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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Un acto juvenil que devuelve memoria y dignidad al país

La movilización de los estudiantes secundarios no solamente marcó un punto de inflexión. Se yergue también como un recordatorio para la ciudadanía sobre la cultura democrática y la memoria, que en el Paraguay siguen siendo materias pendientes. Los estudiantes del Colegio Técnico Nacional removieron una placa que conmemoraba la construcción del edificio, que data del gobierno de Alfredo Stroessner. El hecho fue considerado por sectores como un atentado al patrimonio. La placa está desprovista de carácter patrimonial, pero a partir de hoy, además de recordarnos a la dictadura, nos recordará la dignidad devuelta por los jóvenes.

Una generación que no conoció los rigores de la dictadura hizo posible, 27 años después de la caída del ex dictador, un acto de reparación que nos invita al mismo tiempo a hacer memoria y a asumir el compromiso de que no regresen nunca más los gobiernos autoritarios.”Nosotros queremos revocar todo autoritarismo en la educación porque, como se sabe, en la época de Stroessner hubo mucho de eso”, explicaban los jóvenes al retirar la placa, que data de octubre de 1980 y que rezaba: “Colegio Técnico Nacional. Construido durante el gobierno del excelentísimo señor presidente de la República general de Ejército Don Alfredo Stroessner. Siendo ministro de Educación y Culto el Dr. Raúl Peña”.Sin embargo, pese a la euforia, se levantaron voces cuestionando a los estudiantes. En particular, ex alumnos del CTN pidieron la restitución de la placa stronista, con el argumento de que se trata de un patrimonio. También surgieron manifestaciones que recuerdan los códigos autoritarios de la dictadura. Los estudiantes se sintieron amenazados por quienes no están de acuerdo con el retiro de la placa y por un grupo de padres que incluso llegó a pedir la expulsión de quienes participaron del hecho.

A estas agresiones, los dirigentes responden organizando debates y reflexiones sobre lo ocurrido durante el stronismo, con representantes del Museo de la Memoria y víctimas de la dictadura. Además anunciaron que colocarán una nueva placa, que mencione el año de fundación, el nombre del primer director y que recuerde a los alumnos que se manifestaron durante este mes de mayo.

La placa del CTN era una de las tantas que obligatoriamente eran colocadas en los edificios públicos y privados, en tiempos de la dictadura. No tiene valor histórico ni cultural. Al contrario, representa el legado de un régimen que asoló al país durante casi 35 años, dejando miles de víctimas y más de 400 desaparecidos.

Como señala el ex ministro de Cultura, Ticio Escobar, los bienes patrimoniales están definidos en la Ley 946/82, que los circunscribe a las obras realizadas durante grandes épicas en el siglo XIX y relacionadas con la Guerra del Chaco en el siglo XX. A partir de la Ley Nacional de Cultura 3051, se entiende como patrimonio nacional el conjunto de bienes y sitios provistos de altos significados para el desarrollo de la cultura y la memoria. Sostiene que “en ningún caso, una placa abandonada y carente de cualquier valor públicamente reconocido por su excelencia cultural, estética, histórica o cívica puede ser considerada como un bien patrimonial”.

La nueva placa que los estudiantes del CNT colocarán nos recordará a partir de ahora al mes de mayo, el mes de la independencia, pero también al despertar del estudiantado paraguayo que nos devuelve la dignidad.

http://www.ultimahora.com/un-acto-juvenil-que-devuelve-memoria-y-dignidad-al-pais-n991296.html

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

25 comentarios en “Un acto juvenil que devuelve memoria y dignidad al país

  1. De aquellos barros, estos lodos

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    Asombrado. Estupefacto. Pasmado. Atónito. Boquiabierto. En realidad no he podido encontrar el adjetivo que defina, con precisión, el horror que he experimentado al leer las consecuencias de uno de los pocos gestos de libertad que he visto en nuestro país en las últimas décadas: el coraje de un grupo de adolescentes, alumnos del Colegio Técnico Nacional, que decidieron arrancar la placa conmemorativa de la presencia del dictador Stroessner en su casa de estudios. Más que un acto heroico, fue un acto noble. Muchas veces el miedo, el desconcierto o la imprudencia pueden convertirnos en héroes. En personas nobles, sólo a través de una actitud moral que se va consolidando con el paso de los años.

    Mi reacción de estupor se produjo cuando leí algunos párrafos de la carta enviada al director del colegio, Alcides Hosffmeister, por la Asociación de Cooperación Escolar (ACE) que preside Mario Garcete, y firmada por unos cincuenta padres de alumnos. Allí se califica la retirada de la placa de “acto vandálico” y exigen “reponer la placa, disponer medidas disciplinarias (para lo cual el presidente de la ACES ya proporcionó fotos de todos los estudiantes que participaron del hecho), adoptar un control de entrada y salida de personas y un exhaustivo control de alumnos que se encuentren deambulando por el patio en horas de clases”.

    Pero esto no termina aquí ya que el presidente de la ACE, Mario Garcete, expresó a través de las redes sociales que espera que los jóvenes piensen en seguir sus carreras fuera del país. “Ya les pasé las fotos de estos chicos para que no los tengan en cuenta ni para pasantías ni para trabajar”.

    Desde aquellos años de los discursos del ministro del Interior Sabino Augusto “Gordito” Montanaro, de los programas de “La Voz del Coloradismo”, de los discursos del ministro de Justicia y Trabajo y al mismo tiempo presidente del Grupo de Acción Anticomunista (GAA) J. Eugenio Jacquet (apodado Mbeju Rova) y de los muchos cagatintas que adulaban al dictador, desde esa época, decía, nunca escuché atrocidades semejantes.

    Es el momento de preguntarse qué tipo de educación pueden recibir estos jóvenes; qué valores se les trasmitirán; qué ideales se les inculcarán cuando sus propios profesores, sus autoridades, sus propios padres están fomentando la intolerancia, la delación, la denuncia, la persecución a causa de unos ideales, y por fin el castigo inmisericorde. El propio presidente de la asociación de padres pide que los alumnos que arrancaron la placa con el nombre del dictador, vayan pensando terminar sus carreras fuera del país. No es otra cosa que la amenaza del exilio, el mismo que sufrieron miles de paraguayos por oponerse a la dictadura. Como si fuera poco, pide además que no se los tenga en cuenta “ni para pasantías ni para trabajar”. Se me cae la cara de vergüenza, de vergüenza ajena; siento vergüenza por estos jóvenes, siento vergüenza por los hijos de quienes blanden de nuevo el garrote inmisericorde de la intolerancia.

    “De aquellos barros, estos lodos” dice el refrán castellano. De los barros de la dictadura se han alimentado estos lodos de la intolerancia, del fanatismo, de la ceguera ideológica que sufren los jóvenes de hoy. Tendríamos que haber previsto que las cuatro décadas de dictadura dejaron sembrados sus huevos que incubaron sus ponzoñosas serpientes. Pensamos que con el silencio vendría el olvido y que todo se iría solucionando, pasivamente, con el tiempo.

    Condenado a la soledad, Romeo empuña su puñal y se pregunta: “¿Qué parte de mi cuerpo es Montesco para cortarlo de un solo tajo y apartarlo de mí?”. Ojalá pudiéramos tomar un cuchillo y preguntarnos qué parte de nuestro pensamiento sigue siendo obsecuentemente fiel al dictador para poder arrancarla de un solo tajo. Pero a falta de ese gesto, los jóvenes –aprendamos la lección que nos han dado– optaron por un gesto simbólico y arrancaron la placa con el nombre del dictador. Ojalá tuviéramos el coraje para arrancar todas las placas que quedan desperdigadas por toda la república para ver si, de paso, las arrancamos también de nuestro pensamiento.

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    Publicado por jotaefeb | 20 mayo, 2016, 5:24 am
  2. Un síntoma llamado CTN

    Por Miguel H. Lopez
    Ninguna ocupación ni dictadura puede durar ni reproducirse si no existe un alto nivel de complicidad y complacencia de la sociedad; y la de Stroessner duró casi 35 años. Esta es una verdad que perturba a quienes buceamos en la hedionda historia reciente. Por eso la polémica desatada en torno a la placa de inauguración del dictador, desmontada por estudiantes de una pared en el Colegio Técnico Nacional (CTN), hace 2 semanas, no es casual ni puntual. Refleja en los intersticios de los discursos esgrimidos en contra, una profusa esencia autoritaria que, lejos de diluirse por el paso del tiempo desde la caída del dictador en febrero de 1989, sigue incubándose y con nostalgia pretende -aún sea por la violencia y la amenaza- imponerse y dar coletazos a diestra y siniestra.

    En este caso el reclamo lo expusieron algunos padres, que luego influenciaron a sus hijos a obrar en la misma dirección, y de un sector de los exalumnos. Primero acusaron de que se había destruido y sin consulta un patrimonio del colegio, una mentira ya que por ley una placa de esas características no tiene esa condición. Y por recomendación de la Comisión de Verdad y Justicia, creada por ley de la Répública, hay que desmontar todo tipo de homenajes y conmemoraciones al dictador por el daño causado al país. No contentos, amedrentaron, amenazaron con “cagarles” el futuro profesional a quienes sacaron el metal y finalmente en redes sociales destilaron su tirria fascista acusando ideologismos, pertenencias a la izquierda política y anunciando castigos. Después exigieron y empezaron urgente gestión para restituir el bronce. Los variopintos argumentos incluían que la historia no se borra, pero perversamente o por ignorancia omitieron que sí se la puede invisibilizar (como hizo Stroessner) o resignificar, como mínimo.

    Asustados y todo, los estudiantes que acometieron la proeza por la memoria, se mantuvieron. Y siguen así, para bien de la sociedad.

    La reacción de aquellos sectores -que se extiende a otros tantos- solo refleja nostalgias del stronismo y defensa de un régimen criminal que regó de sangre, muerte y dolor el país y la región (con el Operativo Cóndor) entre 1954 y 1989.

    Quienes estudiamos en el CTN bajo la dictadura no podemos olvidar las “bondades” que recibía el colegio y su director para domesticar prometedoras mentes juveniles. Tarea que por lo visto funcionó bien en algunos, muchos, casos. Opinar en disidencia era razón de castigo.

    Por eso, la ausencia de aquella placa es hoy un acto de justicia con la humanidad; y con nosotros mismos. Porque como decía el Nobel de literatura, José Saramago: Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir.

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    Publicado por jotaefeb | 19 mayo, 2016, 6:23 am
  3. Una gran oportunidad
    18 May 2016

    Por Pablo Noé

    Cuando bajo la mirada se encuentra el sistema educativo es una gran oportunidad para plantear caminos diferentes a los transitados hasta ahora, intentando aumentar la calidad educativa de nuestro país, motor fundamental para el desarrollo de la sociedad en todas sus dimensiones.

    Que el Ejecutivo haya planteado, a pedido de los estudiantes, una emergencia edilicia, ayuda a dimensionar lo mal que estamos en general, puesto que es impensable considerar que el nivel de los egresados del sistema será medianamente aceptable, cuando en lugar de atender la clase, debe concentrarse en las precariedades que tiene que soportar, temiendo por su integridad, ya que se volvió una constante el derrumbe de techos en diferentes instituciones.

    Si bien es impostergable y urgente que se delineen los puntos que deben ser analizados, respecto a las condiciones edilicias, presupuestos que fueron destinados y no se concretaron, proyecciones a futuro de lo que se necesita en cada estructura escolar, no es menos importante reflexionar sobre las consecuencias educativas que traen estas situaciones en donde el alumno es víctima de un sistema en donde la impunidad se enseñorea.

    No alcanza solamente con lamentar que los techos se vengan abajo y que los recursos hayan sido malversados. Por un momento debemos ponernos en el lugar de aquel joven, aquella niña que con cándida inocencia acude a un lugar, la escuela, que la considera como su segundo hogar, en donde puede incorporar elementos que lo saquen de la pobreza en la que muchas veces está inmerso, para comprender el altísimo grado de frustración al que se los expone al destinarlo a condiciones inhumanas, al exponerlos al peligro y a revictimizarlos, porque como personas no se sienten dignos de recibir un patrimonio, del cual el Estado está obligado en proveerle, como es una educación de calidad.

    El mismo escenario se vive cuando niños y adolescentes dejan de recibir el almuerzo escolar y los insumos que requieren para desarrollar su formación educativa. Tan solo debiéramos ponernos un segundo en sus zapatos para entender la impotencia que corroe sus espíritus al sentirse despojados de lo que legítimamente les pertenece y como la corrupción se institucionaliza en la educación.

    En la sociedad coexistimos entre todos, sin distinción de clases, religión, clubes de fútbol, creencias políticas y religiosas. Pero al ver tantas diferencias en el sistema educativo lo que estamos llevando a la realidad es la normalización del ciudadano de primera y el de segunda. Los que tienen mayores recursos, que legítimamente también tienen el derecho de asistir a escuelas mejor equipadas dentro del sector privado, tienen demasiado en comparación a los desposeídos que deben conformarse con el resto. Esto es inconcebible. Las sociedades desarrolladas, de primer mundo, son las que garantizaron que todos los niños y adolescentes accedan a una educación de primera calidad. Ese esquema no permite esta miserable distinción, de los que tienen todo, y los que carecen de todo.

    Mientras sigamos sentándonos a debatir, y a dibujar los caminos que debemos transitar para potenciar el sistema educativo, estaremos dando pasos positivos para construir una sociedad mejor. Aunque, si este ejercicio, solo sirve para aplacar cuestionamientos puntuales, o para construir una imagen particular, apuntando a proyectos personales, estaremos dilapidando grandes chances de empezar a construir un destino de excelencia para todos los paraguayos. Aquellos que merecen una mejor calidad de vida, para garantizar una sociedad más equitativa y sin exclusiones.

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    Publicado por jotaefeb | 18 mayo, 2016, 6:05 am
  4. Placa para los jóvenes
    18 May 2016

    Por Richard Ferreira

    Hay poca memoria y la mayor parte de la juventud desconoce una negra etapa de la historia, ocultada de manera deliberada por los que aún insisten en que hubo “paz y progreso” en 35 años de un gobierno que se sostuvo a fuerza de innumerables violaciones de los derechos humanos y civiles hasta su caída en 1989.

    El comandante reflexionaba así sobre lo que para él fue la era de Alfredo Stroessner, tema que saltó en debate en la última semana por la acción impulsada por alumnos de un colegio de Asunción al remover de la sede una placa en honor del ex presidente (1954-1989).

    La discusión sobre si el hecho estuvo bien o fue un atropello inundó las redes sociales – le dije.

    ¿Ah, sí? Escuché también en la radio- soltó. Antes que estar en las redes, está más conectado a programas radiales informativos durante casi todo el día. Es mejor que andar en un mundo casi irreal, argumenta siempre.

    La tarde estaba fría; bastante para mi gusto. Sentados en un café en la zona de Villa Morra que había sugerido él para esta ocasión, compartimos una larga conversación, principalmente sobre “El Rubio”, “Corazón de acero”. Pidió un té negro. Le miré, extrañado. El estómago, argumentó. Yo pedí lo de siempre, un café negro, sin azúcar. Ya llevábamos en el lugar 20 minutos.

    No es malo que se discuta sobre el tema; de hecho, es bueno que se hable, porque de vuelta se reflota lo que fue la dictadura. Lo que no comprendo es cómo algunos siguen negando que la violación de los derechos humanos fue una de las principales características de ese régimen.

    Muchos reivindican ese régimen. Y no solo colorados, comandante – añadí.

    Es cierto. Cada quién es libre de sostener una opinión y, además, expresarla, siempre en el marco del respeto. Estamos en democracia. Irónicamente los nostálgicos pueden hacerlo ahora sin problema alguno, mientras que los que osaban a opinar antes en contra tenían como destino las cárceles sin la certeza de volver o desaparecer para siempre.

    Sacó un encuadernado de hojas del viejo bolso verde ajado por el uso y el tiempo que siempre le acompaña. Es una recopilación del informe sobre Derechos Humanos realizado por la Comisión Verdad y Justicia, detalló mientras hojeaba el material. Encontró lo que buscaba. Tomó un poco de su té, y antes de leer aclaró que coincidía plenamente con el análisis que hizo en su momento la comisión. Empezó a leer.

    – La larga dictadura de Stroessner constituye el acontecimiento más significativo y de efectos más duraderos de la historia contemporánea del Paraguay. Aún hoy la sociedad paraguaya sufre las consecuencias de una de las más sangrientas tiranías de la historia americana. La mayor parte de los problemas sociales que aquejan al país -campesinos sin tierra, corrupción generalizada, marginación y pobreza- tienen su origen en este período de nuestra historia.

    Hojeó de nuevo los papeles. Mientras tanto aproveché para pedir otro café. Él, una botella de agua, sin gas. Continuó después.

    Escuchá estos datos, Ferreira. Stroessner gobernó el país con mano de hierro por 12.328 días. En ese tiempo hubo 20.090 víctimas directas registradas de violaciones de los derechos humanos. Esto significa que, en promedio, se produjo más de una violación de derechos humanos por día bajo la dictadura. Las 20.090 víctimas comprobadas se distribuyen así: 19.862 personas detenidas en forma ilegal; 18.772 personas fueron torturadas; 59 personas ejecutadas extrajudicialmente; 336 personas desaparecidas y 3.470 personas exiliadas-.

    Se frotó la frente, acomodó su gorro, esperó que la señorita que traía el agua ubicara la botella y un vaso en la mesa. Le miró, agredió, y le preguntó de forma directa qué opinaba de Stroessner. Asombrada por la pregunta, la joven, que tendría entre 20 y 22 años como máximo, guardó silencio por unos segundos, frunció el ceño, y respondió: “La verdad señor, sé poco de Strossner, no puedo opinar mucho”. Claro, no hay problema, era una simple pregunta, muchas gracias, le dijo el comandante. La señorita se retiró un poco confundida. Me miró y fue él esta vez quien frunció el ceño.

    La generación que nació luego del golpe conoce poco o casi nada sobre la dictadura. Por eso aplaudo el gesto de los chicos del colegio que, evidentemente, dimensionan lo que fue esa época. La forma en que lo hicieron causa discusiones, pero lo importante es que hay conciencia y eso genera esperanza. Ojalá sigan fortaleciéndose para convertirse en frenos democráticos para cualquier intento de autoritarismo. Esa debe ser la placa que deben portar. Garantes de la democracia.

    Me voy. Espero que lleguemos a la finalísima – dijo minutos después de intercambiar opiniones sobre otros temas, incluido el fútbol. Ojalá, comandante, ojalá, respondí. Me quedé un rato más. Eso.

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    Publicado por jotaefeb | 18 mayo, 2016, 6:05 am
  5. La mala educación y la impronta stronista

    Por Susana Oviedo

    El retiro de una placa que recordaba a cualquiera que llegaba al Colegio Técnico Nacional (CTN) que esa institución fue construida e inaugurada por el general Alfredo Stroessner, responsable de una de las dictaduras más longevas y sanguinarias del Cono Sur, fue aplaudido y recriminado a la vez.

    En el debate público que originó esta acción protagonizada por alumnos del colegio surgieron numerosas voces que cuestionaron la forma en que se ejecutó el retiro de la placa, y que piden sanciones contra los estudiantes involucrados, además de la restitución del material.

    En una nota dirigida al director del CTN, un grupo de padres calificó de vandalismo y delito la remoción del distintivo de metal, además de “falta de respeto y educación” las expresiones de burlas de los chicos involucrados en el acto simbólico.

    El hecho fue cometido “mediante fuerza física y objetos punzantes”, cuestiona la nota remitida al director del colegio por un grupo de padres.

    ¿De qué otra manera se puede remover una placa así del muro al que estaba adherido?

    Además, ¿qué tipo de expresiones esperaban que dijesen los estudiantes? ¿Acaso pretendían loas, hurras y agitar de pañuelos colorados o, quizá, un acto cultural?

    A este grupo de padres –y seguro también a algunos profesores– les preocupó más la forma y no el fondo de la cuestión.

    Los jóvenes demostraron tener mayor conciencia y capacidad para identificar la raíz de muchos de los males que padece el Paraguay del presente. Entre ellos, el de la educación y con este, la pesada herencia en malos presidentes, ministros mediocres, maestros sin pensamiento. Además de una creativa y generalizada predisposición a la deshonestidad, que ha generado asombrosos mecanismos de corrupción. Estos fueron pergeñados y probados con éxito durante la dictadura, y se perfeccionaron en los últimos 27 años, de manos del sistema que permanece firme.

    Los alumnos que retiraron la placa hicieron algo que generaciones anteriores no se animaron a hacer o que ni siquiera vieron necesario hacerlo, porque nadie les habló de la dictadura ni de las violaciones que cometieron el general y sus ministros. Stroessner aún reluce en muchas placas de bronce e instituciones.

    Las reacciones en contra del gesto de los jóvenes del CTN reafirman que el stronismo está vivo. Y lo está gracias al sistema educativo vigente que no forma ciudadanos con memoria histórica y democráticos.

    Los chicos ejecutaron una de las recomendaciones de la Comisión de Verdad y Justicia, que es desmantelar monumentos públicos y eliminar nombres de lugares públicos de personas consideradas responsables de violaciones de derechos humanos. O sea, Stroessner.

    En tanto que la actitud de los padres que los cuestionan reafirma la urgencia de transformar el sistema educativo.

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    Publicado por jotaefeb | 18 mayo, 2016, 5:59 am
  6. El arribo al poder de Alfredo Stroessner en 1954 se dio en el marco de años de inestabilidad política y una población sumida en la pobreza y el atraso.
    El IPC (ingreso anual promedio por persona) no superaba los USD 150, había una sola ruta asfaltada en todo el país y el desorden era caótico en todos los aspectos.
    Un pueblo cansado de sufrimientos, abusos y pobreza aceptó de muy buen grado la posibilidad de que alguien pusiese orden en la casa. Aunque para ello fuese necesario poner mano dura.
    Al poco tiempo comenzaron las obras públicas y lentamente mejoraba la imagen del Paraguay.
    Grandes obras de ingeniería, modernas rutas, nuevas ciudades, puentes, una línea aérea de bandera nacional, el reconocimiento por parte de los gobiernos vecinos, el beneplácito de los Estados Unidos que alentaba todo lo que tuviese que ver con el anticomunismo fortalecieron la figura del quien habría de erigirse como el ÚNICO LÍDER.
    Elecciones amañadas que contaron con la complicidad de supuestos opositores asalariados, perpetuaron la dictadura disfrazada, caricaturescamente, de democracia.
    Comenzó la época de PAZ Y PROGRESO. Pero el precio de ambos conceptos, era muy alto. La supuesta PAZ estaba sostenida por el silencio impuesto como condición de vida. Todo andaba bien si no se opinaba en contra, si no se criticaba, si no se hablaba de política, directamente. Y el PROGRESO estuvo siempre acompañado de la rapiña y el enriquecimiento de los amigos del régimen, de los cómplices de la banda que simulaba gobernar mientras expoliaba los bienes de los mismos gobernados.
    El delito, que hoy alguno pretenden señalar que no existía, era norma. Muchos de los principales puestos políticos se adjudicaban bajo la fórmula de “hacé para tu plata”. No se decía, pero era condición por todos conocida, que había que apartar una porción de la torta para el Líder.
    El contrabando era una institución. Desde el mismo estado se otorgaban cupos para ingresar sin tributar los más diversos productos. Muchos de estos ingresaban por triangulación, es decir, pasaban de Brasil, se “nacionalizaban” paraguayos y se exportaban como producción nacional. Un caso emblemático era el café. Paraguay era uno de los más grandes exportadores de un producto que no producía. Numerosos eran quienes con una bolsita de muestra de café en la mano asistían al Café San Marcos a la espera de poder colocar sus cupos. Quien esto escribe conoció a muchos de ellos, como así también a una activa dirigente fernandina que tenía la bendición de un importante general para traer, también del Brasil, sanitarios para baños.
    El caso Paranaguá, por ejemplo, podría merecer más que un artículo. Quizás hasta un libro (¿por qué no?).
    Pese a todo ello, no fue el daño económico el peor, ya que aparentemente generó recursos: unos se enriquecieron de la noche a la mañana y muchos pobres tuvieron la posibilidad de comer algunas migajas que se caían de las mesas. Y caían muchas.
    Opinar en contra era causal de muerte. Pensar distinto, ya era motivo de persecución.
    Y a quien esto escribe no se lo contaron. Lo aprendió en “la tercera” y en varios “cursos rápidos” de PAZ Y PROGRESO, ¡ENTENDIÓ!
    Aún así, ni siquiera los muertos, los encarcelados, los torturados, los exiliados, las jóvenes violadas, las niñas ultrajadas, los homosexuales perseguidos, los pensadores censurados han sido el mayor daño causado por Stroessner y su régimen.
    Pese a saberlo (a quien esto escribe le consta que sabía), el dictador nunca hizo nada para obligar la incorporación de yodo en la sal. Él, su familia, sus amigos, su entorno, consumían sal que venía de Argentina o Brasil, pero al pueblo le hacían consumir la sal gruesa natural, puro cloruro de sodio. Y, como bien sabemos, la falta de yodo produce cretinismo. Eso es criminal.
    La educación estuvo absolutamente postergada. Y no fue casual. El derecho al conocimiento y el acceso a una educación universitaria estaban reservados al círculo inmediato de sus elegidos. El pueblo, mientras pueda firmar, ya alcanza. Cretinos y sin educación son más fáciles de manejar.
    La falta de vocación laboral que hoy le adjudican al pueblo como consecuencia de provenir de una raza de vagos, es otra de las grandes mentiras instituidas como verdades reveladas. El gobierno de Stroessner, lejos de alentar el trabajo, lo redujo al mínimo. En circunstancias en que quien esto escribe estuvo conversando con altos jerarcas del gobierno, tuvo la insolencia de preguntar por qué no se apoyaba el desarrollo de industrias. La respuesta contundente fue: “Porque no nos interesa tener un proletariado disconforme”.
    Por lo expuesto, podríamos afirmar que la educación no está en emergencia: NECESITA TERAPIA INTENSIVA.

    Oscar Boubée

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    Publicado por jotaefeb | 17 mayo, 2016, 3:30 pm
  7. Crisis es oportunid
    Por Santiago González

    El camino apenas comienza, creer que las movilizaciones estudiantiles fueron un logro per se es una equivocación. Las tomas de colegios y las protestas consiguieron, principalmente, poner a la educación en boca de la sociedad, en el debate, en las charlas, en el pensamiento colectivo como un bien común.

    Todo lo demás empieza ahora y para ello no son los estudiantes los que tienen la fórmula. No son ellos quienes tienen que sentar las bases de un documento que defina el sentido de la tan anhelada contrarreforma, no son ellos quienes tienen que decidir si los recursos del Fonacide tienen que destinarse con exclusividad al manejo del MEC o deben seguir descentralizados en municipios y gobernaciones.

    El diseño de una nueva educación tiene que partir de la capacidad que tenga el Gobierno para leer este momento político y social, como la oportunidad para convocar a la gente más capacitada e indicada para pensar en estos cambios. El que haya caído sobre estos chicos sus escuelas ya es motivo suficiente para que se indignen, hayan salido a las calles y tomado sus colegios.

    Todos tienen que ser parte de esa mesa, intelectuales, pedagogos, científicos, investigadores, alumnos, padres, docentes, sociedad en general desde una mirada plural. Si para una constituyente convocamos a los mejores ¿por qué no, para rediseñar la educación?

    La declaración de emergencia es un tema de cuidado. No se puede alegremente liberar recursos para contrataciones directas por la vía de la excepción, teniendo a intendentes, gobernadores y políticos en general que están al acecho para ver de dónde pueden seguir robando. Los mecanismos de control deben ser rígidos, la contraloría y fiscalía tienen que funcionar no solo como órganos de presión política y de garrote sino como verdaderos custodios del bien público.

    Las crisis son oportunidades y esta puede permitir al gobierno de Cartes pasar de la inoperancia a la gestión. Los próximos meses van a ser cruciales para demostrar capacidad.

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    Publicado por jotaefeb | 17 mayo, 2016, 5:29 am
  8. Falta remover la placa mental stronista

    Por Eduardo Quintana

    “Una de las características más graves del régimen stronista fue su carácter totalitario, que controló el comportamiento de la mayoría de la población paraguaya en todo el territorio nacional y en menor medida sobre los ciudadanos paraguayos en el exterior. El régimen fue totalitario porque ejerció su dominio sobre el conjunto de la sociedad paraguaya abarcando ámbitos de lo público y lo privado”, asegura el Informe Final “Anive Haguâ Oiko” (Para que no vuelva a ocurrir), de la Comisión Verdad y Justicia (CVJ) que se presentó en 2008. En este mismo trabajo de investigación oficial, se menciona que hubo 59 ejecuciones durante el régimen; 336 desaparecidos; 3.470 exiliados y 19.862 detenidos por causas políticas. Hoy en día, la ciencia social tiene evidencia contundente sobre el totalitarismo liberticida del stronismo.

    Todos los regímenes autoritarios y totalitarios, sean de izquierda o derecha, promovieron grandes obras de infraestructura. Construyeron, con dinero público de los súbditos o prestado, enormes universidades, colegios, largas rutas nacionales, hospitales y edificios públicos. “Somoza desveliza la estatua de Somoza en el estadio Somoza…”, dice una estrofa de un poema de Ernesto Cardenal. Cada dictador trata de inmortalizarse a través de fastuosas inauguraciones de sus obras, tratando de permanecer en la memoria como grandes emprendedores y líderes de un momento, aunque no transciendan por hacer el bien. Lo cierto es que ninguna placa, monumento, ciudad o edificio que lleve el nombre de un tirano borra las heridas, las violaciones a los derechos humanos o a la afrenta a la inteligencia de todo un pueblo.

    El Premio Nobel de Literatura y filósofo Albert Camus nos recordaba que no se puede edificar un totalitarismo sobre las virtudes de los totalitarios, sino sobre las falta de demócratas. Y en plena democracia, faltan demócratas en Paraguay. La polémica surgida en torno a la remoción de la placa stronista del Colegio Técnico Nacional evidencia una falta de formación cívica y apego a la libertad por parte de los adultos. Los alumnos que sacaron el rótulo donde Stroessner impuso su nombre fueron hostigados, criticados y hasta amenazados por padres y profesores, que más que miembros de la comunidad educativa, emulaban a seccionaleros y hurreros que no admitían críticas ni evidencias y que proponían más violencia.

    La CVJ recomendó en 2009 la remoción de placas y distintivos que recordaban la barbarie del régimen opresor de 1954 a 1989. En un acto de heroísmo, mezclado con algarabía y celebración luego de la renuncia de una ministra de Educación y la firma de compromiso en el sector por parte del Presidente de la República, los chicos decidieron reivindicar la libertad y remover una placa que solo recuerda la censura, la tortura, la pobreza, el exilio y la muerte. Los chicos que removieron la placa no son vándalos, como lo descalificaron los conservadores, sino héroes de una nueva generación que no tolera el autoritarismo. Sin embargo, en un acto de grandeza, pero con presión y amenazas de por medio, los estudiantes que lograron la hazaña, pidieron disculpas a sus contemporáneos por no haber consultado con todos sobre la remoción.

    El problema va más allá de una simple placa stronista en un colegio asunceno. La reacción desproporcional de algunos exalumnos del CTN, de padres y ciertos profesores, evidencian una sociedad todavía defensora del autoritarismo, la prepotencia y del statu quo. No están acostumbrados a disentir, dialogar o debatir. En Paraguay, lo que falta es una remoción de la placa stronista mental que conservan miles de paraguayos, que gracias a la disonancia cognitiva, tapan las atrocidades del régimen despótico, para defender sus “grandes obras”, como rutas, hidroeléctricas, hospitales y escuelas. Apoyan el liberticidio.

    La placa stronista removida del CTN es un retrato de la finalización de la transición política. Una etapa que costará mucho, pero que podría influir en la transformación de una sociedad más abierta, tolerante, democrática y crítica.

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    Publicado por jotaefeb | 17 mayo, 2016, 5:18 am
  9. Mucho se juzga a los jóvenes modernos, se considera que son tontos, perezosos en su mayoría, que solo buscan lo suyo y se olvidan de los demás.
    Pero las generalizaciones nunca son buenas, y no todos son como se piensa negativamente, un claro ejemplo es como los jóvenes están generando importantes transformaciones en nuestro país.
    El silencio ya no es una barrera que impida luchar por sus derechos y demuestran que el egoísmo no es parte activa de sus vidas, están pensando en un futuro que no solo les atañe a ellos, sino también a sus hijos.
    La clase política está siendo observada por una sociedad que cada día está más despierta ante cualquier error que cometan, y deben de estar preparados que hoy, con el uso masivo de las redes sociales, prácticamente nada queda en el desconocimiento, y todo aquello que pretenden esconder sale a la luz y genera gran indignación ciudadana.
    Lastimosamente debemos llegar a ocupar instituciones educativas, como universidades, colegios, para que quienes detentan el poder sepan y escuchen las necesidades e inquietudes del pueblo.
    Así como elegimos a las autoridades a través del sufragio, también tenemos derecho de quejarnos ante su inoperancia, su desidia, aunque muchas veces esto no sea suficiente en contra de la cara dures de las personas que detentan el poder de turno.
    Claramente, estamos ante un nuevo rumbo, pero no guiado por los gobernantes, sino que dirigido por los jóvenes, quienes no darán el brazo a torcer ante las inequidades que se presentan ante ellos.
    María Lorena Galeano Meza.

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    Publicado por jotaefeb | 16 mayo, 2016, 6:54 am
  10. Contar otra historia

    Por Sergio Cáceres

    Decía Gabriel García Márquez que “la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda para contarla”. Un grupo de jóvenes recordará que un día lograron remover la placa que rememoraba al dictador Stroessner inaugurando su colegio; y que aquello ocurrió en unos días de efervescencia que recordarán muchísimos más jóvenes que con orgullo dirán que no se quedaron de brazos cruzados sufriendo la gestión educativa que recibían.

    La memoria es fruto de la acción humana. En el caso de la memoria política ocurre lo mismo, pues lo que marca a las generaciones es en buena medida fruto de acciones y decisiones políticas. En este sentido, es preferible que en el futuro haya adultos que recuerden su juventud con momentos de acción política contra la apatía educativa; así como ahora hay adultos que recuerdan no haber callado ante el dictador de turno.

    Aquellas palabras de Jean-Paul Sartré debemos hacer nuestras: “Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que nosotros hacemos con lo que han hecho de nosotros”. La dictadura nos volvió sumisos ante la injusticia, conformistas frente a la mediocridad, colaboracionistas con la corrupción. Eso han hecho de nosotros y poco hemos accionado para revertirlo. Al contrario, lo queremos conservar.

    Pero ser joven es ser lo contrario a todo aquello. Ellos pueden hacer otras cosas con sus vidas. Tienen una libertad política que debe ser aprovechada. Si fueran obedientes becerros, el futuro del país ya estaría arruinado. Pero no lo está porque sabemos que tenemos a lo largo de nuestra geografía chicas y chicos con inquietudes políticas, con sed de justicia social, con exigencias de una mejor educación.

    ¿Que no quieren estudiar? ¿Que deberían agarrar sus libros antes que andar armando alboroto? Claro que deben estudiar, pero también deben armar lío político, romper las anquilosadas estructuras. Esto es a veces más perentorio que ser aplicados frente a los libros. Son de una hipocresía y cobardía tremenda aquellos que criticaron a los estudiantes por dedicarse a exigir sus derechos en vez de aplicarse al estudio. ¿No se dan cuenta que esas acciones nos dan esperanza? Este país necesita primeramente sacudirse. Solo luego pidamos que estudien.

    Así como están las cosas en nuestro país, ser un estudiante aplicado ayuda, claro que sí. Pero ayuda mucho más ser un estudiante con preocupaciones políticas, dispuesto a luchar por lo que cree. Este tipo de colegial es extremadamente necesario también. Ya volverán a sus aulas y depende de las exigencias del sistema educativo, de los docentes y de ellos mismos que se formen con rigor, pero ahora mismo es poco lo que se puede lograr en ese sentido. Por eso es importante apoyarlos en sus acciones. Vivirán para contar otra historia, como quería Gabo.

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    Publicado por jotaefeb | 16 mayo, 2016, 6:49 am
  11. Hacia dónde va la educación

    Por Jesús Montero Tirado

    Mirando el denso panorama de novedades que nos ofrecen los horizontes de la educación mundial podemos afirmar que el estado de la educación en nuestro país es gravemente crítico.

    Crítico significa altamente deficitario por las deficiencias que arrastra desde hace décadas; deficiencias en infraestructura, equipamiento, materiales didácticos, formación actualizada de los profesionales de la educación, investigación educativa, real inclusión de discapacitados, educación eficaz en bilingüismo, impune corrupción y baja calidad (salvo escasas excepciones) de la educación superior en universidades, institutos superiores, institutos de formación docente e institutos técnico-profesionales, etc.

    Crítico significa también que el sistema educativo sigue coaccionado y amenazado por intereses electorales (plataforma, votos cautivos, dinero) e intereses de poder de políticos y partidos políticos, presionando en el ministerio para instalar operadores políticos en cargos docentes, directivos y de supervisión, y en universidades privadas y del Estado e institutos superiores.

    Finalmente crítico porque Paraguay no puede escapar a la crisis mundial de la educación. Se trata de una crisis de crecimiento, de necesaria reforma permanente, de desarrollo vertiginoso, con tantas posibilidades de innovación que lo difícil es elegir qué hacer ante tantas ofertas diferentes.

    Las grandes universidades tradicionales en vanguardia se encuentran desafiadas por nuevas universidades e instituciones académicas creativas como Singularity University, Minerva University, Khan Academy y Peer-to-Peer University.

    Eminentes especialistas, reconocidos mundialmente, también tienen sus propuestas. Édgar Morin propone “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro” y, por su parte, Howard Gardner, creador de la teoría de las múltiples inteligencias, considera que hay que desarrollar en la escuela, la sociedad y el mundo laboral “Cinco tipos de mentes para el futuro” (2008).

    La fecunda explosión de ofertas educativas tiene sus raíces en grandes descubrimientos del siglo XX, que han producido transformaciones espectaculares en las ciencias cognitivas y consecuentemente en las teorías y modos de entender el conocimiento (epistemología), justamente cuando hemos desembocado en la sociedad de la información y el conocimiento.

    La teoría de la relatividad, seguida de la teoría cuántica y su “principio de indeterminación”, continuando con la cibernética de primer y segundo orden, que incluye al observador en el proceso de observación y finalizando el siglo con la teoría del caos, son aportes científicos cuyos efectos están desestabilizando a la pedagogía tradicional. Se han cruzado las fronteras de las disciplinas creándose zonas híbridas, que son iluminadas por nuevos modos de ver la complejidad de la realidad y nuevos modos de pensar (D. Najmanovich).

    En Doha (Qatar) se reunieron del 4 al 6 de noviembre 2015, más de 1.500 expertos, pensadores líderes, políticos influyentes y tomadores de decisiones procedentes de más de 100 países, que compartieron sus experiencias a través del estudio de soluciones innovadoras ante los retos educativos del mundo actual. Como preparación para la Cumbre la Fundación Qatar hizo una encuesta a 15.000 especialistas de todo el mundo.

    En esta Sexta Cumbre Mundial sobre innovación en educación (WISE 2015) se concretó la proyección para el año 2030. En los próximos quince años la mayoría de los países habrán cambiado radicalmente sus sistemas educativos. El impacto progresivo de las tecnologías entre otros factores ha puesto en crisis sustancial a los sistemas y procesos educativos. Fue muy difícil elegir entre todas las propuestas. Algunas de las conclusiones de la Cumbre ya las tenemos previstas hace algunos años, pero el conjunto de lo allí propuesto es extremadamente desafiante.

    Por ejemplo, “el currículo estará personalizado a la medida de las necesidades de cada estudiante y en el proceso educativo primará la adquisición de competencias y habilidades sobre el saber académico”. “El aprendizaje también será personalizado, tenderá hacia la autonomía de los estudiantes, será permanente y más caro”. “Las clases magistrales habrán pasado a la historia y los profesores serán facilitadores y guías”. “Los colegios serán centros interactivos con las ventanas abiertas constantemente a todo el mundo”, etc.

    Está claro: el primer y segundo nivel crítico de nuestra educación, de los que escribí al principio, son urgentes; los cambios del tercer nivel crítico son imperativos y nada fáciles

    En otros países preguntan a 1.500 expertos qué cambios y cómo hacerlos, aquí algunos padres, profesores, políticos y gremialistas optaron por apoyar a los adolescentes secundarios. Así es nuestra política.

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    Publicado por jotaefeb | 16 mayo, 2016, 6:45 am
  12. Stroessner se muere

    Por Blas Brítez

    En El rey se muere, la obra teatral de Eugene Ionesco, Berenguer es un tirano que no desea morir, que se cree eterno a pesar de su implacable agonía y que quiere persistir mediante el artificio del lenguaje. Estrenada en 1962, es uno de los alegatos dramáticos más intensos contra el deseo de inmortalidad de un monarca, expuesto mediante su propio discurso hecho parodia.

    Casi treinta años después, Augusto Roa Bastos dio a la imprenta El fiscal. En ella un escritor paraguayo, exiliado con nuevo nombre y nueva cara, Félix Moral, recibe en Francia la invitación para participar de un Congreso que será inaugurado en Asunción por el Tiranosaurio, el dictador Alfredo Stroessner. Moral quiere hacer honor a su apellido: erigirse en fiscal acusador y juez de los crímenes del déspota, y envenenarlo durante el saludo inaugural a los protagonistas del cónclave. A él asisten, siempre en el territorio de la ficción, reputados escritores y científicos. Entre ellos está Eugene Ionesco.

    Una de las actividades paralelas del encuentro es visitar el Cerro Lambaré, en donde había en la realidad una estatua del dictador. En un arranque distintivo del teatro del absurdo, Ionesco se prosterna ante la hierática figura jurásica y le besa los pies. “¿Por qué se agachó usted a besar los pies del tirano?”, le pregunta alguien. “No me agaché yo. Los pies del tirano subieron hasta mi boca y me hizo tragar todos los dientes”, responde inconmovible.

    La escena es simbólica. Un Stroessner estatuario le da una patada imaginaria al hombre que escribió sobre el mundo moribundo de un tirano como él, decadente también pero, a diferencia del héroe irracional de Ionesco, incapaz siquiera de percibir su devastación a fuerza de mediocridad militante, la más peligrosa de todas. Cuando Roa Bastos imaginó la escena, ya esa estatua había sido removida y reducida a escombros, como símbolo de la destrucción de una etapa barbárica y colorada de la historia paraguaya.

    El stronismo fue una usurpación fraguada en mayo de 1954. Fue el crimen. Fue el despojo. Fue la corrupción. Fue la muerte. No hay placa alguna que borre esa realidad. No hay placa alguna que no contrabandee su sentido cuando se ha edificado sobre esas bases. Por ello, no hay placa alguna que deba mantenerse en las paredes de ninguna institución pública. Porque el rey se muere siempre, pero solo sus acólitos se niegan a considerarlo muerto. Porque las estatuas y las placas, como a Ionesco, nos patean en la cara su reino de espanto. Porque ya decía el viejo Marx que la historia se repite dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa. Esa farsa es la que se resiste a morir bajo la forma de un neostronismo que no se reivindica stronista pero que tiene todas sus señas de identidad y que, en algún momento, tal vez querrá que la historia se repita, otra vez, como tragedia.

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    Publicado por jotaefeb | 16 mayo, 2016, 6:45 am
  13. Sobre educación y voluntad política

    Por Rolando Niella

    Antes que nada quiero desearle suerte y éxito al nuevo ministro de Educación. Todos necesitamos que le vaya muy bien para poder hacer frente a la escasa inversión, la malversación de recursos, las pésimas infraestructuras y la desastrosa enseñanza que padecen los estudiantes en el Paraguay.

    Las primeras actuaciones del ministro Enrique Riera hacen pensar que tiene algunas de las condiciones necesarias para tener éxito: conciencia de la gravedad del problema educativo, flexibilidad y capacidad de negociación que ha demostrado en su reunión con los estudiantes.

    Pero además de condiciones personales, va a necesitar mucho apoyo del Gobierno y también algo de suerte, porque enfrenta el mayor desafío del país, que es el problema educativo, desde la secretaría de Estado más caótica y maleada, que es el Ministerio de Educación.

    Pero quisiera volver a un punto esencial, que mencioné pero no desarrollé la semana pasada, que se está pasando por alto: La educación y sus problemas no son solo asunto de un ministerio, sino un problema de Estado y, en consecuencia, de voluntad política, que implica por supuesto a todo el Ejecutivo, pero también a los Poderes Legislativo y Judicial.

    La pobreza de fondos dedicados a la educación (menos de la mitad de lo aconsejado por Naciones Unidas) es decisión y responsabilidad del Congreso Nacional, que no solo no amplía el presupuesto de educación, sino que tradicionalmente lo ha convertido en una de las víctimas favoritas de su tijera.

    No tan evidente a primera vista, pero aún mucho más grave, es la responsabilidad del Poder Judicial que ni persigue ni castiga los delitos que atentan contra la educación, que son evidentes para cualquier persona informada, pero invisibles para la justicia ¿Dónde están los jueces cuando las escuelas se desploman y la plata desaparece?

    De hecho en la actualidad el mayor volumen de dinero para educación proviene de Fonacide y es administrado por Gobernaciones y Municipalidades. Esos recursos han sido masivamente malversados o dilapidados en adjudicaciones truchas sin que haya, hasta el día de hoy, ni una sola sentencia condenatoria para los malversadores, ni siquiera en los casos donde aulas enteras se vinieron abajo con estudiantes y maestros adentro.

    Por el contrario, varios de los fiscales que “osaron” llevar a los malversadores ante los tribunales están siendo investigados por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, con aquella vieja táctica de nuestro sistema judicial de procesar prestamente a quien denuncia delitos, para así encubrir y eximir a los delincuentes, administrando impunidad en lugar de administrar justicia.

    Queda un punto más por aclarar: se habla mucho de crisis educativa y pareciera que la mayoría de las autoridades creen que la crisis es que los estudiantes estén en pie de guerra presionando al Gobierno, legítimamente, con justa razón y con el apoyo de la ciudadanía.

    Pero la crisis educativa no es la movilización estudiantil; la verdadera crisis es la falta de voluntad política para mejorar la educación que es compartida por los tres Poderes del Estado y que ha llenado el sistema educativo de escuelas ruinosas donde no se puede aprender y de maestros ignorantes que no pueden enseñar.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:35 pm
  14. Educación de calidad, ¿una utopía?

    Por Ilde Silvero

    Afirmar que la educación es el pilar que sustenta el desarrollo social y económico de un país es querer inventar la rueda. Por supuesto que la educación es la herramienta principal en la lucha contra la pobreza y el subdesarrollo social. El problema es: ¿cómo hacer realidad el ideal de una educación pública, universal y de calidad?

    La respuesta es difícil y solo realizable a largo plazo. Quien crea que la solución es que el presidente de la República firme un documento, desconoce la naturaleza, amplitud y complejidad de los procesos educativos.

    No se trata solo de dinero. El Fonacide dispone de unos 70 millones de dólares para mantenimiento y construcción de locales escolares y muchísimas sedes se están cayendo a pedazos. El MEC posee un fondo de 50 millones de dólares para capacitación docente y la ejecución presupuestaria es cero: no se hizo nada. Según el ministro de Hacienda, el 90% de los rubros del MEC se destina a salarios y casi no sobra plata para inversiones.

    Los estudiantes plantean que el 7% del PIB se destine a educación, como lo recomienda la Unesco. Los 30 países más desarrollados del mundo (OCDE) destinan, en promedio, el 6,1% del PIB a educación; América Latina gasta el 5,2%. Nuestros vecinos; Bolivia 6,4%; Argentina 6,2%; Brasil 5,8%; Chile 4,6% y Uruguay 4,4% (Fuente: Unesco 2013). Nosotros estamos en la cola: 3,9%, por ende, deberíamos mejorar el aporte del PIB a la educación, pero eso requiere de una firme política de Estado y un cronograma viable de aumentos anuales a mediano y largo plazo.

    En parte, el grave problema es la cantidad insuficiente de recursos humanos competentes. Cuando el MEC convocó a concurso de méritos y aptitudes para 450 cargos directivos en el sistema educativo, menos del 20% de los postulantes aprobaron la puntuación mínima. El lápiz mbyky de la mayoría de nuestros docentes hace imposible pensar en una educación de calidad a corto plazo.

    La señora corrupción hace de las suyas para embarrar la cancha. Cuántos millones de dólares del Fonacide se malgastaron o, directamente, se robaron los intendentes y gobernadores. El pésimo estado de los locales escolares debía ser reparado por los jefes comunales, pero dichas tareas se hicieron en poca cantidad, de modo negligente o jamás se llevaron a cabo. Los políticos ladrones no leen los compromisos firmados por los ministros o el jefe de Estado.

    Otro problema crucial: el local puede estar bien equipado y los docentes, capacitados, pero no afectan en absoluto a millones de niños y adolescentes que desertaron de la escolaridad. 5 de cada 10 menores no concluyen la Educación Escolar Básica. Por necesidad económica o por desintegración del núcleo familiar, la deserción escolar se mantiene alta; la “educación de calidad” no se imparte en las calles ni en los barrios marginales.

    La revuelta estudiantil y el acuerdo firmado con Cartes son hechos muy positivos, pero constituyen apenas el paso inicial de un difícil maratón. Ojalá permanezcamos en la senda correcta y resistamos el tremendo esfuerzo para llegar a la meta.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:30 pm
  15. Libres, pero corresponsables

    Por Edwin Brítez

    Creo sinceramente que con este pacto entre representantes del Gobierno y de organizaciones estudiantiles terminan perdiendo los últimos, si hemos de atenernos a los términos del documento firmado por ambas partes. Para entendernos, vayamos por parte, sin descalificaciones apresuradas.

    Los estudiantes venían dialogando con el Ministerio de Educación sobre una serie de reivindicaciones que fueron redondeadas en una resolución sobre la naturaleza de las organizaciones que pueden integrar y las condiciones que estas deben reunir. No estaban de acuerdo con una serie de cuestiones puntuales. Además exigieron libros de historia, matemáticas y castellano que al parecer no incluía el kit, y que además aumente el presupuesto nacional en educación.

    Algunas cosas fueron consiguiendo hasta que saltó el tema del agua y el cocido y un sector, de los tres grandes que tiene el demos, fue directamente a ocupar una escuela. Tal vez sin proponerse llegar a tanto, los estudiantes lograron inmediata adhesión de sus compañeros, de los propios de otras organizaciones y de la ciudadanía en general. Así, de la agenda de gestión ministerial, el tema estudiantil saltó a convertirse en un problema de Estado y de estabilidad política.

    Con el nuevo ministro lograron que el presidente de la República firme con ellos un acuerdo público que establece por un lado la responsabilidad del Ejecutivo y por el otro la de los estudiantes. Ellos querían solo libertad de asociación, más fondos y mejor control, pero terminaron haciéndose cargo ellos mismos nada menos que de la excelencia educativa como protagonistas principales y del control del uso de recursos del Fonacide, del proceso de entrega de los kits y de alimentación escolar.

    Además deberán integrar mesas de trabajo y reunirse cada mes para estudiar (estudiar, no hablar solamente) la reforma educativa, reingeniería del MEC, incremento del presupuesto de educación con relación al PIB, capacitación docente y alimentación escolar.

    Ahora que la adrenalina social volvió al lugar que le corresponde, que los flashes y las pantallas dejaron descansar el rostro de Camila y otros, me pregunto si los muchachos y las chicas tienen claro en lo que se metieron. También me pregunto si el gobierno fue prudente al apoyar el relajamiento de los rigores propios de resortes del control estatal.

    Todo el mundo aspira a una mejor educación, pero a mí sinceramente no se me ocurrió llegar tan pronto a la “excelencia educativa” teniendo a los estudiantes como “principales protagonistas”. Ni siquiera los docentes serán los principales, según el documento firmado.

    También se hacen responsables de una participación activa como contralores de los complejos procesos de uso de los recursos del Fonacide, de la capacitación docente y del todavía más engorroso proceso de alimentación escolar.

    Supongo que comprometerse a ejercer estos roles significa asumir responsabilidades, no simplemente ejercer libertad y derecho –que fueron sus principales demandas–. Pero para que no suene tan trágico, digamos que serán corresponsables o responsables solidarios de lo que se haga bien, pero también de lo que se haga mal.

    Me imagino que al Gobierno no le costará nada que los estudiantes tengan libertad absoluta de operar dentro de sus organizaciones, pero sí le interesará muy especialmente que ellos asuman la responsabilidad del control de procesos muy frágiles de contrataciones, de provisión, de verificación de calidad, de cumplimiento contractual, etc., donde la corruptela acostumbra darse un paseíto.

    Ojalá que los estudiantes puedan cumplir y ruego para quienes lo hagan puedan salir limpios y exitosos como en la toma. Aníkena peñembotavy uperire; upéicharõ pemondoropaitéta.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:27 pm
  16. Madurez cívica de estudiantes

    Por Rafael Montiel

    Los estudiantes de secundaria que se movilizaron e hicieron que la ahora exministra de Educación Marta Lafuente renunciara demostraron madurez cívica, solidez y capacidad de diálogo. Además de reclamar sus derechos, plantearon propuestas de solución a la crisis educativa.

    Entre los planteamientos se puede destacar la declaración de emergencia nacional ante el Estado de las escuelas, cuyas infraestructuras se caen a pedazos, requieren de reparaciones y reconstrucciones urgentes.

    Además de instalar una mesa de trabajo con el Gobierno central para analizar la reforma y mejorar la calidad educativa, implementar la merienda y el almuerzo escolar, la reingeniería del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), pidieron mayor presupuesto para la educación.

    La propuesta medular es el compromiso asumido por los estudiantes de ser contralores del uso de los recursos de Fonacide manejado por gobernadores e intendentes, cuyas inversiones fueron muy cuestionadas.

    Los estudiantes, menores de edad en su mayoría y algunos púberes, nos han demostrado que el lema “Educación, compromiso de todos” es un mentís de los políticos que usan como eslogan en las campañas.

    Nos mostraron la cruda realidad y que existen falencias en los diversos estamentos gubernamentales. Esencialmente, no hay política de Estado que garantice la calidad educativa, el aprendizaje y la formación.

    Los niveles de inseguridad, violencia, donde cada quien hace lo que se le antoja, sin tener en cuenta derechos de terceros, son pruebas de la paupérrima educación que reciben los jóvenes desde hace décadas.

    La educación debe abocarse a la formación integral del ser humano. Superar la etapa biológica, conocer las ciencias y la tecnología.

    Hay que capacitar para la vida con base en el trabajo digno y honrado a fin de contribuir con el desarrollo de la comunidad.

    Formar al ser humano que sea educado, con principios y valores, respetuoso, responsable y honesto, capaz de responder a los desafíos de este mundo tecnológico y globalizado, son tareas pendientes.

    También desarrollar todas las potencialidades humanas de manera que sea útil a sí mismo, a la familia, a su comunidad y sobre todo a la Patria.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:24 pm
  17. Es el turno de los corruptos

    Por Desiré Cabrera

    La serie de manifestaciones de estudiantes exigiendo una mejor educación y la renuncia de la ministra Marta Lafuente, salpicada por supuestos hechos de corrupción, suscitaron una serie de comentarios y opiniones.

    Pero lo más resaltante de todas estas manifestaciones juveniles es el anuncio de que esto solo es el comienzo y que ya no tolerarán a ningún corrupto dentro del gobierno, comenzando con las autoridades locales, es decir las municipales; secundados después por la declaración del nuevo ministro Enrique Riera Escudero, quien dijo que los estudiantes de hoy en más serán los contralores del buen uso de los recursos destinados a educación en sus respectivos distritos.

    En ese sentido, a más de un intendente se le erizó la piel al escuchar esa advertencia.

    ¿Qué pasaría si los estudiantes de todos los colegios del país comenzaran a fiscalizar las inversiones realizadas con los recursos del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide)? Y si comparan lo recibido con lo que se ejecuta realmente en las diversas instituciones educativas, ¿cuántos intendentes corruptos quedarían al descubierto?

    En el departamento de la Cordillera, la Gobernación recibió G. 3.237 millones y las municipalidades, G. 12.830 millones, solo en el 2015. Es decir, se tendría que haber utilizado un promedio de G. 8.000 millones en construcción de aulas, comedores y reparación de infraestructura educativa.

    Sería bueno que los propios estudiantes, expertos en manejo de tecnología, ingresaran a la página del Ministerio de Hacienda y verificasen cuánto recibió la administración municipal a la cual pertenecen y si eso se refleja o no en inversiones.

    El monto estimado para las comunas este año es de unos G. 15.393 millones, que serán administrados por los intendentes electos.

    De esta suma, el 50% (G. 7.696 millones) deben utilizarse en obras de infraestructura, el 30% para almuerzo escolar y el 20% para obras de inversión y desarrollo para el entorno educativo.

    Es hora de que los estudiantes se hagan cargo de los corruptos, ya que hasta el momento la justicia mantiene los casos en la más absoluta impunidad.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:23 pm
  18. Estudien, ¡pendejos!

    Por Arnaldo Alegre
    Imberbes, pendencieros, mantenidos. Qué se creen al querer venir a enseñarnos educación cívica. Acaso vieron a sus mayores saliendo a las calles para repudiar la corrupción endémica, la inseguridad rampante y la pésima administración de los políticos mediocres, ladrones y caraduras.

    50 años avalamos de una u o otra manera a un partido prebendario, corrupto y sustentador de dictadores. Y después de un interludio con el obispo libidinoso y el florero sediento, volvió ese mismo partido colocando en el poder a una persona que jamás en su vida votó y que su único mérito es tener dinero para comprarlos. Ven cómo sirve en este país la educación cívica.

    Hagan como nosotros. Si queríamos suspender las clases organizábamos un ameno moquete entre distintas secciones de un mismo curso mientras los profesores celebraban el Día de la Amistad. Y al llegar a casa nuestros padres nos volvían a agarrar por haber osado molestar el festejo de nuestros festivos catedráticos. Comunidad educativa, tu abuela. El stronismo nos enseñó a ver méritos en el latrocinio, el silencio temeroso y la desunión fratricida. Y ustedes quieren venir a enseñarnos lo contrario. ¿Pende tarova, pio?

    Qué es eso de querer marcar la agenda pública. Atrevidos hijos de comunistas, apátridos y legionarios. Estudien, aprendan sus recitados y no protesten. Así, cuando crezcan, les estarán esperando trabajos de calidad en los cientos de súper y shoppings que estamos construyendo para su futuro, desagradecidos. Al entrar al fascinante mundo de los cajeros, repositores y recepcionistas se darán cuenta de que ahorrando mucho y siendo sumisos, en diez años de esfuerzo ya podrán alquilar su propio departamentito.

    Alborotadores de pacotilla. La pobre Marta Lafuente se dedicó durante su administración a cuidar los recursos del Ministerio; por eso durante dos años y medio no gastó ningún guaraní para refaccionar los colegios que (comunistas como ustedes) se venían abajo al dos por tres. La verdad es que ustedes, los colegios que se caían y la realidad no entienden nada de los grandes delineamientos educativos que se discutían en los altos cenáculos del Ministerio, en donde la honestidad no dejaba entrar a nadie, incluyendo a la eficiencia.

    Esta es la mejor época de la historia de la humanidad para el autoerotismo idiotizante y ustedes quieren perder el tiempo discutiendo la calidad educativa y dando ejemplo de comportamiento cívico y madurez. Desubicados, gracias.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:21 pm
  19. Diputados puede sumarse a la patriada

    Por Luis Bareiro
    El domingo pasado les decía que había que aprovechar la situación generada por los estudiantes, que tomaron colegios y exigieron cambios en la educación, para aprobar una ley de emergencia que acelere la ejecución de proyectos de educación que ya existen y que están varados en el fango de la burocracia.

    Pues bien, los diputados se aprestan a tratar esta semana una ley con ese carácter. La intención es buena, pero creo que hay que introducir algunos cambios sustanciales en el proyecto original para que realmente funcione.

    El proyecto de ley que se presentó el jueves último declara en emergencia la educación autorizando al Ministerio de Educación y a los municipios y gobernaciones a realizar contrataciones directas por la vía de excepción, por dos años. Eso supone abrir una peligrosa ventana por la que se puede meter una montaña de corrupción.

    Si estando obligados a licitar los gastos en educación casi el noventa por ciento de los municipios y gobernaciones no pueden justificar siquiera en los papeles el uso del dinero, no quiero ni pensar lo que podría pasar si les autorizaran a gastarlo de forma directa.

    No es solo un problema de corrupción, es, principalmente, un problema de escala de mercado y de escasez de capital humano. Me explico. Si cada municipio tiene que licitar la construcción de un aula o dos y de un baño –o incluso contratar a quien realice el trabajo de manera directa– las adjudicadas serán empresas montadas para el efecto, sin mayor experiencia y ningún respaldo financiero. Así, las obras se hacen a la velocidad del desembolso público –que siempre es lento– y con una dudosa calidad porque es absolutamente imposible que cada uno de los más de doscientos municipios cuente con personal con capacidad técnica para fiscalizar la construcción.

    Lo que la ley debería permitir es que esos fondos atomizados hoy entre municipios y gobernaciones se sumen a un solo fondo común que financie el plan general del Ministerio de Educación para reparar y ampliar un total de cinco mil escuelas y colegios, en un periodo de dos años.

    Ese proyecto mayor debería ser ejecutado por las carteras que concentran a los técnicos del área, Obras Públicas, Senavitat y el propio MEC, y las gobernaciones y municipios constituirse en los fiscalizadores de las obras.

    Una vez que las construcciones y reparaciones generales hayan concluido los fondos podrán retornar a municipios y gobernaciones, pero para que los destinen exclusivamente al mantenimiento de la infraestructura remozada (hoy no hay dinero para ese rubro por eso las escuelas y colegios se deterioran rápidamente). Por último, la ley puede reordenar la distribución de esos fondos de acuerdo con la cantidad de escuelas y colegios que tiene cada municipio y no según el grado de cercanía de Itaipú como contempla absurdamente la legislación vigente.

    Con mucho de sentido común y de renunciamiento a sus intereses partidarios, los diputados pueden este jueves sumarse a la patriada de los estudiantes y hacer historia.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:20 pm
  20. Clausurar la adolescencia

    Por Benjamín Fernández Bogado

    La República cumple más de doscientos años, pero su población muestra claros signos adolescentes en su proceder y organización.

    Lo que más necesitamos es lo que más detestamos.

    Como todo joven que vive en ese periodo rechaza el orden, la limpieza, la jerarquía, el esfuerzo y la necesidad de madurar. Adolescente viene de adolecer. Del que le falta, del que carece.

    El periodo era generalmente corto en los tiempos de la “sociedad sólida” de Bauman, y ahora puede prolongarse incluso a territorios cercanos a la tercera edad.

    Una pareja de italianos acaba de hacerle un juicio de desalojo de la casa a un hijo de 40 años que vivía como un adolescente. En estos periodos de cambio no nos debe asustar que este fenómeno sea común y reiterado. Hijos que no pueden valerse por sí mismos recurren a sus padres que si tienen algo de poder se encargan de hacerlos figurar en planillas cobrando buenos salarios por ningún trabajo y otros que son incapaces de valerse por sí mismos, aunque hayan superado los treinta.

    La adolescencia perpetua del Paraguay se ve en casi todos los campos y nada refleja más que la organización social que tenemos.

    No queremos ser adultos y somos refractarios a la madurez.

    Nos reiteramos en el error y siempre como buenos adolescentes culpamos a alguien de nuestro fracaso o error. Nunca asumimos lo que no está bien hecho y desde la atalaya de la adolescencia perpetua la culpa la tienen los padres, los maestros, el Estado y el maldito país en que nos tocó nacer. Jamás una autocrítica y menos una enmienda del reconocido error o fracaso. Un país del Cambalache, donde “no hay aplazados ni escalafón” solo puede lamentarse de no evolucionar como debiera.

    El sistema educativo paraguayo para estar bien con las estadísticas o vivir en la mentira adolescente, por ejemplo, no aplaza ni hace repetir porque creen tontamente sus administradores que si lo hicieran les dejarían marcas indelebles en su espíritu.

    Una forma de bullying es hoy aplazar en aulas. Los pobres maestros buenos desmoralizados y los malos, muy contentos por el atajo de la mediocridad que le han diseñado. A pesar de tener el país más de 200 años nos empeñamos en no asumir responsabilidades. Las repartimos entre todos para producir lo mismo que condenamos. Así es el Consejo de la Magistratura que elige jueces entre todos o el Ministerio de Educación, donde el titular deberá informar mensualmente a los alumnos de lo que hizo o dejó de hacer. Cuando se tengan que pagar los platos rotos cada uno tendrá su alícuota parte de responsabilidades, con lo cual nadie asumirá la suya. Diseño perfectamente adolescente.

    El país requiere madurar, lo que significa asumir compromisos con el tiempo que nos toca vivir.

    Lo opuesto es postergar el desarrollo. Tener la falsa conciencia de que nos va bien cuando en realidad cada día estamos peor.

    La ex ministra de Educación –bastante adolescente incluso con el piercing en la nariz– decía abiertamente que tenemos una educación del siglo XIX, pero no se le movía un músculo de indignación.

    Tuvo que sentir la presión de sus otros colegas adolescentes para que se diera cuenta de que habría que madurar rápido y pronto.

    Lo que nos falta, lo que carecemos… lo que se adolece, debe ser parte del compromiso para hacer la res publica (la cosa de todos) un proyecto serio y maduro hacia el porvenir. Lo otro, es postergación pura.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:19 pm
  21. ¡Y armaron lío!

    Por Guido Rodríguez Alcalá
    El descontento es la primera necesidad para el progreso, dijo el gran inventor Thomas Edison.

    Porque estaban descontentos y porque protestaron, los estudiantes consiguieron llamar la atención sobre algo fundamental para el país: la educación.

    Así se creó conciencia de hacer algo al respecto; por lo pronto, será invertir varios millones de dólares en la reparación o reforma de locales escolares.

    El mal estado de esos locales es lo que más se ve y lo que más se ha comentado; cómo invertir el dinero necesario de manera eficaz es la cuestión del momento, pero no la única.

    Algo tanto o más importante y más difícil es la capacitación de los docentes.

    El Instituto Superior de Educación (ISE) puede organizar y organiza cursos de capacitación de docentes, pero ¿dónde se los forma? Que yo sepa, no existe en este momento ningún centro que pueda dar una capacitación adecuada a quienes quieren dedicarse a la docencia como carrera.

    Otra cuestión son los programas de estudios para los niños y jóvenes, que no están adaptados a nuestras posibilidades. En 1993, cuando la enseñanza básica y obligatoria era seis años (primero a sexto grado), la deserción escolar superaba el 50 por ciento. Vale decir, de 100 niños que entraban al primer grado, menos de 50 terminaban el sexto grado. Eso no se debía simplemente a que los niños dejaban de ir a clase, sino a que faltaban escuelas y algunas escuelas habilitadas no llegaban hasta el sexto grado. Para construir las que faltaban, y para que todas estuvieran habilitadas hasta el sexto grado, se necesitaba dinero para la construcción y docentes para la enseñanza.

    La falta de docentes era lo más grave, porque la formación lleva años. Sin embargo, se decidió que la enseñanza básica y obligatoria, en vez de seis, fuera nueve años. Como resultado, la deserción escolar se acercó al 80 por ciento, según informaciones. ¿No hubiera sido mejor asegurarse de que los seis años legales de escolaridad se convirtieran en seis años reales? Sí, pero hubo presiones y unos tentadores créditos internacionales; para aprovecharlos, se aumentó la escolaridad legal. Ahora nos encontramos en la dificultad de saber cuántas de esas nuevas escuelas son realmente escuelas, y no escuelas en el papel. ¿Cómo evaluarlas? Digo evaluarlas en un sentido racional, no en el sentido burocrático, porque la burocracia nos ha impuesto formas de evaluación muy particulares.

    Ahora los docentes no pueden calificar los exámenes, sino que deben evaluar a los alumnos con criterios muy especiales. En el fondo, se trata de que los evaluados puedan tener el promedio necesario para que sigan llegando créditos internacionales. Los chicos del primero al tercer grado ya no se aplazan más; para que no se traumaticen, anga, y para que la planilla escolar paraguaya merezca la aprobación del BID. Los créditos internacionales son un vicio: cuanto más se los usa, más se los necesita. Como la función crea al órgano, se ha formado todo un estrato de creditólogos en las instituciones públicas. Esta es una seria dificultad para el nuevo ministro de Educación, a quien considero una persona capaz y quien enfrenta una tarea muy difícil.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:18 pm
  22. Hay que navegar la crisis o naufragar en el río revuelto
    15 May 2016

    Suele decirse que de la crisis surge la oportunidad; es decir, que del caos negativo y paralizante puede surgir la solución del problema que ha desatado la crisis.

    Es un concepto elemental y simplista, pero que plantea una disyuntiva realista: la crisis pasa por encima y se lleva todo por delante: o se logra subir sobre las oleadas que desencadena y navegarla o se naufraga en el río revuelto.

    La crisis que acaba de conmocionar al aparato educativo en el Paraguay nos muestra las dos facetas: a estas alturas, con la coincidencia de la mayoría de los especialistas, se sabe que el problema no era la administración del ministerio que fue desplazada por la protesta estudiantil, sino que ese fue el detonante de una combinación de problemas generados por distintos responsables que, como suele suceder, terminan sin que haya una responsabilidad, sino todo lo contrario, una gran irresponsabilidad compartida a nivel nacional, tanto desde el sector público como de sectores privados.

    La actuación pronta, franca y abierta del Ejecutivo, con el nombramiento de un buen “ministro político”, calmó las aguas y puso las cosas en su lugar, lo que confirma que la política y los políticos son necesarios, cuando no se dedican exclusivamente a hacer proselitismo, muchas veces ni siquiera partidario, sino sectario.

    El Gobierno partió de una base realista: los estudiantes tienen razón en el 80% de sus reclamos, como reconoció públicamente Enrique Riera. Hay que sentarse a plantear las causas y las posibles soluciones, puntualizar las causas y los causantes contra quienes dirigir la protesta, a quienes presionar con la movilización y la opinión pública para hacerles retroceder.

    Se presenta así una ocasión como pocas para enfrentar un problema que ha hecho que los esfuerzos, de los técnicos por mejorar la educación choquen y fracasen por limitaciones políticas prebendarias y sectarias.

    El más obvio y fácil destinatario de la culpa es el MEC, porque se supone que es el que administra la “educación” y debe corregir los desastres, pero gran parte de los problemas está fuera del control del MEC, incluso del Ejecutivo. En vez de descentralizar, en el buen sentido, hemos desmembrado el aparato administrativo ministerial, en una repartija descontrolada de fondos e influencias.

    Comencemos por el presupuesto nacional que, según proclamamos desde el inicio de la transición, debe destinar mínimamente un 7% a la educación. Es general coincidencia, pero eso se “cabildea”, más que se negocia, en el Congreso, donde se reajustan porcentajes de acuerdo al mejor postor en el intercambio de favores.

    Jóvenes estudiantes, hay que dirigir reclamaciones y elevar protestas a los parlamentarios. Ministerio, docentes, alumnos y padres unidos deben encaminar sus pasos y sus protestas hacia allí.

    La queja más generalizada es la de los estudiantes que año tras año vemos dar clases en escuelas primarias sin mínimas condiciones para el aprendizaje, pese a que el país ha destinado los millonarios fondos del Fonacide a ese menester. Por consenso de políticos, medios de comunicación y referentes de opinión, esos fondos fueron a parar a gobernaciones y municipios, sin que una mayoría de ellos haya invertido un dólar en ladrillos, muebles y ventiladores. Y hemos visto caer escuelas, algunas sobre la cabeza de docentes y estudiantes a lo largo y lo ancho de la República.

    Partimos del error de entregar los fondos a instituciones que, evidentemente, no están preparadas para administrarlos correcta y eficientemente. Lo grave es que estamos por repetir la operación, por incapacidad de hacer autocrítica del populismo que ha encandilado a tantos, incluso a muchos que se proclaman antipopulistas; y lo más grave es que los que han despilfarrado ese dinero para las reparaciones que exigen los estudiantes siguen tan campantes, pese a las denuncias públicas: los responsables están en libertad, disfrutando de la fresca viruta en que se convirtieron las inversiones en construcción. Y van a seguir recibiendo los fondos y, dados los antecedentes, despilfarrándolos. Robar no cuesta nada y produce enormes dividendos.

    Los estudiantes tienen que ir a reclamar a las sedes partidarias, que apañan condescendientemente a los “chanchos de su chiquero” y, principalmente, al Poder Judicial, que apaña a todos.

    Si los estudiantes han aprendido la lección en su propia lucha y saben reclamar en todas las instancias correspondientes, con el apoyo que ha comprometido el Ejecutivo y el respaldo ciudadano, podrán aprovechar la ocasión que se presenta y llevar el conflicto a buen puerto. Será justicia, porque es más que una causa nacional: es la Causa Nacional. La ganamos o la perdemos casi todos, salvo los tránsfugas que viven a costa de la mediocridad, lucrando con el analfabetismo y el atraso.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:03 pm
  23. La influencia de las células
    13 May 2016

    Por Marcelo A. Pedroza

    Cuando lo diminuto se hace visible es considerado valioso porque tiene vida. Es que se lo ha reconocido, ha sido puesto en consideración por quienes lo han divisado. Su tamaño no es parámetro para calificar o descalificar su importancia. Alguna vez se gestó, surgió su constitución, existieron razones para su creación. Su existencia tiene que ser vista por otros y desde el momento que es descubierta puede ser identificada su naturaleza orgánica. La apreciación externa también es necesaria, lo es porque permite que lo singular pueda transformarse de múltiples formas.

    La célula es el elemento de menor tamaño que puede ser considerado vivo y su aporte es trascendente para el organismo que la acoge. Es que la célula es la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo. Su nombre deriva del latín cellula, diminutiva de cella, que significa hueco. El ser humano posee billones de células, por lo tanto su constitución es pluricelular. Es majestuoso el imperio celular que convive en su interior y su grandeza puede expresarse hacia el exterior; es que todo el conjunto de pequeñísimas células permite que su vida fluya en su entorno.

    El conocimiento de la célula facilita la comprensión de lo que es capaz de hacer. La biología se encarga de profundizar tanto en los componentes que forman parte de ella como en sus tamaños y las formas que poseen. La microscopía ha aportado lo suyo para tal fin. Debido a que gran parte de las células son pequeñas, el microscopio resulta ser un instrumento vital para poder investigar el alcance de las mismas.

    Si bien el microscopio fue inventado por Zacharias Janssen en 1590, fue Marcello Malpighi (1628-1694), anatomista y biólogo italiano, el primero que observó células vivas, lo hizo a finales de la década comprendida entre 1660 y 1670, y que estudió tejidos vivos a través del microscopio. Es considerado fundador de la histología, ciencia que estudia los tejidos orgánicos y biológicos. Malpighi tenía una gran capacidad de observación, era un estudioso de los embriones y órganos humanos observados por intermedio del microscopio. Fue también el primero en mostrar evidencias visibles de la formación concreta de un embrión en desarrollo.

    Debemos estimar lo que sucede en nuestra sociedad. Hay células que han despertado el interés general. Las células de la juventud son vigorosas, fuertes, robustas y vitales para la construcción de comunidades sostenidas por y en la educación de sus habitantes. Hay que estimular el uso de la unión de las células que forman parte de cada sector social, es absolutamente posible el desarrollo pluricelular de la sociedad. Hay que fomentar la convivencia celular que permita la construcción de tejidos sólidos entre sus miembros. Y que circule con generosidad por todo el organismo social, así quienes están dispuestos a colaborar pueden incorporarse en el recorrido positivo.

    Hay embriones en desarrollo. Hay sueños posibles de ser concretados. Hay voluntades que han decidido avanzar con firmeza hacia lo que se han propuesto cumplir. Lo que se ve como minúsculo es muy grande por lo que significa, por lo que implica dentro del sistema donde habita. El microscopio puede residir en la cabeza de quienes quieren observar lo gigantesco de las pequeñas acciones que son capaces de realizar.

    Hay que estar atento al desenvolvimiento que tiene cada célula. Hay que cuidar su esencia e incentivar su ímpetu natural. Todas las células son únicas y cada una hace posible el funcionamiento del conjunto orgánico al que pertenecen. Es enorme la influencia que una célula ejerce sobre otra. La asociación celular alimenta el ánimo de avanzar hacia el bienestar integral del organismo que los aglutina.

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    Publicado por jotaefeb | 14 mayo, 2016, 7:24 am
  24. Sentimientos encontrados
    14 May 2016

    Por Darío Colmán

    En estos días, en un encuentro con amigos, hablábamos sobre los últimos acontecimientos suscitados en el país y en especial sobre las manifestaciones de los jóvenes estudiantes de secundaria, pidiendo cambios en el sistema educativo del país y a la par, la destitución de la ministra Lafuente, de la cartera de Educación.

    Éramos 4 en esta reunión de amigos y todos coincidimos en que hoy tenemos sentimientos encontrados en relación a la movilización de los estudiantes y la renuncia de la ministra.

    Efectivamente estamos frente a una paradoja, una contradicción incómoda en que se fuerza la renuncia de la ministra de Educación que más trabajó por las reformas estructurales, la que combatió la corrupción y el clientelismo; la que procuró mantenerse libre de la injerencia política en la educación.

    Por un lado, contentos por el despertar democrático de los jóvenes estudiantes, de exigir sus derechos de una mejor educación, de exigir rendición de cuentas y transparencia en la gestión pública y la exigencia de una mayor inversión del Estado en materia de Educación.

    Sin embargo, sentimos también que hemos perdido a una persona muy valiosa en el trabajo de cambio en la Educación, con una clara contribución hacia una nueva política educativa e importantes conquistas en la despartidización de la cartera de Estado y en la adecuación hacia una estructura institucional más moderna y eficiente.

    A la ministra le explotó la bomba en las manos a pesar de sus avances, a pesar de su coraje al enfrentar las presiones políticas, a pesar de su capacidad de trabajo con todos los estamentos de la comunidad educativa. A la ministra la han dejado sola, porque nadie ha salido a defender con firmeza el trabajo y los resultados logrados.

    Con todo lo acontecido podemos concluir que los jóvenes han pasado la factura, no al ministro de turno, sino a un Estado insensible, ausente y soberbio; que no tiene la capacidad de entender el sentimiento de la población, que no escucha, muchos menos dialoga; y si dialoga, pretende poner condiciones; que no lee el escenario de descontento que existe hacia las políticas públicas que no responden a necesidades acuciantes y a las postergaciones de años, que nos colocan en las últimas posiciones en cuanto a calidad educativa en la región.

    Por un lado, entendemos la impaciencia de los jóvenes en sus peticiones ante tantas postergaciones y carencias en materia educativa, como así también aplaudimos la movilización y participación activa en la lucha por una mejora de la calidad educativa, pero por otro lado lamentamos perder a una persona que ha demostrado interés, conocimiento y buena gestión orientada a los cambios necesarios.

    Hay que decir también que con la designación del nuevo ministro, de clara orientación política más que de conocimiento técnico, hemos dado un retroceso; cayendo en el riesgo que implica cortar los procesos y el empezar todo de nuevo.

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    Publicado por jotaefeb | 14 mayo, 2016, 7:24 am
  25. La Independencia tiene un rostro estudiantil

    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    Así como hubo un Marzo Paraguayo y luego un Setiembre Universitario, a partir de ahora también recordaremos un Mayo Estudiantil.

    Este mes otoñal, tan sentido por la gesta de la Independencia y el Día de la Madre, tiene ahora una nueva significación: es también el tiempo luminoso en que una legión de chicos y chicas adolescentes, arropados con uniformes de colegios y banderas tricolores, nos enseñaron cómo es posible superar el miedo y derrocar al infortunio, abriendo las enrejadas ventanas hacia otro país posible.

    A esta nueva generación de dirigentes gremiales, de entre 14 y 18 años de edad, se les puede cuestionar quizás el tono candoroso de sus discursos, la falta de más rigurosidad y precisión al exponer sus argumentos, la carencia de una mejor memoria histórica… pero, ¿qué esperan? Muchos son casi niños y niñas todavía, en un fructífero proceso de aprendizaje. ¡Tienen por delante toda la vida para seguir aprendiendo!

    Y sin embargo, con toda su candorosa adolescencia, estos chicos y chicas nos han estado dando lecciones de coraje cívico, de claridad política, de buenas tácticas y estrategias, de unidad en la acción por encima de las diferencias, de actitudes radicales e intransigentes cuando hay que demostrar firmeza, pero también de actitudes de diálogo y negociación cuando ven que se pueden obtener resultados.

    Nunca antes, en nuestra historia contemporánea, una revuelta estudiantil ha crecido tanto en tan poco tiempo como la #tomadecolegios, ni tuvo tanta contundencia al tumbar a una ministra de Educación y obligar a un presidente de la República a sentarse a firmar un acuerdo, aceptando todos los reclamos juveniles, incluyendo la derogación de una polémica resolución ministerial que permitía intentar controlar desde el poder político a los centros estudiantiles.

    El convenio firmado entre el Gobierno y los dirigentes de la rebelión estudiantil establece prioridades, como declarar emergencia nacional para reparar los colegios que se caen a pedazos, o crear una instancia participativa y resolutiva para resolver las cuestiones urgentes, pero por sobre todo instala una nueva conciencia social sobre la necesidad de construir juntos una educación verdaderamente inclusiva, democrática y de calidad.

    Como broche de oro de esta otoñal primavera estudiantil, los alumnos del Colegio Técnico Nacional en Asunción nos dieron otra lección de dignidad al arrancar una antigua placa de bronce que recordaba la presencia del dictador Alfredo Stroessner en el centro educativo. La polémica que ocasionaron con ese gesto justiciero demuestra que aún hay muchas placas stronistas mentales en nuestra sociedad, que una educación más liberadora debe remover.

    Desde algún lugar de la historia, los Próceres de Mayo han de estar sonriendo al constatar que la bandera de la independencia ha caído en buenas manos.

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    Publicado por jotaefeb | 14 mayo, 2016, 7:08 am

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