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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Música en la vida cotidiana

En una ocasión, el director de orquesta Luis Szarán, durante una entrevista en televisión, dijo que la música es el reflejo de la sociedad. Señaló que la cumbia y el reggetton, por ejemplo, son ritmos bien definidos, que gustan especialmente a determinados sectores sociales. En estos estratos, pueden proliferar las drogas, el alcohol, la violencia doméstica, ya que casi siempre son personas sumidas en la marginación, la pobreza y la ignorancia.
Palabras más, palabras menos, la declaración causó polémica sobre todo entre los cumbieros, que son montones en el Paraguay. También se molestaron los seguidores de esta clase de ritmo, que son numerosísimos. A algunas personas no nos agrada tanto ese tipo de música, no porque nos creamos los cultos; sino que simplemente no es de nuestra predilección. Tuvimos el privilegio de crecer, sintonizando melodías suaves y románticas, que son un gozo para el espíritu. Ni que decir de las clásicas de Mozart, Beethoven, Vivaldi, Schubert o Chopin. Estas son verdaderas inspiraciones divinas que vienen del cielo. Actualmente, uno entra en internet, en “música para relajarse” y encuentra miles de opciones.

La afirmación del ilustre maestro no está fuera de lugar ni lejos de la verdad, porque a diario vemos en las tapas de los periódicos y en los espacios de noticieros, los hechos policiales, en discotecas, clubes sociales, canchas, cumpleaños y otros eventos. Con esos ritmos enloquecedores, cigarrillo, cervezas, violencias y sexo, complementan el círculo. También, sostener que solo en ese entorno suceden las cosas malas, es un error. No se puede generalizar.

Lo que no podemos negar es que nuestra sociedad está cada vez más violenta y degradada en cuanto a valores cristianos, éticos y morales. Esto obedece a muchas causas, por ejemplo, a la corrupción, la impunidad, la pobreza, la ignorancia, la falta de empleos, de salud y educación.

Tal vez, la música, como expresión de arte, incide y muestra parte del comportamiento colectivo. Estudiosos de la música, en la Universidad de Toronto, Canadá, llegaron a la conclusión de que ciertas clases de melodías, especialmente las clásicas, actúan en el cerebro humano, haciendo segregar la serotonina, lo que da una sensación de paz, alegría, calma y sosiego. Las melodías que tienen murmullos o cascadas de agua ayudan a descansar la mente. Quizás, es hora entonces de volver a poner en escuelas, colegios y universidades esas músicas sublimes que deleitaron nuestro espíritu, cuando éramos adolescentes. Hábitos que nos quedaron para toda la vida.

El gran maestro Szarán sabe que la música puede transformar el destino de las personas. Como creador de “Sonidos de la tierra”, conoce el milagro que obra en los pequeños, inclinarse a este arte, que realmente los sensibilizan y los tornan más humanos. E l gran ejemplo que nunca nos cansamos de repetir es el caso del gran maestro José Asunción Flores, que siendo hijo de una humilde lavandera de la Chacarita, fue llevado a la Banda de Policía, donde muy pronto demostró su enorme talento. Su destino pudo ser otro, pero tuvo la suerte de ir a parar en un sitio donde le dieron la oportunidad de descubrir y desarrollar su arte. Así fue el inicio del irrepetible Flores de nuestra maravillosa guarania. Casi en todos los paraguayos, hay un potencial artista, sobre todo músico. La sociedad se refleja en muchas conductas. Depende de nosotros elegir el tipo de música para deleitar el espíritu.

Lastimosamente, la juventud está en el ruido y en el aturdimiento y se deja arrastrar por la corriente. No tiene oportunidad para seleccionar los ritmos más exquisitos; aquellos que verdaderamente son arte, son belleza que alimentan el alma y descansan la mente.

Por Blanca Lila Gayoso

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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3 comentarios en “Música en la vida cotidiana

  1. Orquesta H2O: Embajadores de la Paz

    “Sabemos que hoy es nuestra la tarea y que de nuestros hijos será el porvenir”. Con esta frase, el maestro Luis Szarán cerró el discurso pronunciado el martes último en la sede de la Unesco (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) en París, durante el acto solemne en el que, este organismo, nombró a la orquesta H2O Embajadores de la Paz, el mismo título que en su momento les fue concedido a artistas como Celine Dion, Gilberto Gil, Juan Luis Guerra, Alicia Alonso, Pierre Bergé, Montserrat Caballé, Pierre Cardin, Claudia Cardinale, Catherine Deneuve, Jean Michel Jarré, Rigoberta Menchú, Pelé, Renzo Piano, Susana Rinaldi, Mstislaw Rostropovitsch, Peter Ustinov, para mencionar solo unos pocos y cuyos nombres pueden resultarnos familiar en Paraguay.
    La orquesta H2O (símbolo químico del agua) es la formada por jóvenes de diferentes ciudades formados a través del proyecto Sonidos de la Tierra y que utilizan instrumentos construidos a base de objetos recogidos de la basura, relacionados con el agua.

    En un comunicado, la oficina de prensa de la Unesco dijo que la directora general de ese organismo, Irina Bokova, “realizó el nombramiento oficial como Artistas por la Paz de la Unesco a la orquesta H2O Sonidos de la Tierra bajo la dirección del maestro Luis Szarán”. Como parte de la ceremonia, la orquesta ofreció un concierto al que asistieron diplomáticos, autoridades, colaboradores de la Unesco e invitados especiales.

    La distinción se ha hecho efectiva al cumplirse los 24 años de la institución del “Día del Agua” en la Asamblea General de Naciones Unidas de aquel año. De allí que se haya subrayado el nombre de la orquesta y Szarán, en el discurso al que aludo líneas más arriba, dijo que de ese modo “el mundo tomaba conciencia de que podía morir de sed y la importancia decisiva, esencial y vital de este recurso maravilloso que sustenta la vida del planeta”. Luego agregó: “En el corazón de América, Paraguay es un pequeño heroico país, bendecido con un maravilloso abanico hidrográfico y asentado sobre el acuífero guaraní, una de las grandes reservas mundiales de agua dulce. Desde ese corazón de selvas milenarias, Paraguay les trae hoy, al seno de la Unesco, un mensaje musical de inmenso contenido, para sumar nuestro esfuerzo al gran desafío del siglo que vivimos”.

    Quizá desde la distancia, nuestra gente no termine de entender, cabalmente, el significado de este grupo musical. Pero el interés que estos jóvenes intérpretes despiertan es enorme. Semanas atrás, en esta misma columna hacía referencia a la proyección de una película documental, de unos quince minutos de duración, en un cine de Salamanca. Fue como complemento de una película comercial, de largometraje, de origen brasileño, “El profesor de violín” que enfoca un tema parecido: la utilización de la música como manera de integrar a jóvenes de barrios marginales. Me sorprendió que a la salida del cine la gente iba comentando con mayor interés este cortometraje y no la película principal. Si bien en casos como este uno se pregunta qué criterio utilizar para calificar las películas de “principal” o de “complemento”.

    En un momento del artículo hablé de la distancia entre París y Asunción, para valorar la importancia del gesto realizado por Unesco. Pero utilizando la distancia, a la inversa, a la que existe entre Asunción y Salamanca, se produce otro efecto. Leyendo desde aquí los periódicos, percibimos algo muy parecido al apocalipsis, con un país devorado por la corrupción, estancado por la ineptitud de una clase política mediocre, y una ciudadanía apática que no termina de reaccionar ante tantas calamidades. Frente a este panorama, ver descollar a un grupo de jóvenes nacidos y criados en la marginalidad, es suficiente para recuperar la confianza y creer que no todo se ha perdido.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/orquesta-h2o-embajadores-de-la-paz-1545285.html

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    Publicado por Anónimo | 13 diciembre, 2016, 9:16 am
  2. Una experiencia artística que ayuda a crear un país mejor

    Desde ayer, cerca de mil niños y jóvenes procedentes de distintos lugares del Paraguay se reúnen en la laboriosa colonia menonita Neuland, en el Chaco Central, para compartir y crear música. Es la edición anual número 14 de un sueño impulsado por el maestro Luis Szarán, con el entusiasta apoyo de muchas personas e instituciones, que ya ha logrado dotar de orquestas sinfónicas juveniles a más de medio centenar de pueblos y ciudades de todo el territorio nacional, habiendo formado a toda una generación de talentosos músicos, a través del proyecto Sonidos de la Tierra. Es una valiosa experiencia que demuestra lo que el arte puede lograr desde la educación, ayudando a despertar la creatividad y la imaginación de ñiños y jóvenes, con miras a formar ciudadanos para un país mejor.
    Con el lema “el joven que durante el día interpreta a Mozart por la noche no romperá vidrieras”, el músico, investigador y director de orquesta Luis Szarán logró en más de una década que unos 14 mil niños y jóvenes de escasos recursos reciban capacitación y hoy formen parte de elencos artísticos en 172 pueblos y ciudades del Paraguay, a través del proyecto Sonidos de la Tierra, que se inició en el 2002.

    Esta destacada iniciativa cultural y social nuevamente muestra sus frutos en estos días, con el XIV Seminario y Festival Nacional de Orquestas Juveniles Sonidos de la Tierra – Chaco 2016, que esta vez se lleva a cabo en la localidad de Neuland, Departamento de Boquerón, desde el lunes 18 hasta el jueves 21, reuniendo a unos 1.000 niños y jóvenes de 46 ciudades, pueblos, compañías, asentamientos campesinos y comunidades indígenas.

    Actualmente casi no hay ciudad o pueblo del Paraguay que no cuente con algún tipo de orquesta juvenil. Hasta en los paisajes más agrestes y alejados del Paraguay se ha vuelto común ver a grupos de niños caminando por senderos polvorientos con instrumentos musicales a cuestas: guitarras, arpas, violines, chelos, contrabajos, flautas, y ya resulta habitual escuchar música paraguaya en versión sinfónica, o conciertos con obras de Beethoven, Mozart, Bach, José Asunción Flores o Herminio Giménez, hasta en las populares fiestas patronales.

    Inspirado en el concepto de la educación a través del arte, Sonidos de la Tierra ha desarrollado en todo este tiempo un ambicioso programa de integración social y comunitaria a través de la música, que busca combatir la violencia juvenil y potenciar la autoestima, incentivar la creatividad y el espíritu emprendedor, el trabajo en equipo y las actitudes democráticas.

    El resultado está a la vista y se lo podrá apreciar en todos estos días, no solo en la laboriosa Neuland, fundada por los inmigrantes menonitas en el corazón del Chaco, sino también en localidades vecinas, como Loma Plata y Filadelfia, Mariscal Estigarribia, como en el histórico Fortín Boquerón, donde el Festival de los Pueblos llenará de música el escenario que en otros tiempos enfrentó a paraguayos y bolivianos durante la Guerra de Chaco (1932-1935).

    Esta vez, desandando los caminos a los que nos llevó la Guerra, la música constituye un factor de integración cultural y de reafirmación de la paz. Del encuentro musical participan también orquestas internacionales de Bolivia Argentina y Brasil.

    En contrapunto con una época de crispación social, la experiencia de Sonidos por la Tierra aporta una saludable dosis de optimismo y esperanza. O como dicen sus organizadores: “Con música, la historia cambia”.

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    Publicado por jotaefeb | 19 julio, 2016, 5:39 am
  3. Simposio sobre la música paraguaya

    Por Sergio Cáceres

    Leí las declaraciones más que interesantes de los maestros Saúl Gaona y Sánchez Haase aparecidas en Última Hora, vertidas durante el Primer Simposio La música en Paraguay. Recuerdo muy bien a Saúl y su energía cuando organizó, a fines del siglo pasado, el ciclo de conciertos Beatles Sinfónico, con la Orquesta Sinfónica de Asunción. Es un gran conocedor de la música contemporánea y lo que diga al respecto debe tomarse muy en serio. Lo mismo digo de Diego Sánchez Haase, uno de los jóvenes compositores formados en el exterior y que hicieron un excelente trabajo en la orquesta de UniNorte y ahora sigue con la misma profesionalidad frente a la OSIC.

    Me pareció auspicioso que ellos y otros grandes referentes de la música paraguaya se hayan reunido a reflexionar sobre su presente y su futuro, y lo han hecho sin descuidar nuestra rica historia al respecto. Es que justamente nuestra rica historia musical hace que nos preguntemos cómo estamos ahora. Se nos enseña que una rica tradición nos precede. Nombres como Herminio Giménez, Agustín Barboza, Eladio Martínez, Juan Carlos Moreno González, Agustín Barrios, Mauricio Cardozo Ocampo y varios más dejaron una impresionante pléyade de creaciones. Incluso algunos como José Asunción Flores o Nelson Safuán crearon géneros musicales. Tan rico antecedente siempre es difícil de superar.

    Ante tal contexto histórico pareciera como que no hay creaciones nuevas. Pero esto es muy falso. En el rock, en el jazz y otros géneros se está componiendo en cantidad y calidad. La cifra que menciona Gaona, en cuanto a los chicos y chicas que están estudiando música, es sencillamente impresionante y hace que compartamos la esperanza suya de que de estos jóvenes saldrán los grandes nombres que acrecentarán dicho acervo de históricas creaciones.

    No estoy de acuerdo con aquellas proposiciones fundadas en el peor de los chauvinismos, que dicen que somos un pueblo musical por excelencia, o que nuestra música es la mejor del mundo. Todos los pueblos del mundo son musicales. Y la música de todas partes del mundo es hermosa si uno sabe apreciarla. Pero, como es lógico, nos gusta más lo nuestro y eso es perfectamente entendible. Por eso amamos nuestra música y queremos que siga creciendo.

    Estoy seguro de que los aportes del simposio habrán sido más que enriquecedores. La música debe ser pensada, por sus cultores, por intérpretes y compositores. Como toda manifestación artística, reflexionar sobre la música es hablar de la cultura paraguaya, y eso siempre hace falta. Ojalá que aquellos que toman decisiones en el campo de las políticas culturales tengan en cuenta las sabias palabras de Sánchez Haase en cuanto a la infraestructura necesaria.

    Mis felicitaciones a los organizadores y a todos los músicos del país por el esfuerzo y la iniciativa.

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    Publicado por jotaefeb | 18 julio, 2016, 6:12 am

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