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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

El triunfo de la sencillez

Las noticias nos hablan desde hace días sobre el nuevo e importante reconocimiento internacional que recibirá la ciudad de Atyrá, en el departamento de Cordillera de nuestro país. Dicha ciudad ya lleva muchos años siendo reconocida como la séptima ciudad más limpia de América y se ubica en un importantísimo octavo lugar en el mundo en la misma categoría.

Esta vez, el premio o reconocimiento será por el proyecto denominado “Atyrá, una ciudad sustentable”, en el marco de la XXII edición de la Conferencia Interamericana de Alcaldes y Autoridades Locales, que se realizará en Miami, Estados Unidos. El congreso en que se entregará la distinción se desarrollará en el hotel Hilton Miami Downtown, del 13 al 16 de junio de este año, en la mencionada ciudad norteamericana.

Y a la sombra de las constantes denuncias sobre polución, abandono y descuido de la mayoría de nuestras ciudades y pueblos, nos detenemos a preguntarnos por qué esa pequeña ciudad, con un poco más de 15 mil habitantes, se ha convertido en una especie de isla rodeada de tierra, pero en el sentido positivo, y persiste en la idea de conservar sus títulos prestigiosos, a través de los años.

Para buscar la punta del ovillo, talvez haya que remontarse no muy lejos en la historia más cercana. El proyecto mismo recorre –según lo explicado por el intendente actual de la ciudad– los años vividos por la comunidad, inspirada en el sueño de un intendente que marcó la diferencia, Feliciano Martínez, pero que no se conformó soñar desde el comienzo de su mandato con los aplausos recibidos por una buena gestión, sino que supo lograr que todos y cada uno de los pobladores de esa bella y tranquila ciudad, a la que se llega recorriendo apenas un poco más de 60 km, se comprometan a cuidarla.

El mayor triunfo de aquel intendente ya fallecido fue convertirse en ejemplo a seguir, en inspirador de un cambio positivo en la ciudadanía. Tan simple como eso. Y tan difícil para muchos. No necesitó echar mano –o meter la mano– en el erario público, ni invertir mucho dinero en enormes campañas publicitarias, ni contratar asesores de pedigree internacional. Talvez fue tan difícil como lograr ser absolutamente simple y predicar con el ejemplo, al decir que la clave del éxito del que todos hablaban, al trascender la fama de Atyrá las fronteras del país, era simplemente esta: “Lo importante ha sido crear conciencia y trabajar sin importar de qué color partidario era cada uno”. Y definían la acción como una verdadera revolución cultural, de la que él y los miles de vecinos que participaron con gusto y ganas en la tarea de limpiar y hermosear la ciudad se sentían protagonistas. El lema que los unía por encima de las diferencias sociales, políticas y económicas fue que “la solidaridad lo puede todo”.

A esta altura de las cosas, hay que reconocer que muchos creíamos que quizás el sueño realizado de ser una ciudad limpia que respeta el medio ambiente y la integración vecinal en forma activa, más allá de los discursos de campaña, iba a quedar trunca luego de la partida física de aquel inspirador intendente o posiblemente a causa del alejamiento de los primeros impulsores. También pensamos que podrían aparecer entre sus vecinos, las consabidas discordias entre compueblanos que tantas veces han afectado a muchos otros sitios del país.

Sin embargo, nada de eso ocurrió. Luego de años, ahora nos encontramos ante la evidencia: lo que comenzó allá por 1991, siguió y permanece. Y no solo eso, sino que crece al cuidado de sus ciudadanos. Y ya es parte de una herencia que los mayores han sabido transmitir a los más jóvenes, con el ejemplo. Y hoy todos tienen ese espíritu de orgullosos protagonistas de una historia que hay que aplaudir.

El triunfo de la sencillez

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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7 comentarios en “El triunfo de la sencillez

  1. Los imprescindibles

    Por Guillermo Domaniczky

    Todos cumplimos algún papel en esta vida. Quienes trabajan y quienes no, quienes producen y quienes consumen, quienes dirigen y quienes obedecen, quienes viven al margen de la ley y quienes la defienden; y podemos seguir enumerando cuantas clasificaciones se nos ocurran, dependiendo de cada actividad.

    En la gran mayoría de los casos perseguimos nuestros objetivos, mirando hacia los costados cuando ya hemos resuelto nuestros propios problemas.

    Sin embargo, hay un grupo de personas que deja una huella a su paso, ya que lejos de ocuparse de sí mismas o de su entorno inmediato, tienen al otro, al extraño, como una prioridad.

    Estas personas son las imprescindibles, de las que una sociedad no solo no se puede privar sino debería poder clonar varias veces.

    En nuestro país una de ellas es una mujer por naturaleza luchadora. Con el rostro casi siempre serio, curtido por los años de lucha, comenzó a movilizarse por los derechos de sus congéneres, preocupada por el acelerado encarecimiento del costo de vida. Su tenacidad la llevó a conseguir que varios grandes comerciantes la escucharan.

    Sensibilizada también por la tragedia del Ycuá Bolaños, esta luchadora comenzó en medio de sus necesidades económicas a ofrecer ollas populares, que se transformaron luego en un comedor social que atiende diariamente a unos doscientos mitã’i, y que en fechas como el Día del Niño puede llegar a albergar a más de quinientos, que reciben unas dosis de amor y alimentos de esta su mamá guasu.

    Esta mujer tiene hoy 79 años y debe cumplir 80 el próximo 27 de octubre. Se llama Florencia Sara Servián Estigarribia, la conocemos popularmente como Doña Sara, y desde hace un año está en cama por una artrosis reumática que sin embargo no le impide seguir dirigiendo con ese mismo amor y firmeza el comedor para “sus chiquitos”, sostenido con los aportes solidarios de quienes ayudan a esta luchadora.

    Existe también un hombre quien llegó a Paraguay en 1989 para escapar de una depresión. Al ir entrando en contacto con la realidad local y sensibilizado por tantos niños en las calles, empezó dándoles de comer, pero luego se propuso algo más, hacerlos estudiar en una escuela. Así fue dándole forma a una obra social que hoy se transformó en un modelo y en el que bajo la forma de un castillo, este hombre de enorme corazón italiano se propuso dar luego algo de amor a enfermos terminales, con un hospital para que puedan despedirse de este mundo con dignidad.

    Este hombre tiene mano de acero y corazón de algodón, se llama Aldo Trento, tiene 69 años y el próximo 8 de setiembre cumple 27 en suelo paraguayo, y en la enorme obra social que dirige recibe con amor a niños en situación de vulnerabilidad, madres solteras, adictos, y enfermos terminales.

    El tercer caso es el de un Profesor, con mayúsculas.

    Su currículum es tan extenso e imposible de resumirlo en unas pocas líneas, pero siempre con un denominador común, la inclaudicable defensa de los Derechos Humanos y el amor por la docencia.

    Fue apresado más de 100 veces, torturado y expulsado del país por su conducta férrea y tenaz hacia las dictaduras.

    Pese a su edad, era común hasta hace poco tiempo verlo en protestas ciudadanas, emitiendo discursos a favor de la libertad y los derechos humanos.

    De conducta pacífica, pero con la contundencia de la palabra coherente como arma, el Profesor derribó las murallas de la intolerancia y la tortura salvaje.

    Se llamaba Luis Alfonso Resck Haiter y nos dejó el pasado 10 de junio, a los 92 años, un gladiador de los derechos humanos que ejerció la docencia con la herramienta pedagógica más contundente, el ejemplo de vida.

    Son tres historias, las de tres héroes civiles, tres imprescindibles.

    Personas que ayudan a seguir creyendo en la gente, porque dejan a su paso por este mundo mucho más de lo que este les dio.

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    Publicado por Anónimo | 21/08/2016, 07:03
  2. Entre flores de lapacho y Pokémon, los renegados
    06 Ago 2016

    Por Milia Gayoso-Manzur

    Cuando mis hijos eran chicos, Pikachú era un peluche amarillo abrazable o un dibujito que poblaba la pantalla de la televisión, con sus historias que entretenían a los pequeños.

    Ahora que ha evolucionado y los niños están más altos que yo, el Pokémon tomó formas que desconozco en un juego virtual que no pienso aprender a manejar. Y dicen que tiene a sus jugadores caminando como zombies por calles, plazas e inverosímiles lugares de la ciudad, persiguiendo a un monstruito ficticio que no se quiere dejar atrapar.

    Mientras esto ocurre, otro grupo de gente como yo, para en cualquier lugar: calles, veredas o descampado, para sacar fotos a los lapachos rosados y lilas que convierten el país en un poema vívido que alegra el corazón.

    Esta serie de personas a lo yma, con celulares o cámaras en mano, retrata copas color fantasía para alegrar su muro del Facebook o para usar como fondo de pantalla; o simplemente para eternizar la belleza en un flash.

    Pero, mientras tanto en ciudad Gótika hay un tercer grupo, que no persigue Pikachúes ni los tajy florecidos, no se emociona caminando sobre una alfombra rosa mientras empiezan a nacer los pequeños soles de los lapachos amarillos; ni camina como los protagonistas de “The walking dead” detrás de los bichos virtuales; esta gente elucubra perversidades.

    Lejos del romanticismo que a otros puede parecer medio infantil, o el vértigo de probar nuevas tecnologías, los renegados se consumen en sus propias frustraciones y odios. Están en todas partes. Uno los encuentra dentro de los grupos laborales, familiares o en los círculos de amistad.

    Están por allí, inundando las redes sociales de mensajes amorosos y alabanzas a Dios, mientras por lo bajo destilan veneno de yarará y tienen fósforo inflamable en la punta de sus dedos. No tienen empacho en tirar basura y encender el ventilador, salpicando a todos los que están en su camino, con tal de lograr su objetivo de lastimar, de derribar al ser que le molesta porque logró todo lo que él o ella no pudo conseguir, ya sea en lo personal, familiar o laboral.

    Se camuflan muy bien, como las lagartijas o las serpientes. Son capaces de mimetizarse, formar parte de un buen ambiente para hacer creer en su bondad, en sus buenas intenciones. Pero sin falta, su mala energía escapa por algún poro y tarde o temprano se puede ver la forma real de su personalidad desequilibrada.

    Hasta puede mostrarse fanático de los lapachos o de los Pokémon, intentando pasar por un ser normal. A este grupo pertenecen los seres que no perdonan la felicidad ajena, el éxito de los demás. El/la renegad@, está peleado con el mundo, pero en especial consigo mismo y proyecta todas sus frustraciones en los demás.

    Como decía mi abuelita: ohupi ijajaka ambue akã ári (alza su cesto sobre la cabeza del otro), como en una especie de transportación de desquicios. Pero allá en el fondo de sus corazones, los seres así están muy solos, tristes, frustrados y amargados.

    Se han quedado por el camino de sus anhelos por su propia inacción, inmadurez o poca preparación. Quizás no lograron alcanzar sus metas como ser humano, como profesional, … entonces todo lo ven oscuro, mugroso, maloliente, igual que sus almas.

    No les vendría mal cambiar de chip, liberar endorfinas, respirar aire puro, trabajar, caminar, ayudar a los otros, leer, pensar cosas positivas, dejar los tranquilizantes y las conspiraciones.

    No les vendría mal salir a cazar algún Pikachú extraviado o a sostener con las manos las flores del tajy que caen como lluvia mansa en pleno agosto.

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    Publicado por Anónimo | 06/08/2016, 08:02
  3. Atyrá: Cuando autoridades y vecinos cooperan entre sí

    La mayoría de los 250 municipios de la República carecen de iniciativas en las que autoridades y pobladores se embarquen en proyectos de mejoramiento de sus espacios para una mejor calidad de vida. Una excepción que lleva ya 25 años de vigencia es la ciudad de Atyrá, en el Departamento de Cordillera. Allí, el Municipio y los vecinos han sumado esfuerzos para hacer de ella no solo la más limpia del país y una de las más limpias en el mundo, sino también una de las más sustentables. Saludable sería que las demás comunas del país siguieran su ejemplo.
    A poco de la caída de la dictadura, en 1991, el entonces intendente de Atyrá, Feliciano Martínez, inauguró en el Paraguay un modelo de gestión comunal que sus sucesores han mantenido con saludable vida hasta hoy: la estrecha cooperación entre autoridades y vecinos para hacer del pequeño municipio cordillerano un lugar atractivo por la limpieza de sus espacios públicos.

    El objetivo fue tan plenamente cumplido que la experiencia pronto tuvo visibilidad más allá de nuestras fronteras. Por ello, fue elegida en su momento como la octava ciudad más limpia de América y la octava en el mundo en esa categoría.

    Esta semana, en el marco de la XXII Conferencia Interamericana de Alcaldes y Autoridades que se realiza en Miami (Estados Unidos de América), Atyrá recibió otro reconocimiento al ocupar el cuarto lugar como ciudad sustentable. Ello implica un grado suficiente de eficacia en la gestión municipal y una cooperación madura de sus pobladores en pos del bien común.

    Ninguno de estos logros hubieran sido posibles sin la participación ciudadana concienciada de que solo con la ayuda mutua es posible alcanzar metas que apunten a una mejor calidad de vida para todos en la comunidad.

    Para ello, lo básico ha sido que ningún poblador ensucie sus espacios públicos. Y ahora, el proyecto de gestión de residuos sólidos en marcha les permitirá perfeccionar los mecanismos de eliminación de desechos con los que cuentan en el presente.

    La ciudad Atyrá se distingue en las últimas tres décadas porque sus autoridades y la gente trabajan en armonía.

    Les une no solo el afán de contar con un pueblo que no ofrezca a propios y extraños la sensación de descuido y abandono que da la basura desparramada en las aceras, sino que miran mucho más lejos al considerar que la limpieza es un sello singular y un atractivo turístico que le permite contar con ingresos que contribuyen al desarrollo de la comunidad.

    En contraste, partiendo del principal municipio que es Asunción, por ser la capital del país, y la mayoría de los demás territorios locales regidos por intendentes y concejales, ofrecen un lamentable espectáculo de desidia que se traduce en suciedad y abandono de los espacios públicos. En esos lugares, por lo general, hay un divorcio entre autoridades y vecinos.

    El ejemplo de Atyrá es digno de imitarse, y además no requiere siquiera de extraordinarios recursos económicos.

    Para hacerlo posible se precisa solo de la voluntad de las autoridades municipales –para liderar un proceso de cambio– y se necesita de la conciencia ciudadana y del compromiso efectivo de que se puede avanzar cuando cada habitante de un municipio es también un activo gestor del bienestar colectivo.

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    Publicado por Anónimo | 17/06/2016, 05:37
  4. Atyrá: Cuando las acciones trascienden el cortoplacismo
    Por Susana Oviedo –
    Acostumbrados a los proyectos burbuja –muy frecuentes en el Paraguay–, que entusiasman y acaparan la atención de los medios de prensa por un tiempo, y repentinamente acaban, de pronto sorprende gratamente enterarse de que la ciudad de Atyrá sigue siendo la ciudad “más limpia del país”. Y no solo esto, sino que acaba de ganar un nuevo reconocimiento internacional.
    Esta vez por su modelo de gestión sustentable. Fue seleccionada entre 600 municipios interamericanos por el Instituto de Administración Pública y Servicios Comunitarios, en la XXII Edición de la Conferencia Interamericana de Alcaldes y Autoridades Locales, que tiene lugar en Miami.
    Ahora Atyrá se propone ser ejemplo en la gestión de residuos sólidos y en reciclaje. Ya está embarcada en un proceso para ello. Pero lo bueno de esta noticia no es solo el nuevo galardón, sino la constatación de que en esta ciudad cordillerana prendió el ejemplo, se creó conciencia sobre el valor de la limpieza y el respeto al medioambiente, funciona la gestión participativa y se generó la conciencia ciudadana que con tantas ganas trabajó don Feliciano Martínez, aquel recordado intendente patriaqueridista de este Municipio, a principios de los 90.
    La gente lo recuerda barriendo las veredas, trabajando mano a mano con la comunidad, enseñando con el ejemplo.
    “Cuando uno es autoridad tiene que tratar de ser un educador con el testimonio, con el ejemplo, y eso le llega a la gente. Cuando tu gobierno es participativo e incluyente, cuando todos participan, todos dan su opinión, eso genera en la gente una adhesión espontánea y participativa, da su esfuerzo”, pensaba don Feliciano. Él lo comprobó.
    Creó en la población un sentido de identidad. Los atyreños se llenaron de orgullo por la transformación que iban logrando en el lugar en que residen.
    Se involucraron niños, jóvenes y adultos. Consiguieron ubicar a Atyrá en el puesto número siete de la ciudad más limpia en América y en el octavo, en el mundo.
    Las autoridades que sucedieron a don Feliciano no pudieron sustraerse al proceso generado, porque la gente se apropió de él. Por eso se tornó irreversible y continúa.
    Atyrá es el triunfo sobre el cortoplacismo y la propaganda. Es la suma de voluntades, por encima de las banderías políticas y las mezquindades que caracterizan a los políticos oportunistas que ocupan cargos para servirse de él y no para servir desde él.
    Si los intendentes de los restantes 249 municipios del Paraguay quieren emular buenas prácticas y una gestión exitosa, no precisan viajar al exterior. Solo deberían estudiar con detenimiento lo que sucede a 60 km de Asunción, en Atyrá, y comenzar por convertir a sus comunas en lugares amigables, limpios y bellos porque sus habitantes colaboran a que sean así.

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    Publicado por Anónimo | 15/06/2016, 05:31
  5. Trampas de la toponimia

    La geografía, como se sabe, nos puede hacer incurrir en errores elementales. Véase esto: paseando Ud. por Alemania, por ejemplo, puede hallarse en la necesidad de ir de Repente a Kagar. Repente es una localidad cercana a Kagar, que se halla en el municipio de Rheinsberg (Brandeburgo). También podrá verse obligado a tener que desviar su itinerario, si pretende evitar Kagarsee antes de llegar; o sea, no tener que pasar por el lago de Kagar, que así se llama. El barrio de Kagada, sin embargo, y pese a lo que pueda esperarse, no está por ahí cerca sino en la ciudad de Gyoda, un tanto al norte de Tokio.
    Los geógrafos prosiguen su búsqueda y encuentran otros casos dignos de atención y cuidado, anotando que en Rusia existe el pueblo Vagina; en el sur francés la localidad de Condom; en Austria concita atención villa Fucking, de la que se cuenta que sus alcaldes están hartos de que los turistas anglosajones les roben los carteles de bienvenida. En el Estado de Nebraska, el pueblo Joder es uno pequeño. “Voy a Joder un rato” suelen decir los maridos de las localidades vecinas y ninguna esposa se molesta. Puta, en cambio, es un municipio de pocos habitantes, cercano a Bakú, capital de Azerbaiyán. Cuando los políticos locales en sus discursos expresan “Queridos conciudadanos, Uds. son los verdaderos hijos de Puta”, todos los aludidos aplauden entusiastamente.

    En Cataluña cuentan historias alegres de su pueblo Berga; pero más aún los colombianos del suyo: Quitacalzón. Ninguno de los dos, sin embargo, supera a los asturianos con sus villas hermanas: La Ramera de Arriba y la Ramera de Abajo (“¡Joder!” –dijo uno de Nebraska– “Y yo que quería ir de vacaciones a Mamada, en Japón. Mejor voy a Asturias, que te dan de a dos”). Taby, en cambio, es un municipio sueco con unos 65.000 habitantes. No conozco el gentilicio pero, si fuese tabyron, por ejemplo, tendríamos un lugar donde se sentirían muy cómodos algunos de los nuestros.

    Ya en plan más profundo, digamos que en nuestro país sigue preocupando el caso de Tebicuary, cuyo sentido ningún lexicógrafo guaraní quiso desentrañar. Pero si se lo descompone en tevi-cua-ry, surge un significado que, mejor, dejaré a cargo del amable lector traducir al español.

    La nomenclatura toponímica paraguaya padeció momentos realmente aciagos cuando, hacia finales de los 50, dos grupos se enfrentaron con propuestas distintas para establecer la ortografía oficial del guaraní. Ya se sabe que los nativos no tenían grafía, solo hablaban (como continúa sucediendo en algunas cámaras legislativas). Pero la comunicación moderna requiere grafemas para poder construir el sistema que se llama Gramática.

    Tan enconada fue la disputa entre dos bandos acerca de cómo debían escribirse las palabras en guaraní que, antes de que los facones salieran a relucir, a alguien se le ocurrió que había que someter el caso al arbitraje del Señor Presidente. Para no prolongar la historia, digamos que así fue como Stroessner resolvió que se aplicaría el sistema propuesto por la que se denominaba a sí misma “escuela científica”, en detrimento de su rival, la “escuela tradicional”. Esta guerra culminó con la aprobación solemne de la nueva ortografía en una “magna asamblea” realizada en el Ministerio de Defensa Nacional, quedando de este modo, la nueva ortografía guaraní, abrigada bajo la coraza de las armas de la república. Es que, más a menudo de lo que se cree, la espada es más poderosa que la pluma.

    Aunque ahí no acabó el cuento. “Se hará una excepción” –sentenció Stroessner– “La toponimia permanecerá inalterada”. Es así como la ciudad de Caaguazú no pasó a redactarse Ka’a guasu. Pero si tuviésemos que traducir “monte grande”, tendríamos que poner ka’a guasu. Un problema mucho mayor surge con los gentilicios. ¿Ka’a guasu gua o caaguaceño? ¿Tebicuariense, tevicuaryeño o tevicuary gua? En fin, habrá que consolarse con no tener que resolver también el problema de los uruguayos con el gentilicio de Tacuarembó. Necesitamos una academia que fije los gentilicios guaraníes. Lástima que ya no contemos con Stroessner para resolver las disputas que la tarea provoque.

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/trampas-de-la-toponimia-1486433.html

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    Publicado por Anónimo | 07/06/2016, 08:58
  6. EL EJEMPLO DEL MAESTRO MARTÍNEZ

    Andrés Granje

    Un nuevo galardón para el país gracias a este pueblito tan agradable y acogedor de las cordilleras que nos debe llenar de satisfacción a todos los paraguayos, no solamente a los que residen en Atyra. Publica el Diario ABC color que la ciudad más limpia del país, la octava en el mundo, la más saludable con la certificación de la Organización Mundial de la Salud y la Capital Ecológica del Paraguay recibe un nuevo reconocimiento internacional por su modelo de gestión sustentable, otorgado por el Instituto de Administración Pública y Servicios Comunitarios, dentro del marco de la XXII Edición de la Conferencia Interamericana de Alcaldes y Autoridades Locales, a realizarse en Miami, EE.UU.

    Y ante este nuevo reconocimiento a esta población tan meritoria, vale recordar al fallecido Intendente Municipal de Atyra Feliciano Martínez, perteneciente al partido colorado, malogrado político fallecido a una edad madura cuando ejercía el cargo de Diputado Nacional ya por fuera del Partido Colorado donde quiso candidatarse luego a gobernador y el movimiento al que pertenecía le cerró las puertas para esa posibilidad y les pidieron que no se presentará a las internas pues tenían otro candidato para representarlos, sin embargo su participación como parlamentario fue meritorio hasta que padeció la larga enfermedad que luego le llevó a la muerte.

    Tuvimos la suerte de conversar con Martínez poco tiempo después de que dejar a el cargo de Intendente y al ver la limpieza y el orden de esa comunidad, la armonía en los hogares, con sus patios limpios y aseados, la forma como cuidaban sus espacios públicos, su cartelería llena de consignas de concienciación y urbanidad alejados de cultos personales o a entidades políticas y tenerle sentado frente nuestro a ese señor de aspecto ordinario pero correcto en su atuendo personal, nos parecía difícil de creer que fuera él quien pudo en menos de cinco años cambiar con la enseñanza, el ejemplo y la prédica sencilla y cotidiana las atávicas inconductas y faltas de cuidados higiénicos personales y colectivos de una comunidad.

    Cuando le preguntamos la formula del cambio, con mucha sencillez nos contestó “La motivación no se impone, se imprime. Cuando uno es autoridad tiene que tratar de ser un educador con el testimonio, con el ejemplo, y eso le llega a la gente. Cuando tu gobierno es participativo e incluyente, cuando todos participan, todos dan su opinión, eso genera en la gente una adhesión espontánea y participa, da su esfuerzo y eso es lo que hicimos”, ese ejemplo y esas enseñanzas cundió y sedimentó en Atyra, es fuente de admiración interna y externa, los atyreños son limpios por convicción y eso marca la diferencia, lo malo es que las otras ciudades de la republica no pudo contagiarse con el virus de la limpieza y el aseo comunitario.

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    Publicado por Anónimo | 31/05/2016, 05:32
  7. El ejemplo de Atyrá

    La ciudad de Atyrá recibió un reconocimiento por su modelo de gestión sustentable que permite que sea la más limpia del país y que incluso se ubique entre las mejores de América y del mundo, decía una información publicada ayer en los medios de la capital del país. Atyrá, una pequeña ciudad del departamento de la Cordillera ya había logrado el reconocimiento internacional al ser la ciudad más limpia del país, la octava en el mundo, la más saludable con la certificación de la Organización Mundial de la Salud y la Capital Ecológica del Paraguay. Ahora sumó un nuevo reconocimiento por su modelo de gestión sustentable, otorgado por el Instituto de Administración Pública y Servicios Comunitarios, dentro del marco de la XXII Edición de la Conferencia Interamericana de Alcaldes y Autoridades Locales, que se realizará en Miami, EE.UU.
    “Queremos compartir con ustedes la gran satisfacción de un nuevo logro obtenido a nivel internacional por Atyrá, que no es otra cosa sino la retribución del esfuerzo sostenido que la ciudadanía y las autoridades vienen desarrollando desde el año 1991. Hemos retomado la senda marcada por Feliciano Martínez”, expresó el intendente de la localidad, Juan Carlos Matto.
    La transformación de Atyrá se inició precisamente con la administración del primer intendente de la era democrática, Feliciano Martínez, quien al encontrarse con un municipio pobre y sin muchos recursos, decidió transformarlo agarrando él mismo la escoba y comenzando a barrer y limpiar su cuadra. Esta iniciativa fue acompañada por toda la comunidad, que además de limpiar las calles procedió a implementar prácticas saludables y hermosear cada cuadra. Al poco tiempo turistas provenientes de diferentes partes de la República comenzaron a llegar a Atyrá para observar sorprendidos la transformación. Pronto el fenómeno ya superó la frontera y el pequeño municipio ya logró su reconocimiento internacional. Lo interesante es que con los cambios de gobierno y autoridades, los atyreños no quedaron rezagados sino que al contrario siguieron en la misma senda, sumando ahora nuevamente el reconocimiento internacional.
    Valga el ejemplo de Atyrá para las autoridades y habitantes de nuestro departamento para iniciar los procesos de transformación que tanta falta hacen al Alto Paraná, donde la cultura de la preservación del medio ambiente es absolutamente nula. Así, a diario vemos basurales en todas partes, arroyos contaminados y destrucción de recursos naturales, sin que las autoridades siquiera se inmuten. Feliciano Martínez comenzó con una escoba y en una cuadra. Si las autoridades no hacen bien pueden los vecinos comenzar cada uno en sus respectivas cuadras, mejorando apenas su vereda. Eso puede ser el principio de un gran cambio, que depende que cada uno tome la iniciativa y deje de esperar que otros hagan.

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    Publicado por Anónimo | 30/05/2016, 08:07

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Escuchas publicas

El tema que tiene que ver con este escándalo de las escuchas telefónicas que envuelve el tráfico de influencias, que todos presumiamos que existía de manera clara pero nunca de manera tan desembozada y tan elocuente, como el que hemos tenido la oportunidad de poder comprobarlo. Lo que queda ahora es corregir lo que está mal y eso significa que el Congreso debería suspender a González Daher, en sus funciones como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y hacer un planteo severo en torno a la continuidad de esta institución, además de eso tendríamos que escuchar de manera mucho más valiente y objetiva las denuncias de fiscales y de jueces en torno a este tráfico de influencias, denunciando en los casos en los que habían sido sometido a una situación similar, haciendo que la justicia vuelva a ser creíble, y por sobre todo previsible de este país, que tiene una gran deuda con la sociedad en ese campo. Si la sociedad define la democracia como el estado de derecho, es evidente cuando vemos que ella es sujeta de las manipulaciones, tergiversaciones, chantajes y extorsiones, más claras que las que hemos podido comprobar en las últimas horas, nadie puede estar seguro en este país, y es el tiempo de corregir aquello que está mal y ademas de eso se tiene la oportunidad este domingo de castigar aquellos que se han apartado de lo que se espera debería ser la democracia, es el tiempo de los ciudadanos y en ese sentido nos queda ajustar cuentas con aquellos que se han apartado de manera clara y elocuente del mandato que recibieron de parte de nosotros, sus mandantes. (BFB)

Empresas del Estado

Uno de los grandes desafíos que tenemos en el país es indudablemente el encontrar un modelo económico que nos permita centrar la labor del Estado en lo que le corresponde realizar, cuando vemos mucho de las empresas públicas y especialmente en este verano, en que volveremos a padecer las consecuencias de una empresa monopólica como la ANDE, que no puede garantizar un buen servicio, por diferentes razones, se quejaron este año, porque las tarifas estaban fuera del rango que debieran, se incrementaron  esos números, pero no se mejoró el servicio, ahora aparece el argumento de que vienen de varios años de desfinanciamiento y que por lo tanto llevará todavía una buena cantidad de tiempo, ponerse a la altura y exigencias de la demanda de la gente. Pero si vemos también hay otras empresas públicas como el caso de la INC, que compra una nueva planta para procesar clinker y que ha tenido más de cien fallas, en un período de prueba y que podría ser otro gran elefante blanco, adquirido por el estado a las costas de cada uno de los contribuyentes, vemos de que hay algo mucho más profundo y grave en todo esto, el Estado no sabe hacer bien estas cosas y cada vez nos cuesta mucho más mantener a un personal ocioso y además de todo eso manipulado en tiempos electorales para que voten por que se sigan siendo manteniendo las cosas hasta ahora, nos cuestan mucho las empresas monopólicas del Estado, pero por sobre todo no vemos un rol del estado propiamente, incluso en aquellos sectores en donde debería actuar como elemento regulador del mercado. En definitiva tenemos dificultades filosóficas, administrativas y de gestión. (BFB)

A platazo

Es evidente que las campañas sacan lo mejor y lo peor de las personas, algunos demuestran cual es su verdadera concepción con respecto al poder, que es lo que entienden con respecto al de la prensa, a las encuestas, al twitter. La expresión del presidente Cartes de acusar de muchos de los males del país a los periodistas y especialmente aquellos que son críticos a su gobierno, y afirmar en términos bastantes soeces a la labor que cumplen algunos es una demostración de pobreza de espíritu que dominan a varias personas en estas elecciones. También ha sido noticia el hijo de la dip. Perla de Vazquez, exhibiendo dólares sobre una mesa dispuesto a comprar la voluntad de los votantes santanianos en el dia de los comicios, otras expresiones más se dieron en el transcurso de esto que casi siempre rodea a la práctica electoral y que demuestra, reitero, nuestra pobreza cívica, nuestra pobreza moral y nuestra pobreza argumentativa, no somos un país en el que estamos acostumbrados a debatir sus diferencias y a plantear propuestas, somos más bien personas que responden con insultos y agravios, cualquier afirmación que no sea la que uno comparte o tiene como argumento central. En definitiva las cuestiones electorales han vuelto a mostrar lo peor y pocos casos de lo mejor de nuestra sociedad, y varios de los temores que son permanentes en la vida política nacional, la posibilidad de comprar las voluntades de los votantes o de torcer las voluntades de los trabajadores del sector público, que más de 300mil de ellos, casi siempre son carne de cañón en los procesos electorales.   (BFB)

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