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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Con la mirada puesta en el presente

Siempre se suele decir que los niños son el futuro del país. Una palabra, futuro, a la que solemos confundir muy frecuentemente con tiempo lejano del que no deberíamos preocuparnos seriamente. Tal vez por nuestra cultura o porque hemos convertido en deporte casi oficial el hecho de dejar para mañana o pasado lo que podríamos hacer hoy, hemos dejado pasar demasiados años y frustraciones buscando la manera más adecuada de proteger a los niños de nuestras propias fallas como sociedad.

Si cambiamos esa palabra “futuro” por la palabra “presente”, a la hora de evaluarnos como sociedad frente a la responsabilidad ineludible de cuidar la integridad de todos los niños que habitan este país y asegurar, como dicen la Constitución y las leyes, su protección integral y la vigencia de sus derechos, encontraríamos muchas deficiencias que nos inculparían.

Desgraciadamente, en los medios de comunicación masiva no pasa una semana, o a veces ni un día, en el que no tengamos que hablar de dramas y tragedias que involucran a niños como víctimas. La violencia intrafamiliar castiga no solo a quienes protagonizan las crónicas policiales como victimarios y víctimas de ataques y homicidios.

Detrás de esos actores y actrices del drama real hay siempre otros seres, los niños y adolescentes que forman parte del terrible cuadro del drama familiar y que, más allá del doloroso momento que llega a trascender, han sufrido y seguirán sufriendo las consecuencias muchas veces imposibles de transformar en positivas, durante toda sus vidas. Bastará buscar entre quienes están en encerrados en las cárceles para encontrarnos frente a frente con muchos de esos niños que mencionamos como “daños colaterales” de la violencia en el seno de sus familias.

Pensar en los niños como futuro y no atenderlos desde el comienzo de sus vidas –antes también con el apoyo y prevención de embarazos adolescentes y el cuidado de la salud física y mental de las madres– es procastinar la obligación que todos tenemos como parte de la sociedad.

Si bien es muy cierto que los mayores más cercanos son responsables del cuidado de los niños y que atender la salud de los mismos es una obligación primaria para los padres, deberíamos saber que muchas veces la propia experiencia de abandono y la falta de cuidado en su niñez, además de los abusos padecidos, junto con la ignorancia, suelen tejer el duro destino de esas madres y padres que repiten, con dolorosa puntualidad, el modelo negativo en el que crecieron.

Por ello, deberíamos pensar en soluciones más eficaces para evitar o detectar tempranamente cualquier caso de violencia, abuso o falta de atención de los más chicos, sin esperar a que crezcan y se conviertan en la peor cara de nuestro futuro, sino ayudándolos a vivir y obtener lo que por derecho les corresponde y está muy bien descripto en los textos de las leyes, pero pocas veces se cumple.

Como parte de la sociedad, como ciudadanía que debe proteger a los más vulnerables, no deberíamos esperar a que sea muy tarde para denunciar u ocuparnos de casos de supuestos abusos o maltratos, así como lo haríamos si fueran esos niños, parte de nuestra familia más cercana. Algo que al fin y al cabo, no deja de ser verdad, ya que son el presente que mañana construirán el futuro de este país, junto a nuestros propios hijos.

Las campañas preventivas elaboradas desde los organismos oficiales y las organizaciones civiles dedicadas a la protección infantil han dado resultados evidentes, que han desembocado en un mayor involucramiento de la ciudadanía y, sobre todo, los educadores, en la prevención o detección de todo tipo de abusos, pero eso no debe conformarnos hasta lograr que más allá de las instituciones, toda la ciudadanía se sienta parte de esa red de protección de la niñez, que ya no debe ser vista como protagonista de un lejano futuro, sino del presente que será el cimiento sobre el que se construya un país mejor para todos.

Con la mirada puesta en el presente

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

6 comentarios en “Con la mirada puesta en el presente

  1. Feliz día del ex niño
    20 Ago 2016

    Por Biera Cubilla, escritora

    De por sí las generaciones venideras olvidan el pequeño detalle de que el día que celebran el 16 de agosto como un “reyes de mitad de año”, tuvo un origen bastante sangriento pero lleno de valentía.

    Dicha fecha se celebra cada año como el día del niño, en las escuelas hay festejos, los padres se encargan de regalar algo a sus hijos como premio por ser infantes y no hay nada más emocionante para el retoño que recibir esas atenciones especiales antes de cruzar la frontera rumbo a la adolescencia.

    En esta fecha emblemática una idea reiterativa se cuela en la mente, la igualdad y la felicidad para todos los niños de todos los estratos sociales, y con ello no se quiere implicar una mini guerra de clases y que la burguesía y que los ricos y que los pobres, porque Paraguay tiene un mayor problema que ese: por imposición las niñas que se ven obligadas a ser mujeres.

    No existe mayor hipocresía que la de nuestra sociedad indignada porque en algún país del Medio Oriente hombres mayores desposan a niñas, mientras bajo nuestras narices día a día nuestras pequeñas, involuntariamente, se convierten en madres.

    Poco antes de esta fecha, hizo un año que una niña de diez años dio a luz al hijo que le “regaló” su padrastro bajo la nariz de la madre –quien dicho sea de paso está a cargo de ambas niñas ahora- y esto no es un cuento más de Josefina Pla, es la vida real, es el día a día, no es ficción.

    Ojalá nuestro mayor y peor problema fuera el embarazo adolescente, pero no, los pedófilos no perdonan a las niñas –y niños- y no existe ley real y efectiva que ampare a los menores, no solo de sus agresores, sino de sus propias madres que lo consienten.

    Esperemos que nuestra sociedad se despabile de su letargo, se sacuda el feudalismo que trae encima y se dé cuenta que allá afuera hay un mundo que tiene preocupaciones más actualizadas como el tener que importar basura para convertirla en energía, cerrar cárceles, otorgar la mejor educación en el mundo y gratuita hasta los postgrados, permisos de maternidad por meses, vacaciones pagadas, jornadas decentes de trabajo, salarios acorde a la preparación, experiencia y cargo; etc.

    “Dejen que los niños sean niños”, ese debe ser el nuevo lema, tal vez se convierta en una frase pegadiza si la escribimos a continuación de un numeral “#dejenquelosniñosseanniños” y tal vez se viralice en las redes, a tal punto que lleguemos a comprender lo que arriesgamos por impedir que las futuras generaciones tengan una oportunidad de elevar a nuestra sociedad, sin la necesidad de usar de escalera a aquellas heridas emocionales que no terminan de cicatrizar jamás.

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    Publicado por Anónimo | 22 agosto, 2016, 6:21 am
  2. Partícipe de la corrupción

    Una saludable reacción ciudadana se vive en el país desde hace unos años. La gente perdió el miedo de salir a las calles para reclamar. Las redes sociales también se han convertido en factores claves para la formación de opinión y reacción social.
    Varias grandes movilizaciones surgieron a partir de quejas en las redes, gracias al protagonismo ciudadano que apela a esta vía para expresar su descontento. La corrupción generalizada que se descubre cada día en las diferentes esferas, motiva la indignación de la ciudadana. Nombramientos de amigos y familiares sin más méritos que la cercanía, planillerismo, cobros de viáticos, licitaciones amañadas, entre otros, forman parte de las denuncias diarias.
    En la celebración de la misa en honor a la Virgen María Auxiliadora, el obispo de Ciudad del Este, Monseñor Guillermo Steckling, dijo a los feligreses que no se puede pedir un país sin corrupción si nosotros mismos la practicamos. Es que, por regla general, la mayoría espera que por algún milagro divino, una magia o cualquier otra solución sobrenatural la corrupción se acabe. Se espera con los brazos cruzados, que un día los políticos dejen de ser corruptos y que nos convirtamos en un país modelo. La ciudadanía es partícipe de la corrupción, cuando con la excusa de que el gobierno es luego muy corrupto, justifica su actuación ilegal o irregular; evadiendo al fisco, ofreciendo coimas en vez de pagar multas o simplemente permanecer como morosos de impuestos.
    La corrupción solo va disminuir en la medida que cada uno deje de practicarla. No habrá ninguna otra solución mágica y no se puede esperar que los de arriba, es decir desde el gobierno, tomen la iniciativa para hacer algo y cambiar de una vez al país.
    El reto de todo ciudadano debe ser mejorar todos los días. Dejar un poco más el vicio de la corrupción en todos los ámbitos. La limpieza y la transformación social tiene que comenzar por cada uno de los ciudadanos, quienes son los que a diario construyen la sociedad. Si el país está podrido, es porque durante muchos años se le ha dejado mucho terreno libre a los sinvergüenzas, y eso tiene que acabar.
    – See more at: http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/44670-participe-de-la-corrupcion#sthash.1vYylkPu.dpuf

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    Publicado por jotaefeb | 27 mayo, 2016, 8:09 am
  3. Tiempo de unidad
    27 May 2016

    La historia del Paraguay cuenta que las grandes proezas que fueron construidas por ciudadanos de esta República tuvieron siempre un factor común: la unidad de la gente. A pesar de las dificultades, las limitaciones y las profundas injusticias; incluso teniendo en el horizonte cercano una derrota casi anunciada, la fortaleza del pueblo se sustentó en el respaldo incondicional entre compatriotas.

    Este pasado, construido sobre mucha sangre y lágrimas derramadas, signo evidente e indeleble de dolor profundo, dejó tatuada en la piel y el corazón paraguayo una enseñanza que se erige como el camino que debemos seguir para construir una patria más justa y solidaria, la fortaleza desde el respaldo ciudadano.

    Las estampas más gloriosas de las memorias paraguayas se basaron en la gallardía de guerreros que defendieron nuestros intereses contra alianzas multinacionales, o injusticias gigantescas, aunque eso no amilanó nunca la fortaleza para erigir los pechos en murallas que defiendan el honor de nuestro país.

    Sin embargo, a pesar de toda esta pesada carga histórica, es sumamente difícil intentar construir desde elementos positivos factores que puedan movilizar a la población en torno a un ideal común, que sea sustentada desde sus inicios en los intereses legítimos de la gente y que se eleve como objetivo que motive a impulsarnos para luchar por la obtención de estas metas.

    En Paraguay estamos acostumbrados a mirar el vaso medio vacío, a regodearnos en nuestras carencias, a llorar por nuestras limitaciones, con lo que desviamos la mirada hacia temas baladíes que en nada aportan a la esencia humana. Nos quedamos en los detalles, perdemos el rumbo, lo que entorpece cualquier posibilidad de desarrollo.

    Todo sería mucho más sencillo si empezáramos a cultivar desde los intereses en común una agenda en la que se prioricen las necesidades esenciales e impostergables de la gente. En una comunidad convivimos personas que en el sentido más estricto no estamos divididas por colores e ideologías, sino que somos ciudadanos con una raíz histórica y necesidades muy cercanas.

    Los grandes problemas de miseria, limitaciones de infraestructura, carencias en salud, educación y seguridad, nos afectan a todos por igual. Entonces, una simple lógica básica y elemental nos empuja a pensar que las grandes soluciones, además de ser establecidas por todos, traerán beneficios que redundarán en la población. Mientras sigamos atomizados, intentando solamente llevar agua a nuestro molino, olvidando las carencias y expectativas de los demás, seguiremos errando el camino para construir un país más justo para todos.

    Así como exigimos a nuestras autoridades mayor calidad en su gestión, la ciudadanía también en su conjunto debe comprender este escenario, aportando su granito de arena desde la crítica constructiva que ayude a solventar este proceso de transformación que tenemos que transitar para mejorar nuestra calidad de vida.

    El Paraguay que todos soñamos no se resigna a esperar soluciones milagrosas. Requiere del aporte de todos los que deseamos potenciar nuestros recursos para crecer como república. La historia nos muestra que los ejemplos locales son inspiración de orgullo. También nos empujan a ponernos a la altura para seguir creciendo. Es nuestra obligación comprender que este es el camino a seguir: unidos construyendo un país mejor.

    http://www.lanacion.com.py/2016/05/27/tiempo-de-unidad/

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    Publicado por jotaefeb | 27 mayo, 2016, 7:47 am
  4. Indígenas y niños de la calle

    El problema de los indígenas urbanizados y niños de la calle, pese a representar una población no muy abultada, aún sigue sin revolverse en Ciudad del Este. Las autoridades locales se jactan de haber “solucionado” el problema, en los discursos oficiales, pero esto dista mucho de la realidad. Es cierto que, se acabaron con las instalaciones de chozas en las veredas como había anteriormente en varios puntos de la ciudad y que trasladaron a los indígenas a sus comunidades de origen, en reiteradas ocasiones. Sin embargo, la historia se repite una y otra vez, siempre terminan regresando, en menor cantidad, pero vuelven. Está más que demostrado, que enviarlos con un poco de víveres no es motivo suficiente para que permanezcan en sus comunidades. Es una gran hipocresía de nuestras autoridades, quienes desvergonzadamente siguen utilizando a los indígenas, uno de los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad.
    El problema de las comunidades nativas es mucho más complejo y necesita soluciones y planteamientos estructurales a largo plazo, una cuestión que va mucho más allá de los discursos populistas y oportunistas, como las que había hecho el gobernador Justo Zacarías, cuando al inicio de su administración anunció la compra de un inmueble para los nativos, lo que nunca se concretó y pasó al olvido.
    Lo mismo ocurre con la cuestión de los menores en situación de calle. Basta un breve recorrido en la capital departamental para darse cuenta que los discursos no se ajustan a la realidad. Ni bien uno se detiene en los semáforos, niños pequeños y adolescentes, se agolpan a pedir dinero y se ponen agresivos cuando no logran su cometido.
    En estos días de baja temperatura se los ve descalzos, sucios y hambrientos, durmiendo en las calles. Olvidados e ignorados por todos, nadie los ve ni se ocupa de ellos.
    Viendo cómo a diario se dilapidan los recursos públicos en pagos a planilleros, beneficios para parientes de las autoridades y privilegios para empresas de clanes de amigos, anclados en las instituciones públicas, es vergonzoso que nuestra sociedad siga postergando a compatriotas, que necesitan de una solución integral de parte del Estado.
    http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/44622-indigenas-y-ninos-de-la-calle#sthash.pJLFYdud.dpuf

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    Publicado por jotaefeb | 24 mayo, 2016, 7:47 am
  5. Valorar las cosas positivas
    24 May 2016

    Lograr el Paraguay que todos queremos es posible siempre y cuando desde todos los sectores se prioricen las acciones que beneficien a la gente, dejando de lado los intereses particulares. Además del compromiso que debe existir en cada ámbito, es necesario derribar los muros del pesimismo para rescatar y hacer valer las cosas positivas, motivando a las nuevas generaciones a lograr sus objetivos con esfuerzo, sacrificio y mucha pasión en lo que hacen.

    La semana pasada, en Washington, Estados Unidos, varios paraguayos compartieron experiencias positivas durante un encuentro denominado Gramo, desarrollado en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esta actividad tiene sus inicios en una serie de encuentros en Paraguay para dar a conocer experiencias de compatriotas que ayuden a otros a emprender sus desafíos de una manera positiva. Gramo, según se define el espacio, es una plataforma de conversaciones en la que referentes comparten ideas del Paraguay del mañana que se está gestando hoy.

    La iniciativa es destacable sobre todo porque intenta mostrar que existe un Paraguay que busca construir, aspecto que muchas veces no ve una sociedad más tendiente a hacer prevalecer los aspectos negativos antes que los logros de sus propios conciudadanos.

    Las historias de los paraguayos que logran concretar sus sueños muchas veces son tomadas hasta como milagros, cuando tendrían que ser consideradas fruto del esfuerzo y dedicación que cada ser humano debe poner para conseguir lo que desea, en el ámbito personal o empresarial.

    El Grupo Nación estuvo presente en el BID para la cobertura de la actividad y fue testigo de cómo, por ejemplo, una personalidad como Berta Rojas contó su historia, generando admiración e inspiración. Según la descripción realizada en la nota periodística, fueron varios los paraguayos que compartieron sus historias. “Es necesario impactar vidas de los seres queridos, invirtiendo personalmente. Dando nuestro tiempo”, expresó Guillermo Careaga, animador digital de DreamWorks, que, en medio de su exigente trabajo, también ayuda a un hogar de niñas en Quyquyhó.

    Cacho Falcón, artista visual, quien trabajó para la cantante Beyoncé y la esposa del presidente Barak Obama, Michelle Obama, y hoy es considerado un artista consagrado en Estados Unidos, reflexionó diciendo: “Si estás convencido, podés saltar del puente, pero tenés que volar, y vas a aprender a volar”. Ann Burger, presidenta de Kansas Paraguay Partners, organización que promueve intercambios en el país, dijo que quería “ser parte de algo más que voluntariado”, conectarse con “la gente, para cambiar vidas”.

    Otra historia fue la de Natalia Arce Ojeda, emprendedora y propietaria de los restaurantes I Love Paraguay y Sabor Guaraní en Nueva York, quien mencionó que con mucha dedicación logró abrir los dos restaurantes en la ciudad estadounidense. Para ella, se puede llegar a los objetivos “poniendo alma, corazón y empeño”.

    Al igual que los mencionados, otros compatriotas contaron sus experiencias. Entre ellos Juan Campuzano, físico y profesor de la Universidad de Illinois-Chicago; Paola Casanova, antropóloga y profesora de la Universidad de Texas en Austin; Miguel Carter, economista y politólogo; Silvia Moore, abogada y activista por los derechos de la comunidad latina afrodescendiente, y Esther Katcoff, voluntaria del Cuerpo de Paz, fundadora de Zero Violencia.

    Las positivas historias contadas en este encuentro son solo algunas de los cientos de casos de paraguayos que han logrado grandes éxitos en nuestro propio país o en el exterior, pero poco valoradas muchas veces por la propia sociedad. Demuestran que es posible lograr los objetivos que uno se propone. Todos sabemos que el Estado debe dotar de las condiciones necesarias en todos los ámbitos para favorecer el crecimiento, pero no es menos cierto que también depende de cada uno poner lo suyo para alcanzar las metas trazadas. El dilema siempre está en mantenerse cómodamente en un escenario pesimista, esperando todo de arriba, o intentar superarse adoptando una posición más positiva.

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    Publicado por jotaefeb | 24 mayo, 2016, 7:46 am
  6. Pascual Duarte paraguayo
    Por Sergio Cáceres

    Este mes en que se cumple el centenario de Camilo José Cela, no quiero dejar pasar una reflexión salida de la primera novela del escritor, La familia de Pascual Duarte (1942), obra que inaugura toda una nueva etapa en la novelística española.

    “Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo. Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y, sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera y en destinarnos por sendas diferentes al mismo fin: la muerte”. Así inicia Pascual Duarte su trágica narración. Como en estas primeras líneas, habrá otras donde el protagonista se remitirá constantemente a la fuerza del destino, aquel hilo que lo estira irremediablemente a cometer actos que él en su fuero íntimo no quiere.

    En todos los análisis críticos hechos a esta célebre novela, el acento al papel que el sino juega en la vida de los personajes llama siempre la atención. “Dentro del cerco hostil que lo rodea parece perseguirlo un fatum trágico que causa sus desgracias”, indica Ana María Platas.

    Tal creencia en lo teleológico está tan arraigado en la mentalidad y es imposible leerlo sin extrapolarlo al imaginario que históricamente nuestra región latinoamericana y, en especial, la paraguaya. Nacemos y se nos da a entender que la condición sociocultural en la que nos desenvolvemos es lo que por naturaleza nos pertenece. Y aunque hubiese un grandilocuente discurso que nos anima a salir de tal situación por nuestras propias fuerzas, por otro lado existe otro contradictorio, soterrado, pero no por eso menos fuerte que nos dice que nuestra pobreza nos define y determina, que siempre habrá miserables como necesariamente habrá felices.

    La oprimida conciencia de Pascual Duarte es la de muchos paraguayos, en especial aquellos caídos en la delincuencia, que están convencidos que no tenían otra opción más que delinquir, pues su clase social está para eso. “Los de su propia sangre emergen de un medio en el que la indigencia y la falta de cultura suponen un cerco insalvable de rudeza y primitivismo” (Platas).

    Cela afirma que su Pascual Duarte es un personaje que no debe imitarse. Los especialistas consignan que predicar con el antiejemplo es un constante del género picaresco del cual Cela es firme tributario. Lo mismo podemos decir de la idea de un destino que nos marca. No hay tal cosa, y aunque haya toda una sociedad que nos diga en un doble discurso que no podemos escapar de nuestra condición social, debemos seguir con el desafío de desarraigar de nosotros tal idea funesta y mentirosa que lo único que pretende es la conservación de ciertos privilegios de una clase social por sobre otra a la que se mantiene convencida de que su lugar en la historia y en la sociedad está escrita en los cielos.

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    Publicado por jotaefeb | 23 mayo, 2016, 7:25 am

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