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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Pedro Juan Caballero, aterrorizada

Las cuatro horas de terror que vivió antes de ayer la ciudad de Pedro Juan Caballero, en la frontera con el Brasil, evidencian hasta qué punto el crimen organizado ha clavado sus garras en nuestro país. Es alucinante que decenas de sicarios, provistos hasta de una ametralladora antiaérea, se hayan batido al mejor estilo del Oeste americano para ultimar a un conocido delincuente afincado como empresario en la zona, Jorge Rafaat, que se desplazaba en un vehículo blindado y estaba escoltado por unos quince guardaespaldas. Los atacantes también prendieron fuego a los locales comerciales que servían para disimular la verdadera fuente de ingresos del hoy fallecido.

Los asesinos prácticamente coparon esta localidad fronteriza, que se ha convertido en algo muy parecido a la mexicana Ciudad Juárez de hoy o a la Chicago de los tiempos de Al Capone. En la capital departamental paraguaya, las bandas mafiosas pueden dirimir sus conflictos mediante tremendas balaceras sin que los organismos de seguridad locales hagan nada para impedirlas o reprimirlas. No ocurre lo mismo en la vecina Ponta Porã, cuyas autoridades de inmediato cerraron la frontera con motivo de la barbarie desatada. Entonces, surge la cuestión de por qué solo en este lado de la avenida limítrofe hay tantos asesinatos y matones armados hasta los dientes que se pasean a la vista y paciencia de la Policía Nacional y de los agentes de la Senad. Los sicarios matan en el lado paraguayo y acostumbran huir al brasileño; el camino inverso es raramente frecuentado.

Aquí cabe mentar la omnipresente corrupción. Es sabido que el sueño dorado de un funcionario policial, de la Senad o de Aduanas es prestar servicios en Pedro Juan Caballero, por la fortuna fácil y rápida que se puede conseguir tan solo con hacer la “vista gorda” a los ilícitos que allí ocurren.

Aparte de la Policía Nacional, también está profundamente contaminada la clase política local, según se desprende de las graves acusaciones que suelen intercambiar sus miembros. Por ejemplo, en 2013, el senador Robert Acevedo y el gobernador Pedro González se acusaron mutuamente de haber encargado el asesinato del periodista Carlos Manuel Artaza y de estar asociados con narcotraficantes. El año pasado, los concejales departamentales César Quevedo y José María Bogado fueron apresados por presunta vinculación con una carga de 252 kilos de cocaína que, tras ser incautados, fueron sustraídos de la Jefatura Departamental de la Policía Nacional por el aún prófugo Clemencio González, un narcotraficante que habría contado con la protección del gobernador citado.

Los responsables de tanto desquicio deben ser buscados no solo en Pedro Juan Caballero, sino también en Asunción. El pusilánime ministro del Interior, Francisco de Vargas, le debe más que nunca una completa explicación a la ciudadanía sobre lo que ha hecho desde que asumió el cargo para remediar esta insostenible situación. Si tomó algunas medidas, corresponde que explique las razones por las cuales estas no han contribuido a brindar seguridad a la población, salvo que crea que lo ocurrido anteayer es un episodio menor en la historia del crimen en Paraguay, sobre el que no vale la pena explayarse.

Conste que Jorge Rafaat ya había sobrevivido a un intento de asesinato el 7 de marzo último gracias a la intervención de sus guardaespaldas. La Policía Nacional solo actuó para incautar un vehículo blindado, también dotado de una ametralladora antiaérea, que los agresores utilizaron. Pocos días después, se descubrió todo un arsenal clandestino en una vivienda asuncena, lo que hace suponer que las armas utilizadas por el crimen organizado pueden ser fácilmente obtenidas en el mercado local. O sea que, mientras nuestros legisladores estudian un proyecto de ley tendiente a poner trabas a la tenencia de armas a particulares, el crimen organizado puede proveerse sin ningún problema hasta de armas sofisticadas, costosas y de muy grueso calibre.

En vez de impulsar la sanción de nuevas leyes que no habrán de cumplirse, lo que hace falta es que los órganos de seguridad apliquen estrictamente las ya existentes. Tampoco tendría mucho sentido declarar el estado de excepción, como ya lo ha propuesto en una reacción inmediatista el senador Fernando Silva Facetti, porque el problema de fondo radica en la corrupción y en la ineficiencia, que continuarán mientras los poderes políticos sigan siendo cómplices o haciendo la vista gorda al drama cotidiano de los pedrojuaninos.

Al Presidente de la República, más embebido en las rencillas políticas partidarias que en ocuparse de su función, le gusta invocar los datos estadísticos del Ministerio del Interior para demostrar una supuesta disminución de los delitos, mientras la gente no puede salir a las calles por temor a los asaltos y convierte sus viviendas –los que pueden– en búnkeres por temor a los malvivientes.

En el departamento de San Pedro hay “zonas liberadas” que escapan al control del Estado. Pedro Juan Caballero está al borde de convertirse en una “ciudad liberada”, si es que ya no lo es. A este paso, el presidente Horacio Cartes nos va a dejar no solo una enorme deuda pública sino, además, un Estado en manos de narcotraficantes y un pueblo indefenso a merced de delincuentes de toda laya. Si no va a ser así, es hora de que lo demuestre.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/pedro-juan-caballero-aterrorizada-1490208.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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33 comentarios en “Pedro Juan Caballero, aterrorizada

  1. Las fronteras sin fronteras del crimen
    26 Jun 2016

    El día que lo mataron a Santiago Leguizamón había sido anunciado, incluso por radio; con voz cargada de dolor, Santiago prácticamente se lo anunció a Humberto Rubin, que, con voz cargada de preocupación, le pedía que se cuidara. La grabación es un testimonio inapelable de que ambos periodistas y amigos sabían de qué estaban hablando y la gravedad del caso: de un territorio en que las leyes que regían eran las de los sin ley y que no había otra instancia de la Justicia donde golpear y pedir amparo.

    La muerte anunciada se ejecutó inapelablemente en el Día del Periodista, en el territorio sin barreras, sin frontera, en que se rozan y se mezclan las dos ciudades, los dos países. En el espacio geográfico de integración, de puertas abiertas, que se supone deben representar un avance en la integración. El mensaje fue dirigido a los paraguayos que denunciaban el reino del narcotráfico en la frontera.

    El día que lo mataron a Jorge Rafaat el crimen no estaba anunciado, hasta la víctima parecía desplazarse entre sus custodios con absoluta tranquilidad, como tantos otros días, pero el asesinato se cumplió inexorablemente. Tiempo antes, el hoy presidente nominado del Congreso había acusado al mismo Rafaat de ser autor de un atentado semejante contra él, del que sobrevivió insólitamente.

    Al parecer, el mensaje estaba dirigido a quienes no se sometían o desafiaban a la mafia, o a algún sector de la mafia, es decir, al poder central de los negociados que se mueven en la región sin detenerse en las aduanas ni someterse a control de las fuerzas del orden.

    Rafaat era un “empresario de frontera”, eufemismo usado en la doble y triple frontera para nombrar, desde los tiempos de las dictaduras, a quienes negociaban en la zona con negocios “libres de impuestos, de ley y de aduanas”, y, como podemos comprobar, con derecho a matar. Mucho antes del Mercosur, cuando se hablaba popularmente de narcosur. La frontera “sin ley” se manejaba ya entonces con la ley del crimen.

    En ambos casos, los sicarios vinieron del otro lado de la frontera, y los grandes poderes están instalados del otro lado de la frontera, aunque tienen sus aliados y mandados en este lado.

    La realización del crimen más reciente nombra a “comandos” con sede en Brasil, incluso uno de los más poderosos, que es de público conocimiento y de frecuente publicación en la prensa, que operan desde las grandes ciudades brasileñas, que es, desde luego, el destino final del consumo de los productos traficados, drogas y otros artículos ilegales rentables.

    De este lado de la frontera hay,indudablemente cómplices, incluyendo, desde luego, a las fuerzas del orden.

    Resulta aún más llamativo que nuestros vecinos fronterizos y hasta muchos paraguayos se escandalicen por el alto nivel delincuencial “en Paraguay”.

    De hecho, Brasil hace con frecuencia operativos –uno de ellos casi en simultáneo con el asesinato de Rafaat– para proteger “su frontera”. Sería bueno que no solo controlen los posibles actos delictivos dirigidos hacia allí, sino también los que proceden de los fuertes comandos de San Pablo o de Río dirigidos hacia aquí, y no solo en la frontera.

    Resulta, entonces, absurdo, que incluso aquí se destaque el delito como “paraguayo” en exclusividad o, cuanto menos, como delincuente principal. Así como resulta insólito que nos escandalicemos hoy del poder de la mafia, cuando todos sabemos que hace tiempo está instalado e impone su ley no solo en la frontera, también en tierra adentro, manejando el tráfico ilegal, desde rollos de asolados bosques paraguayos, marihuana, cocaína y armas, tan sofisticadas y poderosas como la que mató a Rafaat.

    Los camiones que transportan esas mercaderías atraviesan sin chapa y sin controles desde San Pedro hasta San Pablo sin encontrar trabas, sin aduanas, sin militares custodiando la frontera.

    De hecho, el día que mataron al periodista Pablo Medina había sido anunciado con mucha antelación.

    Como se puede comprobar, el crimen no tiene fronteras, y mucho menos en las fronteras, en nuestras fronteras, de uno y otro lado.

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    Publicado por Anónimo | 26 junio, 2016, 8:51 am
  2. Quién tira la primera piedra

    Por Ilde Silvero

    Cuando trajeron frente a Jesús a una mujer acusada de adulterio y le recordaron que, según la ley judía, la misma debía ser muerta a pedradas, el Maestro miró a los sacerdotes y fariseos acusadores y les dijo: “Aquel que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Nadie tiró nada; en silencio, todos se retiraron del lugar. El pasaje bíblico puede aplicarse hoy (comparación descabellada pero útil) a quienes exigen represión y castigo a los narcotraficantes. ¿Cuál de los poderes del Estado está en condiciones de tirar la primera piedra?

    Los primeros en rasgarse las vestiduras ante el atroz error de la Senad, que costó la vida de una criatura, fueron algunos legisladores que propusieron eliminar al organismo antinarcóticos. Ironías y paradojas de este siglo XXI cambalache pues la campaña proselitista de algunos parlamentarios fue financiada con dinero del tráfico de drogas y se conoce perfectamente la cercanía y colaboración de algunos de ellos con capos mafiosos de sus regiones.

    Altos jefes policiales recordaron que las fuerzas del orden público tienen su propio departamento especializado en la lucha contra el tráfico de estupefacientes y que tal sección debería contar con mayor presupuesto. La Policía Nacional ya está presente en Pedro Juan; los frecuentes atentados y asesinatos ocurren frente a sus narices y los sicarios narcos pasean tranquilamente por las calles. Una pregunta lógica: ¿si estos policías hasta ahora no hicieron nada contra los traficantes y delincuentes de frontera, por qué cambiarían de conducta aunque en los papeles se les otorgue mayor poder?

    Otros claman por una mayor presencia y acción de la justicia para acabar con el narcotráfico. Tenemos poca memoria. ¿Cuántos fiscales y jueces han sido acusados de actuar bajo la órbita de los capos de la zona y de liberar rápidamente a algún mafioso que hubiera caído preso?

    Luego están las autoridades regionales, los gobernadores e intendentes. Aquí el panorama tampoco es muy alentador. Sobre todo en el Norte, ya tenemos a varias autoridades locales que fueron imputadas y algunas están en prisión por sus vínculos con el comercio de drogas. Varios jefes departamentales y comunales también miran la Luna cuando el tráfico ilegal circula por sus respectivos territorios.

    ¿Quién podrá salvarnos? se preguntaba el mítico Chapulín Colorado. El popular actor mexicano ya no está disponible, de modo que somos los ciudadanos quienes debemos enfrentar el grave problema. ¿Por dónde empezamos? ¿Quién se anima a poner el cascabel al gato?

    Sufrimos una septicemia social, una infección generalizada que daña, a través de la corrupción, a las diversas instituciones públicas que deberían garantizar nuestra convivencia en paz y en democracia. Ninguno de los poderes del Estado está exento de complicidad con este flagelo. Únicamente la ciudadanía, la opinión pública, los centros educativos y las organizaciones sociales pueden manifestarse y tirar la primera piedra contra estos traficantes de la muerte. Va a ser difícil, pero es mejor que encomendar al lobo que cuide a las ovejas.

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    Publicado por Anónimo | 26 junio, 2016, 8:22 am
  3. Responsabilidad compartida

    El ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga, hizo un planteamiento muy acertado sobre los últimos acontecimientos violentos que sacudieron a Pedro Juan Caballero, con el asesinato del capomafioso Jorge Rafaat Toumani (56). Según Loizaga, el blindaje contra el crimen organizado está en ambos lados de la frontera. “Tenemos que trabajar y no estar satanizando que Paraguay es el lugar. No, no. Vamos a dejar bien en claro eso. A lo largo de la frontera la situación es (responsabilidad) de ambos lados”, dijo.
    Según el canciller la única forma de erradicar el crimen transnacional y organizado es trabajar en forma conjunta, puesto que este “no solamente nace en la frontera nuestra, sino que viene más del norte”. Desde hace bastante tiempo se presenta a nuestro país somo si fuera el único depositario de las actividades ilícitas y de los criminales. Sin embargo, está visto que los grandes patrones de la droga y del contrabando se encuentran en territorio brasileño y lo que se están hacia nuestro país son apenas peones de aquellos capos.
    Lo que se percibe en estos casos hasta ahora es la excesiva laxitud de nuestras autoridades, sobre todo en las zonas fronterizas, donde la corrupción impera en las instituciones públicas y los funcionarios que deberían combatir la criminalidad se ponen al servicio de las organizaciones delictivas, brindando protección y complicidad.
    Ayer se publicaba una información que señalaba que Rafaat Toumani mantenía controlado el mercado de tráfico de drogas en la frontera con una frondosa red de sicarios que operaban supuestamente como guardias asignados a su empresa de seguridad, pero que, en realidad, eran los encargados de eliminar a todos los posibles competidores de su jefe. Esto lo sabía todo Pedro Juan Caballero y por supuesto, lo sabían también los jueces, fiscales y jefes de policía que pasaron por allí. Sin embargo, ¿qué hicieron para proteger a la ciudadanía?
    Lo mismo pasa en nuestra región. Aquí operan tranquilamente los traficantes que cuentan con la protección y el amparo de los policías. El sindicado narcotraficante Ibar Pérez Corradi vivió por mucho tiempo en nuestra zona. En una ocasión inclusive logró escapar de un operativo, probablemente porque algún miembro de la policía filtró la información.
    Lo que podemos ver es que ni Brasil ni Paraguay tiene una intención real de combatir el crimen organizado. Nuestros vecinos organizan cada cierto tiempo promocionadas operaciones en la frontera, combatiendo a los pequeños contrabandistas que llevan las cargas. Pero no hacen nada para desbaratar las organizaciones que operan detrás del tráfico, ni de sanear sus instituciones también permeadas por la corrupción, porque solo con la complicidad de funcionarios corruptos las mercaderías que salen de Ciudad del Este pueden llegar hasta Río de Janeiro sin problemas.
    De este lado del río, el problema es más grave, porque ni siquiera, se realizan controles esporádicos, sino que directamente tenemos las fronteras abiertas y funcionarios que permiten todo tipo de ilegalidades. Ahora tanto el canciller Loizaga como el ministro del interior Francisco de Vargas, hablan de la responsabilidad compartida. Veremos si eso se concreta realmente en los hechos.

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    Publicado por Anónimo | 25 junio, 2016, 8:05 am
  4. Seguridad en la frontera
    25 Jun 2016

    El mejoramiento de seguridad en puntos específicos de la frontera indudablemente debe ser uno de los principales temas a ser analizados de manera urgente en diferentes ámbitos, en especial en el de los organismos de seguridad. La población fronteriza necesita tranquilidad para desarrollar con normalidad sus actividades comerciales y sociales. Necesita paz.

    Los últimos hechos en Pedro Juan Caballero de vuelta pusieron en primera plana el planteamiento de la reformulación de los esquemas de seguridad, para intentar solucionar un drama que se sufre desde hace décadas, sin que hasta ahora se pudiera poner fin a los grupos mafiosos que operan con mucha impunidad.

    Hay que reconocer que la situación, tanto en esa zona como en otras con altos índices de inseguridad, no puede ser atribuida solo a las actuales autoridades de las entidades encargadas de la seguridad interna, atendiendo a que es reflejo de la histórica mala gestión en esa materia. Sí, los responsables de la seguridad y de la Justicia deben admitir que en la estructura permanecen vicios de ineficiencia e incluso de complicidad con los grupos criminales y, ante esto, tienen que luchar incansablemente para sanear de una vez por todas las instituciones.

    La solución no es sencilla. Es bastante compleja y no se resume en el fortalecimiento de la zona con el número de efectivos policiales y militares, como con todo derecho han solicitado desesperadamente autoridades y la ciudadanía de Amambay.

    La ampliación de la dotación policial y un eventual envío de militares a la zona, si así lo dispusiera el Ejecutivo, pueden ayudar a mejorar la seguridad, que de hecho es urgente. Es cierto que las fuerzas policiales deben tener mayor presencia en la zona. Ahora, el envío de fuerzas militares implica además una decisión que tendrá consecuencias políticas, se determine por el sí o por el no, por lo que el Ejecutivo, evidentemente, analiza el tema con pinzas.

    Para lograr vencer a las mafias, necesariamente tiene que existir voluntad de lucha y una coordinación con los países vecinos. No es posible un combate de un solo lado. El narcotráfico, el armatráfico y el contrabando comercial no son delitos que solamente se comenten internamente en un país, son transnacionales.

    Además de la necesidad del fortalecimiento de las fuerzas públicas, se debe considerar que el problema es mucho más profundo, porque en medio están metidas enormes estructuras criminales instaladas no solamente en Paraguay, sino también del otro lado de la frontera.

    No se puede pensar solo en la zona de Pedro Juan Caballero. En otras también están instalados poderosos grupos delictivos. Mirando la frontera con Brasil, no se puede dejar de advertir que Capitán Bado, Salto del Guairá y Ciudad del Este están en la lista de ciudades donde el crimen organizado ganó terreno, con benevolencia de un sistema corrupto que salpica a los órganos de seguridad y de la Justicia.

    El cambio de mando en la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) puede ser el inicio de una nueva era de combate al narcotráfico. El Cnel. (SR) Hugo Vera Quintana, al asumir el cargo, se comprometió en lograr mejorar el ente porque la institución se debe a la sociedad, según dijo. Toma el cargo en un momento sumamente difícil. Su tarea tendrá un estricto seguimiento, por lo que deberá adoptar las medidas correctivas necesarias para demostrar que realmente la Senad puede cumplir con el rol que tiene, independientemente que en el futuro sea solo para inteligencia o siga también operativa, aspecto analizado en este momento en el Congreso.

    Los pedidos de cambios son constantes y, fuera de los discursos políticos, en algunos casos necesarios. Se podrán realizar los relevos que hagan falta y disponer de refuerzos en las zonas críticas, pero se debe comprender que el combate a la delincuencia en la frontera no puede ser aislado. Para lograr vencer a las mafias, necesariamente tiene que existir voluntad de lucha y una coordinación con los países vecinos. No es posible un combate de un solo lado. El narcotráfico, el armatráfico y el contrabando comercial no son delitos que solamente se comenten internamente en un país, son transnacionales.

    En ese sentido, es importante el planteamiento realizado por el ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga, a las autoridades del Brasil. El canciller propuso una mayor cooperación entre ambos países para erradicar el crimen fronterizo, formando primero un equipo que analice la situación actual. La razón la describió de una manera bastante simple, diciendo que “el bandidaje no está solo de un lado, sino en ambos lados”. Eso lo sabe Paraguay, y también Brasil.

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    Publicado por Anónimo | 25 junio, 2016, 8:00 am
  5. Una bala perdida o una avioneta que cae
    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    El periodista Andrés Colmán Gutierrez. | Foto: Archivo.
    Celia López Ayala volvía en moto desde Capitán Bado a su casa en Aguará Vevé, llevando a su hijo Robinson, de 2 años, y a su hermana María Isabel de 18, cuando una avioneta les cayó encima y los mató.

    Adilson Deip, el marido de Celia, venía atrás en otra moto y vio el terrible accidente. Enseguida llegaron dos camionetas con hombres armados, que se preocuparon más por recuperar las bolsas dentro de la aeronave, que en auxiliar a las víctimas. Algunas se habían roto y dejaban caer un fino polvo blanco. Los vecinos que acudieron sabían de qué se trataba: cocaína.

    Ocurrió al atardecer del 22 de julio de 2014, junto al puente del arroyo Piray, en la zona de Cadete Boquerón. Los vecinos reconocieron a los que llegaron a recuperar la carga: eran hombres al servicio de Rubén Sánchez, el popular Chicharõ. Sabían que debían guardar silencio.

    La única que no aceptó callar fue Ignacia Ayala Casco, la mamá de la fallecida Celia. Ella conocía bien a Chicharõ y a sus hermanos, habían sido vecinos y sabía a qué se dedicaban. Él estaba preso en Tacumbú y le mandó decir que vaya a visitarlo. Le pidió que no haga denuncias, que él la iba a recompensar, pero no lo hizo. Desde entonces, ella recorre los pasillos de los tribunales de Amambay, pidiendo justicia. Los jueces no le hacen caso.

    De la avioneta que cayó solo quedó la cáscara. El motor fue “recuperado” misteriosamente la noche del 15 de agosto de 2014 del depósito de evidencias de la Fiscalía de Pedro Juan Caballero. En la grabación de vigilancia se ve a seis hombres entrando a bordo de una camioneta Saveiro a retirar el motor, con la ayuda del entonces sereno, Aldo Recalde. El sereno fue despedido y la investigación quedó allí.

    “Si no te metés en la guerra de los narcos, nunca te va a pasar nada”, decían los pobladores de Capitán Bado, Pedro Juan Caballero y otras ciudades de la frontera.

    Eso nunca fue verdad. Celia, Robinson y María Isabel no se metieron en la guerra, pero les cayó encima un avión con cocaína. El adolescente Hugo Silva iba en moto, cuando le mató una bala perdida durante la balacera entre guardias de Jorge Rafaat y sicarios del famoso camión blindado azul, el 7 de marzo. Fabio Villalba, Esteban Benítez y Nelson Benítez jugaban vóley el domingo 19 de junio, cuando quedaron atrapados en el fuego cruzado de sicarios y policías, y murieron baleados en Pedro Juan.

    Afortunadamente, la gente de la frontera está despertando, harta de tanta violencia impune, de tanta corrupción asesina. Hoy, desde las 13.00, por primera vez se realiza una Caminata por la Paz en Pedro Juan Caballero, desde la histórica laguna hasta un parque en la ciudad brasileña de Ponta Porã.

    ¡Mucha fuerza y éxitos…!

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    Publicado por Anónimo | 25 junio, 2016, 7:59 am
  6. “Los narcos se sienten en el poder”

    22/06/2016
    Los últimos hechos de violencia en Pedro Juan Caballero, con el asesinato del narco brasileño Jorge Rafaat y otras tres personas inocentes que quedaron en medio de una balacera entre bandas delictivas, muestran a las claras la manera en que el crimen organizado va imponiendo su ley y sus códigos de sangre, principalmente en las zonas fronterizas.
    Mientras, las fuerzas de seguridad se dedican a extorsionar y violar el derecho de los ciudadanos llegando al extremo de atentar contra la vida de una niña de tres años, como ocurrió el pasado sábado en Nueva Italia durante un “fallido” operativo de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) en un establecimiento rural.
    Esta espiral de violencia se ha intensificado desde el año 2013, coincidiendo con la llegada al poder de Horacio Cartes, un empresario tabacalero, deportivo, rural, de la banca y el comercio, que en numerosas ocasiones ha sido señalado por mantener supuestos vínculos con el narcotráfico. Las acusaciones se redoblaron principalmente luego de la confiscación en el año 2000 de un cargamento de 20 kilos de cocaína y 343 kilos de marihuana de una estancia de su propiedad en Amambay. Informes de la inteligencia norteamericana filtrados por WikiLeaks lo habían sindicado en su momento como el cerebro de una “lavandería” de activos del narco a través de su banco Amambay.
    En este clima de inseguridad los comunicadores son uno de los principales blancos de las bandas criminales y las fuerzas de seguridad, que se encuentran infiltradas y en muchos casos actúan en connivencia con aquellas. Desde la llegada al poder de Cartes, han sido asesinados cinco periodistas, constituyendo este periodo de casi tres años el pico de violencia más alto contra trabajadores de prensa desde 1989, año de la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner. Todos los crímenes fueron perpetrados contra periodistas que investigaban o denunciaban la vinculación de políticos con el narcotráfico.
    En Pedro Juan Caballero fueron asesinados Fausto Alcaraz (16 de mayo de 2014), y en las cercanías de esta ciudad hacia el lado brasileño –Ponta Porã–, fue asesinado Gerardo Servián (5 de marzo de 2015); en Concepción, Édgar Fernández (19 de junio de 2014); en tanto que en Canindeyú, Pablo Medina y Antonia Almada (16 de octubre de 2014). A excepción del crimen de Medina y Almada, donde se ha identificado y se encuentra esperando un juicio el supuesto autor moral del ataque, todos los demás casos permanecen en la impunidad.
    Respecto a este cuadro de terror institucionalizado, el secretario general de nuestro gremio, Santiago Ortiz, señala que este es el gobierno de la mafia y que por ello los grupos del crimen organizado se sienten libres de actuar.
    “No es casualidad que durante este gobierno es cuando más periodistas han sido asesinados por las balas de la narcopolítica. No es casualidad que estos señores se sientan libres para asesinar, para amedrentar y atropellar a los colegas. Se sienten libres porque están en el gobierno. Los narcos se sienten en el poder. Ellos pusieron a este gobierno. Este gobierno es el que ha venido a apretar la tuerca de este modelo de exclusión. Y ante esta barbarie el único camino que nos queda es organizarnos y luchar”, afirma.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 6:36 pm
  7. Silencio e inacción de Cartes no ayudan a la ciudadanía

    El presidente de la República ha guardado un inexplicable silencio ante los últimos hechos graves que causaron conmoción en la ciudadanía, como los violentos atentados de narcotraficantes o el caso de una niña baleada por agentes de la Senad, y no ha demostrado acciones relevantes ante el reclamo social. Esta ausencia de manifestaciones en momentos críticos por parte de quien dirige el Estado ahonda aún más la sensación de inseguridad y desesperanza que se instala en sectores de la población. Si realmente le importa lo que sucede en el país, el Ejecutivo debe dar señales más claras, aportando propuestas de soluciones ante estos casos.
    “Naaa, no es el momento”, fue la breve respuesta que el presidente de la República, Horacio Cartes, brindó a una periodista de Última Hora el pasado jueves 16, cuando la misma lo abordó durante un acto oficial para pedirle una opinión acerca del brutal asesinato del capo fronterizo Jorge Rafaat, ocurrido en la noche del miércoles 15, en la ciudad de Pedro Juan Caballero.

    Esta actitud de no hablar con la prensa y de no dar a conocer a la opinión pública su posición ante este y otros graves acontecimientos que han conmovido a la población en los últimos días se ha mantenido hasta ahora por parte del jefe de Estado, salvo escuetos mensajes dados a conocer a través de las redes sociales, que han sido más por formalismo que en respuesta a las expectativas ciudadanas.

    En el caso acontecido en la capital del Amambay, donde, tras el violento atentado con uso de armas de guerra, siguieron ocurriendo ataques de bandas armadas de sicarios en las noches siguientes, provocando incluso la muerte de tres ciudadanos que estaban jugando vóley en la noche del domingo último, sin que el Poder Ejecutivo haya dispuesto enseguida el envío de mayores dotaciones de policías para brindar tranquilidad y seguridad a la población, no hubo respuesta.

    Recién este lunes, cinco días después del asesinato de Rafaat, se anunció que llegarían más agentes policiales. Al respecto no hubo ningún mensaje, ninguna manifestación por parte del jefe de Estado o de sus voceros inmediatos y ni siquiera el ministro del Interior, Francisco De Vargas, viajó hasta la zona para hablar con los moradores.

    Tampoco hubo declaración alguna del presidente Horacio Cartes –más que un breve comunicado oficial por escrito, sin brindar ninguna explicación ni anunciar alguna acción– acerca del grave operativo fallido de agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) –un organismo que depende directamente de la propia Presidencia de la República–, quienes atacaron a balazos a los miembros de una conocida familia de empresarios de Nueva Italia, a quienes confundieron con narcotraficantes, circunstancias en que hirieron de gravedad a uno de ellos y causaron la muerte de una niña de solo tres años de edad.

    El silencio y la inacción del jefe de Estado ante estos y otros graves casos ocurridos no ayudan a dar tranquilidad y seguridad a la ciudadanía. Por el contrario, instala la sensación de que no hay una conducción política adecuada frente a los momentos críticos, o que no hay claridad acerca de lo que se debe hacer para enfrentar los problemas y proponer soluciones, o que directamente no existe interés en ellos.

    Se cual fuere el caso, el mensaje que se deja ante la opinión pública resulta preocupante. Si al presidente realmente le importa lo que sucede en el país, debe manifestarlo con más claridad.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:04 am
  8. Urge prestar atención a la desbordante inseguridad pública

    Una semana después de asumir el cargo, el presidente Horacio Cartes dispuso el empleo de elementos de combate de las Fuerzas Armadas de la Nación en operaciones de defensa interna en los departamentos de Concepción, San Pedro y Amambay, englobando la seguridad interior de los mismos bajo un Comando de Operaciones de Defensa Interna constituido por unidades militares, policiales y agentes civiles de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), que pasó a ser denominado Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). La misión básica de este comando operacional híbrido era reforzar la seguridad interna de los tres departamentos, ante el recrudecimiento de la actividad criminal del autoproclamado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que se enseñoreaba en la zona, y al que el flamante Primer Mandatario había jurado no dejar que le marcara la hoja de ruta a su Gobierno, como lo venía haciendo con sus predecesores desde hacía una década.

    Huelga decir que tras casi tres años de ineficaz despliegue en la zona, la FTC no solo no ha logrado desbaratar el minúsculo aunque peligroso grupo terrorista del EPP, sea capturando o eliminando a sus integrantes, sino que, a pesar de costar a los contribuyentes millones de dólares por año su mantenimiento en la zona, la inseguridad ciudadana en el ámbito de la misma, en vez de disminuir ha ido aumentando, hasta convertirse en un verdadero infierno para la población como el que se vive actualmente en Pedro Juan Caballero. En realidad, lo que allí sucede cotidianamente es una calamidad pública sin precedentes, de proporciones horrorosas, que ha sembrado en el ánimo de la ciudadanía una histeria colectiva rayana en pánico.

    La pesadilla de terror que la población pedrojuanina vive despierta en los últimos tiempos amenaza con rebasar los límites de lo que humanamente una sociedad es capaz de tolerar pasivamente, antes de caer en la sicosis del “sálvese quien pueda” y obrar por cuenta propia en defensa de sus vidas y de sus bienes, como sucede en las ciudades mexicanas donde hasta ahora se hacen fuertes los cárteles de las drogas. Mientras tanto la FTC, responsable operacional de brindar seguridad a la población, hasta ahora ni siquiera ha conseguido rescatar del poder de sus captores al policía Edelio Morínigo y al colono menonita Abrahán Fehr, menos aún restablecer el orden público en la capital del Amambay.

    Precisamente, la desesperación que vive allí la población se acrecienta con la trágica certeza de que virtualmente nada puede esperar de parte de las autoridades responsables de brindarle seguridad. Ella se siente abandonada por el Gobierno nacional, enteramente a merced de la violencia que se ha apoderado de las calles de la ciudad, sin que la policía –menos aún la FTC– amague siquiera intervenir para contrarrestar las andanzas del crimen organizado transfronterizo que en los últimos tiempos se ha posesionado de la ciudad, así como lo ha hecho el EPP de ciertas localidades de los departamentos de Concepción y San Pedro.

    Ante este desconcertante déficit de seguridad pública que tiene en su haber de modo creciente el gobierno del presidente Horacio Cartes, los ciudadanos y las ciudadanas –en particular los que viven en los departamentos bajo la responsabilidad operacional de la FTC– se ven confrontados con una opción trágica: resignarse a morir o ver morir a su prójimo a cualquier hora y en cualquier parte, o reaccionar tomando las armas para defender su vida o su propiedad por cuenta propia, para que seguramente fiscales de la renga justicia se apresuren a imputarlos por haber hecho justicia por mano propia, que para eso sí se muestran diligentes nuestras autoridades responsables de la ley y el orden.

    Cualquier opción trágica es funesta para una sociedad democrática como pretende ser la nuestra. Aunque las raíces de la actual crisis de inseguridad yacen en gran medida en la ineficacia de gestión y corrupción de los gobiernos que se han sucedido tras la caída de la dictadura, es bajo este Gobierno del señor Cartes que las cosas han llegado a su peor extremo. Para todos aquellos que confiaban en el nuevo rumbo prometido por el Primer Mandatario, el gradual deterioro de la seguridad pública bajo su gestión, acompañado por el auge de la “narcopolítica”, la corrupción y la impunidad, han abierto una ancha brecha de credibilidad en su sinceridad de propósito como gobernante.

    Si algún ciudadano confiaba en que la FTC y la Senad serían finalmente capaces de contener las fechorías del EPP y de los narcotraficantes, este es el momento en que pocos dudan de que la política de seguridad del presidente Horacio Cartes ha sido amargamente decepcionante. Así, las tensiones sociales del campo y la ciudad permanecen sin resolverse, y dentro de algún tiempo el peso de las dificultades económicas y de la abultada deuda que su Gobierno ha contraído comenzará a machacar a la gente común.

    Hasta ahora, el pueblo no ve el desarrollo económico y la reducción de la pobreza prometidos por el presidente Cartes. El incierto rumbo de su Gobierno ha despertado la inquietud de los trabajadores y jóvenes que hoy forman la vanguardia de los descontentos por la falta de cumplimiento de sus promesas. De hecho, como ya se ha visto en tiempos recientes, las protestas estudiantiles han proporcionado un punto focal para las pasiones de las masas.

    El Presidente de la República debe rever urgentemente su política de seguridad pública y de tolerancia a la “narcopolítica”, so pena de una explosión social que puede dar al trasto con su “nuevo rumbo”.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:02 am
  9. Caló

    Molesta a los Pedrojuaninos y tienen toda la razón, cada vez que los asesinos matan a discreción, la sangre salpica a toda la población.
    El nombre de Pedro Juan es víctima de criminalización, por unas manzanas podridas toda la canasta padece discriminación, allí no todo es violencia, hay muchísima gente trabajadora y de buen corazón, tan o más perjudicados que algún malogrado “Patrón”
    Cuando la Justicia aparte de ciega es sorda, muda, cómplice y se vende al mejor postor, si para la Policía proteger y servir es prioridad menor y dar cobertura a los bandidos se hace parte de su labor, es hasta normal que se cometan crímenes y al por mayor.
    Si los responsables de nuestra seguridad están permanentemente ausentes, es lógico que el crimen organizado diga …Presente!!

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    Publicado por Anónimo | 20 junio, 2016, 8:18 am
  10. La mafia brasileña tira su “m…” en Paraguay
    20 junio, 2016

    La mafia brasileña se divierte. Perpetra un feroz atentado en pleno centro de la ciudad de Pedro Juan Caballero, Paraguay. Atacan nada menos que con un fusil antiaéreo un vehículo blindado donde viajaba el rey de los narcos, alguien a quien todos conocían como “Saddam” Rafaat. Lo convierten en una masa sanguinolenta delante de todos quienes quieran verlo. El ataque dura no menos de 20 minutos. Un festín total para los hampones. De milagro, los asustadizos guardaespaldas del narco muerto, (que se dedicaron más bien a esconderse) logran herir al manipulador del tremendo cañón, quien finalmente resulta el único sicario detenido. Los demás, cruzan la frontera y se pierden en el país vecino. Así ocurrió siempre en la zona.

    Las noticias vuelan. Recorren el mundo. Paraguay en boca de todos. Leyenda negra, por supuesto. Narcos se matan al estilo de los cárteles mexicanos fue uno de los titulares que se dedicaron a nuestro país. ¡Que atentado nuevamente contra la imagen de país serio y trabajador, confiable para las inversiones en lo que tanto trabaja el Gobierno Nacional!

    Y, hay que decirlo con todas las letras: todo gratuitamente. Son coletazos de la mafia brasileña, en la que se matan a capomafiosos que son los amos del tráfico de drogas en el Brasil, con sicarios brasileños (apenas los secres, son paraguayos) y que utilizan como aguantaderos a nuestras ciudades de frontera como CDE, Pedro Juan, Capitán Bado y Salto del Guairá.

    Sus nombres y alias ya los delatan como genuinamente brasileños, que “Cabeza Branca”, que “Pingo” Soligo, que Jarvis “Pavão”, etc. Dicen que el nuevo rey tras la caída de Raffat, es un tal Fabiano Alves De Souza, una de las cabezas del PCC, Primer Comando Capital, el súmmun de la mafia y de las drogas en la zona del estado de Paraná, São Pablo y Río.

    A la vista del atentado, habló el secretario de seguridad pública de Río de Janeiro y advirtió que la muerte de Rafaat tendrá repercusiones en todo su país. Correrá sangre hasta en las favelas, dijo.

    Esa es la realidad. Es un crimen de brasileños, perpetrado por brasileros, para beneficio ¿o perjuicio? de la mafia brasileña, vaya uno a saber. Adjudicado a Paraguay. En todo el mundo. Alegremente. Paraguay, el país de la mafia. De la guerra narco al estilo México.

    Con el cinismo propio de sus barones de la guerra de la Triple Alianza, el vecino país cerró sus fronteras ante el “tumulto” en Paraguay. Merecen el peor de los calificativos.

    La Cancillería o los organismos de información del gobierno, ¡alguien¡, debería emitir por lo menos un comunicado en este sentido, a fin de salvaguardar el nombre de nuestro país, y poner las cosas en su justo medio.

    Definitivamente alguna vez debe cesar esta ignominiosa práctica brasileña de utilizarnos para depositar sus miserias y rasgarse las vestiduras como blancas palomas, cuando en realidad son cuervos que nos arrancan los ojos luego de utilizarnos alevosamente. Por utilizar su lenguaje: “Filhos da….”

    http://www.adndigital.com.py/la-mafia-brasilena-tira-su-m-en-paraguay/

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    Publicado por Anónimo | 20 junio, 2016, 8:09 am
  11. Amambay debe desalojar a la mafia para tener otra imagen

    Tras el asesinato del narco Jorge Rafaat, pobladores de Pedro Juan Caballero iniciaron una campaña de protesta por la imagen negativa que se refleja en la prensa, pidiendo mostrar el verdadero rostro de la región, con valores positivos, prósperos centros comerciales y lugares de gran belleza. Sin embargo, no se puede ni se debe ignorar la realidad de violencia criminal, como la del atentado ocurrido en la última semana. Por el contrario, esta trágica realidad debe ser asumida con coraje ciudadano, exigiendo al Estado que asuma su rol de enfrentar y derrotar a las mafias con el imperio de la ley, dando seguridad para que la gente de bien pueda vivir en paz y trabajar por el desarrollo. Solo así será posible el Amambay con el que sueña la mayoría.
    Es comprensible que muchos pobladores de Pedro Juan Caballero y de otras ciudades fronterizas del Departamento de Amambay, que periódicamente se convierten en escenarios de asesinatos violentos cometidos por bandas del narcotráfico y del crimen organizado, se muestren molestos ante la imagen que se refleja en los medios de comunicación acerca de sus comunidades.

    Tras el atentado contra el narcotraficante Jorge Rafaat, el miércoles 15 en la capital departamental, en las redes sociales en internet se inició una campaña que acusa a la prensa de divulgar solamente noticias negativas y de no mostrar la “otra Pedro Juan”, de pujante actividad económica, de grandes centros comerciales y hoteles turísticos, incluyendo a un lujoso emprendimiento inmobiliario con el primer lago artificial en la región.

    Pedro Juan, conocida como “la terraza del país”, es uno de los grandes polos de desarrollo del Norte y ha crecido mucho en actividad productiva y comercial, pero no es menos cierto que su estratégica ubicación en la frontera seca con el Brasil, donde solamente una calle o un desolado camino rural separan del vecino país, ha resultado propicia para la instalación de mafias dedicadas al contrabando y al negocio ilícito del narcotráfico, que produce millonarios dividendos, pero también acarrea el accionar de bandas armadas de sicarios y una creciente espiral de ejecuciones y crímenes violentos.

    Aunque los pobladores alegan que los narcotraficantes no son del lugar y la violencia les llega desde afuera, investigaciones periodísticas y algunas intervenciones fiscales y policiales revelan que conocidas personalidades de la sociedad pedrojuanina están relacionadas a la actividad ilícita. El recientemente electo presidente del Congreso y ex gobernador de Amambay, senador Robert Acevedo, declaró que “el 50% de la población de Pedro Juan vive del narcotráfico” y que en el caso de la vecina ciudad de Capitán Bado, esta participación poblacional llega al 80%.

    Tampoco es enteramente cierto que “quienes no se meten en el negocio de los narcos pueden vivir tranquilamente”. Hay una larga lista de víctimas por hallarse involuntariamente en medio de balaceras, como Hugo Gabriel Silva, de 17 años, muerto en el fuego entre guardaespaldas de Rafaat y los ocupantes de un camión blindado, el lunes 7 de marzo, en plena línea internacional, solo porque el adolescente “pasaba por allí” a bordo de una moto.

    No se puede ni se debe ignorar la violencia criminal que azota de manera particular a la región, pero que afecta a todo el país. Por el contrario, esta trágica realidad debe ser asumida con coraje ciudadano, para exigir a los organismos del Estado que asuman de manera enérgica su rol de enfrentar y derrotar a las mafias con el imperio de la ley, dando la necesaria seguridad para que la gente de bien pueda vivir en paz y trabajar por el desarrollo. Solo así será posible cambiar verdaderamente la imagen de la región y hacer posible el Amambay distinto, con el que sueña una gran mayoría.

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    Publicado por Anónimo | 20 junio, 2016, 7:56 am
  12. Paraguay, el paraíso de las armas
    19 junio, 2016
    Por Fernanda Robles

    En el Paraguay tenemos una Ley de Tenencia y Portación de Armas, la cual establece claramente que los civiles solo pueden portar las de calibres 9 mm, 22, 32 y 38, así como las escopetas y rifles que se utilizan exclusivamente para cazas.

    El documento aclara específicamente que las armas de grueso calibre como fusil, metralletas y otros, son de uso exclusivo militar y policial. Sin embargo, los crímenes que vemos a diario en las crónicas policiales, nos muestra la penosa realidad: el uso indiscriminado de las armas, y la evidente inoperancia de los organismos de control.

    Nuestro país no está ajeno a la problemática del descontrol global de las armas de fuego. Más allá de constituirse en uno de los negocios más importantes a nivel mundial y de tener relación con crímenes cometidos en el marco de la lucha contra el narcotráfico y de grupos armados, se han transformado en elementos presentes y constantes en la vida cotidiana de la sociedad paraguaya.

    Son los propios narcotraficantes, grandes organizaciones criminales, y hasta delincuentes comunes, los que disponen de estos elementos para sus crímenes. El ataque en Pedro Juan Caballero contra Jorge Rafaat fue solo una muestra del nivel de armamentos que disponen.

    El arsenal de guerra incluyó pistolas de todo tipo, ametralladoras, balas y cañones de distintos calibres, y hasta un fusil antiaéreo perfectamente instalado en una de las camionetas. Ya meses atrás habíamos visto lo mismo en otro vehículo de la misma zona, y un día después, se halló el arsenal más grande de la historia, en una casa en pleno barrio residencial de Asunción.

    La sensación de inseguridad por la tenencia y portación de armas de fuego crece de forma desmedida por el uso irresponsable e ilegal de armas de fuego, y casi nada se ha hecho al respecto. Según datos de la Dirección de Material Bélico de las Fuerzas Armadas de la Nación, se estima que 1.000.000 de armas de fuego se encuentran en manos de civiles y solo el 30% de las mismas se encuentra registrado.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 8:56 pm
  13. Los militares y la seguridad interna

    Tras los violentos hechos registrados en Pedro Juan Caballero donde un ejército de sicarios aterrorizó a toda la comunidad y asesinó al narcotraficante Jorge Rafaat, nuevamente surgieron pedidos desde diferentes sectores para militarizar la ciudad. Cada cierto tiempo, cuando la seguridad se ve avasallada, la sociedad paraguaya se acuerda de las Fuerzas Armadas. Es interesante que la gente siga confiando en que los militares pueden devolver la tranquilidad a la población. Es un hecho no menor que los mismos militares deben tomar en cuenta y honrar esa confianza. Eso significa que ya no se tiene el concepto de militar corrupto, que era el denominador común de la época de la dictadura. Seguro que seguirá habiendo en las filas sinvergüenzas que denigran el uniforme, pero es una realidad que la ciudadanía tiene una imagen positiva de los militares.
    Sin embargo, no se le puede utilizar a las Fuerzas Armadas para cuestiones que atañen a la seguridad interna, ni mucho menos para el combate al narcotráfico. La experiencia mexicana en ese sentido ha sido nefasta, en la lucha contra los carteles de las drogas.
    Con muy buen criterio, el general Carlos Liseras declaró ayer que no se puede militarizar la sociedad por cualquier cosa. “Hay que tener mucho cuidado en militarizar por cualquier cosa. Esta es una lucha entre mafias que afecta a la tranquilidad de esta zona y la Policía Nacional es la que tiene que elaborar los planes (para evitar eso)”, manifestó Liseras.
    Los militares paraguayos no fueron entrenados para combatir la delincuencia. En otros países como el Brasil, tuvieron que reformar toda la estructura militar para disponer que éstos participen en el combate al crimen organizado, en el entendimiento de que los crímenes transfronterizos, ponen en peligro la soberanía. En nuestro caso, ya está demostrado el rotundo fracaso de los militares en su participación, en la denominada Fuerza de Tarea Conjunta para el combate al EPP. Pese a que los militares ocupan dicha zona de ya algunos años, los criminales de dicho grupo siguieron perpetrando atentados y secuestros.
    Lo que como sociedad necesitamos urgentemente es rescatar y limpiar de una buena vez a la Policía, que sigue minada de corrupción, podredumbre y poca efectividad. La limpieza y profesionalización del cuadro policial puede significar un gran avance para la seguridad de la sociedad paraguaya.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 8:55 pm
  14. Ya somos México
    19 Jun 2016

    Por Enrique Vargas Peña

    Todo el mundo sabe, literalmente, que el departamento de Amambay es el centro continental de distribución de cocaína a los mercados brasileño y europeo. Y todo el mundo lo sabe, además, desde hace años. [1] [2] [3] [4]

    Sin embargo, el Estado paraguayo quiere que creamos que no lo sabe.

    De unos dieciocho mil (18.000) agentes policiales operativos de los que dispone la Policía Nacional, solamente seiscientos cincuenta (650), el tres coma seis por ciento (3,6%) está destinado a Amambay. Me lo confirmó el viernes en la 9.70 AM la comisario Elisa Ledesma, jefa de Relaciones Públicas de la Policía. [5]

    Las rutas del narcotráfico “vía Amambay” son aéreas y terrestres, pero nuestras Fuerzas Armadas no tienen desplegados en ese departamento los radares que pueden detectar los vuelos de la cocaína.

    Se ha abortado la compra de aviones de combate para derribar a los narcoaviones y en el Congreso se ha reducido a una redundancia inútil el proyecto de ley que hubiera permitido derribar a los narcoaviones, como se hace en todos los países medianamente decentes del mundo.

    Desde 1995 no tenemos vigilancia del espacio aéreo paraguayo.

    La ruta terrestre quedó asegurada para la impunidad tras el asesinato impune de la familia del comisario Saucedo. [6]

    Y después quieren que creamos que no hay una política de Estado, sostenida por los principales partidos políticos, para favorecer la ruta del narcotráfico “vía Amambay”.

    Una mayoría de la Cámara de Senadores lleva tres años boicoteando una ley de financiamiento político digna de ese nombre, lleva tres o cuatro años impidiendo la trazabilidad de los aportes que reciben los políticos en las internas de esos partidos.

    Los integrantes de esa mayoría del Senado creen que el país no ve que lo hacen para que los “Neneco” Acosta, los Magdaleno Silva, y los tantos otros similares puedan seguir haciendo carrera política y aportando dinero negro, dinero del narcotráfico, a las cuentas de los “honorables”.

    Nos han convertido en México con las excusas más pueriles y ridículas y ahora empezamos a pagar las consecuencias: Las mafias del narcotráfico controlan calles abandonadas por una Policía Nacional que disimula su complicidad con barreras que molestan a la gente decente para justificar por qué no detectar los cañones antiaéreos con las que esas mafias dirimen sus diferencias.

    Y, encima, tenemos que tolerar a un comandante de Policía, Críspulo Sotelo, y a una senadora, Mirta Gusinsky, diciendo que “no hay que culpar a las fuerzas orden” cuando los narcos llenan de sangre y de balas las calles por las que debemos transitar.

    Esta situación puede cambiar de un día para otro si se hace lo que se tiene que hacer.

    Lo primero y principal es despenalizar todas las drogas, incluida la cocaína, según el modelo vigente en los estados de Estados Unidos que han despenalizado la marihuana y de los países que lo han hecho. La razón para esto es reducir drásticamente las rentas de los carteles de la droga y convertir en ingresos para el fisco aunque sea una parte de las rentas de la producción, el transporte y la comercialización de las drogas.

    La excusa de que la despenalización aumentará el consumo se ha demostrado absolutamente falsa en todos los lugares donde se ha dado el paso. Los cómplices del narcotráfico que sostienen que esto debe mantenerse criminalizado no han podido producir, ni aquí ni en lugar alguno de nuestro planeta, ninguna estadística, ninguna cifra, que pueda desmentir los hechos.

    Lo segundo es la ley de financiamiento político que asegure la trazabilidad de los aportes que reciben los candidatos en las internas de las organizaciones políticas, lo que permitirá a la opinión pública castigar con su voto informado a los candidatos que reciben dinero de los “empresarios de frontera” que es como llama la prensa pacata a los narcotraficantes.

    El dinero de los narcos seguirá siendo criminal durante el tiempo que la despenalización tarde en formalizar el negocio de las drogas, y por tanto los políticos que se benefician de él deben quedar identificados.

    Lo tercero es destituir a Críspulo Sotelo. No tengo ningún elemento para vincular al comandante Sotelo con las organizaciones criminales. Pero puedo sostener sin temor a que me desmientan que un comandante que destina solamente el tres o cuatro por ciento de sus fuerzas al departamento por donde pasa la vía mundial de la cocaína es un incompetente completo y absoluto que no puede seguir en el cargo ni un minuto más.

    Críspulo Sotelo llenó las rutas del país y las calles de nuestras ciudades de barreras policiales inconstitucionales, distrayendo recursos para un procedimiento que claramente no sirve para detectar los cañones antiaéreos que circulan por ellas. Es obvio pues que el hombre no sirve, que no entiende el problema.

    Lo cuarto es enviar los dos ridículos radares de la Fuerza Aérea a Amambay, para que informen a la Secretaría Antidrogras (Senad) dónde están aterrizando los aviones del narcotráfico y de dónde despegan.

    Aunque todavía no tenemos aviones para derribarlos, los radares pueden decir con precisión dónde aterrizan. Es verdaderamente muy llamativo que dichos radares no estén proporcionando desde hace años esa información.

    Lo quinto es que el Congreso deje de mentir y autorice la compra de aviones de caza para nuestra Fuerza Aérea, a la que se los ha negado con remanidos discursos dignos de Pablo Escobar Gaviria: “Hospitales en vez de aviones”, como si se pudiera combatir al narcotráfico sin aviones y como si se pudieran construir hospitales dignos en un país dominado por narcos. Y no hablo de los lamentables “Tucanos” brasileños, aviones de mero entrenamiento, sino de verdaderos cazas de combate.

    Y lo sexto es que se construya en el Congreso una mayoría que no permita que los abogados de los narcotraficantes aleguen los derechos humanos a la hora de votar la ley que autorice el derribo de aviones del narcotráfico: Todo país decente tiene derecho a derribar a aeronaves que usen su espacio aéreo para fines ilícitos.

    Todas las medidas que propongo se pueden tomar en un día. Sé perfectamente que no se tomará ninguna. Pero las enuncio de cualquier manera para que los políticos y funcionarios que se oponen a ellas no crean que engañan a nadie. Están con la cara descubierta y todos sabemos lo que son.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 8:53 pm
  15. El porro milenario

    Por Luis Bareiro

    Se estima que el hombre comenzó a destilar cerveza hace más de cinco mil años. Hay restos de ánforas utilizadas para la fermentación que datan de los tiempos de Uruk. Puede que hayamos descubierto el alcohol antes que la rueda.

    Igualmente, en las tablillas sumerias hacen referencia al uso de la flor de la amapola con una palabra que era sinónimo de disfrutar. Fue la génesis del uso del opio. Unos mil años después, en las antípodas de la Mesopotamia, entre los actuales Perú y Ecuador, comenzaron a consumir las hojas de la Nicotiana tabacum, lo que hoy conocemos más sencillamente como tabaco.

    Como ven, el vicio es casi tan viejo como el ser humano. Es una de las muchas miserias que nos diferencian del resto de los animales. El perro no fuma, no se embriaga ni se inyecta. Algún fanático dirá que por eso lleva una aburrida vida de perro.

    Lo cierto es que a lo largo de la historia siempre hubo intentos por acabar con estas adicciones, desde la religión hasta los Estados. Y nunca lo consiguieron. La prohibición lo único que ha logrado fue la creación de un mercado negro y la generación de un próspero negocio para sus administradores clandestinos.

    Las mafias se han nutrido siempre del vicio penado. Los juegos de azar, la prostitución, la ley seca de los años treinta en los Estados Unidos, y en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI, la declaración de una guerra internacional contra las drogas.

    Esta milenaria intentona de las sociedades de controlar por la fuerza los vicios humanos provocó en los últimos cuarenta años un fenómeno nuevo e infinitamente más aterrador: Las cantidades vertiginosas de dinero que produce el comercio clandestino de las drogas permitieron que la corrupción de los organismos de control del Estado avanzara hasta tomar por completo porciones enteras del aparato público, llegando en algunos lugares a suplantar totalmente al Estado formal.

    Primero financiaron campañas de políticos funcionales a sus intereses, luego optaron por lanzarse ellos mismos al juego electoral, conscientes de que el principal requisito para lograr el éxito ya lo tienen: dinero, en cantidades ilimitadas.

    Y lo peor es que dirimen sus disputas territoriales a balazos y como si el resto del mundo no existiera. El Estado y las leyes no son un problema para ellos. Los compraron.

    Es ingenuo suponer que este fenómeno se puede enfrentar con armas. Su origen es el mismo de hace cinco mil años. Es la relación del hombre y sus vicios.

    Lo que debemos preguntarnos es qué causa más estragos; dejar el asunto librado a la decisión de cada uno o seguir intentando su control mientras vemos cómo sus proveedores se cosen a balazos en nuestras narices y bajo el manto protector del mismo Estado que pagamos todos.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 8:50 pm
  16. Fingir demencia

    Por Benjamín Fernández Bogado

    Nuestra conciencia social ha sido sacudida esta semana con un crimen cuyas características solo eran conocidas a través de las películas.

    Un vehículo blindado concebido para misiones militares se convertía en blanco de un armamento antiaéreo acabando con su conductor y desatando horas de violencia y locura en Pedro Juan Caballero.

    Lo que vino después es el mismo mecanismo de defensa que nuestro cerebro tiene instalado para estos casos: la cuestión es entre mafiosos y mientras uno no sea parte de ellos nada nos pasará.

    Mentira. Esa manera de ver el problema es lo que coloca este tipo de crímenes como algo natural entre nosotros, y si le agregamos una cobertura mediática morbosa, completamos el cuadro de una realidad que nos cuesta asumirla para buscar resolverla.

    Paraguay no proyecta un trabajo serio y comprometido contra los delincuentes.

    Para muchos es natural y normal que el presidente del Congreso, Roberto Acevedo, afirme que el ex viceministro del Interior y actual fiscal Ibarra haya sido amigo del asesinado Rafaat. Y nada pasa. Ni Ibarra querella a Acevedo ni el Ministerio Público lo aparta del cargo.

    Miedo. En este país donde el comandante de la Policía Nacional deja en ridículo a su jefe inmediato, el ministro del Interior, burlándose de su capacidad operativa, y en donde el presidente de la República que vivió mucho tiempo en la frontera ni se animó a hacer campaña en Pedro Juan Caballero, es absolutamente lógico que la gente tenga miedo, porque observa que el monopolio de las armas y la fuerza represiva al crimen no están de su lado, sino sospechosamente aparecen alineados a los otros que promueven y viven del mal.

    Esta actitud humana es la que crea el peor escenario para un país vivible y esperanzado. La gente quiere un gobierno comprometido con la gente y que no les tema a las fuerzas del mal.

    Así lo hizo Uribe en la convulsionada Colombia creando las condiciones para que las FARC, aliadas al narcotráfico, se aviniera a negociar una paz largamente anhelada.

    Los paraguayos necesitamos gobernantes de ese tipo. Sin miedos, complicidades ni temores. Tenemos un problema serio no solo en fronteras, sino en todo el país, desde el momento que la población se muestra inerme e impotente ante el crecimiento de la delincuencia y el crimen.

    Es preciso abandonar la tolerancia ante estos hechos afirmando que no es nuestro problema, sino que es asunto entre delincuentes.

    Tolerancia. Esa actitud es la que nos sume en la idea de que no tenemos salida. Comparar la violencia de otros países tampoco alcanza. Ciertamente hay menos crímenes que en Brasil, Venezuela u Honduras, pero “mal de otros… consuelo de tontos”.

    Aquí hemos visto un peligroso crecimiento y complicidad hacia las fuerzas del mal, que un cura en Caacupé no titubeó en pedir a los feligreses la ayuda de “algún amigo narco para completar la construcción del templo”.

    Dejemos de fingir demencia para no terminar llorando los efectos del mal que no pudimos enfrentar con coraje y responsabilidad.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 8:49 pm
  17. La densa neblina del miedo

    Por Arnaldo Alegre

    En Pedro Juan Caballero se extiende impertérrita una vieja neblina. Y no es la que habitualmente cubre su suelo. Esta es peor: es la neblina del miedo, del silencio impuesto y de la atroz verdad de tomar como algo normal el desvergonzado imperio del crimen.

    El jueves amaneció tranquilo en la terraza del país. Raramente para esta época del año el sol despuntó rápido e iluminó la ciudad. El mercado municipal bullía, el colegio Florencio Acevedo (sí, es el padre del actual presidente del Senado y supuesto enemigo del narco eliminado) se llenaba de criaturas, y la farmacia rociada a tiros abría en medio del trino de los pájaros.

    Todo muy hermoso si no fuese porque doce horas antes esa esquina fue testigo de uno de los crímenes más violentos y descarados que se recuerda en la ciudad.

    Como en Irak o Somalia, una camioneta artillada con una ametralladora antiaérea .50 se desplazó sigilosa para eliminar a su presa. Por la intervención de Dios, Buda y otros héroes solo hubo un muerto. Y uno a quien es fácil no extrañar.

    En el instante del ataque, algunas grabaciones caseras atestiguaron la desesperación de los involuntarios partícipes del hecho. Pero después, nada. Ni siquiera en las siempre escandalizadas redes sociales hubo un llamado de los pedrojuaninos para que se imponga la paz, ni siquiera un amague para salir a las calles a protestar por la violencia.

    La ciudadanía –la parte más débil de este eslabón de miedo– optó por una medida práctica de supervivencia: mantener la boca cerrada.

    En tanto, el gobernador habló en monosilábicos tratando de explicar lo inexplicable. El intendente no sabía si huir o atender a una prensa al borde del escándalo. Los fiscales optaron por toda la puntillosidad profesional posible para no enojar a nadie, en especial a los malos. El comisario de la zona andaba como perdido porque la ciudad literalmente se le llenaba de tiros.

    Y mientras tanto en Asunción… el jefe de la Senad daba una clase magistral para entender el drama de la mafia pedrojuanina. Jamás dijo cómo iba a combatirla. El ministro del Interior no se quedó atrás. El presidente (quien por cierto jamás termina de aclarar sus nexos con el comercio de frontera, diciéndolo de la forma más elegante posible) solo calló.

    Este no fue un ajuste mafioso más (y ÚH lo reflejó en una dura y justificada tapa). Fue una muestra del real poderío del narcotráfico en Paraguay. Y del maldito miedo.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 8:47 pm
  18. ¡Así cualquiera!

    Por Iván Leguizamón

    El dantesco atentado a tiros en el que perdió la vida el miércoles último Jorge Rafaat Toumani (56), en Pedro Juan Caballero, por lo visto desinhibió a varias autoridades, como al flamante presidente del Congreso, el liberal y pedrojuanino Robert Acevedo.

    Así como muchos otros, hasta hace poco el senador ni siquiera se animaba a pronunciar fuerte el nombre de Rafaat, pero ahora que está muerto se atreve a asegurar públicamente que era uno de los narcotraficantes más poderosos de la frontera.

    Jorge Rafaat Toumani era un hombre público en Pedro Juan Caballero. Siempre se supo que andaba con un ejército de pistoleros detrás de él y que prácticamente era el dueño de la frontera.

    Pero llamativamente nunca nadie se atrevió siquiera a insinuar y mucho menos a sospechar que era un narcotraficante. Más bien, lo calificaban como un próspero empresario.

    Si Rafaat decía que se hizo rico vendiendo sus cubiertas para vehículos a 100.000 dólares cada una, todos le creían y no objetaban su palabra.

    Pero ahora que lo eliminaron, resulta que todos ya sabían que Jorge Rafaat Toumani había sido era la peor escoria de la frontera, el narco más sanguinario, el verdadero patrón del hampa y casi un genocida. ¡Así cualquiera!

    Así como todo el mundo ahora tiene la valentía de revelar las conexiones criminales de Rafaat, de confirmar sus tentáculos mafiosos, de acusarlo de despiadado, por qué no tuvieron ya antes las mismas agallas para denunciar lo que estaba pasando en Pedro Juan Caballero.

    Es cierto, hablar en la frontera, contar algo que no se debe saber o delatar a un narco, casi siempre conduce a la muerte.

    Exactamente lo mismo pasaba al otro lado de la frontera, en Brasil, cuyas autoridades también ahora por fin confirman oficialmente que Rafaat fue asesinado porque no dejaba operar a otras facciones criminales. Pero por qué Brasil tampoco nunca hizo nada contra él, si es que supuestamente sabían que era el amo y señor de la frontera.

    Oficialmente, la justicia brasileña condenó a 47 años de prisión a Rafaat, pero a la vez le permitía responder al proceso en libertad. O sea, su causa era un verdadero chiste.

    Entonces, por lo menos por coherencia o por dignidad, los mismos que antes callaban, consentían y hasta otorgaban impunidad a Rafaat con su silencio, ahora deberían ser menos hipócritas y no embanderarse con la muerte de uno de los últimos grandes patrones del hampa fronterizo, que ahora seguramente deberá erigir a un sucesor.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 8:38 pm
  19. Narcoerror

    Por Marta Escurra

    En el fragor de la noticia de la semana, el asesinato en Pedro Juan Caballero de Jorge Rafaat Toumani –para unos empresario, para otros jefe narco y para los documentos oficiales, agricultor– se deslizó una anecdótica confusión que tiene como protagonista al comunicador Roger Cardozo, a quien el senador Luis Alberto Wagner (PLRA) confundió con el asesinado.

    La anécdota fue así: en su cuenta de Twitter, Wagner con el usuario @lacwagner había colgado la fotografía de Cardozo abrazado al presidente Horacio Cartes (ANR) con la siguiente leyenda: “Cartes no sabía de los antecedentes de Rafat?”.

    Hasta donde sabemos, Cardozo es un trabajador de la comunicación institucional que ocupa el cargo de director de prensa, ceremonial y protocolo de Senacsa (Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal), y lo único en común, además de ser ambos del sexo masculino, es que cada uno ostenta una resplandeciente cabeza calva.

    En cuestión de minutos, la captura de pantalla del tweet se hizo viral (se reprodujo de manera exponencial) en casi todas las redes sociales (Twitter, Facebook, Whatsapp y otros), y además de burlas, también inspiró ingeniosos memes (parodias) con cuanto calvo se había fotografiado al lado del presidente Cartes, a saber, deportistas, simpatizantes, etcétera.

    Cuando ya la mofa era incontenible, Wagner (o su community manager) no tuvo otra opción que borrar el posteo y llamarse a silencio por un buen rato, al menos sobre este tema.

    La polémica fotografía, según contó Cardozo, fue tomada en el año 2013, unos meses antes de las elecciones generales, cuando Cartes era candidato presidencial por el Partido Colorado.

    La ocasión fue un debate organizado por la Unión de Gremios del Paraguay (UGP) junto con una universidad privada y se llevó a cabo en el Teatro Municipal.

    Más allá de lo jocoso que pueda llegar a ser, confundir a dos personas que solo comparten el infortunio de la mala oxigenación de las glándulas capilares de su cuero cabelludo, este narcoerror cibernético nos lleva a reflexionar cómo a veces tenemos (repito: tenemos) tan poco rigor a la hora de levantar informaciones a las redes sociales.

    Ante la inmediatez de opinar y estar en la palestra usando los acontecimientos que causan impacto en la sociedad, posteamos cualquier cosa sin pensar en el daño que puede ocasionar a la honorabilidad o salud emocional de las personas a quienes se expone y a sus familias.

    Esto es aun más grave cuando el que postea es una autoridad y referente político nacional, quien en sus épocas de ministro de Agricultura y Ganadería hacía sus berrinches en actos sociales cuando las periodistas del área osaban preguntarle el nombre. Puede que no lo conocieran, puede que solo quisieran reconfirmar el dato, pero siempre es mejor pasar por burra durante un minuto que perder la credibilidad en un minuto en una red social y ser el centro de burlas y críticas por la escasa seriedad; por cierto, un bien que debería preceder a los políticos en nuestro país.

    Aunque tardó en disculparse casi 24 horas, para la próxima, recomendamos a Wagner que cuando piense en twitear tenga a bien corroborar que el muerto sea tal.

    No es bueno eso de andar matando ciudadanos trabajadores que nada tienen que ver con alguien que falleció trágicamente por sus oscuros manejos.

    A favor de Cardozo podemos decir aliviados que, por suerte, fue solo un político quien lo confundió y no un sicario que andaba buscando capomafiosos portando en su vehículo un arma de ataque antiaéreo listo para postear sus balas en la humanidad ajena en una esquina cualquiera.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 7:42 am
  20. Feo error y metida de pata de senador
    18 junio, 2016
    Por Jorge Paredes

    “Mis disculpas a Roger. De verdad un feo error que espero no le haya causado daño”, tuiteó ayer el senador liberal, Luis Alberto Wagner, para disculparse con el comunicador Roger Antonio Cardozo Rojas, director de Prensa de Senacsa y de Relaciones Públicas de la ARP.

    Wagner, en su presunta intención de vincular a HC con el malogrado “empresario de frontera” acribillado en Pedro Juan Caballero publicó en las redes sociales la fotografía de Cardozo Rojas junto con el presidente de la República. No sabemos si fue intencional o realmente confundió al comunicador con el asesinado Jorge Rafaat.

    La pifiada del senador generó todo tipo de reacciones en las redes sociales a tal punto que lo trataron de “burro” (no se qué culpa tendrá este animal) y, acorralado por las críticas, no tuvo otra salida que buscar las disculpas del periodista.

    Se dice que cada persona tiene su doble y algunos que otros estudios señalan que incluso cada uno tiene “siete gemelos” repartidos por el mundo. Y a más de uno le habrá pasado el hecho de confundir una persona con otra, por su idéntica apariencia física, sin que esto signifique algún tipo de lazo familiar entre sí.

    Esto que ocurrió con el senador me recuerda varias anécdotas vividas con respecto a mi apariencia física. Como soy rubio y en el pasado estudié para sacerdote mucha gente me confunde con un cura que está en una parroquia de la diócesis de Caacupé. Este religioso, también es rubio y tiene características similares a mi apariencia física.

    En varias ocasiones, ya sea en la calle, en el supermercado o en la iglesia de mi parroquia ya tuve que zafar de incómoda situación porque, al confundirme con el sacerdote, me piden la bendición o me tratan directamente de “Padre”.

    Ocurre este tipo de confusión, y espero que solo eso le haya pasado al parlamentario porque de lo contrario podría entenderse que trató de ganarse un puntito a costa de HC y el tiro le salió por la culata. Y aclaro, nunca dí la “bendición sacerdotal” porque apenas soy un pecador más.

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    Publicado por Anónimo | 18 junio, 2016, 7:03 am
  21. Los empresarios de la frontera
    Por Andrés Colmán Gutiérrez –

    Cuando el temido empresario de frontera Jorge Rafaat Toumani se movilizaba por las céntricas calles de Pedro Juan Caballero, exhibía un esquema de seguridad tanto o más aparatoso que el del propio presidente de la República.
    Iba generalmente a bordo de su lujosa Hummer blindada, seguida y precedida por varias otras camionetas todoterreno, llenas de guardias armados, quienes procedían a cortar el tránsito con total impunidad, obligando a los ciudadanos comunes a desviar o a detenerse para que él pueda entrar o salir de sus oficinas y locales comerciales.
    Ni a la Policía, ni a los fiscales, ni a los jueces, ni a las autoridades municipales les molestó nunca que un civil ordene clausurar diariamente un espacio público. Tampoco les llamó la atención que en su ejército privado hagan visible ostentación de poderosas armas de guerra, cuyo uso solo les está permitido a las fuerzas de seguridad.
    Recién después del cinematográfico atentado en que Rafaat fue asesinado en la noche del miércoles, cuando detuvieron a varios de sus guardaespaldas, los fiscales se dieron cuenta de que “tenían en su poder un arsenal de grueso calibre” y les imputaron por violación a la Ley de Armas, cuando esta situación ya había sido denunciada varias veces a través de la prensa.
    Hacía años que Rafaat estaba caracterizado como el nuevo poderoso capo narco en la región, pero la Justicia y la Policía del Paraguay no solo fingían ignorarlo por completo, sino que además le concedían o le toleraban abiertamente sus privilegios de protección especial, violando leyes, a pesar de que era público que en Brasil soportaba un proceso por tráfico internacional de drogas, lavado de dinero, evasión fiscal y delitos vinculantes, y que el legendario juez Odilón de Oliveira lo había condenado a 47 años de cárcel, pena que sus abogados intentaban evitar afanosamente.
    Es para creer lo que dijo el narco Ezequiel de Souza en la famosa conversación grabada por el senador Arnaldo Giuzzio y luego filtrada a la prensa, afirmando que Rafaat pagaba puntualmente coimas a policías, fiscales, jueces y militares. ¿Cuántos se quedaron ahora sin su fuente de ingreso?
    El caso de Rafaat no es único. Hay una larga lista de personajes a los que la prensa llama eufemísticamente empresarios de frontera, porque no hay asideros jurídicos para llamarlos narcotraficantes, bajo el riesgo de acabar enjuiciado por difamación y calumnia, a pesar de que todos saben que son capomafiosos.
    Poseen grandes comercios y empresas de fachada, son dueños de medios de comunicación, tienen su mansiones en el Brasil, pero hacen sus fechorías en el Paraguay. Aparecen en las fotos de sociales como personajes de farándula. Se presentan a elecciones y a veces las ganan. Se creen poderosos e intocables, dueños de vidas y de muertes.
    Hasta que se les cruza algún lujoso vehículo con una ametralladora antiaérea…

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    Publicado por Anónimo | 18 junio, 2016, 6:35 am
  22. Política y narcotráfico

    Por Osmar Gómez

    El presidente Cartes tuvo en estos días una de sus más duras derrotas políticas. A pesar de involucrarse de lleno en la elección de la mesa directiva de la Cámara de Senadores no pudo obtener el suficiente respaldo para designar al presidente de esta instancia.

    A inicios de semana el oficialismo no alcanzó a hacer quórum para elegir la nueva mesa directiva. Dos días después la disidencia colorada junto con la oposición logró imponerse. Eligió al senador Roberto Acevedo como nuevo presidente y mantuvo por un año más el control del Senado, una pieza sensible en el armado de la gobernabilidad.

    Cartes quedó al borde del ridículo con el pomposo anuncio de un acuerdo que finalmente no existió y expuso su fragilidad en la Cámara de Senadores. Esto tendrá fuertes consecuencias en la gestión del Ejecutivo.

    En el Gobierno tratan de sacar dramatismo a la derrota. Alejan toda crítica. Todos prefieren hacer una revisión edulcorada. Insisten en sacar a relucir que realmente la disidencia colorada perdió la mesa directiva, que quedó fuera de las decisiones en el Senado y que la elección no asegura una mayoría permanente contra el Ejecutivo. Que en todo caso cada proyecto, cada iniciativa, serán analizados puntualmente y ahí se definirán las mayorías. Que en definitiva el oficialismo realmente no tuvo una derrota porque nunca tuvo la presidencia de la Cámara.

    Más allá de esta visión se encuentra la dura realidad. Primero, que el Ejecutivo volvió a perder la mesa directiva, lo que supone tensión en el próximo año de gestión. Segundo, que las negociaciones políticas, los acuerdos y las alianzas de sectores minoritarios pudieron neutralizar e imponerse por encima del enorme poder del aparato estatal. Abrieron un nuevo camino por donde golpear con fuerza al Ejecutivo. Un sendero que todos consideraban posible pero que hasta ahora no estaba claro porque se creía que el Gobierno todavía tenía mucha fortaleza.

    A partir de ahora todo será más complicado para el Poder Ejecutivo. Incluso el proyecto de reelección que el ala política viene empujando podría quedar encallado en las turbias aguas de las internas partidarias.

    Como telón de fondo el narcotráfico volvió a hacerse sentir con un brutal asesinato en Pedro Juan Caballero, desnudando una vez más la ineficacia del Gobierno en el área de seguridad.

    Los narcotraficantes tomaron la zona, hicieron lo que tenían planeado y se retiraron cuando quisieron. La intervención de los organismos de seguridad fue mínima.

    Hasta ahora el Gobierno sigue sin tener respuestas para hacer frente a los criminales. Los principales referentes de la seguridad del país incluso aparecen salpicados en gruesos casos de corrupción, lo que hace sospechar que como mínimo son culpables por omisión. Aun así se mantienen en sus cargos gracias a sus padrinos políticos en el Ejecutivo que están mas interesados en mantener sus espacios de poder que en la seguridad del país.

    Mientras, el narcotráfico sigue creciendo dentro de las estructuras estatales y políticas. Los casos que involucran a narcotraficantes tienen un andar más que lento en la justicia y en el Congreso las anunciadas leyes para hacer un combate más eficiente al tráfico de drogas se pierden en los pliegues de la burocracia con el correspondiente apoyo de parlamentarios, afines a los grandes capos, que en cada elección reciben fondos para financiar sus campañas.

    El Ejecutivo no pasó de aquella pomposa cumbre de poderes a finales de 2014 cuando se anunció un combate en todos los frentes al narcotráfico. En la práctica, casi nada. Cuando sus altos funcionarios aparecen salpicados en casos de drogas prefieren el silencio.

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    Publicado por Anónimo | 18 junio, 2016, 6:30 am
  23. LOS SOCIOS DE LA MUERTE
    Oscar Boubée

    Las drogas matan. Directa o indirectamente, pero matan.
    El ajuste de cuentas en Pedro Juan Caballero que terminó con la muerte de un delincuente disfrazado de empresario, no es más que un simple botón de los tantos que sirven de muestra del nefasto negocio de las drogas.
    Quien esto escribe es un defensor de la liberación de las drogas, convencido de que los adultos son responsable (o deberían serlo) de lo que consumen o dejan de consumir. Y liberadas que fueren, sus “comerciantes” deberían estar registrados, la venta condicionada y los ingresos tributando a la SET. Hipócritas argumentaciones en una falsa defensa de la sociedad y los menores expuestos, solo contribuyen a que los grandes capomafia sigan llenando sus faltriqueras a expensas de la muerte de jóvenes condenados al consumo y la sociedad toda a los daños colaterales que las adicciones generan.
    La no liberación de las drogas obedece a mantener encubiertos los nombres delos inversores, sus cadenas de distribución y los bancos que negocian sus dineros.
    En contrapartida, en una suerte de parodia legislativa, se presentaron proyectos para penalizar con mayor fuerza a quienes se dediquen al narcotráfico. Una de las medidas es la denominada EXTINCIÓN DE DOMINIOS. Esto significa que un narco condenado PIERDE TODOS SU BIENES. Uno de los cuestionamiento al proyecto fue que el mismo decía que los bienes recuperados pasarían al poder del Ejecutivo. Pareciera ser que razones obvias llevaron a suponer que no era, precisamente, una garantía. Quizás por temor a eso de los cien años de perdón. ¿Se entiende?
    La cuestión es que el proyecto de extinción de dominio, pasó a archivo. Sí, así no más. No se discutió ni se corrigió, ni en Diputados ni en Senadores.
    Si no son socios por acción, TODOS, son encubridores por omisión.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 4:37 pm
  24. NARCO ESTADO O DEMOCRACIA
    VIERNES, 17 DE JUNIO DE 2016

    Los terribles sucesos ocurridos ayer en Pedro Juan Caballero, que no son los primeros, y, lamentablemente, no serán los últimos, revelan con la descarnada realidad, la existencia de una sociedad acechada por el crimen organizado, derivado del narcotráfico y la ilegalidad que permea todas nuestras fronteras.
    La política ha sido invadida y contaminada directa o indirectamente por sus vínculos con estas “organizaciones” que gradualmente han ocupado espacios importantes en los Poderes del Estado. Desde Patria Querida vemos con preocupación que los principales actores de los 3 poderes del Estado, según trascendidos e investigaciones periodísticas, tendrían vinculaciones con este flagelo. La voluntad política es clave. Urge la reforma inmediata del sistema legal de financiamiento a los partidos políticos, prevención de lavado de dinero, y otras medidas dirigidas a transparentar los recursos, que promueven candidaturas, que finalmente se convierten en protagonistas, con todas las consecuencias que dolorosamente se observan en la zona norte del país, con serios riesgos de una extensión incontenible.
    Nuestro proceso democrático está en riesgo, sino se adoptan a la brevedad los mecanismos legales necesarios para atenuar o reducir los efectos de la avalancha criminal, la República y sus instituciones, serán dominadas por éstos “poderes fácticos” y, el Estado Narco, no será una amenaza, sino una trágica consecuencia.
    Debemos señalar además, que no se puede ver este flagelo como algo alejado y ajeno a la realidad diaria, la droga cada día se encuentra más metida en nuestra sociedad y ataca a todos los sectores, principalmente a los más vulnerables y los jóvenes, destruyendo así nuestro propio futuro como nación.
    Es la hora de exigir a las autoridades nacionales que respondan a los mandatos democráticos y afronten con acciones decisivas y medidas urgentes, no explicaciones obvias o demagógicas, este duro momento que atraviesa nuestro país, envuelto por crímenes no resueltos y las conductas marginales que destruyen la seguridad ciudadana y, por ende, el estado de derecho.

    CONDUCCIÓN EJECUTIVA – PARTIDO PATRIA QUERIDA

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 9:27 am
  25. Terror narco

    Datos señalan que aproximadamente 100 hombres armados participaron del atentado contra Jorge Rafaat Toumani, en Pedro Juan Caballero. Las informaciones publicadas ayer daban también cuenta que el tiroteo duró aproximadamente cuatro horas. Durante ese tiempo, un grupo de criminales se adueñó de una capital departamental, aterrorizaron a sus pobladores y lograron su cometido, eliminar a uno de los capos de la mafia fronteriza.
    El país se escandalizó con este atentado por el extraordinario despliegue de fuerza demostrado por los ejecutores del ataque. No es la primera guerra de narcos que se desata en el país. Ya se registraron otras y en nuestra región también fuimos testigos en varias oportunidades de este tipo de disputas.
    Lo llamativo del caso es que apenas se concretó el atentado, las autoridades responsables de combatir la criminalidad empezaron a hacer público el frondoso prontuario del “empresario de frontera” ejecutado, quien ya había sido investigado en varias oportunidades por narcotráfico y que inclusive tenía una condena en el Brasil por esa misma causa. Sin embargo, vivía tranquilamente en Pedro Juan Caballero, era inclusive muy conocido y temido en la comunidad.
    Lo preocupante del grave hecho perpetrado es la pasividad del Estado paraguayo frente a la acción de los criminales. Los pobladores de las ciudades fronterizas, donde los narcotraficantes impusieron su ley al amparo de la protección política, viven secuestrados y aterrorizados. Desde hace tiempo venimos advirtiendo sobre la pérdida de soberanía del Estado en las ciudades fronterizas donde los grupos mafiosos y criminales organizados manejan los negocios ilícitos del tráfico y del contrabando.
    El caso de Pedro Juan Caballero puede ser una señal de alerta de que los índices de violencia se irán acrecentando, si es que no existe un fuerte golpe de timón para recuperar la autoridad e imponer la institucionalidad en las regiones manejadas por los criminales. Es de esperar que como sociedad no nos quedemos nuevamente en el escándalo circunstancial y que dentro de unas semanas demos vuelta a la página porque estalla otro escándalo.
    El Estado paraguayo necesita recuperar su soberanía sobre varias regiones de su territorio, actualmente dominado por criminales, para garantizar la protección y la seguridad de sus ciudadanos. Los sicarios de Pedro Juan Caballero demostraron en una noche su poderío y que pueden neutralizar a los policías y someter a toda una población, motivo más que suficiente para estar preocupados.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 7:55 am
  26. No existe desarrollo en el país bajo imperio del narcotráfico

    La seguridad jurídica constituye uno de los pilares fundamentales para la inversión nacional y extranjera. Nadie puede poner en duda que la efectiva vigencia del marco jurídico, la previsibilidad normativa y la existencia de un sistema judicial que funcione bien son prerrequisitos para la instalación de emprendimientos económicos y el buen desempeño de los mismos. Uno de los factores que destruye la seguridad jurídica es el narcotráfico, un flagelo que puede convertir a nuestro país en una nación inviable social, económica y políticamente.
    Los recientes acontecimientos ocurridos en el país vinculados al narcotráfico ponen en evidencia la plena vigencia del narcotráfico en el país. El asesinato del empresario de frontera Jorge Rafaat es solo la punta del iceberg. Debajo de dicha punta hay una gran estructura económica y política que incide tanto a nivel micro como macro.
    Es apenas lo que se ve y de lo que la prensa se hace eco. Debajo se encuentran la ruptura del tejido social y del ejercicio de la ciudadanía en las zonas donde el narcotráfico tiene mayor incidencia, la sumisión de la ciudadanía por el miedo que generan las actividades y los líderes narcotraficantes, la pobreza y la vulnerabilidad de la gente y la ausencia del Estado social en las zonas de conflicto.
    A la ausencia del Estado social, para profundizar el problema, se agrega la presencia de funcionarios estatales que actúan en complicidad o por lo menos haciendo que no saben lo que pasa. La situación empeora con la existencia de funcionarios que protegen la actividad a cambio de recompensas económicas.
    En un contexto como este, las posibilidades de desarrollar cualquier tipo de actividad económica se vuelven complejas y peligrosas, salvo para aquellos que estén dispuestos a correr el riesgo o a beneficiarse con el caos que se deriva de la existencia del narcotráfico. En el último caso, el empresariado que se instala no es precisamente el que país requiere para mejorar su competitividad y su integración al mundo.
    El desarrollo del país exige la instalación de empresarios con altos estándares éticos, comprometidos con el cumplimiento de las leyes y con la generación de empleos decentes, dispuestos a agregarle valor a la producción nacional.
    De hecho, la inseguridad jurídica derivada de los conflictos generados por el EPP o ACA contribuye a la precaria situación económica que sufre el Norte del país. Es un buen ejemplo del impacto económico que genera la existencia de conflictos. Asumir lo contrario no solo es un problema para la inversión privada, sino que ayudará a la expansión del narcotráfico y su cada vez mayor poder político. El Gobierno debe tomar cartas en el asunto e iniciar acciones para que en el mediano y largo plazos el narcotráfico no solo reduzca su margen de acción sino tienda a desaparecer.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 7:52 am
  27. De Orlando a Pedro Juan Caballero
    17 junio, 2016
    Por Sergio Etcheverry

    Para hoy tenía pensado escribir del terrible ataque en el boliche gay Pulse de Orlando, en el que murieron 50 personas y 53 quedaron heridas. Les quería contar de las dos teorías de investigación (odio a los homosexuales o islamismo radical) y mi teoría: la de una patología de Omar Mateen, el atacante (una homosexualidad reprimida) que fue perversamente dirigida por algún dirigente religioso para obtener sus perversos fines.

    Pero no: una vez más, Paraguay nos golpea con ese viejo problema que, cada tanto, nos avisa que está allí, agazapado, sabido por todos pero por nadie encarado: el tema narco Nuevamente se confirma que una gran parte del país vive realmente bajo un poder paralelo, cada vez más desembozado y fuerte, que hace y deshace a su antojo en grandes zonas del país.

    ¿Te imaginás que frente a tu casa un grupo de 50 o 100 narcos se pelee a balazo limpio contra otros 30? ¿Te imaginás una noche de terror, con el sonido de las armas como ruido de fondo? ¿Te imaginás un ataque frente al colegio donde van tus hijos, a una cuadra de donde rezás? Eso fue lo que, entre el miércoles a la noche y ayer a la madrugada, vivieron los habitantes de Pedro Juan Caballero; así de simple, así de brutal.

    En el país del “se veía venir” y donde las autoridades que deberían intervenir se limitan a decir “ya teníamos informes que se preparaba algo así” o “hay un poder paralelo que opera en el norte”, no es nada raro que ocurran estas cosas.

    Hasta el propio y flamante titular del Senado, Roberto Acevedo, oriundo de Pedro Juan, sospechado (aunque no comprobado) de tener nexos y vínculos con el narcotráfico, al que presumimos con una fuerte guardia, dice no sentirse seguro y agrega: “El 50% de la economía de Pedro Juan depende del narcotráfico”.

    ¿Y ahora? ¿Qué hacemos? HC nada ha dicho. A los de a pie, a usted y a mí… ¿quién podrá defendernos? Porque el Chapulín ya se murió.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 7:48 am
  28. “Miércoles negro”
    17 junio, 2016

    El pasado miércoles fue uno de esos días que cualquier ser racional quisiera que nunca hubiese ocurrido o, ante la consumación de los hechos, que pronto pasara al olvido. La brutal balacera registrada en las calles de Pedro Juan Caballero, que tuvo como objetivo al “capo” mafioso Jorge Rafaat Toumani, asesinado de 16 balazos, acaparó con justa razón el centro de las noticias. Cuatro horas de tiroteo y toda la logística empleada por presuntos soldados del Primer Comando Capital no son “poca cosa”. Pero eso no fue lo único que aconteció ese día. En horas de la mañana, una ínfima mayoría de senadores (23 de 45), pertenecientes a la disidencia de la ANR y a la mal llamada izquierda, logró completar el quorum para imponer como presidente de la Cámara Alta al senador liberal Robert Acevedo, oriundo de la Capital de Amambay, sospechado de tener vínculos con el narcotráfico. Pero hay más. A partir de lo ocurrido esa noche, se “desempolvaron” varios archivos periodísticos según los cuales “Sadam”, como lo llamaban a Rafaat, decía tener miedo de que el ahora presidente electo del Congreso, a quien calificaba de “psicópata”, ordene su asesinato y otro en el que éste, tras el segundo atentado que sufrió en el 2013, acusa al poderoso “narco” de ser uno de sus principales ideólogos. Pareciera una película…de terror.

    Las relaciones de la mafia del narcotráfico con la política no es algo nuevo. Para no ir muy lejos, en noviembre del 2014 la Cámara de Senadores denunció formalmente ante la fiscalía a un grupo de diputados por sus presuntos vínculos con esta rama del crimen organizado. Sobre el actual gobernador de Amambay también pesan cargos del mismo tipo. El propio Rafaat, en entrevista mantenida con la emisora Oasis FM, el 10 de setiembre del 2014, afirmaba que él “ayudaba en las campañas políticas” del liberalismo.

    Ahora se habla de una “guerra entre facciones del narcotráfico”, lo cual resulta una obviedad. Al respecto, el ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Luis Rojas, señaló que hay dos hipótesis sobre el atentado ocurrido en Pedro Juan Caballero.Una de ellas sería que la iniciativa partió del Primer Comando Capital (PCC) contra Comando Vermelho y la otra que es responsabilidad de ambas bandas criminales contra Rafaat.

    El asesinado, según la revista brasileña Época, era integrante de la gavilla de narcotraficante liderados por Luiz Carlos da Rocha, más conocido como “Cabeza Branca”, quien junto con Jarvis Chimenez Pavâo, Lourival Máximo da Fonseca, Maximiliano Dourado Monhoz Filho, José Paulo Viera de Melo e Irineu Domingo Soligo, son los nuevos “patrones” del narcotráfico en Amambay.

    Lo que resulta claro es que hay una disputa a sangre y fuego por el “territorio”. Lo demás forma parte de una gran nebulosa en la que abundan las interrogantes, no así las respuestas. Por ejemplo, ¿cuáles son los vínculos políticos que tienen los criminales? ¿Por qué no avanzó la investigación de las denuncias sobre “narco-políticos” hecha en su momento por el Senado? ¿Quiénes le brindan protección, además de éstos, desde la Policía y el Ministerio Público? ¿Cómo es que los mafiosos transitan libremente por las calles de Pedro Juan, haciendo ostentación de enormes fortunas que jamás podrían justificar?

    Sin lugar a dudas, lo que aconteció anteayer hace de ese día un “miércoles negro”, en el que las mafias escribieron otro capítulo de una historia tenebrosa que solo el Estado puede poner fin, declarándoles una guerra sin cuartel a través de sus instituciones.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 7:30 am
  29. El reinado de las mafias es producto de la decadencia institucional

    El desinterés demostrado por el estamento político ante el peligro del crimen organizado y sus crueles delitos, expone con impudicia las lacras lacerantes de la dirigencia nacional. Secuestros seguidos de muerte, asesinatos de jóvenes y trabajadores no logran conmover a la clase política en general, para ocuparse en serio de la cuestión de fondo: la situación social.

    Si hay un objetivo trascendente en la política, ese es reducir las imperfecciones y distorsiones en las que incurren quienes administran la cosa pública. Este es un imperativo constitucional para aquellos que optaron por el supuesto servicio a la sociedad.

    Cuando esto no ocurre, la política se suma y forma parte de los mismos males que tendría que combatir. Este es un fenómeno que desde hace tiempo flagela al Paraguay, propiciado por el ancho caudal de abusos y malversaciones cometidos por todos los gobiernos que precedieron al actual. El comportamiento institucional no deviene del aire, simplemente evoluciona o involuciona lentamente.

    Aumentan los crímenes, y los gobernantes en lugar de reunirse y debatir proyectos y objetivos centrales, priorizan temas que más atañen a los intereses sectoriales, incluso personales. Ahora, por ejemplo, urge ampliar el presupuesto para incentivar tareas sociales que refuercen la presencia del Estado en las zonas más abandonadas del país.

    Dada la gravedad de la situación, la disyuntiva es tan clara como drástica: hay que devuelve a la política su función originaria y primigenia, a tenor del mandato constitucional, o el efecto disolvente de tanta pasividad y dejadez deformará de tal modo la sociedad, que redimirla será una meta casi imposible.

    El debate sobre la política de recursos del Estado que sintetiza, como ningún otro tópico, la voluntad de los gobernantes no se escucha por ningún lado.

    Nos encaminamos hacia un nuevo caso de estado fallido, como es el de Jamaica, un territorio sin Estado, donde reinan las mafias del crimen organizado y se está comprobando cómo financian gobiernos. Lamentablemente, la política en el país, a fuerza de verse vulnerada, perdió su función rectora. Sin dudar, aquí radica la principal causa para que los paraguayos tengan tan pobre desempeño comunitario.

    Hay una muy baja autoestima. Es desesperante la indiferencia para reaccionar ante los desafíos que propone la inseguridad, creada por grupos de criminales.

    Un derrotero que desnuda de un modo impúdico el nivel de la política local, que hasta hoy no logró detener el proceso de decadencia institucional.

    http://diariovanguardia.com.py/index.php?option=com_content&view=article&id=14692:el-reinado-de-las-mafias-es-producto-de-la-decadencia-institucional&catid=98:editorial&Itemid=474

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 7:23 am
  30. El poder del “extrapoder”
    17 Jun 2016

    Por Antonio López

    La ciudad de Pedro Juan Caballero de nuevo fue noticia (triste noticia) a raíz del hecho ocurrido en la tarde-noche del pasado miércoles; un hecho que sacudió al país y sobre todo tuvo mucha repercusión en el ámbito político. Y es que, lamentablemente, el narcotráfico desde hace largas décadas se hizo dueño de esa ciudad fronteriza haciendo que el espacio entre los políticos y los empresarios de las drogas sea apenas un pequeño hilo que tiene muy poca consistencia y puede ceder totalmente en cualquier momento.

    El mal que sufre la capital del departamento del Amambay, y otras varias ciudades del norte del país, no es de ahora, eso está claro, no es un flagelo que se instaló en las mencionadas zonas en este gobierno ni en los anteriores, pero lo que sí se debe tener en cuenta es que en, por lo menos, la última década ha tomado una inusitada fuerza y es casi difícil, por no decir imposible, separar lo político del narcotráfico.

    Denuncias en ese sentido se hicieron varias, pero por lo que uno puede ver, las denuncias nunca prosperaron o tuvieron un mínimo efecto, y es así que hoy son muy pocos los poderosos empresarios de las drogas que están pagando por el ilícito en alguna cárcel del país.

    Pero en relación al caso Pedro Juan Caballero, además de las sospechas que existen desde hace tiempo sobre políticos de la zona, es realmente preocupante la facilidad con que los marginales se manejan por el sitio, y mucho más preocupante es el poder de fuego con que cuentan, ya que por lo que se observó en el sangriento hecho del miércoles, las armas utilizadas por los dos grupos que se enfrentaron eran realmente de un poder sin límites.

    El caso demostró una vez más la absoluta falta de control fronterizo en esa zona del país; una zona donde el límite entre nuestro país y el Brasil es apenas una avenida, y donde los malvivientes, cualquiera sea el tipo, pueden moverse sin ningún tipo de obstáculos.

    Se viene escuchando en los últimos tiempos la intromisión que el narcotráfico tiene en la política nacional, se habla de políticos que tienen un “fuerte apoyo” de empresarios dedicados a las drogas, se habla del temor que infunden estos empresarios en la población donde residen y la influencias que tienen sobre los dirigentes, pero hasta el momento nadie pudo poner punto final a esa situación. Es más, está visto que existen políticos que “se prestan” al juego para “ganar un poder”; poder que en el fondo es manejado por los que brindaron el apoyo.

    Las fronteras de nuestro país son muy vulnerables, en eso no hay punto de discusión, y es por eso que de una vez por todas se deben mover todos los mecanismos del Estado para tratar de poner por lo menos algún obstáculo a los efectos de hacer un poco más difícil el ingreso de “ese poder” en el territorio nacional.

    Necesariamente el Estado y, sobre todo, los organismos de seguridad del país deben reforzar sus estructuras en las zonas fronterizas y fortalecer la presencia estatal en los sitios donde desde hace mucho tiempo existe esa falencia.

    Lo de Pedro Juan Caballero, si bien era de esperarse que ocurriera en cualquier momento, no debe volver a repetirse, pero claro, se tiene que hacer una tarea conjunta entre la administración central y los políticos del mencionado departamento a los efectos de que se les haga cuesta arriba a cualquier marginal que quiera establecerse en la zona.

    Sin el esfuerzo de la dirigencia política es muy poco lo que se puede hacer para pelear contra un “superpoder”, tanto en el Amambay como en cualquier otro departamento fronterizo o donde las drogas sean las que marquen las pautas de vida. Parece una tarea muy complicada, pero no hay otra salida; el único camino es no buscar apoyo fuera del voto ciudadano, y sobre todo no brindar apoyo a quienes muy poco interesa el bien de todo el país.

    El Paraguay necesita en forma urgente salir de este barro, es urgente encontrar el camino para cambiar una imagen que, desde hace varias décadas, muestra a un país donde el poder de un “extrapoder” es cada día más fuerte.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 5:41 am
  31. Matemática simple
    17 Jun 2016

    La matemática, saber básico de la cons­trucción del pensamiento cientí­fico, nos enseñó desde el origen de los tiempos que existen verdades que son incuestionables. Ante los números que son fríos y que desnudan realidades contundentes, no existe otro camino que tomarlos como insu­mos, que servirán como punto de partida para construir soluciones a problemas puntuales.

    Así, podemos ver que la reflexión amparada en un conocimiento refutable y absolutamente comprobable tiene mayores posibilidades de llegar a una resolución más certera que las hipótesis antojadizas, amparadas en postu­ras sectarias que solamente intenten embaru­llar en lugar de aportar desde una postura más acorde a las necesidades puntales que buscan ser satisfechas.

    Esta fórmula es aplicable a cualquier forma de razonamiento social, desde los problemas más simples, no por ello menos importantes, hasta los que tienen raíces profundas que golpean la estructura de cualquier comunidad, que tienen su desarrollo durante décadas, que van cre­ciendo y consolidándose con el tiempo. Uno de estos males es la explosiva, sangrienta y malé­fica mezcla de mafias que se enquistaron en el noreste del país y que van horadando las bases de nuestra sociedad, con dinero mal habido que compra voluntades, torciendo instituciones y sigue su escalada que parece no tiene frenos.

    Además de la infinidad de análisis que se tejen sobre la cuestión, con enfoques que involucran a las ciencias sociales, la política, la economía, también es importante comenzar a desanu­dar el complejo entramado, desde las simples matemáticas. Realizando un ejercicio básico que nos ayude a comprender la situación de desventaja en la que nos encontramos en com­paración a los maleantes de turno, que cons­truyeron imperios cada vez más sólidos.

    El sangriento y aparatoso operativo que ter­minó con la vida del “empresario de frontera” Jorge Rafaat puede servir como parámetro para comprender mejor la idea. Si se analiza

    la cantidad de recursos que deben disponer para adquirir armas de las características que se emplearon para terminar con la vida del mismo, podemos ver que la diferencia es abis­mal en comparación a los recursos que dispo­nen todas las fuerzas de seguridad para afron­tar este tipo de mafias.

    Como segundo parámetro podemos ver la can­tidad de hombres que acompañaban a Rafaat en el momento de su asesinato en calidad de guardias privados. Aunque de nada sirvió para resguardar su vida, es imposible imaginar que el ciudadano común y ni siguiera autoridades nacionales puedan disponer de un dispositivo tan fuerte como el del mencionado hombre poderoso de la frontera.

    La impunidad con la que actuaron, actúan y actuarán estos líderes mafiosos que siguen operando con total libertad es otro ítem que debe mirarse a profundidad desde las matemá­ticas. No existe lógica posible que sustente la posibilidad de que estas facilidades no tengan un fuerte sustento económico, al margen de la ley, que facilite que las instituciones tengan la mirada perdida en el horizonte cuando se habla de estos nefastos personajes.

    Por último, una cuestión matemática simple que debemos comprender es la expansión del negocio de las mafias, ya sea de drogas, armas, rollos y otras que se instalaron en el país tie­nen un carácter multinacional, lo que requiere de un abordaje de varios países, puesto que es impensable que solamente desde Paraguay podamos dar una respuesta suficiente ante el poderoso enemigo que se tiene en frente.

    Sin un pacto entre las naciones involucradas, ya sea para seguir con la política de combate o buscando otras alternativas de mercado, es imposible pensar en soluciones reales y que satisfagan las necesidades de un pueblo que mira con frialdad hechos que parecen extraí­dos de guiones de Hollywood, que en lugar de entretener, preocupan, porque la próxima víc­tima de esta escalada de violencia puede ser cualquier ciudadano de bien.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 5:40 am
  32. Poner freno al narcotráfico antes de que sea muy tarde

    El asesinato del capo Jorge Rafaat ha sido el mayor atentado criminal, por el empleo de potentes armas de guerra en una zona muy poblada, revelando el modo en que el narcotráfico se ha hecho dueño de amplios territorios, actuando con total impunidad ante la inacción de las fuerzas de seguridad. Es urgente reaccionar antes de que sea muy tarde y el Paraguay se vuelva un Estado fallido. Urge aprobar leyes que permitan detectar, perseguir y confiscar el dinero y los bienes de los narcotraficantes y, por sobre todo, transparentar los fondos que financian la política. Hace falta una real voluntad de las autoridades, pero principalmente conciencia y movilización ciudadana, para evitar caer presa del terror criminal.
    La situación de verdadero terror que vivieron los pobladores de Pedro Juan Caballero, Amambay, en la tarde y noche del miércoles, cuando decenas de sicarios con potentes armas de guerra asesinaron al capo narco Jorge Rafaat Toumani, en medio de una infernal balacera que se extendió durante más de media hora, revela el gran crecimiento del poder del narcotráfico y el crimen organizado en el país.

    Aunque los atentados criminales en la zona fronteriza ya no constituyen una novedad, sí resulta significativa la magnitud de esta batalla campal, librada en un sector céntrico de la ciudad, provocando el generalizado pánico de los pobladores, y con un poder de fuego desplegado por los criminales como solo se acostumbra ver en las películas de acción, incluyendo el uso de una potente ametralladora antiaérea para acribillar el vehículo blindado en que circulaba la víctima.

    Llama la atención principalmente la falta de rápida respuesta de las fuerzas de seguridad, a pesar de que el ataque se produjo a muy poca distancia de una comisaría y de otra importante dependencia policial, despertando una vez más las conjeturas de que las autoridades policiales acceden a conceder una especie de zona liberada para este tipo de fechorías, o que no acuden al pedido de auxilio de los pobladores por saberse en desventaja ante el poder de fuego de los criminales.

    El narcotráfico y el crimen organizado crecen ante la debilidad y la vulnerabilidad de las instituciones democráticas. Hasta ahora, las autoridades y los miembros de la clase política no han demostrado una verdadera conciencia cívica y patriótica para oponerse decididamente, y muchos sucumben fácilmente a la tentación de hipotecar el futuro de sus hijos y de su país a cambio de percibir el dinero sucio, manchado de sangre. De este modo, permiten que con mucha facilidad el Paraguay avance a convertirse en un narcoestado o en un Estado fallido, como lamentablemente ha ocurrido con otras naciones del continente.

    Es urgente reaccionar y poner freno al narcotráfico, antes de que sea muy tarde. Para ello urge aprobar leyes que permitan detectar, perseguir y confiscar el dinero y los bienes de los narcotraficantes y sobre todo transparentar los fondos que financian la política.

    El senador Robert Acevedo, electo presidente del Congreso tras una controvertida negociación política, enfrenta un desafío particular por ser oriundo de la zona del Amambay y tener que desacreditar definitivamente las acusaciones que lo vinculan al negocio narco. Como el resto de la clase política, deberá demostrar con hechos una real voluntad para influir en el cambio. Serán también una mayor conciencia y una activa movilización ciudadana las que nos ayudarán a no caer presa del terror criminal.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 5:35 am
  33. En medio del tiroteo

    Por Carolina Cuenca

    “¿Vieron lo del tiroteo en Pedro Juan?”. “¡De película!”. “¿Quién murió?” “El capo Rafaat”. Es uno de los comentarios más recurrentes en las rondas de amigos desde la noche del miércoles y que, junto con los ocurrentes memes, van quedando con su ironía en la memoria colectiva sobre lo ocurrido en Pedro Juan. Lo que casi nunca se recuerda luego de pasados unos días es que junto con los patrones sufren y mueren también los otros, los que no andamos en camionetas blindadas ni tenemos armamento antiaéreo en la carrocería.

    A los ciudadanos comunes nos vuelven espectadores o parte del daño colateral de lo que viven los supuestos verdaderos protagonistas de las cada vez más comunes escenas violentas de las mafias en nuestras comunidades. Nosotros también sufrimos los atentados cada día con asaltos en el ómnibus, pago de peaje en la calle, acoso impune en el trabajo. ¡Dios mío, ni las universidades se salvan de la truchería y la ilegalidad! ¡Y cuántos pobres son estafados en sus cocheras! En el fondo esta prepotencia, este bullying, cuenta con el silencio cómplice de una clase media escudada en el discurso, en la pose, en el perfil de preocupación, pero en sus conciencias nuestros nombres no tendrán el peso ni siquiera de los mafiosos de turno, porque en la escala social, hoy, ya casi no vale aquello de “pobre pero honrado”. No hay karai añetegua porque hacerse valer como un señor respetable solo implica dinero, exposición pública, chantaje y poder.

    No es mi intención hacerme vocera de la izquierda que exaspera con el victimismo que hace de nuestra condición de pobres. Somos hombres y como tales libres para pensar, sentir, e incluso corrompernos tanto como cualquiera de estos ricachones subtropicales. De hecho, ellos también salen de en medio de nosotros. Tampoco quiero quitar peso a la responsabilidad que tienen los que gobiernan, porque a ellos el pueblo les ha dado una tarea.

    Lo que rescato es que en medio de los tiroteos está la gente del pueblo, gente con imaginación, con manos para construir, hombres capaces de vivir con virtud o de denigrarse también, pero que ahora son ignorados, desestimados por el poder. Gente que conserva aún el sentido común y sabe que el problema de fondo es la impunidad, por eso, les parece que ni vale la pena gastar saliva plagueándose por el malestar que toda esta situación provoca. Lo cierto es que si la Justicia sigue ignorando a esta gente, sin castigar la maldad, sin respetar su moral, reinará el cinismo, seguirá en aumento la violencia y no habrá blindaje que aguante mucho tiempo la inestabilidad social que la falta de justicia acarrea.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 5:31 am

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