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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Los grandes y los chicos

El Gobierno paraguayo ordenó cerrar las cárceles de Tacumbú y Ciudad del Este, porque ya no tienen lugar para más presos. ¿Qué es lo que pasa? Cada vez hay más presos, cada vez hay más delitos: en 2008 y 2009, había 99 presos por 100.000 habitantes; hoy son 183 por 100.000.

En las cárceles pasa lo que en el manicomio del chiste, donde pusieron el cartel: no estamos todos los que somos, ni somos todos los que estamos; hay presos que no son delincuentes, y delincuentes que no son presos.

Sobre el tema, las Naciones Unidas han enviado una carta al Gobierno, con fecha 22 de febrero pasado, firmada por Felipe Villavicencio, de la división de prevención de la tortura.

Según la misma, la sobrepoblación penal se debe al empleo incorrecto de la prisión preventiva.

Esta, de acuerdo con el derecho internacional, debe aplicarse solo como último recurso, por tiempo limitado y para los delitos graves. En el Paraguay, sin embargo, se la aplica con demasiada frecuencia cuando corresponderían las medidas sustitutivas de prisión.

El hacinamiento de personas en lugares donde faltan los medios y el espacio para alojarlas es causa de malos tratamientos e incluso de tortura, dice la carta, que insta al Gobierno a corregir esta situación, de acuerdo con criterios universalmente aceptados.

Concuerdo con la carta, y me permito agregar una cita del escritor francés Balzac: las leyes son como la telaraña, que deja pasar a las moscas grandes y atrapa a las pequeñas.

Por una infracción menor o una suposición, una persona puede ser imputada. Un joven de 14 años, y con serios trastornos mentales, fue procesado por el robo de un gallo en Paraguarí (Abc, 11-9-14).

¡Ni los muertos se salvan! Un juez de Capiatá intimó a un difunto a presentarse en el juzgado, y lo declaró en rebeldía por desobedecerle (Abc, 27-1-15).

Como contrapartida, los vivos, los vivos de verdad, no le prestan mucha atención a la justicia. ¿Por cuánto tiempo se ha postergado la audiencia preliminar de Walter Bower? ¿Qué pasó con Víctor Bogado y otros escrachados por la ciudadanía, que siguen en sus puestos como si nada hubiera pasado?

La ley es flexible con quienes pueden pagarla, inflexible con quienes no lo pueden, como los sobrevivientes del incendio del Ycuá Bolaños, defraudados en su merecida indemnización y obligados a pagar unos abultadísimos gastos por el proceso.

En tiempos de Stroessner había dos justicias: la política y la ordinaria; los de la primera no tenían esperanza (p. e., Napoleón Ortigoza), los de la segunda tenían una chance razonable.

Hoy se terminó la política, pero la ordinaria se volvió demasiado ordinaria y demasiado cara.

La injusticia comienza en el sistema carcelario que, por supuesto, necesita mejorarse.

Por Guido Rodríguez Alcalá

http://www.ultimahora.com/los-grandes-y-los-chicos-n971566.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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6 comentarios en “Los grandes y los chicos

  1. Una vida mejor para los reos

    Buenos vientos soplan en el Ministerio de Justicia y Trabajo con la llegada de la ministra Carla Bacigalupo. Está sacudiendo fuertemente el arbolito en materia del terrible drama que se vive en las cárceles del país, sobre todo por un par de problemas bien serios: El hacinamiento, no hay lugarpara un recluso más y la enorme mora judicial cuyo rostro visible es la asombrosa cantidad de reos sin condena.

    Datos asombrosos en realidad, porque quizás ni haciéndolo a propósito se puedan lograr estas “metas”: De las 12.000 personas privadas de libertad, 10.000 de ellas, están procesadas sin condena. Casi el 80%.

    La ministra, escoba nueva, pidió inmediatamente una reunión con la nueva titular de la Corte, Alicia Pucheta, y acordaron instalar una mesa interistitucional que se ocupe de este problema, que se torna inmanejable. Habrá que ver los frutos de la iniciativa, pero no deja de resultar razonable, dadas las circunstancias. Se podrían matar dos pájaros de un tiro: Ponerle fin a la mora judicial y salir del hacinamiento, tipo ratonera, en que viven muchos compatriotas privados de su libertad.

    La ministra también, ayer nomás, le dio continuidad a un programa iniciado aparentemente por su antecesora, Sheila Abed. El presidente Cartes invitó a almorzar a dos empresarios que se destacaron en algo completamente inusual en nuestro medio: Pioneros en la reinserción laboral de expresidiarios, hombres y mujeres.

    ¡¡¡Qué interesante!!!Los condecorados como empresarios pioneros fueron Tomás Dávalos e Ignacio Ibarra. Dávalos, del Supermercado El Pueblo e Ibarra, representante de Fujikura en nuestro país.

    Bacigalupo reveló a la prensa detalles de lo acontecido: “Tengo que decir que estoy sorprendida, porque jamás creí que iba a tener esta repercusión y que el sentido de responsabilidad social de las empresas era tan alto”, expresó. Resaltó que la oferta de trabajo que hizo Dávalos a reclusas del Buen Pastor ayudó al indulto de 22 mujeres presidiarias en enero pasado. La mayoría trabajan actualmente en el supermercado del citado empresario.

    La ministra destacó igualmente que mediante la iniciativa de Ibarra varias mujeres hoy son egresadas de la Cárcel Industrial de Mujeres y que ahora “tienen una oportunidad de integrarse a la empresa Fujikura de Ciudad del Este”.

    Magnífico. No hay otro calificativo. Por buen camino. Apurar los procesos, ”limpiar” de gente las cárceles y darles un empleo digno. El círculo está cerrado.

    Ojala que los ímpetus se mantengan hasta lograr resultados apreciables. A la vista de lo que ocurre hoy en las cárceles de nuestro país, será una obra de beneficio social incalculable.

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    Publicado por Anónimo | 5 marzo, 2016, 9:54 am
  2. Amor e hipocresía tras las rejas

    En Paraguay, las lesbianas presas no pueden recibir visitas privadas de sus parejas. Un episodio más a añadir a la larga historia de discriminaciones cometidas desde el Estado a cualquier persona considerada diferente. La postura del Gobierno en defensa de esta prohibición resultó, cuanto menos, rebuscada: tuvieron que desempolvar una ley de la dictadura stronista para justificar la medida y justificarse a ellos mismos.

    Ante el reclamo de las reclusas, canalizado a través de la organización Aireana y el Mecanismo de Prevención de la Tortura, las autoridades penitenciarias afirmaron que el Ministerio de Justicia –entre ellas la ministra Bacigalupo– no quiere discriminar a nadie y se limita a cumplir una ley de 1970, que habla “de visitas privadas del sexo opuesto”.

    El problema del Gobierno es que su argumento “legal” se desmorona no solo ante la Constitución Nacional –con la cual a partir de 1992 todos los ciudadanos gozamos de igualdad de derechos– sino también con el Código de Ejecución, la ley que actualmente rige el sistema penitenciario y ya no hace distinción entre heterosexuales y homosexuales para estas visitas. Incluso el mismo reglamento interno del funcionamiento de las privadas, vigente desde el 2012, establece que no habrá “ningún tipo de discriminación”.

    El Ministerio de Justicia simplemente no desea que las lesbianas reciban visitas conyugales y esto responde a las convicciones personales de las autoridades de turno, no a una ley de hace 46 años. Se trata de una posición ya asumida desde hace tiempo por el Poder Ejecutivo y por la mayor parte de un Poder Legislativo aún sumido en las cavernas.

    La intolerancia es un denominador común en los ministerios y, en general, en la clase política paraguaya. La única diferencia entre unos y otros es su vehemencia y sinceridad: algunos abiertamente insultan desde sus curules a los homosexuales y otros prefieren escudarse en leyes arcaicas para segregarlos.

    El caso de las presas del Buen Pastor es un recordatorio de la necesidad de una ley contra toda forma de discriminación. Paraguay es el único país de esta parte del mundo que no cuenta con legislación de este tipo, a pesar de que la Carta Magna compromete al Estado a tenerla. La única forma en que avancemos a la modernidad es garantizando día a día la pluralidad, la igualdad y el derecho a ser distintos unos de otros. El tiempo demostrará inexorablemente quiénes se posicionaron en el lado equivocado de la historia y castigaron la diversidad.

    Por Fernando Boccia

    http://www.ultimahora.com/amor-e-hipocresia-las-rejas-n971243.html

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    Publicado por Anónimo | 4 marzo, 2016, 5:41 am
  3. Responsabilidad de Defensa Pública
    Mar 3, 2016
    Con buen criterio, el Ministerio de Justicia impulsa una nueva regulación de la prisión preventiva. Para ello se encuentra elaborando un proyecto de ley que limite la aplicación de esta figura, causa principal de la saturación de las penitenciarías del país.

    El abuso de la prisión preventiva –que deriva en la remisión de los encausados a cárceles donde comparten espacio y tiempo con condenados– es solo uno de los factores que explican la situación presente en las cárceles. Otra dependencia judicial tiene también una importante carga de responsabilidad, sobre todo considerando que la mayor parte de los reos sin condena no tienen recursos económicos para acelerar sus procesos.

    Se trata del Ministerio de la Defensa Pública, organismo responsable de garantizar una representación adecuada y eficiente a quien por la razón que fuere no puede costear los honorarios de una defensa privada. Si la Defensa Pública cumpliera a cabalidad y con eficacia sus objetivos, una cantidad considerable de personas que están privadas de su libertad estarían hoy siguiendo sus procesos fuera del presidio.

    Sin embargo, no es extraño que tal cosa no suceda, atendiendo a los turbios manejos administrativos de esta oficina judicial en los últimos años. En efecto, la Fiscalía y la Contraloría se encuentran investigando la contratación de operadores políticos, de parientes y recomendados en el Ministerio de la Defensa Pública.

    La mayor parte de estas incorporaciones no son defensores o abogados, sino empleados administrativos y burócratas que no hacen al propósito esencial de la institución. Muchos de ellos ingresaron por su parentesco con la titular de la entidad, Noyme Yore.

    Por su parte, el director de Infraestructura del Ministerio de Defensa Pública, Germán Fatecha –conocido político liberal– se encargó de meter en planilla de la institución a una gran cantidad de operadores o punteros partidarios. Existen además evidencias de contratos con constructoras fantasmas por obras multimillonarias. En estas condiciones resulta evidente que esta oficina no está en posibilidad de llevar adelante en buena forma la labor para la que fue creada.

    Así las cosas, no hay dudas de que para agilizar la justicia y, por lo tanto, descongestionar el sistema penitenciario hoy al borde del colapso, no bastan solamente las reformas a las leyes y la mejora de los procedimientos. Un paso indispensable es emprender una profunda transformación ética de todo el aparato judicial.

    La situación en la Defensa Pública es una prueba clara de ello. El saneamiento de las instituciones involucradas en la administración de la justicia en nuestro país es una condición ineludible y previa a los cambios en la legislación y códigos. Los mejores instrumentos legales y los procedimientos más ágiles están destinados a naufragar irremediablemente si no se suprimen con anterioridad los viejos vicios y prácticas nefastas vigentes en la actualidad.

    Para conseguirlo es preciso: a) derrotar definitivamente la impunidad. La Justicia debe aplicar con todo rigor los castigos previstos en las leyes a quienes defraudan la confianza de la comunidad. Esta tarea será imposible sin una depuración dentro mismo del Poder Judicial, comenzando por su autoridad principal, la Corte Suprema de Justicia. b) El mejoramiento de los ya existentes y la creación de nuevos mecanismos de control ciudadano sobre el trabajo de los funcionarios públicos. c) Una labor educativa sistemática y a largo plazo en la búsqueda de forjar nuevas generaciones de ciudadanos comprometidos éticamente con la nación.

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    Publicado por Anónimo | 4 marzo, 2016, 5:22 am
  4. El doctorado en una cárcel

    Por Caio Scavone

    Ingresan, en promedio, unos 30 nuevos presidiarios en la penitenciaría nacional cada lunes y durante los otros días de la semana se alistan a la cárcel unos 25 malhechores entre quienes sobresalen los que roban gallinas. Los que recuperan a diario su libertad son unos cinco individuos. Se deduce entonces con esto que unos 20 individuos ingresan cada día. Por otro lado, los exquisitos y elegantes ladrones del Paraguay siguen aprovechando sus cuellos y guantes blancos.

    Casi unos 13.000 presidiarios, entre mujeres y varones, se encuentran superpoblando todas las cárceles del país. Como muestra, el reclusorio de Tacumbú, con capacidad para un poco más de 1.650 personas debe aguantar a casi 4.000. Todas las cárceles paraguayas están engalanadas de una feroz cantidad de inquilinos. En total existen 16 presidios con capacidad para unos 6.400 lugares y la población carcelaria no baja de unos 12.650, entre varones y mujeres. El Buen Pastor, que alberga a las malas ovejas, tiene cabida para 200 mujeres y su promedio habitacional no baja de 450.

    Ente los reos también se encuentran unos 460 extranjeros, 90 enfermos mentales, 135 tuberculosos y unos 50 contagiados de sida. Debe haber seguramente otros males y enfermos con alto potencial de contagiar al resto de la perrada dado el hacinamiento y las condiciones para infectar en todos los presidios del Paraguay.

    La aglomeración de la gente en las cárceles del Paraguay es una situación que se puede corroborar con ir a esos lugares y confirmar el hacinamiento que existe. Una de las terribles situaciones es escuchar, ver y leer las noticias que se relacionan con la gente que salió de una cárcel y su regreso a la misma tras una reincidencia de algún acto delictivo. El prontuario de algunos es tan rico que sale de algún penal y al poco tiempo regresa, sale y retorna para convertirse en un chiste de muy mal gusto y de alta peligrosidad para enriquecer la gran inseguridad que nos concede el Paraguay.

    Buscar motivos y solucionarlos no me corresponde, se sabe que hay polibandis que apoyan, que muchos Palacios de Justicia ya son demasiados palacios para tan poca justicia y que también nada tienen de pronta y barata, hay jueces y fiscales tan sinvergüenzas y tan iguales a malevos a quienes deben castigar.

    Hace años que se buscan soluciones para los que ingresan a un penal y egresan con un “doctorado y PHD” en delincuencia. Lleva tanto tiempo el querer implementar penitencias de buena calidad y rehabilitadoras. Tras un robo, que va desde un celular a un lujoso automóvil, la primera llamada ocurre desde algún pabellón de Tacumbú.

    El Paraguay necesita de inseminadores y vacunadores de todo tipo de ganado, técnicos apicultores y piscicultores, jardineros que sepan abonar los jardines, detectar plagas y enfermedades más comunes y su control orgánico. Los seudojardineros llegan a nuestras casas, cortan el pasto y se van, jamás desinfectan sus tijeras y herramientas para convertirse en diseminadores de plagas y enfermedades. El Paraguay gasta 10 millones de dólares por comprar flores del exterior. Las huertas orgánicas, como en las favelas de Río de Janeiro, son alternativas válidas para que al salir de una cárcel nos ofrezcan brillosas hortalizas y no el filo y el brillo de un puñal. Las plantas medicinales, en poco espacio, son elecciones válidas para cuando se abandone un penal.

    Algunas cárceles conciben buenas actividades, pero bien podría implementarse otras prontitudes lucrativas y truncar el nivel de posgrado en delincuencia que ofertan nuestras instituciones carcelarias. Lo que dice y hace mi amigo Luis Szarán, con la rehabilitación de los presos y la música, es tan interesante y si en este país no hay plata para los que lloran por lo menos puede haber para los que cantan…

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    Publicado por Anónimo | 4 marzo, 2016, 5:22 am
  5. Las instituciones como modelo de aprendizaje

    Por Pablo Noé

    ¿Cuántas veces nos quejamos de la suciedad que rodea nuestros barrios, pero cuando nos toca la chance de ser pulcros, aprovechamos que nadie nos mira para deshacernos de nuestras basuras en la calle, impunemente? Lo mismo pasa cuando decimos que hay que actuar de una manera, y en el momento de la verdad, hacemos exactamente lo contrario. En parte por nuestra esencia finita, en parte por nuestra comodidad.

    Lo seguro es que la coherencia no siempre forma parte de nuestro día a día. A veces esa misma duplicación de conducta nos juega en contra. Eso nos resta credibilidad. Pensamos, amparados en la memoria frágil, que se puede engañar a los demás, aunque somos hijos del archivo. Es cierto, resulta imposible evitar los errores, o caer en estas incongruencias, aunque debiéramos entender que en ocasiones gran parte de la responsabilidad de la perpetuación de conductas sociales, que no son las ideales, tienen como origen esta réplica, con un agravante, no somos conscientes del daño que hacemos.

    La mejor forma de enseñar y que el aprendizaje sea asimilado es a través del ejemplo. Pocas cuestiones son más contundentes que esta afirmación que desnuda de manera clara la forma en la que el hombre, desde su más temprana infancia, va asimilando los temas del entorno cercano y los incorpora a su vida.

    Si mencionamos el valor integral de la educación aseguramos que la misma trasciende los límites de las aulas. En esta evaluación, dimensionamos la manera en la que socialmente en Paraguay transmitimos valores, vinculamos conocimientos y conjugamos ideas. En este contexto, es importante comprender que resulta imposible considerar que la experiencia del aula es el único insumo con el que educamos. Tampoco podemos resumir en la familia todo el bagaje de aprendizaje que se incorpora a cada persona.

    Existe un ambiente comunitario del que extraemos insumos que incorporamos a nuestro comportamiento. La ciudadanía se construye desde la mirada que la gente común le da al manejo de las mismas. Así como cualquiera puede ser modelo ideal de conducta, las instituciones del país, ya sea estatales y las que operan en el sector privado, requieren de un alto grado de confiabilidad.

    Allí es que debemos comprender la manera en que la debilidad institucional del país nos juega en contra. Resulta imposible que conceptos tan abstractos y que hasta pueden resultar impropios puedan incorporarse al ciudadano, si no pueden efectivizarse en la realidad. Por ejemplo, ¿cómo definir la justicia?, cuando existe un altísimo porcentaje de la población penitenciaria sobrevive en condiciones inhumanas, sin condena, víctimas de una realidad en la que el Estado debiera tener respuestas más claras.

    En el mismo sentido, es imposible hablar de igualdad de oportunidades cuando seguimos teniendo ciudadanos de primera y de segunda categoría. Aquellos para los que la ley es un imperativo que cae con toda su fuerza y otros para los que la misma letra está totalmente muerta y sepultada.

    Los procesos educativos son complejos y la múltiple cantidad de factores que intervienen hacen que la misma requiera de un análisis profundo, en donde los valores que se quieran instalar sean el norte que debe orientar las acciones. Ese debe ser un compromiso de todos los que quieren fundar una sociedad que pueda mirar con optimismo hacia el futuro. De lo contrario seguiremos enfrascados en luchas intrascendentes, en miradas tergiversadas de realidades acuciantes, en dogmas irracionales de cumplimiento automático. Con estos insumos básicos es imposible proyectar un escenario alentador. Sin ejemplos a imitar, todo se vuelve mucho más difícil.

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    Publicado por Anónimo | 2 marzo, 2016, 6:49 am
  6. Reclusos sin condena

    Que la Justicia paraguaya mide con varas diferentes al ladrón de gallinas y al defraudador de guante blanco no es ciertamente una novedad. Sin embargo, las cifras y datos aportados por la investigación que viene publicando el diario La Nación ofrecen pruebas contundentes en este sentido.

    Así, por ejemplo, al menos 9.500 personas que se encuentran hoy privadas de su libertad están sin condena, debido sobre todo a que carecen de los recursos necesarios para “acelerar” sus procesos en los tribunales. Se trata nada menos que del 78% de toda la población penitenciaría, gente que aguarda alguna resolución en sus casos mientras guardan reclusión en condiciones deplorables. Ni todos ellos serán inocentes ni todos culpables, pero el hecho es que el Estado se muestra incapaz de garantizar una justicia “pronta y barata” para estas personas.

    En el otro extremo de la escala se ubican los renombrados políticos y empresarios acaudalados que están involucrados en hechos de escandalosa corrupción y que se valen de cuanta chicana legal y maniobra dilatoria exista para no pisar ni por unas horas una cárcel. Los procesos en estos casos también son lentos y engorrosos, con la diferencia que los favorecidos son los acusados, que aguardan la prescripción de las causas sin alterar un ápice su vida cotidiana.

    Al analizar el comportamiento de muchos jueces y tribunales es fácil constatar que el Estado paraguayo es hasta ahora incapaz de garantizar una justicia eficaz y equilibrada, independiente de las presiones sectoriales y libre de la corrupción. Por el contrario, es necesario admitir que la venalidad, la desidia y la negligencia corroen de lado a lado y de arriba a abajo el Poder Judicial en Paraguay.

    La justicia lenta y farragosa que tenemos acarrea perjuicios no solo a los directamente afectados. Este funcionamiento deficiente representa un considerable volumen de gastos para las arcas estatales, que bien podrían encaminarse a la solución de otras necesidades. Y no solo eso, conduce también al colapso de todo el sistema penitenciario, que debe albergar y sostener a miles de reclusos que no tienen condena.

    El caso de la mayor penitenciaría del país es emblemático. Aunque hace pocos días fue clausurado el ingreso de nuevos internos, la cárcel de Tacumbú está largamente rebasada en su capacidad. En la actualidad, la población penal de esta cárcel llega a los 3.919 internos, cuando su capacidad, siendo generosos, solo alcanza las 1.687 plazas, de acuerdo con datos oficiales.

    Es crucial impulsar los cambios necesarios para que Tacumbú y otros presidios dejen de ser depósitos humanos donde por igual se arroja a su suerte a condenados y procesados, a criminales, mafiosos y asesinos y a ladrones de gallinas, individuos con problemas de adaptación social y hasta enfermos mentales. Además, para muchos de los privados de su libertad, con condena o sin ella, las cárceles se convierten más que en un sitio de punición y de recuperación social, en una suerte de “universidad” del delito, donde se conforman nuevas bandas delictivas, se planifican y dirigen golpes y hasta se ejecutan extorsiones.

    La Justicia tiene un alto grado de responsabilidad en esta situación. De su mismo seno deben partir las iniciativas que conduzcan a un definitivo cambio de paradigma y a la instalación de una nueva cultura en nuestros tribunales. Una justicia equilibrada, rápida, honesta y transparente es un pilar esencial de la democracia.

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    Publicado por Anónimo | 2 marzo, 2016, 6:49 am

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@Pocho_py El tema acá es que el PJ es elegido por el Congreso y no es un poder independiente, son elegidos amigos y parientes y a dedo, lastimosamente.
@MarcosMikelj Por favor no a Lugo, ya probó las mieles del poder y todo lo que quiere es volver a sentir el "placer" de gobernar. Sabemos de sus negocios.
@Pykare Sólo la indignación lleva a poco. Para cambiar hay que convertirla en organización política con capacidad electoral y movilización.
@jjfd60 El MOPC y el Ministro Jiménez Gaona adjudican todas las obras a los "amigos", sin importar que esté mal diseñada.
@Vlad_Jara Hace dos o tres días atrás... Y puede ser pio hace dos o tres días adelante?...

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