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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

El valor de la mujer

No creo que exista un esfuerzo más en vano para conquistar a una mujer que los piropos que se escuchan en las calles cuando una dama está caminando y tiene la desgracia de tropezarse con un grupo de varones, que descargan toda su “verba creativa”. Una serie de epítetos que generalmente tienen como objetivo describir las bondades de la figura femenina y los “beneficios” que traerá aparejado el hecho de caer ante los “encantos” del pseudo poeta de turno.

Es más, me parece que si se hace un recuento estadístico, el porcentaje de “éxito” del “viril” exponente del sexo masculino tendrá un porcentaje mínimo de acierto, por no aventurarme a suponer que, más que una manera de captar la atención de la señorita, es una simple bravuconada de las que son celebradas, pero a las que no le ponemos un poco de racionalidad en el análisis del contenido de las mismas y sus consecuencias.

Es interesante aprovechar para poner énfasis en este punto cuando recordamos el Día de la Mujer Paraguaya, y destacar como tema de debate, el altísimo grado de cosificación con el que abordamos a las mujeres en la sociedad paraguaya. Aunque somos enamorados eternos de nuestras madres y defensores irrestrictos de nuestras parejas, hermanas e hijas, estamos acostumbrados a despreciar el valor real de las mujeres.

Desde una mirada laboral, existen mayores chances para un varón de sobresalir en un emprendimiento. En promedio el salario es más elevado y las ventajas para los mismos siguen superando las posibilidades que tienen las chicas ante un desafío profesional del mismo nivel. Esta ponderación es independiente a la capacidad formación, currículum, experiencia y todas las virtudes que son analizadas cuando alguien postula para un puesto en cualquier empresa. Las mujeres siempre llevan las de perder.

Además de la cultura machista que valora más al hombre, entre los factores que condicionan las chances femeninas en cualquier trabajo, está siempre latente la posibilidad que la misma pueda convertirse en madre, lo que implica que la misma deba acogerse a los beneficios de la maternidad, establecidos en la legislación. Una de esas incoherencias inentendibles, cuando hablamos de una sociedad en donde los hijos valoran a sus madres.

Otro punto laboral tiene que ver con el alto grado de acoso sexual que sigue latente como un factor que condiciona fuertemente la conducta de la mujer. Si bien cada vez existe mayor conciencia sobre la necesidad de abordar este problema desde otro enfoque, en donde la mujer es sujeto de derechos, culturalmente consideramos como una realidad hasta entendible el acoso sexual dentro del ámbito profesional.

Si vamos al origen de todo el esquema social, la familia, entramos en un universo gigante, en donde la mujer vuelve a sufrir un montón de situaciones ajenas a su dignidad. Desde los abusos por parte de parejas, que son rutinarios, hasta los que de tan violentos y sistemáticos y que pasan a engrosar la preocupantemente larga lista de feminicidios en nuestro país. Este drama social sigue marcando su presencia en miles de familias en donde la cultura del silencio y la dominación masculina se cobra vidas.

El recuento sería incompleto si olvidamos otro de los gravísimos abusos tan comunes en nuestro país: las niñas víctimas de abuso sexual y que en algunos casos se transforman en niñas madre. Es impactante ver como frágiles inocentes siguen siendo lastimadas su autoestima, despojadas de su infancia para convertirse en objeto de abuso por parte de personas de su entorno cercano. Con la pesada carga de asumir compromisos ajenos a su desarrollo, transformarse en progenitoras de otros niños, que como ella, debieran estar jugando, como parte de su proceso de desarrollo humano.

Cuando esbozamos soluciones a estos graves dramas sociales, la receta que se ofrece generalmente apunta a endurecer penas, a que la mano de la justicia comience a dictaminar medidas que puedan ser ejemplificadoras. Olvidamos la raíz del problema y ponemos en el eje de estudio las consecuencias de las conductas lascivas y violentas. Ignoramos a la educación integral como la solución real y definitiva a estas grandes tragedias que cada tanto enlutan a nuestro país.

Si tan solo tuviéramos la capacidad de pensar en todas las mujeres y les diéramos el mismo tratamiento que le damos a las que se encuentran en nuestro entorno, todo sería diferente. Si comenzáramos a diseñar estrategias que cambien nuestra percepción y en la sociedad valorásemos a las mujeres con sus capacidades, potenciales y virtudes, seríamos incapaces de cometer abusos de cualquier calaña. El ejercicio a veces puede ser mucho más simple de lo que parece. Solo debiéramos recordar el beso de una madre, la caricia de una compañera, la sonrisa de una hija. Así, todo sería mucho más simple.

En algo le estamos pifiando, y muy mal, cuando vemos la situación de la mujer paraguaya en su contexto general y no incluimos en el día de su recordación y menos aún en la agenda país, la cantidad de déficits que debemos superar como sociedad, cuando tratamos el tema de género en nuestro país.

Porque en una radiografía general podemos notar que existen todavía, en pleno siglo XXI, en la sociedad del conocimiento y del mundo globalizado, un montón de hechos que son inentendibles desde todo punto de vista. Comenzando por la cantidad de hechos de abusos de todo tipo que sufren las mujeres.

Pablo Noe

http://www.lanacion.com.py/2016/02/24/el-valor-de-la-mujer/

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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8 comentarios en “El valor de la mujer

  1. Rejas para el clamor vecinal

    Una noticia relata que una empresa inversora propuso enrejar la plaza de los Héroes en Barrio Trinidad, en compensación al impacto ambiental que provocó su llegada a la zona. Acertados los vecinos, consideran a las rejas migajas para todos los problemas que sufren en los servicios públicos desde que la empresa se instaló en el lugar.

    Podemos decir que este caso forma parte del enjambre de problemas diarios que sufrimos en los barrios de Asunción y otros. El concepto de urbanización no es lo que promete o lo aceptamos –a la fuerza– y tiene que ser pagado por un par de generaciones antes de que se considere bienestar.

    Los dramas del día a día son provocados cuando enormes empresas –todas dicen ser legales– entran a los barrios, es decir, a una comunidad constituida, para conseguir solo su propio beneficio. Respeto cero al ciudadano contribuyente cuando se trata de lucrar. Si, por casualidad, el vecino llega a ver un par de plantitas frente a un enorme local comercial o edificio, sepa que esas palmeritas son “el compromiso social con el entorno del dueño del negocio”, o sea, su retribución. Plantitas cuando en la zona hacen falta infraestructura como refugios para esperar el colectivo.

    Un estudio ambiental es sencillamente un estudio obligatorio que debe hacerse para medir las consecuencias negativas que puede tener la transformación realizada por el ser humano dentro de una comunidad.

    El gigante urbano, del que no escaparemos, requiere muchos “pequeños unidos”, es decir, vecinos organizados para frenar abusos. No tenemos demasiadas experiencias de comisiones vecinales fuertes y temibles que hayan frenado con éxito el incumplimiento de las leyes y normas por parte de los que llegan a ocupar zonas barriales. ¿Las empresas son realmente nuestros vecinos?, ¿se comunican, responden a nuestras inquietudes?

    Las instituciones que tenemos, todavía ancladas en la corrupción, no van a cambiar por sí solas, hay que presionar constantemente, y para eso no hay otro camino que la organización vecinal.

    Cierro con un recuerdo (lamentablemente no fue en Paraguay) de vecinos contra una fábrica que extraía grasa animal. La vida del barrio se había vuelto insoportable por el olor nauseabundo, las ratas, moscas y gusanos, las cañerías tapadas. Yo era todavía una niña, pero recuerdo patentemente las reuniones en secreto que encabezaron las amas de casa, luego se sumaron vecinos de todo oficio y profesión, llegando más de barrios aledaños. Se reunieron todas las semanas, durante aproximadamente un año. Habían conseguido hasta que las autoridades pertinentes fueran a caminar entre la inmundicia de los huesos podridos. El día D salieron en masa para exigir a la empresa que se fuera del barrio, sortearon a los delatores y a la policía que resguardaba “la paz y la tranquilidad”. Fue una manifestación grandiosa. Los dueños literalmente huyeron en sus lujosos autos y no regresaron. Ese día la gente se abrazó feliz en una fiesta popular. Fue una lección que quedó en mi memoria. Juntos por la comunidad, perseverando y limando asperezas (muchas veces tontas) es posible lograr que la Justicia se ponga nuestra camiseta.

    Por Lourdes Peralta

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/rejas-para-el-clamor-vecinal-1568648.html

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    Publicado por jotaefeb | 1 marzo, 2017, 8:44 am
  2. Revolución cultural para las mujeres

    Hace unos días haciendo zapping en las radios FM del dial, escuché un aviso que me llamó mucho la atención. En el mismo, un diálogo entre mujeres señalaba un caso cotidiano, la incomodidad de una de las interlocutoras porque sufrió el corte de energía eléctrica en su casa. La respuesta de la otra señora fue contundente: no había sentido el rigor del calor porque su marido le había regalado un transformador. El spot remataba la idea destacando que la solución para este tipo de dramas era sencilla “Pedile a tu marido que te compre un transformador de la marca X”.

    Días atrás había visto en un periódico una nota a una personaje de la farándula local, en donde la calificaban como la mejor novia del mundo, ya que, mientras su pareja iba a jugar fútbol con sus amigos, ella le hacía un delicioso asado y lo esperaba con la mesa lista en la casa. El mensaje es claro, en lugar del convivir con un lorito óga, que es tan repudiado, además de su indiscutible belleza, la dama se destacaba por su rol comprensivo y su predisposición para convertirse en una buena ama de casa.

    El primer día de clases en la escuela, que ya de por sí es emotivo para los chicos, también se transforma en una oportunidad para medir el grado de aceptación del varón en la comunidad educativa. Cuantas más admiradoras tiene, mejor. En cambio la niña debe quedar bajo el resguardo impenetrable de todo tipo de artimañas para mantener inmaculada a la alumna. Este esquema se instaló y es parte de una cultura que destaca la virilidad masculina e intenta sobreproteger a las chicas.

    El primer paso para la resolución de un problema es reconocer la existencia del mismo. Mientras no se perciba la presencia de este inconveniente, entonces, no se hará ningún esfuerzo para cambiar la situación. Si a esto le agregamos que el hombre por naturaleza teme a los cambios, entonces estamos frente a una condición incómoda, porque se presenta como casi eterna. Esta descripción puede ser aplicada a la serie de planteamientos descritos anteriormente que derivan en casos que son indignantes y preocupantes que tienen una raíz común: el machismo galopante, que deriva en abusos de todo tipo contra la mujer.

    Por esta maldita costumbre de hacer de menos a la mujer no sorprende que existan personas que acepten como algo tolerable que un profesor pueda ser acusado de abuso sexual y que la pena para el mismo sea mínima. No importa el contexto en el que se presentó el caso, y mucho menos el grado de afectación para la víctima. Así se afirma tranquilamente que el profesor tan solo se quiso “robar un beso”, sacando el contexto de la influencia de un docente sobre una estudiante. Desde ahí en adelante, poco importan las amenazas de tinte sexual con derivaciones académicas que fueron denunciadas.

    La convivencia laboral tampoco es ajena a esto, porque siguen siendo comunes los abusos contra las mujeres, no solo a cambio de favores sexuales, sino que las mismas están constantemente expuestas a ser blanco fácil para todo tipo de improperios denigrantes por el simple hecho de ser mujer. La cómplice impunidad también debería ser cambiada por una participación más activa condenando estos hechos.

    De aquí a hablar del preocupante número de casos de feminicidios en el país no hay distancia. El vínculo directo es indiscutible y todo lo que se pueda hacer para cambiar este escenario es insuficiente si no se piensa en una revolución cultural que se cimiente en la educación como primer paso para comenzar a construir una nueva sociedad. De nada sirven fechas para adornar el calendario o acciones autoinmunes que presenten grandes enunciados, si de esa teoría no se pasa a la práctica.

    El camino es largo, pero es un destino que debemos emprender para eliminar esta maldita perversión de asumir la superioridad del hombre como una cuestión casi innata. Reconozcamos que el problema existe y que tiene solución, si participamos todos.

    Por Pablo Noé

    http://www.lanacion.com.py/2017/02/24/revolucion-cultural-las-mujeres/

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    Publicado por jotaefeb | 27 febrero, 2017, 2:44 pm
  3. La mujer como motor de innovación

    El Banco Interamericano de Desarrollo llevará a cabo el 30 de marzo próximo una nueva versión de la iniciativa “Idear Soluciones para Mejorar Vidas”, que el organismo multilateral define como un “movimiento regional de innovación y emprendimiento”.
    Son cuatro los ítems a ser puestos sobre la mesa: Soluciones innovadoras en educación, empleo y salud; innovando en la política, la ciencia y la tecnología; el impacto de la cultura, el arte y las industrias creativas en el desarrollo; soluciones innovadoras para un futuro sostenible.

    Esta agenda se inserta en un marco mucho más amplio, la 58°Asamblea Anual de Gobernadores del BID a realizarse del 30 marzo al 2 de abril, con un orden del día con un ítem dominante a juicio de los organizadores: el papel de la mujer como motor de innovación y transformación en el pasado, presente y futuro de América Latina.

    Según estima el BID, son tres los problemas que enfrenta la mujer a escala continental y, por lo tanto, también en el Paraguay. El primero de ellos es su limitado acceso a recursos productivos. Con un factor latente y en permanente expansión, el cambio climático, los hogares campesinos, la mayoría de ellos encabezados por mujeres, disponen de un limitado acceso a tecnología, insumos y metodologías para impulsar la producción. El BID estima, además, que las mujeres centran su actividad en la producción de alimentos pero no llegan en forma orgánica a los mercados, cuya dinámica las sobrepasa y, por lo tanto, no tienen posibilidades de participar en la formación de precios derivados de la colocación de sus productos. Aunque la mujer paraguaya tiene una larga tradición de venta de productos de la tierra, su etapa comercial se reduce a pequeñas cantidades, siempre a merced de las cadenas de intermediación y con baja rentabilidad. El otro factor que enfrentan las mujeres, a juicio del BID, es su carencia de representatividad. Es limitada la cantidad de mujeres participantes de alguna forma asociativa y por ende con escaso acceso a capacitación en el uso de tecnología actualizada para mitigar los impactos derivados del cambio climático. La agenda del BID-CII buscará diagnosticar el nivel de importancia que tiene la mujer en la conducción de las cooperativas y en qué medida están involucradas en la toma de decisiones. Se espera que en esta cita continental se comprenda mejor el papel de la mujer en el desarrollo, motivando la incorporación de innovaciones como contribución de la mujer en diferentes áreas y que apunten a una elevación en la calidad de vida, con énfasis en la mujer rural.

    El BID tiende la mesa con la cooperación del Gobierno del Paraguay llamando a la mujer, en especial aquellas que participan de alguna forma asociativa, a asomarse al cambiante mundo en el cual la salud, la educación y el empleo son variables siempre presentes y generadores de la mayoría de los cambios que nos afectan.

    El objetivo del evento es informar, inspirar y motivar destacando innovaciones y contribuciones de la mujer en diferentes áreas y sus soluciones innovadoras que mejoran vidas en América Latina, el Caribe y el mundo.

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    Publicado por jotaefeb | 27 febrero, 2017, 2:44 pm
  4. Salud sexual y reproductiva de la mujer

    Por Blanca Lila Gayoso

    Días pasados recibimos la noticia de una mujer que tuvo su hijo número veinte. El hecho llamó la atención, además el alumbramiento se produjo en plena vía pública. Pasajeros de un colectivo que pasaba por el lugar bajaron para ayudar a la señora, en su parto.

    Cuando le entrevistaron a la mujer, ella contó que vende yuyos en la calle. Vive con su pareja, Eusebio Vera, en una precaria vivienda, en Ypané. De los veinte hijos fallecieron ocho, por lo que sobreviven en total doce criaturas. Cuando le preguntaron a don Eusebio por qué no usaba preservativos, el hombre contestó que a la pareja le gusta tener relaciones “en forma natural”.

    Anteriormente, también conocimos el caso de una mujer limpiaparabrisas, con diez hijos de distintos padres, quienes no colaboran en la manutención de los niños. Ella sale a la calle para dar de comer a una prole numerosa.

    Estos dos hechos deben hacernos reflexionar sobre distintos puntos. Primero, se nota la ignorancia de las dos mujeres, sobre métodos anticonceptivos y se ve una irresponsabilidad por traer tantos hijos al mundo, en condiciones de extrema pobreza. Ambas madres no tienen recursos para mantener esa cantidad de hijos.

    Nos preguntamos qué hacen los organismos del Estado para ayudar a prevenir estos casos. Están los Ministerios de Salud, de la Mujer y otras instituciones que deben informar a las mujeres, de todos los niveles sociales, sobre su salud sexual y reproductiva y sobre la forma de cuidarse para no embarazarse tantas veces si no pueden sostener esos hijos. Es inconcebible que en esta era de la tecnología, en que la información vuela a velocidad increíble, haya todavía mujeres que no saben cómo funciona su cuerpo, especialmente sus días de ovulación y desconozcan los distintos métodos anticonceptivos. Claro, el caso de Cristina y don Eusebio Vera tuvieron veinte hijos por no querer cuidarse. Pero luego son los chicos quienes pagan las consecuencias. Sobreviven en las calles, y no tienen futuro.

    Recientemente, celebramos el Día de la Mujer Paraguaya (24 de febrero) y el Día Internacional (8 de marzo). Como siempre, los discursos sobraron sobre diferentes temas. En la realidad, en la calle se percibe otra cosa. La pobreza, la ignorancia, el acoso sexual, la discriminación laboral, la violencia intrafamiliar, la falta de salud y de educación, entre otras cosas, son puntos que deben ser tomados con mayor seriedad por los organismos estatales y por toda la sociedad.

    En el plano económico, todos sabemos que somos un país muy rico, pero que la riqueza está mal distribuida. Producimos alimentos para el mundo entero, pero hay sectores de la población que pasan hambre. El 30% de la población vive en extrema pobreza y si los niños están desnutridos no pueden aprender nada en clases. Ahora, los productos de la canasta familiar están por las nubes. Las frutas y las verduras son artículos de lujo, inalcanzables para muchas familias. Todos estos temas tenemos que analizar y encontrar las respuestas para mejorar la calidad de vida de las paraguayas.

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    Publicado por Anónimo | 17 marzo, 2016, 4:31 am
  5. ¿Supermamá, por qué?

    Por Susana Oviedo –

    Los medios de comunicación refuerzan constantemente ciertos pensamientos atávicos, estereotipos y prejuicios que prevalecen en la sociedad. La semana pasada una mujer dio a luz a su hijo número 20, en una acera, tras descender urgente del ómnibus en que viajaba.

    El parto fue sin complicaciones e inicialmente la noticia generó simpatía y hasta muestras de solidaridad, hasta que se fueron obteniendo más datos que cambiaron el punto de mira.

    ¿Dar a luz en la calle es un acto de heroicidad? ¿Traer 20 niños al mundo, sin planificar los nacimientos y sin control prenatal, lo son también?

    Cuentan que solo 13 sobrevivieron a la extrema pobreza e ignorancia de sus progenitores. Precariedad, hacinamiento, alcoholismo, faltas al deber del cuidado, violencia intrafamiliar y hasta denuncias ante la Codeni.

    Por el número de niños que concibió y parió, esta mujer de 47 años ya se había ganado el calificativo de heroína y supermamá, cuando saltaron esos otros datos oscuros sobre la verdadera situación de los hijos y su familia.

    Y es que hasta ahora la maternidad sigue siendo como el acto determinante, si no único, que la sociedad reconoce a la mujer. Es su esencia misma.

    Por eso, cuantos más hijos, más heroica, más madraza. No importa si los niños tienen los cuidados elementales que garanticen su supervivencia. Si crecen en un hogar bajo los cuidados y cariño de sus progenitores, protegidos y amparados, aun en situación de pobreza.

    Tampoco parece importar la probada realidad del Estado ausente que hace que aún haya mujeres como la de esta historia, que trajeron a casi todos sus hijos a través de alumbramientos domésticos y que no tienen idea de los programas de planificación familiar, ni de las enfermedades de transmisión sexual. Y menos aún de sus derechos ni de la corresponsabilidad de los varones con relación a cada embarazo, y los posteriores cuidados que demanda un niño.

    Así que, ni víctima ni heroína. Ni aichinjáranga ni kuñaguapa. Tampoco aquello de por qué la señora no se hizo la ligadura de trompa o por qué no se compró un televisor. Juzgarla y cargarle toda la responsabilidad a ella es discriminación. ¿Y el varón de esta historia? ¿Y el padre responsable?

    Parte de la sociedad hipócrita también se expresó implacable con esta madre, consintiendo como algo absolutamente natural que el hombre tenga todas las relaciones sexuales que quiera, sin importar sus consecuencias. ¡Cuánto más hijos, más macho!

    Sin dudas, en el Paraguay del siglo XXI prevalece la cosificación de la mujer; y falta que la educación sexual llegue a cada uno de los barrios.

    No se puede seguir aplaudiendo hechos como estos ni condenando a sus protagonistas. Hay que corregir lo que no está funcionando y llamar a las cosas por su nombre. Seguimos viendo el árbol y no el bosque.

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    Publicado por Anónimo | 9 marzo, 2016, 7:48 am
  6. Que Romero nos haga callar también a nosotros

    Por Ruth Benítez

    Solo una simple señal de silencio con el dedo índice sobre la cara, fue suficiente para cambiar una muy arraigada costumbre xenófoba en el fútbol argentino. El gesto del jugador paraguayo Óscar Romero fue captado por el periodista argentino Martín Estévez en el partido por la primera fecha del Grupo 3 de la Copa Libertadores, donde Racing venció a Bolívar por 4-1, la semana pasada.

    “Son todos bolivianos, paraguayos, que solo sirven para botonear”, fue el canto de la hinchada de Racing ya en el segundo tiempo, tras el cómodo resultado, en alusión a los seguidores de Boca Juniors, club que en ese momento era próximo rival del equipo en el torneo casero y en la copa.

    El paraguayo se paró frente a la hinchada y detuvo el cántico enseguida reemplazado por un “Romeeero, Romeeero”. “Yo no soy nadie para cambiar el cántico de la gente, creo que es maravillosa la hinchada de Racing, pero uno siendo paraguayo no le gusta ser discriminado, creo que después entendieron y cambiaron”, fue la sencilla respuesta del “10” a la prensa.

    El domingo Racing venció a Boca 1-0 y la figura de Romero volvió a revolucionar el encuentro. Unos pocos hinchas de nuevo intentaron corear estribillos xenófobos, pero la inmensa mayoría los hizo callar.

    Más de uno se sorprende al asimilar el hecho. Un chico de 23 años, extranjero, que por su talento y humildad se ganó el respeto de miles de fanáticos en un país acostumbrado a la xenofobia en el fútbol, tan normal como ofensivo.

    Pero en Paraguay la historia no es muy diferente, en las gradas también se oyen ofensas contra otros clubes, mujeres y extranjeros. Los mismos jugadores avalan esos cantos. Faltan muchos como Romero, que nos enseñen a entender lo que decimos, a entender el fútbol, a comprender que somos personas, a dimensionar qué es lo que significa discriminar y cuántas veces lo hacemos.

    Romero, vení, hacenos callar también a nosotros.

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    Publicado por Anónimo | 2 marzo, 2016, 6:58 am
  7. Mujer Paraguaya

    Hoy se celebra el Día de la Mujer Paraguaya, en recordación de aquel 24 de febrero del año 1867 cuando en la plaza 14 de Mayo, varias mujeres resolvieron donar sus joyas para los gastos de guerra. Es una buena fecha para mirar la situación del género en la sociedad actual.
    La mujer paraguaya, destacada a lo largo de la historia de este país por cumplir papeles preponderante en momentos claves también, sigue siendo víctima de postergaciones, injusticias y abusos de todo tipo.
    El Alto Paraná precisamente se destaca porque varias mujeres ocupan cargos importantes en diferentes ámbitos. En los últimos tiempos fueron ocupando cada vez más espacios de preponderancia en la administración pública, en las empresas privadas y en el ámbito gremial. Es destacable ver la presencia femenina en las intendencias, las Juntas municipales, hay fiscales, jueces y también en el ámbito empresarial, exitosas empresarias que representan a la región. Asimismo se puede apreciar la labor femenina en el ámbito de las artes y otras profesiones, donde cada vez van ganando más protagonismo.
    A pesar de ese gran espacio ocupado por el género femenino, esto no se refleja en las acciones a favor de las mujeres en la región. Alto Paraná es una de las zonas con mayor casos de violencia doméstica en las que son víctimas mujeres de todas las edades. Solo en el 2015, se reportaron más de 1.000 casos de violencia doméstica en la fiscalía de Ciudad del Este.
    En muchos de los casos, la falta de preparación y el debido acompañamiento y protección, terminan nuevamente en “poder” de sus agresores. Además hubo casos que fueron fatales y el denominador común de ellos es la agresión verbal y física previa del que muchas personas estaban enteradas y no hicieron nada para cambiar al situación.
    No hace mucho se descubrió que las mujeres de la zona estaban siendo explotadas por el crimen organizado como mulas para el transporte de drogas y obligadas a trabajar en prostitución. La trata de personas es una terrible realidad en nuestra región.
    Esta fecha debe ser por ello propicia para instar a las aguerridas mujeres paraguayas, a que sigan ocupando espacios y protagonismo en la sociedad, pero al mismo tiempo, trabajar para mejorar las condiciones de vidas de miles que todavía siguen siendo víctimas del abuso y la injusticia.

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    Publicado por Anónimo | 25 febrero, 2016, 4:58 am
  8. Gente estúpida

    Gente estúpida hay aquí, allá y en todas partes. Hoy me quiero referir a un grupo de aquí y a otro de asha. Comencemos por los que están al otro lado del río. Un grupo de veraneantes estaban de lo más feliz en una playa de nombre Teresita, cerca de Buenos Aires, cuando apareció un delfín de la especie la franciscana, o delfín del Plata.

    Este es uno de los más pequeños del mundo, y puede vivir tanto en agua salada como dulce. Lo que no puede el pobre animal es vivir sin aire (Maná dixit, perdón por el horrible chiste).

    Los bañistas no tuvieron mejor idea que sacarlo del agua para hacerse selfies con él. Así como escucha señora, lo sacaron del agua y foto va, foto viene, el delfín se murió.

    La historia se viralizó cuando el jugador de Boca, Carlos Tévez, compartió la imagen en su cuenta de Facebook, pidiendo que los estúpidos estos sean identificados.

    Se dice que los delfines se encuentran entre las especies más inteligentes que habitan en el planeta. No dudo que lo sean, sobre todo, más inteligentes que este hato de estúpidos de la playa.

    Abrir las piernas. Pasemos ahora a los nativos. En el 2015, un diputado paraguayo demandó por extorsión a una mujer que le pedía el reconocimiento de su hijo, y la pensión alimentaria correspondiente.

    Ahora resulta que el niño fue reconocido dos veces en el Registro Civil. El primero fue el secretario privado del diputado; y el segundo reconocimiento es el del parlamentario que antes había negado la paternidad.

    Además de la actitud cobarde del parlamentario, vale la pena detenerse en las opiniones de algunos lectores en la web de ÚH. Por respeto a la teleaudiencia mencionaremos solo algunos.

    Héctor Godoy: “Bueno che ama, ¿a quién puta te abriste?”.

    Gustavo Rodrig: “¡Sí, cómo no! [Para] Muchas, su empresa es embarazarse de casados u otro boludo para vivir 18 años con dinero e incluso varios hijos. Basta de mucha novela mejicana y Disney para dramatizar su caso”.

    Darío Villo: “La historia comienza cuando ella sin problemas, sin vergüenza y sin preservativo le abre las piernas al otro sin vergüenza”.

    Como se ve, a estos idiotas no les importan los derechos del niño no reconocido, quien además no recibe ayuda económica del padre. Pero sí les preocupa que la madre del niño haya abierto las piernas, y se atreven a criticarle. No tienen pudor para desnudar su ignorancia, y ni tienen conciencia de que lo están haciendo.

    Ante tal exposición de trogloditismo, huelgan más comentarios, salvo aceptar que los delfines son mucho más inteligentes que los humanos.

    Brigitte Colmán

    http://m.ultimahora.com/gente-estupida-n969405.html

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    Publicado por Anónimo | 25 febrero, 2016, 4:54 am

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