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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Criminales con licencia

En la víspera al Día del Padre Ulrico recorría el cañaveral que le permitió, gracias a su trabajo, criar a toda su familia. Junto a su esposa, su nieta de 3 años y su hijo de 30, Ulrico ya estaba por retornar a su casa cuando dos camionetas negras sin chapa ingresan a su propiedad. Asustado pensando que lo querían asaltar, Ulrico aceleró el vehículo y en ese momento cerca de 12 agentes de la Senad empezaron a disparar casi 30 balazos contra el vehículo del dueño de casa.

La bebé de 3 años que estaba en brazos de la abuela, recibió un balazo en la cabeza y quedó con muerte cerebral. Alessandro, el hijo de Ulrico, recibió 3 impactos de bala y se encuentra en grave estado. Cuando Ulrico bajó a pedir que paren, estos bestias de la Senad no contentos con casi matar a toda su familia le pegaron y maltrataron hasta que se dieron cuenta que no era a quien buscaban.

¿Podrían por un momento ponerse en el lugar de esta familia? ¿Se imaginan que sus hijos o nietos terminen así por la inoperancia de unos criminales? No se puede llamar ineptos a unos tarados y violadores de la ley como estos agentes de la Senad. Abusan del poder que les da el uniforme y se creen con derecho a balear a quien se cruce en su camino sin tener una mínima razón para hacerlo.

No nos pueden vender el cuento de “un error en el operativo” quienes en más de una ocasión balearon a personas que nada tenían que ver con el narcotráfico. ¿En qué se ampara la Senad para operar violando derechos fundamentales, baleando a gente inocente?

El Gobierno de Cartes tiene la urgente misión de frenar a estos bandidos que dan luz verde a narcos en zonas como Amambay y Canindeyu y mandarlos a la cárcel para que paguen por sus abusos. Aceptan de manera pasiva (para no decir cómplice) que los reyes del narcotráfico en América Latina planten bandera en nuestro país y disparan a inocentes como al hijo y a la pequeña nieta de Ulrico.

Ni un día más debe pasar sin que toda la cúpula de la Senad sea removida por su inoperancia y brutalidad.

Por Santiago González

http://www.extra.com.py/columnistas/criminales-con-licencia.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

31 comentarios en “Criminales con licencia

  1. Senad y Fiscalía

    Por Higinio Ruiz Díaz

    El grave error cometido por los agentes de la Secretaría Antidrogas (Senad) debe ser esclarecido y los responsables del suceso que acabó con la vida de la pequeña “Vivi” deben ser castigados con todo el peso de la ley. Sin embargo, el ritmo de la investigación que lleva a cabo la fiscala de la ciudad de Villeta, Mirtha Rivas, junto a sus colegas Carina Sánchez y Fabiola Molas, dejan mucho que desear y hasta levantan suspicacias por el grado de hermetismo con que se encara el tema.

    La fiscala Rivas se niega rotundamente a dar información a la prensa del avance de la investigación de este hecho que conmovió a nuestro país. Llama la atención la actitud que tomó.

    Lo ocurrido con la familia del empresario azucarero, Ulrico Zanotti Cavazzoni, fue error imperdonable y el peso de la ley debe caer sobre todos los responsables, tanto los agentes antidrogas, como del fiscal Carlos Alcaraz y sus asistentes, que ni siquiera fueron imputados.

    Alcaraz encabezó el fallido operativo del 18 de junio pasado, en donde mataron a la niña Vivian Paredes e hirieron de gravedad al tío, Alessandro Amadero Zanotti Cavazzoni. El empresario y su esposa Ana Franco se salvaron de milagro.

    Los agentes dispararon a matar y, según testimonios de las víctimas, en todo momento actuaron con mucha violencia. ¿Cómo podrían justificar el procedimiento cuando los ocupantes nunca dispararon y estaban en una camioneta?

    Haciendo un paralelismo, recordamos que en abril de este año se realizaron varios procedimientos en los que fueron decomisados más de 20.000 kilos en Villeta, pero no hubo un solo disparo. Es un punto más que llama la atención y mueve a reflexionar sobre la actuación en el caso de la familia Zanotti.

    Hay muchos puntos oscuros en el procedimiento y las mencionadas fiscalas tienen la gran responsabilidad de aclarar y devolver a la ciudadanía la confianza en sus representantes. Si no se sienten capaces de hacerlo, lo mínimo que pueden hacer es dar un paso al costado.

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    Publicado por jotaefeb | 17 julio, 2016, 6:24 am
  2. Irracional pedido de eliminar la Senad

    La manipulación de los temas sensibles para la sociedad, para intentar lograr réditos mediáticos y políticos, es moneda común en el actuar de algunos sectores políticos del Paraguay. No es extraño el actuar de referentes de todos los ámbitos utilizar la desgracia para satisfacer el afán de aparición, con discursos prefabricados, repetitivos y ahora ya predecibles.

    Entre los políticos siempre han aparecido personajes pintorescos que en su interés de tener prensa o buscar respaldo electoral plantearon ocurrencias que pasaban a ser ridiculizadas incluso por la gente, ante la falta de seriedad y la carencia de argumentos sólidos.
    Este tipo de ocurrencias se han dado en todas las instancias gubernamentales, incluso el propio Congreso Nacional, donde se supone debe regir la seriedad. Lo preocupante es cuando por el afán de figuración política se toman hechos dramáticos y dolorosos para poner en escena planteamientos que si bien podrían ser analizados detenidamente, la lógica responsable responde con la negación absoluta.
    Entre este tipo de casos se puede sumar la propuesta que se plantea en el ámbito parlamentario, el de eliminar la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), como consecuencia de lo que sucedió en el criminal operativo de los agentes de la institución en Nueva Italia que dejó lamentablemente enlutado al país con la muerte de una niña de tres años.
    Pensar en hacer desaparecer el organismo que, entre luces y sombras, se encarga de la lucha contra el narcotráfico en el país, siendo éste uno de los principales problemas que se tienen, no entra en el análisis razonable de la situación planteada con el episodio de Nueva Italia y de Pedro Juan Caballero, con el enfrentamiento entre narcotraficantes. El propio electo presidente del Congreso, Robert Acevedo, daba hace unos días datos realmente alarmantes de lo que sucede en la zona fronteriza con el tema drogas. Acevedo señaló a los medios que al menos el 50% de la población de Pedro Juan Caballero vive del narcotráfico, lo que en sí grafica la grave situación que se tiene.
    La Senad no es una institución perfecta y ha caído en gravísimos errores en los últimos tiempos por incapacidad o por falta de recursos. Pero pensar en cerrar sus puertas es un despropósito que se plantea aparentemente en el marco de una propuesta acelerada para lograr una compensación política y nada más.
    La institución ha demostrado que necesita de manera urgente una nueva conducción que le permita mejorar su actuación para cumplir acabadamente con su rol. Igualmente, es preciso que se establezcan mayores controles en la tarea que desarrollan, para que sus agentes no se sientan impunes en su actuar. En ese papel, el Congreso podría aportar bastante, como así también el Ministerio Público, instancia que más bien se ha convertido en aliado del organismo. Hacia ese camino se deberían centrar las discusiones sobre el estado actual de la Senad.
    El sentido común nos dice que si los impulsores logran la eliminación de la Senad, Paraguay podría perder fuentes de financiación y respaldo internacional para la lucha contra el narcotráfico. Y más que eso, se perderá la seriedad que se pretende mantener en esta tarea sin cuartel, que de hecho ya está golpeada por los últimos acontecimientos.
    Todos están de acuerdo, tanto autoridades gubernamentales, parlamentarios como la propia ciudadanía, en que el ente indefectiblemente debe entrar en una etapa de profundo análisis interior para detectar cuáles son los problemas que les hace llegar a actuaciones criminales como la de Nueva Italia.

    http://diariolajornada.com.py/v6/category/editorial/

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    Publicado por jotaefeb | 14 julio, 2016, 8:19 am
  3. Comenzamos mal

    Posteado por Edwin Britez el 23-06-2016

    “Vamos a buscar mejorar las regulaciones legales que fortalezcan la institución. Estoy asumiendo en un momento muy difícil, pero tenemos una visión institucional, tenemos el concepto que el error humano no puede minimizar ni enlodar el nombre de la institución”, manifestó el nuevo titular de la Senad, coronel Hugo Vera Quintana.

    De que necesita mejorar las regulaciones legales, es cierto. También que está asumiendo en un momento difícil. A partir de ahí, todo mal.

    “Tenemos una visión institucional, tenemos el concepto de que el error humano no puede minimizar ni enlodar el nombre de la institución”.

    Para el nuevo titular de Senad, el nombre de la institución es lo principal, el cual no se puede manchar, ni siquiera con la muerte, mejor dicho, con el asesinato de una criatura inocente. La idea fue reforzada inclusive con el pensamiento expuesto de esta manera: “el error humano no puede minimizar ni enlodar el nombre de la institución”.

    Tratemos de entender lo que quiso decir. Que el criminal procedimiento de la Senad con apoyo fiscal en una propiedad privada, cuyos dueños y tampoco sus inquilinos sabían nada, fue apenas un error humano, a pesar del asesinato de una niña y del maltrato físico al abuelo de la misma, al personal de la casa y de las heridas infrigidas al tío, sin entrar a considerar la serie de atropellos al ordenamiento jurídico de la República.

    El nuevo titular de la Senad, a quien escuché más ampliamente por radio, dijo que no quería minimizar el hecho ni inculpar a los responsables, pero lo sucedido no puede minimizar todos los logros de la Senad en materia de combate al narcotráfico. Esa es su visión institucional.

    Persiguieron la camioneta de quien arrienda la propiedad con cuatro personas a bordo, el vehículo acusa 19 impactos de bala (¿por error?), hirieron a una y mataron a otra (¿por error?), rompieron la boca a un menor de 13 años y maltrataron al personal (¿por error?). El nuevo titular de la Senad habrá leído por lo menos esta parte de la crónica de ABC.

    “En ese lapso, en la casa también cundió el miedo. En la puerta estacionó una de las camionetas de la Senad, de la cual descendieron varios agentes. Dentro del viejo caserón, en el baño y en el cuarto se escondieron despavoridos por los disparos el capataz, dos hijos suyos, su nuera y un amigo de la familia. Al hijo menor del capataz, un chico de 13 años, le rompieron la boca. A la nuera le pegaron en la cabeza. A todos los maltrataron y golpearon, mientras alguien gritaba: “¡No miren, no hablen!”. No se identificaron y estaban a cara descubierta, con armas largas.

    “¿Dónde está el tinglado, dónde está el cargamento?”, insistieron en vano. No había tinglado ni cargamento. “Ellos se equivocaron”, concluye ahora la mujer. La equivocación le costó la vida a una menor de 3 años, que fue auxiliada y llevada por los propios agentes hasta el hospital de Ñemby, para luego ser derivada al Hospital de Trauma, donde luchó por su vida durante dos días hasta que murió. La equivocación causó que Alessandro esté ahora en el hospital, gravemente herido por tres disparos de las armas de los agentes. (ABC Color, 21 de junio/16).

    Ahora me entra la duda de si el coronel Hugo Vera Quintana viene a cuidar la imagen de la Senad como institución encargada de implementar efectivamente el terrorismo de Estado o a cuidar que las personas de este país sean perjudicadas por el narcotráfico. Por las dudas, sigamos cuidándonos de los gatillos fáciles de la Senad porque nuestras vidas valen muy poco frente a la sagrada misión que tienen de proteger el nombre de la institución.

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    Publicado por jotaefeb | 6 julio, 2016, 5:40 am
  4. La parafina y los fantasmas
    2 julio, 2016
    Por Jorge Paredes

    “Acá hay gato encerrado” es la frase más común que se utiliza cuando algo no queda bien claro. En este punto, quiero referirme al error de procedimiento de la Senad que terminó en la muerte de una niña de 3 años. En tal sentido, es importante no perder de vista la investigación que está realizando la Fiscalía para determinar la responsabilidad en ese operativo criminal. Sin embargo, apenas iniciada la etapa investigativa ya se vio que la cancha será embarrada.

    La prueba de parafina a las que fueron sometidos los agentes, para conocer quiénes dispararon las armas, llamativamente resultó negativa. Es decir, a priori con este resultado ninguno de los antidrogas procesados dispararon arma de fuego. Entonces, ¿lo hicieron los fantasmas?

    Es importante señalar que la prueba de nitritos y nitratos no es la más contundente a la hora de valorar las pruebas y tampoco se trata de la única y definitiva. Luego le sigue la prueba balística, para conocer las armas de donde salieron los proyectiles y, especialmente, las balas que terminaron con la vida de la niña de 3 años.

    Además, hay que señalar que existen otros medios de pruebas que seguramente la Fiscalía va a utilizar dentro de su investigación para llegar a la culpabilidad de los que cometieron el fallido operativo y que terminó con la vida de una pequeña y también dejó herido a otro familiar. No solo la familia Zanotti Cavazzoni sino toda la ciudadanía espera que los responsables de este criminal error puedan pagar ante la justicia su culpabilidad.

    Igualmente, sería interesante que el Ministerio Público también revele cómo hicieron estos sindicados antidrogas para borrar toda prueba incriminativa de sus manos. En realidad, son expertos y pudieron recurrir a elementos para dar negativo en la prueba de parafina.

    A pesar de que Cartes ahora ya reglamentó que los agentes antidrogas no utilicen más armas de fuego de grueso calibre en sus operativos, de la mente ya no se borrará que una inocente vida haya pagado la equivocación criminal cometida el pasado 18 de junio en Nueva Italia.

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    Publicado por jotaefeb | 2 julio, 2016, 7:20 am
  5. Seguridad que da miedo
    30 junio, 2016
    Por Mariano Nin

    Primero fueron nueve agentes de la SENAD. En un operativo fallido, o quién sabe con qué intenciones, mataban a una nena y herían a un chico tras atacar a balazos la camioneta en la que se desplazaba una familia en Nueva Italia.

    Unos días después, cuatro policías de Investigación de Delitos del Alto Paraná, irrumpían en una fiesta de San Juan, sí, de San Juan, a balazos aterrorizando a familias enteras que compartían la celebración en Minga Porã. ¿Podés imaginarte a la policía disparando en una fiesta de San Juan? Eso sucedió.

    Las imágenes que trasmitía la RPC eran contundentes y dejaban a más de uno con el corazón en la boca. La excusa inmediata era que buscaban a un peligroso delincuente, pero muchos de los presentes aseguran que los agentes estaban borrachos. Lo cierto es que nuevamente entraron a balazos, sin orden judicial ni haber informado a la fiscalía, dejando al descubierto que la fuerza del orden es un desorden.

    Pero mientras muchos policías andan por la vida a lo gánster, otros hacen su agosto sin disparar un tiro. Y es que en estos días también se publicaba que Ibar Pérez Corradi, un conocido narcotraficante argentino, había sido detenido en Paraguay ya con anterioridad, pero liberado, según algunas fuentes, pagando grandes sumas de dinero a policías de INTERPOL. Incluso aseguran que el pasaporte que tenía cuando fue detenido en una segunda oportunidad, fue un “regalo” de los uniformados corruptos al “empresario.”

    En la calle, en tanto, estudiantes y mujeres que transitan solas deben sortear el peligro que representan los “motochorros” que asolan las calles a plena luz y bajo las sombras de la noche. Edelio sigue secuestrado y el EPP atacando. La mafia matando en Pedro Juan y la policía… buscando túneles. Hay que estar prevenidos, diría un amigo, no sea que se roben la plata que nos da de comer.

    La inseguridad es quizá la sensación más elocuente de que todo anda mal… ¿todo? Todo. Menos la percepción de nuestras autoridades.

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    Publicado por jotaefeb | 30 junio, 2016, 8:44 am
  6. Vivir de rodillas o morir de pie con los pantalones puestos
    27 junio, 2016
    Por: Abog. Jorge Rubén Vasconcellos
    Resulta difícil una evaluación objetiva y desapasionada de la labor de la prensa en materia de informaciones policiales y judiciales, ya que por un lado, se han registrado (y se siguen registrando) excesos, que se traducen en la transgresión de normas que regulan el modo de transmitir la información periodística, cuando afecta la vigencia e integridad de derechos y garantías esenciales y básicos, inherentes al ser humano.

    En muchos de los casos – quizás en la mayoría – no se cumple con cuanto establece el Art. 22 de la Constitución Nacional que dice: “…La publicación sobre procesos judiciales en curso debe realizarse sin prejuzgamiento. El procesado no deberá ser presentado como culpable antes de la sentencia ejecutoria…”.

    Pero debemos reconocer, que en muchas oportunidades, gracias a que la prensa ha forzado la interpretación de esta norma, la sociedad ha tomado intervención directa en ciertos casos, generando presión eficiente, para impedir impunidades o evitar injusticias.

    Es lamentable que tengamos la necesidad de recurrir a los medios de prensa, y a la presión social para procurar que la administración de justicia haga más o menos bien sus delicadas tareas, pero, si ese es el precio que debemos pagar para lograrlo, nada habrá de reprochable, porque – como decía el jurista y filósofo inglés Jeremías Bentham, hace cerca de 200 años – la publicidad, para los jueces “…es necesaria como freno en el ejercicio de un poder del que es tan fácil abusar…”.

    En puridad, los jueces son seres humanos como cualquiera de nosotros, con virtudes y defectos, fortalezas y flaquezas, en consecuencia, pasibles de presiones e injerencias en el desempeño de sus funciones, aunque se supone que el juez debe superar sus defectos y sobreponerse a sus flaquezas.

    En nuestro país, se ha pretendido establecer un sistema de selección y nombramiento que garantice la calidad técnica y la formación académica de jueces y fiscales, para lo cual, la Constitución del ´92 creó el Consejo de la Magistratura.

    La nueva institución adoptó el concurso de méritos como instrumento, asignando calificaciones previamente establecidas a los postulantes a ocupar los cargos de jueces y fiscales, olvidando que la calificación profesional, no es más que una parte de los requisitos que deben cumplir los aspirantes a tan delicadas funciones, pero se olvidaron que tan (o más importante) es la aptitud, entendida como “…Capacidad para operar competentemente en una determinada actividad…” (Diccionario de la Lengua Española).

    La capacidad requerida para ejercer competentemente la actividad judicial, se encuentra determinada por las cualidades personales, más allá de las profesionales, por las condiciones éticas y morales que determinan el carácter, que escapa a una evaluación que se limita a la simple competencia en la que triunfa quien tiene mayor número de diplomas, certificados o constancias de participación en cursos, congresos o seminarios.

    Los resultados de las selecciones y nombramientos producidos durante los veinte años transcurridos desde que se adoptara este sistema, evidencian su fracaso, fruto del error conceptual y la ausencia de criterios claros sobre las necesidades y el modo correcto de construir una Administración de Justicia “competente”.

    El sistema de concursos adoptado ha convertido, desde el principio, al Consejo de la Magistratura en una oficina de empleos gerenciada por operadores políticos, que permitió que accedan a la Magistratura a muchos sin capacidades o condiciones para alcanzar niveles aceptables de éxito profesional.

    Lógico es que aquellos que han logrado destacarse en el ejercicio privado de la profesión no tendrán ningún interés en someterse a las exigencias de un procedimiento dominado por factores políticos, infectado por intereses particulares, controlado por amigos, correligionarios, confesiones religiosas o sociedades secretas.

    Lógico es que aquellos no tendrán interés en los salarios o privilegios, al precio de hipotecar su independencia, sus principios, sus criterios.

    La dignidad del cargo, ha sido sustituida por una burocracia que exige a los magistrados a ser funcionales a intereses extraños a la recta administración de justicia, y permeables a ilegitimas presiones.

    La publicidad del homicidio de la niña Vivian Paredes Zanotti Cavazzoni, hace unos días, ha permitido sacar a luz y poner en evidencia la calidad humana de nuestros jueces y fiscales, quienes, sin importarle en lo más mínimo que, ni la Constitución Nacional y las Leyes faculten a la Senad a hacer uso de la fuerza pública, a realizar allanamientos, ni a practicar detenciones, han autorizado y convalidado estas irregularidades.

    Los fiscales se han sometido a exigencias ilegales adornadas por vistosos uniformes de combate, y los jueces concurrieron prestos a brindar un manto de legalidad formal, violando el ordenamiento legal de la República, como lo hacen cotidianamente, cuando disponen allanamientos sin fundamento, ordenan detenciones arbitrarias o toleran barreras policiales ilegales.

    De la muerte de la niña Vivian Paredes Zanotti Cavazzoni, no son responsables – únicamente – los que jalaron del gatillo, sino de quienes autorizaron la realización del procedimiento, en violación a las leyes. De quienes pusieron armas del Estado en manos de una fuerza que opera a espaldas de la ley; de quienes otorgan allanamientos y ordenan detenciones solo porque el Ministerio Público lo requiere. Responsables de esta muerte, y de muchas otras, son los que por el solo afán de conservar el sueldo, han optado por vivir de rodillas, antes que morir de pie, y con los pantalones puestos.

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    Publicado por jotaefeb | 29 junio, 2016, 7:38 am
  7. Los improvisados del Paraguay

    Por Caio Scavone

    Ante un acontecimiento ocurrido en estos días y en el que unos antivalores, que se creen profesionales de la seguridad nacional, balearon inútil y desatinadamente a los miembros de una familia para matar a una inocente niña de 3 años y herir al tío, nos queda la duda sobre qué prototipo de profesionales se forman en el Paraguay para contratarlos como tales.

    Es costumbre criolla ubicar a una persona al frente de una institución estatal de acuerdo al accionar momentáneo que exhibe. Posteriormente es revisado su currículo para ver si llena los requisitos para ocupar el cargo. Por supuesto que una buena dosis de la política partidaria miserable debe ser altamente necesaria para que se concrete su nombramiento. Y así se contrata normalmente a cualquier anormal en este país. Se estima que el funcionario concuerde políticamente, por lo menos de boca para fuera haciendo hurras con pañuelo al cuello, y que no ocurra que estemos metiendo al enemigo en nuestro chiquero y realice un excelente trabajo para desprestigiar a su jefe, desacreditar a sus compañeros y menoscabar al partido político de turno.

    ¿Qué categoría de profesionales se forma en este país? La incapacidad, la mediocridad y la chambonada se enseñorean en un tendal de universidades privadas y nacionales sin vestigios de acreditación para que desde sus establos se regalen títulos.

    Muchos parlamentarios extienden el brazo, no para pedir la palabra sino para dar el voto hacia alguna ponencia que debe canjearse después por el contenido de algún maletín. Y cualquier nombrado solo tiene el ganado título de un feroz improvisado para llenarse la mochila y poder soportar cualquier época de sequía que alguna vez se va a presentar. Muy poca gente con algún cargo público salió como entró, con una mano atrás y la otra para tratar de detener a algún bus que lo traslade a su lugar de trabajo.

    Desde DD.TT. de fútbol a varios ministros son ubicados de manera improvisada y, sin tener la más pálida idea, hablan como si fueran especialistas de los temas que deben dominar y con eso las promesas de una buena gestión colisionan con la realidad. Desde el “les estamos pisando los talones” y “les traeremos del jopo a los del EPP” han pasado años y solo quedan “investigaciones” atropelladas y enriquecimientos vertiginosos que vuelan a costa de costosos e inservibles helicópteros.

    Cómo es posible que la gente inexperta e improvisada, que tanto daño hizo al país, quiera regresar. Algunos expresidentes del país recién ahora hablan y saben del cómo dirigir una nación. Japoína los karaichokuéra.

    Y el mal nunca viene solo –he’i la iju’áire osêva’ekue jati’i–, pues a la alta incapacidad de gestión y la baja profesionalidad que a muchos funcionarios les adornan, solo les mueve el cometido de llenarse con el dinero fácil hasta conseguir el empacho financiero. Hay familias enteras que le succionan al Estado y el ulceroso nepotismo solo causa llagas al pueblo paraguayo. Un miembro de la Corte podría explicarnos mejor. Y hablando de la panzada judicial, existen jueces y fiscales improvisados que en vez de llenar las expectativas solo se llenan de elaboradas coimas empalagosas.

    Lo mismo ocurre con policías que entregan documentos identificadores a malandros que llegan y salen del país y hasta “registran” huellas dactilares de los que ni dedos tienen. En una región sanitaria un director simulaba serlo con solo tener el título de improvisado.

    Los improvisados de la Senad confundieron un camión por una camioneta y una plantación de caña de azúcar como marihuana y aunque en la Argentina hayan tirado los dólares en bolsas, nos queda el consuelo de ser más tontos e improvisados…

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    Publicado por jotaefeb | 27 junio, 2016, 9:52 am
  8. La bala maldita en la cárcel de cristal
    27 Jun 2016

    Por Alex Noguera

    Desde que nació, con apenas 3 gramos, siempre fue especial. No era el gris del plomo, ni su fría esencia, sino algo más que no entendía, lo que hacía que todos se apartasen. Por eso decidió sobresalir y se esforzó. Más que los demás. Se inscribió en la academia de armas y recibió el título de “5,56 × 45 mm OTAN”. Ya era un verdadero cartucho de arma de fuego, pero no cualquiera, sino de esos que llegan muy lejos, a la guerra. Era efectivo en dispositivos elite, como en el AR15 o en el M16. Tantos ejercicios lo habían hecho engrosar y ahora pesaba nada menos que 4,1 gramos. Además, con la vaina alcanzaba una envidiable estatura de 57,40 mm y ya no era gris, sino que tenía el dorado característico de una bala encamisada de base troncocónica SS109.

    Esa tarde había un operativo y todos estaban nerviosos, menos nuestro cartucho porque era su oportunidad para demostrar de qué era capaz. Se formó apretujado dentro del cargador, estaba entrenado. Quizá por eso no gritó cuando comenzó la demencial fiesta de explosiones y sus compañeros salieron expulsados.

    Todo fue demasiado rápido. Apenas recordaba haber atravesado el cañón en enloquecidos giros. El golpe, el chasquido, la sangre y el silencio, todos fueron uno. Demasiado rápido. Y ahora estaba preso, encerrado en un frasco de vidrio como prueba de un crimen. Siempre fue especial. Ahora estaba deformado, pero conservaba esa fría esencia, como si estuviera maldito.

    Desde su prisión podía escuchar. Se nutría de información mediante esos seres con guardapolvos que siempre hacían estudios, recogían fragmentos o datos. Ellos a su vez prestaban atención al hombre que traía los diarios, o al que proveía los yuyos para el tereré.

    Así sospechó que, efectivamente, él estaba maldito. Hablaban de un operativo de la Senad, de la muerte de una niña de 3 años, de otros 9 que eran más despreciados que él mismo. Por lo menos a él en su celda de cristal nadie le molestaba; a los otros 9 malditos ni en las cárceles los aceptaban. Habían ido a declarar en J. Augusto Saldívar y de allí los habían trasladado al penal de Emboscada, pero no los aceptaron y debieron regresar al Departamento Judicial. Al día siguiente intentaron encerrarlos en Viñas Cué, pero el resultado fue el mismo.

    “En su soledad, como muchos, en la locura por mitigar el dolor, incluso la angustia de su accionar pasado, encontraba cierta paz culpando a los demás”.

    No sabe dónde puedan estar ahora porque desde hace días la conversación gira en torno a que el juez se lavó las manos, o a que el fiscal es el responsable de todas las actuaciones, cosas legales inentendibles para cualquier bala normal, pero nuestro atento cartucho se había convertido en un experto analista de la información, tejiendo susurros.

    Así supo que ahora los fiscales tenían miedo. Antes el promedio de solicitudes de allanamientos era de 2 o 3 por día, pero hacía una semana que nadie se atrevía a pedir uno. ¿Cómo se podría combatir el crimen con tanto miedo? ¿Cómo se había llegado a este punto? ¿Se habían excedido antes con la cantidad de pedido de órdenes? ¿Habían pisoteado o cumplido?

    Sabía del dolor extremo que esos hombres habían causado, de la muerte inocente, de la irresponsabilidad, pero él -se decía a sí mismo- no tenía la culpa. Eran esos que habían apretado el gatillo, o ese, porque uno solo había matado. Sí, había matado. Había robado una vida, había destruido algo irrepetible, había roto una familia. Ese hombre era el culpable, no él que estaba preso en ese frasco trasparente y tan frío como el metal.

    En su soledad, como muchos, en la locura por mitigar el dolor, incluso la angustia de su accionar pasado, encontraba cierta paz culpando a los demás, como si eso fuera suficiente para calmar su conciencia, esa conciencia presa en el vidrio aséptico del frasco que estaba condenada a escuchar lo que todos decían y que no podía gritar su inocencia porque nadie la oía o simplemente porque no podía. Era bala. Plomo. Vestida de smoking dorado, pero en el fondo era solo eso, plomo, como los 3 gramos cuando había nacido. Era su esencia, maldita desde su nacimiento.

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    Publicado por Anónimo | 27 junio, 2016, 5:46 am
  9. Locademia de antidrogas

    Por Arnaldo Alegre

    –Apá, ya sé qué lo que quiero ser…

    –Ya te dije que cebar tereré no es una profesión, aunque muchos hicieron carrera con eso…

    –Quiero ser agente especial de la Senad..

    –Especial ya sos mi hijo.

    –No, papá, en serio.

    –Yo te digo en serio también. Bueno, por qué querés irte a la Senad. Por la sed de justicia, para acabar con el crimen organizado, para destruir al submundo…

    –No. Jarýi es el uniforme… Y te dan MP5.

    –Para escuchar música pio.

    –No ese es MP3. El MP5 es un subfusil para comandos.

    –Pero vos ni Call of Duty sabés jugar. Y el único comando que conocés es el del Play. Lo máximo que usaste es una hondita y casi le sacaste el ojo a tu hermana.

    –No seas negativo, apá. Vos no incentivás mi crecimiento personal.

    –El único crecimiento que te veo es de tu panza, pendejo.

    –Ndera na…

    –Por qué no estudiás para aprender a cocinar o qué. Apenas son dos años. Hay gente que llegó a senador por saber hacer asado. Y vos, máximo vas a causar una gastroenteritis masiva. O conductor de programas de TV. También de ahí saltaron al Congreso. Aparte en ambos casos solamente vas a poner en riesgo el idioma.

    –No, leka. Tipo nada lo tuyo. Cero onda conmigo.

    –Leka tu abuela, pendejo.

    –Mucho mejor es convertirse en agente especial. En 10 meses ya salís de la Academia y sos todo un ranger.

    –Locademia lo que ha de ser.

    –No, apá. Te dan un 9 milímetro.

    –No, 9 milímetros es poco. Hay que aumentar tu medicamento porque estás delirando.

    –No, es la pistola. El calibre del armamento.

    –Entonces, el que delira es el que te da semejante juguetito.

    –No. La Senad tiene apoyo de los yanquis.

    –Gente muy cuerda y especialista en armamentos. Sobre todo, para salir a balear a gente inocente.

    –Técnicamente voy a ser un agente de los EEUU.

    –Sadam Hussein también fue un agente de los EEUU y mirá cómo terminó.

    –Quién pio es ese Sadam.

    –Papito. Esos tucones que recibiste en tu tierna infancia provocaron daños cerebrales severos, parece.

    –No, apá. Con una buena recomendación ya entrás de fino a la Academia.

    –Bueno. Llamale a tu tío.

    –El que está en Tacumbú.

    –No el que es diputado. Aunque son la misma cosa.

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    Publicado por Anónimo | 26 junio, 2016, 8:44 am
  10. La pequeña Vivian

    Por Pedro Gómez Silgueira

    “Corre Vivi, corre. Dame un abrazo”

    –Chi tía. Y me dabas besos mi muñecaaa”. Así la recuerda su tía Emma Franco.

    El país se conmovió, asistió impávido, impotente, indignado y estuvo al lado de una familia paraguaya que vivió la peor pesadilla, conoció el terror y, no precisamente –se supone–, porque unos pendencieros, sicarios o hampones se les cruzaron.

    Ana Franco, en cuyos brazos Vivian Romina Paredes Zanotti, de tres años, su nieta, recibió un balazo en la cabeza, todavía no puede creer cómo no cayó desmayada al ver ensangrentada a su princesita y a su hijo, de 30 años. No sabe de dónde le vinieron las fuerzas. Fue una fuerza sobrenatural.

    Y aun así fue maltratada camino al hospital por sus verdugos. Una enfermera la sentó en su regazo impresionada con la escena.

    Vivian era una niña que te vende y te compra, como todas a esa edad, como suele decirse. Pura dulzura e inteligencia. Cada mañana pedía a sus papás que la besaran y abrazaran. Le gustaba bailar y ayudar en las tareas de la cocina.

    Estaba planificando ella misma el festejo del cumpleaños de su primita Valeria. Siempre fue muy activa y era la que comandaba a los demás primitos. Los domingos acompañaba a la misa de sanación a su abuela y tampoco faltaba a la misa de los niños en Guarambaré.

    Al llegar a la casa de su “Tata”, la bisabuela, le pedía la bendición siempre sonriente y pedía a sus primos que no le dieran preocupaciones.

    Le encantaba Pepa y su muñeca Anita. Les hacía jugar a las escondidas a todos sus tíos y primos. Tenía como uno de sus mayores sueños “tocar la nieve”. Y, de hecho, sus abuelos estaban planificando hacerlo realidad.

    Pero el fin de semana pasado en un operativo irracional e inexplicable los mismos encargados de la seguridad del Estado, agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), con un fiscal y orden judicial, ingresaron a la estancia en Nueva Italia donde la niña fue de paseo al cañaveral con sus abuelos.

    El suceso le costó el puesto al mismo titular de la Senad, Luis Rojas, quien tampoco pudo explicar lo ocurrido. Los nueve agentes que participaron del operativo en el que se truncó la vida y sueños, no solo de Vivian, sino también la de sus padres y todos los familiares, se exponen a una elevada condena en prisión.

    Toda la población de las ciudades de Guarambaré y Nueva Italia quedó pasmada y traumada. Clama justicia y pide que se acabe el terror.

    Las fuerzas de seguridad del Estado y sus cabezas deben estar preparadas y capacitadas para actuar bajo las circunstancias más adversas sin que una bala se les escape. Algo falló y todavía nos deben una explicación.

    Vivian es un ángel que ilumina desde el cielo como una estrella. Pero su muerte no debe quedar impune, ni debe ser en vano. Es demasiado duro el martirio como para que no deje una lección de vida a quienes gobiernan este pobre Paraguay.

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    Publicado por Anónimo | 26 junio, 2016, 8:24 am
  11. La Senad, un dilema

    Por Nancy Espínola

    Hace una semana, la Secretaría Antidrogas cometió quizás uno de los errores más condenables en sus 25 años de existencia (fue creada por Ley 108 en 1991), al disparar en un confuso procedimiento contra una camioneta en la que se desplazaba una familia en los límites de sus propias tierras. A consecuencia de los disparos, murió una pequeña de tan solo 3 años. Nadie entiende cómo un grupo de hombres que se supone están muy bien entrenados cometió semejante error de procedimiento. Nadie salió a dar explicaciones. Solo escuchamos lamentos que ni siquiera sirvieron ni sirven para consuelo. Fue un golpe duro que toda la ciudadanía hizo suya.

    La terrible actuación de los agentes fue aprovechada esta semana para planear a través de un proyecto de ley la eliminación de la Secretaría Antidrogas. La propuesta fue impulsada por el senador liberal Carlos Amarilla, justo un legislador de dudosa actuación en un juicio contra un narcotraficante que está preso gracias a la Senad.

    Amarilla, en el 2007, actuó de testigo del narcotraficante Leoncio Mareco, en un juicio por tráfico de estupefacientes. Fue el encargado de convencer a la justicia que los ingresos de Mareco estaban plenamente justificados en cuenta y origen. Dijo que el narcotraficante se dedicaba al comercio “con la fábrica de zapatillas” con lo que respaldaba sus ingresos entre los años 1999-2004. Se hablaba de un monto cercano a los G. 3.000 millones.

    Mareco era miembro de una poderosa red de narcotraficantes internacionales que enviaba una tonelada de cocaína al mes a los Estados Unidos, según las investigaciones. El cabecilla de su grupo a nivel local era Iván Mendes Mezquita. Ambos fueron detenidos en un procedimiento llevado adelante por la Senad, en el 2004, en el Chaco, cuando recibían un avión cargado de drogas. Mendes Mezquita fue extraditado a Estados Unidos y Mareco fue juzgado y condenado a 20 años de prisión.

    La Senad cometió muchos errores, pero también tiene sus logros. Uno de ellos, la detención de los dos narcos más arriba citados. En las cárceles están varios peces gordos del narcotráfico mediante sus intervenciones. En estos años realizaron varias intervenciones que significaron multimillonarios golpes al tráfico de estupefacientes. Uno de los más importantes se registró en el 2012 cuando tras casi cuatro meses de sigiloso trabajo lograron decomisar 1.748 kilos de cocaína, 5 avionetas y desbarataron toda una estructura logística que se encargaba del tráfico.

    El organismo inclusive osó poner en su lista de vinculados al narcotráfico, a personas que hoy día ocupan una banca tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. Esa lista se hizo pública en el 2015 en la Cámara Alta, y dio pie a una denuncia ante la fiscalía.

    Esto es apenas una mirada rápida de las acciones de la Senad, una institución vital en un país marcado por el creciente tráfico de drogas.

    No se puede cerrar los ojos a lo que ocurrió la semana pasada. Los culpables deben recibir todo el peso de la ley. Pero, tampoco se puede permitir que unos pocos, que piensan solo en sus intereses, hagan desaparecer la institución que lucha contra el flagelo que tanto daño hace a las sociedades de todo el mundo.

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    Publicado por Anónimo | 26 junio, 2016, 8:23 am
  12. El país del “se veía venir” y la marcha atrás
    24 junio, 2016
    Por Sergio Etcheverry

    En los últimos tiempos se han establecido, con un sospechoso ímpetu, dos facetas de nuestra dirigencia política. El primero es el “se veía venir”, frase aplicada normalmente en situaciones que “ya se sabía luego que iba a terminar así”, resultado de malas construcciones, inciertos controles o deplorables trabajos (techos que se caen, pozos que se re-abren una y otra vez, jakares que se mueren por falta de agua y… bueno, completen ustedes, que esta columna solo tiene dos mil caracteres).

    El “se veía venir” tiene cinco hermanos: Así nomás, Desidia, lnoperancia, Corrupción e Ineptitud (podrían haber más por ahí). Esta familia terrible, cual cáncer maligno, se extiende por todos lados y de alguna perversa manera, nos “tiene de hijos” a todos. Otro aspecto interesante y digno de estudios psicológicos y psiquiátricos es cuando se busca solucionar un problema, volviendo a un problema anterior.

    Me explico: caso fondos del Fonacide, cuando muchos plantearon que volvieran al MEC, una institución que, en la práctica, ni siquiera fue capaz de controlar el estado de las escuelas y colegios antes de comenzar las clases (y hasta ahora hemos andado con suerte, que no se ha muerto ningún estudiante). O sea, volver al problema anterior (centralización, mala gestión y tragadas) para “solucionar” el nuevo problema.

    Algo similar se plantea con el caso Senad: los que plantean eliminarla y quieran que vuelva a la policía, olvidan que algo similar ya había y se sacó para crear un organismo de coordinación. Hay algunos que plantean que sea un ministerio, cuando en ese caso, tendríamos que plantear antes una política de estado cierta con respecto a las drogas y fundamentalmente, definir exactamente una forma de trabajo porque, indiscutiblemente, con ciudades tomadas por el narcotráfico, evidentemente no funciona.

    Y basta por hoy, porque está deprimente esta columna… se veía venir.

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    Publicado por Anónimo | 24 junio, 2016, 7:56 am
  13. Salvar las instituciones

    La llegada de Vilmar “Neneco” Acosta al cargo de intendente de su ciudad, quien incluso usó la sede municipal para guardar marihuana, es un ejemplo de cientos de casos de narcotraficantes que van ocupando espacios en el poder público. Es la muestra clara de cuán próspero es el negocio del narcotráfico en Paraguay. Tan es así que los traficantes pasan de empresarios, dirigentes deportivos o prósperos ciudadanos pero, en realidad están lavando su dinero mal habido con algún comercio o empresa. También el caso del “empresario”, Jorge Rafaat, quien fue asesinado durante una atentado la semana pasada, reveló que la Senad estaba al tanto de su vinculación con el narcotráfico, sin que alguna vez haya sido molestado por las autoridades. O el organismo encargado de combatir el tráfico es ineficiente o sus autoridades son cómplices de los narcos. De otra forma no se explica que en cada rincón de la República haya algún o algunos traficantes operando tranquilamente ampliando su poder e influyendo inclusive para el acceso a los cargos públicos, para mantener su impunidad.
    Con el asesinato de una niña de tres años en manos de agentes de la Senad se instaló el debate sobre la posibilidad de eliminar la institución en cuestión. Es muy común en nuestra sociedad, que ante este tipo de situaciones antes que procurar sanear y castigar a los responsables de la podredumbre se proponga eliminar la institución.
    Si se elimina la Senad ¿en manos de quién quedaría el combate al tráfico ilegal de drogas? ¿De la policía, que todavía no ha logrado sanear sus cuadros de oficiales corruptos? ¿De los militares, quienes ni siquiera tienen capacidad para combatir con eficiencia al EPP en la zona de Concepción?
    Las instituciones deben hacerse funcionar, es la única manera de lograr resultados positivos en los diversos sectores que incluye la seguridad. Acabar con las instituciones no es garantía alguna de que las cosas mejoren, al contrario sería un retroceso en materia de desarrollo. Es la única manera de dar identidad y vida propia a una de las tantas funciones del Estado, en este caso la seguridad.
    Más que nunca, el país necesita hacer funcionar su política de seguridad para evitar el nefasto avance del crimen organizado, que peligrosamente está expandiendo sus tentáculos en el país.

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    Publicado por Anónimo | 24 junio, 2016, 7:30 am
  14. Heridas del alma
    23 junio, 2016
    Por Mariano Nin

    “Las heridas se curan pronto. Las que no cicatrizan son las heridas del alma. Esas duelen para siempre”. 08:45. Creo que muchos nunca olvidarán esa hora. Dejaba de latir el corazoncito de Viviana. Tenía 3 años. Agentes de la Senad balearon por error a una familia que paseaba en su vehículo. Los atacaron con suma violencia. Sin previo aviso. La nena recibió un disparo en la cabeza, su tío tres en todo el cuerpo.

    Los sorprendieron en un camino de tierra que va a la estancia del dueño del vehículo. Los persiguieron a balazos hasta que llegaron al establecimiento. Quienes estuvieron ahí relatan que fueron dos camionetas blancas y una negra. El horror solo comenzaba.

    Los cuatro ocupantes del vehículo fueron bajados a golpes mientras, según los testigos, los agentes de la Secretaría Antidrogas les gritaban que no miren ni hablen. Ni siquiera se identificaron. Cuando se dieron cuenta del error, ya era tarde. La pequeña sangraba en brazos de su abuela.

    Dicen que fue un operativo contra las drogas, pero ¿quién lo asegura? En un país en el que estamos acostumbrados a dudar de todo, el “error” podría ser algo más… quién sabe. Desde la propia Senad reconocían hace poco que 7 de cada 10 agentes antinarcóticos eran corruptos, algo de lo que todos hablan, pero contra los que nadie pudo hacer nada.

    Tras el incidente nuestro presidente, Horacio Cartes, actuó de manera indolente. Dejaba en stand by la destitución del ministro de la Senad, Luís Rojas, quizá esperando que se calmara la situación, pero la indignación ciudadana solo creció. Con más resignación que convencimiento, finalmente, Rojas renunció y los agentes fueron imputados.

    En Pedro Juan, mientras tanto, sicarios volvían a matar a tres personas entrada la tarde, y disparaban contra comercios del asesinado Jorge Rafaat. Del dolor al luto y la impunidad, las dos caras de una situación que es moneda de cambio, mientras las drogas siguen copando las calles destruyendo a nuestra juventud.

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    Publicado por Anónimo | 24 junio, 2016, 5:28 am
  15. La guerra perdida de la Senad
    23 Jun 2016

    Por Clari Arias

    Desde su creación en el año 1991, la Senad ha sido blanco de dudas razonables sobre sus métodos de lucha contra el narcotráfico. Sus insospechadas formas de obtener “información” han conectado a muchos de sus agentes a los escalones más bajos del mundo del hampa, al punto de que algunos de esos hombres se han pasado al bando contrario. Pasar a formar parte del equipo de los malos no debe ser una difícil elección para alguien que, lejos de haber sido motivado por una vocación, se hizo “agente especial” porque no tenía una mejor opción laboral.

    La tragedia acontecida el pasado sábado en Nueva Italia despertó a una sociedad que casi nunca le prestó mucha atención al organismo de represión del narcotráfico. Pero la muerte de una niña de tres años, víctima de los equivocados disparos de nueve efectivos de la Senad, lo cambió todo. Un senador, Carlos Amarilla, inclusive presentó ante sus pares un proyecto de derogación de la ley que permitió la creación de la Senad, pero la prensa le recordó al senador Amarilla que él fue testigo (como profesional contador) de dos personas condenadas por el lavado de dinero proveniente del narcotráfico. ¡Qué conveniente es que un senador de la nación que testificó a favor de narcotraficantes presente semejante proyecto!

    Este país está gravemente enfermo de narcotráfico. Fiscales, policías, jueces, parlamentarios, periodistas y vaya uno a saber cuánta gente más está sometida al inconmensurable poder económico de las drogas.

    Este país está gravemente enfermo de narcotráfico. Fiscales, policías, jueces, parlamentarios, periodistas y vaya uno a saber cuánta gente más está sometida al inconmensurable poder económico de las drogas. El daño que le causan al Paraguay se está comenzando a sentir en distintos estratos de la sociedad:

    Pedro Juan Caballero se convirtió en teatro de sangrientos enfrentamientos entre facciones narcos. La muerte del capo Rafaat Toumani y los múltiples atentados posteriores han confirmado que los pobladores de Pedro Juan Caballero y sus autoridades (transitorias o no) son vecinos silenciosos (por miedo o por complicidad) de las más grandes mafias del narcotráfico de América del Sur.
    Hay cada vez más adictos entre nuestros jóvenes (principalmente entre ellos), que ven al consumo de drogas como algo “normal”. La cocaína y éxtasis son las más populares entre los jóvenes con dinero, mientras que los derivados “sucios” de la coca (como el crack), la marihuana y las pastillas de cualquier índole pululan en los barrios.
    La narcopolítica ya es una realidad. Hay parlamentarios que están seriamente indiciados de formar parte de esta actividad, o por lo bajo de recibir dinero sucio proveniente de las drogas para sus candidaturas.
    La producción local (y posterior exportación) de marihuana es cada vez más grande. Brasil, Argentina y Chile nos consideran un verdadero flagelo en la lucha contra el tráfico y consumo de la marihuana.
    Mientras todo esto pasaba, la Senad se pavoneaba de exitosos resultados contra las huestes narcos. Es cierto, hubo operativos gigantes que la Senad llevó adelante, como por ejemplo el “Águila negra”, la mayor incautación de cocaína en la historia del Paraguay, ocurrida en el 2012 cuando Luis Rojas era apenas un jefe de operaciones y Francisco de Vargas era director de la Senad –probablemente ese exitoso operativo los haya puesto a ambos en los cargos que ganaron con el actual gobierno–, pero hoy la sociedad toda está enfurecida con la Senad.

    Que sus agentes hayan asesinado a una niña de apenas tres años nos abrió los ojos de la peor manera. La Senad no está ganando ninguna guerra, sino todo lo contrario: por causa de ella estamos perdiendo todos. Sino, pregunten a los familiares de Vivian Paredes Zanotti, la víctima más joven del narcotráfico en la historia del Paraguay.

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    Publicado por Anónimo | 23 junio, 2016, 5:36 am
  16. La Senad

    La manipulación de los temas sensibles para la sociedad, para intentar lograr réditos mediáticos y políticos, es moneda común en el actuar de algunos sectores políticos del Paraguay. No es extraño el actuar de referentes de todos los ámbitos utilizar la desgracia para satisfacer el afán de aparición, con discursos prefabricados, repetitivos y ahora ya predecibles.

    Entre los políticos siempre han aparecido personajes pintorescos que en su interés de tener prensa o buscar respaldo electoral plantearon ocurrencias que pasaban a ser ridiculizadas incluso por la gente, ante la falta de seriedad y la carencia de argumentos sólidos.

    No hace mucho, en la Junta Municipal de Asunción fue planteado, por ejemplo, la declaración de “interés municipal” para un programa de entretenimiento de la televisión abierta, que probablemente sea exitoso en la franja juvenil y esté posicionado en el ranking televisivo, pero de ninguna manera representa un aporte “cultural”, como afirmó el concejal que planteó la idea. El impulsor había participado, antes de ser concejal, de ese programa, hecho que de por sí ya restó seriedad a su planteamiento. Este caso no tiene mucha implicancia en el que hacer de la gente, ya que de ser aprobada la idea no afectará la convivencia o la seguridad ciudadana.

    Este tipo de ocurrencias se han dado no solo en las instancias comunales, sino a lo largo de los años en el propio Congreso Nacional, donde se supone debe regir la seriedad. Lo preocupante es cuando por el afán de figuración política se toman hechos dramáticos y dolorosos para poner en escena planteamientos que si bien podrían ser analizados detenidamente, la lógica responsable responde con la negación absoluta.

    Entre este tipo de casos se puede sumar ahora la propuesta que se plantea en el ámbito parlamentario, el de eliminar la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), como consecuencia de lo que sucedió en el criminal operativo de los agentes de la institución en Nueva Italia que dejó lamentablemente enlutado al país con la muerte de una niña de tres años.

    Pensar en hacer desaparecer el organismo que, entre luces y sombras, se encarga de la lucha contra el narcotráfico en el país, siendo éste uno de los principales problemas que se tienen, no entra en el análisis razonable de la situación planteada con el episodio de Nueva Italia y de Pedro Juan Caballero, con el enfrentamiento entre narcotraficantes. El propio electo presidente del Congreso, Robert Acevedo, daba hace unos días datos realmente alarmantes de lo que sucede en la zona fronteriza con el tema drogas. Acevedo señaló a los medios que al menos el 50% de la población de Pedro Juan Caballero vive del narcotráfico, lo que en sí grafica la grave situación que se tiene.

    La Senad no es una institución perfecta y ha caído en gravísimos errores en los últimos tiempos por incapacidad o por falta de recursos. Pero pensar en cerrar sus puertas es un despropósito que se plantea aparentemente en el marco de una propuesta acelerada para lograr una compensación política y nada más.

    La institución ha demostrado que necesita de manera urgente una nueva conducción que le permita mejorar su actuación para cumplir acabadamente con su rol. Igualmente, es preciso que se establezcan mayores controles en la tarea que desarrollan, para que sus agentes no se sientan impunes en su actuar. En ese papel, el Congreso podría aportar bastante, como así también el Ministerio Público, instancia que más bien se ha convertido en aliado del organismo. Hacia ese camino se deberían centrar las discusiones sobre el estado actual de la Senad.

    El sentido común nos dice que si los impulsores logran la eliminación de la Senad, Paraguay podría perder fuentes de financiación y respaldo internacional para la lucha contra el narcotráfico. Y más que eso, se perderá la seriedad que se pretende mantener en esta tarea sin cuartel, que de hecho ya está golpeada por los últimos acontecimientos.

    Todos están de acuerdo, tanto autoridades gubernamentales, parlamentarios como la propia ciudadanía, en que el ente indefectiblemente debe entrar en una etapa de profundo análisis interior para detectar cuáles son los problemas que les hace llegar a actuaciones criminales como la de Nueva Italia.

    En la Senad se deben mejorar muchísimas cosas, pero plantear su eliminación, de momento al menos, no tiene sentido alguno. La intención pareciera ser un simple manotazo al aire para ver a quién se alcanza con un golpe.

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    Publicado por Anónimo | 23 junio, 2016, 5:35 am
  17. ¿Qué pasó en Nueva Italia?

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Casos como el de la niña Vivian Romina, de 3 años de edad, acribillada por agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) en el distrito de Nueva Italia, y el del presunto capo narco Jorge Rafaat, ejecutado en Pedro Juan Caballero, en un atentado cinematográfico, revelan la ausencia de instituciones más o menos creíbles en nuestro país. No es que desconozcamos esa realidad, pero vivimos desentendiéndonos de ella, hasta que situaciones límites y dramáticas vienen a recordarnos.

    Al confirmarse la muerte de la niña, Luis Rojas, ministro de la Senad, dejó el cargo, luego de reunirse con el presidente Horacio Cartes y de que este le aceptase su renuncia. No trascendieron detalles de lo que conversaron, porque en este Gobierno nadie se siente obligado a dar explicaciones a la opinión pública.

    Rojas dijo al irse que lo ocurrido “es inexplicable”, lo cual constituye un absoluto despropósito, viniendo de un funcionario público a cuyo cargo está dar garantías a la población. Hubiese parecido más sincero decir que no podía dar explicaciones por cuestiones de seguridad del Estado o porque no se le daba la real gana.

    Dirigentes y legisladores oficialistas intentaron exculpar de toda responsabilidad a Cartes con el peregrino argumento de que el Presidente “no jaló el gatillo”. En puridad, el presidente no jala gatillos, y tampoco construye obras, ni se ocupa de la educación ni de la salud de la población, sino que elige a quienes lo harán en nombre de su administración. Él es responsable de su inutilidad y/o irresponsabilidad.

    No se le puede pedir a un mandatario que no haya problemas en el país o que sus colaboradores eviten cometer gruesos errores. Pero sí se le exige que, cuando ocurren hechos graves, brinde señales de que tiene la voluntad y la iniciativa para conducir al país con un rumbo firme. Este Presidente no da esa impresión.

    La única decisión que tomó luego de todo lo sucedido fue aceptar la renuncia del ministro de la Senad. Inclusive, para esa medida elemental se tomó mucho tiempo, reforzando la impresión de que no sabe realmente qué hacer.

    Lo que ocurrió en Pedro Juan Caballero puede tener una explicación más o menos “sencilla”, por más que ningún representante de las fuerzas de seguridad saldrá a decir nada. Podemos concluir que es una guerra entre grupos de narcotraficantes en un territorio sobre el cual el Estado paraguayo no tiene capacidad para hacer algo, ni ahora ni más adelante, y el único papel de las autoridades será el de ser observadores.

    En el caso del asesinato de la niña en Nueva Italia, el escenario es más complejo. Mientras nadie salga a dar una explicación creíble, se pueden especular diferentes escenarios.

    Puede haber sido una “operación” contra Luis Rojas, ya que de hecho algunas personas vinculadas al narcotráfico lo tenían en la mira desde hace tiempo. Las alternativas son que esto se haya hecho con la participación de los mismos agentes de la Senad, a los que se les habría prometido exculparlos “cuando el asunto se enfríe”, o que ellos mismos hayan caído en el engaño. En cualquiera de los casos, la maniobra fue exitosa.

    Otra posibilidad es que el “blanco” al que se apuntaba sea el mismo Horacio Cartes, lo cual llevaría a especular sobre un escenario más sofisticado, en el que antiguos socios y/o rivales del Mandatario, en sus tiempos de empresario, hayan decidido “golpearlo” porque ahora está del otro lado del mostrador.

    Estas y otras hipótesis, que tienen además consecuencias impredecibles, caben dentro de las posibilidades, mientras no haya explicaciones de un operativo y de la terrible muerte de una niña a manos de fuerzas de seguridad del Estado, con la que este Gobierno deberá cargar desde ahora y por el resto de gestión que le quede.

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    Publicado por Anónimo | 23 junio, 2016, 5:22 am
  18. UNA DURA REALIDAD
    Andrés Granje

    A comienzos de la década del 90 se seguía discutiendo en nuestro país sobre la conveniencia de gastar recursos del presupuesto anual en la lucha en contra del narcotráfico, por aquella época se decía que el Paraguay era solamente un paso hacia otros destinos terminales del subcontinente, por entonces no se traficaba todavía con Europa de la manera como después se incrementó y los mercados predilectos eran las grandes ciudades Argentinas y Brasileñas y en menor nivel Uruguay, las drogas provenían de Bolivia y Colombia y las pequeñas avionetas posaban en los claros en forma de piques abiertos en medio de umbrosos bosques o ignotos y lejanos campos de estancias para de ahí ser trasladados a los sitios mencionados.

    En ese entonces no preocupaba mucho el consumo de estupefacientes, pues en el convencimiento de que éramos un país en tránsito y obviamente la droga no quedaba acá se pensaba con mucho cinismo que eran los países consumidores los que debían correr con la tarea del combate que indudablemente tiene un alto costo, que se pensaba iba a estar mejor invertido en salud o educación. Sucede que ese razonamiento estaba equivocado, la experiencia y esta realidad indican que el consumo creció hasta límites insospechados entonces causante de la gran inseguridad por la violencia juvenil que generó y ni decir como el poder del narcotráfico con los grandes carteles internacionales instalados en el país permeabilizó todos los estamentos corrompiendo personas e instituciones en un carnaval de ignominia.

    Cuando se extendió la frontera del narco negocio a las apuradas y copiando modelos norteamericanos se crearon estamentos a la imagen de la DEA, a lo que en el Paraguay llamamos SENAD, para combatir el narcotráfico, inclusive fueron los norteamericanos quienes tuvieron a su cargo la tarea de adiestrar a los componentes del cuerpo, en su conformación se busco elementos que alguna vez pasaron por instituciones, policiales y militares, muchos de ellos dados de baja por diversos motivos y civiles a quienes gustaban la acción quienes conformaron la SENAD, lamentablemente ese cuerpo nunca estuvo bien cohesionado y aparte desde un principio se tuvo la percepción de la gran corrupción que se generó en su interior, al punto que hoy nadie confía en el.

    El Presupuesto de la SENAD alcanza los diez millones de dólares al año, lo que es una cifra importante, pensando en la tarea que debiera cumplir, pero el ver el escuálido resultado obtenido, las famélicas intervenciones en ciertas zonas donde abunda el transito y la comercialización de la droga. El caso más patético es la muerte del pez gordo del narcotráfico Jorge Rafatt en Pedro Juan Caballero, en ese horroroso episodio los agentes antidrogas no aparecieron nunca y es la capital de la droga en el Paraguay. No somos ingenuos y sabemos que gran parte de estas decisiones debe ser del gobierno central y su vocación de combatir el narcotráfico, lo que no parece por ningún lado al punto que los poderes del estado esta inficionado por la corrupción del narcotráfico.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:29 am
  19. Hagan caso a los Zanotti-Cavazzoni
    21 junio, 2016

    Los trágicos acontecimientos que derivaron en la muerte de Viviana Romina, la niñita de 3 años que recibió un disparo en la cabeza durante un operativo de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), ha generado la justificada indignación de amplios sectores ciudadanos. El hecho le costó la cabeza a su titular, Luis Rojas, cuya renuncia fue aceptada ayer por el presidente Horacio Cartes. Y no es para menos. Agentes de la repartición a su cargo, acompañados por el fiscal Carlos Alcaraz, irrumpieron el pasado sábado en una propiedad explotada por la familia Zanotti Cavazzoni, en Nueva Italia, ante informaciones de que en la misma había marihuana y, sin mediar advertencia alguna, procedieron a atacar a balazos a una camioneta en la que se desplaza la criatura, sus abuelos y un tío que también resultó herido. Ahora corresponde que la Justicia caiga con todo el rigor de la Ley sobre todos los responsables de tan brutal acontecimiento, sin caer en el juego de los eternos “pescadores de río revuelto” quienes, indisimuladamente y sin respetar el tremendo dolor de los familiares de la nena, se lanzaron rápidamente a intentar politizar el caso con el fin de desgastar al gobierno, al tiempo de tirar al aire propuestas que ni los idiotas se atreverían a formular con tanta ligereza, tipo “disolver ya la Senad” y que sus funciones sean cumplidas por otras instituciones tan o más podridas.

    Uno de ellos ha sido el senador Carlos Amarilla, el cual, no sabemos a razón de qué facultad, emplazó a Cartes y le advirtió que “si en las próximas horas y días sigue en una actitud distante” de la problemática, él y muchos de sus colegas propondrán “un proyecto de ley que derogue la creación de la Senad y restituya a una nueva Policía Nacional las amplias facultades en la materia de la droga”. Tal como usted lo leyó. A la Policía Nacional, como si ésta no estuviera inficionada por la corrupción y fuese todo un “modelo de moralidad”.

    Algunos antecedentes que el legislador parece desconocer o no recordar, aunque no hace mucho de que se registró. Ocurrió el 16 de enero del 2015. Es día desaparecieron “misteriosamente” de la Jefatura de Policía en Amambay, un cargamento de 252 kg de cocaína que había sido decomisado 8 días antes en Pedro Juan Caballero. Es apenas una muestra que no habla nada bien de institución a la que Amarilla quiere entregarle la tarea de “combatir al crimen organizado, en especial al narcotráfico”, al decir suyo.

    La oposición está cumpliendo, nuevamente, un rol lamentable. Es claro que deben hacerse cambios en la Senad, que se inició con el apartamiento de Rojas, a lo que deben sumarse otras medidas. Tan claro como la necesaria purga que tiene que implementarse en el seno de la Policía Nacional, así como en el Ministerio Público y entre los magistrados, que integran roscas mafiosas o actúan al servicio de estas. Pero no se resuelve con emplazamientos irresponsables que, además, a nadie asustan.

    Amarilla y los “muchos colegas” suyos que compartirían el proyecto que enunció, deberían tomar las palabras de los familiares de Viviana Romina, quienes, comunicado mediante, informaron sobre la visita del ahora renunciante ministro Rojas y pidieron que “el caso no se politice”.

    Háganle caso, señores, planteen un debate serio sobre un problema que merece mayor rigor en materia de conocimientos y abandonen los discursos para la gradería, propio de populistas incapaces de plantear soluciones reales.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:24 am
  20. Las armas las carga el diablo… y la Senad
    Por Hugo Barrios @Huguelli

    No conozco un vocablo que defina a las personas que perdieron un hijo. Si lo hay, ignoro ese término. No creo que exista en la faz de la Tierra una definición que se refiera a quienes experimentan esa desgracia. ¿Cómo podrían llamar las palabras a alguien que sufre la muerte de su razón de vivir?

    Imaginemos que una niña de 3 años le cuente con ternura a su papá que rompió su alcancía para hacerle un regalo por el Día del Padre. Imaginemos su sonrisa inocente, llena de vida, de alegría. Dibujemos en la mente sus juegos, sus picardías, sus “te quiero”. Imaginemos ahora que unos extraños, sin motivo alguno, le arrebatan de las manos ese rostro angelical. Por más que uno se pregunte cómo pudo un operativo antidrogas terminar con la más inocente de las vidas, no encuentra respuestas.

    Ese disparo que se llevó a Vivi no fue solo un ataque a sus familiares sino a toda la sociedad. Ese balazo nos quitó la sonrisa, nos llenó de amargura, nos hirió de muerte. Los autores del criminal ataque deben pagar ante la Justicia tan atroz acto. Los agentes de la Senad no dan la cara, se cubren el rostro cuando detectan la presencia de la prensa.

    No lo hacen por el hecho de resguardar su identidad, para no ser reconocidos por los narcotraficantes. Lo hacen por cobardes, por no tener las suficientes agallas de admitir ante todos que lo que hicieron no tiene nombre. Sería interesante saber qué informaciones motivaron a que se realizara un procedimiento en el cañaveral de Nueva Italia.

    Fue un fiasco desde todo punto de vista. No solo no arrojó resultados positivos en el combate al narcotráfico sino que cegaron la vida de una inocente y dejaron al borde de la muerte a su tío. Eso, sin contar la brutalidad con que actuaron contra los demás miembros de la familia.

    Como estamos en Paraguay, debe haber una muerte para que se adopten medidas que busquen corregir el sistema. Ahora se replantea borrar la Senad para transferir sus facultades a la Policía Nacional. Hoy nos toca llorar la partida de Vivi por la inoperancia criminal de las fuerzas públicas. Ojalá ya no haya un mañana en que lamentemos otra vida inocente.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:22 am
  21. Sociedad insensible
    22 Jun 2016

    Por Pablo Noé

    Operativo de agentes especiales de la Senad, confusión, abusos. Resultado, una niña de 3 años muerta. Días antes, en un sangriento hecho, en plena ciudad de Pedro Juan Caballero, asesinan a un “empresario de frontera” acusado de ser uno de los principales líderes que operan en el narcotráfico en la zona. La intervención policial, fiscal y judicial fue nula, las investigaciones del caso, en las mismas condiciones.

    Esta es la realidad con la que tenemos que convivir en un Paraguay que soporta las incongruencias más groseras. Instituciones escuálidas para afrontar desafíos cada vez más complejos, ante los que se ofrece una mirada testimonial, casi obligada y distante. Sin analizar las cuestiones de fondo que pudieran cambiar este escenario. La inercia nos empuja a los ciudadanos a cobijarnos en la rutina, amparados en el “a nosotros no nos va a pasar” como respaldo inconsciente.

    Los reclamos no pasan de ser un adorno en una agenda en donde las prioridades están marcadas por la supervivencia extrema. Seguir un libreto en el que desde una pose se declaren las frases más sensibles, pero el compromiso termina en ese lugar. Desde allí, pensar en involucrarse, es aventurarse a una situación absolutamente alejada del ciudadano promedio.

    Las autoridades pasan, los nombres cambian y los desafíos presentan casi siempre los mismos escollos, que no son insalvables. Unas movidas sirven para que el statu quo permanezca hasta que otro hecho pudiera llegar a indignar a la gente. Una tarea que no requiere más que acciones periféricas que muevan piezas intrascendentes para pretender cambiar sin que nada verdaderamente cambie.

    Duele vivir en un país tan insensible como el que estamos construyendo. En el que la vida vale el precio de una bala. En el que los derechos están limitados al papel sin que se tenga una cultura en donde se intente imponer los mismos como garantía de calidad de vida de todos quienes habitamos en esta sociedad.

    Esta sociedad que estamos edificando de manera tan errónea, abre las puertas a los nostálgicos, que con mucha retórica y poca memoria añoran tiempos idos en donde la garantías estaban marcadas por una mano sangrienta que levantaba o bajaba el pulgar de acuerdo a los intereses del único líder. Y aunque es parte de un pasado perverso, es la añoranza de un montón de personas que siguen esperando que el brazo largo del poder marque el destino, sin importar a dónde nos lleve el mismo.

    Cuando no valoramos la legislación existente, y dejamos que las autoridades abusen de su poder, incluso robando vidas, y justifiquemos que la seguridad está por encima de todo, estamos abriendo la puerta a un nefasto verdugo que opera impunemente por encima de nuestras existencias. Así, en lugar de tomar el protagonismo real que debiéramos ejercer, lo que dejamos es que todo pase por la voluntad externa de un superior que nos oriente los pasos, una condición inhumana e imperdonable para quienes deseamos vivir en pleno uso de las libertades.

    La vida de la pequeña niña, víctima del criminal e irracional accionar de los agente de la Senad, no se va a recuperar, el dolor de su familia será eterno. La indignación de la gente en poco tiempo apuntará a otro tema, y desviaremos la mirada hacia lo que marque el pulso de la opinión pública. Esta dolorosa realidad demuestra la manera cruel en la que vivimos en Paraguay.

    El país que soñamos debe sacudirse de esta mediocre condición, desperezarse de la abulia y reaccionar ante tanto sufrimiento que soportamos inocuamente. Tenemos que reaccionar y exigir resultados, para evitar más muertes increíbles. No esperar que la ruleta caiga en contra nuestra, y lo que nos movilice sea el dolor de formar parte de la lista de víctimas de tanta violencia y arbitrariedad.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:11 am
  22. Imputación
    Por Guido Rodríguez Alcalá

    La abogada Kattya González ha pedido la imputación del fiscal Carlos Alcaraz. Me parece razonable. En un país donde rige el principio de la igualdad ante la ley, no es justo que, por lo mismo, se trate a las personas de una manera diferente. Si los agentes de la Senad ya están imputados por el salvaje ataque contra una familia honorable, en que mataron a tiros a la niña Viviana Paredes Zanotti (3 años), hirieron al señor Alessandro Zanotti (30 años) y trataron brutalmente al señor Ulrico Zanotti, abuelo de la menor asesinada. Digo asesinada porque la imputación contra los agentes de la Senad es por homicidio doloso, y con fundamento.

    Los de la Senad irrumpieron en la propiedad de Zanotti, donde él y sus familiares se encontraban el sábado pasado; iban en camionetas sin chapas y, sin mediar palabra, comenzaron a disparar contra la camioneta de Zanotti. Dieciocho tiros alcanzaron a la camioneta, de los cuales uno hirió mortalmente a la niña y tres hirieron de gravedad a Alessandro Zanotti.

    Tiraron a matar, y trataron de justificarse con que la camioneta no se detuvo. No se detuvo porque no le dieron la voz de alto, y tampoco hubiera debido acatarla: “Nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda ni privado de lo que ella no prohíbe”, dice el artículo 9 de la Constitución.

    Los imputados no tenían por qué disparar contra personas que estaban en su propiedad, no cometían ningún delito, ni estaban armadas. La Constitución es bien clara: “Queda abolida la pena de muerte” (artículo 4). Dice también que toda persona tiene el derecho a ser protegida en su libertad y seguridad, y que se debe prestar especial atención en proteger a los niños contra la violencia (artículos 9 y 54). Por si no está claro, la Policía no tiene por qué ajusticiar a nadie en forma sumaria. Digo mal, porque la Senad no pertenece a la Policía, y la Constitución es bien clara en su artículo 172: la fuerza pública está integrada, en forma exclusiva, por las fuerzas militares y policiales. Vale decir, la Senad es absolutamente inconstitucional: no tiene ningún derecho a utilizar la fuerza contra ningún ciudadano ni, mucho menos, a matar sin ningún motivo.

    ¿No lo sabían los de la Senad? Es posible. Pero lo sabía, o debía saberlo, el fiscal Carlos Alcaraz, que dirigió el operativo, y dice que no vio el tiroteo, ni piensa renunciar ni tiene responsabilidad por lo sucedido. Sin embargo, el artículo 106 de la Constitución dice que ningún funcionario público está exento de responsabilidad. Responsabilidad viene de responder; responder o dar cuentas de lo que uno ha hecho.

    Por cierto, aquí ocurre a menudo que un funcionario elude responsabilidades valiéndose de sus fueros, y está muy mal. Los fueros se conceden al funcionario para cumplir con su deber, y no para dejar de cumplirlos y hacer daño al prójimo.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:07 am
  23. La Senad y su protocolo perdido

    Por Susana Oviedo

    Como es costumbre en el Paraguay de hoy y de siempre, debe ocurrir algo extremadamente grave para tomar nota de lo mal que están compuestas ciertas instituciones y de cuánto aún queda por cambiar para considerarnos un país serio.

    El criminal procedimiento de los agentes de la Senad que arrebataron la vida de una niñita de 3 años, hirieron al tío de esta y provocaron un imborrable dolor a una familia trabajadora, aumentó la sensación de inseguridad e impotencia que se siente cada vez con más frecuencia en el país.

    Y es que si los hombres que combaten el tráfico de drogas actuaron así estando acompañados nada menos que por dos jefes, qué sería si no estuvieran bajo las órdenes de algún superior.

    Si en el vano empeño por justificar lo injustificable, uno de esos jefes defiende la actuación que protagonizaron diciendo: “Si sabíamos que había una criatura en ese vehículo jamás ni un disparo intimidatorio se realizaría”, cómo no aterrarse, puesto que lo que expresa es que si los ocupantes del rodado hubiesen sido todos adultos, los de la Senad habrían disparado de todos modos, y a mansalva.

    Semejante declaración produce mucho miedo, más si se piensa que alguien con este nivel de razonamiento y con oscuros antecedentes, según se publicó, dirigía los operativos de la Secretaría Antidrogas, manejaba información clasificada y armas.

    ¿Quién controlaba los movimientos de estos personajes? ¿Luis Rojas, el ministro que tuvo que dimitir tras la tragedia que provocaron sus subalternos, y que ante la opinión pública se mostró sorprendido porque estos no actuaron conforme al protocolo?

    Por favor, no somos tan ingenuos.

    De qué protocolo habla, si el propio Luis Servián, a quien puso de jefe, demostró en sus declaraciones que este es un tema absolutamente tangencial para ellos, al decir que saben que al perseguir a un vehículo sospechoso, solo se debe disparar a las cubiertas. Sin embargo, en la violenta e irracional intervención que realizaron en Nueva Italia, dirigieron los proyectiles directamente al habitáculo de la camioneta de los Zanotti, culpando puerilmente de esto al desnivel del suelo. ¿Protocolo?

    Lo que demostraron es que están habituados a la prepotencia, que no son idóneos, que están más cerca de la barbarie y que se creen intocables.

    Ahora, todas las miradas están puestas sobre la Senad. Incluso se plantea la desaparición de esta supersecretaría que se arroga una serie de atribuciones de las que, por lo que ha sucedido, se puede deducir que no rinden cuentas a nadie. Qué caro cuesta lograr despabilar a la sociedad paraguaya y que se tome conciencia sobre el profundo deterioro institucional que subsiste.

    La Senad tiene que desprenderse de los potenciales criminales de sus filas. Debe profesionalizarse y protocolizar sus actuaciones.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:05 am
  24. Silencio e inacción de Cartes no ayudan a la ciudadanía

    El presidente de la República ha guardado un inexplicable silencio ante los últimos hechos graves que causaron conmoción en la ciudadanía, como los violentos atentados de narcotraficantes o el caso de una niña baleada por agentes de la Senad, y no ha demostrado acciones relevantes ante el reclamo social. Esta ausencia de manifestaciones en momentos críticos por parte de quien dirige el Estado ahonda aún más la sensación de inseguridad y desesperanza que se instala en sectores de la población. Si realmente le importa lo que sucede en el país, el Ejecutivo debe dar señales más claras, aportando propuestas de soluciones ante estos casos.
    “Naaa, no es el momento”, fue la breve respuesta que el presidente de la República, Horacio Cartes, brindó a una periodista de Última Hora el pasado jueves 16, cuando la misma lo abordó durante un acto oficial para pedirle una opinión acerca del brutal asesinato del capo fronterizo Jorge Rafaat, ocurrido en la noche del miércoles 15, en la ciudad de Pedro Juan Caballero.

    Esta actitud de no hablar con la prensa y de no dar a conocer a la opinión pública su posición ante este y otros graves acontecimientos que han conmovido a la población en los últimos días se ha mantenido hasta ahora por parte del jefe de Estado, salvo escuetos mensajes dados a conocer a través de las redes sociales, que han sido más por formalismo que en respuesta a las expectativas ciudadanas.

    En el caso acontecido en la capital del Amambay, donde, tras el violento atentado con uso de armas de guerra, siguieron ocurriendo ataques de bandas armadas de sicarios en las noches siguientes, provocando incluso la muerte de tres ciudadanos que estaban jugando vóley en la noche del domingo último, sin que el Poder Ejecutivo haya dispuesto enseguida el envío de mayores dotaciones de policías para brindar tranquilidad y seguridad a la población, no hubo respuesta.

    Recién este lunes, cinco días después del asesinato de Rafaat, se anunció que llegarían más agentes policiales. Al respecto no hubo ningún mensaje, ninguna manifestación por parte del jefe de Estado o de sus voceros inmediatos y ni siquiera el ministro del Interior, Francisco De Vargas, viajó hasta la zona para hablar con los moradores.

    Tampoco hubo declaración alguna del presidente Horacio Cartes –más que un breve comunicado oficial por escrito, sin brindar ninguna explicación ni anunciar alguna acción– acerca del grave operativo fallido de agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) –un organismo que depende directamente de la propia Presidencia de la República–, quienes atacaron a balazos a los miembros de una conocida familia de empresarios de Nueva Italia, a quienes confundieron con narcotraficantes, circunstancias en que hirieron de gravedad a uno de ellos y causaron la muerte de una niña de solo tres años de edad.

    El silencio y la inacción del jefe de Estado ante estos y otros graves casos ocurridos no ayudan a dar tranquilidad y seguridad a la ciudadanía. Por el contrario, instala la sensación de que no hay una conducción política adecuada frente a los momentos críticos, o que no hay claridad acerca de lo que se debe hacer para enfrentar los problemas y proponer soluciones, o que directamente no existe interés en ellos.

    Se cual fuere el caso, el mensaje que se deja ante la opinión pública resulta preocupante. Si al presidente realmente le importa lo que sucede en el país, debe manifestarlo con más claridad.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:04 am
  25. ¿QUÉ QUERÉS QUE HAGA CON EL MUERTO?

    Cuando en el 2014 el presidente Cartes respondió así a una pregunta periodística demostró su irresponsabilidad.
    Responsabilidad deriva de responder. El responsable es quien tiene la obligación de responder. Quien no responde es un irresponsable. No lo dice quien esto escribe, sino el mismo idioma castellano y el sentido común.
    La muerte de VIVI no fue un accidente. Fue el fruto de una irresponsabilidad criminal.
    No alcanza con que el irresponsable de la SENAD haya renunciado. Ni con que los que irresponsablemente dispararon vayan presos por homicidio doloso.
    Imaginemos un segundo que no se hubiese tratado de una familia normal de paseo. Supongamos que eran traficantes, los más buscados, los peores tipos, los capomafias de la zona. ¿Cuál es el protocolo a aplicar?
    La diferencia entre los delincuentes y los guardianes del orden radica en que los primeros están al margen de la ley y los segundos, SON EL BRAZO DE LA LEY. Al menos, deberían serlo.
    Un delincuente dispara a quemarropa y mata a sangre fría. Un guardián de la ley, debe velar por ella, por la seguridad de la gente, por el imperio del derecho. NO PUEDE disparar sin antes verificar. NO PUEDE disparar sin advertir. NO PUEDE disparar si no es repeliendo un ataque o ante situaciones extremas que amenacen la vida de sus agentes o de terceros.
    VIVI NO MURIÓ POR ERROR. Murió por la ignorancia, la soberbia, la irresponsabilidad y la desidia de quienes deberían haberla cuidado.

    http://pdapy.com/content/que-queres-que-haga-con-el-muerto

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    Publicado por Anónimo | 21 junio, 2016, 10:17 am
  26. Hay que endurecer la memoria
    21 junio, 2016
    Por Carlos Franco

    En las últimas horas, terribles sucesos en nuestro país dejaron como víctimas a inocentes. Una niña fue asesinada por agentes de la Senad. Un joven quedó lisiado tras ser atropellado por un borracho. Mientras que en Amambay tres jóvenes fueron ejecutados por narcotraficantes que dominan el norte del país.

    En el caso de la niña asesinada ayer, nueve agentes de la Senad fueron imputados por el Ministerio Público y Luis Rojas, titular de la institución, renunció al cargo. Mientras que en del joven de 23 años que perdió la pierna tras ser arrollado por un ebrio de cuarta, el victimario fue imputado y según el fiscal del caso está expuesto a seis años de cárcel.

    Por su parte, en el norte del país, tierras gobernadas por narcos, un nuevo tiroteo dejó como víctimas a tres jóvenes que se encontraban jugando vóley. En este caso dos personas fueron detenidas y oficialmente pocos datos supuestamente manejan las autoridades sobre los autores morales.

    Como la inmediatez del caso lo requiere los ojos de la prensa y la ciudadanía están posados sobre estos casos y ejercen presión sobre las autoridades para hacer justicia. Pero como sabemos… estamos en el Paraguay, “país de las maravillas”, como diría un politiquero. Ni las pruebas más elocuentes garantizan que se haga justicia en nuestro país.

    Más aún teniendo en cuenta que estos casos involucran a privilegiados funcionarios del Estado, personajetes con dinero y narcotraficantes que gozan de protección política. Y tal vez vos, ciudadano común, pensarás: ¿Qué podemos hacer? Lo único que nos queda es exigir a las autoridades justicia y para el futuro tratar de no tener la memoria tan frágil y anotemos en una lista al gobernante que hace la vista gorda, por ejemplo el mismo Horacio Cartes, que ni siquiera se digna a dar la cara.

    Empecemos a endurecer la memoria y a castigar en las urnas al corrupto e inútil, es el único camino para que inocentes ya no sean víctimas de ineptos, irresponsables y criminales.

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    Publicado por Anónimo | 21 junio, 2016, 6:30 am
  27. TERROR EN NUEVA ITALIA

    Andrés Granje

    Cuando creemos que ya vimos todo en la vida que nada nos puede sorprender, surgen sucesos en nuestro país hechos que nos dejan estupefactos, que nos indignan profundamente y que muestra que a pesar de los avances en la conquista de los derechos humanos siguen sucediendo barbaridades y salvajadas que nos indica que no avanzamos muchos en muchos aspectos, la información señala que el fin de semana en un operativo registrado en la localidad de Nueva Italia, , agentes de la Senad balearon la camioneta de la familia Zanotti, recibió más de una docena de impactos de balas. En la camioneta estaban Ulrrico Zanotti y su esposa, Alessandro Zanotti (hijo de Ulrrico), quien recibió tres balazos, y la niña de tres años que estaba en el regazo de su abuela cuando una bala le dio en la cabeza.

    Ulrico Zamotti manifestó que ellos estaban recorriendo sus tierras, en las que plantan caña de azúcar y no marihuana –aseguró-, cuando vieron vehículos sin identificación de alguna institución y pensaron que se trataba de un asalto por lo que se dirigieron hacia la casa. Allí según los familiares se desato el infierno desde las camionetas, que eran cinco , abrieron fuego indiscriminado, lograron detener el vehículo y golpearon a Ulrrico hasta que se dieron cuenta que habían herido de muerte a una pequeña de 3 años. Eran 9 agentes de la SENAD, dos de ellos jefes y lo peor un fiscal Carlos Alcaráz estaba al frente del operativo.

    Es decir el fiscal Alcaraz autorizó el operativo de los agentes antinarcóticos con una liviandad criminal, pues recién al comprobar que la niña estaba herida cejó la violencia sin que anteriormente y según la crónica haya habido respuesta violenta de la familia Zanotti. Se suele decir como axioma que cuando el error puede ser fatal no debe existir errores, lo que lamentablemente sucede con mucha frecuencia en el procedimiento de la gente de la SENAD. La gente tiene la percepción que los agentes de esta institución no respetan las reglas usuales de los procedimientos y que su accionar es cuasi delictivo, sin que haya muchos controles de los órganos de seguridad que debieran enmarcar sus tareas dentro de las normas legales establecidas.

    Otras de las objeciones que siempre surge contra la SENAD, es la aparatosidad de sus procedimientos en la capital y zona central, persiguiendo a pequeños distribuidores de drogas en los barrios cuando se muestran tan dóciles, indolentes o parsimoniosos en exceso cuando tienen que enfrentar a los grandes carteles, como los fronterizos, de Pedro Juan Caballero, en donde más drogas circulan y están los grandes nombres de la mafia brasileña peleando territorio y sumiendo en el terror a la pacífica población, en tanto ellos están ausentes de esa contienda donde se juega nada más que la propia soberanía de nuestra nación. Indudablemente algo se debe hacer desde el gobierno para paliar esta crisis profunda con los órganos de seguridad.

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    Publicado por Anónimo | 21 junio, 2016, 6:29 am
  28. Disparar primero y preguntar después
    Por Fernando Boccia Torres –

    Aún hay mucho por esclarecer, pero una cuestión está bastante clara: ellos tiraron a matar y no sabían a quién.
    En la tarde del sábado, en un supuesto operativo de lucha contra el microtráfico antidrogas ingresaron a un cañaveral en Nueva Italia y balearon a una camioneta que intentó huir de ellos. Un detalle importante es que sus vehículos, según los testimonios, no tenían logos ni distintivos. El resultado: fueron heridos de bala una niña de 3 años y su tío, Alessandro Zanotti Cavazzoni. La pequeña murió en la mañana del lunes y él, que recibió tres tiros, está luchando por su vida.
    Más allá de los nueve agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) que participaron del operativo y ahora están imputados, ¿caben otras responsabilidades? Sin duda, la del secretario ejecutivo, Luis Rojas, cuyas manos están manchadas de sangre por su negligencia. En el 2014 él reincorporó a la institución a Luis Ángel Servián Rotela, quien había sido destituido en el 2007 por golpear y secuestrar a un joven. No solo lo restituyó como agente, sino que lo nombró director de Operaciones. Servián estuvo en Nueva Italia y es uno de los procesados del caso. Ahora conocemos el tipo de operaciones que dirige.
    La Senad, durante este gobierno y bajo el liderazgo de Rojas, dejó un tendal de víctimas de la prepotencia y la arbitrariedad de su personal. En junio del 2014, un trabajo de inteligencia –lo terrorífico es que así lo describieron ellos mismos– motivó a agentes de Pedro Juan Caballero a perforar con 9 tiros de armas automáticas la camioneta de Aníbal Frutos Zaracho, un joven de 21 años que, al igual que los Zanotti Cavazzoni, decidió huir cuando vio que hombres armados y sin distintivos quisieron detenerlo. Balearon su vehículo y luego lo molieron a golpes. Frutos no tenía drogas ni armas. Con unas disculpas lo despacharon.
    Tampoco hay que olvidar la denuncia realizada por la Pastoral Social de Concepción sobre la presunta ejecución de los hermanos Hermenegildo Ovelar y Marcos Ovelar, muertos en Kurusú de Hierro en un operativo de la Fuerza de Tarea Conjunta en el que tuvo participación la Senad.
    La impunidad, tanto judicial como política, con la que viene actuando esta institución marcó el camino para el ataque inmisericorde a la familia Zanotti Cavazzoni. No hay absolutamente nada en el mundo que justifique matar de un disparo en la cabeza a una niña de 3 años. Si bien la Fiscalía imputó, calificó lo ocurrido como un accidente, solo hay una calificación posible para los agentes que realizaron 18 tiros a una camioneta en la que iba una familia inocente: criminales.

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    Publicado por Anónimo | 21 junio, 2016, 6:20 am
  29. Atrapados entre el gatillo fácil y el sicario
    Por Brigitte Colmán –

    No se trata de una serie que podés ver en Netflix, o una serie cuyos capítulos completos te va a vender tu proveedor de películas truchas. Narcos o El patrón del mal ya no cuentan, ya fueron. Ahora es la vida que imita a la ficción. ¿O era al revés? Ya no se entiende más lo que pasa porque se nos perdió la pelota.
    Los medios transmiten en vivo y en directo desde las calles de Pedro Juan Caballero y nos muestran cómo el Paraguay va pasando de ser un país corrupto como cualquier otro, a convertirse en la tierrita donde el narco se pasea como si estuviera en su patio.
    Y lo que está pasando es tan horrible, que uno no sabe cómo hacen los pedrojuaninos para seguir viviendo ahí como si nada.
    Cómo hacen para levantarse cada mañana y llevar a sus chicos a la escuela, cuando saben que en cualquier momento, en una esquina cualquiera se puede desatar una balacera. Cómo te vas al súper, a la iglesia, o a jugar vóley.
    La noche del ahora famosísimo atentado al comerciante y/o presunto narco, Rafaat, las autoridades solo balbucearon explicaciones, y resultó que algunos ya sabían luego, aunque nadie se animaba a dar nombres.
    Y ahí crece la duda, porque no se sabe si nuestras autoridades están muertas de miedo o es que simplemente están todas comprometidas con el negocio.
    Asesinos. El terrible espectáculo que se dio en una calle de Pedro Juan Caballero sigue teniendo réplicas, como esos terremotos que cambian la faz de la tierra.
    Una de esas réplicas la produjo la misma Senad. Y no es que uno quiera hacer leña del árbol caído, pero los agentes antinarcóticos se graduaron de pelotudos, con todos los honores.
    Asesinaron a una niñita de 3 años, en un procedimiento que deja demasiadas dudas. Un error gigantesco, y un Horacio Cartes indolente que solo emite tibios comunicados.
    Los omnipotentes-prepotentes agentes de la Senad demostraron que solo son eficientes para entrar a patotear en la Chacarita, y detener a unos adolescentes con un par de moñitos de crack. Cuando se trata de los capos de la droga, ninguno de ellos se anima a hacerse el machito.
    Cuando pensábamos que estos de la Senad eran básicamente inútiles, nos demostraron que todavía pueden ser peor: también son gatillo fácil. Porque miren que es raro confundir a un traficante de marihuana con una nena de 3 años.
    Este país ya no da más, y así como está, van ganando los malos, mientras que el impasible ciudadano no sabe hacia dónde salir corriendo, atrapado entre el sicario y el gatillo fácil.

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    Publicado por Anónimo | 21 junio, 2016, 6:18 am
  30. Es hora de frenar los abusos en los operativos antidrogas
    La trágica muerte de una niña de tres años, baleada durante un fallido operativo de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), además de causar la indignación de la ciudadanía, ha puesto foco en el abusivo proceder de los agentes de esta dependencia, cuyas atribuciones legales al margen de las fuerzas de seguridad son cuestionadas desde hace tiempo. No basta con la renuncia de su titular ante el escándalo producido. Es necesario replantear la existencia misma de la Senad, según los criterios más funcionales y legales para la lucha contra el narcotráfico. Es inadmisible que se exhiba tanta prepotencia contra ciudadanos inocentes, mientras se permite que poderosos capos de la mafia, con verdaderos ejércitos de sicarios, aterroricen a ciudades enteras en la zona fronteriza.
    Una tierna e inocente sonrisa infantil se ha apagado para siempre por culpa de un grupo de matones con uniformes, actuando en nombre de la ley.
    El hasta ahora confuso operativo implementado por agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), con acompañamiento del fiscal Carlos Alcaraz, en la tarde y noche del sábado, en la zona de Nueva Italia, no tiene justificación posible, al haber violado todos los procedimientos que se deben seguir en cualquier incursión armada en nombre de la ley.
    Entrar directamente a disparar contra personas que iban a bordo de una camioneta, confundiendo a miembros de una laboriosa y tradicional familia de la zona con presuntos traficantes, sin verificar previamente la identidad de los ocupantes del vehículo, sin que haya existido ninguna resistencia armada (puesto que ninguno llevaba armas) y sin exhibir ninguna identificación que los habilite como agentes del Gobierno para evitar que los consideren asaltantes, fue un abuso criminal, desde todo punto de vista.
    El trágico resultado, que enluta a todo el país, ha sido la muerte de la pequeña Vivian Romina Paredes Zanotti, de solo tres años de edad, y otro familiar suyo gravemente herido; pero no se trata del primer caso de abuso denunciado durante los operativos antidrogas de los agentes de la Senad.
    El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP) produjo en 2014 un informe especial en el que enumera una serie de acciones irregulares, afirmando que “la Senad no se encuentra ni constitucional, ni legalmente habilitada para hacer uso de la fuerza, ni para tener personas bajo custodia en sus instalaciones. Esta laguna constitucional y legal es sistemáticamente desconocida por el Poder Judicial y por el Ministerio Público”. El organismo realizó diversas recomendaciones, entre ellas que los agentes de la Senad se abstengan de usar la fuerza y para ello recurran al apoyo de la Policía Nacional, que es la legalmente habilitada para hacerlo. Estas recomendaciones no han sido tomadas en cuenta.
    En medio de la indignación y la pena que ocasiona la muerte de la pequeña Vivian, hay que debatir y replantear la manera en que se encara la lucha antidrogas, frenando de manera tajante los abusos cometidos durante los operativos.
    Tras los recientes sucesos criminales ocurridos en la Ciudad de Pedro Juan Caballero, en que un capo de la mafia fronteriza fue ajusticiado en medio de una batalla campal entre sicarios, la lucha contra el tráfico de drogas es una necesidad cada vez más sentida por la sociedad paraguaya, pero la misma debe ser encarada con métodos ajustados a la Constitución y a las leyes, con el debido cuidado de todos los procedimientos.
    Las fuerzas de seguridad deben brindar resguardo y tranquilidad a la población, y no despertar más miedo del que ocasionan los criminales.

    http://m.ultimahora.com/es-hora-frenar-los-abusos-los-operativos-antidrogas-n1001430.html

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    Publicado por Anónimo | 21 junio, 2016, 6:16 am
  31. Atroz error de la Senad

    El sábado pasado, en Nueva Italia, un atroz operativo de nueve agentes especiales de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), supervisados por el agente fiscal Carlos Alcaraz, causó la muerte de una niña de tres años y graves heridas a su tío, Alessandro Zanotti Cavazzoni. Las víctimas del indignante operativo ocupaban la camioneta conducida por Ulrico Zanotti Cavazzoni (73), la que recibió nada menos que diecinueve impactos de bala por parte de quienes no se dieron a conocer como agentes de la Senad, utilizaron camionetas sin matrícula ni logotipo y, no satisfechos con su ataque a mansalva, molieron a golpes a quien había resultado ileso.

    El ahora exministro de la Senad, Luis Rojas, puso su renuncia “a disposición” del presidente de la República, Horacio Cartes, en tanto que este expresó primero su “profunda pena” por lo ocurrido y prometió que se extremarían “esfuerzos para esclarecer los hechos y facilitar los procesos para encontrar a los responsables del crimen”. Recién ayer el Presidente aceptó dicha renuncia, cuando lo que se imponía, ante la espantosa gravedad del caso, era que no dudara un instante en destituir al titular de la Senad, quien, por otra parte, en ocasiones anteriores ya tuvo actuaciones muy cuestionadas.

    El fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, abrió un sumario sobre la participación del agente fiscal Carlos Alcaraz en el fatal operativo. La orden de allanamiento del inmueble para hallar un camión cargado con marihuana fue emitida por el juez Gustavo Amarilla, en cuya opinión “la responsabilidad está suscripta bajo control, dirección y responsabilidad del fiscal” (sic). Alcaraz, por su parte, se lavó vergonzosamente las manos aduciendo que las indicaciones que él y sus colegas dan en casos como este se refieren al procedimiento en general, y que las órdenes de estrategia las dan los superiores de los agentes de la Senad. El agente fiscal no puede eludir tan alegremente su responsabilidad y también debe ser imputado.

    El ministro Luis Rojas, que siempre se destacó por su locuacidad, hasta el punto de que llegó a afirmar que el 70% de sus funcionarios son corruptos, tiene ahora la ocasión de dar cumplidas explicaciones sobre la aberrante actuación de sus subordinados. Entre ellos estuvo el director de Operaciones de la Senad, Luis Ángel Servián Rotela, destituido hace nueve años, previo sumario administrativo, tras ser detenido con otros colegas por agredir y secuestrar a un joven, presuntamente con fines de robo. Dado el deplorable historial, cabe preguntarse por qué no solo fue reincorporado en 2014, sino que incluso se le confió tan importante cargo.

    Rojas también debería dar cuenta de las instrucciones que reciben los agentes de la Senad a la hora de efectuar un “procedimiento”. Se habla de que se trató de un “error”, como si el modo en que los agentes de la Senad intervinieron habría estado justificado si los baleados hubiesen sido narcotraficantes. Aparecieron disparando con intención de matar, como si tuvieran carta blanca, al estilo de lo que en estos días observamos en los enfrentamientos entre bandidos en Pedro Juan Caballero.

    Un agente de la Policía Nacional solo puede emplear sus armas “cuando fuere motivado por la exigencia del servicio, luego de realizadas las persuasiones y prevenciones reglamentarias”, según el art. 145 de la Ley Orgánica respectiva. Es de suponer que también el de la Senad debe persuadir y prevenir antes de acribillar un vehículo. Ni siquiera el mismo Rojas pudo haberle eximido de esa obligación.

    En vez de poner su renuncia “a disposición” del Presidente de la República, lo que resultaba innecesario, ya que este puede destituirlo en todo momento, lo que Rojas tendría que haber hecho es simplemente renunciar, porque está visto que, bajo su dirección, la Senad era un peligro para la comunidad.

    En cuanto al presidente Cartes, todo indica que no necesitará esforzarse mucho para aclarar los hechos y facilitar los procesos para hallar a los culpables del crimen. En su comunicado se lee también que él no puede “reparar el daño ni aliviar el dolor”, lo cual es cierto, como también lo es que debe asumir la responsabilidad que le corresponde por haber puesto al frente de la Senad a una persona que, por decir lo menos, no se ha preocupado por depurarla y exigir a sus subordinados que actúen siempre dentro de la ley. Por la delicada tarea que cumple, dicho organismo debe ser dirigido por un funcionario idóneo, honrado y diligente, que combata el narcotráfico con la ley en la mano, y no con pistoleros desaforados que dirigen sus balas hacia miembros honestos de la sociedad.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/atroz-error-de-la-senad-1491500.html

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    Publicado por Anónimo | 21 junio, 2016, 6:11 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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