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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Gloria y honor

Eran apenas unos adolescentes, casi niños, la esperanza de humildes familias de labriegos, que todos los días acompañaban a sus padres a realizar la dura tarea de lograr que la tierra devolviera con sus frutos el esfuerzo realizado para labrarla.

La mayoría ya se había constituido en el sostén de sus familias y jamás había empuñado un fusil.

Los pocos que tenían la oportunidad de asistir a los centros educativos de la época y que debían recorrer kilómetros de distancia a caballo eran los que tenían alguna noticia de las incursiones bolivianas.

Sin medios que ilustraran sobre lo que representaba una guerra, sin embargo tenían en los relatos emocionados de los ancianos del pueblo, aquellos “Loperé” que participaron de memorables jornadas en Humaitá, Curupayty y Tuyutí, la idea clara de lo que es un enfrentamiento armado.

La consigna de “Vencer o morir” en defensa de la dignidad del pueblo surgía a cada instante de los labios de aquellos venerables abuelos, que impulsaban a los jóvenes a no dar la espalda al llamado de la Patria.

Los nietos de la generación del 70 no los defraudaron, acudieron en masa a los centros de movilización.

De aquellos miles de ñeembucuenses que se sumaron a los demás paraguayos para combatir durante largos años en las cruentas batallas del Chaco, los que sobreviven en la zona, se cuentan con los dedos de una mano.

Ninguno hoy está ya en condiciones físicas de participar de los homenajes públicos y la recordación de las memorables hazañas que los tuvieron como protagonistas.

Ojalá la llama del patriotismo que sigue viva en estos héroes contagie a los principales autores de la sociedad paraguaya, y los impulse a erradicar los vicios que hoy caracterizan a nuestra sociedad, tan necesitada de buenos ejemplos.

Sus centenarias existencias resumen la dignidad que hoy necesita el Paraguay para despertar al progreso y el bienestar. En el día de la Paz: gloria y honor a los ex Combatientes de la Guerra del Chaco.

Por Clide Noemí Martínez

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/gloria-y-honor-1488667.html

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

6 comentarios en “Gloria y honor

  1. Ruta 12 No te calles

    Por Rocío Portillo

    Décadas de abandono de la Ruta 12 “Vicepresidente Sánchez” obligó a pobladores de José Falcón, Gral. José María Bruguez y Tte. Esteban Martínez (Presidente Hayes) a realizar días atrás un aty guasu, denominado “Ruta 12 No te calles, Asfalto Ya”. En la ocasión, los sufridos lugareños incluso conformaron una comisión de pro asfalto.

    El grupo integrado por pequeños agricultores, ganaderos, entre otros buscará llegar con el pedido al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y otras instituciones del Estado.

    Actualmente, según los pobladores, en días de lluvias quedan aislados, sin salida, desprovistos de cualquier asistencia estatal, debido a la intransitabilidad del camino. “En caso de urgencias no hay forma de llegar a los puestos de salud más o menos equipados, que se encuentran en Ninfa o Gral. Bruguez”, indicó Amancia Rojas, una lugareña.

    Señaló que en ocasiones recurren al vecino país, pero muchas veces se depende de la amabilidad de los gendarmes argentinos.

    El pésimo estado de la vía nacional hizo que en los últimos meses productores frutihortícolas también perdieran sus cosechas. Asimismo, los ganaderos que debían de sacar sus animales para las ventas, queden sin clientes debido a la intransitiblidad.

    Los pobladores mencionan que el asfaltado es un anhelo de años y llama la atención que a pesar de estar en la línea fronteriza sea la única ruta nacional sin tener este pavimento. El mejoramiento de la vía permitirá a los pobladores salir del aislamiento y convertir la zona en un polo de desarrollo para el sector ganadero, productivo y comercial.

    La construcción del asfaltado además es justa y necesaria por una cuestión de soberanía. Estas comunidades chaqueñas, sumidas actualmente en la pobreza y miseria, también son parte de este país.

    El lema Ruta 12 No te Calles, junta todos estos reclamos. Ahora se espera que las instituciones estatales puedan responder.

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2017, 8:46 pm
  2. No postergar la decisión

    Por Clide Noemí Martínez

    El anhelo de los habitantes del departamento de Ñeembucú de alcanzar la integración regional a través de un puente con la Argentina ya no admite postergaciones y el encuentro próximo de los mandatarios debe ser decisivo para el inicio de la obra.

    Desplazados por décadas de toda posibilidad de desarrollo, los ñeembucuenses aguardan con expectativa la demorada reunión entre los presidentes Mauricio Macri y Horacio Cartes, en la que según el canciller, Eladio Loizaga, se tomaría una determinación relevante con respecto a la concreción de la unión física.

    Desde los inicios de la transición democrática en nuestro país se han realizado innumerables encuentros en la zona compartida, buscando interesar a los gobiernos nacionales de ambos países en cumplir el sueño de los ñeembucuenses de contar con un puente con el nordeste argentino. Los primeros documentos que hacían constar el interés de las autoridades y los pobladores de la región fueron firmados por el Dr. Milciades Ortiz Granada, delegado de gobierno, cuando Andrés Rodríguez iniciaba sus gestiones en el Palacio de López. En aquella época (1991) también fue inaugurado el servicio de balsas entre Pilar y Puerto Cano, sin dudas el logro más trascendente de la historia para la integración fronteriza en la zona.

    Para estos avances habían contribuido muy eficientemente los denominados “comités de frontera”, órganos integrados con representantes de diversos sectores de la sociedad de ambos países. Este auspicioso precedente que apuntaba a la construcción de un puente internacional, sin embargo, no tuvo eco en las autoridades nacionales de Argentina y Paraguay, hasta la presidencia de Fernando De La Rúa, gobernante argentino que tenía en su agenda la obra binacional. Lamentablemente, no pudo concluir su mandato y el puente quedó una vez más postergado.

    Un escenario optimista es el que se vive actualmente. Los estudios de factibilidad han concluido, existe financiación asegurada y solo se depende de la decisión política de ambos gobiernos. El encuentro presidencial que debía realizarse meses atrás en Encarnación se regularizaría en los próximos días y los habitantes de la región esperan que los mandatarios den vía libre para iniciar la obra.

    De concretarse, se hará justicia con una zona subestimada por el Estado, pese a ser estratégica para el comercio exterior del Paraguay.

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    Publicado por jotaefeb | 26 febrero, 2017, 4:05 pm
  3. Planificar las obras

    Por Clide Martínez

    El departamento de Ñeembucú, cuya belleza natural hace que cada vez más turistas paraguayos y extranjeros se trasladen a la zona, requiere infraestructura de calidad para consolidar este flujo de visitantes. El Estado paraguayo, que se ha mantenido ausente por muchísimo tiempo, ha concretado pocas obras en la zona. La mayoría de ellas se hicieron sin planificación y son de pésima calidad, y hoy son objeto de caras y precarias reparaciones, además de modificaciones para darles utilidad.

    La principal ruta de acceso al Ñeembucú, la que une San Ignacio con Pilar, fue construida sobre los grandes esteros de la zona y sin los puentes y las alcantarillas necesarios. En poco tiempo, el asfaltado inaugurado en 2000, se convertía en ruinas, obligando al Estado a encarar reparaciones y costosos trabajos para mantenerlo transitable.

    Los caminos de tierra son de terror, en su mayoría más bajos que los terrenos lindantes y siempre impracticables con una mínima lluvia.

    La regularización asfáltica de los 40 kilómetros del empedrado entre Pilar y General Díaz, realizada por el MOPC, jamás concluyó y lo efectuado muestra un avanzado deterioro.

    También la Gobernación departamental encara multimillonarias obras de pavimentación, con piedras de desecho de canteras, que la institución llama “tipo ripio”. El filoso material ya causó numerosos accidentes y daños en vehículos.

    La ANDE tampoco se salva de las quejas. A más de un año de la caída de las torres de alta tensión debido a una tormenta, en Villalbín no reemplazó las estructuras de emergencia por otras que estén preparadas para soportar los vientos cada vez más fuertes que azotan al sur.

    Estos ejemplos y muchos otros nos permiten exigir que a partir de ahora ninguna obra se realice sin considerar las características especiales del Ñeembucú. Que nada se haga sin planificación, y que la ejecución sea óptima. Solo de esta manera, los que habitamos el sur postergado podremos mirar el futuro con genuino optimismo.

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    Publicado por jotaefeb | 5 febrero, 2017, 7:57 am
  4. Renovada fe

    Por Clide Noemí Martínez

    En la recta final del año, los pobladores del Ñeembucú aguardan con esperanzas que este haya sido el último de “vacas flacas”. Los que obstinadamente y a pesar del olvido del resto de la sociedad paraguaya optaron por sobrevivir en parajes inaccesibles, sin más ayuda que sus encallecidas manos, esperan que el año 2017 empiece a poner fin a las postergaciones.

    Caminos intransitables, endebles torres de transmisión de electricidad, hospitales precarios, locales escolares improvisados son solo algunos de los frenos al desarrollo que deben ser superados. El año que termina, con la inquietante crecida de los ríos en los primeros meses, los nunca superados problemas que las lluvias generan en las zonas bajas de Pilar y Alberdi, la falta de alternativas para los pequeños productores de la zona, dejó, sin embargo, una luz de esperanza en tiempos mejores.

    El inicio de obras trascendentales, como la pavimentación de la vía que une Villeta con Alberdi, la licitación del asfaltado de la ruta que unirá Pilar con la zona norte, el avance de la reconstrucción de la Ruta 4, el inicio de los trabajos para la ruta de circunvalación de la capital departamental generan cierta confianza en que el futuro será mejor. Igualmente, la licitación para adecuar el puerto de Pilar a la actual demanda, el inicio de la construcción de la costanera de Alberdi y de un puente internacional que una Ñeembucú con Argentina solo depende de un guiño del presidente del vecino país, Mauricio Macri, alimentan la fe.

    Ojalá se pueda borrar de la mente de los lugareños la desilusión de ver cómo en pocos años una ruta inaugurada se destroza y requiere de permanente mantenimiento, tal como ocurrió con la Ruta 4. Igualmente, la caída en serie de las torres de alta tensión de la ANDE al no soportar tormentas que azotó al sur, dejando sin electricidad por varios días a todo el duodécimo departamento. Si las obras en ejecución son realizadas contemplando todos los aspectos técnicos y las que están proyectadas son de calidad desde el plano inicial, podremos sentirnos satisfechos y estaremos indudablemente ante una nueva era para el Ñeembucú, borrando más de un siglo de injusta marginación.

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    Publicado por Anónimo | 26 diciembre, 2016, 6:04 am
  5. Anhelada obra de integración

    Por Clide Noemí Martínez

    Para los sufridos habitantes del departamento de Ñeembucú la reunión de los presidentes Mauricio Macri y Horacio Cartes, que debía realizarse el viernes 11 de noviembre en Encarnación, representaba una oportunidad única para avanzar en la integración física, sueño de reivindicación tantas veces postergado. En una zona estratégica para el desarrollo del país, por ser la única que permite la navegación de embarcaciones de gran calado y la más cercana en el territorio nacional al Océano Atlántico, los ñeembucuenses no han podido disfrutar de esta potencialidad.

    En tiempos de la colonia y en las primeras décadas del Paraguay independiente el duodécimo departamento fue trascendente para el comercio y la defensa del país. Puertos como los de Humaitá y Pilar eran las ventanas al mundo exterior y en esos puntos se podía percibir el esfuerzo de una sociedad por crecer a pesar del freno que significaban su mediterraneidad y la belicosidad de los vecinos.

    En los años trágicos para la sociedad paraguaya las familias del sur cedieron a sus hijos para resistir hasta el límite de sus fuerzas y morir por la causa en las épicas batallas de Tuyutí, Curupayty, Humaitá, Boquerón del Sauce y otras que jalonan el suelo departamental. Sepultadas por toneladas de balas de los cañones enemigos, las poblaciones de la zona fueron resurgiendo lentamente. Y, en medio del dolor de la orfandad, fueron las mujeres y los niños los que volvieron a instalar la esperanza, siendo sus ríos y arroyos la fuente de vida de los sobrevivientes de aquella guerra de exterminio. Los 150 años que transcurrieron lamentablemente fueron de olvido y marginación para los descendientes de los héroes.

    La privilegiada posición que ocupaba el departamento en la visión de Francia y los López fue desechada por los posteriores gobernantes y la inversión del Estado fue dirigida a otros “rumbos”, condenando a los sureños del Ñeembucú a un castigo inmerecido.

    Aislados y abandonados por sus propios compatriotas, los habitantes de la zona resistieron al amparo de las buenas relaciones con sus vecinos de la Argentina, que de verdugos pasaron a ser una suerte de benefactores, recibiendo a las familias que migraban en busca de trabajo y hasta hoy a los que van a los hospitales de la región compartida para aliviar sus problemas de salud.

    Desde hace décadas y entendiendo que el futuro estaba ligado a la complementación con las provincias del nordeste, se han venido repitiendo las reuniones y declaraciones conjuntas, instando a los gobiernos nacionales a concretar la unión física a través de un puente internacional.

    Pocas fueron las respuestas de los gobernantes, siendo una de las más resaltantes la que dieran los presidentes Carlos Menem y Andrés Rodríguez, inaugurando el servicio de balsas entre Pilar y Puerto Cano (Formosa) en 1991. Anunciaban que sería el punto de partida para la futura construcción de la anhelada pasarela. Desinterés, cambios de gobierno inesperados y privilegios para otras zonas más pobladas, y por ende con más votos, fueron postergando su concreción.

    La programada reunión entre los mandatarios de Paraguay y Argentina es sin dudas un hito histórico para los habitantes del Ñeembucú. El momento cumbre para concretar el anhelo de toda una región de tener una unión física que transforme la vida de sus pobladores. A juzgar por las expresiones del canciller nacional, Eladio Loizaga, el próximo encuentro de Mauricio Macri y Horacio Cartes habilitaría la licitación del puente internacional, que ya tiene estudio de factibilidad y tendría financiamiento asegurado de Fonplata. En cualquiera de los emplazamientos posibles (Curupayty-Las Palmas, Chaco, o Pilar-Puerto Cano, Formosa), su concreción supondría un antes y un después en la historia departamental.

    Pensemos positivamente y que la inesperada postergación del encuentro presidencial no cambie la agenda de esta trascendental reunión. Es la hora de reivindicar a un pueblo marginado que, potenciado por la unión física con la Argentina, regresará a la estratégica posición que ya ocupara en el Paraguay de los López.

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    Publicado por Anónimo | 13 noviembre, 2016, 6:59 am
  6. El ventilador de la vida
    13 Jun 2016

    Por Alex Noguera

    Ayer 12 de junio no solo recordábamos la firma del Protocolo de Paz que daba por terminada la Guerra del Chaco, sino que también el Día Internacional contra el Trabajo Infantil. La guerra entre Paraguay y Bolivia terminó hace 81 años y, sin embargo, las batallas en el otro ámbito aún continúan.

    El resultado de una de estas escaramuzas las dio la semana en Ginebra el ministro del Trabajo, Guillermo Sosa. En la 105ª Conferencia Internacional de la OIT se refirió a la grave situación de niños que deben trabajar para sobrevivir sin siquiera poder acceder a sus derechos básicos y anunció que en los últimos 5 años, en Paraguay la cantidad de menores trabajadores se redujo 6,3% y destacó que, incluso, este porcentaje en el área rural disminuyó aún más, llegando al 12%.

    Recientemente una muy dura victoria también consiguió otro postergado sector, el del servicio doméstico, con la Ley 5.407/2015. Y es que, entre los avances más importantes para las aproximadamente 255.500 personas, en su mayoría mujeres, que hasta el año pasado realizaban estas labores, la retribución salarial pasó de G. 729.622 a G. 1.094.000.

    Estas novedades se suman a la serie de satisfacciones logradas últimamente en el campo laboral, iniciativas que hasta hace poco parecían impensables. Un ejemplo de esto es la inclusión de ex reclusos a la cadena de Supermercados Pueblo, que brinda una oportunidad a los que –en general– la sociedad niega.

    Coyunturalmente, hace tres días esta misma sociedad se conmocionó al enterarse que en el trágico incendio desatado en Tacumbú, un guardia, y no cualquiera, Blas Gaona Acosta, jefe de seguridad de la cárcel, segundo al mando, perdió la vida de forma heroica salvando a presos. El mensaje fue claro. No los despreció, no hizo la vista gorda. En dramáticas idas y vueltas para rescatar a los que consideraba hermanos para darles la mano, el velo negro del humo desvió su camino y lo condujo hacia el cielo.

    Gaona cumplió su deber más allá del límite que impone un reloj marcador en la entrada. Se entregó como muchas veces lo hacen esos otros que también son relegados y esperan una chance para demostrar su capacidad y agradecimiento: los discapacitados.

    Estos también, este año por primera vez en la historia del Paraguay, tuvieron una feria de empleos en la que se presentaron para solicitar un trabajo, una remuneración y sobre todo la dignidad que otorga poder ganar el pan diario de forma honrada.

    Ellos saben de infinitas horas de ilusión, de miles de instantes de decepción; conocen el sabor de la injusta derrota y de la fe que los lleva a levantarse cada vez que una puerta se les cierra. Por eso se entregan en el trabajo como el guardia Gaona, dando más que los demás, porque conocen el valor del trabajo.

    Ayer recordábamos los 81 años de la firma del Protocolo con Bolivia, pero las movilizaciones en la paz continúan. Ya no son soldados cargando fusiles, son jóvenes llevando currículum; no son kilómetros y kilómetros andados por las peligrosas picadas del Chaco, sino las filas en la calle para conseguir una entrevista; no es la oración para que una bala enemiga jamás llegue, sino la plegaria para recibir la llamada de una empresa que desea contratar; ya no es la sed de agua que quema la garganta, sino la de la herida que duele cuando la esperanza flaquea.

    Cada año miles de bachilleres se reciben y a sus 18 años buscan la oportunidad del primer empleo, de ese inicio de camino que sustenta la autoconfianza, de una familia, de un futuro. Solo quienes asistieron a una de las muchas ferias o “expoempleos” que se desarrollan en el país actualmente pueden dimensionar lo que eso significa para los jóvenes paraguayos. Oportunidad. Fuerza. Esperanza.

    La vida es una lucha diaria, un ventilador con aspas de paz y de guerras que oxigena nuestros pasos, cada experiencia. El trabajo es la trinchera en la que el soldado participa no para matar, sino para elevarse como ser humano, para servir a los demás y proveer a la familia.

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    Publicado por Anónimo | 13 junio, 2016, 7:48 am

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