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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Involucrar a la gente para mejorar imagen de Asunción

El descuido de las autoridades municipales –las de ahora y las anteriores– ha convertido al microcentro de Asunción en un espacio impresentable para propios y extraños. Calles sucias pobladas de baches y sin señalización, veredas rotas, carencia de suficientes basureros, ausencia de policías de tránsito que ordenen la caótica circulación de vehículos y otros aspectos hacen de ella una capital abandonada. Esa imagen negativa elocuente habla muy mal de sus administradores y vuelve imperiosa la necesidad de una mayor inversión de dinero y creatividad para incorporar a la ciudadanía en un proyecto que lleve a mejorar sustancialmente el rostro de la ciudad.

Por la cantidad de sus habitantes, por ser sede del Gobierno nacional, la concentración del patrimonio histórico y por ser el centro al que a diario acuden miles de personas para trabajar, hacer compras, estudiar o realizar trámites burocráticos, Asunción es la ciudad más importante del Paraguay.

Esa posición, sin embargo, no es suficiente para convertirla en la mejor cuidada y ordenada. Por el contrario, evidenciando que ni a sus autoridades locales ni a las nacionales les importa mucho, da una pésima imagen del país y sus habitantes.

Si bien en sus casi 70 barrios es posible encontrar la falta de respuestas oportunas y eficientes a los problemas vecinales, el microcentro –que es el corazón cotidiano de la ciudad– concentra la mayor cantidad de crónicos males, que se han ido acumulando a través de los años.

Lo corrobora la falta de una infraestructura adecuada para ofrecer un servicio digno a los usuarios de sus espacios públicos. Esa situación se refleja en las calles en mal estado, sin señalización adecuada para el recorrido de vehículos y peatones; los desperdicios tirados en el suelo por la falta de basureros; las veredas rotas que torturan a los transeúntes, el caótico tránsito de rodados y otros problemas que a diario denuncian lo mucho que falta por hacerse.

La Comuna alega la falta de medios económicos suficientes para satisfacer la demanda de servicios de calidad. Esa, sin embargo, es nada más que una excusa, porque con creatividad y solicitando el apoyo ciudadano puede mejorarse el aspecto exterior de Asunción. Por ejemplo, en lo que atañe a las veredas rotas, de superficies irregulares y peligrosas baldosas que se mueven al pisar, es necesario aplicar nada más la ordenanza existente. Con una notificación, los propietarios deben poner en condiciones sus veredas. Si no lo hacen, la Municipalidad está habilitada a distribuir cuadrillas que realicen las obras. Las cuentas serán abonadas a la hora de pagar el impuesto inmobiliario.

Para la limpieza urbana y ante la imposibilidad material de cobertura de las necesidades, la administración municipal podría recurrir a una campaña comunicacional que logre concienciar a la gente para tirar sus desechos en basureros instalados en cantidad suficiente en todo el microcentro capitalino.

Es imperioso que los administradores de la cosa pública en Asunción y la ciudadanía tomen conciencia de que la capital del Paraguay debe ser un espacio amigable. Para cambiar la imagen actual hace falta dinero, pero también capacidad de gestión para involucrar a sus habitantes y a los que todos los días usufructúan sus precarias comodidades.

http://www.ultimahora.com/involucrar-la-gente-mejorar-imagen-asuncion-n989407.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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23 comentarios en “Involucrar a la gente para mejorar imagen de Asunción

  1. Los desafíos de Asunción

    La capital paraguaya va cambiando de fisonomía y pareciera que se encamina hacia una mejor ciudad, pero aún queda mucho para hacer. Se están desarrollando numerosos proyectos impulsados tanto por el Gobierno y la comuna capitalina que permitirán una renovada ciudad en breve, algo que ya se está notando de a poco con nuevos espacios y, sobre todo, por revitalización que se ha logrado en el centro de la ciudad.

    El 2017 viene cargado de iniciativas que harán que Asunción cambie de cara y ello dependerá de la gestión que puedan desarrollar las autoridades centrales como comunales, dejando en segundo lugar cualquier interés político que se pueda tener, priorizando la ciudad. El 2016 se cerró con muy buen movimiento y una reacción importante en cuanto al cuidado de la ciudad, respecto principalmente a la recolección de basura. El 2017 llegó con un inusual movimiento que generó en una fecha casi muerta lo que fue el lanzamiento del Rally Dakar, que puso al país, y especialmente a Asunción, en la mirada del mundo.

    La capital paraguaya tiene mucho que mejorar. El hermoseamiento de la ciudad, además desde el punto de vista de infraestructura, debe darse también con el respaldo de la gente, con mayor conciencia en el cuidado y mantenimiento. En agosto, Asunción fue embellecida con los colores de murales pintados, que se dieron en el marco del Latido Americano, con un total de 40 artistas que coparon el centro de la capital. El tema principal del evento fue “Descubriendo el Paraguay” y tuvo como punto neurálgico la flora, la fauna y la identidad de la Asunción precolombina. Esto hizo cambiar totalmente la vista en varias zonas del microcentro.

    En el 2016 se encaminaron importantes proyectos para mejorar la capital. Los más de 500.000 asuncenos fueron espectadores de los primeros cambios dentro del tejido de la ciudad. Algunos se concretaron y otros quedarán como metas a cumplir. Un avance importante para el ordenamiento constituye la eliminación de los giros a la izquierda, que ayudó al flujo del tránsito. También el soporte para el pago del impuesto inmobiliario vía online y los mejoramientos de plazas y espacios públicos forman parte de los logros, así como el recapado de ciertas zonas. El servicio de estacionamiento tarifado y controlado se otorgó mediante licitación. La empresa ganadora fue el consorcio Parxin SA, que sigue recabando datos, como la adaptación del sistema a la urbe y la selección del personal a contratar. A pesar de los tropiezos propios de cada política municipal, los asuncenos contarán con el sistema desde el 2017.

    El año pasado también se hizo la presentación del proyecto de desagüe pluvial, cuya inversión oscila los US$ 90 millones. Diez consorcios concursan en la etapa de precalificación, cuyo proceso de licitación se realizará durante el primer semestre del 2017. La ejecución de la obra no debe superar los 2 años. Una vez concretado el trabajo, el sistema deberá cubrir el 65% de la ciudad. Actualmente la cobertura del desagüe pluvial es del 20%.

    Además, algo mucho más amplio que servirá no solo a Asunción sino a otras ciudades de central, está en el trabajo del alcantarillado sanitario en las cuencas de tres ciudades del Área Metropolitana del departamento Central, que serán adjudicados en la segunda quincena del mes de enero próximo, según las estimaciones de la Dirección de Proyectos Estratégicos (DIPE). El consorcio Acciona Agua – Acciona Infraestructura Saneamiento, único oferente, presentó una propuesta económica de US$ 598 millones para las obras que beneficiarán a las ciudades de Lambaré, Luque y Mariano Roque Alonso.

    La consolidación de estos dos proyectos puede significar para unos años una solución al grave problema que se genera en cada copiosa lluvia en el país, un tema que causa mucha preocupación en la ciudadanía por los desastres que dejan a su paso los fuertes raudales que se crean a causa del grave problema de alcantarillado.

    Así como estos proyectos, este año estarán en plena marcha los megaproyectos de accesos para el tránsito, viviendas sociales como la del nuevo barrio San Francisco, y la importante obra de reconversión que debe darse en la zona de la Chacarita, además de la continuidad de la franja costera. Es decir, para este año, Asunción tendrá un considerable número de proyectos que seguirán apuntalando al cambio que ya se observa. Este acelerado proceso de transformación de nuestra ciudad capital no debe estar limitado por eventuales peleas y conflictos políticos de ningún tipo.

    http://www.lanacion.com.py/2017/01/05/los-desafios-asuncion/

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    Publicado por jotaefeb | 9 enero, 2017, 8:35 am
  2. Hacia una ciudad sustentable
    22 Oct 2016

    Por Matías Ordeix

    En estos días se llevó a cabo Hábitat III, en la ciudad de Quito, la reunión impulsada por las Naciones Unidas. Estuvieron representantes de gobiernos locales, regionales y de alrededor del mundo con el fin de discutir y delinear la agenda urbana de los próximos 20 años. La misma se alinea a un objetivo común, el desarrollo urbano sustentable. También se realizaron en paralelo conferencias, reuniones y charlas orientadas a colaborar en la construcción de una sociedad y ciudad mejores.

    Este encuentro tuvo como objetivo el desarrollo responsable entre ciudades y medio ambiente, incluyendo a la sociedad, privados y el sector público. Trabajar en pos de un nuevo paradigma en la construcción, de una conciencia de responsabilidad ambiental y de un límite al impacto humano en el planeta ya no son opciones, son necesidades urgentes e impostergables.

    La urbanización es irreversible y por tanto debe ser inteligente, las ciudades del futuro se dibujan ante nosotros como espacios responsables de brindar calidad de vida a sus ciudadanos.

    Debemos cuidar el medio ambiente, velar por el campo y las comunidades rurales. Un nuevo urbanismo enfocado a la sustentabilidad se vislumbra como la única solución, claro que esto requiere mucho trabajo y la unión de voluntades. Y justamente ahí es donde los esfuerzos que se plasman en Hábitat III son tan importantes.

    Dentro de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, uno de ellos impulsa las Ciudades y Comunidades Sostenibles. Nuestra participación, representando a la Red del Pacto Global Paraguay en uno de los side events de Hábitat III fue muy importante.

    Pues el intercambio y aprendizaje con otros países, compartiendo experiencias de quienes hacen las tareas ciudadanas en forma responsable y sustentable son dignas de imitar en nuestro país. Las buenas prácticas deben ser replicadas, y es tarea de todos apuntar a la sustentabilidad en nuestras ciudades. Los esfuerzos deben enfocarse a reducir la pobreza, a dar vivienda digna a todos, a generar mejores vínculos entre el campo y la ciudad, y a crear bienestar, equidad y prosperidad.

    La combinación de usos de suelo, la edificación compacta y vertical, la preservación de espacios abiertos y verdes, la creación de comunidades peatonales, la diversificación de medios de transporte, el fomento al sentido de comunidad y pertenencia, así como una cuidadosa zonificación, se establecen como elementos que propiciarán el desarrollo de sociedades estables e inclusivas que viven en armonía con el medio ambiente.

    Los cambios de paradigmas, las nuevas formas de construir ciudad y ciudadanía generan también a veces rechazo. Grupos de poder que se oponen a las mejoras, escasos presupuestos para obras que mejoren el medio ambiente, problemas políticos y otros siempre estarán en la agenda del intento de cambio. Sin embargo, el esfuerzo conjunto entre ciudadanos preocupados y ocupados en esto, más autoridades comprometidas harán la diferencia próxima futura.

    Debemos trabajar el uso racional de materias primas y energías renovables, y la reducción de uso de recursos naturales mediante el reciclaje.

    Por ejemplo, podemos construir edificios que integren ecotecnologías que permitan el uso de energía solar, la captación y reutilización de agua de lluvia y el tratamiento de aguas residuales, a su vez.

    La tarea es de todos, pero, por ejemplo, los gobiernos municipales y nacionales deben generar los incentivos para que los empresarios que inviertan en nuevos sistemas ecológicos de construcción o de reciclaje o aprovechamiento de aguas, vean compensados sus esfuerzos en reducciones tributarias o fiscales.

    La ciudadanía juega también su rol imprescindible, respetando primeramente la ciudad como si fuese su propia casa, colaborando activamente en organizaciones sociales de fomento de las mejoras de convivencia y ciudadanía, entre otros tantos aportes que todos nosotros podemos impulsar.

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    Publicado por Anónimo | 25 octubre, 2016, 9:24 am
  3. Poluir con flores

    Por Pedro Gómez Silgueira

    La higiene urbana y el embellecimiento de la ciudad van de la mano. Es sinónimo de pulcritud, aseo, esmero y buenos modales. En los primeros tiempos de la Asunción colonial –como no existía recolección de basura–, la mejor limpiadora de la ciudad era la lluvia con sus grandes raudales.

    Las precipitaciones y el gran torrente de agua que tomaba por cauce las calles se llevaban todo hacia el río y de allí, seguramente, llegaban –tarde o temprano– al Mar Dulce o Río de la Plata.

    Pero la gente ya era puerca entonces –tanto como ahora– y los mercados y sitios públicos –incluso las casas– apestaban, según las crónicas.

    Cuando la ciudad fue creciendo y hubo necesidad de mejorar los modales, tal vez haya surgido la Ordenanza 39 del año 1891 sobre “Letrinas, albañales, limpieza de calles y blanqueo de casas”. Mediante esta normativa surgieron los “comisarios municipales para practicar las visitas domiciliarias y cumplir estrictamente las prescripciones sobre higiene pública”. Controlaban los patios, caballerizas y hasta las letrinas de los asuncenos.

    La limpieza de calles, según dicha normativa, correspondía al frentista hasta el centro de la calzada. Se debían recoger las botellas, latas y arrancar los yuyos de las veredas.

    Pareciera que esta ciudad y sus ciudadanos hemos sufrido un retroceso en lo que se refiere a limpieza y ornamentación urbana. En muchos barrios la gente no es capaz de asear su patio y mucho menos su vereda.

    Pero la contaminación y suciedad de la Capital no solo se da en el suelo, sino también en el aire. Tantos carteles superpuestos en distintos tamaños y colores, colocados sin ton ni son, producen vértigo.

    Tal vez la ordenanza más antigua de cartelería que tenemos en Asunción sea la número 860, del año 1918. En ella “se prohíbe terminantemente la fijación de carteles en las paredes de edificios públicos y particulares, en los monumentos e instalaciones de las plazas u jardines y en general en las obras de ornato y utilidad pública dentro del municipio”. Pero el avance del tiempo, la tecnología y el consumo, obviamente cambiaron las pautas de conducta y en Asunción queremos tener una burda copia del “Times Square” de Nueva York, en todos los cruces de avenidas.

    La limpieza de la ciudad, así como su embellecimiento, es tarea de todos. De ahí, son elogiables dos acciones que se notan últimamente en Asunción. Una de ellas es el retiro de cuanto pasacalle y cartelito de morondanga clavados en postes de alumbrado, árboles y hasta en señales de tránsito. Lo que se espera es que la Municipalidad se anime a retirar las gigantografías ilegales que pululan como hongos, promesa aún pendiente de la administración del intendente Mario Ferreiro.

    Otro punto loable es la aparición de tramos de paseos centrales con flores a cargo de empresas privadas que decidieron hacer un bien a la comunidad hermoseando la vía pública frente a sus establecimientos.

    Las ordenanzas de padrinazgo de plazas, parques y paseos centrales de avenidas, así como las que regulan la publicidad en la vía pública, se debaten desde los 90, y aunque van teniendo modificaciones cada tanto están vigentes y complementan la higiene de la ciudad, tanto del espacio terrestre como del aéreo.

    Si la gente entendiera que la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia…

    Y si las empresas y comercios razonaran que la mejor publicidad no es la del cartel más gigantesco, sino el jardinado de paseos y calles, Asunción sería una de las ciudades más bellas y saludables de América. Por favor, poluyamos, pero con flores.

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    Publicado por Anónimo | 25 octubre, 2016, 9:24 am
  4. Invertir en el gran Asunción

    Para invertir en Asunción y conurbano hay que tener mucha, pero mucha visión de futuro. Plantar aquí un hotel de 200 habitaciones o un centro comercial de 20.000 metros cuadrados cubiertos debe ser el resultado de un plan de negocios a largo plazo esperando que se hagan, en ese transcurso, las obras de equipamiento urbano que siguen faltando.

    Para invertir en Asunción y conurbano hay que tener mucha, pero mucha visión de futuro. Plantar aquí un hotel de 200 habitaciones o un centro comercial de 20.000 metros cuadrados cubiertos debe ser el resultado de un plan de negocios a largo plazo esperando que se hagan, en ese transcurso, las obras de equipamiento urbano que siguen faltando. Una de las principales es el drenaje de aguas negras y pluviales. Una hipergalería recientemente inaugurada no puede alcanzar su masa crítica de clientes debido a la acumulación de líquidos cloacales en plena calle, inundando todo el sector con un fuerte hedor que espanta a cualquier visitante. Para ponerlo en una metáfora bien descriptiva, en el sector cubierto por los nuevos desarrollos inmobiliarios a lo largo de Aviadores del Chaco y Santa Teresa, de la vereda hacia adentro se ofrece una visión parecida a Dubai. Pero de la vereda hacia la calle, es Mogadiscio. La mayor parte de los emprendimientos deben contemplar sistemas de tratamiento de aguas servidas debido a la incapacidad del sistema cloacal de evacuar los crecientes flujos generados por centros que generan una gran aglomeración de personas. Es evidente que ninguno de los entes públicos, ya sean municipales o del Gobierno central, han previsto la explosión inmobiliaria producida en Asunción y ciudades circunvecinas en los últimos diez años. Pero si han sido incapaces de ver venir esta ola de inversiones, tampoco muestran músculos reactivos para acompañar tal expansión. Sólo parecen limitarse a observar impotentes cómo Asunción se transforma a velocidad máxima ante las narices de instituciones tan paquidérmicas como ineficientes.

    Tal parece que deberemos resignarnos a padecer aún por muchos años este panorama de ciudad del siglo XIX, con redes aéreas de energía eléctrica, telefonía fija, fibra óptica y canales de cable. Mientras tanto, la telefonía móvil llena la ciudad con torres de retransmisión que surgen como hongos en todas partes. Esta polución visual no se observa en otras ciudades de la región, sobre todo, en capitales nacionales que han resuelto hace mucho tiempo el delicado tema de los servicios mediante redes subterráneas.

    En cuanto a calles y avenidas, no podemos escapar al modelo de pavimentación medioeval que destruye a gran velocidad los vehículos, acumula agua en días de lluvia y reduce al mínimo la velocidad de circulación en un conurbano atestado por un parque automotor en constante crecimiento.

    Hasta el momento no vemos un abordaje global en busca de mejorar la calidad de los servicios públicos prestados por los gobiernos locales y el central. Asunción encara obras míseras, desprovistas de las dimensiones requeridas y que no acompañan la expansión inmobiliaria ni generan escenarios apropiados para hospedar nuevas inversiones.

    Triste, pero real.

    http://www.5dias.com.py/50814-invertir-en-el-gran-asuncion

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    Publicado por Anónimo | 25 octubre, 2016, 9:24 am
  5. Los senderos perdidos

    Por Pedro Gómez Silgueira

    ¿Cómo hacen las vacas para subir una serranía? Quizás nadie se haya fijado en ello. Pero la respuesta es muy sencilla. Siguen la lógica de la topografía del terreno y la movilidad y hacen camino al andar, como dice el poema de Antonio Machado.

    Nunca suben en línea recta, sino en zigzag. Este es el sentido común que ha regido a la humanidad cuando el hombre andaba a pie, tanto como cuando se inventó la rueda. Ha pasado lo mismo en Machu Picchu y en China, sin que los pueblos nunca hayan tenido contacto entre sí.

    Ese principio nos ha hecho notar hace más de diez años –en una entrevista– el arquitecto español Fernando Higueras Díaz. Se quejaba de los urbanistas y arquitectos de hoy a quienes culpaba de haber dejado las ciudades a merced de las moles de cemento y los coches: “Los autos se apoderaron de las ciudades y no han dejado espacio para caminar o pasear plácidamente”.

    Afirmaba que el hombre se ha puesto al servicio de los automóviles y no estos al servicio del hombre. Por lo menos, en las calles de Asunción el caos vehicular está marcando la rutina y le da toda la razón.

    Los caminos de nuestra infancia eran muy sencillos y estaban delineados por las reiteradas pisadas sobre una pradera, por la brecha que dejaban los animales en medio del matorral o las huellas de las carretas. Muchos senderos estaban iluminados solo por la luna de las madrugadas, pavimentadas con la arena dejada por el agua de la lluvia y refrescadas por el rocío de las hierbas. Hoy encontrar un lugar y momento así para caminar sería un placer! Si no quedaron bajo empedrados, están al acecho de los motochorros.

    Las grandes carreteras nos han llevado al progreso y al avance de la civilización. Hoy “surcan” los aires y los mares para acortar las distancias. Sin embargo, nadie se acordó de que el 5 de octubre se celebra el “Día del Camino”. En la escuela cantábamos y recitábamos sobre las bondades del camino.

    La fecha se estableció durante la Primera Conferencia Interamericana de Carreteras que se realizó en Buenos Aires el 5 de octubre de 1925. En la ocasión se establecieron las bases para una acción vial continental que uniera Alaska con Tierra del Fuego. Uno de los principales emprendimientos fue la Carretera Panamericana, formada por la unión por vía terrestre internacional de las más diversas capitales del continente.

    En marzo de 1962 se fijaron los nombres y números de las rutas del Paraguay. Desde la Ruta I “Mariscal López” hasta la XII “Vicepdte. Sánchez”, y en 1966 se estableció el festejo de la Semana del Camino, del 30 de setiembre al 5 de octubre.

    En el 2015, según indicadores del Foro Económico Mundial, el Paraguay tenía la acuciante necesidad de 10.000 kilómetros de rutas asfaltadas. Solo contamos con poco más de 5.000 kilómetros de rutas asfaltadas y 3.000 de caminos vecinales. Un país como el nuestro debería tener 15.000 kilómetros de pavimento asfáltico y 45.000 kilómetros de caminos vecinales!, dice el Foro.

    Décadas atrás el Día del Camino era sagrado en el calendario escolar; en los periódicos había anuncios y ciclos de conferencias por doquier. Ahora, estamos en otra y a nadie le interesa.

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    Publicado por Anónimo | 10 octubre, 2016, 9:26 am
  6. Nadie se hace responsable de Asunción

    En las últimas décadas, en un lapso breve la capital de nuestro país creció mucho físicamente, aunque su población se mantenga bastante estable, lo que significa que quienes antes residían en sectores céntricos se mudaron a los barrios, cubriendo los espacios libres de las zonas más grandes. Si se recuerda bien, los que hasta hace poco eran extensos baldíos en el distrito de Trinidad, por ejemplo, hoy son una zona casi completamente urbanizada, plenamente integrada al resto de la ciudad.

    Hasta aquí, se trata de un fenómeno natural en el proceso de crecimiento urbano de todo centro poblado, aunque en nuestro país está manchado con un carácter negativo particular: los organismos estatales y la Municipalidad de Asunción no tuvieron la capacidad ni la voluntad de acompañar ese crecimiento con el suyo propio, con su fortalecimiento institucional, aportando las prestaciones oportunas y la regulación general del proceso a que están obligados por ser poderes públicos, aplicando su fuerza de autoridad de modo regular y, sobre todo, de modo coordinado, condición indispensable para ordenar cualquier proceso que se pretenda tenga éxito, al tiempo de educar cívicamente y sancionar a los remisos en respetar las reglas de convivencia.

    Observando la Asunción actual se diría que se trata de una ciudad privada de toda dirección, carente de autoridad y desprovista de reglas. Las entidades estatales que tienen atribuciones sobre ciertos servicios urbanos, como ANDE, Essap y Copaco, se pasean por ella como si fuera el patio de su casa, abriendo y cerrando pozos, instalando columnas donde ya las hay en sobreabundancia, desparramando sus tendidos sin tomarse la molestia de ser más respetuoso por el aspecto y la prolijidad, dejando sus restos de materiales dispersos y sus zanjas en todas partes.

    Por poner un caso reciente, de entre los centenares que podrían citarse, está la obra de alcantarillado o desagüe pluvial de la avenida General Santos, cuyos trabajos, a cargo de la empresa concesionaria Consorcio Gaba, se iniciaron en febrero del 2015 y continúan penosamente. Son, por tanto, casi dos años de desesperación para quienes tienen que transitar por esa avenida diariamente para ir y retornar de sus residencias. Esto tiene un nombre: se llama ineficiencia, a lo que sigue la debilidad comunal para hacer cumplir sus reglas.

    Cuando la obra comenzó, el entonces intendente Arnaldo Samaniego pidió “rezar para que las fechas se cumplan”, ya que, de acuerdo a lo contractualmente convenido, tenían que completarse en 16 meses, o sea, en junio pasado. Algo pasó entonces con esta obra; o no se rezó lo suficiente o la empresa constructora se toma su tiempo, ahorra dinero contratando menos personal que el necesario, burlándose de su compromiso de cumplir el cronograma establecido, porque sabe que ninguna autoridad le va a aplicar las sanciones que están contempladas en los documentos de la concesión.

    Los habitantes de esta ciudad, entonces, están completamente indefensos ante los abusos y de las consecuencias de la ineptitud profesional de los técnicos, funcionarios y operarios de ANDE, Essap y Copaco, a los que hay que agregar los de las empresas constructoras concesionarias, porque hacen lo que se les antoja, como se les antoja y cuando se les antoja. Hay que ir a ver los desvíos que el MOPC hizo alrededor de los pilares del viaducto que están erigiendo en la intersección de las avenidas Aviadores del Chaco y Madame Lynch, donde decenas de miles de vehículos tienen que pasar diariamente a una velocidad de carreta de bueyes para evitar destrozarse en los pozos y prominencias que quedaron como restos del pavimento levantado.

    La pregunta que todo esto suscita es siempre la misma: ¿cómo es posible que la Intendencia Municipal asuncena permita semejante atropello al derecho de los ciudadanos?

    No sería justo decir que el actual pésimo servicio municipal es producto de la inacción de la administración del intendente Mario Ferreiro. El defecto ya vino de los anteriores, con mayor o menor grado de responsabilidad. Ninguno logró conformar una mesa de coordinación entre la Municipalidad, que es la única con atribuciones especiales para todo lo que concierna a la ciudad, y los organismos estatales prestadores de servicios, como los citados anteriormente.

    ANDE, Essap y Copaco, junto con las empresas particulares concesionarias de obras públicas, hacen en Asunción lo que se les antoja, como se les antoja y cuando se les antoja, decíamos antes, y esto ocurre porque jamás los intendentes y las juntas municipales les pusieron el freno, al que tienen derecho y obligación. Ninguno de esos entes se siente obligado a solicitar autorización para intervenir en algún punto de la ciudad abriendo una zanja, plantando una columna o cerrando una calle. Les importan un bledo la autoridad municipal y sus prioridades porque esta nunca se hizo respetar. Tal vez este sea el motivo principal que explique cómo es que, en más de un siglo de haberse creado el gobierno comunal, todavía no haya logrado alcanzar el poder institucional suficiente para obligar a las empresas públicas a coordinar con ella las intervenciones.

    Entretanto, las obras ejecutadas por el MOPC, las empresas estatales de servicios y sus concesionarias particulares continuarán desentendiéndose del habitante común –que es, en síntesis, el “paganini”–, que tiene que padecer sus desórdenes, abusos y demoras, haciendo siempre lo que les convenga más a ellas y soslayando por completo el concepto de bien común, que tendría que ser el norte de sus decisiones y acciones.

    Esta lamentable falta de carácter, debilidad, timidez, o como se prefiera llamar a la inacción municipal, repercute directamente en el ánimo de las personas que habitan o trabajan en esta ciudad y que esperan que sus autoridades se decidan, de una vez por todas, a establecer que los derechos de las personas están por encima de las conveniencias particulares de las empresas estatales o privadas que les dificultan la vida.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/nadie-se-hace-responsable-de-asuncion-1526091.html

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    Publicado por Anónimo | 10 octubre, 2016, 9:26 am
  7. La ciudad de Asunción merece tener mejor calidad de vida

    La Asunción ruidosa y desordenada reemplazó a la tranquila urbe de aljibes y jazmines. Pero el caos heredado tiene un nombre: autoridades que, con una hoja de ruta, como es el Plan Regulador, lo modificaron tantas veces que el mismo quedó casi irreconocible. En medio de todo, se debate el derecho ciudadano a vivir en una ciudad amable, con árboles, con servicios de calidad y con algo de tranquilidad; al tiempo que se debe aceptar –casi como un hecho consumado– la desaparición de zonas estrictamente residenciales. La ciudad debe pertenecer a quienes la habitan, quienes además pagan altos impuestos y tasas, por tanto tienen derecho a exigir calidad de vida. Asunción debe aprender a superar sus crisis logrando acuerdos, pero lo que no puede hacer es dejar de lado a los asuncenos.

    Asunción no tuvo tiempo de adaptarse, pasó de las calles empedradas, burreritas, naranjos y flores, a calles asfaltadas y edificios de 20 pisos. En el proceso perdió su esencia, pero no solo por la construcción de ejes corporativos multimillonarios en zonas de alta densidad de tráfico, al que estos complejos aportaron más caos. Asunción comenzó a perder su esencia cuando inició el abandono de su centro histórico, cuando de alguna manera comenzó a olvidar su propia historia.

    Nos vendieron el cuento de que había un nuevo centro. Y ese estaba en un lugar donde no fue planificado, por eso hubo que iniciar a las apuradas la conversión de una zona residencial en zona comercial, y a estas alturas ya está absolutamente saturada, como otras zonas antes residenciales.

    Con el auge de la construcción de edificios en altura en diferentes lugares, el Plan Regulador de Asunción se fue modificando, y con eso vino la desaparición de las áreas netamente residenciales. Actualmente ya solo quedan cuatro barrios –de los 68– con la categoría AR1A, de baja densidad, que son Las Carmelitas, Herrera, Mariscal López (en el sector de las calles Sargento Gauto y Survarán) y El Dorado, ubicado entre España y Brasilia. En estos lugares solamente se pueden levantar hasta tres niveles de departamentos de vivienda, pero no de uso comercial.

    Este se convirtió en álgido tema de debate en la semana, debido a que esta zona está a punto de perder su rango, lo que mantiene movilizados a los frentistas desde hace más de tres años. No se trata de una anécdota más. Por toda la ciudad, vecinos se organizan y rechazan la reconversión de sus barrios.

    La cuestión es que Asunción creció sin planificación. Pese a contar con la ordenanza municipal 43/94, que establece el Plan Regulador de la capital, la anarquía es la que manda. El famoso Plan Regulador ya fue modificado más de 50 veces. De hecho que una de las primeras modificaciones fue hecha precisamente para permitir la creación de “ejes habitacionales” sobre importantes avenidas, para permitir la construcción de edificios.

    Es cierto que se debe cubrir la demanda de viviendas para los habitantes, y es cierto también que han cambiado algunos paradigmas, por eso hay quienes encuentran más seguro vivir en departamentos en vez de casas con jardines y patios. El desafío es precisamente ese: encontrar un punto justo desde donde se tenga la posibilidad de vivir en una ciudad que no solamente esté pensada para los más pudientes, los que pueden comprar un departamento en un piso 18 que vale miles dólares.

    Asunción tiene que seguir siendo para la gente, con calles para peatones y no solo para vehículos, con veredas y calles por donde la gente se pueda movilizar con seguridad, con espacios verdes, con plazas llenas de árboles, con parques donde los vecinos se encuentren.

    No podemos seguir improvisando y cambiando el plan regulador por intereses coyunturales. Asunción no tiene por qué seguir siendo este infierno caótico y ruidoso, Asunción puede ser sostenible e inclusiva y tener calidad de vida.

    http://www.ultimahora.com/la-ciudad-asuncion-merece-tener-mejor-calidad-vida-n1028366.html

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    Publicado por Anónimo | 5 octubre, 2016, 8:32 am
  8. Brutos citadinos

    A diario, en la ciudad convivimos con gente necia e incapaz. Torpe y viciosa. Violenta, ruda, carente de miramiento y civilidad. Gente tosca y sin pulimento a las que la educación y buenos modales pasan por la tangente.
    El reflejo se percibe en distintas situaciones que se suceden a diario en las calles de Asunción y se multiplican en las redes sociales. Quizás antes no nos enterábamos y por eso habrán pasado desapercibidas, pero actualmente es imposible que no queden en evidencia. Veamos.

    Motovías de hecho. La vereda del Jardín Botánico y Zoológico de Asunción se ha convertido en un “carril exclusivo” para motos en horas pico. En tropel y a toda velocidad los biciclos se desplazan sobre la acera –que debiera ser reservada a los peatones– para evitar el atasco entre ómnibus y automóviles. Para no ser atropellados, los peatones debieran trepar las rejas ante el aluvión motorizado.

    Ciclovía en desuso. En la Costanera de Asunción ocurre algo similar. La ciclovía que ocupa el paseo central es utilizada para caminar y las veredas se convierten en vía para bicicletas, cuaciclones y todo tipo de vehículos para el ocio que se alquilan en el lugar.

    Calles anónimas. Otra forma de actuar de los “analfabetos funcionales” que pululan en la ciudad es robar hasta los carteles de señalización de calles. ¿Para qué los quieren? Para souvenir es muy grande y para otra cosa poco o nada sirven. Destruir señales no es una falta, ni travesura. Sencillamente es un delito, por el cual nadie fue penado alguna vez.

    La cartelería de Asunción en muchas partes data de 1942 cuando se colocaron adosadas a la pared. Estas en muchas partes permanecen y no se han robado afortunadamente. Las colocadas en la década de 1970 corresponden a los postes metálicos con los vectores perpendiculares en la parte superior, muchas de las cuales se roban o dañan.

    De esta forma, tenemos en Asunción un montón de calles que aunque tengan nombres permanecen anónimas porque nadie puede identificarlas. En lugar de los carteles que indican la nomenclatura o el sentido de circulación solo hay estacas peligrosamente expuestas poniendo en riesgo a los transeúntes.

    No es posible que en pleno siglo XXI las calles o direcciones sigan siendo localizadas con la planta de un mango, una verja verde, un balcón que sobresale o una colorida pared, como ocurre en el interior en la muestra del paraguayismo más auténtico.

    Huecos peligrosos. Los robos de tapas de medidores de la ex-Corposana quedan convertidos en un profundo pozo, una trampa para los peatones. La mentalidad recolectora ha sobrepasado los siglos y hay quienes se llevan estos elementos. Como anteriormente eran de bronce, la Essap los reemplazó por un plástico bien resistente. Increíble, pero igual hay gente que los arranca y los lleva.

    Todavía estamos lejos de la Civilización urbana. Quizás los jóvenes y niños que nacieron en la era digital sean mucho más educados que toda una generación de paraguayos que todavía no sabe adaptarse a la vida de ciudad.

    Por Pedro Gómez Silgueira

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/brutos-citadinos-1521973.html

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    Publicado por Anónimo | 27 septiembre, 2016, 7:34 am
  9. Urgencia sin respuesta

    Por Lourdes Peralta

    Uno de los graves problemas que tienen las personas que se mueven en la ciudad es, si no la ausencia, escasez, precariedad o mal mantenimiento de los baños públicos. Para los que trabajan en una oficina o edificio, no es un problema inmediato, pero cuán grande es para la multitud que lidia con esta falta. Con semejante carencia, realmente ni al tipo que orina en la pared se puede culpar completamente. Ni hablar de las mujeres que precisan un baño, una madre que le urge cambiar al bebé o personas con problemas de movilidad. Contadas con los dedos de una mano, las plazas del centro y microcentro que cumplen con este requisito, ni con otros porque si nos ponemos a contar, por ejemplo, tampoco hay bebedero de agua. Organizar grandes fiestas populares sin sanitarios, es como recibir invitados en tu casa y clausurar el baño.

    La gente que se moviliza en el centro llega o supera al millón. Al apuro de un sanitario, se suma que los paraguayos tenemos la mala costumbre de paliar lo que se nos debe, solucionándolo por nuestra cuenta. Lamentablemente también es cierto que no derrochamos virtud de limpieza sobre los bienes comunes, casi siempre utilizados como basurero.

    Aunque las comparaciones sean odiosas, quien haya pasado por países donde los baños públicos existen, se usan y se cuidan, sabe que hacer las cosas bien es posible y que no estamos pidiendo “tecnología de última generación”, sino dirigir los impuestos que pagamos hacia lo indispensable. Construir baños públicos amplios y funcionales en el centro parece misión imposible para todo gobierno municipal.

    Con las alianzas, las empresas privadas vinieron a paliar la carencia con baños móviles en algunos sitios, pero casi nadie los usa por las bajas condiciones de higiene y la incomodidad.

    Repasando lo que seguramente las autoridades saben al dedillo: el baño público debe estar limpio, los artefactos tienen que funcionar correctamente (cadena, canillas, llaves, picaportes, percheros), proveer papel higiénico y toallitas descartables para secarse las manos. Hay miles de soluciones poniendo voluntad de actuar y pensar. Nada de esto tenemos, me comentaban que se hizo un baño en tal plaza pero “los que entraban lo arruinaron enseguida”; bueno, seguramente la instalación era barata y está de más decir que tiene que haber control y campañas efectivas para enseñar a la población a usar y mantener estos lugares (en Paraguay sufrimos más la falta de hábitos higiénicos que de vandalismo).

    Haciendo una miniencuesta con los que pasan el día en la calle, como vendedores o gente que hace trámites, la mayoría sabe que en tal plaza hay baño, pero está sucio o cerrado, por eso piden permiso en algún centro comercial.

    Mientras admirables murales alegran la vista de nuestra ciudad, el olfato no tiene la misma suerte, seguirán las estoicas paredes, postes, árboles, escalinatas y veredas con olor nauseabundo. Lejos de ser un consuelo, esta carencia no solo nos aqueja a nosotros, pasa en muchos lugares del mundo, pero lo que debe importarnos es mejorar nuestra realidad.

    Parafraseando al maestro Gandhi, “se puede juzgar a un país por sus baños públicos”.

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    Publicado por Anónimo | 14 septiembre, 2016, 7:23 am
  10. VEREDAS OCUPADAS
    FERNANDA CHAMORRO
    Las veredas en su peor estado son un elemento más del panorama urbano de las ciudades. El mismo se observa en donde sea: barrios, mercados, zonas céntricas y hasta las zonas más despobladas. Estas veredas se diferencian no por su buena calidad, como tendría que ser, sino por las diferentes formas en que son ocupadas.
    Algunas son ocupadas por las propias personas, quienes se encuentran apostados en la intemperie, arriesgando su propia salud e higiene, sin tener nada más que una carpa y unas cuantas sábanas viejas.
    Están quienes los ocupan con sus negocios, como es el caso de vendedores en los mercados, dueños de talleres mecánicos, vendedores de comidas. Este último viene siendo un caso repetitivo en más de una ciudad; los famosos carritos lomiteros o de comidas rápidas en general, aparte de instalarse con su carrito, también dotan a la clientela de la mejor comodidad, con sillas y mesas… Pero frente a otros locales ya cerrados en horas de la noche.
    Sin embargo, dicha ocupación no solo es frecuente entre pequeños dueños de “mini empresas”. El centro de Asunción es una fina muestra de locales con menú y clientela de más “alto nivel” que también se pega el lujo de comer en donde los transeúntes deberían –valga la redundancia- transitar; y hasta son utilizadas como estacionamientos instantáneos o por horas.
    Aunque las leyes están allí, nada se hace. Eso sí, hay quienes pagan cierto canon por usufructuar el lugar, pero sabemos que no es algo que todos los paraguayos practiquen, pues la legalidad al momento de poner negocios no es costumbre nuestra.
    Mientras eso sucede, peatones deben, o cambiar de vereda en cualquier momento u optar por la salida más rápida pero riesgosa a la vez: utilizar las rutas como veredas, como pasos en donde caminan entre el pequeño margen que separa a la irresponsabilidad de uno mismo, de algún chofer que pasa por allí o de aquel que olvida que las veredas no se ocupan como estacionamiento privado o como restaurante expréss.
    Esta molesta costumbre, continuará así mientras no respetemos los derechos de todos, mientras que no dejemos de lado el egoísmo y aprendamos a construir ciudades ordenadas

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    Publicado por Anónimo | 11 septiembre, 2016, 7:00 am
  11. Desencanto
    25 Ago 2016

    Por Leni Pane

    El Ombusdman Municipal con el nombre de Defensor Vecinal irrumpe en el panorama municipal en 1992.

    La nueva administración municipal acorde con el nuevo tiempo político agregaba una instancia de renombre y trayectoria internacional a las ya existentes en el municipio capitalino. No era una oficina, un cargo más, tampoco sustituía o desplazaba a otra. Era una instancia a la que los habitantes de la ciudad podían recurrir para que con procedimientos flexibles, oportunos y gratuitos medie e intervenga en los conflictos propios que por burocracia o insatisfacción de los resultados se suceden entre el municipio y los ciudadanos, entre la administración municipal y los administrados.

    Norberto Bobbio señala que en las administraciones gubernamentales existen falencias como la existencia del poder invisible, el mantenimiento de las oligarquías, la consolidación de cuerpos intermedios, el espacio limitado de la participación ciudadana y la falta de educación ciudadana.

    Por eso se crea al Defensor quien “peleará” siempre de parte del ciudadano en defensa de los derechos humanos, individuales, colectivos, difusos y otros.

    El primer nombramiento recayó en una mujer. Fue recibido por gran parte de la ciudadanía con entusiasmo. La Defensoría de la ciudad de Asunción fue creciendo en la medida que se organizaba desde instalarse y conseguir muebles y útiles de alguna parte, hasta lograr algún presupuesto que le permitiese desarrollar el trabajo.

    En aquel entonces se atendió a 40.000 personas. Se hizo docencia ciudadana. Se distribuyeron gratuitamente volantes, folletos, pequeñas revistas y tres ediciones del librito “Cartilla Ciudadana”. Los testimonios están escritos en los informes semestrales obrantes en el archivo municipal y en el libro “El Control en la Democracia” (2000). Porque un Defensor es eso, un controlador del cumplimiento de los derechos de los administrados.

    Al encanto ciudadano inicial por la primera defensora se sucedió a lo largo de los años un deterioro, un desmoronamiento, un desencanto hasta llegar a hoy que pocos saben que existe, pocos saben qué debe hacer, pocos saben qué hace y se lo ve como una “presa” política más, un cargo más para algún político que no pudo acceder a la legislatura o forma parte activa de un partido político e incluso se habla de la supresión del cargo que hoy tiene infraestructura y presupuesto propio.

    La falta de docencia ciudadana hizo que nadie entienda que un Defensor Municipal es un comisionado de la Junta Municipal que defiende los Derechos Humanos de los habitantes de la ciudad y controla que la administración municipal proteja debidamente los intereses de la ciudad.

    La Junta Municipal elegirá en este mes de agosto un nuevo defensor o defensora municipal en medio de un gran escepticismo. Quiera Dios que los electores, que son los 24 concejales, entiendan que ellos son políticos, electos por fracciones políticas, que forman parte de un grupo organizado con ideología y compromisos partidarios propios y que comparten la administración comunal con otras personas de otros signos políticos en un pluralismo democrático.

    Pero el defensor es un comisionado de ellos, munido de independencia, gran formación intelectual. Su poder está en el justo control a través de los alegatos, las investigaciones, las recomendaciones para el ejecutivo municipal. Su autoridad proviene de sus electores: la Junta Municipal, de su hoja de vida y crece con su buen trabajo.

    La actitud asumida en 1992 en la Constitución Nacional de dejar atrás a un estado intervencionista y pasar a un estado vigilante con el fin de avalar los derechos de todos los paraguayos, cambio el Paraguay. Ese año se instaló la primera defensoría, no la dejen morir.

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    Publicado por Anónimo | 25 agosto, 2016, 5:44 am
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    Publicado por Anónimo | 9 agosto, 2016, 11:25 am
  13. Suplicio
    8 agosto, 2016

    No aprendemos nunca. Los americanos, o los europeos, en realidad nos estamos yendo muy lejos, podríamos aprender algo también de los hermanos chilenos, por ejemplo, que planifican sus actividades en la medida de lo posible, y van cerrando filas a medida que avanzan los tiempos. Pero, no. Estamos en Paraguay. El país de la no planificación. Donde todo se hace “a la bartola”, como decían nuestras abuelas. El caso más patético es el de la Intendencia de Asunción, a cargo del “beatle”, Mario Ferreiro.

    El arreglo de la calles sin duda, era una cuestión vital, necesaria por donde se la mire, todo el mundo aplaudió cuando empezó la ímproba tarea de “tapar baches”, pero poco a poco la tensión fue subiendo de punto. ¿Qué pasa? No se ven progresos, transcurren semanas, incluso meses y uno pasa y pasa y parece que no ha cambiado nada. Las maquinas paradas, rara vez se ve gente trabajando, en todo caso obreros desplazándose displicentemente, mientras en medio del tránsito endemoniado, los conductores mascan el freno y escupen ira a los cielos. Están las barreras coloridas, con letreros atravesados, y siguen allí por tiempo indefinido.

    La avenida General Santos y el sector aledaño al cruce con la Avda. Fernando de la Mora es un ejemplo patente de esto que hablamos. Está clausurada, semiclausurada, desviada, sucia, con baches, con polvo, uno nunca sabe con qué se encontrará en esa intersección.

    Mejor desviar, ir por otro cruce, que por supuesto, también está saturado. Es un nudo vital, por el que circulan cientos de miles de automovilistas, buses de pasajeros, ambulancias (por la cercanía de Emergencias Médicas), etc., pero ahí está con obras interminables que tienen exasperados a medio mundo. ¿Cuándo van a terminarlas? Si hasta se nos antoja una imprecación en medio de la frase.

    Planificación cero. Agilidad de los trabajos cero. Necesidad de los trabajos incuestionable. Pero así nooo. Es una barbaridad. Además el “beatle”, ordenó aparentemente que tapen todos los baches habidos y por haber…y al ¡mismo tiempo! Entonces uno va conduciendo por cualquier parte y se topa con los banderines amarillos y un fenomenal embotellamiento.

    Asunción se convirtió así en un infierno de obras semiparadas, nervios in crescendo, todo en medio de un tráfico cada vez más infernal.

    ¡Qué pena lo de Ferreiro! Nadie duda que al final del túnel habrá una luz y las calles mejorarán. Pero qué manera de hacer mal las cosas. No lo decimos nosotros. Que les pregunte a los conductores que en estos días del Señor tienen la mala suerte de intentar llegar a sus trabajos en el centro de la ciudad…

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    Publicado por Anónimo | 9 agosto, 2016, 6:19 am
  14. La otrora noble e ilustre

    Asunción cumple 479 años en una semana más. En casi cinco siglos de trayectoria la ciudad ha soportado largos periodos de desidia y abandono por parte de sus gobernantes y gobernados.

    Sin embargo, ha tenido sus primaveras de opulencia y desarrollo urbanístico, aunque de manera aislada e inconstante o quizás efímera. La falta de planificación y políticas de Estado han primado a lo largo del tiempo para que la ciudad hoy se encuentre colapsada al punto de que su infraestructura vial ya no dé para más.

    No obstante, mantiene retazos coloniales dignos de ser preservados y revitalizados. Requieren un urgente rescate de la ignominia que las envuelve. El Parque Caballero, otrora orgullo de la Madre de Ciudades, es el patio trasero de los asentamientos aledaños y el escenario de las fechorías de malandros que toman por escondite al barrio Pelopincho, donde hace poco la policía no pudo realizar una intervención.

    La plaza de la Constitución, más conocida como plaza de Armas o Plaza del Congreso, que fuera acondicionada como el Paseo del Centenario en 1913 con esculturas neoclásicas emuladas a los espacios abiertos y jardines europeos, se encuentra ganada por las taperas y un albañal de aguas servidas.

    Bajo el asfalto rugoso de la calle El Paraguayo Independiente reposa en paz uno de los tramos de la red tranviaria que ha dado distinción y aristocracia a la ciudad en el pasado. También duermen el sueño de los justos los adoquines graníticos que conducían al Palacio de Lopez.

    Las fuentes han desaparecido de las plazas y el Panteón Nacional de los Héroes, el principal ícono de la capital paraguaya, sigue con los vallados que cubren el avance de la restauración, por cierto, a paso de tortuga.

    El cableado entretejido no deja ver el cielo y los trastos viejos están esparcidos por doquier.

    Poco o nada ha hecho a lo largo del tiempo el Estado Paraguayo y el mismo Gobierno de la ciudad por el urbanismo en su principal centro de población.

    A los habitantes también nos toca un tanto de autocrítica por el comportamiento que ha tenido la ciudadanía durante centurias y décadas. No es posible seguir ofreciendo al caminante veredas destrozadas a los pies de lúgubres fachadas pintarrajeadas, descascaradas o cubiertas de hollín y moho.

    Tampoco deberíamos seguir tolerando la rapiña de faroles del alumbrado público, rejillas de desagües, rotura de bancos y juegos, desvencijo de basureros y de cualquier otro elemento que ayude a mejorar la imagen y la comodidad de vivir en una ciudad de este milenio. Ni tan siquiera una flor permanece por buen tiempo en los canteros públicos o espacios verdes por culpa de los cleptómanos.

    Es hora de elegir de nuevo naranjos que den azahar, en lugar de ficus en las veredas. Es tiempo de recuperar el orgullo de ser asunceno y de vivir en una ciudad como la gente. Es el momento de que la ciudadanía aporte su grano de arena a la reconstrucción de “la muy noble y muy ilustre, ciudad comunera de las indias, madre de la segunda Buenos Aires y cuna de la libertad de América”, como la ensalzara Eloy Fariña Núñez en su Canto Secular hace más de cien años.

    Por Pedro Gómez Silgueira

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/la-otrora-noble-e-ilustre-1506266.html

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    Publicado por Anónimo | 9 agosto, 2016, 6:19 am
  15. Desinterés municipal

    Semanas atrás, la Junta Municipal de Asunción declaró de interés municipal el programa televisivo Calle 7, a pedido del concejal Óscar Rodríguez. Pese a que no me gusta este show, la intención no es atacarlo, porque hay personas que sí lo disfrutan y para gustos se inventaron los colores. Lo que no puedo concebir es que 12 ediles (los otros 12 se retiraron aunque tampoco se escapan de las inacciones) tengan tan poco que hacer como para interesarse por esta fruslería.

    Los más de 500.000 residentes asuncenos esperan que sus representantes (intendente y concejales) analicen cuestiones más importantes, como el peligro de las zanjas escondidas, falta de lomadas, señalizaciones, recolección de basura, trabajo de entubamiento y desagüe en los barrios, suministro de agua potable en plazas públicas, agilización de trámites para los contribuyentes, o, por lo menos, actividades culturales.

    Todo esto sin siquiera mencionar el recapado y mantenimiento de las calles. Es decir, cuestiones que deben ser de más interés municipal, antes que un mero programa de televisión, cuyo fin real es entretener y vender. Y si vamos a considerar los contenidos audiovisuales, cientos de programas culturales desfilaron por las pantallas paraguayas y no recuerdo una mención.

    Hace tres meses, algunas calles de los populosos barrios Tacumbú, Obrero y Carlos Antonio López fueron asfaltadas por la comuna (bien por este avance), pero el trabajo quedó a medias, dado que no se colocaron las lomadas ni las señalizaciones respectivas, por lo que los cruces se volvieron peligrosos. Además, existen otras arterias cuyos baches están cumpliendo años y gozan de excelente salud. Estas son las cosas que un gobierno municipal serio debería estar viendo, teniendo en cuenta el jugoso presupuesto que maneja.

    Al respecto, el Municipio capitalino pidió un aumento de aproximadamente G. 40.000 millones para el 2017, con el fin de encarar gastos corrientes. Sí, pago de salarios. El argumento es que las administraciones anteriores dejaron un importante déficit por lo que amerita el reajuste.

    Solo en el primer semestre se gastaron G. 124.726.820 en viáticos para viajes al exterior, de acuerdo con la información oficial. Se respaldaron cursos, capacitaciones, asambleas y demás encuentros varios. El reflejo de tantas travesías deberían verse en una mejor gestión municipal y no en proposiciones absurdas.

    En 10 días Asunción cumple 479 años y la Madre de Ciudades necesita más que un maquillaje superficial. Requiere verdadero amor de sus hijos y que los mayores demuestren seriedad en sus funciones.

    Por Miguel Benítez

    http://www.ultimahora.com/desinteres-municipal-n1013526.html

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    Publicado por Anónimo | 9 agosto, 2016, 6:17 am
  16. Seguridad vial y polución ambiental

    La realización del XVIII Congreso Americano de Automovilismo en Asunción ilumina con foco y mucha fuerza un tema en el que los paraguayos padecemos un fuerte déficit: la seguridad vial.

    La presencia del presidente de la Federación Internacional de Automovilismo otorga particular importancia a la agenda de esta organización que nuclea a 235 clubes de automovilismo y de deportes motor en más de 140 países. Fundada en junio de 1904 y con sede en Suiza, esta venerable institución se ocupa de promover desde entonces, además de las competencias de automovilismo deportivo, todo lo relacionado al fomento del automóvil como movilidad personal y los aspectos relacionados a la seguridad vial y la contaminación ambiental, capítulos cada día más importantes dada la extraordinaria difusión que ha tenido esta actividad a nivel global. Según datos de la FIA, en el mundo circulaban en 2014 unos 1.200 millones de automóviles, correspondiendo a Norteamérica y Europa la mayor porción del parque aunque China está arremetiendo desde atrás con un registro de 150 millones de autos en sus carreteras. En 2015, las terminales de todo el mundo sacaron a la circulación 90,6 millones de unidades, 25 millones de las cuales fueron fabricadas por el gigante asiático.

    El mundo enfrenta dos amenazas crecientes a partir de la expansión del automóvil como vehículo personal de transporte. El primero de ellos es la creciente contaminación ambiental, si bien las normas de emisión de gases de combustión son cada vez más estrictas. El país líder en la conversión de su parque automotor era hasta 2015 Noruega, en donde ese año, 17 de cada 100 autos vendidos era eléctrico. El país escandinavo tiene, en este capítulo, una política oficial de incentivo. En tanto los nafteros conservan una alta carga impositiva, los eléctricos gozan de exenciones que alcanzan la liberación casi total de tributos. Pero ahí se terminan los buenos ejemplos. Estados Unidos, líder mundial, tiene en circulación apenas un 0,4% de eléctricos en su parque automotor total.

    La otra gran área de lucha es la seguridad vial. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren alrededor de 1.250.000 personas en siniestros del automóvil, “mientras que entre 20 y 50 millones padecen traumatismos no mortales”. La organización agrega que “los traumatismos causados por los accidentes de tránsito representan el 48% de las defunciones entre los adultos con edades comprendidas entre los 15 y los 44 años”. En el Paraguay, esas estadísticas tienen su equivalencia: 40.000 lesionados en episodios del tránsito por año, con 1.200 muertos, gran parte de ellos, motociclistas.

    Sin duda, el congreso que hoy arranca en Asunción tendrá aristas por demás gravitantes. Con seguridad, veremos en que anda el mundo en materia de prevención de accidentes y de adopción de medidas paliativas en términos de contaminación ambiental. Ver y aprender.

    http://www.5dias.com.py/48542-seguridad-vial-y-polucion-ambiental

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    Publicado por Anónimo | 4 agosto, 2016, 6:54 am
  17. Una ciudad abierta a todos

    Asunción, la capital del país y reconocida como “Madre de Ciudades” por su papel protagonista en tiempos de la Colonia y su belleza particular, descripta por muchos de los visitantes extranjeros en distintas épocas, merece un presente y un futuro mejor.

    En estos momentos y, desde hace tiempo, se habla de la necesidad de redescubrirla y revalorizarla, a través de planes y proyectos destinados a revitalizar el abandonado espacio del Centro Histórico, cuyos bellos edificios y espacios padecen el deterioro del tiempo y la falta de atención y los barrios aledaños, que padecen los efectos negativos de la precarización y el despojo.

    Reconciliar a los asuncenos con su propia ciudad es una tarea que seguramente no ha de ser fácil, luego de décadas en las que se les ofreció todo tipo de oportunidades para “alejarse” de su centro y barrios tradicionales, facilitando el escape con impuestos exagerados y pocas ventajas para la instalación de centros comerciales y viviendas.

    La gente se acostumbró a abandonar el bello centro histórico, empujada por los múltiples obstáculos que siempre pone la falta de proyectos viables y la poca gestión.

    Sin embargo, la realidad actual nos hace volver la vista hacia lo que fue el corazón de esta capital, revalorizando su importancia y viendo en esta extensa zona cercana a la bella Bahía, a la Catedral, las plazas y el Puerto una oportunidad de construir el nuevo rostro de Asunción, desde la perspectiva del respeto por su riqueza histórica y también del medio ambiente.

    El plan de recuperación del Centro Histórico de Asunción tiene muchos aspectos interesantes en ese sentido y busca –de acuerdo a lo expresado por sus responsables– darle a la capital la oportunidad de volver a tener los brazos amigables y abiertos hacia sus habitantes, recuperando la imagen de una ciudad con espacios en los que lo público y lo privado conviven armoniosamente.

    Lo que hay que comprender, antes de ofrecer una negativa a dichos planes y proyectos, es que no se trata de un experimento raro o único, sino que en muchos otros países se han llevado a cabo proyectos con el mismo objetivo y espíritu, que han resultado en un cambio positivo que benefició a todos, tanto ciudadanos que habitaban los distintos centros históricos como comerciantes y empresas, así como a quienes trabajan en oficinas públicas.

    Basta echar un vistazo a lo ocurrido en ciudades de países cercanos como Buenos Aires, donde la zona de Puerto Madero ha pasado de ser un espacio de galpones abandonados y calles muertas a ser un centro cultural y social, donde los edificios de viviendas, hoteles y centros gastronómicos conservan las fachadas restauradas y se ha convertido en un atractivo turístico para propios y extraños. También se pueden mencionar como reformulado, el Centro Histórico de Lima, que los peruanos muestran con orgullo, y donde se puede caminar disfrutando de sus bellas construcciones coloniales, museos y viejas iglesias.

    Seguramente, Asunción tiene mucho que ofrecer como ciudad en la que –como decimos aquí– “de gusto” vivir y caminar; compartir y disfrutar en todos sus aspectos.

    Por eso, se debe tomar muy en serio, a nivel gubernamental y municipal, la tarea de seleccionar cuidadosamente cada proyecto y analizar bien las consecuencias para los asuncenos, así como las implicancias económicas y de desarrollo de inversiones que puedan aplicarse a la reconversión y puesta en valor de cada espacio, edificio o barrio de esa zona. Igualmente, urge dar solución al problema de transporte público, modernizando y adecuando el sistema para que así se evite para siempre el colapso del tránsito, lo que han logrado muchas ciudades en el mundo y no debería ser imposible de lograr aquí.

    Los trabajos realizados en el barrio San Jerónimo no fueron de gran envergadura, pero consiguieron el objetivo de visibilizar y poner en valor un barrio antiguo y olvidado de la capital, que hoy visitan los turistas y los propios paraguayos, generando un cambio de actitud hacia la historia y la gente de esa zona, así como la mejor calidad de vida de sus habitantes, con el embellecimiento del barrio y la apertura de comercios y negocios familiares.

    Además, debemos tener en cuenta que es la gente la que ha tomado como propia y habitual la presencia masiva en eventos artísticos, festejos patrios y otras actividades que se realizan en esa zona del centro. Un “redescubrimiento” de la ciudad, desde su corazón mismo y con nueva mirada.

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    Publicado por Anónimo | 4 agosto, 2016, 6:53 am
  18. Superar subcultura del “vai vai” con educación e intransigencia

    En momentos en que tanto se insiste en la capacitación de la mano de obra en nuestro país, sería más que oportuno reflexionar sobre el casi nulo aprecio que el paraguayo medio siente por la excelencia en su trabajo. Y no se toma como único ejemplo solamente a la manera torpe y desganada con que habitualmente realizan sus tareas cotidianas los funcionarios gubernamentales, esos pequeños burócratas indiferentes que deben atender y servir a las personas que acuden a sus oficinas y ventanillas, sino también a todos los demás oficios.
    Desde albañiles, pintores, carpinteros, electricistas, plomeros, herreros, jardineros, etc., etc., en la mayoría de los casos y salvo contadas excepciones, se limitan a cumplir con lo mínimamente necesario para que el resultado de su labor sea aceptado y remunerado. De la calidad técnica o estética de su obra le importa poco o nada; de la rapidez o economía de tiempo, menos. De la mala opinión que de ellos se forme el cliente o la persona atendida, menos que menos todavía.
    Para cualquier persona con educación y sensibilidad elementales, recorrer y contemplar nuestras ciudades, parques, rutas, caminos y lugares públicos en general, cursos de arroyos y hasta las avenidas por donde corren los raudales, las cosas pueden volverse intolerables, pues todo lo que se le presenta ante la vista está lleno de desorden, suciedad y desatención. Y este panorama dice mucho acerca de la personalidad de sus habitantes.
    El suelo cubierto de desechos, las plantas siempre descuidadas, los árboles sin podarse o sanitarse, atrofiados, plagados de parásitos, las columnas clavadas en cualquier lugar, los tendidos de conductores eléctricos que cuelgan de aquí y de allá como horribles telas de un sucio ñandutí. Además de las plazas oscuras, las veredas utilizadas como “showroom” comercial o estacionamiento, o clausuradas por materiales de construcción amontonados a comodidad de quien los arrojó allí; y así sucesivamente, en una lista larga que solo el lector tendrá tiempo de agotar.
    Los mismos vecinos que acumulan desechos pestilentes en las esquinas o baldíos de su vecindad después tienen la caradurez de indignarse contra la Municipalidad o contra quienes, según ellos, tienen que apresurarse a concurrir a limpiar lo que ensucian desaprensiva y negligentemente todos los días, en los mismos lugares.
    ¿Qué habría que hacer para cambiar tan deprimente condición cultural? La sola educación formal demuestra todos los días ser insuficiente; se le debe agregar el rigor de la sanción legal y el intransigente examen y requerimiento personal. Ningún chambón debería tener la posibilidad de sobrevivir en su ámbito profesional; ningún espacio público indigno debería ser habilitado o mantenido en tales condiciones, y sus usuarios no deberían concurrir a él.
    La subcultura del vaivai será definitivamente superada con educación, sanción e intransigencia. No más contentarse con la mediocridad. Aspirar a la excelencia y aplicar esta regla a uno mismo, primero, y a los demás, después. De lo contrario, continuaremos en medio de la suciedad, el desorden y lo insuficiente.

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    Publicado por jotaefeb | 12 mayo, 2016, 11:02 am
  19. La gobernabilidad no se construye sin transparencia

    La Junta Municipal de Asunción aprobó casi por unanimidad la rendición de cuentas de la ejecución presupuestaria de la administración del ex intendente colorado Arnaldo Samaniego, que deja una deuda flotante de G. 19.000 millones, dinero descontado, pero no transferido a la Caja Municipal. Los concejales oficialistas, junto a los del Partido Colorado, blanquearon los gastos realizados por Samaniego, en un pacto que, aseguraron, busca la gobernabilidad. La sospecha de falta de transparencia ensombrece el acuerdo alcanzado por la mayoría en Asunción. Es que sin transparencia no habría gobernabilidad, sino complicidad.
    Desde la Junta comunal se dejaron oír algunas voces cuestionando la falta de documentos que puedan probar los gastos realizados, además de objetar ciertas inconsistencias entre las transferencias y los gastos de ciertas tasas, como la conservación de pavimento y el desagüe pluvial, entre otros cuestionamientos.

    El gran argumento para hacer efectivo este acuerdo, pese a los reclamos, es que con él se logra la gobernabilidad en la institución municipal, lo que es fundamental para hacer más viables los proyectos de envergadura en la ciudad.

    Es evidente que Asunción precisa que todos sus administradores, Ejecutivo y Legislativo, logren acuerdos que permitan avanzar en las mejoras que de manera urgente necesita nuestra ciudad capital.

    Asunción es la capital de la República, la sede de los poderes del Estado, y presenta por estos días un estado lamentable. Tal vez no todas las deficiencias puedan ser adjudicadas a la reciente administración que asumió a finales del año pasado el desafío de transformar la ciudad, pero es más que evidente que adolece de problemas que urgen una solución.

    Es muy probable que las cifras que el nuevo gobierno municipal dio a conocer con motivo de sus primeros cien días de gobierno no coincidan con la realidad que el asunceno observa en las calles, en los barrios.

    Un informe oficial señala que en total ya fueron reparados 5.754 baches en este período, lo que equivale a 25.987 metros cuadrados, con la utilización de 4.038 toneladas de asfalto y una inversión municipal de G. 3.183.936.746.

    En cuanto a los desperdicios, por mencionar otro de los sensibles reclamos ciudadanos, Asunción produce alrededor de 1,2 millones de kilos diarios de basura, pero se sabe que unas 300 toneladas por día quedan sin ser recolectadas por deficiencias en la infraestructura. Resolver parte de las deficiencias demandaría unos 7 millones de dólares.

    El pasado de silenciosas calles de empedrado, tranvías, jazmines y naranjos en flor dio paso a una ciudad de cemento y asfalto que crece de manera desordenada y vive en emergencia.

    Cambiar la Asunción de hoy será posible cuando los que administran los recursos municipales y los que legislan sobre la ciudad logren acuerdos que respondan a las necesidades de los contribuyentes.

    Pero de ninguna manera esos acuerdos que buscan gobernabilidad deben construir complicidades que oculten situaciones poco transparentes.

    Los asuncenos merecen vivir en una ciudad más amable, una en la que sus autoridades honren sus promesas con honestidad y eficiencia.

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    Publicado por jotaefeb | 11 mayo, 2016, 7:12 am
  20. Componenda

    Todo indica que la Junta Municipal de Asunción aprobará hoy, por muy amplia mayoría, la rendición de cuentas de la ejecución presupuestaria del año anterior, que estuvo a cargo de Arnaldo Samaniego hasta el 12 de agosto y de Omar Pico hasta el 19 de diciembre, día en que asumió su cargo el actual intendente , Mario Ferreiro. Los ediles “blanquearán” así la nefasta gestión del primero de los nombrados, siguiendo el dictamen unánime de los miembros de la Comisión de Hacienda. Conste que este documento señala que la rendición “refleja un deterioro de las condiciones patrimoniales, financieras y económicas”, que provocó “disminuciones de condiciones de índices de liquidez, aumentos de pasivos a corto plazo, aumento de índices de endeudamiento (…) y disminución de la ejecución presupuestaria de ingresos corrientes”. La actual administración no contrató una auditoría externa independiente para que examine las cuentas de la anterior y, por lo visto, la referida comisión no revisó bien los documentos que acompañaron la rendición de cuentas. O sea que a la gestión de Samaniego sería criticable por inepta, pero no necesariamente por corrupta, en sentido estricto.

    Se entiende que los concejales de la ANR no hayan querido comprometer a su correligionario, pero no así que los de otras bancadas no detecten ninguna irregularidad, si es que se cree que deben ejercer un estricto control del uso del dinero público, independientemente de toda otra consideración.

    Ocurre que el intendente municipal no cuenta con mayoría propia en el cuerpo deliberante y, en consecuencia, estima que necesita hacer concesiones para que, en retribución, los ediles colorados y sus dos aliados no bloqueen futuras iniciativas suyas. Se trata de una componenda, cuyo antecedente más notorio es la capitulación del jefe comunal en lo relativo a los 570 funcionarios, contratados y jornaleros de los que pretendía desprenderse: la medida prevista quedó prácticamente en agua de borrajas, tras un acuerdo entre Ferreiro y los sindicalistas, ligados a los concejales cuyos votos cree necesitar.

    Es de suponer que, de acuerdo a esa “estrategia”, tendrá que hacer muchas concesiones que implicarán la continuación, en buena medida, de las lacras heredadas. Los acuerdos pueden ser impugnados por implicar una traición a los electores que confiaron en que una nueva administración sea muy diferente de la que dejó Asunción en un calamitoso estado. Pero, además, resulta que esas mismas “transadas” impedirán, con toda seguridad, que él cuente con los recursos que necesita para revertir la pésima situación financiera de la Comuna y construir las obras y prestar los servicios que los vecinos necesitan. En el dictamen de la Comisión de Hacienda se lee también que, el año pasado, se destinó a los servicios personales el 76,24% de los ingresos corrientes, en contravención de la Ley Orgánica Municipal, que fija un tope del 60%. Está visto que Ferreiro no podrá ajustarse a la ley, porque ello implicaría afectar a la clientela política de los ediles de la ANR, a quienes en modo alguno querría disgustar.

    Si ya hubo un deplorable “cuoteo” de cargos entre los componentes de la alianza que ganó las elecciones municipales, ahora aparece la vieja politiquería criolla en todo su esplendor: hoy por ti y mañana por mí, más allá de la ley, de la moral y de la eficiencia. Habrá que ver después si la Contraloría General de la República toma en serio su deber de examinar los documentos que acompañan la ejecución presupuestaria: es de esperar que sea más atenta que la Junta Municipal, donde una mano parece lavar la otra.

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    Publicado por jotaefeb | 9 mayo, 2016, 6:33 am
  21. Ferreiro a ritmo de tortuga

    Resulta increíble cómo no dan pie con bola. La expresión no tiene nada de prosaica. Significa sencillamente cómo no pueden dar en el clavo. Acertar en el blanco, hacer bien los deberes, etc., sin meter la pata, siempre.

    Necesariamente hay que meterles a todos enla misma bolsa, porque nadie superóel examen. Lamentablemente, Ferreiro, en quien todos tenían puestas sus esperanzas, también está totalmente aplazado hastael momento.

    No pasó “las” materias. Porque son dos. Los únicos temas que interesan realmente a los asuncenos y que esperan que el Lord Mayor se ocupe de maneraprioritaria de los mismos.

    ¡Acertó Ud!¿Cuáles son los dos problemas? Sííí, señor…basuras sin recoger y baches en las calles. Basura y baches. Así nomás.

    Aparentemente estos problemas son tan difíciles de resolver comolas ecuaciones que restan para fundar una colonia terrícola en Marte. La NASA a lo mejor podría ocuparse de estos dramas ciudadanos y desatar el “nudogordiano” que deja a todos impávidos e irresolutos.

    Una barbaridad. Pasaron los famosos cien días y no se hizo nada, pero aún eran admisibles las excusas eternas, como la sobrecarga del personal que impide echar mano a los recursos para obras, etc.

    Pero ahora ya transcurrió más agua bajo el puente y…todo sigue igual. Tremebundos baches, capaces de tragarse a vehículos enteros, de pronto te salen al paso y tenés que hacer malabarismo para evitarlos y evitar de paso, que el vehículo de al lado, te roce o directamente te choque. Como todo el mundo va nervioso, se han dado conatos de pugilato y hasta de cosas más serias por culpa de los pozos en el pavimento. En realidad, no por culpa de los pozos, sino de quienes están obligados a cerrarlos.

    Hace un par de meses ya a estas alturas, todo el mundo suspiró aliviado cuando empezaron las obras en la zona de Fernando de la Mora y General Santos, sectores que parecían bombardeados y que soportan un tremendo tráfico. La esperanza pronto se trocó en decepción cuando en semanas enteras nadie trabajaba en esas obras. Las máquinas estaban tiradas. De pronto las llevaron aotro sitio. Y todo quedó así para estupefacciónde losautomovilistas.

    Otro sector donde la “put…” contra Ferreiro es cosa de todos los días es la avenida Félix Bogado, obras interminables y desvíos salvajes sobre todo el que te lleva a laavenida 21 Proyectadas sembrada de cloacas y damnificados.

    Las obras de Ferreiro van a paso de tortuga. El hombre se está aplazando rápidamente. Eso que no hablamos de las basuras, porque con los damnificados cerca…

    Aparentemente no salvará el examen y el municipio de Asunción, consusdos únicos problemas, terminará sepultando nuevamente a una emergente figura que prometía…pero se quedó por el camino.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 9:33 am
  22. Rescate de la historia

    Un país debe mantener su historia y para ello es necesario desplegar los mecanismos que permitan preservarla tanto desde el ámbito cultural como en su infraestructura, si es posible. En este mes de mayo, el de la Patria, se hablará bastante de patriotismo y se desarrollará un sinnúmero de actividades para recordar la Independencia Nacional. Debe ser aprovechado para hacer un profundo análisis sobre qué están haciendo las instituciones públicas y el sector privado para mantener nuestra historia para que futuras generaciones comprendan los procesos que hemos vivido como ciudadanía y, por qué no, también desde el punto de vista arquitectónico.

    Respecto al rescate de la historia arquitectónica, la Secretaría de Cultura informó que tras una identificación de edificios históricos se trabajará en un programa de recuperación de los mismos, en el marco de lo que se denomina refuncionalización del centro histórico que desea revitalizar la zona no solo desde la arista cultural sino también económica.

    La iniciativa es destacable atendiendo a que cada vez más edificios se deterioran por el desinterés demostrado por los dueños privados de los mismos y la falta de recursos desde el sector público para proteger adecuadamente los que están en su dominio.

    Si deseamos preservar los edificios antiguos y así nuestra historia tiene que emprenderse un plan global que involucre a los dueños de inmuebles privados, para que vean como una oportunidad empeñarse también a no dejar caer sus propiedades. Existen numerosas experiencias internacionales en las que con el mantenimiento permanente de construcciones antiguas se pudo conjugar incluso un movimiento comercial interesante. Podrían servir como modelos a seguir.

    Entre los edificios incluidos en el programa de recuperación de la Secretaría de Cultura está el Museo Casa de la Independencia, epicentro del inicio de nuestra historia independiente en 1811. Igualmente, se encuentra el Teatro Municipal Doctor Ignacio A. Pane, hoy probablemente el centro de atención cultural de Asunción con una considerable cantidad de actividades gracias al esfuerzo de la Municipalidad y de los promotores culturales.

    Estos dos edificios históricos se encuentran sobre la calle Presidente Franco del microcentro asunceno. Nuestro diario detalló hace unos días que según el listado de inmuebles inscriptos en el Registro Nacional de Bienes Culturales (edificios, residencias, calles, zonas, paisajes urbanos) declarados “bienes culturales de la República”, la calle Presidente Franco es una de las que tienen los más emblemáticos patrimonios culturales del país, y está ubicado dentro del Centro Histórico de Asunción (CHA), considerado una mina histórica y cultural de incomparable valor.

    De los 347 inmuebles inscriptos en el Registro Nacional de Bienes Culturales, creado por la Ley 946/1982 para la protección, 185 están ubicados dentro del perímetro del CHA y su zona de amortiguamiento, equivalente al 52% de todo el patrimonio cultural inmueble del país, de acuerdo con los datos publicados. Se indica, además, que según ese registro, dentro del perímetro denominado CHA y su Zona de Amortiguamiento, se asienta la mayor riqueza arquitectónica, monumental y urbanística del país.

    La lista de edificios a ser refaccionados, también sobre Presidente Franco, sigue con el imponente denominado Apal/Capasa, ubicado en la adyacencia con la calle Colón; la antigua ex Casa Fratta (P. Franco 773 y Ayolas); la conocida Recova en el Puerto (P. Franco y Colón) y la Casona Nº 538 (P. Franco y 15 de Agosto).

    La iniciativa complementa otras que ya están en marcha desde hace bastante tiempo y que lograron rescatar algunos edificios. En este momento se debe destacar esta e insistir en que otras instituciones emprendan proyectos similares. Ojalá que el programa de recuperación no quede como buen proyecto. Esperemos que sea ejecutado en su totalidad y se extienda no solo a más zonas de Asunción, sino también a otras localidades que ven cómo se pierden sus historias cada vez que un edificio antiguo se cae a pedazos.

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:32 am
  23. La nueva postal de Asunción
    04/05/2016
    En la fecha se inaugura, en Asunción, el complejo edilicio que alojará al centro comercial “Paseo La Galería”. Alegra constatar que un grupo guatemalteco haya confiado en el desarrollo económico del país y en la idoneidad de su capital humano, para construir, primero, y administrar, después, un complejo de tamaña envergadura. Es una demostración de que hay compatriotas capaces de encarar con eficiencia los desafíos que plantea la construcción de amplios y complicados recintos, dotados de tecnología moderna.

    Al mismo tiempo, quedan todavía como rémora la proverbial ineptitud, indolencia y el escaso interés que pone el sector público en su participación en los grandes proyectos del sector privado que son de provecho para el país.

    Las voluminosas torres que se están erigiendo en esa zona de la ciudad tropiezan con el inconveniente principal de la incompetencia del Estado y la Municipalidad para instalar y mantener el sistema de servicios públicos básicos, aquellos sin los cuales estos complejos edilicios no podrían funcionar.

    De nuevo, pues, el único, o al menos el principal obstáculo para llevar adelante los grandes proyectos de desarrollo urbano está constituido por la actitud renuente del sector público, siempre lento, indolente, indiferente, mirando hacia el mundo que le rodea, que se agita, que se mueve, piensa, diseña, construye y modifica nuestras condiciones de existencia, como si ese mundo no fuese el suyo, como si no tuviese nada que ver con esa realidad.

    Precisamente, esta nueva zona en desarrollo de nuestra capital, a la que se está denominando “eje corporativo” y que actualmente representa el punto más activo en lo que a edificación en altura se refiere, viene mostrando cómo actúan las empresas estatales de servicios que, lejos de acompañar el dinámico movimiento de las construcciones, a menudo son sus peores factores de ralentización. Baste observar cómo, hace poco y en vísperas de la inauguración del World Trade Center, fueron apresuradamente a abrir las calles y avenidas del sector para instalar ductos, rompiendo reiteradas veces el pavimento debido a errores y torpezas, complicando extraordinariamente el tránsito en una vía de circulación que diariamente soporta el paso de más de sesenta mil vehículos.

    De modo que, mientras, a pocos metros de donde los obreros municipales o estatales hacían sus zanjas y pozos, enfrente de ellos otros obreros ya estaban dando los retoques finales a elegantes rascacielos, con instalaciones equiparables a las mejores de su tipo en Sudamérica. Estos avanzaban a velocidad aeronáutica; los otros, a paso de tortuga.

    Cuando se ve trabajar al personal del sector público de servicios, queda en evidencia que ni la premura del tiempo ni la calidad de su trabajo les importan mucho. La diferencia de actitud entre los funcionarios y obreros de la empresa estatal y los que trabajan para las empresas privadas radica en que, mientras los edificios son costeados con capital privado, las obras públicas se pagan con dinero del contribuyente, que es un jefe anónimo, es decir, una relación en la que el que trabaja no tiene que rendir cuentas a ningún patrón de carne y hueso.

    El “Paseo La Galería”, idea concretada por el inversionista Mario López Estrada, representa una de las mayores inversiones de capital privado realizadas en nuestro país para destinarse a un solo proyecto. El mismo demostró su eficiencia ejecutiva rápidamente, dando una lección de practicidad laboral y de que sí se puede trabajar de esta forma en Paraguay, que disponemos de buen clima de negocios, de profesionales aptos, de organización adecuada, de personal calificado y de mucha gente con interés personal en el progreso del país y de sí mismo.

    Solamente con estas virtudes y cualidades ya se logró construir mucho en nuestro país; y se construirá mucho más todavía; se crearán muchos más puestos de trabajo para los obreros, más oportunidades para el perfeccionamiento de los profesionales de la construcción, más negocios para los proveedores, más variedad de espacios para los comerciantes, más sitios de entretenimiento y distracción para la gente, con mayor comodidad y seguridad.

    Imaginémonos, los habitantes de este país, por un instante, si nuestro sector público –ministerios, empresas estatales, municipalidades– fuese capaz de acompañar con idéntica dinámica los impulsos creativos de nuestro sector privado, de los inversionistas, de los extranjeros que generan y traen ideas y proyectos como los del señor López Estrada, ¡cuán velozmente avanzaríamos hacia estadios superiores de progreso material y bienestar social!

    En este momento, en que la situación parece estar favoreciendo significativamente los negocios económicos de mediano y pequeño porte propios del ámbito urbano, es cuando más oportunos nos llegan estos emprendimientos edilicios como los que se erigen en dos o tres zonas de gran actividad comercial en Asunción.

    Estas expresiones materiales, visibles, admirables del crecimiento físico urbanístico, nos conducen a develar las virtudes que están ocultas detrás, como la multiplicación de puestos de trabajo, la capacitación de los obreros y empleados involucrados en los proyectos, la distribución de ingentes beneficios económicos entre docenas de proveedores y profesionales coadyuvantes, la generación de puestos de trabajo permanentes, el gran incremento de las contribuciones al fisco y a las municipalidades, la apertura de nuevas oportunidades en rubros como publicidad, proveedurías alimentarias, transportes, seguros, etc. Con obras como estas, ganan desde las chiperas hasta las más sofisticadas empresas de servicios exclusivos.

    Lo único que falta es que los gobernantes comprendan cabalmente estas circunstancias, dejen de mirar la marcha del progreso desde el balcón y bajen a meter sus manos en la obra, aportando todo lo que deben hacer, y que lo hagan no solo porque la ley les obliga, sino que lo hagan más y mejor por su condición de personas con sentimientos patrióticos y sentido de la responsabilidad ante el futuro.

    En verdad, podemos estar orgullosos de que el Paraguay sea capaz de atraer inversiones porque cuenta con gente idónea, laboriosa, honesta, como la que intervino en este proyecto. La industria de la construcción, que ha incidido notablemente en el crecimiento económico de los últimos años, está hoy de parabienes y cabe esperar que los profesionales que la integran, en todos los niveles, seguirán capacitándose para poder enfrentar retos aun mayores.

    La inauguración del edificio “Paseo La Galería” marca otro hito importante de una nueva postal de Asunción, simbolizando su determinación de avanzar cada día más hacia un futuro mejor.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-nueva-postal-de-asuncion-1476733.html

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:25 am

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