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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Educación colapsada

La revuelta estudiantil que sacude al país con los constantes reclamos es el reflejo del colapso del sistema de enseñanza del país. La nueva generación despertó y bajo el lema, “me robás la educación” está buscando por todos los medios no caer en la misma miseria educativa de generaciones pasadas. 

El sistema educativo siempre estuvo sometido al poder político desde la época de Stroessner. Los docentes siempre fueron nombrados para llenar cupos políticos, despreciando cualquier capacidad o preparación académica. Si bien ahora se han implementado nuevos sistemas de selección, siguen apareciendo algunos de “paracaídas”.
El resultado del precario nivel de enseñanza es tener autoridades semianalfabetas, políticos que apenas saben leer y una sociedad que desconoce sus derechos fundamentales.
Es más que alentador que sean los jóvenes quienes con fuerza y determinación cuestionen a este perverso sistema que mantiene en el atraso y el subdesarrollo a nuestra sociedad.
Lamentablemente, la educación no le interesa a nadie. Los docentes siempre se muestran indiferentes ante las irregularidades o se someten a las pretensiones de los políticos de turno a cambio de migajas.
Los políticos se llenan la boca de discursos grandilocuentes a favor de la educación, pero en los hechos seguimos siendo testigos de cómo intendentes, concejales y seudo empresarios inescrupulosos se arman de fortunas a costa del robo de la merienda y del almuerzo de los niños. Es una vergüenza, que viendo la cantidad de dinero que anualmente reciben estas autoridades, todavía se tengan escuelas precarias y niños estudiando bajo los árboles o sentados sobre ladrillos, mientras ellos exhiben groseramente sus viajes y fortunas amasadas a costa de la ignorancia y el robo de los sueños y las esperanzas de generaciones enteras.
La educación está hundida en un pozo y esta crisis que se está generando debe ser el momento propicio para debatir al respecto y tener la entereza de hacer los cambios que fueran necesarios para mejorarla.
– http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/43973-educacion-colapsada#sthash.2L6RLHsC.dpuf

 

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

47 comentarios en “Educación colapsada

  1. Meditando el gran tema de la educación en Paraguay

    En mi doble carácter de docente de grado y postgrado y en el de padre de niños en edad escolar, me permito efectuar algunas reflexiones que me han provocado los jóvenes estudiantes y la actual crisis educativa.

    Antes que nada debo decir que la crisis educativa es de larga data y absolutamente multifactorial, me ha tocado en mis casi 20 años de experiencia docente de grado ver el paulatino deterioro en la calidad del producto de las escuelas y colegios, por lo cual puedo afirmar que la “reforma educativa” ha sido un absoluto fracaso. Aquí aplica lo de por: “sus frutos lo conoceréis”. Y actualmente con mis hijos en 8vo y 6to grado puedo vivenciar la magnitud del desastre de la educación en sus estadios primordiales. Al solo efecto de efectuar una breve reseña me permito marcar una breve lista (por lo demás de seguro incompleta) de algunas falencias de la misma:

    Contenidos no pertinentes: Se enseñan contenidos dentro de la curricular que no serán pertinentes para la formación con vistas a una ciudadano del siglo XXI, para muestra un botón: Alguien en su sano juicio me puede decir la relevancia de que un alumno de primaria sepa: como se escribe 145.346.780 en números romanos???

    Evaluación impertinente y/o sin sustento evaluativo: se da énfasis en métodos evaluativos que no valoran las capacidades o competencias que REALMENTE tienen valor en la futura enseñanza terciaria de grado o incluso en la vida. Si un niño sabe qué tipo de solución plantear para un problema matemático, efectúa correctamente la operación, extrae los datos relevante de una situación problemática, y escribe correctamente la respuesta. Es relevante por ejemplo que ponga o no la letra G de guaraníes en la respuesta? Sobre todo si la coloco en la extracción de datos?, esto amerita se le “quiten” todos los puntos de la respuesta?. Que estamos evaluando? Su capacidad resolutiva, si aprendió el proceso lógico matemático o qué?

    Método didáctico: Los métodos didácticos hacen énfasis en la memorización, en la repetición insistentes de conceptos y/o definiciones sin explicación alguna y sin fomentar el pensamiento crítico y la sistemática de la búsqueda de información nueva y relevante. Es decir sin enseñar a aprehender el conocimiento.

    El idioma Guaraní: a este respecto hago un aparte, de hecho creo relevante, sumamente importante que los chicos, jóvenes y adultos conozcan el idioma de nuestros ancestros. El problema es doble: 1. ¿Qué idioma guaraní enseñamos? 2. ¿Cómo lo hacemos?.

    A la fecha se está enseñando un idioma guaraní que nadie, ni los aborígenes HABLAN. Los únicos que manejan ese idioma son los académicos y un poquito los profesores de guaraní. En la calle nadie lo entiende. Mi hija que está en 8vo. Grado ha pasado todos los años la materia, pero a la fecha le llego a decir: Tereho ejahu o Eju Ko`ape y no tiene la más pálida idea si de que estoy hablando; si de peras o de bananas!!!

    Para completar se enseña siguiendo la dinámica de hacerlo todo al revés; cuando de enseñar castellano se trata, comenzamos enseñando las palabras, mostrando que es la silla para que el niño aprehenda el concepto silla. Posteriormente les enseñamos a formar frases y oraciones (todo verbalmente) para luego enseñar a escribir, y luego … muy luego enseñar la gramática y la ortografía. Pero NO en Guaraní, comenzamos complicándolo todo, dando énfasis en gramática y otras cosas (aparte de enseñar un guaraní que nadie maneja) lo cual hace sumamente difícil el aprendizaje y absolutamente insufrible el mismo. Fomentado que los niños que no tienen el guaraní como lengua materna, terminen despreciando una de nuestras riquezas culturales.

    Falta de Fomento de la Lectura y el Pensamiento crítico: Esta casi demás decir, pero no incentivamos la lectura como herramienta de aprendizaje, las bibliotecas de las instituciones educativas son de una pobreza extrema, tanto en calidad como en cantidad. Ni que decir del acceso a los medios de lectura electrónicos.

    Capacitación docente: ESTE ES TAL VEZ EL PUNTO MAS RELEVANTE!!!
    Es casi imposible concebir un sistema educativo moderno; si no se cambian sustancialmente a los que imparten la formación académica. Se requiere un CAMBIO MAYOR, tanto en la sistemática de capacitación como en la actualización de nuestros docentes. Y ello solo es válido si se hace un cambio completo de la estructura mental de los mismos: Como exigir de los docentes que sean capaces de fomentar la investigación, el descubrimiento de conocimientos, que efectúen evaluaciones correctas, que orienten el auto-aprendizaje, y un largo etc. Si ellos mismos han sido productos, de un sistema que Ha fomentado EXACTAMENTE lo contrario?

    Se requiere a mi humilde entender cirugía mayor: Cambio TOTAL de la sistemática educativa y en paralelo Cambio de la sistemática docente!!!

    Cambiar ya la curricula y la dinámica de enseñanza – aprendizaje para el año que viene para TODA la educación primaria cuando menos, NO solo iniciando con los chicos que comienzan el proceso en el 2017, eso haría que tengamos productos Recién para dentro de 12 años, estaríamos perdiendo varias generaciones!!!. Para ello desde ahora se debe dar un debate (no entre toda la población). Conformando un grupo de trabajo integrado por las mentes más brillantes que se pueda tener acceso, nacionales e internacionales, que diseñen un sistema educativo adaptado al siglo XXI y con vistas al producto que se requerirá para dentro de 12 a 24 años. Esta tarea se puede hacer en lo que queda del año y principios del año entrante para iniciar Ya! Con el año académico 2017.

    Por otro lado que se tome los 15 días de vacaciones de invierno y los tres meses de verano, para capacitación intensiva en régimen de 7 a 19hs, para todos los docentes. Efectuando una verdadera cirugía del cerebro de los mismos, adaptándole a sistemáticas modernas de enseñanza y evaluándolos realmente en cuanto a sus capacidades, y quedándonos con los mejores. Y a estos mejores darles un salario acorde a fin de que se encuentren bien motivados también en lo económico para la enseñanza.

    Es mi humilde opinión, y perdón si molesto.-

    Pablo Ernesto Lemir Marchese

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    Publicado por jotaefeb | 11 mayo, 2016, 7:02 am
  2. Ojalá sepan votar

    Por: Marilut Lluis O’Hara
    La alegría y orgullo que sentimos todos al ver la valentía de esos chicos y chicas que, desafiantes ante el poder, lograron imponer sus reclamos, todavía persiste en nosotros y se resiste a abandonarnos, aún a sabiendas de que esta es apenas una gota de agua en un desierto en el que el stablishment no deja mucho margen para que quienes no se sometan a él permanezcan mucho tiempo en evidencia.

    Es que es tan difícil horadar esa dura piel de la corrupción, que se necesitan muchos más golpes como este para que algo pudiera cambiar. Pero la historia no se hace solo con grandes hechos sino también con los pequeños, los que generan un cambio profundo, y estos casi niños, días atrás empezaron a construir una historia diferente para nuestro país.

    Eso sí, ellos deben ser muy conscientes de que lo que hicieron no tendrá un final feliz si a la hora de acudir a las urnas no votan pensando en el país contra el que lucharon y en el que empezaron a construir, porque la única forma de que los cambios se consoliden es eligiendo a autoridades probas, dignas, honestas y patriotas, y eso se logra con el voto, no hay otra forma.

    Si en abril de 2018 caen en las garras del esquema perverso que nos tiene sometidos desde hace tanto tiempo y vuelven a votar por una clase política sinvergüenza y corrupta, nada de lo que ocurrió en estos días tendrá valor, y la historia continuará repitiéndose a sí misma una y otra vez. De nuevo serán nombrados funcionarios corruptos, y los chicos deberán volver a rebelarse, logrando ganar algunas batallas pero perdiendo lo más importante, sus sueños, hasta que el entorno los atrape en sus garras y se acostumbren a las injusticias, como a la larga nos hemos llegado a acostumbrar los adultos, los que hoy estamos maravillados y hemos recuperado algo de la esperanza gracias a la gran lección que ellos nos dejaron.

    Alguno de ustedes me dirá que el problema con el que se enfrentarán estos chicos en las urnas es con la falta absoluta de alternativas válidas ya que hasta ahora todo indica que el viejo esquema es el que calienta motores y prepara candidatos. Y es cierto, las opciones son lamentables hasta este momento; solo vemos a hombres escombros, con un pasado lamentable detrás y que pretenden el premio mayor como si tuvieran mérito para ello. Fue lo que pasó siempre y es el círculo vicioso que debemos eliminar.

    Espero de corazón que en estos dos años surja alguna figura limpia, honesta, y aglutinante, con capacidad de liderar un cambio serio y profundo. No importa de dónde venga, sino hacia dónde pretende ir, para que decidamos acompañarlo en la cruzada. Este es el tipo de líder que estos chicos, que ayer nomás nos dieron una tremenda lección de valentía y decisión, necesitan para concretar sus sueños. De lo contrario, si no surge y si ellos no lo eligen, todo lo ocurrido en estos días quedará como una simple anécdota, triste y simple anécdota.

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    Publicado por jotaefeb | 10 mayo, 2016, 7:12 am
  3. El estudiantazo
    9 mayo, 2016
    Por Santiago González

    Qué lejos estamos de entender, la lucha de los jóvenes por una mejor educación cuando limitamos todo a la salida de Marta Lafuente del MEC. Es de necios, por no decir otra cosa, creer que lo que buscaban al tomar sus colegios era cambiar a una persona por otra.

    Lafuente quedó presa en sus propios errores y sobre todo atrapada en su soberbia, esa que nunca le permitió entender que trataba con gente madura a pesar de la edad y que necesitaba solamente una respuesta sincera, real y un plazo certero ante los problemas que planteaba.

    Mucho tiempo los estudiantes advirtieron que tomarían medidas si el MEC no les daba un retorno a sus pedidos. Informes que con un año de anticipación advertían sobre el mal estado de algunas escuelas cuyos techos terminaron cayendo sobre los chicos, estudios que hace meses alertaban sobre la mala distribución del almuerzo escolar que llevaba a un sobrante de más del 60% que la propia Lafuente trató de minimizar y al final pretendió confundir diciendo que los chicos no querían comer verduras y que por eso tiraban. Esta comida que se desperdiciaba ni siquiera llegaba a la mesa de los chicos.

    El pretender guardar la basura bajo la alfombra le pasó factura y hoy los chicos piden reforma. Poco o nada importa quién será el próximo ministro si no se aprovecha esta oportunidad, para sellar un pacto de todos los sectores por la educación.

    Una reforma que siente a los líderes más calificados y que desde la pluralidad pueda definir conceptualmente un nuevo diseño para la educación paraguaya.

    Flexibilidad en la malla para cada institución, incorporación y eliminación de materias, educación diferenciada de acuerdo a la región, mejor remuneración para los docentes pero a partir de una minuciosa selección que deje a los mejores en aula, redefinición de las funciones del MEC teniendo como tarea principal la educación y no la construcción de escuelas, el reparto de kits o almuerzo escolar, entre tantas otras cosas.

    Esta es una oportunidad única e irrepetible. El cambio de ministro es apenas el árbol frente al bosque.

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    Publicado por jotaefeb | 9 mayo, 2016, 6:57 am
  4. De flores conciliatorias y la fuente simbólica

    Por Blas Brítez

    Una renuncia en medio de un centenar de colegios tomados quizá no modifique un país, pero la misma no deja de tener una significativa carga política que altera los tantos del Gobierno. Se trata del primer elemento del Gabinete de Horacio Cartes tumbado por manifestaciones populares. De hecho, ignoro hace cuánto los movimientos sociales no provocaban con su presión la salida de un representante del Poder Ejecutivo, sea cual fuere el área de su labor.

    La hoy ex ministra de Educación, Marta Lafuente, acostumbraba a invitar al diálogo a estudiantes secundarios después de desconocerlos sistemáticamente, mientras proyectaba pagar precios inflados por cocido y agua. Alguna vez se la vio ofreciendo flores conciliatorias a alumnos y alumnas que le reclamaban algo menos “cool”: nuevas políticas públicas de educación. Antes, no quiso recibir en el MEC a representantes estudiantiles, y estos se atrincheraron en el edificio de la cartera estatal. Lafuente respondió con la policía; el persecutor serial de alumnos secundarios y universitarios, el fiscal Emilio Fuster, imputó a estudiantes —y al ciudadano chileno Patricio Flores, solidarizado con la causa estudiantil, convertido desde entonces en anatema preferido de la xenofobia fascista nacional—, así como amenazó imputar a los adolescentes del Colegio República Argentina, y procesó a estudiantes universitarios durante el #UNAnotecalles del año pasado.

    “Tienen ideas rebeldes, y así debe ser, ellos son los sujetos de la educación y debemos cambiar con ellos. El espíritu de la rebeldía es el que consigue los cambios”, dijo, profesoral, la ministra en setiembre pasado. Pero cuando siete meses después los estudiantes le mostraron otra dimensión de esa rebeldía, los trató de manipulados y se aferró al cargo con indignidad manifiesta, sentada en un trono de soberbia. Y así le fue: la fuente de su salida fue la propia Lafuente.

    Por otro lado, el tipo de liderazgo y la visión estratégica de los estudiantes pueden ser objeto de críticas, en el sentido de su profundidad transformadora. Hace falta visión histórica, formación y perspectiva políticas en nuestros estudiantes. Pero una cosa es cierta: los campesinos no tumbaron al ministro de Agricultura, a pesar de haberlos empujado a las deudas mediante el engaño; los obreros no hicieron lo propio con el “intrépido” ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, visiblemente patronista y antiobrero en cuanto conflicto exista; los trabajadores de blanco no empujaron a la renuncia del ministro de Salud Pública, aun cuando es una de las áreas más golpeadas del Estado, con conquistas quebrantadas como la de la gratuidad de la atención. ¿Existe alguien más inepto que el ministro del Interior y, con especulable apoyo de cierta embajada de la avenida Mariscal López, todavía sigue en el cargo?

    Es verdad que la correlación de fuerzas entre el Estado, los campesinos, obreros y organizaciones sociales es otra. Pero no por ello se debe dejar de reconocer el fuerte golpe simbólico asestado a Cartes por parte de unos adolescentes.

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    Publicado por jotaefeb | 9 mayo, 2016, 6:47 am
  5. Entre lo técnico y lo político

    Por Sergio Cáceres

    ¿De que le habrá servido a Marta Lafuente su perfil supuestamente técnico, si al final fue echada por los propios estudiantes (y otros agentes interesados por detrás)? Todos sus logros, que sin duda los tuvo, quedaron en la historia, como ella al tener que renunciar de esa forma tan humillante. Se la recordará por eso y no por otra cosa. Ser soberbia con los estudiantes, despectiva con la prensa, altanera con la ciudadanía no son características que los ministros técnicos tengan y de los cuales uno que sea político se salva. Acá era una cuestión de sentido común, y eso le faltó a la ex ministra.

    Es muy probable que Lafuente haya sido la menos corrupta de todos los que estuvieron en la cartera educativa. Pero ¿entonces? ¿De dónde tanta inquina hacia ella? No hay dudas de que se granjeó poderosos enemigos a lo largo de su gestión. Si a eso sumamos lo que ya mencionamos acerca de sus posturas intransigentes, tenemos un caldo de cultivo que explica su abrupto final.

    ¿Significa entonces que el futuro encargado del MEC debe ser más político que técnico? De ninguna manera, si por político se entiende esa lacra de ladrones que por décadas desangraron al país, y de los cuales ya hemos tenido bastante en todos los ministerios, incluido Educación y Cultura. Es erróneo creer que se puede encabezar un ministerio sin tener un perfil político. Pero lo técnico no excluye necesariamente a lo político, ni viceversa. Lafuente administró lo político en todos estos años en que estuvo como funcionaria del MEC. Simplemente cometió errores en ese aspecto.

    Ya se dijo hasta el hartazgo. El MEC es uno de los más complicados de administrar. La prioridad educativa está instalada, es indiscutible, y, sin embargo, el brazo del Ejecutivo encargado de ejecutar las políticas al respecto está tan partidizado y, por ende, tan corrompido en todos sus estratos. La explicación de nuestra realidad educativa se entiende en buena parte desde la inoperancia del MEC. Otros factores habrá si se lo mira sistémicamente, pero de que el MEC no ha sabido ser airoso por estar inficionado de prácticas corruptas es un secreto a voces.

    Nuestra realidad educativa es posiblemente la más contradictoria de todas. Sabemos que saldremos del pozo si apostamos por la educación, pero cuando las políticas se quieren echar a andar, hay tantos palos en la rueda que uno sospecha de las verdaderas intenciones de aquellos que se llenan la boca de discursos grandilocuentes, pero que a la hora de la verdad dejan que los politiqueros hagan su trabajo.

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    Publicado por jotaefeb | 9 mayo, 2016, 6:45 am
  6. La lucha estudiantil debe servir para dar un giro a la educación

    La movilización de los estudiantes secundarios, que obligó a la renuncia de la ministra Marta Lafuente, marca un interesante punto de inflexión. El Gobierno debe aprovechar el clima de interés que se ha generado en toda la sociedad con respecto al sistema educativo, para dar un giro sustancial a su acción política en este campo. Además de la correcta elección de una persona que sepa asumir el gran desafío de conducir el Ministerio de Educación y Cultura durante el resto del periodo, es necesario abrir un diálogo más participativo y democrático con los estudiantes y con toda la comunidad educativa, diseñando un plan realista que le otorgue a la educación el tratamiento prioritario que el Paraguay necesita.
    El tiempo que se está tomando el presidente Horacio Cartes para designar a un nuevo ministro o ministra de Educación, luego de que una rebelión estudiantil haya obligado a la renuncia de la titular de dicha secretaria de Estado, Marta Lafuente, revela el gran impacto que la gesta de los jóvenes ha tenido no solo en las autoridades del Gobierno, sino en toda la sociedad paraguaya.

    No resulta nada fácil hallar a una persona que asuma el desafío de manejar la cartera, luego de tan contundente movilización estudiantil, con más de un centenar de colegios de todo el país aún tomados o con sus alumnos movilizados, y con una creciente fuerza moral, que actúa como un gran elemento de contrapeso ante la acción o inacción gubernamental.

    Sin embargo, el Gobierno y el resto de la clase política tienen ante sí una oportunidad histórica para responder positivamente al reclamo de los estudiantes. Más que nunca, la educación se ha ubicado como uno de los temas más sensibles para el conjunto de la población y es hora de que, principalmente, el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo le otorguen la prioridad que los jóvenes y toda la ciudadanía reclaman.

    Desde la necesidad de otorgar mejor presupuesto, ya que el Paraguay sigue siendo el país que otorga apenas el 3,5% del producto interno bruto a la educación, cuando la Unesco recomienda que sea al menos el 7% como mínimo, hasta implementar sistemas de control que eviten que los fondos destinados al sector sigan siendo robados impunemente por políticos y autoridades corruptas, con la complicidad de un Poder Judicial igualmente corrupto e inútil, que favorece la impunidad de los ladrones y criminales, mientras los techos de las escuelas y colegios sin mantenimiento, o mal construidos, se siguen derrumbando literalmente sobre las cabezas de los alumnos.

    Pero principalmente esta hora es propicia para diseñar un plan de emergencia, de aplicación realista, que se haga con la participación activa de los estudiantes, a través de sus representantes, junto a los docentes y todos los miembros de la comunidad educativa. Las condiciones para entablar una mesa de diálogo y un equipo técnico especializado para diseñar una nueva política educativa están dadas, pero para ello hay que apearse de las posturas soberbias e inflexibles de cada sector, desechar los oportunismos políticos y trabajar juntos por el futuro del país.

    Con su gesta cívica, los estudiantes han demostrado una vez más lo que se puede lograr cuando existe unidad en torno a un objetivo común, por encima de las diferencias. Han hablado con una voz clara y con una acción valiente y decidida, logrando el apoyo de la ciudadanía. Ahora es tiempo de avanzar en la superación de la crisis y en la construcción de un proyecto. Ojalá que todos hayamos aprendido la lección.

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    Publicado por jotaefeb | 9 mayo, 2016, 6:43 am
  7. Gracias, Marta

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    SALAMANCA (Jesús Ruiz Nestosa). Hay que ser justos y reconocerle a Marta Lafuente, exministra de Educación, su aporte invalorable. Cuando muchos mayores que pertenecemos al siglo pasado habíamos perdido ya las esperanzas de ver a los jóvenes luchar por sus derechos, la gestión realizada por Lafuente al frente de este ministerio hizo que resurgiera de nuevo, con creatividad, con valor, con firmeza, ese espíritu de lucha que es de esperar no se apague a la primera concesión que logren por parte del Gobierno.

    Creo que fue a mediados del año 2012 que el Grupo Memoria, con la coordinación de Carlos Pérez Cáceres, editó una serie de folletos para rescatar algunos aspectos de la lucha contra la dictadura. La impresión era un tanto rudimentaria, pero el contenido muy valioso, por lo que lamento que hayan aparecido tan pocos números. O por lo menos yo tuve acceso solo a unos cuantos. Viene al caso el número dedicado a la lucha estudiantil con una entrevista a Amelia Felicita Alcaraz. Allí cuenta de qué manera se incorporó a la lucha estudiantil contra la dictadura de Stroessner siendo alumna del Liceo Andrés Bello, en 1958. Es decir, a solo cuatro años de iniciarse la tiranía. Recuerda la posición del Centro de Estudiantes de su colegio que formaba parte del Centro de Estudiantes de Colegios Incorporados, una organización que “aglutinaba a los centros de colegios de la capital que no eran del Estado. En la época de la que hablamos, casi todos los Centros eran opositores al régimen y dentro de cada uno de estos Centros podía haber colorados disidentes”.

    Dice luego: “Casi todos los colegios tenían movimientos internos. Se encontraban los centros estudiantiles, los diferentes movimientos, y había mucha militancia y entusiasmo. Ahora, por el contrario, los estudiantes parece que tienen otras prioridades y prácticamente han desaparecido del escenario nacional. Esta es una gran diferencia con las épocas anteriores”.

    Esta lucha estudiantil fue sofocada por los órganos represivos que sostenían a Stroessner, además del súbito enriquecimiento del país con la construcción de la hidroeléctrica de Itaipú cuando comenzó a entrar dinero en cantidades nunca vistas en nuestra historia. Los jóvenes se aburguesaron y buscaron la manera de acomodarse lo mejor posible dentro de esta holgada etapa.

    Las cosas, sin embargo, fueron tomando otro camino. La desvergonzada corrupción que se instaló en el país hizo que al fin de la dictadura se instalara, más que una democracia, una cleptocracia, que es la que sigue gobernando hoy día. Esta es la causa principal por la cual los estudiantes salieron a la calle a reclamar sus derechos. El principal de ellos: una mejora sustancial de la educación. Por eso hay que darle las gracias a Marta Lafuente, porque logró lo que nunca se había imaginado que podría hacer: despertar en los jóvenes su espíritu de lucha.

    La historiadora Ana Barreto, en una entrevista, recordó el papel que jugaron los estudiantes de secundaria a lo largo del pasado siglo XX y su participación activa en las movilizaciones sociales. Después de hablar de la importancia que ha alcanzado el reciente levantamiento que tumbó a la ministra de Educación, dijo que durante la protesta se notó que “les falta más formación a los jóvenes líderes, sobre todo en educación cívica. Les faltó un poco más de fuerza y conocimiento para la resolución de una crisis”. Tómese nota al elaborar los planes de estudio pues es necesario cambiar aquellos hechos por Lafuente en época de Blanca Ovelar, cuando se desempeñaba como técnica en la materia. Sus programas llegaban a tener hasta 18 y 20 materias por curso y disparates como disponer que los niños escribieran un libreto, los diálogos, le pusieran música y representaran una ópera. Así mismo como suena. En su momento yo escribí una serie de artículos sobre estos programas poniéndolos en evidencia. Mucho más valioso habría sido insistir en materias que contemplaran la formación cívica de los alumnos, aunque no le favoreciera al Gobierno.

    En una de las fotografías que se publicaron en estos días me impresionó especialmente una en la que se veía a un chico de no más de doce años sentado en el patio de su colegio sosteniendo un cartel escrito, sin dudas, por él mismo: “Mamá, papá, estoy luchando por mi educación. Apóyenme”. No solo tu papá y tu mamá deben apoyarte, sino todos los padres y las madres que sientan la responsabilidad de hacer mejores ciudadanos a sus hijos.

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    Publicado por jotaefeb | 9 mayo, 2016, 6:36 am
  8. Unidos, por un Paraguay mejor
    8 mayo, 2016
    Por Fernanda Robles

    En los últimos tiempos, tanto los universitarios como los estudiantes secundarios nos dieron la clase de historia que tanta falta le hacía a este Paraguay para despertarse, y levantarse de ese conformismo que lo tiraba cada vez más abajo.

    Nos sorprendíamos con la firmeza en que estos se mantuvieron movilizados en el “UNA no te calles”, y ahora en la toma de colegios, con los objetivos bien claros y una madurez absoluta priorizando el futuro del país; y nos sorprendíamos aún más siendo testigos de cada uno de sus logros. Lo mismo nos pasó con las movilizaciones de campesinos y de cooperativistas, que no bajaron los brazos hasta volver conformes con algún acuerdo, que también lograron conseguir.

    Igualmente, la injusticia está saliendo de lo común. Ya no nos callamos, ni tenemos miedo de denunciar a quienes corrompen el bienestar de los nuestros. Estamos hartos de todo, salimos a las calles, formamos organizaciones, y hasta “comisiones garrote”.

    Acontecimientos similares nos invita a detenernos un poco a dimensionar cómo las circunstancias nos unen a los paraguayos para cambiar el rumbo, ese nuevo rumbo que nos prometieron y no están cumpliendo.

    El nuevo rumbo de Horacio Cartes nos dirige hacia el camino equivocado. Paraguay debe funcionar con un Estado más abierto, que esté al servicio de los ciudadanos, que sea trasparente, que no esté ajeno a rendirnos cuenta, y que responda a las necesidades de todos.

    Definitivamente la tarea no es sencilla, y depende de nosotros forzarla. Acabemos con ese esquema que nos maltrata, con esa política que se metió en nosotros haciéndonos creer que es normal beneficiarse del resto a través del amiguismo, la corrupción, o cualquier parentesco político.

    Si queremos avanzar para salir del subdesarrollo, sustituyamos los viejos esquemas por la unidad. La capacidad de la sociedad por percibir un futuro mejor debe reforzarse con la colaboración de todos, dejando a un lado la fantasía, y la espera de algún milagro.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 9:29 am
  9. La caída de Lafuente
    08 May 2016

    Enrique Vargas Peña, Periodista

    Víctor Ríos, diputado del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) por Ñeembucú y ministro de Educación durante el gobierno de Fernando Lugo, expuso en un discurso en la Cámara Baja algunos casos en los que las recomendaciones políticas operaron mientras Martha Lafuente fue ministra de Educación.

    Los casos que expuso Víctor contradicen el discurso de Lafuente sobre la despolitización del ministerio de Educación y Cultura (MEC). Y hay otros, como uno recientemente ocurrido en el departamento de Cordillera, que también contradice el discurso sobre despolitización.

    Lo que Víctor no le explicó a su Cámara ni al país es si esas contradicciones que él señaló y las demás que existen tienen un volumen tal que constituyen la regla o si se estaban convirtiendo en excepciones que confirmaban la despolitización.

    Creo que ya no escucharemos ninguna aclaración al respecto porque Víctor y sus aliados de la Organización de Trabajadores de la Educación, Sindicato Nacional (OTEP/SN) y del Congreso Democrático del Pueblo lograron imponer al presidente Horacio Cartes la renuncia de Lafuente; a quien cuestionaban incluso los diputados de la Asociación Nacional Republicana (ANR, partido Colorado) “por no atenderles el teléfono”, como me lo explicó en la 9.70 AM el presidente del partido, Pedro Alliana (http://bit.ly/1NkIId4).

    Horacio Cartes quedó solo con Lafuente y le pareció necesario sacrificarla.

    El Congreso Democrático del Pueblo (CDP) es una alianza fundada en marzo del 2015 e integrada por la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (MCNOC), de Luis Aguayo; el Partido Paraguay Pyahurã, de Eladio Flecha y Ermo Rodríguez; la Federación Nacional Campesina, de Teodolina Villalba, la Corriente Sindical Clasista (CSC), de Eduardo Ojeda; la OTEP/SN de Blanca Ávalos y el partido Comunista, de Najeeb Amado (http://bit.ly/1Wf76PT) (http://bit.ly/1SWfDl2) (http://bit.ly/1OhTA6f) (http://bit.ly/1WQqkdL).

    Najeeb Amado es secretario general del partido Comunista y secretario adjunto del Frente Guasu (http://bit.ly/1T40gJr), cuyo líder “ausente” es Fernando Lugo. Es decir, Najeeb es el nexo entre el CDP y el Frente Guasu.

    Víctor Ríos, con el diputado José Ledesma y el senador Luis Alberto Wagner, entre otros, forman lo que a todos los efectos prácticos es “el ala luguista” del PLRA, similar al “ala luguista” de la ANR “en formación” (http://bit.ly/1T40UXt) (http://bit.ly/1VJpzUt).

    Los estudiantes secundarios, todos menores de dieciocho años, con tres organizaciones diferentes que nunca habían logrado coordinar nada juntas, coordinaron el pasado lunes la toma de unos ciento diez colegios en todo el país.

    La Organización Nacional de Estudiantes (ONE), la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes) y la Unión Nacional de Estudiantes del Paraguay (Unepy) actuaron juntas desde el lunes.

    El jueves 5 de mayo entrevisté en la 9.70 AM a Noel Segovia, de la ONE, una de las estudiantes que lideraron la toma del colegio República Argentina, sobre sus reivindicaciones y me habló de la necesidad de “una reingeniería en el MEC”.

    Le pedí que explique en qué consistía “la reingeniería” de la que estaba hablando y me dijo que era modificar la carta orgánica del MEC y el estatuto del docente. Le pedí que cuente qué parte del estatuto del docente cuestionaban los estudiantes y Noel pareció estar recitando un dictado que no entendía a profundidad (http://bit.ly/1s0W6cO).

    Consulté entonces, el viernes 6 de mayo, también en la 9.70 AM, con Ernesto Ojeda, secretario general de Fenaes, sobre los motivos de la protesta y él sí aclaró que la lucha de los estudiantes era para reivindicar a la OTEP/SN y en especial a Blanca Ávalos (http://bit.ly/1XcAENI). No le pregunté cuál es su relación con Eduardo Ojeda, de la CSC, porque no me parece relevante.

    Y fue la propia Blanca Ávalos, ese mismo día a la tarde, quien al fin pudo explicarme el tema del estatuto docente que Noel Segovia no logró aclarar y me confirmó la gran alianza de la OTEP/SN con los estudiantes secundarios y universitarios (http://bit.ly/1s2KK87).

    Y, de hecho, cuando se entra al blog de la OTEP/SN, allí están, y estuvieron siempre, el objetivo y el itinerario de la lucha contra Martha Lafuente y contra el gobierno (http://bit.ly/1O5ZHQr).

    Para que ninguno de los operadores de esta gran coalición de izquierdas ni de sus circunstanciales aliados mediáticos diga que estoy cuestionando que la izquierda genere dificultades al gobierno, aclaro solemne y expresamente que reivindico desde siempre el derecho de la oposición a aprovechar las debilidades del gobierno, sea quien sea el gobierno y sea quien sea la oposición, porque así funciona la democracia.

    El triunfo de la izquierda con la destitución de Lafuente, sin embargo, será aprovechado en primer lugar por los prebendarios del partido Colorado, que son el grueso de los operadores políticos disfrazados de maestros y cuya permanencia en el MEC estaba en riesgo.

    Los colorados coinciden con la OTEP/SN en oponerse radicalmente a las evaluaciones de docentes porque ellos apadrinaron a la mayoría de los brutos que cobran salarios de maestros para financiar con eso su trabajo de punteros electorales (http://bit.ly/1TNq5NZ). La coincidencia es total, lo cual explica el velado reclamo, mencionado más arriba, de Alliana a Lafuente.

    Ahora le quieren imponer a Cartes un “perfil” de ministro de Educación que sea “conciliador”, es decir que sea transigente con las exigencias de no evaluar a los docentes, de mantener los privilegios sindicales, de admitir a los recomendados por padrinos políticos como integrantes del magisterio.

    Y el entorno político del Presidente seguramente le está recomendando que acepte semejante “perfil” con vistas a asegurar la reelección que tanto desean para que Cartes les siga bancando, con lo que se pondrá proa a una completa “nicanorización” del gobierno, entendiendo como “nicanorización” el proceso por el cual Nicanor Duarte Frutos sacrificó totalmente sus dos últimos años de gestión a buscar su perpetuación en el poder con los resultados por todos conocidos.

    Martha Lafuente ciertamente fue partícipe de la lamentable reforma educativa, ciertamente no entendió cabalmente las demandas de austeridad de una sociedad cada vez más exigente con la administración pública y ciertamente no fue capaz de una lectura política de la crisis que la tumbó. Pero nadie puede decir legítimamente que no estaba en la dirección correcta. Sería triste que Horacio Cartes la sustituya con alguien funcional a las fuerzas que destruyeron a la educación paraguaya.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 9:28 am
  10. La rebelión estudiantil, en pasado y en futuro
    08 May 2016

    La huelga que terminó por “renunciar” a la ministra de Educación nos tomó, como es habitual, con el habitual déficit de capacidad de entendimiento en el Paraguay: la falta de memoria. Fueron varios los que resaltaron el hecho inédito, pese a que la misma ministra sufrió sucesivas protestas a lo largo de su mandato; ni qué decir a lo largo de la historia. Probablemente por la costumbre, no se produjo la reacción al nuevo conato que aparecía como una toma de colegio de un par de decenas de estudiantes. Nadie dimensionó el hecho, aunque estaba anunciado por sucesivos avisos de los colegiales.

    La protesta, en este caso, tras todos sus preámbulos, estaba cantada con un plan de acción efectista de toma sucesiva de colegios. Los veinte adelantados del primer golpe anunciaban desde antes que la suerte estaba echada.

    El hecho notable es que las acusaciones sucesivas contra Marta Lafuente eran bastante pobres, comparándolas incluso con los recientes escandalosos despilfarros de los fondos de Fonacide por los municipios y gobernaciones, incluyendo un derrumbe sobre estudiantes y docentes en plena tarea, sin que haya habido una sola protesta estudiantil para denunciarlos o, por lo menos, para dejar constancia de su indignación. Es decir que la protesta fue, cuanto menos, selectiva, por no decir sectaria.

    Es más, el reparto de los fondos de Fonacide está de nuevo en marcha, en muchos casos con las mismas o casi las mismas autoridades y sin que haya pedido de sanciones para los despilfarradores del dinero público para la educación. Por el contrario, algunos agentes fiscales que se esforzaron en buscar sanciones, están siendo procesados o castigados.

    Muchos de esos casos sucedieron en el departamento Central, donde uno de los líderes visibles de la protesta secundaria, que es funcionario de la gobernación y con conocida actividad partidaria, tuvo que reconocer que era universitario, pero que se olvidó ante la emoción de la espontánea insurgencia secundaria. Central es uno de los tantos departamentos en que son abundantes los municipios con despilfarro de montos importantes para la educación que no han sido víctimas siquiera de algún escrache estudiantil. Y tal como viene la mano, seguirán despilfarrando el dinero destinado por ley a la educación.

    Por si fuera poco, ahí está inmune e impune, abandonado, el catastrófico edificio que el Ministerio de Educación compró en pleno centro de Asunción, “de urgencia impostergable” y que da alojo nocturno a parte del lumpenaje nocturnámbulo de Asunción, sin que nunca se moviera un dedo para arreglarlo, si fuera posible, y ponerlo en marcha; parece que la urgencia no era del ministerio sino de las autoridades que lo compraron, por la desmedida suma de 14.045.123.400 guaraníes, sin que nadie saliera en su momento ni haya salido luego a protestar ante semejante monumento a la corrupción, porque no se usó ese monto para recuperar los semiderruidos edificios educacionales.

    Por el contrario, nadie ha puesto en el otro plato de la balanza a los planilleros denunciados y desterrados por Lafuente o el enfrentamiento público de la renunciada ministra con altos dirigentes políticos por rechazar los nombramientos de “recomendados”, sin los suficientes méritos para ocupar cargos importantes, o los muchos días laborables de la holganza de docentes atrincherados en sus fueros sindicales o en la presión política, recuperados para la educación.

    No se trata de hacer un balance apresurado de la gestión de la ministra o de la legitimidad de la protesta, ya que es menester un estudio menos coyunturalista, con el déficit histórico de inversión en educación, que comienza en el presupuesto nacional, ley fundamental de la República, desde mucho antes de que la democracia garantizara manifestarse libremente contra las autoridades.

    Y, pese a todo, hay que reivindicar el valor de la rebelión juvenil, que, para quienes consideran el hecho inédito y augural, fue ejercida por la juventud paraguaya contra gobiernos autoritarios y dictaduras sanguinarias, cuando no existían garantías y la calle no era de los ciudadanos, sino de los militares y los policías.

    Nos cabe a los adultos, valorar y garantizar la saludable rebeldía juvenil; pero también poner en el otro plato de la balanza el análisis histórico y la perspectiva de futuro, analizando los hechos, los resultados y las posibles consecuencias.

    A fin de cuentas, los jóvenes van a ser los principales beneficiados o perjudicados por los efectos de los cambios que este acontecimiento produzca o deje de producir.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 9:23 am
  11. Ley de emergencia educativa ya

    Por Luis Bareiro

    El hartazgo de los estudiantes ante las ruinas de la educación pública generaron una energía y una oportunidad que no podemos darnos el lujo de desaprovechar. El Gobierno tiene el argumento perfecto para solicitar que se declare en emergencia la educación para tomar medidas rápidas que en otras condiciones llevaría años ejecutarlas. Se trata de sumar recursos que ya existen y aplicarlos a proyectos que ya están, pero que hasta ahora se encuentran desconectados o ahogados en el mar engorroso de la burocracia. Cito algunas cuestiones básicas que debería incluir una ley de emergencia educativa:

    1)-Infraestructura: El Ministerio de Educación ya sabe qué escuelas y colegios debe construir, reparar o ampliar y cuáles cerrar. La microplanificación y los estudios sobre la migración interna definen dónde concentrar los recursos en escuelas y colegios regionales, dotándoles de servicios de calidad y de transporte escolar para acercar a los niños.

    2)-Fonacide: Los recursos existen pero están dispersos. La ley debe modificar por dos años la ley de Fonacide permitiendo que el dinero que reciben gobernaciones y municipios se concentre en un solo fondo para financiar el plan de infraestructura del MEC en una gran licitación pública internacional. Debe permitir acelerar los tiempos en los procesos de licitación, y cada gobernación y municipio podrá fiscalizar las obras en su territorio.

    3)-Mantenimiento: Terminadas las obras los rubros pueden volver a las gobernaciones y municipios que deberán destinarlos exclusivamente al mantenimiento de sus escuelas, una de las falencias más graves que hoy tiene el sistema.

    4)-Maestros: Ellos son la piedra angular sobre la que se sostiene cualquier reforma educativa. La ley debe permitir cerrar de manera inmediata todos los centros de formación docente y abrir nuevas con instituciones educativas universitarias internacionales. Hay más de 60 millones de dólares disponibles para ese plan.

    5)-Evaluación: La ley debe contemplar la realización inmediata de un censo y una evaluación de los docentes para determinar cuáles pueden seguir en aula mediante capacitación y cuáles deben salir de la enseñanza. Habrá que garantizarles el retiro voluntario o alguna otra ocupación.

    6)-Tecnología: En tanto se formen nuevos docentes se podrá aplicar tecnología utilizando los servicios de los buenos maestros de las áreas específicas (que son absolutamente insuficientes en número) mediante el uso de tecnología en los centros regionales de educación. Las videoconferencias y la educación a distancia son rutina en Brasil, por ejemplo. Y el MEC tiene más de 100 millones de dólares disponibles para la aplicación de tecnología en las aulas.

    6)- Los salarios: No se puede pagar más por la calidad que tenemos hoy, pero no se puede pretender más calidad con los salarios que hoy se pagan. Para romper este círculo vicioso es fundamental que se apruebe de inmediato la nueva ley del estatuto docente y construir una carrera salarial atada a evaluaciones permanentes de resultados. Nos urge atraer a los mejores a la carrera docente y para eso se necesitan estímulos.

    7)-Pacto político: Nada de esto será posible sin un pacto político por la educación.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 9:12 am
  12. Vamos por más

    Por Benjamín Fernández Bogado
    El 60% de la población paraguaya representado por unos jóvenes de colegio han zapateado a favor de una mejor educación. Le pidieron lo mismo a la ahora ex ministra en setiembre del año pasado y las promesas no fueron cumplidas. Se enojaron y con razón. No era mucho lo que pedían tampoco, pero desde el MEC subestimaron el enojo ciudadano contra la educación.

    No participaron políticos porque la desconfianza hacia ellos es grande y, finalmente, la interpelaron detrás de los barrotes del colegio República Argentina. Casi una metáfora de la situación educativa nacional. Los adherentes de la ex ministra reconocieron que ella había prometido cosas que no había cumplido, que la educación en general era desastrosa hasta culminar con la afirmación contundente de la ex jefa de la renunciada ministra –la ahora senadora Blanca Ovelar–, quien la calificó de incompetente por no usar los recursos disponibles para formar a los docentes. En fin, todo mal incluida la participación en la crisis de la oenegé Juntos por la Educación, que fuera torpedeada seriamente desde dentro del MEC por su proyecto piloto en Caazapá.

    Las propuestas. Primero, es bueno que estemos en crisis. Los resultados de la reforma educativa muestran un fracaso abierto y contundente. Los números reflejan dichos resultados y obligan a una autocrítica profunda. Sin buscar culpables –aunque ese sea un pasatiempo cultural paraguayo–, lo han hecho mal y alguien debe decirlo. Hay que reprogramar todo. Desde el presupuesto asignado, la malla curricular pasando por el mecanismo de selección de los maestros y concluyendo en las cuestiones de infraestructura. El más poderoso ministerio del Estado paraguayo no puede seguir siendo la Cenicienta del sistema administrativo paraguayo. No puede no pagar el costo de un edificio que los congregue a todos con lo que gasta en alquileres de manera anual. No debe seguir invirtiendo menos del 3% del PIB anual cuando ya los bolivianos han superado el 8%. Hay sectores económicos que deben comprometerse más con la educación pagando impuestos justos y adecuados.

    La educación debe ser una causa nacional y crear una gran alianza de todo el arco social paraguayo. El tamaño del problema excede a un gobierno y a un partido. Los maestros están desmoralizados, los alumnos frustrados y los buenos administradores decepcionados. Hemos hecho mal la tarea. Los colegios públicos no solo muestran el abandono y la desidia, sino que reflejan el desplome de un modelo fracasado que requiere ser mejorado. No podemos seguir así y los jóvenes presienten con claridad que si algo no se hace pronto y rápido serán parte de la primera generación de paraguayos que no superará a sus padres. Si la democracia es un sistema político de oportunidades y la educación es la que abre esas posibilidades, no es correcto que cerremos por mediocridad, incompetencia, vanidad o corrupción las puertas de un futuro que ya lo vivimos y que afectará aún más a todos.

    El Paraguay seguirá siendo país en la medida que tengamos una educación a la altura de las demandas de un mejor futuro; de lo contrario, seguiremos viendo cómo la pobreza, la corrupción, el crimen y la indignidad nos pasan la factura como sociedad. Creer en el país es amar a su pueblo y la educación es una muestra de capacidad de entender por donde pasa el futuro de esta nación.

    Vamos por más… y vamos por lo que realmente importa, y para eso necesitamos zapatear entre todos al mismo tiempo.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:59 am
  13. Diez chiquilines que forzaron salida de ministra en histórica gesta estudiantil

    Nunca antes se había producido una revuelta de estudiantes secundarios de esta magnitud y que, de la ocupación de un aula de colegio, se tuerza la voluntad de una ministra de Gobierno aferrada a su cargo.

    Viral. La protesta iniciada por un puñado de jóvenes se expandió a todo el país, con la toma de varios colegios.
    Ni ellos dimensionaron lo que habían propiciado, el martes pasado, al entrar al colegio República Argentina y cerrar las puertas de acceso a la institución. “Salimos corriendo diez jóvenes, espantados (por la irrupción policial en el colegio tomado) y jamás pensamos que íbamos a hacer historia”, cuenta Héber Méndez, uno de los líderes del grupo que se atrincheró durante casi tres días en un aula.

    Eran poco más de veinte alumnos. “Cerramos todas las puertas de entrada al colegio y nuestra idea, al principio, era encerrarnos a estudiar la situación del país y del Ministerio de Educación”, comenta Camila Benítez, que del colegio Dr. Fernando de la Mora fue a encabezar la toma en el República Argentina.

    Pero la llegada de la Policía modificó todos sus planes. “Ellos (los uniformados) interrumpieron nuestro plan al romper la puerta”, relata Camila y confiesa que en ese instante “se me pasó por la cabeza que me iba a ir a la cárcel o me iban a imputar”, señala al recordar que huyeron despavoridos y con temor.

    Sin precedentes. Personas de diferentes partes del mundo acercaron su apoyo a la rebelión que iniciaron. De España, Noruega, Estados Unidos, Brasil, Chile, Argentina, y otros, les dejaban mensajes en sus muros de Facebook.

    Alfredo Boccia, analista político, suscribe que la reciente rebelión iniciada con la toma de un colegio “no tiene precedentes en la historia del país”. Apunta que el antecedente más cercano data de 1969, con la visita de Nelson Rockefeller al país (ex gobernador de Nueva York).

    “En esa oportunidad, alumnos del Cristo Rey y del San José se encerraron en sus iglesias durante algunos días”, dice al contraponer que se trataba más bien de una protesta simbólica antes que gremial.

    Advertencia. Para Boccia, que en una protesta de tres días renunciara la ministra de Educación constituye un mensaje contundente al Gobierno de Horacio Cartes. “Hay que hacer otra lectura de lo que está pasando con esta generación que está harta, mucho más que nosotros, de la corrupción y la falta de oportunidades (…) Marta Lafuente no iba a ser tumbada si no fuera por esta cuestión del cocido de oro. La gente está podrida de los sinvergüenzas”, remata.

    Otros analistas como Amílcar Ferreira también dan cuenta en las redes del hartazgo de esta generación que no repara en exigir mejor educación.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:49 am
  14. Una caída que golpea el corazón del Gobierno

    Marta Lafuente ha salido airosa de conflictos anteriores con secundarios. Tras aquella sentata que se inició en un colegio privado e hizo impacto en los colegios nacionales en el 2015 hubo diálogo y negociación que derivó en un acuerdo.

    Pero ni la ministra ni el Gobierno vieron que esa manifestación era una señal, como la fiebre que alerta de una infección. Ese pacto era un analgésico que no curaba la enfermedad.

    DÍAS CONTADOS. El inicio de la caída de Lafuente marcó el escándalo del cocido de oro, destapado por este diario. En un país donde 678.000 pobres extremos pasan hambre con apenas G. 10.000 por día, la sociedad se indignó y se indigestó por la paga de G. 80.000 por dos termos de cocido. Una bomba como esa no se desactiva así nomás. Y ella no solamente relativizó la denuncia sino respondió con inoportuna soberbia defendiendo la legalidad de la operación. Nunca suenan tan huecas las legalidades administrativas cuando se trata de legitimidad, justicia o pobreza.

    HORAS DIFÍCILES. La toma de un colegio capitalino empezó el martes con apenas 10 estudiantes y se replicó en más de 100 escuelas de todo el país con la velocidad de un rayo. La ministra no tuvo el tino de apagar el pequeño incendio y el fuego arrasó con ella golpeando duramente a Horacio Cartes.

    Lafuente era una de las preferidas del mandatario y la defendió hasta el último minuto. Fue su mejor alumna en su política de saneamiento administrativo. No le tembló el pulso para eliminar a mil planilleros, recortando privilegios a cuestionados sindicalistas y enfrentando a políticos que usan el MEC como caja chica de su política clientelar y prebendaria. La más famosa planillera de su lista es la diputada colorada Blanca Vargas. Entre los despedidos había funcionarios colorados y liberales, de las huestes de ministros anteriores. Esta cirugía le valió una declaración de guerra. Se la tenían jurada.

    Por estas razones, la salida de la crisis desató un fuerte debate en el entorno del presidente. No tenían dudas sobre la gestión ni de su honestidad, pero sí visiones diferentes.

    Juan Carlos López Moreira, jefe de Gabinete, sostenía que Lafuente debía permanecer en el cargo por su calidad en la gestión y su coraje por enfrentar a los políticos corruptos. Que el acuerdo con los estudiantes era cuestión de tiempo, así como fue con los campesinos y cooperativistas que protestaron 23 días.

    José Ortiz, el más poderoso asesor externo, sostenía lo contrario. Que la radicalización de los estudiantes y el creciente apoyo popular ya impactaba en el Gobierno y la única manera de frenar era entregando la cabeza de Lafuente.

    La sombra de la crisis estudiantil de Chile que generó una fuerte crisis a Bachelet se bajó en la mesa de análisis.

    Cartes, no sin antes, repartir reprimendas de todos los colores a sus asesores que no vieron venir el conflicto, acató la tesis de la renuncia, a pesar de sí mismo. No le gusta tomar decisiones bajo presión, pero el resultado refleja que su poder se está debilitando.

    LA CUESTIÓN POLÍTICA. En el Gobierno admiten que los estudiantes tienen razón en sus demandas, pero están convencidos que hay injerencia política en la toma de colegios. La senadora Blanca Ovelar es la primera en la lista porque creen que generó el malestar interno en el MEC y fue motor de la interpelación en el Senado. El ex pastor Arnoldo Wiens también es considerado un promotor de la crisis. Luego están los liberales y la izquierda que supuestamente manejan a los estudiantes a través de los docentes.

    Más allá de las injerencias, muy natural en la lucha por el poder, la crisis que derivó en la renuncia de Lafuente se debe a incapacidad del Gobierno para entender que las crisis sociales tienen dinámicas opuestas a la visión empresarial y que se resuelven con diálogos y consensos. Y concesiones. También afectó a Lafuente la orfandad política. Ningún dirigente del oficialismo salió a defenderla, porque como le dicen a Cartes, “vos presidente vas a estar dos años más nomás. Qué hago después”.

    Hasta el joven presidente de la ANR, Pedro Alliana, recibió una amonestación palaciega por sus declaraciones ambiguas y tuvo que salir a aclarar posiciones en un tuit.

    COTO DE CAZA. El MEC, con 100.000 funcionarios, y una inversión de millones de dólares, es el bocado perfecto de todo político. Es el trampolín de varios: Nicanor Duarte Frutos, Blanca Ovelar, Víctor Ríos, por citar algunos.

    Nadie en su sano juicio puede poner en duda la legitimidad del reclamo estudiantil. Basta con mirar las escuelas o medir la calidad educativa para darles la razón y apoyar sus demandas.

    Pero la catastrófica educación paraguaya seguirá tumbando ministros en tanto y en cuanto las soluciones se agoten en simples cambios de hombres.

    El presidente y sus hombres buscan al sucesor de Lafuente. Por izquierda, unos se anotan, como el ministro de la Juventud, Marcelo Soto; o plantean candidatos como Alliana que tímidamente propuso a su compueblana Eleuteria López. Hay más de 20 nombres en carpeta cuyos perfiles se analizan estos días.

    Esta historia aún no tiene fin. La delicada elección del sucesor es clave pero apenas descomprimirá la crisis.

    La verdadera batalla viene después.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:43 am
  15. Rebelión estudiantil

    Por Rolando Niella

    Por segundo año consecutivo, una acción de protesta iniciada en un solo colegio se generalizó en tiempo récord, se “viralizó”, como se dice actualmente, y se convirtió en un poderoso, imparable movimiento de protesta y presión de los estudiantes secundarios, al que cada vez se plegaron más y más colegios.

    Todos sabemos que la educación, en nuestro país, es territorio de desastre. Ni siquiera hace falta recurrir al estudio del Foro Económico Mundial, que se publicó justo durante la protesta estudiantil, que no solo señala que el Paraguay es el peor país en materia de educación, sino que demuestra también que la calidad de la enseñanza se deteriora año a año.

    Mientras estaba escribiendo estas líneas, la ministra de Educación, Marta Lafuente, presentaba su renuncia, lo que constituye un primer resultado de la protesta. La renuncia se produjo pese a que la defendieron opiniones tan respetables como la del especialista en temas educacionales Jesús Montero Tirado o el editorial del jueves de este mismo diario. De hecho no es la ministra la principal responsable del estado calamitoso de la educación, sino los tres Poderes del Estado.

    En todo caso, lo que se discutía no era la justicia de los reclamos estudiantiles, sino si era o no acertado que exigieran la renuncia de la ministra para aceptar iniciar el diálogo con el Gobierno. Se dijo también que estos jóvenes no tienen una propuesta de cómo mejorar la educación.

    La respuesta obvia al primer cuestionamiento es una pregunta: ¿Qué resultados reales obtuvieron los estudiantes dialogando con el Gobierno, a través de la ministra, el año pasado? Similarmente, la respuesta a la segunda crítica es también un interrogante: ¿Quién tiene un verdadero plan de mejora de la educación? Desde luego no el Gobierno Central, tampoco el Parlamento ni mucho menos las gobernaciones y municipalidades que hicieron “vito” con la plata de Fonacide.

    De todas formas, todos esos debates no van al fondo de la cuestión. De por sí las protestas juveniles de este año y del pasado son un triunfo del civismo, la señal de que las nuevas generaciones son hijas de la democracia, activas, conscientes de sus derechos y dispuestas a luchar por ellos.

    Desde luego son jóvenes, muy jóvenes; pero lo que sí saben y muy bien los estudiantes, lo que tienen absolutamente claro es que son las víctimas de la absoluta catástrofe que es el actual sistema educativo. Están hartos de la falta de voluntad política que demuestran los diálogos sin resultados.

    A todos los ciudadanos honestos, no solamente a los estudiantes, nos indigna que ninguno de los Poderes del Estado dé a la educación la importancia que siempre ha merecido y que merece aún más en la época actual, a la que no en vano se denomina “era del conocimiento”.

    ¿Es esto solo irresponsabilidad o es supina ignorancia y mala fe? En cualquier caso los estudiantes son las víctimas de esa irresponsabilidad, de esa ignorancia, de esa mala fe. Son las víctimas y como tales tienen el legítimo derecho de iniciar una verdadera rebelión.

    Y de eso se trata. Esto es mucho más que una simple protesta, se trata de una auténtica rebelión y nadie puede dudar que esa rebelión está más que justificada. Justificada por la falta de conciencia de las autoridades, por la inacción del Gobierno, por los bajos presupuestos, que además se malversan o derrochan, por el catastrófico estado de las escuelas y colegios, por el desinterés, la desidia y la inoperancia con que se aborda el problema educativo.

    De hecho los únicos que parecen tener cabal consciencia de la importancia de la educación son los estudiantes.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:41 am
  16. La ministra abandonada por su Gobierno

    Por Dr. Víctor Pavón

    La reciente renuncia de la ministra Marta Lafuente del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) se ha convertido, además de la elogiable participación de los estudiantes en los asuntos públicos, en un hecho que no puede pasar desapercibido dado que se deja un precedente en relación con la gestión de un funcionario, en este caso del Ejecutivo.

    Fueron ciertamente los estudiantes los que lograron hacer a un lado a la ahora exministra. Y estaban en su derecho de peticionar y exigir a las autoridades. Pero de ahí que el Gobierno tenga que ceder ante el pedido, hay mucha tela por cortar. ¿Es correcto apartar a alguien capaz para no tener problemas aunque esa persona sea honesta y eficiente? ¿Está bien ceder tan fácilmente a las presiones de los grupos, cualquiera sea, para así evitar una manifestación callejera?

    En efecto, lo que ha ocurrido con la señora Lafuente muestra que el Gobierno, ante el temor de una protesta, es capaz de apartar a un funcionario. La cuestión de fondo es que el Estado paraguayo está conformado por poderosos grupos de presión en los que prevalecen el sindicalismo y la politiquería, sectores que tienen la sartén por el mango, ya sea se llame el MEC, la ANDE, Essap etc., los cuales actúan como monopolios sin control serio alguno. ¿O acaso alguna reforma de fondo se pudo llevar a cabo en todos estos años, desde 1989, sin que estos grupos se opongan hasta con la violencia?

    Que los estudiantes se manifiesten y peticionen a las autoridades lo que a ellos les plazca, es un legítimo derecho. Sin embargo, aquí hay algo que no está bien y no es precisamente lo que hicieron los estudiantes. Lo que está muy mal es la respuesta del Gobierno, haciendo a un lado a una funcionaria que ciertamente para muchos de aquellos grupos de presión significaba un obstáculo para continuar con sus privilegios.

    La señora Lafuente, quizás antipática pero directa, no tuvo miedo de solicitar que se cumpla la ley, cuando por ejemplo dispuso el no pago de los salarios a los docentes plegados a una huelga apenas asumido su cargo, o cuando también se enfrentó a las fuertes influencias sindicales y políticas para el nombramiento de docentes.

    El Ministerio de Educación es uno de los órganos estatales con una amplia gama de problemas. Desde el financiero, pasando por sus recursos humanos que requieren de mayor capacitación, hasta las influencias sindicales y partidarias que no son fáciles de extirpar; pero esta ministra –ahora abandonada por su propio Gobierno– al menos lo intentó y logró avances importantes. Es cierto, quizás la gestión de la señora Lafuente no tuvo la rapidez que todos desean.

    Apenas un grupo de estudiantes toman los colegios, y la respuesta del Gobierno no está en mostrar lo mucho o poco que hicieron en favor de la educación. El Gobierno se calló y abandonó a su funcionaria, de la que, por cierto, no se puede decir que robó o malversó fondos públicos. Con el famoso tema del “cocido de oro” la señora Lafuente tiene responsabilidad, pero también se pudo notar que falló el sistema de control y que, felizmente, debido a la importante influencia de la prensa libre, se logró evitar la firma del respectivo contrato.

    Una mala señal ha enviado el Gobierno dejando sola a una de sus ministros que más hizo en favor del “nuevo rumbo”. Cometió errores como el de no saber comunicar a la sociedad los avances logrados durante su gestión, equivocación de la que también adolece el mismo presidente Cartes.

    Un Gobierno que cede ante el ruido de las manifestaciones, y sin expresar argumentos aparta a un funcionario por hacer bien las cosas, termina por convertirse en una simple veleta expuesta a cambiar cuando así lo presionen los vientos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:40 am
  17. Rediseñar la educación

    Por Nancy Espínola

    Desde hace al menos 30 años la educación es tema de debate en nuestro país. Desde que el Ministerio de Educación comenzó a implementar la tan mentada “reforma educativa”. Con el correr de los años se fue “perfeccionando”, pero no para mejor, sino para peor; a tal punto que cayó a un profundo abismo. Y de esto no se salva ni siquiera el nivel inicial.

    En estos días, el Ministerio de Educación estuvo en el ojo de la tormenta, cuando estudiantes tomaron varios colegios en reclamo de la renuncia de la ministra Marta Lafuente. Los cuestionamientos básicamente referían a hechos administrativos, justo el área donde la ministra saliente tuvo importantes logros. Trató de arreglar la casa, y lo consiguió de alguna manera, por lo que allí no hay mucho que reclamar. De lo que sí Lafuente es responsable, al igual que sus antecesores, es del paupérrimo programa educativo; y es esto lo que se debe tratar de cambiar.

    Se debe pensar de una buena vez en rediseñar la educación. La reforma educativa buscó abarcar mucho, y mediocrizó todo. Se debe terminar con muchas medidas erradas como aquello de que no importa si el alumno aprendió o no, debe pasar de grado; o camuflar los aplazos porque importan más las estadísticas. Los chicos de hoy no saben leer ni escribir. Los docentes de hoy son la consecuencia de una enseñanza errada. La mayoría es producto de la reforma. Son mediocres no porque quieren, sino porque el sistema así los hizo.

    Una iniciativa podría ser una convocatoria a “convención nacional por la educación”, a los mejores docentes que tuvo y tiene el Paraguay. En el país hay muchos verdaderos maestros, tanto en el sector público como en el privado, que hicieron de la enseñanza un apostolado, y que aún en la jubilación tienen mucho que aportar. Muchos de ellos toda su vida fueron críticos de las modificaciones realizadas a los programas de enseñanza; se podría convocar también a los mejores psicólogos, historiadores, economistas y otros profesionales. Ellos sabrán decir qué se debe enseñar para tener una sociedad pensante y desarrollada.

    En una Constituyente se elige a los mejores para redactar la Constitución; en este caso sería para elaborar la carta magna de la enseñanza. Vemos a diario el resultado de los Montero Tirado, Lafuente y otros. Una debacle educativa que ubicó al Paraguay a la cabeza de una lista de países con peor educación en el mundo.

    Desde el gobierno se podría apoyar con “buceadores” de programas implementados en países del primer mundo que se podrían emular; y todos juntos, gobierno, políticos y sociedad, elaborar un plan que ubique al Paraguay en el alto sitial que se merece.

    Paraguay en estos momentos es mencionado como un país de oportunidades, ideal para invertir; un país con la mejor producción de soja, carne y sésamo, entre otros rubros. ¿Por qué no con el mejor sistema educativo, al menos de América del Sur? Si decidimos dar este paso, habremos de estar realmente en el camino del desarrollo.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:38 am
  18. La rebelión de los mal educados

    Por Guillermo Domaniczky

    El Gobierno se anda pareciendo cada vez más a ese testarudo mal alumno de matemáticas, que tiene problemas de cálculos, pero que en lugar de corregir el método que utiliza persevera en su error.

    Le pasó con los productores y cooperativistas, a quienes primero minimizó y agredió, pero luego debió escuchar.

    Le volvió a pasar esta semana con los estudiantes secundarios, a quienes pensó que podría desmovilizar desde la distancia con elogios y la convocatoria a alguna nueva reunión, pero terminó cediendo y obligado a escucharlos.

    A esta rebelión hay que intentar entenderla generacionalmente. Estos chicos son parte de la generación de la libertad, de la irreverencia, de la que tiene el mundo en sus manos con un smartphone y es capaz de comparar realidades propias con las ajenas.

    Una generación capaz de detectar mentiras y sin miedo a los cambios. Una que contrasta el vértigo de Youtube, Facebook, Snapchat, Twitter e Instagram, con la desconexión del contenido que reciben en las aulas, con métodos pedagógicos alejados de su realidad.

    O dicho en otras palabras, mientras en el mundo virtual son capaces de conducir individualmente en autopistas de alta velocidad, en el aula se encuentran dentro de un colectivo antiguo que transita además un camino lleno de baches y lomadas.

    Una estudiante de Ciudad del Este lo resumía muy bien esta semana en una frase en la 730AM: “Queremos un sistema educativo que nos enseñe a pensar y no solamente a obedecer, que no forme cascarones vacíos sino personas pensantes”.

    Y claro que molesta a parte de una sociedad esencialmente conservadora, que estos chiquilines de 16, 17 y 18 años puedan marcar la agenda nacional con un reclamo sostenido, cuando que en generaciones anteriores si no hemos crecido con el miedo del silencio de la dictadura, lo hemos hecho en el de la excesiva tolerancia de la transición en la que la dirigencia política hizo lo que quiso del país.

    Es fácil entender así el descontento de estos chiquilines. Y si bien es cierto que la ministra Lafuente se va sin denuncias de corrupción y habiendo impulsado medidas como el combate a los docentes planilleros, también es cierto que fue cerrando vías de comunicación con una escasa capacidad de autocrítica, como lo documentan sus tres páginas de discurso de despedida del cargo, en los que se citaron logros y repartieron denuncias genéricas, pero no hubo una sola línea de reconocimiento de las propias limitaciones.

    También es cierto que pescadores de río revuelto no faltaron a la cita esta semana, pero que esos árboles no nos impidan ver el bosque del descontento estudiantil de frustración por la calidad de educación que reciben.

    El primer paso es asumir que la promocionada reforma ha sido la deforma.

    Quizás estos chicos no tengan muy bien definido qué es lo que quieren, pero con seguridad saben perfectamente lo que ya no quieren, seguir siendo mal educados en un mundo que les exige mucho más que a sus padres y abuelos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:38 am
  19. Educ-acción

    Por Mabel Rehnfeldt

    Increíble pero pasó: retornar de un viaje a un país y no haber visto ni un solo policía en las calles. Pregunté al colega peruano Aramis si él había visto alguno en Helsinki (Fin-landia) y me confesó que vio a uno la madrugada que llegó a la estación de trenes. Y eso que la gente acostumbrada al frío y a la escasa luz solar –en esta época del año y aprovechando el sol– vive en las calles y parques.

    De camino al aeropuerto –ya de venida– pregunté a una finlandesa si no tenían violencia. “Sí, tenemos algo más que antes con la gran corriente migratoria. Ha ocurrido una violación hace poco”, confesó muy apenada. UNA, dije para mis adentros. ¿Qué clase de violencia tienen en Helsinki? “Y ya sabes… de la gente que va a las tabernas a beber y de repente sale con unos tragos encima y pelea”. Esa es la violencia en la capital de Finlandia.

    Este país –que tiene menos que la población de Paraguay– cumplirá el año que viene 100 años de haberse independizado de Suecia. Es una república joven pero es uno de los países con mayor desarrollo humano en el mundo, el de más baja corrupción y el de mejor educación según los expertos. Sus habitantes hablan como mínimo tres idiomas: El finés, el sueco y el inglés.

    ¿Cuál ha sido el secreto? La educación, dicen los periodistas fineses. “No se ha escatimado en invertir en educación, el capital humano es nuestra mejor industria”. Los maestros y profesores fineses son una casta privilegiada en su formación académica y gozan de gran prestigio: la peor nota que le permiten tener mientras estudian bachillerato es 9 sobre 10.

    Hasta casi los 6 o 7 años los niños no estudian aunque vayan a guarderías a jugar. Y cuando arranca su escolarización propiamente dicha obtienen mejores resultados que aquellos que empezaron el proceso más temprano. Recién en el 5º curso los califican con notas. Mientras, garantizan la gratuidad en todo el periodo escolar y universitario, y eso incluye las clases, la comida, los libros, los materiales escolares (dicen que si pierden sus elementos están obligados a comprárselos de nuevo). Apoyan su éxito en tres pilares: la familia, la escuela y las herramientas socioeducativas (bibliotecas, cines, lugares de esparcimiento). Se jactan de que el 80% de las familias visitan bibliotecas con sus hijos los fines de semana.

    El celular y el avión posándose en el Silvio Pettirossi me aterrizaron en la realidad de golpe. Niños y niñas estaban atrincherados en varias escuelas demandando lo que el Gobierno y los adultos debiéramos haberles garantizado mínimamente: Que por lo menos no se les caigan encima los techos de sus aulas. ¿Puede pensarse en una mayor bofetada que la lección de educación que nos dieron estos chicos? Nos devolvieron el espejo de un país al que le importa más pagar castas políticas y corruptas que invertir en aulas, kits escolares y alimentación.

    Es cierto. La ida de Marta Lafuente no soluciona ni mínimamente el problema. Pero gracias a los jóvenes la educación tiene visibilidad y nadie volverá a olvidar lo que no se puede olvidar: el grave problema educativo y la necesidad de adoptar medidas urgentes y racionales… o seguiremos pariendo pobres, corruptos e ignorantes. Así les convenimos a los poderes fácticos.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:36 am
  20. El arte de fusilar

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    A lo largo de nuestra existencia como especie inteligente, los humanos inventamos diversas maneras de privar de la vida a los condenados. La decapitación, la incineración, el ahogamiento, el envenenamiento, el descuartizamiento, flechar, alanzar, despeñar, aplastar el cráneo y más. Es lógico pues que, en su momento, la invención de la guillotina haya sido aplaudida como un triunfo del humanismo sobre la barbarie.

    Se suele recordar una anécdota del general Ramón María de Narváez, presidente del gobierno bajo el reinado de Isabel II, quien en su lecho de muerte recibió la visita de un confesor, que le inquirió: “¿Perdonas a tus enemigos?”. A lo que respondió “el espadón de Loja” –como era conocido el general– negando con la cabeza. “Es imprescindible que perdones a tus enemigos”, insistió el sacerdote. Entonces, haciendo un esfuerzo, el interpelado expresó: “Es que ya no tengo enemigos, padre. Los he fusilado a todos”.

    Pocos años antes, el Dr. Francia hubiera podido decir lo mismo, si es que se hubiese confesado. El Supremo sentía gran aprecio por el método del fusilamiento, aunque se cuenta que para tal no empleaba más de dos soldados, ahorrando en mano de obra e insumos. Además de los otros casos conocidos, se recuerda que hizo ejecutar a su paje, el negrito Pilar, de 14 años, por insolentarse. Al prócer Mauricio José Troche lo hizo matar después de tenerlo 17 años engrillado en prisión.

    Otro fusilado, después de 17 años de tormentos, cepos y grillos, fue Juan José Machaín. Se cuenta que el dictador lo tuvo preso exactamente el mismo lapso que duró su matrimonio con Petrona de Zavala, la joven que Francia había pretendido, años atrás, y que le rechazara. Se dice también que el último hijo que tuvo Machaín no llegó a conocer a su padre ni este a aquél, porque el encarcelamiento fue anterior al nacimiento y Francia jamás permitió que se reunieran padre e hijo. Enterado Machaín de que lo iban a fusilar, como deseo postrer pidió a su verdugo que su hijo, de 17 años, pudiera conocerlo siquiera después de muerto. Enterado de ello, el dictador ordenó que le dispararan al rostro. Este relato no tiene referencia documental, por supuesto, pertenece al acervo histórico de la tradición oral.

    Hace un año, una noticia de prensa recorrió el mundo provocando sorpresa a algunos, risas u horror a otros. El ministro de Defensa de Corea del Norte, Hyon Yong-chol, de 66 años de edad, había sido acusado de alta traición y ejecutado, por haberse quedado dormido durante un solemne desfile militar. Lo novedoso fue que el ministro general no fue fusilado sino cañoneado, literalmente hablando, por orden del Líder Supremo de la República Popular de Corea, Primer Secretario del Partido de los Trabajadores, Presidente de la Comisión Nacional de Defensa y Comandante Supremo del Ejército Popular, el mariscal Kim Jong-un, de 32 años de edad, hijo de Kim Jong-il y nieto de Kim Il-sung, gobernante, este último, que en su momento ostentó ser el dictador más longevo del mundo, rigiendo omnímodamente durante 46 años, siendo solo superado, años después, por Fidel Castro.

    El cañoneamiento se cumplió en un campo militar en las afueras de la capital, con la asistencia de un centenar de invitados. No trascendió el calibre del arma empleada, mas, sabiendo que las comunes son de 20 o de 40 mm, debemos suponer que, en atención al rango de general de tres estrellas del reo, se habrá empleado el mayor de ellos. Se presume que de Hyon Yong-chol no quedó ni la gorra, para ser entregada a su familia. Aunque, si se usó el cañón de 20 mm, expertos castrenses aseguran que la gorra pudo haberse salvado.

    También hay ejecuciones figuradas. Alguien lúcido inventó la expresión “fusilamiento mediático”, para sintetizar lo que medios de prensa, ocasionalmente, hacen con ciertas personas. Ahora, después de lo acontecido con la exministra Marta Lafuente, puesta contra el paredón por legisladores, sindicalistas, seccionaleros, estudiantes y subalternos desleales, quizás ya podría comenzarse a hablar de “fusilamiento político”. Tengámoslo en cuenta, pues, sin duda, este es un arte en desarrollo.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:35 am
  21. Crisis educativa

    Por Rafael Montiel

    La crisis que acabó con la renuncia de la ministra Marta Lafuente abre numerosas interrogantes que necesitan respuestas para mejorar la calidad de la educación en nuestro país.

    La renuncia de Marta Lafuente no va a solucionar los problemas educativos que son múltiples y que hace décadas arrastra a los jóvenes a la mediocridad y, lógicamente, al atraso a la sociedad paraguaya.

    Aquí caben numerosos interrogantes. ¿Y lo académico? ¿La didáctica y la pedagogía? ¿Y los contenidos programáticos? ¿Y el enfoque de la enseñanza? ¿Por qué los alumnos no saben leer ni escribir? Y si leen, ¿por qué no interpretan la lectura? ¿Por qué no hay aprendizaje?

    Los estudiantes se dieron cuenta de que no tienen bases para ingresar en la Universidad porque al terminar la educación secundaria o la media tienen que contratar a profesores particulares y estudiar un año o dos años para poder rendir los exámenes de ingreso en las facultades. Demuestra la mediocridad y la enseñanza superficial desde la educación básica hasta la media, y ni hablemos del resultado de la universidad.

    El problema no es reciente ni de la transición hacia la democracia. Empezó durante la dictadura del general Alfredo Stroessner con la implementación de innovaciones educacionales o currículum renovado. La educación vino en picada a tal punto de promover el analfabetismo funcional en nuestro país que necesita con urgencia de gente pensante.

    Contenidos superficiales que forman ciudadanos sin capacidad crítica ni autocrítica ni criterio propio. Se impuso un sistema mediocre apartado de la historia, la literatura y, lo más grave, de la filosofía, a tal punto de desconocer los fines y objetivos de la educación paraguaya que busca la formación de mujeres y varones que sean capaces de construir su propia personalidad y lograr la madurez humana para relacionarse comprensiva y solidariamente consigo mismos, con la sociedad, la naturaleza y con Dios.

    Pero la educación se manejó a los tumbos y muy a la ligera, con intereses mezquinos y partidarios, fanatismos y autoritarismos.

    Los estudiantes movilizados lograron “visibilizar” apenas un ápice de la problemática que es profunda y compleja. Ahora hay que reencauzar la educación y recuperar valores y principios; necesitamos una sociedad educada que se involucre en la formación de los niños y jóvenes porque un país sin educación se encamina hacia el libertinaje, el atraso y el desorden.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:34 am
  22. Culpar al otro

    Por Edwin Brítez

    Ahora que se logró descabezar el Ministerio de Educación habría que ver quién aceptará la responsabilidad de recibir la próxima patada, a no ser que de la manga de alguien salga la fórmula mágica de elevar el nivel educativo arando con los mismos bueyes. Porque no debemos olvidar la observación de los expertos que dicen y repiten que la responsabilidad del Estado en la educación de las personas no es el factor primordial.

    En realidad no hace falta recurrir a los expertos para llegar a esta simple conclusión, basta con recurrir a la Constitución que en su artículo 75 dice: “La educación es responsabilidad de la sociedad y recae en particular en la familia, el municipio y en el Estado”.

    De lo que se debe ocupar el Estado es de la “organización del sistema educativo”, tal como lo señala otro artículo constitucional, y para ello debe dar participación a las “distintas comunidades educativas”, abarcando los sectores públicos y privados, así como el ámbito escolar y extraescolar.

    Estuve escuchando atentamente las calificaciones que tienen los sectores estudiantiles, docentes, políticos y periodísticos de la educación actual y todos coinciden en la pésima calidad de la misma y cuando se trata de buscar culpables de esta situación todos giran la cabeza hacia el Ministerio de Educación y de su titular de entonces.

    Nadie se miró en el espejo. La comunidad educativa cuya participación exige la Constitución está conformada por la familia, los docentes, alumnos, directivos y el consejo escolar. Entonces cuando hablamos de una educación de mala calidad, con cuya calificación también concuerdo, ¿estamos hablando de la responsabilidad de la educación o del sistema educativo?

    Si solamente hablamos del sistema educativo y todos lo consideramos pésimo, está bien que seamos exigentes con el Estado y con quienes ejercen su máxima representación, porque la Constitución bien lo aclara: “La organización del sistema educativo es responsabilidad esencial del Estado”, pero agrega… “con participación de las distintas comunidades educativas”. Nadie se salva.

    Ser exigentes es parte de nuestra responsabilidad como comunidad, pero ser exigentes conlleva la responsabilidad de participar y esta palabrita en educación es bien compleja ya que no solo se trata de enseñar y aprender sino afecta a todos los miembros de la comunidad. Tampoco significa solamente organizar una exitosa (como lo fue realmente) jornada de protesta como mecanismo de exigibilidad. ¿Y qué hay de los procesos de planificación, de la odiada evaluación, del estudio mismo y de la capacitación?

    Esto es si consideramos pésima la educación desde la perspectiva del sistema educativo. ¿Pero qué pasa cuando la consideramos pésima desde el punto de la responsabilidad, que como vimos más adelante corresponde primero a la sociedad, en particular a la familia y finalmente al Estado?

    Desde esta perspectiva ya no se trata del otro sino de nosotros. Nosotros sociedad, nosotros familia y más indirectamente municipio y Estado. ¿Hay alguien que viva fuera del Estado, fuera de un municipio, fuera de una familia, y además hay alguien que no fue a la escuela o que no tenga a alguien de su familia en la escuela?

    Todos –y no el otro– somos corresponsables de una pésima educación y me pregunto, ¿estamos dispuestos a acompañar más allá de la vigilia adulta con los estudiantes un proceso de cambio que implique cambio de hábitos, motivación al estudio y la investigación, predicar con el ejemplo, adoptar disciplina de aprendizaje, entre otras cosas? ¿Están los propios estudiantes y los docentes dispuestos a mejorar la educación por cuenta propia en el marco de la participación comunitaria o todo terminará en una actitud de exigencia ruidosa al otro?, que en este caso creo tuvo el mérito de llamar la atención a gobernantes y líderes sobre su cuota de responsabilidad y el hartazgo de la comunidad educativa frente a la desidia.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:33 am
  23. Es la corrupción

    Por Alcibiades González Delvalle

    Al motivo original de la protesta estudiantil se agregaron otros conforme transcurrían los días y las instituciones que se plegaban a la manifestación. Tres fueron los temas dominantes: la renuncia de la ministra de Educación –que se obtuvo–, la mala calidad de la enseñanza y el estado de abandono de muchos locales donde los alumnos carecen de las mínimas comodidades.

    El sobrecosto del agua y el cocido no fue sino la gota que colmó el vaso. Desde hace años los estudiantes, junto con sus padres, vienen reclamando la atención de las autoridades acerca de las condiciones en que se encuentran los edificios y los mobiliarios escolares. Muchos de aquellos son un permanente peligro para la integridad física, y la vida misma, de los alumnos.

    Ante tanta insistencia desoída, por este y anteriores gobiernos, no queda otro camino que el de las manifestaciones masivas con la esperanza de ser tenidas en cuenta por las autoridades.

    Otra prueba de que los jóvenes tienen razón en expresarse como lo hacen es el apoyo de sus padres. Se acabó aquello que era tan común en tiempos de la dictadura: “No te vayas”, “no hagas caso”, “no te metas en política”. Hacen bien los padres en acompañar a sus hijos en el esfuerzo de construir una sociedad participativa, más todavía en el tema de la educación. El nunca resuelto problema de la calidad educativa nos condujo a padecer unas autoridades, nacionales y regionales, de asombrosa mediocridad, productos, a su vez, de la misma matriz.

    No cabe duda de que detrás de las causas que alientan las manifestaciones estudiantiles está la corrupción. ¿Aulas en ruinas? ¿Mobiliarios inservibles o inexistentes? Con los recursos del Fonacide sería posible aliviar las necesidades de alumnos y maestros en las aulas. Pero no hay día sin que la opinión pública se entere por la prensa de que el dinero no llega adonde tiene que llegar. Cuando se denuncia, los fiscales hacen un remedo de intervención a la espera de que el caso pase al olvido.

    Tenemos el Tribunal Superior de Justicia Electoral donde, de acuerdo con los documentos, testimonios, denuncias, sus tres ministros junto con otros altos funcionarios manejan a su antojo el dinero del contribuyente. Nunca habrá dinero para la educación mientras se siga robando como se roba. ¿Qué pasó de la actuación fiscal en la Justicia Electoral? Nada. Se roba dinero para cursos que no se hacen; costosos e innecesarios viajes; contrataciones y nombramientos para nada, salvo para desangrar al erario público; locales, diseminados por todo el país, donde ya no caben los funcionarios. Y como ya no caben, se los envía a otras instituciones, igualmente colmadas de personal.

    Si solo en el Tribunal Electoral se manejase el dinero con honestidad y racionalidad, se tendría para atender muchos edificios escolares en ruinas. A más, desde luego, para la compra de bancos y evitar así que los niños y adolescentes se arrastren por el suelo para escribir y leer.

    No hay dudas de que la corrupción es la causante de las muchas carencias que padecen los alumnos y maestros. Ante los reclamos, solo se escucha lo de siempre: no hay dinero. Y nunca habrá dinero para la educación, ni para la salud, mientras los corruptos sigan desangrando al país sin ninguna consecuencia penal. La impunidad es nuestra desgracia. En cualquier país del mundo se roba, pero difícilmente quede en la nada una vez hecho público el delito.

    En el diario La Nación del miércoles se publicaron los “Pecados capitales de Marta Lafuente”. En sentido irónico se mencionan sus logros. Es posible que los tenga, y mucho más aún, pero fue la responsable, al mismo tiempo, de los pecados –sin ironía– que arrastra la educación en nuestro país. No todos atribuibles a la exministra, pero en ella se reflejaban las frustraciones de años de nuestro sistema educativo que incluye los mobiliarios, equipos y locales que deben sostenerlo.

    En fin, si no disminuye la corrupción, preparémonos para nuevas oleadas de legítimas protestas.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:31 am
  24. Los jueces del pueblo

    Por Rosendo Duarte

    La experiencia vivida en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) debería extrapolarse en todas las instituciones del país, y que caiga uno a uno los que roban el dinero público, ya que la justicia es incapaz de castigar a los verdugos de la ciudadanía.

    El emblemático “cocido de oro” que le tumbó a la ministra Marta Lafuente es la muestra de lo que ocurre en todas las instituciones estatales sin excepción, a la hora de gastar el dinero público. Intendentes, gobernadores, ministros y cuanta gente que accede al dinero estatal hacen exactamente lo mismo: roban asquerosamente a través de las licitaciones.

    Cuando el Presidente de la República, Horacio Cartes, sale a defender las adquisiciones superfacturadas de la ministra, no debería sorprendernos. Debemos entender que para toda la gente del Estado, inflar costos y robar dinero con las adquisiciones y obras estatales, hace rato se volvió normal.

    Las entidades de control como la Contraloría General de la República (CGR), el Tribunal de Cuentas, la Auditoría del Poder Ejecutivo, Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), etcétera, son instancias blanqueadoras de los robos estatales. Y cuando ellos, a veces fallan en esa “misión”, la justicia ordinaria se encarga de asegurar que ningún ladrón del dinero público vaya a la cárcel.

    Al ser la Justicia parte del esquema de robo al Estado, el único “poder” capaz de doblegar a los culpables del empobrecimiento de la gente de nuestro país es el de la ciudadanía. Llegaron tan lejos en el saqueo de las arcas públicas, que ya ni se ruborizan cuando en la prensa se ventilan algunas de sus fechorías.

    Por tanto, que los jóvenes estudiantes sean ungidos como jueces y fiscales de la ciudadanía y no solo pidan limpiar el MEC, sino cada una de las instituciones del país, que utilizan como trampolines para el saqueo público.

    La juventud rebelde debe lograr, finalmente, que el país se transforme a tal punto que el robo en las instituciones del Estado deje de ser “normal”, que la impunidad desaparezca del Poder Judicial y que en vez de mansiones y cuentas en Suiza, los recursos públicos finalmente sean empleados en la construcción de escuelas y colegios dignos, dejando de lado las obras que de por sí ya son sinónimos del atraso, del robo y la condena de generaciones enteras de jóvenes en la eterna mediocridad.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:30 am
  25. Motores del cambio

    “Te metiste con la generación equivocada”, rezaba uno de los tantos carteles instalados por los estudiantes secundarios en el marco de su histórica e inédita protesta para exigir la renuncia de una ministra de Educación, en este caso Marta Lafuente. Estos jóvenes, sin dudas, dieron a quienes somos un poco mayorcitos una muy buena lección de coraje y determinación en la defensa de reclamos que consideran justos.

    Si bien es cierto que a lo largo de la rica historia de nuestro país existen sobrados ejemplos de luchas colectivas en las que los más jóvenes, niños inclusive, dieron muestra de arrojo y bravura a la hora de defender lo suyo, la “gesta” citada genera un ambiente especial. En la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870), durante la batalla de Acosta Ñu, y durante la Guerra del Chaco (1932-1935), no pocos jovencitos del colegio secundario se escaparon de sus casas para presentarse como voluntarios en el frente de batalla.

    Aquellos patriotas que en mayo de 1811 nos legaron un país independiente del dominio español fueron jóvenes de no más de 25 y 30 años, que tenían la determinación y el coraje para llevar adelante tamaña empresa.

    Tuvimos que esperar casi tres décadas de vida democrática, tras una larga noche de oscuridad impuesta por el miedo y la represión ante cualquier idea disonante con el discurso impuesto desde el gobierno, para que un grupo de jóvenes diera una lección al resto de la ciudadanía de cómo pelear y defender sus derechos: con iniciativa, creatividad, resolución, y, fundamentalmente, sin ese miedo que prácticamente pasó a formar parte de la piel de las generaciones anteriores.

    Hasta no hace mucho tiempo el “no te metas”, “cuidado con las represalias”, “te van a marcar”, eran frecuentes en bocas de nuestros padres. Evidentemente, ese resabio de temor y represión se replegó lo suficientemente en el contexto social como para que se produzcan algunos interesantes cambios en las elecciones de representantes políticos, por ejemplo, con la caída estrepitosa que sufrieron los viejos caudillismos en algunas ciudades, como el caso de Asunción, Encarnación, y varios otros municipios de Itapúa en los últimos comicios municipales, por ejemplo.

    Curiosamente, estos cambios, leves pero cambios al fin, que se experimentan en la sociedad no necesariamente estuvieron acompañados desde el sector educativo, donde se puede decir que la maquinaria represiva sigue intacta en la mentalidad de muchos –demasiados– docentes y directores de instituciones de enseñanza.

    El incidente ocurrido en el Centro Regional de Educación de esta ciudad (CREE), la noche del miércoles, es más que elocuente: la directora de la institución, Graciela Ojeda, obligó a los estudiantes que se manifestaban por la renuncia de la ministra Lafuente a que abandonen la institución. Un papel no menos lamentable asumió uno de los directivos de la asociación de padres del colegio, Artemio Ojeda, quien, de acuerdo con las denuncias de los estudiantes y algunos padres presentes en el sitio, obligó a los jóvenes a salir de la institución para manifestarse.

    “Si el presente es lucha, el futuro es nuestro” es otra frase que recogí de entre los estudiantes. ¡Vaya si esta es la generación que podría hacer el tan reclamado y anhelado cambio que nuestro país necesita!

    Independientemente de la renuncia de la ministra, los acontecimientos que precipitaron su salida del cargo resultan más que elocuentes de los nuevos vientos que soplan en nuestro país, arrastrando los hedores de un tiempo de miedo y resignación.

    Llevándose por delante los resabios de autoritarismo, que, paradójicamente, tiene su principal bastión en nuestro sistema educativo, que junto al sistema judicial son los peores lastres en este proceso de construcción de una sociedad más democrática y justa.

    El mérito es de esta generación presente, que sabe y está decidida a motorizar el cambio que la sociedad paraguaya necesita. Ese cambio real, no el del discurso oportunista de politiqueros en campaña.

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    Publicado por jotaefeb | 8 mayo, 2016, 8:29 am
  26. Que la calma, tolerancia y el diálogo vuelvan a los colegios del país
    May 6, 2016

    Los estudiantes de secundaria tienen todo el derecho de exigir una mejor educación al Ministerio de Educación y Cultura MEC. Y de hecho, con su medida de fuerza, lograron forzar la renuncia de la exministra Marta Lafuente. No obstante, es importante señalar que la misma, en estos casi tres años que estuvo al frente de la cartera de Estado, ha obtenido importantes logros, que no deben detenerse ahora, meramente por un cambio de titular.
    Lógicamente, como en todos los ministerios de la República, ha habido fallas durante la gestión de Lafuente, sin embargo, también se obtuvieron importantes logros, como por ejemplo el despido de casi un millar de planilleros, acomodados por políticos y parientes encumbrados bajo otras administraciones del MEC.
    También podemos citar el rechazo a toda forma de presión o influencia de políticos para el nombramiento de recomendados en las supervisiones, direcciones y cargos docentes. La recuperación de la dignidad de casi 10.000 maestros que han ingresado a la docencia por sus propios méritos a través de concursos públicos, sin deber favores a los políticos de turno.
    La exigencia a los docentes de trabajar para tener derecho a cobrar el salario. El despido de “sindicalistas” que se han burlado de los niños y de la sociedad paraguaya con casi dos meses de huelgas ilegales; la eliminación de más de 60 “licencias sindicales” consistentes en cobrar sin trabajar que ha afectado a dirigentes enquistados por más de 20 años en los sindicatos y que están por jubilarse como sindicalistas como si hubieran trabajado como maestros.
    También es mérito de Lafuente la adopción de medidas para la eliminación de los negociados de ventas y préstamos comerciales usurarios descontados de los salarios de los docentes por vía bancaria a través de los sindicatos, la devolución al Estado del dinero no gastado de sus viáticos en viajes nacionales e internacionales, aún cuando legalmente no había necesidad de hacerlo, la compra de 3.000.000 de cuadernos más para los kits escolares con el mismo dinero que se gastaba en las licitaciones de los años anteriores a su gestión y la entrega de los kits escolares (por primera vez en la historia) antes del inicio de las clases.
    No olvidemos que bajo gestión de Lafuente, también se logró la informatización de los procesos internos de la administración del MEC, garantizando el acceso a información completa, veraz y oportuna sobre la gestión ministerial y quizás lo más importante, la apertura de la participación estudiantil a la decisión personal y voluntaria de cada estudiante para formar parte de aquellas organizaciones en las que tenga interés en participar, eliminando de esta manera la asociación obligatoria a una organización única de fuerte raigambre totalitaria.
    Ahora bien, los estudiantes han logrado su principal reivindicación, es importante ahora sentarse a dialogar y principalmente, dar tiempo al nuevo titular de la cartera de Estado a seguir con las reformas y a mejorar en los aspectos en donde Lafuente ha fallado. Es tiempo de pacificar los ánimos y permitir el retorno de la cordura, porque la anarquía, la ley del mbareté y el discurso violento e intolerante sólo conviene a los politiqueros pescadores de río revuelto, que buscan sacar réditos de este tipo de situaciones.

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:20 am
  27. Luego de la sentata, “estudiata”

    Por Jorge Paredes

    Los estudiantes del nivel medio dieron una gran lección de resistencia y lucha por mejorar la educación paraguaya. Demostraron que si no son escuchados por las autoridades de turno son capaces de armar lío, para generar cambio positivo no solo en el ámbito educativo sino en la misma sociedad.

    La ahora exministra, Marta Lafuente, no supo leer la actitud de estos chicos que venían reclamando diálogo. Los ignoró y eso fue un craso error. Se hubiese bajado de sus nubes y acercarse a los jóvenes, pero no lo hizo. La renuncia calmó las aguas y la pelota ahora pasó a la cancha de Horacio Cartes. Si pensó que el paso al costado que dio Lafuente iba a terminar con la crisis, también puede resultar una equivocación.

    Durante esos tres días que duró la protesta escuchamos a los alumnos reclamar una educación de calidad y no basado en meros discursos y publicaciones de supuestos avances en la materia.

    “Queremos ser estudiantes pensantes” fue un reclamo unánime de los estudiantes secundarios. Y tienen razón. Hace falta que se enseñe a pensar y no convertir a los alumnos solo en meros receptores del conocimiento de los educadores.

    La sociedad necesita de mujeres y hombres que sepan no solo pensar sino internalizar valores que puedan generar cambio en todos los ámbitos. La corrupción va destruyendo el tejido social y los jóvenes ya no se callan ante esta realidad.

    Luego de la toma de colegios, de marchas y sentatas estudiantiles se impone ahora la “estudiata”. A prepararse, para tomar las riendas de la sociedad. A estudiar, para evitar ser juguete de las pasiones y esclavo servil de los tiranos.

    Los chicos ya mostraron el camino. Ahora les toca a los docentes, padres de familia y a la sociedad sumarse a la rebeldía juvenil. La crisis es generadora de cambios, y este es un momento propicio, para iniciar la cruzada.

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:19 am
  28. Lamentable alejamiento
    06 May 2016

    El estado calamitoso de la educación pública de nuestro país es resultado de largos años de relegamientos y postergaciones, acicateado en las últimas décadas por la corrupción, la inoperancia y por una fuerte influencia de los operadores políticos, muchos de los cuales convirtieron las dependencias del Ministerio de Educación en oficinas partidarias.

    El influjo de la política ha sido innegable y fue el factor que ha contribuido decididamente a la mediocridad de cuadros docentes. Cuando una cartera de la importancia como es la educativa se desvía de sus postulados principales, el de la enseñanza de los hijos de la República, es allí que se comete el mayor atentado a la formación del futuro de un país. Mientras que en lugar de contratar a maestros comprometidos con la educación se privilegió a los operadores políticos, mientras se dejaba de lado la capacitación y el adiestramiento de los educadores, poco a poco el nivel de excelencia al que tienen derecho los estudiantes del país iba perdiendo peligrosamente su batalla ante la ineptitud y la incompetencia.

    Cambiar este estado confuso, enredado y hasta caótico implica tiempo y firmeza. No es un proceso inmediato. Se precisa de tiempo en razón de que los grandes cambios y las transformaciones no devienen de la noche a la mañana. Y firmeza para convertir aquello que alguna vez fue un trampolín político en una oficina pública eficiente, prolija e inclusiva.

    Marta Lafuente ha tenido que lidiar con esta herencia calamitosa y ha sabido con el correr de los años de gestión al frente de esta delicada tarea educativa afrontar con valentía estos difíciles retos.

    En ese camino, no solo ha encontrado trabas, sino también impedimentos y limitaciones presupuestarias o legales. No hay que olvidar que la Ley del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide) le impone condiciones que están fuera del control del MEC, como la intervención y uso de este dinero, que gran parte es administrado por los gobiernos municipales o gubernamentales. Casi un centenar de municipios no ha presentado rendición de estos fondos que deben ser asignados en forma racional y eficiente, mientras que otros distritos han utilizado estos fondos para otros menesteres: este dinero debe ser destinado a la educación y a la inversión en la infraestructura de escuelas y colegios de la República.

    La carencia de una infraestructura adecuada ha sido el mayor déficit de la gestión no solo de este gobierno, sino de los que antecedieron a Lafuente. No cabe duda de que esta limitación restringe seriamente toda iniciativa que desde el MEC se haya podido aplicar en cuanto a dotar de infraestructura apropiada a las instituciones educativas de la República.

    Por supuesto, en este proceso el camino transitado no ha sido fácil. También se han cometido errores y equivocaciones que pudieron haberse evitado, pero más allá de haber incurrido en ellos, la gestión saliente no se apartó de su gran desafío y responsabilidad: una educación de calidad y terminar con la dilapidación de fondos.

    Apuntando a la calidad de los cuadros docentes y de eficiencia administrativa, Lafuente quizás haya cometido su mayor “pecado”: el despido de casi un millar de empleados sin funciones, muchos de ellos ingresados sin concurso y con acomodo políticos, y el rechazo a la presión política o sindical para realizar nombramientos en cargos como supervisores o directores.

    Es esperable que la primavera estudiantil, que se ha dado por justas reivindicaciones, no quede ensombrecida por estos lóbregos antecedentes que ponen de realce que la cuestión de fondo va más allá de una persona. Ese sistema, que aún permanecerá, es el que hay que atacar.

    Es una pena que ayer una enemiga de ese sistema se haya sido.

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:14 am
  29. Las rejas de la libertad

    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    Los símbolos más revolucionarios a veces resultan contradictorios.

    Hace casi un año, para motivar a ponerse de pie y movilizarse en reclamo de una mejor educación, los alumnos del Colegio Cristo Rey se sentaron y quedaron inmóviles, todos juntos en el suelo.

    Así impusieron las célebres “sentatas”, que se extendieron en oleada por colegios de todo el país, creando un clima de indignación y rebeldía ciudadana, generando la multitudinaria marcha de secundarios del 18 de setiembre de 2015 y abriendo puertas a la gran revuelta estudiantil universitaria de #UNAnotecalles.

    Paradoja u oxímoron: Convirtieron un gesto estático y pasivo –el de sentarse y quedarse quietos–, en un dinámico elemento movilizador.

    Esta semana, los chicos y chicas de la Organización Nacional Estudiantil fundaron otro poderoso símbolo, que ya está grabado en el inconsciente colectivo paraguayo: el de la ventana de la esperanza y las rejas de la libertad.

    En la mañana del martes, cuando los integrantes de la ONE tomaron el colegio República Argentina, en realidad pensaban ocupar todo el edificio, pero al percibir que la policía rompía la puerta para sacarlos, diez de ellos decidieron atrincherarse en un aula, que tiene una ventana con rejas hacia la calle.

    Es una descascarada ventana con barrotes de metal, tan clásica en las casonas asuncenas de estilo colonial. Una ventana de postal turística, como la que describen músicos y poetas en románticas escenas de furtivas serenatas.

    Esa ventana se volvió la más famosa del país, al ser el único nexo de comunicación de Camila, Éver, Brisa, Arnaldo, Sofía, Daniel, Rodney, Alfredo, Fátima y Darío con el resto del mundo. A través de esa ventana, aferrados a los barrotes, transmitieron su mensaje a los medios de comunicación, recibieron víveres y abrazos de solidaridad, percibieron cómo iba creciendo la ola de rebeldía cuya mecha ellos y ellas habían encendido, y desde allí contemplaron cómo el Gobierno acusaba el golpe y una ministra de Educación era derribada de su soberbia y su terca negación de la realidad.

    Diez adolescentes tuvieron que encerrarse para ayudarnos a ser más libres. Tuvieron que suspender sus clases por la fuerza, para impartir la mayor lección de coraje cívico y de necesaria unidad para forzar los cambios. Contradictorio país, en el que los jóvenes educan a sus mayores.

    La caída de una ministra no resuelve el problema, pero vuelve más visible el gran desafío. Pareciera que los jóvenes tienen claro lo que hay que hacer, pero para que puedan lograrlo necesitan que los sigamos acompañando solidariamente.

    Hay una nueva ventana abierta al futuro y esta no tiene rejas. De todos depende que no vuelva a cerrarse.

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:12 am
  30. El sucesor de Marta Lafuente

    Por Alfredo Boccia

    No sé quién será, aunque espero que Cartes elija a la persona correcta. Candidatos no le van a faltar. Hay gente para todo. Hay gente que, con tal de ocupar un cargo, aceptaría incluso ser ministro de Educación del Paraguay. Pero esos no sirven de mucho. Si la elección es mala, con seguridad todo empeorará. Y aunque la elección sea buena, no hay garantías de que mejore. Por lo menos en lo inmediato.

    Por eso pienso en ese desconocido sucesor o sucesora con inquietante sensación de lástima. Deberá tener una anatomía peculiar: gran cintura política, espaldas anchas, piel curtida, cerebro ágil y un corazón a prueba de frustraciones. Es decir, una especie de masoquista talentoso. Alguien que, si hace las cosas muy bien y logra que los políticos, los técnicos, los economistas y las instituciones acuerden un gran pacto, obtendrá resultados que se apreciarán en unos quince años. Cuando la gente ya no se acuerde de él.

    Para colmo, nadie puede asegurar que, aun consiguiendo enderezar ese monumental conjunto de voluntades e intereses en una misma dirección, la reforma educativa culmine de manera satisfactoria. Todo eso ya ocurrió en la década de los noventa y los resultados fueron decepcionantes.

    De cualquier modo, deberá ser alguien que conozca el terreno a ser arado y los bueyes disponibles. No hay tiempo para aprendizajes. Ni para la aflicción. Debe saber de entrada que su misión no es corregir rumbos, sino tomar por las astas uno de los sistemas educativos más espeluznantes del continente americano. No es por mera casualidad que somos tan pobres, atrasados y desiguales. Es por nuestra mala educación, con el perdón de Almodóvar.

    Se lo explico con ejemplos. El sucesor se encontrará con problemas políticos, como todos los ministros de Educación del mundo. Solo que los de aquí son primarios, casi salvajes. Cuando le hablen de asignación de recursos, el sucesor no pensará en partidas presupuestarias, sino en el intendente de Tacuatí. Al que lo asesinaron políticos de la zona que querían administrar el dinero del Fonacide. Sí, el dinero para las escuelitas. Cuando le reclamen mayor protagonismo local, el sucesor no pensará en descentralización, sino en cómo librarse del caudillo partidario semianalfabeto que le tiende una lista de correligionarios a los que desea nombrar como maestros.

    Los burócratas de Asunción le mostrarán optimistas comunidades educativas en Power Point. Pero descubrirá que la realidad tiene una cara distinta. Es más parecida al espantoso himno con el que los alumnos de una escuela de Ciudad del Este entonan desde hace cinco años cultivando la personalidad de Sandra McLeod, con el beneplácito de profesores y padres de los niños.

    Sin conocerlo, él ya me da mucha pena. Enfrentará el siglo XXI con herramientas del siglo anterior. Y ni siquiera tiene a quien culpar. Hace tanto tiempo que las cosas se hacen mal, que ya nadie recuerda cuándo comenzó a joderse nuestra educación. ¡Pobre sucesor!

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:11 am
  31. Víctima de un estilo de gestión

    Por Osmar Gómez

    El presidente Horacio Cartes empezó el mes de la Patria perdiendo al cuarto miembro de la selección nacional con el que inició el Gobierno en agosto de 2013. Esta vez le tocó el turno a la ministra de Educación Marta Lafuente, una de las más apreciadas en el entorno chico del Jefe de Estado.

    La funcionaria no dejó el cargo por malos manejos administrativos o porque su trabajo al frente de la cartera de Educación fuera considerada insuficiente. Se tuvo que ir víctima del modelo de gestión del gobierno de Cartes, donde la pulcritud numérica no entiende los tiempos ni las necesidades cotidianas de la gente.

    En el Gobierno se trata de explicar la salida de la ministra por su posición firme para desmantelar viejas estructuras prebendarias y hasta delictivas que estaban afincadas en la estructura ministerial. Aseguran que fueron esos sectores los que armaron la movida que terminó con la renuncia.

    Lafuente no tuvo casi inconvenientes cuando se puso firme y dejó sin sueldo a dirigentes gremiales de la educación que cobraban millonarios salarios sin hacer nada, tampoco tuvo mayores problemas cuando fue una de las primeras, o quizás la única, que se animó a mostrar una lista de planilleros y dejar de pagar sueldos que no correspondían. Fueron medidas aplaudidas desde los diferentes sectores de la sociedad. No había espacio para oponerse. Tanto es así que los pocos gremialistas que intentaron justificar los atropellos tuvieron que bajar sus gritos para evitar la condena de la sociedad.

    El problema vino cuando no tuvo el reflejo suficiente para comprender la sensibilidad social y salió a defender a más no poder una licitación donde el trámite formal era impecable, pero claramente los costos eran ofensivos y tiraban al piso el principio fundamental del uso sensato; razonable del dinero público.

    La indignación por el “cocido de oro” empezaba a tomar cuerpo, pero para la exministra todo estaba bien. Solo eran “plagueos de unos cuantos que no la querían”. Sin comprenderlo había pasado los límites y de golpe se encontraba en medio de una tormenta.

    Tanto fue su distanciamiento de lo que se venía que tuvo que ser el presidente Cartes, quien le ordenará dejar sin efecto la adjudicación. A duras penas se presentó ante la prensa para anunciar que la licitación se suspendía “por pedido del Presidente” y reafirmando que todo el proceso fue impecable. La exministra y buena parte del entorno más cercano del Gobierno seguían sin comprender dónde estaban parados.

    Unas semanas después esa situación empezó a pasar factura. Un grupo de estudiantes corporizó la indignación pidiendo la salida de la ministra de Educación. Una vez más la respuesta estaba alejada de la realidad. Subida en su torre de marfil despreció el movimiento juvenil y desafió anunciando que la renuncia “no estaba en su agenda”. Recurrió a sus aliados de siempre para tratar de sostenerse; pero solo hicieron falta 48 horas para que la renuncia sea prioridad, en letras de molde y resaltado en su agenda. Esta vez la falta de reflejo le costaba el cargo. Nadie puso en duda su administración, pero todos reconocieron su insensatez.

    La buena gestión, la transparencia en el gasto y el destierro del prebendarismo en la función pública son apreciados por la sociedad en su conjunto; pero no son suficientes para sostener el modelo.

    La salida de la ministra de Educación es apenas la bisagra de un modo de gestión de este gobierno que hasta ahora es incapaz de administrar conflictos; de comprender la realidad cotidiana en que se desarrolla el Paraguay y de entender que las buenas ideas de laboratorio necesitan ser llevadas a la sociedad, conversadas con la gente.

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:06 am
  32. En los zapatos de HC

    A medida que pasan los días va cobrando cada vez mayor fuerza el reclamo de que renuncie Marta Lafuente a la titularidad del Ministerio de Educación. Es a consecuencia de una crisis que se viene gestando desde hace ya bastante tiempo y que estalló finalmente el pasado martes con la ocupación del Colegio República Argentina, en Asunción, para replicarse luego la misma medida en otros establecimientos educativos, tanto de la Capital como del interior. La situación no es sencilla. Por un lado, porque nadie cuestiona las condiciones técnicas ni académicas de la ministra. A modo de ejemplo, ayer nomás se publicó en portales digitales una declaración del sacerdote jesuita Jesús Montero Tirado, en la que ponía a conocimiento de la opinión pública algunos datos que hablan muy bien de su gestión administrativa. El religioso sostuvo que a diferencia de lo ocurrido durante el gobierno de Fernando Lugo, quien había aumentado de manera exponencial la cantidad de directores generales, directores departamentales y supervisores, con toda la carga que eso suponía para el Estado, la alta funcionaria eliminó todo lo que se había“inflado” en aquel periodo y, junto con eso, sacó a más de 1.000 planilleros, ganándose un sinfín de enemigos políticos. Pero por otro lado, es un hecho cierto que no ha sido capaz de atender los reclamos estudiantiles, ni ha mostrado habilidad para evitar los conflictos o abordarlos correctamente, con el riesgo cierto de que ahora estos se generalicen, lo cual hay que evitar que ocurra.

    Esto se da en el contexto del actuar abierto de sectores políticos, como el Frente Guasu, que manipulan y en gran medida desnaturalizan la movilización estudiantil, a fin de dirigirlas directamente contra el gobierno, especialmente contra la figura del presidente de la República. Ese es el principal objeto. Una muestra de esto se vivió ayer en la Cámara de Senadores, en donde abundaron los discursos haciendo un llamado a HC que destituya a Lafuente, al igual que en la Cámara de Diputados, en donde un legislador luguista radicó un proyecto para “recomendar al presidente” que le pida su renuncia.

    La “idea” es que si Cartes la separa del cargo quede como “flojo” o, peor aún, que se instale la idea de que cualquier otro sector, si hace mucho lío, puede lograr sus objetivos. Y si la mantiene, que es “un soberbio que no escucha la voz del pueblo”, por lo que a decir verdad es muy difícil estar en sus zapatos.

    Claro que ésta es la forma de pensar solo de los eternos promotores de violencia. Ya lo intentaron durante las marchas campesinas que se sucedieron en Asunción el mes pasado. Y fracasaron. El gobierno se sentó a negociar con los líderes más radicales de los labriegos y de los cooperativistas, quienes recientemente saludaron el cumplimiento de los compromisos que había asumido el Ejecutivo para destrabar el conflicto.

    Es poco entendible que no haya hecho algo parecido en este caso, con negociadores del más alto nivel que ya mostraron eficiencia en este campo, a diferencia de la cuestionada secretaria de Estado. Y a lo mejor está aún a tiempo de hacerlo, proponiendo mecanismos concretos para canalizar los reclamos de los estudiantes. Pero si la crisis continúa en desarrollo, lo que correspondería es que la propia Lafuente le pida a HC que la releve del cargo, explicando a la ciudadanía que la medida es para evitar que los provocadores políticos se salgan con la suya, es decir, embarrar la figura del presidente.

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 8:58 am
  33. VAN POR EL FUTURO
    5 mayo, 2016
    Por Mariano Nin

    No son héroes ni patoteros, ni revoltosos ni maleducados. Están cansados, como muchos de nosotros. Solo que tienen el valor para sacar fuera el hartazgo. Hace tiempo dejaron de ser el futuro. Hoy son el presente y la tienen clara. Entienden que sin educación otros niños, otros jóvenes, tendrán el futuro que ellos heredaron. Una educación mediocre, en ruinas, que se cae a pedazos como muchas de las instituciones públicas de todo el país.

    No es de extrañar. Paraguay sigue siendo uno de los países que menos invierte en gasto social, recursos en salud, empleo y educación. Van dos años seguidos que el nivel primario ocupa el último lugar (puesto 140) y ahora se suma la formación superior o universitaria, que el año pasado estaba en el puesto 139 y hoy desplazó a Sudáfrica, para hacerse líder en este indicador.

    Otro dato que parece no preocupar a las autoridades: en nuestro país solo el 10% de los estudiantes que ingresa al circuito educativo termina hoy la universidad. Esto sucede cuando la corrupción mina el sistema y las políticas de Estado se limitan a los papeles. Nada más.

    Y de eso está cansada esta nueva generación. De las desigualdades, de las injusticias, de la corrupción. Primero fue en el Colegio República Argentina, luego, la protesta se extendió. No fue una sorpresa, lo venían anunciando desde hacía tiempo. Ya no son los chicos manipulables y dirigidos. No, están cansados y son peligrosos. Son capaces de tumbar a una ministra y seguir como un torrente llevando todo a su paso.

    “La mejor forma de predecir el futuro es crearlo” – Abraham Lincoln. Quieren el futuro. Van por el futuro… y no se detendrán hasta llegar.

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 8:56 am
  34. La derrota de la guacheada
    6 mayo, 2016
    Por Sergio Etcheverry

    Para gobernar hay que liderar, no mandar ni tirar plata. El que obedece por miedo puede irse con otro amo que le dé más seguridad y el que solo está por el dinero, pues por dinero se irá. Esta agitada semana que hemos vivido en Paraguay ejemplifica perfectamente esto: una ministra (Lafuente) que tenía el cargo, pero había perdido el poder por un sinfín de cosas mal hechas y una política educativa que, debemos reconocerlo, no mejora por más reformas que se le hagan.

    Al final, la cuestionada (y casi censurada por los senadores) ministra debió dar un paso al costado, que nadie en su sano juicio podrá explicar por qué demoró tanto en hacerlo.

    Lo ocurrido en el colegio República Argentina denuncia la fallida política oficial y no solo en lo educativo: los alumnos tomaron el colegio muy fácilmente (a pesar del anuncio previo). Las autoridades, primeramente, decidieron solucionar con la policía (con un gran despliegue y rompiendo la puerta) o judicializar todo (fiscal mediante). La incomprensible actitud de la ministra (“vengan acá, les mando una camioneta”) desnudó una tonta lectura de la situación en la misma línea de siempre: Yo mando, acá estoy, ustedes vengan.

    Al final, acorralada y deslegitimada, Lafuente se fue, pero lo importante es aprovechar este momento para plantear nuevos modos de relacionarse, basado en el diálogo y en el respeto, propiciando la aparición de líderes pensantes.

    A todo esto, por supuesto, no contribuye en nada la frase pretendidamente graciosa del presidente sobre los senadores que se oponen a las viviendas de San Francisco (“hay que guachear a los senadores que no quieren las viviendas”) y mucho menos la pretendida defensa del “guachero” Bóbeda. Triste, terrible y lamentable, ya pasaron los tiempos de la guacha y el arreo, la letra ya no entra más con sangre.

    Habrá que hacérselo notar a estos muchachos, no a los guachazos seguramente, sino a los votazos y a la primera oportunidad.

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 8:55 am
  35. ¿Y ahora qué?

    El levantamiento estudiantil que en apenas 48 horas tumbó a la ministra de Educación y Cultura, Marta Lafuente, deja un cúmulo de lecciones que debieran ser asimiladas por todos los que directa o indirectamente formaron parte del conflicto. No fue un “rayo en cielo despejado”, sino la crónica de una crisis anunciada, que tiene como base las tremendas carencias históricas que sufre el sistema educativo en todos los planos, imposible de ser superadas del día a la noche. Sin embargo, éste no fue el centro las protestas, ni de refilón. Fue el pedido de la cabeza de la secretaria de Estado, que finalmente rodó. ¿Y ahora? Algunos grupos políticos y sectores de la prensa incitan a los jóvenes a “ir por más”, haciéndose eco de reclamos verdaderamente absurdos. Por ejemplo, que antes de nombrar al reemplazante de Lafuente, Horacio Cartes se reúna con chicos de 14 a 17 años para escuchar la opinión de éstos sobre “el perfil” que debe tener dicha persona y que de un plumazo “duplique el presupuesto” para la Cartera, lo que implicaría fabricar cientos de millones de dólares. El momento exige algo muy distinto, que arranca por poner los bueyes delante de la carreta, impulsando un debate serio sobre los contenidos que debe comprender una auténtica reforma del sistema educativo.

    La mayoría de los jóvenes celebraron la renuncia y anunciaron la vuelta a clases, a la espera de entablar negociaciones una vez que asuma quien le suceda a la saliente. Es una postura sensata, que debe ser correspondida por las nuevas autoridades del MEC mediante la pronta instalación de una mesa negociadora que ponga en práctica los acuerdos a los que se van arribando, como sucede en el caso de los campesinos y cooperativistas.

    Pero lastimosamente esta no es la actitud de todos. Algunos sectores, principalmente en la Capital, optaron por seguir con la toma de colegios “hasta conseguir todo”, hasta cuestiones que les resulta difícil pronunciar, como la “reingeniería” del sistema educativo, o que el presupuesto para educación represente el 7% del Producto Interno Bruto, lo que de golpe y porrazo es de cumplimiento imposible. Pero al margen de estas razones, que pueden ser discutibles, el problema es que no quieren negociar nada de ello, sino mantener la medida hasta que el presidente simplemente firme decretos que sean de su gusto. Y los adultos, sean políticos o periodistas, en vez de orientarlos a que se sumen a la mayoría de sus compañeros, los azuzan para que sigan adelante, actuando así como perfectos idiotas.

    Por su parte, el gobierno debe hacer su propia autocrítica. Como la política se mide por sus resultados, algo falló -y en grande- para que una ministra que no tuvo la menor objeción a su idoneidad, ni a su honorabilidad, haya sido “volada” por un grupo de adolescentes que fue imitado rápidamente por casi todo el resto del estudiantado, cuyo malestar se centró en que Lafuente nunca tuvo una política de puertas abiertas, lo que con certeza obedeció a su nulo juego de cintura política. Pero evidentemente, desde el Ejecutivo tampoco la vieron venir, a pesar de los anuncios públicos, o se subestimó lo que podía suceder, hasta que explotó la bomba y entonces ya fue tarde para intentar que el desenlace fuera similar al que tuvo el conflicto protagonizado por campesinos y cooperativistas.

    Si hay algo que rescatar de todo esto, más allá de esta irrupción estudiantil, que no es la primera ni será la última, es que la educación, relegada por más de un siglo, hoy ocupa un lugar de fundamental importancia en la agenda de discusión.Ya era tiempo.

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 8:30 am
  36. Que la calma, tolerancia y el diálogo vuelvan a los colegios del país
    May 6, 2016
    Los estudiantes de secundaria tienen todo el derecho de exigir una mejor educación al Ministerio de Educación y Cultura MEC. Y de hecho, con su medida de fuerza, lograron forzar la renuncia de la exministra Marta Lafuente. No obstante, es importante señalar que la misma, en estos casi tres años que estuvo al frente de la cartera de Estado, ha obtenido importantes logros, que no deben detenerse ahora, meramente por un cambio de titular.
    Lógicamente, como en todos los ministerios de la República, ha habido fallas durante la gestión de Lafuente, sin embargo, también se obtuvieron importantes logros, como por ejemplo el despido de casi un millar de planilleros, acomodados por políticos y parientes encumbrados bajo otras administraciones del MEC.
    También podemos citar el rechazo a toda forma de presión o influencia de políticos para el nombramiento de recomendados en las supervisiones, direcciones y cargos docentes. La recuperación de la dignidad de casi 10.000 maestros que han ingresado a la docencia por sus propios méritos a través de concursos públicos, sin deber favores a los políticos de turno.
    La exigencia a los docentes de trabajar para tener derecho a cobrar el salario. El despido de “sindicalistas” que se han burlado de los niños y de la sociedad paraguaya con casi dos meses de huelgas ilegales; la eliminación de más de 60 “licencias sindicales” consistentes en cobrar sin trabajar que ha afectado a dirigentes enquistados por más de 20 años en los sindicatos y que están por jubilarse como sindicalistas como si hubieran trabajado como maestros.
    También es mérito de Lafuente la adopción de medidas para la eliminación de los negociados de ventas y préstamos comerciales usurarios descontados de los salarios de los docentes por vía bancaria a través de los sindicatos, la devolución al Estado del dinero no gastado de sus viáticos en viajes nacionales e internacionales, aún cuando legalmente no había necesidad de hacerlo, la compra de 3.000.000 de cuadernos más para los kits escolares con el mismo dinero que se gastaba en las licitaciones de los años anteriores a su gestión y la entrega de los kits escolares (por primera vez en la historia) antes del inicio de las clases.
    No olvidemos que bajo gestión de Lafuente, también se logró la informatización de los procesos internos de la administración del MEC, garantizando el acceso a información completa, veraz y oportuna sobre la gestión ministerial y quizás lo más importante, la apertura de la participación estudiantil a la decisión personal y voluntaria de cada estudiante para formar parte de aquellas organizaciones en las que tenga interés en participar, eliminando de esta manera la asociación obligatoria a una organización única de fuerte raigambre totalitaria.
    Ahora bien, los estudiantes han logrado su principal reivindicación, es importante ahora sentarse a dialogar y principalmente, dar tiempo al nuevo titular de la cartera de Estado a seguir con las reformas y a mejorar en los aspectos en donde Lafuente ha fallado. Es tiempo de pacificar los ánimos y permitir el retorno de la cordura, porque la anarquía, la ley del mbareté y el discurso violento e intolerante sólo conviene a los politiqueros pescadores de río revuelto, que buscan sacar réditos de este tipo de situaciones.

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 8:28 am
  37. Responsabilidad para mejorar la educación

    Finalmente luego de tres días de movilización estudiantil, que incluyó la toma de un colegio de la capital, Marta Lafuente presentó su renuncia al cargo de ministra de Educación. Según las publicaciones periodísticas, los cuestionamientos de los estudiantes apuntaban a los techos desplomados en varias escuelas, el incumplimiento en compromisos como la merienda escolar, los kits escolares y el boleto estudiantil fueron algunos de los reclamos.
    Sin embargo, desde varios sectores se escucharon algunas voces que respaldaban la gestión de Lafuente al frente de la cartera de educación, descartando sus actuaciones intransigentes para poner fin a la utilización del ministerio como un coto político.
    Los estudiantes movilizados deben saber que la catastrófica situación de la educación paraguaya no es solo responsabilidad de la ahora exministra, sino de años y años de sumisión del sistema educativo al poder político. Se sabe que los nombramientos docentes desde la época de la dictadura y en tiempo de democracia dependían del padrinazgo de algún poderoso político analfabeto.
    La pobreza de nuestro sistema educativo no pasa por el cambio de un ministro, ni por la construcción de mejores escuelas, ni la entrega de los kits escolares, ni mucho menos del almuerzo escolar. Todos estos son factores necesarios, que no deberían de hecho ser discutidos, porque es responsabilidad del Estado dotar de todos esos elementos para que el sistema funcione.
    El mejoramiento del sistema educativo pasará por el interés que la misma sociedad demuestre en la educación, y en la medida en que la misma sociedad se involucre en el proceso educativo.
    La sociedad entera aplaudió la movilización estudiantil, porque hace años se esperaba de la juventud que sea realmente protagonista y promovedora de cambios. Los jóvenes entendieron el mensaje y decidieron tomar protagonismo desde el año pasado con las movilizaciones, que replicaron luego inclusive en las universidades del país.
    Es saludable que la juventud estudiosa exija el fin de la corrupción y el mejoramiento del sistema educativo. Ahora los protagonistas de estas movilizaciones tienen que entender que una mayor exigencia, también significa un mayor compromiso y una mayor responsabilidad. La sociedad ahora espera que los estudiantes honren el compromiso exigiendo realmente calidad educativa, que pasará por una mayor exigencia con los mismos alumnos, en cuanto a cargas horarias y sobre todo en la capacitación constante. La calidad del producto de las instituciones se reflejará en el esfuerzo y el compromiso de los estudiantes en su formación.

    http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/44070-responsabilidad-para-mejorar-la-educacion#sthash.Ly6Owx6f.dpuf

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 8:26 am
  38. El siguiente paso
    06 May 2016

    El inicio del proceso de cambio profundo de la sociedad es una transformación real del proceso educativo. Este es un objetivo que debe ser general, involucrando trasversalmente a todas las instituciones del país. Para conseguir esta meta, es fundamental e impostergable la participación de todos los actores que interactúan en nuestra comunidad.

    El resultado de este gran acuerdo tiene que desembocar en el establecimiento de políticas públicas, bajo las cuales se deban establecer los procedimientos que apuntalen el sistema educativo, en el más amplio sentido de la expresión. Allí no pueden existir colisiones de intereses, medias verdades, caminos sin salida y procesos que sean confusos. La claridad debe facilitar el desarrollo de estas ideas, y que las mismas puedan ser llevadas a la práctica.

    Un elemento clave de esta ingeniería compleja es la adaptación de los esquemas a la realidad de nuestro país. No se pueden olvidar las raíces genuinas del paraguayo, en función a su contexto, creencias, expectativas y cultura en general. Una vez establecidos estos parámetros, la conclusión puede ser mucho más cercana a lo que se espera como punto de inicio del cambio.

    La sociedad del conocimiento, en la que estamos inmersos, es otro tema que debe ser insertado. Todo el trabajo educativo debe apuntar, desde el reconocimiento de una realidad social específica, a un mundo cada vez más pequeño en tiempo y distancia, al que se debe insertar para competir con otras comunidades que tienen avances muchos más considerables.

    Mientras sigamos enfrascados en luchas, donde solamente se pongan etiquetas o enemigos a los cuales se debe vencer, sin que haya una idea contundente a la que se aspira, todo el esfuerzo será en vano. Seguiremos contando batallas ganadas o perdidas, en donde las victorias serán pírricas y las derrotas coyunturales. Se agotará el pleito en sí mismo, sin lograr trascender para alcanzar un nivel de mejora seria.

    Las fórmulas que se establezcan como alternativas deben tomar en cuenta los intereses de todos los sectores, y estar orientados por personas especializadas, para evitar situaciones que puedan parecer ilusionantes, pero que terminen en grandes decepciones. Para graficar la idea, solamente debemos remitirnos a los hechos que marcaron la agenda educativa en los últimos meses.

    Siempre se consideró que el grave problema de la educación radicaba principalmente en la falta de recursos. Por eso se creó la Ley del Fonacide, con la que se blindarían recursos para inversión educativa. Esto no pasó de la teoría a la práctica, y se evidencia en los paupérrimos resultados de la administración de estos fondos. El desvío, mal uso de recursos y denuncias de corrupción son la tónica que resume el resultado de este planteamiento.

    El cambio de autoridades sin que se transforme el sistema tampoco favorece a aumentar la calidad educativa. Después del proceso del UNA no te calles, salieron autoridades, aunque prácticamente nada varió en la manera en que se administran los recursos financieros y la educación dentro de esta casa de estudios.

    La movilización estudiantil –que finalizó con la renuncia de la ministra Marta Lafuente– una vez más demostró la fuerza de la participación juvenil, además de concitar todo tipo de apoyo ciudadano. Sin embargo, el cambio de nombres, sin una idea diferente de gestión, traerá más ilusión dilapidada, sin que los resultados sean eficientes como espera la ciudadanía y necesita la nación.

    En este tiempo en donde el debate educativo vuelve a ser motivo de análisis, es clave apostar a un cambio real, en donde todas las voces tengan participación. En donde se prioricen ideas para fortalecer el proceso, que como se evidenció no es sencillo y requiere de un tiempo importante para mostrar sus primeros resultados. Si no comprendemos que es impostergable este debate, seguiremos cambiando nombres sin que el resultado sea del agrado de la sociedad.

    Por eso, el siguiente paso que demos como sociedad será clave.

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 8:20 am
  39. Después de Lafuente, qué

    Por Carolina Cuenca

    Ayer renunció la ministra de Educación. Fue un caso llamativo porque se lo exigieron estudiantes atrincherados y organizaciones sociales. Es loable que los jóvenes hayan identificado el cambio con la educación. En el fondo nos interpelan a los adultos que deberíamos dar más la talla.

    Los políticos tomaron nota. No son sonsos. Algunos para subrayar los fracasos en las carpas enemigas, otros para quedar bien, sin precisar compromisos concretos. No faltaron los manipuladores, pero no fueron la mayoría. Se percibió en la movilización un auténtico deseo de bien. Ñandekuerái. Me incluyo. De la mediocridad, de la insuficiencia estructural, de la ineficiencia, de la corrupción. Pero, ojo, nada de eso es nuevo ni cambiará con tan solo una renuncia bajo presión.

    Hay que aclarar que la señora Lafuente es reconocida por su formación, historial de servicio en el Estado; también tuvo medidas acertadas como las de sacar a planilleros del MEC, regular el manoseado subsidio gremial, exigir a los docentes la asistencia para cobrar, no prometió lo que no podía y eso lo deberíamos valorar porque no es decente hacer leña del árbol caído.

    ¿Cuál es el drama de fondo? Que la educación está en baja total en Paraguay y necesitamos avanzar. Qué grave es que no sea garantía de solidez formativa básica permanecer ¡12 años en el sistema educativo!, que la formación docente decrezca, que la plata se use mal, que nuestras autoridades trabajen de manera ais- lada con superposición de proyectos y dispersión. Pero lo más triste es que reina una suerte de alienación y falta el sentido de pertenencia social. Como muestra, fijémonos en el lenguaje de la movilización. “Toma de”, “reivindicación”… Este lenguaje responde a una lógica de poder. Los chicos lo aprenden de nosotros. Pero falta dar el paso a la lógica del pertenecer, a la lógica del servicio en busca del bien de la comunidad de la que YO TAMBIÉN SOY PARTE.

    El Estado debe garantizar la igualdad de oportunidades, pero es la sociedad la que debe hacer sentir su fuerza desde las familias y grupos intermedios: Iglesia (el Estado es laico, pero la gente del pueblo tiene fe, fuente genuina de valores humanizantes), clubes, partidos, asociaciones, gremios, etc.

    Tenemos un aplazo, pero más bien de madurez. La calidad pasa por lo humano, no se cuantifica solo con mejoras en los exámenes de competencia. Si no aprendemos bien, es porque también lo bueno, bello y verdadero se diluye entre los atajos de nuestros “nambrena, péichante, mba’e pio la tanto, aichenjáranga, papá nomás va a resolver, bajanos la escala, van a ver con mi abogado, etc.”. El otro drama de fondo es la identidad, que junto con la madurez hacen progresar el diálogo.

    Quizás al MEC –y lo digo con cariño– le falta discernimiento y, en el Gobierno, aprender a dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios es esencial; es decir, es urgente salir de la pretensión y dar paso al realismo. Pies en la tierra. Si alguna receta sobresale es la del padre Pepe, el famoso cura de las villas pobres de Argentina, para quien cada persona cuenta y “el mejor colegio y el mejor club deportivo deben instalarse en las periferias”. A buen entendedor…

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 7:33 am
  40. Seguimos con la hipocresía de la importancia de la educación

    Por Víctor L. Romero, MD (*)

    Hace un tiempo me he prometido no volver a escribir sobre temas tan gastados como la importancia de la educación, pero el hecho de que los estudiantes hayan salido a las calles y estén ocupando escuelas, me ha vuelto a recordar nuestra hipocresía enraizada en relación con este tema tan cacareado en nuestro medio.

    Hasta la persona medianamente entendida sabe que sin educación no hay futuro. Pero si el futuro de nuestra nación no nos importa y vivimos tan atrapados en el presente, ¿Cómo podemos pensar en la importancia de la educación? Me temo que esta es la razón principal por la que nuestra educación es, fue y será siempre un desastre y no debido al chivo expiatorio de Marta Lafuente.

    Los críticos superficiales, ideologizados y oportunistas, no pierden la ocasión como esta para echar su veneno por todos los medios de excreción de sus cuerpos contra el Gobierno de turno, buscando réditos políticos pero no necesariamente porque la educación, por fin, sea una prioridad absoluta en sus mentes.

    Lejos estamos de las ideas educativas del chileno-venezolano Andrés Bello, del argentino Domingo Sarmiento, quien quería formar al ciudadano libre, responsable y creativo, o del paraguayo Ramón Indalecio Cardozo, quien había dicho que con el amor y no el odio se puede lograr el milagro de la educación.

    Lejos estamos de países como el Japón, Israel o Singapur que, sin contar con los recursos naturales que nosotros tenemos en abundancia, ascendieron a los más altos niveles del progreso. Sus opulencias no provienen de la explotación de sus colonias en el pasado o de su riqueza natura, sino de una obsesión no hipócrita de apostar por la educación y la investigación; promoviendo las ciencias y la tecnología. Sin estas herramientas, los recursos naturales tienen muy poco valor.

    Hasta ahora, la palabra educación sigue siendo un caramelo en la boca de los políticos, quienes se marean con clichés y quieren marear a la población con supuestas buenas intenciones, cuando en realidad no se la trata con sinceridad y profundidad. Para dar un ejemplo: Ni siquiera se menciona la palabra “excelencia” en nuestro medio porque implica esfuerzo, competencia y premia el verdadero mérito. Por el contrario, se ha enseñado a detestar al que sobresale por su esfuerzo personal y sale ganancioso en la libre competencia. Hasta políticamente la excelencia es considerada incorrecta porque eso exige que nos igualemos por arriba y no por abajo. Apenas entre nosotros es tolerable la media mediocridad. Olvidamos que por abajo está la miseria y la exclusión social. Las personas rigurosas, que se esfuerzan y son metódicas, más bien nos disgustan a nosotros; mientras en los países que cité, son aplaudidas. Aquí, seguimos a quienes nos prometen regalos, todo tipo de derechos sin obligaciones y por sobre todas las cosas, facilismo; incluyendo un bochornoso facilismo educativo.

    Los verdaderos culpables somos nosotros, porque por culpa nuestra los buenos alumnos tienen bloqueada la excelencia y su valoración. Me temo que la misma raíz de la pobreza, el atraso y la desorganización social entre nosotros tienen sus raíces en el desprecio de la excelencia y en la multiplicación de los promotores del facilismo. Sin embargo, lo único que han logrado desde la última vez que me referí a este tema, es una mayor perversión de nuestra sociedad a la que se le ha vuelto cada vez más indigna y dependiente.

    Por favor, basta ya de hipocresía; basta ya de la hipocresía anidada por tanto tiempo en nuestros corazones con relación a la importancia de la educación.

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    Publicado por jotaefeb | 6 mayo, 2016, 7:25 am
  41. Lafuente debe irse, pero no es la única responsable del derroche

    Loable desde todo punto de vista la manifestación de los estudiantes secundarios del país, quienes hartos de la mala administración en el Ministerio de Educación y Cultura MEC, decidieron iniciar una protesta ocupando colegios, exigiendo la renuncia de la cuestionada ministra Marta Lafuente. Recordemos que el punto de partida de esto fue el hecho que el MEC estuvo a punto de pagar 10.000 guaraníes por cada botella de agua mineral y 80.000 por cada dos litros de cocido a ser servidos en una reunión con expertos extranjeros.
    Estas sumas exorbitantes dan cuenta del derroche en el que incurren las autoridades el MEC y del que, en última instancia, son responsables los legisladores que aprueban alegremente la Ley del Presupuesto General de la Nación. No se trata de casos aislados, sino de meros ejemplos de una práctica indignante de larga data en la estructura estatal, que no se limita a los servicios gastronómicos y que persiste debido a la negligencia o a la corrupción de los encargados de velar por el buen uso del dinero público.
    Debemos recordar que en teoría, los legisladores deben impedir que el dinero de los contribuyentes sea derrochado, y para ello pueden pedir a sus múltiples “asesores” que verifiquen si al menos algunos de los gastos previstos en el proyecto de presupuesto responden a los precios del mercado. Sin embargo, nada de eso ocurre.
    Ni la Comisión Bicameral de Presupuesto ni cada una de las Cámaras son lo bastante curiosas como para averiguar, por ejemplo, cuánto podría costar un servicio gastronómico. Más aún, los legisladores aprueban incluso erogaciones adicionales, a cambio de que sus respectivas clientelas sean nombradas o contratadas en la dispendiosa administración pública. Para peor, cuando sale a la luz algún derroche aprobado por ellos mismos, se rasgan las vestiduras con la mayor hipocresía, tal como ha ocurrido en el mencionado caso del MEC. Cuando se reveló el despilfarro en marcha, gracias a la denuncia de estudiantes secundarios, la Cámara de Diputados aprobó un pedido de informes al ministerio sobre la licitación por concurso de ofertas para la compra de alimentos y bebidas, “sorprendida” por los precios que ella misma había consentido implícitamente al aprobar a ciegas la partida correspondiente.
    Y finalmente, el presidente Horacio Cartes intervino solo luego de que unos admirables jóvenes, más celosos del buen uso del dinero público que el MEC, que el Ministerio de Hacienda, que el Congreso, que la Contraloría y que la DNCP, salieron a la calle para denunciar indignados el despilfarro en que se venía incurriendo.
    Se comprueba así que fracasaron todas las instancias constitucionales y legales de control. El escándalo suscitado, que cada año se repite en silencio en la administración pública, enseña que la ciudadanía informada y movilizada, con el acompañamiento de la prensa, puede forzar a que se corrijan los desaguisados cometidos y tolerados por quienes la representan o están a sueldo de ella. Y a que los responsables reciban el castigo que se merecen.

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    Publicado por jotaefeb | 5 mayo, 2016, 11:01 am
  42. La salida de Lafuente no es la salida
    05 May 2016

    Por Clari Arias

    La ministra Marta Justina Lafuente vive una encrucijada detestable e injusta. Decenas de estudiantes secundarios atrincherados en distintos colegios públicos, y miles más que protestan en las calles, piden su remoción. Tal vez en el transcurrir de este jueves las cosas cambien para ella, aunque no para el ministerio que dirige, que seguirá siendo el ministerio más apetecible para los políticos sin escrúpulos.

    La ministra de Educación es una funcionaria de carrera. Ha ocupado distintos cargos a lo largo de casi veinte años en el MEC, desde los tiempos en que Nicanor era ministro de Educación (sí, ¡el Tendota fue ministro de Educación!) hasta la alta honra y responsabilidad de ser ministra en el actual gobierno. Es decir, no estamos ante una improvisada en los menesteres de la cartera. Sin embargo, a la señora no le sirvió toda esa experiencia en los últimos tiempos, ya que en el pasado mes de marzo se vio expuesta a las críticas de toda la sociedad por el caso conocido como “cocido de oro”, en donde se dejó al descubierto que el ministerio a su cargo pagaba cifras altamente superiores a las del mercado por distintos rubros gastronómicos. Responsabilidad política tenía, sin dudas, y sus detractores han aprovechado el escándalo para solicitar lo mismo que ahora solicitan los estudiantes secundarios: su renuncia.

    El bochorno de pagar ochenta mil guaraníes por dos litros de cocido sirvió para la diversión en memes a través de las redes sociales. Se llenaron decenas de páginas en prensa escrita y decenas de horas en los programas de opinión de radios en todo el país. Pero muchos sabemos que allí no hubo fato alguno de la señora, pero sí de algunos funcionarios que siempre lucraron con las licitaciones del MEC. Lafuente sobrevivió a la crisis, aunque su imagen quedó muy deteriorada, a tal punto que el propio presidente Cartes tuvo que salvarla de tanta presión mediática y de redes sociales, lanzándole un bote salvavidas en donde avalaba su gestión y le daba su respaldo. El escándalo, como tenía que ocurrir, les costó el cargo a los verdaderos responsables, un par de funcionarios de la Unidad de Contrataciones del ministerio.

    El torbellino de situaciones en contra de la ministra, a estas horas, parece insalvable. Desde la caída del techo de una institución centenaria, hasta la inequidad en la distribución de las comidas escolares, todos parecen ser problemas generados por su administración. Creo que no es así, aunque la responsabilidad política de todas las situaciones es ineludible, aun cuando no exista injerencia administrativa de la misma en muchos de los hechos denunciados. Por algo es la ministra, y tendrá que apechugarla.

    No puedo más que sentir lástima por una funcionaria que como pocas en la historia del MEC, se enfrentó a los caciques regionales del partido que gobierna, como cuando un senador de la nación le recriminó a gritos su rechazo al pedido de nombrar a una hurrera como supervisora en Caaguazú. Marta se plantó y le dijo que no nombraría a la “recomendada” porque no era idónea. Claro que en esta semana de “tomas de colegios” ya nadie recuerda aquel gesto de la señora, y es mucho más fácil sumarse a los vientos rebeldes y pedir que se vaya.

    La salida de Marta Lafuente no es la solución a nada, salvo a la toma de colegios por parte de estudiantes. Muchos de los cuestionamientos que tienen como bandera en esta esperanzadora revuelta son inexpugnables. Aun así, la renuncia o destitución solo significará una victoria pírrica para nuestros amados jóvenes. Y dolorosamente será una grandísima victoria para los aprovechadores de siempre, que intentarán volver a enchufarse del presupuesto del Ministerio de Educación para más “cocidos de oro” y más rubros para sus hurreros y prebendarios.

    Mientras tanto, seguiremos presenciando la caída de aulas enteras y el embrutecimiento de nuestro sistema educativo.

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    Publicado por jotaefeb | 5 mayo, 2016, 8:02 am
  43. La lucha de los secundarios

    Por Miguel H. Lopez
    Lo interesante de las luchas sociales y de las confrontaciones políticas que de ellas resultan es que lo imprevisible siempre se hace carne. La toma del colegio República Argentina por los chicos del secundario exigiendo la renuncia de la ministra de Educación, Marta Lafuente, por corrupción y el estado desastroso de la educación y sus instituciones físicas, es un ejemplo. Lo que pintaba ser una caprichosa rabieta –como venía la propia repudiada tratando a los estudiantes– ahora se convierte en una suerte de causa nacional. Y si bien las reivindicaciones son las mismas que enarbolan los secundarios desde hace 2 años, estas no fueron las detonantes, sino la indignación ante la respuesta zafada y violenta del Gobierno y el Estado con sus instituciones y aparato represivos ante la sencilla ocupación de un par de aulas de colegio por adolescentes.

    Que el gobierno de Horacio Cartes es incapaz de manejar alguna crisis, no es novedad. Esta no fue la excepción, pero posiblemente sea la peor administrada, hasta el momento. Empezando por el desprecio que Lafuente sigue manifestando hacia los estudiantes, más su arrogancia de aferrarse al cargo, cuando incluso el Parlamento la llama a interpelación con riesgo de voto de censura; hasta el desinterés del Gobierno materializado en el deplorable sistema educativo y sus edificios, consecuencia de la corrupción, la desidia y la inoperancia.

    El hecho de usar el gastado recurso de las mesas de diálogo y tratar a la vez a los secundarios como rebeldes sin causa, es apenas parte del desatinado estupro oficial contra reclamos tan justos como que la educación es derecho de todos y debe cumplirse.

    El diálogo en estos tiempos y en manos de estas autoridades es falsedad e hipocresía. No resulta. Lo que resta es obligarles a cumplir lo que las leyes dictan y la población requiere. En ese sentido, la presencia de iniciativas privadas como Juntos por la Educación es una contaminación y una injerencia no recomendadas. Carecen de representatividad y por tanto de legitimidad para ser interlocutores válidos en estos escenarios de conflicto. El debate es entre las organizaciones genuinas de sectores y el Gobierno.

    Esta crisis buscará ser desactivada por diversos actores e instituciones oficiales y no oficiales conservadores que desean que nada cambie para mantener sus privilegios. Que la educación pública sucumba interesa a algunos sectores del país que buscan lucrar con ello. En nada de esto hay secreto alguno.

    Las tomas de colegios deben extenderse a lo largo y ancho del país y luego ganar las calles. Los estudiantes chilenos mostraron no hace mucho que ese es el camino. No hay que temer a las autoridades, no están allí para eso, aunque lo intenten. Están para cumplir el mandato de la gente; y si no lo hacen, deben irse…

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    Publicado por jotaefeb | 5 mayo, 2016, 7:56 am
  44. La toma de los colegios y los cambios de fondo

    Por Gustavo Olmedo
    Los estudiantes se cansaron de las promesas incumplidas del Ministerio de Educación; de los techos de aulas que se derrumban, de la falta de infraestructura en las instituciones, del cocido de oro del MEC, entre otros temas.

    La toma de los colegios por parte de los alumnos es un “espectáculo” para la prensa y un hecho impactante –y con justa razón– para la opinión pública. Y desde este punto de vista, el fenómeno es positivo, pues estos eventos vuelven a instalar en el centro del debate mediático, de la agenda de las autoridades de turno y del diálogo cotidiano del ciudadano de calle, tema relevantes, como en este caso el de la educación y sus carencias. La educación es el punto clave del desarrollo de los pueblos y de la realización de las personas.

    Pero siendo objetivos debemos reconocer que no siempre estos eventos llevan al verdadero cambio. Todo podría ser simplemente una expresión pública más de la democracia y sus libertades, una especie de “golpe simbólico” para que finalmente no cambie nada. Y los que manejan los hilos del poder saben de ello, y la historia está llena de ejemplos.

    El problema de la educación y sus carencias en Paraguay no se resolverán con la renuncia de la ministra Marta Lafuente, aunque quizás en este momento sea la medida política más apropiada para bajar las tensiones. Y esto no significa que nos callemos todos para decir “aquí no pasa nada” o solicitar que la ministra permanezca en su puesto. Podría irse o quedarse, da igual, la solución al problema de fondo no pasa por ahí.

    El deseo de justicia que nace del corazón de los jóvenes, y que moviliza y se expresa más claramente en estos casos, es muy positivo y hasta educativo para los adultos, ya anestesiados o acostumbrados a situaciones de injusticia.

    Pero no basta con la emoción de ver a los jóvenes reclamar sus derechos y apoyarlos. Hace falta ir hasta las preguntas finales: ¿Cómo realmente vendrá el cambio en la Educación? ¿Basta con más fondos para infraestructura y mejores salarios? ¿Cuál es la educación que necesitamos? Ante este escenario complejo, urge el diálogo como herramienta para alcanzar el bien común; la ministra –o el MEC– y los estudiantes deben superar orgullo y prejuicios y ponerse frente a frente, no hay otra salida. Además, cabe recordar que el cambio de una sociedad tiene su centro en la persona, parte del docente, estudiante o político que toma con seriedad y honestidad su realidad y desea el bien. Quizás sea esta la educación que necesitamos retomar en Paraguay.

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    Publicado por jotaefeb | 5 mayo, 2016, 7:53 am
  45. Se debe enfrentar con valentía la problemática de la educación

    El gran impacto generado con la toma de colegios por parte de estudiantes secundarios pone de nuevo en el tapete la necesidad de atender con prioridad la problemática de la educación. Más allá del reclamo juvenil para que renuncie la ministra de Educación, Marta Lafuente, hace falta pensar con valentía en un plan integral, que involucre a todos los sectores del Estado y de la sociedad en llevar a cabo las reformas importantes que sean necesarias, con la utilización eficaz y transparente de los recursos destinados al sector, con voluntad política para liderar procesos. Probablemente es el momento en que Lafuente debe apartarse del cargo, pero el verdadero problema y la solución están en manos de todos.
    Aunque los dirigentes de la Organización Nacional Estudiantil (ONE) venían anunciando desde hace días que iban a asumir acciones gremiales más drásticas, como la toma de colegios, ante la falta de resultados en el proceso de diálogos con las autoridades del Ministerio de Educación, la ocupación del colegio República Argentina, en un céntrico sector de la capital, en la mañana del martes 3, resultó una completa sorpresa para un gran sector de la ciudadanía, así como para las mismas autoridades.

    La reacción inicial de los organismos del Estado resultó innecesariamente violenta y represiva, al enviar a un fiscal y a una dotación de policías a romper la puerta del colegio e ingresar por la fuerza, ante una movilización que desde el inicio fue pacífica y principalmente mediática. La actuación de las autoridades, transmitida en vivo por los canales de televisión, generó crispación en la opinión pública y reforzó aún más la solidaridad ciudadana con los alumnos manifestantes.

    Está visto que el tema de la educación se ha vuelto muy sensible para toda la sociedad paraguaya. Tras la ejemplar y multitudinaria marcha de los colegios secundarios en setiembre de 2015 y la posterior gran revuelta de los universitarios, a raíz de los hechos de corrupción en el Rectorado de la Universidad Nacional de Asunción, revelados por una investigación periodística de Última Hora, que generó el movimiento #UNAnotecalles, ha quedado establecido que la educación debería pasar a ser una prioridad para el Gobierno y para los distintos sectores políticos y administradores.

    Sin embargo, tal prioridad no ha sido asumida hasta ahora. Por el contrario, se han seguido denunciando más y más irregularidades: locales de escuelas y colegios se han seguido derrumbando por falta de mantenimiento y reparación, incluyendo recientemente al emblemático edificio del colegio Nuestra Señora de la Asunción, en la capital. Igualmente, un informe del Ministerio de Salud Pública ha revelado graves falencias en la distribución del almuerzo escolar, con escuelas humildes que no reciben el servicio, mientras en muchas otras los platos no consumidos se tiran a la basura.

    Ante este panorama, resulta lógico que una acción como la toma de colegios por parte de los estudiantes genere el respaldo de la ciudadanía, incluyendo a sus propios docentes y padres de familia. Hay en la movilización estudiantil una actitud de conciencia crítica, de valentía cívica, que no se percibe en las autoridades y en los exponentes de la clase política, para enfrentar la problemática de la educación.

    En la actual coyuntura, la renuncia de la ministra Marta Lafuente aparece como la mejor salida para descomprimir la tensión social y abrir el diálogo. Pero es necesario pensar en un plan integral, que involucre a todos los sectores del Estado y de la sociedad, para aplicar las reformas importantes que sean necesarias, con la utilización eficaz y transparente de los recursos destinados al sector, y con una decidida voluntad política para liderar procesos.

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    Publicado por jotaefeb | 5 mayo, 2016, 7:48 am
  46. No desviar la política educativa en marcha

    Es obvio que el desastroso estado de la educación pública es la consecuencia inevitable de largas décadas de ineficiencia, de sectarismo y de corrupción. Los jóvenes que, animados por nobles intenciones, hoy están exigiendo la renuncia o la destitución de la ministra Marta Lafuente, acompañados por políticos oportunistas, deben de saberlo, pues no la hacen responsable de toda la calamidad reinante, sino, para empezar, del malgasto del dinero público en el que incurrió en la reparación de vehículos del MEC o estuvo por incurrir en la frustrada contratación de un servicio gastronómico.

    Desde luego, no hay motivos para suponer que la ministra haya intervenido personalmente en ambas operaciones con el fin de enriquecerse, pero sí es claro que no puede eludir su responsabilidad administrativa, como ordenadora de gastos. Hasta se la podría disculpar alegando que quien está al frente de un ministerio tan grande, acuciado por múltiples problemas, no tendría tiempo para ocuparse de cuestiones de esa índole, aunque el anteproyecto de presupuesto llevara su firma. Lo que sí resulta muy cuestionable es que, una vez denunciadas las irregularidades, ella se haya limitado a no firmar un contrato, sin tomar ninguna medida con respecto a los funcionarios involucrados, empezando por el director administrativo. Perdió así la ocasión de enviar a la ciudadanía una señal muy clara, en el sentido de que ninguna maniobra deshonesta en su ministerio quedará impune. Su actuación fue similar a la de otros ministros y jerarcas de entidades públicas, que, en el mejor de los casos, solo trasladan de un cargo a otro al funcionario sorprendido con las manos en la masa.

    Los estudiantes secundarios también reprochan a la ministra el no haber recibido a tiempo ciertos manuales didácticos, lo que sin duda debe atribuirse a la ineficiencia habitual de nuestras entidades públicas. Es cierto que la capacidad de gestión del MEC no parece haber mejorado mucho desde agosto de 2013, pero lo mismo cabe decir de los demás ministerios, de modo que, en este aspecto, el desempeño de Marta Lafuente no es peor, ni mucho menos, que el de sus colegas. Por supuesto que la infraestructura educativa es deplorable y que si no se robara ni se derrochara el dinero público, ella estaría en condiciones mucho mejores. Se puede apuntar, sin embargo, que el deterioro de las edificaciones o la falta de ellas se habría podido paliar si los gobernadores y los intendentes hubieran administrado los recursos del Fonacide con honradez e idoneidad: si alguna culpa le cabe al MEC, es la de haber fiscalizado solo unas pocas obras y no haber instado públicamente a su correcta ejecución.

    Dicho lo cual, es justo reconocer que la ministra ha tomado atinadas medidas, que habrán molestado bastante a los sindicalistas de la docencia, a los funcionarios planilleros y a los politicastros prepotentes acostumbrados a poner y sacar maestras y maestros a su gusto. Los primeros fueron destituidos porque solo se dedicaban a organizar huelgas ilegales periódicas, a cuyos participantes, por lo demás, se les descontó el salario por los días en que no enseñaron. También fueron removidos unos mil funcionarios que cobraban sin trabajar, para disgusto también, con toda seguridad, de sus respectivos padrinos. Marta Lafuente no se comporta como una “seccionalera” empotrada en el aparato estatal y obediente a los mandamases de su partido, lo que es mucho decir de quien ocupa un ministerio que ha sido durante mucho tiempo el coto de caza de dirigentes partidarios inescrupulosos. Es encomiable que sea una profesional ajena al sectarismo tradicional, responsable en gran medida de nuestro espantoso atraso educativo. Desde luego, en dos años y medio de gestión, no ha podido revertir esta situación de tan larga data. Para eso, es preciso que el Gobierno, la sociedad civil y, en especial, los maestros y las maestras emprendan una campaña perseverante, a largo plazo, pues los obstáculos a vencer son numerosos y están muy enraizados.

    Los jóvenes que tienen la sana inquietud de que mejore el catastrófico sistema educativo deben saber que la calidad de la enseñanza no depende solo de que los centros educativos estén bien construidos, de que los libros de texto se distribuyan oportunamente y de que se termine con el despilfarro y la corrupción en el MEC. Todo eso es muy necesario, pero también lo es que, entre otras cosas, los 70.000 docentes del sector público estén bien formados y remunerados, que los alumnos estén bien alimentados, que se reduzca la deserción escolar, que aumente la carga horaria y que se promueva la meritocracia, es decir, una cultura favorable al conocimiento y contraria a la ignorancia.

    Cualquiera sea el desenlace del conflicto suscitado, es deseable que la política educativa en marcha, en la que incluimos la relativa al personal docente y administrativo del MEC, no sea desviada a favor de los zánganos y de sus padrinos. Ellos han sido los únicos beneficiarios de una educación pública vergonzosa, que atenta contra la igualdad de oportunidades, el desarrollo socioeconómico y la calidad del sistema democrático.

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    Publicado por jotaefeb | 5 mayo, 2016, 7:42 am
  47. ¡HAGAN LÍO!
    Oscar Boubee

    MAYO 04, 2016
    Cuando el presidente Cartes se dirigió a los jóvenes diciendo “¡Hagan lío!”, es muy probable que no haya medido el alcance de lo que dijo. Bueno… sí… claro. Sigamos.
    Algunos comentarios en redes sociales, y hasta en medios de comunicación, señalan que una joven estudiante al decir que nunca la juventud tuvo la participación activa de hoy día expuso una absoluta falta de conocimiento histórico. Es cierto. Los jóvenes no saben porque nunca les enseñaron la verdadera historia.
    Quien esto escribe, ejerce desde hace años la docencia universitaria y puede aseverar que el 99% de los alumnos no tiene ni idea de qué pasó el 23 de octubre de 1931, ni que fue el Movimiento 14 de Mayo, ni quien fue Blas Garay y mucho menos Alón. Son jóvenes y construyen sus destinos a partir del hoy mirando al mañana. El ayer, no les ha dejado mucho que valorar, a la luz de los resultados.
    De cualquier modo, y a los efectos de rendir tributo a la juventud del pasado, compartimos extractos de lo publicado por ADRIANO IRALA en Portal Guarani con relación a “LOS SUCESOS DEL 23 DE OCTUBRE DE 1931”.
    “Nunca hubo en nuestro país agitaciones tan limpias, tan puramente juveniles, tan desvinculadas de móviles subalternos, como las que se sucedieron en los días trágicos. Surgida espontáneamente de las aulas del Colegio Nacional, la iniciativa fue acogida con entusiasmo por el pueblo, que vio en ella la expresión de sus propios sentimientos e inquietudes. Y luego, consumada la masacre, no hubo ya clases, banderías, agremiaciones, diferencias políticas o doctrinarias. Fue el pueblo todo de la capital el que, como en otras ocasiones memorables, se levantó en un solo grito de indignación y de protesta.”
    “Los manifestantes recorrieron (…) varias calles y, finalmente un compacto grupo llegó hasta la casa del Presidente de la República (N. del E.: José P. Guggiari), donde profirió gritos hostiles y algunos más exaltados lanzaron piedras. Un pelotón de guardia cárceles y un grupo del Escuadrón de Seguridad, llegados sigilosamente (…) se lanzaron, a una señal convenida, sable en mano, sobre ellos. Los manifestantes se defendieron a pedradas, los heridos fueron varios y los soldados persiguieron y sablearon hasta larga distancia a los fugitivos.”
    “Amaneció el viernes 23 de Octubre. A la hora de iniciarse las clases en el Colegio Nacional, los alumnos, en vez de entrar en las aulas salieron a la calle, en son de protesta contra los atropellos de la noche anterior. Después de visitar la redacción de varios diarios, se dirigieron, en medio de ruidosas demostraciones, hacia el Palacio de Gobierno. Era una columna compuesta, casi exclusivamente de estudiantes, en su inmensa mayoría alumnos del Colegio Nacional y de la Escuela Normal y un numeroso núcleo de estudiantes de medicina.”
    “Sin una voz de advertencia, sin intimaciones de ningún género, las fuerzas apostadas en el Palacio rompieron el fuego sobre la manifestación. Las ametralladoras, que desde la noche anterior habían sido premeditadamente emplazadas en la terraza, hicieron luego oír su tableteo siniestro. “
    “Y luego, en el momento de levantarse e iniciar la fuga las máquinas mortíferas prosiguieron su obra. Se hacía fuego por la espalda sobre los que huían; se hacía fuego sobre los que se detenían para intentar socorrer a los muertos y heridos; se hacía fuego sobre los que buscaban refugio en bocacalles y zaguanes. Se disparaba sobre los que intentaban huir hacia el río; se disparaba sobre los que buscaban salvarse por el callejón que va hacia la Avenida República.”
    “Diecisiete muertos y más de sesenta heridos, individualizados, cayeron en ella. El grupo directamente expuesto al fuego no se compondría de más de cuatrocientos manifestantes.”

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    Publicado por jotaefeb | 4 mayo, 2016, 9:35 am

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@Juanctpy Chulinita los perfiles falsos operando por políticos y de paso descargando frustración acumulada del pagado por teclear. Dale, descargate ;)
@lacostasoy Algunas irregularidades en planillas por la reelección es consecuencia de la estupidez de quien lleva más firmas. Una competencia argel.
@claririquelme1 Un colorado nunca muere, firma desde el cielo.
@GianniJew Etiqueta básica de caja de supermercado es retirar tu carrito cuando terminas de sacar tus cosas señoraaaaa
@fwrt_ Si la lectura comprensiva se vuelve alguna vez indispensable para vivir, los paraguayos morimos.
‏@oslovera El EPP es mbatara por naturaleza según la hipótesis de muchos por acá. A cuántos gobiernos ayudo distrayendo, según la boba teoría?
‏@claucarol90 Hay irregularidades en las planillas pro reelección y aparece el EPP dejando prueba de vida de Franz... Desvío de atención dónde? 👀
@Car_Lo_Ti_Ta Justo hoy, justo después de que los muertos voten, aparece el EPP qué coincidencia verdad amigos?
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@Silporfavor Licenciatura en análisis de planillas, próxima carrera a ser habilitada por del MEC
@ebritezpy Lo que al Vaticano le lleva años y décadas confirmar, al Partido Colorado le costó apenas días: hacer el milagro de que los muertos firmen.
‏@RodrigoHoudin El seccionalero que fue presionado, para conseguir firmas, será quien deba responder por la falsificación en planillas y no los promotores.
@MRehnfeldt Estamos riéndonos de planillas y Fiscalía riendose de nosotros. Adulteración y falsificación deberían estar siendo investigados de oficio!
@Santiagasu Creo que si falsifico la firma de un político, para pedir un crédito aunque sea de G. 10 mil, me van a condenar de por vida en Guantánamo. Pongo mi firma -entiéndase el chiste- de que no habrá ninguna condena importante por la falsificación de firmas.
@jtorresromero Oposición pide ver firmas. Con esto legitiman la enmienda. Si es Inconstitucional como dicen, no deberían ni siquiera verlas. O sea?
@andrescolman Quien consiga enmendar las metidas de pata de los pro enmienda buen enmendador será 😄
@BernardoFarina Una persona educada tiene la capacidad de distinguir lo justo de lo injusto. Por eso la educación no es prioridad para nuestros políticos.
‏@chiqui_avalos Segun informe de la CIA, Andres Rodriguez en 1985 fue acusado por narcotrafico. Después se volvio Presidente.La historia se copia a si misma?
@MafeCarrascal Cuando la corrupción en la empresa privada envuelve dineros del Estado deja de ser privada para convertirse en pública, nos interesa a todos
‏@CarlosGomezPy TSJE no puede controlar firmas, planillas auto-completadas, y además ¿usan padrón desactualizado para controlar a la ANR? QUE JODA!

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