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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Obra pública a lo mbarete

Según la información publicada, atropellando la legalidad comenzaron los trabajos en el predio que ocupa el Regimiento 4 de Caballería (RC4) en Asunción, integrante del área verde del Jardín Botánico que fuera escogida por el Poder Ejecutivo con miras a crear un barrio para un grupo de habitantes del barrio Ricardo Brugada (Chacarita) que tendrán que mudarse a fin de proseguir las obras proyectadas para la avenida Costanera Norte.

Las fotografías muestran máquinas removiendo el suelo y alisando el espacio donde se delinearán calles y lotes. Si se están efectuando estas actividades y estos gastos es porque la determinación del Gobierno del presidente Horacio Cartes es llevar adelante este proyecto a tambor batiente y duela a quien duela. Además del crimen ecológico, se agrega la posibilidad de que tales obras creen otro conflicto más entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, porque en el Congreso se encuentra actualmente un proyecto de ley, pendiente aún de aprobación o rechazo, para declarar dicho predio como área silvestre protegida.

En efecto, el terreno escogido por el Ejecutivo para urbanizar no pudo haber sido más inapropiado. Sin duda alguna, el o los funcionarios que aconsejaron esta decisión, y quienes la tomaron, no tienen la menor idea del valor que un espacio como ese posee para compensar la falta de áreas libres de que adolece nuestra ciudad, o no sienten el más mínimo respeto por el patrimonio natural de esta capital que dentro de pocas décadas estará poblada por el doble o el triple de la población actual, lo que agravará en la misma proporción su falta de áreas públicas abiertas, de aire saludable y de barreras contra muchas formas de polución riesgosas para la vida.

¿Por qué decidieron sacrificar un espacio verde de valor tan extraordinario, para el presente y para el futuro, con el mero afán de ejecutar una obra urbanística que posee muchas otras alternativas, en lugares más apropiados? Al parecer, el presidente Cartes está apurado por hacer cosas. No se explica de otro modo que ordene llevar adelante un emprendimiento que destruirá de un modo irreversible ese predio natural, sabiendo que está en proceso un proyecto legislativo para protegerlo.

El presidente Cartes, así como sus ministros y altos funcionarios que son sus cómplices en este atentado ecológico (como la titular de Senavitat, Soledad Núñez), se ponen en la actitud del “mbarete” y del “ñembotavy”, simultáneamente, desafiando abiertamente a los legisladores.

Tal como está planteada esta cuestión en este momento, cabe preguntar: ¿qué sucederá si los legisladores votan favorablemente el proyecto de convertir ese predio en área silvestre protegida pero para ese momento el predio ya fue arrasado, ya fue fraccionado y se están iniciando las construcciones? ¿Cómo justificará el dinero ya gastado la entidad binacional Itaipú, que financia los trabajos, según el ingeniero Eduardo Davyt, de la empresa Caldetec?

Respuesta fácil: una vez más, la ley caerá en saco roto porque los hechos consumados no podrán revertirse, el sistema natural ya habrá sido degradado y los beneficios que proveía a las comunidades vecinas ya habrán desaparecido.

Es increíble el desprecio de mucha gente, empezando por las propias autoridades, por los recursos naturales. Nuestras ciudades van quedando cada vez con menos espacios verdes, mientras las aguas de nuestros ríos y arroyos sufren los efectos de una contaminación despiadada, y sus cursos se ven colmatados por la depredación de los bosques que los bordean, frente a la inacción de las instituciones –como la Secretaría del Ambiente (Seam)– creadas para protegerlos.

Si esta nueva desgracia ecológica se concreta, los ciudadanos y las ciudadanas deben anotar en sus agendas los nombres de los responsables para que, al igual que a los ladrones de fondos públicos, les demuestren su rechazo a los destructores de la naturaleza en los lugares donde se los encuentre y, sobre todo, para no votarlos nunca más en próximas elecciones.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/obra-publica-a-lo-mbarete-1485900.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

19 comentarios en “Obra pública a lo mbarete

  1. Oportunidad fantástica
    13 enero, 2017

    Entre tanto conflicto y belicosidad entre sectores políticos, de vez en cuando aparecen buenas noticias en los medios de comunicación enfrentados al gobierno, que intentan minimizarlos en pequeños espacios, con los que callan su conciencia sin reconocer que hay cuestiones positivas que informar.

    Algunas de estas noticias hablan de los puestos de trabajo que se han creado en importantes obras de construcción que están en marcha. En el barrio San Francisco, que se está construyendo en el predio del RC4, se empleó y se sigue necesitando una gran cantidad de mano de obra, al punto que tuvieron que convocarla a través de los medios de comunicación. Idéntica cosa ocurrió con el súperviaducto de Calle Última, que también está convocando a más trabajadores y que va camino a convertirse en la obra que más empleos está generando hasta el momento, cerca de 300 paraguayos aportando su fuerza de trabajo. Son solamente dos ejemplos.

    Esto podría ser calificado como inédito en un país en donde la falta de trabajo y oportunidades ha sido tan grave, que fue el Estado el que se volvió el gran empleador, al que pudieron acceder paraguayos con pocos estudios, sin experiencia, pero con un padrino. Los que no tuvieron esa suerte de convertirse en funcionarios públicos –lo que les garantiza el futuro- inventaron una especie de sub-rubro, vendiendo cualquier cosa en la calle, convirtiéndose en cuentapropistas que, en realidad, deberían llamarse supervivientes.

    Un país del que tuvieron que emigrar miles de compatriotas ahogados por la pobreza, cruzando el charco hasta Europa en busca de una vida digna. Porque así era nuestro país hasta no hace muchos años.

    Pero las cosas cambiaron; de repente hay convocatoria a paraguayos a los que se ofrecen puestos de trabajo, legales, abiertos a todos, en igualdad de condiciones, donde no se necesita recomendación sino capacidad y dedicación. Todo esto nos indica que este es un nuevo tiempo y, como cada vez que ocurre un cambio, también a lo bueno hay que adaptarse, aprender y prepararse para adecuar nuestra actuación.

    Pero no podemos perder demasiado tiempo en este tiempo de aprendizaje, porque el mundo no espera. Las obras tienen que ser terminadas en tiempo y forma, para lo cual se necesita a trabajadores comprometidos con ellas. Hasta ahora, la respuesta a estas convocatorias no es óptima, lo que pareciera una incoherencia en una sociedad que tienen tantas necesidades perentorias y un porcentaje importante de la población que vive bajo la línea de pobreza.

    Como dijimos, quizá se deba al tiempo de preparación, necesario ante todo cambio. Pero ya es tiempo de reaccionar. No nos convirtamos en una sociedad asistencialista, acostumbrada a vivir de arriba, de la ayuda de los demás. Los programas del gobierno destinados a ayudar a la gente de escasos recursos, como Tekoporã y otros, no pueden convertirse en la forma de vida de estas familias, sobre todo si tienen la oportunidad de mantenerse a sí mismas con trabajo digno y honesto.

    Estos nuevos puestos de trabajo que se están creando por doquier por parte del Gobierno Nacional, están cambiando la historia del país y pueden ser un primer paso fundamental para empezar a escribir una nueva, la que hace tiempo soñamos vivir.

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    Publicado por jotaefeb | 13 enero, 2017, 9:54 am
  2. El paisaje urbano

    Por Pedro Gómez Silgueira

    Desde la antigüedad greco-romana el paisaje urbano ha tenido vital importancia en el desarrollo de las ciudades occidentales. Unos 450 años antes de Cristo surgió el primer ubanista de la historia, Hipodamo de Mileto, quien diseñó el Puerto de El Pireo para la capital griega, Atenas.

    El mismo emperador Nerón demostró cualidades de urbanista cuando tuvo que reconstruir Roma luego del gran incendio del año 64 de nuestra era.

    Las tendencias urbanísticas resurgieron y cobraron importancia en las ciudades europeas a lo largo de la historia moderna y la actualidad.

    En América, Felipe II incorporó en las Leyes de Indias ideas urbanísticas que se debían tener en cuenta en la fundación y construcción de nuevas ciudades. Incluso, en Paraguay el primer urbanista conocido fue Gaspar Rodríguez de Francia, quien hizo demoler gran parte de Asunción y establecer las calles en cuadrícula.

    Pero la geografía ha hecho que la “Madre de Ciudades” se vaya conformando naturalmente con sus accesos principales que confluyen hacia el Centro en un recodo del río Paraguay y a un lado de la Bahía de Asunción.

    Llegar hasta al centro, por las avenidas Mariscal López o España, hasta no hace mucho tiempo, era un placentero paseo que se abría paso entre las villas italianizantes con densa arboleda, inmensos jardines con enredaderas y fuentes. También se apreciaban hileras de palmeras, cipreses o ligustrinas bien recortadas al estilo francés para alegrar la vista de propios y extraños.

    En la actualidad es imposible llegar al centro histórico sin ser blanco de un verdadero estrés visual producido por gigantografías que van apareciendo como hongos a lo largo y ancho de las avenidas.

    A la gran maraña que representa el cablerío de ANDE, Copaco y las empresas de televisión por cable, más los rollos de fibra óptica que coronan las columnas, se suman pantallas gigantes que hacen aparecer a la ciudad como un árbol de Navidad o una máquina de juego electrónico y sicodélico.

    En la capital paraguaya se ha perdido todo sentido de la estética, el urbanismo y la lógica al dejar a las empresas publicitarias y agencias de anunciantes que llenen las calles con una densa cartelería, que, antes que brindar información –comercial o de servicios–, se constituyen en distractores y apabulladores ópticos.

    El paisaje urbano y la armonía han desaparecido de la ciudad. ¿Alguien puede percatarse de la existencia de un bello jardín, una hermosa residencia, una fuente, una escultura o un pergolado?

    La tremebunda polución visual copa las avenidas con un 80% de cartelería ilegal dispuesta caóticamente y contraviniendo todas las ordenanzas.

    El canon que percibe la Municipalidad es una miseria. Pero esto, a los concejales –salvo excepciones– poco o nada importa porque ellos siempre están en otra cosa y lo que menos les interesa son las nociones de urbanismo.

    En la lengua española no existe un antónimo para la palabra “paisaje”. No hace falta. En Asunción salta a la vista precisamente lo que no debe ser el panorama visual urbano.

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    Publicado por Anónimo | 7 septiembre, 2016, 8:54 am
  3. Torpeza

    No somos serios. Aparentemente no tenemos bien desarrollado el hemisferio cerebral que impone la planificación para que una actividad esté bien hecha. Si hasta hemos acuñado frases que califican tragicómicamente esta actitud. “A lo Luque”, por ejemplo, decimos cuando una empresa está mal terminada, aunque los luqueños últimamente andan medio orgullosos del tal apelativo. “Así nomás”…”upeichante…”, lo que vaticina que los resultados no serán los esperados.

    Así en las cosas grandes y pequeñas. Hace poco tiempo nomás arrancaban las obras para el famoso “Súperviaducto”, de Mme. Lynch y Sta. Teresa. Todo muy bien, una obra harto necesaria que mitigará el suplicio de cientos de miles de automovilistas que circulan por el sitio…pero no estaban listos los caminos alternativos y la caravana de automovilistas fue empujada a lodazales, cauces cloacales, callejones sin salida, etc. Ante las protestas, al poco tiempo los caminos alternativos relucían de impecables, nuevitos.

    Se fisuró el puente del Mburicaó sobre la avenida Artigas y se iniciaron las obras de reparación. Bien. Pero…¿Y las vías secundarias para sortear ese tremendo cuello de botella?. Nada. Un desastre. En realidad, nada nuevo bajo el sol. Todo el mundo se lo esperaba y no pasó nada además de los consabidos plagueos.

    Podemos seguir con más anécdotas al respecto, pero no debemos hacer aguardar más al lector para señalarles a quienes holgadamente se ganaron el título de los “Reyes de la Improvisación”. Nos referimos a las cuadrillas municipales tapabaches del “beatle”, Mario Ferreiro.

    Maravilla las obras que están encarando. Las calles de Asunción no daban para más. El fondo de la cuestión no está en danza. La forma en que las llevan adelante es el grave problema que denota una absoluta falta de planificación y menos aún de control de las obras que se están llevando a cabo.

    Las que se encaran en el arranque de la Avda. Gral. Santos en su intersección con Fdo. de la Mora, son un terrible ejemplo. Avanzan a ritmo de tortuga, llevan meses en el lugar, paran, vuelven al cabo de la semana, indolentemente un par de obreros removiendo cosas, luego vuelven a trabajar, en una retahíla de nunca acabar. Y el tráfico es impresionante. El furor de los automovilistas bate récords. No hay señalizaciones adecuadas y en su impotencia los más apurados arremeten sobre las zanjas, pagando un alto precio por ello.

    Ahora las cuadrillas de Ferreiro se están ocupando de recapar la Avda. José Félix Bogado, nada menos. Una vía de salida rápida de la ciudad, para toda la populosa zona de Lambaré Villa Elisa, y demás.

    Por supuesto, nunca trabajan a la noche. De día, cuando hay más movimiento. Ayer, estaban en las inmediaciones de la capilla Sta. María y San Nicolás. Para los dos sentidos de circulación se utilizaba una misma calzada. El atasco era fenomenal. Lo simpático, por llamarlo de alguna manera, era que el semáforo de la esquina, funcionaba normalmente prolongando la luz verde en el carril desierto. Genial. No tuvieron la inteligencia de apagarlo o ponerlo en luz amarilla titilante…a lo Luque.

    Alguna vez habría que hacer un alto y estudiar a fondo esta mentalidad. Por supuesto es un ítem educativo de largo alcance. Quizás materias relativas a la planificación, al control, a la puntualidad, (otro drama nacional) deberían formar parte de la malla curricular de nuestras instituciones educativas. Estamos entrando con todo en el siglo XXI , no podemos seguir así.

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    Publicado por Anónimo | 7 septiembre, 2016, 8:54 am
  4. Asunción mutilada

    El desatinado propósito gubernamental de afectar un predio del Regimiento de Caballería Nº 4 (RC 4) para instalar allí un barrio destinado a familias que ocupan una zona de la Chacarita actualmente incluida en la ampliación del proyecto “Costanera Norte” y sus obras complementarias no logró ser evitado mediante una ley del Congreso, pese a las advertencias sobre el grave perjuicio ambiental que tal obra causaría a Asunción.

    Por suerte, una iniciativa oportuna de la diputada Fabiola Oviedo consiguió que su cámara apruebe recientemente otra propuesta legislativa que intenta salvar del proyecto fatídico al menos unas 32 hectáreas de las que tiene el predio, mediante una declaración legal que convierte al resto en área silvestre protegida, con la categoría especial de reserva natural bajo dominio privado, que dejaría al proyecto gubernamental solo con 23 hectáreas, salvando las demás, que corresponden a la parte más densamente boscosa y cercana al Jardín Botánico.

    El “gran argumento” de los voceros del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y la Municipalidad de Asunción para encarar el proyecto habitacional inicial en un terreno que le resulta gratis (las tierras en la zona valen entre US$ 70 y US$ 100 el m²) fue que en el área escogida para las construcciones había pocos árboles y que, por tal motivo, no generará perjuicio ambiental.

    La necedad de estos funcionarios les impide comprender que los árboles no son lo “único” que hay que proteger en materia ambiental, sino que un patrimonio mucho más amplio. Están comprometidas también la calidad del suelo y del aire, la salud del vecindario y, sobre todo, la eventual afectación del Jardín Botánico, considerando que las obras incidirán en su área de amortiguamiento.

    En otras palabras, metiendo allí viviendas para mil o dos mil familias se hará desaparecer para siempre un área natural, abierta, libre, con grandes potencialidades ecológicas para el futuro de Asunción, ese futuro en el que esta no será ya una ciudad de 600.000 habitantes como ahora, sino, quizás, de dos, tres o más millones.

    Es de suponer que en el tal “Barrio San Francisco” no se erigirán solamente casas, sino que alcantarillados pluviales y sanitarios, calles pavimentadas, veredas y otras construcciones, además de que allí se realizarán actividades económicas que producirán efectos ambientales y sanitarios. Y ni siquiera hay garantías de que el barrio quedará equipado con los servicios comunales básicos, como el de recolección de desechos domiciliarios, y que, por tal motivo, se formarán en ese lugar nuevos vertederos clandestinos que afectarán directamente la calidad de vida de los zeballenses.

    En resumen, lo que ahora es un amplio y hermoso predio verde, limpio, natural, incontaminado, con el barrio proyectado pronto será una mera reproducción de lo que ya conocemos de la Chacarita, una zona sucia, caótica y abandonada de toda forma de regulación y ordenamiento urbanísticos.

    Para evitar esto será necesario que el MOPC, la Secretaría Nacional de la Vivienda y la Municipalidad de Asunción –que en el futuro estarán en manos de vaya a saber quiénes– tomen muy en serio al menos lo siguiente: educación intensiva y permanente de los beneficiarios del proyecto, provisión y mantenimiento puntual y eficiente de los servicios públicos básicos para impedir la contaminación ambiental y la insalubridad; además, la vigilancia del cumplimiento riguroso de las normas legales, sociales y urbanísticas de convivencia.

    ¿Están o estarán en condiciones tales autoridades para realizar estas tareas, para cumplir su rol en forma constante? Si observamos en las últimas experiencias de barrios, colonias y conjuntos habitacionales de origen estatal, lo que se ve es decepcionante, por lo que no queda más remedio que dudar mucho de que, después de construir este barrio, vayan a continuar ocupándose de él. Y esto es precisamente lo que, con toda razón, temen los vecinos del barrio Zeballos Cue, que se opusieron terminantemente al plan gubernamental, en la certeza de que, una vez construidas las casas, mudados sus nuevos habitantes y gastado todo el dinero público aplicado al proyecto, las autoridades se vayan a olvidar para siempre del asunto porque ya estarán “en otra” como enseñan muchos ejemplos anteriores.

    Por lo tanto, hay que prever que el barrio proyectado no pase de ser –otra vez– una mera mudanza de una fracción de la Chacarita a otro lugar, con todos sus males actuales y sin más progreso que el cambio de las casuchas existentes por casas de material, que, con ser algo importante, es apenas una parte menor de todo lo que habría que hacer para que el proyecto tenga realmente el impacto social con el que ahora los interesados en la construcción están promocionándolo.

    Este proyecto gubernamental denominado “Barrio San Francisco” ya nació torcido con salpicaduras de corrupción, cuando trascendió que Itaipú Binacional accedió, mediante uno de los famosos “convenios interinstitucionales”, a proveer dinero de sus “fondos sociales” al entonces decano de la Facultad de Ingeniería (UNA), Ing. Isacio Vallejos Aquino (posteriormente forzado por los estudiantes a renunciar), quien formó un equipo de profesionales para los trabajos preliminares de las obras, lo cual implicaba, además de eludir olímpicamente los concursos y otras obligaciones referentes a la igualdad de oportunidades y la transparencia, un montón de dinero en honorarios. Los fondos que se repartieron los recomendados de Vallejos fueron espectaculares: entre 25 y 35 millones de guaraníes por mes, cada uno. De modo que, de los 2.860 millones de guaraníes presupuestados en el acuerdo con la Itaipú, puede pensarse que nada menos que 2.646 millones se esfumaron inmediatamente en remuneraciones.

    Todos estos antecedentes ya traen al malhadado proyecto del “Barrio San Francisco” con manchas de dudas y objeciones graves.

    Lo lamentable de todo esto es que en Asunción y sus alrededores inmediatos hay numerosos predios que bien podrían servir a la finalidad social que se pretende sin necesidad de afectar las últimas reservas naturales que Asunción atesora, que deberían constituir el precioso legado que nuestra generación deje a la ciudad del futuro. Esos terrenos baldíos podrían haberse adquirido con el dinero que Itaipú regaló a los ingenieros amigos de Vallejos, y con otros fondos públicos que se dilapidan por medio de idéntico sistema de estafa, consistente en adelantar cifras multimillonarias a proyectistas, asesores, expertos, consultores, analistas, auditores y todo ese enjambre de buitres que revolotean alrededor de los proyectos públicos, enriqueciéndose gracias a la complicidad que con ellos tienen los funcionarios y los políticos corruptos que distribuyen los privilegios, prebendas y coimas.

    Es de esperar que el proyecto de ley recientemente aprobado en la Cámara de Diputados lo sea también en el Senado, y los asuncenos logremos salvar al menos esas 32 hectáreas de áreas libres que tan alto valor poseen en el patrimonio ambiental de Asunción, la capital del Paraguay.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/asuncion-mutilada-1515218.html

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    Publicado por Anónimo | 7 septiembre, 2016, 8:54 am
  5. Unidos es mejor
    08 Jul 2016

    La evolución del proyecto emblemático del Gobierno, el barrio modelo San Francisco, sirve de ejemplo interesante para razonar sobre la manera en la que tenemos que construir una sociedad incluyente, en la que todos ponemos de nuestra parte para conseguir resultados beneficiosos para los más desprotegidos.

    A más de los cuestionamientos que ya se plantearon a los que con absoluta incoherencia intentaron ponerle palos al avance de esta obra, es muy importante mirar desde otra perspectiva la fundamental enseñanza derivada de este caso: la forma en la que la unidad de organismos estatales e instituciones en torno a un bien común sirve como plataforma para hacer realidad proyectos anhelados por los desprotegidos.

    Si bien es mucho más fácil, en teoría, conseguir que dependencias de un gobierno puedan congeniar intereses, por las afinidades políticas del poder, en la práctica la absurda e insoportable burocracia no siempre juega a favor para agilizar procesos.

    En muchas ocasiones es sumamente complejo que se aúnen esfuerzos para llegar a la meta. Los procesos de construcción de factores en común suelen ser más dolorosos que el trabajo en sí específicamente.

    En el barrio San Francisco se ha logrado sumar a la iniciativa de la Senavitat los recursos de la Itaipú Binacional y la colaboración de otras dependencias estatales para hacer posible que esta iniciativa comience a dar sus primeros pasos.

    También se sumaron a la tarea los entes que se encargan de capacitar a personas, que están pugnando por los 600 empleos que se habilitaron para los interesados en acceder a condiciones dignas de trabajo.

    Este es un mecanismo interesante de empoderar a la gente, de sus instituciones para valorar su tarea y para que cada casa tenga un sentido de pertenencia aún mayor.

    No es menos valorable que la propia municipalidad capitalina haya entendido que el interés de la gente está por encima de las diferencias políticas coyunturales, y haya respaldado esta obra.

    Eso también habla de la capacidad de articular propuestas entre instituciones que no son del mismo signo político y que habitualmente pugnan por sacar la mejor tajada de la propaganda derivada de iniciativas que favorecen a la población.

    La gente entiende perfectamente que estos acuerdos ayudan a que la calidad de vida mejore. Comprende tan bien la praxis partidaria, que dimensiona los beneficios que trae una tarea en favor de sus necesidades.

    En este proceso de desarrollo, las urnas seguramente serán testigo de la valoración de cada actor en función de su tarea representando a la ciudadanía.

    El comentario fácil e ingenioso pudiera fácilmente apuntar a que el proyecto San Francisco produjo una serie de milagros impropios de nuestra sociedad.

    Sin embargo, es tiempo de ofrecer una mirada más optimista en la que asumamos que este tipo de hechos se da como producto de nuestros aciertos, los que favorecen a que podamos acceder a una mejor calidad de vida, una realidad que es posible.

    Cuando trabajamos unidos en torno a un objetivo superior, es posible transformar objetivos inalcanzables en realidades tangibles; llantos de preocupación en sonrisas cargadas de felicidad; peleas inconducentes en abrazos fraternales.

    El compromiso por una transformación real abarca a todas las instituciones y depende de cada uno de los integrantes del conjunto.

    Las responsabilidades son particulares para edificar entre todos esta plataforma que modifique, no solo las carencias de infraestructura del país, sino la autoestima del paraguayo, que está golpeada por años de peleas inconducentes. Ojalá que todos comprendamos esta lección.

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    Publicado por jotaefeb | 8 julio, 2016, 5:46 am
  6. “#NuncaMasLosVotes”

    Lo que indigna y asusta –entre muchas otras cosas de nuestra política– es la mentalidad que muchas veces exhiben los funcionarios del Gobierno cuando se trata de proyectar y ejecutar iniciativas seudosociales, que no suelen ser sino clientelismo disfrazado.

    Un claro ejemplo es el último proyecto gubernamental de dotar de casas a un grupo de familias que van a ser afectadas por las obras del proyecto denominado “Costanera norte”. Al efecto, en vez de comprar terrenos baldíos que abundan en toda el área metropolitana de Asunción, optaron por lo más fácil y cómodo para ellos apoderándose gratis del que está ocupado por el RC4, un gran espacio abierto, pletórico de posibilidades ecológicas, una de las últimas reservas de verde, para una ciudad como Asunción, cuyos espacios públicos libres (con excepción de unos pocos casos) apenas cubren una manzana.

    Tal vez los “técnicos” del MOPC estén convencidos de que un “espacio verde” libre, intacto en su estado de naturaleza, tiene que estar necesariamente cubierto de bosque, de vida salvaje o de enmarañados arbustos, por lo que, si no reúne estas características, entonces no es tal, carece de valor ambiental y se lo puede destruir con urbanización, construcciones, pavimento, etc.

    Pero resulta que hay espacios provechosamente utilizados por las personas, como el parque Ñu Guasu y la avenida costanera –por citar algunos escasos ejemplos asuncenos– donde no hay montes impenetrables, esteros intransitables ni vida silvestre y, sin embargo, son lugares donde la gente va a aprovechar aire limpio, el espacio abierto, sus ventajas físicas para practicar actividades saludables.

    La decisión del Gobierno de elegir el predio de 23 hectáreas, que está vecino al río Paraguay y al Jardín Botánico, conformando una suerte de corredor ecológico entre ambos, para convertirlo en un barrio destinado a ser populoso, implica, simplemente, la destrucción definitiva de todo proyecto ambiental que, a futuro, pueda pensarse para tal lugar. Se sella la muerte de ese sitio. Se liquida su vocación natural.

    De esta manera, un espacio maravilloso, en el cual podrían hacerse realidad proyectos de salud ambiental y esparcimiento ciudadano tan valioso como el parque Ñu Guasu, desaparecerá para siempre debajo de una urbanización. Increíblemente, esto surgirá de un proyecto gubernamental cuyo provecho social –comparado con lo que se pretende destruir– no está demostrado y cuya finalidad, si es que consiste en despejar parte de la Chacarita y dejarla libre de pobladores irregulares, continúa siendo una idea ilusoria y cien veces fracasada en los intentos similares del pasado.

    Con base en la experiencia, puede pronosticarse que los lugares que dejarán quienes serán reubicados en la nueva urbanización, pronto estarán ocupados nuevamente por la clientela de los mismos políticos que hoy alientan el crimen ecológico que se pretende cometer. A nadie le quepa la menor duda de que sus nefastas consecuencias caerán sobre muchas generaciones de asuncenos. Es exactamente lo mismo que hicieron las seccionales coloradas a lo largo de la dictadura stronista, apoderándose de los espacios públicos que los propietarios que loteaban su inmueble eran obligados a ceder gratuitamente a la Municipalidad y al Estado “para edificios públicos”, según rezaba la ley confiscatoria.

    Los “capos” de la época se quedaban con estos lotes; pero no les eran suficientes, porque también ocupaban plazas, donde, tranquilamente, edificaban sus seccionales. En otros casos, se repartían lotes transferidos a la Municipalidad entre los directivos seccionaleros, dirigentes y recomendados para construir en ellas sus seccionales políticas o distribuirlos entre los compinches del momento. Así se apoderaron (según registros oficiales comunales) de más de 56 hectáreas de terrenos públicos destinados a plazas en Asunción.

    Esta decisión gubernamental de destruir el predio abierto y libre de ocupaciones y construcciones ocupado actualmente por el RC4 tiene exactamente el mismísimo sentido que aquellas repartijas de la era stronista. Solo que ahora van a darle un sentido ligeramente diferente, ya no será para provecho de unos cuantos correligionarios sino que se le pinta con colores “sociales”, para intentar, con esto, disminuir el impacto del desastre que va a producir en la zona. Es una pena que los vecinos que habitan los barrios aledaños no hayan tomado consciencia de lo que va a significar la desaparición de ese predio, una reserva ecológica invalorable para ellos mismos y para sus descendientes. Pero también hay una ciudadanía en el resto de la capital y sus alrededores, gente que tiene que mantenerse alerta, porque esta clase de barbaridades van a continuar ocurriendo. A los políticos que tienen las riendas del poder les importan un bledo el futuro y los valores que hay que conservar para él; lo único que quieren, lo único que acapara su atención es mantenerse en el poder ganando la próxima elección.

    Entonces, siendo así la situación, aprovechando la gran herramienta que constituyen las redes sociales, en una lista “#NuncaMasLosVotes” anotemos con letras bien visibles los nombres de las personas que por su mala decisión política o mala conducta, puedan hacerse merecedoras de figurar en ella para que las generaciones futuras las conozcan.

    En el caso de la liquidación del predio del RC4, por ejemplo, aparecerán los nombres de Horacio Cartes, Soledad Núñez, del intendente y los concejales asuncenos involucrados, y los de los legisladores que enviaron al tacho el proyecto de ley que iba a declarar legalmente protegido a ese inmueble.

    Usen los jóvenes estos datos para poner en el registro informático del futuro a estos desaprensivos personajes. Tienen en sus manos una gran herramienta para sanear el material político descartable que persiste, para lanzarlo al tacho de basura de la historia, donde deben ir a parar todos los hombres escombros que perjudican hoy a las generaciones del mañana.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/nuncamaslosvotes-1497196.html

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    Publicado por jotaefeb | 8 julio, 2016, 5:35 am
  7. Barrio de primer mundo en el RC4
    1 julio, 2016

    Resulta difícil entender la férrea oposición que un sector del Senado y de la ciudadanía han manifestado sobre la construcción de 1.000 viviendas en el RC4, que beneficiará a personas que toda la vida han debido subsistir fuera del sistema.

    En el caso de los senadores disidentes e izquierdistas, posiblemente la oposición se deba a que no querían permitir que el presidente Horacio Cartes pudiera llevar adelante un proyecto que desmienta toda la campaña emprendida en su contra por su supuesta falta de interés hacia los más pobres.

    Y en cuanto a ese sector de la ciudadanía acostumbrado a la indiferencia y a estirar el carro únicamente para sí mismo, la sola idea de que los marginales pudieran vivir “de arriba” en un barrio de primer mundo, como no existe ni en las zonas más elegantes de Asunción, les produce tal tirria que intentaron impedirlo a como dé lugar, porque el pobre debe vivir como pobre y no con comodidades que no tienen ni siquiera los ricos.

    Porque este barrio que ahora es posible gracias a que la Cámara de Diputados frenó la pretensión del Senado de impedir su construcción, no trata solo de la edificación de mil viviendas a tontas y a locas, sin estructura ni planificación, como estamos acostumbrados a ver que se construyen las casas en las que vivirán los marginados.

    Este barrio constituye toda una revolución social en sí mismo. En realidad, no será sólo un barrio sino un complejo, llamado San Francisco, en donde se construirán 78 edificios de 3 pisos, con 888 departamentos, además de 112 viviendas unifamiliares.

    Pero aún hay mucho más. Antes de que se inicien las construcciones, se colocará un sistema eléctrico subterráneo, como existe en grandes ciudades como Cartagena de Indias. Esto significa que en el complejo no se verán cables de todo tipo y desordenados, como tenemos el resto de la población. También se instalará iluminación LED en todas las calles, agua potable, alcantarillado sanitario, desagüe pluvial y tratamiento de efluentes, cosas de las que tampoco disfrutamos la mayoría de la población.

    Además, tendrá todo lo que tiene un barrio, Iglesia, centro comunitario, puesto de salud, comisaría, escuela, colegio técnico, guardería, plazas y canchas. Y la revolución social de este proyecto es tan profunda que se tiene planificado que las madres solteras con varios hijos y sin trabajo puedan acceder a un puesto de trabajo y sus hijos vayan a una guardería.

    La inversión total de todo esto será de 40 millones de dólares, y está previsto que los beneficiados puedan dar una contraparte de acuerdo a sus necesidades, algo que se verá en cada caso. Otra cosa que se ha dispuesto es un control férreo para que nadie intente negociar con este proyecto ni los beneficiados vender su casa. Todo esto da la pauta de que este es un proyecto serio, bien pensado, que no ha dejado nada al azar, y cuyo único objetivo es dar una vida digna a ciudadanos paraguayos que nunca antes han sido tratados como tales, sino como marginales absolutamente prescindibles en la sociedad.

    Otra cosa que hace que este proyecto sea positivo es que servirá de ejemplo para que en el futuro, los barrios de todas las ciudades del país se hagan siguiendo estas especificaciones. Hasta esos en donde viven los que hoy tanto rechazan la idea.

    Una obra histórica, como sentenció la titular de la Senavitat, Soledad Núñez.

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    Publicado por jotaefeb | 2 julio, 2016, 7:41 am
  8. Evitar todo populismo con el nuevo barrio para inundados

    La decisión de Diputados de dar luz verde al proyecto de un barrio modelo para pobladores humildes, procedentes de zonas inundables de la Chacarita y Zeballos Cué, en el predio del RC4, implica un gran desafío para el actual Gobierno. Si la iniciativa resulta bien, trazará un camino de solución definitiva al periódico drama social de las inundaciones. Para ello se deberá evitar todo populismo en el proceso de reubicación de las 1.000 familias seleccionadas y, por sobre todo, acompañar a los beneficiados en todos los detalles de su adaptación, garantizándoles –además de la tierra y la vivienda propias– el acceso a servicios de transporte, educación, salud y fuentes de ocupación.
    Tras mucha polémica, la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat) obtuvo luz verde de la Cámara de Diputados para iniciar los trabajos del futuro barrio modelo San Francisco, en un predio de 23 hectáreas pertenecientes al Ministerio de Defensa, lugar conocido como RC4, por haber sido destinado en principio al Regimiento de Caballería N° 4.

    Para que el plan pueda ejecutarse, fue necesario que la Cámara Baja rechace el miércoles un proyecto de ley del Senado, que buscaba declarar área silvestre protegida al predio en cuestión, con el argumento de que se trata de un pulmón ecológico para la capital, respondiendo principalmente a sectores de la oposición que buscaban trabar la obra impulsada por el actual Gobierno.

    Más allá de los intereses que mueven a uno y otro sector, el proyecto elaborado por la Senavitat resulta atractivo por sus componentes técnicos y sociales, que plantea la construcción de 112 viviendas unifamiliares y 888 departamentos, para 1.000 familias procedentes de áreas inundables del barrio Ricardo Brugada, más conocido como la Chacarita, y de Zeballos Cué, además de edificios comunitarios y servicios viales acordes a un barrio moderno.

    Aunque no será la solución global para la mayoría de los pobladores de los bañados, evidentemente ayudará a descomprimir la situación de marginalidad y pobreza, y por sobre todo señalará uno de los caminos posibles en la búsqueda de salidas a un drama social que se repite casi cada año, con cada inundación.

    Sin embargo, para que el plan sea realmente efectivo, se debe evitar la instrumentación a favor del partido de Gobierno, que suele ser una característica en la política paraguaya.

    Es de esperar una elección equitativa de los beneficiados, sin importar colores partidarios ni relaciones de caudillismo, siguiendo con un acompañamiento integral a las familias reubicadas, en todos los detalles de su adaptación, garantizándoles –además de la tierra y la vivienda propias– el acceso a servicios de transporte, educación, salud y fuentes de ocupación, para que no suceda lo que ha pasado con otros proyectos habitacionales, en que los reubicados acaban abandonando sus nuevas casas y regresando a sus antiguos lugares por no hallar formas de subsistencia.

    Esta propuesta, además, no debe excluir otros modelos de soluciones, como el desarrollo del plan de la Franja Costera, que permita que quienes quieran seguir residiendo en las zonas ribereñas puedan acceder a la adquisición y titulación de las tierras, y a condiciones de vida más digna en los lugares donde por mucho tiempo han habitado.

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    Publicado por jotaefeb | 1 julio, 2016, 5:43 am
  9. Debemos castigar la incoherencia
    01 Jul 2016

    La élite política paraguaya es reflejo de la sociedad en la que vivimos. Por eso, cuando las prioridades de los diferentes grupos políticos no van en correlación a lo que interesa a la gente, se puede notar con mayor claridad la manera miserable en la que operan, buscando como único fin el poder como fuente de financiación para sus intereses particulares.

    En este juego perverso entra a tallar un montón de factores, empleados por los políticos de turno que así intentan engañar a la gente para instalar sus planteamientos como los más importantes. Lo grave del caso es que en muchos casos logran su cometido, aprovechando la flaca memoria colectiva.

    Actualmente tenemos casos paradigmáticos que demuestran la manera en la que actúan los que siempre vivieron a costilla del pueblo, cuando en verdad le dan la espalda, mirando únicamente sus prioridades.

    El caso del proyecto emblemático del barrio San Francisco es el indicador más claro. Muchos de los que se llenan la boca de solidaridad, que enarbolan la bandera de defensa de los más vulnerables, que hablan de denigrantes índices de desigualdad social fueron los que articularon todo tipo de artimañas para desnaturalizar esta iniciativa.

    Las prioridades de la población que sufre constantemente las privaciones de no tener servicios básicos, de estar expuestos a las inundaciones, de no poder resguardar sus bienes ante el avance de las aguas fueron desoídas por el simple argumento de que este proyecto provenía de un sector que no es afín a sus intereses.

    Por temor y egocentrismo, se escucharon todo tipo de justificaciones que pretendían desacreditar los planes establecidos, y en ningún momento (ni cuando coyunturalmente estuvieron en el poder muchos de ellos) se esbozó alguna idea que pudiera dar una mano a más de 6.000 paraguayos que serán beneficiarios de una vivienda digna, en un barrio modelo, de los que escasean en nuestro país.

    Tan enmarcados están en su agenda política, que hicieron todo el esfuerzo para truncar los sueños de una franja importante de la población que vive desprotegida.

    Esta es la prueba más contundente que la coherencia no forma parte de los valores con los que actúan en supuesta defensa y representación de un pueblo al que desprecian en sus necesidades.

    El político tradicional paraguayo, aquel que se autodenomina de raza, tampoco repara mucho en construir alianzas con otros actores sin importar el vínculo que los acercó o distanció en algún momento de sus vidas.

    Lo que importa, una vez más, es juntar mayorías para imponer sus deseos, sin que éstos sean coherentes o no.

    Un día tranquilamente puede sentarse a compartir con alguien, y al día siguiente, si es lo que beneficiará a sus intereses no le importa traicionarlo.

    La voracidad para alcanzar el poder obliga a muchos a tragar sapos, a olvidar posturas, a dejar de lado el pasado. Por eso es que se observan alianzas pegadas con saliva, que a poco tiempo de asumir el poder terminan siendo gestiones resquebrajadas por intereses sectarios, en donde obviamente lo que necesita la gente deja de ser prioridad.

    Pasa a formar parte del arsenal electoral que vuelve a desenfundarse en los siguientes comicios. Mientras, no interesa lo que la ciudadanía piense o sienta, ya que ellos solamente son útiles en cada justa eleccionaria.

    Este ejercicio parece eterno, y los que llegan a puestos de representación demuestran la veracidad del pensamiento que asegura que para conocer a una persona uno debe otorgarle poder para conocerla verdaderamente.

    Para beneficio de la población, dentro del panorama negro, la posibilidad de cambio está en nuestras manos, ya que depende de nosotros analizar gestiones, valorar la manera en la que se atienden los deseos de la gente, analizar conductas, y así premiar a los que hacen bien los deberes y castigar a los que siguen siendo incoherentes.

    Esta valoración final del pueblo debe darse en el lugar en donde más duele: las urnas. Así comenzaremos a construir un Paraguay diferente, y de mayor calidad, en donde la gente sea la protagonista central.

    http://www.lanacion.com.py/2016/07/01/debemos-castigar-la-incoherencia/

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    Publicado por jotaefeb | 1 julio, 2016, 5:41 am
  10. “¿Y para qué le enfrentan a Cartes, si van a perder?”
    SILVIA PAEZ MONGES GUANES·

    Esa es una frase que escuchamos casi a diario quienes decidimos tomar postura, arriesgar el pellejo y enfrentar al propio presidente y sus ministros con sus ilegalidades. Y la única respuesta es “Porque las batallas por la dignidad no se pierden: en librarlas, ya está la victoria.”

    El RC4 no es un problema barrial, como pretende mostrar el Poder Ejecutivo. Se trata de un golpe al Congreso. Estamos ante una amenaza a las instituciones de la República. Mucha gente no sólo ambientalista, sino urbanistas, arquitectos, ingenieros, comunicadores, etc, demostramos con nuestros pocos medios y bajo el ataque constante de los funcionarios implicados, la real gravedad nacional de este tema. Y a pesar de eso, logramos que sus intenciones de apoderarse de las 59Hectáreas, se reduzcan a 23.

    La propaganda oficialista siempre habló de “casitas” o de “malos contra los pobres”, para desviar la atención del hecho: La violación de todas las leyes que debieron respetar. No importa qué tan bueno sea su proyecto; debían respetar todas las leyes, ante todo, la de Desafectación, porque dependía del Parlamento.
    Lo que hicieron con esas tierras pertenecientes a todos los paraguayos, no fue legal, no fue necesario ni fue correcto. Fue un abuso de poder, aunque los propios Diputados hayan permitido hoy que se los manosée públicamente. El Presidente no puede legislar; menos sus ministros y mucho menos sus secretarios, y si no admiten que esto está mal, que es inconstitucional, nada de lo que hagan luego podrá prevenir que otro atropello al Estado de Derecho les vuelva de donde sea.
    Ciudadanos comunes, pedíamos sólo lo lógico: rever, para que otros gobiernos -en un país tan afecto a los golpes de Estado- no tengan la excusa de “la pobreza” para violar la Ley. Hoy habilitaron incluso al pueblo, a levantarse.

    Hay gente que dio su vida por creer en la República; en Febrero del 89, en MarzoParaguayo, varias veces. Hoy el Poder Ejecutivo y los diputados a su servicio, bailaron sobre esa sangre. Es que en campaña electoral “vale todo”; ergo, seguirán violando instituciones, porque ahora van por lo Municipal.

    Así que nosotros, los nadies, seguiremos defendiendo el Estado de Derecho; y eso tiene que quedar claro: las personas pasan, las instituciones quedan. Cartes y sus empleados, pasarán; por ende, esto no se trata de estar contra HC u otros. Se trata de que no podemos permitir que dejen totalmente degenerados esos cargos que hoy ostentan temporalmente.
    No pueden seguir pervirtiendo la presidencia, los ministerios, las bancas parlamentarias o esa institución que representan dentro de la República. Los tres poderes deben salir de una buena vez de los escándalos, las groserías tan burdas como esta, y redefinirse. Este país merece un Ejecutivo, un Congreso y una Justicia que ya no den vergüenza, impotencia y deseos de rebelión.
    Se educa con el ejemplo. Hoy el presidente y sus empleados, nos enseñaron que dar golpes, sí funciona y sí se puede.
    A aprender. Rápido.

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    Publicado por jotaefeb | 30 junio, 2016, 8:32 am
  11. Sensatez política
    30 Jun 2016

    El buen ejercicio político requiere de actuaciones coherentes con el discurso que se sostiene y la adopción de posturas sensatas que tengan como objetivo el bienestar de la gente y no un acomodamiento circunstancial con fines electorales.

    Nuestra política está plagada de un mal ejercicio político, que ha generado a lo largo de los años un gran rechazo ciudadano a los partidos políticos y a los que ejercen la política, no por la función que deben cumplir, sino porque las incumplen.

    Con justa razón los ciudadanos cuestionan severamente a la clase política, ya que los partidos y grupos políticos han dado muestras en varias ocasiones de un actuar poco responsable, al hacer prevalecer intereses generalmente ligados a campañas electorales antes que acciones que pretendan responder a las necesidades sociales.

    La Cámara de Diputados, con gran sensatez de la mayoría, rechazó ayer el proyecto de ley “Que declara área silvestre protegida con la categoría de manejo de reserva ecológica ‘Zeballos Cué’, bajo dominio privado, propiedad del Estado Paraguayo – Ministerio de Defensa Nacional, distrito de Santísima Trinidad, Ciudad de Asunción”.

    Tras una serie de trabas, más sostenidas con discursos políticos que con argumentos sólidos, finalmente se tiene una vía libre absoluta para la construcción de la urbanización San Francisco, impulsada por la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat), en su tarea de dotar de viviendas dignas a los más carenciados.

    La propuesta para declarar área ecológica la zona de construcción había sido presentada en la Cámara de Senadores con un argumento poco sólido, que fue rápidamente rebatido. Se sostuvo que era un espacio boscoso, que se desmintió con solo observar el lugar.

    No hay bosque alguno. Para la construcción en la zona, la Senavitat realizó los estudios necesarios, incluidos el ecológico. Prueba de que todo estaba en regla fue la aprobación de los planos por parte de la Municipalidad de Asunción.

    Se consideró en el oficialismo que el proyecto se promovió con la sola intención de frenar la construcción de más de mil viviendas para familias de la Chacarita, porque tamaña obra que se proyecta será beneficiosa para la imagen del Gobierno.

    Las obras se harán en el marco del proyecto impulsado por la Senavitat, que tendrá el respaldo de la Itaipú Binacional con una inversión de 40 millones de dólares. Serán beneficiadas al menos unas 4 mil personas que tendrán un hogar más digno, y los trabajos ayudarán a ofrecer fuentes laborales a unos 2 mil obreros.

    Un proyecto de esta naturaleza, igualmente, tendrá sus logros en el área económica en la propia zona en un futuro no muy lejano. Pero más que todo esto, lo más importante: el bienestar de familias que viven en la actualidad de una manera muy precaria.

    El tema, durante semanas, representó discusiones con posiciones políticamente caprichosas. Ahora, con el rechazo del planteamiento y ya con la autorización que dio Itaipú para el inicio de obras, se debe reafirmar el sentido de responsabilidad que debe tener la clase política para con la gente.

    Es urgente que se entienda que la situación de miles de paraguayos que viven en viviendas precarias es una realidad innegable en un país en el que la desigualdad social es una lacerante herencia. Este razonamiento puede ser un punto de partida para que otros proyectos similares que estén apuntados a combatir la desigualdad social no sean frenados por caprichos o discursos políticos.

    Igualmente, como se dijo en este mismo espacio hace unos días, es urgente considerar que es incoherente mantener un discurso sustentado en que la prioridad es la gente más humilde, pero al mismo tiempo establecer artimañas para frenar iniciativas que proyecten el mejoramiento de las condiciones de vida de esa misma clase carenciada.

    Nuestro país requiere de una nueva forma de hacer política, una que sea responsable y seria. Para que esto ocurra es imprescindible un cambio de actitud política. De lo contrario, los que seguirán sufriendo serán aquellos que necesitan con mucha urgencia ver a los políticos actuar a favor de las soluciones.

    La decisión de Diputados, sin importar quiénes fueron los que se mantuvieron a favor de la gente, puede marcar un antes y un después sobre la responsabilidad que el Congreso debe demostrar en el futuro.

    Hoy, se dio un importante paso de sensatez.

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    Publicado por jotaefeb | 30 junio, 2016, 5:31 am
  12. Los que lucran con el voto de los vulnerables
    26 junio, 2016
    José Rojas.

    La intendencia municipal de Asunción le puso un estate quieto a los eternos manipuladores que lucran con la pobreza de la gente; habitantes vulnerables ante el permanente acoso de aquellos que se cuelan como protectores y a como dé lugar intentan romper los programas sociales de un Gobierno. Esta gente vive de esas carencias ciudadanas y por ende deben entorpecen las gestiones de solución.

    Estos operadores de la máquina de impedir están empotrados en todas partes; uno de esos sitios es el Congreso. Exponentes de la oposición insisten en trabar el proyecto RC4, en Zeballos Cué. La administración Ferreiro aprobó el proyecto y mandó al tacho los intentos del diputado liberal Juan Félix Bogado Tatter de trabar a como dé lugar el plan de soluciones habitacionales. Pero no es el único que busca solo fracasos a la iniciativa del Gobierno.

    No les importa las historias de miles de familias que desde más de diez años buscan donde establecerse, echar raíces sin que el río ingrese a sus viviendas. Nada de eso importa; sí lo es el palo que trabe la rueda.

    Ni siquiera ingresaron alguna vez a escuchar las tristes historias de las familias que por años vive en la Chacarita; de madres que ruegan que el río se apiade de ellos y no los expulse de esas viviendas precarias.

    Los radicales auténticos están en proceso de reorganización, necesitan bajar líneas que convenzan al electorado. Todo lo que hagan será con intención de llamar la atención y marcar una diferencia de otros partidos; sobre todo de su eterno rival y uno de esos elementos es la gastada estrategia de intentar desacreditar proyectos en ejecución social. No existe otro secreto.

    Es sencillamente perverso y antidemocrático. De lograrse el objetivo de trabar el proyecto, 1000 familias seguirán condenadas a sufrir el capricho del río.

    La voluntad popular; sobre todo de sectores más sensibles, sigue siendo objeto de manipulación por un modelo político que se resiste a desaparecer. El diputado mencionado en este artículo lo prueba. No logra entender que el objetivo es tan importante para mil familias; mucho más que las intenciones de votos que él lograría con su oposición. Mario Ferreiro lo demostró; y no es precisamente del signo político que gobierna el país.

    Se cubrieron todos los flancos para hacer que el proyecto RC 4 sea factible. Quizás uno de los más importantes es la evaluación de impacto ambiental con técnicos del Gobierno e independientes.

    Habrá espacios verdes, se garantiza el respeto a la naturaleza, no se derribará un solo árbol. Habrá espacios de recreación e incluso corredores para el tránsito de aves.

    Esto figura en el proyecto y se está cumpliendo, según Senavitat. Nada importa, no se leyó el proyecto; no se interiorizaron los operadores de la máquina de impedir. La idea es oponerse; sinónimo de votos.

    La Intendencia municipal de Asunción tapó el último bache que impedía el tránsito fluido del plan habitacional. Pero ellos, los que quieren empantanar no se rendirán; cuentan con creativos y no tardarán de salir de nuevo a la palestra para dejar sin techo seguro a 1.000 familias; pero no pasarán.

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    Publicado por jotaefeb | 29 junio, 2016, 7:41 am
  13. Repudiar a los destructores de Asunción

    El malhadado proyecto de urbanizar el predio del Botánico, actualmente bajo posesión del RC4 (Caballería), que se intenta hacerlo marchar a tambor batiente, pese a que está pendiente una decisión parlamentaria, acabará con uno de los últimos espacios verdes, abiertos, proveedores de salud, de nuestra ciudad capital.

    Mientras que en la mayoría de las grandes ciudades del mundo, en especial las que se van densificando poblacionalmente, se trata de preservar a toda costa sus grandes áreas verdes remanentes, asegurando pulmones en cada sector de las áreas construidas, aquí hacemos exactamente lo contrario: nuestras autoridades buscan a ver dónde queda un terreno libre suficientemente grande para construir en él.

    Mientras tanto, hay terrenos baldíos de todas las medidas esparcidos desordenadamente en todas las áreas suburbanas de nuestras principales ciudades, la mayoría de los cuales funcionan como una especie de caja de ahorros para sus propietarios, porque no gastan dinero en ellos ni para limpiarlos, limitándose a aguardar su plusvalía natural por el mero transcurso del tiempo.

    Estos terrenos ociosos hubieran servido muy bien para los fines “sociales” que dice perseguir la Secretaría Nacional de la Vivienda (Senavitat), cuya titular, Soledad Núñez, dicho sea de paso, es una de las impulsoras de la calamidad que están comenzando a cometer en el valioso predio del RC4.

    Lo que está sucediendo en este caso es una demostración de la nula “visión de futuro” de la que los gobernantes alardean tener en sus programas y discursos, pero que, una vez que se los ve actuar en la realidad cotidiana, es precisamente lo que les falta en absoluto. A estos gobernantes, en realidad, les importa un pito lo que vendrá después de ellos como consecuencia de las decisiones insensatas que hoy toman para terminar alguna obra rápidamente, cortar cintitas de inauguración y posar para las fotos de prensa antes de que su mandato termine o en vísperas de su nueva campaña electoral.

    Ya sucedió algo similar con un extenso predio verde, próximo al que ahora están por destruir, un corredor que conectaba el Jardín Botánico con la ribera del río, que en una sola noche fue velozmente ocupado por invasores –que llegaron en toda clase de vehículos–, en una acción rápida concertada entre los caudillejos políticos de la zona y su clientela partidaria. Ocurrió allá por los primeros años de la década de los 90. Los “estrategas” sociales del equipo del entonces intendente Carlos Filizzola “regularizaron” ese atropello y ocupación clandestina, “por motivos sociales” (clientelísticos), legitimando así la ilegal situación al disponer la urbanización del lugar y perdiendo para siempre, para Asunción y su Jardín Botánico, ese predio que poseía incalculable importancia para el futuro urbanístico y ambiental de la ciudad y de la zona.

    Poco tiempo después, una fracción del Parque Caballero también fue seccionada y apartada del predio principal para ser dividida en lotes y distribuirlos entre sus ocupantes irregulares, siempre intentando justificarse con el discursito politiquero de estar solucionando “problemas sociales de carencia de techo”, cuando, en realidad, no se trata de otra cosa sino de alimentar el prebendarismo político y el clientelismo electoral sin meter la mano en el propio bolsillo sino gastando los recursos públicos.

    Podrían citarse muchos otros casos de pérdidas definitivas de predios de valor urbanístico y ecológico que se remataron en proyectos del tipo comentado, en iniciativas capitaneadas por políticos y caudillos locales, gente por lo general ignorante e insensible, que no siente ningún aprecio por el patrimonio natural ni aprensión alguna por el futuro de su ciudad, a la que están convirtiendo en un agregado caótico de tugurios, abigarrados, insalubres y horribles. Son los autores del adefesio que están dejando a sus descendientes y a los nuestros.

    En el Paraguay la experiencia nos enseña claramente que los más peligrosos enemigos de la salud ambiental y la buena conservación del patrimonio natural de nuestras grandes ciudades son precisamente quienes poseen la obligación política, jurídica y ética de preservarlas para las generaciones del porvenir. Es decir, los más peligrosos son los gobernantes cuyas luces no alcanzan para ser estadistas, ni mucho menos.

    Estas autoridades nacionales y comunales son, lamentablemente, las que poseen el poder legal de echar mano de esos amplios y espléndidos espacios abiertos, que podrían ser futuros maravillosos parques; y también de esos paseos verdes que, haciendo de corredores, irían conectando barrios y zonas densamente pobladas, distribuyendo luminosidad, belleza natural y aire sano.

    Lo que el Gobierno del presidente Cartes pretende cometer con el predio del RC4 es un crimen ecológico imperdonable. Van a hacer desaparecer un valioso espacio verde bajo un montón de ladrillos presentados como viviendas “de carácter social”, que bien podrían edificarse en otros numerosos terrenos dispersos en todas las áreas suburbanas de Asunción.

    En manos de esta clase de gente, son alarmantes las condiciones de riesgo en que se encuentran el patrimonio natural y cultural de nuestras ciudades. Los ciudadanos conscientes y sensibles deben mantener los ojos abiertos permanentemente porque, en un abrir y cerrar de ojos, en una noche de fin de semana, algún atentado contra ellos puede ser perpetrado sin ninguna defensa previa posible.

    Los ciudadanos y las ciudadanas deben demostrar su repudio a las autoridades insensibles que no piensan en el porvenir de las generaciones presentes y futuras, sino solo quieren llevar agua al molino de sus próximas campañas proselitistas o a las de sus padrinos, como en este caso del terreno del RC4 que comentamos.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/repudiar-a-los-destructores-de-asuncion-1494262.html

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    Publicado por jotaefeb | 29 junio, 2016, 5:39 am
  14. Contra el país y contra los pobres
    12 junio, 2016

    Aunque ya no tienen mayoría en el Senado, los disidentes colorados siguen empeñados en boicotear cualquier acción del gobierno de Horacio Cartes que pudiera resultar beneficiosa para la población. Y es tanta su astucia, o tan pervertidos los sectores opositores, que hasta ahora consiguen cómo entorpecer las cosas y patear el tablero, que es en lo único en lo que han demostrado experiencia.

    Armaron un escándalo cuando el gobierno anunció su intención de construir 1.000 viviendas sociales en el predio del RC4 con el argumento de que sería un grave atentado al ambiente, argumento que no puede sostenerse con el más mínimo análisis sobre lo que contiene el predio que pertenece a las Fuerzas Armadas.

    Rápidamente elaboraron un proyecto de ley que declara zona protegida justamente la zona en la que se prevé la construcción de las viviendas sociales, afirmando que había que proteger lo que consideraban el pulmón de Asunción y alrededores.

    Hay dos argumentos que echan por tierra este despelote creado por el anticartismo, que a esta altura es más antipatriota que otra cosa. En primer lugar, hay pruebas suficientes de que jamás interesó a la disidencia colorada ni el ambiente ni la protección de los recursos naturales.

    Hasta el año pasado, había 325.000 hectáreas depredadas, lo que hizo que Paraguay ocupara el sexto lugar entre los 10 países más deforestados del mundo. Sin embargo, ni un solo senador del signo que fuere elevó su voz de protesta en contra de quienes atacan nuestros bosques de manera desalmada, privando a las próximas generaciones de una vida digna y sana.

    Esto demuestra que, en realidad, la protección del ambiente y la deforestación de nuestros recursos naturales, a esta clase política le importan un pito. Lo único que le motiva es atentar contra cualquier cosa que provenga de HC, sin importar que pudiera beneficiar a un sector ciudadano que ha sido dejado de lado por demasiado tiempo.

    El otro argumento que desmiente categóricamente a los senadores es el que dio el presidente del Club de Ejecutivos del Paraguay, Yan Speranza, quien aseguró que construir las 1.000 viviendas en el RC4 “no dañará ninguna reserva natural”.

    No es un seccionalero ni un diputado, es un ejecutivo independiente, que no conseguirá ningún beneficio personal con la construcción de las viviendas sociales. Se involucró en el tema porque el club que preside ha manifestado varias veces su interés en la protección de los recursos naturales, así que una delegación fue a recorrer el RC4 y a sacar sus propias conclusiones.

    Y estas fueron contundentes. “Yo no creo que esto afecte de manera significativa el tema ambiental; cuando se menciona que esto implica echar árboles, echar un bosque, eso no es verdad”, dijo Speranza, quien sí afirmó que encontraron una zona boscosa, al lado del predio en cuestión, que debiera ser preservada. Pero en la zona en la que se pretenden construir las viviendas para 1.000 familias paraguayas que viven en la indigencia y la marginalidad, no hay un solo árbol que vaya a ser echado.

    Casualmente, esta es la postura de los diputados, que habían sugerido que se delimite el predio del RC4, entre el terreno apto para la construcción de viviendas y el que debe ser preservado. La solución es bien simple y está planteada. Habrá que ver si hay una mayoría pensante en las cámaras del Congreso.

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    Publicado por jotaefeb | 28 junio, 2016, 5:49 am
  15. Viviendas en el RC4 y el discurso verde

    Las posturas encontradas en torno a la construcción de viviendas sociales en el predio de la Caballería, del RC4, en Zeballos Cué, que serían destinadas a familias damnificadas de la Chacarita, expone una reacción muy frecuente de parte de sectores de nuestra sociedad, cuando se trata de propuestas a problemas endémicos como el de los damnificados, en este caso.

    Criticamos los cortes de energía eléctrica, pero nadie quiere una estación de suministro en su barrio; nos quejamos de Cateura, pero ninguna localidad acepta un vertedero; hablamos de la falta de planes concretos para las poblaciones inundables, pero los vecinos rechazan a chacariteños cerca de su casa, como ocurre en este caso. No obstante, convengamos que son preocupaciones atendibles en un país donde las leyes no se cumplen y las instituciones no realizan su función contralora.

    El proyecto, que busca beneficiar a unas 2.000 familias, tiene la oposición de ambientalistas que señalan que el sitio es un “pulmón” de la ciudad, y que los habitantes del lugar pondrían en peligro la planta de tratamiento de la Essap ubicada en la zona.

    Técnicamente, los argumentos no tienen sustento, pues, por un lado, la toma de agua de la aguatera está ubicada a gran profundidad, justamente para evitar eventuales casos de contaminación por derrames, como ya ocurrió en 2010.

    Pero, además, hay que tener claro que esta urbanización no debería concretarse sin las garantías de la adecuada disposición de los desechos cloacales, que sería el problema en cuestión; una responsabilidad de la Senavitat, Seam y la misma Essap. Por otro, existen mecanismos para paliar cualquier impacto que tenga el proyecto a nivel de deforestación. No es algo insalvable.

    El proyecto puede ser aplicable, pero debe asegurarse que los beneficiados serán los damnificados y no los politiqueros y avivados, y que habrá un mecanismo para evitar cualquier negociación con las viviendas donadas. Es un plan atendible, considerando que está en juego el mejoramiento de la calidad de vida de miles familias, de niños y jóvenes, que hoy viven en medio de basura, hacinamiento, marginalidad y el tráfico de drogas.

    No se trata de evitar intervenir la naturaleza en caso de urgencia –como este– sino de hacerlo desde la perspectiva social, equilibrada y de protección ambiental. Una posibilidad así, no se debería desechar por tecnicismos. Quizás el problema surge de lo que Francisco habla en Laudato Si, al señalar que tendemos a caer en el discurso verde, donde la reflexión y la crítica se realizan desde teorías radicales, sin contacto con la realidad, sino “desde la comodidad de un desarrollo y de una calidad de vida que no están al alcance de la mayoría…”.

    Por Gustavo Olmedo

    http://www.ultimahora.com/viviendas-el-rc4-y-el-discurso-verde-n998281.html

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    Publicado por jotaefeb | 28 junio, 2016, 5:48 am
  16. Viviendas en RC4
    28 Jun 2016

    En el Congreso, el estamento que debería ser el estadio natural de las discusiones sobre la alta política, se debate un proyecto que pretende declarar área ecológica la zona en la que la Senavitat proyectó la construcción de las viviendas. La propuesta, lisa y llanamente, solo pretende frenar la concreción de las obras.

    La situación de miles de paraguayos que viven en viviendas precarias es una realidad innegable en un país en el que la desigualdad social es una lacerante herencia. Con el solo hecho de recorrer las zonas periféricas de Asunción, uno puede palpar la realidad, que muchos de los que dicen luchar por los más necesitados ignoran a costa de hacer prevalecer posturas políticas con el único fin de poner el palo en la rueda.

    Paraguay necesita cambiar la manera de hacer política y esto sucederá solo cuando los políticos cambien las actitudes simplistas, esas que solo hieren aún más a una población largamente golpeada porque el Estado olvidó por mucho tiempo que se debe a ella y no los intereses políticos.

    Nunca será posible la construcción de un país con posiciones. Los únicos que sufren y seguirán sufriendo las consecuencias son los miles de paraguayos que necesitan urgentemente una mejoría en sus condiciones de vida.

    Particularmente el tema de la construcción de más de mil viviendas en la zona conocida como RC4, en el marco del proyecto de una nueva urbanización a ser denominada “San Francisco”, pareciera que reúne parámetros caprichosos. Solo así se puede entender una inexplicable postura que hasta ahora impide una vía libre definitiva para la concreción del plan social.

    El proyecto urbanístico que beneficiará a familias de la zona de la Chacarita, según explicó Soledad Núñez, ministra-secretaria de la Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat), contó con todos los estudios necesarios durante su elaboración, tanto para establecer los planos así como las condiciones ambientales. A decir del organismo, fueron certificados todos los aspectos requeridos y prueba de ello fue la reciente aprobación de los planos por parte de la Municipalidad de Asunción, que posibilita el inicio de las obras.

    Sin embargo, un aspecto queda pendiente. En el Congreso, el estamento que debería ser el estadio natural de las discusiones sobre la alta política, se debate un proyecto que pretende declarar área ecológica la zona en la que la Senavitat proyectó la construcción de las viviendas. La propuesta, lisa y llanamente, solo pretende frenar la concreción de las obras. De hecho, el proyecto se presentó luego del anuncio de la construcción de la urbanización.

    El argumento principal de la propuesta está en que supuestamente es una zona boscosa que debe ser preservada. Indudablemente, la iniciativa sería plausible, siempre y cuando reuniera todos los componentes para la preservación de una franja natural. En una era en la que todos debemos luchar por la preservación del medio ambiente, toda propuesta para no destruir áreas naturales tiene que ser apoyada por la clase política y por toda la ciudadanía. En este caso particular, sin embargo, existe un pequeño detalle que no es tenido en cuenta por los propios propulsores de la declaración de área ecológica: la zona donde se plantea la construcción de viviendas no es un bosque.

    La comprobación de este hecho es simple. Visitando la zona se puede observar la realidad. Pero pareciera que este es un trabajo muy exigente para algunos parlamentarios, ya que han dejado plantados a los pobladores que serán beneficiados con las viviendas en más de una ocasión, que los esperaban para hablar del plan. No existe tal mentado bosque, salvo en el escrito de la propuesta que fue aprobada por la mayoría opositora en el Senado y ahora deberá ser analizada en la Cámara de Diputados. Para demostrar este hecho, la Itaipú –que financiará el proyecto con 40 millones de dólares– y la Senavitat incluso difundieron una imagen aérea donde se puede observar marcada la zona de construcción. No hay bosque alguno.

    La discusiones políticas, sean estas partidarias, ideológicas o de cualquier índole son parte fundamentales en un estado democrático. Las posturas de uno u otro sector deben ser discutidas en los ámbitos donde se desee, de manera respetuosa y con argumentos que permitan la construcción de consensos. Es legítimo, además, oponerse a cualquier iniciativa por una cuestión ideológica e incluso por un interés político. Pero cuando esa postura afecta directamente a la gente, sencillamente se convierte en una gran irresponsabilidad, en un despropósito.

    Es incoherente mantener un discurso sustentado en que la prioridad es la gente más humilde, pero al mismo tiempo establecer artimañas para frenar iniciativas que proyecten el mejoramiento de las condiciones de vida de esa misma clase carenciada. Es hasta penoso ver cómo en algunas ocasiones prevalece el discurso político electoral de campaña al solo efecto de evitar que un buen proyecto tenga éxito.

    En este contexto se debate este miércoles en la Cámara de Diputados el proyecto de ley “Que declara área silvestre protegida con la categoría de manejo de reserva ecológica ‘Zeballos Cué’, bajo dominio privado, propiedad del Estado paraguayo – Ministerio de Defensa Nacional, distrito de Santísima Trinidad, Ciudad de Asunción”. En sus manos está la responsabilidad de rechazar o no el proyecto. Más de 4 mil personas estarán pendientes de la decisión.

    Ojalá que el capricho político no sea la moneda de cambio a la necesidad, como lo fue en el Senado.

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    Publicado por jotaefeb | 28 junio, 2016, 5:48 am
  17. Se impone un cambio de actitud
    27 junio, 2016

    Los así llamados colorados disidentes del Senado, demuestran un comportamiento más propio de vendettas políticas, que de correligionarios provenientes del mismo tronco del coloradismo.

    Lo contradictorio es que se trata de un gobierno colorado, del mismo signo que ellos, quienes fueron ungidos legisladores por los votos que arrastró la candidatura presidencial de la chapa de la ANR.

    Ya el año pasado le pusieron todos los palos posibles a la rueda del Gobierno. E increíblemente este año, están volviendo a hacer lo mismo.

    La última “hazaña” que pergeñaron, es declarar “área protegida” la zona del excuartel del RC4, para evitar que se construyan allí nada menos que mil viviendas para los damnificados eternos de los bañados de la capital.

    Pero, ¿dónde un gobierno encara un proyecto similar?.. Y encima con el dinero limpio de Itaipú que antes se dilapidaba a manos llenas, o iba a parar salvajemente a los bolsillos de los capitostes de turno. Una barbaridad, por dónde se lo mire.

    ¡Qué pacífico el pueblo paraguayo!, sobre todo de esa gran masa de compatriotas que padece las inundaciones en carne propia y que tiene que tomar sus bártulos y marcharse cada año con la creciente, que no protesta ante esta actitud mezquina y oportunista.

    Vaya y pase si fuera realidad lo del “pulmón verde” de la capital. Mentira. Si el proyecto prevé reforestar muchísimo más de la masa vegetal que existe en el sitio. La urbanización planteada por Senavitat será perfecta, con oratorios, plazas, parques, centros de reunión, etc.

    Para ellos debe ser un axioma la aseveración de que si fracasa el gobierno colorado, no van a tener ninguna chance de permanecer en el poder en la compulsa del 2018.

    Estos señores aliados con los izquierdistas de doble faz, muchos de ellos movidos por intereses personales, como la inefable Desirée, son los grandes culpables de los problemas que se le generan al Gobierno de manera artificial en el Senado. Los demás, luguistas y cía, no son nada sin ellos.

    Ante los últimos acontecimientos políticos, incluso la emergencia de un liberal anticartista como Efraín Alegre, la disidencia colorada del Senado debería repensar seriamente su actitud. El Gobierno va quedándose muy solo. Y le será difícil gobernar con opositores a ultranza como los golpistas luguistas y los izquierdistas violentos.

    Es hora de volver las cosas a su cauce y preservar las chances partidarias haciendo buena letra al lado de los correligionarios que están en el Ejecutivo.

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    Publicado por Anónimo | 27 junio, 2016, 8:10 am
  18. Chancho de nuestro chiquero
    24 Jun 2016

    La fauna politiquera local tiene algunas frases estandarte que describen de cuerpo completo la manera en la que funcionan. Los pseudo representantes del pueblo adornan su cuestionado accionar con una serie de discursos que en la retórica suenan hermosos, pero que en verdad no se pueden llevar a la práctica. En algunos casos porque son de cumplimiento imposible o porque directamente son palabras con las que se intenta engatusar a la población, cuando detrás existen otros intereses eminentemente particulares.

    Una de esas expresiones, que inmortalizó la praxis partidaria paraguaya tiene que ver con la definición del “chancho de nuestro chiquero”. Una sencilla premisa que lo único que intenta es defender de manera irracional, a como dé lugar, a un representante afín a sus intereses sectarios, sin que importe el motivo por el que está en el ojo de la tormenta. Así, los argumentos, por más de que sean certeros, quedan en segundo plano para resaltar esa defensa corporativa del compañero de causa.

    Representantes de los diferentes sectores de la política tradicional en algún momento histórico del Paraguay recurrieron a esta práctica de defender al chancho del chiquero propio, ya sea en acusaciones de tinte político, o por caso de denuncias de corrupción, o en juicios políticos, o en cualquier momento, en el que se busque afectar a sus intereses. Esa defensa, además de tener ese marcado espíritu protector del acusado en cuestión, también es una manera de abortar una avanzada que pudiera afectar a todo el equipo al que pertenece, porque generalmente, cuando se afecta a un integrante del sector, el perjuicio alcanza a todo el entorno.

    A pesar de vivir años de democracia, en donde se supone que la consolidación del sistema hace que aumente la calidad de la misma, este concepto del porcino particular va mutando y no solo se actúa para proteger al amigo cuestionado. Actualmente un grupo de parlamentarios mutó esta concepción y la adaptó a otra idea, si no es “chancho de nuestro chiquero” no merece ningún beneficio.

    Es lo que se observa específicamente en el caso de las viviendas para los más desprotegidos que está impulsando la Senavitat en el predio del RC4. Como no existen cuestionamientos verdaderos para la construcción de este complejo, además de buscar justificaciones poco claras, se intenta que el proyecto fracase porque no fue impulsado por sectores partidarios afines a los mismos.

    Se dinamita toda la iniciativa, se busca “la quinta pata al gallo” (frase que aún retumba en el Parlamento) e increíblemente, aquellos legisladores que siempre intentaron conquistar en su discurso a un sector importante de la sociedad –los más vulnerables– son los más acérrimos detractores, buscando como sea que las mil casas no se construyan en el barrio San Francisco de la capital.

    La incoherencia llega a niveles intolerables y lo que antes se daba como una defensa irracional de cualquier correligionario, ahora afecta de manera directa a personas más carenciadas, a quienes supuestamente siempre se intentó defender. Con este tipo de acciones, los sectores que abiertamente trancan esta iniciativa emblemática que beneficiará a unas cinco mil personas, demuestran que solo están en política para proteger al chancho del chiquero propio, o apoyar propuestas cuando los beneficiarios serán potenciales votantes. El pueblo, aquel que más necesita, queda afuera de su accionar, si es que posteriormente no se tendrá algún retorno, es decir, votos para seguir ocupando cargos en representación de los mismos.

    Es tiempo de recordar quién es quién en este juego político, puesto que ciertos sectores, amparados en la baja memoria de la población, repiten sus acciones ante la nula crítica por parte del electorado. La gente debe valorar la manera en la que se priorizan sus intereses y castigar a los que actúan a espaldas de la ciudadanía. La propuesta de construcción de viviendas en el RC4 es una prueba fundamental para conseguir este objetivo. Esperemos que la experiencia sea finalmente capitalizada en beneficio de la gente.

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    Publicado por Anónimo | 24 junio, 2016, 7:23 am
  19. Preocupante desprecio por el deterioro ambiental

    Mañana 5 de junio se celebra el Día Mundial del Ambiente, propiciado por las Naciones Unidas (NN.UU.), cuyo tópico de este año hace referencia a la “lucha contra el comercio ilícito de fauna y flora silvestre”.

    Como tantas veces se ha hecho desde las páginas de este diario, es propicia la ocasión para reflexionar y llamar de nuevo la atención de las autoridades públicas –empezando por la Secretaría del Ambiente (Seam) y siguiendo con las municipalidades y las ONG involucradas (o que presumen de estar) con la defensa de los recursos naturales, muchas de las cuales reciben fondos del Estado y de organismos internacionales para financiar sus proyectos– acerca del preocupante deterioro ambiental de nuestro país.

    En virtud de la Ley 1561/00, se constituyó a la Seam en el organismo estatal con facultad específica en la materia que su denominación indica, entre las cuales está la muy principal de definir las líneas prioritarias del planeamiento y acción estatal en el ámbito de lo ecológico, especialmente en lo que concierne a resolver sus numerosos puntos de fricción que diariamente surgen con las actividades económicas y con las iniciativas destinadas a encarar soluciones para las necesidades sociales, principalmente con los aspectos de vivienda y urbanismo.

    En particular, y como se constata todos los días, los proyectos de esas dos clases señaladas producen permanentes fricciones entre los supremos requerimientos de promover el desarrollo socioeconómico, por un lado, y proteger los recursos naturales, por el otro. La muy delicada vinculación equilibrada que debe darse entre ambos es una de las obligaciones y tareas fundamentales de la Seam, temas en los que lastimosamente, hay que confesarlo, hasta ahora, esta Secretaría no dio muestras de estar a la altura de la importancia de su labor. A manera de ejemplo se puede mencionar que la Seam no reacciona en absoluto frente a los trabajos que ya está realizando el Gobierno en el predio de RC4, donde piensa instalar un grupo habitacional, y que un proyecto de ley en estudio en el Congreso busca declarar zona protegida. Tampoco le importa mucho el lago Ypacaraí, ya que aprobó proyectos particulares que afectan los humedales que circundan ese valioso recurso natural.

    Está visto así que la Seam, a través de este tiempo transcurrido y de las varias jefaturas que tuvo bajo los sucesivos gobiernos, no pocas veces ignoró su papel y se desentendió de sus obligaciones, sobre todo cuando había presiones políticas de por medio.

    Casi todos los meses surge un problema ambiental del cual la Seam no se entera sino cuando la situación llega a niveles de escándalo. Un ejemplo de esto ilustra la reciente súbita mortandad de peces en el barrio asunceno de Tablada, sobre la que el titular de la Seam, Rolando de Barros Barreto, se desentendió arrojando el fardo de la responsabilidad a la Municipalidad, y hasta a los vecinos, alegando que problemas ambientales como ese ocurren por “la falta de conciencia de una ciudadanía que no siempre colabora”.

    Más allá de que lo afirmado por este funcionario sea verídico en muchos casos, se debería resaltar que si la gente de esos vecindarios es inculta, irresponsable y contamina despreocupadamente recursos naturales valiosos, una tarea primordial para la Seam debería ser encargarse de revertir este estado de retraso cultural mediante programas de educación y concienciación, además de impulsar proyectos conjuntos con la Municipalidad y las comisiones vecinales –que las hay en todos los barrios capitalinos– a fin de ilustrar a la gente ineducada acerca de cuáles son las actividades peligrosas y los remedios para situaciones críticas.

    Desde hace tiempo se viene observando cómo las condiciones ambientales se están degradando en todo el país. Un caso que no por antiguo y repetido en las noticias es menos vergonzoso y peligroso, representa la devastación de bosques en las dos regiones del país, que redujo nuestro patrimonio forestal natural a un alarmante 14%, o menos aún, en relación con lo que teníamos hace medio siglo. Un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ubica al Paraguay en el sexto lugar de los más deforestados del mundo.

    Otro recurso natural, de los más valiosos, cual es el agua potable, carece de medidas prácticas de protección. Parecería que el Gobierno solamente ve al agua como un recurso económico, de modo que va otorgando derechos de explotación comercial a diestra y siniestra, sin poseer siquiera la tecnología adecuada para medir el estado de las reservas y su capacidad de producir sin ir agotando irremisiblemente las fuentes naturales.

    A todo esto se suman otros problemas ambientales no menos riesgosos para el futuro inmediato, como el empobrecimiento de los suelos agrícolas, la calidad del aire urbano, la displicencia en la disposición de desechos de cualquier tipo, causante de la multiplicación de vectores de enfermedades, falencias que ponen en grave entredicho el principio constitucional del “derecho a un ambiente saludable” (art. 7), que postula que todos los paraguayos tienen derecho a vivir en un medio ambiente saludable y ecológicamente equilibrado. Nada de esto recibe el respeto debido de parte de las autoridades y de la propia población.

    El Día Mundial del Ambiente debe ser una fecha que sirva para despertar en la adormecida conciencia de los funcionarios y de toda la población la necesidad de reaccionar con energía para salvar lo poco que no fue destruido y recuperar lo que se pueda de lo que sí lo fue, para bien de las poblaciones presente y futuras

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    Publicado por Anónimo | 4 junio, 2016, 6:30 am

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