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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Una reforma que traiciona el espíritu de #UNAnotecalles

El mismo rector y varios de los mismos decanos de facultades que obtuvieron sus cargos tras la revuelta estudiantil de setiembre de 2015, prometiendo seguir con el espíritu de reforma de la Universidad Nacional de Asunción, son los que el miércoles aprobaron un proyecto paralelo de reforma, elaborado sin participación de los estudiantes, que mantiene los privilegios de los docentes y la disparidad en la conformación de los órganos de gobierno. De este modo, la maniobra de las actuales autoridades traiciona el espíritu de la mayor movilización estudiantil universitaria en la historia y solo reaviva un conflicto, que seguramente se prolongará en la búsqueda de una universidad más democrática.

La brillante oportunidad de reformar las estructuras autoritarias de la Universidad Nacional de Asunción y construir un nuevo modelo, con participación democrática, se volvió a perder durante la Asamblea Universitaria realizada este miércoles en el Campus de San Lorenzo.
En una traición al espíritu de la mayor movilización estudiantil, conocida como #UNAnotecalles, iniciada en setiembre de 2015, y que provocó la forzada dimisión y la prisión del entonces rector de la UNA, Froilán Peralta, junto a otros decanos y funcionarios, las autoridades que hoy gobiernan la Universidad impusieron la aprobación de un proyecto de reforma estatutaria que mantiene los privilegios docentes en los órganos de gobierno, burlando al alumnado.
Llamativamente, el actual rector Abel Bernal y varios de los decanos obtuvieron sus cargos gracias a la crisis provocada por la revuelta estudiantil, motivada a su vez por una investigación periodística de ÚLTIMA HORA, que puso de resalto el alto nivel de corrupción que existía en las estructuras de la UNA. El rector y las autoridades que asumieron se habían comprometido a respaldar los reclamos de los estudiantes y a trabajar con sus representantes en la implementación de las reformas exigidas.
Sin embargo, no fue eso lo que ocurrió el miércoles, durante la Asamblea Universitaria. En una repentina maniobra jurídica que dejó fuera a los estudiantes, el grueso de los asambleístas aprobó los términos de un “proyecto paralelo” de reforma, presentado por el vicedecano de la Facultad de Derecho, Osvaldo González, que mantiene la disparidad en la conformación de los órganos de gobierno, al menos en los consejos directivos de las doce facultades, como en la propia Asamblea.
Con esta lamentable situación, se reproduce el mismo esquema de manejo autoritario contra el que se habían levantado los estudiantes. Así, las nuevas autoridades acaban traicionando a la revolución estudiantil que les permitió llegar al poder y repiten los errores por los que sus antecesores habían sido echados.
A la vez, reavivan el conflicto con los estudiantes, como se pudo apreciar en la jornada del miércoles, cuando una multitud de alumnos bloquearon los accesos y obligaron a que el rector y sus colaboradores permanezcan dentro de su automóvil durante más de una hora.
La rebeldía estudiantil está de nuevo activa y probablemente se extenderá en el tiempo. Es una lástima que el rector y los demás gobernantes de la UNA no hayan podido entender los signos del cambio y decidan aferrarse a un modelo de universidad que los alumnos y la sociedad ya no parecen dispuestos a seguir tolerando.

http://www.ultimahora.com/una-reforma-que-traiciona-el-espiritu-unanotecalles-n1018943.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

17 comentarios en “Una reforma que traiciona el espíritu de #UNAnotecalles

  1. ¡No tirar papel higiénico a los chanchos!
    18 Sep 2016

    Por Antonio Carmona
    Todo producto comerciable que lancen hacia el interior de las universidades nacionales –¡y no olvidarse de las privadas que van dejando tendales de estafados, en este cambalache en que se ha convertido la enseñanza en las universidades nacionales y privadas!– será comercializado a favor de los educa-bolicheros y en contra de los pobres universitarios.

    En vez de margaritas, como proclama el dicho popular, que resalta el absurdo de dar flores a los chanchos, que sólo piensan en comer, sin diferenciar flores de lechugas podridas, ante el fenómeno protestatario de Una no tecalles, que, como acto de protesta, llevó a los estudiantes a tirar papel higiénico a los rectores, decanos y profesores, más que de cum laude, de cum fraude, que se ríen de la protesta pública y se mantienen al frente de negocio de administrar universidades como si fueran almacenes familiares, dependencias públicas de los tiempos del estronismo que se perpetúan, en base a la política legionaria de planillerismo, es decir, de crear legiones de planilleros para asegurar votos y poder político, estronismo puro, rémoras del pasado, hurrerismo puro y duro a favor del único líder del momento.

    Quiero aportar mi grano de arena a los universitarios en pie de protesta, porque me parece que actúan de forma ingenua, de acuerdo a una mala interpretación de la tradición popular; me explico, si a los chanchos les tiramos margaritas, se las comen, como si fueran yuyos, sin apreciar la diferencia estética entre una flor y un poco de pasto.

    Si a los chanchos universitarios anquilosados en los chiqueros de las universidades nacionales –en la próxima hablaremos de los chanchos en los chiqueros de las universidades privadas–, les tiran papel higiénico, ni de lejos piensen que van a tratar de higienizarse. Por el contrario, van a capitalizar el papel higiénico gratuito, venido de arriba, para incorporarlo al presupuesto, ahorrando la compra para los baños universitarios y capitalizando a su favor el regalo obtenido de los generosos estudiantes.

    Los cuestionados popes universitarios, le van a dar buen uso al regalo estudiantil, aunque no precisamente el de higienizar o limpiar la mierda de las vetustas y corruptas casas de estudios, hoy devenidas almacenes –¡ perdón, almaceneros!–, en boliches de última, donde vender títulos, cargos, apañar a parientes, amantes y correlís, que no van a entender la metáfora de higienizarse. Para ellos no es un problema de higiene, sino todo lo contrario; los que gustan de habitar en el chiquero, no quieren limpiarlo; en el caso de los chiqueros universitarios a los que nos referimos, tirar papel higiénico es más al santo pepe que tirarlos a un chiquero chancheril; los chanchos de la UNA agradecerán el regalo y, en vez de usarlo para higienizarse, lo incluirán, en lo presupuestado para el papel higiénico, e incrementarán más fondos a su bolsillo: es decir, que sin querer queriendo los estudiantes están engrosando más la ya engordada dieta de los hambrientos administradores del chiquero universitario.

    Así que, con las disculpas del caso, paso a dar algunos consejos a los universitarios para que no despilfarren insumos higiénicos tan importantes tirándolos a los chanchos del chiquero universitario:

    Todo producto comerciable que lancen hacia el interior de las universidades nacionales –¡ y no olvidarse de las privadas que van dejando tendales de estafados, en este cambalache en que se ha convertido la enseñanza universitaria!–, será comercializado a favor de los educa-bolicheros y en contra de los pobres universitarios. ¡Y si les tiran bosta, igual van a comercializarla!

    Todo acto de protesta contra ellos tiene que ir bien direccionado, sin equívocos, porque tras décadas de la ley que favorece a los vendedores de títulos, los compradores de educación pagan para ser estafados.

    Amplío la cuestión a los estudiantes secundarios: Las protestas son formidables y deben mantenerse, a contramano del ministro que fuera; pero, dado el costo de las botellitas de agua mineral embotellada, hay que saber bien a dónde y contra quién lanzarlas.

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    Publicado por Anónimo | 18 septiembre, 2016, 6:12 am
  2. El vandalismo estudiantil

    Por Alfredo Boccia
    Se enojaron porque una democrática Asamblea Universitaria no les dio el gusto en lo que pedían; cerraron las entradas del Campus; tomaron el Rectorado; no permitieron la salida de los asambleístas; los escracharon con lenguaje agresivo y se niegan a dar clases.

    Son criticados por quienes sostienen que sus acciones son vandálicas. He escuchado y leído esas opiniones con atención y creo que, en muchos aspectos, son razonables y certeras. Pero debo confesar que, si fuera estudiante, sería uno de esos vándalos.

    Si no fuera por esos turbulentos manifestantes, las muy respetables autoridades de la Universidad Nacional de Asunción continuarían con el mismo rumbo institucional de hace años. Es decir, seguirían acumulando salarios extravagantes; contratando amantes, chongos, parientes y operadores partidarios; acosando alumnos/as y empujando los niveles académicos hacia lo más bajo que se recuerde.

    Sí, estaría entre esos vándalos, porque las claques que se apoderaron de casi todas las facultades –mezcla de gerontes inescrupulosos y avivados de tierna podredumbre– no cambiarían nada sin sentir un poco de miedo o vergüenza. El “UNA no te calles” del año pasado los asustó bastante, pero no fue suficiente. Cuando la presión amainó, se las arreglaron para que todo siga igual. Mientras las negociaciones se alargaban, volvieron a poner decanos complacientes, a edulcorar sumarios y, lo más importante, bloquear los puntos clave de la reforma del Estatuto.

    Sería de ingenuos pensar que harían los cambios por su propia voluntad. Como antes, intentaron atemorizar, consiguiendo una fiscala de San Lorenzo que prestamente ordenó la detención de cuatro dirigentes estudiantiles. Se trata de Viviana Riveros, acusada de “cajonear” desde hace casi un año la investigación sobre el uso que le dio el intendente de San Lorenzo, Albino Ferrer, al dinero del Fonacide. Ella también tuvo que recular, pues la muchedumbre juvenil asustó más. Porque, si no rugieran, a buena parte de los profesores les hubiera encantado expulsar a esos estudiantes de “su” Universidad.

    Reconozco que ellos tienen razón cuando apuntan que en casi todas las universidades del mundo la representación estudiantil no es muy alta. Pero lo que no dicen es que se llegó a esta lamentable situación porque ellos manejaron la Universidad prácticamente solos. Una mayor presencia de estudiantes y graduados balancearía la voluntad inmovilista de ese estamento académico.

    La supuesta prepotencia estudiantil ocurre porque, por vías normales sus reclamos jamás serían escuchados. La realidad los obliga a perder clases. Por eso yo también estaría entre esos vándalos.

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    Publicado por Anónimo | 17 septiembre, 2016, 7:11 am
  3. La mayor privación de libertad es robar la educación
    16 Sep 2016

    Por Pablo Noé

    En el ejercicio del periodismo, como elemento para la construcción de la democracia, lo que implica convivir en el disenso, uno de los referentes más polémicos con los que converso con cierta frecuencia es el Dr. Leandro Prieto Yegros. El dirigente colorado tiene un mérito que es indiscutible, fue uno de los pocos que se mantuvo stronista después del golpe del 89 y lo asume públicamente.

    Este era, efectivamente, uno de los motivos que me lleva a buscarlo como referente, discutir sobre la dictadura que él intenta defender con sus argumentos. Con el doctor, en lo único que coincidimos es en nuestro cariño hacia el Deportivo Recoleta, el mejor club del planeta, que está saliendo de la cuneta; después en casi nada. A pesar de ese disenso, él respeta mis posiciones y yo las suyas.

    De las interminables discusiones que tuvimos públicamente, obtuve una serie de conclusiones, que en nada variaron mi postura contra el régimen sangriento y miserable de Alfredo Stroessner, que él intenta justificar. De todas las cuestiones que extraje de esas charlas, voy a emplear una para describir una realidad actual del país. Decía Prieto Yegros que “la historia no puede cortarse como un queso”, refiriéndose a que el análisis de un hecho debe darse en un contexto geopolítico y social específico.

    En tiempos de crisis en la Universidad Nacional de Asunción, me gustaría dar una mirada global al conflicto, que en estos días tuvo un incidente que casi desvió el foco del asunto para reducirlo a una cuestión legal. El martes pasado finalizaba la asamblea universitaria que consolidó un esquema en donde la paridad de estamentos se dejaba de lado, y los estudiantes quedaban con una participación residual y casi testimonial. En el reglamento se establecía una distribución inequitativa, los docentes y egresados no docentes poseen mayoría propia para decidir sobre el destino de la casa de estudios más importante del país.

    Finalizado el acto, estudiantes que se manifestaban frente al local donde se realizó la asamblea, impidieron la salida de los participantes. Esto derivó en una orden fiscal de detención de los dirigentes, acción que posteriormente fue desechada. También hay que mencionar que horas después los asambleístas, se retiraron sin mayores inconvenientes. En el punto álgido de estos incidentes, las opiniones giraron en torno a la legalidad del acto de protesta y la decisión del Ministerio Público.

    Como decía inicialmente, la historia no puede cortarse como un queso, es decir, no se puede dejar fuera del análisis la situación histórica de la UNA, con un presupuesto que por años fue dilapidado en beneficio de unos pocos. Esta realidad derivó en una movilización de alumnos que repudiaron estos hechos de corrupción lo que implicó una barrida de las principales cabezas de la institución. Allí se instaló un proceso que tenía como fin, una transformación profunda de la gestión académica y administrativa del ente.

    A un año de los hechos, lo que aparentaba una causa común para todos los paraguayos sigue con un proceso judicial lento. En la institución el gatopardismo se instaló cambiando de nombres, con un esquema que sigue intacto. El trabajo de transformación real quedó trunco cuando se dejó de lado la participación cualitativa del sector estudiantil.

    Entonces, más que pensar en la legalidad de los hechos, el punto de debate debe centrarse en la legitimidad de las acciones que buscan consolidar un diseño que derivó en casos de corrupción, en disminución de la calidad educativa, en privilegiar a claques; lo que en su momento generó la indignación de la gente que pidió que la UNA no se calle. Es decir el cambio debe ser integral, apostando a un futuro mejor para los estudiantes y en consecuencia para toda la sociedad.

    La tajada de queso me dice que la mayor privación de libertad es robar la educación. Mirando el escenario general, es impostergable una transformación integral de la UNA. Los estudiantes nos están marcando este camino. Los otros nos demostraron que para nada son confiables.

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    Publicado por Anónimo | 16 septiembre, 2016, 8:32 am
  4. La educación puede esperar; la corrupción, tan campante
    16 Sep 2016

    Un año después de la explosión del movimiento #Unanotecalles y del escándalo público que produjo la denuncia y constatación pública de tremendas y generalizadas irregularidades, abusos administrativos, planillerismo, despilfarro y desvío del dinero público destinado por la nación a la Educación Superior en la Universidad Nacional, convertida en modelo de corrupción generalizada en vez de centro de capacitación y formación de la juventud, el Ministerio Público presenta acusación contra el ex rector Froilán Peralta, acusado por el fiscal de Delitos Económicos y Anticorrupción Martín Cabrera, quien pide juicio oral para él y otras cincuenta personas involucradas en la causa, por cobro indebido de honorarios.

    Es solo una parte de las denuncias realizadas y abrumadoramente ventiladas públicamente y comprobadas con suficientes documentos, filmaciones, publicaciones y actuaciones públicas de funcionarios, como la destrucción de documentos públicos a la vista de la inmensa audiencia de las televisoras nacionales, desde abuso de autoridad y malversación hasta acoso sexual.

    Contrasta la rapidez con que actuó la Fiscalía el pasado martes, con la presencia de tres fiscales para intervenir en el campus universitario, que había sido tomado por los estudiantes, impidiendo a las autoridades que salieran del recinto sin dar una respuesta a sus reclamos, lo que fue calificado, con el eco de algunos medios de prensa, de secuestro, poniendo a los estudiantes protestatarios al nivel del EPP, lo que parece bastante exagerado cuando se “secuestra” cotidianamente a ciudadanos, cerrando el tránsito, sin que puedan cumplir con sus labores, necesidades y hasta urgencias, clausurando rutas nacionales e internacionales, paralizando la circulación con camiones o taxis copando la vía pública, “secuestrando” a cuantos circulan por las ciudades o por las rutas… Si hasta se ha secuestrado más de una vez a los parlamentarios, sitiando el Congreso Nacional sin que haya habido imputación alguna.

    En fin, que parece un poco exagerado que en escaso lapsus de tiempo los fiscales intervinieran con firmeza y hasta imputaran a ocho estudiantes, ligereza que les obligó a desimputarlos casi con la misma celeridad.

    No se trata de criticar a la Fiscalía por lo que hace –¡Ojalá interviniera siempre con la celeridad que exige cada caso!–, sino por el contraste, por la vara con que se mide cada caso y el tiempo que se emplea para mover el aparato judicial, tan pesado y lento, como ligero y veloz, de acuerdo “a la cara del cliente”.

    El tema es grave, porque la vara lenta con que se procedió contra la corrupción, causa de las protestas universitarias, les regaló tiempo precioso a las autoridades, protagonistas de la corrupción que se repusieron y volvieron a tomar las riendas del poder absoluto; y el escándalo público es tan volátil que se apaga con un escandalote que corre por Radio So’o, como volátiles son las redes sociales, que se acaban con unos cuantos me gusta, las mayorías ruidosas también, como los fiscales, estuvieron dormidas por un año; ahora que el ruido es menor hasta se amaga para que los denunciantes terminen en denunciados.

    Eso ha permitido que un año después estemos enfrentando el mismo problema, es decir, que hemos perdido no solo un año de estudios de miles de estudiantes, sino un año para reparar el despilfarro y que los fondos del Estado, que tanto se estudian en el gabinete económico, que tanto se discuten en la Comisión Bicameral del Congreso, que tanto nos faltan, sigan teniendo un agujero enorme por donde se desparrama y despilfarra la plata de la educación.

    Es de esperar que la Justicia ahora funcione con celeridad, con la que actuó contra los estudiantes; si bien la “toma” de universidades con gente adentro es una falta, aunque sea justa la causa, el despilfarro del dinero público es un delito grave, y cuando atenta contra los compromisos fundamentales de la nación, tiene el agravante de ser delito de lesa patria.

    http://www.lanacion.com.py/2016/09/16/la-educacion-puede-esperar-la-corrupcion-tan-campante/

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    Publicado por Anónimo | 16 septiembre, 2016, 8:28 am
  5. Criminalizar la lucha de los estudiantes es un grave error

    La decisión de la fiscala Viviana Orrego de imputar a 8 dirigentes universitarios y de librar órdenes de captura contra 4 de ellos, acusándolos de haber privado de su libertad a asambleístas de la UNA, constituye una innecesaria criminalización de la lucha estudiantil. En un país en donde a la Fiscalía y a la Justicia se les reprocha su inacción ante capos narcos y políticos corruptos, la celeridad demostrada para abrir una causa contra quienes reclaman una mejor educación y una universidad más democrática es un grave despropósito que instala la sospecha de connivencia con la privilegiada claque que se resiste a los cambios. Aunque luego se haya levantado la medida, esta ya queda como otro pésimo precedente de una Justicia cómplice.
    A un año de la histórica movilización estudiantil conocida como #UNAnotecalles, que había despertado la entusiasta adhesión de un amplio sector de la sociedad, las propuestas de los alumnos para reformar el Estatuto de la Universidad Nacional de Asunción se han topado con las alevosas maniobras de una claque conformada por autoridades y docentes, decidida a frenar cualquier cambio y a mantener sus privilegios.
    Una vez más, el rector, el vicerrector y los docentes que conforman mayoría en la Asamblea Universitaria –en la sesión del miércoles– se han burlado de los estudiantes que buscan una representación más equilibrada, rechazando a través del voto tipo aplanadora las propuestas de reforma que habían sido elaboradas en una mesa negociadora durante varios meses, aprobando otra propuesta, fabricada a espaldas de los alumnos, que mantiene la supremacía absoluta, con el mismo modelo autoritario, corrupto y mediocre que se viene sosteniendo desde la época de la dictadura.
    Ante esta avivada, los estudiantes reaccionaron con su único y mejor recurso: una movilización y presencia masiva en torno al edificio del Rectorado de la UNA, obligando a que las autoridades y los asambleístas, a quienes consideran “traidores” a su causa, tengan que abandonar el lugar pasando entre una larga fila de alumnos, sometidos a la acción política conocida popularmente como escrache o vergüenza pública.
    Esta situación fue caracterizada por la fiscala Viviana Orrego, de San Lorenzo, como un delito, al proceder a abrir una causa penal contra personas innominadas por “privación de libertad”, en la misma tarde del miércoles, anunciando la imputación de 8 dirigentes estudiantiles y ordenando la detención de 4 de ellos: Paola Pusineri, Amalia Ríos Garay, Fernando Krug y Herbert Segovia Lohse.
    Esta medida de criminalizar una importante lucha estudiantil, que amenaza los intereses de una claque enquistada desde hace mucho tiempo en el manejo arbitrario de la universidad, constituye un grave error, ya que recuerda a prácticas muy frecuentes en épocas de la dictadura, en que toda movilización social era vista como un delito.
    Sobre todo, en un país en donde a la Fiscalía y a la Justicia se les reprocha su inacción ante capos narcos y políticos corruptos, la celeridad demostrada para abrir una causa contra quienes reclaman una mejor educación y una universidad más democrática resulta un grave despropósito, que instala la sospecha de connivencia con la privilegiada claque que se resiste a los cambios. Aunque luego la fiscala Orrego haya reconocido el error y haya decidido levantar la medida, esta ya queda como otro pésimo precedente de una Justicia cómplice de los poderosos.

    http://m.ultimahora.com/criminalizar-la-lucha-los-estudiantes-es-un-grave-error-n1024196.html

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    Publicado por Anónimo | 15 septiembre, 2016, 7:26 am
  6. Cambios en la UNA

    Posteado por Edwin Britez el 14-09-2016

    Lo que sucede en la Universidad Nacional no es un debate y mucho menos una reforma. Es apenas una reacción de una mayoría que se siente dominada y en algunos casos tal vez violentada, no en esta circunstancia sino a través del tiempo. Esa mayoría comenzó una tarea antes y la dejó sin terminar al tumbar al rector y su claque, pero se dio cuenta que el cambio no significó nada si no intentaba una reforma.

    La UNA tuvo indudablemente sus etapas heroicas y en contrapartida sus períodos de genuflexión ante el poder político externo, además de las trincheras imbatibles en determinadas áreas. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha acentuado la naturaleza dominante de la elite académica, especialmente sobre el estudiantado y docentes no vinculados políticamente a la cúpula.

    Si bien es cierto que cíclicamente hay reacciones estudiantiles en contra de la armadura montada en torno a las “autoridades” de la univesidad, ellas casi nunca pasaron de ser meramente testimoniales, aunque críticas y contestatarias. De paso debe recordarse que no es la primera vez que los estudiantes bloquean la salida del “demos superior” por decisiones contrarias al interés estudiantil.

    No obstante, como lo dice el profesor Antonio Cubilla la rebelión estudiantil es un factor necesario para impulsar los cambios; lo es aquí como lo fue en otras partes, y si de vez en cuando no se produjera la “rebelión en la granja”, los dueños dominantes de este negocio echarán a perder totalmente la institución creada para el fomento de la pluralidad, la diversidad, la sabiduría y la universalidad, transformando con su actitud de dominio el ideal de una universidad democrática en una autoritaria y corrupta.

    Hasta el estallido el año pasado del movimiento #UNAnotecalles, la participación universitaria era un chiste, ya que estaba sometida al humor de la claque, la cual introdujo al recinto autónomo de la universidad las prácticas politiqueras y corruptas, propias del exterior. Así vimos facultades muy parecidas a seccionales o comités partidarios, decanos similares a políticos prebendarios que en vísperas de elecciones “contribuían” con los movimientos de sus protegidos con cupos de combustibles, bebidas y comidas para disfrutar hasta el triunfo, además de disponer de rubros para leales y familiares, conceder obras y servicios a sus amistades, exactamente a como se comportan sus padrinos políticos.

    En estas condiciones era difícil si nó complemente imposible que el estudiantado siga depositando su confianza en las “autoridades académicas”, dejándolas hacer lo de siempre y por el otro lado que continúe cerrando los ojos a los brotes de rebeldía de sus pares. Tenía que llegar el momento y tiene que terminar la violencia sutil ejercida desde arriba de la universidad así como terminó la violencia física de los estudiantes en contra de los miembros de la asamblea.

    Y conste que cuando hablamos de autoritarismo, corrupción y dominio de la UNA de los más fuertes contra los más débiles, de ninguna manera estamos insinuando que las privadas son mejores por no registrar situaciones de rebeldía. Por lo menos en la UNA existe espacio para organizarse y protestar, aunque lo ideal sería que el demos desarrolle una vida comunitaria en un ambiente de democracia, transparencia y responsabilidad, donde los profesores enseñen con la palabra y el ejemplo y los estudiantes correspondan esa excelencia con la conducta.

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    Publicado por Anónimo | 15 septiembre, 2016, 7:07 am
  7. La apatía e indiferencia de los jóvenes ayuda a los corruptos

    Se cumple estos días un año del inicio de la magnífica gesta protagonizada por los estudiantes universitarios, quienes iniciaron en la Universidad Nacional de Asunción UNA, una verdadera revolución, que se expandió también a la Universidad Nacional del Este UNE y otras casas de estudio superior del interior del país. Pero, más que esto, lo que le dio fuerzas a la iniciativa no fue tanto su tamaño y expansión cuanto la veracidad de sus denuncias, que forzó finalmente las renuncias del rector de la Universidad Nacional de Asunción y de varios decanos, así como el cuestionamiento formal de funcionarios privilegiados por estos.
    Lamentablemente el impulso de los jóvenes se aplacó después de estos resultados, a medida que la cercanía del final del año lectivo les imponía la atención a sus estudios y exámenes. Circunstancia que era, precisamente, la esperada por las autoridades y docentes universitarios corruptos, ineptos o eternizados en sus cargos, para reacomodarse y proseguir con el mismo estilo de siempre, gozando de sus viejos privilegios y considerándose propietarios de sus cargos, cátedras y posiciones, vicios que, infelizmente, hace ya muchas décadas se arraigaron y continúan en esas casas de estudio sostenidas por el Estado.
    Ahora, en Asunción fueron retomadas las protestas, con justa razón, sin embargo, en la UNE, reina un silencio sepulcral, probablemente causado por el duro “castigo” infligido a estudiantes de la Facultad de Filosofía, quienes fueron “condenados” a permanecer un año sin poder seguir sus estudios, por decisión de los directivos de la FAFI.
    No olvidemos que existen varias clases de jóvenes en nuestra sociedad; están los que se dedican exclusivamente a estudiar, los que estudian y trabajan, los que concurren a un centro educacional solo por obtener un diploma, los que trabajan pero no estudian, los que no estudian ni trabajan –los “ni ni”– porque carecen de medios o no les interesa esforzarse, los que no encuentran en qué ocuparse, y otros. Pero todos ellos tienen un destino común: son quienes determinarán el futuro del Paraguay, porque pronto reemplazarán, forzosamente, por la mera imposición de las sucesiones biológicas, a quienes actualmente gobiernan el país, a los que invierten en la economía y dirigen la producción, a los que orientan la dirección general de los talentos humanos y señalan a las mayorías los caminos a seguir.
    Por consiguiente, la suerte de nuestro país dependerá de cuáles de estos grupos o tipos de jóvenes sean capaces de aumentar su número, de fortalecerse moralmente, de imponerse intelectualmente, de liderar las organizaciones políticas y sociales, y de integrar a los sectores juveniles socialmente negativos o marginales, a las normas legales y de convivencia civilizada.
    La juventud estudiosa de todo el Paraguay, perteneciente a cada uno de los niveles superiores de enseñanza, sin distinguir entre instituciones públicas, privadas, subvencionadas, etc., tiene que organizarse de tal forma a constituir un cuerpo lo suficientemente apto como analizar e imponerse integralmente de la situación de la educación superior en nuestro país, en su estado actual, con el fin de cooperar en lo que sea necesario para que la misma comience a elevarse al nivel de calidad que requerimos, para que logremos en una generación, al menos, empatar el nivel que tienen nuestros países vecinos; que nuestra capacidad de integrarnos con ellos, en igualdad de condiciones, no en calidad de proveedores de mano de obra barata y carente de especialización, como es predominantemente, hasta ahora, sea final y felizmente alcanzada.
    Con un estudiantado mayoritariamente indiferente, el futuro no podrá llevar a este país sino a continuar siendo lo que es hoy en día en nuestro concierto regional: un país de segunda, con profesionales incompetentes, con políticos ignorantes y sectarios, con empresarios sin coraje ni imaginación, con trabajadores sin calificación, en fin, con ciudadanos incapaces de diferenciar y escoger entre buenos y malos candidatos electorales.

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    Publicado por Anónimo | 14 septiembre, 2016, 8:00 am
  8. La educación es el único camino
    13 septiembre, 2016
    Por Carlos Franco

    El 1 de marzo del año 2010 asumía como presidente de Uruguay el exguerrillero José “Pepe” Mujica, y emitía uno de los discursos más recordados de los últimos tiempos, en el cual revelaba que en los años que le tocaría administrar el país emplearía todos los recursos en la educación de su pueblo.

    “Pepe” sostenía que la educación era el único camino para lograr el desarrollo. “Vamos a invertir primero en educación, segundo en educación, tercero en educación. Un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida y es muy difícil que los engañen los corruptos y mentirosos”, señaló hace más de 6 años el político.

    Según medios y analistas uruguayos “Pepe” no pudo cumplir con dicha promesa, por muchos motivos, pero no se puede negar que tenía toda la razón. El longevo exguerrillero tenía la película clara sobre el problema que afecta a su país y a la región, la falta de educación, la misma que tanto nos hace falta a nosotros los paraguayos.

    Según varias investigaciones internacionales, el Paraguay tiene uno de los peores sistemas educativos del mundo. La precariedad educativa que venimos sufriendo hace varios años creó generaciones de personas ignorantes, quienes son estafados en cada elección de autoridades por los corruptos que vaciaron y están vaciando las arcas del Estado con una impunidad que abofetea a todo el país.

    El panorama es negro, pero no todo está perdido en nuestro país, por una sencilla razón. A diferencia de Uruguay acá no fue un político en un discurso la persona que se dio cuenta de que la educación es el camino correcto, en Paraguay fueron los mismos estudiantes que patearon el tablero exigiendo un mejor sistema educativo a las autoridades.

    Los chicos de los colegios que tomaron las sentatas como la medida de protesta, los estudiantes de la UNA que patearon el trasero del rector corrupto, y las buenas intensiones de “Pepe” Mujica nos indicaron las sendas para el desarrollo de nuestro país, en el siguiente orden: educación, educación y otra vez educación.

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    Publicado por Anónimo | 13 septiembre, 2016, 7:33 am
  9. Expo corrupción universitaria
    13 Sep 2016

    Por Toni Carmona

    Aunque no figura en el calendario de las grandes muestras que caracterizan ya a nuestras fuerzas vivas, desde la decana Expo hasta la reciente Expo Norte, pese a su reciente aparición pública, debería figurar la Expo Corrupción lanzada por los estudiantes de la #Unanotecalles, quienes se callaron y se encontraron con que de nuevo habían sido madrugados en la competencia que parecían haber ganado, dado el fervor que despertaron en las graderías nacionales.

    La Expo Corrupción, que debería servir de ejemplo a muchos otros sectores de la vida pública y privada, consistió en instalar en cada facultad carteles con recortes, de revistas y diarios, con los valores y logros más resaltantes de cada una de las instituciones.

    Así que, con el mayor esmero, los estudiantes se dedicaron a recopilar, para su exposición, las publicaciones, las acciones públicas y los méritos de cada una de las facultades.

    Como pudo apreciarse en los distintos stands predominaron los actos de malversación, repartija de rubros, de multiempleos unipersonales, irregularidades administrativas, nombramientos de planilleros con rubros docentes, estudiantes sobornados con prebendas, hasta cantidad de acosos sexuales.

    Dada la fuerte competencia entre los concursantes, los estudiantes decidieron hacer un concurso cuyos resultados, hasta el cierre de esta edición, encabezaban Ingeniería, Ciencias Médicas, Veterinaria, Filosofía, Fada, Escuela de Sociología y Politología, Ciencias agrarias y Facén.

    Como la pugna parece bastante reñida, propongo que los organizadores contemplen un poco más de marketing y, al mejor estilo de los “reality shows”, organicen competencias que pongan a prueba la capacidad de los concursantes, en vivo y en directo, como concurso de ingestión de documentos, teniendo los competidores que mostrar cuántos –y cuan bien masticados, como para no dejar la posibilidad de que algunos fragmentos comprometedores salgan por el otro lado– documentos pueden devorar mientras bajan las escaleras de emergencia o se mantienen encerrados en el auto.

    En cuántos lugares de trabajo, por distantes que estén, pueden trabajar en el mismo horario: los concursantes deberán cumplir sus funciones administrativas, sus exposiciones doctorales, en cada cátedra, todo en el mismo instante trasladándose de una a otra oficina con simultaneidad; o dictar una clase con autoridad, mientras se acosa sexualmente a un o una estudiante, o más.

    Estoy seguro de que los estudiantes, que conocen y padecen el tema diariamente, tendrán más posibles composiciones para el gran Reality ShowMatch Universidad que Bien Baila.

    Como única respuesta al esfuerzo estudiantil, el rector, el vicerrector y todos los decanos de las diferentes facultades hicieron pública ayer una solicitada –aunque nadie la firma con nombre y apellido, debemos suponer que todos están de acuerdo–, “a escasos días de cumplir 127años de vida” ofreciendo diálogo, opiniones y propuestas, “inspiradas en la ética, la democracia y la libertad”.

    ¡Pensar que algunos se declaran preocupados por el retorno del estronismo!

    Así como están las cosas, con rectores y decanos eternos, maestros del rekutu, con universidades saqueadas y paralizadas por el descontento, da la impresión, como dice el canto gauchesco, que San Blas por aquí no pasó.

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    Publicado por Anónimo | 13 septiembre, 2016, 7:19 am
  10. ¡No olvidemos a los estudiantes!

    Por Rolando Niella

    Cuando ocurren sucesos tan trágicos, tal brutales e inexplicables como los asesinatos, perpetrados el fin de semana pasado en el norte del país, que enlutaron y avergonzaron al verdadero pueblo paraguayo, es lógico que otros temas queden opacados por el estupor, el dolor y la cólera con que reaccionan los ciudadanos; sin embargo, algunos problemas son demasiado importantes para permitir que pasen a segundo plano.

    Es por eso que hoy quiero hablar de uno de esos temas: el problema educativo, que en el Paraguay no podemos permitirnos el lujo de dejar de atender, más aún, cuando es evidente la voluntad de la gran mayoría de las autoridades académicas y nacionales de encontrar excusas, dilaciones y cortinas de humo para no atender los reclamos de los estudiantes. Las autoridades de la UNA parecen más propensas a heredar el “negocito” de Froilán Peralta, que a emprender una reforma.

    De hecho, esta semana se ha producido nuevamente, como era de esperar, un incremento importante de las protestas en la Universidad Nacional; nueve facultades están otra vez en paro total y varias más, aunque mantienen la actividad académica, en paro activo. Los alumnos volvieron a rodear el Rectorado.

    Digo que era de esperar una reacción así, puesto que prácticamente ninguno de los reclamos formulados durante la gran rebelión estudiantil del año pasado se ha atendido. Las promesas de reforma resultaron ser solamente triquiñuelas para calmar los ánimos y desmovilizar al alumnado.

    A la hora de la verdad ni siquiera se trató el Estatuto Universitario pactado con los estudiantes, sino otro destinado a que todo quede igual a lo que estaba, que apareció de la nada a último momento, maniobra más digna de politiqueros de cuarta que de autoridades académicas.

    Que los estudiantes tienen razón en sus reclamos no tiene discusión. Además de los evidentes problemas de corrupción, en materia de calidad, desde la educación primaria a la formación universitaria, el sistema educativo paraguayo es territorio de desastre.

    Me he tomado la molestia de buscar algunas de las evaluaciones internacionales sobre calidad educativa y en todos los listados sin excepción, ya sean de nivel primario, secundario o superior, el Paraguay aparece en los últimos puestos y en algunos simplemente en el último lugar absoluto.

    ¿No se les cae la cara de vergüenza a las autoridades académicas? Tal parece que no; tal parece que no tienen la conciencia o no les importa estar destruyendo la enseñanza y, con ella, el futuro de sus estudiantes. De hecho, las evaluaciones del 2016 son peores que las del 2015 y las del 2015 peores que las del 2014. Vale decir: la educación paraguaya no solo está mal, sino que empeora significativamente cada año.

    En mi juventud me ganaba el sustento como docente secundario, más tarde tuve una breve, pero intensa experiencia como docente universitario en la Facultad de Filosofía; así que he conocido las penurias del profesorado, las limitaciones de las instituciones de enseñanza. Pero al menos, incluso en el marco de una dictadura, que prohibía al profesorado “contrera”, había una voluntad de enseñar y mejorar, que a la vista de las protestas de los estudiantes y de las cifras de las instituciones internacionales que evalúan los resultados del sistema educativo, hoy no existen.

    Países más pobres que el nuestro, tienen más y mejor formación para sus nuevas generaciones; porque invierten en educación y no tienen, por ejemplo, meses dando vueltas a una ley de emergencia educativa que debiera haberse aprobado de inmediato.

    A la larga, son esos países los que prosperan porque el progreso de las naciones es proporcional al progreso de sus ciudadanos, y ese crecimiento personal depende, hoy por hoy, más que en ninguna otra época de la historia, de la formación promedio que reciben sus jóvenes.

    ¡No olvidemos a los estudiantes! No debemos perder de vista que es nuestra obligación de ciudadanos respaldar a esos jóvenes que claman por aquello a lo que tienen derecho y se les está negando: una buena formación.

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 7:14 am
  11. Primavera estudiantil II

    Por Antonia Delvalle Castillo

    Llegó setiembre y de nuevo los estudiantes universitarios se movilizan como hace un año para reclamar las necesarias reformas en la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

    Tras una gran protesta, en el 2015 lograron la renuncia del rector, Froilán Peralta, quien había instalado un sistema político prebendario y clientelista, corrupto en la institución. Ya incluso desde los años que se desempeñó como decano de la Facultad de Veterinaria.

    Por efecto dominó, otros decanos y funcionarios sospechados se vieron también forzados a dejar sus cargos.

    Actualmente los estudiantes luchan para que se aprueben cambios que consideran más que necesarios en el estatuto que rige a la principal universidad estatal, que tiene además doce facultades.

    Los alumnos pretenden que los decanos solo puedan ser reelectos por una vez, para evitar que se perpetúen en sus funciones. Según sostienen esa perpetuidad es la causal de la tiranía en la UNA.

    Asimismo, quieren que los rubros docentes no se utilicen más para otros menesteres, como pago de secretarias “vip” y el contrato de otros funcionarios administrativos.

    Un punto innegociable para los líderes estudiantiles es la paridad en la conformación de los órganos de gobierno.

    Es decir, que los estudiantes aumenten su número de representantes para estar en igual número que los miembros docentes, y los egresados no docentes, tanto en el Consejo Directivo de su facultad como en el Consejo Superior Universitario y la Asamblea Universitaria.

    Si bien estamos en democracia, eso no implica que los estudiantes deban estar de igual a igual ejerciendo el gobierno de la UNA.

    Existen los mecanismos para ser fieles contralores como hasta ahora lo han sido, cumpliendo un relevante papel para evitar que se vuelvan a cometer los mismos vicios que causaron ya bastante daño a la educación superior.

    La paridad no debe ser excusa para parar las facultades y perjudicar a sus pares. Pues la UNA no es solo de los estudiantes. Es de todos y cada uno de los que forman parte de ella, de una u otra manera.

    La tarea del alumnado es estudiar, además de ser fiel custodio de la honorabilidad de su universidad.

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 7:11 am
  12. LAS OTRAS IDEAS DEL PARO
    FERNANDA CHAMORRO
    El paro estudiantil llevado a cabo por alumnos de varias facultades de la Universidad Nacional de Asunción, va creciendo día a día, cuanto más jóvenes se organizan para luchar por el cambio en las bases, tomando como primer eje al estatuto.
    Dicho paro ya ha sido analizado principalmente desde dos perspectivas: la que atenta contra el calendario y el desarrollo normal de clases, poniendo en peligro el aprendizaje formal; y la visión de jóvenes que siguen predispuestos para la causa. Algunos, a diferencia de la primavera del 2015, ya no se atreven a lanzarse a paro, pues experimentaron desajustes en las clases, cuyas consecuencias sintieron a principios de este año.
    Para cierto sector, esta postura no significa estar en contra de la reforma en la alta casa de estudios; por el contrario, se podría definir como un declive en el cambio que fervientemente era buscado hace un año.
    Los estudiantes desean y apoyan la reforma, pero las estructuras del pensamiento en ellos han mutado y hoy se encuentran con herramientas mejoradas, con la visión más amplia y con una postura asumida que difiere un tanto.
    Pero este cambio, tiene su desventaja. La falta de diálogo, unanimidad y por sobretodo, respeto a la democracia en el círculo universitario, podría quebrar el proceso de cambio que pretenden. Esto sucede cuando un grupo mayoritario decide llegar a instancias del paro académico por mayoría de votos, pero una minoría no sigue lo seleccionado y acude igual a clases, firman su asistencia y hacen oídos sordos a la realidad que se encuentra en frente.
    La imagen que dejan de esta manera frente a la opinión pública y principalmente frente a quienes no desean que los anhelos de transformación en la Universidad se cumplan, es la de un grupo resquebrajado, al cual resulta más sencillo disuadir.

    A estos efectos debemos preguntarnos, ¿Cuál es la universidad que como estudiantes y ciudadanos comunes deseamos? Es necesario obtener una universidad con un cambio que esté a altura de las luchas que se vienen viviendo desde hace un año, es decir, un cambio en la base de toda la estructura que rige en las facultades de la institución; que sea un espacio en donde los alumnos reflexionen y expresen sus opiniones con sentido crítico pero al mismo tiempo, respetando tanto a profesores, alumnos y autoridades, con leyes que beneficien a todos. Y por sobretodo, necesitamos construir una universidad con sentido de unidad, en donde se practique la democracia con actitud ética, manteniéndose firme ante las decisiones; sin dejar que la desinformación e intereses ajenos nos aten a pensamientos que pueden quebrar la unidad y la empatía que ha sido construida desde la primavera del 2015.

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    Publicado por Anónimo | 2 septiembre, 2016, 8:14 am
  13. El paso del tiempo y nuestras urgencias
    02 Sep 2016

    Por Juan Luis Ferreira

    Los estudiantes de la UNA están introduciendo la discusión de la “revocatoria de mandato”. Figura polémica, imperfecta, pero interesantísima de analizar en un país en el que todos nos atornillamos a las sillas, que ni siquiera son nuestras. Algunos queremos creer que somos eternos y una de las argucias para autoconvencernos que somos siempre necesarios es lograr que los problemas sean eternos.

    Reflexionemos sobre algunos ejemplos de lapsos de tiempo, más o menos aproximados: para consolidar un nuevo rumbo, Singapur, Taiwán y Corea del Sur necesitaron entre 50 y 70 años; Chile trabajo 20 años para exportar a Europa sus productos estrella; para ser referencias en educación, Chile y Costa Rica no durmieron 20 años; para ser referencia mundial de innovación y tecnología, Israel se preparó 30 años; y pasaron 20 años para que la carne paraguaya de exportación tenga competitividad mundial.

    Desde el siglo pasado, todos los ejercicios para llegar a un Paraguay sosteniblemente mejor han hablado del 2030, como mínimo, siempre y cuando se den las acciones y los resultados correctos. Quizás números desmotivantes, pero sería aún más grave retroceder. En resumen, la paciencia y la perseverancia son obligatorias.

    Es una gran época para medir el patriotismo, y no por la selección nacional y las Eliminatorias, sino porque se habla del Presupuesto General de Gastos de la Nación.

    Quizás aparezcan, como todos los años, aparecerán los gastos rígidos, acuerdos colectivos, derechos adquiridos, cartas orgánicas, obligaciones internacionales, y manifestaciones públicas. Todos estos términos aluden a aspectos válidos y respetables pero también sirven de pretextos perfectos para que todo sea legal, todo siga casi igual y también para que no se pueda hacer ninguna mejora inmediata, como por ejemplo, que la tercera parte de la policía deje de estar acuartelada.

    En la próxima discusión del Presupuesto 2017, lo que no podemos pedir es tiempo. No lo permiten nuestras urgencias. Si la corrupción, la impunidad, la salud y la inseguridad necesitan 2 o más períodos presidenciales, ¿qué hacemos mientras tanto? Necesitamos conciliación y coraje para que este año se sienta el juramento ante Dios y el compromiso con la Nación.

    Nuestro mayor desafío no es disminuir la pobreza ni la ignorancia, es vencer nuestro egoísmo. Lo afirmo inspirado en las palabras de la Madre Teresa. El egoísmo que hace que 14 conceptos de beneficios nos parezcan irrenunciables a algunos funcionarios públicos y el egoísmo que hace que muchos empresarios estemos aún muy lejos de propiciar un marco de comercio justo. El egoísmo que hace que cuando hacemos una factura le carguemos el IVA a nuestro cliente, con razón o sin ella, y sin preocuparnos si puede deducirlo.

    Que Dios nos ilumine para mejorar nuestros exámenes de conciencia, tomar las decisiones correctas y usar adecuadamente el dinero ajeno.

    Fuente: es.aleteia.org

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    Publicado por Anónimo | 2 septiembre, 2016, 8:01 am
  14. Debe primar el diálogo para superar la crisis en la UNA

    A casi un año de la recordada revuelta estudiantil #UNAnotecalles, los alumnos han vuelto a tomar el local del Rectorado y mantienen a 11 facultades en paro, descontentos porque sus demandas no son tenidas en cuenta en la elaboración del nuevo Estatuto y en la elección (o reelección) de decanos y autoridades universitarias, que repiten las mismas estructuras arcaicas y dictatoriales que ellos pretenden cambiar. La nueva crisis desatada lleva a otro estancamiento en el proceso educativo, que solo podrá superarse si los sectores enfrentados acceden a dialogar y hallar puntos de coincidencia. El país necesita una nueva universidad, más democrática, pero también con más calidad académica.
    A pocos días de que se cumpla el primer aniversario del inicio de la gran revuelta estudiantil conocida como #UNAnotecalles, el ambiente en el Campus de la Universidad Nacional de Asunción, en San Lorenzo, ante el local del Rectorado y en la mayoría de las facultades, empieza a ser otra vez muy similar al de aquellos días que conmovieron no solamente al mundo universitario, sino a toda la misma sociedad paraguaya.

    El miércoles, tras una sesión del Consejo Superior Universitario (CSU), que rechazó la propuesta de los estudiantes de llamar a una sesión extraordinaria de la Asamblea Universitaria para el viernes 9, decidiendo fijarla para el martes 13, los alumnos reaccionaron tomando nuevamente el local del Rectorado y reeditando la acción de protesta conocida como el cordón de la vergüenza, al obligar al actual rector, Abel Bernal, y a las demás autoridades a abandonar el lugar a través de un pasadizo en medio de la marea juvenil, en la que resultaban escrachados (repudiados) públicamente.

    El descontento de los estudiantes surgió primeramente porque en la mayoría de las facultades se procedió a reelegir a decanos y a otras autoridades universitarias sin tener en cuenta la participación del alumnado.

    Posteriormente, el miércoles 24, la Asamblea Universitaria desechó el proyecto elaborado durante meses por la comisión especial con los estudiantes y aprobó otro proyecto metido a último momento por el vicedecano de Derecho, Osvaldo González, lo cual fue considerado una traición a los principios del movimiento #UNAnotecalles.

    Hasta ayer ya eran 11 las facultades en paro: Ingeniería, Ciencias Médicas, Politécnica, Ciencias Agrarias, Ciencias Veterinarias, Facen, Filosofía, Fada, Ciencias Económicas, Trabajo Social, Derecho y Odontología.

    Lamentablemente, las actuales autoridades universitarias, que han obtenido sus cargos tras la crisis provocada por la revuelta de setiembre de 2015, pretenden seguir imponiendo el modelo de una universidad autoritaria y desfasada, que ya ha sido rechazado por la mayoría de los estudiantes.

    Ello significa que la transformación de la universidad, en busca de una mejor educación, solo se dará si los estudiantes siguen movilizados y presionando en forma permanente.

    La nueva crisis desatada lleva a otro estancamiento en el proceso educativo, que solo podrá superarse si los sectores enfrentados acceden a dialogar y hallar puntos de coincidencia.

    El país necesita una nueva universidad, más democrática, pero también con más calidad académica.

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    Publicado por Anónimo | 2 septiembre, 2016, 7:40 am
  15. ¿Habrá más #UNAnotecalles?
    Por Sergio Cáceres

    Por supuesto, el cambio no iba a ser fácil. Luego de la oleada de indignación que significó #UNAnotecalles, varios decanos, consejeros, directores y el rector tuvieron que dejar sus cargos. Parecía que la Universidad Nacional de Asunción (UNA) por fin hallaba un camino para salir de su secular mediocridad y la corrupción de sus autoridades. Pero ese camino, obviamente, debía ser político; es decir, significaba negociaciones, todos los tires y aflojes entre posiciones de estamentos, que para colmo de males están internamente divididos.

    Indefectiblemente, en toda institución educativa son los alumnos los protagonistas. En el caso de la UNA, fueron ellos los que pusieron el pecho para echar a los corruptos. Quedaron sus representantes para proseguir con el proceso y dotar a la universidad de un nuevo estatuto, ley que es clave para realizar una verdadera reforma. Pero surgieron las rencillas, algo muy normal en cualquier conglomerado político surgido en la espontaneidad de la lucha, particularmente cuando debe sentarse a dirimir posturas.

    Pero hay otro factor que todos sabíamos que en un principio iba a ser un obstáculo poderoso: las mismas autoridades. Aunque puestas mediante un consenso, los que ahora gobiernan la UNA se han formado y provienen de la misma estructura corrompida, en mayor o menor medida. No había otra forma, pues reemplazar todos los cuadros con gente limpia es algo imposible. Así que se recurrió a lo que se creyó eran al menos partidarios del cambio, a pesar de que por muchos años venían formando parte de la misma estructura que ahora se combate.

    En síntesis, el proceso de cambio estatutario ha tenido sus altibajos y ahora resulta de ello un distanciamiento de una parte del estudiantado. Las acusaciones van y vienen, pero finalmente el estamento más débil en la mesa es el menos favorecido: los estudiantes. Ahora solo les resta la protesta, es su única fuerza. No debe verse a este estamento como uno conformado por personas infalibles, empiezan a mostrar las miserias que muchos de los directivos ya tienen instaladas por décadas. Pero, repetimos, son ellos los principales protagonistas en toda institución educativa. Es su voz la que debe ser escuchada, por más que sea imperfecta.

    Qué gran falta le hace al país tener una universidad que lidere no solo la formación de sus cuadros técnicos e intelectuales, sino que implemente una política de investigación que repercuta en la sociedad paraguaya a la que debe tanto, que piense las grandes cuestiones del país. La UNA tiene esta gran deuda por su centenaria historia y por su presupuesto. Si ella no es la entidad universitaria líder, menos podemos esperar de las otras universidades públicas y de las pocas privadas que toman seriamente. Ella debe dar el ejemplo.

    Si la condición para que el verdadero cambio se instale en serio en la UNA es otra revuelta similar a la del año pasado, pues bienvenida sea.

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 5:50 am
  16. Atrapados dentro de un automóvil

    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    Nervioso, sudoroso, negándose terminantemente a abrir la ventanilla de su automóvil bloqueado por los estudiantes y a pronunciar palabra alguna ante los micrófonos de las cámaras de televisión que transmitían la escena en vivo y en directo.

    Así se lo veía en la noche del miércoles al rector de la Universidad Nacional de Asunción, Abel Bernal, cuando intentaba retirarse tras la asamblea en la que acababan de dar un golpe de Estado a la reforma del estatuto de la UNA, desechando el proyecto elaborado durante meses por la comisión especial con los estudiantes y aprobando otro proyecto metido a último momento y a contramano por el vicedecano de Derecho, Osvaldo González, que mantiene la misma estructura autoritaria.

    Qué distinto ese Abel Bernal al que asumía su cargo de rector en octubre del 2015, con el rostro sonriente, en la cresta de la ola de la gran movilización estudiantil #UNAnotecalles, aclamado por esa multitud de jóvenes en rebeldía, prometiendo trabajar codo a codo con los estudiantes para reformar la UNA.

    Qué distinto ese Abel Bernal a la imagen de este hombre sudoroso, atrapado dentro de su auto por la misma multitud de jóvenes que antes le gritaban “¡ídolo!” y que ahora le gritan “¡Judas!” y “¡traidor!”.

    Es inevitable asociar la imagen del rector preso en su auto rodeado por la movilización estudiantil, con otra muy similar, hace pocas semanas, del decano de Filosofía, Ricardo Pavetti, también retenido en su auto durante varias horas, tras otra cocinada a espaldas de los alumnos, esta vez para reelegirse en el cargo.

    O con esa otra imagen aún más emblemática, de casi un año atrás, con la funcionaria del Rectorado María del Carmen Martínez apodada “la comepapeles”, también retenida dentro de una camioneta por los estudiantes, luego de haber sido descubierta tratando de destruir documentos de pruebas de la corrupción.

    Si esto sigue así, las imágenes de autoridades y funcionarios universitarios atrapados dentro de un automóvil durante horas por miles de jóvenes indignados se volverá un nuevo ícono de la lucha estudiantil, esas que se graban en el inconsciente colectivo.

    Hay quienes dicen que la acción constituye una privación ilegítima de la libertad, pero qué fiscal puede sostenerlo ante eso jóvenes traicionados por aquellos en quienes confiaron.

    #UNAnotecalles ha sido hasta ahora la revuelta estudiantil más grande y más importante en la historia del Paraguay, una movilización que caló hondo en el alma de gran parte de la sociedad, que despertó el entusiasmo y las ganas de creer en las utopías, la contagiosa sensación de creer que un cambio todavía es posible en este azaroso país.

    Quizás el error de los estudiantes fue pecar de ingenuos, creer que sus nuevas autoridades habrían aprendido la lección y apostarían por un proceso distinto.

    Pero no fue así y allí están otra vez cientos de banderas rebeldes izadas en facultades, rectorados, campus y calles. Allí están otra vez, para enseñarnos una vez más que nada cambia si no lo forzamos a que cambie. Es que así se hace la historia.

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    Publicado por Anónimo | 27 agosto, 2016, 6:35 am
  17. La posibilidad de conocer y el derecho a protestar
    26 Ago 2016

    La rebelión de los universitarios bajo el lema de Una no te calles, que a pocos meses de haberse callado ha vuelto a florecer, sorprendió entonces a muchos que consideraron una sorpresa que los jóvenes universitarios pudieran rebelarse con sentido crítico y madurez, en fin que no estaban atontados ni incapacitados para la protesta, ya que esta sociedad tenía catalogados a sus jóvenes como alocados, farristas y superficiales, características que tienen que ver con la juventud, pero que no necesariamente son excluyentes de la capacidad de informarse, de criticar y de luchar por sus derechos.

    Los estudiantes contaban con una nueva herramienta para luchar, la información. Podían conseguir datos de la mala utilización y hasta la malversación, el despilfarro y el robo de los recursos que el Estado adjudica para las universidades nacionales.

    La sorpresa fue aun mayor cuando estudiantes escolares empezaron a tomar las escuelas protestando contra la inseguridad y la miseria en que estaban dando las clases, totalmente inapropiadas para una buena educación. Los mayores los vieron, sorprendidos, atrincherados en sus escuelas, denunciando las carencias y la malversación de los millonarios recursos que el Fonacide viene aportando para su educación, y que son malversados de forma alevosa y, más grave aún, peligrosa para su integridad y su seguridad.

    Los estudiantes contaban con la información que se venía propalando por los medios del mal uso y el mal abuso de los recursos dedicados a la educación.

    Tal vez no lo hemos aún valorado suficientemente, pero la ley de acceso a la información pública, por tantos años cajoneada y postergada, ha representado uno de los principales avances del actual gobierno. Las informaciones de malversaciones saltaron y siguen saltando en las instituciones públicas, y alcanzan incluso a instituciones privadas, como es el caso de las universidades fraudulentas de garaje.

    Las instituciones no se han dado cuenta aún de que hemos roto con la tradición dictatorial del hermetismo de la administración de los recursos, y se han destapado y puesto en acceso al público las ollas institucionales.

    El hecho de que la Universidad Nacional vuelva a gritar y a protestar responde a que los que manejan las instituciones no se han dado cuenta aún de que hemos roto con la tradición dictatorial del hermetismo de la administración de los recursos, y se han destapado y puestas en acceso al público las ollas institucionales.

    El “destape” venía siendo anunciado desde el inicio de la recuperación de la democracia, pero, lamentablemente, no se había avanzado ni un paso. Hoy las administraciones tienen que estar transparentadas al público como debe ser, aunque aún hay instituciones que tratan de gambetear a la transparencia, como es el caso de los intentos de la Justicia Electoral de esconder lo que ya no se puede tapar con las manos, y de la Universidad Nacional, cuyos directores se niegan a abandonar los privilegios de la administración a su antojo y a beneficio de amigos, correligionarios, amantes, parientes, en vez de dedicar los recursos, con una administración democráticamente abierta a los beneficiarios.

    Es una realidad que sigue teniendo peso en muchas otras instituciones. Es el caso de la Educación, que es materia sensible, y que afecta a la juventud que, por rebeldía propia y por su ímpetu por mejorar protesta y no se calla, y exige transparencia, es decir, rendición de cuentas.

    Nos falta un avance importante para que la transparencia logre su objetivo, que se haga visible a la Justicia, que se acabe con la impunidad. En este tiempo de silencio de la UNA, por poner un ejemplo, es muy poco lo que han avanzado los fiscales en investigar las ollas destapadas. Es decir, que ahora sabemos de la corrupción, pero nos falta empezar a combatir la impunidad.

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    Publicado por Anónimo | 26 agosto, 2016, 6:40 am

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