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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Espionaje

La denuncia del Diario ABC Color del espionaje que le hicieron a una periodista de su staff de investigaciones desde el sistema integrado de inteligencia del gobierno de Horacio Cartes, es sumamente grave y pone en riesgo inminente al sistema democrático en el país al atacar una de las bases del sistema que es la libertad de prensa. La denuncia concreta del diario citando inclusive los órganos del estado y los funcionarios militares y policiales que están involucrados en las escuchas ilegales de los teléfonos de la periodista investigada, cuyos teléfonos celulares fueron pinchados, sin disponer de orden judicial conocido pone en entredicho la transparencia del cual pregona el Presidente Cartes y del cual hace gala en cuanta ocasión le toca hablar maravillas de su gobierno.

Si se comprueba la denuncia periodística del diario de la calle Yegros, sería un retroceso muy grande para la democracia en nuestro país, ya que el ilícito sería cometido en la más alta esfera del gobierno nacional, nada más que ordenado por el Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares, el General Luís Garcete, como respuesta a la investigación periodística a lo que es sometido su administración aparte de la injerencia de su esposa, responsable, según las investigaciones de graves irregularidades cometidas con la utilización de bienes militares en actividades de una fundación que nada tiene que ver con la vida castrense. Allí fue donde surgió la intención de descubrir por medio de las escuchas clandestinas quien o quienes eran los que proporcionaban los datos desde las esferas militares a la prensa.
El Presidente Cartes es responsable tanto si estaba al tanto de lo que acontecía en el más alto mando militar como si no tenía idea de lo que estaba sucediendo pues es el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, después que arrecieran las criticas y luego de querer ningunear la información al ver la reacción adversa generalizada de la sociedad el mandatario sentó postura sobre el hecho y dijo que su gobierno no admitirá el espionaje ilegal ahora se espera que le pida su retiro temporario, al comandante Garcete hasta que la justicia aclare totalmente el caso absolviéndole o declarándolo culpable, lo que no puede es seguir sin tomar las medidas conducentes a aclarar una situación tan grave.

Es hora que la justicia intervenga de oficio en el caso y también es justo que el Diario ABC eleve el caso a la fiscalía de tal forma que esta grave denuncia no quede en la impunidad o en anecdotario como tantos otros casos en donde aparecieron prominentes y corruptos jerarcas del sistema. En este caso la mayor preocupación está por el lado que se atenta en contra de la libertad de prensa y para lograr ese fin se utilizan los recursos técnicos y humanos de las fuerzas armadas en un problema totalmente personal del comandante de las fuerzas militares. Debemos acordar que las serias denuncias del matutino no van en contra de la institución, sino se dirige al comandante de estas fuerzas que según el informe incurre en actos de corrupción.

Andrés Granje

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

5 comentarios en “Espionaje

  1. Conversaciones sobre espías
    11 Sep 2016

    Por Enrique Vargas Peña

    El pasado viernes a la mañana tuvimos, con el doctor Mario Elizeche Baudo, una prolongada y amena conversación en la 9.70 AM (http://bit.ly/2ceYZz0) sobre las operaciones de inteligencia militar desplegadas durante la realización de actividades civiles en el último año, que vienen siendo denunciadas por el diario ABC Color (http://bit.ly/2c5SJvY) (http://bit.ly/2c5Tq8r) (http://bit.ly/2cHEs78) (http://bit.ly/2cstiGZ) (http://bit.ly/2c9rdv5).

    El doctor Elizeche es abogado del comandante de Fuerzas Militares, general Luis Gonzaga Garcete, a quien muchos ya veníamos cuestionando el haber permitido u ordenado la distracción de recursos militares, fundamentales para luchar contra el terrorismo, para la defensa particular de su señora (http://bit.ly/2clGhc4).

    El doctor Elizeche arguyó, en primer lugar, que el comandante de Fuerzas Militares no puede proporcionar al diario ABC Color la información que, en virtud de la Ley 5282 de Información Pública (http://bit.ly/2c8zIvJ), dicho medio le pide, respaldado según explicó largamente durante la entrevista radial, en el numeral 2 del artículo segundo del mencionado cuerpo legal.

    Ocurre que yo le había recordado al doctor Elizeche que el numeral 1 de dicho artículo segundo de la Ley 5282 establece expresa y taxativamente que “A los efectos de esta ley, se entenderán como: 1. Fuentes públicas: Son los siguientes organismos: d) Las Fuerzas Armadas de la Nación…”.

    Es decir, las Fuerzas Armadas no pueden negarse a dar a los ciudadanos ni a los medios la información que ellos requieran.

    El doctor Elizeche me dijo que sí pueden negarse, como se lee más arriba, en virtud del numeral 2 del artículo segundo que dice: “2. Información pública: Aquella producida, obtenida, bajo control o en poder de las fuentes públicas, independientemente de su formato, soporte, fecha de creación, origen, clasificación o procesamiento, salvo que se encuentre establecida como secreta o de carácter reservado por las leyes”.

    Le pregunté al doctor Elizeche qué ley define como secreta o reservada la información que le pide el diario ABC Color y me tuvo que admitir que ninguna, pero que “eso lo vamos a discutir en los tribunales”, como si el mando militar pudiera deliberar y decidir por sí y ante sí que la exigencia de una norma legal para definir materias reservadas o secretas no le afecta.

    El doctor Elizeche me tuvo que admitir que no tienen ninguna ley en la que respaldar el ocultamiento de la información, relevante para saber si hubo o no distracción de recursos militares para satisfacer las necesidades particulares del general Garcete.

    Ayer leí que ahora quieren usar el principio de “gastos reservados” para ocultar información de interés público (http://bit.ly/2c8JwWi).

    En segundo lugar, el doctor Elizeche admitió abierta y francamente que sí se vigila con el aparato de inteligencia militar una serie de actividades civiles, manifestaciones y protestas antigubernamentales por ejemplo, amparados en la ley 5241 de Inteligencia (http://bit.ly/2c5TkxK), cuyo artículo 8 inciso 3 define que las Fuerzas Armadas forman parte del Sistema Nacional de Inteligencia.

    El doctor Elizeche explicó que el motivo de la vigilancia es prevenir la realización de atentados que pudieran poner en peligro la integridad de los participantes en estas actividades civiles vigiladas o de otros actos de violencia.

    Le dije al doctor Elizeche que el artículo 5 de la Ley 5241 de Inteligencia prohíbe expresamente, prohíbe terminantemente, prohíbe más allá de toda duda posible a todos los organismos del Sistema Nacional de Inteligencia, incluidas las Fuerzas Armadas “1…cumplir funciones policiales o de investigación criminal. 2. Obtener información, analizar o almacenar datos sobre personas, fundados en motivos de …adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales, comunitarias, cooperativas, asistenciales, culturales o laborales, así como por la actividad lícita que desarrollen en cualquier esfera de acción. 3. Influir o incidir de cualquier modo en la situación institucional, política, militar, policial, social y económica del país, en su política exterior, en la vida interna de los partidos políticos legalmente constituidos, en la opinión pública, en personas, en medios de difusión o en asociaciones o agrupaciones legales de cualquier tipo”.

    Y le agregué que cualquiera que lea las ordenes de servicio 17/15 del 16 de setiembre del 2015 (002000) y 19/15 del 21 de octubre del 2015 (002007) firmadas por el general Martín Cáceres pero con mención del “comandante” puede entender fácilmente que las mismas sobrepasan groseramente las prohibiciones de la ley.

    El doctor Elizeche admitió en la entrevista que, efectivamente, las ordenes tienen problemas de redacción “porque la formación militar no es sobre literatura”, como si la falta de conocimientos gramaticales pudiera justificar la redacción de ordenes ilegales e inconstitucionales.

    La ignorancia no puede ser alegada para violar la ley ni, mucho menos, la Constitución.

    En las democracias el pueblo vigila al gobierno. En las dictaduras el gobierno vigila al pueblo. La vigilancia de las Fuerzas Armadas sobre el pueblo expone una vocación dictatorial indisimulada que, con justa razón, ha encendido el sentido de alerta en todas las personas que valoran el sistema democrático. Permitir al gobierno vigilar al pueblo pone punto final al experimento democrático paraguayo y no debe ser admitido.

    El doctor Elizeche, finalmente, dejó ver que su cliente supone que las publicaciones del diario ABC Color constituyen una campaña particular del medio para destituir al comandante de Fuerzas Militares a lo que le señalé que en una sociedad democrática hacer campañas para destituir a funcionarios públicos es un derecho de la sociedad. Y digo que lo que hay que ver, en las campañas, es si lo que dicen es verdad o mentira.

    En democracia los funcionarios no son intocables. Son siempre pasajeros, están siempre sujetos a control y escrutinio, son siempre criticables y la base funcional del sistema está en que no pueden impedir la revisión ni la crítica sobre su desempeño.

    Si pudieran impedir la revisión y la crítica, no estaríamos en una República sino en una monarquía, que se define por la irresponsabilidad constitucional y legal de los funcionarios, pero no es eso lo que define nuestra Constitución, que en su Artículo 106 establece que “Ningún funcionario o empleado público está exento de responsabilidad. En los casos de transgresiones, delitos o faltas que cometiesen en el desempeño de sus funciones, son personalmente responsables…”.

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    Publicado por Anónimo | 11 septiembre, 2016, 6:51 am
  2. El secreto del calzoncillo

    Por Mabel Rehnfeldt

    El uso de combustibles por parte de las Fuerzas Militares es un secreto. Esta fue la respuesta que dieron al diario ABC Color un mes después de haber pedido los datos usando la Ley de Acceso a la Información Pública, la que tanto cacarea Horacio Cartes.

    El gasoil, las naftas que usan, los litros y kilometrajes son secretos militares. Secretos que de ser divulgados, Paraguay corre el serio riesgo de exponer su política de hidrocarburos y atemorizar el reinado de históricos productores de la OPEP. Secretos que podrían favorecer al EPP para asesinar con mayor crueldad al próximo cocinero que envíen a patrullar.

    Cartes y sus militares estiman que dar a conocer cuánto gastamos en naftas y diésel es un secreto estratégico. Y al negar la información pública contribuyen a reforzar las sospechas que tenemos de que están robando a manos llenas aquello que tanto esfuerzo nos cuesta recaudar. Han declarado un carnaval en rubros que no podemos controlar porque dicen que es un “secreto”.

    Los militares cartistas –tan generosos ellos– sí permiten que nos enteremos que con nuestro dinero compran costosos perfumes franceses a sus mujeres y delicados calzoncillos para ellos en coquetas tiendas norteamericanas. Generosos con devoción, nos han dejado ver los comprobantes de sus compras con los viáticos.

    Uno de ellos se compró en Walmart un boxer (un coqueto calzoncillo “chic” de algodón elastizado); agregó a su canasta bálsamo labial, varios jeans de la marca Levi, algunos de ellos de pierna recta y hasta algunas ropas interiores de franela (pantalones y remeras).

    Otro de los militares se compró en el Duty Free del aeropuerto de Washington (EE.UU.) un perfume francés Carolina Herrera de edición limitada de mujer y otro Dolce Gabbana “light blue”, que se comercializa como “de pura sensualidad del mediterráneo para el hombre”.

    Un tercero reventó 100 dólares comprando souvenirs en una tienda de la cadena CVS también en Washington DC.

    Los militares que nos niegan acceso a cuánto dinero pagamos en combustibles son los mismos que no tuvieron asco en entregar estos comprobantes de viajes. Este dinero es el que tanto sacrificio cuesta recaudar en todas las instancias, el que tanta falta hace para reparar los techos que se caen en puestos de salud y escuelas.

    Y quienes lo hacen son los militares que niegan acceso a información pública, espían celulares de periodistas, quienes espían peligrosas manifestaciones estudiantiles y otras más peligrosas convocatorias ciudadanas de protesta. Estos militares que visten el mismo uniforme del Mariscal Estigarribia están convirtiendo sus atribuciones constitucionales de vigilar la soberanía y defender las autoridades electas en letras muertas.

    Lo peor es que lo hacen con la bendición del mandamás paraguayo, Horacio Cartes, un empresario que rápidamente va aprendiendo las peores lecciones del peor estilo de caudillaje político: discursear mucho sobre el bien común… y hacer todo lo contrario.

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    Publicado por Anónimo | 11 septiembre, 2016, 6:02 am
  3. Firmes como el roble

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    “El Gran Capitán” como le llamaban en China, Mao Tse Tung, dice en su “Librito Rojo”: “Hay que ser firme como el roble en los principios y flexible como el bambú en los detalles”. No deja de ser una observación bastante sagaz. Nosotros, en las antípodas de la China, logramos transformar el dicho en todo lo contrario ya que somos firmes como el roble en los detalles y flexibles como el bambú en los principios.

    El último escandalete que entretiene a nuestra opinión pública tiene que ver con el espionaje a una compañera de este diario por parte, nada más y nada menos, que del sistema de inteligencia del ejército. No guarda relación con la seguridad nacional ni con la lucha antiterrorista contra la guerrilla armada que azota una amplia región del país, sino simplemente para saber quién está informando, desde adentro, sobre actividades no muy claras adentro de los cuarteles.

    Esto se puede considerar un detalle a pesar de la gravedad que entraña y la amenaza que conlleva a la libertad de expresión y la libertad de prensa. Sin embargo, no se le ha dado ninguna importancia a la reciente creación, en Bolivia, de una escuela de “comando militar antiimperialista” que estará ahora, de acuerdo al Gobierno de Evo Morales, “para la defensa del pueblo y no del imperio”. La nueva “escuela” se encuentra en la localidad de Warnes, ubicada a unos 30 kilómetros al norte de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, capital del departamento del mismo nombre y que limita con nuestro país, al norte del Chaco.

    Las crónicas periodísticas señalan que la divisa de la Cuba de los Castro, “¡Patria o muerte!”, se escuchó continuamente en el acto de inauguración. Este año la escuela recibirá a cien alumnos y el paso por sus aulas será obligatorio para ascender al grado de capitán. De acuerdo al general Gonzalo Durán, jefe de las tres fuerzas militares, “el imperialismo, por sus intereses ideológicos, políticos y económicos, hizo que las Fuerzas Armadas se enfrenten con su pueblo en tiempos de dictadura”.

    En pocas palabras, lo que está haciendo Evo Morales es ideologizar a su ejército. Y esto no es fruto de un pensamiento “conspiranoico” sino la preocupación fue expuesta por figuras de la propia oposición boliviana lamentando que las fuerzas militares “estén sometidas a la ideología de la élite en el poder, que además es partidaria del totalitarismo comunista como el que rige en Cuba”.

    Se han escuchado voces críticas como la del dirigente opositor Samuel Doria Medina quien dijo que “Morales subordina las FF.AA. a la rosca en el poder”. Y un excomandante del Ejército y excongresista, el general Marcelo Antezana, dijo que “Evidentemente en la Escuela de las Américas (centro estadounidense para militares de Latinoamérica) trataron de imponernos la doctrina de la seguridad nacional con el enemigo interno que eran los socialistas. Pero Bolivia siempre ha tenido ‘enemigos internos’ (..), ¿acaso no llama enemigos el gobierno del presidente Morales a los que piensan diferente?”

    En nuestro país nadie parece preocupado por la deriva totalitaria del gobierno de Morales y su defensa apasionada del “bolivarianismo” o “chavismo“, como prefieran llamarlo. Ahora mismo se está enfrentando con la prensa a la que culpa de haber perdido el referéndum por la reelección que, de ganarlo, le habría permitido gobernar incluso más allá de su muerte, como sucede con Chávez en Venezuela o Perón en Argentina. Tener un ejército altamente ideologizado no solo es peligroso internamente como lo vimos con aquellos militares que pasaron por la famosa Escuela de las Américas y terminaron instaurando dictaduras despiadadas y crueles, sino también para sus vecinos. No se debe olvidar que Bolivia ha tenido y sigue teniendo problemas de límites con Chile, al que le reclama salida al mar; con Perú y con Paraguay por la posesión del Chaco. Fue motivo de una guerra: 1932-1935, que Bolivia perdió pero no estoy seguro que haya renunciado tan fácilmente a aquellas pretensiones.

    Este es el panorama. Mientras tanto, más nos preocupa saber quién se fue con el chisme a la prensa de la ONG de la esposa de un general instalada en pleno cuartel del marido. Cuando el enemigo se nos venga encima nos preguntaremos: ¿El enemigo? ¿Qué enemigo? Entonces ya será tarde.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 5:38 am
  4. Llora el teléfono

    Por Mabel Rehnfeldt

    Mis primeras armas periodísticas fueron en el único diario que Alfredo Stroessner nunca cerró (o porque le tenía miedo al infierno prometido por la Iglesia Católica o porque tenía muchos amigos en el púlpito). Se llamaba SENDERO, era el órgano oficial de la Conferencia Episcopal Paraguaya y su director es casualmente mi vecino de espacio dominical, Ilde Silvero, un hombre que nos alentaba a denunciar.

    Una de las primeras cosas que enseñó don Ilde a esta campesinita de Villarrica es que los policías de Investigaciones de Pastor Coronel vigilaban todos nuestros actos. Corrió la cortina y mostró que aquellos que siempre parecían tomar tereré en la esquina o enfrente del semanario, los que parecían siempre estar leyendo algún diario… ni tomaban solo tereré ni leían solo el diario. Claro, nos ilustró acabadamente sobre los riesgos de las escuchas telefónicas con las que pronto nos habituamos.

    Una especie de travieso masoquismo, aventura extrema y diversión infantil había en cada uso de la línea telefónica de la entonces Antelco (hoy día Copaco). Nosotros sabíamos que nos escuchaban y espiaban… y ellos sabían que nosotros sabíamos que nos espiaban…

    A veces nos desafiábamos a moquete con el pyrague de turno que espiaba, otras nos insultábamos, hubo un par de veces en que dije “¡salud!” por algún estornudo… y otras nos reíamos entre los tres de los chistes (los que participábamos oficialmente de la conversación y el policía que extraoficialmente nos escuchaba).

    Dudo mucho de que alguien del Paraguay de Stroessner ignorara que todas las líneas telefónicas del país eran escuchadas cuando querían, como querían y de quien querían hacerlo. Era inevitable atender el teléfono y escuchar que un tercero se sumaba a las conversaciones porque a veces no contenía la tos o deliberadamente, en un juego macabro, hacía oír su respiración… o porque se atoraba devorando quien sabe qué empanada.

    Pero la dictadura se ha ido. Y en un régimen democrático las espías ilegales –del tipo que sean– son inadmisibles. El escándalo colombiano de las “ChuzaDAS” (DAS, Departamento Administrativo de Seguridad) obligó al gobierno de Uribe a autodepurarse. En la Argentina los escándalos de la Secretaría de Inteligencia (Side) no fueron menos. Y también fue un caso de contrainteligencia y espionaje ilícito en los Estados Unidos el que terminó conocido en el mundo entero como el caso Watergate.

    En un mundo de garantías constitucionales las espías telefónicas sin permiso judicial no solo son rémoras de dictadura sino flagrantes violaciones de los derechos. Sea quien sea el sujeto ilícitamente espiado, lo peor que puede hacer un gobierno es transmitir la sensación de que nadie está seguro. Usar el poder para ponerlo contra un ciudadano no solo está penado por la ley sino además es impresentable para cualquier democracia: es la mancha que Cartes no puede permitirse llevarse de recuerdo de su gestión.

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    Publicado por Anónimo | 28 agosto, 2016, 6:06 am
  5. Amenaza real

    Por Desiré Cabrera

    “Orwelliano” es un adjetivo que se usa en política para referirse a gobiernos, políticas o medidas típicas de una dictadura que intenta mantener un control absoluto de los ciudadanos de una nación valiéndose de cualquier medio a su alcance. Un estado orwelliano puede generar una especie de paranoia colectiva en el afán de perseguir a supuestos conspiradores mediante cacería de brujas, juicios políticos por crímenes de pensamiento, lavado de cerebro, violación de la privacidad, tortura, asesinato, etc.

    Estas características parecen describir a este gobierno actual, especialmente después de los últimos acontecimientos. Utilizaron equipos y personal especializado de organismos de seguridad del Estado para espiar a una periodista de nuestro diario que investiga casos de corrupción en las Fuerzas Armadas. El objetivo: determinar a los supuestos “traidores”, responsables de filtrar datos utilizados en la investigación.

    Durante la dictadura stronista –ensalzada y extrañada por algunos– uno de los pilares del régimen era precisamente el sistema de vigilancia a todo aquel que fuera considerado opositor o «comunista». Un complejo sistema de espías y delatores, conocidos como «pyrague», se encargaba de controlar y seguir a toda persona que fuera de interés para el régimen. Luego, los vigilados eran detenidos, torturados y desaparecidos.

    Ahora, acosado por las evidencias de una serie de hechos de corrupción, el primer anillo del Comando de las Fuerzas Militares, liderado por el Gral. Luis Garcete, no encontró mejor forma de enfrentar la situación que hacer espionaje telefónico a la periodista que está echando luz sobre una de las instituciones más corruptas y cerradas de nuestro país. Diezmó incluso el servicio de inteligencia de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) días antes que se produjera un nuevo secuestro en la zona norte de nuestro país.

    Esta situación no debe quedar sin la aclaración debida y el castigo ejemplar a los responsables. De lo contrario, estaremos de nuevo ante una dictadura fáctica, aunque que esta vez con más capacidad tecnológica para vigilar y controlar.

    No se debe perder de vista que hoy la dictadura y un Estado orwelliano se constituyen en amenazas reales para todos los ciudadanos de bien.

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    Publicado por Anónimo | 28 agosto, 2016, 5:47 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

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Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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