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El PLRA ante el naufragio o el cambio para seguir con vida

En 27 años de democracia, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) fue incapaz de hallar los líderes que lo convirtieran en una opción de gobierno. Lejos de distanciarse del Partido Colorado, asumió sus vicios y se volvió cómplice de su sordera a los reclamos ciudadanos. Si persiste en esa práctica que lo excluye de la preferencia de la mayoría de los electores y provoca su creciente desprestigio, incluso entre sus afiliados, seguirá condenado a la llanura corriendo el serio riesgo de debilitarse aún más por desaprovechar la oportunidad de ser una alternativa de cambio. A partir de mañana, el PLRA estará ante la disyuntiva de ser más de lo mismo o instalar una nueva manera de encarar la puja por el poder.

Las elecciones que se realizarán mañana en el PLRA encuentran a este partido político tradicional en uno de sus momentos de mayor fragilidad institucional.

Sin poder superar sus rivalidades internas para consensuar un proyecto de real búsqueda de poder en el país, sus afiliados acudirán a las urnas a elegir a sus conductores de los próximos años.

En la última etapa de la dictadura –luego de un lapso de idas y venidas en el coqueteo con el régimen autoritario–, el partido de Taboada, Alón y Eligio Ayala adquirió un franco perfil opositor que le granjeó respeto a nivel local y reconocimiento a nivel internacional.

A la caída del régimen despótico, el PLRA parecía ser la opción natural para dejar de lado a los cómplices del atraso y la intolerancia, constituyéndose en una opción de cambio en la nueva etapa de la República.

Sin vocación de poder, con líderes que se contentaron con ser segundones solo interesados en sus tajadas particulares y no a apostar por la superación de los antiguos males de los partidos tradicionales, sin embargo, pronto se desdibujó de la escena política. Sin perfil opositor, se entendió que eran colorados vestidos de azul. Y nada más.

Con Fernando Lugo a la cabeza en la chapa opositora del 2008, se resignaron con la vicepresidencia. Y tras el juicio político al ex obispo, en el año que le tocó gobernar, no mostró al electorado nada que no fuera ya conocido a través de los gobiernos de la Asociación Nacional Republicana (ANR).

Hoy, el PLRA carece de líderes respetados, consolidados y con proyectos de futuro sólidos. Su lucha es más para ocupar lugares que den acceso a privilegios antes que a construir una opción de respuestas a las necesidades del Paraguay en el mundo globalizado de comienzos del siglo XXI.

Divididos en dos grupos que, con matices, aliados con el poder de turno o intentando asumir un rol crítico para el que no muestran demasiadas convicciones, a partir de mañana el PLRA estará ante la disyuntiva de ser más de lo mismo o instalar una nueva manera de encarar la puja por el poder político con miras al 2018.

Con la pérdida del ejercicio de ser opositores, sin timoneles carismáticos y animados por el afán de precautelar sus intereses sin importar el descrédito ante el electorado, los que resultaren ganadores en las urnas tendrán ante sí un arduo camino por recorrer.

Esa senda les podrá llevar al Palacio de López o conducir a un mayor debilitamiento que no puede excluir la posibilidad de que su papel en la política paraguaya sea cada vez más irrelevante.

http://www.ultimahora.com/el-plra-el-naufragio-o-el-cambio-seguir-vida-n1002575.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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20 comentarios en “El PLRA ante el naufragio o el cambio para seguir con vida

  1. Se fractura el PLRA ?
    22 Ene 2017

    Clari Arias

    Con el anuncio oficial de la candidatura del ex senador Carlos Mateo Balmelli, el Partido Liberal Radical Autentico sufre -por primera vez desde su creación en 1978- la fuga de uno de sus mayores dirigentes durante la primavera democrática.

    Mateo Balmelli, militante en el radicalismo autentico desde finales de los años setenta, llegó a presidir el Congreso de la Nación y a ocupar la dirección de la poderosa Itaipu Binacional, en los tiempos en que nuestro país negociaba con el Brasil un mejor acuerdo sobre los multimillonarios beneficios de la energía producida por la hidroeléctrica.

    La primera gran pregunta que surge con esta escisión es, cuántos afiliados seguirán al candidato en este proyecto liberal sin el Partido Liberal?

    Pero una candidatura liberal de peso fuera del partido no es el único frente difícil para Efraín Alegre. En la devastadora interna azul el senador Blas Llano ya hizo su apuesta y se juega al todo o nada por Fernando Lugo y una eventual aprobación de la reelección a través de la enmienda que, con los votos del llanismo en el Senado, tiene asegurada su aprobación.

    En las últimas semanas, para confirmar sus intenciones, el equipo político de Blas Llano ha organizado reuniones en distintos puntos del país con la presencia del ex–obispo Lugo, quien aparece fotografiado –indefectiblemente- junto a Blas Lanzoni, el posible precandidato a la vicepresidencia en la formula que propondría el llanismo, siempre y cuando se de la enmienda.

    Si la candidatura de Lugo corriera, surge la segunda gran pregunta, qué pasará entonces con la anunciada intención presidencialista de Efraín Alegre para el 2018?

    Hasta ahora he imaginado ofertas electorales liberales con la figura de la reelección lista y aprobada para el año venidero, mas lo real en este momento es que Lugo no puede ser candidato presidencial. Si la interna del PLRA siguiera su curso en estas condiciones, el enfrentamiento visible es Alegre versus Lanzoni, ya que este último es el único de los llanistas que tiene verdaderas chances de enfrentar al presidente liberal.

    Lanzoni, actual gobernador del departamento Central es un político tradicional que ha ganado su espacio a base de grandes sacrificios como dirigente de comité, logrando obtener tremendas victorias electorales, obteniendo la intendencia del municipio de Ñemby, la diputación por Central, y finalmente la gobernación del mismo departamento.

    Tanto arrastre electoral ha demostrado Lanzoni, que hasta desafió a todos candidatando a su imberbe hijo de 25 años a la intendencia de Ñemby, y ganó sin sobresaltos! Y aquí nos viene la tercera gran pregunta: Blas Lanzoni tendrá las agallas para apostarlo todo frente a Efraín Alegre?

    Todos estos escenarios hacen presagiar una dolorosa encrucijada para el Partido Liberal Radical Autentico. Mateo Balmelli alejado de su partido de origen, es el desenlace de los excesivos errores –éticos, ideológicos, electorales- de una dirigencia, que, sin alianzas, nunca pudo vencer al colosal partido Colorado.

    Blas Llano, arriesgando todo por Lugo es el desenlace de un oportunismo sin límite alguno, porque pretender dar de nuevo la presidencia de la república a la misma persona que ha destituido, no tiene nombre ni justificación.

    Pero no seamos injustos, porque el mayor artífice de la encrucijada es el propio presidente del partido, Efraín Alegre, quien hasta ahora ha hecho todo lo que estuvo a su alcance para dividir a sus a sus afiliados: los sectores disidentes lo odian, literalmente.

    Las fracturas entre liberales no son nuevas en la centenaria historia del partido, aunque la más visible se dio en los tiempos de Stroessner, cuando Domingo Laíno junto con otros dirigentes decidieron dejar de participar en las amañadas elecciones del tirano, gesto que les significó un inmerecido prestigio a la mayoría de ellos. Hoy, a 40 años de la última división liberal, es solo cuestión de tiempo saber la respuesta a mi cuarta y última pregunta de este domingo. Se dividirá el PLRA?

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    Publicado por jotaefeb | 22 enero, 2017, 10:40 am
  2. Tardes son los lamentos
    12 diciembre, 2016

    Por: Marilut Lluis O’Hara
    Nunca me gustó Efraín Alegre; debo confesar que no soy objetiva cuando tengo que escribir alguna información que tenga que ver con él. Ya desde el 2013, con su campaña “Paragua Alegre” estaba en contra suya. Estaba, y sigo estando, convencida de que su gobierno hubiera sido tanto o más desastroso que uno colorado y que hubiera seguido la línea de Federico Franco, con un entorno venal y deshonesto que robó todo lo que pudo en los 14 meses que estuvo en el poder.

    Yo creo que Efraín es oportunista y con ínfulas de dictador, algo que demostró a las claras ni bien asumió la Presidencia del PLRA. Lo primero que hizo fue decidir la integración de los dos tribunales más importantes del partido, el de Conducta y el Electoral, dejando de lado a la primera mayoría de Blas Llano.

    Alegre cometió todo tipo de desafortunadas acciones haciendo uso del efímero poder que le da la Presidencia del primer partido de la oposición. Y en todo momento sus acciones estaban destinadas a perjudicar a su principal rival, intentando de manera absurda que la oposición desaparezca del mapa liberal.

    Siempre dije también que a Alegre no le interesa el PLRA, sino como plataforma que le permita llegar a la Presidencia de la República, su sueño eterno. Y, por lo visto, pensó que eliminando a la disidencia de su partido se le allanaría el camino para concretar este objetivo; pero le salió el tiro por la culata porque a causa de la crisis interna de los liberales, los demás sectores de la oposición han dejado de verle como alternativa válida para el 2018. Porque Efraín, además de deshonesto y dictadorzuelo, es torpe a la hora de tomar decisiones políticas.

    Defendiendo este objetivo, consiguió que la convención de su partido apruebe su absoluto rechazo a la reelección presidencial. Y tiene lógica, porque de aprobarse la figura, él sabe que no tendría la más mínima chance ni ante Fernando Lugo para encabezar una concertación opositora, ni ante Horacio Cartes en las elecciones generales.

    Pero resulta que el llanismo, ese al que vapuleó y pretendió su extinción, ahora parece apoyar la idea de la reelección. Y recién ahora le cayó la ficha a este payaso y acaba de descubrir que, quizás, si consigue seducir a sus correligionarios del Equipo Joven, y les ofrece los mismos cargos que antes les negó, y la participación en el gobierno partidario, podría ganarles y hacer que vuelvan por sus fueros.

    Espero que se equivoque. Ni siquiera soy liberal pero me da por lo que no tengo que esta gente que debía ser alternativa, una opción diferente para quienes ya estamos hartos de los badulaques, se muestren tan sinvergüenzas como esos a los que dicen combatir. No hay derecho.

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    Publicado por Anónimo | 15 diciembre, 2016, 8:28 am
  3. Cuando la presidencia no es la solución

    La presidencia del PLRA va perdiendo sustento aceleradamente. Efraín Alegre no logra tomar las riendas. Creyó que su llegada al poder partidario significaba la transferencia automática del control de la estructura y emprendió un ataque frontal contra la dirigencia llanista que hoy pone en riesgo su candidatura presidencial para 2018. Las alianzas que creía sólidas empiezan a resquebrajarse.
    El primero en dar el portazo fue el senador Carlos Amarilla. Su salida es todo un dato. Amarilla fue expulsado en 2015 después de votar contra el candidato liberal para la presidencia del Senado. A mediados de año apenas llegó a la presidencia Alegre lo rescató. Anuló su expulsión y lo reincorporó al partido. Cualquiera pensaría que sería uno de sus más firmes soportes; pero no fue así.

    Alegre trató de suavizar el golpe restando peso político al senador; pero la realidad es distinta. Aun cuando se trate de maquillar no se puede desconocer que es la salida de uno de los referentes que tenía el grupo. La realidad tiene ese problema, siempre es caprichosa; por más que se trate de maquillarla se empeña en mostrarse tal cual es.

    Al dejar el grupo Amarilla dio otro dato fundamental. Habló de un nuevo proyecto “superador” que estaba más allá de la carrera presidencial de 2018. Claramente Alegre no forma parte del mismo. Más adelante eventualmente podría estar. Eso se decidirá dentro de unos meses; pero en estos momentos queda fuera.

    Por ahora, este nuevo frente en gestación podría incluso ser el grupo que le dispute la candidatura presidencial de la oposición para las elecciones generales. Sería su gran adversario capaz de reunir incluso a los sectores ciudadanos y de izquierda. En ese universo, el senador Fernando Lugo ocupa un lugar central. Un espacio donde no necesariamente sería el candidato presidencial, sino uno de los articuladores del frente para derrotar a los colorados.

    A estas alturas, el presidente de los liberales empieza a tomar conciencia que el atropello de los primeros días de mandato puede tener efectos duraderos en su proyecto político. Que los juegos pirotécnicos alcanzan para entretener a la tribuna, pero pueden terminar quemando una candidatura presidencial.

    Obligado por las circunstancias y condicionado por las necesidades políticas, Alegre empezó a desandar el camino de la confrontación con el llanismo. El primer paso fue levantar la sanción a los seis diputados de ese sector. Ahora viene lo más complicado; repartir cuotas de poder dentro del partido para poder gobernar. Aprender a convivir en un espacio donde claramente no tendrá el control partidario. Debe encontrar un justo medio. Ceder demasiado le dejaría sin control, ceder poco mantendría latente el conflicto.

    Al otro lado de la mesa, Llano no tiene apuros. Sabe que no tiene la presidencia del partido, que tiene algo mucho más importante. Controla la estructura partidaria que necesita Alegre no solo para tener gobernabilidad, sino para poder pensar en una candidatura presidencial para el 2018. Sin su bendición todo podría quedar trabado.

    Tampoco está claro si Llano quiere sentarse a conversar con Alegre sobre un eventual apoyo a su postulación. Hasta ahora viene trabajando por fuera con Blas Lanzoni, el gobernador del departamento central, como su candidato presidencial.

    En ese espacio se siente cómodo. Tiene el suficiente margen para sentarse a una mesa de negociación amplia que reúna a toda la oposición en un proyecto que tenga por objetivo no solo una candidatura presidencial, sino la derrota de los colorados.

    El horizonte político del presidente del PLRA se complica. A mediados de año, con la victoria en las internas partidarias, todo parecía encaminado, pero las malas decisiones comprometieron el futuro que hoy está lleno de incertidumbre.

    Por Osmar Gómez

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/cuando-la-presidencia-no-es-la-solucion-1541412.html

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    Publicado por Anónimo | 28 noviembre, 2016, 9:01 am
  4. De gran proyecto nacional a gran desconcierto liberal
    6 noviembre, 2016

    Por: José Rojas.
    Cuando ganó la interna liberal el señor Efraín Alegre hizo dos anuncios: 1. Acabar con el sectarismo interno que a su criterio el responsable es Blas Llano y 2. Su compañero de fórmula presidencial para el 2018 es Fernando Lugo

    El 26 de junio a las 18:30 horas, el nuevo presidente del Directorio del Partido Liberal Radical Auténtico decía que estaba naciendo el nuevo dirigente que esta vez sí hará frente con más fuerza a los colorados oficialistas y al gobierno de Horacio Cartes.

    Nada de lo que propuso entonces ha cumplido.

    Menos de 24 horas del anuncio Fernando Lugo desmintió acercamiento alguno; no le atendió la llamada y cuando los periodistas le consultaron al exobispo, este desconoció a Alegre. Tremendo sopapo

    El segundo anuncio ni siquiera vio la luz. Unos 30 días después de su ascenso al poder partidario ya uno de sus principales mentores, José Paková Ledesma, o acusó de soberbio; que escuche a la gente; que está desmembrando el partido. Cada partido tiene su versión interna de Nicanor Duarte Frutos.

    Rápidamente Efraín se encargó de diluir la ilusión liberal de construir con su liderazgo un proyecto serio que termine planteando una alianza con otros partidos y generar así una real oposición. A tal punto de desatino llegó el presidente liberal que Blas Llano lo acusó de ser el, Efraín, en principal aliado de los colorados oficialistas.

    No existen ideas: carece de propuestas, y en contrapartida juegan solo al desgaste del gobierno. De lejos se nota que se atrincheran detrás de grandes titulares de la prensa que les sigue el juego. Mas al fondo no existe más que vacío.

    Efraín y el resto de la oposición saben que no llegan solos y saben también que al existir un solo sillón de López no habrá posibilidades de una alianza con Fernando Lugo. Este lo tiene entre ceja y ceja por su traición en el juicio político que lo arrancó del poder en 2012.

    No obstante si aun así alguna dirigencia de otros partidos supone que no todo está perdido y espera que Efraín recapacite y siente cabeza y articule un plan de gobierno medianamente serio para ganar adeptos, entre ellos a los colorados indecisos, es probable que se le escapará de nuevo el 2018.

    La oposición en general; incluyendo a los colorados disidentes tienen un grave problema por resolver: quien encabeza la campaña: Efraín, Lugo o Abdo Benítez? Pero antes tienen otro problema: las fuerzas están totalmente fragmentadas. La última jugada política terminó alejando a Miguel López Perito.

    Pero no acaba ahí el desatino de Efraín. A minutos de consolidarse su triunfo electoral dio un fuerte soplamocos a sus correligionarios; adoptando a Luis Aníbal Shupp como su principal asesor político.

    Shupp, stronista de pura cepa, reivindica al dictador, tiene como objetivo buscar entre los colorados las fuerzas opositoras a Cartes y convencerlo de las bondades de integrar la dupla con el dirigente metileno. El exdelegado de gobierno del stronato se jacta de hacer sido la “pata de conejo” que le trajo suerte electoral a todos los presidentes colorados post dictadura.

    Se puede presumir entonces que la estrategia electoral de Efraín descansa en la científica propuesta de Shupp para llegar al Palacio de Gobierno. Este solo escenario ya pinta de cuerpo entero ‘la seriedad’ con la que se presenta al precandidato el segundo partido político de la República.

    Antonio Taboada, Eligio Ayala, José de la Cruz Ayala, Cecilio Báez, Eusebio Ayala, Félix Paiva y José Félix Estigarribia, solo por nombrar a algunos hombres gravitantes del Partido Liberal y de la gestión pública no estarían tan cómodos en sus tumbas.

    Así como están las cosas de la mano de Efraín, el gran el proyecto nacional que anunció en junio pasado se reducirá a un gran desconcierto liberal que será imposible de resolver. El desatino de su presidente pinta un futuro electoral bastante negro y como inmediata salida se ve acercarse un plan; el de siempre elevar los discursos vacíos y seguir jugando desde la oposición; porque es más barato, menos exigente y reditúa más ganancias.

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    Publicado por Anónimo | 7 noviembre, 2016, 2:31 pm
  5. ¡Basta de majaderías!

    No podemos seguir siendo indiferentes, es evidente que todo lo que está en manos del Gobierno está en ruinas y es por culpa de los tres poderes del Estado. Como ejemplo miremos la salud del pueblo, aún cuando paguemos al Gobierno en concepto de seguro médico los aportes no sirven para la salud de los asegurados sino para el bolsillo del Gobierno. Segundo ejemplo: la educación por culpa del Gobierno existen universidades de garaje, por culpa del Gobierno la Universidad Nacional está en crisis. Tercer ejemplo: hoy el Gobierno pretende encargarse del patrimonio de todo el país, a través del Servicio Nacional de Catastro, una institución que hoy es inoperante, tarda más de 1 año en entregar los documentos a los propietarios. Cuarto ejemplo: hoy se pretende a través de un “Liberal” que hayan más Escribanos que habitantes y esto traerá el caos en el país.

    Basta de majaderías. Ningún Liberal puede decidir si los colorados no les apoyan, porque en la Cámara de Diputados hay más colorados que liberales. Así que dejemos de engañar al pueblo, el Gobierno quiere tener en sus manos todo, para destruirlo todo, que defienda su postura con argumentos sólidos quien quiera convencernos que en el Paraguay la salud y la educación está en buenas manos y que hoy el patrimonio de los paraguayos no corre peligro con ese proyecto de ley.

    Antonia Arrellea

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    Publicado por Anónimo | 26 octubre, 2016, 9:44 am
  6. Un golpe y tres fracturas

    Por Alfredo Boccia

    Solo los ingenuos creían que a Cartes no le interesaba la reelección. Lo tenía claro desde antes de asumir. Es poco probable que la consiga, pero ya ha logrado acercarnos a un quiebre institucional con gravosos daños colaterales. Tendrá que violar la Constitución Nacional. El artículo 290, que se refiere a la enmienda, es muy claro: “Si en cualquiera de las Cámaras no se reuniese la mayoría necesaria para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, no pudiendo volverse a presentarla dentro del término de un año”.

    Pretender que agregando una pequeña modificación o un artículo más se produce una perversa alquimia que crea un “proyecto diferente” y que, por ende, puede ser presentado en el mismo periodo es una manipulación autoritaria. Es un atajo anticonstitucional; es equivalente a un golpe.

    Será una ruptura de enormes consecuencias. Una primera fractura se producirá en el PLRA. La enmienda solo logrará pasar el obstáculo del Parlamento si algunos senadores liberales se venden a Cartes. Ya parecen convencidas dos –Blanca Fonseca y Zulma Gómez– y faltaría poco para sumar a otros. La dirigencia liberal estableció un vidrioso mandato imperativo que obliga a votar en contra. Quien lo infrinja no podrá ser candidato a nada en el 2018. Si frenan la arremetida cartista, el partido se fortalecerá. Si no lo consiguen, habrá un lamentable liberocartismo que sumirá al PLRA en su histórica autofagia.

    Pero también se fracturarán los colorados. La hegemonía de la billetera del recientemente afiliado Cartes habrá demostrado, una vez más, su capacidad persuasiva. Pero a costa de una división profunda que enardecerá la posición de la disidencia. La dirigencia colorada también impondrá un vidrioso mandato imperativo para votar a favor de la enmienda; es decir, en sentido contrario a lo dispuesto por la convención liberal. Algo aprendieron los colorados del PLRA. El castigo será donde más duele a los potenciales rebeldes: el que vote en contra no podrá ser candidato a nada en el 2018. Si el oficialismo pasa el muro del Senado, podrá soñar con la reelección de Cartes, pero tendrá tres pesadillas: su bajísima popularidad, un partido dividido y la habilitación plena de la candidatura de esa bestia electoral llamada Lugo.

    La tercera fractura es la más grave, pues no hay modo de arreglarla. El camino forzado hacia la enmienda ocasionará un quiebre de la institucionalidad republicana. Bastante frágil es nuestra democracia como para soportar un agravio que la vuelva aún más gelatinosa. Fracasada en lo social, solo le queda la formalidad política. Es poco, pero es lo que hay. Violar la Constitución para dar rienda suelta a la obsesión de poder de una sola persona es un precio demasiado alto para un país con gente tan pobre. Que, por suerte, es mucha y ya no es tan tonta.

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    Publicado por Anónimo | 26 octubre, 2016, 9:43 am
  7. Control partidario en disputa

    Desde hace algunas semanas, el Partido Liberal ingresó a un estado de confrontación interna permanente que excede las cotidianas diferencias que pueden existir entre miembros de un partido político. Día a día el conflicto va escalando y amenaza con dejar huellas profundas capaces de afectar la contienda electoral de 2018.

    La pelea no es nueva. Es antigua, viene de 2012 cuando en una singular nominación signada por el enfrentamiento con Blas Llano, por entonces presidente del partido, Efraín Alegre logró imponer su candidatura presidencial. Se presentó en las generales de 2013, fue derrotado y desapareció de la vida partidaria. Llano también dejó el cargo, cedió su lugar a Miguel Abdón Saguier, pero se mantuvo en el quehacer político diario. Desde entonces y hasta ahora la pelea por el control partidario quedó latente. Esa disputa sin resolución es la que de nuevo aflora.

    Alegre siempre creyó que buena parte de su derrota estuvo marcada por el poco apoyo de la estructura partidaria controlada por Llano. Lo hizo saber a su entorno chico, pero nunca hizo reclamos públicos. Se llamó a silencio casi por tres años esperando el momento.

    Hace algunos meses reapareció como nuevo aspirante a la presidencia de la República; dispuesto a no repetir errores. El primer paso fue llegar a la presidencia del partido; el segundo utilizar el cargo para alinear la dirigencia. Quienes no estaban dispuestos sufrirían las consecuencias.

    Todavía siendo candidato a la presidencia partidaria dejó en claro su oposición a la reelección presidencial y apenas asumió empezó a operar para que esa posición se convirtiera en mandato para todos los liberales. Llamó a convención, su discurso se convirtió en una orden avalada por la máxima instancia y de paso expulsó del partido a seis diputados leales a Llano. Dejaba en claro que esta vez no habría contemplaciones para controlar la dirigencia, acotaba la posición partidaria y daba un golpe directo a Fernando Lugo y Horacio Cartes, los dos potenciales adversarios que están mejor perfilados para la disputa presidencial.

    La movida instaló el conflicto dentro del Partido Liberal. Generó una profunda división y desde entonces se generan batallas diarias que ensombrecen la unidad partidaria. Alegre no se muestra dispuesto a conciliar. Hace unos días redobló la apuesta y volvió a amenazar a aquellos que se atrevan a votar en el Congreso a favor de una emienda constitucional que permita la reelección presidencial. Se mantiene firme aún cuando eso lleve el riesgo de generar más daños que beneficios al interior del partido.

    Con una candidatura presidencial lanzada Alegre pelea en el frente interno para controlar el partido y en el frente externo para mantener un discurso que lo que mantenga junto a la gente; alejado de la criticada dirigencia política.

    Puede que a estas alturas Llano esté dejando lentamente la vida política, pero no está dispuesto a aceptar atropellos y entregar buenamente el control partidario. Si bien su candidato perdió en las internas para la presidencia del partido, sigue manteniendo la parte más grande de la estructura partidaria. Es el que tiene la mayor capacidad de mover votos liberales. Eso pesa y Llano está dispuesto a demostrarlo.

    La dirigencia llanista se reunió a mitad de semana. Por unanimidad autorizó iniciar negociaciones con Fernando Lugo y con el Frente Guasu de cara al 2018. Por ahora las conversaciones irán por fuera del Partido Liberal; pero en algún momento llegarán a instancias partidarias. Afectarán a los planes de Alegre.

    La disputa por el control partidario en el Partido Liberal está en sus inicios. Falta mucho para que llegue a su fin. Mientras tanto las permanentes fricciones entre llanistas y efrainistas empiezan a generar daños profundos poniendo en duda si realmente servirá al futuro candidato presidencial que apoyarán los liberales.

    Por Osmar Gómez

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    Publicado por Anónimo | 26 octubre, 2016, 9:42 am
  8. Los vericuetos del liberalismo
    30 Jun 2016

    Por Clari Arias

    Soportar tres elecciones –dos internas y una nacional– en el lapso de un año no es fácil para ningún partido político del mundo. Los liberales lo hicieron (lo hicimos) con buen talante, demostrando que están en carrera para el 2018, aunque con los problemas internos de siempre.

    Ganaron 80 municipios a lo largo del país, además de una veintena más con alianzas de todo tipo, incluyendo la asombrosa victoria de Asunción, en donde colocaron a un neófito de la política como intendente. Hasta que llegó la interna del domingo pasado en donde se enfrentaron grupos antagónicos de antaño (medida de tiempo dudosa), resultando ganador aquel que perdiera las nacionales del 2013.

    Pedro Efraín Alegre Sasiain ganó una elección por primera vez en su larga trayectoria política, esta vez como candidato de su propio movimiento. Lo hizo de buena forma, usando su figura ante la adversidad de tener enfrente a una estructura sólida, pero con un candidato débil en imagen.

    Algunos hasta pudieran denostar esta victoria espetándole que le ganó a un ex intendente con muy poca visibilidad nacional, pero eso sería totalmente injusto porque una victoria electoral dentro de un partido político con más de un millón de afiliados no es poca cosa. No se trata de una victoria pírrica, como gustan decir los bienhablados.

    Esta victoria de Efraín ya ha surtido distintos efectos, dentro y fuera del PLRA. Por fuera, la trama se torna difícil, ya que el primer globo sonda que mandó Alegre a Lugo para comenzar a hablar de posibles y futuras alianzas le explotó en la cara al regresar a su cuartel victorioso.

    Lugo, un cínico de profesión, no tuvo el menor reparo en dejar al descubierto una tonta jugarreta del senador Wagner, quien en el medio de la victoria llamó al ex obispo y le dijo: “Aquí te quiere saludar Efraín”, mientras que al ganador de las elecciones azules le dijo también lo mismo: “Aquí te quiere saludar Lugo”.

    Efraín, exultante durante su discurso victorioso, le dijo a la prensa que Lugo lo había llamado, hecho que fue categóricamente desmentido por Fernando Armindo, quien remató la trama diciendo “ni siquiera tengo su número”. Un verdadero fiasco, resultado de un nivel de improvisación solo permitido a los iniciados en estas lides.

    La interna no se termina con unas elecciones en donde el ganador no llega a una mayoría apabullante. Cuarenta y ocho horas después de perder por primera vez frente a Alegre, el senador Blas Llano advirtió con una vehemencia sorprendente: “Que se quite de la cabeza Efraín que va a ser el único candidato de dentro del partido.

    Yo mismo pugnaré por la chapa”. Blas, como lo llaman todos dentro del PLRA, también lanzó tres nombres importantes como precandidatos presidenciales, Carlos Mateo Balmelli, Blas Lanzoni y “Tito” Saguier, agregando también la posibilidad de que Salyn Buzarquis es potable para unas presidenciales.

    Conociendo personalmente a todos los nombres que mencionó Blas Llano, estoy seguro de que un par de ellos lanzará candidatura con el único objetivo de buscar un buen lugar en la lista del Senado, luego de negociar renuncias honrosas a sus aspiraciones presidencialistas.

    Resumiendo, Alegre ganó por fin su interna, dejando calientes a muchos. Tan calientes, que algunos nombres desaparecieron automáticamente de las posibles listas de parlamentarios en los equipos perdidosos. Ya no hay marcha atrás con miras al 2018, los liberales quieren volver al poder encabezando una chapa presidencial que salga de una concertación de partidos opositores.

    ¿Lograrán repetir el éxito momentáneo del 2008? Lo sabremos en exactamente 20 meses.

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    Publicado por jotaefeb | 30 junio, 2016, 5:34 am
  9. En búsqueda del candidato perdido

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    El eslogan utilizado por Efraín Alegre, candidato ganador de las internas del PLRA: “Lejos de Cartes, cerca de la gente”, confirma una estrategia que será recurrente en el futuro inmediato. La mayoría (o tal vez todos) de los candidatos con aspiraciones presidenciales para el 2018 querrá desmarcarse del actual Gobierno.

    Esto incluye a algunos integrantes del Partido Colorado que intentan resolver la difícil ecuación de ser oficialistas, pero sin que eso signifique tener que poner la cara por todas las acciones u omisiones del Poder Ejecutivo.

    La cuestión es especialmente sensible para los dirigentes de la ANR que desean evitar un descalabro general que pueda terminar afectando las posibilidades electorales futuras del partido.

    Al administrador del actual Gobierno se le van acumulando dificultades de toda índole para las que no ha mostrado, hasta ahora, tener condiciones políticas y personales de resolver. Esa es una mala noticia para el sistema institucional en general porque las cosas no están bien y la perspectiva de que pueden empeorar no pueden alegrar a nadie.

    A la pérdida de liderazgo del Mandatario se le suma la decadencia de algunos aliados claves en la oposición, como el caso de los liberales en el Senado.

    El efecto inmediato será que posiblemente se profundice la mercantilización de los votos en las cámaras del Congreso para aprobar cualquier iniciativa del Ejecutivo. El problema es que, a mediano plazo, ni siquiera eso puede funcionar.

    Otro efecto más grave de la situación política para las instituciones democráticas es que se paralicen algunos cambios muy necesarios que están pendientes.

    Tal como está el panorama, las reformas en el Poder Judicial y el cambio que se planteó hace tiempo, vía juicio político, de algunos ministros de la Corte con muy mala imagen, no correrán.

    También hay riesgo de que la designación de un nuevo contralor general de la República y el postergado defensor del Pueblo queden empantanados en la Cámara de Diputados. Esa al menos es la intención de algunos legisladores colorados que plantean rechazar las ternas de candidatos que remitió el Senado. Sería una forma de “quedar bien” con el presidente Cartes y una represalia por la derrota política que recientemente tuvo en la Cámara de Senadores.

    Sin embargo, plantear este escenario de confrontación es algo que no le conviene al oficialismo, que tiene más que perder antes que ganar, especialmente por el poco tiempo que le queda de mandato al Presidente.

    En los partidos de oposición y en el partido de gobierno se habla cada vez más del próximo periodo presidencial, como si estuviera a la vuelta de la esquina. Sin embargo, faltan dos años que habrá que recorrer de la forma más ordenada que se pueda.

    Nadie habla ya de modificar la Constitución para prever la reelección presidencial. A esta altura, si lo hiciera el oficialismo, se tomaría como una ironía. Inclusive el Frente Guasu, cuyo candidato único, Fernando Lugo, plantea presentarse para pugnar por la presidencia, no tiene pensado recurrir a esa figura inexistente en la Constitución.

    La oposición y el oficialismo tienen en este momento el desafío común de construir una candidatura para el 2018.

    Los partidos de oposición se enfrentan al reto de lograr un consenso alrededor de un solo candidato aglutinador y que no tenga la imagen de ser “anticolorado”.

    En tanto, el equipo que rodea a Cartes busca alguien que sea una suerte de continuador de su proyecto político. Un afán común a la mayoría de los anteriores presidentes colorados posdictadura y que los condujo inexorablemente a la derrota electoral.

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    Publicado por jotaefeb | 30 junio, 2016, 5:25 am
  10. CAMBIOS
    Andrés Granje

    Efraín Alegre es el nuevo Presidente del Partido Liberal Radical Autentico, ganó al oficialismo dirigido por Blas Llano que tuvo la supremacía por 11 años de la vida institucional de la segunda fuerza política del país. El desprestigio de Llano, generado por su acercamiento al oficialismo colorado votando en bloque por los proyectos presentados por el Presidente Cartes, en el parlamento, hizo que el pueblo liberal se hastiara de sus métodos de hacer política, entregar las banderas de lucha del más que centenario partido por algunos cargos en el gobierno llevó a esta muerte anunciada con la derrota sin atenuantes de su candidato Líder Amarilla, lo que indudablemente abre nuevos escenarios por donde pasará la trama de la política criolla en los meses venideros y que nos deparará sorpresas importantes de cara a las elecciones del año 2018.
    Efraín Alegre ni bien se sintió ganador habló que hará realidad lo que fue su slogan durante la campaña, “cerca de la gente, lejos de Cartes”, indicativo elocuente de cuan distante quiere estar del anterior directorio de la Presidencia liberal. También manifestó que el objetivo de su equipo político es comenzar las negociaciones con lo demás partidos opositores y progresistas tendientes a lograr una gran alianza que lleve al cambio de gobierno en las elecciones del 2018. Manifestó que habló ya con Fernando Lugo y que lo volvería a hacer en los próximos días con el objeto de la alianza futura, pero aclarando que será sobre bases programáticas y no solamente electorales como fue en el 2008 con el Frente Guazú lo que culminó en un gran fracaso.
    Una cosa es segura que esa alianza no será fácil pues existen experiencias muy traumáticas en el periodo 2003 al 2008 y en donde la alianza del frente progresista y el partido tradicional terminaron con la hegemonía de 70 años del Partido Colorado en el poder, sin embargo tanto frentistas como liberales hablaron de traiciones al punto que el vicepresidente liberal culminó el periodo electoral de Lugo. Además tanto Lugo como Alegre quieren ser numero uno en la lista, es decir ser el candidato a presidente de la República y no furgón de cola. Lo cierto es que la oposición sabe quela única manera de llegar nuevamente a ser poder es con la alianza, separados no tienen ninguna posibilidad, como también creemos que es peregrina la idea del ex Presidente Lugo de hacer una alianza con los sectores contestatario a Cartes en el Partido Colorado, el sentido de pertenencia y la vocación de poder del partido colorado truncará esa posibilidad.
    Lo cierto es que estos comicios liberales, aunque se trate de otro signo político es nuevamente una bofetada electoral al presidente de la república Horacio Cartes, al saber los liberales que detrás de Llano estaba el apoyo de Cartes automáticamente el pueblo azul rechazó la propuesta de los seguidores de Blas Llano, es decir electoralmente el actual presidente es mala palabra y basta saber hacia donde se inclina su apoyo para que la gente vote lo contrario. De a poco el tablero político se mueve y comienza a desmarcarse los candidatos a cargos electivos, como se disipa lentamente la posibilidad que el mandatario puede ser reelecto como presidente, albur que pretendieron todos los que ocuparon el sillón de López en la etapa democrática que vivimos actualmente, sin poder modificar la constitución nacional para lograrlo.

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    Publicado por jotaefeb | 29 junio, 2016, 8:08 am
  11. Deterioro de los partidos políticos

    Los liberales renovaron sus autoridades en una votación interna del domingo pasado. El candidato del equipo considerado aliado del cartismo quedó atrás y muy lejos de los otros candidatos. Para los dirigentes es una muestra clara de que los azules no quieren a los candidatos que hacen sugestivos acuerdos con líderes de otros partidos, traicionando sus principios y a toda su gente.
    Nuestra sociedad está aun lejos de mostrar un comportamiento realmente cívico, de elegir un candidato por los principios que pregona, el ideal del partido u otra convicción ideológica. Estamos aun muy acostumbrados a elegir simplemente por los colores y los beneficios que eventualmente obtendríamos a cambio de nuestro voto.
    Sin embargo, este resultado, excluyendo al grupo considerado aliado de la oposición, es una clara señal de que por lo menos hay un grupo de personas que se hace sentir con su voto para repudiar la línea de un sector de su partido.
    Un hecho preocupante desde hace bastante tiempo en nuestro país es el descrédito de los partidos políticos, sobre todo de su clase dirigente. Los partidos políticos no se constituyen en semilleros de liderazgos, sino en organización que comercializa bancas y puestos públicos. En democracia, el principal mecanismo de participación ciudadana son los partidos políticos y si estos se deterioran corre también riesgo el sistema democrático.
    Lo más preocupante es que hacia el interior de estas organizaciones no existe una autocrítica o por lo menos un intento de cambio de rumbo para mejorar las ofertas electorales. Al contrario, los dos principales partidos políticos en las dos últimas elecciones apelaron a los llamados “outsider”, en otras palabras prestaron un candidato sin militancia para presentarlo como oferta electoral.
    La preferencia demostrada por los electores hacia estos candidatos, que resultaron ganadores es un claro mensaje de que la ciudadanía está descontenta con el manejo de los partidos y de sus oferta. Es alentador para el sistema democrático observar que cada vez más vamos avanzando hacia una ciudadanía consciente, que expresa a través de las urnas su descontento. Lo que resta esperar es que los partidos políticos reciban este mensaje y reaccionen en consecuencia realizando una autocrítica y un saneamiento profundo de sus líderes y de sus ofertas electorales.

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    Publicado por jotaefeb | 29 junio, 2016, 7:44 am
  12. ¿Quién será el menos peor?
    26 junio, 2016
    Cirilo Ibarra Enciso.

    Este domingo los liberales van a las urnas, para elegir al nuevo presidente del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA). Sin dudas que muchos, quienes saben la historia de ésta centenaria agrupación política, quienes tienen referencia de los grandes liberales, respetados, admirados y recordados, asistirán con nostalgia a estos comicios.

    Como no recordar en un momento como este a Cecilio Báez, Justo Prieto, Justo Pastor Benítez, Efraín Cardozo, Eligio Ayala, Eusebio Ayala, Félix Paiva, entre otros. Abismal diferencia con quienes hoy pugnan por la presidencia del Directorio del PLRA.

    Pero, es lo que hay y habría que elegir uno menos peor, porque tres de los ocho candidatos son realmente impresentables, pero son los más conocidos: Efraín Alegre, Salyn Buzarquis y Líder Amarilla. Vale la aclaración: son más conocidos por sus pésimos antecedentes.

    Los otros postulados son: Darío Castagnino, Herminio Ruiz Díaz, Eduardo Nakayama, Carlos Büttner y Blas Carlos Contreras.

    A pesar de resaltar que son conocidos, en este momento vale poner a consideración de los votantes la “biografía” de los tres. Efraín Alegre es considerado como una vergüenza nacional. Muchos dicen que fue un “vil parásito del Estado”, por su actuación como ministro de Obras Publicas durante el gobierno de Fernando Lugo.

    La dirección de finanzas de esa secretaria de Estado denunció que la administración de Efraín Alegre, había vaciado el MOPC. Mencionó que el monto del perjuicio, denunciado por su sucesor, Cecilio Pérez Bordón, llegaba a 30 millones de dólares.

    Luego, cuando se candidató por la Alianza Paraguay Alegre, para presidente de la República, utilizó avión del Estado para hacer su campaña proselitista. Fue cuando Horacio Cartes le ofreció su avión, para que deje de usar bienes del Estado.

    Con respecto a Salyn Buzarquis, vale recordar que hace un año, la Fiscala Victoria Acuña acusó y pidió juicio oral y público para el también exministro del MOPC, durante el gobierno de Federico Franco, por lesión de confianza y usurpación de funciones. El presunto perjuicio fue de 500.000 dólares a la cartera de Obras y 100.000 dólares a Yacyretá (unos 3.000 millones de guaraníes).

    Salyn Buzarquis fue conocido como “palada inicial”, porque durante su estadía en el MOPC, se pasó realizando paladas iniciales, comenzando supuestamente grandes obras, pero no era más que para ganar figuración en la prensa y lo más importante, pagar supuestos anticipos, que en realidad nunca se supo donde fueron a parar la plata.

    Mientras que Líder Amarilla tampoco dejó sensación de “nene”, en su paso como intendente de Villa Elisa. Su administración destinó G. 4.230 millones, a través de la vía de excepción para la ejecución de obras y servicios ceremoniales. Nunca habría tenido documentos respaldatorios aquellas supuestas inversiones.

    Igualmente desembolsó millonaria suma hasta para la compra de bocaditos. La Municipalidad gastó G. 180 millones, a través de la vía de excepción. Este procedimiento solo se puede hacer cuando ocurre alguna catástrofe natural.

    Otro caso fue referente a la construcción del “Paseo de los Ilustres”, en Villa Elisa. El presupuesto original fue de 279 millones de guaraníes, sin embargo, el monto aprobado trepó a 964 millones de guaraníes, una diferencia de 685 millones de guaraníes, cuyo destino hasta hoy se desconoce.

    Dentro de este panorama y con estos principales candidatos, los liberales eligen hoy al nuevo presidente del Directorio del PLRA. Y develará la incógnita, sobre quien es el menos peor, de acuerdo a la percepción de los electores liberales.

    (*) Periodista de ADN en Mariano Roque Alonso

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    Publicado por jotaefeb | 29 junio, 2016, 7:40 am
  13. Sin jóvenes no habrá cambio
    27 junio, 2016

    Por: Telmo T. Ibáñez Jara

    En las elecciones liberales en la capital del primer departamento, principal local electoral a nivel nacional a más de la escasa participación de los liberales, también se experimentó una escasa responsabilidad civil de los jóvenes, por debajo del 10 %, denotándose una vez más que la población juvenil no está de acuerdo con la clase dirigencial de los partidos tradicionales.

    El parámetro para demostrar el desinterés de los jóvenes en los partidos tradicionales y en especial en el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) se notó en las justas electorales de Concepción. Era de esperar por la crisis que se observa en la Junta Municipal de este municipio, donde hace un par de semanas casi coincidente con el proselitismo se registró un hecho hasta anecdótico, aparecieron dos presidentes en el organismo legislativo ambos de la oposición.

    La fuerte lucha interna entre los colorados se puede señalar como un hecho pre-eleccionario liberal que permitió el ingreso de los colorados en alianza con los opositores para defenestrar de su cargo a la presidente electa por mayoría para la Junta Municipal, Beatriz Denis (PLRA), reemplazada por su también correligionario, Asunción Carballo.

    Como una muletilla, los jóvenes afirman al unísono, “no nos importa la política”, al referirse a la política partidaria, que últimamente ha dejado más que desencanto juvenil como para los adultos. En Concepción solo el primer periodo luego de la caída de la dictadura no correspondió a un liberal, el primer intendente opositor quien ganó por una ajustada diferencia, fue Dionisio Giménez Silva, pero lastimosamente una grave enfermedad hizo que expirara el sueño de los liberales.

    A partir del fallecimiento de Giménez Silva, empezó la crisis a nivel interno en el PLRA, así rápidamente aparecieron los carroñeros, en su mayoría de la misma oposición para pelear por los cargos en algunos casos en alianza y connivencia con los oficialistas, han pasado 2 décadas sin que se restablezca el municipio local.

    De nuevo en vísperas de unas elecciones liberales, se ha desatado una crisis por las desafortunadas decisiones por encima de la resolución del Tribunal Superior de Justicia Electoral, que ordenaba la reposición de Beatriz Denis como presidenta de la Junta Municipal, ante el desacato de la mayoría liderados por los propios liberales que lo tiene al frente al ingeniero agrónomo Asunción Carballo.

    Mientras sigue la tirantez en la Junta Municipal con la participación estrecha del propio intendente municipal, Alejandro Tati Urbieta (PLRA), la ciudad y todo el distrito cae a pedazos. Con una dejadez tal que ni siquiera permite completar el vaso de leche y mucho menos el almuerzo escolar proveniente de los recursos de Fonacide administrados por el gobierno municipal.

    Los recursos no alcanzan o al menos llegan a destino, los niños de carenciadas instituciones educativas para quienes lo más importante es el alimento que sirven los docentes, de ahí el ausentismo cuando no llegan los complementos nutricionales. Por de pronto, con recursos del gobierno departamental administrado por Luis Urbieta Cáceres (ANR), los alimentos solo llegan día de por medio. También en la mayoría de los casos considerando la afinidad entre el gobernador y el intendente, es el mismo gobierno departamental con apoyo del MOPC y del Comando de Ingeniería se remiendan las pésimas calles y caminos vecinales.

    Mientras siguen la pelea partidaria, la ciudadanía concepcionera, estoica y hasta estúpida continúa mordiendo polvo e inhalando la mierda que se despide de los desagües cloacales a cielo abierto que aún pululan en pleno centro de la capital departamental, a los jóvenes se los arrincona y éstos no reaccionan para dar el gran salto del cambio que se espera desde hace décadas en el norte del país.

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    Publicado por jotaefeb | 29 junio, 2016, 7:34 am
  14. Hay que bajar los decibeles
    28 junio, 2016

    Este no es un año político ni lo será por lo menos el primer semestre del próximo. Por lo tanto no hay ningún motivo para que se inicie una carrera anticipada para las generales de 2018, que lo único que hará será cansar a los contendientes y seguir atrasando temas que a esta altura ya son impostergables para la ciudadanía.

    Durante los meses previos a las internas liberales del domingo los temas nacionales siguieron su cauce natural ya que el proselitismo no entorpeció ni molestó el funcionamiento de las instituciones de la República. Pero ahora que Efraín Alegre resultó electo nuevo presidente del PLRA, pareciera que todo el interés se centra en la supuesta concertación que –él asegura- encabezará de cara a las elecciones generales que se realizarán recién dentro de dos años.

    Lo que Alegre debe hacer ahora es recomponer las filas de su partido, acercándose a los demás sectores a fin de construir una unidad interna que contribuya a que el PLRA vuelva a convertirse en una fuerza política digna de tener en cuenta para el electorado nacional. Así como está ahora, despedazado poco o nada podrán conseguir sus nuevas autoridades de cara al premio mayor, la Presidencia de la República.

    Pero ese es un trabajo interno que no tiene por qué entorpecer el funcionamiento de las instituciones que deben funcionar y trabajar por planes que beneficien a toda la ciudadanía. Este es el tiempo en que esos planes deben realizarse, sin que las acciones estén teñidas de proselitismo de ninguna clase.

    Ya habíamos advertido que el prematuro lanzamiento de Mario Abdo Benítez como precandidato colorado a la Presidencia de la República era innecesario y solamente haría perder el tiempo a una ciudadanía que ya está cansada de vivir siempre en medio de elecciones, ahogada en proselitismos interminables.

    Es imprescindible poner un freno a esta mala costumbre de los políticos paraguayos que no saben hacer otra cosa que estar en permanente proselitismo. Hay que recordar que la actividad política tiene como principal objetivo la búsqueda del bien común, y no la eterna pelea por los cargos públicos que permitan al sujeto y su entorno vivir de las arcas del Estado.

    Ya está. Abdo Benítez es precandidato de los disidentes colorados y Alegre es presidente del PLRA. Hay que parar la pelota y ahora trabajar por el país. Estos políticos que aspiran ocupar la Presidencia de la República deberían aprender de una buena vez que la mejor campaña que pueden hacer es ponerse a cooperar desde el cargo que ocupen en la solución del drama de la pobreza y otros flagelos que aquejan al pueblo. Eso es lo único que hará que la ciudanía pudiera verlos como opción real de cambio y como respuesta a sus necesidades.

    Así que señores, a remangarse y a trabajar por el país. Vamos a dejar de perder el tiempo en estas campañas interminables que ya nos tienen hartos a todos.

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    Publicado por jotaefeb | 28 junio, 2016, 7:57 am
  15. El nuevo mapa político debe impulsar una oposición digna

    El resultado de las recientes elecciones del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) refuerza la tendencia a integrar una nueva alianza opositora para enfrentar al cartismo colorado, de cara a las elecciones generales del 2018. Sin embargo, el país necesita de una oposición política digna, que actúe como contralor ante el Gobierno actual, que plantee soluciones a los grandes problemas nacionales, que no traicione sus principios por ventajas oportunistas y ofrezca proyectos alternativos para disputar el poder, de modo que la ciudadanía pueda elegir la mejor opción, en el marco del juego democrático. La actitud que demuestren los líderes de este nuevo mapa político, a partir de ahora, resultará clave para diseñar un país con mejores posibilidades.
    Aunque estuvieron marcadas por un alto ausentismo, las elecciones de nuevas autoridades del PLRA, uno de los dos mayores partidos políticos del Paraguay, realizadas el domingo último, arrojaron un resultado que altera el mapa político y posiciona de manera distinta a los protagonistas en los juegos del poder.

    La victoria del candidato Efraín Alegre y la derrota del representante del oficialismo liberal, Líder Amarilla, marcan un punto de inflexión en la conducción partidaria dirigida por el senador Blas Llano, a quien se cuestiona una gran cercanía y colaboración con el actual presidente de la República, Horacio Cartes, del Partido Colorado, lo cual ha desdibujado mucho el perfil opositor de esta importante fuerza política.

    Alegre toma el poder de su partido en momentos en que un nuevo aliado suyo, el también liberal Roberto Acevedo, ha sido elegido como nuevo presidente del Congreso Nacional, en una reciente hábil maniobra de varios sectores de la oposición, lo cual se interpretó como una fuerte derrota política del presidente Cartes.

    Con este ambiente de crecimiento coyuntural de las fuerzas de oposición –que incluye a un importante sector interno del Partido Colorado–, se habla de conformar una amplia alianza electoral para enfrentar al oficialismo cartista en las elecciones generales del 2018, que podría unir nuevamente al PLRA con la izquierda representada por el Frente Guasu –cuyo principal precandidato vuelve a ser el ex presidente Fernando Lugo, aunque se mantienen las dudas acerca de la viabilidad constitucional para su reelección–, y con otras fuerzas políticas, sin descartar a sectores de oposición interna del coloradismo.

    Esta nueva coyuntura que modifica el mapa político, sin embargo, no debería ser aprovechada por los líderes en un sentido estrictamente electoral.

    El Paraguay necesita contar con una oposición política digna, que actúe como contralor ante el Gobierno actual y su obsesión por copar todos los espacios de poder.

    Una oposición que acompañe a las demandas de los diferentes sectores de la sociedad, que sea sensible ante los grandes problemas nacionales y que plantee soluciones creativas ante las diversas instancias estatales.

    Una oposición que no traicione sus principios por ventajas oportunistas y que, por sobre todo, ofrezca proyectos alternativos para disputar el poder dentro del libre juego democrático, de manera que los electores puedan optar por la mejor opción en los próximos comicios.

    La actitud que demuestren los actuales líderes de este nuevo mapa político resultará clave para diseñar un país con mayores posibilidades de desarrollo y de brindar mejores oportunidades a sus habitantes.

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    Publicado por jotaefeb | 28 junio, 2016, 5:43 am
  16. Mucho por discutir todavía

    Por Edwin Brítez

    El PLRA al parecer ya tiene definido con quiénes llegará aliado en las próximas elecciones generales; digo al parecer porque la decisión requiere de ciertas formalidades como una convención y la mayoría en el directorio para establecer los mecanismos. Lo que el partido decidió en las internas es que Efraín Alegre lidere y conduzca el proceso de construcción de consenso para intentar llegar al poder en el año 2018, pero puede suceder que una alianza de oposición interna produzca una mayoría en el directorio para enturbiar o entorpecer sus logros o intenciones futuras.

    En términos de lectura política no cabe entender de otra forma más que el PLRA retiró su confianza a Blas Llano e instala en su reemplazo a Efraín y que este ya anticipó con estas elecciones su criterio de que la candidatura para el 2018 debe ser entre PLRA y Frente Guasu, o más concretamente entre Alegre y Lugo. Inclusive, como demostración de garantía y credibilidad, el primero salió a jugar en la cancha secundado por Pakova Ledesma, un líder ubicado tal vez en la tercera línea del partido, que ya anticipó que su candidato a la Presidencia de la República es Lugo.

    A propósito de declaraciones anticipadas, debe recordarse que la última vez que preguntaron al expresidente y hoy senador del Frente Guasu sobre su preferencia para una próxima alianza, no titubeó en señalar que estaba más cerca de los discursos colorados de Nicanor Duarte Frutos y de Beto Ovelar que de figuras del PLRA.

    De ahí que el hecho de haber triunfado en las internas liberales con una fórmula que satisface por una mitad a liberales y tal vez a la izquierda por la otra, no significa automáticamente que la alianza opositora del 2018 vaya a ser liberoizquierdista y menos aún que sea encabezada por el PLRA. Una parte de este partido piensa que la debe encabezar Efraín, otra parte piensa que debe hacerlo Lugo mientras que en el Frente Guasu todos piensan que debe ser únicamente Lugo.

    Además, existe la complejidad estratégica en cuanto a la forma de llegar a un arreglo entre ambos. Efraín carece por completo de impedimento constitucional para candidatarse, no así Lugo que sí lo tiene, pero que trata de eludir con el argumento de que la Constitución prohíbe la reelección del Presidente y el Vice, no de expresidentes, como él.

    Es por eso que la estrategia de Efraín es oponerse a la reelección de Cartes, porque al hacerlo se opone también a que Lugo se vuelva a postular. A partir de ahí son todas suposiciones: se supone que si existe una alianza PLRA-FG, uno de sus líderes debe encabezar la dupla y como Lugo está descalificado, queda Efraín solo al frente, secundado por otro –que no sea Lugo– del Frente Guasu.

    Pero la estrategia de Frente Guasu es atropellar con su argumento de reelección viable sin previa disputa judicial y tampoco sin depender de una enmienda o de una reforma vía convención constituyente. Calculo que así recibirán al PLRA: “si quieren sumarse, háganlo, todos tienen la libertad de acoplarse, pero el candidato es Lugo y si lo impiden será otro del Frente Guasu que elija Lugo”.

    En otras palabras, al PLRA le conviene que el líder de Frente Guasu sea inhabilitado para no volver a ser furgón de cola en una alianza, pero como al cartismo colorado le conviene que exista reelección (al igual que a Lugo) Efraín tendrá que hacer fuerte oposición a la enmienda o reforma que convienen a su eventual socio, con el riesgo de disgustarlo y perderlo a raíz de ello.

    Es de suponer que si Lugo es habilitado tendrá pleno apoyo de la izquierda diversa y que si lo inhabilitan, la izquierda se dividirá en pedazos y, por ende, no será útil al PLRA en una alianza electoral. Como puede verse, todavía queda mucho por discutir, dentro y fuera del PLRA a partir de sus internas.

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    Publicado por jotaefeb | 28 junio, 2016, 5:30 am
  17. Otra bolsa de gatos

    En los comicios internos del PLRA realizados el domingo pasado triunfó la lista encabezada por Efraín Alegre, excandidato presidencial perdidoso frente al actual presidente, el colorado Horacio Cartes. Ante las cámaras de prensa posaron junto a él otros personajes conocidos de nuestro ambiente criollo, como José “Pakova” Ledesma, Luis A. Wagner y Carlos Amarilla. Más atrás, apoyando al político ganador y haciendo con los dedos la “V” de la victoria, también apareció el polémico y cuestionado colorado Luis Aníbal Schupp.

    Las primeras declaraciones del candidato ganador, con ser exultantes de júbilo y optimismo, abrieron sin embargo un gran hueco en las expectativas de una ciudadanía harta de fórmulas políticas ya probadas y de penosa experiencia, que aspira, noblemente, a un futuro menos incierto.

    Alegre expresó todo lo que habitualmente se dice en casos así: que la reconciliación, que la unión fraterna, que basta de internismo, que se inicia el “gran proyecto nacional”, que la redención ciudadana y, en fin, toda cháchara a que nos tienen acostumbrados los ganadores de una elección.

    Pero en medio de las frases convencionales y las demostraciones de euforia, Efraín Alegre dio un paso más largo: hizo un anuncio al que debemos considerar, cuando menos, verdaderamente peligroso para el porvenir de nuestro país y de sus jóvenes. Expresó su intención –que debemos suponer es compartida por sus seguidores– de volver a conformar una agrupación común con el Frente Guasu, del exobispo y expresidente Fernando Lugo. Es decir, de nuevo el agua y el aceite, recordándose que, antes de aliarse con el PLRA, Lugo no se cansaba de responsabilizar a los partidos tradicionales de todos los males del país.

    Atendiendo este anuncio, la coalición buscará reunir también a otras fuerzas políticas menores para enfrentar al Partido Colorado en el poder, que a su vez se debate en la difícil coyuntura de encontrar un candidato moralmente limpio, capaz de merecer confianza y reunir votos suficientes para lograr lo que hoy parece una muy difícil meta: que su partido permanezca en el poder.

    La noticia que dio Alegre de que quiere volver a juntarse con Lugo y su gente no es precisamente lo que la gente entiende por unión y cooperación para pensar en un país mejor. No es más que la gastada técnica de llamar a “una gran alianza”, que en nuestra política es ya considerada un “recurso’i”, que, dicho sea de paso, ya demostró con creces en ocasiones anteriores que no asegura victoria alguna. Además, si esta se diera, como en el 2008, será nuevamente un conglomerado pegado con saliva electoralista, sin coincidencia ideológica ni programática alguna, lo que augura negros nubarrones para la gobernabilidad del país.

    Es evidente que muchos políticos no aprenden –o no quieren aprender por conveniencia coyuntural– de las experiencias fallidas. Así resulta que ahora Alegre vuelve a recitar la misma cantinela de la “gran alianza”, enfocando esta vez su linterna sobre el rostro del presidente Horacio Cartes, para presentarlo como el gran adversario, como si este vaya a ser su próximo contendiente. Entonces, ahora la vieja práctica del “jaja’o liberal-pe” se va a transformar en “jaja’o colorado-pe”, lo que evidencia una nula evolución del pensamiento de nuestros principales políticos.

    Pero con estas ingenuidades y recursos publicitarios tan primitivos y carentes de imaginación, ya no es factible convencer a la mayoría de quienes han vivido bajo el régimen que se elevó en 2008, con sus detalles frescos aún en la memoria colectiva. ¿Quién no recuerda las actuaciones de funcionarios liberales y otros aliados en el gobierno de Lugo y sus bolivarianos? ¿Cuál fue su aporte?

    Además, la primera consecuencia visible de aquella “gran alianza” PLRA-Frente Guasu fue el indigno ninguneo que sufrió el vicepresidente liberal Federico Franco de parte del presidente Lugo, quien no lo invitaba ni a juntarse para tomar mate; ya no se diga para debatir asuntos de Estado o siquiera para cubrir las apariencias.

    Después, Lugo, con ese inexplicable cambio de talante que parece acometerle periódicamente, comenzó a ejercer represalias contra varios funcionarios liberales; como por ejemplo cuando, por una rabieta circunstancial, destituyó a Mirtha Vergara de Franco del cargo de embajadora en Montevideo, a tan solo nueve meses de haber asumido, a raíz de que su esposo, el senador “Yoyito” Franco, votó en el Senado de una manera que a Lugo no le agradó.

    A su turno, Rafael Filizzola y el propio Efraín Alegre, ambos miembros importantes de su gabinete, fueron destituidos por el exobispo presidente cuando se insinuaron como presumibles candidatos presidenciales. Cuando hubo que escoger candidatos para cargos importantes (como el caso del Ministerio Público), Lugo prefería a colorados antes que a alguien de sus aliados, lo que hubiera estado bien si fuera por méritos y no por politiquería coyuntural.

    Ya en junio del 2009, antes de que se cumpliera un año del Gobierno de la denominada “Alianza Patriótica para el Cambio”, con el apoyo unánime de sus 53 miembros, el Directorio del PLRA decidía retirar su apoyo político a Lugo, aunque sus afiliados continuaron en cargos del Gobierno. El entonces Presidente no dio importancia alguna a la decisión de sus hasta entonces aliados y dijo a la prensa que “Si los liberales se retiran del Gobierno, si desean pasar a la vereda de enfrente y hacer oposición, es su decisión política”.

    Los liberales continuaron siendo convidados de piedra y recibiendo desaires, a tal punto que aparecieron los pedidos de algunos de sus dirigentes para romper en serio con el Gobierno. Así, en setiembre de 2011, el entonces gobernador del departamento Central, Carlos Amarilla, expresaba en una entrevista con nuestro diario que, ante el abierto desprecio de Lugo, el PLRA terminaría “cortado como mortadela” si no se retiraba del Gobierno.

    Esta clase de manifestaciones de dirigentes liberales existieron a montones, ante la escasa importancia que daba Lugo a la participación de ese partido.

    Pero, por lo visto, la memoria de los dirigentes liberales es muy flaca, ya que nuevamente hoy se llenan la boca de satisfacción ante una nueva eventual alianza con quienes anteriormente fueron prácticamente sus verdugos.

    Ante tantos desencuentros, la terminación de la aventura PLRA-Frente Guasu fue la crónica de un final anunciado: sucedió el juicio político, los liberales votaron contra Lugo, y este se fue a recorrer el mundo llorando su desgracia, acusando a sus exaliados de haberlo traicionado.

    Ahora Alegre triunfa electoralmente en sus comicios internos tomadito de la mano con Ledesma y Wagner, dos figuras que de liberales solo tienen la afiliación, porque no hay una sola idea liberal viva en sus mentes. Estos dos personajes fueron y continúan siendo los más vocingleros a la hora de promocionar las invasiones de tierras y de legitimar las ocupaciones, que tanto daño han causado en el campo y que han ocasionado la fuga de algunos inversionistas.

    Con base en la experiencia, fácilmente se puede pronosticar ahora lo que puede ocurrir en caso de una victoria de lo que sería una alianza al revés de la de 2008: un presidente liberal con un vicepresidente luguista, pero que no sería Fernando Lugo porque Efraín Alegre aclaró que no es partidario de la reelección. Con los mismos protagonistas, solo cabe esperar otra bolsa de gatos.

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    Publicado por jotaefeb | 28 junio, 2016, 5:29 am
  18. Una interna con fuerte impacto
    Estela Ruiz Diaz

    El PLRA va hoy a internas para elegir presidente, cuyo perfil definirá el rol del partido en el último tramo del gobierno de Horacio Cartes y el escenario en el que jugará de cara a las presidenciales del 2018.
    A pesar de la abulia que caracterizó la campaña, se presentan ocho candidatos entre los que destacan Líder Amarilla, un dirigente de base, cuya carta de presentación es representar al movimiento del hasta ahora jefe todopoderoso del partido, Blas Llano. Lo acompaña en la dupla el senador Fernando Silva Facetti. En la vereda de enfrente se posiciona el ex candidato presidencial Efraín Alegre, cuya dupla es el diputado liberal luguista José Pakova Ledesma. La otra figura nacional es el polémico ex ministro de Obras, Salyn Buzarquis, apoyado por el también cuestionado ex presidente Federico Franco. Lleva como vice al diputado Ancho Ramírez.

    Completan la lista de aspirantes las duplas Darío Castagnino/Pilar Callizo; Carlos Buttner/Humberto Mereles; Herminio Ruiz Díaz/Eusebio Chávez; Blas Contrera/Rosalba Contrera, y Eduardo Nakayama/Alejandra Bogarín, con menos chances, pero que dan un oxígeno saludable a la polarización Llano versus Alegre.

    Si bien el padrón liberal es tan impresionante como el colorado, están habilitados 1.200.000 para votar, la interna siempre ha sido apática y casi nunca superó el 25% de participación. Esta no será la excepción.

    ADVERSARIOS ETERNOS. Llano y Alegre volverán a verse las caras en estas elecciones, aunque no directamente. Llano, maestro en las lides de la trastienda, no es candidato, sino apoya a un dirigente de base desconocido en el escenario político nacional.

    En la anterior puja por el Directorio en el 2010, Llano ganó por goleada a los mismos adversarios. Alegre entonces apoyaba al diputado Víctor Ríos, y Salyn era la ficha del entonces vicepresidente Franco.

    Tras la derrota del PLRA en la elección presidencial en el 2013, cuando Cartes ganó a Alegre, Llano hizo otra jugada astuta: renunció a la presidencia del partido, dejando en su puesto al senador Miguel A. Saguier. Detrás de su gesto magnánimo, estaba la intención de abandonar el rol principal para hacer lo que mejor sabe: operar desde las sombras. Así, el PLRA se convirtió en el principal soporte del gobierno en el Congreso, especialmente en el Senado, y quien debía dar las explicaciones de los polémicos apoyos era Saguier.

    Si bien Líder Amarilla es su candidato y aunque tenga mucha similitud, no parece ser una réplica exacta del caso Cartes y su delfín Pedro Alliana.

    Amarilla es oriundo de Caaguazú y su máximo cargo fue haber sido intendente de Villa Elisa. Es la más alta estrella de su currículum partidario. En cierta forma, su candidatura es un triunfo de las bases del interior y un golpe a los senadores, ya que en la interna llanista aparecían como candidatos Enzo Cardozo y Silva Facetti.

    POS-SENADO. La elección del presidente del Senado marcó a fuego la interna liberal y dejó un escenario borroso, casi esquizofrénico. Es que Ramón Gómez Verlangieri, aliado de Alegre, era el candidato de Cartes, pero Alegre, con el objetivo de golpear a Cartes operó por Roberto Acevedo. Le ganó la pulseada a Cartes, pero puso en riesgo el apoyo clave de los Gómez V. y aunque este dice mantener su palabra, los efrainistas dudan y temen que esté operando bajo las cuerdas para el llanismo. El asunto se develará a partir de los resultados en Limpio y Mariano Roque Alonso.

    Fruto de esta pelea legislativa, el llanismo perdió el apoyo del intendente de Pedro Juan Caballero, que liberó los votos a favor de Alegre.

    CENTRAL ES CLAVE. La madre de todas las batallas se dará en el departamento más populoso del país y base principal del llanismo. Si Alegre logra romper esta hegemonía, podría acariciar la idea del triunfo, ya que según algunos sondeos, habría mucho voto cruzado.

    Hay prudencia tanto en el llanismo como en el efrainismo. El primero maneja el aparato y el segundo el discurso del anticartismo y el fin del “entreguismo liberal”. Un discurso poderoso que si hubiese acompañado con más trabajo de base tal vez se hubiese posicionado mejor. Un tema que los dirigentes cuestionan a Alegre es su desaparición tras su derrota en el 2013 y su acompañamiento tibio o casi nulo en las elecciones municipales.

    El futuro escenario liberal se definirá a partir de quien gane hoy, aunque tanto Líder como Efraín conjugan el verbo acuerdo de cara al 2018.

    El triunfo llanista significa oxígeno para Cartes, por los menos hasta fin de año.

    Si gana el efrainismo, el PLRA será más de choque y Alegre mejorará sus chances para representar la chapa liberal.

    Los liberales tienen hoy la palabra.

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    Publicado por Anónimo | 26 junio, 2016, 3:12 pm
  19. Liberales frente a la historia
    26 junio, 2016

    Estas internas liberales deberían ser históricas y definir el rol que el PLRA tendrá en el futuro. Pero no será así porque los dirigentes han hecho mal las tareas.

    En primer lugar, si bien es cierto que hay 8 candidatos a presidente del partido y algunos tienen solvencia y trayectoria política respetable, los 3 que tienen alguna chance de ganar son personas cuestionadas y sospechosas de haber cometido delito contra los bienes del Estado cuando ocupaban cargos en la Administración Pública. Por lo tanto, de algo no tenemos dudas, el próximo presidente del Partido Liberal no será ni solvente ni con una trayectoria política respetable.

    Pero lo más grave de todo esto es que cuando pudieron ser opción de poder, los dirigentes liberales demostraron que tienen tantos o más vicios que los colorados, ante quienes siempre han pretendido mostrarse como una alternativa diferente. Todos los que ocuparon altos cargos en el gobierno de Federico Franco –incluidos él y su esposa- son sospechosos de haber metido la mano en la lata y enriquecerse a costa del Estado. Y lo hicieron en 1 año y 2 meses de mandato.

    Así que cuando ahora dicen que las internas de hoy servirán para posicionar al partido de cara al 2018, lo único que demostrarán es lo que hemos advertido desde hace tiempo, que si dentro de las filas liberales no se produce una profunda transformación y se asumen los errores cometidos en el pasado, el PLRA seguirá siendo lo que siempre ha sido, segundón y complaciente con los colorados, porque así es como sus dirigentes ven su posibilidad de supervivencia.

    Ningún dirigente parece tener en cuenta que uno de los motivos por los cuales la dupla Efraín Alegre (PLRA) – Rafael Filizzola (PDP) perdió catastróficamente en las elecciones del 2013 fue porque estas se realizaron durante el nefasto gobierno de Franco y lo único de lo que la gente estaba segura es de no querer que el país siguiera en manos de lo que más parecía una caterva de delincuentes que un staff de gobierno.

    Quizá alguno piense que con los liberales tenemos una dureza que no mostramos hacia los colorados. Pero no somos nosotros, sino los electores los que finalmente optan por el tipo de gobierno que quieren. También es cierto que el Partido Colorado tiene una gran facilidad para reciclarse y aprender de sus errores, que es algo de lo que todos los demás sectores políticos carecen.

    El Partido Colorado siempre va a ser opción de gobierno –y gobierno, casi siempre- mientras que el PLRA se quedará en la anécdota, la crítica y la grave falta de propuestas.

    Este PLRA no tiene nada que ver con el de la dictadura, ese partido resistente y valiente que daba esperanzas a la ciudadanía de que una forma diferente de gobierno era posible. Puede que el problema sea que sus dirigentes se acostumbraron a la política de barricada, y en el momento en el que tuvieron que sentarse a dialogar y negociar con sus rivales de siempre, perdieron la ruta y entregaron sus armas. Debe ser que es un partido valiente en la guerra e inútil en la paz. De todos modos, su clase dirigente ya ha tenido suficiente tiempo para aprender la lección y cambiar de rumbo. Pero no lo ha hecho. Y los electores deberán elegir hoy entre los mismos políticos que desde hace años actúan como perdedores.

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    Publicado por Anónimo | 26 junio, 2016, 9:01 am
  20. Liberales bajo la sombra de Cartes
    Por Alfredo Boccia

    En un clima algo desabrido los liberales eligen mañana nuevo presidente. No hay nada dramático en juego, excepto el posicionamiento de las fuerzas internas de cara al 2018.

    Es curioso que la principal figura de estas elecciones estuviera ausente de la campaña proselitista. Blas Llano construyó en la última década una formidable estructura partidaria que se desplegará el domingo en todos los locales de votación. Autoridades de mesa, punteros barriales, transportes y un experimentado aparato de control electoral constituirán un ejército de hombres y mujeres disciplinados por una dependencia clientelar de municipios, gobernaciones y espacios de la administración central manejados por el partido.

    Si Blas Llano hubiera sido un político carismático no perdería ninguna elección. Lamentablemente para él, no tiene un perfil ganador. Por eso se vio obligado a buscar otro candidato. No fue fácil encontrarlo, ya sabe usted que los recursos humanos son un déficit crónico de este país. Fue así como apareció el señor Amarilla, a quien a todo vapor intentan ascenderlo de líder de Villa Elisa a líder nacional.

    Para peor, el candidato se dio cuenta enseguida de que la cercanía de Llano, antes que ayudar, complicaba su campaña.

    Es que Llano está tan identificado con Horacio Cartes, y los liberales en general tan podridos de este inexplicable concubinato político, que era mejor que Llano se quedara en su casa. Llano, el más interesado en los resultados, miró la campaña por televisión. Y cruza los dedos, esperando que su poderosa estructura sea suficiente para que el ignoto Líder –una suerte de Alliana liberal– pueda vencer a Efraín Alegre.

    Alegre tiene peso específico y quiere ser presidente del Paraguay. Pero sabe que si no es capaz de ganar esta interna, aquello se derrite. Es mucho más conocido que su oponente y sobreactúa –como debe ser en una campaña– su anticartismo. Si gana, manda a Llano a la llanura. Pero fue corroido por una crítica muy lógica: su incomprensiblemente larga ausencia pública luego de la derrota del 2013.

    Hay más candidatos. Buzarquis, por ejemplo, quien parece asegurarse, cómodo, el tercer puesto. Nakayama, una novedad promisoria que se pone a prueba electoralmente. Herminio Ruiz Díaz –¿tiene sentido una elección del PLRA sin él?–, quien se presenta por enésima vez. Una dupla de lo más extraña: Darío Castagnino y Pilar Callizo. Y, por último, un odontólogo de Caaguazú llamado Contrera y un ingeniero de San Bernardino de apellido Büttner.

    Dejando de lado –con el debido respeto– lo testimonial, lo interesante será saber si Alegre será capaz de vencer al aparato y al candidato de Llano.

    O lo que es lo mismo, si el PLRA dejará de ser un satélite del Partido Colorado para recuperar una silueta opositora y con identidad propia. Por ahora, sus elecciones están impregnadas de cartismo. Se enfrentan cartistas vergonzosos contra anticartistas forzados por las circunstancias.

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    Publicado por Anónimo | 25 junio, 2016, 7:57 am

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@SCame89 Cada vez que dicen "toda publicidad es buena publicidad" quiero invitarles a recorrer los locales de Don Vito que se cerraron.
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@jorgeheisecke Como se nota que los que se quejan del nuevo horario no son para nada madrugadores! (y para que sepan este es el huso horario que corresponde originalmente a Paraguay! El mismo se altera solo por el verano)
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