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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Otro asesinato de la narcopolítica

Respondía con largos silencios, intimidado por la grabadora. Era una siesta calcinante, no había nadie en las fronterizas calles de Bella Vista Norte, Amambay, a 471 kilómetros de Asunción, pero en su solitario despacho municipal, el intendente Miguel Louteiro Echeverría (ANR) respiraba miedo y contestaba con largos silencios.

Fue a mediados de agosto del 2011. Habíamos llegado hasta allí investigando a “los nuevos estancieros de Antebi Cué”: políticos colorados y liberales, capos narcos y empresarios regionales, entre ellos el famoso ex diputado Magdaleno Silva, que se habían adueñado ilegalmente de gran parte de las 220.000 hectáreas expropiadas al empresario Roberto Antebi en 1995, para ser destinadas a la reforma agraria en Amambay y Concepción.Entre sus largos silencios, Louteiro explicó su miedo ante la grabadora, y así se publicó en las páginas de ÚH: “Yo prefiero no meterme. Hay gente muy poderosa, gente de Ponta Porá. Aquí rige la ley de la frontera, ya hubo muertes. Yo no quiero andar como el senador por Amambay, Robert Acevedo, que tras un atentado contra su vida tiene que moverse con varios guardaespaldas. ¿De qué sirve que te consideren el mártir de Antebi Cué? No vale la pena…”.

Después Louteiro me pidió que apague la grabadora, me hizo prometer que no pondría en boca suya nada de lo que me iba a contar, y empezó a revelar quiénes realmente manejaban el negocio. “La narcopolítica se está adueñando de todo”, repetía.

Desde entonces nunca más nos vimos, hasta que un día me llamó por teléfono. Era mayo del 2015, acababan de asesinar a balazos en Yby Yaú al caudillo colorado y gran señor feudal norteño Magdaleno Silva. Sin dar muchas más pistas, Louteiro me dijo: “Averiguá un poco, parece que la muerte de Magdaleno tiene que ver con lo que pasa en Antebi Cué…”.

Las averiguaciones apuntaban a lo mismo que ya habíamos detectado durante nuestro trabajo en la zona, años atrás: narcotráfico, intenso y creciente narcotráfico. Las “estancias” en las tierras robadas a la reforma agraria eran usadas para pistas clandestinas donde bajaban y volvían a subir avionetas con cargas de cocaína.

Ayer, el intendente Miguel Louteiro fue asesinado a balazos en Santa Ana, junto con su secretario Celso Carballo, cuando verificaban las obras de un puente vecinal.

La narcopolítica sigue desangrando al país.

Hay quienes dicen que ya tenemos que acostumbrarnos.

Hay quienes nos negamos a hacerlo.

 

Por Andrés Colmán Gutiérrez

http://www.ultimahora.com/otro-asesinato-la-narcopolitica-n1013765.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

10 comentarios en “Otro asesinato de la narcopolítica

  1. Estado enemigo

    Por Rosendo Duarte

    Tras el crimen del exconcejal Víctor González Mereles y su padre don Víctor González Mora, acaecido hace 18 días, una vez más los saltoguaireños salieron a las calles a pedir justicia y a repudiar lo que es obvio en esta ciudad: la connivencia de efectivos de la Policía Nacional con la criminalidad.

    Los ejemplos que no le permiten a la sociedad local pensar de otra manera suman y siguen. Desde policías que traen y dan coberturas a asaltantes para asaltar a empresarios hasta jefes policiales que dejan huir a condenados a cambio de dinero.

    Pero la situación es aún peor, porque no solamente hay indicios elocuentes de que gran parte de la tropa que el Estado contrata para proteger a la gente de la delincuencia juega en el otro bando, sino incluso permiten que los suyos sean asesinados impunemente.

    En poco más de cinco meses, tres policías fueron ajusticiados en la zona de Curuguaty por los narcos sin que sus camaradas hagan nada al respecto. Les importa un bledo que personas que visten el mismo uniforme que ellos caigan acribillados por las balas asesinas de los criminales.

    La pregunta obvia que martilla en la cabeza de un ciudadano es: ¿Si ni entre ellos son capaces de defenderse, cómo podemos confiar que lo harán con el resto de los mortales?

    La explicación está en la doble “función” del policía, que a la vez de dar seguridad, es recaudador de la “corona”. Este secreto a voces sucumbe al personal ante la fuerza de las mafias sin que nadie haga nada al respecto.

    El comandante de la Policía Nacional, Crio. Críspulo Sotelo; el ministro del Interior, Francisco de Vargas, y el propio residente de la República, Horario Cartes, saben lo que está pasando, pero no mueven un dedo para cambiar la historia. Para completar el panorama, el Ministerio Público y el Poder Judicial bailan el mismo baile.

    Es decir, la sociedad paraguaya sobrevive en un Estado fallido. Un Estado enemigo que no ofrece garantía a nadie, o a casi nadie, porque quienes trafican y matan siempre salen con la suya. Ellos sí tienen garantía, de impunidad.

    De no haber una reacción en masa del pueblo contra la inseguridad y la complicidad del Estado, este Gobierno terminará obteniendo el récord de familias enlutadas en tiempos de paz en el Paraguay.

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    Publicado por Anónimo | 25 septiembre, 2016, 7:31 am
  2. Peligrosa promiscuidad

    Por Arnaldo Alegre
    Es cada vez más evidente la obscena relación entre el narcotráfico y la política.

    La muerte violentísima del capo fronterizo Rafaat fue un punto de inflexión. A partir de allí se sucedieron hechos de tinte mafioso que establecen un triste nexo entre narcos y políticos.

    El bombazo y la amenaza de muerte contra el titular del Congreso y el supuesto plan magnicida de Pavão fueron los últimos signos del incremento de la violencia.

    Y esa sucesión de incidentes no se da precisamente ante una abierta campaña de las autoridades nacionales contra el narcotráfico.

    La situación se inscribe en una guerra abierta entre pesos pesados del narcotráfico fronterizo, aparentemente para establecer quién es el nuevo capo di tutti capi.

    Qué papel cumplen los políticos amenazados o atacados en ese clima de violencia creciente es algo que no queda del todo claro. ¿Son víctimas o victimarios? ¿Son parte activa de la situación o meros rehenes, hasta cierto punto inocentes, de una guerra por el poder fronterizo mafioso?

    Las dudas son muchas y los aludidos no están en condiciones de poder responder, pues cada aclaración que hagan puede que los deje expuestos por las muchas sombras que proyectan.

    Los hechos indican que la narcopolítica no es una cuestión etérea ni circunscripta a determinados puntos conflictivos de nuestro territorio.

    Es obvio que no es un asunto local. Son cada vez más las autoridades de peso nacional sobre las que existe alguna sospecha de formar parte de este entramado delictivo.

    En estas circunstancias, actualmente la narcopolítica es la mayor amenaza de nuestra democracia.

    Y el incremento de la tensión se da precisamente en un momento en que desde el Ejecutivo el tono autoritario sube a decibeles inquietantes, fogoneado por la frustración que genera en ellos los impedimentos a la reelección y la incapacidad que demuestran para combatir al EPP.

    Precisamente, a diferencia de cuestión de la anacrónica banda armada del Norte que pueden tener una solución política, el narcotráfico es un sistema que solo sabe expresarse con violencia y que carece de medios naturales para sofrenar su ímpetu asesino.

    Hay que apelar a la responsabilidad de los políticos no contaminados con esta mafia para exigir la eliminación de los elementos nocivos que desde su propia entraña están poniendo en peligro la democracia. O si no, el futuro puede ser terrible.

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    Publicado por Anónimo | 12 septiembre, 2016, 10:41 am
  3. Más seguridad, el clamor al unísono de los paraguayos

    Recientemente fueron asesinados el intendente de Bella Vista (Norte), Miguel Louteiro, y su acompañante, Celso Carvallo. En la oportunidad, el vicepresidente de la seccional colorada local, Luis Doupratt, realizó dramáticas declaraciones que desnudan la situación de violencia que se vive en el lugar: “No tenemos seguridad. Es difícil hablar acá en la frontera, porque te hacen callar. Hay muchas cosas que queremos contar, pero no se puede”. No hace falta aclarar que las voces son acalladas a balazos, y que la inseguridad es provocada por el imperio del narcotráfico.
    El dirigente político señaló también que de nada sirve que los ciudadanos tengan un revólver, si “ellos tienen armamentos militares”, a lo que cabe agregar que, si emplean pistolas, no escatiman municiones: una de las mencionadas víctimas recibió veintitrés impactos de bala, y la otra, dieciséis.
    El Estado no puede garantizarles la vida si se atreven a denunciar a los narcotraficantes, por la simple razón de que ha perdido el monopolio de la fuerza. Sea que el número de agentes policiales es insuficiente, que su equipamiento sea inapropiado o que estén a sueldo de los bandidos, lo cierto es que los vecinos no pueden confiar en ellos, y se ven obligados a cerrar los ojos, los oídos y la boca para no ser ultimados. Esta atmósfera opresiva, que impone el silencio encubridor a indefensos ciudadanos, no es considerada en las estadísticas que el ministro del Interior, Francisco de Vargas, suele exhibir para tratar de convencer a la opinión pública de que la inseguridad es solo una falsa “sensación”.
    Por lo demás, ocurre que ni el Ministerio Público ni la Policía Nacional saben de muchos delitos porque las víctimas temen denunciarlos, sabedores de que dichos organismos no están en condiciones de protegerlos de las previsibles represalias. Y si se enteran, poco o nada hacen para lograr la detención de los presuntos autores.
    Los narcotraficantes son implacables con quienes los traicionan o interfieren en sus negocios, y suelen actuar con suma violencia para dar un mensaje. Es improbable que la dramática situación mejore si una buena parte de los 12.985 efectivos de la Policía Nacional que vegetan en tareas administrativas fuera trasladada a las comisarías de las zonas penetradas por el narcotráfico. El problema de fondo allí es la corrupción que ha puesto a muchos agentes del Estado al servicio de la mafia que amedrenta y asesina a los ciudadanos, ante una Justicia inepta, pusilánime y, a su vez, corrupta.
    Será que el Mandatario Horacio Cartes se da cuenta de que él ya no “manda” en ciertos lugares, porque el crimen organizado está ganando la partida, por culpa de la ineptitud y la deshonestidad de sus subalternos? El presidente prometió un “nuevo rumbo” al Paraguay cuando asumió su cargo. El país entero está esperando que cumpla con su palabra.

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    Publicado por Anónimo | 6 septiembre, 2016, 7:40 am
  4. Recuerdos de la plácida era prenarcótica
    Por Alfredo Boccia

    Una de las mejores cosas de mi vida es haber pasado la infancia y parte de mi adolescencia en Bella Vista, un pueblito del Amambay separado de la ciudad matogrosense del mismo nombre por el bucólico río Apa, que debía cruzarse en canoas.

    Era una odisea llegar a Bella Vista. De hecho, lo es hasta ahora, pues la ansiada ruta asfaltada aún sigue construyéndose. No era algo que nos importara, la ruralidad tiene sus encantos. Años después, cuando mi familia se mudó a Asunción, pude comprobar que la niñez en el interior me había dado una visión del mundo distinta, casi siempre más rica, que la de mis compañeros de colegio que se habían pasado la vida en el centro asunceno.

    En esa comunidad de pocos miles de pobladores, impregnados de una amalgama cultural fronteriza, todos se conocían, cuando no eran parientes. Pueblo apacible, sin mayores novedades ni peligros. Caminar a la noche por sus calles de tierra y pasto no implicaba riesgos, excepto atropellar alguna vaca dormida o pisar su estiércol. Recuerdo las largas caminatas matinales con mis hermanas y una legión de compañeritos hasta la escuela parroquial, observados y saludados por los vecinos desde sus casas. Eran comerciantes, agricultores, empleados, pequeños ganaderos. Gente buena y, por lo general, muy tranquila.

    Esa imagen idílica que guardaba en la memoria no se modificó mucho con el paso de los años. Hubo muchos más cambios en la Bela Vista brasileña. Allí, las políticas públicas, las instituciones y los servicios estatales ensancharon la brecha del desarrollo entre las ciudades vecinas. Nada que no haya ocurrido en todas nuestras fronteras.

    Todo cambió cuando empezaron a llegar ellos. De los narcos ya se hablaba en la década del setenta. Se contaban historias truculentas que parecían muy lejanas, aunque ocurrían en la cercana capital departamental, Pedro Juan Caballero. Poco a poco, su presencia se fue notando en Bella Vista: signos de ostentación, estancias fastuosas y violencia creciente. Hoy nada distingue a mi ciudad natal de las otras de la región, dominadas por las narcobandas que se disputan las rutas del tráfico.

    Las cosas empeoraron con la expropiación de las 220.000 hectáreas de Antebi Cué para la reforma agraria. Lo que debía ser colonizado por campesinos sin tierra se convirtió en una zona liberada ocupada por políticos sinvergüenzas, empresarios brasileños y narcotraficantes. Los bellavisteños fueron acostumbrándose al miedo, los asesinatos y al sicariato. Era solo cuestión de tiempo para que las ejecuciones alcancen a algún político notorio.

    La memoria nos hace trampas y por eso imaginamos que el lugar donde pasamos nuestra infancia es distinto a lo que vemos hoy. Lo que duele es que esos cambios no sean obra del inexorable progreso, sino del virtual secuestro de una ciudad entera por el narcopoder.

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    Publicado por Anónimo | 13 agosto, 2016, 3:40 pm
  5. El crimen organizado gana terreno

    Tras el doble crimen del que fueron víctimas el intendente de Bella Vista (Norte), Miguel Louteiro, y su acompañante, Celso Carvallo, el vicepresidente de la seccional colorada local, Luis Doupratt, realizó dramáticas declaraciones que desnudan la situación de violencia que se vive en el lugar: “No tenemos seguridad. Es difícil hablar acá en la frontera, porque te hacen callar. Hay muchas cosas que queremos contar, pero no se puede”.

    No hace falta aclarar que las voces son acalladas a balazos, y que la inseguridad es provocada por el imperio del narcotráfico.

    El dirigente político señaló también que de nada sirve que los ciudadanos tengan un revólver, si “ellos tienen armamentos militares”, a lo que cabe agregar que, si emplean pistolas, no escatiman municiones: una de las mencionadas víctimas recibió veintitrés impactos de bala, y la otra, dieciséis, solo doce días después de que 417 kilos de cocaína fueran incautados en una zona rural del municipio.

    El jefe de Investigaciones del departamento de Amambay, comisario Jorge Fernández, no ha encontrado hasta ahora ninguna conexión entre ambos hechos. En su opinión, los asesinatos estuvieron vinculados con disputas por tierras, con deudas que habría contraído el intendente o con cuestiones políticas, sin que estas dos últimas probables causales sean excluyentes entre sí. El Ministerio Público deberá dilucidar el hecho, acaso ampliando las hipótesis referidas para incluir la principal fuente de ingresos de la poderosa mafia fronteriza: las drogas. Cualquiera sea el resultado de la investigación en marcha, es de toda evidencia que los pobladores de Bella Vista (Norte) tienen buenos motivos para vivir con temor, lo mismo que los de Pedro Juan Caballero y Capitán Bado, ante el evidente avance del poder del narcotráfico.

    El Estado no puede garantizarles la vida si se atreven a denunciar a los narcotraficantes, por la simple razón de que ha perdido el monopolio de la fuerza. Sea que el número de agentes policiales es insuficiente, que su equipamiento sea inapropiado o que estén a sueldo de los bandidos, lo cierto es que los vecinos no pueden confiar en ellos, y se ven obligados a cerrar los ojos, los oídos y la boca para no ser ultimados. Esta atmósfera opresiva, que impone el silencio encubridor a indefensos ciudadanos, no es considerada en las estadísticas que el ministro del Interior, Francisco de Vargas, suele exhibir para tratar de convencer a la opinión pública de que la inseguridad es solo una falsa “sensación”.

    Por lo demás, ocurre que ni el Ministerio Público ni la Policía Nacional saben de muchos delitos porque las víctimas temen denunciarlos, sabedores de que dichos organismos no están en condiciones de protegerlos de las previsibles represalias. Y si se enteran, poco o nada hacen para lograr la detención de los presuntos autores.

    Roberto Rodríguez González, supuesto autor del asesinato del intendente Louteiro y quien finalmente se entregó a las autoridades, ya tenía antecedentes por robo agravado (2010) y homicidio doloso (2015), pero las órdenes de captura que pesaban sobre él nunca fueron ejecutadas: su casa de la pequeña ciudad de Bella Vista fue allanada recién el 8 de agosto, tres días después del doble crimen, sin que, desde luego, fuera encontrado. El Ministerio Público y la Policía Nacional deben explicar por qué no fue capturado mucho antes, dado que ya conocían muy bien su domicilio. ¿Se habían “traspapelado”, acaso, las órdenes de captura? El susodicho anduvo tranquilamente por la zona antes de la nueva fechoría que ahora se le imputa, pues el último 13 de junio visitó el “establecimiento” de la fiscal Camila Rojas, en compañía de una prima suya, con motivo de un acontecimiento familiar, según admitió la propia anfitriona. O sea que Rodríguez González se paseaba a sus anchas con las órdenes de captura a cuestas, sin necesidad alguna de eludir a las fuerzas del orden, visitando incluso la estancia de una agente del Ministerio Público, que es oriunda, como él, de Yby Yaú, y acaba de apartarse del sonado caso. La impunidad de la que ha venido gozando puede presumirse se debe a que tiene padrinos muy influyentes y mucho dinero generado por actividades ilícitas para comprar a autoridades de la zona.

    Los narcotraficantes son implacables con quienes los traicionan o interfieren en sus negocios, y suelen actuar con suma violencia para dar un mensaje. Los habitantes de Bella Vista (Norte) ya conocen muy bien su modus operandi, así que la situación descrita por el dirigente colorado responde a unas condiciones objetivas, por demás dolorosas. Sus palabras traslucen un estado de ánimo colectivo provocado por la inserción de la mafia en el noreste de la Región Oriental.

    Es improbable que la dramática situación mejore si una buena parte de los 12.985 efectivos de la Policía Nacional que vegetan en tareas administrativas fuera trasladada a las comisarías de las zonas penetradas por el narcotráfico. El problema de fondo allí es la corrupción que ha puesto a muchos agentes del Estado al servicio de la mafia que amedrenta y asesina a los ciudadanos, ante una Justicia inepta, pusilánime y, a su vez, corrupta.

    ¿Será que el Primer Mandatario se da cuenta de que él ya no “manda” en ciertos lugares, porque el crimen organizado está ganando la partida, por culpa de la ineptitud y la deshonestidad de sus subalternos?

    El presidente Horacio Cartes prometió un “nuevo rumbo” al Paraguay cuando asumió su cargo. El país entero está esperando que cumpla con su palabra persiguiendo a los corruptos en la administración pública y garantizando a los ciudadanos seguridad para sus vidas y sus bienes.

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    Publicado por Anónimo | 11 agosto, 2016, 5:36 am
  6. Necesaria intervención ante la violencia criminal en el Norte

    El reciente brutal asesinato del intendente municipal de Bella Vista Norte, en manos de sicarios fronterizos, es otra muestra de la creciente impunidad con que operan las mafias del narcotráfico en la región. El caso ha vuelto a poner sobre el tapete una grave situación pendiente: la apropiación ilegal de más de 220.000 hectáreas de tierras del Indert, que habían sido expropiadas para la reforma agraria, actualmente en manos de políticos, ganaderos, empresarios brasileños y mafiosos, convirtiendo la zona de Antebi Cué en un reducto del narcotráfico. El Estado debe volver a marcar presencia en ese territorio sin ley.
    Con el asesinato de Miguel Louteiro Echeverría, intendente municipal de la ciudad de Bella Vista, en el Departamento de Amambay, llegan a más de una decena las autoridades regionales y dirigentes políticos que han sido asesinados por sicarios o que han sido víctimas de atentados en el Norte del país.

    Como en el caso del intendente de Tacuatí, Ramón Carrillo, asesinado en abril de este año, en Bella Vista también se deberá convocar a nuevas elecciones para sustituir al jefe comunal ajusticiado. Lo terrible es que estas situaciones ya se van tomando como habituales en la región, cuando siempre debería ser motivo de escándalo que se arranque arbitrariamente la vida de cualquier ser humano, y más aún cuando este hecho criminal afecta a toda una comunidad.

    Mas allá de los elementos que revelen la investigación fiscal y policial acerca de las motivaciones tras el asesinato del intendente de Bella Vista, es evidente su relación con el ambiente de criminalidad mafiosa que se ha instalado en la región, especialmente en torno al floreciente negocio ilícito del narcotráfico, estrechamente vinculado a la política, y que cada vez cobra muertes más violentas entre los pobladores.

    El crimen de Miguel Louterio trae además al tapete una grave situación de ilegalidad que en los últimos años ha permanecido silenciado, y que tiene que ver con el destino final de más de 220.000 hectáreas de tierras que pertenecieron al empresario Roberto Antebi y que fueron expropiadas por el Estado paraguayo en 1995, para ser destinados a campesinos sin tierras, en el marco de la reforma agraria.

    La mayor parte de estas tierras, sin embargo, fueron a parar ilegalmente en manos de varios dirigentes políticos, de empresarios regionales, de varios acaudalados brasileños, incluyendo a conocidos personajes acusados de dedicarse al narcotráfico. En 2011, ÚLTIMA HORA publicó una serie de reportajes investigativos sobre el caso, demostrando que el caudillo colorado Magdaleno Silva se había adueñado de 1.935 hectáreas de tierras en el sector de Rinconada, cerca de Bella Vista, donde estableció una próspera estancia.

    También se demostró que en varias de esas estancias operaban pistas clandestinas destinadas al narcotráfico, como la hacienda San Antonio, de 1.978 hectáreas, del dirigente político colorado Víctor Raúl D’eclesiis, también dentro de las ex tierras de Antebi, donde en 2006 un operativo de la Secretaría Nacional Antidrogas decomisó 195 kilos de cocaína, con la intervención del entonces fiscal Arnaldo Giuzio.

    Las tierras siguen en situación irregular, ante la inacción del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert). Urge intervenir y hallar una salida para que deje de ser un reducto del narcotráfico. El Estado debe volver a marcar presencia en ese territorio sin ley.

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    Publicado por Anónimo | 10 agosto, 2016, 5:57 am
  7. Benefactores

    Por Elías Piris –

    ¿Qué tienen en común personajes como Pablo Escobar Gaviria, Nelson Yacaré Po López, Carlos Rubén Chicharõ Sánchez y Jarvis Chimenes Pavão?

    Antes de tratar de contestar la pregunta de introducción a estas líneas, valdría la pena recordar el estado de estupefacción de la prensa local con dos hechos acaecidos en las últimas semanas.

    El primero, recordarán, fue el hallazgo del hotel de lujo que hacía las veces de celda del ya célebre Jarvis Pavão en el penal de Tacumbú.

    Lo impresionante del caso no era el penthouse lleno de comodidades que ostentaba míster Jarvis en medio de la miseria humana que se arrastra por los pasillos de una penitenciaría colapsada.

    Los sillones mullidos, la heladera repleta de comida, el sistema de aire acondicionado, su extravagante colección de libros y películas –el tipo resultó ser fans de la serie El patrón del mal– quedaron relegados a segundo plano al comprobarse no solamente la impunidad del narco a través de los años y los sucesivos directores, sino que se trataba de un auténtico benefactor de la cárcel.

    Para muestra basta mirar en el archivo de los canales de televisión el testimonio de las madres de los demás reos que no la pasan tan bien como el susodicho. En resumen, lamentaron su traslado a la Agrupación Especializada porque les daba una ayuda.

    Nuestra lógica diría que al menos una de estas señoras debería indignarse por la vida de príncipe del brasileño mientras sus hijos tienen –en el mejor de los casos– acceso a un colchón podrido lleno de vinchucas para posar el cuerpo a la intemperie haga frío, calor o llueva. Pero no, porque Pavão era servicial, una especie de karai guasu.

    Héroes. ¿Y qué podría pensarse de alguien que da su plata para mejoras en la cárcel, comprar una máquina de leche y construir canchas de fútbol para los otros internos?

    El segundo hecho fue el recibimiento digno de héroe que tuvo el intendente electo de la ciudad de Capitán Bado, Denilso Sánchez, hermano del también célebre Carlos Rubén Chicharõ Sánchez. Dos nombres estrechamente ligados a la narcopolítica.

    El caso de Jarvis Pavão y Denilso Sánchez deja al desnudo un sistema enquistado hace añares en zonas completamente olvidadas por el Estado, donde el narcotráfico se constituye en el único poder real. La popularidad de los hermanos Sánchez y de Yacaré Po no es de onda nomás.

    Personajes como estos, que amasan fortunas mediante actividades ilícitas, son quienes asisten a esas comunidades aisladas a cambio de silencio y una simpatía que los burgueses de la capital difícilmente podamos entender.

    Ellos son el hospital que no está, el plato de comida en la mesa, ellos son la fuente de trabajo y en muchos casos hasta la educación de los chicos; por ende, lo que hagan para conseguir el dinero importa poco o nada, porque lo comparten.

    ¿Podemos pedir apego a la ética y a los valores en lugares en los que el estado de bienestar jamás posó la mirada?

    Si no, habría que ir a los tugurios de Medellín a preguntar a la gente qué piensa y opina de Pablo Escobar.

    Estoy seguro de que todavía lo extrañan.

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    Publicado por Anónimo | 9 agosto, 2016, 6:02 am
  8. Maqueta país

    Por Edwin Brítez

    En arquitectura, maqueta es la reproducción física a escala, por lo general en tamaño reducido de algo real, ideal o ficticio. Puede ser estática o dinámica (telecontrolada). La persona o el grupo profesional que realiza la maqueta debe poseer habilidad manual, sentido de espacio y conocer bien el objeto a representar en su trabajo.

    Haciendo un paralelismo podemos pensar que es posible armar una maqueta política del país; inclusive, con un poco más de esfuerzo podemos encontrar que algunos municipios o determinadas zonas del país ya cumplen el papel de maquetas construidas por un grupo de personas al frente de instituciones o enarbolando determinadas ideas de Estado. Tal como son actualmente estos municipios o regiones, son las maquetas de lo que se puede llegar a construir a nivel nacional en el futuro.

    En política se pueden construir maquetas reales a escala reducida, o a dimensión macro. Son una prueba, un ensayo; pero como en la política el trabajo es con personas, instituciones y relaciones sociales, construcción de valores o destrucción de los mismos, la maqueta es –como en la arquitectura– también una representación real de algo ya construido, que tiene autores e inspiradores, no se construye por sí sola.

    De ahí que el maquetista político no necesita tanto de la habilidad manual del maquetista de arquitectura sino de una capacidad de visión para ubicar los elementos de una sociedad a ser representados. En otras palabras, el maquetista político debe tener el talento de construir mentalmente un modelo de municipio, de región y de país, funcionando en un contexto internacional, en el marco de una cadena de valores, normas e instituciones democráticas.

    Su habilidad debe consistir en armar una propuesta de “edificio humano” mediante una comunicación clara de modo que quienes lo siguen puedan ver, sin tener nada a la vista, una maqueta construida con la palabra y sus herramientas, el discurso, los medios de comunicación, las redes sociales. Es decir, debe poder construir el sueño de una nación que busca vivir en paz, en libertad, en desarrollo y con justicia y oportunidades para todos, de modo que cada uno pueda tomar la decisión correcta de encontrar el camino de llegar a esa meta.

    Hace 27 años nuestro país está en refacción permanente, consecuencia de malas decisiones tomadas en el pasado por un solo constructor, que se autodenominó reconstructor. Desde la caída de la dictadura han mejorado aspectos de la construcción, especialmente la fachada, aunque algunos espacios son aún compartidos por elementos comunes del pasado y otros que francamente han desmejorado, como por ejemplo en el aspecto de la seguridad ciudadana.

    En todo este tiempo de refacción, hay municipios que se han convertido en verdaderas maquetas fallidas de lo que podría llegar a ser el país, como por ejemplo los casos de Capitán Bado, Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero, ciudades con maquetas teledirigidas por familias vinculadas al narcotráfico u otros negocios turbios de la frontera.

    En estas pequeñas, medianas y grandes ciudades, la ciudadanía tiene la maqueta de lo que puede llegar a ser la República del Paraguay en los próximos años si persiste en su actitud permisiva con respecto al uso discrecional del poder por parte de personas elegidas para gobernar, para impartir justicia o controlar.

    Es hora de poner fin al proceso precario de refacción institucional del Paraguay donde gana terreno la violencia, la ilegalidad, la desigualdad y la indecencia. La ciudadanía de hoy ya está en condiciones de exigir un ambiente saludable y moderno, en base a una maqueta hecha por políticos de talento con visión democrática y conducta ética. De eso se trata nuestro próximo desafío, el de saber elegir el modelo de país que queremos, y premiar con nuestros votos a quienes sean capaces de hacerlo en representación de la sociedad. La arquitectura política de nuestro país depende de si queremos seguir refaccionando o construir algo nuevo, como debe ser.

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    Publicado por Anónimo | 8 agosto, 2016, 6:05 am
  9. Dime con quién andas…

    Una vez lograda su libertad ambulatoria, luego de seis meses de reclusión en la cárcel de Tacumbú y de tres semanas de arresto domiciliario, el intendente colorado de Capitán Bado, Denilso Sánchez (Chicharõcito), procesado con sus hermanos Ardonio y Carlos Rubén (Chicharõ) por el delito de lavado de dinero proveniente del narcotráfico, regresó triunfalmente a la mencionada ciudad fronteriza con el Brasil. En la caravana que se realizó para celebrar el acontecimiento participaron muy alegres los diputados colorados Marcial Lezcano, Freddy D’Ecclesiis y Óscar Tuma. Los dos primeros están vinculados con el narcotráfico, según el informe que presentó una comisión especial del Senado en noviembre de 2014; el tercero integra el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, representando a la Cámara de Diputados.

    El desparpajo demostrado por los legisladores implica que no temen ningún castigo, ni político ni de otro tipo, por el hecho de aparecer festejando la libertad provisoria de un presunto narcotraficante, lo que pondría de manifiesto que el crimen organizado está siendo tolerado por una parte de la ciudadanía del departamento de Amambay e, incluso, del país. Con todo lo grave que resultaría esta constatación si fuera cierta, conviene por de pronto volver a llamar la atención sobre un asunto ligado a ese aparente fenómeno y que se resume en el contubernio entre el narcotráfico, la política y la Justicia.

    En vista de los antecedentes que les endilga la comisión senatorial mencionada, podría entenderse que los diputados Lezcano y D’Ecclesiis hayan participado en el festejo referido, dado que serían una suerte de colegas del agasajado y, por lo tanto, no tendrían muchos escrúpulos. Pero la presencia del diputado Tuma reviste una especial significación por su calidad de miembro del órgano constitucional que enjuicia a los magistrados y a los fiscales, por la comisión de delitos o por el mal desempeño de sus funciones.

    Todo el país sabe que desde el Jurado se puede presionar con éxito para que algún encausado quede impune, bajo la amenaza de la remoción o del apercibimiento del juez o del fiscal intervinientes. El mero hecho de ocupar una banca permite ejercer el tráfico de influencias, incluso ante la Corte Suprema de Justicia, mediante una simple llamada telefónica, que puede ser retribuida generosamente por los opulentos narcotraficantes. Los hermanos Sánchez, por ejemplo, no habrían podido justificar el origen de más de 15.000 millones de guaraníes de su patrimonio, lo que solo daría una pálida idea del volumen de sus “negocios”. Si, además, se ejerce un cargo desde el que se puede truncar la carrera profesional de un juez, las posibilidades de incidir en un juicio aumentan notablemente. Es el caso del diputado Tuma, quien, para más, asumirá nada menos que la vicepresidencia del Jurado el próximo 16 de agosto. Dado que el proceso abierto al intendente y a sus hermanos aún no ha concluido, la alegría públicamente manifestada por el legislador colorado –que milita en las carpas del cartismo– solo puede entenderse como un elocuente mensaje dirigido a quienes están interviniendo en la causa: el trío debe ser absuelto, pues, de lo contrario, ustedes serán sancionados.

    En realidad, era un secreto a voces que el diputado Tuma presionaba a los jueces y a los miembros de los tribunales de apelación para que los Sánchez fueran beneficiados, primero con la reclusión domiciliaria, y luego con la libertad ambulatoria. Fue justamente lo que ocurrió, de modo que existen sobrados motivos para inferir que el legislador tiene un interés muy personal en la causa, que acaso no deba atribuirse solo a que los procesados son correligionarios suyos.

    En una entrevista radial posterior a su jubilosa visita a Capitán Bado, el diputado negó con énfasis que exista prueba alguna que vincule a sus protegidos con el narcotráfico, y agregó que él no es juez ni fiscal para condenar a nadie. Póngase el lector en el lugar de los jueces y fiscales que intervienen en la causa: un integrante del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados prejuzgando la inocencia de un acusado. No se podría concebir mensaje más ominoso posible. Tuma está muy seguro, de modo que, si los magistrados fueran de otra opinión, tendrán que atenerse a las consecuencias.

    El legislador dijo también que puede relacionarse con cualquiera que no haya sido condenado, por lo que sería irrelevante que él integrara el Jurado que podría enjuiciar a los jueces y fiscales de la causa. Es decir que tampoco le importa que Carlos Rubén Sánchez haya sufrido en el Brasil “una breve condena por una camioneta”, al cabo de un juicio por lavado de dinero. Evidentemente, no respeta la dignidad del cargo del que viene abusando con la mayor impudicia para beneficiar a unos procesados, sin detenerse a pensar en el daño que está causando a la Justicia, y, en particular, al órgano que integra. El episodio comentado es una demostración cabal de la estrecha ligazón entre el crimen organizado y los organismos estatales. Ya ni siquiera se cree conveniente guardar las formas.

    Solo resta confiar en que los ciudadanos y las ciudadanas anoten estos episodios en su memoria para repudiarlos en las próximas elecciones, y negarles sus votos a los candidatos averiados que ponen sus cargos al servicio de turbios intereses.

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    Publicado por Anónimo | 8 agosto, 2016, 5:49 am
  10. Hablar poco y hacer mucho
    7 agosto, 2016
    Cirilo Ibarra Enciso.
    El lamentable suceso del pasado viernes en la ciudad de Bella Vista Norte, una vez más enlutada al municipalismo nacional. Fue el asesinato del intendente municipal Miguel Louteiro Echeverría (ANR). Sin dudas que se constituye en un caso bastante llamativo, porque se trata de una persona muy bien conceptuada, no solamente en el sector municipalista, sino en el ámbito político.

    Alguien dijo que es muy importante para las personas que tienen responsabilidad pública la coherencia, y la coherencia consiste primero en hablar poco y hacer mucho. Y ese era Miguel Louteiro, que permanentemente hacía recordar al cantautor Facundo Cabral, quien en una de sus composiciones dice: “el que no sabe habla mucho, aquel que sabe habla poco” y habría que agregarle… y hace mucho.

    Y en este caso del malogrado jefe comunal, se debe agregar de manera categórica que su idioma era el trabajo. Para él lo que más vale era desempeñar su terea con dedicación y esfuerzo, anteponiendo siempre el bien común. Y a qué viene esto de que hablaba poco, pero hacía mucho, pero era una persona muy callada.

    Y para que se lo conozca mejor, aunque sea tras su partida, basta recordar su trayectoria en la intendencia de su ciudad, segundo periodo, al igual que como miembro de la Junta Directiva de la Organización Paraguaya de Cooperación Intermunicipal (OPACI).

    Se suele decir que toda persona que deja este mundo “era muy buena”, pero en este caso probablemente esa expresión se justifica plenamente en él. Y es fácil comprobar con los antecedentes de Miguel Louteiro Echeverría. En primer lugar se debe destacar que pasa desapercibido y eso es importante para un político, pues significa que está haciendo bien las cosas.

    Y segundo, estaba entre los intendentes que nunca fueron cuestionados, pese a que un gran sector de la prensa tiene siempre en la mira a todos ellos. No existen denuncias que afectan a su administración, en el segundo periodo de mandato.

    Realmente es triste el momento para quienes conocen a ésta excelente persona. Es una de esas que tenían la capacidad de dedicar más tiempo en hacer del que dedican a hablar. Y por eso era fácil compartir con Miguel Louteiro Echeverría, porque resulta muy incómodo compartir con personas que hablan mucho y hacen poco.

    Si bien es cierto que la comunicación es parte esencial del éxito de un proyecto por ejemplo, no menos cierto es que mientras más tiempo se emplea en hablar cosas irrelevantes o diciendo en una hora algo que se puede decir en un minuto, menos tiempo hay para hacer.

    El asesinado intendente deja huérfanas a dos hijas, de 15 y 9 años, quienes a su corta edad lloran esta gran pérdida y se preguntan ¿Por qué?, ¿Por qué?, así como se pregunta todo Bella Vista y todos los municipalistas de todo el país.

    Se ha ido una persona que supo trasmitir paz, a quien nunca se la vio mal, siempre con una sonrisa a flor de labios. Se fue ahora dejando a muchos con la boca abierta, incrédulos ante el hecho de que nunca más volverá. Su partida tan inesperada, que no dio tiempo a sus amigos de decirle lo orgulloso que estaban de él. La pena es inmensa, el dolor, la angustia son la triste compañía de todos los pobladores de Bella Vista y quienes los conocían.

    Pero ya ésta, es la ley de la vida, que en algún momento y de alguna manera hay que dejar este “valle de lágrimas”.

    ¡¡¡Descansa en paz Miguel Louteiro Echeverría!!!

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    Publicado por Anónimo | 7 agosto, 2016, 4:11 pm

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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