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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Calificación

La aproximación de una marcada agenda política para lo que resta de este Gobierno sumada al contexto económico regional pueden afectar a futuras calificaciones de riesgo país, si el sector político no mide sus apetencias por cargos y deja de lado la aprobación de reformas necesarias para que el país siga creciendo.

Cuando la gente pregunta en qué nos beneficia como país que exista estabilidad macroeconómica, es necesario que se entienda que esto ayuda a las empresas a hacer sus previsiones de posicionamiento en el mercado y, por ende, a mantener o crear empleos, lo cual se traslada en mejoras de la situación económica de la población en general.

Si los empresarios creen que en un año determinado les irá mejor, mirando los números locales e internacionales, es muy probable que expandan sus negocios, y, por ende, trabajadores dependientes e independientes se verán beneficiados. Si por el contrario, observan que el déficit fiscal (saldo negativo en las cuentas fiscales) se ahonda, la deuda pública crece aceleradamente, la inflación no está controlada y el escenario político es incierto, es muy probable que se mantengan expectantes, reduzcan empleos y gastos.

La economía se mueve con base en expectativas, por lo cual un panorama desalentador influirá en el comportamiento de la población, que reducirá sus niveles de gasto. Si por el contrario, más allá de las negociaciones políticas por ocupar cargos públicos, se aprueban leyes económicas que beneficien a la gente, las personas tenderán a mantener sus niveles de gastos.

Y es el conjunto de los grandes números y la situación política local lo que observan las empresas calificadoras de riesgo para sugerir a potenciales inversores extranjeros adquirir o no bonos estatales o de empresas privadas e inclusive asentar fábricas en un país determinado.

Paraguay tiene todavía decenas de leyes que deben ser aprobadas para que la situación económica de la población mejore y atraiga más inversiones. Si los políticos locales continúan miopes y solo miran los beneficios personales que pueden obtener, sin detenerse a analizar cómo perjudica esto a la población, seguiremos siendo un país con niveles de pobreza elevados.

El país necesita que se debatan y aprueben leyes de jubilación para trabajadores asalariados e independientes, de supervisión de fondos previsionales, de créditos accesibles y a largo plazo para la construcción de viviendas y destinados a financiar a las micro, pequeñas y medianas empresas.

Es necesario dejar de lado tanto egoísmo político para poder brindar condiciones económicas dignas a la población.

Por Wendy Marton

http://www.ultimahora.com/calificacion-n1000467.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

8 comentarios en “Calificación

  1. Histeria post Brexit

    Pocos días antes del 23 de junio, las especulaciones habían hecho presa de los mercados mundiales de valores, en especial, los del viejo continente. La perspectiva de que Gran Bretaña se retira­ra de la Unión Europea planteaba un escenario de incertidumbre como no se veía desde los días de la “burbuja inmobiliaria” que asoló los mercados en 2008, con saldo de corridas y quiebras es­pectaculares. Los operadores se apuraban a liquidar activos en economías emergentes o en desarrollo para refugiarse en valores “duros”, es decir, bonos del tesoro de EEUU o los “bunds” alema­nes a cuyo emisor hay que pagarle por recibir dinero en lugar de cobrarle intereses. Mientras tanto, el “gran hermano” de la eco­nomía mundial, la Reserva Federal de los EEUU, sacaba el pie del acelerador y dejaba para más adelante otra posible suba de la tasa de referencia “que seguirá baja por algún tiempo” según informó su presidenta. La desaceleración de la economía, la retracción del empleo y el todavía incierto “efecto Brexit” imponía esa pruden­cia a la FED.

    Finalmente, Gran Bretaña votó por salir de la UE. De inmediato, la sacudida se hizo sentir como un sismo a escala mundial. Pero fue sólo eso, una sacudida de término medio, para usar la escala Ri­chter en los terre­motos. En Nueva York, Nasdaq, S&P y Dow Jones caen entre un 3 y un 4%. En Europa, Ma­drid pierde más de € 67.000 millones en una sola rueda y Atenas, en su peor hora en 30 años, cae un 13% al cierre de la jornada. Pero la corrida de la ma­lla se detuvo muy pronto. Divisas de países emergen­tes como el peso mexicano y el rand sudafricano subie­ron un 2% luego de caer un 5%. Una semana después del “sismo”, el real brasileño se reva­luaba un 4,8% mientras Bovespa –la bolsa de valores más grande de Latinoamérica y la séptima global- acumulaba un alza de 6,1%. Hasta Shanghai, el eco de la segunda economía mundial, operaba en positivo hasta un 2,1%. Finalmente, en la cima del mundo, el NYSE digería con lentitud el mal trago para concentrar en su últi­ma rueda hábil, la del 1 de julio, una subida de hasta 1,4%.

    En medio de este efecto rebote, los brokers comenzaban a mirar de nuevo los mercados emergentes de los cuales se habían apre­surado a retirar activos. En la semana del 27/6 al 1/07 comenzaron a percibir señales de recuperación. La mayoría de los corredores ya recolocaban activos en los mercados de medio y alto riesgo, aquellos en los que rige la regla de “a mayor riesgo, mayor ganan­cia”. Se podría decir que, en tiempo récord, los mercados mun­diales se recuperaron de un golpe de efecto limitado.

    Y mientras miles de ingleses invadían las calles de Londres pi­diendo volver a la UE, los escoceses mantenían su postura de romper vínculos con el Reino Unido si tal revisión no prospera. Corridas aquí, rupturas allá, retorno de inversiones y fortunas diluidas en pocas horas. Eso es lo que está dejando al mundo el Brexit, motor de una histeria de corta duración con pocos prece­dentes.

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    Publicado por jotaefeb | 6 julio, 2016, 8:33 am
  2. Histeria post Brexit

    Pocos días antes del 23 de junio, las especulaciones habían hecho presa de los mercados mundiales de valores, en especial, los del viejo continente. La perspectiva de que Gran Bretaña se retira­ra de la Unión Europea planteaba un escenario de incertidumbre como no se veía desde los días de la “burbuja inmobiliaria” que asoló los mercados en 2008, con saldo de corridas y quiebras es­pectaculares. Los operadores se apuraban a liquidar activos en economías emergentes o en desarrollo para refugiarse en valores “duros”, es decir, bonos del tesoro de EEUU o los “bunds” alema­nes a cuyo emisor hay que pagarle por recibir dinero en lugar de cobrarle intereses. Mientras tanto, el “gran hermano” de la eco­nomía mundial, la Reserva Federal de los EEUU, sacaba el pie del acelerador y dejaba para más adelante otra posible suba de la tasa de referencia “que seguirá baja por algún tiempo” según informó su presidenta. La desaceleración de la economía, la retracción del empleo y el todavía incierto “efecto Brexit” imponía esa pruden­cia a la FED.

    Finalmente, Gran Bretaña votó por salir de la UE. De inmediato, la sacudida se hizo sentir como un sismo a escala mundial. Pero fue sólo eso, una sacudida de término medio, para usar la escala Ri­chter en los terre­motos. En Nueva York, Nasdaq, S&P y Dow Jones caen entre un 3 y un 4%. En Europa, Ma­drid pierde más de € 67.000 millones en una sola rueda y Atenas, en su peor hora en 30 años, cae un 13% al cierre de la jornada. Pero la corrida de la ma­lla se detuvo muy pronto. Divisas de países emergen­tes como el peso mexicano y el rand sudafricano subie­ron un 2% luego de caer un 5%. Una semana después del “sismo”, el real brasileño se reva­luaba un 4,8% mientras Bovespa –la bolsa de valores más grande de Latinoamérica y la séptima global- acumulaba un alza de 6,1%. Hasta Shanghai, el eco de la segunda economía mundial, operaba en positivo hasta un 2,1%. Finalmente, en la cima del mundo, el NYSE digería con lentitud el mal trago para concentrar en su últi­ma rueda hábil, la del 1 de julio, una subida de hasta 1,4%.

    En medio de este efecto rebote, los brokers comenzaban a mirar de nuevo los mercados emergentes de los cuales se habían apre­surado a retirar activos. En la semana del 27/6 al 1/07 comenzaron a percibir señales de recuperación. La mayoría de los corredores ya recolocaban activos en los mercados de medio y alto riesgo, aquellos en los que rige la regla de “a mayor riesgo, mayor ganan­cia”. Se podría decir que, en tiempo récord, los mercados mun­diales se recuperaron de un golpe de efecto limitado.

    Y mientras miles de ingleses invadían las calles de Londres pi­diendo volver a la UE, los escoceses mantenían su postura de romper vínculos con el Reino Unido si tal revisión no prospera. Corridas aquí, rupturas allá, retorno de inversiones y fortunas diluidas en pocas horas. Eso es lo que está dejando al mundo el Brexit, motor de una histeria de corta duración con pocos prece­dentes.

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    Publicado por jotaefeb | 6 julio, 2016, 8:32 am
  3. ¿Globalización vs. proteccionismo?
    6 julio, 2016

    Desde el triunfo del “Brexit” en Gran Bretaña, el fantasma de la disgregación recorre casi toda Europa, afectando no solo a la “Unión”, sino también a la “Comunidad Económica”. Los nazi-onalismos de todos los matices pasaron a la ofensiva proponiendo seguir el mismo camino de los británicos. Los discursos xenófobos cobraron impulso, responsabilizando de la crisis a los inmigrantes africanos y asiáticos, es decir a los que arribaron al “viejo continente” huyendo de las matanzas causadas por las guerras y las hambrunas de las cuales son corresponsables. Y en el “nuevo continente” el mismo fenómeno lo encarna Donald Trump, un mamarracho que lucró con turbios negocios inmobiliarios y las ediciones anuales de Miss Universo, ahora devenido en político. Pero lo que subyace al tembladeral que sacude a la UE y que está en la base de los discursos de las ultra derechas es la inestabilidad generada por la “globalización” en todos los campos, planteando a cambio la vuelta al Estado-Nación fuerte, al proteccionismo a ultranza, al “sálvense quien pueda”, lo cual, además de retrógrado, es una falsa disyuntiva.

    Los promotores del “Brexit” y sus acólitos en Europa y Estados Unidos tienen a su favor que, efectivamente, la llamada “globalización” de la economía no produjo buenas noticias para los pueblos, cuyos derechos se vieron cercenados de manera sostenida, como tampoco para ramas enteras de la producción, pequeñas y medianas empresas que no pudieron competir con los grandes capitales y terminaron cerrando sus puertas.

    La pregunta es si, ante estos hechos innegables de la realidad, la alternativa es la vuelta a los nacionalismos que precedieron a la segunda guerra, como muchos sostienen. Y la respuesta es rotunda: No!.

    Una primera muestra de ello es lo que aconteció en la misma Gran Bretaña, cuya moneda, la libra esterlina, se desplomó hasta profundidades sin precedentes en las últimas tres décadas, a lo que se sumó la inmediata reconsideración de las inversiones directas cruzadas entre el continente y la isla, sin contar el hecho de que los británicos perdieron de golpe y porrazo la posibilidad de vivir y trabajar en 27 países de la tambaleante “Unión”.

    Ésta, herida gravemente, verá caer su comercio exterior en el orden del 10%, cuanto menos, las expectativas de crecimiento van de malas a muy malas, lo que tendrá su repercusión en el sistema financiero, en el que se producirá un aumento inevitable de la morosidad, dado el contexto económico desfavorable en el que se desenvuelve. En consecuencia, la Comunidad Económica Europea está en serio problemas, causados por un modelo excluyente basado en la austeridad, que hoy es repudiado por amplios segmentos sociales.

    Haciendo abstracción de lo que ocurre en el poderoso Reino Unido, imaginemos que les sucedería a los países periféricos de la zona euro si del día a la noche se vieran librado a su suerte. Y para no ir tan lejos, qué pasaría con países latinoamericanos si tuvieran que enfrentar las mismas condiciones, lo cual es pertinente plantearse, tomando en consideración la decadencia en la que se encuentra el Mercosur desde hace tiempo.

    En nuestro caso, somos un país de 7 millones de personas con un PIB de US$ 35.000 millones, por lo cual sería impensable depender sola y exclusivamente de nuestro limitado mercado interno, que sin dudas debe ser potenciado. En cambio países como Argentina, Brasil y el nuevo “socio estrella” en el Mercosur, Venezuela, tienen larga tradición proteccionista, que el marco de la situación mundial no sería extraño que lo potencien.

    Ante tal escenario, corresponde que Paraguay siga ampliando sus horizontes “extra zona” y, asumiendo que la globalización es una realidad que no desaparecerá porque no es del gusto de algunos, o de muchos, lo que corresponde es que el gobierno siga bregando, con más fuerzas, por acuerdos comerciales con otros países, que sean recíprocamente constructivos y que se transformen en políticas de inclusión social, para que nuestro pueblo se beneficie al fin de los logros económicos.

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    Publicado por jotaefeb | 6 julio, 2016, 8:31 am
  4. Campaña

    Entender que los niveles de evasión impositiva en Paraguay ronden el 50% no es difícil. Obras inconclusas o en mal estado y enriquecimiento ilícito de los administradores públicos son la constante en este país que si bien despertó y reclama una mejora del gasto público, no encuentra una respuesta de parte de las entidades encargadas de sancionar a quienes utilizan el dinero de los contribuyentes a su antojo y para beneficio propio.

    Durante el seminario sobre Experiencias y mejores prácticas internacionales en tributación, que se realizó esta semana en Asunción, Alberto Barreix, economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señaló que “un peso (guaraní) de evasión, en término puramente económico, es tan desastroso como un peso (guaraní) mal gastado del sector público”.

    Por ello, más allá de la necesidad de mejorar los sistemas informáticos, para lograr reducir el índice de evasión actual hacen falta dos cosas primordiales: una fuerte campaña de concienciación que involucre a escuelas y colegios donde se explique a los niños –y que estos a su vez eduquen a sus padres– sobre lo perjudicial de la evasión de impuestos y una urgente mejora de la calidad del gasto público.

    Si bien durante el gobierno de Horacio Cartes se logró una mayor transparencia sobre los datos públicos, esta acción es incompleta, debido a la falta de castigo a quienes mal usan los recursos estatales.

    ¿De qué sirve saber que hay niñeras de oro, cocido de oro o secretarias vip si el Poder Judicial no acompaña las denuncias publicadas por los medios de prensa?

    Más allá de que puedan aplicarse sanciones morales a los malgastadores del dinero público, prohibiendo su entrada a comercios, debemos discutir y determinar también si lo que queremos es que devuelvan hasta el doble o el triple del dinero que se apropiaron indebidamente o queremos además llenar las cárceles del país con este tipo de personas.

    Necesitamos debatir sobre lo que pagamos al Estado en concepto de impuestos y más aún sobre el destino real de ese dinero. Necesitamos que se reclame cada vez con más fuerza la mala utilización de nuestro dinero, para que no terminemos siempre pagando doble: primero por la construcción de la escuela o ruta y luego por la reparación de una obra deficiente, ejecutada sin el mínimo control, que pone constantemente en peligro la vida de nuestros niños y de los que transitan por las rutas del país.

    Y, por sobre todo, necesitamos sanciones pecuniarias más duras hacia quienes nos roban día a día el presente y el futuro, haciendo malas obras adrede para poder incrementar su patrimonio personal.

    Por Wendy Marton

    http://www.ultimahora.com/campana-n1002288.html

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    Publicado por Anónimo | 25 junio, 2016, 8:22 am
  5. ECONOMISTAS
    Andrés Granje
    Los economistas del Banco Central del Paraguay, merecen ganar el Premio Nobel de Economía, sucede que aunque suban los precios de todos los productos, ellos siempre encuentran la fórmula para que el índice del costo de vida se mantenga en los límites para que no se conceda el aumento salarial, es decir, aunque haya variaciones notables en los precios, como sucede ahora con la harina, subió en un 38% en el transcurso de un mes y los panaderos exigen también se les permitan alzar el precio del pan, por ejemplo la galleta común que es la que consumimos en casi todos los hogares, que de 6.000 mil guaraníes el kilo, piden suba hasta los 8.000 guaraníes el kilo, sin embargo cuando ello acontezca y las verduras estén por las nubes, las hortalizas igual, las variaciones que tengamos en el costo de vida será de algunos decimales solamente.
    Por eso decíamos de la habilidad que tienen los economistas para armonizar números de tal forma que nunca afecte al índice de aumento que deba tener la canasta familiar y de esa forma nunca se da el aumento necesario de una variación del 10 por ciento, para que automáticamente se decrete el aumento del salario mínimo, vital y móvil, como le llaman a la miseria de salario que pagan cada mes. Salario que en la mayoría de los casos no es el sueldo piso como su nombre daría a entender sino el techo que el trabajador pudiera aspirar, salario que está visto no alcanza para cubrir todas las necesidades de un asalariado y menos de su familia, si pensamos que con ese dinero debe estudiar, comer, vestirse y recibir atención médica.
    Por eso se dice que el trabajo en el país en muy pocos casos es digno, ya que al ser practicado en medio de condiciones humillantes y de explotación, no cumple con los requisitos impuestos por la Organización Internacional del Trabajo, que pregona el trabajo digno como una condición básica de respeto a los derechos humanos. Es tanta la desfachatez de algunos economistas y empresarios que pregonan la necesidad de liberar el salario y que debe regirse por el libre juego de la oferta y la demanda, es decir a mayor demanda de mano de obra se cotizará más alto y el obrero ganará más. Igualmente cuando la oferta es mucha el salario tendrá un valor ínfimo lo que no puede ser aceptado alegremente por los trabajadores.
    Sucede que esa es una visión mercantilista del trabajo como si fuera una prenda de cambio o una mercadería que se vende y se compra al mejor postor, antes que nada acceder al trabajo es un derecho humano elemental que no se le puede negar a ninguna persona, el estado y la sociedad tienen la obligación de crear las condiciones para ejercitar esa actividad en condiciones de dignidad y de respeto, pagándole un salario justo que le permita vivir decentemente en compañía de su familia, gozando de las ventajas que otorgue al trabajador su condición de tal, como seguro médico y jubilación justa, de tal forma que la justicia social se derrame y permee todos los estratos de la sociedad y no como ahora donde solo llegan a los sectores más privilegiados de la sociedad.

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:33 am
  6. Los fantasmas del BCP

    Era martes, muy temprano en la mañana, y junto con un equipo de periodistas iniciábamos un recorrido para ver cómo se hace la toma de datos y se calcula la siempre polémica canasta familiar que utiliza el Banco Central del Paraguay (BCP), para medir el nivel de inflación.

    En honor a la verdad, puntualizo que fue el mismo banco el que nos dejó que pongamos fecha y horario para participar en esta experiencia y así despejar la dudas que siempre rondaron detrás de este indicador.

    Mientras viajábamos a los centros de abastecimiento los técnicos nos aclararon que erradamente se confunde “canasta básica” –que mide el nivel de pobreza– con una “canasta familiar” que mide inflación. La variación de esta última es la que mensualmente verifica la banca matriz para dar el dato.

    Desde la consulta de precios a la vendedora de un humilde puesto de venta de frutas y verduras en el Mercado de Abasto, hasta la verificación de paneles electrónicos de las ofertas del supermercado más top hicimos aquel día.

    La información sale de unos 450 productos de los que saltan 16.000 precios que proporcionan 1.161 informantes distribuidos en siete ciudades del área metropolitana.

    Realmente es un trabajo enorme. No solo durante la recolección de datos que siempre se hace a contrarreloj puesto que el indicador debe estar listo para el 28 de cada mes, sino más aún, en la posterior carga y procesamiento.

    Para quienes sospechan del trabajo puedo decirles que los técnicos son desde economistas hasta doctores en matemáticas que con paciencia, respondieron las preguntas.

    Luego de esa agotadora mañana visitando comercios de todo rubro, nos sentamos en la misma computadora donde se carga la información. Pusimos a propósito datos errados y automáticamente el sistema informático nos lanzó una alerta de que algo no estaba bien.

    Es que el procesamiento tiene cuatro filtros tan exigentes que, difícilmente, se pueda manipular el indicador que resulte al final.

    Es más, nos enteramos de que ni siquiera el propio presidente del BCP, Carlos Fernández, se entera del resultado de inflación, sino hasta el mismo día de su publicación.

    Era interesante ver, por ejemplo, al solicitar al sistema un producto al azar, como leche en cartón de 1 litro y se despliegan más de 500 resultados de oferta de supermercados, autoservicios, despensas y minimercados.

    Al pie de la solicitud aparece el promedio entre todas las ofertas y su variación entre el mes pasado y el actual.

    Por esto, celebro la apertura que mostró el BCP para enseñar sin restricción alguna todos los pasos para efectuar el cálculo de la inflación.

    Ahora, solo queda apoyar la encuesta de hogares que se está realizando para actualizar la nueva canasta familiar que estaría disponible desde el 2018. Por lo pronto… se me han disipado todos los fantasmas.

    Por Samuel Acosta

    http://www.ultimahora.com/los-fantasmas-del-bcp-n999573.html

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    Publicado por Anónimo | 22 junio, 2016, 9:32 am
  7. Reformas para el desarrollo

    Por César Barreto Otazú

    Mucho hemos hablado sobre el fin del superciclo de los commodities, de los efectos positivos que ha tenido en el crecimiento económico y la creación de oportunidades para amplios segmentos de nuestra gente en la última década.

    Nuestro país ha sido uno de los que mejor han aprovechado este periodo. Se ha reducido la pobreza, la clase media ha mejorado sus estándares de vida y hemos mantenido una política fiscal ordenada sin desequilibrios mayores.

    Sin embargo, el fin del superciclo tiene severas implicancias para el crecimiento potencial del país y debemos encarar reformas económicas que incrementen el ahorro nacional, mejoren la calidad y la cobertura de los servicios públicos, aumenten la eficiencia, la competitividad y la capacidad de crecimiento de la economía del país en las próximas décadas.

    Desde mi óptica, analizando la evolución de la economía en las últimas décadas y las restricciones principales que hoy enfrenta, es necesario que avancemos en un programa de reformas que incluya prioritariamente las siguientes áreas:

    En primer lugar, necesitamos incrementar el ahorro nacional.

    El proceso de ahorro-inversión es aún fundamental para elevar el crecimiento potencial del país. Si bien la inversión extranjera directa es importante en la introducción de nuevas tecnologías, su cuantía no ha representado una proporción muy importante en otras experiencias.

    Incrementar el ahorro nacional requiere reformas que incrementen la cobertura del sistema de pensiones (que hoy apenas llega al 20% de la población económicamente activa) y una mayor eficiencia en la asignación de estos recursos de tal manera a movilizarlos hacia las inversiones en infraestructura que requiere nuestro país.

    En segundo lugar, necesitamos una profunda reforma en los servicios públicos para incrementar la competitividad de nuestra gente, de nuestras empresas y de la economía nacional.

    Una reforma del servicio de educación pública que mejore sustancialmente la formación, la capacidad crítica y la creatividad de los jóvenes;

    Una reforma de los servicios de justicia que garantice una justicia transparente y seguridad jurídica para las personas y las empresas y reduzca los tiempos de resolución de los conflictos;

    Una reforma de las empresas estatales proveedoras de servicios esenciales como electricidad, agua y saneamiento básico, cemento, etc., para mejorar sus capacidades de gestionar recursos de manera transparente, mejorar la calidad de sus productos y servicios e incrementar sus inversiones. Estas reformas requerirán marcos regulatorios para abrir estos sectores a la participación privada, ya sea a través de concesiones o alianzas público-privadas.

    En tercer lugar, es absolutamente necesaria una profunda reforma del gasto público para mejorar su eficiencia y proveer más servicios públicos de calidad optimizando sus costos para la ciudadanía.

    Para ello, es fundamental el cumplimiento de la ley de responsabilidad fiscal tanto en el límite del déficit fiscal (máximo 1,5% del PIB) como en el crecimiento anual máximo de los gastos corrientes (inflación más el 4%) y la regla de reajustes salariales al funcionariado público.

    Una reforma de la ley del funcionario público que garantice la contratación a través de concurso público y la permanencia y un plan de carrera basado en méritos y desempeño laboral para todos los sectores del funcionariado público.

    Incorporar mecanismos estrictos de evaluación, control y de rendición de cuentas de la utilización de los royalties de las binacionales y del Fonacide, tanto para la administración central como a las gobernaciones y municipios. Representan alrededor de USD 700 millones anuales.

    Estas son algunas de las reformas que considero prioritarias para que nuestro país pueda seguir transitando hacia el desarrollo a pesar del fin del superciclo de los commodities. Necesitamos discutirlos honestamente entre todos y alcanzar acuerdos mínimos para implementarlos como una política de Estado en los próximos años.

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    Publicado por Anónimo | 19 junio, 2016, 8:46 pm
  8. De positivo a estable: Una lástima

    Cuando un médico no está en condiciones de arriesgar un pronóstico sobre el estado de un paciente grave se encierra en un término que puede significar cualquier cosa: “El paciente está estable”. Es decir, no está en riesgo inmediato de muerte pero tampoco mejora. Está “ahí nomás”. Resultaría peligroso extrapolar términos y significados que en medicina pueden significar una cosa y en economía otra. Pero la verdad es que suena muy parecido lo que Standard&Poor’s acaba de dictaminar sobre el Paraguay en cuanto a la calificación de su deuda soberana en relación al estado general de la economía y su gestión a cargo del Gobierno. La nota bajó de positiva a estable, lo cual no augura nada bueno.

    Y van dos de dos. No hace mucho, el FMI había dictaminado algo muy parecido a lo que ahora establece S&P: “Los riesgos a la baja para las perspectivas de crecimiento han aumentado debido principalmente a la situación externa y están vinculados con la caída de precios de las materias primas agrícolas y las debilidades económicas de los socios comerciales… Estos riesgos se suman a los desafíos estructurales ya existentes que las autoridades han comenzado a abordar con la adopción de una agenda de reformas ambiciosas a fin de reducir la pobreza, fomentar la inclusión, mejorar la educación y cerrar las brechas de infraestructura”.

    El informe de S&P avanza en ese mismo camino, sumando al hecho de que las exportaciones siguen integrando una gran porción del PIB y se concentran en un par de productos exportados mayoritariamente a mercados en crisis (Brasil y Rusia). A eso hay que agregar, dice la calificadora, la dificultad del Gobierno de controlar el déficit fiscal intentando en vano sujetar el gasto a la Ley de Responsabilidad Fiscal. “La ley falló –afirma- en limitar el déficit en 2015, que alcanzó el 1,8% del PIB. En 2016, aunque el presupuesto se aprobó bajo los términos de la ley… creemos que este año el déficit se situará en el 2% del PIB”. Una vez más se cita la limitada experiencia del Gobierno en la implementación de obras de infraestructura vía Alianza Pública-Privada (APP). S&P no cree que la mayoría de estas obras empiece antes de entrado el año 2017.

    La calificadora es directa y frontal. Dice: “Podríamos subir nuestras calificaciones durante el próximo año si el reciente debilitamiento de la deuda externa se invirtiera y si los riesgos externos disminuyeran (en especial el debilitamiento de los commodities). Esto, combinado con la formulación de políticas de mayor efectividad, nos llevaría a subir las calificaciones”. Pero advierte que si el déficit fiscal sigue creciendo así como la depreciación de la moneda y aumentando a la vez los riesgos de responsabilidad civil incluyendo las APP, todo “nos impulsaría a bajar la calificación”.

    Estábamos a un paso del “grado de inversión”. Pero la lentitud en los cambios nos dejó detenidos en el proceso. Una lástima.

    http://www.5dias.com.py/47361-de-positivo-a-estable-una-lastima

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    Publicado por Anónimo | 18 junio, 2016, 7:04 am

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