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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Los metiches del Paraguay

Las inundaciones acontecidas en un lugar conocido como Toro Pampa, en el departamento de Boquerón del Alto Chaco paraguayo, hicieron reaccionar a un residente y a un grupo de vecinos del lugar. La caterva chaqueña se puso a reparar puentes y caminos que estaban en ese sitio y en calamitoso estado.
Asimismo, el poblador y cabecilla del casual grupo vial chaqueño, Amalio Valdez, comentó que para los arreglos mencionados también prestaron su encomiable colaboración algunos ganaderos de la zona. Repararon 9 puentes y gastaron unos 6 millones de guaraníes. La Gobernación había invertido 22 millones de guaraníes en reparar uno de esos puentes. Entre gastar 22 millones por cada puente mal construido e invertir 6 millones por 9 puentes utilitarios, todo queda realmente invertido.

Amalio Valdez comentó la poca validez del trabajo realizado por él y su grupo de colaboradores, según comentarios que recibió de parte de las autoridades chaqueñas. La población llevaba unos 6 meses de aislamiento y no fue la primera vez que esa gente salió a reparar esa parte del camino, ya que constantemente los pobladores se juntan para que la ruta que parte de la Comisaría 65 hasta Toro Pampa no tenga cortes.

Valdez y sus vecinos chaqueños, ante el dilatado sosiego de la Gobernación local y lo ciego que es el MOPC, fueron tildados y “felicitados” de metiches por la Gobernación local por meterse en cuestiones gubernamentales y dejar transitable la ruta y sus puentes.

Nunca la opinión de un gobernador tuvo tantos “me gusta” en las conversaciones habituales, sin entrar en las redes que atrapan a todos. ¿Qué se creen estos pobladores del confín o sin fin del Paraguay para realizar un trabajo que le corresponde a prestigiosas empresas digitadas o a una Gobernación y, para más, sin presupuesto inflado?

Estos hechos, como el trabajo rutero realizado por los chaqueños, deben ser cortados de raíz. Si este ejemplo cunde, mañana tendremos a personas organizadas en comités vecinales atrapando ladrones y dejando sin trabajo a los policías. Serán los metiches de la inseguridad. ¿Qué pasará si los campesinos se unen en cooperativas y deciden dejar de rogar condonaciones, de pedir semillas y subsidios y comiencen a producir? Serán unos metiches empedernidos para el Ministerio de Agricultura. ¿Serán también tildados de metiches por el MAG los agricultores que se organicen y comiencen a producir pollitos?

Esos productores que construyen estanques para cría de tilapias, carpas y pacú deben ser considerados como verdaderos metiches por los miles de pescadores mau que reciben subsidios por sobrevivir en la ribera del río y lanzar una anzuelo “de mes en cuando”.

De metiches también deben ser consideradas esas esposas celosas por meterse en la vida privada de sus esposos que tienen buenos cargos estatales y que contratan secretarias y niñeras vips pagadas por el pueblo. Metiches son todos esos familiares de un miembro de la Corte que meten la mano para que se ensucien hasta el cuello.

Si seguimos con este tipo de actividades es posible que los baches sean reparados por los vecinos metiches, dejándose de lado a empresas muy reconocidas y muy amiga$ que tienen la exclusividad de dejar crecer esos cráteres hasta cubrir toda la calle.

Este país está lleno de metiches. El chaqueño Amalio Valdez es uno de ellos y quedó certificado que en el Paraguay, a través de la Gobernación de Boquerón y como en casi todas, las personas de buena voluntad no deben estropear el negociado ajeno.

Una ministra que se salva de ser tachada como entrometida es la del TSJE. No viajó pero cobró todos los viáticos desde su casa. No tiene nada de metiche, no se metió al avión pero se nota que alguien le da alas para que vuele hacia la más alta corrupción…

Por Caio Scavone

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/los-metiches-del-paraguay-1486246.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

2 comentarios en “Los metiches del Paraguay

  1. Corrupción epidémica

    Por Rolando Niella

    La corrupción es sin duda la más grave, la más extendida y la de más difícil solución de entre toda la gran cantidad de problemas que enfrentamos en el Paraguay, no solo como nación sino también como parte de la región que es nuestro entorno más cercano.

    Lo que ha hecho de la corrupción el peor de los males es que se ha extendido como una epidemia, infectando a los más diversos sectores y convirtiéndose, como se dice hoy en día, en un fenómeno trasversal. Cualquiera persona mínimamente informada es consciente de ello.

    Basta con revisar los titulares de cualquier medio de comunicación para confirmar que es un fenómeno trasversal: hay corrupción en el Gobierno y en la oposición; hay corrupción en el Congreso y en la Justicia; hay corrupción no en uno sino en todos los partidos políticos; hay corrupción entre los empresarios y entre los trabajadores; hay corrupción inclusive en las organizaciones de bien público como los gremios y las cooperativas y hasta en las ONGs.

    En nuestro país, existe un elemento más que contribuye a consolidar la corrupción: aquello que mi amigo Helio Vera llamaba “primitivismo tribal” y que determina que las personas y su entorno social no consideren el nepotismo un delito sino algo “normal” y casi “obligatorio”, o que el mismo paraguayo que devolvería el vuelto equivocado a la despensera y no se apropiaría de la billetera extraviada de un vecino, no tenga escrúpulos en robar el dinero de Fonacide porque “el dinero del Estado no es dinero de nadie”.

    La corrupción es también un mal que se retroalimenta y se contagia trasversalmente de un sector a otro: el hecho de que las personas encumbradas (presidentes de la República y ministros, diputados y senadores, fiscales y magistrados de todas las instancias) sean sospechosos o, a veces, más que sospechosos de acciones delictivas, promueve entre la gente común la idea de que las personas honestas no son más que tontos que no saben aprovechar sus oportunidades y, a su vez, provee a los delincuentes poderosos de la más mentirosa y generalizada excusa del deshonesto: “todos somos corruptos si nos dan la oportunidad”.

    Es obvio que en un ambiente de corrupción epidémica, se instalan sólidos mecanismos de impunidad. Bajo la protección de aquel viejo dicho que afirma “entre bomberos no nos pisamos la manguera”, el corrupto de alguno de los tres Poderes del Estado se siente amparado por sus “colegas” de los otros dos Poderes, que cerrarán filas para evitar cualquier castigo y silenciar o amedrentar a cualquier denunciante.

    Estos son algunos de los elementos que han hecho de la corrupción en el Paraguay no solo el mayor de los males sino también el más difícil de enfrentar. Con solo disminuir significativamente la corrupción, la mitad de los problemas sociales y económicos del país se solucionarían… Para mantener el ejemplo que usé antes: si no se hubieran malversado descaradamente los fondos de Fonacide, no habría habido necesidad de una “emergencia de infraestructuras educativas”.

    En estas circunstancias, los desacuerdos políticos y las diferencias ideológicas, se han vuelto algo secundario. La verdadera disputa no es entre izquierdas y derechas, porque para el latrocinio la ideología no es más que un camuflaje y no tiene otro objetivo que el robo.

    Los corruptos hace tiempo que saben que sus aliados son los otros corruptos; es hora de que las personas honestas tomemos conciencia de que los corruptos son nuestros adversarios y de que, sin importar cuál sea su partido o cuál su ideología, nuestros únicos aliados son las otras personas honestas.

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    Publicado por Anónimo | 5 junio, 2016, 6:38 am
  2. Azúcar amarga

    Por Juan Augusto Roa

    Una característica muy extendida en los paraguayos es nuestra dificultad para trabajar en equipo, herencia, tal vez, del autoritarismo, el caciquismo, la deshonestidad como “estrategia” de acción, la traición a los intereses colectivos en función del interés particular, y la impunidad social que rodea a todo este tipo de actos, particularidades que parecieran formar parte del ADN de nuestro cuerpo social. Las más de las veces ni siquiera una cooperativa de barrio puede funcionar exitosamente, porque el presidente, el cajero, o quien quiera que tiene algún cargo jerárquico “desapareció” con toda la plata, o porque el manejo deficiente, autoritario, excluyente, llevó a la quiebra y al fracaso de la organización.

    Por lo general a nadie le importa si aquel político, dirigente barrial o funcionario administrativo es corrupto o ineficiente. Optamos por alejarnos, sin presentar batalla para defender los intereses colectivos en la idea extendida de que no vale la pena pelear batallas perdidas de antemano.

    Por fortuna esto está cambiando lentamente, de la mano de las generaciones más jóvenes, pero todavía arrastramos resabios del miedo y el autoritarismo que reinó por décadas en nuestro país, y el “no te metas” en problemas que creemos ajenos sigue siendo la primera reacción.

    La reflexión viene a cuento de un hecho que está sucediendo en una pequeña comunidad rural del distrito de Alto Verá, uno de los menos desarrollados y con mayor nivel de inequidad del departamento de Itapúa, donde conviven poderosos patrones del narcotráfico con familias que apenas tienen para comer todos los días.

    Hace un par de años, un comité de mujeres de la compañía rural Mbatovi puso en funcionamiento una fábrica de azúcar negra. Tras un inicio exitoso y grandes perspectivas económicas para los vecinos, mediante el cultivo de la caña de azúcar y su industrialización, el proyecto se hundió en un mar de intereses mezquinos. Otro grupo, liderado por varones de la comunidad y con mejor apoyo político, pretende adueñarse de la fábrica.

    Experiencias similares se repiten a lo largo y ancho de nuestro país y frustra cualquier iniciativa de desarrollo y de emancipación de los caudillos corruptos.

    Herramientas y equipos adquiridos con recursos del Estado y que podrían impulsar el desarrollo de una comunidad pobre y marginada, ahora están abandonados en un depósito. Ninguna autoridad mostró interés por ver qué paso con ese dinero tirado ni buscar una solución a los sueños rotos de una comunidad y su proyecto fallido.

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    Publicado por Anónimo | 5 junio, 2016, 6:36 am

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