoy en el objetivo de acabar con el EPP, pero ¿acaso las muertes del sábado último no representan una muestra fehaciente de cuánto se hace y cuánto sacrificio representa impedir que esos mismos hechos terroristas se repitan en otras regiones del país. Ver con tanto entusiasmo el medio vaso vacío nos priva de ver el medio vaso lleno? ¿O por algún momento podríamos creer que el EPP se privaría de producir golpes de fuerte impacto político en otras regiones del país si lo pudiera?

    Es importante por ello actuar con la valentía y la prudencia que este momento requiere. Así como es imprescindible que el presidente Cartes revise y corrija la gestión de sus altos funcionarios de seguridad y mandos policiales y militares, ya con cambios de personas o de estrategias, es también vital que el cerco al EPP se mantenga despierto en el Norte.

    Algunos todavía opinan en las redes y en las mesas de café como si la lucha contra el EPP fuera un clásico Cerro–Olimpia o peor aún, un asunto que sucede en algún lejano rincón del planeta. Otros confunden gravemente los tantos, involucrando en este marco el asunto de la ausencia del Estado en las zonas del norte, que es real y tangible, pero no justifica el accionar de las bandas criminales. Otros todavía deliran con que no existen, pero hace cuatro gobiernos están matando gente.

    Las autoridades –todas por ello– deben consensuar esta agenda como un tema prioritario y generar el respaldo que necesitan tener las políticas de Estado.

    Me basta con reiterar el título de la semana pasada y de hoy como una advertencia: Con el EPP no se juega. Espero no volver a hacerlo nunca más por las razones de la fecha.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 5:52 am
  56. Con la ley, hay que volver a reconquistar la seguridad

    Con el cobarde asesinato de ocho militares en Concepción, los grupos armados criminales han llegado a un nivel de terrorismo pocas veces visto. La guerra no declarada está desangrando al país, en un perverso ámbito al que se suman las acciones cada vez más violentas de mafias del narcotráfico, con la abierta complicidad de algunos sectores políticos. Es hora de que la ciudadanía también supere el temor o la apatía, para exigir al Gobierno una reacción más decidida en el combate contra el terror. El país entero debe unirse en una cruzada a favor de la justicia y de la paz, reclamando un plan serio de persecución y castigo a los criminales, dentro del imperio de la ley, para reconquistar la seguridad.
    El despiadado atentado en que resultaron muertos ocho militares, integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), en la zona de Arroyito, Concepción, en la mañana del sábado, atacados con la explosión de una bomba y luego ultimados con disparos de armas automáticas durante una patrulla de rutina, debe marcar un punto de inflexión en la lucha contra los grupos armados criminales, como el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y la Agrupación Campesina Armada (ACA).

    Este atentado atribuido –aunque no todavía confirmado– al EPP constituye el mayor ataque registrado hasta ahora contra integrantes de las fuerzas de seguridad, desde que el grupo criminal inició oficialmente sus acciones en 2008, sumando a 64 las víctimas asesinadas durante sus atentados, 40 de ellas en el periodo del actual gobierno del presidente Horacio Cartes.

    El aumento de la escalada de violencia en la región Norte del Paraguay no solo proviene de grupos armados criminales que se reivindican como presuntos guerrilleros, sino también de bandas mafiosas del narcotráfico, que en los últimos meses han producido atentados con armas de guerra en centros urbanos de alta densidad poblacional, como el asesinato del capo Jorge Rafaat, en Pedro Juan Caballero, en junio pasado, con una ametralladora antiaérea.

    Esta situación ha ido convirtiendo a toda la zona fronteriza limítrofe con el Brasil en escenario de una guerra no declarada, que cobra cada vez más víctimas, situación que el Gobierno no parece haber tomado en serio hasta ahora.

    La imposición del estado de emergencia en tres departamentos, San Pedro, Concepción y Amambay, y la modificación de una ley para autorizar a los militares a intervenir en el combate, hasta ahora ha resultado más declarativa que efectiva, ya que la Fuerza de Tarea Conjunta no ha logrado capturar ni abatir a ningún miembro importante del EPP. Los criminales siguen matando impunemente, secuestran y mantienen cautivos a tres compatriotas, uno de ellos desde hace más de dos años.

    La terrible y cruel masacre de Arroyito debería ser también una llamada a la reacción de la sociedad, que hasta ahora se mantiene generalmente pasiva ante la gravedad de lo que ocurre. Debe ser además un llamado de atención a la clase política, en donde siguen habiendo varios exponentes con claros nexos con el narcotráfico, y que asumen posturas cómplices al trabar en el Congreso los proyectos de leyes que buscan transparentar el origen del dinero que financia las campañas electorales.

    Es hora de exigir al Gobierno una reacción más decidida en el combate contra el terror, en todas sus formas. El país entero debe unirse en una cruzada a favor de la justicia y de la paz, reclamando un plan serio de persecución y castigo a los criminales, dentro del imperio de la ley, para reconquistar la seguridad que el país necesita.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 5:44 am
  57. Garcete y nuestra libertad
    28 Ago 2016

    Por Enrique Vargas Peña

    Ocho militares perdieron la vida sirviendo contra el grupo terrorista autodenominado “EPP”, lo que hace trágicamente urgente investigar las denuncias del diario ABC Color que involucran al comandante de Fuerzas Militares, general Luis Gonzaga Garcete, por haber permitido, cuando no ordenado directamente, el uso del aparato de inteligencia de las Fuerzas Armadas no para el fin para el cual el pueblo lo paga con sus impuestos, la lucha contra el terrorismo, sino para averiguar quién estaba investigando a su esposa (http://bit.ly/2bHb9VK) (http://bit.ly/2bpOoos) (http://bit.ly/2bNQNZA).

    Al momento de escribir este material no tengo aún elementos suficientes para afirmar que la denuncia sea indiscutible aunque hay algo muy cierto ya, fuera de ella: La Fuerza de Tareas Conjunta para la que el pueblo paga el aparato de inteligencia no puede mostrar que tiene la iniciativa del conflicto generado por el grupo terrorista autodenominado “EPP”.

    Lastimosamente, la iniciativa en el conflicto la tiene el grupo terrorista, lo cual es evidente con el sangriento atentado de ayer y esa situación es consistente, es lógicamente coherente, con la hipótesis de un pésimo manejo de la situación por parte de los militares, lo que a su vez es consistente con la posible distracción de recursos pagados por el pueblo para el conflicto en cualquier otra cosa.

    Insisto: Destinar a espiar periodistas los recursos para combatir a terroristas es un crimen cuya magnitud se mide con la muerte de militares a manos de los asesinos a los que Garcete habría dejado sin vigilar adecuadamente para defender a su esposa.

    A partir de tales consistencias entre resultados y denuncia, que para mí son indicios suficientes de que algo se está haciendo muy mal con el aparato de inteligencia, el Ministerio Público debería investigar con más ahínco los elementos aportados por el diario.

    Si el general Garcete, en efecto, destinó un solo guaraní del esfuerzo del pueblo paraguayo por derrotar al terrorismo a sus objetivos particulares, entonces sería un traidor ensangrentado y un malversador, y además habría incurrido en la comisión de delitos comunes que están tipificados con el fin de precautelar las garantías constitucionales establecidas en el Artículo 36 de nuestra Constitución para preservar la libertad de los paraguayos.

    El Artículo 36 de nuestra Constitución protege a cada ciudadano paraguayo de la voracidad informativa del Estado, se hizo contra ella, para detenerla y ponerle límite porque la voracidad informativa del Estado es propia del totalitarismo y no es compatible con una sociedad libre y democrática. Por eso, en nuestro país “El patrimonio documental de las personas es inviolable”.

    Pero nada de eso parece interesar a Garcete. Con todo respeto y al mero efecto descriptivo, debo decir que la dicción del general permite dudar de que haya leído y comprendido nuestra Constitución o cualquier otro libro alguna vez (http://bit.ly/2apLIWf).

    No logro entender cómo puede una persona que no habla bien el idioma en que debe leer los textos de doctrina militar pueda haber sido promovida a un cargo tan importante y menos aun entiendo cómo, a pesar de la sucesión de hechos que suceden, se lo mantiene en el cargo.

    Por eso creo, en efecto, que a esta altura de los acontecimientos está muy claro para todos que al general Garcete la libertad de los paraguayos, nuestra libertad, le interesa poco o nada. Como mucha otra gente influyente, ni siquiera entiende el concepto de libertad. Así son los bárbaros con poder.

    Como base de la anterior afirmación quiero recordar que el funcionario público Luis Gonzaga Garcete, pagado por el pueblo para comandar las Fuerzas Militares, violó y sigue violando nuestra Constitución al negarse a concurrir a las convocatorias del Senado, a las cuales está expresamente obligado por el texto constitucional (http://bit.ly/2bHjGDp).

    Aunque existen precedentes autoritarios en sentido contrario, precedentes sin validez que denigran y comprometen al gobierno que los invoca, los militares son funcionarios públicos, miembros de la administración pública.

    El Artículo 192 de nuestra Constitución establece que los funcionarios públicos “están obligados a responder los pedidos de informe dentro del plazo que se les señale, el cual no podrá ser menor de quince días”. Solamente la actividad jurisdiccional está exceptuada. Nuestra Constitución no exceptúa a la actividad militar.

    Y el Artículo 193 de nuestra Carta Magna establece que “salvo justa causa, será obligatorio para los citados” (por cualquiera de las cámaras legislativas) “concurrir a los requerimientos, responder a las preguntas y brindar toda la información que les fuese solicitada”. Los únicos funcionarios exceptuados, a los que las cámaras no pueden citar son el “Presidente de la República, al Vicepresidente ni a los miembros del Poder Judicial, en materia jurisdiccional”. Nuestra Constitución no exceptúa a la actividad militar.

    Nada en el Artículo 173 de nuestra Constitución permite al funcionario público Luis Gonzaga Garcete desconocer las convocatorias del Congreso: “Las Fuerzas Armadas de la Nación constituyen una institución nacional que será organizada con carácter permanente, profesional, no deliberante, obediente, subordinada a los poderes del Estado y sujeta a las disposiciones de esta constitución y de las leyes (…) Los militares en servicio activo ajustarán su desempeño a las leyes y reglamentos…”.

    En síntesis, el funcionario Luis Gonzaga Garcete tiene una obligación personal y directa ante el Congreso, que no puede ser intermediada por el comandante en jefe ni por el ministro de Defensa. Nuestra Constitución ordena que cada funcionario sea directamente responsable ante el Congreso sin que nadie pueda interponerse como pretende Garcete. Entre el Congreso y Garcete no está el presidente de la República como quieren hacer creer los abogados autoritarios.

    El hecho de que Garcete no concurra es otro indicio de que tiene cosas que ocultar en el manejo de la Fuerza de Tarea Conjunta que opera en el norte del país. Y con los asesinatos de ayer, su violación de nuestra Constitución adquiere ribetes trágicos.

    Me da la impresión de que el Ministerio Público no quiere entender la gravedad de la situación al no procesar a Garcete, quien hace rato debió haber sido destituido del cargo que no sabe honrar.

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    Publicado por Anónimo | 28 agosto, 2016, 6:45 am
  58. Del lado de los asesinados o del lado de los asesinos
    28 Ago 2016

    Ayer hubo una emboscada en el Norte; como toda emboscada, aleve y traicionera. Hoy tenemos ocho paraguayos muertos, ocho soldados paraguayos muertos por el mero hecho de pertenecer a la Fuerza de Tarea Conjunta, instalada en el norte del país para evitar los abusos de las mafias que se han instalado allí por la irresponsable ausencia histórica del Estado paraguayo, en una región azotada por la pobreza y por la violencia.

    Hoy tenemos ocho familias paraguayas, cuanto menos, enlutadas por la acción criminal de los violentos que hacen su negocio de la delincuencia, del tráfico ilegal, del cultivo y la producción de drogas, del secuestro y el chantaje.

    Desde ayer, tenemos un país, una vez más enlutado, dolorido y espantado por la alevosía criminal de paraguayos asesinando a paraguayos, un dolor y un horror que creíamos terminado con la instauración de la democracia, y la instauración de las libertades y los derechos para toda la ciudadanía paraguaya.

    Y vivimos esta tragedia cuando algunos paraguayos, del ámbito político, social y hasta de los derechos humanos, estaban abogando por el retiro de la FTC del escenario de conflicto del grupo delincuencial autocalificado como Ejército del Pueblo Paraguayo, grotescamente, ya que lo único que han hecho hasta ahora es asesinar, torturar, secuestrar y chantajear a los paraguayos, cuando ya se había descalificado y terminado el tiempo en que paraguayos armados se sentían con el derecho de dominar, encarcelar, exiliar, torturar y asesinar a sus compatriotas.

    Es tremendamente triste el duelo de estos paraguayos y sus familias, agravado por la complicidad de quienes, por interés o por oportunismo político, pretenden descalificar, con audiencias públicas que comprometen a los habitantes de la región en su posibilidad de expresarse libremente sobre la continuidad de la presencia de la FTC.

    El crimen de ayer es un claro mensaje para los compatriotas norteños, muchos de los cuales ya se han expresado a favor de la permanencia, en algunos casos, siendo familiares de víctimas del Ejército de dePredadores del Pueblo Paraguayo.

    Es correcto cuestionar la eficiencia de la FTC, siempre y cuando se haga desde el lugar y las condiciones de los hechos; cuando el combate es desigual, el de una fuerza que debe cumplir con las exigencias de las leyes y el respeto a los derechos, y una organización criminal basada en la emboscada, en el guasu api del traicionero francotirador, en la emboscada artera, esperando el momento propicio de indefensión del contrincante, en la encrucijada del tape po’i, donde es imposible evitar la puñalada, sin respetar leyes ni derechos, ni siquiera el derecho a la vida y a la libertad.

    Hoy tenemos ocho paraguayos muertos, ocho soldados paraguayos muertos, ocho héroes que, esperemos, no sean anónimos, sino que los reconozcamos y honremos; ocho más.

    Y tenemos a un grupo de aprendices de dictadorzuelos que quieren imponer de nuevo la ley de las armas, y a sus hurreros, los que cuestionan a los asesinados y justifican, y hasta aplauden, a los asesinos.

    Hoy es fundamental tomar partido por los que condenan a los criminales o por quienes justifican los crímenes, optar por los héroes ejecutados o por los francotiradores asesinos.

    Es hora de definir de qué lado estamos: de los que creen en la dictadura, que con la fuerza y las armas se puede enjuiciar, secuestrar, privar de la libertad, condenar y ejecutar a los compatriotas, o de los que creemos que la política debe establecerse, en primer lugar, sobre la base de los derechos de todos los ciudadanos, y regirse por la Constitución y la leyes.

    De los que creemos en la convivencia civil y civilizada, o de los que creen en la dictadura de las armas y del terror.

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    Publicado por Anónimo | 28 agosto, 2016, 6:44 am
  59. Estado de terror

    Por Edwin Brítez

    ¿Cuál será el efecto de la matanza de militares por parte del EPP?, suponiendo que no quede duda alguna de la autoría del atentado. ¿Qué pretendieron conseguir con este crimen? Un primer intento de respuesta podría ser: venganza; otro intento sería suponer que quisieron con esto aportar su grano de arena en golpear a Cartes en el mes en que se cumple el tercer aniversario de su mandato presidencial, para no olvidar aquello de que “no marcarán mi agenda de gobierno”.

    La otra posibilidad es que los delincuentes traten con esto de demostrar la inutilidad de las fuerzas públicas, que ni siquiera unidas en el caso de la Fuerza de Tarea Conjunta –que une a policías y militares– pudieron evitar los secuestros y menos aún eliminarlos.

    Si se tratara de venganza sería bueno saber quiénes son los enemigos del EPP ya que en su lista de víctimas no solo hay militares y policías sino también ganaderos, sojeros pequeños productores menonitas, vecinos comunes y hasta adolescentes.

    El último “golpe” que recibieron fue de naturaleza judicial con la condena de Rumilda Estela Giménez González, a cuatro años y seis meses de prisión, y de Juana Bernal Maíz a cuatro años. Ellas fueron halladas culpables en un juicio llevado a cabo en Concepción de haber integrado el ala logística del EPP. Nada de esto justifica una venganza ni tiene que ver con las Fuerzas Armadas.

    Supongamos que el atentado fue para perjudicar al presidente Cartes en un momento en que el mismo pone todo su esfuerzo en mejorar su imagen política con el fin de lograr el camino a la reelección. Es probable que en el norte la población civil condene directamente a Cartes por el crecimiento y la impunidad con que actúa este grupo así como a nivel nacional se exige viralmente la cabeza del ministro del Interior por lo que ha ocurrido.

    Es difícil creer que el grupo armado del norte gaste su energía en pormenores de la coyuntura política, sabiendo además que para cualquiera está más que claro el pronóstico de desgaste de la figura presidencial a partir del tercer año de gobierno. Sin duda afecta, tanto la credibilidad del ministro como la del presidente, pero difícilmente se podría suponer que con un atentado de esta naturaleza se pueda lograr tal vez más que la cabeza del ministro, ya que sacrificar la del titular del Ejecutivo sería como otorgar un premio a la criminalidad organizada y más violenta del país.

    Si se trata de demostrar con el atentado la inutilidad de las fuerzas de seguridad es probable que el objetivo esté cumplido, pero quienes planearon esta acción para llegar a esa meta habrán calculado también (porque serán locos, pero no comen vidrio) que la reacción natural del establishment será la de otorgar mayor presupuesto para una presencia más reforzada de las fuerzas de seguridad en el norte.

    Nos queda entonces la hipótesis de que el atentado contra los militares es una acción que busca consolidar un estado de terror, por lo menos en la región para que tenga como consecuencia, en primer lugar, el temor a ignorar como poblador/habitante a este grupo violento, temor a no colaborar aunque sea con el silencio y temor a tan siquiera ser mencionado como delator.

    En segundo lugar, temor a integrar las fuerzas de seguridad en la zona, o formando parte de ellas a ser destinados a servir en el norte del país.

    El objetivo del método del terror es demostrar que la organización está creciendo, que puede hacer más daños y que nadie puede contra ellos, ni siquiera los más poderosos. A partir de ahí para abajo, la seducción y apoyo brotan como algo natural, y es entonces cuando el combate se convierte en derrota.

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    Publicado por Anónimo | 28 agosto, 2016, 5:59 am

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Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
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Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

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Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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