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Los partidos no devuelven el dinero con un buen gobierno

El multimillonario subsidio electoral que la ciudadanía paga a los partidos, concertaciones, alianzas y movimientos políticos a través del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), en la práctica es un soberano despilfarro porque los beneficiarios no devuelven lo que reciben con una gestión política que ofrezca a todos un mayor bienestar. Las que más responsabilidad tienen en esa deuda con el país que financia sus campañas electorales son las grandes nucleaciones políticas. Las demás organizaciones, sin embargo, no están exentas de culpa. Por todo esto, las autoridades salidas de las urnas no honran su compromiso de construir un mayor bienestar ciudadano.

El subsidio a las organizaciones políticas –grandes y pequeñas– es un claro abuso de poder. Los partidos con representación parlamentaria se han otorgado a sí mismos –por ley– y a los que carecen de legisladores, aunque participen en gobiernos locales, fondos públicos para que solventen sus campañas políticas.

Si el dinero que se les entrega después de cada acto comicial fuera administrado con rendición de cuentas claras acerca de su destino, evitara efectivamente la intromisión del dinero sucio en las campañas electorales y los electores tuvieran evidencias de que fue usado a su favor a través de autoridades que están a su servicio y no de sus intereses particulares, su desembolso se justificaría plenamente. Tal cosa, sin embargo, históricamente no ha sucedido. Los partidos y demás organizaciones de tinte electoralista –salvo excepciones– no han manejado con transparencia los recursos que les fueron asignados, muchos de ellos siguieron aceptando dinero de dudoso origen y las autoridades salidas de las urnas no han honrado su compromiso de construir un mayor bienestar ciudadano.

Por eso, los 21.000 millones de guaraníes que el Ministerio de Hacienda –que obtiene fondos a través del pago de impuestos de la población– va a desembolsar este año para que el TSJE abone el subsidio electoral a los partidos Colorado, Liberal y otros, además de hacer lo mismo con la Concertación Frente Guasu y otras concertaciones y alianzas, así como movimientos locales, va a ser un nuevo despilfarro de dinero público en un país que requiere con urgencia más recursos para salud, educación, vivienda, reforma agraria y otras áreas sociales relevantes.

Si bien la Contraloría General de la República (CGR) todavía debe dar su dictamen acerca del manejo del dinero para que el TSJE pague, lo seguro es que ese paso será de mero trámite, sin que haya control eficaz alguno tal como ha ocurrido en anteriores situaciones similares.

Si no hay un retorno que implique honestidad en el uso del dinero que pertenece a todos y se traduzca en gobiernos de calidad que elevan el nivel de vida de los ciudadanos, el desembolso será legal, pero nunca legítimo. Lo jurídico alcanza su legitimidad con el respaldo de evidencias que muestran que un propósito es cabalmente cumplido.

Desde esa perspectiva, tampoco se justifica el aporte anual –que este año tiene un presupuesto de 43.000 millones de guaraníes– a las organizaciones políticas. La concesión de dinero para instituciones políticas que no contribuyen a acrecentar el desarrollo del país en todos sus aspectos tiene que ser revisada, ya que no cumple su propósito. El subsidio y el aporte estatal son, por ende, tan solo una faceta más del despilfarro del dinero de los contribuyentes.

http://www.ultimahora.com/los-partidos-no-devuelven-el-dinero-un-buen-gobierno-n996719.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

5 comentarios en “Los partidos no devuelven el dinero con un buen gobierno

  1. Ramón y el Senado
    08 Jun 2016

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    Ramón Díaz no es un mal técnico, pero hasta ahora no encuentra el estilo de juego que le permita a Paraguay crecer futbolísticamente y su continuidad parece que depende de cómo quede la selección en esta Copa América; si no demuestra que puede dar más, mínimo se tendrá que hablar de su continuidad. La gente ya no tiene paciencia y no quiere angustiarse de nuevo por un eventual fracaso en las Eliminatorias para quedarnos de vuelta mirando un mundial por televisión. El comandante, a quien le apasiona el fútbol, analizaba así al técnico argentino y la participación de la selección paraguaya en tierras estadounidenses donde se disputa este mes el torneo centenario del fútbol sudamericano.

    Como vamos, estamos fritos, le dije con agria crítica hacia lo que demostró la Albirroja en la era Ramón. Le comenté que cuando fue contratado me mostré entusiasmado porque, sin dudas, es un referente del fútbol, pero desde que se encaprichó con la convocatoria de Iturbe, sumado a los malos resultados, empezó a perder mi consideración y paciencia.

    Como antesala de un tema más profundo y que acapara la atención política, con acostumbradas las tazas de café negro, sin azúcar, servidas en la mesa del Café Literario, conversábamos sobre el torneo internacional y reflexionábamos animadamente como si fuéramos expertos de fútbol y teníamos la varita mágica para hacer jugar mejor a Paraguay y, de paso, lograr que el Congreso dejara de ser un burdel.

    El análisis en el que entramos también tiene como uno de sus principales figuras estratégicas a un Ramón, en este caso de doble apellido, Gómez Verlangieri, el senador liberal que por estos días, como todo político preocupado por su nación (le puede agregar una risa irónica en esta parte), según sus colegas se encuentra en Estados Unidos disfrutando del torneo de fútbol, mientras acá se discuten temas que hacen a los intereses del país y lo esperan ansiosos para saber hacia qué equipo se inclinará para conformar la Mesa Directiva del Congreso.

    La vuelta de Ramón, el DT, será cuando termine la participación de Paraguay en el torneo continental adornado al estilo fútbol americano. Esperemos que sea luego de la última fecha, aunque estamos un poco lejos de esa posibilidad, apuntó el comandante.

    La vuelta de Ramón, el del Senado, está prevista para los próximos días, según reveló su efusivo y verborrágico colega Silvio Ovelar, al contar detalles de las cada vez más duras y complicadas negociaciones que se dan todos los años para la elección de autoridades en el Parlamento. El colorado disidente que respalda la postulación de Óscar “Cachito” Salomón, en su peculiar manera de encarar mediáticamente la política, dijo a los medios que “hay compromisos preliminares de algunos colegas que por motivos de viaje no se pudieron concretar”. Se refería a Ramón, el senador liberal.

    Ovelar, mezclando seriedad con una ya característica sonrisa y frunciendo el ceño, agregó: “Entonces tendríamos que ver cómo sigue Paraguay en la Copa América y después ver la posibilidad de barajar de nuevo en el caso de que posterior a esos viajes no se den los números”. Y, muy esperanzado, expresó: “Deseo que Paraguay clasifique y que con la euforia de la clasificación paraguaya traigamos la presidencia del Congreso”.

    Sí, así es Ferreira. En pocas palabras, es hasta simpático decir pero es así: esperan el resultado de Paraguay en la Copa América para avanzar en las negociaciones sobre la elección de la Mesa Directiva del Congreso– apuntó el comandante, en un tono irónico.

    Anotamos en un papel los nombres de los candidatos que desean suceder a Mario Abdo. Por ahora, siempre en las negociaciones hay que decir “por ahora”, están: Salomón (disidente colorado); “Yoyito” Franco (liberal); Oviedo Matto (oviedista) y ya casi descabalgado López Perito (luguismo). El oficialismo, aunque desee, ni se plantea la posibilidad de postular a alguien. Sabe que no tendrá respaldo, por lo que una vicepresidencia, de lograrlo, no será un mal cargo. Ninguno de los sectores tiene hasta ahora mayoría, por lo que las negociaciones siguen con promesas de cargos en otros entes.

    La vuelta de Ramón, el DT, no tiene fecha. La estrategia que despliegue en lo que resta de la Copa América será fundamental para que se lo reciba con al menos un poco de confianza.

    La vuelta de Ramón, el senador, está prevista para los próximos días. La estrategia que use para un determinado sector será probablemente lo que hará balancear la pulseada hacia un lado.

    A diferencia del DT, a Ramón, el senador, es probable que le reciban con batucada.

    Comandante, pidamos otro café.-

    Eso.

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    Publicado por Anónimo | 8 junio, 2016, 8:54 am
  2. La Casa Amarilla

    Por años el gobierno ha estado ausente en el campo. Una verdadera vergüenza. Un descuido imperdonable. Caigüetismo y corrupción. Nadie se atrevía a visitarlos porque les pedían ayuda que no estaban dispuestos a dársela. Así pasaron gobiernos “notables”, por citar los últimos, como los de Nicanor Duarte Frutos, el inefable Fernando Lugo, y hasta el gran embaucador, Federico Franco, quien terminó de desarreglarlo todo.

    En realidad, con ellos llegó a su punto extremo la desatención de los problemas de los labriegos. Ya directamente no les dieron pelota. El poco dinero que dispusieron para algún tipo de auxilio, se lo embolsillaron los corruptos ministros de Agricultura, varios de ellos procesados, porque tuvieron la gracia de hacer “desaparecer” millones y millones de guaraníes que estaban destinados a darle algún paliativo a la gente que palidece al lado de su chacra vacía.

    Y luego se rasgan las vestiduras, estos bandidos, cuando se habla de las cifras de la pobreza extrema. Los legisladores de la izquierda sobre todo, quienes se escandalizan porque “El Paraguay es capaz de producir alimentos para 60 millones de personas en el mundo, pero es incapaz de atender la seguridad alimentaria de 6 millones de paraguayos”. ¡¡¡Y qué hicieron ellos cuando detentaron el poder¡¡¡

    En un régimen de mano dura ya estarían hace tiempo con sus huesos en la cárcel y no despotricando y conspirando desde el Parlamento Nacional.

    Ahora el gobierno está poniendo en orden las cosas. La indicación es mirar hacia los problemas del campo con toda seriedad. Que se movilice todo el mundo. Ayuda a los pobres, pero no recitado, sino con acciones concretas y empeñando todos los fondos disponibles en la ayuda social.

    Y quienes se desvíen de estos postulados tienen la amenaza personal del presidente Cartes, de destituirlos, procesarlos y enviarlos a calentar las sillas en otro lado, menos donde deben servir a sus semejantes.

    El gobierno está decidido a proteger a la gente pobre. Y no puede haber nada más auspicioso que eso.

    Recientemente se conformó el equipo de la “Casa Amarilla” de Mburuvichá Róga. Autoridades, con poder de decisión, se van a reunir semanalmente o quincenalmente con los dirigentes campesinos genuinos, también con los politiqueros, para revisar los problemas que tienen. Hace poco casi fracasa el cultivo de la yerba mate como rubro de renta, porque el contrabando arreció y no había precio para el producto. Intervinieron las autoridades y se subsanó a media el inconveniente. En otros casos, la pérdida hubiera sido total. Y ¿a quién iría a llorarle esa pobre gente que depositó sus esperanzas de un mísero dinero en ese rubro? Por fin alguien los escucha. Por fin alguien se ocupa de sus problemas.

    Es menester que este trabajo en la “Casa Amarilla” se fortalezca, se amplíe, se extienda más lejos, que sea un cobertor para la gente del campo.

    A ver si de una vez por todas, este país se convierte en el vergel que merece ser y no el caldo de cultivo de aventuras mesiánicas de sinvergüenzas que no terminan de irse.

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    Publicado por Anónimo | 7 junio, 2016, 8:43 am
  3. Señor Cartes

    Estamos en estado de emergencia, emergencia psicológica, con efectos sobre nuestra salud: estrés, descontento, agresividad, autoestima baja, malestar de ánimo. Siento decirlo, siento sumar mi voz al coro inmenso del pueblo airado, pero quiero advertir, sin muchas esperanzas, desprovisto de escarapelas coloridas, de intereses pecuniarios, de puestos o empleos. Mi única esperanza es que mis lectores reenvíen este mensaje a nuestro presidente y que él lo acoja con buena voluntad, como lo escribo.

    No creo que haya tan mal gobierno en los renglones grandes: mal o bien, se procura mejorar el sistema vial que siempre ha sido desastroso; mal o bien, se procura atender un sistema escolar horroroso desde más de medio siglo; mal o bien, se intenta mejorar el sistema sanitario y de seguridad social; las estadísticas económicas muestran un estado saludable de la macroeconomía; hay amplias libertades (demasiadas, para algunos); no disminuye visiblemente la pobreza de miles de personas, pero tampoco aumenta. Pero el pueblo ignorante está enojado, insatisfecho, quejoso, criticón, con alguna razón.

    A los políticos los consideramos sinvergüenzas de la peor especie, despreciables y odiosos: lo menos que se les desea es que se pudran en la cárcel. A los del cuerpo judicial, de los pies a la cabeza, se los cree equivalentes un poco más elegantes que prostitutas sucias, infectadas y absolutamente impúdicas.

    Los jerarcas, desde tartamudeantes intendentes analfabetos a directores de agencias gubernamentales de alto rango se los agrupa sin cuidado alguno como bandidos, ladrones y generalmente inútiles. Así, no podemos sonreír contentos en esta tierra bendecida, ¿o maldita?

    Y miramos todos, señalamos todos con índices acusadores, a nuestro presidente. En una Nación que vive en una democracia impuesta, no deseada ni entendida ni conquistada, se espera que el mburuvicha dirija la marcha, muestre el sendero. Pero nuestro jefe no manda, no da ejemplos, deja que pasen cosas que no deben pasar, que irritan, injusticias, que se robe, que se asalte… tiene miedo de ser mbarete el Presidente. ¿Qué teme? ¿Un juicio político? ¿Que la Corte Suprema lo mande apresar? ¿Con qué herramienta, Presidente? Usted se olvida de nosotros, del pueblo. Llámenos, señor Cartes, y vamos a llenar las plazas, todas las plazas, para hacer renunciar a los magistrados vendidos y a los diputados y senadores y a todos los bandidos que nos amargan la vida y no lo respetan a usted.

    Nosotros lo elegimos a usted, señor Cartes, creímos en usted. Ya es hora de que reaccione; su aprendizaje ya ipukúitereíma. No predico la violencia, Presidente, pero le confieso que tengo ganas de ejercer mi derecho a la rebelión contra el sistema maldito que usted tolera. Por suerte, o por desgracia, los años ya no me lo permiten, o me falta coraje.

    Carlos José Ardissone

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    Publicado por Anónimo | 7 junio, 2016, 8:10 am
  4. Transparencia institucional real
    03 Jun 2016

    Paraguay sostiene un proceso democrático que ha sufrido una serie de embates, que lo mantuvieron en vilo en diferentes etapas del mismo. A pesar de estos momentos puntuales, en donde la coyuntura aparentaba desfavorable para consolidar este sistema de gobierno, existió un factor casi inamovible que sustentó la bandera democrática en el país: las elecciones.

    Nuestro sistema electoral ha sido bien valorado en la comunidad internacional, por la rapidez con la que se dan a conocer tendencias en cada justa comicial y porque la comunidad comprendió la importancia de elegir representantes que lleguen a sus cargos con la mayor legitimidad posible. En este tiempo en un elevadísimo porcentaje de casos se respetó la voluntad popular y se dio la alternancia en el poder en más de una oportunidad, lo que se planteó como un hecho inédito en toda la historia del país.

    A pesar de estos avances cualitativos muy significativos, y de la satisfacción con la que las autoridades y funcionarios del organismo encargado de realizar el procedimiento evalúan las tareas realizadas, existe un divorcio importante entre el producto final del proceso electoral y el manejo institucional de recursos en la institución.

    El Tribunal Superior de Justicia Electoral se convirtió en el sitio ideal para el refugio de operadores políticos de todos los partidos, que encontraron en la institución la excusa perfecta para establecer de manera sustentable el prebendarismo como práctica habitual en sus tareas. Este sistema se consolidó durante el proceso democrático, alcanzando niveles indignantes de contratación de funcionarios y planilleros, que allí se apiñaron grotescamente.

    Las denuncias periodísticas y la presión de la gente, que entendió que este tipo de esquemas no puede ser sostenido en una sociedad como la nuestra, comenzaron a invertir el proceso. Se dieron pasos importantes en este sentido, aunque todavía no alcanza para comenzar a cantar victoria. Instalar la transparencia es el camino para encaminar la administración de esta institución y que definitivamente exista una correlación entre el resultado de la tarea y la gestión de recursos que tienen a su cargo para realizar su tarea.

    Es impensable considerar que se obtendrá este resultado mientras no se gestionen adecuadamente los viáticos para sus funcionarios, uno de los temas que se están actualmente en debate en la opinión pública. Es fundamental comenzar a andar otro destino de la gestión pública en donde la transparencia se instale en primer lugar, por encima de otro tipo de cuestiones particulares, que es la característica de los partidos políticos.

    Es sabido que la ciudadanía acompaña expectante este tipo de gestiones, premiando de forma cada vez más clara la honestidad como cualidad inherente a quienes temporalmente tienen bajo su responsabilidad la generación de uno de los valores intangibles que son impostergables en la democracia: la confianza.

    En la medida que esta confianza aumente, no solo se puede celebrar resultados óptimos, como los que acompañaron la tarea de la Justicia Electoral, sino que el propio organismo podrá vanagloriarse de ser un modelo a seguir, en un país en donde existe un largo trecho por andar para obtener resultados eficientes en tareas que son de vital importancia para el funcionamiento de la República.

    Es urgente que este proceso de transparencia sea real en el Tribunal Superior de Justicia Electoral. Quienes tienen bajo su responsabilidad esta tarea están bajo la mirada de una población que requiere de resultados coherentes, eficientes y eficaces, que alienten a seguir construyendo un país, en donde los modelos exitosos dejen de ser aislados.

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    Publicado por Anónimo | 3 junio, 2016, 8:26 am
  5. No todo es posible, ni siquiera en Paraguay

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Las candidaturas presidenciales del 2018, formalmente, se resolverán el próximo año en cada carpa política. Pero prácticamente se definirán este año. Ciertas movidas en el oficialismo indican que aún habrá intentos de instalar la reelección presidencial. En la oposición, pensándolo como bloque, que no es, dependen del resultado de la interna liberal y también de la posibilidad de que se habilite la reelección.

    Si bien las encuestas, que el mismo equipo del Ejecutivo encargó semanas atrás, le dan un cómodo tercer puesto al mandatario, confían en que jugadas puntuales y un buen golpe de efecto en los próximos meses (como una gran obra de infraestructura o un anuncio rimbombante) pueden dar un vuelco a las preferencias del electorado.

    Horacio Cartes no consigue hasta ahora “sintonizar” con la ciudadanía, pero (detalle no menor) tiene buena acogida entre grupos de poder fáctico, particularmente del empresariado local, más allá de que no todos estén conformes con su gestión. Cuenta también con la conformidad del espectro político mundial y regional. Después de todo, no molesta demasiado a nadie.

    La alternativa del cartismo, en caso de que decidan no instalar la reelección, es designar un candidato –como hicieron con el diputado Pedro Alliana para la presidencia de ANR– y darle el respaldo político y, sobre todo, económico. El elegido puede ser alguien con cierto recorrido político o un novato del nuevo rumbo con buena imagen. Esto último representaría un riesgo y una posibilidad de conflicto importante en el interior del Partido Colorado.

    La posibilidad de que Cartes termine apoyando la candidatura del actual presidente del Senado, Mario Abdo Benítez, se aleja a ojos vista. Ocurre que aparentar ser independiente, tener un discurso de colorado auténtico y al mismo tiempo moderno, y también caerle bien al presidente, todo eso al mismo tiempo, es difícil para cualquiera. Sumado a eso, tener el respaldo político de algunos personajes que le caen muy mal al mandatario, hacen que lograr su “bendición” sea una empresa poco menos que imposible.

    Pero Cartes puede terminar siendo convencido, o convencerse sin ayuda, de que, si va a gastar dinero, es mejor hacerlo para su candidatura e impulsar entonces la reelección. Si se echa a andar la enmienda constitucional puede hacer como que no está involucrado y que es una cuestión de los políticos. Igual, tiene hasta el año próximo para confirmar su eventual candidatura. Tiempo suficiente para evaluar lo que más convenga.

    De impulsar el cartismo la enmienda de la Constitución para posibilitar la reelección, afectará al mismo tiempo el tablero político del oficialismo y la oposición. Es lógico pensar que el expresidente Nicanor Duarte Frutos se lanzará al ruedo y también el expresidente Fernando Lugo. Seguramente, los estrategas del oficialismo consideran que contra ambos podrán, inmediatamente, poner en marcha toda la batería mediática comprada en los últimos tiempos, para neutralizarlos. A Nicanor, además, lo podrán acosar con los casos judiciales que, de hecho, ya asomaron semanas atrás.

    El panorama de la oposición depende también de quien resulte triunfante en la interna liberal. Referentes de izquierda consideran que sería más sencillo llegar a un acuerdo con el grupo liderado por el senador Blas Llano antes que con Efraín Alegre. No obstante, el PLRA ha demostrado en varias ocasiones que nunca se sabe con ellos.

    Las especulaciones sobre eventuales alianzas entre sectores colorados y grupos de izquierda o concretamente de Abdo Benítez con Lugo, como lanzan medios cercanos al cartismo, parecen más bien parte de una guerra de nervios o intentos anticipados de desprestigio ante los puristas de uno y otro sector.

    Aunque se ha dicho que “en política todo puede pasar”, hay ciertos mejunjes y/o acuerdos políticos que ni siquiera en Paraguay tienen visos de realidad.

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    Publicado por Anónimo | 3 junio, 2016, 8:09 am

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