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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Ciudades fronterizas: Entre crisis económica e inseguridad

A la fuerte crisis que ya venían sintiendo Ciudad de Este y Salto del Guairá debido a la crisis que enfrenta el Brasil, ahora se agrega la inseguridad en Pedro Juan Caballero debido a varios asesinatos vinculados al tráfico de drogas. Esta situación agrega una complejidad más a las necesarias transformaciones de las ciudades fronterizas, que ya venían requiriendo una reconversión económica para dejar de depender de los vaivenes de la economía vecina. La inseguridad afecta al desempeño económico, más todavía si significa violencia extrema como la que se viene sucediendo. Es urgente un plan de desarrollo que incluya un fuerte componente de seguridad.

Si bien el caso de mayor trascendencia en las noticias siempre fue Ciudad del Este, no hay que olvidar a ciudades como Encarnación, Pedro Juan Caballero y Salto del Guairá, que suman una importante proporción de la población paraguaya y que también deben enfrentar la coyuntura económica de los vecinos y de los cambios en sus normativas y gobernantes.

Tanto Brasil como Argentina tienen economías fluctuantes y en constante movimiento. Frente a este contexto, también sus políticas son cambiantes, acordes con el dinamismo que exige el movimiento económico. La dinámica económica mundial y las condiciones internas en cada uno de estos países exigen a los gobiernos implementar cambios que afectan de manera directa a Paraguay.

Los recientes hechos de violencia en Pedro Juan Caballero agregan otro factor más de preocupación tanto para una buena convivencia social como para el desempeño económico. Aunque esta vez fue esta ciudad, Ciudad del Este o Salto del Guairá no están libres de riesgos y si no se implementan medidas preventivas la violencia puede trasladarse a lo largo de toda la frontera paraguaya.

Las políticas y los planes nacionales nunca han acompañado de manera explícita la problemática que enfrentan las ciudades fronterizas, lo que exige actualmente una rápida respuesta gubernamental. Es necesario diseñar e implementar planes de desarrollo regionales que consideren las potencialidades económicas de cada una de esas ciudades y sus respectivos distritos, así como los diferentes riesgos que enfrentan.

Las estrategias deben generar un entorno favorable a la inversión para la generación de empleos estables, seguros y bien remunerados, así como servicios de amplia cobertura y calidad. Estos distritos requieren una fuerte inversión en infraestructura vial, energética, social y en seguridad.

Dados los niveles de violencia vistos, es necesario incluir en los planes de desarrollo medidas urgentes y estructurales para enfrentar las causas y eliminarlas de raíz, antes que se agraven y se dispersen por el resto del país. En América Latina hay suficiente evidencia sobre la rápida expansión de la delincuencia organizada vinculada al tráfico de estupefacientes y armas si no se actúa de manera contundente. Esta es una tarea conjunta que debe enmarcarse en intervenciones estratégicas e integradas entre todas las instituciones públicas, tanto del Gobierno Central como de los gobiernos municipales y departamentales.

En estas ciudades se concentra una importante parte de la población paraguaya. Su buen desarrollo no solo impactará positivamente en sus respectivos distritos sino también en los distritos vecinos, ya que alrededor de esas grandes ciudades se están desarrollando otras muy importantes.

http://www.ultimahora.com/ciudades-fronterizas-crisis-economica-e-inseguridad-n1004862.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

11 comentarios en “Ciudades fronterizas: Entre crisis económica e inseguridad

  1. Transformación con participación ciudadana

    Encarnación vuelve a ser noticia una vez más en todos los medios de nuestro país, al concentrar una gran cantidad de turistas. La capital de Itapúa experimenta una verdadera revolución luego de las intervenciones que se realizaron con el aporte de la Entidad Binacional Yacyreta, que significaron la construcción y habilitación de la costanera y el atractivo de sus playas.
    Encarnación se convirtió así en el lugar privilegiado del verano en nuestro país. La iniciativa privada también contribuyó con la instalación de hoteles de primer nivel. Todas estas transformaciones significaron un gran empuje para la economía de la Perla del Sur.
    Los encarnacenos también se sumaron a la iniciativa, mediante la participación ciudadana, logrando una ciudad ordenada, limpia y atractiva. Es que todos los procesos de transformación si no van acompañados de la participación ciudadana van directo al fracaso. La experiencia de Atyrá sigue siendo un ejemplo para todo el país y el mundo, donde un intendente (Feliciano Martínez +) armado solamente de escobas, comenzó a barrer su cuadra y logró poner a su pequeño pueblo en el centro de atención, convirtiéndola en la ciudad más limpia del país.
    Nuestra región está experimentando un enorme proceso de transformación, que apunta también a atraer el turismo. Existen grandes proyectos y también la iniciativa privada se va sumando con importantes inversiones en infraestructura, instalación de corporaciones internacionales y de reconocidas cadenas hoteleras.
    En donde todavía estamos teniendo una grave falla es en el acompañamiento ciudadano para construcción de una ciudad limpia y ordenada. El problema radica simplemente en la falta de conciencia y eso se logra con campañas de educación y sobre todo con autoridades que promuevan la participación de todos los sectores.
    Nuestras calles y avenidas se llenan de basuras arrojadas por ciudadanos inconscientes. Los baldíos se convierten en vertederos clandestinos y las calles se tornan insoportables por la falta de cultura cívica y respeto de las normas de tránsito. Experiencias como la de Encarnación y Atyrá demuestran que cuando la ciudadanía colabora se pueden lograr transformaciones importantes. Autoridades y ciudadanos deberíamos aprender de estos compatriotas y procurar la construcción de una ciudad limpia y ordenada. Al final los beneficios son para todos.

    http://www.vanguardia.com.py/2017/01/17/transformacion-con-participacion-ciudadana/

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    Publicado por jotaefeb | 21 enero, 2017, 10:29 am
  2. Paraguayísimas leyes

    Por Juan Augusto Roa

    Se acostumbra decir que en nuestro país las únicas leyes que se cumplen a rajatabla son las del ñembotavy, del mbarete, del pokarê, de la gravedad y alguna que otra por el estilo. El resto, desde la Constitución Nacional para abajo, son “violables” prácticamente sin consecuencia. El “firmatón” por la reeleción es la mejor prueba.

    Otra cosa en la que somos especialmente habilidosos en nuestro país es en el “negocio” de “inventar un problema” para luego “vender la solución”. Esto se da hasta en la más remota y perdida oficina pública hasta en los grandes centros de decisión.

    El comentario viene a cuento de la oportuna aparición de “vendedores de soluciones” en las interminables filas de vehículos de turistas argentinos que todos los días se forman para regresar de Encarnación a Posadas. Los avivados de siempre, en complicidad con funcionarios corruptos, alimentan esa imagen de que somos un país de piratas, y daña terriblemente los grandes esfuerzos por crear un ambiente propicio para la venida de turistas a disfrutar de los atractivos que ofrece Encarnación.

    Muchos conductores, cansados de esperar, o acompañados de niños pequeños, acceden a la “oferta” de adelantar en forma indebida en la fila, a cambio de 200 a 500 pesos, dependiendo de la “cara del cliente”. Esto ocurre en una zona de control de la Policía Municipal de Tránsito de Encarnación y de efectivos de la Marina paraguaya.

    La solución del problema pasa por la voluntad política de los gobiernos de Paraguay y Argentina. Por una decisión de respetar elementales derechos de los ciudadanos de ambas orillas que por el motivo que fuere necesitan cruzar la frontera. Derechos que comprometen su condición de persona humana.

    La penosa situación que se vive diariamente en el puente internacional, que en lugar de unir separa a Encarnación y Posadas, hasta ahora tiene por respuesta las paraguayísimas leyes del ñembotavy, del mbarete y del pokarê.

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    Publicado por jotaefeb | 8 enero, 2017, 7:54 pm
  3. Doble discurso

    Por Juan Augusto Roa

    Los miles de seres humanos condenados a sufrir el calvario de cruzar el puente internacional San Roque González de Santa Cruz, que une las ciudades de Encarnación y Posadas, son víctimas del doble discurso y la hipocresía de mucha gente, desde las autoridades políticas hasta funcionarios de control de frontera, que obtienen pingües ganancias en todo este proceso.

    Solamente quien se ve obligado a permanecer tres horas en una fila de vehículos sobre el puente, bajo un calcinante sol puede entender lo duro, difícil y extenuante que resulta cruzar los tres kilómetros del puente. Entre quienes utilizan el puente hay personas con problemas de salud, adultos mayores, niños.

    Detrás de esta cotidiana violación a los derechos humanos de miles de personas, que propician las autoridades de ambos países, existen algunas cuestiones que nadie plantea sobre la mesa, como el contrabando hormiga que beneficia a funcionarios aduaneros de ambas orillas. Se establecen “rigurosos” controles aduaneros, pero el contrabando pasa de largo.

    No es casual que el control sea lento, burocrático y la infraestructura insuficiente. Un intento por aplicar un programa de control integrado, acordado en el marco del Mercosur, tanto migratorio como aduanero, fracasó porque ninguna de las partes está dispuesta a renunciar a su “parte” en la repartija de beneficios provenientes de la coima.

    Para nadie es un secreto que buena parte de los usuarios –tal vez la mayoría– son “paseros” que cruzan el puente varias veces al día, llevando y trayendo mercaderías. También lo saben las autoridades.

    Así como están las cosas, el problema del cruce del puente parece no tener solución. La gente va a seguir siendo atropellada en uno de sus elementales derechos que es la protección de su integridad y su dignidad. Se impone que la cuestión sea encarada con honestidad y sinceridad por quienes fueron electos para administrar las cuestiones públicas con diligencia y respeto a la condición humana de sus mandantes.

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 6:02 am
  4. Agilizar la relación entre Encarnación y Posadas

    A primeras horas de la mañana del domingo último, la cola formada por los buses y automóviles que aguardaban en Posadas cruzar el puente que la une con Encarnación llegaba a nada menos que tres kilómetros. Luego de una larga espera y de haber agotado los trámites ante las autoridades migratorias del país vecino, sus ocupantes tuvieron que someterse a los mismos controles en el lado paraguayo, ante las casillas de nuestra Dirección General de Migraciones (DGM). Recién tras horas de incomodidades, los pasajeros y automovilistas pudieron aprovechar las ventajas comerciales que les ofrecía la capital de Itapúa, tan atractivas que hasta recibe visitantes de ciudades alejadas de la frontera, muchos de los cuales vienen acompañados por sus hijos menores.

    A esta altura de los avances tecnológicos, constituye una vergonzosa aberración someter a viajeros que desean pasar de la orilla de un río a la otra a un doble procedimiento que entorpece innecesariamente la relación bilateral entre las dos ciudades.

    Entre ellas el tránsito debe ser tan fluido como el que existe entre Ciudad del Este y Foz de Yguazú, en beneficio de los turistas y el comercio de ambos lados de la frontera. Para eso, basta aplicar el convenio del Mercosur suscrito en noviembre de 2001 en Montevideo, que establece que Posadas será la cabecera única del control integrado del tránsito vecinal y turístico. No hay motivo para no dar cumplimiento a ese acuerdo tan razonable, que ya se está aplicando en el caso de los pasajeros del tren Encarnación-Posadas, que circula desde enero del año pasado y transporta un promedio de entre seis mil y siete mil pasajeros diarios. Inexplicablemente, no rige para quienes quieren cruzar la frontera en sus propios vehículos.

    No tiene ningún sentido que este irritante sistema se siga manteniendo. La duplicación del control genera costos adicionales a la DGM, que está destinando sus recursos humanos y materiales a un control del todo innecesario. Si de seguridad se trata y no se confía en que las autoridades argentinas impidan que algún prófugo ingrese en nuestro territorio, este podría recurrir simplemente al servicio ferroviario. Si bien la Policía Nacional tiene atribuciones para realizar su propio control dentro de nuestras fronteras, quedó demostrado en los últimos tiempos –con el descubrimiento en nuestro territorio de famosos prófugos argentinos y brasileños– que los delincuentes no precisan utilizar sus documentos originales ni los canales de tránsito habituales para eludir los controles fronterizos.

    Por otra parte, se plantea la cuestión más general de que las ciudades fronterizas constituyen de hecho, por sí mismas, un área económica de notable integración, que requiere solo las intervenciones estatales indispensables para prevenir el contrabando y las transferencias ilícitas de dinero. Las personas deben poder circular entre ellas con la mayor libertad posible. Si para pasar la avenida que divide a Pedro Juan Caballero de Ponta Porã, o viceversa, no hace falta realizar ningún trámite ante las autoridades de Migraciones de ninguno de los dos países, no tiene sentido que el tránsito vecinal y turístico entre Encarnación y Posadas sea tan entorpecido por la burocracia.

    La libre circulación de las personas tiene mucho que ver con el espíritu del Tratado del Mercosur. Los gobernadores de Itapúa y Misiones –Luis Gneiting y Hugo Passalacqua– deben instar a sus respectivos Gobiernos a que se levanten las trabas a la circulación entre ambas capitales regionales. En interés de su comunidad, también el intendente encarnaceno, Luis Yd, está moralmente obligado a reclamar al Poder Ejecutivo que dé cumplimiento al convenio del Mercosur antes mencionado.

    Por cierto, más que la falta de control, la corrupción y la ineficiencia de las fuerzas de seguridad son las que dan vía libre al tráfico de drogas y la circulación de delincuentes, a través, incluso, del puente San Roque González de Santa Cruz. De hecho, el doble control no rige para el crimen organizado, de modo que solo importuna a las personas decentes que quieren efectuar compras o simplemente pasear en una ciudad u otra.

    Los trámites burocráticos fronterizos van a contramano con la integración regional, y resultan aún más irracionales si contradicen un convenio internacional que busca flexibilizar el intercambio entre dos ciudades vecinas y hermanas. Se le debe poner fin a tan absurda situación.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/agilizar-la-relacion-entre-encarnacion-y-posadas-1549439.html

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 5:30 am
  5. Potencialidad

    Por Clide Noemí Martínez

    Pilar y varias ciudades del Ñeembucú, ubicadas en la zona ribereña, con amplia frontera con la Argentina, por la incapacidad de sus principales actores políticos y empresariales, pierden la magnífica oportunidad que le brinda una coyuntura favorable para el turismo de compras.

    Encarnación, guiada por líderes positivos, suma a las posibilidades que ya le dan su magnífica costanera y el puente San Roque González, un trabajo conjunto de todas sus autoridades para estimular la presencia de miles de visitantes.

    Pilar, en cambio, con autoridades que no son capaces de ponerse de acuerdo ni en las más terribles situaciones de emergencia, desaprovecha una brillante oportunidad de oxigenar su economía. Con un servicio de balsa, ruta pavimentada para llegar a destino y millones de potenciales clientes en las provincias del Chaco y Corrientes, los políticos que están en el mando de la zona siguen con su política de teléfonos cortados, que frena toda iniciativa para mejorar la deprimida economía local y regional.

    La misma escena se repite en casi todos los pueblos del Ñeembucú, siendo otro ejemplo palpable el de Paso de Patria, con todas las condiciones para el turismo de playa y la pesca, pero sin interés de autoridades departamentales y locales para promoverlos.

    Mientras en la otra orilla del Paraná, Paso de la Patria (Argentina) mueve millones de dólares mensuales con el turismo de playa, en Paso de Patria solo el ordeño de combustible sigue floreciente, generando riqueza para delincuentes y contaminando los valiosos cursos de agua del distrito.

    La excepción es Alberdi, ciudad del norte del departamento que recibe diariamente a miles de visitantes de Formosa y otras provincias del nordeste argentino que cruzan el río atraídos por la diferencia en los precios.

    Es hora de que las autoridades departamentales y locales hagan su parte, articulando alianzas con el sector privado que permitan aprovechar la potencialidad de la zona. Trabajando separados y a “cara de perro”, los administradores locales y departamentales lejos están de cumplir con la misión de ser promotores del bienestar de la población departamental. Deben abandonar su ridícula actitud y dejar de ser el lastre que posterga el anhelado desarrollo del sur.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:08 am
  6. Simple fachada

    Por José Miguel González

    Las oficinas de la Dirección Nacional de Migraciones de nuestro país, ubicadas en la cabecera del puente internacional Encarnación-Posadas, son una simple fachada. Les hace el juego a las autoridades argentinas, que pretenden a toda costa desalentar a que miles de sus connacionales vengan a Encarnación a realizar las compras de fin de año. Los exagerados controles en la otra orilla del Paraná también apuntan a desalentar el masivo éxodo de argentinos hacia la capital itapuense.

    Por otra parte, Migraciones está actuando en la ilegalidad. Incumple el acuerdo firmado en el marco del Mercosur, en noviembre de 2001, en el que se estableció que la ciudad de Posadas será cabecera única de Control Integrado de tránsito vecinal. Es decir, funcionarios de Migraciones de ambos países deben fiscalizar el paso de personas por el puente San Roque González, en Posadas. En Encarnación, como ocurre actualmente, está el control integrado de la Aduana paraguayo-Argentina.

    Los comerciantes encarnacenos cuestionan el cuello de botella que se forma en la oficina de Migraciones de nuestro país, de día, cuando más compradores vienen. Lo único que logra es frenar el flujo de visitantes. Por la noche-madrugada ya no hay control, el paso es libre.

    Es necesaria una estrategia que contemple la posibilidad de facilitar la entrada a los turistas al radio urbano de Encarnación a realizar sus compras, similar a lo que acontece en la frontera entre Puerto Iguazú, Argentina; Foz de Yguazú, Brasil, y Ciudad del Este, donde el pasajero cruza de una frontera a otra sin trámite alguno; solamente realizan el papeleo los que van a viajar fuera del radio urbano de cada ciudad.

    En la vecina Posadas, en tanto, los dueños de los locales comerciales exigen al gobierno de la vecina Provincia de Misiones que se establezca un límite en las compras en Encarnación o que se cobre un canon en el puente internacional para desmotivar el cruce de mercaderías. Lastimosamente, Migraciones les hace el juego.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:07 am
  7. Dios aprieta…

    Por Rosendo Duarte

    Como toda ciudad fronteriza dependiente del Brasil, la población saltoguaireña afronta la penuria más grande de su historia, por la crisis económica devenida de la escasa concurrencia de compradores.

    El fondo de la cuestión ya todos lo conocemos: crisis política y económica en el país “mais grande do mundo”.

    Después de llegar a récords de 10.000 a 15.000 vehículos que ingresaban diariamente al sector comercial (2007, 2008 y 2009), hoy no arriban 500 autos extranjeros al día a la ciudad.

    Estamos hablando de una caída del más del 90 por ciento en el comercio, único puntal de la economía local.

    No es la primera ni será la última crisis comercial de la frontera, pero esta última golpeó mucho más fuerte que las anteriores porque en los años previos, Salto del Guairá experimentó un crecimiento descomunal.

    De 11.400 habitantes registrados en el censo del 2002, en poco más de 5 años llegó a 60.000.

    Pero el crecimiento no solo fue demográfico. Las inversiones en infraestructura comercial superaron los 300 millones de dólares en ese mismo periodo, especialmente en la construcción de shoppings y galerías comerciales.

    La economía se fue a las nubes en menos de una década; por eso la caída fue mucho más dura y dolorosa esta vez.

    Pero ya no es hora de lamentos. La mitad de la gente que migró hasta los dos primeros años de esta década ya regresó a sus pagos y la gente que ya no se fue, ya queda.

    El polvo levantado por la violenta caída comercial se va extinguiendo y es hora de volver a tomar impulso.

    Como dice el gastado refrán “Dios aprieta pero no ahorca”. Si bien el sector privado está profundamente deprimido, al menos las arcas municipales están repletas de dinero. No tanto como producía el comercio, pero algo puede paliar.

    Gracias a la ley de resarcimiento por los desaparecidos saltos del Guairá, más los royalties y el Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide), la comuna local dispone de casi 10 millones de dólares anuales para invertir en infraestructura y dar mano de obra a la gente.

    Lamentablemente estos primeros seis meses de la nueva administración municipal fueron más de líos internos que de trabajo.

    Más vale que se pongan las pilas porque los saltoguaireños no están en condiciones de soportar la inutilidad de sus autoridades.

    Tímidamente también empiezan los intentos de atraer industrias. No es obviamente nada fácil, sabiendo que las desventajas son muchas para los inversionistas de ese ramo en una ciudad sin mano de obra calificada y de tierras supervaloradas.

    Pero también están los aspectos positivos.

    Salto es la única ciudad del Paraguay que tiene frontera común con dos poderosos Estados del Brasil (Paraná y Mato Grosso do Sul) y es el punto más cercano con los grandes centros comerciales e industriales del país vecino como Santa Catarina y San Pablo.

    Tenemos frontera seca y húmeda y además un puente sobre el Paraná que si bien no es nuestro, geográficamente está a un paso de la ciudad.

    Las autoridades, los terratenientes y los empresarios locales deben unir esfuerzos e inteligencia para atraer nuevas modalidades de inversión y consolidar un nuevo pilar económico en el menor tiempo posible.

    Así, cuando regresen los buenos tiempos del comercio se podrá disfrutar mejor y ya no será tan tenebroso pensar en la llegada de otra crisis, como cíclicamente ocurre.

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    Publicado por jotaefeb | 10 julio, 2016, 7:54 am
  8. Seguridad en la región fronteriza

    En los últimos días se ha registrado una ola de violentos asaltos en diferentes puntos del Alto Paraná. Locales comerciales y hasta un puesto de peaje fueron atacados por marginales armados. A esto se suman los asaltos de todos los días en las calles, a empresarios, trabajadores y estudiantes. La mayoría de ellos no son aclarados. Los delincuentes se pegan el lujo de operar a plena luz del día a la vista de todo el mundo, parar el tráfico y perpetrar sus robos, hechos que antes solo nuestra sociedad veía en las películas.
    De esta manera, la delincuencia va ganando terreno sembrando la inseguridad y el miedo en la sociedad ante la casi nula reacción de la Policía Nacional, sin patrulleras, sin combustibles y sin armas. En muchos casos, vecinos agrupados, peligrosamente hacen justicia por manos propias. Persiguen y detienen a los ladrones para recuperar sus pertenencias. Esto ocurre porque cuando piden auxilio a la Policía sencillamente no reciben una respuesta eficaz. Es una reacción más que preocupante la de tomar por manos propias la protección ante la delincuencia, que es exclusiva responsabilidad del Estado.
    El máximo responsable de la seguridad de esta zona del país es el jefe de Policía de Alto Paraná, Darío Aguayo, quien había sido condecorado por su gestión en la Junta Departamental, en abril pasado. Poco después también fue distinguido en el municipio de Yguazú. Afortunados los pobladores de Yguazú, ya que otros distritos como Minga Guazú, Ciudad del Este y Presidente Franco, por citar algunos no tienen el mismo concepto.
    Los asaltos de todos los días han motivado manifestaciones ciudadanas dejando en evidencia la escasa efectividad en el combate a la delincuencia, sobre todo en lo que se refiere a la parte de investigación y prevención. De lo contrario cómo se explica que un prófugo de la justicia argentina, Ibar Pérez Corradi, uno de los más buscado por Interpol, se haya paseado a sus anchas por varios años en esta zona del país sin siquiera llamar la atención de los uniformados. De que tenía protección o complicidad de la policía zonal es más que evidente, y eso lo debe saber el jefe de policía. Si lo sabía y no hizo nada es grave y si no lo sabía también es preocupante.
    En una región tan sensible para la delincuencia como la nuestra, la Policía debe redoblar esfuerzo para prevenir y demostrar alto nivel de profesionalismo. Es lo que la ciudadanía desde hace tiempo viene esperando de la institución policial. El caso de Pérez Corradi viene una vez más a echar una mancha negra sobre la institución responsable de la seguridad en la región.

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    Publicado por jotaefeb | 6 julio, 2016, 8:43 am
  9. Responsables de la violencia
    4 julio, 2016 24

    Una serie de hechos violentos, que afortunadamente no llegaron a mayores, se registraron el martes pasado frente a la Junta Municipal del Ciudad del Este, durante movilizaciones protagonizadas por seguidores de la intendenta Sandra McLeod de Zacarías y adherentes de los concejales opositores que solicitan la intervención de la municipalidad. Hubo agresiones verbales y físicas, algunos llegaron a los puños y otros a comportamientos absolutamente irracionales alentados por dirigentes acostumbrados a la prepotencia y a la violencia, sin que absolutamente nadie les ponga límites.
    Lamentablemente, quienes se hacen llamar dirigentes (opositores y oficialistas) alientan al descontrol, la provocación y la violencia. Desde nuestra perspectiva, sostenemos que todas las movilizaciones son válidas. La ciudad necesita expresarse, los ciudadanos deben salir a las calles a reclamar sus derechos, en el marco de la libertad de expresión, que garantiza la democracia. No obstante, las movilizaciones deben realizarse siempre en el marco del respeto a las personas y a las instituciones, y sobre todo a las normas de la convivencia. Sin embargo, muchos de estos dirigentes creen que pueden imponer la barbarie y el temor mediante amenazas y violencia. Para estos casos, la sociedad civilizada previó las normas y el Estado, que tiene el monopolio de la fuerza, tiene la potestad de actuar, poner orden y garantizar el funcionamiento de las instituciones.
    Lo que se vivió en dicha manifestación fue resultado de la más absoluta ineficiencia de la policía para garantizar el funcionamiento de las instituciones. Durante las movilizaciones del pasado martes hubo grescas, golpes y agresiones físicas, a la vista de las fuerzas del orden cuyos integrantes ni siquiera intentaron actuar para detener a los agresores, o por lo menos individualizarlos e identificarlos. Este desorden fue producto de la ineficiencia y la falta de previsión que permitieron que los manifestantes lleguen hasta las puertas de la sala de sesiones en la que estaban reunidos los concejales en plena sesión.
    Ante el conocimiento de la existencia de dos grupos antagónicos se hubiera previsto la ubicación de los mismos a una distancia prudencial de manera a evitar hechos violentos. Ante la evidencia del inminente choque de dos fuerzas antagónicas corremos el riesgo de que se llegue a una colisión que dispare un pico de violencia sin precedentes. El curso que sigan ambas corrientes, y las consecuencias de sus luchas, dependerá de la prudencia y la racionalidad, que impongan los dirigentes políticos, quienes al final son los únicos responsables ante la sociedad de a dónde vaya a parar esta confrontación. Esperamos todos que se resuelvan las cosas de manera racional y que esto al final redunde en beneficio de la ciudadanía en general.
    Que las movilizaciones se desarrollen en el marco de la normalidad y el respeto a las normas y las leyes dependerá de la acción de la policía, para hacer que se respete a las instituciones y las normas de convivencia civilizada.

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    Publicado por jotaefeb | 5 julio, 2016, 3:54 pm
  10. Agresiones

    Los últimos episodios violentos contra periodistas dejaron a la luz pública que fácilmente se puede atropellar la libertad de expresión, uno de los pilares fundamentales de la democracia. La agresión física que sufrió el director del diario Vanguardia, Nelson Zapata, de Ciudad del Este, y los reporteros que fueron golpeados por fusileros de la FOPE durante la cobertura de la audiencia del delincuente argentino Ibar Pérez Corradi son pruebas irrefutables de la prepotencia y autoritarismo que persisten, pese a las garantías constitucionales.
    Ni manifestantes, ni policías ni otros estamentos del poder tienen el derecho de atacar y mucho menos atropellar la integridad de las personas que tienen la misión de informar sobre acontecimientos de interés público.

    En esta transición hacia la democracia, la violencia contra periodistas se volvió reiterativo. Es clara señal de bolsones de autoritarismo y prueba del escaso nivel cívico y falta de racionalidad.

    En el caso de las turbas que siempre aparecen, son más graves aún porque fácilmente son manipulados por políticos oportunistas.

    Con relación a los agentes del orden, no cabe el descontrol, porque significa que no están preparados para administrar conflictos, aguantar presiones y manejar la situación con serenidad.

    No es la primera vez, y quizás no será la última, que guardias con la mente caliente quieran utilizar la fuerza, incluso desenfundar armas de gruesos calibres para intimidar.

    En todos los países civilizados la libertad de prensa es respetada. Significa que existe una conciencia cívica de que los comunicadores tienen la noble misión y la responsabilidad de informar a la opinión pública.

    Los periodistas son profesionales que manejan cámaras y grabadoras, escriben y transmiten los hechos. No existe la menor idea de violencia en el cumplimiento de sus tareas. De modo que agredirlos es atropellar un derecho constitucional de la opinión pública cual es la información.

    Por Rafael Marcial Montiel

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/agresiones-1495473.html

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    Publicado por jotaefeb | 5 julio, 2016, 3:54 pm
  11. Miedos del pasado

    La larga dictadura que soportamos como sociedad no solo nos dejó con su régimen un país tremendamente atrasado en muchos sentidos, sino que además nos marcó fuertemente en la forma en que miramos hacia adelante.

    Cuando en el año 1992 promulgamos la Constitución vigente, hicimos un gran esfuerzo por instaurar un conjunto de principios, reglas e instituciones democráticas que nos permitiera transitar ese camino al desarrollo en democracia.

    Y como naturalmente veníamos condicionados por todo lo vivido durante la dictadura que estaba aún fresca en la memoria colectiva, muchas de las reglas que instauramos en la Constitución estuvieron muy marcadas por ese miedo al pasado que no queríamos que vuelva de ninguna manera.

    Desde entonces, pero particularmente en la última década, nuestro país ha dado saltos significativos hacia el desarrollo, sobre todo si nos comparamos contra nosotros mismos en décadas anteriores.

    En la gran mayoría de los indicadores sociales y económicos hemos logrado importantes avances. Y en los últimos 10 años la coyuntura internacional fue tan favorable que tuvimos un viento a favor que facilitaba las cosas en muchos sentidos.

    Sin embargo, si las comparaciones las hacemos en el marco del concierto de naciones a nivel mundial, vemos una realidad que nos pone aún distantes en los propios indicadores.

    Pero más allá de las comparaciones, que son útiles para situarse en el contexto, lo real es que tenemos todavía enormes retrasos –particularmente en lo social e institucional– que finalmente limitan seriamente nuestra posibilidad de avanzar más rápido en la senda del desarrollo.

    La coyuntura internacional, por su parte, ha variado de manera sustancial y claramente los años excepcionales de los precios de los commodities por las nubes y las tasas de interés por el piso han terminado. Pues hoy las nuevas condiciones son mucho menos favorables y van a permanecer por un largo periodo, es decir serán de naturaleza permanente.

    En este marco de la nueva realidad, todos los análisis coinciden en que llegó el momento de encarar reformas más profundas si queremos seguir creciendo y progresando en el sentido más amplio.

    Ya no estarán las ganancias extraordinarias que hay que saber aprovecharlas, pero que muchas veces obvian la sensación de necesidad de hacer reformas o al menos lo postergan hacia adelante.

    Ciertamente es mucho más sencillo encarar importantes reformas cuando se tienen ciertas bases sólidas y en materia económica al menos. Es el caso de nuestro país.

    Sin embargo, de alguna manera creo que vuelve a nuestra conciencia colectiva esa sensación de miedo, en este caso de perder o volver atrás en muchos de los avances que hemos logrado.

    Esto se traduce básicamente en una suerte de movilidad en cámara lenta, solo pequeños ajustes a lo que ya tenemos, desconfianzas enormes hacia cualquier tipo de reforma importante y finalmente en un peligroso statu quo.

    Por supuesto que las desconfianzas se basan también en cuestiones reales. Esa es la terrible desgracia de la tan arraigada corrupción e impunidad en nuestro país. Hoy nos cuesta el triple confiar en que una determinada propuesta o proyecto realmente persiga el bien común y todo se vuelve complicado de implementar.

    El miedo ha cumplido una labor esencial en la evolución del ser humano, pues nos ha permitido estar alertas ante los peligros que amenazaban la supervivencia.

    Sin embargo, si dicho miedo nos termina paralizando estaremos lejos de alcanzar el desarrollo y mejorar verdaderamente la calidad de vida de la población.

    Debemos por lo tanto encontrar el sano equilibrio entre el estar atentos, pero no paralizados. Pero ante esa alternativa, tengo la sensación de que hoy los principales tomadores de decisión en nuestra sociedad siguen aún centrados en el retrovisor.

    Por Yan Speranza

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    Publicado por jotaefeb | 4 julio, 2016, 5:36 am

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