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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Un psicópata marca la agenda de Uruguay

Bajo apariencias supuestamente “institucionalistas”, el gobierno de Tabaré Vázquez ha hundido al Mercosur en la peor crisis de su historia, al extremo de que a partir de mañana podría quedar acéfalo. Una vergüenza para el Uruguay, cuyo gobierno se ha jugado como ningún otro por un dictadorzuelo de la peor calaña, Nicolás Maduro, salvo los integrantes de la “Alianza Bolivariana” (ALBA) como Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otras naciones pequeñas del Caribe. La inusual situación es fruto del error de haber permitido el ingreso de Venezuela al bloque, cuyos altos costos hoy están a la vista. Lejos de dar cumplimiento al deseo uruguayo, de traspasar la presidencia pro tempore al “epígono” de Hugo Chávez, lo que corresponde es proceder a la suspensión de Venezuela como miembro, hasta tanto en ese país se restaure el Estado de Derecho.

Ahora resulta que el gobierno uruguayo descubrió que “lo jurídico debe primar por sobre lo político”, lo cual constituye un acto de soberana hipocresía, ya que cuando en el 2012 votó por la suspensión de Paraguay como miembro pleno, inmediatamente después de que el Congreso destituyera a Fernando Lugo vía juicio político, dijo exactamente lo opuesto. El criterio de entonces fue que “a veces, el criterio político está por encima de lo jurídico”, con la intención de justificar la arbitraria resolución sin siquiera haberle otorgado a nuestro país algo tan elemental como el derecho a la defensa.
Pero además, lo que se plantea en el caso de Venezuela se basa en lo que contempla el “Protocolo de Ushuaia”, que establece sanciones en caso de “amenaza de ruptura del orden democrático o a una violación del orden constitucional”, tal cual sucede desde hace meses en la nación de Bolívar.
Nada de esto parece importar a Tabaré. Su política es defender a Maduro a capa y espada, al contrario de su antecesor, José “Pepe” Mujica, también del “Frente Amplio”, quien hace un par de meses lo tildó de estar “más loco que una cabra” y lo responsabilizó del caos reinante en su país.
Lo cierto es que desde su fundación en 1991, en el Mercosur nunca se pensó oír lo que pasa en el presente, sumido en una parálisis absoluta, como lo demuestra la cancelación de la reunión que debían celebrar mañana los cancilleres y ministros de economía de los países miembros, que es el tercer intento fallido por superar la crisis.
Por ahora no se divisa ninguna salida. Las declaraciones de los cancilleres se limitan a expresiones tales como “seguiremos buscando mecanismos para acercar las posturas que hoy se hallan contrapuestas”, etcétera, y quien reconoce la ausencia de toda luz al final del túnel es el ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Rodolfo Nin Novoa: “Estamos en un verdadero problema, un gran problema”, afirmó al definir el inédito transe por el que atraviesa el Mercosur.
Parece increíble que un organismo regional con problemas pendientes de solución, como realizar una serie de ajustes para dar cumplimiento a todo lo estipulado en el Tratado de Asunción y el importante desafío de negociar con la Unión Europea, esté zozobrando por causa un psicópata que nada heredó de su “maestro”, Hugo Chávez, más que sus delirios mesiánicos.Y más increíble resulta que una persona de esas características defina la política exterior del Uruguay ante a sus principales socios.

Un psicópata marca la agenda de Uruguay

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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8 comentarios en “Un psicópata marca la agenda de Uruguay

  1. EL FIN DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI
    La utópica e irracional concepción de una Latinoamérica unida por sobre las leyes y los derechos humanos, ideada por Hugo Chávez y compartida en un momento por los principales países de la región, está a punto de convertirse solamente en un mal recuerdo.
    Para vergüenza de quienes vieron en el Socialismo del siglo XXI propulsado por Venezuela la esperanza de que se terminaran las terribles asimetrías en el continente, quienes se habían convertido en los paladines en la lucha por la honestidad, dejan sus respectivos gobiernos con el escarnio de la población y acusados de corruptos.
    Cristina Fernández tuvo que soportar la derrota de su candidato porque el pueblo argentino ya estaba cansado de tanto abuso. Y ahora, un juicio político del Parlamento brasilero desalojó del Gobierno a Dilma Rousseff. Ambas cometieron los mismos errores e incurrieron en los mismos delitos de aquellos dirigentes de derecha a los que decían combatir.
    Solamente queda Nicolás Maduro. Venezuela sigue sufriendo los abusos de poder de este personaje mesiánico e irracional, que sigue convencido de que puede liderar una revolución ideológica en la región, sin percatarse siquiera de que se ha quedado solo y no le queda mucho tiempo en el poder.
    La multitudinaria marcha de ciudadanos, organizada por la oposición venezolana el jueves pasado, ha dejado en claro que el pueblo ya no está dispuesto a soportar los abusos de este dictador de pacotilla y exige la revocatoria de su mandato. Es un pueblo que lleva casi 4 años soportando todo tipo de abusos y persecuciones y ahora tiene hambre, literalmente, mientras el sinvergüenza sigue hablando de un país de maravillas, ignorando las penurias del pueblo al que tendría que proteger y dar una vida digna.
    Pero su tiempo se acaba. Aislado interna e internacionalmente, Maduro da patadas de ahogado, intentando pervertir cualquier estadio en el que pudiera tener algún tipo de influencias, como el Mercosur, pero de a poco irá aprendiendo que ya no la tiene porque quienes lo apoyaban y cerraban los ojos ante sus abusos ya no están.
    El único país de la zona que lo sigue apoyando, inexplicablemente, es Uruguay. Algo que sigue sin poder explicar de manera convincente Tabaré Vázquez. Y por supuesto, a nivel de tratado internacional, cuenta con el visto bueno del Alba (la Alianza Bolivariana para América), que está nomás luego bajo su poder.
    El resto de la comunidad internacional, que alguna vez haya podido pensar que el imperio americano perseguía injustamente a un país que pretendía la reivindicación de los derechos de los pueblos de Latinoamérica, ya ha abierto los ojos y entendido que todo ese cuento no era más que una excusa para que personas desequilibradas –primero Chávez y luego Maduro- pretendieran convertirse en las cabezas de una revolución regional, no buscando el bien común sino la posibilidad de bañarse en un poder inconmensurable e ilimitado.
    Los sondeos de opinión dicen que más del 60% del pueblo venezolano quiere que Maduro se vaya. Y es tanto su hartazgo que pretende que lo haga antes del 10 de enero, cuando se cumplirán 4 años de su mandato, porque si es después, deberá asumir su vicepresidente. Y los venezolanos no quieren a nadie que pudiera tener algún tufo que les recuerde a Maduro.
    Afortunadamente, ya no queda mucho para que el Socialismo del Siglo XXI no sea más que un mal recuerdo en esta región que ya está podrida de los personajes mesiánicos, de la tendencia que fueren, que los han sojuzgado por demasiado tiempo.

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    Publicado por Anónimo | 4 septiembre, 2016, 4:00 pm
  2. Los exabruptos del terrorismo de Estado
    21 agosto, 2016

    José Rojas.
    Los exabruptos de Nicolás Maduro secundado por su canciller Delcy Rodríguez, más el autoritario intento por asumir la presidencia del Mercosur lo pintan de cuerpo entero al dictador venezolano, quien se oculta detrás de la figura de Simón Bolívar para arremeter contra la voluntad de su pueblo y extenderlo al Continente.

    Delcy, en su cuenta de twitter acusó a Paraguay de insultar a su país, y atentar contra su independencia y libertad. Entabló una suerte de discusión con Eladio Loizaga, canciller paraguayo y hacia el apuntó su artillería verbal: “sus atrevidas amenazas a la patria de Bolívar insultan nuestra herencia de independencia y libertad y lo colocan en el fango de la historia”.

    Delcy sufre de corta memoria, pero solidariamente quiero recordarle algunos episodios de la historia reciente que lo tienen a su presidente, Nicolás Maduro, como protagonista.

    A propósito de insultar la libertad e independencia y la libre determinación en los asuntos internos de Paraguay, le recuerdo a la señora canciller de Venezuela que Maduro se erigió en junio del 2012 como dirigente político y militar a arengar a militares paraguayos y tratar de obligarlos a sacar las fuerzas a la calle y atemorizar al Congreso que en ese momento estaba desarrollando un juicio político contra Fernando Lugo.

    Maduro les pidió a los altos mandos impedir la remoción de Lugo por el Senado, que lo destituyó horas después. Videos de seguridad del Palacio de López muestran vigorosas gestiones del entonces canciller de Hugo Chávez. El video muestra al canciller venezolano caminando hacia un salón y luego saliendo de lo que se asume fue parte de reuniones con altos mandos castrenses.

    Maduro se hizo cargo del símbolo del poder político con la ocupación de la casa de Gobierno, él y sus asistentes civiles y militares.

    Hubo intenciones reales de frenar, con los militares, el proceso de destitución en el Senado. Permaneció en Asunción hasta el viernes 22 de junio a la noche, junto a una numerosa comitiva de civiles y militares venezolanos que lo acompañaban.

    ¿Qué título le pondría la canciller Delcy a este episodio de Maduro en Asunción?

    Este comportamiento de Maduro más el tipo de Gobierno que desarrolla contra su pueblo traicionan los principios de democracia y libertad que su alter ego Simón Bolívar propugnaba.

    Esta base de autoritarismo del presidente venezolano lo descalifica para presidir el Mercosur. Muestra acabada de ese autoritarismo, su autoproclamación presidente del bloque regional sin apoyo de los demás países miembros.

    Recuerdo también a Delcy que su país ingresó al Mercosur por medio de un golpe a ese mecanismo de integración.

    Venezuela fue aceptada después de que Paraguay, en pleno acuerdo con su Constitución, destituyó a Lugo, lo que los otros países calificaron de ruptura democrática, en alusión al proceso que en 2012.

    Maduro no puede presidir Mercosur porque viola principios reglamentarios que refieren al tipo de conducción política en su país. José Serra, canciller brasileño fue claro; “el gobierno venezolano es un régimen autoritario. No puede presidir el Mercosur”.

    El país caribeño soporta una administración no democrática; porque un país que tiene presos políticos no es democrático y Venezuela los tiene.

    Leopoldo López, dirigente opositor al régimen de Maduro fue condenado a 14 años de cárcel por el ‘grave delito de opinión’, y es mantenido preso en condiciones deplorables; pero no es el único.

    En diciembre de 2015, durante la Cumbre de Jefes de Estado los de países del bloque firmaron en Asunción un protocolo en materia de derechos humanos y sus cláusulas descalifican a Maduro.

    Uruguay dejó acéfalo el organismo regional y la oposición argentina, brasileña y paraguaya hicieron estallar la rabieta de Maduro y lo llevaron a declararse en batalla contra lo que ha calificado de triple alianza golpista de ultraderecha y en defensa de lo que considera un derecho de Venezuela.

    Sin embargo no es como lo acondiciona Maduro. Venezuela, pasado el plazo de cuatro años que se le dio para adaptarse a las normas del Mercosur, no se ha adecuado a los estatutos del bloque, por lo que está inhabilitado a asumir la presidencia semestral.

    En 2012 cuando ingresó Venezuela al Mercosur asumió el compromiso de respeto de todas las condiciones sobre las que se cimentan el Mercosur y tenía un plazo que venció en julio; por tanto, se podría incluso considerar suspenderlo del grupo en el futuro.

    El protocolo señala como una condición, yo diría que sine qua non, el respeto irrestricto de los derechos humanos, la libertad de prensa, la libertad de opinión, la libertad de movimientos, la libertad de asociación. Nada de esto se cumple en territorio venezolano.

    Hoy la presidencia del Mercosur es inexistente para tres de cuatro países y se declarará desierta alguna convocatoria de Maduro. Por la salud y fortaleza del bloque Maduro debería desistir de su intento por forzar lo que no le corresponde.

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    Publicado por Anónimo | 24 agosto, 2016, 8:04 am
  3. ¡Chau, Nicolás!
    12 agosto, 2016

    Hizo todo lo imaginable e inimaginable para terminar de la forma en que lo está haciendo, tanto en su país, como en el Mercosur, donde entró por la ventana y terminará saliendo por la cocina. Viola espantosamente los Derechos Humanos de los venezolanos y los somete a una situación de cuasi hambruna; en tanto que en bloque regional, en lugar de dar un paso atrás al constatar que la mayoría de los miembros se negaron a que asuma la presidencia, se encargó de dinamitar todos los puentes que posibilitaran una solución y se proclamó presidente del organismo. Ahora la historia parece haber llegado a su fin. A todos los antecedentes que ameritan desde hace tiempo la expulsión del país caribeño, se suma el hecho de que hoy venció el plazo para que cumpla con todos los requisitos exigidos por el Tratado de Asunción, pero el gobierno de Nicolás Madurono hizo sus deberes, por lo cual no tiene por qué ejercer el derecho a voz y voto.

    En el ámbito internacional, el “Nerón de Tercer Mundo” solo supo unificar a todos en su contra, exceptuando a sus pocos “compinches” de la “Alianza Bolivariana”, de nula relevancia en la palestra diplomática, a tal extremo que su único aliado en el Mercosur, el gobierno uruguayo, comenzó a señalar que Venezuela estaba dificultando la solución a la crisis. Y no solo eso. Junto con otros 14 países, suscribió una declaración de la Organización de Estados Americanos (OEA), llamando a las autoridades de Venezuela a que “garanticen el ejercicio de los derechos constitucionales del pueblo y que los pasos que restan para la realización del referendo revocatorio continúen de manera clara, concreta y sin demora”.

    Los firmantes de la declaración, además de Uruguay, son Argentina, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Estados Unidos, motivada por el anuncio hecho por la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano, Tibisay Lucena, respecto a que la recolección del 20 % de las adhesiones necesarias para convocar al referendo se realizará a finales de octubre, lo que para cualquier observador no es más que una maniobra dilatoria destinada a bloquear la iniciativa.

    La razón es simple. Si el referendo no se realiza con antelación al 10 de enero del 2017, cuando Maduro cumplirá 3 años en el ejercicio de la presidencia, aunque la mayoría de los electores voten por su destitución eso no implicaría el llamado a nuevas elecciones generales, sino que asumiría el vicepresidente y, así, el “chavismo” seguiría gobernando por otros tres años, hasta completar el mandato de 6 años.

    Este es un tema muy delicado y de altísimo riesgo, pues si los “socialistas” del Siglo XXI llevan adelante su burda maniobra, la crisis pavorosa en la que sumieron al país caribeño se convertiría en un estallido de imprevisibles consecuencias. Pero si Nerón no tuvo problemas en incendiar Roma para culpar a los cristianos, ¿por qué no lo haría su versión tercermundista para intentar retener el poder a cualquier costo?

    Por lo pronto, hoy podremos recordar como el día en que desde el Mercosur le decimos “Chau, Nicolás”. Algo que también hay que decirle en la OEA y que, antes del próximo 10 de enero, también debe tener el derecho de decirle en las urnas la inmensa mayoría del pueblo venezolano, merecedor de una amplia campaña de solidaridad internacional hasta reconquistar su perdida democracia.

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    Publicado por Anónimo | 12 agosto, 2016, 2:27 pm
  4. Ni Venezuela ni Mercosur al abismo
    07 Ago 2016

    Por María Corina Machado, Coordinadora nacional de Vente Venezuela Twitter: @MariaCorinaYA

    El régimen venezolano intenta desesperadamente hacerse de la presidencia pro tempore de Mercosur, con el propósito de utilizarla para ganar tiempo, legitimidad y hasta complicidad internacional.

    Tiempo, porque asumir la presidencia del organismo durante seis meses le permitiría llegar hasta el año 2017 y boicotear cualquier discusión en ese foro, respecto de la terrible situación que vive nuestro país e intentar bloquear cualquier exigencia de que el constitucional referéndum revocatorio sea realizado en este año; legitimidad, porque contribuiría a presentarle a la comunidad internacional un espejismo de normalidad y de posible avance, en Venezuela, de un diálogo auspiciado por Unasur; lo cual, se espera, ayudaría a desviar la atención hacia ello, mientras la gravedad de la crisis humanitaria avanza aceleradamente; y complicidad internacional, porque de esa manera se estaría avalando una situación de facto que, de aceptarse, socavaría las bases y la integridad del Mercosur, sentando un peligroso precedente para la región.

    Pero no seamos ingenuos. Los intentos de cambiar el rumbo del Mercosur, y de encaminarlo hacia su destrucción, no son nuevos.

    Eso lo entendió muy bien Hugo Chávez, quien siempre quiso, como fuere, convertir a Venezuela en miembro del organismo, con la finalidad de desvirtuar su naturaleza, basada en la libertad del comercio, el libre tránsito de bienes, personas y servicios, el libre mercado, así como la democracia y los derechos humanos; para politizarlo e ideologizarlo y así convertirlo en un foro más que le sirviera de sostén, en detrimento de la originaria visión del ente.

    La región sabe que el ingreso de Venezuela al Mercosur, en el año 2012, fue ilegal porque se omitieron deliberadamente los requisitos formales que el Tratado de Asunción en su artículo 20 establece.

    De esa manera, Argentina, Brasil y Uruguay decidieron aceptar a nuestro país, dejando de lado la unanimidad que se requiere para aprobar el ingreso de un nuevo miembro; y sin exigir un mínimo de respeto a los derechos humanos y a la institucionalidad democrática. Paraguay, entonces ignorado y suspendido temporalmente, fue testigo de cómo el régimen venezolano se aprovechó de su crisis política para hacer de las suyas.

    Fueron muchas las discusiones que se sostuvieron en torno al futuro del Mercosur. No obstante, un año después se le concedió a Venezuela la presidencia pro tempore del organismo, cuando le correspondía a Paraguay, que continuaba suspendido del organismo pese a que ya había cumplido con las exigencias para su reingreso.

    Así, Maduro tomó las riendas del Mercosur, envuelto en ilegitimidad y violación a los derechos humanos, pero sustentando el organismo sobre bases ideológico-políticas que le permitieron al régimen venezolano ganar estabilidad, bajo la mirada cómplice de sus aliados de entonces.

    Hoy la región es otra. Sus gobiernos han adquirido una posición firme sobre lo que ocurre en Venezuela, siguiendo el valiente ejemplo que Paraguay ha venido dando; antes en solitario y ahora respaldado por otros Estados; como demostración de que los principios y valores no son menos importantes que los negocios. Pero tampoco podemos subestimar a los culpables del régimen dictatorial venezolano.

    Comprenden que aun en su momento de mayor debilidad deben pretender avanzar, a como dé lugar, e impedir que se genere el cambio político en Venezuela en este año; burlándose así del mandato electoral expreso de la abrumadora mayoría de los venezolanos, el pasado 6 de diciembre.

    La hoy decidida posición de los gobiernos de Paraguay, Argentina y Brasil, de impedir que el de Venezuela asuma la presidencia pro tempore del Mercosur en esta oportunidad, es un imperativo. Aceptar que un régimen corrupto, que claramente ha vulnerado todos los principios democráticos, asuma la conducción del organismo regional, sería herir de muerte al Mercosur y llevarlo hacia lo que el régimen venezolano siempre ha querido: su destrucción.

    El capricho de un gobierno ávido de tiempo y complicidad no puede estar por encima de los mecanismos e instrumentos legales del organismo; como tampoco puede esperar la discusión de la aguda crisis de Venezuela, a la luz de los protocolos de Ushuaia I y II, sobre el compromiso con la Democracia; y del protocolo de Asunción sobre el compromiso con la promoción y protección de los derechos humanos.

    Nuestra región no podrá engrandecerse mientras exista una Venezuela empujada al abismo. De poco sirve que el Mercosur se proponga reinventarse de acuerdo con su propósito original, y de que gobiernos democráticos asuman su conducción, mientras en Venezuela perdure una grotesca dictadura militarista, corrupta y con demostrada vocación intervencionista.

    La idea de complementariedad, apertura e intercambio comercial, que se quiere sea la bandera del Mercosur, junto al respeto a las instituciones y a los derechos humanos, sólo podrá ser posible con una Venezuela democrática y un gobierno legítimo que, siguiendo los procedimientos regulares y legales para su ingreso al organismo regional, se inserte en una dinámica de prosperidad, libertad y desarrollo hacia la cual la región ha comenzado a dar un giro. Ese es nuestro deber.

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    Publicado por Anónimo | 7 agosto, 2016, 4:17 pm
  5. “Los sueños… sueños son”
    7 agosto, 2016

    En un acto oficial llevado a cabo el pasado viernes, en Caracas, la Cancillería de Venezuela izó el pabellón (¿papelón?) que representa la presidencia del Mercosur, la cual será ejercida “plena y responsablemente” por Nicolás Maduro, según la ministra de Relaciones Exteriores de dicho país, Delcy Rodríguez. Algo tan absurdo como sentarse a la mesa cuando ya se retiraron todos los comensales, menos uno, y ante los restos de alimentos y de copas semivacías decir “que comience el banquete”. Demás está decir que todo lo que fuera a resolver esta copia desmejorada de Hugo Chávez carece de valor alguno. Es más, lo que probablemente suceda en el curso de los próximos días, después del 15 de agosto para ser más exactos, será la constatación de que el gobierno del país caribeño no cumplió con todos los requisitos exigidos por el Tratado de Asunción para ser miembro pleno y, al haber fenecido el plazo para el efecto, quedará fuera del bloque, al que nunca debió pertenecer por carecer de credenciales democráticas.

    En su caída en picada, los chavistas parecen aplicar la torpe estrategia de “huir…hacia adelante”. En efecto, en lugar de reubicarse políticamente y dar un paso atrás en base a una lectura realista de la situación del organismo, en el que tres países le dijeron “no” a la presidencia pro tempore para Maduro, como son los casos de Paraguay, Argentina y Brasil, resolvieron lanzar una “ofensiva” y orquestar esta bochornosa “toma de posesión”. Un verdadero disparate que solo es motivo de risas y burlas en ámbitos de los diplomáticos, a tal punto que ni el embajador uruguayo ante Venezuela tuvo las agallas de asistir al espectáculo circense, que solo contó con la participación de Rodríguez y un grupo de funcionarios a su cargo.

    El desequilibrio es el rasgo característico de los que someten bestialmente a los venezolanos. Eso ya lo sabemos desde hace tiempo. Pero quienes hundieron a dicha Nación en el caos más absoluto, en dónde la gente hoy no sabe qué comerá ni en qué cantidades, se den el lujo de insultar a diestra y siniestra, especialmente a nuestro país, al tiempo de denunciar la “Triple Alianza contra la revolución bolivariana”, como lo hizo nuevamente Rodríguez en dicha oportunidad, es digno de embusteros de la peor calaña, que además dejan al descubierto su profunda ignorancia de la historia.

    La Triple Alianza contra el Paraguay tuvo por finalidad liquidar a un país en pleno auge, que se erguía como un modelo de desarrollo independiente en toda América Latina, no un país decadente, en ruinas, donde la voluntad de las mayorías son salvajemente pisoteadas. Y algo más, por si Delcy no lo sabe, fue el “gran” Simón Bolívar el que durante el gobierno de José Gaspar de Francia, por quien estaba obsesionado, instaba al gobierno de Argentina a invadir nuestro país para anexarlo a las Provincias del Río de la Plata, así como después hizo lo mismo ante el Imperio del Brasil.

    Así lo atestigua la abundante documentación que existe al respecto, incluyendo no pocas cartas del “Libertador”, calificado entonces por Carlos Marx, a quien los “socialistas del Siglo XXI” dicen reivindicar, como “el más grande canalla, cobarde y miserable”, además de compararle con un dictadorzuelo haitiano de la época llamado “Soulouque”.

    Hoy lidiamos con Maduro y su pandilla, siniestros por donde se los mire, que son los más grandes admiradores de Hugo Chávez, de la misma estirpe y, juntos, del auténtico Bolívar, no del que resultara de la fuerza creadora de los mitos y los libros de historietas. Y así como Bolívar en varios momentos soñó con someter a Sudamérica bajo su dictadura, Nicolás también sueña con presidir el Mercosur, pero como señala el español Pedro Calderón de la Barca en una de sus grandes obras, “los sueños…sueños son”.

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    Publicado por Anónimo | 7 agosto, 2016, 4:07 pm
  6. La trampa política

    El Mercosur está a la deriva porque ha colocado lo político por sobre lo jurídico y lo oportunista por sobre lo económico. Ahora Venezuela reclama su derecho de presidir por seis meses cuando en realidad el país tendría que estar suspendido por su abierta violación a los derechos humanos y su clara contestación a los mandatos democráticos. Una vez afirmé que el ingreso del país bolivariano era en verdad un caballo de Troya y que ahora parece que terminará por cumplir la misión de implosionar un proyecto de integración ambicioso que no ha tenido ni en Brasil ni en la Argentina el rol de locomotoras como lo han sido Alemania y Francia en la Unión Europea. A la posición intransigente de Paraguay –que también votó por legitimar el ingreso ilegal de Venezuela al bloque– ahora se le suman Argentina y Brasil con lo cual el impasse se profundiza y claramente pone en riesgo la continuidad del bloque nacido por el Tratado de Asunción de 1991. El Mercosur está entrampado.

    Las opciones son mínimas y la capacidad de maniobra llevan a todos a soluciones políticas que terminarán por herir de muerte al bloque. Si se aplican los mismos criterios que se aplicaron contra Paraguay en el 2012, Venezuela debe dejar no solo la presidencia sino también el Mercosur. Si no lo hace y continúa afirmando que nada ni nadie le sacará lo que considera su derecho natural de presidir el bloque, tendremos una agenda bloqueada, sin desarrollo de nada incluido el proyecto de acuerdo con la Unión Europea y una muestra más de la incapacidad adolescente de América Latina de llevar adelante un proyecto compartido.

    Chávez descreía profundamente de toda organización donde su país no tuviera un rol central. Así cuestionó todo en la OEA para posteriormente crear instancias políticas que se mostraron absolutamente incapaces de enfrentar crisis del tamaño de Venezuela actual, como es el caso de Unasur y de otras instancias económicas cuasi moribundas como la Celac. Si le agregamos la nula capacidad de España de continuar el proyecto iberoamericano, vemos que en realidad todos los bloques están muriendo por la incapacidad de sus miembros de cumplir los mandatos jurídicos y por buscar atajos políticos que lo único que han logrado es agravar las crisis pero nunca resolverlas.

    Queda por ver qué hace Maduro ante una abierta confrontación con Brasil y Argentina con el apoyo de Paraguay. Le quedan Uruguay y Bolivia, cuyo peso regional es pobre y en donde parece que las acreencias petroleras son más trascendentes que el cumplimiento de las normas y mandatos. A Venezuela no le queda otra que cumplir lo que manda la carta democrática firmada en Ushuaia: convocar al referéndum revocatorio, aceptar el veredicto popular manifestado en un Congreso opositor y dejar que la justicia se libere del yugo político que la ha vuelto sirvienta del Ejecutivo.

    No es poco, pero no hay opciones para salir de esta trampa en la que se encuentra metido el Mercosur.

    Por Benjamín Fernández Bogado

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    Publicado por Anónimo | 3 agosto, 2016, 9:52 am
  7. Valiente posición paraguaya en el Mercosur
    31 julio, 2016
    Néstor Ojeda Mendoza.
    Primó la férrea posición paraguaya en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), ante el paso al costado de Uruguay en su intentona de otorgar la presidencia pro-tempore del organismo al dictador venezolano Nicolás Maduro.

    De esta manera el bloque está acéfalo temporalmente, debido a que no hay trasferencia de la presidencia, tal como lo manifestó el canciller paraguayo Eladio Loizaga.

    Valiente y gallarda posición paraguaya, que desde un comienzo mantuvo el no traspaso al dictador venezolano Nicolás Maduro, por todos los hechos conocidos en el país caribeño. Salta a la vista y a diario las violaciones permanentes de los derechos más elementales de las personas, miles de valientes del aguerrido pueblo de Venezuela está luchando por la plena vigencia de los derechos humanos que debe caracterizar a cualquier sociedad civilizada en el pleno derecho de sus atribuciones.

    Un cuarto de siglo de vida institucional lleva la firma del tratado del Mercosur, pero esta es la primera experiencia de una crisis tan profunda que padece la institucionalidad del bloque regional, desde la firma del Tratado de Asunción. Esperemos que la vacancia coyuntural sea suplida en el menor tiempo posible, que como institución debe continuar vigente, para seguir luchando por la perfección del organismo que desde su creación más bien fue provechosa para los países considerados “gigantes “, dentro del organismo regional, llámese Argentina y Brasil, hoy día con pies de barros por sus múltiples problemas.

    Los socios plenos del organismo regional interpretaron de a poco y a cabalidad la decidida posición paraguaya. De manera que tanto Argentina como Brasil, cedieron ante la resistencia del gobierno paraguayo, y por último el gobierno Oriental de Tavares Vázquez.

    Esta leonina posición del gobierno paraguayo del presidente Horacio Cartes, constituye un fiel ejemplo de hidalguía de la actual posición institucionalista del Paraguay, cuya imagen ha mejorado considerablemente a nivel mundial. La última acción está a la vista de sus pares de la región e internacionalmente aplaudida, admirada y valorada en su afán de que sea respetada la clausula democrática, y hubo consenso de los demás miembros para la aplicación y cumplimiento de la medida.

    El mal llamado “Socialismo del Siglo XXI” en los escasos tiempo de su intentona existencia, hoy día en la región está prácticamente desmoronada. Su creador fue el venezolano Hugo Chávez, y en su momento tuvo el acoplamiento de Argentina, Brasil y Uruguay, pero por suerte esta doctrina e ideología mal interpretada está en la deriva.

    Venezuela en el 2012, desde su ingreso al Mercosur, solo trajo dolor de cabeza al bloque regional, aprovechando la coyuntura del momento.

    Pero en la actualidad el gobierno del Paraguay, hizo respetar la posición en el bloque interregional, de que no es tiempo de bravuconada, y que debe primar la institucionalidad en el marco del fiel cumplimiento de los tratados, y por sobre todas las cosas, enmarcada en la clausula democrática, haciendo respetar el Estado de Derecho.

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:42 pm
  8. Terminar con la política exterior timorata y ambivalente

    El canciller Eladio Loizaga había confirmado con antelación que Paraguay no iba a enviar representante a la reunión del Consejo del Mercado Común del Mercosur (CMC) que debió realizarse el 30 de julio en Montevideo, Uruguay, en protesta por la intención del Gobierno de ese país y de Argentina de ceder la presidencia del bloque a Venezuela. Como el Brasil adoptó la misma postura que Paraguay, la citada reunión fue suspendida, sin quedar claro si el citado mandato pasa o no al país caribeño, aunque el Gobierno venezolano informó de inmediato que asumía el citado cargo.

    El canciller explicó que la posición del Gobierno paraguayo es que el régimen de Nicolás Maduro carece de credenciales democráticas porque mantiene a más de 100 presos políticos y pretende acallar al Parlamento, además de la crítica situación económica que obliga a los venezolanos a peregrinar hacia Colombia en busca de alimentos y otros artículos.

    Al ministro Loizaga le asiste una triple razón para sentar tal postura de parte del Gobierno paraguayo. Primero, porque en estos momentos la situación política de Venezuela está cada vez más complicada en término de respeto a las libertades ciudadanas y a los derechos humanos exigidos por la Carta del Mercosur. Segundo, la ofensa inferida a nuestro gobierno y a la dignidad de la nación paraguaya en el 2012 por Argentina, Brasil y Uruguay suspendiéndonos arbitrariamente como miembro pleno de la organización por la oposición del Senado nacional a la admisión de Venezuela como socio, en razón del déficit democrático que ya en ese momento tenía en su haber el autoritario gobierno del entonces presidente Hugo Chávez y de Nicolás Maduro después y, actualmente, con más razón. Por último, con esta postura diplomática de alguna manera el presidente Horacio Cartes desagravia la humillante reculada de su gobierno ante la “condición de hierro” que le impusiera la hoy suspendida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, para que desistiera de su formal promesa de exigir a nuestros tres socios debida reparación de la ofensa gratuitamente inferida. En claudicante actitud, forzó al Senado paraguayo a aprobar la entrada por la ventana al Mercosur del infortunado país caribeño, víctima de una dictadura con ropaje electoralista.

    Por primera vez el canciller Loizaga está dando prueba de una actitud geopolíticamente acertada al resistir las presiones de los gobiernos de Argentina y Uruguay para acceder a la entrega de la presidencia del bloque a Venezuela. Presión que responde exclusivamente a intereses privativos de ambos países que no quieren enemistarse con el gobierno de Nicolás Maduro, habida cuenta de que bajo la presidencia de Hugo Chávez el Estado venezolano adquirió bonos soberanos emitidos por el Tesoro argentino y auxilió a un banco uruguayo evitando su quiebra, durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y de José “Pepe” Mujica. De hecho, el presidente Maduro ya ha mostrado las garras para presionar a los deudores, con la demanda recientemente entablada al Paraguay ante la Cámara de Comercio Internacional (CCI) de París contra PETROPAR por parte de Petróleos de Venezuela (PDVSA), por deudas contraídas por suministro de derivados de petróleo durante los gobiernos de los expresidentes Nicanor Duarte Frutos y Fernando Lugo.

    Lo que los paraguayos y las paraguayas esperan es que el presidente Horacio Cartes sostenga la consistencia y coherencia de su filosofía sobre las relaciones exteriores, como lo hicieron en el pasado el Doctor José Gaspar Rodríguez de Francia y Don Carlos Antonio López para afianzar la independencia y soberanía del Paraguay en condiciones mucho más complicadas en el contexto regional. Definitivamente, mientras dure su gobierno, el Primer Mandatario debe desterrar la vacilante posición psicológica que hasta ahora al parecer tiene ante nuestros dos poderosos vecinos, sobre todo en las entidades binacionales, que son los mismos contra quienes lograron hacer prevalecer el derecho existencial del Paraguay los padres fundadores de la nacionalidad. Para conseguirlo, le basta tener el coraje de hacer uso de la palanca geopolítica de socio indispensable que nuestro país tiene en las usinas hidroeléctricas binacionales.

    La debilidad de la posición de una nación se refleja en la sensación de inseguridad de sus líderes. Lo prueba el hecho de que hasta ahora, pese a los siete años transcurridos desde su firma, el gobierno del presidente Cartes no haya avanzado ni un milímetro en la implementación de los seis puntos del acuerdo Lugo-Lula, que prometió sería la hoja de ruta de su gobierno en Itaipú. Tampoco ha logrado avanzar un paso en la revisión del Anexo C del Tratado de Yacyretá, pese a los más de dos años transcurridos. En ambos emprendimientos estratégicos binacionales, la justa repartición de beneficios devengados solo será alcanzable mediante la renuncia a los masivos sobornos con que nuestros taimados socios vienen comprando hasta ahora la complicidad de nuestros gobernantes de turno. A esto debe seguir una firme posición negociadora, con plazos perentorios, para la implementación de los justos acuerdos a que se llegue, sin desechar la opción que en derecho nos asiste de recurrir a los estrados de la justicia internacional, como ellos lo han hecho en defensa de sus intereses en más de una oportunidad.

    En su condición de socio indispensable en las usinas hidroeléctricas binacionales, el Paraguay no tiene que atravesar ningún campo minado para reivindicar sus legítimos derechos de justa paridad en la administración de las usinas y el equitativo reparto de las utilidades allí devengadas. Solo falta un gobierno patriota que impulse las acciones que serían necesarias para lograrlo. Que tanto Brasil como Argentina tengan la capacidad de extorsionar a nuestro país con medidas comerciales arbitrarias –como de hecho acostumbran hacerlo de tiempo en tiempo– no debe ser óbice para que nuestro Gobierno desista de sus justos reclamos, ni se disocie de sus legítimas aspiraciones de convertir la servidumbre que sobrelleva actualmente nuestra nación en una alianza estratégica en las binacionales, en absoluta igualdad de condiciones.

    Ojalá que se mantenga la acertada y plausible postura de nuestro Gobierno en cuanto a oponerse rotundamente a la transferencia de la presidencia pro tempore del Mercosur al despótico Gobierno de Venezuela. Y que sirva también como un positivo punto de inflexión de la trayectoria de nuestra hasta ahora acomodaticia y timorata política exterior para recuperar nuestra soberanía energética en las binacionales.

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    Publicado por jotaefeb | 31 julio, 2016, 6:16 am

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