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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Reforma constitucional

En momentos en que el controversial tema de la reforma constitucional está de nuevo en discusión, es oportuno tener presente un par de cosas que la hacen necesaria y viable.

El punto que más inquieta a los políticos es la reelección presidencial y, como suele suceder, las adhesiones o rechazos están reducidas a la opinión de minoritarios grupos de líderes partidarios que opinan de acuerdo a su conveniencia particular y coyuntural. Dependiendo de si los números les cierran están en favor o en contra.

Una reforma constitucional que permita la reelección no es mala idea. No significará el fin de la democracia en el Paraguay. Por cierto, una democracia muy formal, pero bastante alejada de lo real en lo político, económico y acceso a la justicia.

Podemos afirmar que vivimos una democracia donde están garantizadas la participación política, funciona el mecanismo de renovación de autoridades, podemos quejarnos y hasta lanzar duras críticas contra el Presidente, algo impensable hace un tiempo atrás sin que ello importe consecuencias.

Reelección presidencial existe en todos los estados modernos y democráticos del mundo. En nuestro país se pueden reelegir los intendentes municipales. ¿Por qué no, entonces, los presidentes?

Y hablando de reforma, dos figuras que indefectiblemente deben ser revisadas son la Gobernación y la Junta Departamental.

En una Constitución unitaria descentralizada como la que tenemos, los gobiernos regionales son poco menos que figuras decorativas. Las Juntas Departamentales no son otra cosa que enormes, costosísimas e inútiles superestructuras políticas que desangran vanamente el presupuesto público.

No son ni legisladores, ni un organismo de control. Ni siquiera una instancia cuya acción signifique algún “impacto” en el gobierno regional o nacional. Sirven solo para gastar dinero público en dietas de gente que no hace nada, gastos administrativos, servicios, combustibles, bocaditos.

Reemplazar esta Junta por una integrada por todos los intendentes de cada departamento, que ejerzan el cargo sin sueldo, además de ahorrar dinero público, sería mucho más eficaz como órgano canalizador de las inquietudes de la gente, y hasta tendría una fase operativa, a través de los ejecutivos municipales.

Por Juan Augusto Roa

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/reforma-constitucional-1497730.html

 

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

3 comentarios en “Reforma constitucional

  1. Reforma, contra abogados pérfidos

    Por Enrique Vargas Peña

    Efraín Alegre confirmó que, de ser elegido presidente el 22 de abril de 2018, impulsará una reforma de nuestra Constitución, sin reelección presidencial.

    En efecto, la reelección presidencial es mala y sólo interesa a políticos que confunden el servicio público con poder, por lo que buscan perpetuarse.
    Es mala porque un presidente no tiene equilibrantes comparables a los que limitan a senadores o diputados que enfrentan balance opositor en sus propias cámaras o a los de los primeros ministros europeos que están obligados a sesiones de control legislativo periódicas. El Ejecutivo unipersonal sin límites temporales tiende en todas partes a constituir monarquías electivas, como el caso de Franklin Roosevelt.

    El poder de un presidente comienza con soporte popular, pero deriva necesariamente en usar el poder como herramienta para mantener su programa, generando la tendencia a la entrega de funciones públicas a incondicionales, independientemente de la capacidad de los mismos, como tan obvio es acá.

    Más tiempo permanece una persona en la presidencia, más riesgo hay de que la función pública sea llenada con incondicionales y más riesgo hay de corrupción.

    La continuidad de políticas beneficiosas no puede depositarse en personas sino en instituciones, para impedir que la suerte del individuo sea la suerte de las políticas beneficiosas. No deben depender de la enfermedad o la muerte de una persona.

    Por tanto, si el proyecto de Efraín prospera, propongo una reforma del artículo 229 de nuestra Constitución, pero no para habilitar la reelección, sino para agregarle las palabras que hagan imposible que abogados pérfidos hagan interpretaciones perversas como las que hemos sufrido desde 2006 en adelante en nuestro país.

    El texto actual dice que “El presidente de la República y el vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones… No podrán ser reelectos en ningún caso…”

    Propongo agregarle, al terminar la indubitable oración “No podrán ser reelectos en ningún caso” otra que especifique con contundencia que “Nunca, por ningún motivo, podrán volver a desempeñar esos puestos”.

    De este modo, el artículo 229 quedaría redactado de la siguiente manera: “El presidente de la República y el vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones… No podrán ser reelectos en ningún caso. Nunca, por ningún motivo, podrán volver a desempeñar esos puestos”.

    Y propongo, además, agregar al artículo 290 de nuestra Constitución otra cláusula contra abogados pérfidos que ayude a la sociedad paraguaya a defenderse de políticos inescrupulosos con ansias de perpetuación.

    Lo pertinente a la reelección en el artículo 290 dice ahora: “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten… la duración de mandatos…”

    Propongo agregarle, al terminar la inequívoca oración “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten… la duración de mandatos…” la precisión incontestable que especifique “a la reelección presidencial”.

    Luego, el artículo 290 quedaría redactado así: “No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten… la duración de mandatos, a la reelección presidencial…”

    Con esto evitaremos que abogados contratados para sostener que la Tierra es plana vuelvan a generar crisis institucionales como la del pasado 31 de marzo.

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    Publicado por jotaefeb | 19 septiembre, 2017, 6:49 am
  2. REFORMA

    En vez de preocuparnos por cuestiones de índole social, seguimos en la historia de que queremos modificar artículos de la Constitución Nacional, en lo que respecta a otros hechos, no vemos tanta preocupación y perseverancia en la lucha por obtener algo, como se da en este caso.
    No debe de sorprendernos que esto reciba los votos que necesita para que se dé la modificatoria, la finalidad es más que evidente, LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL, y simplemente tratan de camuflar algo que es evidente y que ninguna excusa de que queremos cambiar o mejorar el poder judicial, la corte suprema de justicia es real.
    La decisión del pueblo hace tiempo ha dejado de ser la prioridad de nuestros supuestos representantes a quienes elegimos como titulares de la decisión de la mayoría, como debería de ser un gobierno democrático, lastimosamente esto no se da y seguimos en manos de un poder egoísta, muy alejado de la realidad.
    Ministros salpicados por su inoperancia siguen en sus cargos, rumores de posible aumento del salario mínimo, aparece como cortina de humo cuando las noticias nos remiten a otra cosa, la presentación de un proyecto que busca que volvamos a tiempos retrógrados, donde un presidente ocupaba por años el sillón presidencial.

    MARIA LORENA GALEANO MEZA

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    Publicado por jotaefeb | 12 julio, 2016, 9:45 am
  3. Nos quedamos en lo superficial

    El año que viene la Constitución Nacional cumple 25 años. Un cuarto de siglo en el que ha sido puesta a prueba varias veces, quedando en evidencia que hubo demasiadas situaciones que no imaginaron los convencionales que la redactaron y sancionaron.

    El mismo texto constitucional previó que la realidad podía cambiar y que se necesitaría modificar artículos que hayan quedado fuera de tiempo, por eso habla de que 3 años después de su sanción, se podía hacer enmiendas, que significa que se modificarían algunos artículos concretos, o, luego de 10 años, someterla a una reforma, que implica que puede cambiar parcial o totalmente. La diferencia entre la modificación de algunos artículos por la enmienda o la reforma es que hay determinados temas, como los relativos al modo de elección y duración de los mandatos de los poderes del Estado, solo puede cambiarse por la reforma.

    A pesar del tiempo transcurrido, no se ha realizado ninguna modificación a la Constitución vigente, ni siquiera a través de una enmienda, que es un procedimiento relativamente sencillo, ya que el texto lo aprueban las cámaras del Congreso por mayoría absoluta de votos, y luego es sometido a consideración de la ciudadanía, a través de un referéndum, que, de ser aprobado, recién se considera que fue aprobada la modificación y pasa a formar parte de la Carta Magna.

    Cada vez que se llega a la mitad de un mandato, desde Nicanor Duarte Frutos hasta ahora, se empieza a sentir que hay sectores que quieren que se realice la modificación de la Constitución y se permita la reelección presidencial. Esta no es la excepción. Los seguidores del presidente Horacio Cartes han iniciado ahora toda una campaña tendiente a modificar la Constitución, sea vía enmienda o reforma, para permitir que el jefe de Estado pueda postularse a un segundo mandato.

    Esto ya lo hicieron los seguidores de Duarte Frutos y de Fernando Lugo. Empezaron a hacer campaña por la modificación de la Constitución para que sus líderes pudieran ser reelectos.

    Es imperioso que la Constitución Nacional sea reformada. En estos años hemos descubierto que no previó el asesinato de un vicepresidente de la República y la forma de reemplazo de la Presidencia en caso de que tanto el presidente como el vicepresidente quedaran fuera de competencia.

    Tampoco se previó qué hacer en caso de que un obispo o miembro de alguna iglesia decida postularse a la Presidencia de la República. No tiene figuras fundamentales como la revocatoria de mandato, imprescindible para echar del Congreso a los legisladores que utilizan sus bancas para delinquir; o qué procedimiento seguir en caso de que el Ejecutivo rechace a un ministro de la Corte elegido por el Senado. Todo esto, por poner apenas ejemplos de los muchos temas que hay que modificar, sin olvidar la forma de elección de los ministros de la Corte, los miembros del Consejo de la Magistratura y del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, evitando la excesiva politización en todos ellos.

    Por supuesto que la reelección presidencial es uno de los temas a tratar, pero no el único y, posiblemente, ni siquiera el más importante y urgente.

    Pero como se plantea la reforma cada vez que algunos quieren que un presidente sea reelecto, el tema es rechazado de plano por un amplio sector de la ciudadanía que podría estar de acuerdo en la necesidad de modificar la Constitución, si no pensara que todo no es más que una jugarreta para conseguir que el poderoso de turno permanezca en el poder.

    Ese es nuestro problema. Nos quedamos en la superficie. Hasta tanto no planteemos un debate serio sobre la necesidad de modificar la Constitución, sin centrar toda la atención en la reelección presidencial, posiblemente podamos avanzar al siguiente nivel.

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    Publicado por jotaefeb | 10 julio, 2016, 8:58 am

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