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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

ARREO MILITAR, UN INNECESARIO RETORNO A ÉPOCAS AUTORITARIAS

Editorial Ultima Hora –

Una investigación periodística de ÚH y Latele descubrió que jefes militares utilizan irregularmente autos particulares, con cupos oficiales de combustible, para realizar trabajos de “inteligencia” con el objetivo de reclutar a jóvenes para el servicio militar obligatorio. La situación abre la sospecha sobre un presunto caso de despilfarro de recursos estatales y además plantea el retorno de los famosos arreos, perniciosa práctica heredada de épocas de la dictadura, que costó la vida de 147 conscriptos en circustancias no aclaradas, según el Servicio de Paz y Justicia. Urge una investigación a fondo de este caso y un mejor estudio sobre la vigencia del SMO.

En épocas de la dictadura stronista era frecuente ver a camiones militares ingresando a pueblos y compañías rurales realizando una especie de cacería de jóvenes campesinos para ser llevados a cumplir el servicio militar obligatorio (SMO). Era el tristemente célebre sistema del arreo, en que los vehículos retornaban a los cuarteles con sus carrocerías repletas de nuevos reclutas, en muchos casos siendo aún niños, sin haber alcanzado la edad reglamentaria.

Resultaba difícil evitar la imposición de “servir a la patria”, especialmente para las familias más humildes, ya que en otros ámbitos se podía obtener la llamada Libreta de Baja a través de favoritismos políticos o directamente pagando coimas a los jefes militares.

Tras la caída del régimen, la figura del SMO se mantuvo en la nueva Constitución Nacional de 1992, aunque se introdujo el derecho a la objeción de conciencia, al que recurrieron miles de jóvenes para evitar acudir a los cuarteles.

Aun así, los arreos continuaron. Paralelamente se empezaron a conocer muchos casos de niños soldados que habían fallecido en los cuarteles, víctimas de maltratos o en circunstancias no aclaradas. El Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), el Movimiento de Objeción de Conciencia (Moc) y la Asociación de Familiares de Víctimas del Servicio Militar (Afavisem) divulgaron una lista de 147 jóvenes que murieron durante el servicio militar. Por algunos de esos casos, el Estado paraguayo recibió sanciones internacionales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Ante este panorama, el servicio militar cayó en un gran desprestigio y disminuyó en gran medida el número de jóvenes dispuestos a realizarlo. Aunque la objeción de conciencia se reglamentó por ley en el 2010, estableciendo la obligatoriedad de un servicio civil sustitutivo, que nunca se pudo llevar a la práctica.

Por ello sorprende que las Fuerzas Armadas recurran ahora a trabajos de “inteligencia” para detectar a jóvenes en edad para el SMO y proceder a reclutarlos, recurriendo de nuevo a los arreos. Sobre todo, cuando los datos sobre la edad de los jóvenes están en el registro civil y en el padrón electoral, y no requieren de ningún trabajo de inteligencia.

La irregular situación detectada por la investigación de ÚH y Latele debe ser investigada y esclarecida, pero paralelamente se debe realizar un mejor estudio sobre la vigencia del SMO. ¿Vale la pena mantener una figura legal que no se cumple en la práctica?

Sería mejor abolir la obligatoriedad y establecer un servicio voluntario, con una carrera militar profesional.

http://www.ultimahora.com/arreo-militar-un-innecesario-retorno-epocas-autoritarias-n1009580.html

 

 

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

5 comentarios en “ARREO MILITAR, UN INNECESARIO RETORNO A ÉPOCAS AUTORITARIAS

  1. No volver a errores anteriores

    En la última semana, la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara Baja, emitió un dictamen de rechazo para el proyecto de ley que establece el Servicio Militar Obligatorio (SMO), por considerarla anticonstitucional. Es decir que por el momento, nada mas que por el momento, ya que los “militaristas” seguirán con la intención de hacer la ley, el tema estará en el freezer. Además, una ley que reavive la obligatoriedad del SMO estaría demás ya que la propia Constitución Nacional del 20 de junio de 1992, garantiza el derecho a la objeción de conciencia en general, y en forma específica con relación al SMO, en sus artículos 37 y 129.

    Y la objeción de conciencia rechaza, y con mucha razón, el militarismo, por considerar negativos los valores que lo sustentan, tales como el culto a la violencia, la sumisión, el autoritarismo, el falso nacionalismo, el machismo, la intolerancia racial y el imperialismo.

    Pero no, hoy en día se está hablando y alentando (y mucho) la vuelta del servicio militar para sacar, según dicen los “militaristas”, de las calles a los jóvenes que se dedican a la delincuencia y otros menesteres no muy bien vistos por la sociedad. ¿Y pretenden que con el servicio militar se solucione un tema que viene desviado desde el hogar?, creo, estoy convencido que no, sino muy por el contrario se “alimentará” una estructura militar que ya mucho daño le causa a la sociedad, sobre todo en materia presupuestaria, y con el riesgo de que una vez culminado “el cuartel” el joven salga mas violento y mas agresivo, cosas que “generalmente” es lo que “se aprende” dentro de una unidad militar.

    Por otra parte, viene muy al caso un dato informativo donde se señala que “desde 1989-2012 murieron 147 jóvenes en cumplimiento del SMO y dos niños soldados desaparecidos en el Chaco, sobre algunos de estos casos el Estado paraguayo fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos”.

    Tampoco se puede dejar de mencionar que un importante porcentaje de soldados “cumplían” el SMO, cuando no existía la objeción de conciencia, como sirvientes en casa de militares de altos rangos, y de rangos menores, en algunos casos. Y con seguridad de volver a la obligatoriedad del “cuartel”, esta práctica se volverá a reeditar sin “mayores problemas”. Este último se contrapone claramente a lo establecido en el artículo 129 de la Constitución del 92, que sostiene en uno de sus párrafos que “el servicio militar deberá cumplirse con plena dignidad y respeto hacia la persona. En tiempo de paz, no podrá exceder de doce meses”.

    Mal podría entonces justificar la vuelta del SMO como método para “limpiar” las calles de jóvenes delincuentes o que se inclinen hacia la delincuencia, puesto que combatir ese mal no pasa por ese camino. El mal viene desde el mismo seno familiar, y es ahí donde se debe enseñar y aprender a comportarse decentemente dentro de la sociedad. No se puede de ninguna manera justificar la vuelta de una práctica que truncó la vida de muchos jóvenes, como una forma de “salvar a los jóvenes”. No, creo que los cuarteles no alejarán a los jóvenes de las drogas, a enseñarles un oficio o una profesión, sobre todo si la base educativa del hogar viene desviada.

    Y finalmente todo esto conllevará a incrementar un presupuesto a una institución que salvo “los militaristas”, ven con buenos ojos. La solución no pasa por enviar a los jóvenes a ser personal de servicio de los militares, pasa sí por una educación que, bajo ninguna duda, debe nacer en el seno de la familia. Enviar al cuartel a un joven para “enderezarlo”, es un error que cometen solo quienes no se preocupan por los jóvenes y su educación.

    Por Antonio López

    No volver a errores anteriores

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    Publicado por Anónimo | 3 noviembre, 2016, 10:26 am
  2. ¡Que se vaya al cuartel!
    22 agosto, 2016
    Por Santiago González

    Es muy común seguir escuchando de boca de mucha gente aquello de “cuartel lo que le falta a este” cuando se trata de disciplinar a alguien. Cualquiera pensaría que ese pensamiento corresponde a otros tiempos, pero sin importar la edad, jóvenes, adultos y hasta adolescentes siguen defendiendo la idea de educar en los cuarteles.

    En este país lleno de prejuicios, ideas, mitos y leyendas y tan poco apegado a las estadísticas, en verdad es imposible decir que quienes fueron al cuartel son más educados, responsables o disciplinados que aquellos que no.

    Siempre hay que ser cuidadoso al analizar estas cosas porque el concepto de disciplina puede variar notablemente de acuerdo a la formación de cada persona, de acuerdo a su forma de ver la vida, incluso.

    ¿Despertarse temprano? ¿Aprender a respetar jerarquías? ¿Recibir órdenes o instrucciones? puede que muchos lo interpreten por ahí. Vengo de una familia de militares y, de hecho, soy el único que no siguió la carrera militar. El despertar a tal o cual hora me resulta absolutamente indiferente.

    Tuve épocas en las que me despertaba a las 12 del mediodía porque trabajaba hasta las 4 o 5 de la mañana. Hoy me despierto a las 4 am porque trabajo desde las 5 am y sigo pensando que el horario no es determinante. Más que respetar las jerarquías, considero que hay que respetar a todos los que merecen ser respetados y cumplir órdenes, definitivamente, no es lo mío.

    Legisladores paraguayos analizan la posibilidad de reactivar el Servicio Militar Obligatorio porque consideran que los jóvenes delinquen porque no van al cuartel.

    Esa lógica primitiva no hace otra cosa que ignorar que la falta de oportunidades, de acceso a educación de calidad, a formación profesional y a servicios básicos y elementales es lo que lleva a la gente a la delincuencia.

    ¿O acaso quienes confían en la militarización como salida olvidan que muchos que pasaron por las FF.AA terminaron operando en grandes bandas de delincuentes? Respeto profundamente la formación militar, pero llevar a todos al cuartel para educar a mejores ciudadanos es una gran mentira.

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    Publicado por Anónimo | 22 agosto, 2016, 10:39 am
  3. Senadores preparan un grave quiebre
    24 julio, 2016

    Horacio Cartes no estaba en la Presidencia de la República en 1980, así que él no es responsable de que no se hayan publicado 3 leyes militares promulgadas ese año en la gaceta oficial, tal como exige la Constitución Nacional. A pesar de esto, los senadores disidentes y de la Multibancada están de nuevo dispuestos a abusar de su mayoría coyuntural para concretar la ruptura definitiva con el Ejecutivo.

    Nadie sabe bien porqué el dictador Alfredo Stroessner decidió no publicar en la gaceta oficial 3 leyes sancionadas en el ’80: la Orgánica de los Tribunales Militares, el Código Penal Militar y el Código de Procedimiento Penal Militar. Pero no lo hizo y las mismas fueron publicadas en revistas de las Fuerzas Armadas, lo que hizo que en algunos casos hayan sido respetadas y en otros no.

    La situación se complica porque entre ellas están los dos códigos con los que se juzga a militares que han violado no solo las leyes militares sino también las civiles. Recordemos que, aunque la Constitución dice otra cosa, tradicionalmente los delincuentes uniformados han sido juzgados dentro de las Fuerzas Armadas y no por la Justicia Ordinaria, sin importar el delito cometido.

    Así transcurrieron 36 años, durante los cuales fueron muchos los militares que fueron detenidos y remitidos a la cárcel de Viñas Cué por diferentes delitos, algunos no más graves que una simple insubordinación y otros relativos a corrupción o asesinato. Las 3 leyes seguían sin estar publicadas, pero no había mayores conflictos.

    Este año, los anticartistas descubrieron el hecho y exigieron a Cartes que cumpla con la obligación constitucional de publicar las 3 leyes en la Gaceta Oficial. El jefe de Estado se hizo asesorar y llegó a la conclusión de que hacerlo implicaría abrir la Caja de Pandora, puesto que todas las sentencias realizadas a militares delincuentes durante estos 36 años hubieran sido anuladas y los condenados recuperarían su libertad.

    Así que hizo lo único que podía hacer, pensando en el bien común, rechazar la intimación de los senadores diciendo que, de todos modos, ya estaban publicadas en revistas militares especializadas.

    Pero los disidentes e izquierdistas no se quedaron conformes. De nada sirvió que se les advirtiera de las terribles consecuencias que podrían resultar de cambiar el statu quo de esta situación. Lo único que a ellos les interesa es que Cartes tenga alguna crisis lo suficientemente profunda como para no poder manejarla.

    Reconozcamos que el mecanismo al que pretenden recurrir los senadores está permitido por el artículo 213 de la Constitución Nacional que dice que si el presidente de la República no publica alguna ley en la Gaceta Oficial, puede hacerlo una de las cámaras del Legislativo. Sin embargo, el problema no es la legalidad sino la conveniencia para la ciudadanía. Hay momentos en los que el bien común debería ser más importante que el prurito legal.

    En Viñas Cué están recluidos 35 militares, de los cuales 20 ya fueron encontrados culpables y condenados por una gran variedad de delitos, entre desobediencia, insubordinación, corrupción y asesinato. Todos ellos van a ser liberados si se publican las leyes en la Gaceta Oficial, los condenados y los que aún no lo son. Y no solo eso; se borrarán los delitos de su hoja de vida, así que podrán volver a la vida militar sin ningún pero y gozando de todos los privilegios.

    Si esto no lo pueden ver los senadores, cegados por su odio a Cartes, tenemos que esperar lo que sea de estos señores venales e irresponsables.

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2016, 7:54 am
  4. Cuarteles sin soldados

    Recorríamos la zona fronteriza del también entonces seco río Pilcomayo, en el lado argentino, siguiendo la carretera 86 de la provincia de Formosa, cuando decidimos cruzar al Paraguay y así llegamos hasta el Fortín Teniente Esteban Martínez, a 300 kilómetros al norte de Asunción.

    Era un gran cuartel militar, polvoriento y abandonado, con las casetas de vigilancia totalmente vacías. Nos llamó la atención que en toda la instalación solo estaban un subteniente y tres sargentos, pero ni un solo soldado.
    “¿Están todos de licencia?”, pregunté al subteniente que ejercía de comandante. Con cierta vergüenza respondió que no, que desde que se estableció la objeción de conciencia, la mayoría de los jóvenes ya no querían hacer el servicio militar obligatorio y de los pocos que acudían a los cuarteles, a ellos ya no les alcanzaba ninguno.
    Eso fue en el 2005. Hasta entonces no había percibido la dimensión de la crisis que fue consumiendo a las Fuerzas Armadas paraguayas, luego de tantas décadas de que sus principales jefes fueron el aval de criminales dictaduras, brazo armado de sangrientas represiones, socios de mafias de contrabando y narcotráfico.
    La figura del servicio militar obligatorio (SMO) arrastraba una aureola cultural machista y militarista que aún tiene ecos en la sociedad: Hay que ir al cuartel para “hacerse hombres”, para aprender disciplina y moral. Pero la realidad era otra: Jóvenes campesinos arreados a la fuerza, en muchos casos aún niños, sometidos a maltratos crueles. Desde la caída de la dictadura, 147 niños soldados murieron en los cuarteles, en circunstancias no aclaradas. Por algunos de estos casos, el Estado paraguayo fue sancionado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
    En enero de 1996 publicamos en ÚH un reportaje investigativo que demostró cómo era fácil comprar la libreta de baja de un copetín vecino a las oficinas militares, por solo 300.000 guaraníes. Fue el golpe de gracia a un desacreditado sistema.
    Desde entonces, muchos cuarteles permanecen vacíos de soldados. Aunque hay una ley que reglamenta la objeción de conciencia, estableciendo la obligatoriedad de un servicio civil sustitutivo, nunca lo pudieron aplicar en la práctica.
    Ahora, para mayor bochorno, otra investigación de ÚH y Latele demostró el retorno de los famosos “arreos” tras un supuesto trabajo de “inteligencia”, con vehículos particulares, para detectar jóvenes en edad para el SMO.
    La sociedad y en especial la clase política necesitan debatir qué modelo de Fuerzas Armadas requiere el Paraguay actual. Mantener vigente un sistema obsoleto, mal presupuestado y con resabios autoritarios, solamente nos deja anclados en un militarismo antiguo y decadente.

    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    http://m.ultimahora.com/cuarteles-soldados-n1010135.html

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2016, 6:49 am
  5. Los colibríes militares
    Por Ivan Lisboa

    Una investigación del diario Última Hora y Latele pudo comprobar que a 24 años de haberse reconocido el derecho constitucional a la objeción de conciencia, las Fuerzas Armadas (FFAA) continúan realizando “operaciones de inteligencia” para arrear a jóvenes en edad de realizar el servicio militar obligatorio (SMO).

    Incluso, la Dirección de Reclutamiento autorizó la repartición de combustible a unos 14 vehículos particulares para este fin.

    Por si esto ya no fuera sumamente sospechoso, la primera reacción del vocero de las FFAA, Jorge Mieres, al enterarse de que esta orden tomó conocimiento público, es de indignación, pero no por el aparente despilfarro en la repartición de combustible, sino porque esta disposición interna se filtró a la prensa.

    “Es una deslealtad de la persona que facilitó los datos”, remarcó un sorprendido coronel, quien luego continuó diciendo que las operaciones de inteligencia básicamente consisten en usar estos vehículos particulares como taxis. Es decir, trasladan a las diferentes unidades militares a los jóvenes de escasos recursos que quieren hacer el SMO.

    ¿Y la deslealtad a la patria? ¿Tenemos que entender que por lealtad al superior se debe callar ante cualquier irregularidad en las FFAA? ¿Tenemos que entender que un militar debe permitir el uso inadecuado del dinero del Estado, de todos nosotros, por lealtad?

    Retroceso. Las Fuerzas Armadas siguen siendo una de las instituciones que más rehúyen a la Ley 5282/2014, de Libre Acceso a la Información Pública.

    Escudadas principalmente en la importancia de la lucha contra grupos armados, las autoridades castrenses poco y nada dan a conocer la lista del personal, los cupos en combustible, adquisiciones y otros gastos que sirvan para que cualquier ciudadano pueda controlar el nivel del gasto militar.

    En un estudio hecho recientemente y publicado por la BBC, los científicos Nir Sapir y Robert Dudley, de la Universidad de California, confirmaron que los colibríes habitualmente vuelan para atrás y determinaron que en realidad lo hacen por conveniencia. Los conocidos como picaflores, vuelan en reversa cuando se retiran de una flor, lo que les permite consumir menos energía que permanecer en un mismo sitio.

    Lo más probable es que en el marco de las investigaciones internas que iniciaron las FFAA, se busque llegar a toda costa al oficial que filtró los documentos, pero en vez de ser premiado por su valentía, será castigado por los colibríes militares. Mientras que los responsables de esta irregularidad no tardarán en ser reubicados en altos mandos de otra dependencia militar.

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    Publicado por jotaefeb | 21 julio, 2016, 8:45 am

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