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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Terminar con cargos digitados por los caciques de turno

Nuestro sistema electoral continúa conservando los defectos que causan la pésima calidad de la representación política que los paraguayos padecemos. Esto podría evitarse con un régimen electoral más democrático. Un solo cambio en la normativa vigente y ya se produciría la transformación deseada.

Partiendo del principio de que los sistemas electorales son las reglas que permiten a los electores definir sus opciones políticas y, de esa forma, ejercer válidamente su derecho pero, al mismo tiempo, contribuir eficazmente con la construcción del régimen gubernamental, cae por su propio peso que no se puede hablar de “participación democrática” si al ciudadano se le retacea el ejercicio personalísimo de escoger a los candidatos.

En la gran mayoría de países del mundo moderno, el sistema que se define como de la representación mayoritaria es aquel en el que el o los ganadores necesitan conseguir la mayor cantidad de votos, tal como ocurre en la elección de presidente y vicepresidente de la República. En tanto que en el sistema de la representación proporcional intervienen otros criterios, los que, sin dejar de garantizar la victoria de los que obtuvieron la mayor cantidad de votos, permiten el ingreso de las minorías a los cuerpos colegiados, como las cámaras legislativas y las juntas municipales, en el campo público, y los consejos, comisiones directivas o juntas de las sociedades intermedias.

El sistema electoral paraguayo es de “representación proporcional” (CN art. 118), de modo que para las elecciones plurinominales, o sea, las que requieren listas, debe emplearse un método de distribución de votos. En nuestro caso, es el conocido por sistema D’Hondt. Además, para evitar que el partido mayoritario se quede siempre con los cargos de más poder, el Código Electoral habilitó la posibilidad de las alianzas electorales entre varios partidos, las candidaturas independientes y las concertaciones, todo lo cual asegura la competencia política genuina.

En otras palabras, disponemos de las herramientas legislativas básicas para aspirar a que nuestro sistema electoral sea todo lo abierto y participativo que anhelamos, cumpliendo con la definición constitucional que establece que “el sufragio constituye la base del régimen democrático y representativo. Se funda en el voto universal, libre, directo, igual y secreto; en el escrutinio público y fiscalizado, y en el sistema de representación proporcional”.

Sin embargo, cuando se procedió a construir en detalles el andamiaje democrático a través de la ley reglamentaria, los dirigentes partidarios que manejaban el proceso sacaron a relucir su hilacha autoritaria dando al Código Electoral un perfil excluyente, “partidocrático”, al establecer que las candidaturas a cargos plurinominales deban presentarse en listas cerradas, o sea bloqueadas.

Con la Ley 4584/12 se dio un intento de romper con este régimen que lleva a la ciudadanía a votar pero no a elegir, que luego fue derogada –de hecho o implícitamente– por la Ley 4662/12. Con este paso se sintetiza la voluntad de los “dueños” de partidos con respecto a la participación electoral: solo ellos pueden formar las listas, es decir, elegirse entre ellos.

En estos días se vuelve a hablar de nuevas formas de presentar candidaturas a cargos plurinominales con el fin de romper el sistema de “listas sábana” o bloqueadas, que está permitiendo la ubicación (con todas las posibilidades de ganar) en ellas de personajes indeseables a quienes nunca se los elegiría si la ciudadanía tuviese la libertad de elegir uno a uno.

El proyecto de reforma elaborado por los diputados Ramón Romero Roa, Óscar Tuma y Dany Durand plantea que las candidaturas a cargos en cuerpos colegiados sean unipersonales en las internas partidarias y se mantengan las listas cerradas en las elecciones nacionales. De esta forma, los ciudadanos podrán presentarse solos sin tener que, forzosamente, competir dentro de un movimiento. Luego, entre todos pasarán a conformar las listas en la ubicación que determinen los votos obtenidos por cada uno.

Este planteamiento es el más apropiado para democratizar la participación electoral dentro de las organizaciones políticas (incluso en las sociedades intermedias), ya que evitará los procedimientos engorrosos que facilitan la manipulación individual o dirigencial de las candidaturas. Cada uno cuidará sus votos, y después no se podrá alegar disgusto para no trabajar por la lista de su partido, ya que tuvo su oportunidad en igualdad de condiciones.

Así como está, nuestro régimen de representación política es antidemocrático y la principal fuente de estos males que tienen su teatro de operaciones en el Congreso, en gobernaciones y municipalidades. En consecuencia, el Código Electoral necesita un arreglo, como el que proponen los mencionados diputados, para que exista igualdad de oportunidades en la búsqueda de la representación popular y del poder.

Desbloquear las listas en las internas es un paso necesario y urgente para que los partidos políticos se democraticen, y así cuenten con el concurso de sus mejores afiliados, hombres y mujeres con voluntad política para servir al país desde las exigentes funciones gubernamentales, y terminar con la mafia de los cargos digitados entre cuatro paredes por los caciques de turno.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/terminar-con-cargos-digitados-por-los-caciques-de-turno-1472419.html

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

8 comentarios en “Terminar con cargos digitados por los caciques de turno

  1. Enervante demagogia y populismo de autoridades que buscan cargos

    En una audiencia pública realizada hace poco en Minga Guazú, el presidente del Congreso, Mario Abdo Benítez, fue muy aplaudido cuando sostuvo que los legisladores son “representantes del pueblo, no de multinacionales ni de las grandes empresas”. La afirmación parece trivial, pero lleva implícita una suposición que no lo es tanto, es decir, la de que existe un inevitable antagonismo entre los intereses del empresariado y los del pueblo, tal como lo pregona la izquierda marxista.
    El citado senador no tuvo quizá la intención de alentar la lucha de clases, pero sí la de congraciarse con el auditorio, mediante el ejercicio de la demagogia. Excluyó de la representación a los dueños o directivos de una industria o negocio, como si ellos no formaran parte de la nación, a la que los legisladores representan, lo quieran o no. Ciertamente, ellos no son ni deben ser voceros de las multinacionales ni de las grandes empresas, pero tampoco de los agricultores, de los ganaderos, de los obreros, de los académicos, de los comerciantes o de los funcionarios, por separado. Muy mal harían en estar al servicio de un solo grupo de presión.
    Los parlamentarios deben aprobar o rechazar un proyecto de ley en función del bien común, apelando a la razón y sin manipular los sentimientos de la ciudadanía. Para decidir si conviene o no renovar una concesión, por ejemplo, es útil que escuchen la opinión de quienes acudan a una audiencia pública, sin anticipar ningún parecer personal ni mucho menos institucional, pero sobre todo sin tratar de halagar a los presentes. Los mensajes populistas, como el comentado, están de más, pues una cuestión de interés general debe resolverse considerando diversos puntos de vista y no solo la opinión reinante en un lugar y en un momento determinados.
    La apelación al populismo resulta inquietante, ya que es de temer que se agudice a medida que se aproximen las fechas de las elecciones internas y de las generales. Por de pronto, el titular del Congreso ya anunció su intención de postularse a la Presidencia de la República, de modo que sus expresiones pueden interpretarse como un intento de concitar desde ya el apoyo del público, recurriendo a una falsedad evidente y ofensiva para una parte de la sociedad. Es muy probable que otros potenciales candidatos hagan lo mismo con relación a este u otros temas, así que bien podríamos asistir a una carrera desenfrenada entre populistas de tomo y lomo. La competencia consistirá, entonces, en decir a la gente lo que probablemente ella quiera escuchar y en sumarse a cualquier manifestación de protesta en marcha, sin atender su legitimidad ni su sensatez.
    Es habitual que el pueblo sea lisonjeado a costa de la sinceridad o del sentido común, con tal de conseguir votos.
    Lo alarmante es que se recurra velada o abiertamente al populismo, sea él de izquierda o de derecha, como el que trasuntaron los dichos de Abdo Benítez, según los cuales de un lado estarían los empresarios malvados y del otro los pobres ciudadanos. En fin, este es el nivel de muchos de nuestros políticos y parlamentarios, que no suelen resistir la tentación de concitar adhesiones mediante el discurso patriotero o sensiblero. Queremos creer que el pueblo no se dejará engañar por mucho tiempo más.

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    Publicado por jotaefeb | 25 mayo, 2016, 6:32 pm
  2. Políticos ricos, pueblo pobre

    Aun sin estudios y estadísticas, con solamente observar a nuestro alrededor es posible comprobar cómo, personajes que hace cinco o diez años veíamos mantenerse esforzadamente con empleos de poca remuneración, ejerciendo comercio de pequeña escala u otro tipo de labores, que se transportaban en ómnibus o en automóviles pequeños, viejos y desgastados, a veces desempeñando algún cargo modesto en la administración pública, penando para alcanzar fin de mes, de pronto se los ve vertiginosamente enriquecidos, residiendo en mansiones, adquiriendo casas de fin de semana, granjas y estancias, moviéndose en varios vehículos lujosos y realizando viajes de placer por el Caribe o Europa u ostentosas fiestas en las que exhiben vanidosamente su floreciente condición económica.

    Son personajes que calzaron con algún padrino político influyente, que se convirtieron en sus ordenanzas, primero, y luego en sus operadores o testaferros, administradores o gerentes. De este modo fueron ascendiendo en ese turbio mundo del tráfico de influencias políticas, saltando de institución en institución, subiendo escalones, dando golpe tras golpe, hasta que, repentinamente, aparecen como directores, jefes, consejeros, administradores o ejecutivos en organismos y entidades públicas donde siempre hay mucho dinero y muchos negocios.

    Así aparecen en Itaipú o Yacyretá, ANDE, la Dirección de Aduanas, Copaco o Conatel, Essap, Indert, SEN, IPS, o en los ministerios “ricos”, como el MOPC, Salud Pública, Agricultura y Ganadería y otros. Estos puestos suelen ser los penúltimos peldaños de su carrera; en ellos se “forran”, al decir popular, juntando fondos suficientes para financiar sus campañas electorales destinadas a convertirlos en “legisladores”.

    En efecto, en algún momento, la gran mayoría de estos arribistas llegan a ser senadores, diputados o gobernadores. Los de menor empuje capturan los demás cargos electivos, aunque sin dejar de abrigar la secreta ilusión de tener la chance de ascender, tan pronto como logren juntar más plata para pagar los altos costos de meterse en los puestos elevados de las “listas sábana”, lo que supone el aporte de ingentes sumas, actualmente estimadas entre 100.000 y 500.000 dólares, según las pretensiones de cada cual.

    En síntesis, llegan al Congreso merced al dinero que robaron en funciones públicas o con contratos privilegiados, licitaciones, tráfico ilícito fronterizo o cualquiera de los otros medios de rápido y fácil enriquecimiento. Buscan las bancas del Congreso por la aparición mediática y la influencia política que estos otorgan; pero, más aun, porque allí obtienen “fueros”, palabra, esta última, que en nuestro país es sinónimo de “impunidad”. Un blindaje que los políticos paraguayos crearon, desvirtuando y bastardeando esta antigua figura jurídica a fin de cubrir sus actos ilícitos, con la obvia finalidad de que la justicia no los alcance después de que devastaron las finanzas de las instituciones por donde pasaron.

    Esto continuará así hasta que, con conciencia cívica, valentía e inteligencia, una mayoría ciudadana logre cambiar las reglas de la política. Y, asimismo, cuando la justicia tenga agentes honestos y corajudos. Ya transcurrieron casi tres décadas de práctica democrática y no avanzamos nada en esta dirección. Se trata, pues, de una situación deleznable como para que la fracción honesta y patriota de la ciudadanía se dedique a reconsiderar en qué ha fallado; es decir, por qué todavía tenemos remesa tras remesa de políticos cada vez más ricos y una mayoría popular cada vez más pobre, como la que estos días estuvieron presentando sus reclamos por enésima vez.

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    Publicado por jotaefeb | 26 abril, 2016, 9:33 am
  3. Es indignante que legisladores admitan fechorías y continúen

    El diputado colorado Carlos Núñez Salinas admitió ante un juez haber cometido delitos de contrabando y falsificación por más de un millón de dólares. Estamos ante un acto bochornoso que atenta contra los valores democráticos de una República. El parlamentario busca así la suspensión condicional del procedimiento para poder zafar del juicio. Es igualmente cuestionable que el propio fiscal del caso apoye el intento por evadir a la Justicia, aunque es plausible que el juez de la causa lo haya rechazado. Que los legisladores admitan sus fechorías y continúen tranquilamente en sus cargos es una afrenta al régimen democrático.

    Se está repitiendo el hecho de que legisladores que están en la mira de la Justicia por presuntos delitos cometidos y revelados por investigaciones periodísticas o denuncias judiciales, se presenten ante la instancias judiciales a admitir su culpabilidad y proponer arreglos para pedir la suspensión condicional del procedimiento, tratando de evitar de este modo ir a un juicio oral.

    Un episodio muy cuestionado fue el protagonizado por el diputado colorado José María Ibáñez, quien había sido denunciado en algunos reportajes de investigación por haber incluido como presuntos trabajadores del Congreso a los caseros de su quinta particular en Areguá, pagándoles de ese modo sus salarios con dinero público, y quedándose con una parte del dinero percibido.

    Para evitar ir a juicio oral, el diputado Ibáñez aceptó haber cometido el hecho ilícito del cual se lo acusa y ofreció reparar el daño patrimonial que causó al Estado, por un valor de 30 millones de guaraníes, y donar 200 millones de guaraníes a hospitales públicos, pidiendo a cambio la suspensión condicional del procedimiento. En este caso la fiscala de la causa, Victoria Acuña, se opuso a la maniobra, con lo cual el proceso prosigue, aunque con muchas dilaciones y la audiencia preliminar aún está pendiente.

    Ahora, otro diputado colorado, Carlos Núñez Salinas, admitió ante el juez Humberto Otazú los cargos de contrabando y documentos no auténticos por un hecho ocurrido en 2013, en que la propia Dirección Nacional de Aduanas lo acusó de haber emitido desde su empresa Intercom Ingeniería SA una factura por 17.600 dólares en concepto de importación de 111 ruteadores, cuando en realidad la carga era de decodificadores de televisión, valuados en 1.026.000 dólares. En este caso, el fiscal Martín Cabrera avaló la maniobra, que sin embargo fue rechazada por el juez.

    El diputado Núñez Salinas también ofreció donar 30 millones de guaraníes al Hospital de Niños Acosta Ñu, como si eso pudiera borrar la responsabilidad en el delito del cual se lo acusa.

    Ver a los legisladores admitir tranquilamente haber delinquido y pretender zafar de la Justicia mediante maniobras o chicanas jurídicas, o amparados en sus fueros, para seguir ejerciendo sus funciones y disfrutar de sus muchos privilegios, es un hecho indignante que se constituye en una afrenta a los valores republicanos.

    En una democracia fortalecida los ciudadanos comprometidos con este régimen no dudarían en hacer sentir su voz de protesta, y en exigir que sus representantes complicados en hechos delictivos se sometan a la Justicia, sin privilegios, y que sean apartados de sus funciones legislativas. Y es que consagrar la impunidad solo ayuda a deteriorar aún más la imagen de las instituciones y a destruir el régimen democrático.

    http://www.ultimahora.com/es-indignante-que-legisladores-admitan-fechorias-y-continuen-n985405.html

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    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2016, 7:25 am
  4. Alliana, ante el desafío de liderar el cambio en la ANR

    El Partido Colorado tiene una deuda histórica de 70 años con sus adherentes y con el país. En ese lapso, legitimó una dictadura infame, sistematizó la corrupción, premió a delincuentes con la impunidad, mantuvo en la pobreza a la mayor parte de la población, firmó tratados energéticos atentatorios de la soberanía con Brasil y Argentina, elevó a la categoría de dirigentes a oportunistas y pervirtió la Justicia. En tiempos de democracia, aunque de modo más maquillado, mantiene sus viejos vicios en el ejercicio del poder. Por eso, si Pedro Alliana, su nuevo presidente, no lo conduce por el camino del cambio verdadero no significará un aporte para el Paraguay que soñamos.

    El más que centenario Partido Colorado esta semana proclamó a su presidente electo Pedro Alliana como ganador de sus internas del año pasado y asumirá plenos poderes el próximo jueves 28 de abril.

    No es tarea fácil la que le espera al diputado pilarense. La herencia que recoge está plagada de históricas deudas de su partido con la ciudadanía. Por demasiados años, la ANR actuó como dueña de la República, priorizando los intereses de sus líderes, postergando a su propio pueblo y al resto de la población.

    Tras ser el soporte de la dictadura, en los últimos 27 años no fue demasiado diferente a pesar de haber sido gobierno, en ese lapso, durante 22 años. Desde el Gobierno mantuvo y mantiene los antiguos esquemas del prebendarismo, la corrupción, el abuso de poder, la impunidad y la priorización de sus intereses por encima de los colectivos.

    La situación de pobreza que vive el Paraguay es producto de su insensibilidad, su incapacidad y su falta de voluntad para dar un giro copernicano a su gestión, instalar al país en la vía del desarrollo sustentable e inclusivo y responder a las legítimas aspiraciones de bienestar de los paraguayos.

    Alliana, en su discurso del acto de su proclamación, prometió renovar su partido. En una maraña de ambiciones políticas, mezquindades, afán de figuración, hipocresía, traiciones y lealtades ocasionales movidas incluso por el dinero, mirando ya el 2018, será muy difícil alcanzar ese propósito.

    Un obstáculo que encontrará de entrada es su inexperiencia como timonel para capear adversidades. Carece de fundamento creer que su aprendizaje será lo suficientemente acelerado como para que su liderazgo alcance madurez en corto tiempo.

    No obstante, su tarea fundamental será desarmar los espíritus de sus correligionarios radicalizados y convencer a los más reacios a cambiar, ya que de no hacerlo el precio a pagar podría ser la pérdida del poder.

    Si la ANR no cambia de la corrupción a la honestidad, del tráfico de influencia a la selección por méritos, de la concepción de la función pública como botín de guerra a oportunidad de servicio, de la injusticia a la justicia, de la ausencia de calidad en la educación y la salud a respuestas dignas en esos campos y del despilfarro del dinero público a la austeridad, no podrá aportar a la construcción del Paraguay que soñamos.

    El nuevo presidente de los colorados, tal como vaticinan sus detractores, podrá ser solo una figura decorativa al frente de la Junta de Gobierno. O, al contrario, un líder joven con suficiente personalidad y carisma capaz de instalar una nueva era que beneficie a los colorados y también al país. Sus palabras y sus acciones dirán qué dirección toma.

    http://www.ultimahora.com/alliana-el-desafio-liderar-el-cambio-la-anr-n985712.html

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    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2016, 7:24 am
  5. Se puede cambiar

    Por Edwin Brítez

    Si se realizara en estos momentos una encuesta sobre la importancia de cambiar las reglas de juego electoral para mejorar la calidad de la representación popular eliminando las listas sábana e instaurando el voto de persona a persona, estoy seguro de que el resultado de la consulta se aproximará al cien por ciento en favor del cambio. Muy pocos votarán porque se mantenga la situación actual.

    Sin embargo, si llegado el momento el Parlamento decide la continuidad del sistema con las listas completas y bloqueadas para la elección de cargos multinominales (senadores, diputados, concejales), en vez de decretar la muerte de las listas sábana, tal como lo desea la gran mayoría de los ciudadanos, ese porcentaje de casi el cien por ciento de encuestados permanecerá inmóvil frente a la adversa decisión de sus “representantes” con respecto a lo que piensa y desea sobre el tema.

    No será la primera vez, ya sucedió antes que se presentaron iniciativas para que la elección de cargos multinominales sea a lista abierta, inclusive se llegó a la instancia de convertirse en ley, pero los alegatos de supuestas complicaciones técnicas triunfaron y se volvió marcha atrás con el cuento de volver más adelante por una mejor legislación.

    Entonces, ¿por qué ocurre esto de que los “representantes” del pueblo actúan de manera totalmente opuesta a lo que desea y busca el electorado, sin consecuencia alguna para quienes navegan contra la corriente popular?

    En primer lugar la sociedad debe entender que la iniciativa surgida de la ciudadanía y que hoy adquiere la forma de un nuevo proyecto de ley de algunos diputados no es una campaña en contra de los partidos políticos. Es todo lo contrario, es una búsqueda de salvar a los partidos políticos de la profunda crisis en que se encuentran por destrucción casi completa de los principios, doctrina y valores que enarbolan con las prácticas indecorosas y hasta obscenas de las cúpulas partidarias.

    Estas prácticas deberían tener altos costos políticos para quienes las cometen, pero los dueños de partidos y movimientos encontraron la forma de protegerse mutuamente mediante las listas completas y cerradas (sábana) colocando a los personajes averiados y por tanto impresentables por debajo de quienes más o menos conservan una regular imagen pública.

    Se ha buscado la forma de terminar con esto, se logró por ley, pero se retrocedió y ahora estamos en lo mismo. Sin embargo, radica en la Cámara de Diputados el proyecto de los legisladores Ramón Romero Roa, Óscar Tuma y Dany Durand que plantea elegir en las internas partidarias persona por persona a los candidatos a cargos multinominales.

    Según este proyecto, usted, amigo lector, si es afiliado a un partido político y concurre a votar por quienes desea que integren la Cámara de Diputados o Senadores o Juntas Municipales, votará por uno de los candidatos por quien cree que tiene mejores condiciones para representarlo. Entre todos los votados, uno a uno por los electores, se conformará la lista de candidatos que para las elecciones generales (posteriores a las internas) ya será cerrada y bloqueada.

    La modalidad sugerida no garantiza que a raíz de ella se elegirán a los mejores, pero por lo menos quienes resulten elegidos serán el resultado de lo que verdaderamente eligió cada elector y no más los intermediarios.

    ¿O usted prefiere votar en las internas de su partido por ejemplo para Diputados por 80 personas para titulares e igual cantidad para suplentes sabiendo que no conoce a la mayoría de ellos, sabiendo que los dueños de movimientos y de los partidos decidieron por usted los nombres y sus ubicaciones en las listas?

    ¿No cree usted que llegó la hora de realizar efectiva y concretamente algo en favor del cambio? Si usted no mueve algo, nadie en el Congreso le dará bolilla a esta nueva iniciativa. Piense en su poder soberano y confíe en su propia fuerza de impulsar el cambio. O sino’ýrõ piko máva la ojapótava.

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    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2016, 7:24 am
  6. Legisladores también deben dar ejemplo de austeridad

    La enorme cantidad de combustible de la que disponen los diputados y senadores alcanza para que viajen a Nueva York cada mes en sus vehículos. El presupuesto les asigna más de 1.000 litros de gasoil en forma mensual a cada legislador, por un valor de G. 5.500.000, que alcanza para recorrer 7.813 kilómetros. En un momento en que la ciudadanía reclama más austeridad en el manejo de los fondos públicos, tras las denuncias de casos como el cocido de oro, los legisladores también deben dar ejemplo de austeridad. De lo contrario, no tienen mucha autoridad moral para cuestionar el derroche de otros.

    Dentro de aproximadamente dos semanas, la Cámara de Senadores interpelará a la ministra de Educación, Marta Lafuente, por el caso del denominado cocido de oro, que se conoció tras una investigación periodística de Última Hora sobre los elevados precios que dicha secretaría de Estado había aceptado pagar por servicios de gastronomía, que incluían dos litros de cocido a G. 80.000 o botellitas de agua a G. 10.000.

    Es plausible que los legisladores tomen la iniciativa de convocar y exigir cuentas a la ministra por el evidente derroche de fondos públicos, que ha despertado mucha indignación en la ciudadanía, especialmente cuando cuestiones más prioritarias que tienen que ver con la calidad de la educación no son atendidas adecuadamente. Es lo que se espera de los representantes en el Parlamento, que sean celosos custodios de los recursos del dinero del pueblo.

    Sin embargo, para tener autoridad en una interpelación de este tipo, los legisladores también deben dar ejemplo de austeridad y de buena administración de los recursos estatales, algo que no se cumple en la práctica.

    Una reciente publicación de Última Hora revela que los miembros de la Cámara de Diputados, al igual que los de la Cámara de Senadores, disponen mensualmente de G. 5.500.000 en cupos de combustible, suma que es aún mayor para los líderes de bancadas, presidentes y vicepresidentes de cada organismo. Esta suma permite adquirir 1.172 litros de diésel, que permite recorrer como promedio unos 7.813 kilómetros al mes.

    Los legisladores parlasurianos tienen similares privilegios, aunque con G. 1 millón menos.

    El cálculo realizado con el medidor de distancia de Google establece que, con el cupo de combustible que tienen asignado, cada legislador puede realizar un viaje en sus vehículos hasta Nueva York, Estados Unidos (distante a 7.532 kilómetros de Asunción) o hacer tres viajes de ida y vuelta al mes hasta Buenos Aires, Argentina.

    Es solamente uno de los tantos privilegios de que disponen los legisladores paraguayos, que para el presupuesto de 2016 en el rubro de los combustibles dispusieron un aumento de G. 2.000 millones en Diputados.

    El rigor con el que los legisladores se disponen a interpelar a la ministra de Educación por el derroche de fondos en el caso del cocido de oro, como además acostumbran hacer en otros casos denunciados en la administración pública, pierde seriedad al demostrarse cuánto gastan y dilapidan los propios miembros del Congreso. Sería bueno que, para exigir austeridad, empiecen por dar el ejemplo.

    http://www.ultimahora.com/legisladores-tambien-deben-dar-ejemplo-austeridad-n984791.html

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    Publicado por jotaefeb | 22 abril, 2016, 5:32 am
  7. Aires de transparencia
    22 Abr 2016

    La construcción de una sociedad democrática requiere del aporte de todos los actores que tienen influencia en el sustento de la misma. Cada uno, desde su lugar, está embarcado en este esfuerzo colectivo que busca dimensionar los hechos en los que se pueda plasmar lo que se pretende como ideal al que se debe perseguir. Por eso es imperioso que estos emprendimientos estén en correlación directa a la necesidad de solventar cada una de las acciones que puedan garantizar una mejor calidad de vida de todos los ciudadanos.

    La gente es consciente de este esquema y exige cada vez más a todas las autoridades. Las voces que se multiplican en las redes sociales, aprovechando las nuevas tecnologías de la comunicación, lo que deriva en que la elaboración de conceptos que apunten a alcanzar la verdad, que a pesar de ser un valor intangible y de establecimiento utópico, se solventa con voces que colaboren a delimitar los valores sociales.

    Así como es frecuente escuchar críticas y cuestionamientos a los protagonistas políticos de los sucesos más importantes que hacen a la agenda diaria, también es crucial que el análisis interno se realice en otras instituciones que también poseen una influencia en la población. La Iglesia Católica es una de ellas, ya que su trascendencia es, fue y será de vital impacto en la decisión de un mayoritario porcentaje del pueblo paraguayo.

    Desde hoy La Nación Investiga publica una serie de historias que tienen como protagonistas a actores centrales dentro del seno de la Iglesia. Éstos deben ofrecer respuestas ante escenarios tan complejos, más aún cuando el discurso que se viene sosteniendo es el de transparencia ante abusos de todo tipo. Lo aseguró el propio Francisco en una innumerable cantidad de casos, un proceso que lo inició su antecesor Benedicto XVI y que cuenta con el respaldo de la feligresía y el clero que desea purificar de este estigma que desde hace tiempo viene perjudicando la imagen de esta milenaria religión.

    La transparencia es fundamental para mejorar la calidad de vida de la gente, y debe ser transversal a todos los organismos. Solamente así, desde el ejemplo, se puede soñar en apuntalar procesos en los que se tenga como eje central al ser humano. De lo contrario sería robar la esencia vital de las personas, eliminando la dimensión trascendente inherente al hombre. Esa misma exigencia que se atribuye a los políticos, la prensa, actores de la sociedad civil, debe ser incorporada como vara para medir las acciones de quienes pueden estar involucrados de alguna u otra manera en estos hechos.

    El secreto y la oscuridad tienen que ser dejados de lado definitivamente. Este tipo de prácticas debe ser desterrado definitivamente de la usanza cotidiana. Un país que pretenda salir del atraso no solamente debe afinar su mirada crítica a las autoridades de turno, sino que el control que se establezca debe ser cruzado entre todas las fuerzas fácticas, con la participación cercana y cualitativa de la ciudadanía comprometida.

    Así estaremos construyendo una patria mejor, priorizando a los sectores más vulnerables. Los niños y adolescentes, quienes se encargarán de tomar las riendas del país, requieren de esa conducción que oriente sus pasos. Mientras, debemos resguardarlos de los incautos miserables que bajo el manto de la impunidad se escudan en la oscuridad para seguir operando. El compromiso de todos es eliminar estas conductas, de lo contrario seguiremos llorando por los errores que duelen.

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    Publicado por jotaefeb | 22 abril, 2016, 5:31 am
  8. Liderazgos políticos
    20 Abr 2016

    Por Richard E. Ferreira-Candia

    Periodista, analista y docente

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    “Un político no solo necesita apoyo público para ganar las elecciones, lo necesita para gobernar”.

    “Todos los presidenciables están en carrera no solo por la candidatura, sino también por consolidar un liderazgo político real, carente hoy en el país”.

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    El ciudadano está más confiado en sí mismo, ha perdido el temor de denunciar, de reclamar. Hoy es capaz de emitir libremente su opinión. Hace notar su desconfianza hacia los políticos, los medios, las organizaciones sociales, la Iglesia. Ya no compra opiniones prefabricadas. Pero se debe reconocer que aún reacciona de manera tímida ante situaciones que hacen al fondo de los problemas, como el drama del campo, la reforma agraria, o la elección de un candidato.

    Mientras analizaba la manifestación que tantas posturas -pero ninguna solución- ha generado en las últimas semanas, el comandante iba por su segunda taza de café negro sin azúcar; yo por la primera. El insoportable calor en Asunción, apaciguado por una breve brisa de un viento Norte que se sentía en el bar ubicado frente al Palacio de Gobierno, me privaba de disfrutar de más café. Pedí una botella de agua. De fondo se escuchaba suavemente “Cuando no estás”, de Andrés Calamaro. La charla de amigos había reiniciado hace unas semanas para ocupar este espacio en el diario, denominado “Conversando con el comandante”.

    Terminado su análisis sobre el tema marchas, de su bolso verde ajado por el uso y el tiempo, sacó un libro que identifiqué inmediatamente. En anteriores ocasiones, ya habíamos conversado sobre el interesante contiendo.

    El nuevo príncipe. Dick Morris – me apresuré a describir antes que dijera algo.

    Siempre vale la pena releer algunos textos para contextualizar nuestro presente, analizar lo que pasa, comprender e intentar mejorar – acotó.

    Bebió el último sorbo de café que tenía, hojeó el libro buscando las marcas seleccionadas para la ocasión, cruzó la pierna poniendo la de la derecha sobre la izquierda, y con su grave y ronca voz, empezó a leer: “El dinero en política no es ni por casualidad tan importante como todos piensan que lo es. El mensaje es muchísimo más importante”. Al menos debería ser, se resignó.

    – Sobre todo, qué tipo de mensaje – añadí.

    – Ferreira, la fuerza funcional de un político sube y baja con su popularidad y para mantenerse es fundamental el mensaje que brinda. Y como dice Morris, hoy en día, un político no solo necesita apoyo público para ganar las elecciones, lo necesita para gobernar; un político necesita una campaña permanente para mantener una mayoría permanente.

    Hojeó de nuevo unas páginas y segundos después encontró lo que buscaba. Antes de leer sostuvo: “Nos hace falta verdaderos líderes en la política. En el oficialismo, en la oposición, en las organizaciones sociales”.

    Continuó leyendo: “El liderazgo es una tensión dinámica entre dónde piensa un político que debe ir su país y dónde quieren ir sus votantes. El arte del liderazgo es mantener un impulso lo suficientemente adelantado como para controlar los acontecimientos y mover la política pública sin perder el apoyo público”.

    De vuelta el ejercicio de hojear las páginas, para luego, pausadamente, y con mayor énfasis, leer: “Un líder debe cuidarse de estar parado sobre terreno sólido cuando hace algo que a los votantes no les gusta”.

    Cerró el libro. No comenté nada. Conociendo cómo es, esperaba su análisis.

    Desde caída de la dictadura en 1989 estuvieron Rodríguez, Wasmosy, Cubas, González Macchi, Duarte Frutos, Lugo, Franco y ahora Cartes. Hagamos mentalmente un ejercicio y determinemos cuál de ellos fue o es un líder político exitoso. La respuesta más rápida será probablemente ninguno. Llegar a la presidencia no convierte ni mantiene automáticamente a uno como líder. Al menos en Paraguay. Eso está demostrado con varios de ellos. Mientras estuvieron en el poder fueron considerados líderes por sus partidarios, incluso González Macchi. Ese liderazgo les duró hasta que dejaron el poder. De ellos, Lugo pareciera mantener cierto olor a líder por las circunstancias de su salida y su reaparición en escena, y ahora Duarte Frutos intenta reacomodarse como tal. A Cartes se le podrá medir más adelante, y mucho tendrá que ver lo que pase en el 2018.

    Le indiqué que consideraba como principales líderes políticos en la era democrática a Luis María Argaña, Lino Oviedo y Domingo Laíno. En su momento, los tres supieron liderar masas incluso en la llanura, demostrando un fuerte liderazgo. El comandante coincidió con la apreciación y agregó que lo interesante en este momento es que todos los presidenciables están en carrera no solo por la candidatura, sino también por consolidar un liderazgo político real, carente hoy en el país. El desafío está en demostrar quién es un verdadero líder, siendo o no candidato.

    -Eso- dijo el comandante. Se despidió con un hasta la otra semana. Pagó su cuenta y se fue.

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    Publicado por jotaefeb | 20 abril, 2016, 9:48 am

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