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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

“Seguro” se burlan los parlamentarios

Con los números tenemos una relación de amor-odio. Nunca me llevé bien con las matemáticas. No tengo vergüenza al admitir que en el examen de ingreso a la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNA obtuve 16 puntos de 100 posibles. Aún así, ingresé gracias a que en las materias “leídas” como Castellano, Filosofía, Historia del Paraguay y Psicología me fue bastante bien.

Lo que me gusta de los números es que son reveladores e incuestionables. En el ejercicio del periodismo aprendí que, mientras más datos, porcentajes y estadísticas agreguemos a un material, más credibilidad tendrá nuestro trabajo. En este caso se podría decir que adoro a los números. Pero los números muchas veces lastiman, son tan irrefutables que ni siquiera precisan de adjetivos o insultos, para hacerte sentir rabia o impotencia.

Repasemos estas cifras. La Dirección Nacional de Contrataciones Públicas adjudicó la prestación de servicio médico privado a senadores, “parlasurianos” y funcionarios del Congreso por un valor de G. 8.304 millones. Esto equivale a poco más de US$ 1,5 millones. La adjudicación fue otorgada, según el citado organismo estatal, a la empresa Santa Clara S.A.

El monto que vos, yo, el despensero y el vendedor de chura abonamos para que cada congresista disponga de ese seguro es de G. 1.550.000. “El servicio tuvo un aumento de G. 2.367.378.000 en comparación a la adjudicación del año pasado con la misma empresa”, publicó ÚH. La cobertura es del 100%. Eso no es todo, el beneficio alcanza a los cónyuges, hijos de hasta 20 años y padres (en el caso de que sean titulares solteros).

Los números son fríos, lapidarios. El ultraje que los miembros del Congreso hacen con el dinero público es macabro. La atención en los hospitales públicos es pésima y el sistema de consulta del Instituto de Previsión Social (IPS) raya con lo criminal. Un asegurado puede aguardar tres o cuatro meses para acceder a un bendito turno. Mientras, los sacrosantos legisladores, sin abonar un centavo, reciben una cobertura total del seguro médico privado, con dinero del pueblo. Y eso que ganan un dineral por atornillar sus nalgas en los sillones y atragantarse con bocaditos todos los días. No, no es justo.

Por Hugo Barrios

http://www.extra.com.py/columnistas/seguro-se-burlan-los-parlamentarios.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

3 comentarios en ““Seguro” se burlan los parlamentarios

  1. Mediocres y malevos

    La sesión plenaria de la Cámara de Senadores se transformó ayer, cuando no, en un triste espectáculo que pone de manifiesto la degradación que sufre este importante órgano del Poder Legislativo. Los actores del reparto son casi siempre los mismos. Miembros de la “multibancada”, de la disidencia colorada y del Unace se llevan generalmente los papeles protagónicos. Esta vez, el bochorno se desató cuando estaba haciendo uso de la palabra el senador oviedista José Manuel Bóveda, a su “estilo”, y fue interrumpido por su colega Carlos Filizzola, también a su “estilo”, en este caso de tipo estudiantil. Luego de insultos de una y otra parte, se levantó la sesión en medio de griteríos, no sin que antes se escuchara a la senadora Desirée Masi lanzar sus acostumbrados improperios contra el “cartismo”, que encabeza el listado de sus mayores obsesiones. Atrás quedaron los tiempos de aquellos “karai guazu” que al inicio de la etapa democrática, aun en medio de enormes limitaciones políticas y ni qué decir tecnológicas, asombraban por su nivel intelectual y el respeto a la institucionalidad de la República, en general, y de la Cámara Alta en particular.

    El dicho acerca de que “todo pasado fue mejor”, en el caso del Senado se aplica con todo rigor. Su primera elección en democracia se produjo cuando aún no había internet, ni celulares, ni laptops. El sistema más avanzado de comunicación era el “beeper”. Las dietas eran moderadas, no había el ejército de funcionarios que los legisladores hoy tienen a su disposición, ni se avizoraba el derroche inmoral de prebendas que se registra en el presente. Sin embargo, ahí estaban los mejores exponentes de los partidos políticos, o al menos parte de ellos, de la catadura del liberal Evelio Fernández Arévalo, que entró y salió del Congreso trasladándose en un modesto “fusca”, su correligionario Rodrigo Campos Cervera, de la talla de colorados como Waldino Ramón Lovera, Mario Mallorquín y Eduardo San Martín, o del febrerista Fernando Vera, por citar algunos.

    Con certeza cometieron sus errores, pero si comparamos a aquellas figuras del liberalismo con las del presente, como Luis Alberto Wagner, José “Pakova” Ledesma o el propio presidente del Congreso, Robert Acevedo, a cualquiera se le caería el alma por el suelo. Lo mismo sucedería en las filas del coloradismo, haciendo la equivalencia entre Lovera y “Marito”, o Julio Cesar Velázquez o Enrique Bacchetta. Y en el campo de la centro izquierda también, si ponemos a un atorrante como Fernando Lugo, o cualquiera de sus secuaces, frente a un señor como Fernando Vera.

    El proceso degenerativo fue corroyendo al Senado con el correr de los años, hasta reducirse en la actualidad al estadio de circo de barrio. Muchos de sus miembros cumplen el rol de payasos, aunque lejos de divertir producen vergüenza, y la chatura intelectual, la deshonestidad, así como el irrespeto al funcionamiento institucional, son ahora los rasgos más resaltantes de la Cámara Alta, en donde lo único importante es ejercer la mayoría en beneficio exclusivo de quienes la componen.

    Evidentemente que lo que sucede en esta instancia es en parte el reflejo del curso que siguieron los partidos políticos en el último cuarto de siglo, devenidos en maquinarias electoralistas, vacías de contenidos doctrinarios y desprovistos de proyectos programáticos, pero esto será materia de otro análisis por separado.

    Por lo pronto, la ciudadanía debe tomar nota de la decadencia de una institución que fue clave en el sistema democrático y que, para volver a serlo, debe purgarse de tantos mediocres y malevos.

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    Publicado por jotaefeb | 23 julio, 2016, 7:09 am
  2. La poda de la joda

    Por Caio Scavone

    Cuando las hojas van cayendo al suelo es claro el mensaje del ingreso otoñal y también le notifica al paraguayo promedio que se convierta en jardinero y proceda a cortar cuantas hojas y ramas le adornan a los árboles. Algunos desmoches equivalen a heridas de muerte que mucha gente les confiere a las especies arbóreas que dejan pocas posibilidades de supervivencia por algunas condiciones climáticas que puedan presentarse como una larga sequía, calor excesivo o mucho frío. Existe una época adecuada para la poda de los árboles que debe ser respetada para evitar un daño irreparable. La sabia naturaleza sabe mucho de la savia de los árboles.

    Los meses de julio, y sobre todo agosto, son los ideales para realizar la tala que corresponde, según las especies vegetales. Estos meses se acercan al periodo primaveral en que los rebrotes emergerán nuevamente y no realizar una poda compulsiva en marzo-abril. Algunos ya ni esperan que las hojas ensucien el patio, la casa y las veredas para dar trabajo a los machetes de los simulados jardineros que pululan en el Paraguay.

    Una buena poda comienza por una buena época. Para lo que no debe existir una buena estación de poda es la que tiene que aplicarse a los funcionarios estatales deshonestos e insolentes. Para ellos y las que compran termos de cocido en libras esterlinas o los coquitos en euros debe llegarles la poda, pero nada pasa y solo sirven para que los retoños de sinvergüenzas sigan incubando y perfeccionándose.

    La poda en este país debe hacerse con toque reverso, es decir con un corte de raíz para que deje posibilidad cero de germinación ya que tenemos a funcionarios ultrasinvergüenzas que germinaron y siguen brotando para cosechar lo que el pueblo trabajador siembra con sacrificio. No hay memoria más corta que la paraguaya. Hoy elogiamos a los corruptos de ayer y si no se realiza la poda seguirán prosperando los retoños bajo la misma sombra y alimentándose de la fuente estatal. El TSJE alberga en su seno –nunca mejor dicho ya que desde ese seno maman miles de planilleros (operadores políticos partidarios)– y muchas familias con casi todos sus descendientes.

    Acaba de ocurrir, por fin, una poda tras una falla garrafal de un vaporoso fato de garrafas en Petropar, pero con el injerto de otra rama podrida. En la Corte parece que darán en el blanco y la circuncisión a unos de sus miembros. Lo que no hay que podar ni cortar son los mangos y otras especies que ofician de aulas en las escuelas.

    Creo que llegó la hora para que el Primer Jardinero del país prepare su tijera de podar, solo que debe darle buen filo a su herramienta y que no se mienta más con el corte de manos que iba a recibir todo ladrón. También debe ocurrir que el pulso no le tiemble para que la poda sea beneficiosa. Hay que arrancar todos los yuyos y las ramas corruptas que ensucian al país y hacer que germine y principie otro Paraguay.

    Hay que desbastar a los expresidentes que ahora son los profetas del después y saben del como gobernar un país. A las grandes plantas exportadoras de granos que no cultivan una planta y pagan pocos impuestos y no cobrarle a los que cultivan la soja y otros granos.

    Ya es hora también de talar a los parlamentarios corruptos, a los gobernadores podridos, a los intendentes infectos, a los ministros y ministras indolentes, a directores de entes putrefactos, a los dirigentes campesinos insatisfechos y a los que salen satisfechos tras la poda que le hacen al presupuesto estatal.

    Con un buen bisturí, un filoso machete, con un agudo patriotismo, con las ganas de hacer el bien, con los que bien cuelgan y sin las ganas de una reelección, se puede comenzar a realizar la poda y el corte de corruptos en pos de un Paraguay sin pus.

    Ya es hora de una buena poda para que no siga la joda…

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    Publicado por jotaefeb | 3 mayo, 2016, 5:36 am
  3. Traición moral

    Por Benjamín Fernández Bogado
    Además del notable desprestigio ético que arrastran nuestros representantes en el Congreso por sobradas y conocidas razones, ahora le han agregado en el Senado una más: el no animarse a exponer sus posiciones en temas que los desnudarían profundamente.

    El gravamen a la soja ha quedado de nuevo pospuesto porque nuestros parlamentarios no quieren parlamentar.

    Una de las razones de su existencia es justamente esa, que tengan que expresar de manera pública y argumentada las distintas posiciones que tienen sobre un tema en particular.

    El jueves pasado huyeron como ratas ante la posibilidad de saber de cara al público por qué no desean gravar con impuestos un negocio de rentabilidad cercana anual al 70%.

    Después se quejarán de que alguien como Chávez venga y los ponga en cintura, además de cobrar una remuneración altísima por una pésima calidad de servicio.

    ¿A qué le temen nuestros senadores?

    ¿A que sepamos quiénes los financian?

    Eso, con esta situación, es muy fácil concluir, ya que claramente quienes dejaron sin cuórum la sesión son los voceros del sector que no quiere contribuir y se oponen incluso a debatir el tema.

    Ya no hablamos de votar o no a favor.

    Cierran las puertas a un debate que es necesario que la sociedad conozca cuáles son los argumentos que cobardemente sostienen los legisladores ausentes.

    Responder a preguntas sencillas acerca de cómo un negocio que dejó ganancias superiores a cinco mil millones de dólares anuales se resiste a contribuir con los costos del Gobierno, o ¿por qué este se asocia con un sector económico poderoso que podría haberle financiado sus escuelas de techos desplomados o sus hospitales carentes de medicamentos o de médicos?

    Qué extraña alianza entre el Ejecutivo y el sector sojero ha privado de ingresos superiores a 500 millones de dólares al Ministerio de Hacienda que hubiera disminuido extraordinariamente al pago de la deuda externa que con sus colocaciones de bonos aprieta el cuello de generaciones completas de paraguayos.

    Hubiera sido interesante escuchar los argumentos sobre por qué el Gobierno cree que cualquier impuesto generaría retracción económica, pero sin embargo no le tiembla el pulso para caerles encima a los cooperativistas o a la vendedora de remedios yuyos, que deben pagar el 10% de sus operaciones comerciales.

    Cuántas máscaras se hubieran caído en un debate sobre el tema y qué interesante hubiera sido escuchar los argumentos de nuestros 45 senadores sobre el tema que supone en términos de contribución una apuesta al futuro de este país.

    Este sector económico poderoso, que exhibe las miserias del pequeño productor cuando de aportar al fisco se trata, afirma de manera abierta y desembozada que este Gobierno no merece ninguna contribución por ser ladrón, deshonesto y derrochador.

    Al menos por orgullo el Ejecutivo les debería haber caído con tasas impositivas justas que nos permitan atenuar el peso de vivir en un país que cuando llueve y cuando no los servicios públicos no existen, se caen o no sirven, por ejemplo.

    Además, si el Estado es deshonesto, como afirman ellos, se equiparan en su comportamiento no contribuyendo como todos a sostener los costos colectivos de vivir en un mismo país.

    ¿La inseguridad que se vive con crímenes y secuestros no piensan que es consecuencia de todo esto?

    No les incomoda la pobreza que se exhibe impúdicamente en las calles o en los cinturones sociales que rodean a las ciudades y que los integran los expulsados por la expansión de la frontera agrícola.

    No podemos saber lo que piensan nuestros costosos representantes porque la mayoría en el Congreso huye como ratas apenas escuchan el tema soja que deben debatir.

    Claramente sus mandantes no son la mayoría, no es el pueblo que los eligió… tal vez sean los generosos contribuyentes del tema que no desean que estas cuestiones se ventilen en público.

    Al menos con el silencio y la huida, sabemos quiénes carecen de integridad y valor moral, y si tuviéramos memoria deberían ser castigados severamente.

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    Publicado por jotaefeb | 1 mayo, 2016, 4:49 pm

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