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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

La “historia oficial” de Horacio Cartes

“Mea culpa”… HC estuvo el miércoles 3 de agosto en Misiones inaugurando sus célebres “obras de gobierno” y en su discurso culpó a la ANR por el largo abandono de la región norteña. Atribuyó al partido el fracaso de su lucha contra el EPP y además reconoció que la “Junta” dio la espalda a la gente por varios años… desde que están los falsos colorados, agregamos nosotros.
Desde que los “coloretes” se adueñaron del poder, el engaño se ha instaurado, se ha institucionalizado. HC no dice la verdad, se escapa, la oculta o la omite deliberadamente. Pretende excluirse de cualquier condena o culpabilidad histórica. De lo ocurrido en estas últimas décadas, no habla ni quiere recordar. Siente urticaria y donde este, prefiere repetir la “historia oficial”, aquella que le contaron y la única que aprendió. Por eso, globaliza o generaliza las evocaciones, exceptuándose.

Hechas las aclaraciones, vayamos a la intrahistoria para individualizar a esos culpables de las últimas décadas. Desde la caída de Don FEDERICO CHÁVEZ, el 4-V-1954, ningún colorado auténtico estuvo en el gobierno, de esto hace 62 años. Y mediante el atracamiento de la ANR por siervos, desertores, traidores, informantes, espías, tránsfugas, contrabandistas, mercaderes, traficantes, lacayos, genuflexos, arribistas, servidumbres, torturadores y asesinos, al partido lo transformaron en una Aldea Nativa de Rufianes.

¡Un garito de malhechores!… así nacieron y se impusieron los “coloretes” (falsos colorados), aparentes, teñidos, postizos, artificiales, apócrifos o paracaidistas, seudoscolorados que alimentaron la componenda y el personalismo bajo la idolatría suprema del tirano ALFREDO STROESSNER, inaugurando el stroessnerismo (stronismo), mientras, los colorados reales, naturales, verdaderos, genuinos, escrupulosos y críticos, fueron arrebatados, expulsados, perseguidos, amenazados, apresados, confinados, exiliados, torturados y desaparecidos.

400.000 colorados de pura cepa fueron alcanzados por el látigo y los coletazos de “coloretes” bajo el patrocinio, aliento y beneplácito del “fürher”. A esta nueva clase creada e impuesta, jamás le importó la gente, la ciudadanía, la sociedad o la colectividad vernácula.

Hace 62 años que el pueblo en general y sobre todo, los colorados originales, vegetan ninguneados con indiferencia, marginamiento, agravio, desprecio y sadismo. Las 6 décadas de apropiación por los piratas, han sido patrañas políticas, ocupación y estrujamiento nacional… comedia, engaño, dolo, falacia, maquinación… ¡Pura barbarie!

STROESSNER MATIAUDA (anticolorado, votó contra el partido y luego lo atropelló imponiendo el stronismo: “colorete”), RODRÍGUEZ PEDOTTI (liberal acérrimo, se tiñó de rosado nebuloso), WASMOSY MONTI (liberal pyta’i), CUBAS GRAU (colorete), GONZÁLEZ MACCHI (colorete), DUARTE FRUTOS (colorete), LUGO MÉNDEZ (mbatara tarara), FRANCO GÓMEZ (liberal kangymi) y CARTES JARA (colorete), todos ficticios… en total, 62 años de hibrides, acomodos, bastardeos y feudalismos para la explotación pecuniaria del poder en detrimento de la república y su población. Es la dinastía “colorete” que se perpetuó en el timón de la nación.

Como se ve, nada de reforma ni agrarismo. ¡Perorata, pura demagogia! Solo el ejercicio de la desigualdad, el malevaje, la apropiación y el acaparamiento de bienes, negocios y tierras por compinches, gavillas, amigovios y forajidos, primaron en estos “gobiernos”. El reino de los vagos y mediocres, donde los quirománticos de la política fueron la élite y el monopolio.

Los inquilinos y timadores del partido, HC y sus antecesores, eluden el pasado y gambetean el presente, convirtiéndose cualquier gesto exhibido en meras pantomimas, al más puro estilo “colorete”, hueco y sin fundamentos, vanos e insípidos. HC junto a todos sus congéneres son culpables de todo el descalabro que sojuzga al Paraguay y de todas las consecuencias que esta genera para las generaciones venideras.

Su “nuevo rumbo” es la reiteración del pasado, del cual no puede apearse. Todos ellos, el grupo de los 8 (últimos presidentes), hicieron de la ANR un simple ÑAKYRA PIRE, un desnudo cascaron, vacío de contenido y sin valor, lejos del sentimiento y consideración de la gente… Y sin embargo, la “historia oficial” sigue mintiendo, diciendo otra cosa.

por Alberto Candia

http://www.abc.com.py/blogs/sin-anestesia-154/la-historia-oficial-de-horacio-cartes-2922.html

 

 

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

34 comentarios en “La “historia oficial” de Horacio Cartes

  1. Teléfono para Boidanich

    Algunos empresarios ven desde afuera al Paraguay como un lugar maravilloso para sus negocios. Además de lo que genuinamente nos favorece, como por ejemplo la tierra para el cultivo, se dan algunos negocios inimaginables. Transacciones que corren en paralelo a nuestra propia situación económica.

    Aquello del Paraguay como paraíso fiscal tiene varias explicaciones. Algunas de ellas dentro de un marco absolutamente legal y otras no tanto. Esto es casi común en zona de frontera y atribuir exclusivamente a Paraguay sería injusto.

    ¿Cómo sostener la hipótesis de un país y una región en crisis con los multimillonarios negocios que se cierran a diario? ¿Se pusieron a pensar cuánto dinero corrió solamente en las operaciones del presidente paraguayo Horacio Cartes? ¿Qué hay detrás de las compulsivas compras de medios, hoteles y negocios de todo tipo?

    Pero quien más me preocupa no se llama Horacio Cartes sino Oscar Boidanich. Para quienes no lo conocen se trata de hombre que debería prevenir y combatir el lavado de dinero en Paraguay. El mismo que nos vigila exhaustivamente ante cada operación bancaria, pero que ni siquiera asoma cuando Cartes cierra operaciones de más de 50 millones de dólares por negocio.

    ¿Es tan buen funcionario Boidanich que nadie lo toca desde el Gobierno de Lugo? ¿O es funcional a los intereses de quienes asumen el poder de turno?

    Reportes del departamento de Estado de USA señalan que entre el 2015 y 2016 el Paraguay es uno de los principales centros de lavado de dinero y tráfico de drogas de la región. Pero a Boidanich, el ministro secretario de Prevención de Lavado de dinero en Paraguay, nadie lo toca.

    Algo está fallando, algo raro pasa cuando nos controlan tan sigilosamente en pequeñas transacciones pero se desentienden de las numerosas y millonarias operaciones del Presidente. Quienes pasaron por el poder terminaron ricos. Todos acusados de hacerse de cuantiosas propiedades.

    Que alguien nos haga un favor y le avise a Boidanich que hay teléfono para él.

    Por Santiago González

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    Publicado por Anónimo | 5 octubre, 2016, 8:36 am
  2. Descabellado, pero no imposible

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    La administración encabezada por Horacio Cartes recibió un “presente griego” por su tercer aniversario: las encuestas que exhibieron una contundente percepción negativa sobre su gestión por parte de la ciudadanía.

    Como respuesta inmediata, los miembros más audaces del Gabinete, lanzaron en actos públicos la idea de una presunta “necesidad” de la reelección del Presidente para continuar “sus obras”.

    Esta semana, gobernadores, intendentes y seccionaleros colorados desfilaron por el local partidario pidiendo apurar los trámites y que el partido respalde sin ambages el proyecto reeleccionario.

    Para un observador imparcial, estos dos hechos, las encuestas y la campaña por la reelección, que iniciaron referentes del cartismo, son incongruentes. Pero la lógica de la comunicación política es que con un tema se tapa otro. Y si ambos se contradicen, mejor.

    El oficialismo pretendía resolver la cuestión de la sucesión presidencial (para cuya definición falta demasiado poco tiempo) sin mucha exposición pública y que al menos hasta fin de este año se publicitara la figura del Presidente inaugurando algunas obras que, al fin y a esta altura, se comenzaban a ver.

    La instalación en la opinión pública de la gran falta de respaldo al Mandatario obligó al oficialismo a cambiar de planes y salir a contrarrestar esta imagen.

    La duplicación de la deuda pública en este gobierno hace imposible que no se tengan algunos resultados tangibles. Sin embargo, los mismos dirigentes colorados señalan que la magnitud del endeudamiento no está en consonancia con las obras que se ven hasta ahora.

    A falta de otra cosa, la gran obra emblemática que exhiben los voceros de este gobierno son las viviendas populares. Señalan que, en estos tres años, se han entregado 10.000 casas, una cifra que supera a la de tres administraciones precedentes, dicen.

    El problema es que, según un cálculo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de julio 2015, el déficit habitacional de ese año llegaba a 1.300.000 viviendas, cifra que incluye a quienes no tienen ninguna vivienda y a quienes la tienen en forma precaria. El déficit real de familias sin casa, según la Senavitat, sería actualmente de 250.000

    Una cuestión significativa es la del impacto de la edificación de estas viviendas en la economía. La crítica de gente ligada al rubro de la construcción es que la gran mayoría de las casas son prefabricadas y no conllevan utilización de materia prima local ni un empleo significativo de mano de obra.

    Otra cuestión contradictoria son las declaraciones del ministro de Salud Tony Barrios diciendo que este gobierno compró medicamentos “a cacharrata” y las interminables quejas de las personas que concurren a hospitales públicos y claman que no hay insumos ni medicinas. La única posibilidad es que estén guardando todo para repartirlo en las semanas preelectorales, cosa que no es del todo descartable.

    En materia de educación pública, la noticia recurrente es la caída semanal del techo (cuando no de toda la estructura) de una escuela en algún lugar del país.

    Con este panorama, puede parecer incoherente que en el Gobierno se hable de la reelección del Presidente.

    Sin embargo, Cartes se ha encargado en estos tres años de minimizar o desmantelar a la clase política, en especial de su partido, y le ha restado mucha de sus fuentes de financiamiento.

    El paso siguiente sería esto que está haciendo. Logra instalarse como la única opción real y posible, y arrastrar a su partido al proyecto de reelección. Eso implicaría una gran e interesante disputa electoral con Nicanor Duarte Frutos y con Fernando Lugo.

    Puede parecer un escenario descabellado, pero las circunstancias impensadas y descabelladas son una suerte de sello de identidad de la política vernácula.

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    Publicado por Anónimo | 25 agosto, 2016, 5:36 am
  3. El “chupín” que va por el rekutu
    24 agosto, 2016
    Por Hugo Barrios

    En las últimas semanas, la palabra “reelección” se instaló en el debate político. Seccionaleros, hurreros, miembros del gabinete del Poder Ejecutivo y, ahora, gobernadores pidieron literalmente a gritos que Horacio Cartes sea reelecto como presidente de la República.

    Qué importa que su administración ya se haya “comido” 11 secuestros, 8 de ellos atribuidos a grupos guerrilleros que vienen marcándole la agenda ni bien asumió el cargo, el 15 de agosto de 2013. La idea de ir por el rekutu no es producto de la improvisación, sino de un proyecto que fue afianzándose con la adquisición de medios de comunicación que vienen maquillando el cada vez más desesperante clima de inseguridad y calamitoso servicio de salud pública que azota al país.

    Las escuelas y colegios públicos se caen a pedazos; mientras, el proyecto HC 2018 va adquiriendo forma, primero, con la solicitud de zoqueteros y autoridades que ven al hombre del “chupín” como el único capaz de quitar adelante al país.

    Mientras Cartes es reprochado en visitas como la de hace días en el hospital central del IPS, sus medios se encargan de darle un toque elegante a los escraches de la gente. Quien hasta ahora recuerda con nostalgia la “fecha feliz” busca seguir atornillado al sillón presidencial por un período más.

    Para ello, está dejando que sus leales vayan haciendo los números en el Parlamento para posibilitar que una enmienda constitucional dé luz verde a una nueva candidatura en los comicios generales.

    El contexto da como para que la reelección presidencial se convierta en una posibilidad constitucional: Paraguay es uno de los pocos países de esta parte del continente que no cuenta con esa figura y la oposición no dio muestras de ser una opción valedera para la alternancia.

    La “selección” HC, así como viene jugando, no está ni como para ir a un Mundial de partido so’o, pero su DT busca seguir en el poder más allá de lo que, por ahora, le permite la Carta Magna. Está claro: el “chupín” se relame de las ganas por el rekutu. Ya tú sabes.

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    Publicado por Anónimo | 24 agosto, 2016, 8:41 am
  4. En el avión de Cartes

    Por Samuel Acosta
    Supongamos que los casi siete millones de paraguayos estamos dentro de un avión y el piloto es Horacio Cartes. ¿Cómo ha sido el vuelo durante los últimos tres años?; la sensación es que ni siquiera despegamos de la pista.

    Pues, aunque los números macroeconómicos muestran aparentes indicadores positivos, la mayoría de los pasajeros de este vuelo sienten que solo se ha beneficiado a ese reducido grupo de personas que va en clase ejecutiva, con menú a la carta y buen vino.

    Los pasajeros desde clase turista para atrás –esos que están en lo micro y son mayoría– escuchan que la inflación está controlada, pero cada día salen del súper con menos bolsas de alimentos; leen que se ha endeudado al país por millones de dólares para obras públicas, pero 90% de esas inversiones, que las pagarán hasta nuestros nietos, aún no traspasan el papel.

    Al piloto que circunstancialmente comanda este avión no le ha faltado nada. Como nunca antes en la era democrática el Congreso Nacional aprobó cuantas herramientas de inversión y créditos externos ha planteado el Ejecutivo; con esto, la deuda pública hasta agosto trepó al 23% del PIB, pero aun no se ven los resultados.

    Los voceros del Gobierno y su grupo de aduladores podrán seguir dando justificaciones técnicas al respecto, pero llama la atención que en los últimos reportes las calificadoras internacionales de riesgo resaltaron que la deuda pública del Paraguay es baja, pero está creciendo a un ritmo acelerado y podría poner en riesgo su nota.

    El propio Cadep, que reúne a renombrados economistas del país, recordó a esta administración que tener cuatro años consecutivos de déficit fiscal, superando el límite de responsabilidad, es peligroso.

    El jocoso vaquero tipo “chupín” de nuestro piloto ejemplifica la situación. Nuestra economía “aparenta” verse bien, pero en realidad está con los bolsillos apretados.

    La última encuesta realizada por ÚH demuestra que a una gran parte de la tripulación se le fue la paciencia, principalmente a los que están al fondo de la nave, a esos a los que el menú les llega frío y con un simple vaso con agua.

    Ya pasaron tres años desde que este piloto tomó los controles del país; es tiempo de que los servicios sociales del vuelo comiencen a alcanzar a todos los paraguayos, ya no queda espacio para la gastada excusa de “estamos mejor que…”. El costo de desatender a la parte más frágil de la tripulación puede significar que en 2018 estos pasajeros decidan cambiar de aerolínea.

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    Publicado por Anónimo | 23 agosto, 2016, 7:08 am
  5. La comunicación de Mr. President

    Por Elías Piris

    Pocas veces en nuestra historia reciente hemos tenido presidentes que “sepan hablar”. Por treinta y cinco años nos gobernó con mano dura un militar parco y frío que las pocas veces que accedía a entrevistas para medios extranjeros (con preguntas digitadas obviamente) tenía que leer las respuestas que le eran escritas por quién sabe qué asesor de prensa y protocolo.

    Lo más curioso de este oscuro periodo es que a pesar de no hablar, Alfredo Stroessner estaba en todas partes. Era el ojo que todo lo veía, el “gran hermano” de la República del Paraguay. Y pensarán “¿qué diablos se cree este pendejo para hablar de una época en la que ni siquiera nació?”. Yo les contesto que solo basta entrar al archivo y mirar los diarios de la época para vislumbrar el control total de ese régimen en las noticias y el sistema propagandístico del stronismo (principal exaltador de sus obras de infraestructura y de la “democracia sin comunismo”).

    La democracia llegó con la libertad de prensa bajo el brazo, lo que obligó al establishment a repensar el tema de la comunicación.

    Haciendo un repaso breve de esta turbulenta transición, podemos concluir que la relación prensa/gobierno continúa siendo una materia pendiente para periodistas y comunicólogos.

    Recién bajo el gobierno de Fernando Lugo (2008-2012), la comunicación se convirtió en política de Estado con la creación de la Sicom y con ello la Televisión Pública, que con sus luces y sombras marcó un hito.

    No obstante, el caso Horacio Cartes es tema de estudio, de eso no hay duda alguna.

    Ya en tiempos de campaña electoral eran notorios los roces entre el empresario tabacalero y los trabajadores de la prensa, situación que se agudizó con su llegada al poder.

    No pocos quedamos perplejos al anunciarse la compra de dos holdings de medios por parte del Grupo Cartes.

    Haciéndolo corto, el esquema comunicacional de los medios de Mr. President es el siguiente: un diario digital para atacar a los políticos opositores y tratar de acallar las voces disidentes, un pasquín de corte popular que hace la misma tarea y en contrapartida un diario de perfil empresarial y económico para exaltar las obras del gobierno desde un punto de vista más “serio”, más técnico.

    Ya no estamos en tiempos del Big Brother. Hoy la gente ya no se traga las artimañas propagandísticas de hace tres décadas y eso es innegable.

    Y si teniendo a disposición radios, periódicos, canales de televisión y una horda de comentaristas falsos en las redes sociales tu figura no puede despegar a tres años de gestión, algo no está funcionando tan bien que digamos…

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    Publicado por Anónimo | 23 agosto, 2016, 7:05 am
  6. El chupín de Cartes

    No hay cristiano que tenga el sistema de mensajería Whatsapp que en esta semana se haya quedado sin recibir al menos un “meme” del polémico pantalón tipo chupín que el presidente Horacio Cartes modeló en los actos que presidió en la ciudad de Pilar, departamento de Ñeembucú.
    Asesores de imagen y conocedores de la moda pegaron el grito al cielo ante tamaño error que requirió el análisis de la fauna y flora de la fashion police criolla.

    Admitamos que es fácil reírnos de los desaciertos ajenos y somos implacables cuando el objeto de nuestras risas es una figura pública. Pero admitamos también que Cartes solito se coloca en el paredón y se hace blanco fácil de las burlas. Citar nuevamente cada una de sus metidas de pata en discursos y declaraciones públicas sería reiterativo y aburrido (“¡má arriba!, ¡má abajo!”, “¡agua!”, “…tiro en las bolas”, etc).

    No es ninguna novedad y menos en estos tiempos en que la cultura de la imagen es la que mayor impacto causa en las personas y es la forma de comunicación no verbal que precede a todas las demás: como te veas influirá inexorablemente en cómo tomen tu mensaje. Con esta variable en mano no se entiende cómo los líderes locales pierden el foco y piensan que mandonear o hacerse protagonistas con declaraciones polémicas es suficiente para hacer demostración de fuerza.

    Expertos en imagen aseguran que respetar los códigos de vestimenta es fundamental para un líder que tiene por objetivo proyectar, entre otras cosas, poder, respeto y credibilidad, cosa que tal vez Cartes sepa pero no aplica. Y es este el punto en que dejamos de reírnos de sus memes… Empezamos a ver que esto no se trata solo de la imagen de un presidente que usa un vaquero tres tallas menos que la suya, no disimula su prominente abdomen y usa mocasines sin media.

    Javier Díaz Mosquera –en su obra Comunicación no verbal– dice que es razonable suponer que, casi siempre, nuestra percepción de los demás está influida en parte por la vestimenta. Otros expertos agregan que quienes lucen prendas inapropiadas son tomadas como poco instruidas o preparadas para las situaciones que les tocan protagonizar.

    Tomando esto, podemos decir que Cartes es una persona poco preparada para la política, el outsider que logró convencer a los colorados, primero, y a la ciudadanía después, de que haría la diferencia, que “pintaba bien”. Y es cierto, tiene algunos aciertos que él mismo se encarga de dejarlos en segundo plano por su empeño en arruinar las cosas.

    Si Cartes no sabe elegir un simple pantalón, y hemos visto que tampoco sabe elegir las palabras apropiadas para hablar en público, menos está preparado para elegir a sus ministros ni para tomar decisiones que lleven a que Paraguay sea tomado en serio ante la comunidad internacional. Estamos a merced de una persona con actitudes de descontrol y excesos sobre su propia imagen que no es capaz de escuchar a un –“simple”- asesor de imagen, si es que lo tiene.

    Así las cosas, nos lleva a pensar que de la misma forma actúa con sus asesores económicos, administrativos, políticos y comunicacionales, desoyéndolos para que luego toda a sociedad enfrente las nefastas consecuencias de sus errores.

    Mientras siga con esa actitud, los ciudadanos no tenemos otra que reírnos –de él y de sus memes– por no llorar porque estamos viviendo en medio de una patética realidad política y en una economía más apretada que su chupín.

    Por Marta Escurra

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/el-chupin-de-cartes-1510637.html

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    Publicado por Anónimo | 22 agosto, 2016, 6:28 am
  7. Oposición unida será o no vencida

    Por Ilde Silvero

    La idea de unir a toda la oposición para intentar vencer al partido en ejercicio del poder ya ha sido puesta en práctica con éxito en varios países. Funcionó bien en Chile para desalojar del gobierno a los seguidores de Pinochet, en Uruguay triunfó como Frente Amplio y, más recientemente, en Argentina, la alianza Cambiemos derrotó al kirchnerismo.

    En Paraguay, tenemos resultados dispares. En comicios municipales, en Asunción la unión multipartidaria hizo ganar a Carlos Filizzola y a Martín Burt, y en las votaciones presidenciales el único caso exitoso fue el de Fernando Lugo en 2008, que empezó bien pero terminó mal porque el principal partido aliado, el PLRA, propició la caída del Presidente antes de que concluya el mandato.

    Ahora ya se están reuniendo formalmente los representantes de varios partidos opositores con la misma idea de enfrentar juntos al oficialista Partido Colorado en los comicios presidenciales de 2018. Como es habitual, la mayor nucleación en el llano, el PLRA, lidera este intento de unión de los de abajo para tumbar a los de arriba por medio de las urnas.

    Hay un primer obstáculo, grande y duro de roer: el Frente Guasu, liderado por Lugo, no asistió a la convocatoria de los opositores y parece tener la intención de correr solo la carrera en pos del sillón de los López. Sucede que los luguistas no pueden olvidar tan fácilmente que los liberales contribuyeron a la destitución de su líder, ¿y ahora hablan de formar una nueva alianza?

    Así, de buenas a primeras, hoy no parece ser posible unir a toda la oposición porque hay dos líderes que quieren ser siempre primero, y no segundo: Fernando Lugo y Efraín Alegre. Aunque de boca para afuera, ambos dicen que es cuestión de conversar y definir con posterioridad cómo se va a integrar la chapa presidencial, es obvio que ninguno de los dos cederá el primer lugar al otro.

    Por ahora, lo más probable es que no escuchemos el eslogan de que “la oposición unida jamás será vencida”. Lo que se puede vaticinar, con los elementos objetivos a mano, es que entrarán en carrera hacia la presidencia del 2018 dos propuestas opositoras con sendos caudales importantes de votos: los liberales y sus aliados, por un lado, y los luguistas y sus acompañantes, por el otro carril.

    ¿Lo anterior facilita el camino a los colorados? Parecería que sí, pero no necesariamente. Los correligionarios de la ANR tienen sus propios problemas internos y, por ahora, es difícil saber si irán todos juntos a las urnas o si parte de los colo’o votarán a candidatos externos, como ya ocurrió en el pasado.

    Las voces del oficialismo que piden la reelección del presidente Cartes cada vez se dejan escuchar más. Este tema es delicado y determinante, de modo que si se aprueba una enmienda o una reforma constitucional, el panorama actual podría variar sustancialmente y habría que hacer un nuevo análisis de cómo se presentan las cosas en ese momento. No es lo mismo una ANR con un candidato X que con Cartes buscando el rekutu para seguir luciendo la banda presidencial.

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    Publicado por Anónimo | 21 agosto, 2016, 7:05 am
  8. Hablando solo

    Por Mabel Rehnfeldt

    “No hay nada más triste que un ser humano encerrado en su caparazón oyendo solamente el eco de su propia voz”. Nos repetía a menudo en las clases de la facultad el finado Adrianito Irala Burgos, uno de los intelectuales más brillantes que ha tenido nuestro país.

    Horacio Cartes cumplió tres años en el gobierno y los celebró con un discurso dado desde su caparazón, sitio desde el cual oyó con entusiasmo solamente el eco de su propia voz. Allí dentro el Presidente y su entorno concluyeron que el déficit es comunicacional: no saber comunicar lo que hacen por el país.

    ¡Asombrosa afirmación! No hubo un presidente en toda la historia del Paraguay que haya tenido tantos medios de comunicación a su disposición. Al menos una decena de medios privados están en poder de su grupo empresarial, y son medios de influyente circulación con periodistas experimentados. Radios en frecuencia AM y FM, diarios impresos y digitales (dicen también que por ahí alguno que otro canal).

    Como era de imaginarse, parte de estos medios no solo se usan para atacar estratégicamente a los enemigos del Presidente. Se utilizan también –como era de esperarse– para difundir logros, resultados positivos, avances, estrategias, planes y proyectos.

    Es más asombrosa la afirmación del déficit comunicacional mirando la fortuna que se está gastando en Paraguay en publicidad estatal en todos los poderes, en gobiernos centrales y regionales. En el 2015 se pagaron 44.321 millones de guaraníes en servicios de publicidad, propaganda y comunicación. En el 2016 los gastos han trepado a G. 271.000 millones (seis veces más!).

    Son casi inexistentes las instituciones públicas que no cuenten con departamentos de prensa y comunicación, páginas web e información por correo electrónico. No menos importante son la TV y radios públicas así como la explotación de redes sociales donde es frecuente ver perfiles falsos cantando loas al gobierno de Cartes –y atacando a los críticos–.

    Si a todo lo anterior le sumamos los potentes refuerzos comunicacionales que realizan las binacionales de Itaipú y Yacyretá, es un insulto a la inteligencia ciudadana que mencionen un déficit comunicacional. Aceptar su existencia equivale a una malversación de nuestro dinero en todo el desangre propagandístico y comunicacional. Nunca –en toda la historia democrática del Paraguay– hubo un bombardeo tan profuso de información oficial –desde el sector privado y público– como el que tiene este gobierno.

    ¿Será que no es la comunicación la que falla sino la ausencia de contundentes resultados positivos que comunicar? Es irrebatible que un hecho negativo puede ensombrecer dos positivos, y aunque hay logros muy importantes e incuestionables en el gobierno cartista, los mismos quedan opacados por los déficits históricos que no ha sabido remontar. Secuestros, inseguridad, narcotráfico, escuelas que se caen, la corrupción de amigos y correligionarios, un alto nivel de endeudamiento y otras carencias suenan más ruidosas que la transparencia o la inversión en viviendas sociales.

    Pero claro, esto Cartes no lo sabrá… Está demasiado ocupado hablando solo dentro de su caparazón, dando discursos a chupamedias e incondicionales.

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    Publicado por Anónimo | 21 agosto, 2016, 7:04 am
  9. Leite acertó

    Por Edwin Brítez

    La eterna excusa de los gobernantes con mala calificación ciudadana por su gestión pública es la falta o el error en el enfoque comunicacional, argumento con el cual se busca arrojar la responsabilidad a los medios de comunicación y no necesariamente a los ejecutores de las acciones gubernamentales. Con esta respuesta a la mala calificación ciudadana se intenta tapar la inutilidad en la gestión de quienes fueron elegidos para administrar los recursos públicos.

    Lo escuché decir al ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, al cumplirse tres años del gobierno de Horacio Cartes que “hay un déficit comunicacional para reflejar las acciones del gobierno” (su diagnóstico); “hay un divorcio entre lo que nosotros creemos que la gente quiere y lo que quiere la gente, o hacen mal las encuestas, o son tendenciosos” (su hipótesis); “a lo mejor tenemos que volver a los viejos métodos de pagar publicidad a los medios” (su receta).

    Sin embargo, preguntado por la calidad del trabajo de la Secretaría de Información de la Presidencia dijo que “está haciendo un excelente trabajo”. Es una aparente contradicción entre su diagnóstico (“mala comunicación”) con la máxima calificación al organismo que debe realizar el trabajo comunicacional (“excelente trabajo”).

    El ministro cree que el gobierno está realizando bien su trabajo. Lo que falla es la comunicación, no la del gobierno, sino de los medios. Supone que estos son tendenciosos y que tal vez habría que “sobornarlos” con publicidad pagada para tener buena comunicación, porque la Secretaría de Información está haciendo bien su tarea.

    El ministro se equivoca en creer que solo su evaluación o su percepción es válida y que si la evaluación de los otros no coincide con la suya, no vale porque significa solamente que los otros no están informados o fueron mal informados por la prensa. Donde no sé si se equivoca es cuando felicita a la Secretaría de Información, que es parcialmente responsable de la comunicación gubernamental, por lo siguiente.

    Si bien es cierto que los gobiernos necesitan de uno o varios equipos de comunicación y marketing para hacer el trabajo de gestión comunicacional, más de la mitad del trabajo de comunicación que pueda tener una verdadera repercusión social e impacto en los grandes medios de comunicación la debe realizar el líder, en este caso el presidente Horacio Cartes.

    Como el gobierno cuenta con muy buenos asesores en todas las materias, incluida comunicación, se supone que esto lo sabe Cartes y sus ministros, por lo que la interpretación y diagnóstico de Leite del problema en realidad resulta ser una solapada crítica a su jefe por su falta de liderazgo y una abierta felicitación a quienes apenas tienen la obligación de hacer la gestión comunicativa.

    No es contradictorio entonces que Leite califique de excelente el trabajo de la Secretaría de Información ya que sabido es que nadie es capaz de controlar la totalidad de los medios como para que digan lo que se les dicte, pero un líder comunicacional en ejercicio del poder es capaz de incidir en la orientación de los mismos. Si no lo consigue, no es un problema comunicacional, es un problema político porque un líder hace uso de la comunicación para intentar lograr un consenso en la percepción de la colectividad.

    Como dicen los textos sobre el tema, no toda gestión comunicacional es un acto político, pero no se puede ignorar que toda acción política se plantea desde una actitud y plataforma comunicacionales, para lo cual muy poco ayuda la miopía o la negación de lo obvio. Algún talento hace falta en comunicación para tener buenos resultados en el ejercicio del liderazgo político. Es lo que observó muy atinadamente Leite, aunque sin decirlo. Ivaléko hína ko tipo, ndareíriko hína aipo precandidato.

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    Publicado por Anónimo | 21 agosto, 2016, 7:03 am
  10. Es la gestión, no la comunicación

    Los malos números de una encuesta publicada por este diario realizada por Ibope golpeó al Gobierno, que cumplió tres años en el poder. Los ministros más políticos salieron a reforzar los números que recitó el presidente en un informe enlatado y repitieron la cantinela de que se “gobierna bien, pero se comunica mal”.
    Dos cifras del sondeo golpearon el corazón del Gobierno: que un alto porcentaje (61%) de los encuestados considera que el presidente no hizo nada bueno, y que el 80% rechaza su reelección, aunque la gente no está en desacuerdo con la figura constitucional.

    “Evidentemente tenemos un problema de comunicación. Hay un divorcio entre lo que nosotros creemos que quiere la gente y lo que quiere la gente. O se hacen mal las encuestas o son tendenciosas”, se lamentó el ministro de Industria, Gustavo Leite, quien de tanto en tanto hace de vocero político.

    No hay nada peor que las contradicciones a la hora de comunicar. A pesar de su carácter, Cartes instaló bien la idea de la transparencia en el Gobierno y una gran parte de la ciudadanía aplaude su rechazo a la clase política. Y, sin duda, hay números económicos que favorecen su gestión.

    La comunicación política es una materia compleja que va mucho más allá del simple márketing. Y una cosa es la promesa (su campaña electoral fue impecable), pero otra es la gestión. Y la ciudadanía es implacable a la hora de evaluar las acciones de un gobierno, sobre todo cuando un candidato genera muchas expectativas. Que es el caso de Cartes.

    CONSTRUIR LAZOS. La emoción es un ingrediente clave en la comunicación política y en el Gobierno no hay vocero que transmita los datos con convicción. En el Senado, un solitario Gustavo Alfonso pelea como Don Quijote con los molinos de viento. Le ayudan los dos senadores de Unace, pero las arcaicas posiciones de Bóbeda generan un efecto contrario. En Diputados nadie cree desde el momento que fueron acusados por sus propios correligionarios de recibir jugosos salarios extras como trueque de sus votos.

    A Cartes no le gusta hablar de sus logros. Quiere que los demás lo hagan. Poco le importa lo que dicen los políticos, pero siente que los empresarios son mezquinos con él. No entiende por qué no salen públicamente a apoyar su guerra contra la clase política, o sean parcos al elogiar sus decisiones económicas. Lamenta con frecuencia que la prensa no reconozca su lucha contra la corrupción política, como la eliminación del negociado de transporte en Itaipú y otros aspectos. O que la Asociación Rural del Paraguay no elogie la megarreconstrucción de la ruta Transchaco de 500 kilómetros que arrancará en la cabecera del Puente Remanso y se extenderá hasta Mariscal Estigarribia, “que valorizará enormemente sus estancias”.

    Parece que algunos le convencieron de que debe “hablar con sus obras como Stroessner hacía”. Lo cual es un tremendo disparate y una visión totalmente arcaica. En dictadura no existe la opinión y hoy hay libertad en los medios de comunicación, a los que se suman las redes sociales, poderosas e indomables, que a la par que los medios marcan la agenda pública o en muchos casos imponen los temas.

    O la típica acusación contra la prensa, como lo hizo Leite, dando a entender que hay vendetta porque cortaron la publicidad en los medios.

    SAL EN LA HERIDA. Cuando en el Gabinete se lamentaban por el escaso rebote de la lista de obras a tres años de gestión, culpando a problemas de comunicación, del mismo riñón del cartismo salen a contramano. Un ejemplo fue el ministro de Salud, Antonio Barrios, quien en vez de resaltar las mejoras en el Hospital de Pilar que inauguraba servicios de alta generación para servicios de tomografía y encefalografía –sin duda un gran salto de la salud pública–, habló de la necesidad de tener “un presidente como Cartes otros diez años más”. Desperdició la brillante oportunidad de hablar de un logro para avivar el debate de la reelección, un tema que pone de mal humor a la sociedad. Los actos de Gobierno no son el escenario para esos asuntos porque fundamentan la desconfianza sobre el uso de los bienes del Estado para las campañas.

    La prensa no es su principal problema, sino los objetivos y logros inconexos de su gestión. No basta que Soledad Núñez sea buena gestora con las viviendas sociales si en seguridad el EPP marca la agenda. O que la macroeconomía esté bien cuando 700.000 pobres extremos duermen sin cenar, o cuando dice que hay concursos para entrar a la función pública y mete a su amigo bachiller en Yacyretá con salario de PHD en Harvard; o que se lucha contra las mafias y es la propia Policía la que extorsiona y mata, o que se luche contra el narcotráfico y Chicharõ aparezca en Mburuvicha Róga.

    Los hechos tienen más poder que las palabras.

    La prensa hará lo que tiene que hacer. Un sector por lo menos. Es bueno que los comunicólogos del Gobierno sepan cuál es la esencia del periodismo, que definió muy preciso George Orwell: “Periodismo es publicar todo lo que alguien no quiere que se publique; todo lo demás es relaciones públicas”.

    Y las encuestas reflejarán lo que siente y percibe la gente.

    Si Cartes sostiene que su gobierno es bueno, debería empezar a mirar hacia adentro y extirpar lo que está mal o apurar lo que sigue lento. Quizá le baste con mirar los diarios o ver un ratito los noticieros y deje de creer las mentiras que le cuentan sus asesores por miedo o por mantener sus jugosos puestos.

    Por Estela Ruiz Diaz

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    Publicado por Anónimo | 21 agosto, 2016, 6:08 am
  11. 80%

    Por Benjamín Fernández Bogado
    El nivel de rechazo de la ciudadanía hacia Duarte Frutos era tan alto al final de su mandato que sus costos los capitalizaba su candidata a presidenta. El experto en márketing le mostró los números y la víctima de la hydris se resistió a asumirlos. Quedaba solo armar una pelea entre ambos, de manera tal que la candidata remontara algo de vuelo y tuviera alguna chance frente al ignoto Fernando Lugo. La historia ya la conocen. Con todo el dinero, el poder, la maquinaria del Estado… el pueblo optó por el mediocre candidato opositor, y castigó al presidente y a su candidata. Cuando se pierde la empatía con la gente, no hay estrategia que valga finalmente.

    La introducción viene a cuento de los números de la encuesta de este diario en torno al gobierno de Cartes y sus años de mandato. No pudieron ser peores. Ni en el escenario más obscuro podría vislumbrarse una calificación tan negativa. El nivel de rechazo a la reelección supera el 80%, la popularidad es menor al 25%, los funcionarios mayoritariamente colorados lo rechazan, más del 70% califica su gestión de mala y muy mala, si se cambiara la Constitución ganaría Lugo y Cartes terminaría ¡tercero! Esto no es solo malo para el mandatario actual y sus seguidores, es lo peor que podría pasarle a la democracia paraguaya. Por el bien del proceso, hay que buscar candidaturas nuevas, con propósitos renovados, porque la oferta que podríamos tener solo varía en función de con qué elementos nos podría ir peor como sociedad.

    La encuesta ha sido furibunda, y no es un problema de comunicación, como buscaron explicar desde algunos sectores. La calidad de gestión del Estado es pobre, solo habría que mirar cuántos kilómetros de rutas se asfaltaron en estos tres años, para darnos cuenta de que el problema no era la falta de dinero, sino la pobre capacidad de llevar adelante los proyectos. Se pagan hoy altos intereses por créditos y colocación de bonos sin ser usados, y nadie puede ufanarse de haber sacado de la pobreza con el gasto estatal que se tuvo para unos 30.000 paraguayos nada más. La incapacidad de gestión es tan grande que el ministro de Hacienda calificó con palabras –más o menos– de inútil al director de Aduanas, que por su bajo rendimiento ya no participa en el Consejo Económico. Comienzan las peleas internas y esto es solo el principio.

    La encuesta ha convertido a Cartes en un pato paralítico (lame duck) antes de tiempo. Su largo confinamiento en su residencia le ha sacado toda empatía con la gente y no hay tiempo para recuperarla. Debe descartar por completo y desalentar a su entorno en buscar reformas o enmiendas constitucionales. Debe concentrarse en mostrar a la ciudadanía un compromiso nacional en lo que le queda de mandato, para que el nivel de rechazo no alcance al final un solo dígito. Lo peor que verá ahora es la repetida traición de quienes le juraron lealtad una y otra vez. Ya no será solo el malagradecido Nicanor que haga leña del árbol en caída, sino muchos de sus cortesanos se mostrarán cruelmente traidores.

    Comienza el descenso del presidente y hay que administrar la pérdida del poder, de manera que sus costos no sean tan graves para el país y para su propia persona.

    El problema no es con la encuesta ni con la comunicación. Es algo más grave y complejo y, lo peor que puede ocurrir es negar las cifras y creer que todo anda bien. Más del 80% no lo quiere más luego de los cinco años, y eso que lo ¡dicen al final del tercero!

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    Publicado por Anónimo | 21 agosto, 2016, 6:03 am
  12. Encuesta arruina festejo
    Por Alfredo Boccia

    Ni actos oficiales, ni discurso a la nación, ni festejos partidarios. Horacio Cartes cumplió tres años como presidente sin ruidos. Las protestas callejeras contra su gobierno mostraban más entusiasmo. Había ocurrido una auténtica tragedia comunicacional. La encuesta de Ibope CIES, publicada por este diario, revelaba que su gestión era desaprobada por más del 70% de sus compatriotas.

    Llegar a esta etapa del mandato con una aceptación popular tan baja es deprimente y no augura nada bueno para los siguientes dos años, tradicionalmente más complicados. Reconozco mi sorpresa por las cifras de impopularidad, aunque estas sean coherentes con una tendencia a la caída que se mantiene desde la asunción presidencial.

    La aprobación de Cartes cayó en un 23% desde el 2014. Que más del 60% de los encuestados digan que el presidente “no hizo nada bueno” puede ser considerado como algo exagerado e injusto, pero indica una percepción que debería ser muy preocupante.

    Supongo que para quienes propugnan con tanta tozudez la reelección de Cartes estos resultados deben ser desalentadores. Un 86% de los consultados de Gran Asunción y un 84% en las principales cabeceras departamentales expresan que están en contra de que sea reelecto.

    Pero aún hay noticias peores. El rechazo no es contra la figura de la reelección en sí. Al parecer los paraguayos le hemos perdido el miedo a ese cambio constitucional. En la capital y sus alrededores, un 63% de los consultados manifestaron que ya es momento de llamar a una reforma constitucional para permitirla. El problema es él, Horacio Cartes. Debe haber una buena cantidad de colorados preguntándose en su fuero íntimo si vale la pena seguir insistiendo con la reelección, si el principal beneficiado puede terminar siendo otro y no Cartes.

    Porque esa es la última mala nueva: Lugo mantiene una intención de voto mucho más alta que la del presidente. Lo prefieren el 40% de los asuncenos y el 50% de los que viven en el interior.

    Dicen que el problema de este gobierno es comunicacional. Digamos que en ese rubro no mostró mucha habilidad, pero no creo que esa sea la causa fundamental de tan magra imagen. Al fin y al cabo, Lugo tampoco era un gran comunicador. El problema no está allí. Creo que la gente tiene la sensación de que Cartes maneja el país como un patrón y que solo gobierna para los más ricos. Eso es fatal en un país con un millón y medio de población pobre.

    La reelección se va alejando. Como lejana es la chance que Cartes advierta que emprender cambios estructurales que disminuyan la inequidad y la pobreza puede ser electoralmente muy rentable.

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    Publicado por Anónimo | 20 agosto, 2016, 10:07 am
  13. El país aún aguarda que Cartes corrija los desbordes que ataca

    El presidente Horacio Cartes ataca a sus predecesores por incrementar de manera exorbitante la cantidad de empleados públicos en sus respectivos periodos de gestión gubernativa. Él, sin embargo, casi nada ha hecho para revertir esa situación e iniciar un proceso de racionalización en la administración de los bienes del Estado. El jefe de Estado tendría que haber entendido ya, en tres años de mandato, que las acusaciones que lanza son inútiles cuando la opinión pública sabe que no ofrece a la ciudadanía resultados que muestren que está haciendo algo concreto y sistemático para cambiar el estado de cosas que él mismo critica.
    Un gobernante, como un principio elemental de su discurso político, tendría que tener la clara conciencia de que fue elegido para trabajar por el mayor bienestar de todos los ciudadanos. Y que ello apunta a llevar a cabo nuevos proyectos y a modificar las situaciones de hecho que han constituido abusos de poder y carga innecesaria para el erario público.

    Ya harto sabido y repetido es que los gobiernos anteriores –con mayor o menor descaro– han reiterado el libreto clientelista heredado de la dictadura stronista, contratando a correligionarios, amigos y amigos de amigos, con el criterio de que el Estado es un inmenso aparato capaz de pagar sueldos incluso a los planilleros o los que solo recorren los pasillos de las oficinas públicas.

    Cuando el presidente insiste en lo que es de dominio general, revela que no tiene nada para ofrecer a la ciudadanía en materia de cambios en la contratación de personal. El país quiere saber la cantidad de funcionarios innecesarios, contratados por prebendarismo, que quedaron fuera de las nóminas salariales durante sus 1.100 días de gestión gubernamental.

    Del tema no puede hablar mucho porque los 1.000 empleados públicos que dejó cesantes, según datos oficiales, no son nada comparados con los 81.000 que entraron durante los gobiernos de Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo, sin contar los que lo hicieron en el breve mandato presidencial de Federico Franco.

    Es más: cada tanto, las informaciones periodísticas reportan que su administración sigue contratando funcionarios que solo abultan la cantidad de desembolso mensual del Ministerio de Hacienda, sin que aporten nada valioso para la República. Lo más escandaloso ha sido, últimamente, la contratación de un ex comandante de la Policía Nacional en Itaipú a cambio del voto favorable de su hermano en el Senado.

    A partir de ahora, a Cartes le sobran solo dos años de gestión. Con el tema de la modificación constitucional, las campañas políticas con miras a las elecciones generales del 2018 y otros aspectos apremiantes, habrá que ver aún cuál es su actitud con respecto a la contratación de personal proveniente del clientelismo.

    Si quiere enviar un gesto positivo al electorado, lo que tiene que informar es qué se hace concretamente para racionalizar los recursos humanos del Estado y cuántos son los que ya no cobran para que los fondos que dejan puedan ser destinados a salud, educación, vivienda y obras públicas.

    Con vacuos discursos y estériles acusaciones, el país no irá adelante. Sí lo hará cuando su presidente tenga el coraje suficiente de mirar hacia adelante y corregir los excesos de los que se aprovecharon de su poder para perjudicar a la mayoría. Ese será el día en que las encuestas le darán su voto de confianza.

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    Publicado por Anónimo | 20 agosto, 2016, 10:05 am
  14. Políticos deben aprender a escuchar la voz de la gente

    En el tercer año de su mandato, el presidente Cartes fue aplazado por la opinión de la ciudadanía. 77% de las personas en la Gran Asunción y 71% en las principales cabeceras departamentales califican de mala y muy mala su gestión. La encuesta de ÚH y Telefuturo revela que la mayoría señala que el Gobierno no hizo nada bueno. Un dato revelador del sondeo indica el unánime rechazo a la reelección de Horacio Cartes. Sin embargo, la misma ciudadanía se inclina a favor de un cambio en la Constitución que permita la reelección. Los políticos deben aprender a aguzar el oído para escuchar el parecer de sus mandantes, que no siempre le dicen lo que quieren escuchar.
    Las personas que participaron en el sondeo consideran que el Gobierno no hizo nada bueno; pese a esto, encuentran que hubo avances en temas como transporte público y obras públicas y viales. Respecto a lo peor, figuran en primera línea la inseguridad y la delincuencia.

    Pero la gente quiere cambios: un alto porcentaje, 83% en la Gran Asunción y 73% en el interior, pide cambios en los ministerios: el de Interior figura en primer lugar; le siguen Salud y Educación. Resalta también que más del 80% de las personas manifiestan que se sienten más inseguras; y más del 90% califican de manera negativa la lucha contra el grupo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

    En esta evaluación del tercer año de gobierno no se salvaron los asesores del presidente. En capital y alrededores, un 65% dijo que no asesoran bien a Cartes; en las principales cabeceras departamentales, un 70% afirmó que no lo asesoran bien al primer mandatario. A unos días de la publicación, un vocero del Gabinete admitió que existe un déficit comunicacional.

    Con respecto a la reelección, un tema que siempre surge, apenas llega un nuevo presidente al Palacio de López, el sondeo de ÚH y Telefuturo aporta una respuesta contundente: más del 80% de la gente rechaza la posible reelección de Cartes. La gente está segura de que el presidente busca la reelección y no está de acuerdo con esa idea. De hecho, la percepción sobre él no es precisamente positiva: lo ven soberbio, corrupto y despreocupado de los problemas del pueblo, según destaca el sondeo.

    Sin embargo, la encuesta aporta una sorpresa: más del 60% de la ciudadanía apoya una reforma constitucional para la reelección. La gente está de acuerdo con cambiar la Constitución Nacional para que esté permitida la reelección. Y cuando la gente piensa en reelección, el candidato con mayor preferencia es Fernando Lugo.

    La campaña por la reelección cobró nuevamente fuerza en este periodo, de la mano de los dirigentes colorados del sector cartista, quienes aspiran a que el actual mandatario vuelva a conquistar el sillón presidencial.

    Es muy saludable comprobar que la ciudadanía tiene una opinión bien definida, y en este caso sobre el fantasma de la reelección, esa especie de cuco que nos queda a los paraguayos como secuela de las decenas de reelecciones del dictador Stroessner y que permitieron que se perpetuara en el poder. Los paraguayos debemos debatir sobre este tema. Pero se debería dejar esta discusión fuera de los tiempos electorales.

    Con todo, es evidente que los tiempos cambian y los pueblos aprenden las lecciones de la historia. Este es el momento en el que los políticos deben demostrar que están a la altura del mandato de sus electores y que son capaces de escuchar y entender la voz de la gente.

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    Publicado por Anónimo | 19 agosto, 2016, 8:40 am
  15. Proselitismo con dinero del pueblo

    Apremiados por el tiempo o, tal vez, sabedores de los verdaderos planes de Horacio Cartes, los adulones de siempre ya están proclamando abiertamente la necesidad de que se permita la reelección presidencial. Desde luego, tienen todo el derecho del mundo a expresar sus opiniones en tal sentido. Lo malo es que se aprovechan de actos oficiales, tales como inauguraciones de obras realizadas con dinero del contribuyente, y con funcionarios que llegaron a los lugares respectivos con vehículos y combustibles del Estado, para desplegar su descarado proselitismo en favor de una causa que interesa solo a un sector político.

    En los últimos días, al menos tres ministros: el de Defensa, Diógenes Martínez; el de Agricultura y Ganadería, Juan Carlos Baruja; y el de Salud Pública, Antonio Barrios, y otros funcionarios coincidieron en que para asegurar un Paraguay con futuro promisorio era imprescindible que el actual presidente, Horacio Cartes, continúe en el cargo. Y no solamente por cinco años más, sino toda una década adicional en el poder. Por supuesto, para ello es imprescindible encontrar algún atajo para consagrar la reelección, hasta ahora prohibida por la Constitución Nacional.

    El interés personalísimo que los proponentes tienen en la cuestión es bastante comprensible, ya que de esa forma también ellos estarían asegurando su continuidad.

    El ministro Baruja aprovechó para el proselitismo el acto de entrega de 620 viviendas construidas en el departamento de Canindeyú, donde instó a los presentes a que recen con el fin de que el Presidente de la República siga en el cargo “por muchos años más”. Es decir, convirtió atrevidamente la ceremonia oficial en un mitin para lanzar una arenga en pro de la reelección de una persona que ha negado más de una vez tener tal pretensión. El ministro puede decir lo que se le ocurra al respecto en un encuentro partidario o a través de los medios de comunicación, pero no cuando una entidad pública, como la Senavitat, monta un escenario para divulgar lo que ha hecho con el dinero de los contribuyentes, incluidos aquellos que se oponen a la reelección presidencial.

    La exhortación fue reiterada por el diputado colorado Tadeo Rojas en la habilitación oficial de la Expo Frutilla 2016, en Areguá, oportunidad en la cual los productores recibieron sistemas de riego proveídos por el Ministerio de Agricultura y Ganadería. El intendente aregüeño, Humberto Denis, no llegó a tanto, pero sí pidió al presidente Cartes, allí presente, que gobierne durante diez años más. También aquí se desvirtuó un acto oficial, preparado por la Municipalidad de Areguá, la Senatur y los productores de frutilla, para convertirlo en una reunión política en la que se propugnó una determinada postura con relación a un controvertido tema. Como para montar el evento y entregar ciertos equipos se empleó el dinero público, resulta que también en este caso los ciudadanos contrarios a la reelección del actual mandatario contribuyeron para que se difunda una posición diferente a la suya. De haber asistido a la ceremonia, a la que por cierto no fue invitado –lo que revela la repugnante politización del acto–, el gobernador liberal del departamento Central, Blas Lanzoni, habría hecho muy mal si hubiese pronunciado un discurso criticando la eventualidad de la reelección presidencial.

    Por su parte, el ministro Barrios acaba de sostener, durante la habilitación de mejoras en el hospital regional de Pilar y con la presencia del adulado, que para seguir avanzando es necesario que Horacio Cartes siga siendo presidente por diez años más. En la misma ocasión, el titular del Partido Colorado, diputado Pedro Alliana, tuvo la osadía de criticar a los opositores, en abierta falta de respeto a los ciudadanos de otras creencias políticas asistentes al acto.

    A este paso, es de esperar que situaciones aberrantes como las referidas se multipliquen en los próximos meses. Es impensable esperar que el presidente Cartes exija a sus ministros y funcionarios que pongan fin a esta irregularidad, pues si en su presencia se vienen repitiendo tales adulonerías y abusos, es porque cuentan con su complacencia y bendición.

    La ley prohíbe la realización de actos políticos proselitistas en las oficinas públicas. Por extensión, debe entenderse que tampoco los actos oficiales deben ser utilizados para el efecto.

    Es increíble que el presidente que hoy permite tales arbitrariedades sea el mismo que, apenas a principios de febrero de este año, tras un acto realizado en Limpio, decía: “Por qué hablar de reelección si la Constitución no nos permite. La Constitución no permite a ningún paraguayo ser reelecto, no me permite a mí ni a nadie”. El Primer Mandatario inclusive pidió “parar de hablar de algo que no está permitido”, y agregó: “Si vamos a gastar tiempo en eso, estaremos deshonrando nuestro compromiso asumido”.

    Pues bien, es él mismo quien ahora está “deshonrando” su compromiso al permitir que en su presencia, en actos oficiales, se repita la misma cantinela de que él sea una suerte de único predestinado que puede conducir al Paraguay por la senda del progreso y, por lo menos, por unos diez años más.

    Si ahora ya está recurriendo a actos y recursos públicos para realizar una solapada campaña proselitista, con mayor razón puede esperarse que si es habilitado para pugnar por un nuevo periodo presidencial, recurrirá a todo el aparato estatal para conseguir su objetivo.

    Los ciudadanos y las ciudadanas deben hacer oír su voz contra quienes abusan de sus cargos y de los recursos que pertenecen a todo el pueblo paraguayo en pos de intereses partidarios y personales.

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    Publicado por Anónimo | 19 agosto, 2016, 8:32 am
  16. Perseguir a los ladrones de fondos públicos

    Aun cuando al Gobierno le gusta repetir que ahora ya no se roba ni se pide coima, la verdad es que todos los días brotan hechos nuevos de corrupción y de las otras ilegalidades que caracterizaron también a gobiernos anteriores. Los mandatarios, magistrados y funcionarios de nuestro país tienen una alta cuota de culpabilidad en el manejo discrecional y hasta doloso de la cosa pública, así como en la impunidad frente a la corrupción reinante en casi cada área de la función pública, desde el momento que son responsables de su custodia y administración, y reciben buena paga para hacerlo.

    El propio ministro de Industria y Comercio, Gustavo Leite, reconoció implícitamente en los últimos días que continúan prácticas corruptas, al admitir que existe mucho por mejorar, como “los bolsones burocráticos de la administración pública”, y que “tenemos que entender que el Gobierno no es coto de caza para que un grupo se enriquezca…”. Aseguró que están “trabajando duro” para corregir la situación.

    La ciudadanía no puede ni debe permanecer indiferente al ejercicio de los derechos políticos establecidos en la Constitución solamente cargando con sus votos las urnas electorales, sino que debe ejercer un control sobre la conducta o inconducta de sus representantes, para garantizar el fortalecimiento constante de la democracia a través del saneamiento permanente de las instituciones republicanas y de los partidos políticos.

    La función de la ciudadanía no termina con el depósito de su voto en la urna. “Los ciudadanos –dice la Constitución–, sin distinción de sexo, tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes…”, para agregar que todos “son electores y elegibles”. Se deduce de estas disposiciones que como no todos los ciudadanos de este país pueden ser mandatarios, se procede a elegirlos de entre ellos, con lo cual se establece la doble responsabilidad: del elegido y de quien elige, ya que elegir no significa lavarse las manos para desentenderse en adelante de los asuntos públicos, dejando estos exclusivamente en manos de quienes se ganaron el rol de la representatividad.

    En ninguna parte del mundo la democracia funciona como un cheque en blanco de la ciudadanía a sus representantes. Todo lo contrario, mientras más la ciudadanía se convierta en un factor de vigilancia permanente, en un socio exigente de quienes manejan la cosa pública, menos posibilidad existe de que se concreten hechos de corrupción, de negociados con el sector privado y de todo tipo de hechos punibles en los organismos del Estado.

    Sin embargo, actualmente pareciera que la ciudadanía paraguaya ofrece señales de agotamiento, de renunciamiento frente a todos los escándalos en la función pública que se están conociendo, a pesar de reacciones esporádicas de descontento, de mítines opositores de escasa concurrencia y de explosiones juveniles. La gente se está acostumbrando a “participar” preferentemente en las redes sociales y a tener la menor cantidad de presencia física, dejando el terreno libre a los mentirosos, a los corruptos y violentos.

    Para hacer que la tecnología esté al servicio de una causa, es necesario que la ciudadanía adecue la naturaleza de sus organizaciones cívicas a las nuevas opciones y facilidades que la tecnología nos ofrece, sin olvidar que las batallas de la sociedad civil se continúan ganando aun en los espacios públicos, enfrentándose cara a cara con los enemigos de la transparencia y de la ley, o de la democracia o de la libertad.

    En nuestro país, nadie mejor que los vecinos conocen los antecedentes de los personajes públicos. Ellos saben cómo eran antes y cómo son ahora, qué propiedades y vehículos poseían antes y ahora, en suma, cómo han aumentado en poco tiempo el patrimonio y el nivel de vida de estas personas, como para ponerlos a circular por las redes sociales y, eventualmente, dar inicio a las necesarias investigaciones.

    Sabemos por experiencia que en una dictadura la participación ciudadana es prácticamente nula, ya que una sola persona hace todo en nombre de todos; utiliza y desnaturaliza el verdadero rol de las instituciones para actuar con discrecionalidad y mantener sometida a la población.

    La ventaja que ofrece la democracia para la sociedad es que en ella el ciudadano puede participar, como lo dice la Constitución, en los asuntos públicos, exigiendo el cumplimiento de sus derechos, pero al mismo tiempo exigiendo que sus representantes cumplan con sus deberes.

    Renunciar como ciudadano a ejercer ese derecho es casi igual a elegir pasivamente vivir en un régimen autoritario cerrado por decisión y bajo la responsabilidad de la propia ciudadanía, no por acción opresora de ningún tirano que impone desde arriba su autoritaria orden, sino de una sociedad que renuncia a sus derechos de involucrarse en lo público.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/perseguir-a-los-ladrones-de-fondos-publicos-1509326.html

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    Publicado por Anónimo | 18 agosto, 2016, 6:15 am
  17. Necesitamos un debate serio

    La encuesta realizada recientemente por un medio asunceno arroja un amplio rechazo a la idea de la reelección presidencial. Claro que se debe despejar aquí un factor importante. Una cosa es rechazar la reelección presidencial como fórmula constitucional y otra muy diferente la reelección del presidente en ejercicio. En todo caso, el sondeo es de valor muy acotado como instrumento de medición.

    Más del 80% de los consultados no lo quieren de nuevo a Horacio Cartes como presidente de la República y punto. Pero, ¿y la reelección en sí misma?

    Todas las consultas que se han hecho en la era constitucional del Paraguay pos 1989 siempre tuvieron las mismas características. Esto es, preguntarles a los paraguayos si quieren que se reelija al presidente en ejercicio, sabiendo muy bien que la prohibición constitucional es muy precisa y que los mecanismos existentes para remover dicho “obstáculo” tienen sus plazos y sus condiciones.

    Hasta el presente no se ha llevado adelante ninguna iniciativa verdaderamente seria sobre la posibilidad de reformar la Constitución de 1992. Sólo ha habido iniciativas individuales y de círculos áulicos empeñados en conseguir para su “caudillo” un período más al frente de la Presidencia de la República. Los paraguayos, que estamos escarmentados sobre el particular, hemos aprendido a no cometer los mismos errores del pasado, cuando el poder llegó a concentrarse de tal manera en un puñado de poderosos que al final debió recurrirse a las armas y al quiebre institucional para desalojarlos del búnker en el que se habían abroquelado. Hoy es considerablemente difícil la vuelta a 1954, a 1967 y, eventualmente, a 1977, año en que se estableció la reelección indefinida. Pero no habría que descuidarse, so pena de repetir los errores que decimos haber dejado atrás.

    Es cierto, también, que las cosas han cambiado. Hoy, la perspectiva de perpetuarse en el poder requeriría ser Cuba, país de partido único, presidencia hereditaria, asamblea unicolor, sin libertad de prensa ni de asociación con fines políticos, etc. Hoy, la casi brutal exposición a la opinión pública no permite mantener secretos, manipular fondos, amañar elecciones ni inflar prestigios políticos. Todo lo contrario. Ejemplos cercanos son contundentes. Dilma Rousseff asumió su segundo mandato presidencial –y el cuarto de su partido, el PT- con el 52% de los votos. Hoy ella, su partido y su mentor, Lula, han caído en un abismo del cual les costará mucho salir. Y Cristina Kirchner, reelegida con el 54% de los votos, no tuvo con qué sostener la continuidad del sistema con su delfín Daniel Scioli, lo que hoy la está llevando a las puertas de la cárcel.

    El Paraguay se merece un debate sobre la figura de la reelección. Pero no de nombres actuales sino como fórmula constitucional. Un debate serio, maduro y con vocación de afirmación institucional.

    http://www.5dias.com.py/49006-necesitamos-un-debate-serio

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    Publicado por Anónimo | 18 agosto, 2016, 6:14 am
  18. Élite política

    Si un político le preguntara si en Paraguay hay clase política, qué respuesta dará, Ferreira, preguntó. Su planteamiento había llegado un poco tarde. Aquí parte del análisis con el comandante sobre esa misma pregunta.

    En los últimos tiempos se repiten los mensajes contra los políticos. La crítica les denuncia como un grupo cerrado de privilegiados que actúa al margen de la voluntad y de los intereses de la mayoría. ¿Es eso cierto? Y si es así, ¿es inevitable?, se pregunta el periodista y politólogo Michael Neudecker, en un interesante artículo titulado ¿Siempre habrá una élite?, “La clase política” de Gaetano Mosca.

    Hace referencia a lo que hace más de un siglo describió el politólogo, sociólogo y jurista italiano Gaetano Mosca (1858-1941), quien afirmó que existen dos clases de personas: la de los gobernantes y la de los gobernados. Neudecker explica que para definir al tipo de persona gobernante forjó el concepto de “clase política” y ya advirtió a sus críticos que, “aun admitiendo que el descontento de las masas llegara a destronar a la clase dirigente, aparecería necesariamente en el seno de la masa misma otra minoría organizada que pasaría a desempeñar el oficio de dicha clase”.

    El comandante me interrumpió y dijo: Es decir, siempre tendremos una élite en el poder. La cuestión está en qué tipo de clase política tenemos, o, más profundo aún, si Paraguay tiene una clase política, o simplemente un puñado de interesados que utiliza a la política para fines personales, grupales o empresariales.

    Seguimos con el artículo. Fue Mosca quien formuló la ‘doctrina de la clase política’, rememora Neudecker. Decía: “En todas las sociedades humanas llegadas a cierto grado de desarrollo y de cultura, la dirección política en el sentido más amplio de la expresión, que comprende por lo tanto la administrativa, la militar, la religiosa, la económica y la moral, es ejercida constantemente por una clase especial, o sea por una minoría organizada”.

    Según Mosca –dice Neudecker–, en todo tipo de sociedad civilizada “existen dos clases de personas: la de los gobernantes y la de los gobernados”; siempre ha habido, hay y habrá, por lo tanto, un grupo de personas que dirigen al conjunto. Ese grupo es lo que se conoce como “clase política”.

    Conversábamos con el comandante sobre la tan mencionada frase usada en nuestro país cuando nos referimos a los políticos. Generalmente, usamos la “clase política” para representar a los que están en el poder, sea este el Ejecutivo, el Legislativo o la dirigencia de los sectores políticos.

    Las dos tazas de café negro, sin azúcar, nos acompañaban en la mesa del altillo del Café Literario, en nuestra ameno encuentro un día antes del aniversario de Asunción.

    El tema de conversación había surgido tras una pregunta que me hicieron sobre si en Paraguay realmente hay clase política. Y no, respondí ante la consulta, aunque un poco dubitativo. Poco después, un dirigente político de alta proyección me dijo “te suelo leer siempre” y lanzó un “mucha suerte”, creo yo, de manera sincera.

    “Suerte a usted también”, le respondí, sinceramente. Y en ese momento, la pregunta que me habían hecho minutos antes tuvo respuesta, que no es nueva, claro. No en el sentido estrictamente de definición, sino de tipos.

    Hay una clase política que pone en primer lugar el interés general, pero a la vez también una élite política que utiliza cualquier espacio de poder para beneficio propio. Dirán que es una cuestión obvia, que siempre hay buenos y malos, pero, particularmente, en el tema político, determinar quiénes son los buenos y quiénes son los malos, se convierte en una tarea sumamente difícil para la sociedad, sobre todo cuando se entrecruzan discursos y campañas de todo tipo.

    Siguiendo con el tema de análisis, al citar de nuevo el artículo de Neudecker, cabe decir que Mosca sostiene que “si en una sociedad aparece una nueva fuente de riqueza, si aumenta la importancia práctica del saber, si la antigua religión declina o nace una nueva, si se difunde una nueva corriente de ideas, tiene lugar al mismo tiempo fuertes cambios en la clase dirigente”.

    El artículo puntualiza, igualmente, que la clase política va de la mano de los cambios que se van produciendo, y si no es capaz de adaptarse, Mosca es tajante: “Las clases políticas declinan inexorablemente cuando ya no pueden ejercer las cualidades mediante las que llegaron al poder”.

    En ese caso, los individuos que conforman la clase dominante rápidamente serían sustituidos por otros que muestran “nuevas ambiciones, nuevas codicias, nuevas energías” en un proceso que Mosca llama “la renovación molecular de la clase política”.

    Tras esta serie de repaso del interesante análisis, dije que podemos considerar que en Paraguay lo que existe es una élite política que domina el poder. El comandante agregó que, así como señala el analista, “siempre hay una élite dentro de la élite” y que, finalmente, es ésta la que define el camino que se tomará.

    Agregó que no es nada alentador depender de la voluntad o criterio de unos pocos, para nada, y que la única herramienta que tiene el ciudadano para revertir la situación es el control y la participación, involucrándose en las acciones para llegar a destronar a la clase con la que no está de acuerdo; aunque deberá cuidar que los que vengan no sean del mismo tipo de élite. Eso.

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    http://www.lanacion.com.py/2016/08/17/elite-politica/

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    Publicado por Anónimo | 18 agosto, 2016, 6:13 am
  19. A. J. Vierci, Ibope y el déficit comunicacional
    17 agosto, 2016

    Desde el pasado domingo, los medios de prensa del “Grupo Vierci” desataron una campaña de desacreditación del Gobierno y, en especial, del presdiente de la República, basados en una “encuesta” realizada por el cuestionado Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadísticas (Ibope) que, de ser cierta, Horacio Cartes ya hubiese estado en su casa, dado que no tendría el respaldo ni de su hermana Sarah. Los “datos” que divulgan las empresas de “Don” Antonio no se compadecen en lo más mínimo con la realidad. Justo cuando comienzan a notarse los logros del Ejecutivo, que superan con creces a los obtenidos por los gobiernos de Duarte Frutos, Lugo y Franco, juntos, pretenden “demostrar” que la popularidad de Horacio Cartes está por el subsuelo. Y sorprendentemente lo hacen con la cancha libre, debido a que los órganos orficiales de comunicación no dicen una sola palabra al respecto.

    Vayamos por parte. ¿Qué credibilidad tienen las encuestas en nuestro país, en general, y las de Ibope en particular? Respecto a la primera parte de la pregunta, la respuesta está más que cantada. ¡Ninguna!, como se demostró en las pasadas elecciones municipales. En cuanto a la consultora brasilera, es cuestión de recurrir a las informaciones que se divulgan por doquier en su propio país y en todos aquellos en donde tiene instaldas sus oficinas.

    En Brasil, el senador Mozarlido Cavalcanti denunció en el 2014 que el Ibope le pidió 1 millón de reales, quivalente a 1.600 millones de guaraníes, para manipular una encuesta a favor suyo. Y más recientemente, el pasado 27 de junio, el portal de noticias “247” cuestionaba a dicha empresa por realizar una “encuesta probeta”, pues ya tenía la respuesta sobre la popularidad del presidente interino Michel Temer ya antes de colectar las opiniones de las personas.

    Lo mismo hicieron medios prestigiosos de Colombia acerca de las mediciones de Ibope, como Caracol y RCN, al igual que en el Perú y en la Argentina, en donde tiene a Marcelo Tinelli entre sus principales detractores.

    Si los hechos de la realida demuestran que esta administración, en 3 años, hizo más obras públicas que las tres administraciones anteriores, en 10; si recuperó tierras mal habidas y constituyó numerosas colonias campesinas dotadas de todos los servicios; si ya refinanció las deudas de 20.000 labriegos; si construyó miles de viviendas; si está disminuyendo la pobreza y se generan puestos de trabajo mediante la instalación de industrias y otras empresas; si todo esto es demnostrable con números, no con encuestas, la pregunta es ¿Por qué los medios de Vierci se valen de Ibope para mentir tan descaradamente?

    El único móvil no sería otro que el de índole político, tal vez ante la preocupación o disconformidad del poderoso empresario de que pudiera instaurarse la figura de la reelección, como abriendo paraguas antes de tiempo.

    Quien salió al paso de las falsedades fue Gustavo Leite, ministro de Industria y Comercio, admitiendo que el gobierno tiene déficits en materia comunicacional. “No estamos comunicando bien lo que estamos haciendo”, por lo cual “el Estado tal vez tenga que volver a pagar espacios en los medios”, dijo el alto funcionario. Y en parte tiene razón, pero no en todo.

    Independientemente de que se redinamice la pauta estal en los los medios, esto de por sí no resulve el problema, que solo podrá superarse mediante la revisión urgente de la labor de quienes están al frente de sus organismos comunicacionales y sus respectivas políticas, si las tuvieren, para así poder informar correctamente, a traves de los canales adecuados y responder de inmediato, sin titubeos, a los manipuladorers de la información, sean medios de prensa, organizaciones políticas o encuestadoras.

    Ingresamos a la página de la SICOM para encontrar algo de esto, pero después de 3 días de intensa campaña, no dice nada al respecto. Eso sí, le da mucho destaque a unos programas sobre el Paraguay que se transmitirán el mes que viene… por CNN.

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    Publicado por Anónimo | 18 agosto, 2016, 6:04 am
  20. Transparencia
    18 Ago 2016

    La desconfianza por culpa del ocultamiento de datos desde los órganos del Estado es un dilema difícil de solucionar en Paraguay. Para superarla se debe seguir trabajando en el proceso de transparencia que el Poder Ejecutivo asegura ha iniciado desde hace tres años.

    Esta premisa, la de transparencia, debe ser uno de los pilares no solamente en el poder central, sino para todas las dependencias públicas, sean estas gobernaciones, municipalidades o cualquier institución que disponga de dinero público, donde generalmente el manejo de fondos queda a discrecionalidad de las autoridades de turno, por el aún débil esquema de control y, sobre todo, por el endeble sistema judicial que tenemos.

    El gobierno del presidente Horacio Cartes ha insistido desde su asunción con el discurso de que el dinero público es de la gente, y el manejo de éste, además de eficiente, debe ser transparente. Afirma que esa es la línea principal de acción de su gobierno. Esa lógica es la que se tiene que aplicar y entender, derribando la barrera de la obstrucción al acceso de los datos públicos.

    En su mensaje por los tres años de gestión, el jefe de Estado destacó que existe un nuevo “modelo de gestión” que está sustentado precisamente en la transparencia, y cuyo resultado –afirmó– ya se puede percibir. “Insistimos mucho en lograr la transparencia en el Gobierno, porque los paraguayos merecen saber cómo se maneja su dinero”, expresó el mandatario, ratificando esa línea con la que, sostiene, inició su mandato. Como ejemplo puso el nivel de contrataciones de funcionarios que se dio en los gobiernos anteriores, y la enorme disminución que se registró durante su mandato.

    Si Paraguay desea seguir creciendo, se debe dejar atrás el esquema históricamente establecido para ocultar, especialmente, la ejecución de los fondos públicos. Las instituciones deben abrirse a los controles y no temer algún tipo de intervención, siempre y cuando los pedidos sean realmente para cuidar esos fondos, y no por alguna vendetta o mezquindad política.

    Es aquí donde, hay que reconocerlo, se pone difícil determinar la postura de las instituciones públicas y de sus autoridades, cualquiera de ellas sea. Específicamente hablamos cuando detrás de pedidos de informes, de intervenciones, de interpelaciones, u otro tipo de acción, se percibe que, antes que clarificar las cosas, el objetivo principal, por una cuestión netamente política-electoral, es truncar proyectos o iniciativas impulsadas para favorecer a la gente.

    Mucho se ha hablado de la herencia dejada por administraciones anteriores sobre la debilidad de las instituciones. Paraguay necesita fortalecer toda la estructura del Estado y para ello, la transparencia tiene que ser uno de los ejes principales de acción.

    Es probable que en un cierto grado la desconfianza de la gente en las instituciones genere automáticamente incredulidad ciudadana en lo bueno que se hace. Para el Ejecutivo, sin embargo, los esfuerzos que se desarrollan, los números, las cifras y datos que reflejan un mejoramiento sustancial de la situación de Paraguay, especialmente el campo social, la infraestructura y la economía, son percibidos por el ciudadano común, que generalmente no participa de encuestas.

    Sobre esto se debe señalar que medir la credibilidad es sumamente arriesgado cuando solo se tiene como elemento de medición una encuesta, más aún con una escasa cantidad de casos estudiados. La mejor medición será siempre el contacto permanente con la misma gente.

    Más allá de las encuestas y los números, todo gobierno debe seguir trabajando por el bien común ciudadano, tratando de sacar los permanentes palos en la rueda, impulsando más proyectos sociales que beneficien a la gente más carenciada y desarrollando una gestión transparente. Ya bastante tiempo el país estuvo encadenado a peleas y rencillas políticas que causaron desgaste político y la falta de soluciones inmediatas a los problemas sociales diarios. No se debe caer en ese perverso juego político de enfrentamiento, porque es más fácil atacar que defenderse.

    A este período presidencial le quedan dos años de gestión. Enfocarse en lo bueno que se está haciendo, generar más acciones sociales y corregir los errores que fueron cometidos hasta ahora deben ser las prioridades del Ejecutivo a partir de ahora. El clima político, indudablemente, seguirá tenso como se tenía previsto, más aún cuando estamos a las puertas de las internas de los partidos políticos mirando el 2018. La prioridad, sin embargo, deberá seguir siendo la gente, como ha demostrado hasta ahora el Gobierno. Lo demás, después, vendrá por añadidura.

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    Publicado por Anónimo | 18 agosto, 2016, 5:56 am
  21. Tres años de Cartes

    Por Edwin Brítez

    Evaluar es una tarea complicada que para llevarla adelante es necesario contar con una cantidad enorme de informaciones y datos estadísticos. Intentar hacerlo en una columna sería ofender a los profesionales dedicados a este menester. De modo que lo correcto es apenas opinar sobre lo que hemos esperado que se haga, y si se hizo, en qué medida satisface o no a los destinatarios de las acciones.

    El gobierno de Cartes tuvo frente a sí varios problemas y en general podría decirse que a más de la mitad de su mandato (3 de 5 años) creo que hay insatisfacción respecto a lo que hizo, la forma en que lo hizo o dejó de hacer.

    Pobreza, inseguridad, salud, corrupción, deterioro institucional y precio injusto por nuestra energía podrían ser los problemas y desafíos más importantes de Cartes al asumir. En el primer tema no hubo avance estadístico, a pesar del aumento de asistencia social, mientras que en materia de seguridad la cuestión parece que por momentos la delincuencia común se vuelve incontrolable, en tanto en el norte continúan los territorios liberados en parte por el narcotráfico y en parte por los forajidos del EPP, a pesar de las atribuciones especiales otorgadas al Ejecutivo para combatirlos con mayor eficiencia.

    En lo que respecta a la salud, hubo un primer momento de éxito en la lucha contra el dengue que más tarde languideció y actualmente el panorama se completa con una cobertura mediocre de la atención que va acompañada de falta de medicamentos y pobreza de infraestructura hospitalaria. Complica más el panorama el cada vez más deficiente servicio de atención a la salud del seguro social, IPS.

    En materia de corrupción hubo interesantes intentos del gobierno de combatirla por diversos medios, con mayor transparencia, resistencia a nombramientos políticos, aliento a la justicia a procesar a figuras políticas y control paralelo de auditoría a los ministros, pero los episodios de corrupción se volvieron otra vez repetitivos al punto de que la idea de terminar con el Estado de corrupción se convirtió apenas en un intento.

    Si bien es cierto que la institucionalidad de la República es una responsabilidad de los tres poderes, en lo que corresponde al Ejecutivo y al Congreso (ambos poderes surgidos de la voluntad popular) no pudo notarse en estos tres años voluntad de revalorizar la política a través de una conducta ejemplar o intachable de los miembros de la élite, situación que se extiende a la cúpula del Poder Judicial y de organismos extrapoderes, como la Justicia Electoral, la Contraloría y la propia Defensoría del Pueblo, todo lo cual contribuye a deteriorar la vigencia de la propia democracia y sus instituciones en nuestro país.

    En cuanto a la injusticia que sufre el Paraguay de no poder cobrar un precio justo por la energía de las dos centrales hidroeléctricas del río Paraná, el gobierno de Cartes no hizo prácticamente nada para obtener un pago justo y se conforma también con los famosos “gastos sociales” con los cuales opera la caja chica de los presidentes de turno para calmar las demandas de la clientela política.

    Deben reconocerse, sin embargo, algunos pasos positivos a este gobierno, como por ejemplo la construcción de mayor cantidad de viviendas populares sin escándalos de corrupción, la venida de mayor cantidad de inversionistas, las becas en universidades prestigiosas del exterior, relativa tranquilidad de las organizaciones sociales, ahorros iniciales en las binacionales, sostenido crecimiento económico y últimamente coherencia de la política exterior con los valores democráticos en Mercosur, todos ellos con negativos episodios particulares, que, sin embargo, no invalidan los logros.

    La pregunta que flota ante esta percepción es si los dos años restantes de gobierno alcanzarán para que la ciudadanía se sienta reconfortada y contenta con su gestión. Cheverõ guarã hasylénto va’erã la ñakonsegui haguã.

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    Publicado por Anónimo | 18 agosto, 2016, 5:48 am
  22. Horacio Cartes y la Vida Eterna por Colando la Noticia

    El Presidente Horacio Cartes brindó un mensaje a la ciudadanía, con relación al tercer año de mandato. Palabras más, palabras menos, lo que él y sus ministros vienen repitiendo cada vez que son consultados. En esta oportunidad, el discurso llega luego de la difusión de encuestas que sitúan en un nivel crítico la popularidad del presidente y de los favoritos de su gabinete. Y los oficialistas, le quitan importancia a los datos diciendo “es un tema de percepción”. Mientras tanto, se comparan con los gobiernos anteriores, ejercitando tan dudoso gusto como efectividad, al tomarlos como parámetro luego de haberlos descalificado. El marketing es un juego de percepciones y para mencionar un caso que conocen ¿cuándo Pulp confrontó con Niko? ni siquiera con la premium Coca Cola. Siempre ha explotado, unas veces enfatizando lo emotivo otras lo racional, sus propios atributos.

    El problema de Cartes es la vida eterna y no comenzó ahora, sino desde el arranque mismo de su campaña cuando él ( o algún otro) tuvo el escaso tino de elegir como bandera el “combate a la pobreza”, que en la mente colectiva se transformó en “no habrá más pobres” y en la individual en “ya no seré pobre”. Siendo esta una apelación cargada de subjetividad y de difícil cumplimiento, mutó en un boomerang cuyo curso no se corrigió a tiempo y que además, ha sido lanzado una y otra vez contra Horacio Cartes por su propio Ministro- Secretario José Molinas. ¿Qué tiene esto que ver con la vida eterna? Todo.

    Seguramente sus publicistas, estrategas, asesores de marketing político o como se hayan titulado a si mismos, habrán leído en la solapa de algún libro que la comunicación de todo producto debe contener una gran promesa. Basado esto en Llorente quien, hace como treinta años, reflexionó sobre que el meollo del posicionamiento está en las invisibles e intangibles ideologías, por las que las personas son hasta capaces de matar y morir, como nunca lo harían por el Nescafé que pueden oler, ver y tocar todos los días. Entre los ejemplos, estaba la ideología cristiana y su gran promesa a cargo de Jesús: la Vida Eterna, combinada con otras claves que ahora no mencionaré (si quieren saber pregunten), y que forman parte de la construcción del deseo del consumidor y de su fidelización. En fin, alguien eligió el combate a la pobreza y desde entonces es pobreza la palabra más verbalizada, escrita y pensada con relación al gobierno. La asociación es Gobierno de Horacio Cartes- pobreza. Seguramente Jesús no hubiera tenido el mismo éxito si hubiera declarado “combatiré la muerte”, pero claro, Dios no hubiera cometido el error de unir su nombre a lo que él mismo pregona como castigo y que tiene la certeza (omnisapiencia mediante) que existirá hasta el final de los tiempos. Al contrario, ofreció lo opuesto, un concepto totalmente positivo en consonancia con el deseo: Vida Eterna, reforzado con la caracterización de Jesús: Yo soy la vida. Es fácil la inferencia: Horacio Cartes- Pobreza; Jesús- Vida Eterna. ¿Cuál sería hoy la tan mentada percepción si la bandera cartista hubiera sido ( o hubiera evolucionado a), ” Lucharemos por el Bienestar” u otro concepto de similar resonancia? Obvio: Horacio Cartes- Bienestar.

    Si al presidente le cobran por su estrategia de comunicación, lo están timando al conducirlo inexorablemente a quedar en el eje mismo de la insatisfacción de los que objetivamente seguirán siendo pobres, de los que se sienten así cuando se comparan con otros más pudientes y hasta de los indigentes sin conciencia de tales, pero que se enteraron gracias a las conferencias de prensa de la Secretaria Técnica de Planificación, fielmente reproducidas por las tapas de los diarios.

    Cada vez queda menos tiempo. Se sabe que el reposicionamiento es una tarea ardua y de inciertos resultados, pero posible. Lo difícil es que necesita de grandes dosis de algo de lo que al parecer carece el entorno presidencial: humildad.

    Mercedes Olivera

    17 de agosto de 2016

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    Publicado por Anónimo | 17 agosto, 2016, 9:03 pm
  23. Paraguay: ¿el reino de la perpetua insatisfacción?

    Pasaron los tres años de Horacio Cartes al frente del Poder Ejecutivo y tuvimos la ocasión de leer, ver y escuchar todo tipo de evaluaciones, de las más variopintas. Mayormente negativas.

    Es curioso –me dije– que bajo la dictadura de Alfredo Stroessner hayamos tenido tanta paciencia con sus excesos durante más de tres décadas y en democracia demostremos tanta irritabilidad contra los gobiernos que se sucedieron. Dos o tres años de un presidente en el mando y ya lo queremos comer crudo. ¿Existen razones para ello? A veces sí, a veces no.

    Con Rodríguez duró un poco más el encantamiento, porque todo era nuevo y sabía a aventura recién comenzada. Lo de Wasmosy fue, según vastas mayorías, calamitoso: no sólo por la aguda crisis financiera, sino porque nunca avanzamos en 5 los 50 años que prometió. Claro, echamos en olvido que el factor Oviedo fue, bajo su administración, un elemento de inestabilidad política que a duras penas pudimos exorcizar para mantener la democracia en pie.

    Cubas. Un inútil, se sostuvo. Títere del díscolo general. Carente de don de mando y de toda forma de carisma. Desde luego, de alguien que le debía el poder a un tercero, conduciendo una nación sumergida en una absoluta deriva política, era muy poco lo que podía esperarse.

    De González Macchi ni hablemos. En todo caso, ante la crítica más trivial, éste no dudaba en advertir que nunca prometió nada a nadie y que estaba allí porque lo pusieron. Pero tampoco se recordó que la errática conducción económica tuvo como terrible antecedente, la tremenda tempestad institucional y la debacle financiera argentina.

    Nicanor Duarte Frutos. En fin, hasta de bipolar se lo tildó, pero se olvida que con él comenzó la recuperación económica que hasta hoy sostenemos. Y el supuestamente muy bueno del obispo cué, que terminó echado a patadas por sus propios aliados. No obstante, pese a sus convicciones ideológicas, tuvo el tino de mantener una equilibrada conducción macroeconómica y consolidar auspiciosas políticas sociales iniciadas por su predecesor.

    A lo que voy es que, por lo general, como sociedad, hemos reaccionado con una alta dosis de maniqueísmo, pidiéndole a un solo hombre la ciclópea tarea de reformar el país de la noche a la mañana. ¿No será que nosotros, los eternos inocentes, tenemos algún grado de responsabilidad y que nuestra insatisfacción es también el reflejo de la propia incapacidad para coadyuvar en la transformación de la República?

    ¿Quieren ver buena toda obra de Gobierno? ¿Quieren ver mala toda obra de Gobierno? Yerran. Gobernar es un acto humano, y como tal supone manejarse en el reino del matiz. Me vienen a la memoria entonces aquellas sabias palabras del periodista italiano Alberto Moravia: “Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del Gobierno que han votado”. No es por defender a nadie, pero es difícil asumir como una conducta equilibrada la premisa de que son siempre “los demás” los culpables de nuestra “eterna” desventura.

    Adrián Cattivelli

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    Publicado por Anónimo | 17 agosto, 2016, 8:05 am
  24. Proteger los derechos de las mayorías
    16 agosto, 2016

    Pueden decir lo que quieran, pero no hacer lo que quieran. Así de simple es el tema. Demasiados grupitos violentos financiados por quien sabe, (Aunque se sospecha quien), pululan en el ámbito campesino especialmente y periódicamente “marchan” hacia Asunción, cometiendo todo tipo de desmanes en nombre de la democracia, burlándose de ella por supuesto, y sin que ninguna autoridad les ponga las manos encima pese a los delitos evidentes que perpetran durante su “estadía” en la capital.

    El primero de ellos es coartar la libertad de las personas al libre tránsito. Esto ya es un clásico. Cierran las rutas, cierran las calles del centro, entorpecen a todo el mundo, generalmente son grupitos de no más de100 personas, que les rompen las “p…” a medio mundo, cientos de miles de automovilistas que pugnan por llegar a los centros de empleo, en medio de fenomenales embotellamientos.

    Incluso pueden pedir lo que quieran. Pero quienes tienen que dar la respuesta, gozan de la prerrogativa de negarlas, sobre todo si no son sensatas. Ayer nomas, como parte de los “festejos” por la fundación de Asunción, un ignoto “Congreso Democrático del Pueblo”, armado por algún trasnochado dirigente con los vecinos de su barrio, protagonizó una serie de actos justificados por los mismos con demandas francamente ridículas, por donde se lo mire.

    La primera de ellas, la renuncia del presidente Horacio Cartes, ¿por qué? Porque a ellos se les ocurre, lo acusan con generalidades tipo “gobierno impopular”, que no trajo paz, ni trabajo, ni etc. Palabrerío infernal sin ningún tipo de sustento, el gobierno puede apabullarlos con los números concretos de los progresos que se han dado en estas materias. La generación de trabajo es incesante salvo para estos zánganos, haraganes, que prefieren vivir sin trabajar “haciendo política”, sucia, por supuesto.

    La segunda “demanda” es que se anule todo el proceso de Curuguaty. ¿Cómo? Entonces mañana no nos gusta la sentencia que nos aplicaron y entonces…que se vaya todo a la “m…”. Hagamos un nuevo juicio hasta que nos den el gusto. ¡Qué ridículo! ¡Qué se creen! Acaso no están los canales institucionales para demandar justicia en el caso de que puedan probar que su legítimo derecho a la defensa fue soliviantado.

    Todo muy sórdido. Muestran la hilacha. Algún financiamiento “grosso” bajo la mesa. Llegarán dólares de alguna ”Internacional”…para los dirigentes por supuesto. El resto, un poco de “turismo” por la capital y unas pocas migajas. Luego que todo siga igual.

    Las autoridades judiciales y del ministerio del Interior y la Policía no deberían seguir permitiendo estos desmanes que perjudican al grueso de la población.Que digan y demanden lo que les dé la gana, tienen todo el derecho de hacerlo. Pero de ahí a que embromen a todo el mundo con sus reclamos tirados de los pelos, hay un trecho muy espinoso.

    Se debe actuar. No permitirles más que violenten impunemente, las normas y leyes, algunas de rango constitucional, que exponen precisamente donde empiezan y terminan sus derechos de todos.

    Que si van a reprimir, que lo hagan no al famoso “estilo stronista”, sino de manera “profesional”, advirtiendo primero, dialogando hasta la frontera, empleando recursos tecnológicos disponibles hoy en día para aplacar al os violentos y que en todo momento ciñan sus acciones estrictamente a los preceptos legales. Que los fiscales pongan la cara y actúen para precautelar los intereses ciudadanos. Nadamás.

    Por supuesto los bullangueros medios de comunicación, y los wolkiteros “de avanzada”, (léase izquierda tilinga) tirarán al exterior “la feroz represión” y con eso lograrán que se incremente el financiamientode estos sinvergüenzas. Sin duda, este problema de la”comunicación de barricada”, justificada plenamente durante la brutal época de Stroessner, pero totalmente fuera de lugar en la actualidad, es una materia pendiente de los responsables del área de la comunicación de gestión del Gobierno

    Agitando los brazos y demandando “fuera Cartes”, una trasnochada mujer con una camiseta de la perimida Hoz y el Martillo, era la viva imagen del contrasentido. De lacras sociales que enturbian inútilmente un ambiente donde si no se cultivaran actitudes irracionales, todo el mundo podría salir ganando.

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    Publicado por Anónimo | 16 agosto, 2016, 11:06 am
  25. Yacaré que duerme es cartera
    15 Ago 2016

    Por AUGUSTO DOS SANTOS

    La semana se viene intensa, el tercer aniversario de Gobierno golpea a Cartes con sondeos poco favorables. Valiéndonos del animalito de Petta, diríamos que en estos días, yacaré que duerme será cartera.

    El oficialismo mudo

    El Gobierno no tiene un problema de comunicación, tiene un problema de mudez. Pocas veces en la historia se ha visto un sector oficialista con tan poca predisposición a defender públicamente a su Presidente, a tal punto que quienes defienden al Gobierno en la Cámara de Senadores son dos congresistas… del Unace.

    En un programa de televisión un político oficialista culpaba a la SICOM de la baja calidad de la comunicación del Gobierno; sin embargo, no existe dispositivo de comunicación que pueda funcionar si los políticos oficialistas no se expresan (obviamente con las excepciones que confirman la regla), mientras que los opositores generan acciones comunicacionales cotidianamente. Esta ausencia la intentaron suplir algunos ministros del staff técnico, pero con muy mal resultado, porque la guerra política no se pelea con estadísticas, sino con verso político.

    Pobre Petta

    Petta es producto de nuestra cultura, como muchos políticos que llegan y se estrellan con el encandilamiento de los foquitos que ellos mismos encienden. Es cierto que el senador tiene algún problemita de mesianismo, pero sin el talento –que tampoco era significativo– de Lino Oviedo. Lo cierto es que su intervención del miércoles fue una cátedra de medicina sobre cómo resucitar a un paciente que estaba agonizando.

    Hay un serio problema cuando se maneja con poco profesionalismo el tema de la visibilidad política. Las estrategias de visibilidad se deben manejar, más que nada con equilibrio. La visibilidad es una bestia que domada sirve, pero descuidada te devora y Petta no será el último en ser merendado por este fenómeno.

    Alegre sin Lugo

    El pasado viernes, Efraín Alegre hizo un nuevo golpe importante. Juntó para una foto de familia a casi toda la oposición. La imagen transmitió claramente su aspiración de liderar el bloque opositor de cara al 2018. Faltaron dos actores centrales: Fernando Lugo, quien posiblemente no quiso ir, y Mario Ferreiro, quien aunque quisiera no podría ir, pero envió al hermano. Claramente está zarpando una flota opositora cuya nave insignia será Alegre y en la que, también claramente, no toma parte el Frente Guasu. Quien resuelva cómo se unen estas piezas: Efraín, Lugo, Llano y un poco mas atrás Mario, tendrá la fórmula de la oposición en el poder en el 2018.

    Audiencia pública peligrosa

    Nadie duda de que si existe un sector cuyos logros se pueden criticar casi sin atenuantes es la lucha contra el EPP. Sin embargo, no todo vale. Los congresistas del PDP están convocando a audiencias públicas en la zona de influencia del EPP sobre la pertinencia que las FTC sigan funcionando. Esta iniciativa debería ser reevaluada porque, o va a arrojar resultados sesgados o va a poner en riesgo la vida de la gente.

    ¿Qué esperan los congresistas del PDP, que los ciudadanos aterrorizados por el EPP digan?: ¿qué quieren que las FTC continúen activando hasta exterminar a los terroristas?

    Pero aún peor, quién ofrece garantías para los ciudadanos que se atrevan a pedir que se incremente la lucha militar. Mucho cuidado con esta exposición innecesaria. Hay otros métodos que son menos riesgosos y científicamente más consistentes, como sondeos anónimos, por ejemplo, para poblaciones en situación de vulnerabilidad por grupos armados.

    Buen lunes, disfruten de esta breve semana laboral.

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    Publicado por Anónimo | 15 agosto, 2016, 8:22 am
  26. Los 3 años de Cartes
    15 agosto, 2016
    Por Santiago González

    Los que pasaron por la administración del estado en función de Gobierno sostienen que el primer año de gestión es apenas de acomodo y reconocimiento de terreno, no puede pedirse mucho ya que apenas uno va colocando a su gente de confianza y ordenando la casa.

    El segundo y tercer año son los más importantes ya que las políticas públicas propuestas van en pleno desarrollo y los frutos pueden empezar a verse. Lo que no tiene punto de discusión es que lo que no fue hecho en ese tiempo ya en los dos últimos años se vuelve un imposible.

    Horacio Cartes cumple su tercer año al frente de la Presidencia de la República y hoy ya está embarcado en una dura pelea con opositores y detractores de su gestión. Lejos de hablar de las cosas que importan al Estado y resolver con eficacia sus problemas, está metido en una lucha pública con aquellos que lo critican argumentando que resultó ser más de lo mismo.

    Soy de los que piensan que a un político hay que medirlo por sus promesas y no por nuestras expectativas, porque finalmente el compromiso público asumido es mucho más verificable y nadie le obligó a que nos prometa lo que juró hacer.

    En esa línea Cartes prometió rodearse de técnicos y no tardó en sentarlo como su asesor político a Bachi Núñez, dijo que cortaría la mano a los corruptos y promovió el principal hecho de corrupción en el MOPC al ampliar irregularmente el contrato de Tape Porã beneficiando al padre del ministro.

    Prometió salud y educación y las escuelas se siguen cayendo y los hospitales carecen de remedios. La lucha contra el EPP ni hace falta mencionar porque todos sabemos que es un fracaso con 3 secuestrados en simultáneo. Los robos y asaltos tomaron las calles y la economía se desploma sin que se justifique aún el endeudamiento que nos dejaron como herencia.

    Las obras empezaron a moverse luego de dos años de estar totalmente paradas y Soledad Núñez sigue siendo la que salva la plata con una gestión sumamente destacable. Quedan dos años y mucho por hacer, así que más trabajo y menos show.

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    Publicado por Anónimo | 15 agosto, 2016, 8:15 am
  27. Al infierno por hereje

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    Tenemos que rezar todos para que el presidente Horacio Cartes siga trabajando por el país por muchos años más. Este es el deseo del ministro de Agricultura, Juan Carlos Baruja, quien cree que el equipo que actualmente gobierna el país “está haciendo muy buen trabajo” y que habría que darle la oportunidad de continuar. Nada más leer la noticia sentí vergüenza por partida doble: vergüenza ajena por tener un ministro que se exprese de esta manera y vergüenza acomplejada de que se sepa que vengo de un país donde los ministros piden a la gente que rece para que el Gobierno se mantenga en el poder.

    ¿Qué pretende el ministro Baruja? ¿Convertir a Dios en el Gran Elector como eran aquellos poderosos príncipes electores de la Liga Hanseática de la Alemania medieval que elegían y deponían emperadores? La única explicación que se me ocurre es que ha cometido un acto de herejía similar a muchas de esas que pasaron a la historia como la de los cátaros, los husitas, lo lolardos, los valdenses y varios otros. Ya que hasta el momento y a pesar de lo dispuesto por la Constitución, no hemos logrado construir un Estado laico, pues por lo menos vamos camino a construir un Estado hereje.

    Baruja afirma que el Gobierno está haciendo muy buena labor. Lo piensa él y lo afirma él. Propongo, como respuesta, ya que no tenemos la misma percepción, que cada secretaría de Estado y cada Poder (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) elabore una lista de cinco, nada más que cinco logros importantes que han hecho en favor de la ciudadanía y del país. No existe ningún hecho, por importante que sea, que pueda disimular los graves azotes de nuestra sociedad: la corrupción, la inseguridad, la criminalidad, la ausencia de justicia y la ausencia de Estado en vastas regiones del país. La presencia del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo, el desastre ecológico del Pilcomayo, los secuestros de gente trabajadora, la alta criminalidad en Concepción, Amambay, San Pedro, Canindeyú y Alto Paraná, la ausencia de políticas de sanidad y el cataclismo de la educación, son nada más que unos pocos ejemplos de que las cosas no se están haciendo bien. Por el contrario, se están haciendo mal y muy mal. No pasa un día sin que no se cometa de manera muy violenta un crimen en el noreste del país ni se desplome una escuela sobre los pequeños alumnos.

    Monseñor Mario Melanio Medina se encargó de responderle: “Le invito a Juan Carlos Baruja a que salga de la oficina y venga a recorrer Misiones y Ñeembucú para que vea la miseria en el campo y en las periferias”, para agregar que el Ministerio de Agricultura y Ganadería “está aplazado”. En otro momento de su homilía dijo: “Vayamos al campo, no en la oficina, para ver qué desayunan, qué comen y qué van a cenar las familias campesinas” y añadió que él como obispo ha recorrido muchísimo el campo y conoce la realidad. “La gente campesina apenas sobrevive con tortilla, porque carne casi ya no come”.

    El ministro Baruja no tendría que arriesgarse a confiar que sus oraciones lograrán que él se mantenga en el Gobierno con todo este equipo “que tan bien está haciendo las cosas” siempre y cuando logren encaramarse al poder mediante la ansiada reelección. El Romancero Español, colección de poemas del siglo XV, recoge unos versos escritos por algún cristiano derrotado por los árabes durante las guerras de la reconquista. Que se entere el señor ministro, mientras reza, claro está, que la ayuda del cielo no siempre cae en el sitio que uno quiere: Vinieron los sarracenos/ y nos molieron a palos /que Dios protege a los malos/ cuando son más que los buenos.

    Aclaremos que de acuerdo a su óptica, los buenos son ellos y los malos somos nosotros por oponernos a la tan cacareada reelección.

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    Publicado por Anónimo | 15 agosto, 2016, 7:09 am
  28. Una más de los líderes vividores
    14 agosto, 2016

    Cirilo Ibarra Enciso.
    A estos líderes campesinos, líderes sindicales, se les están acabando los “chorros”, porque al parecer a “don” Fernando tampoco ya le sobra la plata dulce que juntó entre 2008 y 2012. Ante esta situación, los seudodirigentes de la clase más humilde, buscan la manera de subsistir y considerando que ya son más desacreditados que sus propio sponsor, cambian la “razón social” de sus empresas recaudadoras.

    Ahora crearon el Congreso Democrático del Pueblo, tal vez pensando que van a seguir engañar al pueblo. Es indiscutible que las personas tienen la libertad de agruparse en organizaciones sociales o algo parecido, pero el objetivo debe ser conseguir algún objetivo común no lucrativo. Y ese no lucrativo es el que menos buscan los sinvergüenzas dirigentes.

    Los sindicalistas ni conocen lo que significa ser líder. Líder es una persona que sugiere o propone cierta acción y otras deben estar de acuerdo con ella y desean llevarla a cabo. Pero acá en nuestro país los líderes sólo son unos vividores.

    El pasado viernes, de vuelta intentaron una manifestación y se juntaron unos cuantos que perdieron sus mamaderas durante el gobierno de Horacio Cartes y llegaron hasta la zona de la vivienda del presidente de la República para lanzan algunos insultos, propios de personas desubicadas como ellas.

    Lo único que lograron es irritar a los ciudadanos, quienes no son haraganes como los presuntos dirigentes. En el horario en que cerraron la Avda. España, los trabajadores están rumbo a sus lugares de laburo, pero es difícil hacerles entender a quienes no conocen de eso, quienes nunca trabajaron.

    Era muy evidente que estos vividores siguen con la sangre en los ojos y buscan la manera de desquitarse. Fue porque en una ocasión el jefe de Estado los llamó por sus verdaderos nombres, “sinvergüenzas”.

    Además, estos literalmente fueron echados a patadas del Gobierno, porque muchos de ellos fueron grandes zoqueteros en la época de otros gobernantes y durante el gobierno de Lugo sique se paseaban como Juan en su casa por el Palacio de Gobierno. Son unos pobres infelices, adoctrinados, azuzados y tal vez utilizado y que después serán desechados por los zurditos.

    Nunca fueron enseñados sobre cosas buenas, ni los básicos, como serían por ejemplo reclamar cosas y conocer sus obligaciones también. Pero que les van a enseñar nada a esos aquellos tilingos, sin moral ni ética, de la escuela de Hugo Chávez o Nicolás Maduro.

    Los Elvio Benítez, Luis Aguayo, Jorge Galeano y ahora éste payaso

    Marcial Gómez, quien se pasa hablando de política de venta de nuestra patria, militarización, etc. Pero seguro nada conoce de producción agrícola, por ejemplo, que debería ser su rubro. Seguro que no tiene una planta de mandioca, porque más tiempo se pasa reuniendo a la gente y utilizando a ella, que para su desgracia ahora ya se está despertando.

    Este Gómez al parecer quiere seguir los pasos de Luis Aguayo, quien fue compañero de fórmula del presidenciable Aníbal Carrilo Iramaín, en las elecciones del 2013, por el Frente Guasu, de la mano del exobispo Lugo.

    Por ahí están también los de la Corriente Sindical Clasista (CSC), que lideraba Eduardo Ojeda, aquel que de su época de humilde trabajador de la gastronomía, de la noche a la mañana se convirtió en un poderoso económicamente.

    Y para colmo de males, ahora que ese funesto personaje pasó a la “jubilación” como sindicalista, brota un retoño suyo, Ernesto Ojeda, quien ya comenzó a mostrar sus hilachas, en la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes).

    Pero, por suerte está llegando a su fin esta clase rastrera, corrupta, de vividores y sinvergüenzas. Ya no tienen privilegios del Gobierno y ya perdieron total credibilidad ante la ciudadanía. Su total desaparición es cuestión de tiempo nada más.

    (*) Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso

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    Publicado por Anónimo | 14 agosto, 2016, 5:01 pm
  29. Obras, no simples palabras y saqueos
    14 agosto, 2016

    Néstor Ojeda Mendoza.
    Hasta en la misma religión está escrita, “Si una fe que no está demostrada en obras, no vale, es una fe sin sentido, está muerta”. Haciendo el relativismo, el sentido común de las personas conscientes y racionales, todos coinciden con esa premisa, incluso hasta el más testarudo de los mortales, aprueba esa ley del silogismo.

    Los resultados de esa concreción están a la vista en el Paraguay actual de este Gobierno Nacional, que en estos tres años de presidencia de Horacio Cartes, ha mejorado considerablemente las infraestructuras públicas. Es el producto del balance de estos cortos tres años del actual gobierno.

    Los trabajos pueden ser observados por los connacionales y extranjeros que habitamos este bendito país, como así también por los visitantes circunstanciales, que son sorprendidos por todos estos cambios en la vida de la República.

    Las obras evidentemente traen progreso en todos los órdenes en una determinada sociedad, lo cual genera el cambio socio económico en la región. En este caso en el Paraguay, gracias al patriotismo demostrado en sus acciones por el actual presidente de la República de nuestro país.

    El gobierno de Cartes es un verdadero contraste de las paladas iniciales, de la triste y lamentable gobierno liberal de 14 meses, que solos se apuraron en saquear las arcas del Estado, en cambio hoy el Gobierno Nacional se pasa desatando cintas e inaugurando obras la mayoría de tintes sociales. De esta forma ayuda a mejorar los niveles de vidas de muchos compatriotas que no contaban con techos propios, quienes en cambio hoy día están felices y realizados con estos gestos de la política pública.

    Lastimosamente en otras épocas los créditos y el propio erario público del tesoro nacional eran saqueados, esquilmados por las garrapatas de las clases políticas de turno, despreciando vilmente la vida, existencia y dignidad de su pueblo. En los últimos tiempos la gente dejó de creer y tener confianza en la clase dirigencial política, debido a la cultura de la corrupción enseñoreada en nuestro país, por parte de la casta de sinvergüenzas.

    Sin embargo, el actual presidente de la República, el señor Horacio Enrique Cartes Jara, ha invertido el sistema en el Paraguay, pues ha marcado la hoja de ruta demostrada en la seriedad y patriotismo de su administración gubernamental cuyos beneficios va a favor de su pueblo.

    A lo largo y a lo ancho de la geografía nacional numerosos proyectos están en ejecución, de los cuales la mayoría está culminada en tiempo y forma. Además, las cifras invertidas ya son elevadísimas, las obras culminadas y otras en prosecución constituyen todo un verdadero éxito para nuestro país. Evidentemente que la ejecución de cuantiosas obras proseguirá su curso, lo que estará evidenciado en el fabuloso crecimiento de Paraguay en la región, gracias a un gobierno serio y nacionalista que ha apostado por el bien de su pueblo.

    (*) Periodista de ADN en San José de los Arroyos

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    Publicado por Anónimo | 14 agosto, 2016, 5:01 pm
  30. El Caldero electoral
    14 agosto, 2016

    José Rojas.

    Y se abrió la cerca y todos los que buscan hacerse con el poder aportan sus estrategias, con el único objetivo, destrozar el trabajo del Gobierno y hacerse con algunos votos descontentos. No es nuevo; se repite desde la caída de la dictadura; todos los gobiernos democráticos lo vivieron.

    Es más fácil intentar romper que construir; es mas barato un palo en la rueda que invertir para la compra de otra rueda y demostrar que esta es mejor, con planes y proyectos de gobierno. La idea es muy clara: Todo está mal.

    ¿Quiénes lo hacen? Son los mismos que ya tuvieron su oportunidad y no lo hicieron, no pasaron de compras de helicópteros (no aclarados por cierto) o de paladas iniciales.

    El ataque es directo, buscan vulnerar las gestiones de Gobierno, de sectores fundamentales como fue el caso MOPC. En el Senado desplegaron ataques furibundos contra el ministro de Obras, Ramón Jiménez Gaona, con discursos y posturas que orillaban la estupidez con tal de lograr el objetivo. El plan resultó un boomerang; con una estrategia tan blanda como el peluche aquel.

    Hace unos días salieron a la luz, dirigentes de varios partidos, menos el Frente Guasu, por ahora, a ‘declarar la guerra a Horacio Cartes’. La propaganda buscará debilitar una posible alianza colorada que impulse un proyecto de reelección. No sorprendería que Luis Alberto Wagner, Sixto Pereira, José pakova Ledesma juntos o por separado recorran el interior para azuzar a las organizaciones campesinas a ocupar tierras en protesta.

    La reunión de dirigentes de la oposición liderados por Efraín Alegre, a la que no asistió Fernando Lugo, fue en respuesta al acercamiento de la disidencia con el oficialismo colorado. Debieron apurar los pasos; les sorprendió la actitud colorada y ese evento no colabora para nada en sus intenciones. El diálogo entre oficialismo y disidencia encendió la luz roja de la oposición y había que acelerar planes y que mejor que mostrar una foto de varios dirigentes demostrando una supuesta alianza.

    Efraín sabe que eso no servirá de mucho. El caudal electoral de esa dirigencia no basta y falta el participante más importante.

    Lugo no asiste; se mueve por vías paralelas, tiene su propia estrategia y apunta a otro sector bastante sensible. Instruyó a sus representantes en el Congreso y sus aliados en el interior del país a abrir fuego a discreción contra la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).

    Todas estas fuerzas de la oposición iniciaron de esta manera su carrera por intentar recuperar el poder que perdieron por su propia ineficiencia.

    El guion es conocido, nada nuevo, no habrá propuestas solo provocación permanente, en algunas ocasiones buscando que la policía reaccione para crear un escenario de víctimas que desgaste la imagen del Gobierno e instalar el concepto de régimen represivo que atenta contra los derechos humanos. Hoy podría sonar esto como una exageración, pero me reservo el derecho a la duda; además el tiempo está a mi favor.

    Está aún el caldero de Curuguaty; que hervirá de nuevo con un solo llamado de sus líderes y eso ocasionará ocupaciones de tierras; reclamos de asistencia, exigencias de libertad de dirigentes acusados por aquel caso y otros movimientos similares. Desafío abierto a las leyes; para presentarse como perseguidos políticos si se les entabla demanda.

    Estos grupos son expertos en el manejo de la información para crear estadios irreales que convenga a sus intereses. La guerra psicológica que crea esto tiende a bajar la moral a los ciudadanos y a los simpatizantes del Gobierno e impulsar el concepto de país dividido.

    Alegre y Lugo saben que separados no llegan; saben que el sillón es uno solo; ninguno de ellos está dispuesto a ceder espacios. Ambos se neutralizarán en esta carrera; intentarán demostrar, cada uno por su lado, que son confiables y ganar el podio que conduzca a las elecciones generales del 2018.

    Los colorados se adelantaron. El oficio de poder de este sector político los ubica a varios pasos por delante de otras fuerzas. Cuando el poder está juego el centenario partido de la calle 25 de mayo deja de lado diferencias; y eso ni Alegre ni Lugo lo entienden.

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    Publicado por Anónimo | 14 agosto, 2016, 5:00 pm
  31. Más Cartes que nunca
    Por Estela Ruíz Díaz

    A tres años de su gestión, Horacio Cartes no ha modificado un ápice su particularísima forma de gestionar el poder, en contraposición a todo lo que el manual político recomienda. Él continúa su camino, ajeno a todo reclamo, crítica o consejo para mejorar sus relaciones políticas dentro de su partido o fuera de él. Es inmune a la presión mediática, ciudadana, gremial o política y no hace el mínimo esfuerzo por empatizar con la gente.

    Acierto o error, según el cristal con que se mire, ya van 1.095 días que dirige el país de la mano de un desdibujado Partido Colorado, que le entregó su bandera en su momento de mayor crisis provocada por la dura llanura.

    A tres años de poder, hay déficit en su gestión social y cada vez más críticas por el alto endeudamiento del país, estimada en unos 6.000 millones de dólares.

    Su bandera anticorrupción empieza a decaer por actos de sus altos funcionarios ante quienes prefiere cerrar los ojos. Cree que con la sola destitución basta, como el caso Gattini en el MAG; pero obvia denuncias en Indert y otras instituciones. Como no queriendo asumir el error de haberlos hecho parte de su gabinete. Esconder la basura debajo de la alfombra no es la mejor salida.

    Más allá de las duras críticas de la oposición y de la propia disidencia de su partido, el cartismo evalúa con moderado optimismo este tiempo en el poder.

    Este aniversario reciben con alivio porque afirman que se empiezan a ver las obras y que esta área irá in crescendo. El año que viene finalizarán grandes obras como el superviaducto, ruta 8, etc., lo que modificará sustancialmente el malhumor de la gente.

    Hay una apuesta fuerte a las viviendas sociales y en esta área sobresale con creces Soledad Núñez, la secretaria ejecutiva de Senavitat, la mejor arma que hoy puede exhibir el presidente. Con RC4 primero y ahora con la aprobación del préstamo para mejoras en Chacarita Alta, Cartes logrará darle un fuerte sello social a su gestión. A pesar de los cuestionamientos, la oposición no tuvo otra que acompañar el proyecto. No hay nada más antipopular que oponerse a planes sociales, y menos aún cuando se trata de la Chacarita.

    LA REELECCIÓN. En el escenario político, el debate sobre la reelección sigue marcando la agenda política, y fiel a su estilo sigue sin soltar prenda sobre la decisión que tomará. En su entorno siguen sin saber: “él no dice ni sí ni no”.

    Y a pesar del creciente ruido mediático del discurso anticartista, sin embargo, él sigue inmune al calendario electoral tradicional que a estas alturas ya exige la visibilidad de un candidato o al menos de globos sondas para probar y medir las simpatías o antipatías ciudadanas.

    Hay candidaturas autoproclamadas como las de Luis Castiglioni, o las sobreactuaciones de Enrique Riera, con indisimulada búsqueda de posicionamiento político. Riera está jugando con fuego. El Ministerio de Educación es una trampa mortal. Aún humea el cocido que tumbó inesperadamente a Marta Lafuente.

    Hay un sector del entorno político que claramente aboga por la reelección, que a estas alturas queda la vía de la enmienda porque para la reforma constitucional ya no hay tiempo.

    Si bien la posición presidencial se inclina más hacia el rechazo a la reelección, sin embargo algunos gestos llaman la atención. Desde el cartismo puro (que no viene de la política) sostienen que lo hacen “para quedar bien con el jefe”. Los que mueven el avispero de la reelección, con más años en estas lides y conocedores de la sicología política pretenden jugar con la ansiedad natural que genera el poder. Calculan que el año que viene, con algunas obras públicas terminadas, Cartes tendrá mejor imagen y por ello estará más predispuesto a ceder.

    La aprobación de la enmienda requiere pocos votos, mayoría absoluta de ambas cámaras: 41 en Diputados, que supera con creces, y 23 en Senado. Haciendo cálculos rápidos, hoy tendría 20. Y doblegar a 3 no es imposible… La coyuntura definirá.

    El acercamiento de Galaverna es otro tema que descoloca. La jugada del senador aparenta ser netamente personal buscando erigirse en el gran gestor de la concertación partidaria. Y si bien está alistado en el movimiento de Marito, en Palacio ven con buenos ojos su retorno. El será un buen defensor del Gobierno, que carece de voceros políticos de peso.

    Los tres años no conmueven políticamente a Cartes, pero cada vez más habrá presión política para su definición, que aclara también el escenario opositor, en el que busca posicionarse el liberal Efraín Alegre que empezó a trabajar la idea de la concertación con varios partidos, pero sin convencer aún al Frente Guasu de Lugo.

    ANIVERSARIO. Cartes cumple 3 años con menos aprobación ciudadana, creciente disidencia partidaria, que especuló que el desgaste del poder reduciría su estilo soberbio del poder. Pero no, él está galvanizado y sigue haciendo caso omiso a los reclamos de la tradicional militancia partidaria.

    Su estilo cerrado, hosco, torpe, vertical de ejercer el poder, estigmatizando a sus opositores, sigue provocando polémica, enojos y cuestionamientos, causando desconcierto a propios y extraños.

    Cartes cumple 3 años siendo más Cartes que nunca.

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    Publicado por Anónimo | 14 agosto, 2016, 6:35 am
  32. Un osito de peluche de Taiwán
    Por Arnaldo Alegre

    Desde su época de director de la Caminera, el senador Eduardo Petta es muy afecto a la sobreactuación. Pero en la semana que pasó, los que sobreactuaron como en una ópera bufa fueron sus compañeros senadores y la prensa cartista, que se mostró sospechosamente furibunda con él y extremadamente condescendiente –para no decir, patéticamente subordinada– con el patrón-presidente.

    En la interpelación del ministro de Obras Públicas, el senador con veleidades actorales sacó un cocodrilo de peluche para ironizar sobre la aberrante parsimonia con que actuó el Gobierno en la sequía del río Pilcomayo y la supuesta muerte a mansalva de los yacarés de la zona.

    Y ardió Troya. Los senadores oficialistas, liberales y oviedistas se tiraron del quinto piso mientras se rasgaban las vestiduras, se hicieron el harakiri con una hoja de afeitar oxidada y sin filo y mentaron a llanto vivo a santos y demonios por tamaña osadía del trashumante legislador.

    Son los mismos parlamentarios que cuando son acusados de mercenarios, oportunistas, estafadores morales, nepotistas y narcoempleados actúan como si fuera que se les está alabando su belleza apolínea y ponen su mejor sonrisa circense, para inmediatamente después subirse a su camioneta del año y desaparecer con la satisfacción del deber cumplido, pero consigo mismos.

    En un Congreso decente no solamente se debate con ideas, también se debate con performances políticas como la protagonizada por Petta, quien en vez de reafirmarse en su propuesta sale a pedir disculpa doblegándose a la sensiblería de fachada.

    Pero hay que darle la derecha al senador ante el ataque de que fue objeto por parte de los medios digitales y escritos cartistas y de los que alaban o denuestan al Gobierno de acuerdo con sus intereses empresariales. Petta fue víctima de la burla y el sicariato periodístico por el simple hecho de su oposición al Gobierno. Se le recordaron pecados pasados y presentes, y, por las dudas, futuros.

    Los medios cartistas se mostraron más amables con el patrón-presidente cuando visitó el Hospital Central del IPS y fue blanco de protestas de asegurados. La prensa independiente simplemente mostró lo que sucedió, la cartista por poco no puso en titulares “Una bella dama departe con nuestro herculíneo mandatario sobre las bondades del IPS”.

    Cartes, prácticamente, compró su candidatura para ser presidente. Pero comprar periódicos no lo hará per se un ciudadano y presidente ilustre, decente, y sobre todo eficiente.

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    Publicado por Anónimo | 14 agosto, 2016, 6:34 am
  33. Candidatos del banco de suplentes e imprevistos

    El impedimento establecido en la Constitución a la reelección presidencial deja anticipadamente fuera de combate a algunos aspirantes claves del oficialismo y la oposición para el 2018. Especialmente, al presidente Horacio Cartes y al expresidente Fernando Lugo.
    Esa circunstancia, abre posibilidades a otras figuras que están en una suerte de banco de suplentes.

    Cartes ha dicho que no le interesa la reelección, pero no suena creíble y tiene más que ver con la prohibición constitucional y con las cifras desalentadoras que arrojan las encuestas sobre su (im)popularidad, a esta altura de su gestión.

    En el cartismo, se habla de la figura de Enrique Riera, actual ministro de Educación, como un posible “delfín” del mandatario. El problema es que si se continúan cayendo escuelas sobre la humanidad de algunos alumnos, en distintas partes del país, las cosas se le pueden poner más difíciles. Conste que Riera tiene cierta experiencia en eso de eludir responsabilidades.

    Los sectores de izquierda agrupados en el Frente Guasu dicen no tener alternativa a Lugo e insistirán con su candidatura en cualquier circunstancia. La segura impugnación que plantearán contra el expresidente sería finalmente resuelta por la Corte Suprema.

    La actitud de la Corte, cuando se trata de cuestiones políticas, es impredecible, pero sin dudas entrará a jugar la relación de fuerzas entre poderes fácticos y es difícil que sus integrantes se arriesguen a colisionar al mismo tiempo con el presidente de la República en ejercicio, con el Partido Colorado y con la cúpula del PLRA.

    La posibilidad de que el Frente Guasu impulse una resistencia ciudadana contra la impugnación a la candidatura de Lugo no parece sostenible a mediano o largo plazo. Si no lo hicieron cuando estaban en el poder, no es creíble que lo hagan ahora, a menos que se desate una crisis muy grande en el Gobierno.

    La alternativa que se menciona en otros sectores de izquierda es la del actual intendente de Asunción Mario Ferreiro. Sin embargo, no es una alternativa que respalde el luguismo, ni siquiera por descarte. Además, abandonar el barco anticipadamente sería para Ferreiro faltar a su palabra, dando la imagen de una huida que dejará mucho a medio hacer, cuestiones que lo dejarán muy vulnerable a los ataques del oficialismo.

    El PLRA, comandado ahora por Efraín Alegre ensaya una fórmula con Ferreiro como vice, pero la jugada parece muy arriesgada y con pocas posibilidades de éxito.

    En el oficialismo, el senador Galaverna ha emprendido en estos días una suerte de cruzada por la “paz partidaria” entre cartistas y disidentes. Es obvio que la iniciativa no tiene posibilidades de éxito a corto ni mediano plazo. Quienes apoyan la figura del senador colorado Mario Abdo Benítez como alternativa al cartismo saben que gran parte de su encanto electoral tiene que ver con mostrarse siempre alejados del presidente.

    El escenario político que imaginan como ideal los disidentes del Partido Colorado es que Abdo Benítez derrote al candidato cartista en las internas y que el mandatario se vea obligado a respaldarlo para las elecciones en 2018.

    Ese escenario ideal de los colorados se complementaría con una oposición dividida: el Frente Guasu sin Lugo y con un candidato simbólico y un candidato liberal, que puede ser Alegre, con una dupla “progresista”.

    Todo esto supone de parte del presidente de la República cierta conducta serena y racional que no ha demostrado en muchas circunstancias y también que los sectores de la oposición cometan varios errores estratégicos.

    Asimismo, obvia el amplio contexto de los imprevistos que caracterizan a la disputa política en Paraguay, en las últimas décadas.

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/candidatos-del-banco-de-suplentes-e-imprevistos-1507561.html

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    Publicado por Anónimo | 13 agosto, 2016, 4:16 pm
  34. Serenata y algo más
    13 agosto, 2016
    Por Jorge Paredes

    La serenata en Paraguay data desde antes de la colonización y adquiere ribetes propios, producto del mestizaje y la influencia de la cultura española. Al principio, esta costumbre fue restringida en la época del gobierno del doctor Francia y estaba supeditada a las bandas musicales estatales o militares.

    En esa época mermaron las serenatas por temor a represalias. Luego esta práctica se trasladó al ámbito religioso y comenzó a desarrollarse con las festividades de santos patronos. En algunos lugares hasta ahora persiste esta tradición de llevar serenata a las imágenes religiosas como parte de la devoción.

    En épocas pasadas recientes, con el romanticismo, la serenata pasó a ser una técnica de conquista. Luego de las dos guerras sufridas por el Paraguay, los paraguayos empezaron a utilizar las serenatas para demostrar el sentimiento hacia las damas y conquistar su amor.

    Mediante la interpretación de las baladas, bajo la noche estrellada o bajo una tupida enramada de jazmín, hacía emerger la figura de la mujer paraguaya en las ventanas o en los pasillos quebrantando el sueño con las canciones más románticas.

    Pero en el Paraguay actual, las serenatas dejaron atrás su espíritu de romanticismo a tal punto de adoptar elementos extraños, pero adaptado a nuestra idiosincracia. Ahora se usa esta práctica de antaño para escrachar a políticos o repudiar la corrupción.

    Que lo diga Horacio Cartes que ayer temprano, antes de asistir a la inauguración de la Expo Frutilla y visitar a jóvenes que se congregaron en Piribebuy en un campamento para conmemorar la Batalla del 12 de Agosto, recibió la serenata con la canción nada romántica que denominaron “Depierta vende patria”.

    Lo que es el tiempo, como dirían algunos incrédulos, hasta estas costumbres que servían para conquistar a la amada hoy se le da otro uso, para escraches. Los que ocupan cargos públicos y que osan abusar de la ciudadanía ya saben, en cualquier madrugada pueden recibir serenatas.

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    Publicado por Anónimo | 13 agosto, 2016, 3:45 pm

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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