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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

DEJADEZ SUPERIOR

Editorial La Nación –

La delicada situación de la educación en Paraguay es producto de un sistema estructural creado por el irresponsable interés de los actores políticos que vieron a ese ámbito como una fuente inagotable de ingreso y de poder.
La declarada emergencia en infraestructura es el reconocimiento de solo una parte del problema general. La calidad educativa también está en crisis. Y se siente en todos los niveles, desde la educación básica a la superior.

A modo de ejemplo de la situación, podemos mencionar que el Ministerio de Educación y Cultura detectó que aproximadamente seis mil personas fueron aparentemente estafadas por universidades conocidas como de “garaje”, por lo que la secretaría de Estado y el Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) se niegan a entregar títulos de carreras no habilitadas hasta tanto se verifique la calidad de enseñanza en esos lugares.

Los resultados de la baja calidad educativa no solo afectan a la educación propiamente dicha, sino también gravemente a otras áreas sensibles, como el sistema de salud. El Ministerio de Salud informó que más de 2 mil funcionarios, entre personal de blanco y administrativo que prestan servicios en los hospitales del país, cuentan con títulos de dudosa procedencia, entregados por instituciones cuestionadas e investigadas por la Justicia.

La situación que se plantea en el área más sensible de la salud es la siguiente: existe en el sistema una gran cantidad de funcionarios con títulos dudosos que en este momento está atendiendo a cientos de pacientes en instituciones públicas. Esto no es solo privativo del sector público, sino también del privado, donde igualmente ejercen los graduados de institutos o universidades de dudosa rigurosidad legal y educativa. Las áreas directamente relacionadas a salud detectadas hasta el momento son: enfermería, kinesiología, siquiatría. Es solo la punta del iceberg.

Los responsables de la situación no son los estudiantes que recurren a un instituto superior o una determinada universidad. Es derecho de todo paraguayo buscar alternativas de educación en la medida de sus posibilidades económicas y de tiempo. Es más, se debe valorar que un estrato social que hace décadas no veía como opción lograr un título técnico o universitario hoy considere buscarlo para una superación profesional, personal y económica. En un país en el que se afirma que la educación no le interesa a muchos, ver cómo ciudadanos que eran considerados de segunda categoría hoy pelean para conseguir una superación profesional, y lo logran con mucho esfuerzo, es reflejo de que el sistema de privilegios se está rompiendo poco a poco. Pero está la otra parte, que está basada en las preguntas de dónde estudian y qué se les enseña.

La responsabilidad del frágil sistema de educación en el nivel superior es del sector político, por establecer un esquema legal que les permite ser juez y parte en cada aprobación de un instituto o universidad, como suerte de fuente de ingreso o de favor político. Este poder permitió que se crearan instituciones de todos los colores y para todos los gustos, con los resultados que se conocen. Los órganos de control, que si bien es cierto han dado grandes avances en los últimos años, aún deben poner mucho de sí en la rigurosidad para controlar y denunciar los casos irregulares.

Cabe decir también que es deplorable, además, la intención del sector privado –en nombre de la calidad educativa– de tratar de cuidar sus privilegios y beneficios. Si bien es cierto que una institución privada es una empresa que necesita de ingresos para su funcionamiento, el lucro no debe ser el fin principal de ella. Muchas universidades están demostrando –al igual que las de “garaje” que cuestionan– que con la habilitación desmesurada de carreras y tecnicaturas solo buscan aumentar la cantidad de alumnos o no bajar el porcentaje de inscriptos y, por ende, mantener o mejorar sus ganancias.

La Universidad Nacional de Asunción (UNA), como la más grande del país, tampoco colabora en dar el ejemplo. Los vicios de malversación, claques, autoritarismo, planillerismo y demás siguen vigentes a pesar de la lucha de los estudiantes. Un claro ejemplo de lo mal que sigue la UNA es la situación en la Facultad de Filosofía, en la que, según la denuncia de docentes y estudiantes, se ha instalado una claque similar a la del ex rector Froilán Peralta.

La educación superior también está en crisis y la grave situación no debe perderse de vista en el contexto del análisis de las autoridades y de la propia sociedad. De lo contrario, esta dejadez superior irá consumiendo las esperanzas de lograr un país con mayor capacidad intelectual y económica.

 

Dejadez superior

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Acerca de jotaefeb

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16 comentarios en “DEJADEZ SUPERIOR

  1. ¿Más universidades? Un disparate

    Por Ilde Silvero

    A mayor número de universidades, más oportunidades y mejor educación superior parece ser la falsa ecuación de algunas empresas y políticos. El Congreso solicitó dictamen al Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) para habilitar 13 nuevas instituciones de estudios terciarios en el 2017.

    Actualmente existen 54 universidades (8 públicas y 46 privadas). Del total, más de la mitad (31) no tiene ni una sola carrera acreditada. Además, existen 37 institutos superiores que otorgan títulos terciarios.

    Nuestro sistema de educación superior atraviesa una profunda crisis desde hace más de dos décadas, situación que está siendo revisada, tratando de limpiar y depurar, por parte del Cones, pero a un ritmo muy lento.

    En el Ministerio de Educación y Ciencias, hay más de 8.000 denuncias de estudiantes que fueron estafados por las universidades de “garaje”, que no les entregaron títulos o que les facilitaron documentos sin validez legal.

    La proliferación de universidades se inició con la Ley 2529 (conocida como Ley Marcos), 1993, que permitió al Congreso crear a su antojo las casas de estudios, a partir de cualquier colegio de medio pelo. Dicha ley ya no está vigente y desde 2013 se necesita un dictamen vinculante del Cones para abrir una nueva universidad.

    Durante los años del jolgorio, se crearon universidades en cualquier par de aulas, sin bibliotecas, sin laboratorios, sin docentes calificados, sin una sala de informática, etc. Lo peor, algunos centros daban clases solo los fines de semana, sin ajustarse ni remotamente a las horas mínimas de cátedras necesarias.

    Menos mal que hace cuatro años, el Cones ha parado la catarata de universidades de gua’u y mantiene exigencias muy estrictas para los centros de estudios que quieren elevarse al nivel de educación superior. Como resultado de su trabajo, el Cones en 2016 dispuso la clausura de 50 carreras del área de la salud (Medicina, Enfermería, Obstetricia y Radiología).

    Asimismo, es importante la labor que desarrolla la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes), que cada año convoca a la acreditación de las carreras universitarias. Las mejores se presentan, las de garaje se hacen el ñembotavy. Según datos de la Aneaes, dos instituciones acaparan la mayor parte de las acreditaciones: la Universidad Nacional de Asunción (UNA) con 32 carreras acreditadas y la Universidad Católica, con 25.

    Los países vecinos tienen menor cantidad de universidades que nosotros: Uruguay solo posee 5, Bolivia 31 y Chile 36. La inmensa y poblada Argentina tiene 55 universidades públicas y 44 privadas. Si nos fijamos en la calidad académica, entre las 100 mejores universidades latinoamericanas no hay ninguna de Paraguay. Entre las diez mejores, predominan las brasileñas.

    Entonces, si en los ranking de mejores universidades de la región y del mundo, Paraguay no existe, ¿para qué vamos a crear más centros superiores? La cantidad no garantiza calidad.

    Nuestra gran tarea es clausurar las universidades garaje y aumentar sustancialmente la calidad educativa de las pocas instituciones serias con las que contamos.

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    Publicado por Anónimo | 17 marzo, 2017, 8:51 am
  2. Universidades y orejas largas

    Es conocido el dicho de que la universidad no corta las orejas. A esta altura de las cosas, tendríamos que preguntarnos quién puede cortar las orejas a las universidades. Por lo menos en nuestro país donde la enseñanza se ha convertido en un negocio vil en el que se enriquecen los propietarios y se empobrecen económica e intelectualmente los incautos que acuden a ellas.

    A mediados de la semana pasada nos enteramos de que en el Congreso hay solicitudes para habilitar 13 nuevas universidades que se vendrían a sumar a las ya 54 existentes, la inmensa mayoría de ellas son privadas. Lejos de ser como en los Estados Unidos donde las universidades privadas son las que gozan de mayor prestigio dentro y fuera del país, aquí sucede exactamente lo contrario: los títulos otorgados por las universidades privadas, cuando los otorgan, son vistos con una justificada cuota de sospecha.

    Consciente de que las comparaciones son odiosas, en este momento existen en España 76 universidades entre públicas y privadas. La población es de 46 millones de habitantes. Argentina, con 43 millones de habitantes tiene 95 universidades mientras Bolivia, con 10 millones tiene 61 universidades. De ser aceptadas estas nuevas solicitudes, quiere decir que el presente año terminaremos con 67 universidades para 6.854.536 habitantes, es decir, nueve menos que España y una población nueve veces menor. ¿Habrá una lógica en todas estas consideraciones? Por de pronto, Hidelgardo González, presidente del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones) dijo que el número de universidades supera a la “cantidad de estudiantes existentes en el país, por eso no veo la imperiosa necesidad de seguir creando instituciones, excepto se presenten de manera seria y con una propuesta académica óptima”.

    González también dijo que se está negando el reconocimiento a todos los pedidos. “No damos el visto bueno a las casas de estudios porque no pasan las evaluaciones. Ponemos muchas trabas porque nos encontramos con muchas barbaridades, creo que aún no entienden que se terminó el festín. Esto ya se acabó. No obstante, en la lista hay universidades cuya situación seguimos estudiando”. No especificó cuáles son las que siguen bajo la lupa. Lo cierto es que en algún momento esas exigencias habrán sido muy laxas, ya que en este momento hay unas ocho mil denuncias de estudiantes que han sido estafados por la proliferación de las universidades llamadas “de garaje” pues funcionan en locales inapropiados, más cercanos a un garaje donde guardar un coche pequeño, que una institución de enseñanza superior.

    Siempre según datos de Cones, de las 54 universidades existentes, 46 son privadas “y ni siquiera la mitad tienen carreras acreditadas”.

    ¿Por qué ha ocurrido esta situación? Se la atribuye a la Ley 2529 (Ley Marco) que le permitía al Congreso crear “a su antojo” las casas de estudios. A la desacertada ley se le debe sumar la reacción tan propia de nuestro país que al detectarse un problema se mete la cabeza abajo del ala y se espera que se solucione solo, mediante un milagro o un acto de magia. Mientras tanto el problema crece, se enquista e involucra a un número cada vez mayor de personas. Solo cuando se llega a dimensiones mamúticas se empieza a pensar qué se puede hacer. Esto sucedió con los limpiavidrios, con los cuidacoches, con los vendedores ambulantes que convirtieron el centro histórico en un verdadero zoco y ahora no hay ni milagro ni acto de magia que pueda solucionar tales problemas.

    El ministro de Educación ha alertado a los jóvenes para que no se dejen estafar por estas universidades “garaje”. Mucho más efectivo sería que dicho ministerio dé a conocer una lista de universidades que pueden otorgar títulos, cuáles no, y cuáles son las carreras que están legalmente habilitadas. Pero hay que hacerlo ya, antes que esa lista de 8.000 estudiantes estafados siga creciendo.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/universidades-y-orejas-largas-1572364.html

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    Publicado por Anónimo | 17 marzo, 2017, 8:51 am
  3. Calidad de la Educación Superior
    28 Ago 2016

    Por Lic. Emma Paoli
    La pertinencia de la formación y la Calidad de la Educación Superior están íntimamente ligadas; pero son diferentes, son nociones socialmente construidas, multi-contextuales y polisémicas. La universidad en su historia, desde que se creó, hace diez siglos, siempre ha enfrentado el problema de si debe adaptarse a la sociedad o la sociedad adaptarse a ella.

    La universidad siempre ha tenido esa tensión permanente, esa contradicción entre adaptarse al entorno o tratar de que el entorno se adapte a ella, y obviamente eso ha generado profundos conflictos.

    Michel Serres, en el libro que dirigió sobre la historia de las ciencias, relata cómo mientras la universidad italiana durante el Renacimiento estaba dedicada a la teología, afuera se formaban escuelas para enseñar a los hijos de los burgueses, de los comerciantes y de los banqueros la contabilidad y la aritmética, que era lo más avanzado de la época.

    La universidad francesa después de Napoleón, y la universidad de Berlín creada por Humboldt en 1810, que introduce la investigación en su seno y crea el concepto de postgrado, marcan una nueva forma de organización de la sociedad que rápidamente se generalizó en occidente.

    Es una universidad que tiende a responder a las nuevas exigencias generadas por la revolución industrial y el ascenso de la burguesía como clase dominante. La universidad siempre ha vivido una tensión creciente acerca de la pertinencia de sus saberes. Si se sobreadaptara, como todos los seres vivientes, perdería sus características centrales.

    Si la universidad se sobreadapta, como quieren paradójicamente tanto el mundo neoliberal como el mundo radical que pretenden que se acomode a las condiciones del momento, perdería su esencia y su razón de ser. La pertinencia es un problema de enorme complejidad, lo cual implica que se debe ser mirada desde su complejidad y desde la relación compleja que establece con su entorno, donde hay antagonismo, complementariedad e independencia.

    No se puede hacer un programa pertinente enseñando según las demandas inmediatas de alguno de los actores sociales. Lo importante es poder enseñar a las personas los fundamentos de su disciplina, de su profesión.

    Los profesionales que forma la universidad, deben desarrollar las capacidades que les permitan tener gran capacidad de abstracción, manejar sistemas simbólicos, la mayor de las veces altamente formalizados, con un pensamiento sistémico no reduccionista ni simplificador, capaces de experimentar y de trabajar en equipo.

    Se requiere formar lo que se ha llamado analistas simbólicos, personas que puedan adaptarse a las condiciones cambiantes en medio de un proceso de creación, construcción y deconstrucción de conocimientos, saberes y prácticas. La universidad deja de ser pertinente cuando centra su enseñanza en los procedimientos y no en los fundamentos.

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    Publicado por Anónimo | 28 agosto, 2016, 6:46 am
  4. Persiguiendo a los denunciantes

    Los 17 alumnos de la Facultad de Filosofía de la UNE, imputados por desacato a una orden judicial, finalmente fueron sobreseídos por el Ministerio Público. Luego de casi siete meses la Fiscalía hizo conocer la decisión de conceder el sobreseimiento definitivo a 13 de los imputados y sobreseimiento provisional a cuatro alumnos.
    El 16 de noviembre del año pasado supuestamente los estudiantes habrían desacatado una orden judicial para despejar el patio de la institución. En aquella ocasión, los universitarios participaban de una manifestación con otros alumnos que no fueron identificados, contra supuestas irregularidades en la citada casa de estudios.
    La movilización estudiantil en el Este surgió como efecto de una manifestación iniciada por estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción, donde a raíz de las irregularidades denunciadas, el rector Froilán Peralta renunció y luego fue a parar en la cárcel de Tacumbú. En la Universidad Nacional del Este, con la movilización estudiantil se destapó una serie de manejos discrecionales de los recursos de la casa de estudios. Aparecieron por ejemplo casos de profesores planilleros o de docentes que acumulaban hasta 15 cátedras y percibían mensualmente sumas multimillonarias. Un informe de la Contraloría también en ese momento hablaba de una malversación de fondos y otras irregularidades.
    Las autoridades en vez de aclarar todas las denuncias, procedieron a utilizar la Fiscalía para desalentar la manifestación estudiantil. El Ministerio Público, una de las instituciones más cuestionables del Alto Paraná, pues los agentes fiscales son en su mayoría de dudosa reputación, con una rapidez extraordinaria sacó la imputación contra los jóvenes. Sin embargo, las denuncias sobre irregularidades no fueron investigadas. El fiscal encargado, ni siquiera realizó diligencia alguna.
    Las autoridades universitarias no pararon allí. A raíz de la imputación sometieron a un sumario a los estudiantes y luego aplicaron sanciones de suspensión por año a los revoltosos.
    El sobreseimiento de los estudiantes, refleja a todas luces, que la imputación fue utilizada sola y únicamente para amedrentar y amilanar a los jóvenes. Una vieja práctica de la dictadura era utilizar la justicia, cuando ya no podía con el garrote, para someter a la sociedad. Así aplicaban la famosa ley 209/70 y la Ley 294/55. Desafortunadamente, la sociedad y la opinión pública altoparanaense no acompañó la movilización estudiantil, quizás porque los organizadores cometieron excesos y algunos errores, tampoco tuvieron el tino suficiente de una mejor organización.
    Nuestra sociedad, donde las instituciones están secuestradas por una claque de amigos, necesita de jóvenes creativos, descontentos, que cuestionen con altura, decencia y dignidad para lograr desterrar la podredumbre de la corrupción que ya hizo tanto daño a toda la población.

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    Publicado por Anónimo | 12 agosto, 2016, 7:28 am
  5. UNA: ¿primavera o nuevo invierno?

    Por Eduardo Quintana

    En setiembre, decenas de estudiantes cansados y esperanzados en conseguir una mejor educación se levantaron pacíficamente en contra del statu quo y a favor de crear una universidad de excelencia. Consiguieron la imputación de más de 50 personas y concretaron la encarcelación del rector Froilán Peralta y de un decano. Pero lo que los universitarios consiguieron con civismo, inteligencia y resistencia tras días de lucha, tres jueces de la Cámara de Apelaciones de Central lo borraron en un minuto, al otorgarle libertad al exrector. Diversos juristas y simpatizantes del antiguo régimen académico apoyaron la excarcelación de Froilán Peralta de la cárcel de Tacumbú, alegando que no representa ningún peligro para la sociedad.

    Para un país que necesita salir del atraso, fortalecer realmente su sistema democrático y diversificar su economía, Froilán sí representa un peligro nacional. ¡No hay mayor peligro para un pueblo que debe salir de la ignorancia y oscuridad que un rector corrupto y mediocre en libertad! La excarcelación de Froilán significa una demostración de fuerza del poder político y económico arbitrario, en una nación al que le cuesta apostar por la sociedad del conocimiento y basarse en la cultura del mérito, antes que en el amiguismo o chonguismo partidario. Solo una cultura que desprecia la libre competencia, la cultura del trabajo, la meritocracia institucional y la ciencia puede darse el lujo de menospreciar a su principal universidad y liberar a los corruptos que la convirtieron en un prostíbulo académico y circo deprimente.

    Pero el problema no es solo Froilán, va mucho más allá. La decana de Filosofía, Ma. Angélica González, se niega a renunciar, a pesar de las denuncias de autoritarismo y corrupción en la casa de estudios de Itá Pyta Punta. Por ejemplo, se conoce el caso de “Los 4 fantásticos”, profesores de la carrera de filosofía que desde hace varios años tienen denuncias y cátedras paralelas por mal desempeño de funciones. Además de esto, la UNA sigue con problemas mayores, no se ha podido confeccionar un estatuto de vanguardia, a pesar de que hay algunos grupos que tratan de estudiar una nueva filosofía de la universidad más antigua del país. Hoy hay solo paro en dos facultades, las fuerzas están dispersas y algunos grupos, que iniciaron o no la revuelta, ya se están disputando el poder. Los estudiantes están perdiendo tiempo tratando de pelear por espacios con sus pares o buscando ya algunos cargos electivos o de confianza.

    Mientras, en la Universidad Nacional del Este (UNE) los estudiantes que comenzaron allí los levantamientos hoy son víctimas de persecuciones y hostigamientos por parte de los directivos, especialmente en la Facultad de Filosofía. Los alumnos imputados por el Ministerio Público por no aceptar las restricciones de las autoridades de la universidad deben hacer polladas para costear el proceso judicial en su contra. Se suma a esto el constante atropello a la autonomía universitaria por parte de la Policía Nacional. Por su parte, el Consejo Superior Universitario de la Universidad Nacional de Itapúa (UNI) promovió acciones legales en contra de los estudiantes, y en la Universidad Nacional de Pilar (UNP) el rector diputado, Víctor Ríos, se niega a abandonar su cargo, a pesar de la incompatibilidad.

    Para que este proceso esperanzador no termine estoicamente, el estudiantado debe tener un norte fijo y claro, debe dejar la disputa por un momento, concretar la unidad del gremio y presentar un nuevo estatuto. Esta revolución está demostrando que, a pesar del apoyo y confianza de la sociedad, ganan los que tienen más experiencia y resistencia. Y, en este caso, ganan los corruptos y mediocres. Si no se cambia drásticamente de estrategia y de táctica, no tendremos jamás una universidad de excelencia y se volverá a postergar al pueblo. Ojalá que esta Primavera Estudiantil no se convierta en invierno en pleno diciembre.

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    Publicado por Anónimo | 9 agosto, 2016, 6:02 pm
  6. La UNA sigue apostando por la falta de transparencia

    La gran esperanza que despertó en la sociedad paraguaya la rebelión de miles de estudiantes, en setiembre de 2015, tras una serie de reportajes investigativos de ÚLTIMA HORA, que denunciaban un esquema de corrupción en el Rectorado y en varias facultades de la Universidad Nacional de Asunción, se está diluyendo ante las nuevas revelaciones de irregularidades cometidas por numerosas autoridades que asumieron tras la barrida provocada por la movilización juvenil, y que se habían comprometido a realizar una gestión diferente.
    Una de las muestras de la continuidad de ese esquema tan cuestionado es el proceso de elección que los consejos directivos de distintas facultades de la UNA están llevando a cabo en estos días, con indisimulado hermetismo y llamativa premura, a fin de evitar la oposición de los gremios estudiantiles y docentes, buscando la continuidad de sus decanos y vicedecanos para el periodo 2015-2016.

    Aunque tienen todo el mes de agosto para decidir, las elecciones se están llevando a cabo con gran celeridad y con el menor ruido posible, como ocurrió ya el primer día del mes, el lunes 1, en Medicina, Economía y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Facen), siguió el martes en Derecho y ayer en Ingeniería, Veterinaria y Filosofía.

    La rapidez vertiginosa con que se llevaron a cabo los comicios no impide, sin embargo, que se desaten los conflictos, como está ocurriendo en varias facultades, en que los estudiantes repudian en asambleas el proceder de sus autoridades académicas y cuestionan el perfil de los decanos y vicedecanos electos o reconfirmados en el cargo.

    Lo lamentable es que los procesos de elecciones se realizan sin tener en cuenta la opinión de los gremios estudiantiles y docentes, negando totalmente de esta manera el modelo de una universidad abierta a la participación y a los cambios, que fue el espíritu que impulsó la inolvidable gesta de #UNAnotecalles.

    En varios de los casos, incluso, los decanos reelectos están estrechamente vinculados a la misma claque que fue barrida con las movilizaciones del 2015, y su confirmación en el cargo podría abrir las puertas para el retorno de docentes sumariados y procesados por abusos e irregularidades, como sucede en la Facultad de Medicina, o son nuevos decanos que también están denunciados por prácticas similares a las que se habían detectado en quienes resultaron procesados, como es el caso de la Facultad de Veterinaria.

    Es de esperar que la mayoría de los estudiantes tomen conciencia de lo que está sucediendo, y defiendan los sueños de una mejor educación, en una universidad más transparente y democrática.

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    Publicado por Anónimo | 6 agosto, 2016, 6:59 am
  7. No hay que bajar la guardia ante la corrupción en la UNA

    Una denuncia publicada en Última Hora acerca de nuevas autoridades de la Facultad de Veterinaria, surgidas tras la rebelión de #UNAnotecalles, que han violado la Ley de Presupuesto otorgando rubros de docentes técnicos a empleados que realizan funciones administrativas, demuestra que las prácticas irregulares se repiten en quienes prometieron honrar la lucha de los estudiantes contra la corrupción. Por casos ilegales muy similares se denunció y se procesó judicialmente al ex rector Froilán Peralta y a varios otros directivos y funcionarios de la UNA, lo cual despertó el mayor levantamiento juvenil en nuestra historia. Ahora es necesario que los estamentos estudiantiles continúen en alerta, para evitar que otras personas vuelvan a cometer los mismos abusos.

    La Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) fue una de las instituciones educativas más afectadas por las investigaciones periodísticas de casos de corrupción que ÚLTIMA HORA empezó a publicar en setiembre del 2015 y que despertaron la mayor movilización estudiantil de nuestra historia, conocida con el rótulo de #UNAnotecalles.

    El principal acusado de los hechos de corrupción, el entonces rector Froilán Peralta, había sido previamente decano de Veterinaria, y en esa casa de estudios había armado el principal esquema delictivo, sobre todo otorgando rubros docentes a quienes no ejercían la docencia.

    Esta práctica fue respaldada y continuada por su sucesor, el decano Walberto Caballero, quien acabó igualmente denunciado, imputado y preso, al igual que Peralta y varios funcionarios, por hechos punibles contra el ejercicio de las funciones públicas, cobro indebido de honorarios e inducción a un subordinado a un hecho punible.

    Tras el gran impacto que tuvo la rebelión estudiantil, que sacudió a varias otras facultades e incluso a otras universidades del país, asumieron nuevas autoridades que prometieron honrar la lucha de los jóvenes, ayudando a combatir la corrupción y comprometiéndose a una gestión transparente y con más participación.

    Una de las nuevas autoridades universitarias que se presentó como un símbolo de esta nueva etapa es la actual decana de Veterinaria, Azucena Cabrera de Gómez, quien al inicio de su gestión presentó importantes logros en el saneamiento de manejos administrativos y en el reaprovechamiento de recursos, logrando la adhesión de gran parte del estudiantado.

    Sin embargo, una nueva investigación de ÚH, que empezó a publicarse el sábado último, revela que la misma decana Cabrera de Gómez incurrió en prácticas similares a las que se reprocharon a sus cuestionados antecesores Peralta y Caballero, al violar la Ley 5554/2016 de Presupuesto, otorgando rubros de docentes técnicos a tres empleados que realizan funciones netamente administrativas. Cabrera otorgó rubros de categoría L a su secretaria privada, Nelly Flor Pérez, y a dos asesores jurídicos, Nicolás Ariel Bobadilla y Elber Renán Caballero.

    Estas y otras situaciones de irregularidad que se están denunciando en Veterinaria y en otras facultades de la UNA plantean que los estamentos estudiantiles, al igual que los medios de comunicación y otros sectores de la misma sociedad que apoyaron la lucha juvenil de #UNAnotecalles, no deben bajar la guardia y dormir en los laureles. La corrupción sigue acechando y solamente con una movilización vigilante, crítica y permanente, se puede ir logrando un nuevo modelo de universidad.

    http://www.ultimahora.com/no-hay-que-bajar-la-guardia-la-corrupcion-la-una-n1012354.html

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    Publicado por Anónimo | 6 agosto, 2016, 6:58 am
  8. Preocupante expansión del crac debe alarmar a las autoridades

    Datos de la Senad indican sobre el aumento en el decomiso de crack en nuestro país. Esto demuestra el extraordinario crecimiento que el consumo de esta devastadora droga está teniendo en nuestra sociedad. Los principales lugares donde circula la droga son Asunción y Central, Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero, Encarnación y Salto del Guairá.
    El Observatorio Paraguayo de Drogas considera que el crack o cocaína fumable se ha convertido, por lejos, en la sustancia nociva y adictiva más consumida en nuestro país, por delante incluso del alcohol y de la marihuana. Esta constatación es verdaderamente alarmante teniendo en cuenta que hace apenas 10 años atrás, el crack no estaba ni siquiera entre las cinco drogas más difundidas y, algún tiempo más allá, ni siquiera era conocida.
    Debido al bajo precio en que se comercializa y a su asombrosa capacidad de generar adicción, el crack no tardó en colocarse en el mismo nivel de la marihuana y en superar a la cocaína en el grado de extensión y de consumo. Sus efectos devastadores son visibles y dramáticos. Los expertos señalan que este flagelo es de una cualidad distinta a otros estupefacientes ya conocidos, como la ya mencionada cocaína o la marihuana.
    El problema del crack es una tragedia social, debido a que no solo destroza a individuos y familias, sino que también destruye la convivencia en barrios y comunidades enteras.
    El combate a este terrible flagelo debería abarcar tres aspectos. En primer lugar la represión al tráfico, en la que las fuerzas de seguridad desempeñan el papel protagónico. Es preciso en este sentido hacer una apuesta por un trabajo de inteligencia a largo plazo que permita desbaratar las redes de distribución y llegar tanto al traficante poderoso como al microvendedor callejero.
    Un segundo plano es el paliativo, es decir, la atención y recuperación de las personas adictas. Nuestro país tiene un solo centro de rehabilitación público que con sus escasas plazas para internaciones, naturalmente, no da abasto para atender una demanda creciente. La capacidad de esta institución está completamente rebasada y son indispensables nuevas sedes –particularmente en las principales ciudades del interior– para albergar a más internados. Una idea interesante en este sentido es una participación más activa de los municipios en esta tarea.
    El tercer frente en el combate a las drogas es la prevención, en el que los Ministerios de Salud Pública y de Educación, así como la sociedad civil en general pueden jugar un rol fundamental. Es importante intensificar las campañas de concienciación y estimular con vigor el asociacionismo juvenil. Una juventud organizada, integrada y activa será siempre mucho menos propensa a la “fuga de la realidad” que ofrecen las drogas.

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    Publicado por Anónimo | 6 agosto, 2016, 6:57 am
  9. UNA: los hombres pasan; los errores, no

    Por Ilde Silvero

    La conocida frase de que los hombres pasan y las instituciones quedan, lastimosamente debemos aplicarla hoy a la realidad de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Nuestra más importante entidad de enseñanza terciaria fue sacudida por un fuerte movimiento estudiantil en los últimos tiempos, con graves acusaciones de corrupción y nepotismo por parte de sus autoridades. La masiva protesta y el escándalo destituyeron al rector y a varios decanos, pero…, parece que algunos males nunca se fueron.

    Luego del escaso tiempo en que las escobas nuevas barrieron bien, reaparecieron antiguos vicios en manos de las renovadas autoridades. El nuevo rector, Abel Bernal, trajo a una amiga de su facultad, le creó un alto cargo administrativo y le fijó un salario millonario del fondo de docentes. En Economía hay una fuerte puja entre dos grupos de profesores que se acusan mutuamente de casos de corrupción.

    En Medicina, se creó un curso preparatorio de ingreso con un costo de G. 3.300.000 para cada postulante, un rubro que no figura como tal en el presupuesto de la facultad. En el Hospital de Clínicas, los docentes y empleados temporalmente cesados por sospechas de corrupción, ahora fueron reincorporados.

    El decano de Economía, Hugo Checo, actualmente separado del cargo por sumario administrativo, contrató como “asesor académico” a un chileno, sin concurso, con un salario mensual de US$ 4.000, más pasajes de avión, hotel y transporte.

    Estos son solo algunos casos que salen a la luz pública; lo más probable es que haya otras situaciones irregulares de igual o mayor gravedad que permanecen en la clandestinidad, hasta que algún cómplice descontento destape cada olla en particular.

    Estos hechos vienen a dejar en descubierto que las malas prácticas administrativas, la malversación de fondos, el viejo hábito del nepotismo y la autoasignación de altos salarios y beneficios adicionales siguen siendo una realidad en las distintas facultades y en el rectorado de la UNA.

    En parte, estas anomalías se escudan bajo la figura de la autonomía universitaria aunque, a todas luces, es una interpretación errónea, ya que la autonomía hace referencia a la libertad de cátedra y de los enfoques y actividades académicas en general. No se puede invocar dicha prerrogativa para gestiones administrativas al margen de disposiciones legales en vigencia y, menos aún, para los repudiables casos de corrupción.

    ¿Significa esta situación que la meritoria campaña “UNAnotecalles” ha sido en vano? No, de ninguna manera. La revuelta estudiantil ha sido valiosa y obtuvo logros importantes, como la destitución de la plana mayor de los directivos de la UNA. Lo que pasa es que las malas costumbres entran en pausa en los momentos calientes y cuando los ánimos se calman, vuelven a aparecer como si no hubiera pasado nada.

    No es lo deseable, pero los líderes estudiantiles, además de dedicarse a sus estudios específicos, también tendrán que mantenerse alertas y en vigilia para denunciar una y mil veces las irregularidades y la corrupción en la citada institución.

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    Publicado por jotaefeb | 24 julio, 2016, 6:11 am
  10. Compromiso superior
    18 Jun 2016

    La situación de la Educación en Paraguay, que atraviesa un momento delicado por la confirmación de la informalidad en la que se manejan varias universidades que estafan a jóvenes que buscan una superación profesional, debe ser tomada como un punto central de discusión en los ámbitos público y privado. No será posible el mejoramiento sin el compromiso de ambos, el primero insistiendo en los controles y el segundo ajustándose a la exigencia legal y académica para ofrecer el servicio educativo.

    Es sabido que la calidad educativa en varias de las áreas no está siquiera en el nivel de la región, sobre todo por la escasa cantidad de horas cátedras de clases. Este aspecto es central en el contexto de las revisiones que está realizando la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) en los procesos de acreditación de carreras y cuyo resultado fue dado a conocer por primera vez en la semana. La Aneaes informó públicamente cuáles fueron las carreras que no fueron acreditadas por no reunir los estándares de calidad mínimos para su funcionamiento, generando una gran preocupación sobre todo de los estudiantes inscriptos en esas disciplinas.

    Cabe decir que la acreditación es una certificación de un organismo de control relativo a la calidad educativa, pero la no acreditación de carreras no significa, al menos de momento, que ellas no estén habilitadas. Se deben diferenciar precisamente estos dos términos, los de habilitación y acreditación, porque existe una gran confusión al respecto.

    La habilitación de carreras está a cargo de organismos competentes como el Consejo Nacional de la Educación Superior (Cones) mientras que la verificación de la calidad la hace la Aneaes. Es decir, pueden existir, de hecho las hay, carreras que están habilitadas legalmente, pero no tienen el sello de calidad que otorga la Agencia.

    Los números relacionados a las universidades del país son sorprendentes. De acuerdo con los registros oficiales, son 54 las que están habilitadas para ofrecer diversos tipos de carreras a lo largo y ancho del territorio. Lo llamativo es que de ellas fueron habilitadas al menos 30 del 2006 al 2009, una cantidad que podría ser considerada muy alta atendiendo a la demanda. Muchas de ellas son las llamadas universidades de “garaje”, en las que cientos de estudiantes hoy siguen alguna carrera probablemente sin la seguridad de que estén habilitadas. El Ministerio de Educación y Cultura estima que los afectados por las carreras no habilitadas estarían entre 6 y 8 mil, que implica una enorme estafa a jóvenes que desean un mejor futuro con alguna profesión universitaria. Los responsables de esta situación deben recibir un castigo ejemplar.

    Respecto a lo que se refiere a calidad educativa y la acreditación, se debe señalar que, además de la falta de infraestructura y escasa práctica profesional, uno de los principales problemas detectados en las carreras que no consiguieron pasar la verificación y las que tuvieron las llamadas postergaciones está en las horas cátedras que se imparten en las carreras. En ese punto, se debe recurrir a la nueva Ley de Educación Superior, la 4.995/13, que entró en vigencia en el 2015, que especifica las horas que deben tener las carreras de grado.

    Específicamente se debe citar el artículo 63 de la mencionada ley, que señala: “Las carreras de grado tendrán una duración mínima de 4 (cuatro) años y 2.700 (dos mil setecientas) horas cursadas. De acuerdo con los estándares internacionales vigentes, las carreras podrán tener una duración de 5 (cinco) a 6 (seis) años”.

    La mayoría de las carreras de grado tienen mallas curriculares que no alcanzan esas horas y los motivos son varios, entre ellos la propia intención de las universidades de ofrecer solo lo mínimo para ser más atractivas sus ofertas y el tiempo que los estudiantes-trabajadores tienen para alcanzar un título universitario. Es decir, se estableció un esquema que permitía a las universidades atraer nuevos alumnos con la posibilidad de que los mismos no tengan problemas de horarios. Esa situación con el tiempo fue desvirtuada llegando al colmo de ofertas académicas con títulos de grado con clases que se desarrollaban solo los sábados, con mallas incompletas y con escasísimas horas cátedras.

    Si realmente se desea mejorar la calidad educativa en el Paraguay, los controles que se están desarrollando deben ser tomados con seriedad tanto por el sector privado como de las autoridades de las universidades. Además, los propios estudiantes, que son los afectados en este momento, deben comprender que, finalmente, serán ellos los beneficiados una vez que la educación superior logre alcanzar al menos un estándar mínimo de calidad.

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    Publicado por Anónimo | 18 junio, 2016, 6:39 am
  11. “Habilidades tecnológicas”
    “Si Estados Unidos no cuenta con suficientes trabajadores capacitados con habilidades tecnológicas, con el tiempo estará en peligro nuestro liderazgo e innovación global’’ fue la advertencia del Presidente Barack Obama, en especial al Congreso, ante el cual fue a defender su programa TechHire al que pidió asignar un fondo de más de US$ 1.200 millones.

    Obama tiene perfectamente claras varias cosas. Una, que el mercado laboral se está transformando, o al menos tendría que acelerar ciertos procesos para estar a tono con la demanda que está generando mudanzas importantes. La naturaleza misma del empleo está cambiando rápidamente. Para tener una idea, a comienzos de 2016 había un estimado de 500 mil puestos de trabajo para personas formadas en lo que en EEUU denominan “I.T.skills”, literalmente, “habilidades en tecnologías de la información”. De acuerdo a un estudio enfocado en el mercado de trabajo, esas plazas pueden ser ocupadas por personas que carecen de una formación universitaria de cuatro años en ciencias informáticas o disciplinas equivalentes pero que podrían ser preparadas en una suerte de “campamentos de tecnología” y otros programas formativos para adquirir en meses, en lugar de años, las habilidades tecnológicas más demandadas actualmente.

    Con esta iniciativa, Obama lidera la “idea fuerza” de emplear gente “en base a sus habilidades reales y no solo en función de sus currículos”. El mandatario considera que muchas veces se rechaza a buenos trabajadores sólo por el hecho de no poseer graduación terciaria.

    Obama integra, con la Academia y la empresa privada, el trípode de fuerzas que está actualizando las metodologías con las cuales hacer frente a la demanda del mercado laboral con sus nuevas exigencias.

    En otro nivel y con diferentes dimensiones, en el Paraguay se está buscando un camino similar. Una empresa privada de tecnología de la iluminación realiza regularmente, asociada a instituciones de enseñanza técnica del sector público, ferias de innovación tecnológica con el fin de llevar al terreno práctico las teorías impartidas en las aulas. Este abordaje responde a una necesidad concreta que, sin haber sido definida con la claridad expuesta por el Presidente Obama, pone el foco sobre la necesidad cada vez mayor de gente preparada en las nuevas tecnologías que deben ser bajadas de los pedestales de la Academia para llevarlas al uso práctico que requieren muchas empresas. En nuestra edición del viernes informábamos el enorme crecimiento de la inversión brasileña en el Paraguay. Y entre las ventajas que atraen a los inversionistas se señala la gran cantidad de mano de obra joven a la que habría que agregarle el concepto de “trabajadores capacitados con habilidades tecnológicas” para integrar una oferta laboral calificada, aún cuando carezca de graduación universitaria. Cambios que ya están aquí y que vinieron para quedarse y fundar un universo laboral por completo diferente.

    http://www.5dias.com.py/47205-habilidades-tecnologicas

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 11:06 am
  12. Educación y cultura

    La relación entre educación y cultura es intrínseca, ambas son interdependientes, interinfluyentes y prácticamente inseparables. La educación es un producto de la cultura, al mismo tiempo que la cultura se difunde, desarrolla y profundiza con la educación.
    Reflexionar sobre la relación entre educación y cultura no es intrascendente ni simple deporte intelectual para pasar el tiempo. Es necesario porque interferencias políticas están banalizando y empobreciendo ambos conceptos y a la administración pública de ambos productos, conquistados en la historia por la humanidad. Que exista la Secretaría Nacional de Cultura por razones políticas y administrativas no libera a la educación de su esencial compromiso con la cultura.

    Los educadores, tanto familia como profesionales de la educación formal, tienen como misión prioritaria introducir a los niños en la cultura de la comunidad. No se puede educar, no se educa prescindiendo de la cultura. La educación no es independiente de la cultura, menos aún en un país con muchas culturas autóctonas, que además es fruto de colonización de otras culturas, cargado de inmigrantes de muy diversas culturas de oriente y occidente, de norte y sur, que cuenta con fronteras secas y penetración progresiva de las polícromas culturas del expansivo Brasil.

    Más todavía en una sociedad de la información y el conocimiento, en un mundo virtual sin fronteras con la extensión del pluriculturalismo por todos los rincones del planeta y con una educación que debe preparar para ser ciudadanos del mundo.

    El análisis de Bruner en su libro “La educación, invento social” (2000) es lúcido. Rosa Aramburu parafraseando a Bruner dice que la relación entre educación y cultura “se caracteriza por la constante modificación que la cultura le demanda a la educación, ya que la velocidad del cambio de la sociedad en que vivimos nos obliga a redefinir de qué forma habremos de educar a la nueva generación” (Bruner 2000, 136). De este modo la educación se ve influida por los constantes cambios culturales que le exigen tener que rediseñar tanto la metodología como los fines de la educación, con respecto a las nuevas habilidades que requiere la evolución de la sociedad.

    El ministerio del ramo ha ido recibiendo distintos nombres: ministerio de instrucción, ministerio de enseñanza, ministerio de educación. Stroessner pasó el viceministerio de Culto del Ministerio de Relaciones Exteriores al Ministerio de Educación. El arzobispo de Asunción monseñor Mena Porta, cuando González Alsina era ministro de Relaciones Exteriores, le dijo al presidente Stroessner que el nuncio del Papa no podía tratar los asuntos de la Iglesia con un divorciado (criterio personal, hoy sin sentido). El Presidente decidió trasladar la administración de las relaciones de Paraguay con las Iglesias, es decir, el Viceministerio de Culto, al Ministerio de Educación, y así pasó a llamarse Ministerio de Educación y Culto.

    Caído Stroessner, el Consejo Asesor de la Reforma Educativa (CARE) logró el cambio de nombre del ministerio con la Ley 1264/98, pasando a ser Ministerio de Educación y Cultura, y además siendo ministro Nicanor Duarte Frutos pidió que el Viceministerio de Culto volviera a su sitio, al Ministerio de Relaciones Exteriores. Esto último no se logró, fue una de tantas políticas propuestas por el Consejo Asesor de la Reforma que no se llevaron a cabo por parte del Ministerio y los sucesivos Gobiernos desde el golpe de Estado de 1989.

    El año pasado el proyecto de ley de Carta Orgánica del MEC entró en la Cámara de Diputados con media sanción de la Cámara de Senadores y los señores diputados vuelven a reponer al ministerio el nombre y la responsabilidad que accidental y arbitrariamente le dio el stronismo. El proyecto de ley está de nuevo en la Cámara de Senadores, de donde salió con la propuesta de llamar al ministerio: Ministerio de Educación y Ciencias. Las ciencias son demasiado importantes y parte de la cultura, pero no son toda la cultura, ligarlas al nombre del ministerio tiene algún sentido, quizás por eso están destacadas en el nombre del ministerio de educación de varios países.

    Es difícil entender que en un país que se declara como Estado laico y educación laica los diputados vinculen las relaciones con las Iglesias al ministro de Educación y le saquen al ministerio su explícita conjunción con la cultura.

    Por Jesús Montero Tirado

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/educacion-y-cultura-1488925.html

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    Publicado por Anónimo | 14 junio, 2016, 9:58 am
  13. La estafa universitaria

    Por Sergio Cáceres

    Convengamos que en este país, donde la mediocridad es el punto más alto a ser alcanzado, la educación universitaria siempre estuvo a la altura de esa medida. La UNA, nuestra más que centenaria universidad, nunca fue una casa de estudios destacada ni siquiera a nivel regional. Sesenta años después le siguió la Universidad Católica, con idéntico actuar. Ambas a nivel local nos proveyeron de una intelectualidad universitaria, por lo que tienen su indudable mérito. La anarquía política, la guerra y las dictaduras militares nunca dejaron que levanten cabeza. Por eso lo que más recordamos de ellas fue su lucha política contra la opresión, antes que sus propuestas destacadas en lo académico o elaboración de conocimientos que puedan competir a nivel internacional.

    Con este estado de cosas llegó la libertad política y la transición democrática nos permitió el nacimiento de otras universidades privadas y públicas. Algunas de estas se posicionaron a nivel local haciendo una seria competencia a las dos tradicionales. Pero en aquel festival de nacimientos universitarios muchas llegaron con dudosas intenciones. Fueron pasando los años y las sospechas empezaron a materializarse. El término “universidad garaje” se volvió parte no solo del vocabulario y del paisaje nacional; era un concepto más que se sumaba a los tantos que usamos para describir nuestra tolerancia y convivencia con lo ilegal y lo hecho con mediocridad.

    Las universidades garaje se volvieron parte de nuestro folclore, una mancha más al tigre paraguayo. Desde el Parlamento Nacional se permitió su proliferación, lo que es de lo más natural, pues ver que nuestros representantes avalen cuestiones que nos perjudican como sociedad también forma parte de ese folclore inveterado del que hablo. Y así miles de jóvenes paraguayos se inscribieron en tales casas de estudios sin saber lo que les esperaba.

    Y cuando digo que no sabían lo que les esperaba, no me refiero a que esperaban una educación de calidad. Tampoco tales estudiantes eran tontos; sabían dónde se metían. El título que recibirían era lo esperado, no precisamente un nivel educativo que haya significado rigor y cientificidad. Apenas las que no son garaje pueden ofrecer esto. Para muchos entrar a tales universidades era la única opción; para muchos otros era la oportunidad de seguir estudiando y conseguir un título sin mucho esfuerzo.

    Entonces, cuando me refiero a que no sabían lo que les esperaba, estoy hablando de la fenomenal estafa en que cayeron. Todo el tiempo y dinero gastado en la mensualidad ahora resulta que de nada ha servido, pues sus carreras no estaban habilitadas. En esta tierra de injusticias, aún nos sorprende y duele enterarnos de que podemos seguir engañando a nuestros compatriotas de esta manera. Se ha jugado con la juventud del país, con el potencial que tenemos como sociedad. ¿Que más prueba de lo mal que andamos podemos pedir?

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    Publicado por Anónimo | 13 junio, 2016, 7:35 am
  14. Negocios en educación superior

    Por Ilde Silvero

    “La calidad de la educación superior no puede estar supeditada a los caprichos de cálculos económicos y administrativos”, advirtió hace unos días el viceministro del área, Gerardo Gómez. También denunció que los institutos y algunas universidades aún se resisten a someter sus carreras a controles de calidad por parte de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes). Por ser privados, ¿los centros de formación pueden manejarse como cualquier negocio?

    La respuesta no es simple. Ofrecer servicios de educación no es lo mismo que vender ropas en un shopping o verduras en el mercado. La educación básica es un derecho constitucional de todo ciudadano y la formación superior se considera un bien público aunque sea brindada por universidades privadas.

    Aceptados tales principios, el tema se complica al agregar que una empresa del sector privado tiene el legítimo derecho a generar lucro con su actividad comercial. La educación superior es cara porque demanda una buena infraestructura, equipamientos, bibliotecas y un plantel de profesores de primer nivel, todo lo cual se puede conseguir solo con una fuerte inversión de capital. Aquí aparece la palabra clave, capital, la cual nos remite inevitablemente a rentabilidad y negocios. Si alguien pone mucha plata en un emprendimiento, es con el objetivo de obtener un retorno monetario, no es para hacer caridad.

    La calidad en la educación también es cara por las instalaciones edilicias, los laboratorios, los equipos tecnológicos y docentes capacitados que deben ser bien pagados. Entonces, en las universidades privadas los cálculos económicos y administrativos forman parte del proceso de gestión de los directivos. Si no fuese así, estos centros de educación superior irían a la quiebra en poco tiempo.

    El gran desafío del financiamiento de la educación superior es encontrar el justo y delicado equilibrio entre el nivel de la educación que se brinda y el precio que se cobra. Por supuesto que son inaceptables y deben ser denunciados como delincuentes los dueños de ciertos institutos y universidades que estafan a sus alumnos con carreras que están lejos de satisfacer los requisitos legales mínimos y que no aceptan el control de calidad por parte de la agencia oficial Aneaes. Estos sí son comerciantes inescrupulosos que deben ser denunciados y sancionados por utilizar la educación para fines ilegítimos.

    Pero también están los empresarios que invierten en la educación superior con buenas intenciones y se esfuerzan por brindar un servicio de calidad, dentro de las comprensibles limitaciones en un país subdesarrollado como el nuestro. No podemos exigir la calidad de Harvard con los recursos de la población asuncena o de la gente del interior.

    Los problemas sociales y culturales complejos no se resuelven con simples resoluciones ministeriales. Corresponde tomar conciencia de lo que está mal y debe ser corregido, pero mejorar sustancialmente la educación superior es un proceso lento y difícil que demandará bastante tiempo, en un esfuerzo conjunto del Estado y el sector privado.

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    Publicado por Anónimo | 12 junio, 2016, 8:18 am
  15. La ira del profesor

    Como es cada vez más común, merced a las redes, se han presentado pruebas para escrachar a una persona. Esta vez le tocó el turno a un profesor, quien, salido de sus casillas, arremetió verbalmente contra un alumno.

    Los enfrentamientos con profesores suceden desde siempre, quién no ha pasado un mal momento y lo ha superado para mejor. Antiguamente se trataba en el lugar donde ocurrió y con las personas directamente involucradas.

    No conozco al profesor Diego Florentín, pero he leído comentarios a su favor, los cuales, más allá de meramente contradecir a los que lo condenaban, rescataron que es un buen profesional.

    Sin dudas, será imposible frenar hoy, salvo que apuntemos a la inteligencia, más filmaciones y publicaciones en las redes sociales de lo que a algunos les parezca llamativo, los impacte, quieran divulgar por chisme o conseguir algún fin personal, como ya ha ocurrido tantas veces.

    Finalmente el profesor Florentín dio una disculpa a través de un video para cerrar el tema y continuar el viaje de la vida. Esta vida tan especial que nos toca a todos, regida por la tecnología y los reportes populares que pueden hacer tanto bien como mal.

    No obstante, ya que se hizo público, el caso sirve para plantearnos la situación y sacar lo bueno.

    Como exestudiante de la Facultad de Filosofía, recordé un caso también de enojo, esta vez de parte del profesor Rolando Natalizia. Vean cómo lo resolvió. Un día llegó visiblemente molesto por nuestros pobres resultados en el examen. Puso las hojas sobre el escritorio, se sentó y se quedó silencioso un largo minuto (con esa media sonrisa tan especial que tenía). Luego, dijo que había leído todos los exámenes pero no sabía qué nota ponernos. Leyó el apellido de la primera hoja de examen, llamó al alumno y le preguntó: “Dígame, ¿qué nota cree que merece su examen?”. El compañero, confundido, contestó: “No sé, profesor, póngala usted”. Así tuvo que asumir un aplastante 2. El siguiente, tampoco supo qué contestar, y el profesor volvió a calificar como le parecía. Fuimos pasando hasta que alguien se atrevió a decirle: “Yo creo que mi examen vale un 4”. Y sin dudar, le puso un 4.

    Más allá del momento desconcertante, la metodología fue genial porque con el tiempo entendimos que aquel profesor estaba tan decepcionado por la falta de compromiso y estudio de sus alumnos que soltó el tema. Nos reímos y festejamos las buenas notas quizás no merecidas. Pero con los años (hablo por mí y creo que otros compañeros también), suelo recordar mentalmente este momento, cuando algunas situaciones se vuelven insalvables y no vale la pena pelear ni ofuscarse. Los grandes profesores permanecen en la vivencia y son aquellos que están por encima de las dificultades, hoy incluyamos al estrés laboral y la forma confrontadora de ser de muchos jóvenes. En el docente han de primar la altura, el respeto, la sabiduría, la paciencia. Y los alumnos deben crecer. No es buena idea filmar cualquier inconveniente y pedir auxilio, como si no se pudiera solucionar entre las partes; extralimitarse no es defender el derecho sino facilitar el victimismo y, mucho, la injusticia.

    Por Lourdes Peralta

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/la-ira-del-profesor-1487336.html

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    Publicado por Anónimo | 10 junio, 2016, 7:00 am
  16. Con toga en el garaje
    Por Carolina Cuenca
    Acondicioná el lugar con algunas computadoras, ponele nombre de santo, carteles por todos lados en el barrio, entrada y salida habitual y salida de emergencia en el mismo sitio…
    Es risueño y todo hasta que uno se topa con su lado oscuro.
    Por ejemplo, cuando se cae el edificio en el que invertiste tu plata, cuando te gana el concurso alguien que ni sabe hablar castellano porque presentó más títulos o se descompone la herida que te dejó el supuesto licenciado.
    Ahí empieza a doler.
    El plagueo. Y, por supuesto, el chiste se convierte en plagueo y la responsabilidad nunca, nunca está en mi cancha, pero resulta que todo el mundo vio la cochera, reconoció a algún alumno, conoce a los dueños, farrea con alguno de los que habilitaron el sitio o va a misa con flamantes universitarios de garaje.
    ¿Quién tiene la culpa?
    ¿Rompemos el huevo o matamos a la gallina?
    ¿Hacemos sarambi en el gallinero con voz de gallo patrón y que se espanten todos, o nos sentamos a analizar como gente adulta, con la verdad sobre la mesa?
    ¿Universidades? Las universidades de garaje están allí y muchas veces son solo una extensión de los colegios garajes y de las escuelas garajes; ojo, algunos con pinta de hoteles de 5 estrellas en cuanto a su infraestructura también, pero con el desmoronamiento inminente por la falta de seriedad en sus andanzas de viveza criolla.
    Se calculan en más de 6.000 los estudiantes jóvenes estafados por esta gente.
    Y no me refiero solo a los caraduras y criminales que sin estar habilitados emiten títulos truchos; voy más allá y me dirijo a los que gracias a sus amigotes en el poder consiguieron el papel y la habilitación, pero no así la altura formativa y ética para sacar adelante profesionales universitarios.
    El ministro Enrique Riera solo metió el dedo en la llaga, pero ¡cómo duele esta herida porque la cosa está muy extendida!
    Mediocridad. Es fruto de una mentalidad facilista, mediocre, en el fondo acomplejada, propia de miembros de una sociedad que no se respeta a sí misma, que tiene autoestima baja.
    Péichante…
    Ojalá este paso de no avalar los títulos truchos sea solo el comienzo de un sinceramiento general en este tema de los estudios superiores.
    Lo digo con un deseo genuino de mejora.
    Porque nos merecemos algo mejor en esta sufrida Nación guaraní.

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    Publicado por Anónimo | 10 junio, 2016, 5:46 am

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