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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Impunidad, malversación y emergencia educativa

Un solitario escolar escribía sobre sus rodillas sentado sobre materiales de construcción en un aula deteriorada y sin mobiliario, donde los ladrillos estaban distribuidos como asientos para los estudiantes. La impactante, desoladora imagen fue foto de tapa de este diario el pasado martes. Se trata de una de esas imágenes que realmente valen más que mil palabras y que, por sí misma, explica a las claras que declarar la emergencia educativa y destinar una importante cantidad de dinero extra para hacer frente al desastroso estado de las infraestructuras de la educación pública, como hizo el Gobierno a instancias del nuevo ministro de Educación, era no solo razonable, sino completamente necesario y no solo necesario sino también urgente.

Dicho esto, conviene recordar que la emergencia educativa no se decretó porque alguno de los poderes del Estado haya tomado conciencia de que era justo y necesario atender el problema educativo, sino que para que se produjera los estudiantes tuvieron que batallar, tanto este año como el pasado, viéndose obligados, finalmente, a provocar una crisis ministerial para que se escucharan sus demandas.

También conviene tener muy presente que esta emergencia educativa no la produjo un terremoto, ni una inundación ni ninguna otra catástrofe natural, sino la acción humana, unas acciones criminales que ponen en riesgo el futuro, la salud y hasta la vida de estudiantes y docentes.

Las verdaderas causas de la emergencia educativa, de las aulas ruinosas o inexistentes, de los alumnos sin sillas ni pupitres, las conocemos todos: un auténtico tsunami de mala administración, derroche y malversación de los fondos del Fonacide y los royalties, destinados por ley a las infraestructuras educativas.

Coincidí con la senadora Blanca Ovelar y coincido ahora con el ministro Enrique Riera en que esos fondos tienen que estar bajo un control estricto y no depender exclusivamente de la voluntad, la capacidad y la honestidad de las administraciones locales, que hasta el momento se ha mostrado inexistente en la gran mayoría de los intendentes y gobernadores.

La descentralización es una buena idea; pero de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. No se puede dejar un dinero tan abundante y tan necesario en manos de incapaces o de corruptos; y solamente la incapacidad o la corrupción pueden explicar un resultado tan catastrófico de los fondos para infraestructuras educativas.

El otro aspecto sin resolver del problema está en el Poder Judicial y es la impunidad. Para la justicia no parece haber responsables de la malversación de dinero público destinado a infraestructuras educativas, ni siquiera cuando, como en el emblemático caso de Lambaré, las escuelas se vienen abajo con alumnos y maestros adentro; en cambio, cuando el Ministerio Público acusa a algún intendente o gobernador por malversación, “se utiliza el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados como un garrote para amedrentar a los fiscales”, como afirmó tajantemente el senador Adolfo Ferreiro.

Volveré a decirlo: ha hecho bien el Gobierno al declarar emergencia educativa por el catastrófico estado de las escuelas y colegios. Es mucho más que razonable: justo, necesario y urgente. Sin embargo, también es insuficiente, porque las escuelas ruinosas son apenas el síntoma de una enfermedad mucho más grave: la impunidad con la que actúan todos aquellos que mal administran y derrochan el dinero ya sea por torpeza o, aún peor, por corrupción.

Por Rolando Niella

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/impunidad-malversacion-y-emergencia-educativa-1482203.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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14 comentarios en “Impunidad, malversación y emergencia educativa

  1. Escaso interés

    De cada 1.000 guaraníes gastados por el Estado este año, apenas 30 guaraníes fueron destinados a fomentar programas de ciencia, tecnología y difusión, según datos del Ministerio de Hacienda. Una cifra irrisoria para un país que tiene todo por hacer para fortalecer su crecimiento económico y que además posee el plus de tener una población joven.

    De acuerdo con el Clasificador Presupuestario (un manual que es utilizado para clasificar los ingresos, gastos y programas ejecutados por el Estado), lo destinado a ciencia, tecnología y difusión comprende gastos asignados a la investigación y desarrollo, tendientes a acrecentar el conocimiento científico-técnico y el uso de nuevas técnicas por parte de los sectores vinculados a la producción.

    También incluye las actividades de capacitación y promoción científico-técnica que tienden al perfeccionamiento de los graduados universitarios, con vistas a la formación de investigadores, así como las tendientes al mejoramiento de la infraestructura científico-técnica del país, y transferencia de tecnología. Además, comprende la producción y difusión de informaciones estadísticas.

    El desinterés de las autoridades por invertir más en investigación científica se ve reflejado año a año en el plan de gastos estatal.

    Al cierre del año pasado, la Administración Central había destinado 118.000 millones de guaraníes (USD 20,4 millones, al tipo de cambio actual) al programa de ciencia, tecnología y difusión, y si todo marcha bien (y no se le aplican recortes), el año próximo se destinará a este sector 250.000 millones de guaraníes (USD 43,2 millones).

    Aumentar los recursos para promover y mejorar la formación científica es primordial para construir una sociedad con mayor inclusión social, mejora de tecnología y respuesta eficaz a los grandes problemas de este país.

    Se necesita cambiar la malla curricular y promover una educación científica en las escuelas y colegios públicos, dotarlos de instrumentos que les permitan a niños y jóvenes empaparse con los mejores y más novedosos sistemas de investigación científica. Se precisa además incrementar la asistencia, a través de becas, de estudiantes que deseen sobresalir en estas áreas, tanto a nivel local como internacional; e involucrar al sector privado en este proceso.

    Solo con una sociedad mejor capacitada se podrá avanzar en la mejora de la calidad de vida y en la construcción del país que merecemos.

    Por Wendy Marton

    http://www.ultimahora.com/escaso-interes-n1042676.html

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    Publicado por Anónimo | 26 noviembre, 2016, 3:31 pm
  2. Una emergencia estancada en la mesa de entrada del Senado
    12 Ago 2016

    De común acuerdo, cosa que no es común en nuestro medio, entre las autoridades del Ministerio de Educación y los gremios estudiantiles se decidió declarar una emergencia nacional, ante la grave crisis que azota a la educación, que llevó a una toma de colegios por parte de los estudiantes, prácticamente a nivel nacional, con una paralización de la actividad educativa que debe ser más que preocupante en una sociedad, como la nuestra, con graves carencias en educación.

    La palabra emergencia, que a veces usamos con ligereza, estaba esta vez usada con precisión y justificaba plenamente la alerta proclamada con el grave significado de la palabra: “Situación de peligro o desastre que requiere una acción inmediata”.

    De hecho, el llamado llegaba con cierto atraso; entre otros problemas reclamados por los estudiantes, el más “emergente” y amenazante era, y es, el derrumbe de escuelas y colegios, que se ha tornado frecuente, dejando, afortunadamente y hasta habría que decir milagrosamente, solo algunos estudiantes accidentados, debido al derrumbe de aulas que, en la mayoría de los casos, habían sido teóricamente construidas o refaccionadas recientemente con una importante inversión de recursos del Estado.

    Es decir que, a más del despilfarro y el riesgo, existe una seria sospecha de corrupción de los administradores de los fondos públicos, con absoluta falta de respeto a la educación y a la integridad y la vida de los estudiantes y los docentes. Es decir, que en los “templos del saber” estaba y sigue reinando de la corrupción.

    El derrumbe que nos escandalizó en principio como una señal de alarma provocó la protesta generalizada del estudiantado, la toma de instituciones educativas y, afortunadamente, una rápida reacción del Ejecutivo para establecer un diálogo y poner en marcha una reacción inmediata, tanto por el peligro que amenaza a la integridad y la vida de los estudiantes como por las limitaciones que representa para el desenvolvimiento de la actividad educativa.

    Y, aunque no menos importante y urgente, por el hecho grave de ineficiencia y corrupción que implica que el dinero invertido en las instituciones educativas se haya despilfarrado de manera tan irresponsable y criminal por parte los administradores de los recursos públicos.

    La “emergencia” acordada por el MEC y los estudiantes fue proclamada hace ya más de dos meses y presentada como proyecto de ley al Congreso Nacional, de forma a dar fuerza de ley a las medidas a tomar para superar esta grave y amenazante situación, en la que, vale la pena repetirlo, se empeora notablemente el sistema educativo, al empeorar, en vez de mejorar con las inversiones públicas, las condiciones en que se desenvuelve.

    El proyecto tuvo una pronta respuesta en la Cámara de Diputados, y cuenta desde el 1 de junio con media sanción. Lleva, sin embargo, desde entonces, durmiendo en el Senado, pese a que en este largo ínterin se han producido nuevos derrumbes y se han tenido que improvisar locales escolares precarios, debido a la inseguridad de las aulas oficiales. Es decir, la emergencia no ha llegado al Senado.

    La buena noticia que se anunciaba era que ayer se concretaría una reunión de senadores y estudiantes para apurar el proyecto, pero, lamentablemente, la tal reunión no se llevó a cabo ni con la seriedad que exige una situación de riesgo, con el agravante de que el Senado ha reducido la “emergencia”, sacándole el componente de urgencia, devolviendo el reclamo a Diputados, postergándolo, cuanto menos, por una semana más Esto empieza a parecerse a la mágica frase estronista ante las situaciones críticas: “los problemas están para ser solucionados”, basta borrarlos del mapa por decreto, con un lapicerazo. La emergencia no es emergencia y puede esperar una semana más, a sumar a los dos meses que lleva en el congelador.

    Gremios de estudiantes y de docentes ya han manifestado que no piensan continuar educando y educándose en estas condiciones, con lo que es probable que los estudios vuelvan a interrumpirse. Es decir, estamos ante una emergencia nacional que está, como en las peores burocracias, estancada en la mesa de entrada del Senado.

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    Publicado por Anónimo | 12 agosto, 2016, 5:19 am
  3. La salud, la educación y la agricultura

    Por Caio Scavone

    Una cuestión que es interminable solemos encarar con amigos muy propensos a la sana discusión. El tema no tiene nada de embarazoso ya que se discute entre caballeros muy adictos a la madrugada e incondicionales de la bodega y lomitería “Chaplin” de mi barrio Ybaroty de Villarrica.

    Hace poco fue encarado si cuál es la necesidad perentoria de un nuevo ser que nace en el Paraguay. Uno quiso extenderse más de nuestra frontera y, abusando de la entera confianza de los comensales y de otros que comen y salen, expuso que eso atañe a todos los que nacen en este planeta.

    Como podrán darse cuenta, la preocupación que reina en ese ambiente es trascendental y concluyente. En el foro “Chaplin” se solucionan todos los problemas del mundo, del Mercosur, del Paraguay, de las reelecciones, del Guairá, de Villarrica pero menos el de sus componentes. Los problemas son evocados y revocados con una legítima y comprobada democracia y no de esa que perezosamente viene caminando desde la caída del opresor Alfredo Stroessner.

    Si se debe priorizar la salud, la educación o la agricultura en el Paraguay y en este planeta fue el delicado contenido de la madrugadora sesión del sesudo grupo. Muchos opinaron que los tres escenarios tenían importancia igualitaria y que no era el momento para discutir. Un arquitecto metió su cuchara y procuró incluir a las obras dentro del temario. Desde el fondo alguien argumentó que esas ocupaciones eran arena de otra costa.

    Por suerte la fría madrugada fue comprimiéndose con algunos encendidos aportes de la perrada y rescaté varios testimonios. Entre casi todos, la salud acaparó la importancia y el resto se paró para retirarse. La educación fue mencionada por alguna gente y la agricultura, una vez más, no tuvo quórum.

    Los comentarios iban y venían, aunque más venían que iban y se escuchaba que mediante la salud el recién nacido podría llegar a adulto con las vacunaciones y algunos hasta argumentaban el alcance de la salud preventiva que se hacen en los países que son de verdad y a los que habrían que imitar.

    El único estudioso presente impugnó todo diciendo que la educación es la base del desarrollo, que sin ella seguiremos en la ignorancia. Lastimosamente las clases se dan debajo de un árbol porque aulas no hay o se caen a pedazos, la plata se cocina con la merienda y el almuerzo del Fonacide, que irán maestras a Francia a “especializarse” y ni supieron traspasar elementales pruebas de admisión y esos mismos jóvenes que piden más carga horaria son los que hacen hurra cuando la maestra no va a clase. Terminó diciendo que se debe cumplir con la trilogía educativa del éxito: plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. Alguien dijo para qué hacer tanto si acá nadie lee un libro, hasta un obispo tiene hijos y nadie planta un árbol y que el hijo se planta ante el padre, el padre y obispo plantan hijos y son los pocos que leen muchos libros.

    Con el sol saliendo fui entrando a mi casa y comencé a pensar, no como ingeniero agrónomo, que la vida comienza con un buen alimento por la boca y no por los ojos, que ese embarazo de la futura mamá debe nutrirse de vitaminas, proteínas y minerales que la agricultura le provee, que con una excelente alimentación nacerá un ser sano, que solo usará el hospital para las vacunaciones y que ya no será carne de cañón de la joda del Fonacide en los municipios, en las gobernaciones y de la Generala.

    Regresé a la bodega “Chaplin”, ya todos se habían retirado y me dije: ¿será que la agricultura y la buena alimentación están delante de la salud y la educación?

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    Publicado por jotaefeb | 12 julio, 2016, 5:43 am
  4. Hay que marcar “cuerpo a cuerpo” a los ratones

    No todos los gobernadores son bandoleros, como tampoco los 250 intendentes que existen en el país. Sin embargo, es un hecho que no merece debate alguno que muchos de ellos, y cuando decimos muchos, son muchos, los que se valieron de la Ley del “Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo” (Fonacide) para llenarse indisimuladamente los bolsillos. Cinco años de experiencia así lo atestiguan, razón por la cual saludamos en su momento la iniciativa de que la suma millonaria que manejan para mejorar la infraestructura educativa sea administrada directamente por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Lamentablemente no será así. Ayer, en la reunión mantenida entre el titular de dicha repartición, Enrique Riera, y los jefes departamentales, se resolvió que no habrá cambios en esa materia, aunque “bajo fe de juramento” de que a partir de ahora “los controles serían exigentes”, lo que no se condice con lo sucedido en los últimos 60 meses.

    A lo largo de ese período, el Estado paraguayo destinó a las gobernaciones y los municipios un total de 450 millones de dólares, 90 millones por año, provenientes de Itaipú por la cesión de su energía al Brasil. Una verdadera catarata de dinero, a la que acompañó otra mayor, pero de denuncias de malos manejos y hechos de corrupción.

    Se trata de un problema complejo. Es mucha plata la que está en juego. Además, los intendentes y gobernadores tienen una relevancia importante en todos los partidos políticos y cuentan con el respaldo del grueso de la Cámara de Diputados. Recordemos que éstos por poco se cortan las venas cuando se anunció la idea que en la víspera quedó trunca, es decir que la plata sea administrada por el MEC, argumentando que “eso sería un terrible retroceso en el proceso de descentralización”.

    ¿Pero acaso es esa la verdadera razón?. ¿O el rechazo a dicha iniciativa más bien obedeció a que la mayoría de ellos se asienta en la estructura que les brindan los municipios y las gobernaciones, sin descartar que algunos tengan participación en sus “negocios”?

    Por lo pronto, “los ratones seguirán al cuidado del queso”, porque aunque juren y perjuren que a partir de ahora “todo será distinto”, ratones siguen siendo. Entonces, lo que resta es apostar a que las cosas realmente mejoren mediante el control ciudadano, marcándoles “cuerpo a cuerpo” a cada uno de ellos, hasta tanto pueda derogarse una Ley que nunca sirvió a sus verdaderos fines y que en la práctica se convirtió en un instrumento formidable para enriquecer de manera meteórica a unos cuantos delincuentes disfrazados de políticos.

    ¿Cómo puede darse esa fiscalización? Una primera respuesta tal vez sea la que dieron los propios estudiantes secundarios, en Luque, donde se reunieron con el intendente para advertirle que serán celosos custodios del uso correcto de los fondos del Fonacide, lo cual probablemente también se produzca en otras localidades.

    Lo dijimos y lo repetimos. “Es hora de parar con semejante sangría” y que el dinero del Fonacide se destine realmente a mejorar la infraestructura de los colegios y las escuelas, muchos de ellos en ruinas. Es hora de que se informe con lujo de detalles qué obras se realizarán, en qué plazos y a qué costos. Y también, de que se investigue y castigue a los que a los que en el transcurso de los últimos cinco años lucraron con la desgracia de nuestros chicos.

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    Publicado por jotaefeb | 27 mayo, 2016, 8:19 am
  5. De lecturas y desafíos
    25 May 2016

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    Periodista, docente y analista

    Cuando tenía entre 10 o 12 años me dieron una función para el que con esa edad probablemente no era el más indicado. Pero ante la necesidad, no había otra alternativa. Finalmente, para suerte mía, fue una tarea que me gustó y a la larga tuvo sus frutos, permitiéndome entender muchísimas cosas para afrontar la vida, difícil por momentos, y avanzar sin parar hasta alcanzar las metas que me había trazado, sin dañar a nadie.

    El comandante, como pocas veces, estaba contando algunas cosas de su infancia, algo poco común en él por ser un hombre bastante reservado y al que nunca le gusta hablar sobre su vida. Para compartir nuestro acostumbrado café y conversar, en esta ocasión, nos reunimos en la cantina de la universidad en la que doy clases. El punto de encuentro lo había fijado yo, por el complicado horario que no me permitía en la semana tomarme un pequeño tiempo para salir del círculo laboral.

    La universidad tiene como rol formar buenos profesionales, pero más que eso, debe formar buenas personas. No hay posibilidad alguna que una mala persona sea buen profesional, nunca… -dijo el comandante señalándome con la mirada a un grupo de estudiantes que caminaban sonrientes. -Ojalá ellos sean de los buenos… -añadió.

    Mientras ya disfrutábamos del acostumbrado café negro, sin azúcar, sacó una fotografía de su viejo bolso verde ajado por el uso y el tiempo. Me mostró. Era una que tenía sus años, borrosa, en blanco y negro, pero aún con la posibilidad de distinguir lo que era. Se podía ver a una mujer bastante mayor de pelo blanco. Sonreía, pero su sonrisa también reflejaba nostalgia.

    Ella para mí sigue siendo ejemplo de vida. No solo me motivó a leer. Me motivó siempre a asumir los desafíos -dijo, con voz entrecortada.

    Tomó un sorbo de café. En silencio le devolví la fotografía, que la miró por unos segundos y luego la volvió a guardar.

    Cuando tenía la edad que te dije, me pidió que le leyera todo lo que podía y estaba a nuestro alcance. Al principio no entendí esa aburrida tarea para un niño, pero tenía razones muy importantes para no rehuir de esa responsabilidad: Ella no sabía leer; era analfabeta. Y era mi abuela. Todavía vive en mi memoria esa hermosa experiencia, irónica por la situación, cuando que las abuelas acostumbran a leer a sus nietos y no los nietos a sus abuelas. Yo le leía cuentos a mi abuela.

    Explicó que pasado el tiempo de ese pedido, ya con gusto, le leía lo que caía en sus manos; revistas o diarios, primero, y libros después. Sus ojos brillaban de emoción.

    A esa edad yo cumplía con una función, que al final me agradó. Pero con los años me hizo comprender lo importante que es la lectura no solo para el conocimiento, sino para la vida misma. Intenté enseñarle a leer, pero se rehusó a aprender. En guaraní me repetía que era tarde para ella, e insistía en que el que tenía que leer y aprender era yo, para que me sirviera en la vida. Y cuánta razón tuvo -apuntó el comandante.

    Me contó además varias anécdotas de su rol como lector en su niñez y afirmó que siempre quedó sorprendido por la capacidad de análisis de su interlocutora. Su historia, como la de muchísimas otras niñas del campo que son adoptadas por familias para convertirlas en criadas sin que se les permita ir a la escuela, es digna de un libro, me dijo.

    Disfruté bastante esas largas jornadas de lectura. Y, de verdad, hasta ahora no encuentro ninguna otra forma de conocer las cosas si uno no lee. Esa fue la mejor lección que recibí en esa parte de mi vida. De ahí mi pasión por la lectura, querido amigo -contó, y recordé en ese momento que en nuestra anterior reunión le había preguntado por qué para él era hasta obsesivo recomendar a los jóvenes leer, leer y leer.

    Tomamos otro café, hablamos, malhumorados de fútbol, un poco de política y mucho de libros. Fuimos luego a la biblioteca de la universidad a revisar algunos textos. Ya de salida, antes de irse, el comandante dijo: -Ferreira, además de leer de todo siempre, cada persona debe afrontar los cambios, sobre todo cuando se avecinan grandes desafíos, con voluntad, fuerza, amor propio y con mucha fe, esperanza, sin bajar la cabeza, manteniendo la dignidad. No hay otra forma posible, si se quiere hacer bien las cosas.

    Me tomó del hombro y enfatizó: -La vida es aprendizaje permanente. Hay que vivir día a día sin temor a los desafíos, peleando siempre por lo que uno cree. Además, uno debe estar convencido de lo que es, de lo que puede dar y de lo que debe y no debe hacer, manteniendo su integridad como persona y como profesional, en el rol que le toque cumplir, donde sea.

    Mientras se alejaba, me quedé pensando hasta que sonó el teléfono celular. Era una llamada que estaba esperando. Eso.

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    Publicado por jotaefeb | 25 mayo, 2016, 6:43 pm
  6. El peor enemigo de toda sociedad es la ignorancia

    Las sociedades requieren de manera constante apostar por el conocimiento. Solo así podrán fortalecerse y mejorar las condiciones de vida, objetivo principal de cada una de ellas. Sin cultura no habrá progreso. Para que exista progreso, se debe vencer a la ignorancia.
    Llegamos a nuestro siglo con increíbles inventos que están a disposición del hombre, pero es hasta ahora, para muchos, el libro el mejor de todos, incluso por encima de la rueda, porque es el que transporta ideas y el pensamiento de una generación a otra, permitiendo mantenerlos de por vida, aportando conocimiento.
    La Feria de libros que actualmente se desarrolla en el Shopping Jardin de Ciudad del Este sirve como una buena excusa para analizar la importancia de la lectura en un país como el nuestro. Es común escuchar que a la gente no le gusta leer y que esta supuesta inacción es lo que hace que transitemos en una sociedad con escaso recurso intelectual y de razonamiento. Algunos estudios han descrito que además del poco apego a la lectura, aseveración que parece ser cierta, la preocupación también está en el bajo nivel de comprensión. Es decir, se lee poco y, para peor, buena parte de los que leen, no comprende lo que está leyendo.
    Un país que pretende desarrollarse no puede pensar en avanzar sin el aporte de su sociedad en todos los campos, incluido indudablemente el del razonamiento, que hará que los debates sean verdaderamente provechosos y no simples repeticiones de posturas muchas veces radicalizadas más por el sentimiento que basadas en la razón.
    A pesar de los errores cometidos en el área, Paraguay atraviesa un proceso de fortalecimiento en su sistema educativo, que en lo que respecta al razonamiento para leer la realidad, tiene sus primeros resultados en la reacción, sobre todo de la franja joven. El reclamo de los estudiantes secundarios y universitarios para una mejor educación es una muestra que ese pensamiento crítico se ha instalado, probablemente de manera incipiente aún, pero es un avance significativo en las libertades de pensamiento, expresión y manifestación.
    Debemos tratar de entender cuáles son las razones por las que se afirma que “al paraguayo no le gusta leer”. Una de ellas puede ser el mismo sistema educativo que –si bien con avances– aún tiene resabios del aplicado por décadas durante el período autoritario en el que pensar prácticamente no estaba permitido, y sobre todo si era diferente al sistema. La mayoría de los docentes que hoy están a cargo de la enseñanza son resultado del anterior sistema, por lo que hasta es entendible el bajo nivel general que existe en la educación en todos sus niveles.
    No se debe tratar de tapar la incapacidad general en ofrecer mejores condiciones para lograr una sociedad con mayor conocimiento y pensamiento crítico. El peor enemigo de toda sociedad es la ignorancia. Si como país deseamos avanzar para salir del subdesarrollo económico es imprescindible sustituir viejos esquemas en la educación y destinar los recursos necesarios para vencer no solo la pobreza económica, sino también la mental.
    El Estado debe esforzarse en fortalecer la educación, esa es su responsabilidad. Pero el ciudadano no puede esperar que por obra de magia logre conocimiento. Debe leer, no hay otra forma. Nadie lo hará por él.

    http://diariolajornada.com.py/v6/category/editorial/

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    Publicado por jotaefeb | 25 mayo, 2016, 6:42 pm
  7. “Centrarse de manera obsesiva”… pero en el aula y el docente (I)

    Por Nancy Ovelar (*)

    El titular de la asociación civil Juntos por la Educación (JPE), empresario Víctor Varela afirmó que el presidente de la República, Horacio Cartes, debería “centrarse de manera obsesiva” en la educación paraguaya para iniciar el despegue de este sector que es clave para la economía, y evitar que el país se hunda en mayor atraso, una acertada recomendación a la cual queremos, sin embargo, hacer algunas precisiones de carácter operacional.

    Se tiene suficiente información sobre los puntos flojos del sistema educativo, estudios y evaluaciones sobran y la conclusión inapelable es que los estudiantes no aprenden lo que deberían. Las evaluaciones inclusive nos señalan qué cosas no aprenden los estudiantes. Esto nos lleva inevitablemente a preguntarnos ¿por qué? Y la respuesta también es obvia… y es que los maestros no pueden enseñar lo que no saben. Por lo tanto, el epicentro del problema educativo se circunscribe en el aula y en la interacción de maestros y estudiantes.

    La calidad educativa depende casi exclusivamente de lo que el maestro tenga en la cabeza y el corazón, un buen maestro es capaz de hacer maravillas con poco, un maestro mal preparado seguirá enseñando poco aunque no haga huelgas, aunque los útiles y la merienda lleguen a tiempo y tenga todos los soportes de la tecnología. Esta es la precisión que debe tener en sus políticas el MEC para afectar con posibilidades de éxito la calidad educativa.

    El desafío es la capacitación en servicio y de eso se tiene que ocupar el MEC y no las universidades que adolecen del mismo mal.

    El MEC y su ejército de directivos, supervisores y técnicos deben centrarse de manera obsesiva en el aula, en el maestro y los alumnos, instalando escuela por escuela una dinámica de gestión pedagógica que movilice la acción en torno a los objetivos educativos. Que muestre el camino de cómo lograr esos objetivos. Que enseñe a los maestros a enseñar y a preguntarse sobre su propia práctica con preguntas obsesivas sobre: ¿Por qué mis alumnos fracasan en lectura comprensiva? ¿Por qué no aprenden la raíz cuadrada? ¿Por qué fracasan en las competencias que son básicas para cualquier estudiante? Y ante esto el MEC tiene que liderar, como de hecho ya lo hacía desde el programa Escuela Viva inexplicablemente ahora con nula ejecución, proporcionando pistas y recomendaciones didácticas oportunas, materiales concretos para el trabajo docente. Crear equipos pedagógicos pensantes en cada escuela en lugar de amontonar funcionarios en el nivel central que se convierten en burócratas y quieren gestionar la educación desde sus oficinas y por resoluciones.

    Es importante centrarse de manera obsesiva en la educación desde una perspectiva general. Pero es más importante centrarse de manera obsesiva en el aula y los maestros de manera particular, porque si no, cada gobierno se termina yendo por las ramas y no se aborda nunca el foco del problema.

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    Publicado por jotaefeb | 25 mayo, 2016, 6:41 pm
  8. Entre el poder y la fuerza

    Posteado por Edwin Britez el 10-05-2016

    Ahora tenemos dos actores principales en el terreno de la educación. Dos actores nuevos con armas antiguas. Enrique Riera, el nuevo ministro con el arma del poder y los estudiantes, con el arma de la fuerza. Todos los demás son periféricos y pueden resultar elementos estratégicos de alianza en una u otra línea, pero los principales son dos.

    El Premio Nobel Elias Canetti en su libro Masa y Poder, usa las figuras del gato y el ratón para explicar las ventajas y desventajas de uno y otro.

    El ratón atrapado por el gato se encuentra bajo el régimen de fuerza del gato, pero cuando el gato se dedica solo a jugar con el ratón abandona la relación de fuerza y pasa a una relación de poder. Si el gato deja ir al ratón, lo pierde de su esfera de poder.

    El ejemplo fue válido para ilustrar la situación antes de la toma de colegios por los estudiantes, pero desde entonces la relación quedó establecida de esta forma: el poder institucional perdió fuerza para controlar la situación y la fuerza de la barricada estudiantil carece de poder para llegar, sin forzar la situación.

    La juventud es una fuerza que surje de una energía abundante, que al decir de la madre Teresa de Calcuta “es la que tu puedes llegar a conseguir por tu propio esfuerzo, ya sea físico o espiritual”. Los jóvenes estudiantes de la secundaria encontraron, por fin, el motivo que los une en una acción coordinada, sin mucho contenido propositivo, pero con abundante apoyo de propaganda actualizada para expandir el éxito de una jornada y contagiar a la mayoría de quienes comparten una identidad y una inquietud.

    El nuevo ministro tiene por su lado la legitimidad institucional del poder para llevar adelante medidas, sin tener en cuenta la debilidad ni la fuerza de nadie, ya que cuenta con la capacidad coercitiva de obligar. Y negociar, claro está.

    Costará bastante a los jóvenes racionalizar este proceso. Si todo sigue siendo resultado de las emociones, los power point y comunicados se seguirán percibiendo como aportes externos y muchos atribuirán a la “mano negra”. Pero desde que se publicó en 1994 el libro “El Error de Descartes: la emoción, la razón y el cerebro humano” , su autor António Rosa Damásio demostró que los procesos emocionales guían e influyen las conductas, en especial los procesos de toma de decisiones, lo que en otras palabras significa que las emociones tienen el poder de hacernos razonar de una forma más creativa y productiva. Para no creerlo, pero lo dice un científico.

    Esto representa una llamada de atención al poder, ya que es común la tentación del mismo de recurrir a la fuerza, cuyo uso legal monopoliza, para enfrentar situaciones que le sobrepasa. De la misma forma que es también una alerta para los jovenes en cuanto a la dirección que tomarán sus determinaciones, ya que es también grande la tentación de hacerse asesorar por terceros “que razonan mejor”, cuyas intenciones nunca son totalmente transparentes.

    A los estudiantes movilizados les resultará esforzado mantener la fuerza frente a un cambio del otro, sin abrir un parentesis aunque sea para calmar la impaciencia de quienes ya comienzan a verlos como exedidos y metidos en el campo del poder ,mientras que a Riera le queda la opción de recurrir a la técnica de arte marcial de Japón conocido como uke, según el cual no hay enemigos sino oponentes. En esta confrontación el que ataca se esfuerza por no dañar al oponente, pero el arte consiste en utilizar la fuerza de embate del oponente a favor de uno mismo para poder dominarlo.

    ¿Lo conseguirá el nuevo ministro?. Ja guapymina sapyaite jahechahaguá la oikova.

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    Publicado por jotaefeb | 23 mayo, 2016, 7:00 am
  9. Libro por libro

    La educación paraguaya sigue desenmascarando las falencias y corrupciones en las cuales ha caído su administración.

    Esto no es cosa de ahora, ni de Lafuente, ni del anterior Ministro. Llevamos décadas de descuido y desidia por parte de sus responsables más directos.

    La complicidad de múltiples actores es más grande que la responsibilidad en estos casos. Tanto las aulas derrumbadas donde la justicia aún no terminó de poner el castigo soberano por arriesgar vidas de niños y aquellas otras que fueron superfacturadas para construir un poquito más e inaugurar como “gran cosa”.

    No se queda atrás el depósito de libros y materiales escolares sin llegar a las escuelas que lo necesitan, como aquellos que llegan al despacho de los directores y son ellos quienes destinan “a dedo”. Ni qué decir dejar sin alimento a miles por leche y coquitos de oro. Mejor ni seguir mencionando, porque deprime.

    Como agentes de construcción de una sociedad, tenemos una tarea inmensa, desde el MEC, obviamente como cabeza de este organismo y el gobierno “de turno“, hasta los directivos de cada escuela y sus maestros.

    Más allá del sueldo, más allá del prestigio o tradición, más allá del cargo. La educación se construye entre todos. Y entre estos agentes surgen otros que contribuyen, ciudadanos todos. La sociedad aporta y lo hacen también los que no figuran en las planillas, medios de comunicación social, empresarios, industriales. La escuela se construye entre TODOS (bueno, casi todos, hay un grupo interesante de parlamentarios que adrede la destruyen y prostituyen).

    La educación se construye y se levanta libro por libro. Si queremos algo mejor para nuestros hijos, debemos leer más. Libro por libro se eleva la cultura. Libro por libro se sale de la ignorancia. Libro por libro se aprende a hablar y a expresar mejor esas ideas. Libro por libro se va para arriba una escuela ¡que no se derrumba jamás!

    Producir más libros, permitir acceder a ellos. Mientras no tengamos más libros nuestros, paraguayos, que cuenten NUESTRA historia será difícil tener patria que ame lo suyo.

    Necesitamos inyectar capital en libros de cuentos nuestros, que los niños lean por disfrute y no por tarea obligada. Mientras más lectores tengamos, más arriba estará nuestra sociedad. Somos excelentes extranjeros en nuestra propia tierra. Hay más libros importados que de adentro, saben más de app y Minecraft los niños que de la historia y de sus responsabilidades ciudadanas.

    Libro por libro. Las conversaciones, manifestaciones, huelgas, reclamos, y manifiestos que no empiecen a invertir en libros desde abajo para arriba, no servirán de mucho.

    ¿Dónde están los responsables de la corrupción de la UNA? ¿Dónde están los responsables de las escuelas caídas y de las meriendas de oro? La educación no se levanta con la Justicia en Paraguay. Porque la justicia ya es muy injusta y corrupta acá.

    La educación se levanta estudiando, investigando, creando, produciendo, leyendo en el aula y en la casa. No se levanta con una letra muerta de ordenanza o con una ley dudosa. Se levanta implementando nuevos programas de lectoescritura, de evaluaciones. Se levanta capacitando maestros y promoviendo su labor.

    Se levanta desde abajo, porque si el cimiento ya está flojo, seguiremos esperando empezar los cambios necesarios dentro de 14 años, cuando veamos resultados aplazados.

    No hay viento ni tormenta que derribe lo que los libros pueden construir en la mente. Creo en la educación. Creo todavía en mi país. Creo fielmente en los niños. Por algo, ¡sigo siendo maestra!

    Verónica Abente

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    Publicado por jotaefeb | 23 mayo, 2016, 6:46 am
  10. Los problemas de la educación

    Por Jesús Montero Tirado

    Si queremos mejorar la educación, tendremos que identificar qué problemas y desafíos tiene, y ponernos de acuerdo en cómo podemos resolverlos entre todos. No se puede eludir la pregunta cuáles son los problemas de la educación, porque tenemos muchos y es controversial cuáles son los más importantes y urgentes y qué soluciones serán las estratégicamente mejores.

    Durante los últimos años y a nivel de opinión social, llevamos un proceso de progresiva simplificación en el análisis de las causas del estado de la educación. Años atrás era fuerte la crítica a los maestros y profesores por considerarlos responsables del bajo rendimiento de los estudiantes. Después, algunos críticos con intereses políticos pusieron de moda echarle la culpa a la Reforma educativa, calificándola de fracaso.

    De la Reforma educativa presuntamente fracasada pasaron rápidamente a echarle la culpa a los miembros del Consejo Asesor de la Reforma Educativa (CARE) e incluso apuntando en exclusividad a uno solo de los que han estado en el CARE, concretamente a mí que estoy escribiendo este artículo, como si el CARE no hubiera sido un colegiado de personalidades eminentes (Vicente Sarubi, Adriano Irala Burgos, Abelardo de Paula Gomes, Ramiro Domínguez, Luis Alberto Lima, Enrique Bendaña, Domingo Rivarola, Rubén Bareiro Saguier…). Al fin la simplificación del análisis de las causas del estado de la educación llegó al extremo de rematar en el chivo expiatorio de la ministra, que solo llevaba dos años y medio en el cargo, y ha sido responsabilizada de las deficiencias y corrupción que el sistema ha acumulado durante décadas.

    Con este tipo de análisis simplista, arbitrario, hecho desde los antípodas del rigor científico y ético no vamos a encontrar solución para el presente y menos aún para el futuro.

    En mi opinión, un problema de nuestra educación es que ciertos políticos, algunos gremios, padres y estudiantes con poder de presión impositiva tienen que pasar serenamente al diálogo racional. Porque si las soluciones a los problemas educativos van a venir de asambleas populares emocionales creo que tenemos razones para temer que seguiremos estancados en el subdesarrollo. Actualmente, la educación es uno de los quehaceres fundamentales más complejos y difíciles que la humanidad tiene planteados y no resueltos. Por algo la educación pasó de ser tema de familia, maestros y niños a la agenda de cumbres internacionales de presidentes de Gobierno.

    El problema de la educación es político. La educación es un derecho humano y un bien público, consecuentemente es bien común, cuya promoción y administración están en manos de los políticos.

    Es un problema social, porque paradójicamente la educación, por su creciente precio económico, se ha convertido en un factor de desigualdad. Al ser cada día más cara y su calidad altamente costosa, desgraciadamente no está al alcance de todos, menos todavía en una sociedad marcada por la inequidad.

    El problema es económico. Para todos los gobiernos empieza a ser agobiante el crecimiento imparable de los costos de la educación pública. Crece el número de años de educación y el de estudiantes en todos los niveles del sistema; los materiales didácticos son más caros sobre todo al incluir tecnologías de información y comunicación; la infraestructura y equipamiento de las instituciones es más compleja; la formación inicial y permanente de los educadores requiere más recursos y constante actualización; las instituciones educativas asumen roles que correspondían a las familias: dar a los hijos, libros, útiles y alimentación. Por otra parte la educación es un factor determinante del desarrollo laboral y económico.

    El problema es pedagógico, porque la pedagogía y las ciencias auxiliares de la educación están en crisis de crecimiento e innovación ante los desafíos provocados por descubrimientos científicos y novedades tecnológicas y ante la ruptura de fronteras geográficas, las globalizaciones y el pluralismo hiperactivo.

    Naturalmente el problema también es filosófico, porque tenemos que ponernos de acuerdo en las respuestas a las grandes preguntas: ¿qué es educar hoy?, ¿por qué educar?, ¿para qué?, ¿quiénes son los responsables de la educación?, ¿cómo educar?, ¿con qué principios?, ¿con qué antropología?…

    La lista sigue: problemas culturales, éticos, de ecología humana, psicosociales, psicoalienantes y destructivos (drogas, adiciones, agresividad, violencia, bullying), nuevas ciencias y nuevas profesiones….

    Como breve contribución para debate, tal vez sirva lo escrito.

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    Publicado por jotaefeb | 23 mayo, 2016, 6:41 am
  11. Hay que ofrecer el almuerzo escolar en condiciones dignas

    No se puede negar que en los últimos años se ha logrado mejorar las cifras de escolarización. Cada vez es menor el número de niños que no acceden a la escuela. No obstante, el nivel de deserción escolar sigue siendo un problema a resolver. Los niños acceden al sistema educativo en mayor proporción ahora; sin embargo, les cuesta permanecer en él y culminar sus estudios.

    Para que los niños que viven en las zonas más carenciadas del país puedan permanecer en la escuela, y también aprovechar los contenidos, la merienda y el almuerzo escolar se han constituido en importantes aliados.
    Es una dolorosa realidad el hecho de que haya niños que asisten a la escuela motivados por la certeza de que recibirán alimentos, quizá los únicos en el día, debido a que sus familias son muy pobres.
    En el Paraguay del 2016 sigue siendo un hecho repudiable el que haya niños que van a la escuela sin haber desayunado o almorzado; en esas condiciones no pueden aprender nada, pues su capacidad de concentración es mínima.
    Por eso el Estado debe seguir invirtiendo en la provisión de alimentos de buena calidad para estos niños que los necesitan, porque la inversión en educación es la única salida posible para un país que todavía tiene a una gran parte de su población en condiciones de pobreza.
    Pero el hecho de que la población que recibe los alimentos sobreviva en condiciones de extrema pobreza no significa que el Gobierno pueda irrespetar la dignidad de toda la comunidad educativa, sirviéndoles la comida en condiciones inapropiadas. Así como es imperioso dotar a las escuelas de aulas bien equipadas, es necesario que los niños cuenten con comodidades a la hora de tomar el almuerzo.
    En muchas escuelas alejadas, no apenas en Alto Paraná, sino hablamos a nivel nacional, el almuerzo escolar se ofrece en condiciones indignas, con niños hasta sentados en el piso para ingerir sus alimentos. Eso es totalmente inadmisible y es tarea de los nuevos directivos del Ministerio de Educación y Cultura, quienes con buen tino solicitan la ayuda de los padres y de los propios estudiantes, a acabar con este tipo de situaciones humillantes e indignas para nuestro estudiantado.
    El almuerzo escolar no es una concesión graciosa que hace el Estado a los niños carenciados. Tampoco es un favor o un gesto de grandeza: Es una obligación, y es hacer realidad el derecho consagrado por la Constitución del acceso a la educación para todos los niños.
    La realidad que viven a diario los escolares y de otros puntos del país puede ser modificada. Pero las autoridades deben demostrar voluntad y compromiso para cambiar la situación de abandono en que viven tantos niños paraguayos.

    http://diariolajornada.com.py/v6/category/editorial/

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    Publicado por jotaefeb | 22 mayo, 2016, 11:43 am
  12. No más ratones al cuidado del queso

    Fueron cinco años de fracaso ininterrumpido. La puesta en vigencia de la Ley por la cual se creó el Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide), lejos de contribuir a mejorar la educación pública, en especial en todo lo referente a la infraestructura de escuelas y colegios, a los que en teoría se aplicaron cientos de millones de dólares, fue la base para el enriquecimiento ilícito de un puñado de bandoleros políticos empotrados en gobernaciones y municipios. Desde luego que no fueron solo ellos los que se beneficiaron con tan descarado robo. De seguro contaron con la colaboración de no pocos“colegas”, muchos de ellos pertenecientes a la Cámara Baja del Congreso. No en vano éstos hicieron la “vista gorda” durante tanto tiempo y ahora, que se plantea la posibilidad de que el Ministerio de Educación centralice la administración de los recursos y ejecute las obras en coordinación con los gobiernos locales y departamentales, pegan al grito al cielo y se rasgan las vestiduras ante el eventual “retroceso del proceso de descentralización”. Si bien cabe la discusión, no es ese el punto, al menos en este tema. Lo que ahora corresponde es que los fondos realmente se destinen para lo que fueron concebidos y que las obras se realicen con la mayor celeridad posible, resultando obvio que ambas objetivos no pueden lograrse por los canales utilizados hasta el presente, que provocaron un enorme perjuicio para todo el sistema educativo.

    Desde el año 2012, cuando se aprobó la normativa, el Estado paraguayo destina supuestamente un total de 360 millones de dólares anuales al Fonacide, provenientes de Itaipú por la cesión de su energía al Brasil, lo que representa casi el 25% del total del presupuesto para la educación. Un cuarto de dicha suma, alrededor de 90 millones de dólares, se distribuyen entre las municipalidades y las gobernaciones, sobre las cuales llovieron las denuncias por desvíos de los fondos a lo largo de todos estos años. Para no ir más lejos, hace un par de días venció el plazo para que dichas instituciones rindieran cuentas de los que gastaron en este concepto, incumpliendo con la disposición la inmensa mayoría de ellas.

    La discusión por tanto no es descentralización sí, o descentralización no. Los que abordan el debate de esta manera lo hacen con la intención evidente de que le sigan chorreando millones de dólares y que el carnaval continúe, lo que sería dramático para el sistema educativo y encendería nuevamente la mecha de la bomba que casi estalló recientemente, cuando el estudiantado irrumpió en el escenario para exigir sus legítimos derechos.

    Es hora de parar con semejante sangría y que los fondos sean administrados por el Ministerio de Educación, bajo estricta fiscalización de la ciudadanía. Y también es hora que los paraguayos sepamos a ciencias ciertas cómo se aplicaron los 1.800 millones de dólares del Fonacide, para castigar a los que se “tragaron” parte de esa suma millonaria y recuperar lo robado, al igual de que sepamos también cómo se aplicarán, a partir de ahora, los 360 millones por año.

    Esta es la única forma de que la plata del Fonacide se destine al objetivo para el cual fue creado y no a llenar los bolsillos de unos cuantos delincuente, que lucran con la desdicha de nuestros jóvenes y niños.

    De lo contrario, las ratas y ratones -que no son pocos- seguirán engordando, porque ese es el resultado inexorable de cuando se les asigna el cuidado del queso.

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    Publicado por jotaefeb | 22 mayo, 2016, 11:15 am
  13. La camioneta del intendente
    Por Luis Bareiro

    ¿Sabía que solo en los tres últimos años los municipios recibieron en su conjunto más de mil millones de dólares en concepto de royalties? ¿Vio los resultados? Es el dinero que Itaipú le paga al país por el uso de las aguas del Paraná, y que la ley obliga a repartir entre intendencias y gobernaciones. Es una plata que les cae de arriba. No tienen que hacer el menor esfuerzo por conseguirla; solo sentarse a esperar que venga.

    Contrario a lo que alguna gente cree, ese dinero no sirvió para fortalecer a los gobiernos municipales o a las gobernaciones haciendo del sueño de la descentralización una realidad. Esa plata dulce les mató institucionalmente porque no necesitaron crear un aparato de recaudación. No viven de los impuestos o las tasas que cobran a sus gobernados. No necesitan de sus contribuyentes locales. Y eso en democracia es fatal.

    El vínculo más fuerte de cualquier autoridad electa con sus gobernados no es el voto, es el impuesto. No todos votaron a un gobierno electo, pero todos le pagan tributo. El ciudadano se siente con derecho de protestar –y lo hace y con bronca– cuando toma conciencia de que la autoridad de turno no es sino quien administra su dinero, ese que paga compulsivamente por imposición de la ley y para –en teoría– financiar los servicios públicos.

    Luego, si no recibe los servicios por los que paga se enfurece. Y la furia ciudadana termina por acabar más tarde o más temprano con cualquier mal administrador. Esa es la lógica sagrada de la democracia.

    Pero los municipios no viven de la plata de sus gobernados sino del dinero dulce que fluye de Itaipú. Por lo tanto, no tienen vínculo directo de responsabilidad con el aportante y, lo que es peor, no necesitan construir un músculo recaudador. Esto último no es poca cosa. La pieza basal sobre la que se construye cualquier administración pública eficiente es el órgano tributario. Sin recaudación no puede sobrevivir el aparato público. Por eso la gran mayoría de los municipios (salvo los de las ciudades más grandes) no son sino cáscaras vacías. Un rejuntado de cargos electivos y operadores políticos con cargos administrativos que se comen el presupuesto con cero resultados.

    No tienen la menor capacidad como para ejecutar políticas públicas. Son una farsa montada para repartir dinero público entre los caudillos políticos regionales, sangre financiera pública para nutrir las bases de los partidos.

    Esto no significa que los municipios no sean absolutamente necesarios. Al contrario, no puede haber democracia en tanto no descentralicemos el poder. La historia lo dice. La Municipalidad debería ser la conexión más directa entre el ciudadano y la autoridad electa.

    Justamente por eso creo que la única forma de corregir este entuerto es destetar gradualmente a los municipios de Itaipú y descentralizar el cobro de los impuestos. Cortémosles el chorro de los royalties y démosles la oportunidad de generar sus propios ingresos. Veremos si los ciudadanos son tan concesivos cuando vean cómo el dinero que les cobró su intendente lo usa únicamente para cambiar su camioneta.

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    Publicado por jotaefeb | 22 mayo, 2016, 10:25 am
  14. Fonacide: Todos los poderes del Estado están aplazados

    Los escándalos de corrupción en el uso de los recursos de Fonacide son el reflejo del mal funcionamiento de todos los poderes del Estado. El Poder Legislativo, que aprobó más recursos a los gobiernos municipales a pesar de la experiencia negativa de años de mal uso de los royalties y compensaciones; el Poder Judicial, que dejó impunes innumerables casos de corrupción por parte de las autoridades locales, y el Poder Ejecutivo, que no cuenta con instrumentos de evaluación del uso de los recursos que transfiere. Las deficiencias en la infraestructura escolar ponen en riesgo no solo la cobertura y calidad de la educación, sino fundamentalmente la vida de niños y niñas. Es urgente que las autoridades de nuestro país asuman de una vez por todas la responsabilidad que les corresponde en el desarrollo del país.
    Es lamentable que recursos tan importantes y necesarios como los que provee el Fondo para la Excelencia de la Educación e Investigación sean malgastados por los gobiernos locales, perdiendo la oportunidad de generar cambios estructurales en las condiciones de vida de la población.

    Hoy nadie duda del rol de la educación como un factor determinante del desarrollo del país y de la salida de la pobreza de las familias. Es incomprensible la falta de responsabilidad de las autoridades locales, quienes en lugar de atender las necesidades de quienes les dieron su voto, derrochan estos fondos.

    Lo que es peor: lo poco que hicieron pone en riesgo la vida de los estudiantes, ya que casi todos los meses vemos en las noticias la caída de techos realizados en los últimos años con los recursos de Fonacide o escuelas en condiciones deplorables que deberían haberse arreglado.

    La falta de responsabilidad de las autoridades locales es producto de la impunidad reinante por la ausencia de un sistema judicial que penalice la corrupción y dé señales claras de que el uso indebido de recursos públicos será castigado.

    Desde hace años la ciudadanía es testigo de innumerables casos de corrupción que quedan impunes. Esto también lo vieron intendentes y concejales, quienes pareciera que suponen que la Justicia nunca les va a alcanzar, por eso no tienen ningún escrúpulo en desviar, robar y malutilizar las transferencias recibidas del Ministerio de Hacienda.

    La responsabilidad de esta última institución no es menor, ya que la autoridad fiscal tiene competencias para evaluar el uso de los recursos fiscales. Si bien una evaluación negativa no tiene valor jurídico, sí puede proveer información a la ciudadanía para que esta ejerza su rol contralor.

    Probablemente, si las autoridades municipales se ven observadas por los vecinos tendrán mayor presión por hacer bien las cosas. Este incentivo debiera estar dado por el sistema judicial, pero ante la impunidad judicial, el juicio ético de los ciudadanos puede ayudar a impulsar una mejor gestión.

    De todos modos, la ciudadanía puede ejercer su rol contralor, pero no se puede esperar que reemplace al sector público. Para eso están los funcionarios, quienes cobran un sueldo pagado por el Estado, es decir, por los contribuyentes, y tienen competencias y responsabilidades en función del cargo público que ocupan.

    Esperemos que después de los escándalos, todos los funcionarios con competencias en el tema asuman su responsabilidad y garanticen el uso adecuado de los recursos del Fonacide. Los niños y niñas deben estar en primer lugar en la lista de prioridades. El desarrollo presente y futuro del país exige que cumplan su rol.

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    Publicado por jotaefeb | 22 mayo, 2016, 10:12 am

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