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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Patria e Independencia son conceptos muy complejos

En la fecha que celebramos la independencia del Paraguay, no debemos pasar por alto el recuerdo de nuestros próceres, de lo que hicieron por la patria, de lo que nos legaron y de la responsabilidad que pusieron en nuestras manos. Sin embargo, el patriotismo consiste en mucho más que dar discursos, lucir símbolos, realizar actos recordatorios e incluso sentir, siquiera por algún momento, alguna emoción. Todo esto está muy bien, desde luego, a condición de que esas actitudes no nos dejen la sensación del deber cumplido y de que allí acabó todo.

El patriotismo exige y reclama mucho más de cada uno de nosotros y de nosotras; por de pronto, que todos los días comencemos nuestra tarea meditando y decidiendo qué podríamos hacer durante la jornada para contribuir a levantar algo más el prestigio, las calidades virtuosas y el nivel de vida de nuestro país. Por ejemplo, respetar la legalidad un poco más que ayer, ceder menos a las tentaciones de la venalidad, participar con mayor intensidad en los debates que hacen a la política, a los problemas colectivos, al bien común y practicar más decididamente la solidaridad. Si cumpliéramos con estos propósitos, sentiríamos muy pronto que vivimos en un país mejor.

La independencia no es un estado ideal al que un país llega instantáneamente por obra de gracia y para siempre, sino una condición que se gana y se construye día tras día, era tras era, generación tras generación. Aunque esta idea haya sido muchas veces repetida, no por eso se la tiene más en cuenta en el momento oportuno, de modo que se hace necesario recordarla, como cuando nuevos gobernantes se encargan de los destinos de su país y de la suerte de sus gobernados.

La independencia del Paraguay, como la de otras naciones, depende de lo que hagamos con nuestras libertades. Depende, entre otras cosas, de si somos capaces de encarar nuestro futuro tomando las decisiones adecuadas y haciéndonos responsables de nuestros propios actos y de si llevamos a cabo lo necesario para que las actuales y próximas generaciones vivan una patria más autodeterminada, que les permita valorar la enorme virtud de poder construir el presente y el mañana.

Es obvio que no existimos en soledad en el planeta, que somos fracciones de grandes extensiones geográficas en las que compartimos con otros estados el aire, el suelo, el agua, la vida y los recursos naturales, en general. Los países que componen una región física están indisolublemente ligados por la vecindad, por estos elementos e intereses comunes. Es fácil deducir que su independencia recíproca forzosamente debe estar condicionada por sus limitaciones y por los beneficios compartidos.

Pero no siempre se refiere uno solo a este tipo de independencia material, sino también a la de criterio, que involucra nuestra inteligencia y voluntad, nuestra capacidad de tomar decisiones y nuestra determinación de hacerlas respetar. Esto sería lo que, en propiedad, solemos llamar autonomía. En lo político, somos un país autónomo; en lo material, somos interdependientes y conciliamos nuestros derechos autónomos con los de otras personas u otros estados, en beneficio del provecho colectivo derivado del entendimiento en la buena vecindad y la cooperación.

Iluminados por estos criterios, nacieron emprendimientos hidroeléctricos de la envergadura de Itaipú y Yacyretá; en el futuro, podrán verse otros, como la proyectada hidrovía Paraguay-Paraná, la construcción de carreteras interoceánicas o la explotación conjunta de recursos naturales o de complejos construidos, entre muchos otros planes.

En el caso de las represas hidroeléctricas citadas, que ya tienen cuatro décadas de antigüedad, se ve claramente cómo un país puede perder independencia a manos de otros y verse en la triste circunstancia de tener que resignar su autonomía, de modo indigno.

El Paraguay perdió su soberanía sobre la mitad de su río más caudaloso y la mayor parte de los beneficios económicos producidos por los recursos energéticos generados por las obras binacionales, como consecuencia de ominosos convenios suscritos entre dictadores, entre los cuales el nuestro resultó ser el menos patriótico, el menos advertido, el menos previsor.

Desde la suscripción del Tratado de Paz, Amistad y Límites con Bolivia, en 1938, el Paraguay carece de una línea de política exterior que lo defina, que le dé un rostro propio, que lo identifique de algún modo, con algún carácter, en el abanico político latinoamericano.

Actualmente, no tenemos una presencia internacional reconocida por su invariabilidad y persistencia en la defensa de nuestros intereses estratégicos. Es cierto que nos mantenemos en conjunción armónica dentro del contexto regional y hemisférico, pero dando la desagradable impresión de que, para lograrlo, estamos siempre aflojando, consintiendo y convalidando. Sobre todo en la diplomacia regional, vamos a los tumbos, de un lado a otro según soplen los vientos, confirmando esa pobre idea que de nosotros tienen los vecinos cuando señalan que lo único invariable en los sucesivos gobiernos paraguayos es, precisamente, lo que llaman “política pendular”.

Pero el “pendularismo” no constituye una teoría o estilo de política diplomática, por supuesto, sino que implica justamente su ausencia; porque es puro oportunismo. Y está de más decir que es indigno que un país soberano recurra constantemente a semejante táctica.

La independencia nacional, de la que se hablará mucho en estos días patrios, es una idea compleja. Es de esperar que durante ellos no nos quedemos, otra vez, en el mero discurso “patriotero” y que, antes que todos y más que todos, sean los gobernantes quienes hagan el mejor esfuerzo por comprender el sentido profundo de este concepto y llevarlo a la realidad en todas las decisiones que les quepa tomar y aplicar.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/patria-e-independencia-son-conceptos-muy-complejos-1479962.html

 

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

3 comentarios en “Patria e Independencia son conceptos muy complejos

  1. Responsabilidad de todos

    El cumpleaños de la Patria está siendo celebrado con todo. Y es bueno que así sea. Hubo desfiles cívico-militares en todo el país, por supuesto también en la capital, se celebró el tradicional Te Deum, que era todo un problema para la Iglesia en época de Stroessner, claro que ya en las postrimerías de esa tenebrosa dictadura; se realizaron ferias, bailes, comidas típicas y algo excepcional que se produjo también este año, o por lo menos más coloridamente que en circunstancias anteriores.

    Las redes sociales estallaron con expresiones de amor a la patria por parte de los habituales navegadores, que no suelen ser los más condescendientes.

    Circuló una versión muy hermosa del Himno Nacional, con chicos, conjuntos musicales, orquestas sinfónicas, desde los más apartados rincones de la Patria, hasta el aristocrático Teatro Municipal. Igualmente canciones dedicadas a la nacionalidad paraguaya, una poesía del desaparecido poeta guaraní Rudy Torga, incontables “memes” de todo tipo con la enseña tricolor y las más encendidas declaraciones de patriotismo.

    Maravilloso, sin duda.

    Pero al ver esa catarata de expresiones de amor a la Patria, uno no puede dejar de pensar que esos mismos paraguayos, no todos por cierto, se comportan en su vida privada y ni qué decir en la pública, de una forma que no condice en absoluto con lo que dicen proclamar.

    Los hechos de violencia con secuelas de muerte, son continuos. Desesperantes. Los casos de corrupción, protagonizados por compatriotas que están expresando hoy su amor a la nacionalidad, son incontables, multimillonarios y hacen poner colorado al personaje más curtido en estas lides.

    Los escándalos del TSJE, por ejemplo. La perversión en la Justicia, el cinismo en el Parlamento, los politiqueros, la dilapidación criminal del FONACIDE, en fin, el rosario es extenso, y lo más lamentable de todo es que son tropelías cometidas por muchas de las personas que hoy figuraban en los palcos de honor de los homenajes a la nación.

    ¡Qué pena esta doble moral! Qué bueno sería que el aniversario patrio, sirva aunque sea para reflexionar un minuto sobre estas incongruencias que son un verdadero lastre para que el país cumpleañero, sea un modelo de desarrollo latinoamericano. ¡Qué lejos estamos de eso!

    Para concluir, quizás sea bueno resaltar las expresiones del presidente Cartes, en su discurso por el día de la Patria.

    Dijo simplemente que la misma “es responsabilidad de todos”. Nada más cierto.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:36 pm
  2. Independencia y educación

    Por Alcibiades González Delvalle

    Los Próceres de Mayo quisieron también independizar el país de la ignorancia. La Primera Junta Gubernativa se propuso en enero de 1812 “mejorar la educación de la juventud” porque “las escuelas son el taller donde se forman los grandes ciudadanos”. Dictó una “instrucción” de 73 artículos para las escuelas de primeras letras. La Junta reabrió el Real Colegio de San Carlos y fundó una academia literaria. Se le debe también la primera biblioteca pública.

    El inspirador del plan educativo fue Fernando de la Mora, integrante de la Junta Gubernativa con Fulgencio Yegros y Pedro Juan Caballero. El Dr. Francia se había retirado. A su regreso al poder tramó la destitución de Fernando de la Mora, la persona más instruida de su tiempo.

    En 1820, como efecto de la conjura, el dictador Francia cerró el colegio de San Carlos. “En el orden cultural –dice Julio César Chaves–, los paraguayos por falta de institutos de enseñanza, de libros, revistas e imposibilidades de viajar no pudieron ya aprender ni enseñar. Varias generaciones se formaron a oscuras”.

    También las anteriores generaciones “se formaron a oscuras” por la total despreocupación de la corona. A finales del siglo XVI se rogó al virrey la creación de una Universidad –más tarde lo haría también Hernandarias– para los muchos “hijos y descendientes de antiguos conquistadores, de buenos entendimientos, capaces y habilidad para aprovechar y pasar muy adelante en las letras, si hubiere comodidad para ello, porque Lima, que es la Universidad más cercana, está a más de ochocientas leguas y por la pobreza no pueden los padres sostener a sus hijos”.

    En el siglo XVII, el gobernador criollo Hernando Arias de Saavedra, Hernandarias, se preocupó notablemente por la educación. Cuando insistió en la creación de la universidad, obtuvo el permiso para hacerlo, pero a costa de los asuncenos que “si caen sus casas –expresa un memorial– no la pueden alzar y remediar, ni tienen posible para ello, por haber acudido como acuden con tantas veras, presteza y humildad al Real servicio en todas las ocasiones, con sus personas, haciendas, armas y municiones, y otros pertrechos de guerra y demás (…) para poder acudir al socorro y sustento de las dichas poblaciones han vendido sus haciendas, así muebles como raíces, que han quedado gastados y pobres”. Algunas mujeres “han vendido sus vestidos y ropas, mantos y otros géneros”.

    Aun así, convencido de los beneficios de la educación, Hernandarias abrió la primera escuela pública del Río de la Plata. Cuando, a su pedido, llegaron los jesuitas les exhortó que educaran a los hijos del país “así en lo que es gramática como en las demás cosas y artes”. El colegio se instaló con la ayuda económica de Hernandarias, el Cabildo y algunos vecinos.

    Los esfuerzos de la Primera Junta Gubernativa fueron retomados por Carlos Antonio López que entendió –por experiencia propia– que la independencia nacional estaría más segura en manos de ciudadanos instruidos y que tenerlos encerrados en el círculo de las primeras letras, como lo había hecho el dictador Francia, era condenar al país a un peligro constante de ser devorado por sus vecinos.

    Hoy el Paraguay ya no padece la pobreza extrema de los tiempos coloniales. Cuenta con recursos suficientes para llevar adelante ambiciosos proyectos educativos. Hoy el problema es la corrupción.

    Con la participación de los estudiantes, más la gestión del nuevo ministro, Enrique Riera, se abre un nuevo capítulo en nuestra azarosa vida educativa. Hay razones para confiar en que nuestro país se encamina hacia su independencia de la pobreza educativa.

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    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2016, 6:25 pm
  3. Paraguay y su independencia
    14 May 2016

    Paraguay celebra este fin de semana 205 años de independencia como nación y cada aniversario de esta gesta recordamos la necesidad de rescatar la historia para hacer valer el patriotismo paraguayo, nuestra garra guaraní, como símbolo de esfuerzo para derribar barreras y obtener logros en cualquier plano, sea económico, político e incluso deportivo.

    El 14 y 15 de mayo de 1811, según cuenta la historia, jóvenes de entre veinte y veintiocho años de edad aproximadamente, ante el descubrimiento del plan revolucionario, decidieron adelantarse y apoderarse de los cuarteles de Asunción sin esperar a sus superiores e iniciar así un proceso independentista que tiene sus diferentes matices e interpretaciones. Los principales líderes de la revuelta, más preparados política y militarmente, estaban coordinando acciones en otras zonas del país, por lo que el papel que cumplieron estos osados jóvenes en la capital, todos ellos por cierto del interior del país, fue fundamental para la victoria revolucionaria.

    Hablar de valentía, coraje y osadía del joven paraguayo para con su nación no es mera casualidad. Como demostraron los próceres en el inicio mismo de la patria independiente, siempre fue relevante el papel que cumplieron los jóvenes en varias etapas de la historia paraguaya, como ocurre de nuevo en la actualidad.

    Los estudiosos de la historia cuentan que la independencia de España no se dio precisamente en esas fechas, sino más adelante, y como ejemplo mencionan que el propio gobernador español Velasco integró el llamado Triunvirato, instancia que el 16 de mayo de 1811 juró fidelidad al rey de España, Fernando VII, prisionero en ese entonces en Francia. Sobre historia siempre habrá discusión, y particularmente sobre este hecho y de otros importantes de nuestro país, se habló de la necesidad de hacer un revisionismo para que las nuevas generaciones conozcan los procesos históricos reales. Solo así se comprenderá mejor nuestra propia historia que está parcelada y diseñada para contarla según los intereses de los gobernantes de turno, solo para glorificar o satanizar a los actores principales de nuestra vida como nación.

    La historia es un elemento muy importante para la construcción, así como lo es el patriotismo, independientemente de los hechos puntuales, para fomentar nuestro compromiso con la patria, desde el lugar que nos corresponda. La tarea de llevar adelante un país más independiente y próspero la tienen los gobernantes de turno, los actores políticos y la propia sociedad con mayor participación.

    Los que administran el Estado deben cuidar que Paraguay no caiga en la dependencia política ni económica de otras naciones, para que éstas sean aliadas para el crecimiento y no quienes impongan recetas económicas o caminos políticos a seguir. Paraguay, con el esfuerzo de su propio pueblo, debe ser independiente para elegir la ruta que más le convenga y no un simple furgón de cola de nadie. Desde luego, como nación insertada en el contexto internacional, necesita de la colaboración de todos, en especial de nuestros vecinos del Mercosur, pero ello no implica que pierda su soberanía de decidir y de reclamar con fuerza sus derechos por décadas pisoteados.

    Para construir esa gran nación que todos queremos, además, es necesaria la colaboración de todos los actores importantes de la intelectualidad, de las fuerzas políticas y populares, de toda la sociedad.

    No es posible esperar un futuro venturoso sin una nación unida, en todas sus áreas. Las posturas políticas e ideológicas seguirán siempre, pero para que las ideas de cada sector sean verdaderamente útiles no pueden estar sustentadas en caprichos, intereses personales, económicos, empresariales y, menos aún, sostenidas por una soberbia intransigente, que a veces pareciera persistir en muchas esferas. Las divergencias deben servir para fortalecer cualquier proceso, no para hundirlo.

    Así como los patriotas y héroes de mayo de 1811, todos los paraguayos debemos aportar, cada uno desde su lugar, para seguir creciendo como nación. Nuestros padres de la patria supieron sortear incontables tragedias para mantenerse firmes, demostrando valentía, coraje y patriotismo. Honrémoslos de la misma manera.

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    Publicado por jotaefeb | 14 mayo, 2016, 7:18 am

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