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El metrobús comienza a ser una realidad

La priorización de los intereses particulares, por encima del bien común, es uno de los factores claves para comprender muchas acciones que se reflejan en nuestra sociedad, y que traen aparejado un resultado nefasto para la convivencia ciudadana. La transformación del sistema de transporte público es tal vez la prueba más latente de esta afirmación, puesto que analizando la infraestructura actual versus la realidad que debería disponerse, notamos que las falencias superan ampliamente a lo que el ciudadano posee como mecanismo de movilización.

El caótico tránsito que sufre la gente en Asunción y el Área Metropolitana es producto de este esquema mezquino. Esto se puede notar claramente en cada jornada cuando uno debe recorrer kilómetros para acercarse a sus lugares de trabajo, instituciones educativas o centros asistenciales. La impresionante cantidad de rodados que deben esquivar las calles cerradas por las obras demuestra lo mucho que se requiere en este campo para alcanzar niveles de vida que puedan ser más tolerables.

Sin embargo, no solo se puede atribuir a estos interminables desvíos el conflictivo andar cotidiano, el factor clave es el fracaso del sistema de transporte público. Es innegable que las unidades nuevas climatizadas son mucho más apetecibles, pero eso no alcanza para transformar definitivamente la vida de las personas, se requiere de un concepto nuevo de sistema de transporte. En este escenario se concibió el metrobús como la mejor alternativa adaptada a nuestra realidad.

El proceso de instalación de los buses de vía rápida que trasladen a gran cantidad de personas lleva un dilatado desarrollo, en el que siempre se intentó frenar los avances para mantener el statu quo, en favor de unos pocos. Durante toda la discusión del tema se presentaron soluciones irrealizables, con costos multimillonarios, que no se pueden adaptar a nuestra realidad, con el simple objetivo de dispersar la atención de la gente hacia temas baladíes, dejando de lado lo importante, fortalecer o rebatir la propuesta que fue diseñada por técnicos especializados en el área.

Las campañas mediáticas sirvieron para movilizar a grupos de personas que intentaban bombardear este proyecto de metrobús. No obstante, y a pesar de los vaivenes políticos, sociales y económicos, finalmente se consiguió dar un respaldo a esta iniciativa, que comienza a dar sus primeros pasos.

Ahora es tiempo de acompañar el proceso de construcción de la infraestructura propiamente dicha y que esta iniciativa verdaderamente honre tantas expectativas. No porque la licitación se realizó y las obras están por comenzar la población debe dejar de ejercer ese rol de contralores de cada avance, puesto que el bien común está en juego, y el avance hacia una mejor calidad de vida no puede detenerse porque los recursos que se consiguieron fueron dilapidados o mal utilizados.

La gente que se movilizará masivamente a través del metrobús, los conductores de vehículos que tendrán un menor congestionamiento en el tránsito, los peatones –que además de una menor carga vehicular en las calles verán una disminución en la contaminación del aire– se convierten en actores claves en esta etapa del proyecto.

Este tiempo es quizá el más importante porque aquellos miserables que bombardearon todo el tiempo la implementación de este mecanismo de transporte estarán con los sentidos aguzados para desacreditar todo lo realizado ante la menor falla o duda que se plantee. Por eso la gente debería tomar como una conquista de años de pelea este avance, y defenderlo para que llegue a su fin de la mejor manera posible.

Cada tanto los paraguayos podemos sentirnos felices porque existen iniciativas que nos pueden cambiar la vida. El metrobús es una de estas satisfacciones que nos dan elementos para considerar que estamos transitando por un camino más placentero.

El metrobús comienza a ser una realidad

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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14 comentarios en “El metrobús comienza a ser una realidad

  1. El metrobús y los comerciantes
    10 Ene 2017

    Por Antonio López

    Desde su nacimiento mismo, el proyecto del metrobús, un corredor de transporte de pasajeros que unirá las ciudades de Capiatá y Asunción, fue un tema polémico. Y si bien el proyecto apunta a agilizar en gran medida el movimiento de pasajeros entre estas ciudades, no cuenta con “el apoyo” de un importante sector ciudadano que, por lo visto, tiene “otros intereses”, antes que el progreso.

    El plan contempla la implementación del corredor para la circulación de los buses articulados desde la ciudad de Capiatá hasta Asunción para mejorar el sistema de transporte público de pasajeros. El proyecto, entre otros puntos, se trata de vías exclusivas para los buses articulados, también de la instalación de desagües pluviales y cloacales, adecuación del sistema de comunicación y de la Ande –con cables subterráneos– y la creación de áreas verdes y peatonales. Un proyecto ambicioso.

    Desde hace semanas, los trabajos que corresponden al corredor de la calle General Aquino con el Campus de la UNA, en San Lorenzo, se vienen realizando especialmente en lo que hace a la zona universitaria.

    Hasta aquí todo bien. Si es una obra que beneficiará a la movilidad de un importante número de pasajeros diariamente, ¿por qué hay resistencia en la gente? Sin embargo, en esto de la resistencia conviene observar muy bien, ya que el tema pasa exclusivamente por “intereses” de comerciantes de los mercados, tanto de Asunción, como el de San Lorenzo, y del largo corredor que incluye parte de la ruta Mariscal Estigarribia (Fernando de la Mora-San Lorenzo) y de la avenida Eusebio Ayala, quienes “se resisten” a perder un privilegio que solamente ellos saben “como lo ganaron”, y de autoridades municipales que permitieron el descontrol de los comercios en esas zonas.

    El metrobús no coarta la libertad de trabajo de nadie, solo que las cosas, una vez concluido el proyecto, cambiarán radicalmente para los comerciantes que hoy se oponen.

    Nada más, no existe otro “interés” más que el supuestamente defender puestos de trabajo, ubicados en zonas totalmente liberadas y que hoy crean muchas dificultades a la movilidad de cientos de miles de personas hacia y desde la capital del país. Tanto en los mercados de San Lorenzo, como el Mercado 4 de Asunción, y en el largo tramo entre el campus de la UNA y la avenida Pettirossi, existe espacio suficiente para implementar el metrobús, pero claro, existen también otros “intereses comerciales” que en nada contribuyen para el progreso ciudadano, sino más bien apunta hacia lo personal.

    Comerciantes de esas zonas, se muestran contrarios al metrobús, porque se les va “achicar” el espacio de sus negocios, puesto que va existir otro orden. Se tendrá que necesariamente realizar un ordenamiento urbano y comercial, que no es del agrado de los hoy “privilegiados” comerciantes, y es eso lo que pone los pelos de punta a estos, y “apuntan” toda la artillería contra el proyecto.

    El metrobús es un proyecto ambicioso; muy ambicioso, que apunta a reducir en cierta forma el sacrificado viaje de cientos de miles de ciudadanos desde Capiatá hacia Asunción o alrededores, por lo que se debe apoyar. El metrobús no coarta la libertad de trabajo de nadie, solo que las cosas, una vez concluido el proyecto, cambiarán radicalmente para los comerciantes que hoy se oponen. Por eso debe seguir adelante, mas allá de las campañas en contra, más allá de las voces que pretenden mostrar resultados contrarios, se debe seguir como un punto más para contribuir con el beneficio de la ciudadanía.

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 10:04 am
  2. Transporte público ya no debe ser un castigo para el ciudadano

    En octubre pasado, la autoridad máxima del transporte realizó una encuesta a usuarios nocturnos del transporte público urbano en la Gran Asunción. El objetivo era recolectar información para después mejorar las frecuencias en el horario de la noche. Pero desde entonces la situación no solo no mejoró, sino que en este mes de enero las empresas de transporte incluso se atreven a realizar las impopulares reguladas, con la excusa de la mayor escasez de pasajeros debido a la temporada de vacaciones. Los ciudadanos tienen derecho a acceder a un transporte público eficiente y las autoridades deben exigir esa eficiencia a los empresarios del ramo. Ese es su trabajo.
    Aunque no sería justo negar que hubo algunas mejoras en el transporte público en Asunción y el área metropolitana, se debe al mismo tiempo reconocer que sigue siendo una de las grandes y sensibles deudas que mantiene el Estado para con los ciudadanos.
    Si bien es cierto que hoy parte de la flota de vehículos del transporte ha sido renovada, y por la calles de las ciudades circulan ómnibus que ofrecen servicio diferenciado con aire acondicionado, tan necesario para resistir el verano paraguayo, así como también hay en un porcentaje –todavía muy reducido– de colectivos que cuentan con las rampas especiales para las personas con discapacidad, en general la situación sigue siendo la misma que desde hace décadas.

    En el interior del país las condiciones del servicio son todavía peores: los usuarios son víctimas de los transportistas que siguen reutilizando las chatarras que en Asunción ya no se utilizan. El resultado es el panorama más desalentador, pues el servicio es muchas veces más caro y al mismo tiempo más ineficiente. Y por todas partes se nota la falta de control, tanto por parte del Viceministerio del Transporte, que depende de Obras Públicas, como de los municipios.

    Para los pasajeros de Asunción y el área metropolitana se suma otra condición que convierte al servicio de transporte en un verdadero calvario: el caos provocado por los embotellamientos.

    Las calles de la capital y de algunas de las del área metropolitana se ven rebasadas en su capacidad para asegurar un tránsito fluido. Los atascos que se producen a diario se convierten de esta manera en otra dificultad más que agregar al calvario de los usuarios. Esto sin mencionar que en horas de la noche el servicio es prácticamente inexistente, los que trabajan en el horario nocturno aguardan durante horas enteras a que pase alguna línea de transporte. Son diversas las penurias de los usuarios del transporte público, pero las peores son por el casi inexistente servicio nocturno.

    Una de las soluciones planteadas para mejorar el sistema del transporte público es la del Metrobús. Una obra que ya tiene décadas y todavía hasta ahora sigue siendo cuestionada y su realización no deja de encontrar obstáculos.

    Es invaluable el tiempo que se pierde en medio del desorden del tránsito a diario. Y precisamente por eso es que el Gobierno debería asumir de manera más eficiente y comprometida su rol de contralor del transporte público. No solo es un derecho, es también una necesidad que tienen las personas, la de movilizarse con comodidad y con seguridad. El Estado paraguayo ya no debe permitir el avasallamiento de los derechos ciudadanos por parte de los intereses de los transportistas. Los ciudadanos tienen derecho a tener un transporte público eficiente y las autoridades deben exigir esa eficiencia a los empresarios del ramo.

    http://www.ultimahora.com/transporte-publico-ya-no-debe-ser-un-castigo-el-ciudadano-n1053609.html

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 10:04 am
  3. Inicio de obras para el metrobús

    El 2017 inicia con fuerza en lo que respecta a obras, aspecto que no solo ayudará a mejorar las condiciones de infraestructura tan necesarias en el país, sino también generará miles de puestos laborales, contribuyendo a la economía familiar.

    El año pasado se cerró, entre otras importantes obras en lo que respecta a rutas y avenidas, con la habilitación del imponente nuevo acceso a la ciudad de Luque, que beneficia no solo a los luqueños, sino a quienes desean ingresar a Asunción a través de esa ciudad, además de cambiar definitivamente la fisonomía de la zona, embelleciéndola, algo no menor.

    Para este año, se prevén la continuidad de otros importantes proyectos que pueden dar solución al largo problema del tránsito tanto en la capital y de acceso en el interior, sobre todo en tramos rurales sumamente necesarios para mejorar las condiciones de traslado de la producción agrícola y ganadera.

    Indudablemente, para lo que tiene que ver con el Área Metropolitana, uno de los proyectos más importantes es el metrobús, que se implementa en el marco del Programa “Reconversión Urbana, Modernización del Transporte Público Metropolitano y Oficinas de Gobierno”, impulsado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).

    En ese sentido, se debe indicar que precisamente ayer iniciaron las obras del tramo central en la zona de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). El primer paso será la construcción de los desagües pluviales y cloacales. La empresa contratada deberá acelerar las obras, ya que hubo un pequeño retraso por las refacciones de los caminos alternativos.

    El MOPC informó que terminada esta primera etapa, se trabajará sobre la carpeta asfáltica y en ese tiempo se irá restringiendo la circulación vehicular. Las calles alternativas que incluyen las arterias en inmediaciones del campus de la UNA, en San Lorenzo, fueron adecuadas para las tareas.

    Se informó que las mejoras comprenden el asfaltado, colocación de semáforos, señalización y carteles informativos para los automovilistas. Las calles acondicionadas fueron: Domingo Savio, desde la ruta Mariscal Estigarribia hasta la calle Arabia Saudita; calle Arabia Saudita, desde Domingo Savio hasta Atilio Galfre; calle Atilio Galfre, desde Arabia Saudita hasta Marcelina Centurión: calle Marcelina Centurión/5 de Abril, desde Atilio Galfre hasta Madres Paraguayas; y la calle Madres Paraguayas, desde 5 de Abril hasta Rafael Materi. Los trabajos en el corredor central estarán a cargo de la empresa Mota-Engil Ingeniería y Construcción.

    Sobre el tema metrobús aún persisten algunos inconvenientes con frentistas, por lo que continuarán las negociaciones de acuerdo a los tramos. Sin embargo, desde el MOPC se asegura que por el momento todo se lleva adelante con total normalidad, y se espera que a medida que la gente comprenda la necesidad de dar una solución al tránsito se eviten situaciones que impidan el normal desarrollo de las obras.

    Desde el Gobierno se sostiene que el servicio del BTR o Metrobús es el inicio de la transformación del sistema de transporte público, y su principal objetivo es facilitar la movilidad urbana. Se sostiene que dará solución al 30% del problema del tránsito interurbano de Asunción, Fernando de la Mora y San Lorenzo. Es un sistema integrado de transporte rápido de pasajeros, en buses de alta capacidad que circulan en carriles exclusivos separados del flujo vehicular, detalla el MOPC. A decir de la secretaría de Estado, la implementación de este sistema significa la transformación de la cultura urbana y las movilidades interurbanas.

    Cabe apuntar que el proyecto metrobús es parte de un programa mucho más grande. Como ya señalamos, forma parte del Programa “Reconversión Urbana, Modernización del Transporte Público Metropolitano y Oficinas de Gobierno”, que tiene como objetivo la rehabilitación y mejoramiento de la infraestructura urbana y del transporte, para contribuir al aumento de la calidad de vida de las poblaciones de las áreas de intervención de sus proyectos.

    Además de ser necesaria la implementación del programa, hay que señalar que la inyección económica que trae consigo es muy importante. El Programa cuenta con un financiamiento de 212.000.000 de dólares, de los cuales 125.000.000 provienen de préstamos otorgados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 19.000.000 provienen del Fondo de Organización de los Países Exportadores de Petróleo, 55.000.000 de los Bonos Soberanos y 12.000.000 de fondos del Tesoro. Es decir, es una importante inversión que beneficiará no solo al mejoramiento de la infraestructura, sino también, como ya se dijo, a un movimiento económico que beneficiará a las familias paraguayas.

    http://www.lanacion.com.py/2017/01/10/inicio-obras-metrobus/

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 10:03 am
  4. Metrobús vs. Metrorail

    El proyecto Metrobús, concebido por el Gobierno de Fernando Lugo como la panacea para aliviar la crítica carencia de un servicio público de pasajeros que canalice el flujo de usuarios desde el Área Metropolitana hasta el centro de la Capital en condiciones de razonable eficiencia, seguridad y confort, ha resultado ser la peor opción de cara a tal propósito. En medio de la febril parafernalia con que el Gobierno de Horacio Cartes está tratando de impulsar la concreción de este descabellado emprendimiento –en un comienzo rechazado pero luego aupado diligentemente–, ya van apareciendo todos los obstáculos y perjuicios que hemos venido vaticinando en nuestro diario desde antes de su aprobación, al ver la forma chapucera en que fue concebido el proyecto y las dudas que no fueron aclaradas y siguen apareciendo.

    Conste que los nubarrones que aparecen en el horizonte de esta atrabiliaria iniciativa gubernamental todavía no ha desatado su furia, sobre la ciudadanía en general y los comerciantes de la avenida Eusebio Ayala en particular, así como sobre los miles de obreros y empleados que vienen en ómnibus desde el interior del país a trabajar en Asunción. La implantación de este descabellado proyecto de transporte público de pasajeros, que es el metrobús, les va a complicar la existencia hasta el límite de la paciencia humana.

    Desde un comienzo, cuando empezó a tomar cuerpo esta desatinada iniciativa gubernamental, nuestro diario propuso que, teniendo en cuenta las características urbanísticas de Asunción, iba a ser mucho más conveniente para nuestra capital un sistema de metrorail elevado, como el que tiene la ciudad de Miami, por ejemplo, que no entorpece el tráfico, no tiene semáforos, hay muy poca cosa que indemnizar, causa poca molestia, porque básicamente consiste en columnas y vigas de hormigón armado con rieles encima. Se utilizan componentes prefabricados lejos de su sitio de colocación y que, por tanto, no ocasionan molestias al tránsito normal, ni a los locatarios ubicados a la vera de su traza, que quedan con sus estacionamientos intactos.

    La estructura, elevada sobre el nivel de la calle, no tiene más sofisticación técnica que los viaductos actualmente en construcción o ya construidos en algunos sitios de la avenida Ñu Guasu, la Ruta 3 en el tramo Mariano Roque Alonso-Limpio y el viaducto en la intersección de las avenidas Aviadores y Madame Lynch, por citar algunos de los más recientes. La prefabricación de los pilares de apoyo y de las vigas de asiento de los rieles hubiera creado muchos puestos de trabajo por demanda de mano de obra directa para fabricación de las piezas de hormigón armado, así como la provisión de piedra triturada y de cemento pórtland, a su vez generadoras de mano de obra adicional. Obviamente, el material rodante del metrorail sí tiene sofisticación, porque se mueve a electricidad y tiene alto grado de automatización, no como los clásicos buses, lentos y contaminantes, movidos a diésel previstos para el metrobús.

    Lo peor de todo es que, a estar por lo afirmado por el viceministro de Obras del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), ingeniero Juan Manuel Cano Fleitas, se ha procedido a licitar y adjudicar solo el tramo central del mismo, el fácil, porque no existen recursos suficientes para el tramo inicial desde San Lorenzo hasta el portal de entrada de la UNA, y el final desde la calle General Aquino hasta la plazoleta del puerto, los difíciles. Hasta ahora, tampoco el MOPC ha procedido a la desafectación e indemnización del casi un millar de propietarios y otro tanto de comerciantes que van a ser gravemente perjudicados por la construcción de la vía en el tramo en cuestión. Así las cosas, nadie sabe cuánto va a costar finalmente la construcción del tramo de 11,4 kilómetros que ha sido licitado, que no lleva a ninguna parte; tampoco se sabe cuánto costarán los dos tramos que faltan. No hay previsión del tiempo que demandarán los trabajos de construcción ni fecha de la habilitación del servicio en sí. Todo en el aire.

    Encima, aunque se complete solo la parte central del sistema vial, el mismo no podrá ser utilizado, pues no llevaría a las terminales previstas hasta que toda la traza esté completa. Ni las autoridades del MOPC –empezando con sus impulsores de la hora prima, el ministro Efraín Alegre y su heraldo, el ingeniero Tomás Rivarola– ni las municipalidades afectadas, ni siquiera el propio Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que prestó el dinero, tienen la más remota idea de tal plazo. Vale decir, todos van a pasar a la historia como verdaderos estafadores morales de la buena fe de centenares de miles de pasajeros, que todos los días deben venir a su trabajo y retornar a sus casas a descansar.

    La última cosa que desearía el más ignorante de los ciudadanos es implantar un sistema de transporte que no solo va a congestionar aún más el tráfico capitalino al usurpar parte de la calzada de las avenidas y calles de su itinerario, sino que va a perjudicar económicamente a miles de personas que viven del comercio y están asentadas a lo largo del tramo por donde correrá la vía.

    Por las razones que anteceden –habrá otras más–, nuestro diario ha venido insistiendo en que la solución más conveniente para la implantación de un sistema de transporte rápido y eficiente de pasajeros es el metrorail elevado. Es más rápido, más limpio, más confortable, menos contaminante, no tiene semáforos porque no corre por las calles, tiene muy poca indemnización que pagar, si a alguien, entre otras irrebatibles ventajas. No tiene líos con Essap, no tiene líos con ANDE, y se puede calcular el costo y la fecha de terminación. Y lo más importante, cuánto será el costo del pasaje.

    Tendría la ventaja adicional de que las municipalidades afectadas por el servicio del metrorail pueden autorizar a los conductores a estacionar sus vehículos a lo largo de su trayecto, desde donde los mismos podrían subirse al sistema y viajar al destino elegido y luego volver al sitio de partida, tomar de vuelta sus vehículos y regresar a sus casas. Ni qué decir de bicicletas. Es necesario, pues, que las autoridades responsables del transporte público de pasajeros entiendan la capacidad y el propósito de cada tipo de solución propuesto para el tránsito, a fin de no cometer burradas, tan perjudiciales, onerosas e inservibles, como la que irracionalmente están impulsando con el metrobús.

    Los ciudadanos y las ciudadanas que se verán afectados por el proyecto deben analizar urgentemente y en profundidad todas las alternativas que aparecen en el horizonte a este malhadado proyecto, mirar varias décadas hacia el futuro, y exigir la que más convenga a sus intereses y al país. Para conseguirlo, no hay otra forma sino salir a las calles, para obligar a las autoridades –interesadas en que este absurdo proyecto continúe– a que sus reclamos y propuestas sean escuchadas.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/metrobus-vs-metrorail-1544389.html

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    Publicado por Anónimo | 6 diciembre, 2016, 7:47 am
  5. Complicidad manifiesta del BID en el metrobús

    Todo indica que el proyecto metrobús va a constituir la más trágica estafa que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) haya cometido hasta ahora contra el pueblo paraguayo. El crédito para el financiamiento parcial del citado proyecto fue concedido por el banco con base en un anteproyecto fraudulento, diseñado en escritorio, sin correspondencia con la realidad física del trayecto que iría a recorrer y convenientemente engarzado con el atractivo cliché de una supuesta “modernidad”.

    Una de sus características más emblemáticas era que su material rodante estaría constituido por trolebuses movidos con electricidad, abundante y barata en el país, en vez del contaminante diésel. Su traza imaginaria arrancaba del mercado central de San Lorenzo y remataba en la estación terminal ubicada en la plazoleta del antiguo puerto de Asunción, desplegándose a lo largo de la Ruta 2 “Mariscal Estigarribia”, la avenida Eusebio Ayala, la avenida Pettirossi y calles del microcentro hasta el final del trayecto.

    Así, con un disfraz de proyecto de alta conveniencia pública, dado lo precario y obsoleto del sistema de transporte público de pasajeros existente en el área metropolitana, el proyecto del metrobús fue presentado por las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) como la panacea para contrarrestar tan deficiente servicio público. Obviamente, a falta de un correcto estudio de factibilidad previo, el anteproyecto del metrobús presentado al BID fue un vergonzoso remedo de lo que debería de ser un proyecto ejecutivo de ingeniería responsablemente elaborado.

    Contra sus propias normas, el BID dio rápido trámite a la solicitud de crédito para la financiación del descabellado proyecto. Pero lo hizo imponiendo sus condiciones, ante la certeza de que, al no contarse con un proyecto ejecutivo en regla, la mayor parte del crédito sería gastado en “consultorías”; el rubro en el que habitualmente medran altos funcionarios corruptos del organismo financiero internacional. Con el señor Eduardo Almeida como representante del banco en Paraguay, estaban dadas las condiciones para una arrebatiña por los millones de dólares del crédito, habida cuenta de su desprolijo desempeño en igual función en Haití, en la década pasada.

    Este contubernio de los funcionarios del BID con burócratas concusionarios del MOPC no tardó en manifestarse: antes siquiera de que el convenio de préstamo fuera aprobado por el Senado, ya el señor Almeida autorizó un desembolso de cinco millones de dólares del mismo para gastos de reconversión del barrio San Jerónimo, aledaño al puerto de Asunción. Este delito fue perpetrado durante la administración del presidente Fernando Lugo, siendo titular del MOPC el señor Efraín Alegre.

    En cuanto a la implantación del proyecto, después de cinco años de idas y venidas, de cambios y recambios, tanto de itinerario como de la clase de material rodante, finalmente las autoridades del MOPC y del BID han decidido que dicho material rodante va a ser, otra vez, buses convencionales movidos a diésel, en vez de trolebuses como en un principio estaba previsto. ¡Una mentira más puesta en evidencia! También se llamó a licitación y se adjudicó al conglomerado empresarial portugués Mota-Engil el contrato para la construcción de un tramo intermedio del proyecto, el fácil, desde el Campus de Universidad Nacional de Asunción (UNA) hasta la calle General Aquino, en una extensión de 11,4 kilómetros y a un costo de US$ 53 millones.

    Aun cuando el crédito destinado a la construcción del metrobús ascendía en un principio a US$ 167,8 millones, el viceministro de Obras del MOPC, ingeniero Juan Manuel Cano Fleitas, había señalado, en oportunidad de anunciar la licitación de únicamente el tramo central del mismo, que ello obedecía a que solo había dinero disponible para construir dicha extensión de línea y que se vería después de dónde sacar el resto. Esto debe ser así, pues resta indemnizar a los 947 propietarios de inmuebles y 853 comerciantes que van a ser afectados por la construcción de dicho tramo. Estos se oponen firmemente a que se implemente la construcción, pues, con toda razón, temen que no sean resarcidos como corresponde por las pérdidas que van a sufrir con la construcción de la línea del metrobús. La misma implicará la eliminación total de los espacios de estacionamiento de los locales comerciales ubicados sobre la vía, restricción que implicará la muerte de todos ellos.

    Además del perjuicio económico, social y ambiental que va a provocar esta obra en la extensión prevista, también va a producir como daño colateral una significativa reducción de la velocidad del tráfico a lo largo del trayecto, debido no solo a la obstrucción de una parte de la calzada, sino además al incremento de semáforos reguladores del tránsito que, de unos 25 existentes actualmente, pasarán a más de 47.

    Llama también poderosamente la atención la reticencia que han tenido el BID y las autoridades paraguayas para el necesario diálogo con los miles de potenciales perjudicados por los futuros trabajos de construcción de la vía.

    Este es el momento en que se anuncia el inicio de los trabajos. Sin embargo, hasta ahora el MOPC no tiene resuelto el problema de las afectaciones, habiendo prometido que lo tendría listo en el pasado mes de setiembre. Por su parte, los directores del BID que visitaron recientemente nuestro país se han marchado de vuelta a Washington sin haberse interesado en absoluto en el drama económico, social y ambiental de los afectados por la obra alentada, primero, y financiada, después, por ese banco.

    A este paso, con su indiferencia, se han comportado como cómplices de las autoridades involucradas en el desprolijo proyecto. Los paraguayos y las paraguayas deben interiorizarse de este emprendimiento y manifestarse públicamente para evitar esta nueva comilona de los recursos que pertenecen al pueblo.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/complicidad-manifiesta-del-bid-en-el-metrobus-1543625.html

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    Publicado por Anónimo | 4 diciembre, 2016, 7:42 am
  6. GRAN E IRREALIZABLE PROYECTO
    Andrés Granje
    La información indica que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) elaboró un anteproyecto que busca implementar el sistema de transporte del Metrobús para unir otras siete principales ciudades del Departamento Central con el centro de Asunción, en 10 años. Esto por medio de la construcción de seis troncales más, lo cual demandará una inversión de 873 millones de dólares, de acuerdo a un estudio preliminar. Se trata de corredores que pasarán por las ciudades de Luque, Mariano Roque Alonso, Limpio, Lambaré, Ñemby, Villa Elisa y Capiatá, que se conectarán con la capital del país. Asimismo, se prevé un tramo circular a Asunción (por Calle Última), que bordeará la capital de norte a sur.
    La información fue proporcionada por el Viceministro de Obras del MOPC Juan Manuel Cano quien señaló que los trayectos mencionados deben sumarse a los corredores de Fernando de la Mora y San Lorenzo, cuyas obras ya fueron adjudicadas a la empresa portuguesa Mota Engil, y están en etapa de inicio. Si se concretan los demás tramos del Metrobús, en total nueve ciudades de Central se conectarán a Asunción con este sistema de transporte masivo. Esta información suena muy lindo, pero no despierta mucho interés en la ciudadanía, un tanto decepcionada en la actualidad, tal vez porque la experiencia con el metrobús hasta el momento no fue de lo mejor y lo único que hizo fue patentizar nuestra inutilidad para concretar proyectos.
    En efecto, no es posible que EL Metrobús que comenzará a pergeñarse en la época del gobierno de Fernando Lugo, que contó con el apoyo del de Federico Franco y del gobierno de Cartes después, hasta el momento no se haya podido concretar y más allá de las peleas y disputas por intereses mezquinos, que no mira los beneficios país que pueden generar, sino más bien las disputas de vecinos contra comerciantes, comerciantes contra autoridades, marchas en pro y en contra realizadas, no se ha podido plasmar todavía una cuadra de trabajo vial a pesar de contar con los recursos económicos proveídos por el Banco Interamericano de Desarrollo y sobre el cual se está pagando intereses y que hasta el momento no se usa porque la obra no avanza.

    Entonces el mega proyecto anunciado por el Viceministro Cano, de que finalmente se cuente con una red de metrobús que sirva a 9 ciudades de la gran Asunción y tengan interconexiones entre sí, parece una gran fantasía irrealizable, no porque ciudades incluso más pequeña que las que conforman el área metropolitana, en otros países lo pudieron hacer solucionando sus problemas de locomoción, en el caso nuestro la imposibilidad pasa por nuestra gran inutilidad para gerenciar proyectos, nuestra innata vocación a la corrupción, que antes que los funcionarios públicos miren los intereses de la comunidad piensan cuanto pueden picotear para sí y sus grupos y las mezquindades particulares de los vecinos que también privilegian lo personal al bien colectivo, por lo que pensamos irrealizable el proyecto.

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    Publicado por Anónimo | 23 noviembre, 2016, 5:44 am
  7. Proyecto trucho para el metrobús

    Desde su mismo comienzo, el proyecto Metrobús viene llamando la atención de la ciudadanía por su tortuosa trayectoria de indefiniciones, contradicciones, cambios y recambios de su proyecto de ingeniería, del sistema de propulsión de su material rodante (buses movidos a electricidad o diésel), del itinerario de arranque en el centro de la ciudad de San Lorenzo, y ahora de su traza final desde la calle General Aquino hasta la plazoleta del antiguo puerto de Asunción.

    Esta desprolija hoja de ruta del proyecto que, supuestamente, pretende dar solución al crítico problema del transporte público de pasajeros desde la periferia del Área Metropolitana hasta el centro histórico de la ciudad capital refleja con meridiana claridad los entretelones de una estafa programada por partida doble por un grupo de políticos corruptos de todos los colores, y concusionarios de nuevo cuño catapultados a los altos cargos del Estado. Estafa intelectual a la buena fe de la ciudadanía, ansiosa de contar con un mejor servicio público de transporte urbano, y estafa económica contra las arcas del Estado.

    Sus impulsores, para asegurarse discrecionalidad “legal” en el manejo del dinero destinado a la financiación del proyecto obtenido mediante un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), renunciando a la soberanía del país y maniobra burocrática mediante, se cuidaron muy bien de que el mismo fuera “administrado” según la normativa del banco en vez de serlo de conformidad con las leyes paraguayas, como correspondía y corresponde. Esta fue la primera señal sospechosa de que algo se estaba tramando en complicidad con funcionarios del BID, y que en el emprendimiento de marras había gato encerrado. Esta fuerte sospecha causó que en un comienzo hasta los legisladores no comprometidos en el contubernio retacearan la aprobación del crédito; aunque a la postre el mismo fue aprobado.

    Todos creían que, aprobado el crédito, el proyecto –como lo proclamaban a los cuatro vientos sus impulsores– sería inmediatamente puesto en marcha, y que en menos de dos años el público usuario estaría usufructuando un cómodo servicio de transporte con buses movidos con energía eléctrica en vez del diésel contaminante, conforme al borrador del proyecto presentado al banco para la obtención del crédito y la aprobación parlamentaria correspondiente. Pero, ¡oh sorpresa!, hete aquí que las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones –ya bajo el gobierno de Horacio Cartes– anuncian que al final el material rodante del proyecto no se movería con electricidad, sino con diésel.

    Tras largos meses de puro ensalce retórico de las supuestas bondades del proyecto, al fin quedó definido el itinerario que seguiría la traza del mismo, desde el centro de la ciudad de San Lorenzo hasta el puerto de Asunción. Sin embargo, poco tiempo después, el viceministro de Obras, ingeniero Juan Manuel Cano Fleitas, anunció una licitación pero ya solo del tramo central de la línea, el fácil, el que está hecho, desde la entrada al campus de la UNA en San Lorenzo hasta la calle Gral. Aquino: es decir, la ancha avenida Eusebio Ayala.

    La explicación dada por el alto funcionario fue que tal decisión fue tomada fundamentalmente por la indefinición de las autoridades municipales de San Lorenzo acerca del itinerario por el que correría el metrobús en el centro de la ciudad. Es decir, que el BID dio 120 millones de dólares sin saber siquiera por dónde circularían los buses, ni las obras y expropiaciones que serán necesarias. ¿Qué clase de banco es el que da dinero en estas condiciones? Uno al que lo único que le importa es colocar dinero en un país, cobrar intereses y conseguirle trabajo a la bandada de consultores, asesores y otros profesionales que tiene en su plantilla. Indignante.

    Como se sabe, tras el correspondiente llamado a licitación, el tramo central de referencia fue adjudicado al conglomerado empresarial portugués Mota-Engil Engenharia e Construçao SA, la que compró la mayoría accionaria de la empresa paraguaya de construcción Ocho A, del ingeniero Luis Pettengill, que es la que efectivamente se encargará de los trabajos de construcción que arrancarán en noviembre, según lo anunció el gerente general del proyecto, Santiago de Filippis, y cuyo costo es de US$ 52 millones.

    Sorpresivamente, ahora el MOPC anuncia que en 30 días más licitará el tramo final que correrá por el centro de Asunción siguiendo las calles Pettirossi, Herrera, Víctor Haedo, Don Bosco y la avenida Stella Maris hasta la terminal en el antiguo puerto, en una extensión total de 5 kilómetros. Lo que quiere decir que no pasará por la calle Presidente Franco, como se anunció en su oportunidad.

    Es increíble que, a estas alturas, estos vaivenes continúen ocurriendo y que el BID haya aprobado un “proyecto” así de irregular, que no tenía nada definido sobre el componente más importante: el recorrido a seguir por el metrobús. Por eso, con todas estas vueltas y revueltas, idas y venidas, solo cabe pensar que se tramitó el crédito con base en un estudio trucho, probablemente hecho así adrede, porque es de esa forma que luego llegan –como están llegando– las correcciones, ampliaciones y reprogramaciones, con sus correspondientes “reajustes” del presupuesto original –que seguro ya están siendo “estudiados”– a los que nos tienen tan acostumbrados la gavilla de empresarios corruptos y sus cómplices en la administración del Estado, y, por qué no, en los entes internacionales que conceden los créditos.

    Es la forma tradicional de robar al Estado con las obras públicas. Se hace adrede un proyecto chapuceramente, para que al final la obra cueste mucho más de lo presupuestado originalmente, para beneficio de quienes medran a costa del dinero del pueblo contribuyente.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/proyecto-trucho-para-el-metrobus-1517533.html

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    Publicado por Anónimo | 13 septiembre, 2016, 7:55 am
  8. METROBÚS
    MARIA LORENA GALEANO MEZA
    El proyecto metrobús es una historia de larga data, progreso o retroceso ante la presencia de este moderno medio de transporte es la cuestión que genera opiniones diversas, mayoritariamente un rechazo por parte de los vecinos o propietarios de comercios.
    Ciudadanos Sanlorenzanos realizan manifestaciones en busca de frenar la realización del proyecto metrobús, comerciantes alegan que perderán las ventas y que muchos comercios deberán cerrar sus puertas.
    Otras personas consideran que este nuevo medio de transporte que desean incorporar en nuestro país, es un camino hacia el progreso, retrotrayendo a la memoria la construcción de estos majestuosos edificios en la zona de la Avda. Aviadores del Chaco, que trajeron muchos beneficios y nuevos puestos de trabajo.
    Siendo un país en vías de desarrollo debemos seguir en busca del progreso tecnológico, un aspecto fundamental en el mundo moderno en el cual vivimos y estamos inmersos, y dejar de lado los egoísmos, pesimismos de que esto causará perdidas en los comercios, ya que existiendo mejores servicios de transporte, aumentará la demanda de personas que circulen la zona y de una manera más prolija.

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    Publicado por jotaefeb | 5 julio, 2016, 5:49 am
  9. El metrobús y el BID

    “El BID considera que la transparencia y la lucha anticorrupción son dos instrumentos importantes para reducir la pobreza y la desigualdad en América Latina y el Caribe, y establece dos mecanismos para abordarlos: el buen gobierno y la lucha anticorrupción a nivel local y nacional”, reza una de las manidas reafirmaciones de integridad y ética del organismo financiero regional. Sin embargo, los centenares de denuncias que cada año recibe el Tribunal de Ética de la institución, tanto de organizaciones civiles como de empresas y ciudadanos comunes de los países de la región, conforman la otra cara de la moneda del BID. La mayoría de esas denuncias tienen que ver con la falta de transparencia de la gestión que cumplen sus representantes en los países signatarios, cuando no con verdaderos escándalos de corrupción, como el que saltó a la luz pública en Haití en 2009, involucrando directamente al actual representante del Banco en nuestro país, Eduardo Almeida.

    La cabalística coincidencia de que con tan menguada credencial pública el señor Almeida haya venido a nuestro país en reemplazo de su antecesor en el cargo, Álvaro Cubillos, destituido de su alto cargo por corrupción aquí, ha inducido a la sociedad paraguaya a desconfiar de su honestidad y transparencia en cuanto al manejo que pueda hacer de los préstamos que Paraguay ha obtenido del Banco para el financiamiento de obras de infraestructura vial, en particular el destinado a la implementación del metrobús y la reconversión del casco histórico de la Capital. Más aún cuando, llamativamente, la administración de este último crédito se hará de conformidad con la normativa del BID y no de las leyes de la República, como debiera ser.

    Más allá del rechazo del proyecto metrobús por parte del sector de la sociedad cuyos intereses serán perjudicados sin compensación por la infraestructura de transporte público a ser implementado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), no dejó de llamar la atención de mucha gente la insólita actitud del señor Eduardo Almeida al autorizar el desembolso de US$ 4.900.000 de dicho préstamo para obras de reconversión de la ciudad en el barrio San Jerónimo, ANTES de que el Congreso nacional lo aprobara, como mandan la Constitución y las leyes concomitantes.

    La inquietud ciudadana ha subido de punto con la sospechosa contratación –sin justificativos convincentes– de un grupo consultor de arquitectura argentino para el proyecto de reconversión del casco histórico del antiguo puerto de la Capital, habiendo recursos humanos paraguayos tan calificados como los argentinos escogidos por alguna especial razón por el señor representante del BID en nuestro país. A todo eso se suma la oposición de millares de ciudadanos al proyecto metrobús, sea porque las obras civiles inherentes al mismo les van a ocasionar ingentes perjuicios económicos por lucro cesante a quienes tienen locales comerciales sobre las avenidas por las que correrá la traza del mismo, así como a aquellos que tienen sus residencias sobre las mismas, por deterioro ambiental que pondrá en peligro su salud y confort.

    A propósito, este reclamo (protesta, sería la palabra correcta) ha sido hecho público por el representante de la Asociación de Propietarios, Comerciantes, Trabajadores, Usuarios y Afines de la avenida Eusebio Ayala y Mariscal Estigarribia, abogado Guillermo J. González. A través de esta denuncia pública, bajo el título de “Las verdades y mentiras del metrobús”, los indignados ciudadanos invocan el derecho que tiene la gente en cualquier país de alzarse contra toda medida gubernamental que les perjudique o les humille.

    “No somos detractores del progreso, sino todo lo contrario. Desde hace décadas formamos parte del progreso del país dando fuente de trabajo a muchos ciudadanos y estos bienestares a sus familias (…)”, expresa en parte el encabezado del comunicado citado. A continuación enumera taxativamente las razones por las que se oponen a la implementación del proyecto así como está concebido. Finalmente, sugieren alternativas que podrían proporcionar las mismas o mejores ventajas técnicas que las ofrecidas por este.

    Lo más destacable de esta exposición de motivos de su oposición al cuestionado proyecto de transporte urbano por parte de este segmento de la sociedad metropolitana es que con sus atinadas afirmaciones deja en claro que no está en contra de las obras de progreso que pueda encarar el Gobierno, sino que echa por tierra la hipocresía de este al querer engañar a la gente con la metáfora de hacer valer gato por liebre. Sus bien fundados argumentos en contra del proyecto chocan con la falaz retórica de los que desde el Gobierno lo impulsan a tambor batiente, con la presta aquiescencia del representante del BID.

    Pese a los recurrentes esfuerzos de sus más altas autoridades para disimular la hegemonía hipócrita con que actúa el BID en los diferentes países que utilizan sus créditos y que se ven obligados a aceptar la legitimidad de sus trapisondas, se trata de un hecho comprobado y reclamado hasta por congresistas norteamericanos, y no solo por las organizaciones civiles, ONGs e individuos de los países de América Latina y el Caribe. Lo sucedido con el escándalo de la ayuda del BID para la reconstrucción de Haití es un botón de muestra. Por suerte, está habiendo una primavera de transparencia impulsada por la prensa libre internacional y los ciudadanos de todos los países democráticos, la que por fuerza obligará a los gobiernos y a los bancos como el BID a admitir la brecha existente entre sus acciones y sus palabras. En última instancia, esta ola de transparencia les obligará a que comiencen a practicar lo que predican.

    Recién entonces los gobernantes latinoamericanos y del Caribe dejarán de hacerse los ciegos para no ver la hipocresía del BID. Entre ellos, los de nuestro país.

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    Publicado por Anónimo | 1 junio, 2016, 9:14 am
  10. Un poco de la 9 de Julio
    29 mayo, 2016
    Por Fernanda Robles

    Me tomé unos minutos de mis vacaciones para poder contarles sobre lo que me tocó ver por las calles de Buenos Aires en estos días. A la par de las miles de cosas, lugares, y shows que pude disfrutar, no logré desconectarme del Paraguay al 100%; obviamente porque como toda paraguaya, comparé todo en todas las situaciones. Estamos tan cerquita, y es un tanto frustrante dimensionar cómo nos quedamos en el tiempo.

    Definitivamente lo más analizado fue el funcionamiento del metrobús. Me comentaban que al igual que en el Paraguay, cuando el proyecto iba a ponerse en marcha muchos argentinos también protestaron, sobre todo por la pérdida de la majestuosidad de la avenida 9 de Julio. Sin embargo, hoy la historia cambió. El metrobús llegó como una solución mágica, imponiendo sus reglas, pero con un impresionante impacto urbanístico.

    Con las dificultades en el tránsito, propias de casi 3 millones de habitantes de capital y los miles que llegan de las provincias, todo parece estar en orden. Si bien el caos está al orden del día, el manejo del tránsito es envidiable.

    Con un carril exclusivo que opera en tramos parciales de la traza de las líneas de colectivos convencionales de Buenos Aires, amplios paradores techados, señalizados y mapeados, y una operatoria con muchos beneficios, como el uso de la “Sube”, seguridad y comodidad, el viaje se hace bastante aliviado para los pasajeros. Y como no envidiar también la disciplina y el respeto. Sin ninguna queja, los pasajeros forman una fila única en las paradas enumeradas.

    Supe que en nuestro país en menos de 24 horas de control de las paradas obligatorias, las sanciones ya fueron inauguradas por unos cuantos. Me da mucha vergüenza describir al sistema de trasporte público argentino como algo de otro mundo, cuando sabemos que se trata de algo extremadamente básico. Si ya nos están jodiendo con los costos del proyecto Pya’e Porã, por lo menos no nos jodan el sueño de tener un poco de la 9 de Julio.

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    Publicado por jotaefeb | 30 mayo, 2016, 5:21 am
  11. El proyecto metrobús

    Durante décadas la ciudadanía ha requerido un servicio de transporte público eficiente, funcional, práctico y, sobre todo, que dignifique al usuario, tanto de Asunción como del Área Metropolitana.

    Por décadas, esa misma ciudadanía de esta populosa región que afecta a la capital del país y su conurbano y que diariamente moviliza a más de un millón de pasajeros tuvo y tiene que soportar prestaciones de entre las más paupérrimas de la región con itinerarios que cambian de un día para el otro, con ramales incompletos, frecuencias fragmentadas y ni hablar del servicio limitado –de madrugada no existe cobertura– o de las deplorables condiciones de los buses, lo que incluso comprometía la propia integridad física del pasajero.

    Como una solución a este antiguo reclamo, legítimo y oportuno, aparece el denominado sistema de transporte rápido denominado “metrobús”, que incluye la construcción de un corredor principal de unos 11 kilómetros de extensión y otros 37 kilómetros de caminos alternativos, que ordenará el caótico tráfico de ingreso y salida a Asunción y que además facilitará el transporte de pasajeros, así como el importante ahorro de tiempo para el usuario que vive en los suburbios de la capital y que debe trasladarse hasta el centro de la ciudad.

    Por supuesto, como ha ocurrido con otras obras, esta iniciativa se inspira en megaproyectos similares ensayados en la región y que han tenido relativo éxito, como son los casos de las ciudades de Buenos Aires (Argentina), Bogotá (Colombia) y Santiago de Chile, en donde una vez superados los inconvenientes iniciales, el metrobús se ha afianzado como un sistema de transporte que tiene un impacto directo en la gente y que ha contribuido a modificar el comportamiento de los ciudadanos.

    En el caso paraguayo, el metrobús no estuvo exento de polémica o de movilizaciones. Los motivos del rechazo han sido diversos, desde aspectos puramente técnicos y/o económicos hasta la oposición a la compañía adjudicada (la portuguesa Mota-Engil Engenharia e Construção SA) para llevar adelante este colosal proyecto cuyo costo es varias veces millonario.

    Uno de los aspectos más sensibles de esta obra tiene que ver con los pequeños comerciantes de San Lorenzo, Fernando de la Mora y Asunción, ciudades afectadas por el corredor principal y por los troncales. Éstos afirman que el proyecto les afectará indefectiblemente mientras se construye y que experimentarán pérdidas por lo que exigen una compensación.

    Parte de la solución empezó a divisarse con el diálogo entre el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y los afectados. Y las conversaciones han tenido efecto. Ayer, la cartera estatal anunció que ha logrado un acuerdo con decenas de comerciantes y frentistas de la ciudad de San Lorenzo, una de las más afectadas por la obra, lo que viabiliza una rápida solución a los últimos focos de disconformidad, antes de comenzar los trabajos civiles.

    Fuera de los afectados directos por la construcción del metrobús, que son los pequeños comerciantes, la ciudadanía se ha mostrado a favor de este proyecto. De acuerdo a un sondeo dado a conocer por la cartera de Obras el día de ayer, nueve de cada diez personas están de acuerdo con el proyecto del metrobús. Prácticamente hay unanimidad en erigir este megaplan y no hay desavenencia en un proyecto que promete cambiar el rostro de Asunción.

    El desafío es enorme, no cabe duda. El metrobús no solo se va a construir para acabar con años de malos servicios y frustraciones de los usuarios. Se va a construir para poner definitivamente en el centro de la actividad a las personas y lograr que el transporte sea rápido, seguro y previsible.

    Los habitantes de Asunción y ciudades circunvecinas se lo merecen.

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    Publicado por jotaefeb | 7 mayo, 2016, 7:30 am
  12. La regla de la excepción a la regla

    Por Gustavo Laterza Rivarola

    Al menos desde los filósofos presocráticos, el pensamiento occidental debate acerca de la naturaleza de la realidad y la relación del conocimiento humano con ella. De tan largo y controvertido, el tema ya parece fastidiar. Como, ingenuamente, todos creemos percibir claramente la diferencia entre lo real y lo irreal, se nos ocurre pérdida de tiempo el ocuparnos de ello.

    Pero hay mundos donde la realidad puede ser imaginaria y viceversa, como en “Alicia en el país de las maravillas”, de J. Swift; o puede ser así en un país concreto, el Paraguay, donde no todo lo que parece es como se cree, ni se puede creer todo lo que es capaz de llegar a ser. Aquí no es contradictorio, por ejemplo, que en la arena sea el torero el que persiga y hostilice al toro, ni que los policías sean quienes roben cosas a los ladrones.

    La manifestación fernandina que cerró la avenida Eusebio Ayala para protestar contra el cierre de esa misma avenida al iniciarse la construcción del metrobús, es una medida patafísica. “¿Cómo es que cierran para que no se cierre?”, preguntaba un racionalista desorientado. “Es como hacemos las cosas aquí –le expliqué–. Mañana abrirán algo para exigir que se cierre”.

    Hay filósofos que describen al mundo como la suma de acontecimientos que se dan al azar, donde no hay reglas sino meramente repeticiones aleatorias que, al acostumbrarnos a ellas, nos parecen regulares. Lo que vemos puede no ser; lo que es puede que no lo veamos. “La realidad no es más que una ilusión originada por la privación de alcohol”, sentenciaba el dramaturgo inglés N.F. Simpson, definición que nos induce a la cautela, porque, cuanto más sobrios estemos, es posible que más descaminados andemos.

    Esto de cerrar una vía de tránsito para impedir que se la cierre es algo que le hubiese encantado a Simpson; pero más aún al escritor Alfred Jarry, quien durante la primera mitad del siglo XX desarrolló la divertida idea de la Patafísica, “explicada” por él mismo como “la ciencia de las soluciones imaginarias que acuerda simbólicamente a los lineamientos de los objetos las propiedades de éstos descritas por su virtualidad”, en su obra Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico (1950).

    Reírse de la racionalidad y los clisés culturales de la belle époque era algo que encantaba a los intelectuales de un siglo atrás, generando movimientos disparatados y chispeantes como los dadaístas y los surrealistas. Más o menos en la época que Salvador Dalí bautizaba su método pictórico como “paranoico-crítico”, Jarry estableció el principio “científico” de que la regla es la excepción de la excepción. Que significa que lo que la gente tiene por estrambótico es, en realidad, lo normal; que esa es la regla. Y conste que Jerry desarrolló esta hilarante idea sin haber conocido el Paraguay, lo que le hace más meritorio.

    Algo patafísico que por aquí suele verse son estas personas que, después de atragantarse con refrigerios, entremeses, opíparos platos, bebidas generosas, postres bien surtidos y escanciar regaladamente variedad de licores, concluyen el descomunal festival de glotonería endulzando el cafecito con edulcorante, sobándose discretamente la panza y mirando hacia el confín de la sala, preguntándose, en lo recóndito, qué más podría caberle sin quebrar el solemne compromiso de adelgazamiento que se ha hecho.

    Hay también una pintoresca patafísica religiosa, expresada por aquellas personas que se vieron involucradas en un grave accidente, se salvaron y luego declaran admiradas lo milagrosa que es la Providencia al hacer que, en medio de la tragedia general, ellas sobrevivieran. Son las cosas que dan la razón a Oscar Wilde, cuando decía que “A veces pienso que Dios, cuando creó al hombre, sobreestimó un poco sus propios recursos”.

    Cuando los estudiantes protestan clausurando las aulas exigiendo al Gobierno excelencia en la educación, emulan a los contrabandistas que cierran la frontera para protestar porque las autoridades pretenden aplicar la ley tributaria.

    Hay que leer las recopilaciones de Helio Vera, Alcibiades González Delvalle, Moneco López, Caio Scavone, Guido Rodríguez A., y escuchar a otros memoriosos recopiladores que tenemos, conservando sus registros patafísicos hispano-guaraníes, enriqueciéndolos para la posteridad.

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    Publicado por jotaefeb | 3 abril, 2016, 9:46 am
  13. Otra más del metrobús

    De “salto a la modernidad muy grande” calificó el ministro de Obras Públicas, Ramón Jiménez Gaona, al proyecto metrobús. Fue en declaración a los medios de prensa tras el acto de firma del contrato entre la cartera estatal a su cargo y la empresa portuguesa Mota-Engil Engenharia. Aprovechó la ocasión para fustigar a los “frentistas” afectados de ser “los principales detractores de este proyecto” y de haber perdido el sentido de comunidad. Una sarcástica ofensa intelectual a los miles de ciudadanos que van a sufrir vicisitudes y perjuicios –ambientales y económicos– a causa de las obras civiles y electromecánicas previstas para la implementación del mencionado proyecto vial a lo largo de su trayecto, y que por lo tanto tienen el legítimo derecho de hacer escuchar sus inquietudes.

    Al juzgar con ligereza el derecho a defender sus intereses que tiene hoy día la ciudadanía, el ministro tuvo un lapsus mental creyendo que aún estamos en tiempos de la dictadura stronista, cuando los altos funcionarios del gobierno acallaban con la intimidación y la fuerza los justos reclamos del pueblo. Afortunadamente, vivimos en democracia y aunque la impunidad siga amparando a los delincuentes de cuello blanco, gracias a los medios de comunicación social y la prensa libre los paraguayos podemos hoy protestar o denunciar con total libertad y sin temor los actos que consideramos irregulares o nos perjudican.

    La priorización de los intereses particulares es un derecho de la gente en cualquier sociedad democrática, y el hecho de que vaya a contramano de proyectos públicos en modo alguno puede ser considerado como automáticamente nefasto para la convivencia ciudadana, como al parecer nos quieren hacer creer con relación a la resistencia de los frentistas a aceptar resignadamente los perjuicios que el proyecto de referencia, sin ninguna duda, les va a ocasionar.

    Desde un principio, este diario ha fungido como caja de resonancia de la inquietud de la gente respecto de este descabellado proyecto que, como está concebido, no va a cumplir con la finalidad básica de mejorar significativamente el deficiente sistema del transporte público de pasajeros, que desde los confines del Área Metropolitana converge hacia el centro de la ciudad de Asunción. Y, desde el momento que quedó claro que de implementárselo en tal condición el beneficio sería menor que el perjuicio colateral resultante, el mismo debió ser desechado, como voces sociales y ciudadanas lo sugirieron en su momento.

    Lamentablemente, intereses políticos corporativos de todos los colores al acecho de la piñata en puerta forzaron no solo la aprobación del crédito para su financiación parcial, sino también la entusiasta aceptación de su implementación por parte del gobierno de Horacio Cartes cuando este asumió el poder. No resulta extraño, entonces, que el ministro Jiménez Gaona se haya convertido en fanático impulsor del malhadado proyecto. Ciertamente, se ha cuidado de no calificarlo como un proyecto “estratégico”, como lo hicieron en su tiempo el general Roberto Knopfelmacher y el ministro Delfín Ugarte Centurión en alusión a la usina siderúrgica de ACEPAR y la supuesta modernización de la planta cementera de la INC. Sin embargo, lo ha hecho eufemísticamente, al calificar al metrobús como un “salto a la modernidad muy grande”, siendo lo seguro que a la postre va a resultar otro inútil “elefante blanco” para el pueblo paraguayo como resultaron los de la dictadura, con el agravante del tremendo perjuicio colateral a los frentistas de San Lorenzo, Fernando de la Mora y de Asunción, al menos si alguna vez llega a concretarse la metáfora del pie y la cabeza, ya que lo previsto es solo el tronco.

    Aunque sus impulsores y voceros instan a que la gente cambie de actitud, y apoye la iniciativa de implementar la infraestructura de reconversión vial en la medida de la expectativa de conformidad que tenga, no es probable que este apelo mediático tenga el efecto que el Gobierno espera mientras se pretenda ignorar el justo reclamo de los frentistas afectados. Es más, para lograr que la ciudadanía en general apoye el poco confiable proyecto, sus impulsores deben definir y transparentar –que sospechosamente no lo han hecho hasta ahora– los innúmeros interrogantes que subsisten hasta el presente, tales como el costo y los plazos previstos para su total completamiento, las fuentes del financiamiento que para el efecto se va a requerir, el tipo de material rodante que va a utilizar, la modalidad de administración y operación, etc., etc.

    Mientras no se aclaren estas incógnitas fundamentales, es poco probable que los paraguayos podamos sentirnos felices con meros cantos de sirena. Ver para creer, es la conciencia pública prevaleciente hasta ahora, por lo que la retórica no va a ser digerida por la gente, excepto por ocasionales clientelas políticas puntualmente convocadas para simular apoyo público, como aquella patota de inocentes estudiantes que el senador Wagner, el ingeniero Rivarola y otros políticos liberales arrearon un día para presionar la aprobación parlamentaria del crédito para el metrobús y su apéndice: la supuesta reconversión del centro histórico de la ciudad de Asunción, con el absurdo proyecto del conglomerado edilicio de oficinas públicas en la confinada plazoleta del ex puerto de Asunción, hasta donde dicen que algún día podría llegar el metrobús.

    Así como está proyectado, el metrobús es una estafa intelectual al pueblo paraguayo que en más de un cuarto de siglo en libertad ha adquirido cultura de responsabilidad para distinguir entre lo que conviene y no conviene a la sociedad, independientemente de que tales iniciativas provengan del gobierno o de grupos de intereses privados.

    Este proyecto del metrobús es un descomunal disparate que los gobiernos de turno volverán a cargar sobre las doloridas espaldas del sufrido pueblo paraguayo. Todo lo que harán, y quien sabe a qué costo, es retocar un poco la avenida Eusebio Ayala desde el Mercado 4 hasta la Universidad Nacional de Asunción. Nada más.

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    Publicado por jotaefeb | 3 abril, 2016, 9:28 am
  14. Vías de desarrollo
    01 Abr 2016

    El próximo lunes 4 de abril se habilitará para el tránsito la autopista Ñu Guasu en su tramo de salida de Asunción y acceso a Luque, lo que colaborará en el descongestionamiento vehicular producto de la realización del superviaducto, una obra fundamental para completar la serie de entradas y salidas de la capital, cruzando Calle Última.

    La pasiva y complaciente conducta ciudadana permitió que intereses mezquinos de grupos de poder posterguen la realización de estas inversiones viales, que una vez finalizadas y puestas en marcha dotarán de un carácter totalmente diferente al área comprendida entre la capital y la vecina comunidad luqueña.

    Por eso es importante comprender que no podemos seguir permitiendo que este esquema perverso continúe y que se perpetúe como práctica común, en donde se privilegie los intereses económicos por encima de las necesidades de la gente. La población debe participar de manera activa en el resguardo de cada uno de estos proyectos, ya que el interés general siempre debe ser el que priorice las acciones de nuestras autoridades.

    Es insostenible pensar que las movilizaciones sin arraigo popular sigan presentándose como la cara visible de lo que sucede en cada caso. No se puede otorgar entidad a pequeños grupos, con intereses de dudosa legitimidad, que siguen bailando al ritmo de lo que se pretende instalar como un argumento en contra de cada obra que se intente realizar, ya que finalmente el único objetivo que tienen es detener el crecimiento de las ciudades y por consiguiente perjudicar la calidad de vida de la gente.

    Una sociedad que busque construir se basa en acuerdos vecinales, proyectando intereses y necesidades como fuente de generación de soluciones, y no permite que la avaricia sea la norma. Solo así llegaremos a un futuro más alentador para todos.

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    Publicado por jotaefeb | 1 abril, 2016, 5:45 am

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