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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Tal vez esté finalizando un ciclo

ABC Color lanzó la idea de arreglar la casa antes de comenzar la fiesta, y no después. Fue a través del editorial del pasado martes 16 bajo el título “Los descontentos y una unión democrática”.

Algunos tratan erróneamente de denostar el planteamiento ubicándolo en la categoría de plataforma electoral disfrazada de inocente idea tendiente a perjudicar a los partidos políticos. La idea no es esa.

El diagnóstico sobre el cual se levanta la hipótesis es ampliamente compartida: en 27 años de libertad y ejercicio democrático no se observan mayores avances en los resultados esperados de una democracia abierta y participativa, por lo que se concluye que, como en todas las naciones existen ciclos que comienzan y terminan, no es arriesgado advertir que probablemente el ensayo paraguayo de vivir en una democracia de mala calidad esté llegando a su fin.

A lo largo de la transición se vino midiendo la actitud de la ciudadanía frente a la opción de vivir en democracia o dictadura y solo a duras penas se logró que una frágil mayoría de la gente pensara finalmente que es mejor hacerlo en democracia, pero las manifestaciones diarias a través de los medios y de las redes sociales es de repudio masivo a los factores clave que una democracia debería resolverlos civilizadamente, como la corrupción, la inseguridad, el desempleo y la extrema pobreza, pero no lo hace.

La clase dirigente del país, en prácticamente todos los estamentos, se acostumbró a funcionar sobre la lógica de la impunidad y la indiferencia+renunciamiento de la ciudadanía a ejercer sus derechos, con lo que solo se logró instaurar un régimen partidocrático y gremiocrático que, en vez de aglutinar e incluir, excluye, garantizando así cúpulas que no representan sino a sus respectivas clientelas.

Las voces de descontento y frustración se escuchan muy esporádicamente y las veces que eso ocurre son apenas como un cumplido de la conciencia crítica y el rechazo débil a todas las barbaridades que asistimos día a día en cuanto a robo descarado a los bienes públicos, a la delincuencia organizada -que cada vez más llega a altas esferas-, a la doliente pobreza y exclusión, todo esto frente a una justicia ordinaria que actúa de espaldas, al igual que los “representantes” del pueblo e instituciones incapaces de resolver los problemas.

El editorial de ABC advierte que frente a este estancamiento existen pocas señales de avance y que objetivamente se podría pensar más bien en un retroceso, lo que implicaría la posibilidad cierta de que el pueblo caiga en el error de confiar nuevamente en fórmulas autoritarias, disfrazadas de populismo, de izquierda o de derecha.

Antes de que eso ocurra, es necesario pensar en un mecanismo de salvataje que la propia democracia y la Constitución vigente contemplan, puesto que se trata de que la propia ciudadanía busque y encuentre la forma de separar el trigo de la paja y en vez de repetir sus errores, encuentre una salida de aciertos.

Eso es limpiar la casa antes de que comience la fiesta; la que nos hará bailar, no precisamente de alegría, sino por poner los pies en polvorosa.

En estos días se discute sobre la posibilidad de hacer una reforma o una enmienda de la Constitución para adoptar nuevamente la reelección presidencial en el Paraguay. Sería oportuno y acertado que la ciudadanía, en especial la juventud, adopte una ENMIENDA, pero no de la Constitución sino de su propia conducta política.

Los jóvenes han estado demasiado tiempo en actitud del renunciamiento y de dejar pasar, permitiendo que otros se hagan cargo de los asuntos que a todos concierne.

Llegó la hora de ENMENDAR ese comportamiento equivocado que nos llevó a esta situación límite y en vez de continuar en la postura inamovible es necesario adoptar otra de reacción, sacudiéndose de la modorra para simplemente usar su máxima facultad constitucional de decidir por sí mismos, en otras palabras, convertirse en soberanos.

Por Edwin Brítez

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/tal-vez-este-finalizando-un-ciclo-1454852.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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8 comentarios en “Tal vez esté finalizando un ciclo

  1. Reelección, para qué y quiénes deciden

    Por Marcos Cáceres Amarilla

    Si un presidente de la República en funciones decide impulsar su reelección es porque, como mínimo, considera que está gobernando de manera adecuada y está cumpliendo con sus promesas electorales. También puede ser que las encuestas le señalen que hay satisfacción de la ciudadanía hacia su gestión.

    Estas presuposiciones alcanzarían para explicar suficientemente por qué el presidente Horacio Cartes juró públicamente hace unos días que no busca otro mandato de cinco años, después del 2018.

    Antes de que el mandatario declarara no tener doble discurso sobre ese tema, el diputado y líder de la bancada oficialista en la Cámara, Clemente Barrios, anunció la semana pasada que 37 colorados presentarán en mayo un proyecto de enmienda constitucional para prever la reelección.

    Barrios, quien nunca ocultó su condición de stronista, aclaró que el planteo no es hecho pensando en Cartes sino “para que el pueblo paraguayo pueda mirar para adelante” (¡!). Habría que recordar que, casualmente o no, durante la dictadura, sus acólitos decían que Alfredo Stroess- ner “no movía un dedo” para ser reelecto sino que “el pueblo” se lo pedía.

    Como Cartes no ha desautorizado a Barrios, cabe pensar que guarda alguna esperanza de que los vientos cambien en algún momento, los próximos meses, y pueda aspirar a seguir en el poder por el “clamor popular”.

    Algunos dirigentes colorados, en lo que parece una maniobra distractiva, adjudicaron el interés por la reelección a otros expresidentes, como Fernando Lugo y Nicanor Duarte Frutos, quienes serían también beneficiados de habilitarse la posibilidad constitucional de volver a ser candidatos.

    El abogado de Lugo, Marcos Fariña, sostiene que el exmandatario no necesita de ninguna enmienda o reforma de la Constitución para volver a presentarse.

    Tanto Fariña como Barrios se aprovechan, de alguna manera, de la falta de institucionalidad en nuestro país. De que todo sea “interpretable” según las circunstancias políticas, lo cual hace que el escenario político sea siempre impredecible. Pese a que llevamos 24 años de vigencia de la actual Constitución, nadie puede asegurar hoy que un fallo judicial futuro no convertirá de repente a un senador en presidente de la República o que no se cambiará imprevistamente un artículo o un inciso de la Constitución o de alguna ley o estatuto partidario para que alguien que no puede ser candidato termine siéndolo.

    Pese a todo, en los tiempos que corren ya no les resulta tan fácil a algunos sectores de poder imponer su voluntad sin más. La ciudadanía, y en particular los jóvenes organizados, ha demostrado no hace tanto tiempo aún que cuando se decide, nadie, incluyendo quienes se consideran “doctores” todopoderosos e intocables, tiene asegurado su cargo.

    Las últimas elecciones municipales han mostrado además que el derroche de dinero, el “cháke”, los votos cautivos, las mentiras o la utilización del aparato del Estado ya no alcanzan para que candidatos que la ciudadanía rechaza igual puedan ganar.

    La figura de la reelección presidencial y también la elección de los nuevos líderes y candidatos de los partidos pasarán finalmente por la decisión de quienes participen.

    Solo falta que quienes tienen ese poder, o sea la mayoría ciudadana, sean conscientes de ello y lo utilicen realmente en beneficio del país.

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    Publicado por Anónimo | 25 febrero, 2016, 5:00 am
  2. EL CANTO DE SIEMPRE
    Andrés Granje
    Porque será que esta musiquita nos conocemos de memoria los paraguayos, hace 20 años que regularmente la escuchamos sonar especialmente después de los primeros dos años del gobierno de turno, cuando surgen los grupos hurreros a calentar el ambiente con la idea de la reelección presidencial, apoyados por los cepilleros parlamentarios de turno que ya hablan de proyecto de enmienda constitucional para permitir la reelección de tal forma que el Presidente Horacio Cartes pueda presentarse en el 2018 como candidato nuevamente por el Partido Colorado, cosas que hoy la carta magna de la nación prohíbe taxativamente, obviamente el jefe de estado debe ser el primer sorprendido y el que salga en este primer momento a negar la posibilidad que pueda presentarse nuevamente a la reelección.
    Es lo que está sucediendo ahora donde el Presidente Cartes jura y rejura que no tiene ningún deseo de continuar en el cargo por otro periodo y que no sabe de donde surgen estos rumores, mientras crece la ola que cada día y mes se seguirá agitando más y más, hasta que finalmente las encuestas señalen que el pueblo esta hastiado de sus autoridades y no avalaría un segundo periodo seguido de presidencia, entonces ante la resistencia de los partidos políticos cuyos dirigentes son ambiciosos y ya miran quien puede ser el candidato potable para las próximas elecciones presidenciales y dejan de apoyar la idea de la reelección, al menos siempre este fue el itinerario seguido por los políticos de turno hasta este momento.
    Esta vez hay otros aderezos que torna más interesante el menú y guarda relación con la situación del ex obispo y presidente de la república Fernando Lugo y el Dr, Nicanor Duarte Frutos, que también están en la dulce espera y desojando margaritas, tienen la intención de presentar nuevamente sus candidaturas, aparte de los millones del presidente Cartes, lo que hará que sus grupos de parlamentarios apoyen la modificación. Lo malo es que estas discusiones generan un ambiente enrarecido donde se gobierna pensando solamente en el rédito político, se olvidan del bien común y se piensa únicamente en los intereses grupales, lo que en la mayoría de los casos terminan por embarrar lo mucho o poco que hicieron en los primeros años de gobierno.
    No pensamos que la reelección por un periodo más, como en los Estados Unidos de Norteamérica sea mala o antidemocrática, al contrario nos parece justo que la administración que hizo una buena gestión pueda quedarse un lustro más ejerciendo el poder y terminando las obras comenzada, solamente que las reglas de juego deben ser claras y la legislación recién debe entrar en vigencia para el presidente electo en el 2018, para no alterar las reglas con las que se comenzó el periodo. Lo otro es un ruido mediático y un globo sonda innecesario y perjudicial a los intereses de la patria. Ya que son distracciones que atentan contra la tarea principal que el mandatario de turno debe cumplir y es gobernar de la mejor manera el país.

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    Publicado por Anónimo | 25 febrero, 2016, 4:50 am
  3. El retroceso es posible

    Por Edwin Brítez

    ¿Es posible un retroceso en el Paraguay? Antes de responder favorable o negativamente, es necesario hacer algunas consideraciones relativas al tema, porque parecería simple y superficial afirmar que sí es posible, sin aportar argumentos; o sostener que no es posible con la misma simpleza.

    El último factor que faltaba para afirmar que la democracia formal en nuestro país está completa se produjo en el 2008 con la alternancia en el poder, lo que significó la caída del partido hegemónico y el ascenso al poder de la oposición. Desde entonces no hay avance, excepto en cuestiones hasta si se quiere periféricas como el voto de residentes en el exterior y mayor transparencia en el gobierno. Esto podría considerarse, en consecuencia, como un estancamiento, sin avance ni retroceso.

    En nombre del avance, existen grupos políticos interesados en cambiar la Constitución esencialmente para permitir la reelección presidencial como algo que marca la diferencia con el pasado, mientras que algunos plantean el tema desde una óptica ideológica, es decir que aún no se instaló en el poder una ideología diferente a la del estatismo conservador, a pesar de la permanencia por tres años en el gobierno del luguismo cuyo tinte es de izquierda.

    Entonces, si estamos en una etapa de estancamiento, sin mayores probabilidades de avanzar por las razones ya varias veces expuestas de una fatiga social respecto a la inutilidad de los actuales “demócratas” para resolver los problemas de la gente en estos 27 años de libertad y ejercicio democrático, podría entenderse que en vez de un retroceso la gente entienda que simplemente se cumplió un ciclo y que es hora de “probar algo nuevo”.

    Es ahí donde se podría producir el dilema de apoyar lo correcto o lo incorrecto; que la ciudadanía por un lado se deje deslumbrar por la pirotecnia populista de dar gusto a la gente y por el otro se vayan cerrando los espacios de participación colectiva a favor de una élite autoritaria y rapaz, que de acuerdo con la experiencia de otros países, no dura sino hasta que las arcas terminen en la quiebra y los alimentos desaparezcan de las góndolas.

    Lo primero, en consecuencia, es reconocer que ni la democracia ni la libertad son irreversibles y si el sistema que se asienta sobre esas bases no funcionan en Paraguay como sí lo hacen en otras sociedades, no se debe a fallas de la libertad y la democracia, o por culpa de los derechos humanos, como algunos pretenden argumentar, sino porque nuestros representantes, elegidos por nosotros, no nos representan.

    Así como sucedió con la dictadura, los culpables de tan larga noche de nuestra negra historia de tiranía fueron los responsables jurídicos (autores materiales e intelectuales de la tragedia), en la democracia, los responsables de que esto no funcione son en primer lugar los protagonistas de las cúpulas y de las élites políticas que se atornillaron en los partidos políticos, el Parlamento, la Justicia y la función pública para reinar sobre la pobreza extrema, la corrupción, la desocupación y la delincuencia.

    Sin embargo, en esta democracia de mala calidad que tenemos en el país, la sociedad permisiva y su lenidad (al decir de Gustavo Bécker) contribuyen también poderosamente a construir y sostener modelos autoritarios que se aprovechan de la flexibilidad vigente en los mecanismos constitucionales para reinar y pisotear los intereses legítimos de la sociedad de progresar en paz.

    Aun cuando no fuere posible un retroceso, no es admisible que las instituciones de este país continúen funcionando de esta manera. Los jóvenes, en actitud de sana rebeldía, deberían ser los primeros en no permitir que esto continúe. Se trata simplemente de optar por algo mejor para el país. No parece tan complicado.

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    Publicado por Anónimo | 22 febrero, 2016, 7:19 am
  4. Paraguay piensa en reelegir la pobreza
    Desde que inició el 2016, un tema que obligatoriamente sale prácticamente todos los días en los medios es la reelección presidencial y el debate se torna cada vez más serio entre los que están a favor y la oposición.

    ¿Que elegiremos?
    Muchos creen que al aprobar la reelección, lo que se logrará es que en las siguientes elecciones tengamos nuevamente en las papeletas a Fernando Lugo/Horacio Cartes/Nicanor D. Frutos, pero lo que de verdad uno votaría de suceder esto es quien fue el “menos peor”.

    Un país pobre
    Paraguay es un país caracterizado por la pobreza, pero no solo es una pobreza económica, también es en educación, salud, infraestructura y mucho más.
    En el mundo, nuestro país está ubicado como la segunda peor educación, uno de los peores sistemas de salud, con los peores estados de carreteras, uno de los gobiernos más corruptos y entre los que que peor gastan el dinero público, entonces me pregunto, ¿Quien quiere reelegir esto?.

    Los que viven de la teta del Estado
    Es más que fácil saber quien, ese grupo importante de trabajadores del Estado que su único trabajo es ir a votar cada 5 años o el 20% de la población que no tiene para comer hoy y que ante la desesperación cambia una cédula por un plato de arroz con carne.
    Mi razonamiento es bastante sencillo, como persona que ha vivido 18 años en el país -edad mínima para votar- y que ha visto los diferentes abusos del sector público, como se le cruza por la cabeza volver a votar algo que no funciono, es como pedir algo de comer que ya sabes que no te va a gustar, es tan basico como hacer 2 veces de la misma forma un ejercicio y esperar que el resultado cambie.

    Elijo un mejor país
    Entonces, hijos de la dictadura, porque eso somos, ya que nuestros profesores y nuestros padres fueron educados en ese tiempo, porque no nos preocupamos por lo que debemos preocuparnos y dejamos de perder nuestro tiempo y energía con el tema de la reelección.
    Cuando en Paraguay la pobreza, el analfabetismo y los otros males sean 0, ese día aceptaré pensar si sirve o no la reelección presidencial.

    por SantiagoZavattiero

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 4:28 pm
  5. Informalidad y pokarẽ, cáncer para el país

    by Néstor Ojeda Mendoza

    Las informalidades y el pokarẽ, herencia pesada para cualquier gobierno con tinte patriota, que desea enderezar por un camino recto a la sociedad, deben de ser combatidos en todos los flancos en nuestro país.

    Herencia pesada en especial para este actual gobierno que tiene la intención de combatir de forma frontal tantas informalidades traducidas en actos de galopante corrupción, que cada vez asusta más a la población honrada, decente que tienen intención de construir una sociedad nueva con espíritu nacionalista y patriota. Y todo eso se traduce en los autores políticos con mentalidad corroídas por actos de sinvergüencía, que solo les importa el momento de cambiar sus niveles de vidas en perjuicio y atraso de la sociedad.

    La informalidad en nada contribuye para el progreso y el crecimiento de una Nación, que tiene intención de mejorar la sociedad en todos sus aspectos. Los privilegios que se venían y se vienen atribuyendo la clase política corrupta deben pasar a la historia, si en verdad pretendemos construir un país serio, honrado con intenciones de progreso.

    Famoso un personaje político llega al poder y a través del mismo ya demuestra su influencia, no para mejorar o ayudar para el crecimiento y el desarrollo de la sociedad. Sino más bien para meter la mano en el bolsillo del erario público con la simple intención de robar y mantenerse en el poder político partidario.

    Esto se convierte en atraso, en miseria de la mayoría del pueblo, por culpa de unos sinvergüenzas que solo les interesa llenarse los bolsillos y mantener un pequeño sequito de chupamedias que le hagan loas a cada tanto.

    En este actual gobierno de la República, presidido por Horacio Cartes, con su accionar tiene la firme intención de barrer a los ladrones políticos, garrapatas humanas que se chupan de las tetas del Estado, unos cuantos ladrones de cuellos blancos que por muchos años a costa del erario público venían y aún vienen llevando una vida fastuosa y de primer mundo. Lamentable, desde todo punto de vista tantos privilegios que se atribuyen, burlándose del pueblo.

    Ladrones que llevan la vida de Patricios, y la clase plebeya, el pueblo paga las consecuencias, traducidas en desesperación, llantos, lutos y desintegración familiar.

    Mano dura a la clase política corrupta, y desgastada que se ha degenerado a un nivel lamentable, ante su falta de patriotismo, y desviacionismo total. Es la hora de destapar la olla podrida de los políticos partidarios corruptos. Caso contrario en el día de mañana podemos correr el serio riesgo que en manos de esta clase de ladrones y sinvergüenzas, perdamos nuestra verdadera identidad de paraguayidad.

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:51 pm
  6. ¿Dónde está la selección nacional?

    Por Guido Rodríguez Alcalá

    Después del incendio en Lambaré, incendio en San Lorenzo; segundo incendio, considerando que en octubre del año pasado ya hubo uno.

    Es difícil tranquilizarse, porque –según voceros de la ANDE–, aún veremos “cosas peores”. Aparentemente, esa entidad pública quiere ponerse a la altura de otras, que ya han empeorado bastante.

    Por eso me pregunto: ¿Dónde está la selección nacional de Horacio Cartes?

    Según nos dijeron, HC llegó con un equipo de primera y los resultados se iban a ver en poco tiempo.

    Esperamos algo más, ya tenemos los resultados, y son lo contrario de lo que se había anunciado.

    ¿Qué es lo que ha fallado? No ha sido el apoyo del Congreso. HC mandó aprobar todas las leyes que quiso, desde la que le daban poderes especiales para combatir al EPP, hasta la Ley de APP (no hay mucha diferencia) y la que le autorizaba a bonear a discreción: a endeudar al país con bonos colocados en la bolsa internacional.

    Lo único que ha progresado es el endeudamiento: es el mayor en muchos años, y justo ahora, con el menor crecimiento económico, todo un récord.

    A la hora de pagarles a los acreedores internacionales, vamos a tener que buscarnos otro nuevo rumbo, porque este no anda.

    En realidad, este viene a ser un nuevo rumbo II, porque el primero fue el de Wasmosy. Cambiando los nombres de los candidatos, los argumentos de las campañas electorales eran casi los mismos: ni Wasmosy ni Cartes eran políticos, sino empresarios; en rigor, ninguno de los dos era colorado, lo cual permitía esperar que enderezarían a la ANR.

    Falló el nuevo rumbo I, pero se siguió adelante con el nuevo rumbo II.

    Cartes juró por Dios que no tiene un doble discurso. No quiero opinar sobre el tema, porque los entendidos en la materia parecen estar de su lado; esta es la impresión que me han dejado el papa Francisco, el pope Kirill y los pastores que pidieron votar por el candidato oficialista en las elecciones municipales.

    Tengo la impresión de que, sin necesidad de jurar por Dios, nuestro presidente cumple su palabra: si la deforestación del Chaco va más rápido que el endeudamiento público, ha de ser porque, en serio, él les dijo a los empresarios brasileños que usaran y abusaran del Paraguay; me cuesta suponer que ellos, sin permiso, hubieran tenido ese atrevimiento.

    Como contrapartida recordemos que, en el 2005, con la Operación Soberanía, la Seam decidió poner fin a las actividades ilícitas de ciertos brasileños en el Chaco, recibió un estate quieto de Brasilia y debió desistir.

    No creo que vuelva a darse otro roce con el Palacio de Planalto, porque el Palacio de López declaró so’o la soberanía.

    Tampoco creo que trate de recuperar la franja de dominio en la frontera, una tentativa que, según díceres, le costó la presidencia a Lugo.

    Platón creía que los filósofos debían ser políticos, se metió a consultor del tirano de Siracusa y terminó vendido como esclavo; por suerte, lo compró un amigo y lo puso en libertad.

    Hoy pensamos que los empresarios deben ser políticos; de Bush a Cartes, han dejado mucho que desear como políticos.

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:37 pm
  7. ¿Cómo hacer esa alianza?

    Por Edwin Brítez

    Todos preguntan, ¿pero cómo hacerlo? Se refieren a la idea lanzada por ABC Color de formar una unión democrática entre los descontentos de la sociedad política organizada y de la sociedad civil, con el fin de evitar que el agotamiento del modelo político-social vigente caracterizado por la corrupción, la inseguridad, la desocupación y la pobreza extrema terminen empujando al pueblo a una nueva aventura autoritaria, que podría ser de izquierda o de derecha.

    Realmente el cómo hacerlo es la pregunta, ya que se registraron tantas expresiones de descontento, de frustración y de repudio que prácticamente no condujeron a nada constructivo en el sentido de hacer nacer algo nuevo y diferente a lo que soportamos.

    No obstante, los descontentos son los actores que dan movilidad al quietismo de la sociedad, pero sus acciones no son hasta ahora suficientes más que para hacer caer a alguien, hacerlos correr, hacerlos pasar vergüenza por cierto tiempo o mandarlos al freezer.

    No son suficientes para construir una voluntad popular capaz de asumir un contrato y establecer mandatos. Las personas que tienen vocación y ambición política se ven constreñidas a ingresar a las estructuras políticas, a someterse y a veces hasta a humillarse en aceptar las reglas de los dueños de movimientos y organizaciones para luego dar largas e interminables explicaciones de por qué se vieron obligadas a “tragar sapos y culebras” y continuar siendo partes y sostenedoras de inconductas asumidas por la clase política.

    Como nunca en este caso tiene sentido la frase “la política es enemiga de la imaginación” ya que difícilmente desde los partidos políticos se pueda imaginar la creación de un nuevo mecanismo o un nuevo modelo efectivo para impedir la vuelta al autoritarismo. Y si alguien tuviera la visión de un futuro diferente desde una de las organizaciones políticas tradicionales, lo más probable es que lo mantengan en el molde o arrinconado en el olvido de una insignificante minoría, sin apoyo alguno.

    El escritor y dramaturgo George Jean Nathan dijo que “los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que no votan”. En nuestro país, hay un fuerte renunciamiento de los jóvenes y de quienes tienen talento político, consecuencia del manejo irresponsable y perverso de la noble tarea de buscar el poder y de ganarse el derecho de ejercerlo.

    Cómo hacer que esta gente crea en sus propias fuerzas, en sus propias convicciones para arrastrar la voluntad popular hacia un régimen democrático de mejor calidad; cómo hacer para que abandonen la comodidad de simples espectadores para convertirse en actores; cómo hacer para que además de sus cuestiones particulares y personales se involucren también en los asuntos de interés público.

    Esos son los desafíos de la maltrecha democracia paraguaya, a los cuales se debe agregar otras preguntas dirigidas a los que integran la bien o mal denominada clase política. Cómo hacer para que los partidos políticos, mejor dicho los caciques de turno de los partidos entiendan que están al frente de organizaciones creadas para motivar la participación ciudadana, preparar la mentalidad de competencia entre los mejores con aspiraciones de conducir los destinos de la nación y que incentiven a los jóvenes a ser libres y a forjarse en el liderazgo.

    Una unión democrática de los descontentos entre quienes pertenecen a los partidos pero se niegan o les niegan tener protagonismo y los descontentos de la sociedad civil, con las actuales reglas de la democracia –aún cuando no sean perfectas– y las normas vigentes podría canalizar una nueva voluntad popular no atada a las prebendas ni a la clientela, y mucho menos a la miserable conducta de comprar y vender votos, pero capaz de implantar la decencia y un mejor resultado en el poder de la república. ¿Por qué no podría ser factible?

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:25 pm
  8. Problemas cotidianos y discusiones políticas

    Por Osmar Gómez

    La reelección presidencial va cobrando fuerza entre los actores políticos, mientras la mayoría de la población sufre las consecuencias del manejo desastroso de las instituciones públicas. Son dos discusiones que van en paralelo; nunca se encuentran. Es la demostración más clara de la crisis de los partidos políticos.

    Los que deberían representar y defender los intereses ciudadanos están embelesados por los beneficios del poder y hacen todo lo que sea necesario para mantenerlo.

    La pelea por el poder no está mal, forma parte de la vida política. El problema es que no solo otorga beneficios, sino también reparte responsabilidades y esa es la parte que los dirigentes políticos no aceptan. Para ellos solo existe la discusión tangencial, esa que permite obtener beneficios personales y ayuda a sostener los privilegios.

    Hoy todo, o casi todo, el debate político gira en torno a la reelección presidencial. El presidente electo de los colorados adelanta que ese será el gran tema en los próximos meses; la presidenta de la Corte Suprema anuncia que podrían pronunciarse sobre la cuestión y el expresidente Fernando Lugo ya hace campaña como si la reelección estuviera habilitada.

    Y todo ese debate tiene sentido en el mundo de la dirigencia política. Para los oficialistas habilitar un segundo mandato presidencial puede significar mantener los privilegios que ahora disfrutan. Para los opositores que se alinean detrás de Lugo es la imperdible oportunidad para intentar recuperar beneficios perdidos. Por eso para los políticos es tan importante la reelección.

    Hace mucho tiempo que los líderes partidarios dejaron de lado las discusiones de fondo. Nadie debate un proyecto a largo plazo, nadie discute un Paraguay de aquí a cincuenta años.

    El Congreso, que debería ser el altar de la democracia donde los representantes más genuinos de los diferentes puntos del país proyecten el desarrollo de la Nación, se convirtió en un lugar de comadres, donde cada uno utiliza su pequeño pedazo de poder para algún beneficio.

    El quehacer político se ha limitado al negocio simple para obtener algún beneficio económico o para sacar ventaja de alguna coyuntura.

    La vida del ciudadano corriente es bastante diferente. El día a día transcurre entre la grosera ineficiencia de la ANDE que los obliga a tener que buscar algún refugio del atosigante calor, calles rotas e instituciones que cada vez son más ineficientes. Sus muchos reclamos no encuentran una respuesta.

    Este divorcio entre las necesidad de la gente y los intereses de la clase dirigente en el último tiempo está generando una profunda brecha.

    Los grupos políticos dejaron de ser los portadores de las necesidades ciudadanas como lo fueron en algún tiempo. Pasaron a convertirse en aceitadas maquinarias electorales que cada cierto tiempo se utiliza para disputar el poder y mantener los privilegios. Pasado ese tiempo los partidos políticos se convierten de vuelta en cementerios que serán visitados solamente en la próxima contienda partidaria.

    Esta senda paralela está llevando directo a la destrucción de la clase política. La dirigencia de los partidos, absolutamente autista, no sintoniza con las necesidades de la población. Y los electores cada vez buscan con más ganas nuevas alternativas para poder encontrar respuesta a sus reclamos.

    Pasaron los tiempos del caudillismo, de líderes fuertes o de amor a colores y símbolos. Tampoco alcanza el reparto de prebendas o la compra burda. Son tiempos de resultados, de reencuentro con la gente y sus necesidades. Quienes mejor comprendan eso habrán dado el primer paso.

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    Publicado por Anónimo | 20 febrero, 2016, 6:18 am

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