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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Los chanchos de nuestro chiquero

La corrupción pública es un mal endémico en numerosas regiones del mundo y estoy absolutamente convencido de que en relación a países como Brasil, Venezuela, la Argentina de Cristina y algunos otros, el Paraguay es apenas un principiante al que tradicionalmente colocan como el segundo país más corrupto en Latinoamérica, siguiendo criterios que resultan inentendibles y contrarios a la realidad de cada uno de ellos.

Desde 1986 en que me trasladé a Pedro Juan Caballero para asumir mis funciones de agente fiscal, he sido receptor incansable de todas las noticias provenientes del Brasil y que reflejaban que, en casi todos los gobiernos, surgían hechos de corrupción de proporciones sencillamente sorprendentes.

Lo que ahora está ocurriendo con Dilma es simplemente un capítulo más de una larga e interminable historia de corrupción pública, con la particularidad de que el caso Petrobras asciende a miles de millones de dólares, involucra a empresarios del sector privado y a políticos que ocupan puestos muy encumbrados en el actual gobierno y en el anterior.

Las manifestaciones sobre la Avenida Paulista y en otras muchas importantes ciudades del país aumentan diariamente, ya sea de parte de quienes se manifiestan a favor del juicio político como los que se oponen a él. Este fin de semana será la votación en la Cámara de Diputados y se podrá conocer si se obtuvo los votos necesarios para sacarla del cargo y, eventualmente, someterla a un proceso penal.

Otro aspecto en torno al juicio político que es imposible ignorar es la forma indisimulada en que se ofrecen cargos en el gabinete y en otras entidades estatales principalmente por parte del actual gobierno. A esta situación, se le suma el grupo que apoya al actual vicepresidente de la república, sobre quien también existe un pedido de juicio político en relación a los recursos utilizados en la última campaña electoral, que permitió la reelección de Dilma y la elección del actual vicepresidente.

La actitud de los ciudadanos y de los políticos ante la corrupción pública tiene profundas raíces culturales, que es imposible desconocer. Y son esas mismas raíces las que inciden sobre los distintos gobiernos para la mayor o menor existencia de hechos de corrupción, la cuantía de los mismos y el desenlace cuando esos posibles delitos son socializados a través de los medios de comunicación y generan investigaciones por parte de los órganos competentes de cada país.

Desconozco cuál será el impacto del escandaloso hecho de corrupción en la Petrobras, aunque no sería aventurado expresar que ese hecho no generó el default, simplemente porque se trata del Brasil, que tiene una economía y recursos que le permiten sobrellevar las consecuencias de los distintos hechos de corrupción que viene soportando desde hace años.

Es oportuno destacar que el resultado del juicio político no acabará con la corrupción pública ni con el total desparpajo y descaro con los que los políticos pretenden incidir en el resultado de aquel, ofreciendo cargos a diestra y siniestra o ensayando discursos que parecen recetas que luego se socializan para que sean repetidos casi textualmente por quienes están a favor o en contra de la remoción de la actual presidenta.

Este último aspecto de la problemática que actualmente ocupa la atención de casi todo el Brasil resulta casi tan vergonzoso como los hechos que sirvieron para el inicio del juicio político y de las investigaciones por parte de la Policía Federal.

En Brasil rige plenamente aquel dicho que alguna vez pronunció un senador paraguayo y que puede resumirse en la siguiente frase “son cerdos de nuestro chiquero y no podemos abandonarlos”. Esta afirmación responde a una realidad que debemos tratar de cambiar y extinguirla definitivamente, si pretendemos un país mejor, más serio, con menor corrupción y con políticos que sientan la repulsa y la indignación ciudadana cuando aparecen como sospechosos de cometer delitos contra el patrimonio del Estado. La política de transparencia que se está implementando desde el gobierno constituye un síntoma inequívoco de que, al menos en la esfera más alta del Poder Ejecutivo existe una firme decisión de luchar contra la corrupción pública, tarea a la que debemos sumarnos todos los ciudadanos que también anhelamos el cambio.

Por Óscar Germán Latorre

http://www.lanacion.com.py/2016/04/18/los-chanchos-de-nuestro-chiquero/

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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5 comentarios en “Los chanchos de nuestro chiquero

  1. Urge erradicar prácticas de nepotismo en el Congreso

    El caso del senador Jorge Oviedo Matto, del Unace, actual vicepresidente primero de la Cámara de Senadores, quien tiene a 31 familiares que perciben cerca de 200 millones de guaraníes del erario público, 24 de ellos en el Senado y 7 en otras instituciones, es una flagrante violación de la Ley 5295/14, que prohíbe a las autoridades nombrar o contratar a parientes en cargos públicos. La Secretaría de la Función Pública debe intervenir y tomar medidas en este caso, pero también la Fiscalía y la propia Justicia. De lo contrario, seguir insistiendo desde el Estado en que se combate la corrupción y se favorece la transparencia solo queda como un bonito discurso, sin correlación en la realidad.
    A medida que se acerca la época de las próximas elecciones generales, desde el actual Gobierno y desde varios organismos del Estado se reiteran los mensajes de favorecer la transparencia y de combatir los hechos de corrupción.

    Sin embargo, con mucha frecuencia, desde los medios de comunicación y desde sectores de la propia ciudadanía se siguen denunciando casos de irregularidades y delitos cometidos desde la función pública, que sin embargo no son intervenidos ni investigados, y mucho menos sancionados.

    Uno de estos casos es el que ha sido denunciado por este diario en su edición del último domingo, en el que se revela una lista de 31 parientes del senador del Unace, Jorge Oviedo Matto, que han sido colocados en 31 cargos públicos, 24 de ellos en el propio Senado y 7 en otras instituciones, costándole al Estado cerca de 200 millones de guaraníes en forma mensual.

    De este modo, el senador Oviedo Matto, quien fue presidente del Congreso en los periodos 2011 al 2012 y desde el 2012 al 2013, y actualmente es vicepresidente del Senado por el acuerdo político entre el oficialismo colorado y sus aliados luguistas y llanistas, está violando en forma flagrante lo que dispone la Ley N° 5295/14, que prohíbe el nepotismo en la función pública.

    En su artículo 2° dicha ley enumera una larga lista de autoridades y funcionarios, incluyendo a los senadores y diputados, estableciendo que “quedan impedidos, dentro del ámbito de su competencia, a nombrar o contratar en cargos o empleos públicos a cónyuges, concubinos y parientes, comprendidos hasta el cuarto grado de consanguinidad”.

    También sostiene que “el que realizare un nombramiento o una contratación de servicios, en contravención a lo dispuesto en la presente ley, será sancionado con una medida de inhabilitación en el ejercicio de la función pública de hasta cinco años y la nulidad del acto jurídico”.

    El beneficiado será castigado con la misma pena que el autor y ambos serán responsables “de la devolución de los salarios cobrados indebidamente”. Es decir, no solo deben ser sancionados con la inhabilitación, sino los nombramientos deben ser anulados y el dinero cobrado debe ser devuelto íntegramente.

    La Secretaría de la Función Pública debe intervenir y tomar medidas en este caso, cuanto antes, pero también deben hacerlo la Fiscalía y la propia Justicia. De lo contrario, seguir insistiendo desde el Estado en que se combate la corrupción y se favorece la transparencia, solo queda como un bonito discurso, sin correlación alguna con lo que ocurre en la realidad.

    http://www.ultimahora.com/urge-erradicar-practicas-nepotismo-el-congreso-n1095837.html

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    Publicado por jotaefeb | 16/07/2017, 20:29
  2. Más convenios, más corrupción

    Si el progreso del Paraguay dependiera de convenios, acuerdos interinstitucionales, cursos de fortalecimiento de las entidades públicas dictados por expertos y otros mecanismos de atractivos nombres, profusamente publicitados, nuestro país debería ser uno de los más eficientes y desarrollados.

    Por ejemplo, durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, en el contexto del “Plan Nacional de Seguridad Pública, Paraguay seguro”, impulsado por el Ministerio del Interior, se firmó un rimbombante convenio de creación de los Consejos Departamentales y Municipales para la Seguridad Ciudadana, dentro del programa “Departamentos y Municipios Seguros”. Lamentablemente, los propósitos del emprendimiento fueron a parar al basurero, al punto de que muchos referentes de la sociedad, por la ineficacia y los escasos resultados, lo denominaron “fracaso seguro”, dado que el índice de delincuencia –en auge hasta el día de hoy– no solo se multiplicó, sino que además los métodos delincuenciales se perfeccionaron hasta volverse un modus operandi al que un número cada vez mayor de malvivientes recurre con todo descaro.

    Por si la experiencia de fracaso de muchos convenios no bastara, la Contraloría General de la República (CGR) y el organismo no gubernamental Centro de Estudios Judiciales (CEJ) firmaron hace poco un convenio para llevar adelante programas de formación y capacitación destinados a fortalecer la participación ciudadana en la lucha contra la corrupción.

    En este mismo tenor, aproximadamente un año atrás, la Secretaría Nacional Anticorrupción suscribió un convenio con la Red del Pacto Global de las Naciones Unidas para luchar contra la corrupción mediante la transparencia.

    Estos son apenas algunos de los instrumentos firmados, porque hasta la propia Corte Suprema de Justicia suele suscribir documentos y auspiciar cursos a cargo de calificados expertos. Acaba de organizarse en nuestra capital la XVIII Cumbre Judicial Iberoamericana, en la que, según las crónicas periodísticas, los participantes formularon un fuerte llamado a la transparencia, el combate contra la corrupción y al mejoramiento de la calidad de la Justicia. Pero, nos preguntamos: los convenios y los foros ¿han reducido siquiera en un ínfimo porcentaje la delincuencia y la corrupción en nuestro país? En nada.

    En efecto, mientras se viene experimentando, buscando la fórmula para contrarrestar las consecuencias virulentas de la corrupción, el Paraguay sigue figurando entre los países más corruptos del mundo y entre los peores a nivel sudamericano, de acuerdo al Índice de Percepción de la Corrupción que cada año elabora la Organización Transparencia Internacional. Así, en 2015, se ubicó en el puesto 130 de un total de 167 países estudiados.

    De cara a esta realidad, la ciudadanía atenta al devenir de los acontecimientos nacionales se pregunta con legítimo escepticismo: ¿qué importancia tiene firmar tantos convenios si a la postre el Paraguay sigue revolcándose en el mismo fango de la corrupción?

    En este tren de cosas, el futuro de nuestra sociedad no es nada alentador; la corrupción seguirá su curso corrosivo, afectando a los más necesitados, considerando que los fondos destinados a mejorar el bienestar de la clase menos pudiente siguen despilfarrándose. Allí tenemos el dinero público del Fonacide, que ha sido dilapidado por las municipalidades y las gobernaciones, impidiéndose así que miles de niños y jóvenes accedan a una educación digna. Además de socavar la capacidad de gestión del Gobierno, la corrupción alimenta la desigualdad, acrecienta la injusticia y desalienta la inversión.

    Lamentablemente, este mal sigue siendo una parte integral del marco político, económico y social del Paraguay, donde las leyes poco o nada cuentan. Por todo ello, para hacer frente a la estructura corrupta que se ha institucionalizado en el país, debe aflorar una nueva cultura, con patriotas que recuperen valores perdidos, como la honestidad, y hagan de ella una bandera de cambio.

    El pueblo paraguayo puede derrotar a la corrupción toda vez que sancione con sus votos o escrache allí donde los encuentre a quienes probadamente se han aprovechado de los recursos públicos que deberían destinarse a promover el bienestar de la población.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/mas-convenios-mas-corrupcion-1473456.html

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    Publicado por jotaefeb | 24/04/2016, 07:30
  3. Brasil en el valle de las sombras

    El fin de semana pasado Brasil vivió un clima muy parecido al de setiembre de 1992, cuando miles de brasileños se volcaron a las calles para exigir la salida del Gobierno de Fernando Collor de Mello. Llegado al gobierno con el verbo de la lucha contra la corrupción y de la mano de un pequeño partido político, Collor había prometido controlar la inflación y desarticular las po­derosas redes de tráfico de influencias empotradas en la ma­quinaria estatal. Pero ni bien instalado en Brasilia, lo que en realidad transitó fue un breve pero fulgurante sendero de actos inmorales y corruptos que muy pronto cobraron estado públi­co y obligaron al Congreso a instaurarle juicio político. Collor renunció antes de ser destituido. Los brasileños, en esos días, repudiaron la flagrante mentira con la que había llegado al po­der.

    A la presidenta Dilma Rousseff, en tanto, se la acusa de mani­pular el presupuesto federal para mantener el nivel de gastos en busca de respaldo político. Esto contradice el punto quin­to de sus promesas de campaña cuando decía que iría tras la aprobación de nuevas leyes para combatir la corrupción en el Congreso, entre ellas, endurecer las penas para la financiación de partidos me­diante la llamada “caja dos”, dine­ro procedente de aparentes dona­ciones pero que no se declara. Y tratándose de uso de fondos públi­cos para finan­ciar campañas electorales, par­tidos políticos y candidaturas, los brasileños pare­cen haber tocado fondo en credibi­lidad.

    El panorama ins­titucional brasi­leño entra en un cono de sombras de difícil pro­nóstico. Con la presidenta a punto de ser suspendida en sus funciones, y con el propio vicepresidente Michel Temer –que debería asumir la presidencia provisoria- también con planteo de juicio político por presunta corresponsabilidad en la firma de los decretos que facilitaron maniobras contables dentro del presupuesto de 2014 y 2015, la legalidad y la legitimidad del escenario político es más que dudosa. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la votación en la Cámara de Diputados fue conduci­da por Eduardo Cunha, un político denunciado por corrupción, fraude y lavado de dinero vinculado a la red de sobornos de Petrobras. La Corte Suprema tiene la acusación desde marzo y ya lo declaró reo, es decir dentro de un proceso, pero su inmu­nidad parlamentaria lo mantiene intocable.

    Es difícil encontrar un caso similar en el que juzgados, juzga­dores y sucesores compartan una misma línea de sospecha por los mismos supuestos delitos vinculados al uso políticamen­te inmoral de fondos públicos. No son pocos los politólogos que opinan que este proceso terminará con un nuevo llamado a elecciones y que el actual establishment tendrá que resignar sus fueros y afrontar ante la justicia ordinaria las consecuen­cias de sus actos.

    Los millones de brasileños que salieron a las calles no parecen esperar otra cosa.

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    Publicado por jotaefeb | 20/04/2016, 09:50
  4. Se va Dilma, ¿Y después?

    Desde el momento en que la Cámara de Diputados del Brasil aprobó por amplio margen la puesta en marcha de los mecanismos del “impeachment”, la hasta ahora presidente Dilma Rousseff se convirtió en una figura casi decorativa, sin poder de decisión alguna, que prepara maletas para cuando el tema sea tratado en el Senado, en donde será una cuestión de mero trámite. Su sucesor, el actual vicepresidente Michel Temer (PMDB), ya está formando el nuevo gobierno, negociando con diversas formaciones políticas la repartija de los ministerios. Los escándalos de corrupción, en el contexto de una economía recesiva y del creciente malestar social que eso provoca, fue un “cocktail” explosivo que las élites dominantes aprovecharon para poner término a poco más de 13 años de gobierno petista. La derecha festeja y, en parte, tiene muchos motivos para hacerlo, pues retoma el poder después de mucho tiempo, aunque por medio de un camino sinuoso y no por imperio de la voluntad popular. Pero solo en parte, pues la mayoría de los manifestantes “pro” y “anti” gubernamentales que siguieron las votaciones del pasado domingo, son partidarios de que Temer corra la misma “suerte” que su antecesora, según Folha de Sao Paulo. En consecuencia, el cambio de mando cierra un ciclo político -el de la izquierda en el poder-, lo cual no es un dato menor, pero la profunda crisis en la que se debate el vecino país seguirá abierta.

    No solo Temer es cuestionado por los mismos cargos de los que se le acusa a Dilma. También lo son el presidente del Senado, Renán Calheiros (PMDB), segundo en la línea de sucesión y el tercero, Eduardo Cunha (PMDB), presidente de Diputados,por la presunta vinculación de ambos en el escándalo “Lava Jato”. Como quien sigue en la cadena es el titular de la Corte que va a “juzgar” a Dilma, sería impensable la hipótesis de que éste asumiera las riendas del país, pues sería un “golpe judicial”, quedando como única opción designar al diputado más votado, un experiodista, quien si sufriera algún impedimento le sucedería su colega Francisco Everardo Oliveira Silva. ¿Quién es él? El payaso ¡“Tiririca”!, completándose así el escenario “kafkiano” que ofrece hoy la política brasileña.

    Claro que este no es más que un ejercicio para pintar una realidad absurda, que no se dará en la práctica, pero que sirve para retratar el fracaso de los que se están yendo y la improvisación irresponsable de los que vienen, a quienes poco o nada importó proyectar una salida más sostenible en el tiempo, limitándose al único objetivo de poder gritar “fora Dilma”, “fora Lula”, “fora PT”, como de hecho lo hicieron.

    Los latinoamericanos tenemos muy poco que aprender de lo que acontece en Brasil, salvo que lo asimilemos como “errores ajenos que deben ser corregidos”. Hasta ahora hemos construido democracias que no son muy democráticas a la hora de dirimir sus conflictos internos. Y no porque los mecanismos que utilizan sean inconstitucionales, sino porque un puñado de personas tiene en sus manos la capacidad de destituir presidentes y elegir entre cuatro paredes a sus reemplazantes, en lugar de que esa facultad corresponda al soberano, a los electores, al pueblo. Algo que a lo que podrían llegar los brasileños si se sigue agravando la crisis política, como última alternativa, que como fórmula hubiera sido mucho menos traumática si se trataba de la primera.

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    Publicado por jotaefeb | 20/04/2016, 05:45
  5. Dilma, querida
    19 Abr 2016

    En el 2016, una nueva destitución parece encaminarse, en un procesamiento democrático y legítimo, pero con unos condimentos especiales en los que se mezclan fuerzas políticas ideológicas que luchan no solo por el presente, sino por el futuro político brasileño.

    El Poder Ejecutivo es acusado de maniobras fiscales en el cierre del 2014 y el 2015, que le habrían servido para maquillar las cuentas al retrasar el pago de préstamos del Gobierno a bancos públicos. Esta operación habría permitido que no se mostrara que la situación fiscal era peor de lo que decían las estadísticas oficiales en el año electoral del 2014.

    Los diputados de la oposición, junto con ex aliados del Gobierno, votaron el domingo por el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff. Este inicio del proceso deja al borde del precipicio a la experiencia más emblemática del ciclo de gobiernos de izquierda en América Latina, analizan algunos medios internacionales.

    La decisión deberá ser refrendada por el Senado en las próximas semanas para que la presidenta deje su cargo a su ex aliado, el vicepresidente Michel Temer. El impeachment sumó 367 a favor –25 más de los necesarios–, 137 en contra, además de siete abstenciones y dos ausencias a la sesión. Resulta significativo y a la vez irónico que la Cámara que envía a Dilma al juicio cuente con un 60% de sus 594 diputados respondiendo por algún tipo de proceso de corrupción.

    Para Rousseff, se trata de un “golpe” mediante el que “quieren condenar a una inocente y salvar a los corruptos”, tomado más bien como un discurso político que denota una suerte de manotazo de ahogados. Lo cierto es que un año y tres meses después de iniciar su segundo mandato, se encuentra más fuera que dentro.

    La mandataria, se debe señalar, no gozó de respaldo en el Legislativo para llevar a cabo las medidas que puedan revertir la grave crisis económica por la que pasa el país (cerró el 2014 con un 3,8% de recesión) y su impopularidad llevó a que el 61% de los brasileños apoyaran su cese, según una encuesta publicada a pocas horas de la sesión.

    Analistas económicos consideran que en caso de que Dilma deje el cargo, podría mejorar la situación económica brasileña. Como ejemplo, mencionan que cada vez que sale algún procedimiento contra su mandato, la Bolsa de Valores brasileña sube y el dólar y el euro caen. Los economistas creen que con Temer –o cualquier otro presidente que no sea Rousseff– pueden cambiar algunas políticas y los inversores van a volver a hacer negocios en el país con más confianza. Además, siempre según ese análisis, el panorama político mejoraría porque el PSDB, principal partido de la oposición, se comprometió a dar sustento a Temer. Sin embargo, la popularidad de Temer no es alta. De acuerdo con datos del instituto Datafolha, si bien el 61% de los brasileños quiere la destitución de Rousseff, el 58% apoya un juicio político contra Temer, también investigado por hechos de corrupción.

    Es decir, estas informaciones publicadas en varios medios del mundo denotan que el panorama de Brasil, con la destitución o no de Dilma, seguirá teniendo una suerte de incertidumbre que afectará a la región y, naturalmente, a nuestro país.

    Los que impulsan la salida de Dilma usaron varias frases para representar su destitución, siendo la más fuerte “Ciao, querida”. Miles de carteles con esta inscripción jocosa, pero con fuerte significado, acompañaron en Brasil las concentraciones anti-Dilma.

    El “Ciao, querida”, sin embargo, no solo representa la intención de dejar fuera a la presidenta. Mientras el Gobierno brasileño pelea para no hundirse como está pasando con otros países, como la ya muy golpeada Venezuela, el voto del domingo, como se analiza políticamente, podría ser una puerta de salida no solo de Dilma, sino para el “lulismo”, del ex presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva (2003-2010). Y con ella, ahondar el rápido desmoronamiento de una izquierda latinoamericana que no supo aprovechar su momento y demostró ser igual, o para muchos peor, que los que ahora pareciera tienen de nuevo el poder.

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    Publicado por jotaefeb | 19/04/2016, 05:54

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Escuchas publicas

El tema que tiene que ver con este escándalo de las escuchas telefónicas que envuelve el tráfico de influencias, que todos presumiamos que existía de manera clara pero nunca de manera tan desembozada y tan elocuente, como el que hemos tenido la oportunidad de poder comprobarlo. Lo que queda ahora es corregir lo que está mal y eso significa que el Congreso debería suspender a González Daher, en sus funciones como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y hacer un planteo severo en torno a la continuidad de esta institución, además de eso tendríamos que escuchar de manera mucho más valiente y objetiva las denuncias de fiscales y de jueces en torno a este tráfico de influencias, denunciando en los casos en los que habían sido sometido a una situación similar, haciendo que la justicia vuelva a ser creíble, y por sobre todo previsible de este país, que tiene una gran deuda con la sociedad en ese campo. Si la sociedad define la democracia como el estado de derecho, es evidente cuando vemos que ella es sujeta de las manipulaciones, tergiversaciones, chantajes y extorsiones, más claras que las que hemos podido comprobar en las últimas horas, nadie puede estar seguro en este país, y es el tiempo de corregir aquello que está mal y ademas de eso se tiene la oportunidad este domingo de castigar aquellos que se han apartado de lo que se espera debería ser la democracia, es el tiempo de los ciudadanos y en ese sentido nos queda ajustar cuentas con aquellos que se han apartado de manera clara y elocuente del mandato que recibieron de parte de nosotros, sus mandantes. (BFB)

Empresas del Estado

Uno de los grandes desafíos que tenemos en el país es indudablemente el encontrar un modelo económico que nos permita centrar la labor del Estado en lo que le corresponde realizar, cuando vemos mucho de las empresas públicas y especialmente en este verano, en que volveremos a padecer las consecuencias de una empresa monopólica como la ANDE, que no puede garantizar un buen servicio, por diferentes razones, se quejaron este año, porque las tarifas estaban fuera del rango que debieran, se incrementaron  esos números, pero no se mejoró el servicio, ahora aparece el argumento de que vienen de varios años de desfinanciamiento y que por lo tanto llevará todavía una buena cantidad de tiempo, ponerse a la altura y exigencias de la demanda de la gente. Pero si vemos también hay otras empresas públicas como el caso de la INC, que compra una nueva planta para procesar clinker y que ha tenido más de cien fallas, en un período de prueba y que podría ser otro gran elefante blanco, adquirido por el estado a las costas de cada uno de los contribuyentes, vemos de que hay algo mucho más profundo y grave en todo esto, el Estado no sabe hacer bien estas cosas y cada vez nos cuesta mucho más mantener a un personal ocioso y además de todo eso manipulado en tiempos electorales para que voten por que se sigan siendo manteniendo las cosas hasta ahora, nos cuestan mucho las empresas monopólicas del Estado, pero por sobre todo no vemos un rol del estado propiamente, incluso en aquellos sectores en donde debería actuar como elemento regulador del mercado. En definitiva tenemos dificultades filosóficas, administrativas y de gestión. (BFB)

A platazo

Es evidente que las campañas sacan lo mejor y lo peor de las personas, algunos demuestran cual es su verdadera concepción con respecto al poder, que es lo que entienden con respecto al de la prensa, a las encuestas, al twitter. La expresión del presidente Cartes de acusar de muchos de los males del país a los periodistas y especialmente aquellos que son críticos a su gobierno, y afirmar en términos bastantes soeces a la labor que cumplen algunos es una demostración de pobreza de espíritu que dominan a varias personas en estas elecciones. También ha sido noticia el hijo de la dip. Perla de Vazquez, exhibiendo dólares sobre una mesa dispuesto a comprar la voluntad de los votantes santanianos en el dia de los comicios, otras expresiones más se dieron en el transcurso de esto que casi siempre rodea a la práctica electoral y que demuestra, reitero, nuestra pobreza cívica, nuestra pobreza moral y nuestra pobreza argumentativa, no somos un país en el que estamos acostumbrados a debatir sus diferencias y a plantear propuestas, somos más bien personas que responden con insultos y agravios, cualquier afirmación que no sea la que uno comparte o tiene como argumento central. En definitiva las cuestiones electorales han vuelto a mostrar lo peor y pocos casos de lo mejor de nuestra sociedad, y varios de los temores que son permanentes en la vida política nacional, la posibilidad de comprar las voluntades de los votantes o de torcer las voluntades de los trabajadores del sector público, que más de 300mil de ellos, casi siempre son carne de cañón en los procesos electorales.   (BFB)

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