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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Gobierno en estado de emergencia

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra “emergencia” como una acción que se lleva a cabo para salir de una situación de apuro o peligro. Aquellos países azotados por terremotos, tsunamis, tornados en serie, marejadas ciclónicas o vastos e incontrolables incendios forestales se ven obligados a movilizar masivos recursos para enfrentar estos escenarios te­rribles. Y deben hacerlo rápido.

Pero en el Paraguay, la palabra emergencia tiene otras conno­taciones las cuales parecen no tener muchos puntos de contac­to con la definición dada más arriba. No se podría decir que una inundación es una emergencia, ya que este fenómeno se conoce desde hace siglos. En 1780, Félix de Azara escribía sobre el río Pa­raguay: “Tiene su creciente periódica que principia a conocerse en la Asunción a fines de febrero y aumenta con igualdad admira­ble y pausa hasta fin de junio…”. Por mucho que hayan cambiado algunas variables climáticas, tanto la crecida como el estiaje del río epónimo es un comportamiento conocido y predecible con al­gunas variables estacionales y cíclicas, lo mismo hoy que en los tiempos del gran ex­plorador, cartógrafo e ingeniero aragonés.

Sin embargo, como en el Paraguay “moder­no” no hemos apren­dido aún a hacer las co­sas bien, una creciente es una emergencia porque no nos mover­nos sino cuando, lite­ralmente, el agua nos llega al cuello. Así, en los últimos 25 años se han declarado 17 “es­tados de emergencia” para enfrentar creci­das que se las veía ve­nir desde meses atrás.

Pero eso no es todo. La emergencia se de­clara en el Paraguay por cualquier cosa. El pasado miércoles la Cámara de Diputados declaró en estado de emergencia el departamento de Caazapá con el objeto de “combatir la extrema pobreza que azota a esa parte del territorio nacional”. En enero de 2015 se tomó idéntica medida con el departamento de Canindeyú para asistir a ciertos enclaves indígenas. Y el colmo de los colmos se dio en agosto de 2014 cuando fueron declarados en estado de emergencia “deter­minados tramos de caminos vecinales de los departamentos de la región Oriental y Occidental” (sic). Ni hablar de la última joyita aún en estudio en el Congreso: la ley que “declara en situación de emergencia de infraestructura al sistema educativo nacional”.

La pregunta que cabe hacerse finalmente sería ésta: ¿No sería mejor declarar en estado de emergencia al Gobierno Nacional? Todas las “emergencias” señaladas son el efecto acumulativo de la pobre o nula gestión de Gobierno, de éste y de los anteriores. La pobreza no es de hoy, los caminos ruinosos tampoco y que los siete o diez mil locales escolares públicos se caigan a peda­zos evidencian una incapacidad histórica para hacernos cargo de los asuntos de Estado. Así que sería interesante que los señores legisladores encaminaran un proyecto en esa dirección en lugar de perder tiempo con proyectos de ley tan disparatados como in­útiles.

http://www.5dias.com.py/47160-gobierno-en-estado-de-emergencia

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

7 comentarios en “Gobierno en estado de emergencia

  1. Más allá de lo que está a la vista

    Hace apenas dos días se abrieron al público las puertas de la Expo 2016, la gran feria en la que se muestra cada año lo mejor de la producción ganadera e industrial, así como las novedades tecnológicas y lo mejor de la agricultura y servicios.

    Vale la pena recorrer sus numerosos stands y espacios dedicados a destacar cada rubro, para disfrutar de las novedades y conocer las diferentes propuestas, como un paseo o disfrute, tal como lo percibe la mayoría del público que acude anualmente a la cita.

    Las opciones de diversión, espectáculos y gastronomía son tan variadas como para cumplir con los deseos y gustos de un amplio espectro de visitantes, sin que quede ninguno de ellos, relegado.

    Pero en esta ocasión, hablaremos de lo que está presente en la Expo, más allá de lo propiamente expuesto en los distintos sectores.

    Por ejemplo, el orgullo que representa para quienes se dedican al rubro de la ganadería, mostrar los ejemplares de las distintas razas y, sobre todo, ofrecer al público, el resultado de años de trabajo serio y ajustado a las normas de calidad y salubridad.

    Hoy por hoy, se puede decir sin riesgo a ser criticados por nadie en el mundo, que la carne proveniente del Paraguay es una de las mejores y ha dejado atrás en las comparaciones a las provenientes de países con mucha más tradición ganadera.

    Pero detrás de ese triunfo y respeto ganado por el Paraguay en el rubro de la carne, hay que saber que no es “magia” la que logró el resultado, sino trabajo duro y un apego total a las normas de salubridad y otros estándares internacionales, así como la inversión en investigaciones, genética y especialización de profesionales nacionales en el rubro.

    Lo mismo ocurre con otras muestras que se observan hoy en la Expo, ya sea en el rubro del que hablamos, como en innovaciones en agricultura, nuevos cultivos y maquinarias que facilitan el trabajo.

    La industria muestra su mejor cara, la del trabajo y la especialización. Hay miles de personas laborando en las diferentes áreas y sorprende gratamente la gran cantidad de jóvenes emprendedores que se unen para crecer en los diferentes aspectos del desarrollo de la economía. Ya no hay ignorados por pequeños, sino que las pymes están movilizando recursos económicos y sobre todo humanos, creando nuevos nichos y despertando el interés de las instituciones de gran porte, como los bancos que antes los ignoraban.

    Y, como en todo proceso de desarrollo, la ciencia y la tecnología son un pilar que no se puede ignorar. Es maravilloso ver, también expuestos en esta megaferia, el talento de investigadores, científicos y especialistas paraguayos que logran maravillas que ya están o estarán pronto al servicio de las comunidades.

    Es una maravilla contemplar y dejarse llevar por las explicaciones de gente que trabaja en la ciencia y desarrollo de tecnologías aquí, en nuestro país, que cumplen con tareas nobles como la creación de elementos que ayudan a la salud o creando prótesis que están al alcance de todos con la misma calidad de las que se hacen en otras partes del mundo, con altos costos. Y esto es sólo para citar algunos pocos ejemplos, sin tener en cuenta ahora muchos otros logros que están a la vista, en la feria.

    Por todo ello y por mucho más que no está incluido explícitamente en este corto espacio, vale la pena que se muestren todos estos logros en una gran feria como la Expo, así como vale la pena, acudir a ella con la mirada dispuesta a ver más allá de lo que está maravillosa y atractivamente dispuesto en un stand.

    Mirar más allá de la superficie, destacando el esfuerzo, la dedicación y la inteligencia puesta en cada logro, es otra manera de disfrutar de la muestra y conocer de cerca lo que realmente se puede conseguir, más allá del estrecho mundo de las guerras por el poder en la política, que a veces nos desalientan e impiden ver el potencial genuino del país.

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    Publicado por jotaefeb | 7 julio, 2016, 8:11 am
  2. No somos los peores

    Por Luis Bareiro

    A los paraguayos nos encanta autoflagelarnos repitiendo como bendito que somos los peores en todo, que solo aquí pasan determinadas cosas –todas malas, por supuesto– y que si algo puede cambiar será para peor.

    Con dos décadas de periodismo a cuestas puedo afirmar que nada de eso es cierto. Hoy, ser realista en Paraguay no es ser pesimista, es ser un optimista moderado. Nunca en casi cien años estuvimos en mejores condiciones de lograr un salto de calidad en nuestras vidas.

    Tenemos una economía cuatro veces más grande que hace diez años, un nivel de reservas que raya los siete mil millones de dólares. Si quisiéramos podríamos pagar todas las deudas del país de una y nos sobraría plata.

    Con todo lo mucho que asumió de deuda el Gobierno de turno, igual el total de nuestros pasivos representa no más del 12 por ciento de toda la riqueza que genera el país en el año, contra, por ejemplo, el 60 por ciento de Uruguay o el 40 por ciento de Argentina.

    Como nunca ocurrió en el pasado, hoy tenemos más de cien millones de dólares para reparar y construir escuelas y colegios, más de 130 millones de dólares para aplicar tecnología en las aulas, más de 50 millones de dólares para formar docentes y más de doscientos millones de dólares para becar estudiantes y financiar proyectos de investigación.

    Por supuesto que tener la plata es solo parte de la solución, pero una parte sin la que siquiera se podría encarar la otra.

    Ahora tenemos que lograr gastar bien el dinero. El componente de corrupción no desapareció. Los administradores de turno –salvo honrosas excepciones– son tan proclives a la corrupción como sus antecesores. Lo que cambió radicalmente es el nivel de tolerancia de quienes deben ser los beneficiarios del gasto. Los estudiantes demostraron que están dispuestos a hacer el lío que haga falta.

    En dos años hay elecciones. Creo que será el momento de forzar las transformaciones que nos urgen, las tres grandes reformas que la clase política se resiste a ejecutar; la reforma judicial, la reforma educativa y la construcción de un seguro médico universal.

    Logrados esos cambios, hay desafíos que el país puede superar en un quinquenio, en una década como mucho. Hay 500 mil pobres extremos. No existe una carrera de la función pública. El sistema tributario se sostiene sobre impuestos indirectos agudizando la inequidad. Nada de eso es insalvable.

    Hay gente dispuesta a hacer los cambios en casi todos los sectores políticos e incluso ideológicos. Hay más gente coincidiendo sin saberlo que detractores de los cambios.

    Por eso, el primer paso necesario es un cambio de actitud. Dejemos de azotar nuestras espaldas. Nunca fuimos los mejores del mundo, pero tampoco los peores. Somos un pueblo como muchos otros, con oportunidades.

    Aprovechémoslas ya.

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    Publicado por Anónimo | 12 junio, 2016, 8:58 am
  3. La rapiñata

    El vocablo “gratis”, según mi pequeño diccionario práctico Larousse, señala que significa: sin pagar y sin cobrar. La expresión tiene igualmente la equivalencia de “gratuito”, es decir, que “sin pagar y sin cobrar” vale lo mismo.
    Creo que no debe haber otro país como el Paraguay en donde se imponga la gratuidad de las cosas. Siempre se procura que todo sea gratis en este país. Se sobrevive del mangazo desde que fuimos un estado soberano y somos aun más soberanos por los fondos que hasta los futuros ciudadanos y nuestros nietos tendrán que seguir pagando.

    Muy pocas actividades y hechos llaman la atención del pila, pero si tienen el cartel de “gratis”, forma fila hasta para que le hagan un enema. La gratuidad para ver los encuentros televisados del torneo Centenario de los EE.UU. también salió al tapete y, de costar varios millones, la afición tiene en estos días la posibilidad de observar y enojarse con nuestra selección sin pagar absolutamente nada.

    Lo que no se quiere entender es que nada en este mundo es gratis. De alguna manera se paga y muchas veces más que el costo normal. Las atenciones en los hospitales públicos dicen que es gratis, nada más lejos de la verdad. El pago de las consultas, los análisis de laboratorios y los medicamentos –cuando hay– salen del Presupuesto General de Gastos de la Nación. Ahí entran a competir las mejores licitaciones y los otros y la puja siempre gana la oferta que tenga el mejor padrino, como ocurre desde hace años.

    ¿Qué las vacunas antigripales son gratis? Se gastan millones tratando de llegar a la población susceptible y aun así la gente prefiere evitar el pinchazo en espera de caer gravemente enfermo para protestar después por la falta de terapia intensiva.

    La electricidad conseguida mediante conexiones clandestinas es gratis para el ladrón de la energía y costoso para el Estado y los usuarios que pagan. Igual ocurre con el agua que se pierde o no se consume. La entrada libre que siempre se divulga para algún evento significa que terminaremos comprando el producto publicitado.

    La reparación de las calles, aunque no paguemos en el momento, nos costará siempre algo. La merienda escolar que se desperdicia en la región central sale de la plata del pueblo aunque quienes la consumen sientan que es otra limosna estatal por la manera que se entrega y la escasa calidad que tiene esa merienda.

    La ficticia asistencia a los campesinos productores le cuesta al Gobierno mucho dinero que siempre suena a campaña proselitista que debe pagarse con nuestros impuestos. El Ministerio de Agricultura viene entregando pollitos que llegan muertos a las chacras y así lo gratis se paga doble. La función del MAG es transferir conocimiento y capacitación a los productores. El servicio de Extensión Agrícola tiene que ser la infantería del MAG, pero hasta hace poco había 120 funcionarios de campo y casi 1.900 funcionarios de oficina.

    Hace poco, en el norte, el mandamás del MAG fue a entregar palas y machetes a los agricultores norteños y si un agricultor no tiene esas elementales herramientas marca dos cosas: el productor se encuentra en la extrema pobreza o que el gesto equivale a una afrenta para el campesino entregarle estos básicos utensilios que ni sirven para una labranza. La gente norteña abandonó el sitio y por la aparente gratuidad de estas herramientas se sabe que el pueblo sale pagando sobrefacturaciones.

    Lo que el MAG debe hacer es conceder capacitación a la gente y dejar de entregar subsidios, condonaciones, regalías varias y la piñata llena y dirigida a correligionarios de pollitos, semillas, palas, machetes, vacunas. Lo gratis paga Juan Pueblo y es lo que más caro sale. Ya es hora que la piñata esté cargada de capacitación para el sector campesino y no de rapiñata para los mandamases de turno…

    Por Caio Scavone

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/la-rapinata-1488056.html

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    Publicado por Anónimo | 12 junio, 2016, 8:26 am
  4. El eterno espanto hipócrita de la clase política

    El incendio que dejó 6 muertos en ese depósito humano llamado cárcel de Tacumbú es el corolario trágico de un sistema que hace años hace agua y lanza alertas, sin que los principales responsables de los tres poderes del Estado tomen nota, pero simulan espanto cada vez que la granada explota en sus rostros.
    Tacumbú no es sino la triste paradoja de un país que prefiere los remiendos a las soluciones, las componendas a los pactos, las venganzas a la reconciliación, lo torcido a lo recto.

    Es la tragedia de un país que salió de la dictadura de un tirano para caer en la dictadura de una clase política voraz que ha encontrado en las intrincadas vías de la burocracia estatal la manera más rápida de enriquecerse con la complicidad de vastos sectores de la sociedad.

    Estos días hubo ejemplos de todos esos vicios que reflejan el perfil de la clase dirigencial y que explican las razones del atraso económico, político, social y cultural de este país.

    LA DEUDA DE PDVSA. Ante la posición paraguaya ante la OEA reclamando el referéndum revocatorio, el presidente Nicolás Maduro reaccionó y exigió que en 10 días Petropar pague la deuda de 287 millones de dólares que mantiene con Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) por la provisión de combustible en 2008 y 2009.

    El Gobierno de Cartes, en la persona del ministro de Industria, Gustavo Leite, afecto a los adjetivos rimbombantes, encontró letra para caerle con todo al adversario interno, Nicanor Duarte Frutos, y al externo, Fernando Lugo. La explosiva mezcolanza política desató una agria polémica entre los protagonistas. Y sobrevino el festival de acusaciones: Nicanor reconoció que al cierre de su gestión dejó una deuda de solamente 21 millones de dólares y culpó a Lugo del retraso en las cuotas. “No hay un solo papel de deuda impaga, si aparece renuncio a la política”, desafió el ex presidente.

    Muy descontracturado reafirmando su viejo estilo de hacer política, Lugo se desentendió del pleito señalando que recibió esa carga como herencia de Nicanor y que él hizo lo mismo. “La cuestión de Petropar es que nosotros (cuando asumió la Presidencia en el 2008) recibimos una herencia (del Gobierno colorado de Duarte Frutos) y hemos pasado la herencia (a otros Gobiernos)”.

    Los altos funcionarios del Gobierno cartista siguieron aprovechando el momento para repartir culpas y el ministro Leite disparó con que “esto huele a Lava Jato”, comparando el tema con el mayor escándalo de corrupción que tiene sumido al Brasil en una de sus peores crisis políticas.

    Más allás de la paternidad política de la deuda, que empezó con Nicanor, siguió con Lugo y continúa con este Gobierno, la clase dirigencial, oficialismo y oposición, tiene hoy la brillante oportunidad para sentarse a dialogar, analizar y encontrar la fórmula más patriota para resolver este entuerto. Esto sin obviar la necesidad de aclarar las cuentas e identificar a los responsables. La información precisa sobre este punto será necesaria para ponerle nombre y apellido a los responsables y enrostrarles el tema cada vez que pretendan engañar con discursos oportunistas.

    POLIBANDIS. Un comisario daba cobertura a unos ladrones. El Departamento de Investigaciones es una fábrica de documentos para encubrir delincuentes: su cliente más famoso hoy es el argentino Pérez Corradi, narcotraficante y asesino, según su prontuario. Vive en Paraguay, está casado y tiene hijos. Tiene cédula y pasaporte legales con datos falsos. Su abogado se reúne como si nada con el comandante de la Policía para negociar su entrega con condicionamientos. Su larga estadía en Paraguay solo puede explicarse por la protección policial. Tras este escándalo, se detectó una red dedicada a comercializar pasaportes originales no retirados. Todo esto sucede en una institución con dos cabezas, en medio de una guerra fría entre el ministro del Interior, Francisco De Vargas, y el comandante de la Policía, Críspulo Sotelo. Los dos siguen en el cargo, reflejo de la disputa en el centro de poder y que debilita sin dudas al jefe civil de la seguridad. Los hechos delictivos de la Policía revelan que el esquema de corrupción no se ha desmantelado en lo mínimo.

    EL FLAGELO CONTINÚA. El Gobierno de Cartes enfatizó en la transparencia, pero no se atrevió a combatir la corrupción de raíz. Al contrario, se vale de ella para imponer proyectos, como es vox populi en el Congreso, gracias a la venalidad de la clase política.

    Ya no es suficiente con la mera información del despilfarro de las cuentas del Estado, la bandera que agita Cartes para diferenciarse de la clase política. Al presidente se le acabó el tiempo de la excusa de culpar al Gobierno anterior de todos los males de la República.

    Es hora de saber qué ha pasado con los bonos soberanos en el Ministerio de Agricultura y que le valió el cargo al ex ministro Gattini. Es hora de saber qué ha pasado con los millonarios fondos que el Poder Judicial remite mensualmente al Ministerio de Justicia para las cárceles. Es hora de saber si no está cometiendo la misma estafa de la deuda de PDVSA con los bonos soberanos y que ya endeudado a futuras generaciones.

    En tanto se siga por la misma senda, mirándose el ombligo, culpando al otro, sin coraje para derrotar los eternos monstruos seguirán explotando otros Tacumbú como triste y cruel paradoja de un país que prefiere los remiendos a las soluciones, las componendas a los pactos, las venganzas a la reconciliación, lo torcido a lo recto. Más allá de quien ejerce la primera magistratura de la República.

    Por Estela Ruiz Diaz

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    Publicado por Anónimo | 12 junio, 2016, 8:26 am
  5. ¿Los yanquis no leen diarios paraguayos?

    A veces me dan ganas de patear el tablero y mandar todo al diablo. Cuando constato la poca importancia que le dan las personas que tienen algo de poder a las denuncias que se hacen a través de la prensa, siento que todo nuestro trabajo es inútil.

    Resulta que Usaid, la agencia norteamericana de cooperación, va a ayudar a nuestro país a elaborar una estrategia que permita controlar el uso del dinero público que reciben los partidos políticos, que hasta ahora lo despilfarran a su antojo y nadie puede hacer nada para evitarlo.

    Esto es fantástico. Si nuestros representantes no pudieron encontrar la forma de establecer estas exigencias en la Ley de Financiamiento Político, es genial que venga gente de afuera, con experiencia en el tema, que les ayude a lograrlo.

    Pero no puedo entender como esta gente tan inteligente, tan preparada, tan informada, tan de primer mundo, va a ayudarnos a controlar a los partidos políticos si no tienen la menor idea de lo que ocurre en este país. Si la tuvieran, aunque sea mínima, no habrían aceptado que la contraparte paraguaya sea el Tribunal Superior de Justicia Electoral, el mismo cuyos integrantes están acusados de tantos delitos que a esta altura del partido, y sin que exista ninguna condena, yo me animo a decir que son tres delincuentes de la peor calaña.

    ¿Ustedes se imaginan lo que puede pasar allí? Además, perdónenme los yanquis si les digo que pueden ser muy inteligentes y preparados, pero a la hora de joder al prójimo, esos tres badulaques les van a hacer 6-0 en cualquier momento.

    Yo no pretendo que Obama ande leyendo diarios paraguayos, pero Leslie Bassett es la embajadora yanqui que vive aquí y debe estar informada de lo que pasa. No puedo creer que ella no haya sido capaz de decirle a su jefe que no podía comprometer el prestigio de una agencia tan prestigiosa como Usaid asociándose con personajes que, por lo menos, son sospechosos de ser delincuentes.

    Alberto Ramírez Zambonini, Jaime Bestard y María Elena Wapenka están siendo investigados por cobro irregular de viáticos, por armar un esquema que llenó de planilleros la Justicia Electoral, por dar sueldo de asesores a choferes y guardias de seguridad, por mantener a su personal doméstico con sueldo del Estado, y miles de cosas más que hicieron que la institución se convirtiera en un antro en donde impera la falta de respeto a la ley.

    ¿Y ellos van a ayudar a los yanquis a buscar mecanismos para evitar el robo en los partidos políticos? ¿Ellos, que son sospechosos de haber robado dinero público de mil y una maneras? Naaaa, dejémonos de joder. Me da rabia que gente que tiene el poder suficiente para hacer que las cosas cambien de verdad, ignoren las claras señales que reciben a través de los medios de comunicación.

    Si un diario publica que fulano es corrupto, a lo mejor hay intereses personales de por medio, pero si toda la prensa de un país señala a ese mismo fulano y publica con pruebas todos sus negociados, lo mínimo que podemos pensar es que estos yanquis tan inteligentes y preparados son unos pavotes que no entienden dónde están parados. No quiero ni pensar qué clase de mecanismos para controlar a ladrones van a encontrar los nerds en alianza con ladrones. Parece un chiste.

    Por: Marilut Lluis O’Hara

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    Publicado por Anónimo | 12 junio, 2016, 8:16 am
  6. ¡Buen día grupo!

    Por Mabel Rehnfeldt

    ¡Buen día grupooo, a levantarseee! ¡Buen díaaaa!

    ¡Hoy es feriado, a levantarse que hay que trabajar!

    Hay que producir un poco más para mantener a las exniñeras, las actuales niñeras, exesposas, esposas, las primeras novias, las novias actuales, las examantes y las amantes. Hay que facturar para poder solventar los peones que atienden las quintas, dan de comer a los animales y mantienen las casaquintas limpias. Hay que pagar las cocineras que dan charlas en el interior y las mucamas que en su tiempo libre hacen registros electorales. Tenemos que financiar choferes a sueldo del Estado, las secretarias que en su tiempo libre usan los escritorios de reservado y las expaquitas que amenazan con contar todo si se les corta el chorro.

    ¡Arriba grupo, hoy es feriado, a levantarse, hay que trabajar!

    Hay que producir para pagar el pasaje del que se fue a París a cambio de no votar en Senadores y ni qué decir para pagar el costo del sueldo de su hermano, el nuevo contratado en Itaipú. Tenemos que seguir trabajando para pagar los viáticos de la gente que sigue de carnaval en varias instituciones y los viajes al exterior a cursos, seminarios, charlas, conferencias y entrenamientos de los que nada traen excepto lindos bronceados y compras primorosas.

    ¡Arriba grupo, hoy es feriado, a levantarse, hay que trabajar!

    Tenemos que producir para pagar el muro de Alberdi que se está reconstruyendo, porque el primero que se pagó no sirve. Tenemos que trabajar para financiar la monumental deuda de PDVSA que craneó Nicanor con su acuerdo energético y nos cocinó Fernando Lugo con sus administraciones en Petropar. Millones más, millones menos, que la deuda, que los intereses, que fuiste vos, que fui yo, ¡hay que pagar lo que se compró, se vendió, se cobró y no se pagó!

    ¡Arriba grupo, hoy es feriado, a levantarse, hay que trabajar!

    Tenemos que pagar los techos de las escuelas que no se hicieron, las aulas que no existen, las que se hicieron y se hicieron mal. Hay que pagar kits escolares que no llegarán, los desayunos y almuerzos que nunca ocurrirán. Tenemos que volver a pagar para abrir el cauce del Pilcomayo que nunca se abrió aunque se pagaron 25.000 millones de guaraníes, la cuenta es la nuestra y el agua es de Argentina porque del lado paraguayo no hay río. El presupuesto de 10 millones de dólares del año pasado se evaporó igual que las aguas del río.

    ¡Arriba grupo, hoy es feriado, hay que trabajaaar!

    Es tan cruelmente divertido e inacabable este desparpajo de ellos y esta inacción nuestra que dan ganas de llorar y reír. Así que no pude evitar pegarme una buena carcajada e inspirarme en un usuario de Twitter para este frío domingo de feriado. El/la querido/a @marangatuma fue demasiado explícito, sincero, concreto, elocuente y certero cuando en unas pocas líneas resumió la realidad: “Buen día genteeee a levantarseeee que es viernes y hay que trabajar porque las niñeras y amantes de políticos no son gratis. Besis”.

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    Publicado por Anónimo | 12 junio, 2016, 8:12 am
  7. Blas y Eligio

    Por Guillermo Domaniczky

    “Muy pocas cosas hay en la administración que requieran reserva; y aún para aquellas que la necesitan por algún tiempo, llega pronto la hora de la publicidad, y no debe el gobierno excusarla ni demorarla, porque como administrador honrado de cuantiosos caudales ajenos, nadie debe mostrar más empeño que él en justificar la pureza con que los ha manejado, ni puede temer la luz quien nada tiene que ocultar”.(Blas Garay, La Prensa)

    El pensamiento de este joven y dinámico periodista e investigador histórico colorado, de fines del siglo XIX, encaja perfectamente hoy, más de cien años después, para describir lo que muchos no hacen. Se adapta por ejemplo a lo que pasó esta semana, cuando el senador Víctor Bogado respondió con evasivas a los periodistas que lo interrogaban sobre la nueva investigación fiscal abierta en su contra, por el caso de una empleada, que al servicio de su familia cobra un sueldo como funcionaria en la Justicia Electoral.

    El senador eludió las consultas varias veces, ironizando las respuestas, como si se tratase de un chiste entre camaradas y no la obligatoria explicación de quien debe ponerse a la altura del cargo que ostenta para rendir cuentas.

    El caso se agrega al de otra mujer, a quien se sindica como niñera de su familia, Gabriela Quintana, contratada primero en la Cámara de Diputados y luego en Itaipú, donde cobró un doble salario. Tan bochornoso fue todo, que al publicarse las nóminas de salarios públicos, la propia mujer renunció a la binacional y devolvió de una vez los más de 71 millones de guaraníes que había cobrado ilegalmente.

    En esta causa, sus colegas habían protegido primero a Bogado impidiendo su desafuero, hasta que la reacción ciudadana los obligó a despojarlo de sus fueros para que se someta a la justicia, algo que tras ser imputado por estafa y cobro indebido de honorarios, está hasta ahora logrando evitar.

    Otro caso reciente es el del diputado José María Ibáñez, quien consiguió rubros públicos para los tres peones de su quinta en Areguá. Pero los peones ni siquiera cobraban el monto que figuraba a sus nombres, como lo confesó uno de ellos, quien reveló que el diputado y su esposa se quedaban con la mayor parte del dinero.

    Es conocido también el escrache a Ibáñez en una churrasquería, donde un grupo de comensales lo fustigó, obligándolo a abandonar el local. El diputado fue imputado por estafa, cobro indebido de honorarios y falsificación de documentos, aunque también logra ir trabando su causa judicial desde hace un par de años.

    Con quien la justicia parece ser aún más lenta es con la ministra electoral María Elena Wapenka.

    La ministra tiene en Encarnación a dos personas quienes vivían y trabajaban con ella como empleadas domésticas, aunque figurando como funcionarias de la Justicia Electoral.

    Y que conste que en su caso no hablamos de los viáticos que cobró por trabajos y viajes que no realizó, que ya son de por sí una estafa al pueblo que con sus impuestos mantiene la estructura de la Justicia Electoral.

    Son tres muestras de este estado, en el que quienes tienen un poco de poder lo parcelan para sí, subestimando la posibilidad de una sostenida reacción ciudadana, como producto de la indignación colectiva.

    Funcionarios que no se contentan con los beneficios y privilegios que reciben con sus cargos y para los que la angurria puede más, que hasta nos cargan la cuenta de sus árboles genealógicos, casas, amantes, parientes, empleados particulares y operadores políticos.

    Como si lo hubiese preanunciado hace más de 100 años, un también joven visionario de la política criolla:

    “Para fabricar salchichas se requieren aptitudes especiales; para ser legislador o ministro en el Paraguay el talento y los conocimientos son superfluos. La preparación, el carácter, la honestidad a veces estorban. Valen más ciertas contorsiones y genuflexiones del cuerpo que veinte años de estudios, que la decencia y la probidad… Los partidos tradicionales, en vez de ser útiles a la patria, utilizan la patria; en vez de servir sanos intereses nacionales en el gobierno, hacen que el gobierno les sirva a ellos”. (Eligio Ayala – Migraciones)

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    Publicado por Anónimo | 12 junio, 2016, 7:44 am

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