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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Sin referentes claros, la violencia se impone

Amigos, yo no sé ustedes, pero me interroga el aumento de la violencia. Lastimosamente, hasta los “no violentos” se vuelven impositivos, cínicos y crueles en sus luchas. Parece que el EPP está lejos en el bosque, que los radicales islamistas solo viven en Siria o en Francia, parece que por acá no nos afectarán esos desquiciados que salen a las calles a matar compatriotas o a secuestrar niños y que si nos deshacemos de algunos ya basta. Parece que los violentos son solo los que penan en la cárcel. Pero no es así. La violencia está entre nosotros.

La sociedad enferma tanto con el consumismo y la corrupción como con las ideologías con lenguaje buenista, porque en estos sistemas reina la mentira, y la mentira está en la raíz de la violencia. Pero lo peor de estar enfermos es no saberlo o si se sabe no admitirlo, mirar a otro lado y hacer como que no pasa nada. Así vemos que en Facebook mucha gente anda con la carita feliz, con mil fotitos y mil mensajes light, pero en casa, en la escuela, en el colectivo, en la cancha, en la plaza, andamos todos exasperados, inflamables, por así decirlo.

Imagínense para los educadores, padres, maestros, líderes religiosos, periodistas, que son los nuevos educadores del pueblo, lo difícil que es sembrar realistamente esas semillas de equilibrio social que se llaman REFERENCIAS SANAS. Me explicaba una sicóloga amiga que muchos de sus pacientes sufren a causa de la ausencia de referentes sanos: padres ausentes, egoístas o permisivos, pastores distraídos, maestros alienados… así se genera un sistema enfermizo. Sí, leyó bien, no estoy hablando de la suba del dólar o la baja del Pilcomayo. Hablo de un clima moral que estamos generando los de arriba y también los de abajo al no ser claros. Es un sistema o una red de sistemas insanos que provocan víctimas reales, concretas. La raíz se puede asociar a la falta de referencias, certezas elementales custodiadas como un bien por todos.

La primera de ellas es que la vida de cada persona es valiosa porque posee una dignidad. Si no somos capaces de encontrar, reconocer y valorar las certezas elementales, se expande la incertidumbre que es hermana del miedo y este es padre de la violencia.

Muchos nos dicen que la clave es controlar la conducta, algunos hasta hablan de una reingeniería social para lograrlo, pero erróneamente ametrallan con un “enfoque de derechos” malinterpretado, donde el individuo y su ego se sienten los únicos protagonistas, mientras las otras personas no poseen ya un valor absoluto, sino que su existencia se considera potencialmente peligrosa, un obstáculo, algo de lo que hay que defenderse.

En contraste, pulula un lenguaje políticamente correcto que parece tratar de emparchar la realidad reduciendo los límites, los imprevistos y el riesgo de la libertad. El control total es tan insano como el desorden. Lo sano es saber profundizar en lo que es verdadero, bello y bueno, pero para ello necesitamos referentes valientes, sencillos y claros. Así de intenso.

Por Carolina Cuenca

http://www.ultimahora.com/sin-referentes-claros-la-violencia-se-impone-n1011702.html

 

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

22 comentarios en “Sin referentes claros, la violencia se impone

  1. La Camorra
    30 Ago 2016

    Por Emilio Agüero

    Pastor

    Con respecto a la indignación de la gente por los acontecimientos ocurridos con un grupo de jóvenes de la “alta sociedad”, quienes por diversión golpean y asaltan en discotecas, no creo que esa indignación sea solo porque “tengan plata”.

    Algunos dicen que esa indignación es hipócrita, ya que nadie se escandalizaría tanto si los delincuentes fueran gente humilde, y que el agravante de estos jóvenes “de familia” es que tienen plata, y por eso el enojo de la gente. No creo que sea así. La absoluta mayoría de los integrantes de las barras bravas de los clubes son jóvenes de escasos recursos y también la sociedad levanta su voz de indignación.

    El tema es que estos jóvenes provienen de familias adineradas y de colegios privados, con una enseñanza y roce social muy por encima de la media. Si agregamos que la mayoría de los jóvenes de ese sector tienen muchísimas más posibilidades laborales y sociales que las clases marginales (por la educación, tener más de un idioma, viajar, tener mayor acceso a información, etc.), esto hace que la responsabilidad sea mayor y, con justa razón, se esperaría más de ellos.

    Por el contrario, los chicos de escasos recursos, la mayoría de ellos ya desde pequeños, tienen desventajas alimenticias, de salud, educativas, sociales y familiares. Aunque es cierto que en ambos sectores hay disfuncionalidad familiar, entre las personas de estratos sociales pobres esto es mucho más grave.

    Una gran cantidad de ellos sufren la ausencia de sus padres, ya sea por ser hijos “naturales”, por no haber sido reconocidos o, incluso, ni siquiera saber quién es su progenitor; por tener varios hermanos de distintos padres, por la ignorancia, el maltrato físico y emocional y las pandillas que pululan en cada esquina de los barrios en que viven; por la abundancia de drogas, y de mala calidad, lo cual hace que el daño que les ocasiona en sus cerebros sea mayor. Esto, y todo lo que agregamos anteriormente, como educación, oportunidad y salud, hace que sean “menos responsables” (por decirlo de alguna manera) que otros que tuvieron mucha mayor ventaja.

    No estoy defendiendo a un sector y atacando a otro, no. Sencillamente, creo que aquellos que tienen más oportunidades, tienen más responsabilidades y se exige más de ellos. Es así de sencillo.

    Aunque comportamientos así son por causas complejas y tal vez más generales, creo yo, el problema de fondo en ambos sectores siguen siendo las familias. Padres ausentes física o emocionalmente, falta de valores, negligencia en la educación del hogar, falta de disciplina, falta de ejemplo consecuente y mucho vacío espiritual. La sociedad colabora ofreciéndoles diversión soez y vulgar, televisión basura, la violencia verbal, física y sexual que desfila delante de nuestros ojos como algo normal, la hipocresía social, la corrupción política, la promiscuidad, el adulterio, el divorcio, la cosificación de la mujer, el relativismo, la indiferencia, las músicas vulgares y violentas que consumen constantemente y, por otro lado, la persecución (desde dentro y fuera de las familias) a los valores bíblicos y cristianos.

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    Publicado por Anónimo | 30 agosto, 2016, 8:49 am
  2. Como ranas en agua caliente…
    26 agosto, 2016
    Por Sergio Etcheverry

    Cuenta la fábula que si se tira una rana en agua caliente, esta saltará rápidamente. Sin embargo, si metiéramos al anfibio en una olla con agua fría, se queda, sin inconvenientes. Ahora bien, si perversamente ponemos la olla a calentar en un fuego suave, bien suave, nuestra pobre protagonista se quedaría en el agua hasta que fuera muy tarde…

    No sé si esta historia sea cierta (y les aseguro que no me tomaré el trabajo de demostrarla) pero sí diré que nosotros estamos en la misma situación con respecto a la violencia, que paso a paso está invadiendo (casi) todos los ámbitos de nuestras vidas.

    Los motochorros avanzan, no solo roban sino que “evolucionan” y ahora se organizan en grupos, siendo más eficaces y letales. De los “peajeros” que casi “inocentemente” se dedicaban a pedir un dos mil í, pasamos a frías máquinas de matar que acechan a pocas cuadras de tu casa. La delincuencia ha llegado a tal extremos que se dan el lujo de asaltar a una patrullera.

    El caso del miércoles, en Lambaré, donde un hombre y su hijo fueron acribillados en un caso con todas las señales de un ajuste de cuentas, delatan la aparición “por estos lares” de una forma de solucionar los problemas que eran (hasta ahora) privativos del norte del país, donde hace rato ya las propias autoridades hablan de “un poder paralelo”.

    Quienes deberían protegernos pasan de una inacción que parece complicidad, cuando no ellos mismos empuñan las armas y balean a quien se le ponga enfrente. La agresión y la violencia también se imponen en nuestras relaciones de pareja y hasta en nuestro Facebook.

    Los feminicidios aumentan, así como los casos de violencia doméstica, siendo víctimas tanto mujeres como hombres de cualquier edad. La temperatura de agresión y violencia aumenta y nosotros nos quedamos quietos.

    A diferencia de la rana sabemos lo que nos espera, pero no hacemos nada… Como la ranita…

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 6:01 am
  3. Los violentos de la tele, son nuestros hijos

    Pasa con frecuencia y en todos los estratos sociales. Sin distinción. La violencia entre jóvenes se está convirtiendo en un grave problema. Desde que la inseguridad copó las calles, los circuitos cerrados se convirtieron en aliados de la justicia a la hora de resolver casos que de otra forma hubiesen quedado impunes. Desde entonces, las peleas callejeras llegan a los noticieros y de allí a todos los hogares. Las redes sociales hacen el resto. Ya no es sorpresa.

    Sucedió con el caso de Igor Kostianovsky, un jugador de rugby que fue brutalmente golpeado a la salida de un local. Luego fueron las imágenes de una trifulca entre jóvenes menores de edad sobre América casi Mariscal López, en Asunción. El caso más reciente habla de más víctimas, jóvenes que caminaban por la calle y fueron atacados por otros once chicos en el barrio Itá Enramada, de Asunción.

    Es una llamada de alerta. Generalmente, los casos están relacionados con el alcohol o las drogas, pero más allá de todo lo externo, el problema realmente radica en la familia. Y no precisamente porque los chicos vean golpes o gritos, sino porque falta diálogo y compañía. Y es allí donde estamos fallando los padres.

    Agobiados por el trabajo, el estrés o las deudas, muchas veces dejamos de lado a nuestros hijos que intentan resolver sus problemas desde su propia perspectiva. Entre ellos nomás.

    “No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar” (Pepe Mujica). Sin dimensionarlo, el problema se descontrola y crece. Solo lo vemos cuando desde la tele las imágenes nos devuelven a la realidad. Cuando vemos que tras la puerta nuestros hijos están expuestos a ser víctimas o agresores.

    Ahora es el momento antes de que descubramos que “esos chicos violentos de la televisión” son nuestros hijos.

    Por Mariano Nin

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    Publicado por Anónimo | 29 agosto, 2016, 6:01 am
  4. Cuando el mito es más dañino que la mentira

    Pero por el momento, quedémonos con la cuarta: “Persona o cosa a la que se atribuyen cualidades o excelencias que no tiene”. Agregamos nosotros: “…expresión a la que se le atribuye carácter de verdad categórica”.

    Desde hace algún tiempo se ha instalado en los titulares de algunos periódicos y en los noticieros de la TV la historia –o el mito- de que los menonitas del norte de la región Oriental “hacen sus valijas” porque han decidido irse del país. Todo debido a la inseguridad planteada por la banda criminal que se dedica a crear una zona liberada para el narcotráfico, el secuestro extorsivo y todo tipo de actividades ilícitas. En otros países, un puñado semejante de facinerosos habría sido borrado del mapa hace ya tiempo. Pero en el Paraguay alcanza para burlar a la policía local y tener a salto de mata a la pomposa cuan ineficiente fuerza de tareas conjunta. Al cabo de diez años de escaramuzas, secuestros, asesinatos, atentados, emboscadas, rescates en metálico, proclamas y operaciones impunes, este núcleo de terroristas sigue funcionando como si las fuerzas del orden y la justicia no existieran.

    Ahora bien, de ahí a que la comunidad menonita esté proyectando arriar velas y salir del país hay mucha distancia. No estamos hablando de media docena de aventureros decididos a probar suerte con la tierra o el ganado y salir corriendo ante el primer contratiempo. Nos referimos a casi una veintena de asentamientos sólo en la región Oriental, con más de 11.000 habitantes que trabajan desde 1937 en colonias como Friesland que tiene 45.000 hectáreas cooperativizadas, 12.000 cabezas de ganado y una industria lechera con una producción anual de 1.400.000 litros de leche, por ejemplo. Multiplicando estas cifras por 16, tendremos guarismos más que significativos que dibujan un emporio de cooperativas, fábricas, silos e instalaciones industriales diversas, escuelas, institutos técnicos y toda una red de servicios que integran una trama de desarrollo indetenible.

    ¿Huir, abandonar todo eso?.

    Los menonitas han logrado zafar de las persecuciones religiosas en la Alemania del siglo XVIII, la sangrienta revolución rusa de 1917, la discriminación social y educativa en Canadá y EE.UU. o la escasez de agua y la intolerancia intergrupal en México. Pensar que una reducida caterva de delincuentes pueda impulsarlos a dejar el Paraguay es una idea que sólo pueden alentar los desocupados o, peor aún, los especuladores que como buitres imaginan que podrán hacerse, a precio miserable, de las tierras que ellos han trabajado y supervalorado. De todas maneras, es un mito peligroso que puede causar mucho daño si la causa que lo fogonea, la inseguridad, no es barrida a tiempo.

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    Publicado por Anónimo | 4 agosto, 2016, 6:37 am
  5. La única verdad es la realidad
    3 agosto, 2016

    Tras el reciente secuestro del joven Franz Wiebe (17), perteneciente a una humilde familia de colonos menonitas de San Pedro, que tuvo como una de sus consecuencias inmediatas la destitución del comandante de la Fuera de Tarea Conjunta (FTC), el Frente Guasu y sus aliados en el Senado salieron a bombardear al Ejecutivo, afirmando que el hecho reflejaría el “rotundo fracaso” de la política de seguridad y pintaron, una vez más, un panorama casi apocalíptico que se cierne sobre el país en esta materia. ¿Cómo pueden mentir tan escandalosamente? Los números, comparando a los de toda la región, demuestran exactamente lo contrario, pero ¿Qué podría esperarse de quienes se identifican y reivindican un “modelo” como el de Venezuela, en donde se registra más de un plagio por día, además de todo tipo de atropello de los Derechos Humanos? Mal que les pese y sin desconocer los problemas existentes, Paraguay es uno de los países más seguros de América Latina. Veamos algunas estadísticas que avalan lo afirmado.

    En lo que va de la etapa democrática, en nuestro país se produjeron 55 secuestros, lo que representa un promedio de 2 por año, lo cual no deja de ser un hecho preocupante y repudiable, que exige precisar políticas que tiendan a disminuir dicho índice. Pero ¿Saben los seguidores del exobispo, como Hugo Ritcher o Desirée Massi, cuántos se registran en la Argentina? Les informamos. Solo entre los meses de julio del 2015 y abril del 2016 fueron 13… ¡Por mes!, totalizando 133 al cabo de diez meses, según los datos oficiales, pero se estima que son muchos los casos que no fueron denunciados por temor de las víctimas y sus familiares.

    ¿Saben que según “El Observador”, de Uruguay, en las tierras de Bolívar se registra una media de 380 secuestro anuales y que de acuerdo al diario “La Razón”, de Venezuela, la cifra de ningún modo es inferior a 1.000, lo que tomando en consideración su cantidad de habitantes, poco más de 30 millones, le ubica por encima incluso de México, que tiene más de 2.500 personas secuestradas por año, pero su población es de 130 millones?

    Y respecto al Brasil, ¿Qué dicen? El vecino país está entre los 20 con mayor cantidad de secuestros del mundo, según los registros de “Control Risk” y en el 2014 fueron asesinadas 160 personas por día, lo que equivale a 58.559 personas-año, cifra que aumentó levente en el 2015.

    Claro, cuando se trata de “los amigos”, sea Nicolás, Dilma o Cristina, perece que nada ocurriese, que todo está bien o que son informaciones manipuladas desde “el imperio”; pero si en nuestro país se produce un plagio, no dudan en anunciar el fin de los días, responsabilizando del hecho, por supuesto, al gobierno de Horacio Cartes.

    La senadora Masi se vanagloria de que durante la gestión de su marido “Rafa” al frente del Ministerio del Interior, en el gobierno de Lugo, hubo menos secuestros que ahora. Y puede que tenga razón. En aquella zona del país había una industria “floreciente”. La industria del narcotráfico, de los mafiosos utilizando a los campesinos para plantar marihuana hasta en las macetas, cuando las parcelas que antes les hacían ocupar y desmontar ya se hallaban repleta de la hierba. Hoy, esa “industria” está siendo combatida con mucha dureza y la presencia de la Fuerza de Tarea Conjunta les resta campo de acción, lo cual tal vez explique por qué algunos insisten en “desmilitarizar el Norte”.

    Es muy probable que Lugo y sus secuaces sigan intentando crear un ambiente de zozobra por la “terrible inseguridad reinante”. Pero como decía Aristóteles y mucho después repitió Perón, “la única verdad es la realidad”. Y ésta, según lo demuestran las estadísticas, no hacen del Paraguay el Oasis de Paz que todos anhelamos, pero sí, de lejos, uno de los países más seguros de América Latina.

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    Publicado por Anónimo | 3 agosto, 2016, 9:02 am
  6. Siempre apagando incendios

    Por Susana Oviedo

    Debió producirse un nuevo secuestro para que quedara al descubierto la situación de desidia en que se encontraba la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) y para que los responsables de este grupo policial-militar expusieran con descaro una ristra de necesidades, justo en el momento en que se les pide resultados. ¿Por qué no plantearon antes sus demandas de equipamientos y de otras índoles a las instituciones pertinentes?

    Qué vergonzosa costumbre esta de esperar que suceda algo grave para responsabilizar de la propia inoperancia, ineficiencia, incapacidad y desidia a situaciones que son precisamente resultado de todas estas debilidades de quienes lideran los grupos e instituciones o deben controlarlos.

    Es el mismo episodio que se repite cada vez que estalla algún hecho de considerable gravedad o de gran impacto social, como los ataques del EPP, la escandalosa administración de las cárceles del país o el reciente incendio en el Mercado Municipal de Abasto.

    Todo el mundo se escandaliza e indigna. Incluso las autoridades bajo cuya responsabilidad están las distintas áreas de la administración pública y que no tienen empachos de formular declaraciones públicas y enumerar las cuestiones que están mal, como si otros fueran responsables de estas.

    Lo vimos hace unos días al exhibirse con lujo de detalles la suntuosa celda y confortables espacios destinados al narcotraficante Jarvis Chimenes Pavão en la prisión de Tacumbú. Hecho harto conocido por propios y extraños, como algo absolutamente normal en una cárcel parcelizada y alquilada a los reclusos conforme a la capacidad adquisitiva de estos.

    ¿Quién controlaba el sistema penitenciario nacional, permitió esa privatización de facto y avaló el ungimiento del poderoso narcotraficante como amo y señor de la principal cárcel del país?

    Con el secuestro del joven Franz Wiebe saltó a la luz pública la lamentable situación de la FTC, que desde su creación en 2013 ya cambió 5 comandantes, lo que demuestra que el tradicional descabezamiento de la institución no es lo que garantiza la eficacia de este cuerpo militar-policial que se creó para acabar con el EPP.

    La Fuerza, además de evitar más ataques de ese grupo criminal, se creó con la consigna de poner fin a los crímenes de esta organización terrorista. Los resultados no son alentadores. En lugar de rescatar a dos víctimas de secuestro que permanecen en manos del EPP, no pudo evitar una tercera víctima.

    La actuación reactiva de las autoridades en distintos ámbitos reduce cualquier posibilidad de éxito.

    Si se continúa actuando solo para apagar incendios y se sigue haciendo la vista gorda ante las innumerables muestras de falta de idoneidad, honestidad y rendimiento profesional de cientos de servidores públicos, seguiremos ante la penosa realidad de esperar un nuevo suceso, escándalo o hecho traumático para tomar nota de cuan mal administradas están muchas instituciones en el país.

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    Publicado por Anónimo | 3 agosto, 2016, 8:40 am
  7. Más que cambiar jefes, la FTC precisa dar resultados

    Ante el escándalo de un nuevo secuestro cometido por el grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo, el presidente Horacio Cartes decidió cambiar por quinta vez al comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, nombrando al general José Alvarenga en reemplazo del general Martín Cáceres. De nada sirve cambiar las cabezas cuando es el cuerpo el que no responde. Más que nuevos jefes militares, la ciudadanía espera resultados concretos en la lucha contra el EPP, con acciones eficaces que permitan la liberación de los hoy secuestrados y le devuelvan la seguridad y la tranquilidad a una próspera región productiva.
    En casi 3 años de operaciones armadas en el Norte, en busca de la captura y la derrota de los miembros del grupo criminal llamado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), integrada por militares y policías, ya ha tenido cinco comandantes distintos, pero no ha arrojado los resultados más esperados por la población.

    Este lunes, tras el escándalo generado por el reciente secuestro del joven menonita Franz Wiebe, de 17 años, capturado en la colonia Río Verde, Departamento de San Pedro, el presidente Horacio Cartes decidió destituir de su cargo al anterior comandante, general Martín Carlos Cáceres Ríos, y designar en su reemplazo al general José Ramón Alvarenga Jara, probablemente buscando acallar las críticas a la total ineficacia demostrada hasta ahora por el grupo militar y policial encargado de combatir y derrotar al grupo armado criminal.

    Pero el cambio de la principal cabeza operativa de las fuerzas antiterroristas, lejos de traer sosiego a la población, solo ha generado más críticas, por ser un recurso político reiterativo e ineficaz. Por el contrario, la mayoría de los expertos sostienen que estar cambiando a los comandantes de la FTC en forma constante solo hace que las acciones tengan que regresar de nuevo a un punto cero, al cortarse la continuidad de los trabajos.

    Tampoco ayudan mucho a generar confianza en la ciudadanía las pocas felices primeras declaraciones del nuevo comandante de la FTC, el general Alvarenga, quien, por un lado, dijo que ya sabe perfectamente en qué lugar se encuentran ocultos los cabecillas del EPP, pero que resultará difícil capturarlos, y por otro, pidió encarecidamente que los mismos se entreguen a las autoridades, como si el éxito de la lucha dependiera exclusivamente de la voluntad de los criminales.

    Lo cierto es que en estos casi 3 años, el Gobierno ya ha gastado 29.051 millones de guaraníes –cerca de 5,1 millones de dólares– en mantener a la Fuerza de Tarea Conjunta operando en la región Norte.

    Tampoco ha servido de mucho modificar la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna para que los militares puedan intervenir en una cuestión de inseguridad interior, ni mantener vigente por 3 años el estado de excepción en los departamentos de San Pedro, Concepción y Amambay. Toda esta inversión política y económica no se ha reflejado en ninguna captura importante de los cabecillas del EPP y el grupo armado sigue secuestrando gente, manteniendo cautivo al policía Edelio Morínigo desde hace más de dos años y al colono menonita Abrahán Fehr desde hace casi un año.

    Más que nuevos jefes militares, la ciudadanía espera acciones eficaces que permitan la liberación de los hoy secuestrados y le devuelvan la seguridad y la tranquilidad a una próspera región productiva.

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    Publicado por Anónimo | 3 agosto, 2016, 8:37 am
  8. Un triste legado

    Por Fernando Boccia
    Desde el secuestro de María Edith Bordón hasta el de Franz Wiebe pasaron casi 15 años y cinco gobiernos. En todo este tiempo ningún presidente o ministro del Interior logró desbaratar a un reducido pero entrenado grupo de criminales que disfrazan sus atentados bajo un discurso hipócrita en favor de los más pobres.

    La historia, su historia, evidencia su falsedad: la enorme mayoría de víctimas (más de 50) son, finalmente, los más pobres. Son trabajadores del campo, policías de bajo rango y cualquiera lo suficientemente desdichado como para cruzarse con ellos en algún paraje de San Pedro o Concepción. El Ejército del Pueblo Paraguayo no es ni ejército ni es del pueblo paraguayo, vale recordarlo cada tanto ante la pomposidad de un nombre nunca tan inadecuado.

    Horacio Cartes y Francisco De Vargas no pueden ser tenidos como los únicos responsables. El engendro nació hace más de una década y creció bajo la desidia e incapacidad de colorados, luguistas y liberales. Algunos obtuvieron ciertos resultados, otros cosecharon caídas, pero la derrota es de la clase política entera y, quizás, también de una sociedad aletargada y resignada ante la fatalidad.

    No obstante, de todos los gobiernos que tuvieron que encarar este problema, sin dudas el de Cartes representa un punto de inflexión en el historial de lucha contra el EPP.

    Hoy el Poder Ejecutivo se enfrenta a una triste paradoja: nunca antes un presidente de la República tuvo tantos recursos (presupuestarios y legales) para combatir a este grupo armado y nunca antes este grupo armado se mostró tan poderoso.

    No solo duplicaron la cantidad de homicidios cometidos durante este periodo que en cualquier otro, sino que también secuestraron a más personas. Con Arlan Fick y Edelio Morínigo perpetraron, por primera vez, dos secuestros simultáneos y ahora tres, con los de Morínigo, Abrahán Fehr y el joven Wiebe.

    En dos semanas se cumplen tres años de la asunción de Cartes al poder y la seguridad es quizás su fracaso más evidente. Lo concreto es que la estrategia adoptada por el Ejecutivo hasta ahora no generó resultados positivos y la incompetencia de las autoridades de turno solo permitió el crecimiento del problema.

    Millones y millones de dólares han sido gastados, centenas de policías y militares fueron movilizados y los resultados son cada vez más desmoralizantes para una Fuerza de Tarea Conjunta que, desde su creación en el 2013, no ha justificado su existencia. Este Gobierno se expone a que su gran legado al país sea el fortalecimiento del EPP ante la ineficacia de comandantes, generales y ministros.

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    Publicado por Anónimo | 2 agosto, 2016, 8:28 am
  9. Blindados descompuestos, helicóptero sin combustible

    El reciente secuestro del joven menonita Franz Wiebe Boshman, ocurrido en la zona de Río Verde, departamento de San Pedro, ha puesto al descubierto la vergonzosa falta de apresto de las unidades de combate que integran la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Falencia largamente sospechada por la ciudadanía ante la inoperancia de esta agrupación militar-policial para acabar con las andanzas criminales del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), aunque sistemáticamente negada por el ministro del Interior, Francisco de Vargas, y el comandante de las Fuerzas Militares, general Luis Gonzaga Garcete, en cuantas ocasiones la ciudadanía ha hecho escuchar su preocupación por la falta de resultados en el cumplimiento de su misión. Ahora, sin embargo, es el propio ministro De Vargas el que se vio obligado a admitir la precariedad en que se desenvuelven los equipos de la FTC –pese a su fabuloso presupuesto– para justificar un nuevo evidente fracaso de ese grupo de trabajo operacional.

    “Los vehículos blindados tienen los desperfectos propios por el uso y se van superando cuando se puede”, expresó De Vargas. En cuanto a los helicópteros, dijo que “tienen que entrar en service, se les debe cargar combustibles”. Increíblemente, tuvo que ocurrir un nuevo secuestro para que él y las demás autoridades de la FTC se den cuenta de que deben arreglarse los blindados y que los helicópteros no pueden volar sin combustibles. Más inutilidad e imprevisión, imposible.

    Pero como la soga se rompe en su tramo más fino, el removido del cargo como culpable de la situación fue nuevamente el comandante de la FTC, en esta ocasión el general Martín Cáceres, reemplazado ayer por el general José Alvarenga. Mientras tanto, los responsables en el más alto nivel continúan en sus cargos. Es el quinto comandante en tres años de la FTC, con una duración promedio de nueve meses en sus cargos.

    En la jerga militar, el concepto de “apresto” mide la habilidad de una unidad de combate para cumplir una determinada misión táctica que le ha sido asignada por el escalón superior. Logística, repuestos, entrenamiento, equipamiento y moral combativa; todo contribuye al apresto que debe tener una unidad militar para vencer al enemigo.

    En el caso de la FTC, la gente ha venido atribuyendo su ineficacia de gestión a la falta de liderazgo en su comando antes que a su falta de apresto operacional, habida cuenta de que las autoridades gubernamentales directamente responsables de la seguridad nacional, tanto interna como externa, han venido sosteniendo sistemáticamente que ellas estaban bien equipadas para la misión que tenían, y que era solo cuestión de tiempo para que se vieran los resultados esperados, vale decir, la captura o eliminación del escurridizo grupo criminal del EPP. Es más, en los últimos días, ante el breve secuestro de un ganadero de la zona de operaciones, un vocero de la FTC sugirió que el hecho no sería atribuible al citado grupo ilegal alegando que sus miembros ya no estarían operando por la zona. La respuesta del EPP no se hizo esperar con el secuestro del joven menonita.

    El infortunado incidente de Río Verde ha servido para desenmascarar la falaz retórica con que el inoperante ministro del Interior ha venido mintiendo al pueblo paraguayo desde que asumió el cargo. Esta vez, hechos consumados y evidencias tangibles le han obligado a reconocer lo que la gente ignoraba: que el fracaso de la FTC se debe a su falta de apresto operacional, y que esta deficiencia orgánica es enteramente imputable, no a sus componentes, sino al ministro del Poder Ejecutivo que subroga la autoridad y responsabilidad del Presidente de la República en cuanto a la seguridad interna del país: Francisco de Vargas, quien, ante evidencias a la vista, se vio obligado a admitir que en esta oportunidad la capacidad operativa de la FTC estaba limitada por los problemas de los blindados y los helicópteros.

    Parece un chiste, pero la situación es muy alarmante. ¿Una prueba tan trágica de incompetencia en vivo y directo por parte del máximo responsable de la seguridad de las personas en el país? Como el ministro afirmó que no es un cobarde para renunciar cuando las papas queman, la situación ya queda en manos del presidente Horacio Cartes, cuyo Gobierno es el que queda embadurnado con estos fracasos. ¿No le importa que su ministro del Interior sea incapaz de mantener operativos y prestos los elementos con los que se deben perseguir a los bandidos que mantienen aterrorizadas a importantes zonas del país? ¿Cuántas pruebas más de la inutilidad de este personaje necesita para reemplazarlo por alguien que pueda cumplir con su responsabilidad en el cargo?

    Enfrascado en las luchas internas de su partido, tal vez no le está prestando atención al aumento progresivo del rechazo de la población a su gestión de Gobierno, situación que, si no toma medidas para revertirla, anuncia a los gritos una nueva derrota electoral del Partido Colorado en las próximas elecciones. Generalmente, el paraguayo tolera un presidente haragán, o borracho, o mujeriego, o ladrón, pero seguro que nunca tolerará un presidente py’aju.

    Es hora de que demuestre que es cierta su promesa de que el EPP no le va a marcar la hoja de ruta a su Gobierno.

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    Publicado por Anónimo | 2 agosto, 2016, 7:46 am
  10. Problemas con el vocabulario

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    SALAMANCA. En una reunión de prensa convocada con motivo del nuevo secuestro por parte del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), el ministro del Interior, Francisco de Vargas, quiso responder a toda esa gente harta de la inseguridad que hace tiempo dejó de ser “una sensación” para convertirse en una realidad tangible, y dijo que: “Renunciar en situación de emergencia es de cobardes”. El catastrófico sistema educativo que venimos padeciendo desde hace décadas, ha hecho que con frecuencia tropecemos con problemas de vocabulario. Así, el problema que se plantea no tiene nada que ver con el coraje, la valentía o la cobardía. Es simplemente un problema de ineficiencia, ineficacia y, sobre todo, de inutilidad.

    Para darle más firmeza a sus palabras y, sobre todo, a su negativa de dejar todo el poder que reúne en sus manos un ministro del Interior, agregó que si renunciaba, se producirían cambios en la estructura y que en este momento hay que centrar toda la atención en el caso del joven menonita Franz Wiebe, de 17 años, que acaba de ser secuestrado por el EPP en la colonia Río Verde, en el departamento de San Pedro.

    Desde hace un tiempo tanto De Vargas como el propio presidente de la República, Horacio Cartes, quieren convencer a la ciudadanía que la inseguridad en que todos (o casi todos, para excluir a los privilegiados) los ciudadanos se sienten sobrepasados, es nada más que un problema de “sensación”, como si todos nos estuviéramos inventando la violencia que se vive en la calle cada día, cada hora, lo mismo que sea a plena luz del sol, o aprovechando la oscuridad de la noche.

    En este momento hay tres personas secuestradas por el grupo criminal EPP: el policía Edelio Morínigo que lleva 756 días (en el momento que escribo estas líneas) en cautiverio, Abraham Fehr: 351 días y el ya mencionado Wiebe. Se le debe sumar a esta vergonzosa lista de violencia y de ineficiencia de las autoridades a Arlan Fick, que estuvo en manos de sus captores ocho meses y medio. Lo llevaron cuando tenía 16 años y regresó a los 17.

    Nunca estuve en una Escuela de Guerra, nunca asistí a ninguna clase de estrategia de combate, pero me cuesta creer que unas fuerzas que aglutinan a miembros de la Policía Nacional, del Ejército y de la Policía Antidrogas, sea incapaz de dar con el paradero de veinte o treinta “combatientes”, porque no son más los integrantes del EPP, en un territorio que no es extenso, que no tiene montañas, que no tiene selvas impenetrables y que si bien la densidad de población es muy baja, se encuentra relativamente poblado.

    De acuerdo a una investigación hecha por nuestro diario, la Policía Nacional tiene 21.186 agentes, pero solamente 8.202 están al servicio de la ciudadanía distribuidos en las diferentes comisarías del país. El resto, vale decir, 12.984 están destinados a trabajar como escoltas de políticos y guardias de edificios públicos. Para entenderlo mejor: el 39% trabaja para velar por la seguridad de los ciudadanos y el 61% trabaja para velar por la seguridad de la clase política. Según la misma investigación, hay parlamentarios que tienen a su servicio hasta diez policías. ¿Quién paga toda esa gigantesca estructura para proteger nada más que a la clase gobernante? Pues nosotros; nosotros a través de nuestros impuestos.

    El realmente valiente de esta trágica historia, no es el ministro del Interior negándose a renunciar a su puesto porque lo considera un acto de cobardía; el valiente es el pueblo menonita que vive trabajando de sol a sol, en condiciones dificilísimas, expuestos a sufrir la violencia de un grupo criminal armado hasta los dientes, mientras ellos no pueden tener armas de fuego porque sus creencias religiosas no se lo permiten. Aún más, ni siquiera secuestran a hombres que por su edad y su porte podrían hacerles frente. Se ensañan con adolescentes y piden rescates imposibles de pagar. El padre de Franz Wiebe dijo “Ni aunque venda todo voy a poder pagar el rescate“, que es de 700.000 dólares.

    Un hombre destacado dijo que en los momentos cruciales lo que importa no es el coraje sino el estilo. Lastimosamente en estos momentos cruciales, en nuestro país no se da ninguna de las dos cosas. Y el ministro del Interior, para justificar su atornillamiento a la silla, podía haber demostrado por lo menos, tener estilo, en lugar de su pavoneado coraje.

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    Publicado por Anónimo | 1 agosto, 2016, 5:34 am
  11. Primera plana

    Somos únicos. Sin proponérnoslo, quizá sin saberlo y con toda seguridad sin quererlo, hoy nuestro país se encuentra en toda la prensa española. Por el tono de la noticia y la repercusión que el tema tiene, no es aventurado decir que también figuraremos en la prensa de toda Europa. En el momento de escribir esta columna (el viernes a la noche) el diario “El País” trae en su segunda página de “Internacionales” (la primera está dedicada a la nominación de Donald Trump), la noticia “Brasil detiene a 20 sospechosos de planear un ataque durante los Juegos” y como subtítulo: “Los implicados habían jurado lealtad al Estado Islámico en una página web”, cabecera de página.
    La información, enviada por la corresponsal del periódico en Río de Janeiro, María Martín, da cuenta del arresto de diez personas sospechosas de preparar un atentado terrorista durante los Juegos Olímpicos que comenzarán el 5 de agosto en esa ciudad. En el segundo párrafo se dice que “Los detenidos, entre ellos un menor, no tenían contacto directo con yihadistas, pero habían jurado lealtad al Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) en una página web y uno de ellos había contactado con una empresa del país vecino, Paraguay, para comprar un fusil AK-47…”.

    Si no me equivoco, este fusil es un arma de guerra. ¿Desde cuándo Paraguay vende armas de guerra a cualquier interesado? ¿Sabe alguien cuál es la empresa, o la persona, o la institución que se dedica en nuestro país a este tipo de negocio? Y por último ¿es legal? ¿está permitido por la ley? ¿existe alguna reglamentación, algún control por parte del Gobierno sobre este tipo de comercio? Porque una cosa es vender una escopeta para cacería deportiva y otra, muy distinta, es vender armas de guerra. Creo, aunque no estoy muy seguro de ello, que en los Estados Unidos está permitida la venta de fusiles de asalto llenando nada más que unas pocas formalidades. Lo cierto es que la preferencia por las armas de fuego en poder de los civiles ha causado varias desgracias, algunas tan terribles como tiroteos en colegios con decenas de niños y adolescentes muertos. Todos los intentos por limitar la venta libre de ese tipo de armas, el último hecho por Barack Obama, han fracasado estruendosamente, estrellados contra el muro de la derecha conservadora más cerril.

    Desde hace varios años insisto en el tema del terrorismo desplegado por el islamismo fundamentalista encarnado en los primeros años por el grupo Al Qaeda, que terminó convirtiéndose en el Estado Islámico actual, con ramificaciones no solo en Oriente Próximo (Siria, Líbano, Irán, Irak), sino también en varias regiones de África con resultados escalofriantes como la costumbre de decapitar a sus enemigos y exhibir las cabezas en la plaza pública. Esto, sin contar los atentados terroristas que sacuden Europa desde hace varios años. El más reciente, el de un marroquí, quien, al volante de un camión de gran porte, se lanzó contra la multitud reunida en una playa de Niza para ver los fuegos artificiales del 14 de julio. Resultado: más de 80 muertos y un centenar de heridos, la mitad de ellos en terapia intensiva y con diagnóstico reservado.

    Quizá por esa modorra de la siesta tropical, siempre nos ha parecido que el problema del Estado Islámico estaba demasiado lejos. Pero en este momento, en que podemos comunicarnos de manera instantánea en cualquier momento del día con un punto que está a unos 13.000 kilómetros en línea recta, nada está lejos, todo queda a la vuelta de la esquina. Y como se está viendo, ahora ya los tenemos metidos en nuestra propia casa: la yihad comprando armas de guerra en Paraguay, en lo que debe ser, sin lugar a dudas, el mercado negro. Y debido también a esa misma modorra y esa misma siesta tropical, nadie se preocupará, “aquello está muy lejos”, “eso no puede suceder en nuestro país”, “es cuestión de unos pocos locos”, y nos daremos vuelta en la hamaca evitando que el sol que pasa entre las hojas de los árboles nos dé en la cara.

    La noticia habla no solo de las diez detenciones, sino también de dos órdenes de prisión que no pudieron ejecutarse y 19 órdenes de búsqueda en nueve estados del país. Adivinen cuál es uno de ellos: el estado de Paraná y de manera especial la región de Tres Fronteras. Sigamos pensando que todo esto nos queda muy lejos, que nunca podrá suceder en nuestro país; y si sucede, ya vendrá Ñandejára Guasu a solucionarnos todo con un oportuno milagro. Como ha sido siempre.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/primera-plana-1503262.html

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:56 pm
  12. Díaz Verón, Luis Garcete y Jarvis Pavão
    31 Jul 2016

    Por Enrique Vargas Peña

    No voy a repetir aquí lo que todo el mundo ya sabe sobre el nivel de vida que Jarvis Ximenez Pavão logró en la cárcel de Tacumbú, sino que quiero discutir el papel que en esta historia tienen el fiscal general Javier Díaz Verón y el comandante de Fuerzas Militares, Luis Gonzaga Garcete.

    La abogada de Pavão, Laura Casuso, explicando las obras de su cliente en Tacumbú, afirmó que todas ellas fueron aprobadas por las más altas autoridades pertinentes y que el financiamiento no solamente incluyó las obras sino también aportes a la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC, organizada para combatir el terrorismo en la zona Norte de nuestra región Oriental).

    Como la abogada Casuso distribuyó suficiente material gráfico y datos sobre la participación de ministros, viceministros, directores, pastores y encargados en la recepción de las obras, lo que dijo tiene verosimilitud.

    Y, además, hay un hecho que creo que a esta altura de los acontecimientos nadie se atrevería a negar: Las obras están ahí. Eso es un hecho. Tangible.

    Antes de seguir quiero mencionar a los pastores adventistas que recibieron los aportes de Pavão. Como su colega Emilio Abreu, estos son capaces de abrazarse con cualquiera. Indulgencia a cambio de dinero, el negocio perpetuo de todas las religiones.

    La ex ministra de Justicia, Sheila Abed, cuyo procesamiento pedí con los demás responsables pasados y presentes del ministerio de Justicia, fue la única que pudo presentar un descargo sólido en su defensa, la denuncia penal que presentó ante el Ministerio Público por los hechos ahora públicos el 26 de julio del 2015, denuncia que recayó en la oficina de la fiscala María Asunción Alicia Sapriza Gómez quien hasta el momento en que estoy escribiendo esto no explicó qué medidas tomó con respecto a dicha denuncia.

    Pero lo de la fiscala Sapriza debe entenderse en el contexto de todos los fiscales, todos absolutamente todos los fiscales, que realizaron allanamientos en la cárcel de Tacumbú para buscar situaciones irregulares y que nunca, pero nunca jamás, vieron nada de todo lo mucho que estaba haciendo Pavão.

    El último fue Joel Cazal, quien revisó la cárcel el día anterior a las publicaciones y dijo, en la entrevista que le hicimos en La 9.70AM, que Pavão vivía en condiciones no muy diferentes a las de cualquier preso (http://bit.ly/2ah7zfM).

    Cuando las publicaciones adquirieron tal volumen que ya no fue posible negar los hechos, Cazal alegó ser torpe y que por eso no vio las irregularidades que rodeaban a Pavão (http://bit.ly/2ak6VB1).

    En síntesis, todo indica que el Ministerio Público tenía y sigue teniendo sobre el caso de Pavão una política mediante la cual protegía las irregularidades mediante el expediente de no verlas o, como Sapriza, de no investigarlas. Es una política, y si es una política, el único que puede dictarla en el Ministerio Público es su jefe, Javier Díaz Verón.

    Ninguna persona en el Ministerio Público fuera de Javier Díaz Verón está en posición de establecer una política. Solamente él puede hacerlo, nadie más.

    El diputado Óscar Tuma fue más lejos y afirmó, también en La 9.70AM que en el Ministerio Público se reciben maletines desde Tacumbú desde hace bastante tiempo (http://bit.ly/2a4B2gY).

    La jueza Ana María Llanes también se viene quejando hace años de manejos incomprensibles del Ministerio Público y del ministerio del Trabajo, pero pocos la tomaron en cuenta, a pesar de que tenía razón.

    Javier Díaz Verón no dio la cara aún, aunque espero que hoy o mañana la de porque realmente tiene muchas cosas que explicar. Si no da explicaciones o sus explicaciones son insatisfactorias, corresponde al Congreso destituirlo inmediatamente por la vía del juicio político. En carácter urgente.

    Y urgente es también que el general Garcete explique con detalle y con documentos la participación de Pavao en el financiamiento y negociaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta. Casuso, en efecto, afirmó que Pavão fue uno de los que contribuyó con la liberación de Arlan Fick.

    Lo único que Garcete atinó a decir cuando fue consultado por la prensa sobre este sórdido asunto fue negarlo diciendo que todo lo que hace en la Fuerza de Tarea Conjunta lo hace en consulta con el presidente Horacio Cartes (http://bit.ly/2aDwsH3).

    Volviendo al relato de la abogada Casuso, da la impresión de que aquí todos quieren mirar para otro lado y no escuchar lo que dice: Ella afirmó que Pavão contribuye con la Fuerza de Tarea Conjunta y que participó en la liberación de Arlan Fick, y esto último es absolutamente consistente con el modelo analítico que venía usando el ministerio del Interior sobre que la organización terrorista autodenominada “Ejército del Pueblo Paraguayo” (EPP) es uno de los brazos protectores del narcotráfico tal como las “FARC” colombianas lo son de los carteles que operan en ese país.

    De hecho, el senador Eduardo Petta y el periodista Jorge Torres coincidieron en señalar la notable coincidencia ocurrida que pocas horas después de descubierta la vida de Pavão en Tacumbú, el EPP intentó distraer la atención del país con un nuevo secuestro.

    La dramática falta de resultados de la Fuerza de Tarea Conjunta en la lucha contra el EPP es también consistente, absolutamente consistente, con la todavía hipotética, aunque ya afirmada por la abogada Casuso, “convergencia” entre Pavão y la FTC. Espero que no se confirme esta hipótesis, pero si Pavao colabora con la FTC de cualquier modo, es lógico que la FTC no quiera obtener resultados contra los protectores del narcotráfico.

    De paso, el modo en que el general Garcete hizo recaer la responsabilidad de lo que ocurre en la FTC en el presidente de la República muestra la urgencia política de derogar la ley que crea dicha fuerza para volver al cause constitucional.

    La abogada Casuso dijo en La 9.70 AM que todos los comprobantes de aportes y colaboraciones de Pavão a diversas reparticiones del Estado están documentados y contabilizados pero claro, ningún fiscal, ninguno, cero, nadie, pidió en ese momento ni después la incautación de esa documentación (http://bit.ly/2akQVM5), en otra actitud más que se suma a las demasiadas que abonan la convicción de que hay una política del Ministerio Público de encubrir todo esto.

    Espero que así como el presidente Cartes fulminó la destitución de la cadena de mando del ministerio de Justicia cuando tomó conocimiento de los hechos, así el Congreso de nuestra Nación fulmine al fiscal general y a la ley de la FTC.

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:45 pm
  13. Oligarcas vs. trabajadores
    31 Jul 2016

    Los secuestradores que autojustifican sus abusos y sus crímenes contra la población civil indefensa, bajo la pretensión de constituir un “ejército del pueblo paraguayo” contra la oligarquía, una vez más dejaron constancia de que, sean lo que sean, no son ni del pueblo, ni antioligarcas ni mucho menos preocupados por el bien de los paraguayos.

    La calificación del joven menonita recientemente secuestrado como “oligarca”, de no ser por la tragedia que conmueve a una familia y a una comunidad, equivale, más que a una proclama política, a un disparate que debería incitar a la risa o a la bronca.

    Lo que indica a las claras las características y los fines del secuestro es que a cualquiera que hubieran secuestrado le hubieran adjudicado el mismo mote en el panfleto prerredactado para adjudicarle a quien pudieran secuestrar, con el único objetivo de conseguir dinero para seguir manteniendo sus correrías.

    Oligarcas, de acuerdo al concepto que incluyen casi todos los diccionarios políticos, simplificando en un factor común, son los que viven ricos a costa del trabajo de los demás, un sistema de gobierno que, como dice el político-filósofo Norberto Bobbio, a más de otras formas de opresión menos drásticas, “se sostienen incluso sobre el terror”.

    En el caso del EPP no quedan dudas; hasta la fecha no han emprendido ni una sola acción política seria; sus actos son secuestros, ataques y crímenes contra la población indefensa, y emboscadas y atentados contra uniformados poco preparados para la defensa.

    Lo notable es que aun hay sectores de la opinión política, pública y mediática que sostienen que el terror en la zona de conflicto se debe a la presencia de las Fuerzas de Tarea Conjunta. En el país de los ciegos, los tuertos, los que solo ven con el ojo que quieren ver, son los reyes.

    Los menonitas, en su mayoría son gente trabajadora, habiendo construido sus haciendas, desde sus inicios históricos y, específicamente, desde su llegada al Paraguay, sobre la base del trabajo solidario y cooperativo. Aunque hay varias versiones de los orígenes de su incorporación a nuestro país, la más veraz, sin duda, es que el Dr. Eligio Ayala, tuvo una influencia fundamental.

    Tras su larga recorrida por las bibliotecas europeas, en alguna de las cuales, cuentan, intercambió opiniones con Vladimir Illich Lenin, Ayala dejó más de cuatrocientas fichas, sobre las que fundamentó sus reflexiones Evolución de la economía agraria y Política agraria del Paraguay, probablemente el análisis más serio sobre el tema, abarcando los distintos modos de producción, desde los liberales a los marxistas, pasando por los cooperativistas.

    Ayala fue el impulsor de la venida de los menonitas, pensando en la ocupación del Chaco, con mirar a lo que él ya consideraba inminente: la guerra con Bolivia. Sin duda fueron sus sucesores los que concretaron la tarea.

    El principio era la ocupación del Chaco por fuerzas productivas, lo que daría mayor peso al Paraguay, y, ante la situación de guerra, tener colonos asentados y eficientes para producir alimentos. Al término de la guerra, el país tenía una notable deuda con los menonitas, que proveyeron a las tropas nacionales. Los menonitas contribuyeron a la causa nacional.

    Desde ese entonces, la comunidad menó ha seguido produciendo en base al trabajo duro en un territorio, como todos los que conocen el Paraguay chaqueño, duro de cultivar y de convivir.

    Son, en general –como en todo hay excepciones– productores de riqueza en base al trabajo sacrificado. Son pioneros del Chaco. Han construido sus colonias con trabajo duro, con sudor y lágrimas.

    Nada más lejos de los oligarcas.

    Por el contrario, a los autodenominados EPP no se les conoce trabajo para mantener su sistema de vida: basan su existencia en cobrar a los trabajadores y a los productores, sosteniéndose sobre el terror, sin duda, un sistema de abuso violento, que encaja en la clasificación de una oligarquía.

    Los oligarcas explotadores son los del EPP. Los demás habitantes del Norte son sus víctimas, sus explotados, bajo un régimen de terror y de expropiación sistemática de los bienes ajenos.

    Hay que llamar a las cosas por su nombre.

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:44 pm
  14. Petta… ¿cómplice de EPP y narcos?
    31 julio, 2016
    Cirilo Ibarra Enciso.

    Este Eduardo Petta, que es senador por esas grandes casualidades de la vida, tal vez debido a su diminuto aspecto, tiene que hacer cualquier cosa para llamar la atención. No desaprovecha una oportunidad para hacerse sentir, pero “el chancho no tiene la culpa, sino el que le da de comer”. Nunca faltan los periodistas que le dan micrófono.

    Cuando en estos días se realizó el traslado de Jarvis Chimenes Pavão, de Tacumbú a la Agrupación Especializada y su produjo el secuestro del joven menonita Franz Wiebe, Petta manifestó que los integrantes del EPP son narcotraficantes, aclarando que era una opinión personal suya.

    Siguió diciendo, “hace un buen tiempo señalábamos que el narcotráfico y los secuestros están vinculados”, agregando que los narcos tienen una mayor capacidad de desplazamiento. Si éste senador tiene conocimiento y habla de manera responsable, tiene que contar lo que sabe ¿o es cómplice de los integrantes del EPP y narcotraficantes?

    Aunque lo más probable es que Petta esté haciendo cualquier cosa para desviar la atención, pero debería ocuparse más del caso de su “amiga vip”, Miriam Arroquia de Morínigo, ya que el Ministerio Público conformó un equipo fiscal para investigar el caso la Arroquia, quien además de figurar en el Senado, sería planillera de la Municipalidad de Asunción.

    Y es así este personaje que prometió lograr escribir una nueva historia en el Paraguay. Se presentó como el hombre con trayectoria de compromiso, coherencia, firmeza para confrontar los modelos imperantes, “que nos llevaron al prebendarismo y al clientelismo político, sometiendo al país a la desesperanza, a la pobreza y al oportunismo”, decía durante su campaña proselitista.

    Sin dudas que es una gran decepción, porque pese a los pésimos antecedentes de este hoy parlamentario, hubo confianza en su gestión, tal vez por el hecho de no haber estado muy identificado con la política. Sin embargo, no se sabía que era peor que varios conocidos e impresentables políticos, es un gran prebendario y clientelista.

    Pero era supuestamente lo que el Paraguay requiere, uno que iba ser protagonista de los nuevos liderazgos que puedan marcar rumbos con resultados. Este perfil supuestamente se iba descubrir en la promesa que presentó como candidato.

    Enumeró sus propuestas, que intentará llevar adelante siendo electo: 1) Creación del Ministerio del Transporte: Políticas Públicas de transporte de pasajeros y de carga. 2) Descentralización de la Salud Pública: Centros de atención con terapia intermedia e intensiva, distribuidos en el interior del país. 3) Seguridad Pública y Jurídica: Fortalecimiento y saneamiento del poder judicial y de las instituciones policiales.

    Nada de estas promesas fue impulsada por Petta, se limitó a apoyar de manera incondicional el “cambio”, el de colocación de sus amigas en el engranaje estatal, no importa cuál sea el poder del Estado, porque lo que importa para él es el aseguramiento de un suculento ingreso de sus amigas, una cómoda posición y pingües ganancias por la “colaboración prestada”.

    Es uno más de los colaboracionistas en grado sumo.

    Más decepcionante resulta en el caso de un “impoluto” como Petta. Más lamentable aún es que se mezcla con los peores del Senado, con los miembros del equipo del corrupto Fernando Lugo, para aprender rápido esas maniobras clientelistas, en lugar de asumirlas como un grave vicio instalado en el sector político, que debería ser desterrado porque en nada se condice con la idea de su supuesta “nueva política” prometida.

    Basta “señor” Petta. Tu actuación y figuretismo es triste y lamentable.

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:43 pm
  15. Guerrilla o criminales comunes
    31 julio, 2016
    José Rojas.
    Que buscan los que se hacen llamar guerrilleros? A dónde apuntan los integrantes de ese grupo que se hace llama Ejército del Pueblo Paraguayo o EPP, ¿Están locos?, ¿O es que nosotros no los entendemos?

    Buscan apoyo popular o están en una lucha por desacreditar al poder constituido; o sencillamente protegen las rutas de la droga y cada tanto deben salir de cacería para demostrar que son sensibles al sufrimiento del pueblo, del desposeído.

    Secuestraron a tres personas, ninguna de ella es un potentado, ni político a quienes dicen aborrecer. Arrancaron la vida de un policía, un pequeño productor y un adolescente que apenas comienza a vivir. ¿Su estrategia es acaso sensibilizar al pueblo y que este se levante contra el Gobierno?

    Si aspiraran a la revolución desde el poder, no seguirían escondidos en el monte. Si quisieran legitimidad, no andarían saboteando inversiones y atemorizando a la población. Si desearan la paz, no estarían provocando enfrentamiento.

    Cree esta gente que llamarán la atención del mundo de esta manera?; saben cómo acabarán; las FARC se les está contando. No tienen apoyo internacional, no van a pasar a la historia romántica que rodea al che, a lo sumo sus parientes los recordarán cada aniversario de su caída.

    Al EPP no le interesa absolutamente nada de lo que describen en cada uno de sus panfletos; son mercenarios que vendieron sus ideales a los capos de la droga. No quiere la paz, ni la simpatía internacional, ni la popularidad, ni la revolución. Villalba y su grupo mercan con el miedo, están ahí en los poblados, ocultos bajo el silencio temeroso de los poblados que bordean el monte y entran a él solo cuando necesitan planear el siguiente asalto; quemar tractores o destruir cultivos o secuestrar.

    Destruir cultivos, quemar tractores, exigir ‘aportes revolucionarios’, asesinar campesinos o policías o secuestrarlos son eventos criminales, inútiles de la mal llamada guerrilla.

    Debe llegar a su fin esta mala copia de la revolución cubana o colombiana. A esto se oponen todas las fuerzas modernas; se opone la sociedad civil, ya no quiere más sangre derramada inútilmente.

    Las guerrillas en América Latina fundaron un intento de liberación; fueron a la lucha armada y en varios casos lograron sus objetivos, que lo tenían claro. El Frente Sandinista de Liberación Nacional; FARC y Ejército de Liberación Nacional, Movimiento 19 de abril, FMLN, Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca; Montoneros otros sellaron su impronta con una concepción política clara, sin discusiones; y pregunto el EPP donde entra en la historia de las luchas?, y otras más ¿qué lucha el EPP?; ¿a quién buscan liberar?

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:41 pm
  16. Humolandia

    Por Arnaldo Alegre

    Humolandia es el paraíso de la necedad, del doble discurso y de la moralidad interesada y de cotillón. Allí el último moralizador que parió contra natura la República es apenas un ex presidiario que busca ganar algo de honorabilidad y respeto social a platazo limpio.

    Es también el amparo y reparo de un narco regional que está construyendo una cárcel para su entera comodidad y que irónicamente invierte más que el propio Estado en ella.

    Es la casa, a la vez, de un adalid de la libertad de prensa que arremete contra cualquier obra o proyecto público o privado que conspire contra sus intereses económicos y que es tolerado malamente porque todos a quienes acusa con sus verdades manipuladas o mentiras directas tienen más de un muerto en su placard y cara de eternos culpables.

    También anida a un grupúsculo de trasnochados xenófobos que se apropian de la lucha social para perseguir, extorsionar, secuestrar y matar a los pocos extranjeros que vienen al país a trabajar de sol a sol y hacer dinero honradamente.

    Es también hogar de un clero lascivo, protector de violadores, prebendario y genuflexo ante el poder terrenal que está a años luz de los colegas que con honra y fortaleza ayudaron a tumbar a la dictadura.

    Vive en este Macondo del infortunio una clase política bruta, corrupta, cortoplacista, mendaz y profundamente autoritaria que hace lo posible, incluso transar con narcos asesinos, para mantener sus privilegios. Y son también esos criminales los que henchidos en su orgullo de ricos nuevos asaltan el Estado prostituyendo los recursos democráticos para acceder por sus propios medios a la protección de los fueros.

    Es asimismo cuna de patrioteros que lloran y veneran a los muertos de la Triple Alianza, pero permiten, sin más, que un banco emblema del Brasil se adueñe del sueldo de millones de paraguayos para endeudarlos y encadenarlos a tasas usureras, dejando así a los bandeirantes como inocentes niños de pecho.

    También deambulan por sus tierras un empresariado que denosta al estamento público por corrupto, ineficiencia y oneroso, olvidándose que sus grandes fortunas surgieron y se consolidaron gracias a la corrupción e ineficiencia de ese mismo funcionariado.

    En este país de la sinrazón, con un cartel y corrompiendo a quien corresponde ya tenés una universidad.

    Humolandia es una densa neblina de indolencia, corrupción y mediocridad que oculta a un país honesto, trabajador, inteligente y con sed de una dirigencia más sana.

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:36 pm
  17. El oligarca Franz Wiebe

    Por Luis Bareiro
    Franz Wiebe, con 17 años y todas las hormonas alborotadas de la juventud, no estaba montando un pura sangre y dando instrucciones a sus peones cuando se lo llevaron los criminales del EPP; no estaba tomando sol al borde de la pileta en el casco de la estancia, no estaba jugando al golf.

    Franz no estaba visitando al padre en una lujosa oficina en su reclusorio penitenciario, no estaba celebrando el cumpleaños de su mascota con champán y cupcakes importados; ni siquiera estaba en una fiesta con karaoke malogrando una ranchera a las tres de la mañana, ni jugando vóley al morir la tarde con cerveza caliente y reguetón a todo volumen.

    El casi adolescente Franz Wiebe no vestía jeans de moda ni zapatos deportivos de marca. No estaba jugando con su aplicación nueva en el smartphone ni mirando una serie de Netflix en su tableta nueva. No estaba probando videojuegos ni volando un dron. Ni siquiera estaba pescando en el río o cazando conejos.

    El paraguayo Franz Wiebe, hijo y nieto de granjeros, descendiente de colonos emigrados al Paraguay hace más de 80 años, heredero de la fe de hombres y mujeres perseguidos en la vieja Europa por renunciar al uso de las armas, el joven compatriota Franz Wiebe estaba trabajando en el campo cuando se lo llevaron.

    Y ni siquiera era su campo. Franz estaba trabajando en la finca de otro colono por una paga. Franz Wiebe estaba haciendo algún dinero para colaborar con los ingresos de su familia de siete miembros, los padres y cinco hijos de los cuales él es el mayor.

    Franz Wiebe vestía ropa de faena y olía a sudor y a tierra cuando se lo llevaron.

    Y el viernes, ante la imposibilidad de que su padre pudiera leer dos líneas sin quebrarse, otro colono como él tuvo que recitar el panfleto de la organización de criminales que se autodenominan Ejército del Pueblo Paraguayo en el que al trabajador del campo, Franz Wiebe, de 17 años, le colgaron el sambenito de oligarca.

    Ahora los asesinos del EPP pretenden hacernos creer que para ellos ese joven que vendía su trabajo para generar ingresos a su familia –que carga con la maldición de la piel sin tizne de los inmigrantes, que lastima los oídos patrioteros con un rudo español germanizado, que ofende a algunos fanáticos por profesar una fe nacida de viejas disputas religiosas europeas– es un claro representante de la oligarquía, de la minoría que detenta el poder político y económico del Paraguay.

    Es bueno que se les caiga la careta. Estos criminales nunca fueron más obvios. Ahora sí está claro que la revolución, el socialismo y la clase campesina les importa un comino. Sencillamente, quieren despejar el camino para los narcos, sus verdaderos y únicos compañeros de causa.

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:35 pm
  18. La lucha contra el EPP cuesta millones y no arroja resultados

    En casi 3 años, el Gobierno ya gastó 29.051 millones de guaraníes –cerca de 5,1 millones de dólares– en mantener a la Fuerza de Tarea Conjunta operando en la región Norte para combatir al grupo armado EPP. Esta gran disponibilidad de recursos económicos, además de contar con una ley especial modificada por el Parlamento para utilizar a las Fuerzas Armadas en una acción armada interna, no ha producido los esperados resultados de captura de los integrantes del grupo, ni un debilitamiento de su acción criminal. Por el contrario, a las dos personas que el EPP mantiene secuestradas, Edelio Morínigo hace dos años y Abrahán Fehr hace un año, se suma ahora un nuevo secuestrado, el adolescente Franz Wiebe. La situación de inseguridad que se mantiene en la zona constituye un gran fracaso político para la administración de Horacio Cartes
    Mientras la sociedad seguía esperando la liberación del policía Edelio Morínigo, mantenido secuestrado por el grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) desde hace más de dos años, y la del colono menonita Abrahán Fehr, desde hace más de un año, se produjo el pasado 27 de julio un tercer secuestro en la zona de Río Verde, Departamento de San Pedro, esta vez del joven agricultor menonita Franz Wiebe, de 17 años de edad.

    Este nuevo golpe criminal, cometido prácticamente ante las narices de los miembros de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), conformada por militares y policías destacados en la zona para combatir el grupo armado, constituye un nuevo golpe político para el Gobierno de Horacio Cartes.

    En su toma de posesión del cargo, en agosto de 2013, el actual mandatario había asegurado que no permitiría que grupos armados como el EPP le “marquen la agenda”, y para enfrentarlos logró que el Congreso Nacional modifique la Ley 1337/99 de Defensa Nacional y Seguridad Interna, para permitir que las Fuerzas Armadas puedan participar de una acción armada interna, integrando la Fuerza de Tarea Conjunta junto con la Policía Nacional para combatir a los presuntos guerrilleros. Para ello, además, se decretó el estado de excepción en tres departamentos del país: San Pedro, Concepción y Amambay.

    Hasta ahora, sin embargo, lejos de poder lograr la captura de los principales miembros del EPP, o su debilitamiento como grupo armado criminal, las FTC solo han demostrado su ineficacia en cuanto a ofrecer resultados. El grupo armado mantiene en cautiverio por largo tiempo a dos personas y acaba de sumar a un tercer secuestrado, en este caso un adolescente, hijo de una familia de esforzados colonos agricultores inmigrantes.

    Este nuevo golpe del EPP solo refuerza la imagen de ineficacia que rodea a la acción de las FTC, y que por ende alcanza al Gobierno. Sobre todo, porque desde que fueron creadas hace casi 3 años, las FTC ya costaron al país 29.051 millones de guaraníes, unos 5,1 millones de dólares al cambio actual, sin olvidar las graves acusaciones sobre presuntas violaciones cometidas contra los derechos humanos de la población civil durante sus actuaciones, según informes de un organismo estatal, como el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP).

    Actualmente, la prioridad es lograr la liberación de Franz Wiebe, así como de Edelio Morínigo y Abrahán Fehr, pero probablemente también se debe replantear la política oficial ante la acción de los grupos armados ilegales como el EPP. De lo contrario, seguiremos lamentando más secuestros y víctimas de la violencia criminal.

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 3:25 pm
  19. Lucha al EPP hasta ahora es el gran fracaso del actual Gobierno

    El gobierno actual lleva en su haber el más prolongado secuestro de personas por parte del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Las víctimas son el suboficial de policía Edelio Morínigo, secuestrado el 5 de julio de 2014, y el colono menonita de nacionalidad mexicana Abrahán Fehr, tomado como rehén por el grupo criminal el 8 de agosto de 2015. A estos se suma ahora el adolescente Franz Wiebe, de apenas 17 años.
    Para la opinión pública paraguaya, no deja de ser una ironía que este Gobierno cargue con semejante credencial de inoperancia atinente a la seguridad pública, habida cuenta de que, con la promesa de no permitir que este grupo de facinerosos le marcara la hoja de ruta a su Gobierno, impulsó el cambio de la ley de “Defensa Nacional y Seguridad Interna” para permitirle el empleo de elementos de combate de las Fuerzas Armadas de la Nación en operaciones de defensa interna en los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay.
    Para implementar dicha ley, el Poder Ejecutivo emitió el 24 de agosto de 2013 el Decreto Nº 103, disponiendo la creación de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), integrada por efectivos militares y policiales, a la que se agregó para apoyo de inteligencia a agentes especiales de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad). A casi tres años de su creación y despliegue en los departamentos más arriba citados, el saldo neto de su desempeño operacional es decepcionante, pues no solo no ha logrado capturar o eliminar a la minúscula banda delictiva que desde hace más de una década mantiene en vilo a la población de la zona Norte de la Región Oriental. Contrariamente a lo esperado por la ciudadanía, en el lapso de referencia el EPP batió el récord de asesinatos y secuestros –tanto de civiles como de militares y policías–, así como atentados contra líneas de transmisión eléctrica, estancias y comisarías, con pillajes de ribetes vandálicos. Esto, pese a que la manutención de cada efectivo le cuesta al Estado la suma de 60.000 guaraníes por día, con lo que desde agosto de 2013 hasta fines del año pasado, el Gobierno gastó más de 20.000 millones de guaraníes en el mantenimiento de las operaciones de la FTC, con escaso resultado táctico.
    En tal lapso, sus fuerzas componentes no han conducido ni un solo asalto importante a un campamento del grupo criminal, que se mueve a sus anchas en los raleados montes de un área geográfica de menos de 1.000 kilómetros cuadrados, virtualmente sin obstáculos naturales, como montañas, ríos caudalosos o pantanos intransitables. Obviamente, al no tener como misión de combate ubicar y atacar al enemigo en sus posiciones, sino fungir como policías en puestos de retenes en estancias, puestos policiales y campamentos estacionarios propios, los facinerosos continúan haciendo campantemente de las suyas.
    Debemos remarcar que en la lucha contra el EPP, está en juego la credibilidad del gobierno ante la ciudadanía y un lugar de privilegio en la historia política del Paraguay. Es más, al comprometer a las Fuerzas Armadas de la Nación en esa lucha, existe el deber de revertir como sea la desfavorable situación que confronta la FTC en el teatro de operaciones.

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    Publicado por jotaefeb | 30 julio, 2016, 7:45 am
  20. ¿Democratizar la violencia?

    Me refiero a la violencia del Estado. Aquella violencia que tiene su origen en las instituciones de alguno de los tres Poderes como norma de imponer su modo de actuar. Es lo que llamamos terrorismo de Estado.
    En cuanto a “democratizar”, puede ser de dos maneras.

    Democratizar realmente o hacerlo en apariencias. Esto último es lo que llamamos “democracia formal”. Pura apariencia de democratización.

    Y la respuesta al título de estas líneas es clara.

    Si democracia es gobierno del pueblo, con el pueblo y para el pueblo, nunca realmente la violencia de Estado, que destroza, engaña y suplanta al pueblo, puede ser democracia. Y si a esto llamamos democracia, se trata de pura apariencia de ella.

    En las campañas electorales del Paraguay descaradamente se prometen cosas que nunca van a cumplir. Esto es apariencia de democracia.

    El día de elecciones impunemente se venden y compran los votos. De allí nace una aparente voluntad popular que es aparente.

    Todo esto se prolongará luego en el ejercicio de los tres Poderes. Y se da en el actual Paraguay.

    El Poder Legislativo, alejado del pueblo, hace leyes a sus espaldas que lo dañan. El Poder Judicial, con una telaraña de leyes que interpreta políticamente, aunque su cúspide afirme la libertad e imparcialidad judicial, favorece con su sentencia al que más tiene y condena al pobre.

    Y el Poder Ejecutivo, pongo un caso concreto, aparentemente dice que no le interesa la repetición del mandato, cuando en realidad mueve todas sus fichas (aun comprando el cambio de la Constitución) para ser reelegido.

    Vivimos en una democracia aparente en la que priva más el interés partidario al servicio de los “amos” del Paraguay que el bien común de un pueblo empobrecido.

    Estamos en una plutocracia (violencia del poder del dinero), con capa y figura de aparente democracia que no es sino una aparienciacracia (violencia oculta y disimulada).

    Pai Oliva

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    Publicado por jotaefeb | 30 julio, 2016, 6:39 am
  21. Golpear no es educar

    Desde hace tiempo circula por el Facebook una imagen que muestra una rama, un cinto doblado y una zapatilla. Bajo dichas imágenes, dice más o menos algo así como: “Estos eran los psicólogos de nuestra época”. O una frase con una idea parecida. Ante tal posteo, abundan los comentarios que elogian el cartelito con comentarios como “gracias a eso yo hoy salí bien”, “por culpa de que no podés tocarles más a tus hijos ahora son todos terribles”, “qué buena época aquella” y otras expresiones igual de retorcidas. En síntesis, dicha publicación despierta en muchos una especie de nostalgia hacia la violencia física ejercida hacia los niños. Reivindicar y aplaudir este tipo de imágenes y, sobre todo, justificar el uso de dichos elementos para “corregir” a los niños no puede ser algo menos que una bestialidad suprema. Cualquiera que tenga cierta noción de las consecuencias del castigo físico, principalmente en las personas, puede entender perfectamente que no es ese el camino que los padres o tutores deben de seguir para educar a sus hijos. Tenemos por lo menos dos generaciones que han padecido los golpes con bofetadas, cintarazos, guacheadas, con ramas, cables, zapatillas y cuanto hubiera a mano. No son pocos los hogares donde esta situación se repite a diario. Los agresores, que podían ser padres, tíos, madres o incluso maestros, utilizaban como excusa que todo lo hacían “por el bien” de los niños. Los que justifican estas barbaridades de antaño señalan que eso les ayudó a ser buenas personas. Sin embargo, si a la cantidad de la población que fue castigada le hubiese servido para “salir bien”, ergo, buenas personas, ¿porqué no tenemos una sociedad mejor? Por el simple motivo de que golpear y castigar nunca fueron sinónimo de educar.

    No se puede negar que existen niños que tienen un comportamiento insoportable muchas veces. Pero dicho comportamiento justamente no se debe a que no sean castigos. Se trata de todo un proceso educativo que no es fácil para nadie y que resulta un camino más arduo que levantar la mano para enseñarle al niño a “portarse bien”. La tarea viene de la misma casa y unos golpes no solucionarán la falencia de no saber usar las palabras. Hace poco el país se estremeció ante el caso del pequeño de tres años quemado por su padrastro en las partes íntimas, para que dejara de mojar la cama. Un acto demencial sin límites, pero que tiene una raíz cultural profunda, ya que el consejo venía de parte de una persona mayor. ¿Se diferencia mucho el padrastro de los padres que cintarean o abofetean a sus hijos? La respuesta es no.

    Por Carlos Morales

    http://www.ultimahora.com/golpear-no-es-educar-n1011430.html

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    Publicado por jotaefeb | 29 julio, 2016, 8:32 am
  22. EL TRABAJO, EL ORDENADOR SOCIAL

    El pasado viernes, día en que mataron al guardia de seguridad del súper Lambaré, no estaba en mis planes ir a ese lugar, pero es uno de los centros donde compro asiduamente y podría haber vivido la horrible experiencia. Todavía no me toca, pero trato de estar preparada.
    Las personas que estuvieron en el supermercado en ese momento trágico, lógicamente no quisieron brindar detalles a la prensa, no obstante, algunos que hablaron lo hicieron, a su modo, para decir que no vieron nada, para señalar a otro testigo y hasta para defender a la empresa de seguridad. Según dicen, el guardia no opuso resistencia e igual lo balearon.

    Las cámaras de televisión registraron muchos familiares de la víctima dentro del local tras lo sucedido, alcancé a ver la imagen de un joven que se tomaba la cabeza, iba y venía, lloraba y no lloraba. Qué imagen tan removedora, evocando a los jóvenes que pierden a su papá o mamá de una manera tan abrupta e injusta.

    Como afirma la comunicación periodística, cuánto más cerca esté un hecho, más nos afecta, por eso este crimen tiene marcada relevancia para los familiares y vecinos.

    He escuchado y leído los comentarios furiosos de la gente, pidiendo circularmente pena de muerte, el ojo por ojo para los delincuentes, cambio de ministros, fuera el Presidente, etc. Todas expresiones comprensibles después del asesinato de todos los días.

    Sin embargo, es necesario decir que cada caso, por más doloroso que sea y sobre todo si no estamos directamente involucrados, debe servirnos para ahondar en lo que está fallando en nuestra sociedad, producto de los gobiernos y de nuestra capacidad para desmenuzar.

    La cruda verdad es que si a los delincuentes no les importa su propia vida, porque han perdido toda dignidad y esperanza, nada ganamos matándolos porque vendrán otros. Muchos opinan que “sería uno menos” o que los demás van a tener miedo y no van a robar más. El análisis con frecuencia nos altera, pero con paciencia nos aclara por qué sucede lo que sucede; el análisis debe valorarse como herramienta esencial del cambio que las personas honestas desean. La solución –paralelamente al acompañamiento psicosocial– está en proveer fuentes de trabajo acordes a nuestra realidad. El trabajo fue y ha sido el mayor educador de hombres y mujeres para la vida en común. Pero no hablamos de cualquier trabajo, no del que llega a servirse de la miseria, sino del que desarrolla, el que les permite a las personas progresar material y espiritualmente, no sentirse menos, no sentirse inútiles, estudiar, poder sostener una familia, darse gustos familiares y individuales también. La delincuencia se instaló como “trabajo”, un empleo negro generado por la desigualdad, por privilegios inamovibles para unos y para el resto muy poco o nada.

    La proliferación de delincuentes (aquí hablamos de los últimos, no de los empotrados en el poder) en todo el país continuará en aumento debido no a la ausencia de políticas sino a las expresas y sucesivas políticas de abandono e inacción gubernamental; la mentada unión con el sector privado si está en marcha, qué poco se siente.

    Puestos de trabajo para los paraguayos en edad productiva y un estricto control de las condiciones de trabajo y de la asistencia (el ir a trabajar), sin eso, no habrá transformación.

    La locura sembrada por el consumismo y su publicidad asfixiante son además culpables del inconformismo y del vacío.

    Trabajemos, pues, sobre el egoísmo y el bloqueo, sobre la comprensión del problema. Parafraseando a la guitarrista clásica Berta Rojas cuando dijo: “Prueben con el arte”, podemos agregar: “Prueben con las fuentes de trabajo digno y justo”, y veremos si la sociedad no cambia.

    Por Lourdes Peralta

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/el-trabajo-el-ordenador-social-1502563.html

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    Publicado por jotaefeb | 29 julio, 2016, 8:26 am

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