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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Liderazgo decadente en las FFAA

El comandante de las Fuerzas Militares (FFMM) es el general Luis Gonzaga Garcete. Después del presidente de la República es el hombre más poderoso de las Fuerzas Armadas de nuestro país.

Garcete es un militar de bajo perfil, si lo comparáramos con otros jefes militares recientes, que descollaron con sus uniformes y con posterioridad a sus retiros en actividades cívicas.

Desde que asumió como número 2 de las FFAA siempre se mostró reacio a hablar con la prensa, que usualmente tiene que acorralarlo en algún acto público para obtener una declaración suya sobre los temas inherentes a su actividad profesional.

Hasta hace unos días el Gral. Garcete llevaba una vida tranquila, perturbada únicamente por los fracasos constantes de las Fuerzas de Tarea Conjunta (FTC) en su lucha contra el EPP.

Esa tranquilidad se quebró de la peor manera cuando el diario ABC publicó una investigación sobre su cónyuge, Lucía Duarte, quien estaría “planilleando” ni más ni menos que en la nomina de las oficinas de su propio marido.

El dinero que la mujer percibe sin trabajar es ínfimo –unos 3.500.000 guaraníes– en comparación con el tremendo daño que le hace al marido y a la institución, ya que ese dinero no le arreglará la vida en ningún sentido y sin embargo la lleva al escarnio público de ser tapa de un diario de tirada nacional, y estar en boca de todos como una vulgar planillera.

Por supuesto que la investigación periodística no se iba a quedar en la “anécdota” del sueldo, ya que la investigadora sabe que si una persona cobra un salario sin trabajar de manera tan impune, lo más probable es que también cometa otros abusos en nombre de esa impunidad.

Es así que ABC Color también publicó que funcionarios militares son utilizados por el matrimonio Garcete-Duarte para actividades variopintas, ¡desde sacar la basura de la casa hasta choferear a otros miembros de la familia!

Los excesos del Gral. Gonzaga Garcete han puesto en una situación incómoda al propio comandante en Jefe, quien no tuvo más remedio que pedir informes a las FFMM para de alguna manera salir al paso de la investigación del diario ABC. Garcete era (me atrevo a usar el pasado) de absoluta confianza del presidente Cartes, pero no hay confianza que perdure cuando el subalterno aparece en la tapa de un periódico, indiciado de propiciar desmanes con el presupuesto público del que dispone casi de manera irrestricta.

Por debajo de Garcete, en la vida institucional de las Fuerzas Armadas hay oficiales muy descontentos con su liderazgo. Algunos consultados para este artículo lo han calificado de vulgar, autoritario y arrogante, dejando en claro que las publicaciones del matutino ABC son pequeñeces frente a cuestiones administrativas inherentes a la compra de armas y uniformes.

Sobre lo estrictamente militar, varios oficiales mencionaron que Garcete se aseguró de no dejar crecer a nadie bajo su sombra al mandar a retiro a todos los generales de la remesa del año 1982 (Garcete es de 1981). Al día de hoy ya no importa qué maniobras haya hecho el general Gonzaga Garcete para ganarse algunos años más en el cargo de comandante.

No tengo dudas de que el presidente Cartes no tolerará más sospechas y acusaciones sobre su subalterno, y lo relevará en breve.

Demás está decir que sobresalen muy buenos oficiales que bien podrían suceder a Garcete. Sin ser experto en el área castrense, al consultar a una decena de militares de distintos rangos han surgido con claridad los nombres de dos generales: Óscar Luis González y Tolentino Nicolás Capdevila, ambos de la remesa del año 1983.

El primero es considerado sucesor natural en el mando, poseyendo una intachable foja de servicio al igual que el segundo mencionado, cuyo único “pecado” es que pertenece al arma de la Intendencia, de donde no es usual que salgan comandantes del Ejército.

Otros generales de la promoción 1983 como Piris y Duarte (ambos de la Fuerza Aérea) también fueron mencionados en los trascendidos, pero más allá de los dimes y diretes, será vital para el Paraguay que el comandante en Jefe elija a un general leal, obediente y, por sobre todo, respetuoso de este proceso democrático pos-Stroessner.

Porque al final de cuentas, de lo que queremos estar seguros todos los paraguayos es que nunca más habrá un “cháke” de algún militar que nos desvele por noches enteras.

Por Clari Arias

Liderazgo decadente en las FFAA

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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6 comentarios en “Liderazgo decadente en las FFAA

  1. Se menoscaba la dignidad de las Fuerzas Armadas

    La humillante escena de un oficial subalterno del otrora glorioso Ejército Paraguayo sosteniendo un paraguas para resguardar de la lluvia al precandidato a la Presidencia de la República por la facción oficialista del Partido Colorado, Santiago Peña, en un acto oficial en la ciudad de Emboscada el pasado 13 de octubre, causó espontánea y justificada indignación pública, según puede constatarse con la reacción de la gente en los medios de comunicación y las redes sociales. La casualidad de que bajo el paraguas sostenido por el teniente 1° de infantería Marcos Gaona, del Regimiento Escolta Presidencial (REP), se encontrara también un oscuro personaje imputado por la justicia (Miguel A. Carvallo), hizo que rebosara el vaso de la reprobación ciudadana ante la indignidad de la misión asignada por sus superiores al joven oficial que, aunque obligado por ley a ser obediente y no deliberante, en modo alguno está obligado a cumplir órdenes ilegales o inmorales, como la de la ocasión que comentamos.

    Este bochornoso suceso de menoscabo de la dignidad de un oficial de las Fuerzas Armadas de la Nación viene a sumarse a otro acaecido el pasado 3 de setiembre, cuando un oficial superior del Ejército, el mayor Roberto Javier Díaz, a la sazón comandante del Destacamento Militar N° 2, con asiento en Capitán Bado, acompañado por tres subalternos, ofició de escolta del peligroso narcotraficante Felipe “Barón” Escurra tras su irregular excarcelación, desde Tacumbú hasta su domicilio en la citada localidad.

    Tampoco se puede olvidar la reciente remoción, a poco tiempo de su nombramiento, del comandante del Ejército, el Gral. Derlis Cáceres, por el solo hecho de que su hermano, el diputado Mario Cáceres, es precandidato a gobernador de Itapúa por el movimiento Colorado Añetete, opositor al oficialismo colorado “cartista”. Es decir, el presidente Cartes manosea a las Fuerzas Armadas de la Nación en el marco de la campaña electoral interna de la ANR, como si ellas tuvieran algo que ver con la pugna desatada. Al destituir a oficiales profesionales y nombrar en su reemplazo solo a los leales al jefe de turno, puede decirse que retorna la detestable práctica de involucrar nuevamente a los militares en la política, como en la época de la dictadura stronista.

    Con todo, el presidente Horacio Cartes no es el único comandante en Jefe que permite abusos de autoridad en detrimento de la dignidad de los oficiales de las FF.AA. Durante el gobierno de Fernando Lugo, varios oficiales del REP fungían como vulgares ordenanzas, tanto de él mismo como de sus más cercanos colaboradores. Incluso trascendió la versión de que su edecán aeronáutico había transportado en un avión de la Fuerza Aérea paraguaya a una vedette argentina desde Buenos Aires hasta Asunción, para un discreto encuentro con el Mandatario en Mburuvicha Róga.

    También se dio el caso del teniente del REP Joel Armando Jiménez Moreno, quien murió en un accidente automovilístico en el Chaco cuando fungía como chofer del entonces influyente ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional, Camilo Soares, hoy imputado por lesión de confianza. Por otra parte, también era de conocimiento público que el actual senador Miguel López Perito, cuando se desempeñaba como secretario general de la Presidencia de la República, tenía como ordenanzas de lujo para menesteres personales a más de un oficial subalterno del Gabinete Militar de la Presidencia de la República; obviamente, con el consentimiento del presidente Lugo.

    Un militar profesional es un ciudadano con uniforme que ha sido formado para desempeñarse en su carrera con integridad moral, física y emocional. Su ética de responsabilidad lo induce a cumplir con honor las misiones que sus superiores les encomiendan, las que se supone deben ser las reglamentarias. A pesar de eso, para muchos civiles y hasta para algunos militares, la verdadera misión constitucional de las FF.AA., tanto la de custodiar la integridad territorial, así como la de defender a las autoridades legítimamente constituidas, pareciera no ser suficientemente clara, a estar por los frecuentes abusos que se cometen en contra de sus principios de empleo profesional en todos los niveles de la cadena de mando institucional. Como consecuencia, los manoseos políticos que la institución militar de nuestro país ha venido sufriendo por muchos años han ido socavando poco a poco la autoestima, el “espíritu militar” y la vocación de servicio de sus cuadros profesionales, sensiblemente el de los oficiales, que son la piedra angular que sustenta la estructura piramidal de las FF.AA. de cualquier país.

    Con la mención de hechos vejatorios de la dignidad de los oficiales de las FF.AA. de la nación, cabe destacar ante la opinión pública cómo actualmente los mismos están siendo sometidos a tratos denigrantes, ante la permisiva indiferencia de un comandante en Jefe, a quien parece importarle un bledo la tradición de gloria de la institución militar y su profesionalismo. Esto hace que actualmente ella no solo tenga que enfrentar al EPP y demás gavillas de forajidos, sino también la corrupción que desde el poder político inficiona sus cuadros, con hechos deplorables que causan indignación.

    El Comandante en Jefe debiera tener en cuenta que las FF.AA. constituyen una organización destinada a la defensa de la patria en caso de guerra y al servicio público en tiempo de paz; no para aportar lacayos de lujo que sostengan paraguas o ceben tereré en actos políticos.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/se-menoscaba-la-dignidad-de-las-fuerzas-armadas-1642609.html

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    Publicado por jotaefeb | 25/10/2017, 07:22
  2. Militar ári jehasa

    Las esposas de militares de alto rango de nuestras Fuerzas Militares prepararon para hoy un San Juan muy particular desde las 9 de la mañana en la sede del Centro Militar Naval y Aeronáutico (Cemina), sobre Aviadores y Madame Lynch. La ciudadanía puede ir a saborear platos y disfrutar de espectáculos orquestados por doña Nunila Braga de Piris, esposa del comandante de las Fuerzas Militares Gral. Braulio Piris y cabeza de la Fundación Nuestra Señora de la Asunción (Funsa).
    Habrá militar ári jehasa, institucionalidad jeheréi, tráfico de influencias tata, reglamento jejoka; harán toro candil con los estatutos del personal y seguro que harán judakái con el plan de carrera de los uniformados. De comida se servirán varios platos; según “órdenes de operaciones” (con rango institucional) emitidas por el Comandante de Cecopaz, esa unidad estará encargada del sabor que hoy tengan butifarras, los jugos de piña, naranja y limón, los helados artesanales y la cabeza de vaca (akãngue yvyguy) (sic según la orden). Todo el personal especializado (carpinteros y electricistas) debían concurrir para el montaje de carpas de campaña.

    Durante el stronismo, los soldados de las FF.AA. eran obligados a ser jardineros, albañiles, carpinteros, podadores de árboles, mecánicos, choferes de vehículos, niñeros, cocineros. Debían cebar mate y tereré, llevar a las esposas a las peluquerías, montar guardia mientras dormían sus superiores, blanquear murallas y troncos de árboles.

    Durante la democracia… siguen haciendo lo mismo.

    Poco y nada ha cambiado la vida institucional castrense. Las mal llamadas “Fundaciones” que presiden las “primeras damas” de militares son usadas como alevosos centros de tráfico de influencias; son círculos de poder casi más poderosos que el poder real. Estos núcleos de poder fáctico y coercitivo permiten que aquel que no está con ellas está contra ellas. Se mide el valor de los uniformados de acuerdo al grado de adhesión e incondicionalidad a sus esposos –y a ellas mismas– y no por sus cualidades militares.

    Muchas esposas de militares de altos rangos confiaron a nuestro diario de qué manera son obligadas a participar y activar siguiendo las líneas que bajan las “primeras damas”. Antes fue Lucía de Garcete quien se daba el lujo de establecer los parámetros; hoy día es Nunila Braga de Piris. Quien cumple sin protestar es considerado para el ascenso, y entre dos militares de similares cualidades, prima la promoción de quien profesa la incondicionalidad. Guay si hay chismes, o sospechas de deslealtad, rumores de críticas: Lo que no pasaría de chismes en un grupo de whatsapp se convierten en artillerías que pueden decidir un pase a retiro o un ascenso.

    De una vez por todas, terminen con estas Fundaciones de las damas que parecen más “fundiciones”. No están previstas por ley, trafican influencias, utilizan infraestructura estatal y manejan recursos humanos que sus esposos les asignan como si fueran su personal doméstico. Entiendan de una vez por todas que esos hombres y mujeres con el uniforme verde olivo están para servir y defender al Paraguay, ¡no para ser los tahachís de las esposas de nadie!

    Por Mabel Rehnfeldt

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/militar-ari-jehasa-1608978.html

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    Publicado por jotaefeb | 06/07/2017, 09:52
  3. Corrupción e indisciplina en las Fuerzas Armadas

    Para la Nación paraguaya, que en defensa de su heredad tuvo que hacer frente a dos guerras internacionales, las Fuerzas Armadas personifican a ese Pueblo en armas que durante cinco años se cubrió de heroísmo luchando contra la infame Triple Alianza desde Paso de Patria hasta Cerro Corá, y que sesenta años después hizo lo mismo victoriosamente contra Bolivia en defensa del Chaco Boreal, desde Boquerón hasta Charagua. Por eso, históricamente, ellas han personificado los más elevados ideales de la Nación a la que representan y en cuya defensa deben VENCER o MORIR, conforme su juramento.

    Lamentablemente, ese glorioso Ejército forjador de epopeyas en el pasado, hoy yace impotente para cumplir con su misión constitucional de defender los valores y aspiraciones de la sociedad paraguaya expresados en la Constitución Nacional. Misión que tiene que ver no solo con defender a las autoridades legítimamente constituidas, sino también la libertad, la vida y los bienes de todos los habitantes de la República.

    Fueron las Fuerzas Armadas las que restituyeron al Pueblo paraguayo su libertad, derrocando al dictador Alfredo Stroessner en febrero de 1989. Las que supieron “aggiornarse” para que la sociedad civil pudiera establecer mancomunadamente un sistema democrático de Gobierno que permitiera impulsar el desarrollo del país, así como la implantación de un Estado de derecho que hiciera posible la convivencia pacífica, al amparo de la ley y el orden.

    Por ironía del destino, casi tres décadas después de la gesta libertadora, tanto el Estado paraguayo, como la institución militar que lo personifica, se encuentran inficionados por una galopante corrupción que los han desnaturalizado gravemente en cuanto a sus fines y a su misión constitucional. La corrupción –a la que recientemente el papa Francisco ha calificado como “la peor plaga social” y un “fraude a la democracia”, y anteriormente de “gangrena de los pueblos”– ha tenido un efecto mucho más demoledor sobre las Fuerzas Armadas, porque ha socavado la columna vertebral de la institución: la disciplina.

    El escándalo de presunta corrupción en que se vio envuelto el defenestrado comandante de la Fuerzas Militares, general Luis Gonzaga Garcete, y su esposa –irónicamente conocida como “la generala”– indignó a la ciudadanía hasta la saciedad. Y ni qué decir al estamento militar, con demoledor efecto sobre la moral corporativa de la institución de rígida estructura vertical.

    Pero, más allá de la supuesta lesión de confianza perpetrada en perjuicio del dinero asignado a las Fuerzas Armadas para su sostenimiento vegetativo y alguna actividad operacional, el daño colateral más grave tiene que ver con el quebrantamiento de la disciplina. La desmoralización que ha cundido en las filas de las Fuerzas Armadas por efecto de las presuntas fechorías del excomandante de las Fuerzas Militares y sus comandantes subalternos adláteres de las Fuerzas singulares (Ejército, Marina y Fuerza Aérea) ha sido una profecía autocumplida según un antiguo cliché del ejército prusiano: “cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”.

    En estos días, la prensa dio destaque a un hecho insólito: la denuncia de insubordinación de un comandante subalterno contra su comandante titular. En efecto, el comandante de la Armada, vicealmirante Hugo M. Scolari Pagliaro, denunció ante el comandante de las Fuerzas Militares, general Braulio Piris Rojas, haber sido amenazado y maltratado verbalmente por su subordinado, el comandante de la Flota de Guerra, contralmirante Elpidio Morán Peralta.

    Según la denuncia elevada al escalón superior por el comandante de la Armada en fecha 7 de noviembre último, el motivo de la insubordinación del contralmirante Morán fue por la designación como jefe del estado mayor de la Armada de un oficial general menos antiguo que él, el contralmirante Pablo Gómez.

    “Al tener conocimiento del nombramiento (de Gómez), el contralmirante Morán montó en cólera y me increpó duramente, diciéndome por qué el contralmirante Gómez ascendía al referido cargo, lanzando varios improperios contra el mismo. Dijo además que el cargo le correspondía a él, y agregó en forma amenazante que yo respondería por ese nombramiento… (las negritas son nuestras)”, dice parte del informe elevado al comandante de las Fuerzas Militares, por el titular del Comando de la Armada. Refiere también que, sobrepasando su autoridad, el contralmirante Morán se presentó ante el general Piris Rojas y solicitó venia para hablar con el comandante en Jefe, Horacio Cartes.

    Desde hace bastante tiempo la Armada ha venido siendo noticia por actos de corrupción institucional, de las mismas características que los atribuidos al general Luis Garcete cuando era comandante de las Fuerzas militares, y del deficiente control del contrabando por parte de la Policía Naval Fluvial que patrulla los ríos limítrofes. Similares cargos de corrupción son también imputados frecuentemente a la FTC instalada para combatir al EPP en la zona norte del país. Entonces, no resulta extraño que ocurran casos de indisciplina en esos ámbitos, como probablemente en muchos otros de las FF.AA. que no salen a la luz.

    El daño colateral de la pérdida del respeto y obediencia debidos por un subalterno al superior jerárquico en las Fuerzas Armadas es directa consecuencia de la pérdida de autoridad moral de los superiores por actos de corrupción en que estos incurren y de los que los subalternos se percatan. El don de mando, vale decir, el liderazgo, requiere integridad moral, no solo en la organización militar, sino también en las organizaciones civiles. Pero en la institución militar es la espina dorsal, por lo que cuando esta se relaja, o se quebranta, cunde la indisciplina. Y sin disciplina, no hay obediencia ni respeto en ninguna organización. Y sin organización, no hay victoria contra el enemigo.

    Nuestras otrora gloriosas Fuerzas Armadas necesitan de comandantes que no pierdan la vergüenza, para que sus subalternos no pierdan el respeto.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/corrupcion-e-indisciplina-en-las-fuerzas-armadas-1540322.html

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    Publicado por Anónimo | 26/11/2016, 15:20
  4. El respeto a las Fuerzas Armadas

    En una reciente conferencia de prensa, el presidente Horacio Cartes manifestó que el comandante de las Fuerzas Militares, el general de ejército Luis Gonzaga Garcete, goza de su confianza “por estar donde está” y que “debemos respetar una institución tan importante como las Fuerzas Armadas”. Todo indica que el Primer Mandatario se refería a las publicaciones de nuestro diario, que desnudaron varias irregularidades en el seno del estamento militar y afectaron, sobre todo, al mencionado comandante, que goza de su entera confianza.

    Por nuestra parte, estamos convencidos de que ABC Color no ha incurrido en irrespeto a las Fuerzas Armadas por denunciar, con elementos de juicio, entre otras cosas, las actividades de la esposa del Gral. Garcete, la señora Lucía Duarte de Garcete, que afectan lo que debe ser el desenvolvimiento normal de la milicia. Allí estaba la mencionada dama, sin ninguna prerrogativa militar, pasando revista a tropas formadas, o teniendo a sus órdenes a una teniente y a una sargento en una organización no gubernamental (ONG) que ella presidía, y que tenía su sede en el mismísimo Comando de las Fuerzas Militares, que comanda su esposo.

    Tampoco creemos que fuera una falta de respeto a las Fuerzas Armadas nuestra denuncia de que un lavarropas cuesta 91 millones de guaraníes y de que esa máxima institución militar realiza contratos directos por 24.000 millones de guaraníes.

    Dicho lo cual, resulta alarmante que la crítica a una gestión sea equiparada a la falta de respeto a un organismo del Estado, tal como se desprende de las palabras del presidente Cartes. El respeto es la consideración debida a una persona física y no a una jurídica de existencia ideal que, como tal, carece de voluntad y por lo tanto no puede ser culpable ni acreedora de nada. Los méritos y los deméritos de una institución son atribuibles solo a los hombres y a las mujeres que la dirigen e integran. Por eso, el hecho de que las cámaras de Diputados y de Senadores tengan el tratamiento protocolar de “honorables” no conlleva necesariamente que cada uno de sus miembros merezca ese calificativo. Desde luego, la buena o mala conducta de quienes forman parte de una entidad pública influye decisivamente en la imagen que de ella tiene la ciudadanía, pero eso no debe ocultar que la responsabilidad es siempre individual.

    Por otra parte, es inadmisible que un organismo estatal sea identificado con quien la encabeza, que es lo que hizo el Presidente de la República. Esa identidad es usual en los regímenes dictatoriales o totalitarios, donde incluso puede darse una suerte de fusión entre el líder y el país, hasta el punto de que el disenso sea calificado de traición a la patria. Si el presidente Cartes fuera coherente, debería afirmar también que las críticas al presidente de la República, al del Congreso Nacional o al de la Corte Suprema de Justicia implican una falta de “respeto” a los poderes del Estado.

    Las publicaciones referidas al general de ejército Luis Gonzaga Garcete de ninguna manera significan un ataque a las Fuerzas Armadas, pues responden al interés de que el dinero público sea bien empleado y el Estatuto del Personal Militar tenga vigencia efectiva. Es decir, lo que se pretende es velar por el dinero del contribuyente y, al mismo tiempo, recordar que los cadetes, suboficiales y oficiales tienen derecho al “respeto” del comandante de las Fuerzas Militares.

    Hace poco recordábamos en otro editorial que “la defensa de la dignidad y el honor de las Fuerzas Armadas” fue uno de los motivos que impulsaron la gesta del 2 y 3 de febrero de 1989. Los atropellos cometidos por la dictadura en contra de los uniformados fueron tan amplios a lo largo de décadas, que se justificaba invocar el honor y la dignidad en defensa de toda la institución castrense. Si se critica al comandante de las Fuerzas Militares es también porque se desea que la opinión pública tenga en buena consideración a los uniformados, y que no suponga que todos ellos están habituados a recibir órdenes de la esposa de su comandante o a prestar servicios en instalaciones ruinosas, mientras se malgasta el dinero público en construcciones que no son imprescindibles para la seguridad nacional.

    Quien faltó o falta el “respeto” a las Fuerzas Armadas es, en verdad, el general de ejército Luis Gonzaga Garcete, así que es a él a quien el Presidente de la República debería dirigir su amonestación. En la misma conferencia de prensa, sostuvo que “debemos ser muy serenos y maduros en cada decisión que tomamos”. El ministro de Defensa, Diógenes Martínez, lo fue al disponer el desalojo de la ONG de la señora de Garcete, liberando así a sus dos subordinadas de uniforme del deber ilícito de obedecer sus órdenes.

    Antes que intentar justificar lo injustificable, el presidente Cartes debería demostrar acierto y firmeza en sus decisiones, para que la población vuelva a creer en su promesa del “nuevo rumbo”, hoy bastante olvidada.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/el-respeto-a-las-fuerzas-armadas-1503312.html

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    Publicado por jotaefeb | 28/07/2016, 07:55
  5. Soberanía en estado puro

    Por Guillermo Domaniczky

    Fue uno de los tantos abusos durante la dictadura stronista. Chiquilines que llegaban principalmente del interior del país para cumplir con el Servicio Militar Obligatorio. Muchos de ellos ni siquiera con la edad mínima para hacerlo, pero terminaban siendo arreados al cuartel para “hacerse hombres”.

    En la práctica muchos de ellos terminaban cumpliendo las funciones de personal doméstico de los jerarcas militares, quienes los utilizaban como mano de obra gratuita en sus casas, prestando servicios como jardineros, pintores, limpiadores y choferes.

    Cuenta la leyenda urbana que también algunos de estos chiquilines descubrieron la explosión de su pubertad y adolescencia en estas casas, ayudando a que las desatendidas esposas de varios jerarcas no sintieran los efectos de la soledad del abandono de sus ocupados consortes. Pero esa ya es otra historia, aunque no deja de causar una sensación de dulce justicia, la imagen de una robusta cornamenta, como producto directo de la miserable explotación.

    Lo que no se puede refutar es que estos conscriptos lejos de adiestrarse para servir a la patria en la milicia terminaban obedeciendo órdenes domésticas de los miembros de esas familias.

    La imagen de esta distorsión en las funciones de un militar volvió a nuestra mente en estos días, más de 27 años después de la caída del dictador, al certificar que funcionarios militares tenían que prestar servicios a personas particulares en una fundación, una ONG instalada dentro del predio militar, que usufructuaba recursos de la milicia, como vehículos y personal castrense.

    El detalle es que la fundación está presidida por Lucía Duarte, esposa del actual comandante de las Fuerzas Militares, quien además ya soporta una investigación fiscal por sospechas de que estaba cobrando su sueldo como funcionaria pública, sin desempeñar funciones, un vulgar caso de planillerismo.

    La denuncia, documentada por este diario, llevó a que el ministro de Defensa Nacional tomara la decisión de desalojar a la Fundación Nuestra Señora de la Asunción del predio de las Fuerzas Armadas.

    Pero también hay otras fundaciones que hacen lo mismo, vinculadas a otras armas y unidades militares, una distorsión en la que se entremezcla todo de manera absolutamente informal. Habrá que ver qué decisión toman con ellas.

    Lo estábamos comentando en la radio esta semana, cuando nos enteramos de otro caso aberrante en el que el principio de soberanía queda directamente bajo la alfombra.

    Indagando sobre el soborno que dijo haber pagado a policías el confeso traficante Pérez Corradi, quisimos saber más sobre la división Antimafia, señalada por el traficante como la unidad más corrupta en Ciudad del Este.

    La jefa de relaciones públicas de la policía, comisaria Elisa Ledesma, nos negó la existencia de esta división, pero nuestro periodista Iván Leguizamón se encargó de desmentirla minutos más tarde aportando información clave.

    La división Antimafia de CDE es en realidad una oficina interna que depende del departamento de Inteligencia de la policía.

    El dato verdaderamente alarmante es que esta estratégica división es financiada por el Gobierno de Taiwán, que solventa la oficina, varias operaciones y hasta un sobresueldo para los policías vinculados a ella.

    De hecho, el oficial Derlis Mallorquín, indiciado por el traficante como el nexo para el cobro de la extorsión, era anteriormente miembro de seguridad de la embajada taiwanesa en Asunción, y desde allí fue a Ciudad del Este a prestar servicios en esta división.

    Depender de un gobierno extranjero para financiar actividades y que este gobierno acceda a información confidencial no es precisamente el ideal de soberanía y dignidad.

    Militares subordinados a ONGs y policías dependiendo de gobiernos extranjeros, muestras de cómo los actores políticos han degradado históricamente la dignidad de nuestras fuerzas públicas.

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    Publicado por jotaefeb | 10/07/2016, 08:09
  6. La seguridad nacional
    08 Jul 2016

    Por Antonio López

    Por estos días se habla nuevamente de corrupción en el seno de las Fuerzas Militares (FFMM), específicamente en el ámbito de la Comandancia de la fuerza castrense, y se apunta entre otros a la esposa de quien ocupa la máxima jerarquía en la institución uniformada y también a éste.

    El general Luis Garcete y su esposa Lucía Duarte de Garcete están en la mira de la Fiscalía de Delitos Económicos por un hecho de presunto cobro indebido de honorarios y lesión de confianza.

    Y es aquí donde uno se pone a meditar y ver que este nuevo hecho que está involucrando al “capo” máximo de las FFMM no deja de ser uno más en la larga lista de casos poco transparentes que se vienen sucediendo desde hace largas décadas en esta institución.

    El largo historial de corrupción dentro de las Fuerzas Militares incluye muchos hechos como el denunciado contra el general Garcete, quien estaría, de acuerdo a la denuncia, supuestamente utilizando recursos humanos de las Fuerzas Armadas (FFAA) en quehaceres de tipo particular y no de las funciones asignadas en el ámbito castrense.

    La denuncia también agrega que funcionarios que están a cargo del jefe militar, presuntamente, se desempeñaban como choferes de la esposa e hijos del general, además de realizar trabajos de tipo doméstico para la familia de Garcete.

    Pero para remitirnos a casos más cercanos, se puede mencionar que las sospechas sobre las Fuerzas Militares también incluye en la manejo supuestamente irregular de presupuestos destinados a las Fuerzas de Tarea Conjunta, que opera en el norte del país, en el marco de la lucha contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

    La movilización militar (y policial) en esa zona del país ya tiene larga data, sin embargo los resultados fueron absolutamente negativos, pero el presupuesto asignado para dicha tarea es de una muy alta cifra.

    No se puede dejar de mencionar que son hechos concretos dentro del ámbito militar el uso y abuso de recursos del Estado; hechos que nunca se “pudieron” parar, o quizás “el poder militar” tiene mucho más “peso” que los que deben tener quienes ejercen la conducción del país.

    Tampoco hay que dejar de mencionar que lo que ocurre dentro del ámbito castrense es muy similar a casos que se producen dentro de la Policía Nacional, ya que no se puede olvidar que esta última institución también en los últimos tiempos viene arrastrando sobre sus hombros hechos poco claros que no permiten que la ciudadanía logre tener en ellos la confianza que se presume debe tener.

    Y duele que las FFMM y la Policía Nacional –dos instituciones que por la Constitución están destinadas a resguardar la seguridad tanto del país como de la ciudadanía– tengan la marca negra de la corrupción.

    Es cierto, lamentablemente no se puede prescindir de la Policía Nacional y algunos dicen que tampoco de los militares, pero sí hay que hacer un profundo y serio planteamiento sobre el rol que están jugando en estos momentos y ver de qué manera se puede lograr reencaminar sus tareas hacia lo que establece la Carta Magna.

    No querer ver o no poner la debida atención hacia estas dos instituciones puede resultar contraproducente para las autoridades nacionales y para el país.

    No combatir en forma debida los hechos de corrupción que se detectan tanto dentro de las FFAA como la Policía Nacional podría constituirse en un error muy grave, puesto que dejar que los casos poco claros sean las constantes en estos ámbitos, podrían tener consecuencias casi funestas.

    Las investigaciones que se den en las instituciones uniformadas van a ser siempre saludables, para la institución misma y para la ciudadanía, por lo que desde el más alto nivel del país se debe alentar a eso; evitar que los hechos de corrupción terminen corrompiendo definitivamente a la seguridad nacional.

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    Publicado por jotaefeb | 08/07/2016, 05:48

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JUSTICIA A LA MEDIDA

El TSJE tuvo que  fallar en un caso, en el que una persona le solicitaba que dijera si era legal o no la candidatura de Peña por uno de los movimientos colorados, ciertamente Peña  sigue siendo afiliado al PLRA, y aún que se afilió, de manera forzada el 31 de octubre del año pasado, no había cumplido aún el año de permanencia como colorado, ni tampoco había renunciado a su afiliación de liberal. El juez saca una resolución kafkiana, dice a los efectos legales por una ley del año 1996, una persona no puede tener 2 afiliaciones simultáneas, pero aquí está lo kafkiano: “para los efectos legales valdrá la última”, dice en su fallo dado conocer, con ese criterio es más o menos lo siguiente: “la bigamia está prohibida en el Paraguay pero para los efectos legales valdrá el último de los matrimonios”. Evidentemente sí a los efectos legales se prohíbe una cosa determinada, a los efectos legales lo único que puede hacerse, es acatar lo que manda la norma y no inventar una ficción jurídica, por la cual una persona con una doble afiliación puede continuar un cargo determinado o puede aspirar a una representación por un partido político.

Todo mal, una justicia cada vez más entregada al poder político, a la que teme mucho menos en su condición de tal, la justicia a los políticos, y este fallo que lógicamente se escribe en un capítulo kafkiano de la historia política y jurídica paraguaya.

BFB

JUSTICIA A LA MEDIDA II

Ahi una resolución también, de la Corte Suprema de Justicia que dio al grupo de prensa de Cartes, para que puedan dar la boca de urna en el transcurso de los comicios del próximo día domingo, esto es una antesala a un caos, si anteriormente se había establecido que la boca de urna, solo podía darse solo a 60 minutos después de haber concluido el acto comicial, ahora vamos a tener una guerra de bocas de urnas el próximo domingo. Cada uno de los sectores de medios estará diciendo quién va adelante, y que estará buscando finalmente con eso manipular la voluntad de los electores que aún no se han decidido porque candidatura abrazarse en ese momento, ciertamente la Corte no ayudó para nada a la pacificación de los espíritus y al cumplimiento de las normas, si la norma dice que no se puede hacer algo por una situación determinada, que es la de buscar la tranquilidad antes de unos comicios y durante los comicios, en el caso de las boca de urnas, esta resolución de la Corte, lo único que augura es mayor conflictividad, y porqué no lamentandonos posteriormente hechos de violencia.

BFB

PARAGUAY TUTELADO

Una cuestión importante del ámbito de la relación internacional, la cancillería paraguaya a través de su vicecanciller Gonzalez, llamó la atención a Hugo Rodríguez, representante de la embajada de los EE.UU., que un twitter, auguro que unas elecciones sean llevadas con transparencia y justicia el proximo dia domingo y al mismo tiempo estuvo en favor de la homilía del Mon. Ricardo Valenzuela, eso hizo que el gobierno paraguayo le llamara la atencion al representante diplomático y le dijera que se está involucrando en cuestiones internas del país. Muchas de las cuestiones internas del país no podrían haber sido resueltas solo por nosotros, o a través de nuestras instituciones, en mucho de los casos, esto que alguno denominan “democracia tutelada” no se hubiera podido llevar adelante de la manera como se llevó, sin la abierta intromisión de poderes extraños al país, que han tenido que poner en el cauce, la locomotora de la democracia en el sitio correcto, el Paraguay todavía lamentablemente con las instituciones que tiene, con la manera en que los poderes del estado administran la cosa pública, la forma irrespetuosa del trato a la Constitución y a las normas, no permiten de que nosotros nos valgamos por nosotros mismos para administrarnos. El dia que los paraguayos tengamos una Justicia confiable y seria, un poder Legislativo ampliamente consolidado, en términos de representación popular, y un poder Ejecutivo que tema y respete a la Constitución, en ese momento, cualquier intromisión en asuntos internos, tendria que llamarnos la atención, el escándalo mayor de la política paraguaya es la manera en que hemos construido nuestras instituciones y el escaso respeto que tenemos a las normas legales.

BFB

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