estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Asunción, tierra de nadie

Asunción tiene el Plan Regulador, la ley de tránsito y seguridad vial además de 19 ordenanzas y reglamentos que dicen cómo, dónde y por cuánto tiempo estacionar. Los conductores de los 530 mil vehículos que circulan por día en Asunción deben someterse a 2 mil “cuidacoches” que se han apropiado de las calles de la ciudad. Y nadie hace nada para solucionar, sino más bien para agravar el problema. Peor calidad de gestión.

Tal vez en pocos lugares del Paraguay como en la vía pública pueda palparse con tanta brutalidad la absoluta falta de gestión gubernativa. Y cuando decimos “gestión gubernativa” nos referimos a los gobiernos central y municipal.

En el Paraguay los espacios públicos son terreno de nadie. Veamos porqué. Una ciudad se compone de dos territorios: el privado y el público, divididos ambos por una imaginaria línea que llamaremos lindero.

En Asunción y en algunas otras ciudades se puede observar, lindero hacia adentro de la propiedad, iniciativas propias del primer mundo: hoteles, centros comerciales, torres de oficinas, departamentos de lujo, etc. La mayor parte de esos emprendimientos son autosuficientes, como si en lugar de habérselos implantado en la capital de un país se los hubiera levantado en medio de un desierto. Tienen sus propias líneas de alimentación eléctrica, unidades para tratar aguas negras y reservas de agua potable para mitigar cortes y caídas de servicio. En Asunción, un paradigma de esta figura es la franquicia World Trade Center, cuatro torres de veinte pisos que en lo que a servicios se refiere es casi autista, en parte porque se trata de un “edificio concepto” –de esos que ahorran energía, emiten menos calor, etc.- pero más porque ha debido prever por su cuenta necesidades que en otro país le hubiera previsto el Estado.

A partir del lindero y hacia la vía y los espacios públicos, el infierno. Una ciudad sin cloacas, sin desagües pluviales, con un pavimento que más pareciera un sendero de cabras, con una inextricable telaraña de cables aéreos por los que se transportan luz, teléfono, videocables, internet y cuanto servicio necesite un cable de cobre o una fibra óptica, escena que nos retrotrae al siglo XIX. Debajo de esa apretada malla transcurre otro infierno: miles de personas que deambulan o se instalan en cualquier parte vendiendo toda clase de cosas sin control alguno. En Asunción el estacionamiento público, reglado y tarifado en cualquier otra ciudad capital, es propiedad de un par de millares de “cuidacoches”, servicio no solicitado que se pretende llevar a la categoría de oficio.

Asunción tiene el Plan Regulador, la ley de tránsito y seguridad vial además de 19 ordenanzas y reglamentos que dicen cómo, dónde y por cuánto tiempo estacionar. Pero ahora, entre parlamentarios locales y del Mercosur además de concejales sin algo mejor que aportar, han hecho mofa de toda la legislación y, sobre todo, del sentido común empujando iniciativas descabelladas y que atropellan todo ordenamiento jurídico. Resultado: Los conductores de los 530 mil vehículos que circulan por día por Asunción -510 mil de ellos automóviles particulares- deben someterse a 2 mil “cuidacoches” que se han apropiado de las calles de la ciudad. Y nadie hace nada para solucionar, sino más bien para agravar el problema. Peor calidad de gestión pública es difícil de imaginar.

¿Cuándo van a hacer algo al respecto, pero en serio?.

http://www.5dias.com.py/44732-asuncion-tierra-de-nadie

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

9 comentarios en “Asunción, tierra de nadie

  1. La pasión de la ilegalidad

    En la calle Chaco Boreal, cerca de la esquina de Cecilio Ávila, hay un terreno que ha sido el dolor de cabeza del barrio. Una y otra vez se montan en el lugar negocios que están prohibidos y no dejan dormir al vecindario.

    Una familia tuvo que mudarse, otras han tenido que aguantarse. Los lavaderos, parrilladas, etc., se han cerrado varias veces, para resurgir de sus cenizas “como el gato Félix”, para usar la expresión de un diputado. Ahora veo que se prepara otro, que quizás se cierre y quizás no, a causa de las protestas de las personas afectadas por el funcionamiento de lo que no debería funcionar allí.

    Existen disposiciones municipales que no se cumplen y deberían cumplirse; existe en Chaco Boreal una tremenda congestión del tránsito que no debería agravarse; existe en el lugar gente que trabaja durante el día y tiene el derecho de descansar de noche, algo indispensable para la salud (la Constitución consagra el derecho a la salud en su artículo 68). No importa. Hasta el momento, el propietario del terreno se ha mostrado dispuesto a ganar dinero ignorando disposiciones legales de rango constitucional o municipal.

    Hablo de una cuestión personal, porque he sido uno de los afectados por los desaparecidos kaurapódromos. No debería hablar de algo personal si la mía no fuera la situación de miles y miles de asuncenos afectados por una generalizada pasión de la ilegalidad. Cualquier residente de la ciudad corre el riesgo de que le pongan al lado un reservado, una industria contaminante, un vertedero, un edificio de altura que ponga en peligro su vivienda y su integridad física.

    Ocurre en todos los barrios de la capital, desde Trinidad hasta Sajonia. Ocurre en todos los niveles económicos, desde el panchero que pone su carrito para, al son de una cachaca estruendosa, vender también drogas, hasta el especulador internacional, que levanta su edificio de treinta pisos donde no existe un sistema cloacal.

    Son demasiados los que se sienten muy vivos haciendo lo que no deben hacer; así se funde Asunción, y con Asunción, los que vivimos en la ciudad. A la larga, todos salimos perdiendo, y esto es lo que no entienden los aprovechadores; para hacérselo entender, deben intervenir las autoridades, que no intervienen lo suficiente. El intendente Samaniego aumentó los ingresos municipales autorizando construcciones que no debió autorizar; con eso empeoró las cosas para la mayoría de los asuncenos, que se lo pagaron votando en contra.

    Cambió el intendente, pero, si no cambia la intendencia, Mario Ferreiro recibirá otro voto castigo. Por su bien y el de sus conciudadanos, es deseable que él pueda desmontar el sistema vicioso empotrado en la Comuna, con la complicidad de muchos partidos y de muchos concejales que un día fueron vistos como la alternativa.

    Por Guido Rodríguez Alcalá

    http://www.ultimahora.com/la-pasion-la-ilegalidad-n1094766.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 7 julio, 2017, 9:03 am
  2. El engaño del grafitti

    En vivo y en directo acabo de ver un buen número de lo que en su momento se presentó como un toque de modernidad en la vida ciudadana y que la gente llamó “grafitti, así, sin pluralizarlo con la “ese” final porque la palabra ya está originalmente en plural. No sé quién alentó esta campaña con la idea de disimular viejos muros o grandes espacios vacíos que abundaban en la ciudad. En ellos se pintaron enormes imágenes con el propósito de ser como esas pinturas callejeras que aparecieron en todas las ciudades hace ya varios años. Una modalidad que fue saludada por la crítica como “arte callejero”.

    Confieso que no pude contener el espanto que me causaron dichas imágenes tanto por su estética como por su contenido ideológico. Su fealdad, antes que producirnos un sentimiento de satisfacción, de complacencia, que suele acompañar toda experiencia artística, causan un rechazo inmediato. Y para más inri, sólo se ha logrado multiplicar la polución visual que nos azota desde tiempo atrás sin que nadie, aparentemente, haya decidido hacer algo en favor de la pacificación de nuestra mirada.

    El grafitti, tal como se ha expresado –y se sigue expresando– en la mayoría de las ciudades, reúne cierta cantidad de elementos que no se dan en el caso nuestro. Entre esos elementos están la espontaneidad y el anonimato. Hoy día existen “grafiteros” cuyas obras se disputan museos y coleccionistas de arte sin que nadie conozca la identidad verdadera del autor que aprovecha la oscuridad de la noche para ejecutar su obra. Y es una imagen espontánea, rápida a causa de la urgencia con la que trabaja el pintor que no desea ser descubierto.

    El grafitti surge también como una protesta, una denuncia de la comercialización vil en que se ha sumido la producción, distribución, exhibición, promoción y consumo de la obra de arte a través de redes muy exclusivas de galerías e incluso museos. Esto ha desembocado en una obra carente de pretensiones. El artista anónimo pinta las paredes de la ciudad no para convertirse en una estrella de las artes visuales, disputado por galerías y otros centros de comercialización de la obra de arte, sino empujado por una necesidad imperiosa de expresarse y llegar a un público también anónimo y masivo.

    Nada de esto se da en estas pinturas callejeras. No sólo son pretenciosas, sino que además responden a un planteamiento cuidadosamente planeado previamente elaborado con lo que se pierde toda espontaneidad.

    En cuanto a su contenido, todas estas pinturas murales muestran una figura glorificada del indígena concretando de este modo el gesto de hipocresía de una sociedad que enaltece al nativo en sus obras artísticas pero permite, al mismo tiempo, que los niños indígenas paseen su hambre en algunas plazas del centro (la plaza frente al cine Victoria, por ejemplo) o atenten contra su propia vida oliendo cola de zapatero en los alrededores de la terminal de ómnibus de Asunción, mientras en algunos pueblos del interior queman sus precarias chozas y los ahuyentan utilizando armas de fuego.

    El grafitti auténtico, no el falsificado como este que estamos viendo, transculturado de otros centros urbanos muy diferentes al nuestro, también está condicionado por el espacio arquitectónico en el cual se inserta. No basta tener una pared lisa, en blanco, donde estampar una imagen. Si las cosas van a ser así, prefiero ver los muros vacíos envejeciendo con dignidad, dejando que la humedad y el musgo vayan manchando su blancura original, sin entrar a considerar que muchas veces esas sombras espontáneamente formadas por la naturaleza, tienen más fuerza expresiva que la que haya podido poner cualquier pintor callejero en esas composiciones colorinches, estridentes, ofensivas para la mirada de cualquier transeúnte que desee encontrar un momento de sosiego en una ciudad caótica, atiborrada de publicidad de todo tipo.

    Tengo la impresión de que se ha perdido el respeto por la ciudad; desapareció el amor que cualquier ser humano siente por el lugar donde vive y aflora un peligroso sentimiento de agresividad no sólo contra los otros, sino también contra un entorno que llamamos paisaje urbano. Si vamos a copiar lo que se hace en otras latitudes, por favor, copiémoslo bien.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2017, 7:59 am
  3. EDB es la responsable de la destrucción del Parque Guasu

    El pasado 9 de mayo de 2017, el Ministerio de Obras Públicas emitió un comunicado cuyo título es: “La verdad sobre las lagunas temporales en el Parque Guasu Metropolitano”. En el documento, la Secretaría de Estado dice que “los trabajos relacionados con las Lagunas Temporales de Atenuación de Crecidas que se están construyendo en un sector del Parque Guasu Metropolitano no atentan contra el medio ambiente”, y asevera que “las instituciones encargadas de velar por el cumplimiento de las disposiciones legales y ambientales, como MOPC, Seam y Municipalidad de Asunción, dictaminaron a favor de esta importante obra que beneficiará a miles de familias que periódicamente sufren los embates de las crecidas del arroyo Itay”.

    En el punto 1, de 9, asegura que “No se puede hablar de devastación del Parque Guasu ya que el mismo tiene 130 has y solo será utilizado un sector (34 has) donde nunca existió bosque alguno. Hoy el área está compuesta de pastizales y matorrales en su mayor parte. De estas 34 has, aproximadamente 8,5 has están cubiertas por pastura degradada (principalmente pasto estrella que es una especie exótica e invasiva), arbustos y árboles implantados nativos y exóticos (principalmente leucaena y paraíso)”. Y seguidamente afirma: “Se recuerda que la parte de afectación del proyecto antes de la construcción de la avenida Madame Lynch constituía humedales del arroyo Itay que luego sirvieron de depósito para la tierra extraída durante la ejecución de la mencionada obra. Esta situación provocó que el terreno se eleve con relación al nivel del cauce hídrico, por lo que el agua ya no entraba en el lugar, generando inundaciones en las zonas bajas en días de intensas lluvias”.

    En el punto 9 del comunicado del MOPC también se lee que “con estas obras se están corrigiendo los errores del pasado. De hecho, estas lagunas temporales son medidas correctivas del terreno. El proyecto busca recuperar las descargas del Itay que fueron destruidas con las obras de Madame Lynch”.

    En el tiempo en que se construía esta avenida (Madame Lynch), nuestro diario advirtió repetidamente de las consecuencias negativas que tendría la mal planificada obra, a cargo de la empresa EDB, de Enrique Díaz Benza.

    La constructora, para ahorrarse millones de dólares en el transporte de escombros –no de “tierra” como erróneamente califica el MOPC–, cometió un crimen ecológico al arrojar gran cantidad de ellos en el hermoso y verde humedal al costado de la avenida Madame Lynch, lo que hoy es el Parque Guasu. Luego les pasó una topadora encima para terminar de consumar el daño, ante el silencio cómplice de las autoridades.

    El ingeniero Enrique Díaz Benza, en complicidad con su amigo el entonces ministro de Obras Públicas, José Alberto “Icho” Planás (gobierno de Luis González Macchi), fueron y son los responsables de provocar un irreversible daño ambiental al humedal que está al lado del Parque Guasu Metropolitano.

    En el 2002, el abogado Isacio Cuevas, entonces agente fiscal del Crimen de la Unidad Penal Ambiental, inició una investigación, pero la misma se encuentra “archivada”. Aquella vez no se imputó al contratista porque el mismo se había comprometido a sacar los escombros del actual parque y a plantar árboles. Nada de eso sucedió y el daño ecológico sigue impune, según se confirma con el comunicado del MOPC.

    El 11 de setiembre de 2016, en una nota denunciamos que los escombros seguían en el lugar, con el consiguiente daño para la población, que con cada lluvia ve sus viviendas inundadas. El delito persiste y ahora produce sus perjuicios en las mismas narices de las autoridades de la Secretaría del Ambiente (Seam), cuya sede está frente al humedal convertido en depósito de escombros por EDB, y sus autoridades tampoco hacen algo por salvar lo que queda del predio.

    En nuestras publicaciones, advertíamos que con el paso del tiempo los escombros fueron bloqueando casi completamente los desagües, lo que ocasionaba que en días lluviosos las viviendas de la zona (barrio Campo Grande) se inunden. Muchas casas fueron abandonadas por sus dueños, que se quejan de que ni siquiera pueden ponerlas en alquiler.

    El comunicado del MOPC da la razón a nuestro diario, y confirma que el principal responsable de esta catástrofe ambiental que –si no se para– significará la destrucción de las 34 hectáreas del Parque Guasu y del drama de los miles de vecinos inundados, es la empresa EDB de Enrique Díaz Benza.

    El MOPC, antes que destruir aún más el Parque Guasu Metropolitano, debe querellar a la empresa EDB y exigirle la inmediata solución al problema para preservar el Parque y la seguridad de los vecinos. La cartera de Estado no puede callarse ante semejante crimen ecológico cometido por la empresa y sus cómplices en el MOPC, cuya factura ahora le pretende pasar a un parque natural, que antes que más destruido, debe ser mejorado en beneficio de todos los habitantes de Asunción.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/edb-es-la-responsable-de-la-destruccion-del-parque-guasu-1592446.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2017, 7:59 am
  4. Las comisiones vecinales deben quejarse públicamente

    Con el fin de alentar la participación ciudadana en la gestión de los asuntos comunales, la Ley Orgánica Municipal prevé la creación de comisiones vecinales, cuya organización y funciones son determinadas por una ordenanza. La vigente en Asunción desde 2015 dice que esas asociaciones deben promover la intervención de los vecinos en “la solución de sus propios problemas” y, entre otras cosas, “colaborar con la Municipalidad en la estricta observancia de las ordenanzas, sobre todo en cuanto a las normas de convivencia, a la salubridad y a los servicios públicos”.

    Y bien, en la capital existen casi 800 comisiones vecinales, que congregan a unas diez mil personas, pero eso no significa que realmente cumplan con su importante papel. Muchas solo tienen una existencia ficticia y otras salen a la luz para protestar contra la construcción de algún edificio de altura o la instalación de puestos de venta de comidas rápidas en zonas residenciales. Sin negar la legitimidad de esos reclamos, es de señalar que el abandono en que se hallan los barrios de Asunción revela que los propios vecinos no se ocupan de mejorar por sí mismos el ambiente en que viven.

    Los baldíos donde se crían alimañas, las aguas servidas que fluyen ante las viviendas, los empedrados y asfaltados que están llenos de baches, la basura que se acumula por doquier y las plazas abandonadas, entre tantas otras calamidades urbanas, revelan que las referidas agrupaciones, cuya área de acción puede ser de solo dos manzanas, deben esforzarse mucho más por tomar en sus manos la reparación de tantos desarreglos.

    La experiencia enseña que ellas no deben limitarse a esperar que las autoridades comunales rentadas pongan manos a la obra, dado que tienen otras prioridades, como la de instalar en el aparato municipal a parientes, amigos y correligionarios u orientar el resultado de una licitación pública. Lo atinado es que los vecinos activen en la defensa de sus propios intereses, aunque ello implique sacrificar una parte del tiempo libre, sin recibir ninguna compensación monetaria, sino solo la satisfacción de haber hecho un bien a la comunidad y, en consecuencia, a ellos mismos.

    Dejando de lado al defensor vecinal, cuya existencia pasa desapercibida, los asuncenos deben formular sus reclamos al intendente y a los concejales e incluso a las autoridades nacionales, tal como lo hicieron al reunirse a fines de marzo con representantes del Ministerio Público y de la Policía Nacional para exigir mayor seguridad. Pero pueden hacer algo más, es decir, proponer y ejecutar iniciativas, aprovechando el Fondo de Proyectos Especiales, por ejemplo, que en el presupuesto municipal de este año asciende a 16.830 millones de guaraníes. Cada una de las comisiones vecinales puede presentar a la Dirección de Promoción de la Participación Ciudadana un proyecto anual, cuyo costo no debe superar unos 65 millones de guaraníes. O sea que algo se puede emprender en beneficio del vecindario, siempre que el proyecto sea bien concebido. Suele ser necesario, por cierto, que la comisión directiva proponente sea asesorada no solo en la elaboración del proyecto, sino también en la eventual rendición de cuentas. Aquí es de señalar que, lamentablemente, en la mayoría de las obras ejecutadas no existe la transparencia debida, dado que falta información pública sobre el monto recibido y el plazo de entrega, así como sobre los responsables de la ejecución. En otras palabras, como también en las comisiones vecinales se malgasta o se desvía el dinero público, conviene que las asambleas generales, encargadas de considerar la memoria de la comisión directiva, el balance y el informe del síndico, así como de aprobar el nuevo plan general de actividades, controlen con cuidado la correcta administración de los recursos obtenidos.

    Hay malandrines que crean una comisión vecinal solo para meter la mano en el bolsillo de los contribuyentes o brindar apoyo electoral a algún politicastro, aunque el proselitismo partidario esté excluido de su seno, según reza la ordenanza. Este documento también dispone que la Municipalidad, junto con la Coordinadora de Comisiones Vecinales, debe supervisarlas por lo menos tres veces al año, lo que implica que deben hacer un seguimiento de sus actividades, si es que las realizan. En efecto, si es grave que haya hechos de corrupción o se desvirtúen los fines de esas agrupaciones, también lo es que las comisiones directivas, que deben celebrar sesiones abiertas al menos una vez por mes, no hagan nada en favor de los vecinos. La clave está en la participación, es decir, en que no solo actúen los dirigentes, sino también los miembros de la comisión vecinal. Ellos tienen el derecho de exigir que su comisión directiva les comunique periódicamente sus actividades y que les den a conocer el lugar, el día y la hora de sus reuniones.

    Nuestra cultura político-administrativa induce a esperar que los problemas sean resueltos desde arriba e impide hasta ahora el arraigo de la “democracia participativa”, de la que habla la Constitución. Dado que ella puede practicarse en el ámbito local con mucha mayor facilidad que en el nacional, no solo por su dimensión sino también porque allí las cuestiones a encarar están cada día a la vista, se impone que los vecinos se valgan de los mecanismos previstos en la ley y en las ordenanzas para encargarse ellos mismos de mejorar su entorno, en la medida de sus posibilidades.

    Por nuestro propio bienestar, hay que involucrarse en lo que a todos concierne, así que cabe urgir a las comisiones directivas que trabajen y que –a través de los medios de comunicación y las redes sociales– demanden a las autoridades municipales y nacionales para que cumplan con sus respectivas obligaciones.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/las-comisiones-vecinales-deben-quejarse-publicamente-1593186.html

    Me gusta

    Publicado por jotaefeb | 15 mayo, 2017, 7:58 am
  5. De sátiros, lecheras y choferes

    En las crónicas asuncenas –de ayer y de hoy– se encuentra de todo. La fauna ciudadana capitalina es prolífica en los más insólitos hechos, más bien dignos de una aldea que de una urbe.
    Mientras la “Madre de Ciudades” se jactaba de “cosmopolita” y moderna en los libros escolares y en el decir de los perifoneros de la dictadura, Asunción no terminaba de abandonar su pasado rústico y pueblerino.

    Entre la prole citadina no faltaban los degenerados. El 16 de noviembre de 1977 en la página 50 de ABC Color se leía el titular “un sátiro anda suelto”. La crónica hacía referencia a una queja de vecinos de las cuadras de Eligio Ayala y Estados Unidos ante la “aparición de un siniestro personaje, que a la par de hurgar y robar en cuanta vivienda ingresa, también tiene algunas veleidades sexuales, sembrando un verdadero pánico en las familias”.

    Según la vecina denunciante, “el audaz caco, no solo se apoderó de cuanto objeto de valor encontró en cajones de la vivienda, sino que como corolario se constituyó en la habitación de la servidumbre, en donde también quiso aprovecharse de una joven que dio la alerta”.

    Unos días después siguió la historia con la noticia de que “vecinos de Villa Morra siguen hablando de los sátiros”. Eran varios los malandrines que intentaban abusar de mujeres que transitan por las cercanías de la plaza Naciones Unidas. Incluso, las alumnas de la sección noche de la Escuela República de Panamá habían sido objeto de los bajos instintos de estos malvivientes, que por suerte no se concretó.

    Al acecho de los sátiros se sumaban choferes de ómnibus que no terminan de civilizarse. Como ejemplo, un suelto también del 16 de noviembre de 1977 hablaba de un choque en Azara y Yegros entre un ómnibus del transporte público y un Mercedes Benz. Ocurrió a las 16:00. Grande fue la sorpresa de la policía de tránsito que, al requerir al alocado conductor del bus para la entrega de su registro –en esa época lo requisaban–, este exhibió en su lugar una boleta de contravención expedida por la Policía Caminera a las 15:00 de ese mismo día (60 minutos antes, que quede claro) por un accidente cometido en San Lorenzo. ¡Era todo un récord!

    En 1980 sobre una foto el título “el mal trato cuesta 30 guaraníes” daba cuenta de que en hora pico era imposible cruzar la bocacalle de los corredores Cerro Corá-Oliva y Azara-General Díaz por la “mala costumbre de los choferes de micros y buses de no querer dar paso a los que circulan por las trasversales, seguramente para no perder un valioso minuto que le puede significar el descuento de su sueldo”.

    Muchos choferes ya no aprenden, pues siguen cerrando bocacalles, obstruyendo franjas peatonales entre otras tropelías en el tránsito. Antaño y hogaño da lo mismo.

    Pero, los hombres no eran los protagonistas de todas las crónicas de color. En julio de 1976 el título decía “13 lecheras en libertad”. Las vacas de la raza Holando habían sido atrapadas mientras vagabundeaban en la vía pública y sus dueños las retiraron tras pagar las multas. En tanto, la Municipalidad emplazaba a sus propietarios por el lapso de tres meses para trasladar sus tambos, gallineros, caballerizas y curtiembres a otras comunas, so pena de clausura para dar cumplimiento a una ordenanza de reciente data. ¿Cuánto tiempo después se habrá cumplido?

    Por Pedro Gómez Silgueira

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/de-satiros-lecheras-y-choferes-1577656.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 31 marzo, 2017, 11:33 am
  6. Barril sin fondo

    ¿Cómo es posible que ciudades más pequeñas que Asunción, que no ostentan el título de Capital en la región, se mantengan tan ordenadas, limpias y hermosas?

    Solo entre los años 2010 y 2014 la Municipalidad de Asunción ha percibido más de US$ 25 millones del sector desarrollador de la ciudad en concepto de impuesto a la construcción.

    El nuevo eje corporativo y residencial de la Madre de Ciudades representó una inversión de US$ 1.200 millones del sector privado en los últimos cinco años. Gran parte de este monto fue para el pago de tributos. La cifra no es para nada despreciable.

    Sin embargo, la zona de Aviadores del Chaco y Santa Teresa, junto con otras de gran exclusividad, se parecen a un albañal. Están llenas de cráteres y zanjas, charcos y desperdicios.

    La infraestructura urbana en nada se diferencia de la de los suburbios del área metropolitana.

    Ahora, en la Comuna capitalina se analiza la creación de nuevos impuestos para las construcciones dentro de un proyecto denominado “Fondo para atender la contaminación por residuos sólidos en zonas de riesgo”.

    Pomposo nombre, como fantasioso y suspicaz proyecto, emulado de aquellos famosos de “Basura Cero” y “Bache Cero”.

    El dinero de las grandes edificaciones no se destinará para mejorar la infraestructura urbana –alcantarillados, desagües, veredas y paseos o hermoseamiento en general de zonas puntuales– sino irá para la supuesta recolección de basura en las zonas ribereñas.

    La idea se presta a una gran comilona. A la contratación masiva de operadores políticos y compra de votos en pleno año electoral. Es para hacer vito con el dinero del contribuyente.

    Total, la limpieza tardará el tiempo en que vuelva a llover y el raudal arrastre de nuevo todos los desperdicios hacia las zonas bajas.

    Asunción ya no es una aldea, pero sus calles sí parecen pueblerinas, sin desmerecer los pintorescos parajes paraguayos que se mantienen mucho más pulcros y hermoseados.

    Pretender utilizar una gran cantidad de recursos para algo tan efímero como una minga ambiental en la zona ribereña –que bien podría tener un costo muy bajo organizando a la población y educándola– es abrir una canilla al derroche.

    En muchos casos el sentido común es algo que está ausente en las acciones de nuestras autoridades. ¿Ingenuidad o picardía?

    Por lo menos en las zonas de acceso a la ciudad, la Municipalidad debería esmerarse para mantener los jardines, empastados, aceras y cordones en buen estado. La cuestión no pasa por una lavada a la cal, sino por medidas más estructurales y duraderas.

    Con el dinero del contribuyente no se puede barrer el río. La ciudad necesita obras urbanísticas y de infraestructura. No se puede seguir arrojando el dinero público a un barril sin fondo.

    Por Pedro Gómez Silgueira

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/barril-sin-fondo-1545899.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 15 diciembre, 2016, 8:43 am
  7. Hay que acabar con el populismo barato
    Mar 7, 2016
    Por Óscar Germán Latorre

    Cuando el proceso electoral concluye con la proclamación de los candidatos electos, también termina la etapa de las promesas electorales y se inicia el período de convertirlas en realidades.

    Mario Ferreiro es, sin duda, un gran comunicador y su reconocida cordialidad y buen trato, le han permitido obtener la confianza y el voto de los asuncenos, que le eligieron como intendente municipal.

    El tiempo de los discursos ya concluyó, aunque parecería que el nuevo intendente municipal de Asunción ha sustituido las promesas con permanentes excusas y anuncios de medidas, que generaron una gran expectativa y que no pasaron de simples mentiras. Primero fue el anuncio de un supuesto faltante de US$ 32 millones en las arcas municipales, que aparentemente se trataría solo de una deuda flotante. Luego, con bombos y platillos anunció que daría a conocer la lista de más de 500 planilleros en la Municipalidad, para seguidamente señalar que no eran planilleros, sino contratos no renovados, o funcionarios permanentes que no habían adquirido aún la estabilidad laboral.

    Más temprano que tarde, los asuncenos se percatarán de que Mario Ferreiro les vendió un buzón cargado de meras promesas, aunque no será el primero ni el último político que haga lo mismo.

    Para colmo, aun antes de asumir el cargo de intendente ya se encontraba en plena campaña para consolidar su candidatura a la Presidencia de la República en el 2018. Precisamente, con el propósito de consolidar y atraer a su electorado, Mario Ferreiro está planteando y tratando de implementar medidas condescendientes en beneficio de cuidacoches y limpiavidrios, que desde hace varios años atrás se han convertido en un verdadero tormento para los automovilistas.

    La idea de ofrecer a estas personas alternativas laborales con la ayuda de las empresas privadas, me parece que no logrará mayores éxitos, por el lucro que hoy están obteniendo al manejarse como los dueños de las calles, con total impunidad y ante la mirada cómplice de las autoridades encargadas de la seguridad pública.

    Hoy los amparados son los cuidacoches y limpiavidrios, y les aseguro que no pasará mucho tiempo para que los peajeros y los motochorros sean incluidos en la lista de personas que requieren asistencia del Estado. Y, por cierto, esto que suena como una idea descabellada estuvo siendo defendido por un dirigente sindical tan solo unos días atrás en una emisora radial.

    Debemos exigir a nuestras autoridades la estricta observancia de la ley en todos los casos. Resulta sencillamente preocupante ver a la Policía negociando con grupos que están en flagrante comisión de delito, como son los que invaden inmuebles ajenos, hacen cortes de rutas, generan una irracional violencia en los estadios deportivos o fuera de ellos y que causan cada vez más muertos y heridos.

    Esa política de negociar con la ley penal viene de varios años atrás, pero la idea de no adoptar ninguna medida en relación a los cuidacoches y limpiavidrios suena a legalizar el delito y va en directo perjuicio de cientos de miles de automovilistas, que son víctimas de la actividad de esos grupos.

    Es hora de acabar con el populista barato y permisivo, que solo pretende consolidar estructuras de respaldo político para próximas elecciones, sin importar el grave daño que generan a la gran mayoría de la población.

    En un Estado de Derecho, la ley se cumple y no se negocia.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 7 marzo, 2016, 4:47 am
  8. La estrategia del desgaste

    Por Elías Piris –

    La televisión de los años 80 parió un personaje que supo ganarse su lugar en los hogares paraguayos y se consolidó en la década siguiente como uno de los comunicadores más versátiles de estas latitudes. Mario Aníbal Ferreiro Sanabria hacía literalmente de todo: Desde publicidades montado en una moto, contar chistes (malísimos), presentar el noticiero central hasta animar fiestas de la crème en el Club Centenario.

    ¿Quién se hubiera imaginado diez años atrás que el discjockey beatlemaniaco iba a ser el intendente de la capital?

    Lo cierto es que esa versatilidad y la imagen de “buen tipo” fueron las claves del éxito político de quien cortó la hegemonía colorada en Asunción.

    Ojo que Mario Ferreiro no es el primer comunicador en lanzarse a la actividad política. Es justo recordar que Clari Arias intentó infructuosamente entrar a la carrera por la intendencia allá por el 2010. Desafortunadamente para este último, ni siquiera pudo superar las internas de su partido, el Liberal Radical Auténtico (PLRA).

    Mario sabía que estaba agarrando hierro caliente y asumió el desafío. No importó que haya quedado lejos en tercer lugar en las elecciones generales del año 2013, cuando representó al sector de la izquierda que decidió romper con el luguismo (divorcio que continúa y parece no llegar a su fin).

    Fue justamente este último sector el que capitalizó su buena imagen para impulsar su candidatura.

    Para dimensionar hasta qué punto la figura del comunicador es positiva ante el electorado, se debe tener en cuenta que el segundo partido más grande del país declinó presentar un candidato para las municipales y apoyar a quien resultaría victorioso a la postre.

    Cuando el fan de los cuatro de Liverpool asume al frente de la intendencia era más que obvia la esperanza puesta en su gestión.

    Si bien es cierto que en tres meses no va a resolver todos los problemas de la calamitosa Asunción, llama la atención los penales que ya tuvo que atajar.

    También llama la atención que se estén tocando temas tan sensibles como el de los limpiavidrios y el de los cuidacoches.

    La estrategia es simple: Instalar ante la clase media que el intendente es el “defensor de los extorsionadores”, cuando en realidad su administración habla de llegar a una solución de fondo para un problema social.

    La estrategia del desgaste también se centra en tirar a matar a su equipo político y presentarlo como el rejunte de los abogados de la vagancia y de la delincuencia.

    ¡Ojo! Lo de la lista de supuestos planilleros de la Municipalidad sí fue una gran pifiada que lo dejó mal parado con justa razón.

    No soy hincha de Mario ni pretendo serlo, pero creo que el sector que todavía no olvida la derrota catastrófica de noviembre pasado debería disimular, aunque sea un poco, la campaña de odio que está orquestando. No somos tontos…

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 6 marzo, 2016, 8:52 am
  9. Me duele este país

    by Marilut Lluis O´Hara

    Todas las veces que arriesgué mi opinión desde un diario o una radio y creí firmemente que algún día las cosas iban a cambiar, que nos convertiríamos en un país en serio, pensé que sería el día en que la mayoritaria gente honesta marque la diferencia con los badulaques que utilizan al Estado como propiedad privada.

    Decía entonces que hasta podría haber una revolución en la cual los honestos se enfrentarían sin miedos a los deshonestos. Y hace poco nomás pensé que había llegado ese momento, cuando miles de ciudadanos tuvieron que pasar días enteros sin agua ni luz; ver a enfermos llorar porque su medicina se descomponía a causa de la falta de energía eléctrica, o a madres desesperadas porque no tenían agua potable para dar a sus chiquitos, daba la sensación de que la debacle había llegado, que no habría forma de evitar la explosión social, que siempre supimos que llegaría.

    Pero no pasó nada, más que alguna manifestación organizada a través de las redes sociales. La gente no salió a las calles ni pensó siquiera en levantarse contra los responsables de este infierno que nos hacen vivir cada verano, cuando parece que hasta Dios nos ha olvidado.

    Pero sí llegó el enfrentamiento. No contra los corruptos, no contra el manoseo y el robo permanente de las arcas del Estado, no contra los senadores y diputados que han convertido al Congreso en una cueva de ladrones, ni contra los jueces que venden sentencias ni contra ningún sinvergüenza que se burla de todos enriqueciéndose alevosamente.

    No. El día que la ciudadanía honesta decidió levantarse, fue contra los cuidacoches y limpiavidrios. Por lo visto, para gran parte de los paraguayos, es esa gente que vive en la calle, que se droga y sobrevive de limosnas la culpable de todos los males. No son los corruptos, los ladrones, los narcotraficantes, son los pobres los que han convertido a Paraguay en un país que no puede levantar cabeza.

    Yo también tengo miedo a los cuidacoches y limpiavidrios. Cuando me miran con esos ojos en los que se nota que la desesperanza ha ganado la partida, que ya no tienen nada que perder, cierro disimuladamente los vidrios del auto y me encomiendo a Dios para que no me hagan daño. Nunca lo hicieron; a lo mejor porque suelo hacer de tripas corazón y los trato con respeto. No sé. Quizá quienes han sido víctimas de su violencia hayan actuado con prepotencia, sin ver enfrente de ellos a un ser humano con necesidades y carencias, igual que cualquier otro.

    Pero no soy tan boluda como para pensar que una ordenanza municipal solucionará el problema. A ver; si esto se lleva a cabo, a dónde se llevará a esta gente? Se la hará desaparecer? Cómo? Es obvio que seguirán existiendo; si ya no están en las calles rebuscándose para sobrevivir, hay algún plan serio para reubicarlos? O es que se piensa que desaparecerán por arte de magia? Acaso piensan en matarlos a todos?

    Lo único que me queda claro es que –otra vez- me equivoqué. A lo mejor hay una mayoría honesta en este país. Pero desde luego no es ni solidaria ni comprometida con la realidad; es gente que vive en una nube, desde donde ha aprendido a criminalizar a la pobreza. Es gente que puede que no robe, pero no le importa que se le robe; lo que realmente le molesta es que haya pobres que se crucen en su camino y queda claro que nadie es violento con quien quiere sino con quien puede.

    Y cuando hablan de hacer justicia por mano propia, lo que pretenden es atacar a esa gente que no es como ellos. Tienen más cosas en común con los corruptos que con los pobres.

    Y sí, este país me duele hasta las entrañas.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 5 marzo, 2016, 9:59 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

el clima ✓

Click for Asunción, Paraguay Forecast

ÑE’ÊNGA ✓

Peichapevéta mante, he’íje oikokuaa’ỹva kavaju ári.26/07/17

fotociclo ✓

La Costanera Norte es un proyecto de vía de rápido acceso al centro de Asunción y al eje de la Avda. Artigas, que conecta también con rutas internacionales. El mismo también afectará a un total de 12.000 familias del Bañado Norte ubicadas en las zonas de obra, que deberán ser reubicadas.

VIÑETAS ✓

Nico

Melki

Caló

impresos ✓

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

5dias.com.py

5días

A %d blogueros les gusta esto: