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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

¿LEGISLADORES?

Por Nancy Espínola –

El senador oviedista José Manuel Bóbeda y el colorado Enrique Bacchetta se enfrascaron en una discusión porque el primero pidió la destitución del abogado José Casañas, del cargo de asesor jurídico de la Cámara de Senadores. Según Bóbeda, el profesional persigue a los “pobres funcionarios” inventando resultados de sumarios iniciados en la institución, específicamente contra 19 empleados que fueron incluidos en un proceso tras patotear frente a la oficina de Recursos Humanos en contra de la destitución del director de Recursos Humanos, Arturo Lombardo. Bóbeda cuestionó que estos ni siquiera cobren sus gratificaciones.
El senador Bacchetta, a su vez, trató de “mandadero” a Bóbeda, quien posteriormente para rematar lo desafió a un “moquete pytã’i”, no sin antes pelearse con otro colega. Como cualquier nostálgico estronista, calificó de comunista al senador de Frente Guasu Carlos Filizzola. Todo esto, en plena sesión ordinaria de la Cámara Alta. Había 10 puntos que tratar durante la sesión, pero nada se pudo hacer por la histérica intervención del legislador de Unace.

Mientras esto ocurría en la “Cámara Alta”, en una versión legislativa más pequeña, la de la Municipalidad de Asunción, los concejales se enfrascaban en otra discusión no menos improductiva: declarar de interés municipal un programa de televisión donde mujeres y hombres exhiben sus atributos físicos mientras participan de unos juegos que exigen mucha resistencia. La propuesta vino de un exparticipante de dicho programa, el concejal colorado Óscar “Nenecho” Acosta.

Ya durante la sesión anterior se había intentado discutir el tema, sin éxito alguno. Pero en la semana, después de muchas idas y vueltas, los ediles a quienes la ciudadanía asuncena les paga un salario mensual superior a los G. 23 millones, finalmente aprobaron la iniciativa de marras.

Las discusiones estériles en las Cámaras del Congreso ya no sorprenden, y menos aún las largas, cansinas y poco productivas intervenciones del senador José Manuel Bóbeda. Que desafíe a moquete a su colega tampoco, y que califique de comunista a otro legislador solo porque no comulga con su línea política, menos. Sin embargo no deja de lastimar la actitud que asume. Tan mezquina, tan alejada de la realidad y del pueblo al que se debe.

Es lamentable que la situación de 19 funcionarios públicos, de los más privilegiados que existen en este país, sea más importante que trabajar en pos de la ciudadanía. Estos legisladores que ofenden desafiando a “moquete pytã’i” viven en su microclima, rodeados de beneficios, sin siquiera intentar interpretar lo que la ciudadanía espera de ellos y ver la forma de responder a ella.

Lo mismo ocurre con gente como el concejal “Nenecho” Acosta, quien utiliza un espacio que le confió la ciudadanía para devolver favores a un programa de televisión cualquiera del que él fue participante y le sirvió de plataforma para su carrera política.

El pueblo tiene las autoridades que se merece, dice un famoso dicho. No creo que los paraguayos merezcamos este tipo de representantes.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/legisladores-1502075.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

4 comentarios en “¿LEGISLADORES?

  1. Crónica de un veto anunciado a favor de los criminales
    07 Ago 2016

    El rechazo en el Senado de un préstamo importante otorgado por el BID para un programa de seguridad ciudadana fue la “crónica de una muerte anunciada”, ya que pocos días antes la senadora y titular de la comisión de Hacienda del Senado, Desirée Masi, había lanzado el primitivamente popular ¡cháke! al Ejecutivo, al anunciar –con tono de prepotencia– que “los proyectos van a tener que pasar por el Senado”, lo que significaba que podían poner el palo a la rueda si no aceptaban su condición de “poder”. Y así fue.

    El Senado, “oficialista” por ser mayoría opositora al Ejecutivo, en esta coyuntura, rechazó un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, por 20 millones de dólares, para un programa de seguridad ciudadana, uno de los temas, sin lugar a dudas, de mayor preocupación y sensibilidad en la ciudadanía.

    De hecho, la senadora Masi está mezclando, con ciertos niveles ya de escándalo público, su gestión con la causa judicial de su marido, como ministro del Interior del gobierno de Lugo, por problemas de índole administrativa que deben resolverse en el plano judicial.

    Lo que agrava la “anunciada” muerte del proyecto para combatir la inseguridad es la razón argüida para el rechazo: que el 75% del préstamo estaba destinado a capacitación e investigación.

    En esta pugna, más que de responsabilidad legislativa, de enfrentamiento abierto con el Ejecutivo por razones particulares en la que se concreta claramente el cumplimiento de una amenaza “previamente anunciada”, resalta la fundamentación del veto parlamentario, acompañado lamentablemente por una mayoría coyuntural en el Senado: se rechaza la inversión en capacitación.

    No es fácil determinar si es más grave que la senadora piense de esta forma, tratándose de una persona con formación universitaria, o que esgrima el argumento como justificación.

    Si cree que invertir en capacitación, en cualquiera de las áreas de la actividad nacional, es despilfarro o malversación, la cuestión es preocupante, ya que mundialmente hay una coincidencia de que la mejor inversión de los países es en educación y capacitación, palabras hermanas, ya que, como es de público conocimiento, la educación no es solo la escuela, el colegio y la universidad, sino la preparación profesional en todas las áreas de la actividad de una sociedad y, muy especialmente, en las del sector público, que debe responder a los requerimientos de una globalización cada vez más compleja.

    Si la senadora y quienes la acompañaron con su voto no piensan así, sino que utilizaron el pueril argumento para poner el palo a la rueda de un proyecto, es aún más grave, porque implica que se pueden frenar los proyectos de interés nacional, y de tremenda urgencia, como es el caso, por causas coyunturales, políticas o particulares de algunos legisladores, usando un argumento para engañar a la ciudadanía.

    Es decir que, en la justificación del veto al préstamo de interés social y nacional hay dos opciones: que sea por ignorancia o una simple disculpa para justificar a la ciudadanía, tratando de engañarla, de que hay una objeción seria para rechazar una inversión, no solo necesaria, sino urgente, para el ciudadano común que es el que sufre mayormente la inseguridad.

    Como el crimen estaba previamente anunciado, no cabe duda de la intención de la senadora titular de la Comisión de Hacienda del Senado. Lo grave es que tan clave comisión esté manejada de forma tan personal, atropellando la institucionalidad y los intereses generales de la nación y de los ciudadanos; que haya una mayoría para respaldar el disparatado argumento que perjudica a la ciudadanía y favorece a la situación de inseguridad. En fin, que se vote a favor de los criminales.

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    Publicado por Anónimo | 7 agosto, 2016, 4:16 pm
  2. Política de gallinero

    Como viene ocurriendo ya desde hace varios años, nuevamente en el Congreso se observa una lucha comparable a una jauría que se disputa un zoquete, esta vez tan solo para nombrar a miembros de comisiones, una tarea que debiera ser de rutina, designando a los más aptos para cada grupo de trabajo. Pero no: la vergonzosa politiquería contamina hasta los espacios más insignificantes en ese poder del Estado.

    Así, en este momento la Cámara de Senadores está virtualmente paralizada. Algunos miembros no asisten, otros se retiran para impedir el tratamiento de alguna cuestión en la que llevan las de perder, otros asisten solamente si ven la probabilidad de sacar ventaja de alguna coyuntura favorable.

    Lo que llama la atención es que los desórdenes internos que periódicamente se producen en ese ámbito no guardan relación directa con los partidos o sus respectivas bancadas, sino con grupos que se forman internamente para adoptar posturas concordantes o enfrentar a otros, cuya trama llega a ser tan intrincada que, visto desde afuera, nadie entiende quién es quién y qué pretenden las “camarillas” que se conforman y se diluyen a una velocidad que no deja tiempo ni siquiera para seguir su traza.

    De modo que, en este momento, son los legisladores de la Cámara de Senadores los que, una vez más, están ofreciendo un feo espectáculo de irracionalidad y desconsideración hacia la ciudadanía en sus actitudes y conductas, males que demuestran fehacientemente la declinación a la que conducen a su ya desprestigiada institución. Un Congreso que actualmente se parece más a una cocina, donde se mezclan los ingredientes a gusto de los comensales, que a un cuerpo colectivo gobernante.

    ¿Cómo llegó esta máxima institución liberal republicana a tan deplorable estado de cosas en nuestro país? Con frecuencia, hasta se da el caso de que influyentes miembros de ese poder del Estado se acusan desembozadamente de aceptar sobornos para dirigir sus votos hacia algún interés particular espurio. Ahora mismo, en declaraciones periodísticas, el senador colorado Enrique Bacchetta afirmó que algunos legisladores “forman filas” para recibir sobornos –si bien no utilizó esa palabra– del Poder Ejecutivo para apoyar tal o cual decisión. “Es difícil probarlo, pero se habla de G. 37.500.000 mensuales a algunos legisladores, y cuando hay decisiones delicadas, va a 50 millones o más también para algunos”, expresó. Y aún más, Bacchetta sostuvo que habría también pagos semanales para dejar o no sin quorum las sesiones, según la conveniencia del pagador.

    Incluso, el entonces presidente del Congreso, Mario Abdo Benítez, reconoció recientemente que el dinero corre bajo la mesa, que “permea todas las instituciones, y el Congreso no se salva”.

    No es posible creer que estos “representantes del pueblo” –ampuloso término con el que gustan halagarse a sí mismos– sean personas orgullosas de haber recibido la confianza popular, mediante los votos depositados a su nombre en las urnas democráticas, porque, de ser así, hubiesen puesto más empeño en dar lustre a su cuerpo legislativo y a sí mismos, presentándose ante la sociedad como legisladores serios, rectos profesionales de la política, dedicados a atender los intereses superiores de su país, puestos al servicio de él y de sus conciudadanos. Lejos de ello, lo que hacen es lo que tenemos ante la vista: rebajar sus cámaras al nivel de cenáculos partidarios y oficina de negociados.

    Como puede verse, a menudo los “fatos” que enfrentan internamente a los legisladores se conocen gracias a las declaraciones que hacen ellos mismos, en medio de sus agitadas trifulcas. Cuando se indignan por las maniobras que se perpetran y que ocasionalmente les afectan, dejan “el micrófono abierto”, a fin de que esas cosas salgan a la luz para ver de desprestigiar al contrincante.

    Mirando en conjunto, los legisladores genéricos –senadores, diputados y concejales– se llenaron de malas artes para “sobrevivir” en medio de la jungla semisalvaje en la que convirtieron a sus colegiados, organismos en los que los animales grandes se apoderan de los mejores manjares dejando a los demás contentarse con las migajas. Aunque, si estas operaciones no se realizan en forma adecuada, entonces las mayorías de pequeños animales defraudados y hambrientos pueden paralizar el funcionamiento de la jungla mediante el arma del quorum.

    La bochornosa situación en el Senado coloca ahora a su presidente actual, Robert Acevedo, ante la exigencia que le formulan los jefes de las manadas de anular la distribución de membresías ya hecha, que se barajen de nuevo y se repartan otra vez las cartas, de tal suerte a corregir las supuestas “arbitrariedades” cometidas anteriormente.

    Más allá de la razonabilidad de estos reclamos, es evidente que este conflicto nunca debió producirse. Y si se produjo, es simplemente porque a nuestras legislaturas siguen accediendo personas inescrupulosas, sin vocación alguna por la patria, excesivamente sectarias, con mentalidad de gallinero, codiciosas de poder y de dinero, capaces de postergar los asuntos de Estado más urgentes hasta tanto se resuelva sus negocios particulares.

    Es de esta clase de políticos que la sociedad paraguaya tiene como tarea principal desligarse. Porque, cabe preguntar, ¿cuánto tiempo más los ciudadanos y las ciudadanas deben aguantar –y solventar– a quienes vienen traficando desvergonzadamente con sus genuinos intereses? Se trata de delincuentes con fueros, la mayoría de los cuales ingresaron al amparo de las nefastas “listas sábana”, las que deben ser desmanteladas lo antes posible mediante la presión pública firme y sostenida de hombres y mujeres de este país que desean un presente mejor y un futuro promisorio para sus hijos.

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    Publicado por jotaefeb | 27 julio, 2016, 10:44 am
  3. Blanca Fonseca y nuestra Constitución
    24 Jul 2016

    Por Enrique Vargas Peña

    Escuché muy atentamente una entrevista que mis compañeros Clari Arias y Yolanda Park le hicieron, el viernes 22 de julio, a la senadora liberal Blanca Fonseca en la 970AM, en la que la legisladora explica los cambios que apoya en nuestra Constitución (http://bit.ly/2a1q4tO).

    La senadora se declaró partidaria de la reelección presidencial porque: primero, no le parece justo que los miembros del Congreso puedan ser reelegidos indefinidamente mientras que el presidente no puede serlo ni una vez y, segundo, porque cree que la prohibición de reelección se estableció porque los paraguayos no sabíamos elegir y ahora ya sabemos.

    Presumo que para buscar apoyo para la reelección la senadora Fonseca agregó que no solamente quiere la del presidente de la República, sino también la de los gobernadores.

    Antes de continuar, quiero aclarar que yo estoy en contra de toda reelección, incluso la de miembros del Congreso, pero que en lo que sigue a continuación quiero simplemente recordarle a la senadora Fonseca por qué nuestra Constituyente del 92 votó lo que votó.

    La Constituyente de 1992 constató en base a sólida y difícilmente irrebatible evidencia histórica que nuestra tradición hiperpresidencialista es uno de los elementos centrales que incentiva el autoritarismo en nuestra República y decidió, en forma casi unánime, que los paraguayos teníamos que romper esa tradición que en realidad era una tara (“…3. f. Defecto físico o psíquico, por lo común importante y de carácter hereditario. 4. f. Defecto o mancha que disminuye el valor de algo o de alguien”) que impedía no solamente nuestra libertad, sino también nuestro desarrollo.

    En consecuencia, los constituyentes decidieron, con el beneplácito de una enorme mayoría del pueblo paraguayo, moderar esa tara hiperpresidencialista limitando el poder presidencial de varias maneras, una de las cuales fue prohibir la reelección presidencial en forma absoluta.

    Una vez nada más, el 18 de febrero de 1940 por la sumisión del Partido Liberal al general José Félix Estigarribia, fue el Poder Legislativo el que amenazó la libertad de los paraguayos; en general, en los quinientos años de historia del pueblo paraguayo el Legislativo no amenazó sus libertades.

    Fue una asamblea la base de la solitaria autonomía paraguaya durante el largo coloniaje español (Real Cédula del 12 de setiembre de 1537) y fue una asamblea la que derrocó al tirano Alvar Núñez Cabeza de Vaca ya el 25 de abril de 1544 (“Primer Grito de Libertad en América”); fue el Legislativo el que, desde la instalación de la democracia en nuestro país (1870), resistió siempre, con la sola excepción de 1940 ya mencionada, el avance autoritario.

    Incluso durante la dictadura el Congreso tuvo miembros como Domingo Laíno, Ángel Roberto Seifart, Carlos Romero Pereira, por citar solamente algunos, que expresaban en él los problemas del hiperpresidencialismo para la libertad del pueblo paraguayo.

    Lastimosamente no se puede decir lo mismo de la presidencia de nuestra República. La senadora Fonseca debería tenerlo muy presente.

    Por eso los constituyentes del 92 tuvieron la acertada idea de dotar al Poder Legislativo de nuestra República de poderes parecidos, aunque inferiores, a los que posee el Congreso de Estados Unidos.

    Esto me lleva a la segunda reforma que propone la senadora Fonseca: No solamente quiere la reelección presidencial, sino que quiere que el Poder Ejecutivo tenga más poder. Es decir, quiere volver al tipo de organización política hiperpresidencialista que tanto daño causó a nuestro país.

    Esta es una idea que comparten muchos de los que pretenden cambiar nuestra Constitución para volver al pasado, para lo cual incluso han aprovechado la reciente visita del chileno Felipe Larrain, partidario de un Legislativo amputado (http://bit.ly/29S1aLK) como el que tanto gustaba a Estigarribia y a Stroessner.

    La segunda manera, en efecto, en que se moderó en nuestro país la tara del hiperpresidencialismo fue dotar al Congreso de los poderes de iniciativa y control presupuestarios que tienen las democracias reales del mundo y que Larrain no menciona ni desea.

    Es el caso del Artículo Primero, Octava Sección, de la Constitución de Estados Unidos que establece que “El Congreso tendrá facultad: Para establecer y recaudar contribuciones, impuestos, derechos y consumos; para pagar las deudas y proveer a la defensa común y bienestar general de los Estados Unidos; pero todos los derechos, impuestos y consumos serán uniformes en todos los Estados Unidos” (http://bit.ly/2a343Vj) (http://bit.ly/29S3zpP).

    Esa es la base de la iniciativa y el control presupuestarios del Congreso de Estados Unidos que fue adoptada por nuestra Constitución en su Artículo 202 incisos 4 “legislar sobre materia tributaria” y 5 “sancionar anualmente la ley del Presupuesto General de la Nación” y en su Artículo 216 que dice: “El proyecto de Ley del Presupuesto General de la Nación será presentado anualmente por el Poder Ejecutivo… Se integrará una comisión bicameral la cual, recibido el proyecto, lo estudiará y presentará dictamen a sus respectivas Cámaras en un plazo no mayor de sesenta días corridos… Las Cámaras podrán rechazar totalmente el proyecto presentado a su estudio por el Poder Ejecutivo, solo por mayoría absoluta de dos tercios en cada una de ellas”.

    La senadora Fonseca sostiene que podemos volver al pasado porque los paraguayos “ya aprendimos a elegir”, como si los paraguayos hubiéramos sido una especie de infradotados cívicos en el pasado (olvidando la madurez incluso de su propio padre en la resistencia contra el hiperpresidencialismo) y como si un pueblo maduro pudiera resistir fácilmente el uso impropio del hiperpresidencialismo.

    Sostener esto último es pretender olvidar la tragedia de Venezuela, en el que un pueblo con cuarenta años continuos de libertad y democracia vio cómo un líder capaz de hacer un uso impropio del hiperpresidencialismo destruyó sus libertades y edificó la dictadura que ahora usufructúa Nicolás Maduro.

    Blanca Fonseca parece no ver lo que sucede en Nicaragua, en Ecuador, en Bolivia, donde la destrucción de las limitaciones constitucionales al Poder Ejecutivo dio lugar a regímenes muy distantes del ideal democrático.

    Quiero agradecer a la senadora Fonseca la claridad con la que expresó sus ideas en la entrevista mencionada al principio y espero que los demás partidarios de las mismas las asuman con igual franqueza para permitirnos a los paraguayos una discusión abierta sobre el camino que nos están proponiendo.

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2016, 7:02 am
  4. El arte de la política y el arte de la guerra
    24 Jul 2016

    Ante las conflictivas sesiones del Congreso –cada vez más paralizantes de la actividad legislativa, desgastante de las instituciones democráticas y decepcionantes para la opinión pública, en base a una confrontación permanente entre sectores, más bien carpas que partidos, más bien grupos sectarios que bloques políticos o ideológicos– es importante hacer una reflexión nacional sobre el desgaste que significa la sectarización y paralización de la actividad legislativa, esto en medio de una confrontación que parece que no tiene norte ni final, sino el desgaste de la clase política y de las instituciones nacionales, con grave perjuicio y hasta paralización de proyectos cuya materialización urge para mejorar las condiciones económicas y sociales del país

    La política es el arte de la gobernabilidad social, es decir, buscar la convivencia en paz en toda sociedad, inevitablemente plural, ya que tanto las semejanzas como las diferencias son características esenciales del ser humano, esencialmente individual y social, singular y político; la política busca la armonía en base a las coincidencias, con el fin de zanjar las diferencias, evitando, por vía de la negociación, las confrontaciones, para establecer gobernabilidad colectiva, sin excluir a ninguna de las facciones, sino buscando el equilibrio de la convivencia.

    En fin, el arte principal de la política –y el norte de los políticos– debe ser superar los conflictos, haciendo primar los acuerdos de una sociedad.

    Paradójicamente, la politología tiene entre sus libros de cabecera fundamentales el eterno “Arte de la Guerra”, de Sun Tzu, eterno y general, porque se estudia tanto en las academias que analizan las estrategias de la guerra como en las que analizan las estrategias para la paz, tanto los que estudian la competencia bélica como los que buscan la competencia en los negocios dentro de una sociedad de convivencia. Es decir que es preferible la estrategia de superar los conflictos que llevarlos al extremo de la destrucción.

    La conclusión final, más allá de las estrategias bélicas que puedan estar hoy más o menos actualizadas, es que, en síntesis, la mejor salida es evitar la guerra. Aquella frase famosa que Cervantes pondría como ejemplo de cordura, en contraste con la locura de Don Quijote, “a enemigo que huye, puente de plata”, tiene validez eterna. La primera estrategia de todo conflicto debe ser evitarlo. Toda guerra tiene un desgaste para las partes y es imposible calibrar los daños que puede producir y su desenlace. Hasta los guerreros inteligentes y cuerdos aceptan esa máxima.

    Lo que venimos viendo en el marco político nacional es que gran parte de nuestra dirigencia política está en pie de guerra, más que de negociación, y sin siquiera manejar los principios inteligentes para que la contienda tenga un final, es decir que están embarcados en la guerra sin ver la opción de evitarla, con una falta de estrategia catastrófica; habría que concluir con Sun Tzu que, es fácil de cuantificar, se tiene un alto coste de desgaste de la clase política y, lo que es más grave, de descreimiento de la civilidad en la dirigencia y en los partidos, buscando alternativas electorales que pueden terminar en situaciones de riesgo para la democracia.

    Esta contienda inútil se refleja en proyectos que se dejan de hacer o se posponen indefinidamente en un debate donde los intereses predominan sobre los contenidos, que se hacen mal porque no se le ha dedicado el tiempo suficiente o porque las comisiones son integradas por estrategia de preeminencia facciosa y no por la formación específica de los legisladores.

    Ya ha habido aquí conatos de crisis democráticas y hasta desenlaces de violencia como el Marzo Paraguayo o el caso de Curuguaty; los hemos visto y los estamos viendo en la región con su triste desenlace. Es hora de aceptar los principios de la convivencia inteligente, tanto en la confrontación como en la negociación.

    Vivimos en democracia, que es lo fundamental, hagamos que sea productiva y no destructiva. Pensemos en el bienestar general y no solo en la “toma del poder”.

    http://www.lanacion.com.py/2016/07/24/el-arte-de-la-politica-y-el-arte-de-la-guerra/

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2016, 6:55 am

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Gracias jakarupa rireguánte.8/12/16

Dejó sin pierna a motociclista y ahora suspenden el proceso

En este país, la Justicia solo trabaja medio día y a veces, ni trabaja.
Moraleja: Si tenés guita no hay problema chera'a. Kore qué injusto!
Justicia paraguaya... Paga 6 millones como "pena" por dejar sin piernas a una persona y casi dejarlo sin vida. Por algo somos la tercer peor justicia del mundo.
Un borracho platudo choca con su autazo a un humilde trabajador, a quien se le amputa su pierna y solo tiene que pagarle 6.000.000 de guaraníes, en cuotitas. Manejas alcoholizado y... Conductor pagará G. 500.000 mensuales tras choque que dejó sin pierna a guardia. Independientemente que haya habido ya un acuerdo con la víctima, qué suaves (¿?) son los castigos para conductores alcoholizados. Después dicen que el dinero no trae la felicidad.

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Banquina llena de botellas plásticas y otros desperdicios arrojados por peregrinantes. Triste realidad! La fe mueve montañas, los peregrinos... Basura #lamentable

La ambición por el poder da amnesia ... 10 años después este es el "nuevo rumbo" de Lugo, los tiempos cambian y los intereses también, jamas los politicos mantienen su palabra empeñada, sencillamente nadie resiste un archivo! Peligro para el país, sólito se está haciendo su tumba, vergüenza me da esta clase de políticos.

En San Lorenzo el cretinismo toma forma de micro que se adelanta en doble línea en pleno cruce... Consuelo: peores cosas hacen con sus chatarras todos los días

Es el primer día del pesebre y el camello ya está harto de todo. (?)

Se le armo el scrache social al borracho Alvarenga. Alto representante legislativo, "de pedo" no mató a nadie. Ndo jerai gueteri, hesa pili'upapeve omoco el guai... por eso que hasta el árbol vio que se le puso en el camino (?) Que imprudente el árbol, imputenlo por exposición al peligro, seguro era un árbol peregrinando! Lo que es la naturaleza, hasta un árbol salió huyendo de un posible accidente. Ha koa la ñande legislador, los primeros en respetarlas las quebrantan... lamentable. Cada idiota que tenemos en el país. Un criminal de raza y harto-peligroso el Diputadete éste, igual a todos los de su camarilla de farsantes y estafadores. Con "chapa cambiable"? En un país serio, estaría preso y sin permiso para conducir de por vida o presentando su renuncia a la Cámara Baja. Es un asesino potencial. Burro, borracho y cobarde. Hombre escombro.

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