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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

La ANDE conspira contra el desarrollo del país

La electricidad se ha convertido en un insumo vital para la humanidad, porque casi no hay actividad humana que no dependa de ella de una forma u otra. Esto es así hasta el punto de que, actualmente, nadie podría imaginar la vida en el mundo sin ella. La necesitamos para iluminación, comunicación, transporte, cuidado de la salud, industria, innovación tecnológica y mil necesidades cotidianas más. De ahí que cualquier crisis en su suministro represente una catástrofe en cualquier sociedad civilizada.

Por tales razones, no deja de ser una ironía que el Paraguay, siendo en estos momentos el mayor exportador de electricidad del mundo con más de 40 millones de MWh –que cada año, a vil precio, se llevan Brasil y Argentina de las usinas binacionales–, nadando en su abundancia, tenga que estar sufriendo una de las peores crisis en cuanto al suministro de este vital insumo. Todo por culpa del ente estatal responsable de su provisión: la Administración Nacional de Electricidad (ANDE).

En efecto, a tal punto ha llegado la ineficiencia de la institución que la ciudadanía está al borde de una explosión de histeria colectiva, no solo en la Capital y el área metropolitana, sino también en ciudades y pueblos del interior de la República, debido al colapso total del crucial suministro energético. Hasta ese extremo ha llegado la inoperancia de la ANDE para hacer frente a los innumerables y exasperantemente prolongados cortes de electricidad, que el propio presidente del ente estatal, el ingeniero Víctor Romero, se ha visto obligado a admitir que la institución a su cargo simplemente ya no tiene la capacidad para seguir proporcionando un servicio regular a la ciudadanía.

Esta decepcionante confesión de parte del máximo responsable institucional de la crisis energética que afecta al país equivale a una flagrante abdicación de responsabilidad, tanto personal como institucional, y amerita que el Gobierno nacional tome el toro por las astas para poner remedio a la grave crisis energética que amenaza no solo la paz social de la República, sino también su economía. El mero relevo del presidente de la ANDE no servirá para nada, mientras no se adopten drásticas medidas de transformación estructural del sector eléctrico. Tales medidas pasan por la creación del Ministerio de Energía y de un ente regulador del suministro eléctrico a nivel nacional, según el modelo que duerme en la trastienda del Congreso desde hace años, frenado a instancias de los privilegiados sindicalistas y demás funcionarios del ente con falacias tales como que “la ANDE es de todos los paraguayos”, que es una institución “estratégica” que no se debe entregar a cualquiera, o que va a encarecerse notoriamente el precio de la electricidad si cae en manos del sector privado. Apelan a mentiras con tal de seguir manteniendo sus privilegios como el de pagar la mitad del precio de la electricidad y otros abusos consagrados en sus contratos colectivos de trabajo.

Inadvertida o intencionalmente, en su arrebato de autoincriminación, el presidente de la ANDE ha buscado lavarse las manos a costa de la Municipalidad de Asunción, acusándola de ser la culpable de la actual crisis energética por promover el aumento del consumo de electricidad en la ciudad, autorizando la construcción de edificios de altura a sabiendas de que la ANDE no tiene la capacidad de atender una mayor demanda que la actualmente existente. Deja estupefacto semejante estupidez, pues, a estar por tal afirmación, lo que el ingeniero Víctor Romero insinúa es el absurdo de que el consumo nacional de electricidad ya no debe crecer, porque la ANDE no está en condiciones de atender mayor demanda que la actualmente existente a nivel nacional. Imagínese la gente… Quiere decir que en lo sucesivo, para poder construir un edificio en Asunción –y en otras ciudades, obviamente– hay que preguntarle a la ANDE si puede o no suministrar electricidad. ¡Por favor! ¡Qué prueba más que esta se necesita para afirmar que el ente estatal citado es un declarado enemigo del progreso!

Al presidente de la ANDE se le escapó la lengua y reconoció que la misma está obsoleta en todos los sentidos, sobre todo en la moral del funcionariado público y sindicalista que la dirige. Si el ente estatal no puede proporcionar abundante electricidad al país con las formidables represas que tiene, es exclusivamente porque hace rato perdió su rumbo institucional convirtiéndose en un inmoral botín político de un grupo de personas (funcionarios públicos, sindicalistas, ingenieros electricistas y empresarios inescrupulosos) y debe ser reformado, más temprano que tarde.

Mientras el Gobierno del presidente Horacio Cartes ofrece el oro y el moro para atraer inversión extranjera directa centrada en industrias manufactureras que aprovechen la abundante electricidad de que dispone el país, hete aquí que la ANDE pretende congelar el consumo eléctrico nacional, cuando su rol es promover el máximo consumo posible, en vez de propiciar indirectamente su fuga hacia Brasil y Argentina por simple incapacidad institucional para sacar provecho de tanta riqueza potencial de que el país dispone en este tiempo.

Visto desde esa óptica, la ANDE –su inoperante y corrupta administración– está del lado opuesto al crecimiento económico del país. Siendo la abundante electricidad la principal ventaja comparativa con que contamos para atraer la radicación de capital extranjero, esta debió ser ya la hora en que la empresa estatal hubiera tenido construidas tres o más líneas de transmisión eléctrica de 500 kV, en vez de la única que hasta ahora tiene, y que costó –dicho sea de paso– el importe de dos.

Si el presidente Cartes desea realmente el crecimiento económico del país, debe proceder sin más demora a una drástica transformación estructural de la ANDE, duela a quien duela, chille quien chille.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-ande-conspira-contra-el-desarrollo-del-pais-1454593.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

48 comentarios en “La ANDE conspira contra el desarrollo del país

  1. La suba de la ANDE incidirá negativamente en la economía

    El aumento de las tarifas de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) tendrá efectos negativos en la economía de la gente. En primer lugar, aumentará de manera directa el monto que cada hogar deberá pagar por el uso de este servicio esencial para la calidad de vida. Por otro lado, el BCP ya anunció la probabilidad de que también tenga repercusión en el Índice de Precios al Consumidor, lo que significará una mayor inflación en 2017. La decisión de aumentar la tarifa se da, además, en un contexto de fuerte indisposición ciudadana con la ANDE, situación que contribuye a aumentar el malestar general, lo cual no es bueno para la democracia y para el buen desempeño de la economía.

    El anuncio de incrementar los costos de la energía eléctrica se da en medio del hartazgo ciudadano por los permanentes cortes que no solo generan incomodidad, sino también costos económicos en los hogares y las empresas por las pérdidas que genera. La indisposición ciudadana se profundizó al conocer mejor las características del incremento y que nuevamente son los sectores medios, vulnerables, y las pequeñas y medianas empresas las afectadas en mayor proporción.

    La situación se agrava si consideramos las expresiones de las autoridades económicas acerca de que estamos llenos de dinero y que nos endeudamos para aumentar la infraestructura; sin embargo, la ANDE en todos estos años de endeudamiento no fue capaz de mejorar la suya para que ello se traslade a un aumento de la calidad de sus servicios.

    Al final, el financiamiento terminará cayendo en los usuarios de nivel medio, acentuando no solo las desigualdades, sino también la percepción ciudadana de un Estado que solo le favorece a unos pocos, con el riesgo de incremento de la inflación.

    Mientras, los niveles de menor consumo que se supone no sufrirán aumento continuarán con energía monofásica, impidiéndoles llevar a cabo cualquier emprendimiento económico que requiera algún nivel de tecnología, condenándoles a la baja productividad y ninguna posibilidad de innovación. En el sector rural, esto se traduce en campesinos que terminan vendiendo sus productos con poco valor agregado, siendo tomadores de precios y sufriendo el abuso de las condiciones asimétricas que les impone el mercado, ante las deficiencias de los servicios públicos, incluyendo el de la ANDE. Las micro, pequeñas y medianas empresas del sector urbano sufrirán las consecuencias del incremento con un aumento de sus costos.

    No le hace bien al país que el Gobierno tome decisiones de esta naturaleza sin señales positivas anticipadamente. El exitismo que el Gobierno trata de transmitir para generar expectativas optimistas no está ayudando porque la gente no siente los beneficios.

    Recientemente se anunció un crecimiento del PIB del 4,1% en 2016; sin embargo, esta misma semana salieron los resultados de la encuesta continua de empleo en el que el último trimestre de 2016 cerró con un aumento del desempleo y del subempleo con respecto al mismo periodo de 2015.

    En resumen, aumenta el PIB, pero no mejora el empleo y suben las tarifas de un servicio público esencial bajo un esquema inequitativo y en un contexto de mala calidad del servicio. Definitivamente, no es el mejor escenario para la gente.

    http://www.ultimahora.com/la-suba-la-ande-incidira-negativamente-la-economia-n1071148.html

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    Publicado por Anónimo | 20 marzo, 2017, 9:58 am
  2. Que ande la ANDE

    Tener Itaipú y Yacyretá no es una razón para garantizar un buen servicio de energía eléctrica. Arranco por ahí, puesto que al haber cortes del suministro, el grito común de los consumidores es “¡¿cómo puede ser que se vaya la luz si tenemos Itaipú?!”. El sistema eléctrico comprende tres etapas: generación, transmisión y distribución. Las binacionales (así como Acaray) constituyen solo la primera, no así la transmisión y distribución. Es en el último sistema en donde la ANDE no invirtió como debía en los últimos 20 años.
    Sin parecer muy pretencioso, la ciudad de Asunción hoy debía haber tenido cableado subterráneo, si no en su totalidad, al menos en una gran proporción, como podemos ver en otras metrópolis del continente. De esa forma, los embates climáticos no causarían tantos estragos en los hogares y no veríamos marañas de cables por doquier.
    La ANDE tiene excelentes profesionales, técnicos de gran nivel que se sacrifican sin importar el partido gobernante. Sin embargo, no se escapa del prebendarismo y también tiene una serie de falencias, producto de decisiones políticas en su momento, así como medidas anacrónicas que nada bien hacen a la institución. Una de ellas es el freezer de oro, escudado en el Plan de Cargos, Carreras y Salarios (PCC). Ex presidentes siguen cobrando elevados salarios, desde G. 30 millones en adelante, fungiendo como asesores del actual titular Víctor Romero.
    Semanas atrás, una falla en el sistema de transmisión de Itaipú generó un apagón en casi todo el país. El impacto es de esperarse considerando que, de toda la energía que alimenta al territorio nacional, el 80% proviene solo de Itaipú, por una decisión de la ANDE. En el 2014 habían finalizado los trabajos de adecuación de las barras de la Línea Paraguaya 1 (LP1) para energizar en 500 kV los autotransformadores de la estación de Ayolas y permitir así la entrega de 750 MW a la ANDE desde la central de Yacyretá.
    Pese a esto, aumenta la cesión de nuestra energía de la EBY y los argentinos ni siquiera pagan en tiempo y forma. Por el otro lado, los brasileños pagan regularmente. Entonces, sería prudente consumir menos energía de Itaipú y más de Yacyretá, para que así exista menos riesgo de un apagón casi total y, a la par, Brasil pagará más por la cesión de electricidad.
    Para el 2025, según su plan, la ANDE necesita invertir casi USD 7.000 millones. A la fecha, solo tiene asegurados fondos por USD 1.000 millones. Si a esto le sumamos las trabas vecinales para construir subestaciones, los recortes de su presupuesto que hace el Ministerio de Hacienda y la imposibilidad de reajustar las tarifas (por pedido del Ejecutivo) para cobrar más a las grandes industrias (no a los consumidores residenciales), estamos ante un panorama desalentador. El clamor “que ande la ANDE” seguirá ahogado en los raudales con cada pertinaz lluvia.

    Por Miguel Benítez

    http://m.ultimahora.com/que-ande-la-ande-n1034623.html

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    Publicado por Anónimo | 27 octubre, 2016, 9:49 am
  3. Los cortes de la ANDE causan enormes pérdidas al país

    Los cortes de energía antes de que se inicie el calor auguran meses duros para la primavera, el verano, e incluso el otoño. Este Gobierno tuvo más recursos que cualquier otro para garantizar una adecuada provisión de energía eléctrica al país. Sin embargo, el problema energético parece recrudecer, afectando no solo al bienestar de la ciudadanía en sus casas, sino también a la actividad económica, por las grandes pérdidas que enfrenta ante cortes de luz imprevistos. El Gobierno debe impulsar las acciones que sean necesarias para mejorar la calidad de la provisión antes de que se instale el verano, además de contar con un plan de contingencia que por lo menos pueda anticipar a la gente los cortes que se esperan.
    Una parte importante del endeudamiento a través de los bonos soberanos fue para aumentar la inversión en infraestructura para mejorar el acceso y la calidad de la energía eléctrica. Sin embargo, fue poco lo que se hizo y apenas iniciándose el calor se sienten las consecuencias.

    Las autoridades deben ser conscientes de que la electricidad no es solo un servicio que contribuye a la comodidad de la ciudadanía, a pesar de que las quejas en las redes sociales pareciera que se concentran en este efecto.

    Si bien los costos económicos de los cortes son difíciles de medir porque muchos de los perjuicios se producen en el ámbito micro de las empresas y viviendas, se estima que son muy elevados y, en algunos casos, pueden implicar riesgos a la salud y altas pérdidas en las micro, pequeñas y medianas empresas.

    Las familias pierden alimentos y electrodomésticos, muchos de los cuales son difíciles de reponer por sus altos costos. Sin considerar el tiempo perdido que ocasiona la falta heladera o agua potable. Las empresas pierden insumos, clientes y productividad, pérdidas que no cuentan con ningún mecanismo de resarcimiento.

    Muchas personas enfermas dependen de equipamiento o tratamiento que requiere energía eléctrica. El Estado nunca podrá reponer ni indemnizar las consecuencias que tienen los cortes en la salud e, inclusive, en la vida de las personas.

    Pareciera que el Gobierno y las autoridades de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) no dimensionaron a tiempo el rol de este servicio público en la economía, por ello el retraso en las inversiones necesarias y la imprevisión en el diseño de un plan de contingencia que por lo menos anticipara a la ciudadanía la posibilidad de cortes.

    Una mínima planificación permitiría a las familias y empresas tomar las medidas para enfrentar los riesgos y mitigar los costos que generarán los eventuales cortes de energía eléctrica. El problema de la anticipación es que implica asumir la probabilidad de una crisis energética y difundir las medidas, lo cual no es políticamente aceptable justo cuando ya se inicia el debate alrededor de la próxima contienda electoral.

    Una crisis energética, aunque sea de poca dimensión como la que podría ser la nuestra, tiene alto impacto negativo en la gente, sobre todo siendo un país que cuenta con energía suficiente y relativamente barata para tener niveles de calidad de primer mundo.

    El Gobierno debe iniciar con urgencia las obras necesarias y, en caso, de que no pueda llegar a tiempo, deberá informar adecuadamente a la ciudadanía para que esta tome las precauciones y reduzca al máximo los costos de los cortes.

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    Publicado por Anónimo | 24 octubre, 2016, 7:16 am
  4. Los saqueos de la ANDE

    Por Juan Augusto Roa

    La Administración Nacional de Electricidad (ANDE), ente estatal que tiene el monopolio en la distribución de la energía eléctrica, prepara un nuevo saqueo a los usuarios. Está empeñada en aumentar la tarifa por un servicio ineficiente, precario y caro.

    El argumento es que el ente necesita ganar más y que supuestamente no afectará a los de menor capacidad económica, pues se aplicará a quienes consumen por encima de G. 500.000 por mes.

    Para nadie es un secreto que la ANDE ofrece un servicio de pésima calidad y los cortes el suministro que se vieron estos últimos días son un mal presagio de lo que espera al usuario durante la temporada estival.

    Antes que aumentar el precio de su tarifa y condenar a la gente a pagar más caro por un servicio cada vez peor, lo que el gobierno debería hacer es revisar la administración de esta entidad, comenzar por eliminar los privilegios de un ejército de acomodados, planilleros y haraganes que pululan en esta institución que, evidentemente, no cumple uno de los fines para los que fue creado: promover el desarrollo del país.

    ¿Qué desarrollo podría promover una institución donde un usuario para una simple instalación de medidor tiene que coimear a un funcionario de tercer orden? ¿O dónde los mismos funcionarios crean empresas fantasmas para realizar trabajos particulares con recursos de la propia institución?

    El gobierno debe investigar y castigar a los responsables de robos escandalosos mediante los “arreglos” con los cuales millonarias cuentas impagas por uso de energía son borradas de un “teclazo” a través de un bien montado esquema del que participan funcionarios y jefes. Previo pago de coimas, los morosos son premiados con un “borrón y cuenta nueva”. Denuncias de este tipo hechos por funcionarios honestos y patriotas del entre (que todavía quedan) cayeron en saco roto porque no existe interés en sanear la estructura del ente.

    Ni hablemos de los privilegios salariales, viáticos, combustibles, vehículos que están a disposición, a gusto y placer de los funcionarios. Ninguna empresa podrá ser eficiente si se maneja con la discrecionalidad reinante en esta empresa estatal.

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    Publicado por Anónimo | 23 octubre, 2016, 6:43 am
  5. Una advertencia clara

    Un representante del sector de ingeniería eléctrica advirtió que ya va siendo hora de que el Paraguay mejore su estrategia dirigida a aprovechar integralmente la energía generada por la central hidroeléctrica de Itaipú.

    Un representante del sector de ingeniería eléctrica advirtió que ya va siendo hora de que el Paraguay mejore su estrategia dirigida a aprovechar integralmente la energía generada por la central hidroeléctrica de Itaipú. “La única manera de que Brasil nos tome en serio es construir una segunda línea de 500 KVA” sostiene en una entrevista para ABC Color el ingeniero Juan José Encina, secretario de la Asociación de Ingenieros del Sector Eléctrico Paraguayo (AISEP).

    Al ritmo actual de crecimiento de la curva de consumo eléctrico anual, el mercado interno paraguayo habrá absorbido para el 2030 la totalidad de la energía que nos corresponde en Itaipú. Claro que para acompañar esa demanda, es preciso encarar las obras que permitan transportar, distribuir y facturar esa masa de energía que aún estamos cediendo por tratado al Brasil. Catorce años no son muchos en una planificación estratégica. Podría decirse, dentro de tales parámetros, que estamos casi al límite de su formulación.

    La ANDE tiene en marcha una serie de proyectos tendientes a fortalecer su sistema de distribución e interconexión. Pero más de una vez hemos escuchado decir a sus responsables que uno de los cuellos de botella del ente eléctrico es la financiación, factor que siempre ha condicionado el encare de las grandes obras necesarias para garantizar no sólo una entrega confiable de energía sino además la disponibilidad de reservas de carga que permitan la expansión del consumo sin afectar la calidad de la provisión. Resulta extraño escuchar este argumento cuando la ANDE ha sido, desde siempre, la empresa más grande del país en cuanto a número de clientes, extensión de su planta de servicio y masividad de sus fuentes propias de generación. En cuanto a su estado patrimonial, a junio de este año la ANDE ofrece un cuadro incomparable con otros entes nacionales: activos totales por 15,6 billones de guaraníes (US$ 2.800 millones) y un patrimonio neto de 10,3 billones (US$ 1.800 millones). Con un pasivo exigible que no representa ni la quinceava parte de sus activos totales, la ANDE muestra una política de endeudamiento más que prudente y una capacidad ociosa, en ese sentido, muy grande. ¿Qué está frenando, en consecuencia, sus planes de toma de deuda sana con vistas a reforzar el equipamiento que le permita acometer nuevas etapas en sus demandas de expansión del servicio?. Obviamente, un plan más agresivo en cuanto política de estado del sector eléctrico. Un representante del sector de ingeniería eléctrica advirtió que ya va siendo hora de que el Paraguay mejore su estrategia dirigida a aprovechar integralmente la energía generada por la central hidroeléctrica de Itaipú.

    http://www.5dias.com.py/50412-una-advertencia-clara

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    Publicado por Anónimo | 10 octubre, 2016, 9:13 am
  6. Desfosilizar el mercado eléctrico

    Lo menos que podría decirse de México es que se trata de una economía a merced del capital privado. A lo largo de su historia moderna, México ha experimentado varios procesos de nacionalización.

    El primero fue la expropiación de los bienes del clero, en medio de la tormentosa “guerra de los cristeros”. El segundo fue la nacionalización del petróleo en 1938. Luego vino la de la industria eléctrica ocurrida a principios de los ‘60. El último gran golpe fue la nacionalización de los servicios al público de la banca y crédito, materializada en1982. La gran revolución de principios del siglo XX, que desembocó en la larga hegemonía del Partido Revolucionario Institucional, dio lugar a estas reformas que modelaron un Estado “a tono” con las doctrinas que entonces abrevaban en las fuentes del socialismo.

    Pero el tiempo pasa, los procesos se agotan y terminan dando paso a otras transformaciones. Tras medio siglo de dominio del monopolio estatal, el negocio de la energía en México comenzó un proceso de apertura con resultados que sorprenden hasta a los más jugados analistas económicos. El mercado eléctrico sigue en manos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), una empresa del estado encargada de controlar, generar, transmitir y comercializar energía eléctrica en todo el país. Pero ahora, el Gobierno mexicano ha decidido abrir el mercado de electricidad, con subastas de las que participan operadores independientes que van adjudicándose “bloques de energía” a ser entregados a la CFE. Pero con una drástica diferencia: es energía renovable, “mayormente de generación solar y eólica, en una proporción que equivale aproximadamente a 3% del actual consumo eléctrico mexicano” (WSJ). Esta experiencia, que lleva ya un año, ha agregado otro factor positivo al de energía limpia. La competencia ha multiplicado la participación de operadores independientes, haciendo caer el precio del kilovatio en más de un 30% en menos de 12 meses. Beneficios de la desmonopolización: diversificación de las fuentes de generación con inversión privada y aumento de la competitividad que desemboca en precios más bajos. Para 2030, Mexico necesitará invertir unos US$ 15.000 millones en líneas de transmisión, segmento del que por primera vez podrá participar la inversión privada.

    Otro caso equivalente es el de Argentina, que desmonopolizó su mercado eléctrico hace más de 30 años en medio de agrias polémicas. La iniciativa privada acude hoy a subsanar el proceso de desinversión forzado por una política populista y descapitalizadora. A una licitación convocada por el Gobierno para la fase de generación –principal déficit del sistema argentino- se presentaron ofertas para instalar plantas de energía renovable por un total de 10.000 MW hasta 2025. Esto significará, para entonces, que el país sureño se abastecerá en un 25% con energía limpia.

    Ejemplos interesantes de observar, sobre todo para un Estado que, como el nuestro, necesita urgentemente desfosilizarse.

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    Publicado por Anónimo | 5 octubre, 2016, 8:59 am
  7. Hora de desarrollar el sector eléctrico

    El 6 de mayo de 2010, la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados dictaminaba favorablemente el proyecto de ley que apunta a establecer el “marco regulatorio del sector eléctrico”, por no encontrar en el mismo nada que lesionara patrimonialmente al Estado y que, por el contrario, podría convertirse en una herramienta eficaz para la reforma y desarrollo de una actividad “que hasta hoy –afirma el dictamen- constituye un monopolio del Estado”. Tras cuatro años de trámite legislativo, el proyecto finalmente fue congelado en mayo de 2013. Ahora, un grupo de diputados quiere “resucitar” el proyecto y llevarlo nuevamente a plenarias tras los consabidos estudios en comisiones asesoras.

    Romper un monopolio estatal no es sencillo. Los legisladores que están detrás del proyecto afirman que quien hoy ejerce tal monopolio, la Administración Nacional de Electricidad, no está en condiciones de invertir por año más de US$ 100 millones en desarrollar el sector, cuando la demanda actual y en perspectiva requeriría US$ 500 millones anuales. Además, la ley que crea la ANDE y reglamenta su funcionamiento ata de pies y manos a la entidad en todo lo que sea inversiones en obras de envergadura, limita la participación del capital privado y convierte en un proceso virtualmente inacabable cualquier licitación.

    El proyecto de ley, cajoneado por años, tiende a asegurar no sólo la protección de los derechos de los consumidores y de los demás actores del sector sino que apunta a impulsar la realización de inversiones en generación, transmisión y distribución con el fin de asegurar el suministro de energía eléctrica a largo plazo. El verano pasado, cuando se alcanzó un nuevo pico histórico de consumo, el sistema de distribución colapsó, con estallidos a granel de transformadores e incendios en subestaciones por causas hasta hoy no debidamente explicadas más allá del sibilino “cortocircuito” alegado, en cada caso, por los voceros del ente estatal. Dirigentes sindicales, por su parte, no trepidaron en acusar a actores no especificados de provocar esos incidentes para desacreditar la administración de la ANDE y apurar su privatización.

    Anécdotas y folklorismos aparte, el sistema eléctrico paraguayo fue útil en el siglo pasado pero ya es hora de meterlo en el siglo XXI. Si alguna ventaja tiene el hecho de ser el último país del continente en desmonopolizar el servicio eléctrico, es el hecho de poder utilizar, para mejorar, los errores de quienes lo hicieron antes y mal. Hay un sinnúmero de avances en el mercado de la electricidad que aún no han llegado hasta nosotros como los medidores inteligentes, los mercados competitivos, las energías alternativas que pueden sumarse al sistema general y una cantidad de otros conceptos por hoy ausentes de nuestro mundillo eléctrico subdesarrollado.

    La hora de dejar atrás los cuentos del cuco ha llegado.

    http://www.5dias.com.py/48480-hora-de-desarrollar-el-sector-electrico

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    Publicado por Anónimo | 31 julio, 2016, 4:00 pm
  8. Clarooo obiooo que hay conpiraciones anti desarrollo del pais acaso no se acuerda da porque se complico en la guerra de la triple alianza si no sabe la historia no entendera

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    Publicado por wilma | 15 junio, 2016, 9:59 am
  9. El creciente consumo exige una profunda reforma en la ANDE

    Hasta hace un cuarto de siglo, la ANDE era una empresa pública ajustada a su tiempo que cumplía con razonable eficiencia su finalidad de cubrir la demanda nacional de energía eléctrica. Administrada con sobriedad y planificada según su carta orgánica, los números cerraban y la expansión del servicio respondía a un plan de electrificación destinado a cubrir todo el país, tanto en áreas urbanas como rurales.

    No es que durante el estronismo no se haya usado a la ANDE como “caja chica”, transfiriendo fondos de su soberanía a las arcas de un Estado siempre hambriento. Claro que se lo hizo, como también se acumuló una colosal deuda de entes públicos por un servicio siempre prestado y nunca pagado, aberración que persiste hasta la actualidad. Pero eran otras épocas. La demanda de energía era mucho menor que la actual y la ANDE pudo seguir prestando su servicio con eficiencia aún acumulando un débito creciente: obras no realizadas para garantizar el suministro de energía eléctrica de calidad y a tarifas ajustadas a la diversidad de las franjas de demanda.
    Las razones por las que tales obras nunca se realizaron -o se ejecutaron con demoras que las hacían insuficientes y puestas en servicio a destiempo- siempre fueron de orden político. Desde que la ley 966 de 1964 creó la carta orgánica de la ANDE, todos los gobiernos, sin excepción, han hecho mofa de ese documento. El artículo cinco de la carta faculta y obliga a la ANDE a ejecutar el “plan nacional de electrificación, que será actualizado –dice- por lo menos cada cinco años”. También le encarga “proyectar, construir y adquirir obras de generación, transmisión y distribución eléctrica”. Si consideramos que la decisión de construir la línea de 500 kVA desde Itaipú hasta Villa Hayes insumió más de 30 años, aquello de actualizar el plan de electrificación cada cinco ha sido ignorado por seis periodos consecutivos, con el consecuente atraso monstruoso de todo el sistema.
    Para ejecutar su “plan maestro de generación y distribución de energía 2014-2023” la ANDE deberá invertir unos 5.500 millones de dólares en 236 obras, entre ellas, 38 nuevas subestaciones –como las que se incendiaron recientemente- y 47 nuevas líneas de transmisión, seis de ellas del tamaño de la que conecta Itaipú con el área metropolitana. ANDE tiene en el Banco Mundial, el BID, el Banco Europeo de Inversiones y la Corporación Andina de Fomento a financistas interesados en respaldar este programa. También apela, como en el caso de la subestación de Hernandarias, a la figura de la “licitación con financiamiento” regida por la ley 5074 de 2013.
    En definitiva, algo debe cambiar en esta institución que años atrás gozaba de un alto grado de aceptación y prestigio en su universo de usuarios. ANDE es, desde lejos, la empresa más grande del país, con activos que superan los US$ 2.500 millones y la mayor clientela jamás servida por empresa de bienes o servicios en el Paraguay.
    Definitivamente, los políticos deben dejar de meter la mano en la ANDE, el Estado pagar lo que debe y la propia empresa reformular su delirante política salarial que enturbia su administración y la carga de sospechas.

    http://diariolajornada.com.py/v6/category/editorial/

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    Publicado por jotaefeb | 8 abril, 2016, 5:43 am
  10. La ANDE y el consumo fantasma

    Un ruteador de internet, y el teléfono inalámbrico (entre otros) funcionan siempre y gastan. Toda esa carga, al año, es muy alta y sorprendería su monto. Algunos expertos lo han bautizado “consumo fantasma”. Mientras la ANDE no tenga cómo resolver sus problemas estructurales, habrá que ir ajustando el cinturón energético en la casa y en el trabajo.

    La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) se encuentra en un callejón sin salida respecto a sus cuentas gruesas –debe/ haber-, es decir, cuánto ingresa y cuánto sale de su tesorería al final de cada ejercicio. A lo largo de los análisis que 5días ha realizado desde su aparición, dos cosas han quedado demostradas sobre el ente eléctrico. La primera, que pese a disponer de una capacidad de endeudamiento propio muy alto, todas las administraciones han sido más bien timoratas a la hora de hacerlo.

    Decíamos en 2012: “Dado que, desde el punto de vista de la gestión de la empresa, los pasivos pueden situarse al 70%, la ANDE tiene, sin necesidad de pellizcar montos ínfimos de emisiones soberanas, espalda suficiente para contraer deuda en un porcentaje equivalente a más 784% de sus pasivos actuales, lo que en cifras concretas hace un aproximado de US$ 4.400 millones a largo plazo. Si hablamos de deuda a corto plazo, el monto arribaría a los US$ 700 millones”. Ajustando sus estados contables al valor dólar 2016, encontraríamos algo crecidas esas cifras. La segunda realidad de la ANDE es que entre pérdidas “naturales” en el proceso de transmisión y distribución, robos impunes e impagos de entes públicos y clientela privada, el agujero en sus activos llega cómodamente a los US$ 150 millones anuales.

    Esto es grave, porque es evidente que el Estado seguirá acumulando su mora, los clientes particulares privilegiados continuarán robándole al sistema tal como lo hacen los rapiñeros de energía que, representando el 6% de las pérdidas totales, mantienen sus conexiones ilegales sin que el ente tenga capacidad operacional para extirparlos del sistema.

    Con este panorama, a la ANDE no le queda sino un sólo camino, si quiere nivelar sus cuentas internas: aumentar la tarifa. Eso se viene a corto plazo y, como siempre, el golpe caerá sobre las espaldas de los usuarios que pagan sin chistar la cuenta que les llega cada ciclo. Así que será una buena medida que quienes cumplen con su proveedor, tomen precauciones en el gasto diario.Y decimos: cuidado con los dispositivos y aparatos domésticos. Es bueno ir creando una rutina que reduzca el consumo. Hay que consultar con especialistas para saber qué hacer. Se que el reloj electrónico de un horno de microondas, aunque el aparato no funcione, consume al cabo de un año el doble de energía que el uso del propio horno, que suele ser muy breve. En “stand by”, los aparatos domésticos –enchufados a la red pero sin funcionar- pesan entre el 7 y el 11% en la factura mensual. Un ruteador de internet, los decodificadores del videocable y el teléfono inalámbrico funcionan siempre y gastan. Toda esa carga, al año, es muy alta y sorprendería su monto. Algunos expertos lo han bautizado “consumo fantasma”. Mientras la ANDE no tenga cómo resolver sus problemas estructurales, habrá que ir ajustando el cinturón energético en la casa, el negocio, la fábrica o donde sea que UD. trabaje. Y más vale que empiece a hacerlo.

    http://www.5dias.com.py/44932-la-ande-y-el-consumo-fantasma

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    Publicado por Anónimo | 19 marzo, 2016, 6:28 am
  11. Candelas o velas

    Por Caio Scavone

    Desde hace un buen tiempo, tirando a décadas, la selección nacional de fútbol tiene el mismo problema. Desde el retiro de Hugo Ricardo Talavera y del maestro Dionisio Arsenio Valdez (1942-2014), entre otros, nuestra selección no tiene un distribuidor de gran jerarquía. Lo mismo podría decirse de Adolfino Cañete.

    Con esa misma enfermedad hoy se encuentra la Administración Nacional de Electricidad (ANDE). Se tiene energía eléctrica a montones, tan igual como la cantidad de agua que se escurre por el lecho del río Paraná. Hay energía a montones con tres hidroeléctricas funcionando y vendemos la que no usamos al exterior y se revende la que se usa en el país. Se sabe que la Argentina también vuelve a vender la electricidad pero con la ventaja de que ambos países vecinos cuentan con muy buenos distribuidores como en el fútbol y la energía les llega limpita a los usuarios argentinos y brasileños.

    El Paraguay tiene ese problema. Llega con intermitencia y cada autoridad “eléctrica” trata de explicar el asunto y se embarran más en medio de la oscuridad. Es como si las tres enormes represas hidroeléctricas no sirviesen. La primera de Acaray fue inaugurada el 15 de diciembre de 1968, construida por la misma ANDE en US$ 36 millones con financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Luego vino la de Itaipú, con el rótulo de la mayor del mundo y después llegó el otro monumento a la corrupción, la de Yacyretá.

    La encargada en distribuir la corriente eléctrica en el país es la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), creada por Decreto 3161 del Poder Ejecutivo de fecha 29 de marzo de 1949 durante la presidencia del Dr. Felipe Molas López cuyo mandato se inició el 27-02-49 y duró hasta el 11-09-49, otras leyes de 1950 y 1955 organizaron a esa Administración y las disposiciones finales se firmaron el 12 de agosto de 1964.

    No llega la energía a las casas y cada uno, envuelto en la oscuridad trata de aportar claridad al asunto. Existe ya en la ANDE un concurso de encontrar culpables. Desde la falta de inversión para los mantenimientos, siguiendo por la tarifa reducida para los funcionarios hasta terminar en una cantidad de edificios construidos, aparentemente sin planificación para el consumo de la energía. Las subestáticas que se incendian, las ciudades a oscuras y los electrodomésticos achicharrados ya son meras consecuencias.

    Cada quien se defiende a su manera, los funcionarios de la ANDE dicen que no influyen en la recaudación por ser un monto ínfimo, pero si sumamos las conexiones clandestinas, las instituciones estatales morosas, el crecimiento de usuarios, los planilleros que pululan en la ANDE y con la corrupción imperante vamos completando el panorama. Con gota a gota se llega al litro de la feroz corrupción que, en el Paraguay y en la ANDE, es más rápida que la velocidad de la luz.

    Hace dos años se hablaba que la línea de 500 KV sería la solución y ya no regresaríamos al pretérito uso de las velas y de la pantalla plana, pero no LED, y amanecer en el patio a cuerpo gentil del tan querido y bien ponderado Aedes, mosquito que también llegó, junto a la corrupción, y se enamoraron del Paraguay como para nunca abandonarnos.

    Con suerte y viento a favor, dicen que en un año se normalizará la situación. El país recibe dinero por la energía que no se usa, se traspasa a los 250 municipios y gobernaciones para la nada pero como las empresas del Estado no aceptan competencia están ávidas de manotear a las que funcionan como el caso Clyfsa de Villarrica y la chaqueña de los menonitas que andan esquivando la estatización. Mejor envío este comentario a la redacción antes de quedar sin corriente eléctrica nuevamente y en la oscurecida espera que alguna vez se le prenda la lamparita a la gente de la ANDE.

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    Publicado por Anónimo | 12 marzo, 2016, 6:12 am
  12. Los verdaderos responsables

    Por Ing. Nelson Cristaldo (*)

    ¿Qué sucede cuando se juntan los socialistas del Frente Guasu, los sindicalistas de la ANDE, juntos también con la máxima incompetencia de la alta gerencia de la ANDE? Les culpan a las únicas dos empresas privadas de distribución eléctrica, Clyfsa de Villarrica y las Colonias Menonitas, de todos los males y los apagones de la ANDE. ¡Qué fantástico! Es increíble cómo hoy en día, en pleno siglo XXI, los sindicalistas se siguen valiendo de la misma maraña de desvaríos ideológicos y se permiten aún cegarse a la catastrófica realidad del monopolio estatal de electricidad.

    Días atrás, los sindicatos de la ANDE y la bancada de senadores del Frente Guasu se juntaron en el Congreso para debatir sobre la situación actual de la ANDE y repudiar cualquier pretensión de cambiar el arcaico y podrido modelo monopólico estatal. Luego de largos discursos sin sentido llegaron a las siguientes conclusiones: Que la gran problemática de la ANDE se encuentra en la falta de recursos para realizar las inversiones; en la baja tarifa de electricidad; en el aporte intergubernamental; en que las empresas privadas pagan muy poco por la electricidad y en que las oficinas estatales no pagan su cuenta.

    Me pregunto, ¿cómo explicarles a los sindicalistas que todo esto se debe única y exclusivamente a que la ANDE es un monopolio del Estado?

    La ANDE no tiene recursos porque por más de 30 años las mafias sindicales, las mafias políticas y las mafias de los proveedores se dedicaron a destruir la institución. Los sindicalistas “olvidaron” debatir sobre su propia ineficiencia. Así, la desidia de los funcionarios (de ayer y de hoy), la burocracia estatal del monopolio y la ineficiencia de sus autoridades hacen que la ANDE pierda US$ 260 millones al año; jamás tanta riqueza fue derrochada con tan gran irresponsabilidad en nombre del Estado y en perjuicio directo de la ciudadanía.

    Los sindicalistas se quejan de que la ANDE también participa con el aporte intergubernamental; aporte que se destina a empresas estatales aún más deficientes que la misma ANDE. En verdad somos nosotros, los ciudadanos, los que estamos hartos de pagar los impuestos y ver cómo estos se derrochan en privilegios, se malversan y se roban; somos los ciudadanos los que estamos hartos de escucharle a sindicalistas ir a desvariar en el Congreso mientras los usuarios se quedan a oscuras y los comercios e industrias pierden fortunas.

    Los sindicalistas se quejan de que la tarifa debe subir. La tarifa de la ANDE la fijaron los funcionarios de la ANDE y la fijaron a un cambio de G. 7.000/US$. Entonces, ¿de qué se quejan los sindicalistas? Es esta tarifa la que les paga los siderales sueldos y todos los “privilegios indebidos”, y hasta el subsidio del consumo de su energía, porque ellos pagan solo el 50% de lo que consumen.

    Los sindicatos también culpan a Clyfsa de Villarrica y a las Colonias Menonitas de todos sus problemas en ANDE. Parece que olvidan que estas empresas pagan lo que “establece la ley”, tarifa que los funcionarios de la ANDE fijaron. ¿Pero será posible tanta necedad? Es obvio que estos sindicalistas e ingenieros, caracterizados por su inoperancia e inutilidad, se sienten desnudos y humillados ante la eficiencia y calidad del servicio eléctrico que las privadas proveen a sus comunidades.

    Por su parte, el Ing. Romero, Pte. de la ANDE, se aseguró de echarle la culpa a la falta de inversión de muchos años en infraestructura de la estatal; como si “él” fuera un funcionario nuevo de la ANDE, que nunca participó en la alta gerencia. Le recuerdo que años atrás fue nada menos que gerente financiero de la estatal.

    Es increíble cómo estos sindicalistas vuelven con su misma receta de siempre para “fortalecer la ANDE”. Según ellos, ¡si se les dan MÁS RECURSOS van a volverle eficiente a la estatal! ¿Cómo? Se les dieron US$ 300 millones y ese mismo año perdieron US$ 260 millones. Ellos son la principal razón de su ineficiencia. Son ellos los que por más de 30 años están ahí empotrados en un modelo completamente podrido. Todos los presidentes de ANDE pertenecieron al sindicato del ente; todos contrataron cientos de funcionarios innecesariamente; son ellos mismos los que le dieron todos los beneficios indebidos y los siderales salarios al resto de los sindicalistas.

    ¿Y quién les va a quitar a los sindicalistas su maraña de la cabeza cuando aún sostienen que su podrido modelo monopólico es capaz de desarrollar al Paraguay? ¿Quién les puede convencer a estos burócratas de que solo el sector privado es capaz de crear riquezas, que solo el empresario es capaz de generar puestos de trabajo productivos, y no los sindicatos populistas de la ANDE? ¿Cómo explicarles que su obsoleto modelo monopólico estatal ya no ofrece nada nuevo, y que todos los países desarrollados o en vías de desarrollo lograron avanzar su sector eléctrico solo a través de la desmonopolización y la inversión privada?

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    Publicado por Anónimo | 7 marzo, 2016, 4:36 am
  13. Descentralizar la distribución de electricidad

    Por Filipp Hartwig Rahn Willms (*)

    La distribución de energía es un negocio local, que en Paraguay intentamos administrar de manera centralizada y es ahí donde está el error que cometemos y del cual nos quejamos después porque el sistema no funciona.

    Lo hemos entendido con el suministro del agua y con los caminos. Sabemos bien que las rutas nacionales corresponden al Gobierno central, que las departamentales al departamento y que las calles en el casco urbano están a cargo de las municipalidades. La pregunta es por qué no entendemos también de esa manera el negocio de la energía eléctrica.

    El sistema eléctrico se divide generalmente en tres tareas importantes: la de generación, de transmisión (las autopistas o las rutas nacionales) y de distribución de la energía eléctrica.

    Analizando el caso de Paraguay sabemos muy bien que hay dos fuentes principales: Itaipú y Yacyretá. No se le va a ocurrir a ningún paraguayo con sentido común, tampoco a ningún economista o estratega internacional que privatizar estas centrales tiene sentido, porque se relacionan con la seguridad nacional, porque plantearía la necesidad de nuevos tratados, nadie discute eso, solo esperamos resultados.

    Si analizamos la red de transmisión, las autopistas, ocurre algo similar. Esta red es la columna vertebral de todo sistema eléctrico y no tiene sentido que, por ejemplo, dueño y operador sean distintos, ya que de estos sistemas dependen ciudades y departamentos enteros o, en el caso del sistema norte, todo el Chaco paraguayo. Administrar esta red de transmisión de manera segura y sobre todo con criterio n-2 (2 objetos pueden fallar sin un corte del suministro), debe ser la primera preocupación del Estado y de sus dependencias correspondientes, porque una red de transmisión estable es el único garante de una industria en desarrollo.

    ¿Pero qué pasa con la distribución? La distribución comienza en las estaciones o subestaciones y termina entregando, mediante una red de media y baja tensión (23/0,4 kV), la electricidad al cliente. Es en la distribución donde cae la mayor parte de esfuerzo en operación y mantenimiento de la red. Es un negocio local, con un diámetro de influencia de aproximadamente 30 a 100 kilómetros, donde un suministro confiable depende de un acompañamiento diario, una labor indispensable.

    Lo sorprendente es, a pesar de la experiencia de casi todos los países en el mundo, que este negocio lo intentan administrar de manera centralizada. Personalmente no conozco países que manejen esta tarea de forma centralizada. Hay una lógica que no debemos ignorar: si vivo en Pedro Juan Caballero, ¿qué me importa que explote un transformador en Fuerte Olimpo? Pero si el problema se produce en Pedro Juan Caballero buscaría rápidamente la solución.

    En forma parecida a lo que ocurre con los caminos y el agua, necesitamos descentralizar la distribución de la energía eléctrica. Existen numerosos ejemplos en el mundo. Recordemos que en el estudio que el Ministerio de Hacienda pidió al economista Jeffrey Sachs se recomendaba que para acompañar el desarrollo se debe fomentar la distribución local mediante contratos o concesiones.

    Ahora la Municipalidad y la ANDE se endilgan la responsabilidad de los graves problemas que surgieron en la distribución. Pregunto, ¿por qué las municipalidades y gobernaciones no participan activamente como emisores de concesiones en la distribución de energía eléctrica? ¿Por qué nuestros representantes locales, por quienes votamos para nuestra ciudad, no tienen ninguna influencia en el desarrollo de las redes de energía eléctrica?

    En muchas ciudades y departamentos del país, a la ANDE, como administrador de las redes eléctricas, no le es posible acompañar el explosivo crecimiento de la demanda y de la necesidad de extensión de las líneas.

    Escucho que no pueden transferir esa responsabilidad a entidades que están en peores condiciones que la misma estatal. ¿Por qué no? Cada departamento/municipio merece el Gobierno que vota y por consiguiente los servicios que pueden brindar por sí mismos o a través de sus concesionarios.

    Hay buenos ejemplos de que esta modalidad funciona en Paraguay; está CLYFSA en Villarrica desde 1958, que con éxito distribuye la energía como concesionaria.

    Las cooperativas del Chaco Central tienen el suministro de la ANDE recién desde 1998, pero desde 1932 (la Ley 966 de la ANDE es de 1964) levantaron sus redes de distribución en un área donde hay ¡tres clientes por kilómetro de media tensión!, pero aún con esta baja densidad de clientes siguen con un suministro confiable. ¿Por qué? Porque son sus propios clientes y porque cada fuera de servicio afecta a sus propios bolsillos.

    Por lo tanto, como primera medida necesitamos un reordenamiento del sector energético con las leyes que correspondan (ley marco regulador etc.). Es inadmisible que todo el dinero que recaude la ANDE vaya a Asunción. Por favor, entreguemos la responsabilidad del buen servicio eléctrico al que más corresponda y al que más le interesa: ¡Al cliente final!

    (*) Eng. M.Sc. Técnico del sector eléctrico. Columnista invitado.

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    Publicado por Anónimo | 5 marzo, 2016, 9:39 am
  14. El sector eléctrico es un monopolio natural

    Por Ing. Juan José Encina

    Los incendios en las subestaciones de San Lorenzo y Lambaré y los elevados consumos de energía eléctrica debido a las altas temperaturas del ambiente provocaron cortes de energía eléctrica como hace varias décadas no se producían en el país, dejando a decenas de miles de personas, durante varias horas y hasta días, sin electricidad y desnudando la precariedad de las redes de distribución.

    Es apenas una anécdota mencionar que el día 18 de febrero de 2016 se registró el pico de demanda histórico del sistema interconectado nacional de 2.917 MW, puesto que en ese mismo momento barrios enteros se encontraban sin energía eléctrica.

    Esta situación a la que fue sometida la población era totalmente evitable, puesto que al ser un problema técnico la solución existe, pero no fue realizada por falta de gestión de las autoridades de la estatal.

    Ahora, lo acontecido por la falta de gestión de las autoridades de la ANDE ha regalado elementos a las ideas de desmonopolizar el sector eléctrico o permitir la participación del capital privado para asegurar la calidad del servicio.

    En ese sentido, es importante realizar algunas precisiones para aclarar la discusión.

    En primer lugar, el suministro de energía eléctrica, por su naturaleza, es un monopolio natural en los segmentos de transmisión y distribución y que podría haber libre competencia solo en los segmentos de generación y comercialización; por lo que la desmonopolización del sector eléctrico como conjunto no existe como una posibilidad real. En todo caso, la pregunta es si al Paraguay le conviene el monopolio estatal o el monopolio privado.

    En la generación está vigente la Ley Nº 3009/2006 de la Producción y Transporte Independiente de Energía Eléctrica (PTIEE); que autoriza la generación de energía eléctrica de parte del capital privado, sin embargo, la abundante energía disponible desde Itaipú y Yacyretá son una gran barrera para la inserción de otros generadores, que solamente podrían competir con incentivos del Estado, ya que el capital privado no tiene como objetivo el desarrollo de tecnología (como sería la eólica o la solar) sino el lucro.

    En la transmisión; la línea de 500 kV desde Itaipú a Villa Hayes ha dado un margen importante en la capacidad de conducción de la energía eléctrica y, sumado a la infraestructura existente, no existe déficit en este segmento. Además, es importante entender que en un sistema eléctrico no pueden coexistir varias líneas de transmisión en paralelo pertenecientes a empresas diferentes para un mismo tramo o región, solo puede existir un sistema de transmisión que podría ser público o privado. Una buena pregunta es por qué una empresa privada no tiene interés en construir la segunda línea de 500 kV desde Itaipú a Villa Hayes con fondos propios, la respuesta es por los costos elevados y la tasa de retorno muy baja.

    En la distribución, la ANDE presenta el principal problema y el origen de los cortes de energía desde hace varios años y el motivo es por la falta de control y monitoreo de los transformadores de distribución entre otros factores. Ahora, las redes de distribución, por su naturaleza y topología, tampoco pueden coexistir varias pertenecientes a diferentes empresas, permitiendo que los usuarios puedan acceder a una de ellas como ocurre con las líneas de celulares en un mismo barrio o zonas; por ello es que la distribución será o un monopolio público o privado. Resultaría interesante que el capital privado pueda incursionar en las zonas sin coberturas de ANDE o en zonas alejadas con líneas precarias, pero no lo harán por no ser un negocio rentable.

    En la comercialización no se requiere de grandes inversiones, sino tecnología y controles adecuados y es la última instancia del proceso de utilización de energía eléctrica y representa, por sí mismo, un negocio lucrativo. Este segmento sí podría estar abierto a la competencia, puesto que al capital privado, con poca inversión, tendría grandes ganancias sin un gran aporte al sistema eléctrico.

    Por otro lado, el capital privado participó en el sector eléctrico a través de la ANDE en la provisión de materiales y equipos, trabajos tercerizados, fiscalización de líneas u obras, hasta en leasing operativo, construcciones de estaciones y subestaciones de líneas de transmisión, entre otros y todos ellos, a través de los procesos de compras regulados por la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas es decir, el capital privado forma parte del negocio eléctrico.

    Lo mencionado, pretende otorgar los elementos de análisis para que la sociedad pueda sacar sus propias conclusiones, considerando que la función del Estado es garantizar la calidad y continuidad del servicio y la finalidad de las empresas privadas es justificadamente el lucro.

    Qué queremos para nuestro país en el sector energético y principalmente eléctrico es un significativo aspecto en el que todos los Gobiernos, hasta ahora, no pudieron encontrar el rumbo y, debido a esto tenemos el desorden en el sector eléctrico, sin coordinación, así como las diversas ideas innovadoras y/o interesadas, aprovechando la falta de una política energética de largo plazo para el Paraguay.

    Ante la falta de esa política energética se debería optar por fortalecer a la ANDE y definir indicadores de Gestión efectivos y seguimiento de resultados, con responsabilidad personal de sus autoridades a través del Consejo de Empresas Públicas o tal vez un futuro Ministerio de Energía.

    Finalmente, ruego a las autoridades de la ANDE que dejen de dar excusas y de culpar a la ciudadanía por la falta de resultados y que concentren sus esfuerzos en mejorar su gestión y en cumplir la función para la cual fueron designados, de otra manera, el monopolio privado irá ganando cada vez más adeptos.

    (*) Expresidente de la Unión de Ingenieros de la ANDE, secretario de la Asociación de Ingenieros del Sector Eléctrico Paraguayo (columnista invitado).

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    Publicado por Anónimo | 28 febrero, 2016, 6:31 am
  15. La orden superior

    Por Juan Antonio Pozzo Moreno

    a. Corsé a toda prueba

    La alta dirección de la ANDE, desde hace décadas, al igual que en las binacionales hidroeléctricas y algunas otras instituciones estatales, refleja la sumisión sin cuestionamientos hacía la autoridad del ejecutivo de turno. Pareciera estar aleccionada para desentenderse de las diversas necesidades, obligaciones, compromisos, propuestas o alternativas válidas, trabajosamente elaboradas, para la buena marcha institucional.

    Se comporta según las exigencias del poder: dócilmente, humildemente, mansamente, obedientemente. Aunque la abstención a un deber legal o las directivas gubernamentales sean alevosas y perjudiciales para la nación, ellas están fuera de todo cuestionamiento. Una condición esencial de la que se nutre la bonanza personal.

    La usanza de los tratados de Itaipú y Yacyretá, en realidad chapuceras concesiones por casi un siglo de las principales riquezas industriales del país, pudieron más y consiguieron que la Administración Nacional de Electricidad abdicara a su compromiso con la ciudadanía y con la patria. No es casualidad que los protegidos de Enzo Debernardi y sucesores, hoy prósperos ciudadanos, ensayen argumentos baladíes para justificar la vergonzosa debacle de la empresa estatal.

    b. La obediencia debida y las violaciones a los derechos humanos.

    En forma repetida se ha invocado esta institución jurídica como justificación para eludir la responsabilidad penal por graves crímenes, en particular aquellos contra los derechos humanos.

    La obediencia debida opera como eximente de responsabilidad en el cumplimiento de una orden superior beneficiando al subordinado que acata la orden y trasladando la responsabilidad al superior jerárquico que la imparte.

    Es importante señalar que la doctrina penal mantiene un debate sobre la naturaleza jurídica de la obediencia debida:

    – Por un lado, están quienes sostienen que se trata de una justificación contraria a las normas del Derecho;

    – Por el otro, están los que consideran una falta de culpabilidad para quien cumple la orden debiendo responder por él quien lo haya ordenado.

    En cualquier caso, para que pueda invocarse esta defensa en forma válida, aquel que cumple la orden debe entender que esta es legítima. Si supiera que no lo es, no se le pueda exigir una conducta distinta a la que corresponde.

    No debe confundirse esta figura como “cumplimiento del deber”, donde el mandato a cumplir emana de la ley y por ende no podría calificarse de antijurídico aún si lesiona bienes jurídicos. Debe quedar en claro que en la obediencia debida el mandato a cumplir es antijurídico.

    El tema resulta particularmente relevante cuando estructuras jerarquizadas del Estado incurren en conductas que afectan bienes jurídicos esenciales como la vida, la integridad personal, el bienestar o la libertad. Tratándose de agentes del poder público que actúan prevalidos de su condición y que de hecho ocupan una posición de garantes de tales bienes, sus acciones podrían ser calificadas de violaciones a los derechos humanos y entonces cabría preguntarse si puede admitir como defensa válida la obediencia debida.

    En el plano internacional, la respuesta ha sido categóricamente negativa.

    c. Conclusión

    En conclusión, cuando de delitos contra los derechos humanos se trata, ante las órdenes ilegítimas el principio de obediencia debida deja de operar y la responsabilidad por los delitos perpetrados se extiende tanto al superior como al subordinado que los ejecutó. El principio de obediencia debida solo cubre las órdenes legítimas, es decir, las que se relacionan con el cumplimiento de los fines constitucionales y legales, como el imperativo de la revisión del numeral IX del Anexo “C” del Tratado de Yacyretá, sujeto al orden jurídico.

    Una orden superior que atente contra los intereses superiores del grupo social, promoviendo la vulneración de derechos humanos mediante actos injustos y contrarios al orden jurídico, no merece ser cumplida.

    Si lo fuera, quien la acate debe estar consciente que no podrá eludir la acción de la justicia invocando su condición de subordinado frente a quien emitió la orden, como pudieran pretender los sucesivos anodinos de la alta gerencia de la ANDE.

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    Publicado por Anónimo | 27 febrero, 2016, 9:14 am
  16. Falta valor, no otra ley

    ¿Nueva ley? Para qué. Por qué no poner en práctica las que ya se tienen desde hace más de medio siglo. Si tales leyes están para algo más que adornar la web institucional de la ANDE, con aplicarlas bastaría para acabar con todas las demoras que sólo son excusas. ¿No será que falta valor para hacer lo necesario?
    Si teníamos alguna esperanza de que las cosas fueran a mejorar en cuanto a la gestión de la política energética en el Paraguay, el presidente de la ANDE acaba de sepultarla por mucho tiempo. Tras reunirse con el Presidente de la República, anunció que pronto el ente presentará un proyecto de ley que tienda a asegurar la puesta en obras de las subestaciones y líneas de transmisión que la ANDE requiere y que no se pudieron construir debido a la oposición de propietarios afectados. El funcionario eligió el peor de los caminos: un debate interminable, con todos los componentes políticos y sociales imaginables, sobre todo en momentos en que surgen candidaturas, precandidaturas, protocandidaturas y microcandidaturas con vistas a las elecciones de 2018. Es decir, hay garantía de un “debate” interminable durante el cual se escucharán los más delirantes y desubicados argumentos.

    ¿Es necesaria esa ley? Leyendo la carta orgánica en la que se encuadra el manejo de la ANDE encontramos prácticamente todas las herramientas de gestión que la empresa pública necesita para el efecto. La ley 966 de 1964 concentra, del artículo 75 al 79, todas las facultades que le permiten establecer lo que se denomina “servidumbre” tanto en predios públicos como privados. Y con bastante claridad: “ANDE podrá establecer la servidumbre de electroducto que consistirá en el derecho de atravesar propiedades de terceros con líneas de transmisión y distribución de energía eléctrica, de telecomunicaciones y de mando, e instalaciones accesorias”. Otro artículo, el 77, expresa: “El dueño u ocupante del predio sirviente está obligado a permitir el acceso a su propiedad del personal autorizado por ANDE con sus elementos y equipos de trabajo para efectuar labores de construcción y mantenimiento. En caso de negativa del propietario u ocupante, ANDE recabará la autorización correspondiente del Poder Judicial”. Y uno más, el 79, dictamina: “Las reclamaciones de los particulares con motivo de servidumbres establecidas en beneficio de ANDE, se resolverán en juicio”.

    Como esto no alcanzaba, en 1982 se promulgó la ley 976 que establece “zonas de seguridad y servicio” para todas las obras que encare la ANDE buscando ampliar y mejorar su provisión de energía eléctrica. Ella expresa que “los trabajos de instalación y montaje de las líneas de transmisión, subtransmisión y distribución de la energía eléctrica no podrán ser suspendidos ni interrumpidos por ningún procedimiento judicial ni administrativo”. Y se reserva la potestad de accionar judicialmente para “remover” todo obstáculo.

    ¿Nueva ley? Para qué. Por qué no poner en práctica las que ya se tienen desde hace más de medio siglo. Si tales leyes están para algo más que adornar la web institucional de la ANDE, con aplicarlas bastaría para acabar con todas las demoras que sólo son excusas.

    ¿No será que falta valor para hacer lo necesario?

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    Publicado por Anónimo | 26 febrero, 2016, 5:47 am
  17. Debemos cambiar a la gente incompetente

    Por Ing. Ramón Montanía Fernández

    Carlos Jorge Biedermann dijo a Radio Ñandutí que la situación de la ANDE es lamentable y que impulsará una campaña para cambiar a la gente incompetente de las instituciones. Añadió que sufren millonarias pérdidas debido a los constantes cortes de energía. “Hay que tomar en serio este tema. No podemos vivir así, todos los días lo mismo y encima tenemos temperaturas de 40 grados”, dijo.

    La campaña, muy plausible por cierto, debe ser apoyada por toda la ciudadanía, ya que los pésimos servicios que ofrecen las empresas manejadas por “gente incompetentes”, como la ANDE, Essap, Copaco y otras, perjudica a todos los usuarios.

    Pero los “incompetentes” siguen en sus respectivos cargos porque el presidente Horacio Cartes así lo dispone. Con su actitud pasiva el gobernante muestra que está de acuerdo con que la ciudadanía siga padeciendo la inutilidad de estos funcionarios que dependen exclusivamente de su lapicera.

    Algunos responsables de la actual desgracia de la ANDE, que ya se retiraron de la empresa, otros siguen en “el freezer”, ahora dan soluciones “impactantes” a través de la prensa, pero cuando ellos fueron los directivos no pudieron o no quisieron aplicarlas y, seguramente, estarán esperando que el Gobierno los convoque como los grandes salvadores.

    No obstante, es de conocimiento público, que para encarar con éxito la grave situación que atraviesa la ANDE se necesitan directivos idóneos, competentes, visionarios, honestos y sobre todo valientes, con el coraje necesario para tomar las medidas necesarias, por más drásticas que fuesen, en el nivel, técnico, administrativo y financiero para sacar a flote a la empresa eléctrica del Estado.

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    Publicado por Anónimo | 26 febrero, 2016, 5:39 am
  18. Desmonopolizar el sector eléctrico paraguayo

    Por Ing. Nelson Cristaldo (*)

    “En la década de los años 80, algunos economistas comenzaron a debatir que el modelo (monopólico estatal) habría llegado a su fin. Ellos afirmaban que el monopolio estatal del servicio público de electricidad restaba los incentivos de una operación eficiente y promovía inversiones innecesarias. Estos economistas también argumentaban que los errores de las empresas monopólicas no deberían ser sobrecargados a los usuarios. Las empresas estatales siempre estuvieron muy cercanamente conectadas al Gobierno, y la ‘política’ podría interferir con las buenas prácticas económicas. Por ejemplo: algunas empresas estatales eran tratadas como ‘vacas de ordeño’ (de la clase política)…”. Amigos lectores, este párrafo extraído de un libro de texto de la universidad (Fundamentos de la Economía del Sistema Eléctrico por Prof. Daniel S. Kirschen PhD), describe para los estudiantes de ingeniería en el Capítulo 1 – Página 1, el porqué los monopolios estatales fracasaron 36 años atrás y cómo se iniciaron las reformas del sector eléctrico con la implementación de los mecanismos de libre mercado en todo el continente americano, Europa y países nórdicos. Lamentablemente lo que en otros países se enseña como la historia del fracaso de las estatales, aquí en Paraguay lo vivimos cada verano.

    En casi todos los países del mundo las reformas se dieron por las mismas razones: las empresas eléctricas estatales que en los años 60 operaban efectivamente, para los años 80 ya eran completamente ineficientes, extremadamente burocráticas y corruptas. Las mismas soportaban grandes pérdidas económicas que las traspasaban a sus usuarios y no poseían los recursos necesarios para las inversiones en infraestructura. Estas se volvieron así un inmenso problema para el desarrollo industrial y la expansión económica de la época. Entonces, aquellas naciones que tenían la meta de crecer económicamente fueron realizando importantes reformas para asegurarse que el suministro de energía y las infraestructuras necesarias acompañen el crecimiento de la industria y el comercio. Hoy, luego de 30 años de experiencia, podemos observar que las mejores reformas se dieron de la siguiente forma:

    1. La desmonopolización del sector eléctrico: a través de este mecanismo se libera al sistema para que cualquier inversionista pueda invertir en generación, transmisión y distribución eléctrica; y así se crea el mercado de energía eléctrica.

    2. Creación de un ente regulador: con la apertura del mercado se requiere también la presencia del Estado en la forma de un órgano regulador que dicte y haga cumplir las reglas del sector eléctrico y del nuevo mercado. Este órgano regulador tiene como principal objetivo defender los intereses de los usuarios y es este mismo el que aplica las multas a las empresas de servicio público que no cumplen con los criterios de confiabilidad y seguridad del suministro de energía eléctrica.

    ¿Cómo implementar esta solución aquí en Paraguay? Pues nuestro país debe inmediatamente implementar un marco regulatorio que permita que las inversiones privadas puedan ser realizadas en el sistema eléctrico y que los errores e imprevisiones de la ANDE y de los futuros privados no caigan sobre los hombros de los usuarios. Este control debe ser realizado a través del órgano regulador.

    Cada país es distinto y sus problemáticas también. El monopolio estatal ANDE pierde US$ 260 millones al año, lo cual hoy día lo recarga en los costos de transmisión y distribución y “alegremente” pretende subir la tarifa para que los usuarios paguen por su inoperancia. La pregunta es: ¿cuánto pierde la ciudadanía cada vez que se va la luz? ¿Cuál es el costo de la energía no suministrada para el país?

    Aquí en Paraguay, casi toda la ineficiencia, la desidia, la burocracia, el sindicalismo y la corrupción de la ANDE recae principalmente en el sistema eléctrico de distribución que se encuentra prácticamente obsoleto. Debido a su naturaleza estatal inoperante, la ANDE carece totalmente de la dinámica que requiere la distribución eléctrica; la estatal no puede acompañar el crecimiento de la demanda. Dos ejemplos claros son la zona de Santa Teresa y Villa Morra aquí en la capital. Asimismo, en la frontera, la industrialización y el comercio se ven igualmente afectados en Pedro J. Caballero, Salto del Guairá y Ciudad del Este, donde importantes inversiones inmobiliarias, comerciales e industriales se encuentran en peligro por la inutilidad estatal.

    Una solución inmediata sería tomar el plan maestro de la ANDE, donde figuran más de 40 nuevas subestaciones nuevas para el sistema de distribución además de los refuerzos de nuevas líneas de distribución para sostener la demanda de los próximos 4 años y hacerlas con inversión privada. El promedio de costo de nuevas subestaciones de 30MVA es de US$ 8 millones más US$ 3 millones en refuerzos de línea y transformadores de distribución; total de US$ 11 millones por sistema de distribución. Esto hace a una inversión de US$ 440 millones, que sin problema puede ser asumido por el sector privado.

    Esta solución tiene las siguientes ventajas: creación de 40 nuevas empresas de distribución tipo CLYFSA de Villarrica o las colonias menonitas en el Chaco. Los tiempos de construcción se reducirían de 4 años (ANDE) a 7 meses (privados). Se reducirá la tarifa de energía eléctrica para los usuarios residenciales a través de la intervención del órgano regulador. Asimismo, el Gobierno central puede dejar de endeudarnos por US$ 440 millones y solucionar el problema eléctrico en 7 meses.

    La otra opción sería, endeudarles a todos los paraguayos por US$ 440 millones para que la ANDE no haga nada, como ya lo hizo con los US$ 300 millones de bonos soberanos, y cuando los ejecute será con los sobrecostos de la corrupción, la inoperancia y la desidia de siempre apoyado por las mafias internas y externas que la adornan desde hace décadas.

    La función principal del órgano regulador (OR) sería, la de otorgar las licencias de operación, determinar los estándares y criterios de la calidad del suministro; así también imponer las multas y resarcimientos a usuarios por horas de apagones. El OR también debe reducir la tarifa actual de ANDE en un 6% para los usuarios para el año 2017 y en los próximos 5 años reducir la tarifa de electricidad a un total de 15%, empujando a las empresas privadas y a la estatal a ser más eficientes en beneficio de los usuarios. Esta reducción de 6% de la tarifa de los usuarios residenciales es muy sencilla, pues es lo que la ANDE incrementó de forma indebida y a espaldas de los usuarios en el año 2011.

    Esta mejora del modelo actual se puede lograr con la introducción de la figura del órgano regulador del sector eléctrico y con las empresas privadas de distribución eléctrica. Con esta pequeña modificación, el país se podría ahorrar más de 400 millones de dólares y solucionar el problema de la distribución eléctrica en gran parte del país en 7 meses, además de la creación de docenas de nuevas empresas y puestos de trabajos. Asimismo, se puede y se debe reducir la tarifa de energía eléctrica para sus ciudadanos.

    O podemos seguir con el mismo modelo podrido de la ANDE monopólica, con su ineficiencia, con su sindicalismo, con su corrupción, inoperancia y desidia que la caracteriza desde hace 30 años. A ver presidente Cartes: ¿Le damos un empujón de desarrollo al Paraguay? ¿O seguimos en la desidia y hasta con un ministro que no paga la luz y con conexión clandestina para su transformador?

    *Ing. Nelson Cristaldo: Recibió el título de ingeniero eléctrico en Temple University, USA, y el título de Máster en Ingeniería en Sistemas de Potencia en Florida International University, USA. Actualmente se encuentra trabajando como consultor del área de Planificación Energética.

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    Publicado por Anónimo | 25 febrero, 2016, 4:58 am
  19. Pérdidas que deben ser indemnizadas

    Los incendios de las subestaciones de la ANDE en Lambaré y Laurelty, San Lorenzo, han acabado por poner de manifiesto las significativas falencias de la institución responsable del suministro de electricidad en el país, cuyas penosas consecuencias el pueblo está empezando a sufrir en su vida cotidiana, y lo que es más preocupante aún, en sus bolsillos. El Gobierno nacional tiene la obligación no solo de prestar atención al virtual colapso operacional del ente a fin de remediarlo a tiempo y prevenir una catástrofe peor que la ya sufrida, sino que debe proceder a una inmediata campaña de justo resarcimiento de los perjuicios económicos sufridos por cientos de miles de personas por efecto de la interrupción del vital suministro público de la electricidad.

    Para encarar este doble desafío en puerta, el Gobierno –entendido como los tres Poderes del Estado– debe declarar un estado de excepción energética como marco legal para proceder sin más demora a una reforma estructural del sistema eléctrico nacional mediante la creación de un ente público regulador de la generación, transmisión, distribución y comercialización de la electricidad bajo estándares de calidad y seguridad mediante alianzas público-privadas que aporten el capital necesario para repotenciar el obsoleto sistema eléctrico nacional, habida cuenta de que el Estado no tiene, ni va a tener, el dinero necesario para hacerlo por su cuenta.

    La tarea inmediata de la ANDE debe ser la reposición del servicio en condiciones mínimas de calidad y seguridad. Sus autoridades no deben cometer la torpeza de intentar estafar la credibilidad pública con el restablecimiento del servicio en condiciones chapuceras, al solo efecto de intentar calmar la histeria colectiva. Si optan por tal camino, la paciencia pública se agotará, con consecuencias impredecibles, dada la vital dependencia de la vida cotidiana de la gente del insumo eléctrico. Simultáneamente, el Gobierno debe proceder a indemnizar a los cientos de miles de personas que se han visto perjudicadas por la interrupción del vital servicio en todos los niveles económicos de la sociedad. Debe hacerlo con prontitud y estricta justicia, no solo para remediar la calamidad pública ocasionada por la negligencia del Estado en cuanto a su obligación con la ciudadanía que paga sus impuestos a cambio de seguridad y de servicios públicos esenciales, sino de paso reactivar la dinámica económica que hace a la vida de la nación.

    Ciertamente las subestaciones siniestradas han sido estabilizadas. Pero eso no quiere decir que el peligro de nuevas catástrofes en las subestaciones de la ANDE –casi todas ellas en críticas situaciones de capacidad operacional y de obsolescencia– haya pasado. De ninguna manera. Mientras no se repotencie el sistema eléctrico nacional con ampliaciones y renovación de equipos, incluido un adecuado servicio de mantenimiento, la espada de Damocles de un colapso eléctrico continuará pendiendo sobre la cabeza del pueblo paraguayo. Y esta grave situación no puede ser ocultada de la gente, ni por la ANDE, ni por el Gobierno nacional, responsable final de la administración pública. Tampoco su solución puede ser tirada a las calendas griegas. Cuanto más se demore la única solución factible, tanto mayor será cotidianamente el riesgo para la población, no solamente de la Capital y su área metropolitana, sino también de otras ciudades de la República.

    Decimos esto con toda propiedad, pues a pesar del denodado esfuerzo de la ANDE por reactivar las instalaciones dañadas, las condiciones de trabajo en dichas subestaciones continúan siendo precarias. De hecho, continuarán así mientras el Gobierno no proceda a tomar las medidas correctivas de fondo para revertir la extrema vulnerabilidad del sistema eléctrico nacional, en contraste con la trágica paradoja de ser el país que nada en la abundancia del esencial insumo humano.

    El desastre acontecido y su tremendo daño económico y social deben llevar al Gobierno a una urgente evaluación de la situación y a la adopción de las medidas políticas y económicas a su alcance para remediar la crisis energética en la que se debate el país desde hace mucho tiempo, pese a la abundancia de electricidad con que cuenta. Como primera medida, debe proceder a un drástico “saneamiento” de los recursos humanos del ente estatal, desarticulando las nefastas roscas sindicales que como un peso muerto lastra la dinámica gerencial y operacional de la institución en cuanto a la prestación de buen servicio a los usuarios que pagan su tarifa. No es justo ni es legal que al menos 6 millones de habitantes del país tengan que ser víctimas de la negligencia de un plantel de casi 6.000 burócratas que gozan de privilegios personales y corporativos indebidos, y que, a más de eso, solo pagan media tarifa por la electricidad que consumen.

    A continuación, debe abocarse a obtener el mínimo primordial de recursos económicos para invertirlo en la repotenciación del sistema eléctrico nacional, priorizando el componente más crítico del mismo: la red de distribución, con sus talones de Aquiles que son las subestaciones. Obviamente, esto no quiere decir que la urgencia prime siempre en la agenda de la administración. Debe continuarse con la construcción de más líneas de 500 kV desde las usinas hidroeléctricas binacionales.

    Es difícil darse cuenta por anticipado de un evento que parece casi imposible de suceder, como era para cualquiera que el Paraguay tuviera que sufrir una crisis energética de las enormes proporciones de la que ahora nos damos trágicamente cuenta. Pero a partir de ahora la ciudadanía va a capitalizar una cultura de seguridad en cuanto a que el suministro de energía eléctrica por parte del Estado es una necesidad existencial, y, por tanto, es intolerable que ella falte para la gente.

    Y esa concienciación en ciernes es la mejor arma preventiva que tiene el pueblo para movilizarse y forzar al Gobierno a hacer lo que debe en esta imperdonable crisis por la que atraviesa el país.

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    Publicado por Anónimo | 25 febrero, 2016, 4:40 am
  20. ANDE: Historia de un atraso inaceptable

    Algo debe cambiar en esta institución que años atrás gozaba de un alto grado de aceptación y prestigio en su universo de usuarios. ANDE es, desde lejos, la empresa más grande del país, con activos que superan los US$ 2.500 millones y la mayor clientela jamás servida por empresa de bienes o servicios en el Paraguay. Definitivamente, los políticos deben dejar de meter sus manos en ella.
    Dos incendios en subsestaciones, separados apenas por días, es –lo menos- muy extraño para una empresa cuya función es manejar energía y cuidar sus instalaciones poniéndolas en manos de personal altamente especializado capaz de prever los riesgos más críticos. ¿Sucedió antes? Seguramente, aunque no con tal frecuencia e intensidad. ¿Volverá a suceder? Nada impide pensar que sí. ¿Se ha vuelto, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), un ente ineficiente y mal gerenciado? Veamos.

    Hasta hace un cuarto de siglo, la ANDE era una empresa pública ajustada a su tiempo que cumplía con razonable eficiencia su finalidad de cubrir la demanda nacional de energía eléctrica. Administrada con sobriedad y planificada según su carta orgánica, los números cerraban y la expansión del servicio respondía a un plan de electrificación destinado a cubrir todo el país, tanto en áreas urbanas como rurales. No es que durante el estronismo no se haya usado a la ANDE como “caja chica”, transfiriendo fondos de su soberanía a las arcas de un Estado siempre hambriento. Claro que se lo hizo, como también se acumuló una colosal deuda de entes públicos por un servicio siempre prestado y nunca pagado, aberración que persiste hasta la actualidad. Pero actuando con habilidad y maniobrando con prudencia, la administración de la denominada “era Debernardi” pudo sostener el ente sin mayores sofocos.

    Eran otras épocas. La demanda de energía era mucho menor que la actual y la ANDE pudo seguir prestando su servicio con eficiencia aún acumulando un débito creciente: obras no realizadas para garantizar el suministro de energía eléctrica de calidad y a tarifas ajustadas a la diversidad de las franjas de demanda.

    Las razones por las que tales obras nunca se realizaron -o se ejecutaron con demoras que las hacían insuficientes y puestas en servicio a destiempo- siempre fueron de orden político. Desde que la ley 966 de 1964 creó la carta orgánica de la ANDE, todos los gobiernos, sin excepción, han hecho mofa de ese documento. El artículo cinco de la carta faculta y obliga a la ANDE a ejecutar el “plan nacional de electrificación, que será actualizado –dice- por lo menos cada cinco años”. También le encarga “proyectar, construir y adquirir obras de generación, transmisión y distribución eléctrica”. Si consideramos que la decisión de construir la línea de 500 kVA desde Itaipú hasta Villa Hayes insumió más de 30 años, aquello de actualizar el plan de electrificación cada cinco ha sido ignorado por seis periodos consecutivos, con el consecuente atraso monstruoso de todo el sistema.

    En el terreno estrictamente económico, el ente eléctrico nacional está equipado legalmente para ser autosuficiente en la materia, siempre que sus estados contables cierren adecuadamente y otorguen un piso financiero sano para salir a buscar dinero. El artículo 8 de su carta orgánica blinda al ente contra cualquier saqueo al establecer que “no se podrá efectuar retiros de capital, ni adjudicarse utilidades, ni exigir a la ANDE contribuciones de ninguna clase”. ¿Basta con eso? Al parecer no, porque el atraso cronogramático sigue siendo crónico. A la ANDE nunca le alcanza la plata. Adónde va, es un misterio.

    Para ejecutar su “plan maestro de generación y distribución de energía 2014-2023” la ANDE deberá invertir unos 5.500 millones de dólares en 236 obras, entre ellas, 38 nuevas subestaciones –como las que se incendiaron días atrás- y 47 nuevas líneas de transmisión, seis de ellas del tamaño de la que conecta Itaipú con el área metropolitana. ANDE tiene en el Banco Mundial, el BID, el Banco Europeo de Inversiones y la Corporación Andina de Fomento a financistas interesados en respaldar este programa. También apela, como en el caso de la subestación de Hernandarias, a la figura de la “licitación con financiamiento” regida por la ley 5074 de 2013. Hasta el momento, el ente no ha recurrido –ni tiene proyectado hacerlo, según su Presidente- a la figura de la alianza público-privada. ¿Alcanza con eso?

    Veamos su estado actuarial. Una de las últimas auditorías realizadas por la Contraloría General de la República registraba una deuda de los entes públicos a la ANDE de US$ 77 millones, el valor de casi cuatro subestaciones como la construida en Hernandarias. El artículo 113 de su carta orgánica establece que “el incumplimiento por parte del usuario de cualquiera de las disposiciones de la presente ley o de los reglamentos pertinentes, facultará a ANDE a suspender el suministro”. Pero ¿cómo dejar sin luz escuelas, hospitales, cuarteles o a la Policía? En este limbo administrativo se ha ido acumulando la colosal deuda que compromete seriamente los estados contables del ente. En la auditoría correspondiente a 2013, la CGR concluye en que “a pesar de lo previsto en su propia carta orgánica, las normas internacionales de contabilidad y de información financiera, normativas tributarias y las demás disposiciones legales que rigen al sector público” los estados contables de la ANDE correspondientes a 2013 arrojan un dictamen “no razonable” lo que quiere decir que la información financiera, patrimonial y económica de la institución –afirma la CGR- “no refleja razonablemente la realidad, aspecto que responde a las ineficiencias e ineficacias de cada una de las autoridades de turno”.

    Si la CGR no se equivoca, este es un panorama muy poco favorable en lo administrativo y contable que explica el inaceptable atraso en la ejecución de obras de necesidad urgente en un servicio básico como la generación y distribución de energía eléctrica. Si a ello le añadimos la pérdida por distribución (20%), el robo en las redes (10%) y una morosidad del sector privado que llegaba a los US$ 88 millones en 2014, se puede explicar porqué la ANDE está al borde del colapso de suministro, aún disponiendo de energía proveniente de dos de las centrales hidroeléctricas más grandes del mundo.

    Algo debe cambiar en esta institución que años atrás gozaba de un alto grado de aceptación y prestigio en su universo de usuarios. ANDE es, desde lejos, la empresa más grande del país, con activos que superan los US$ 2.500 millones y la mayor clientela jamás servida por empresa de bienes o servicios en el Paraguay.

    Definitivamente, los políticos deben dejar de meter la mano en la ANDE, el Estado pagar lo que debe y la propia empresa reformular su delirante política salarial que enturbia su administración y la carga de sospechas. Si no hace eso, si no ejecuta fielmente su plan maestro y no prepara las obras necesarias, podría llegar al 2025 al límite de su margen de generación con lo cual el país estará en verdaderos apuros. Y muy graves.

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    Publicado por Anónimo | 24 febrero, 2016, 4:39 am
  21. De la inquisición a la racionalidad

    Por Gladys Benegas, Ph.D

    Los cortes de energía eléctrica de las últimas semanas para los habitantes de la Gran Asunción han puesto de manifiesto problemas no resueltos durante décadas, desnudando la gestión inapropiada e inefectiva de políticas energéticas e institucionales.

    Estos hechos exigen levantar la mirada, sacudirnos la incomodidad física ocasionada por la falta de energía, abandonar el azuzado clima de inquisición mediática -alguien debe ir a la hoguera- y examinar holísticamente las decisiones a tomar para maximizar las oportunidades de crecimiento del Paraguay.

    Nos demanda y exige decisiones que las debemos tomar como sociedad a corto, mediano y largo plazo, más allá de los “punteros” políticos, más allá de las campañas eleccionarias, de nuestra comodidad o incomodidad presente, y más allá de circunscribir el diálogo a la mera propiedad –ownership– de los medios de producción –esto es, el proveedor de los servicios básicos: agua, energía, alcantarillado, etc., y reconociendo la amenaza cierta del cambio climático.

    En economía no hay almuerzo gratis. Eso significa que alguien debe pagar. Conexión clandestina, carga mayor a la declarada, incumplimiento o cumplimiento parcial de las especificaciones técnicas, inspección deficiente de trabajos propios o tercerizados por desidia o corrupción, ausencia de mantenimiento preventivo en plazo, etc., más tarde o más temprano se paga, y más caro por los menos favorecidos.

    A corto plazo, se deben adoptar los mecanismos para resolver los cortes de luz, de modo a garantizar el servicio continuo a la ciudadanía, en especial el bienestar de los adultos mayores y los niños, para proveer el servicio en tiempo y forma, para producir eficientemente la unidad de trabajo con la que cada uno contribuye a la economía. Esto incluye la distribución.

    A mediano plazo, de 3-5 años, definir el modelo de crecimiento con las subestaciones, condición sine qua non para proveer y garantizar la energía a todas las familias paraguayas. Las subestaciones deben ubicarse, según lo que se informa, en zonas hoy altamente pobladas, donde los ciudadanos se oponen a su edificación por los peligros que conlleva. ¿Cuál es el grado de peligrosidad para la vida humana y cuáles son las medidas de mitigación de riesgo a aplicar? ¿Se deben construir grandes o pequeñas subestaciones? ¿Qué niveles de seguridad mínima se exigirán? ¿Cuál es el rol del Gobierno nacional, de los municipios y de las empresas públicas? Ante la ausencia de consensos, ¿qué mecanismos se aplicarán para destrabar los procesos?

    La ciudadanía, con justa razón, duda de la calidad de las obras, de obras con materiales de tercera calidad a precios de primera. ¿Qué mecanismos de control de calidad se aplicarán? Distinguir que hay productos chinos y otros “cochinos”.

    El rol de las organizaciones vecinales debe ser potenciado en este proceso, para controlar el cumplimiento de los estándares de calidad, para monitorear el proceso de construcción y el calendario de obras, de modo tal que a las contratistas les resulte más costoso coimear a los fiscalizadores para que aprueben obras en estado y calidad precarios.

    La planificación urbana es también una tarea pendiente, considerando que las subestaciones deberán servir a zonas pobladas. La interpretación de las ordenanzas no debería darse caso por caso en el seno de la Junta Municipal, politizando los procesos, aprobando de acuerdo a la cara conexiones y peso del bolsillo del solicitante. La delimitación de zonas residenciales, industriales debe respetarse para resguardar las inversiones realizadas, evitar la habilitación de centros comerciales en zonas residenciales con infraestructura inadecuada, y para fomentar el establecimiento de parques industriales.

    A largo plazo, es imprescindible definir la nueva matriz energética del Paraguay incluyendo las energías renovables como la eólica, la solar, etc. La energía de las actuales hidroeléctricas no abastecerán las necesidades de desarrollo futuro, aunque la economía paraguaya en su conjunto crezca mínimamente al 3%. La demanda de energía eléctrica crece a un 10% anual, y, a ese ritmo, la energía de Itaipú, Yacyretá y Acaray será insuficiente, y dudo razonablemente que el Paraguay pueda exigir el 50% de energía que le pertenece en ambos emprendimientos.

    Ante la falta de energía eléctrica, los programas radiales promocionaban como buen negocio el uso de paneles solares, tal como se realiza en diversas partes del mundo. Esta alternativa, como también los molinos de viento son oportunos para asegurar la rentabilidad privada, el excedente que genera cada “productor” de energía solar, debe integrarse a una red más amplia, al venderse a un operador para que distribuya y comercialice. ¿Cuál será el mecanismo para vender y fijar precio? ¿Cuál será el marco regulatorio? ¿Cuál será la institucionalidad que maneje el sistema energético?

    Sin un marco regulatorio, los consumidores se verán atropellados. Basta mencionar la ausencia hoy día de un centro de defensa del consumidor que atienda los derechos de los consumidores ante los abusos de las empresas de telefonía móvil, que ni se inmutan en reconocer y devolver las sumas debitadas erróneamente. Por ese motivo, el diálogo sobre la futura matriz energética es ineludible para lograr la participación ciudadana, generar los consensos necesarios e impulsar los proyectos de leyes que se deben aprobar, independientemente de la naturaleza de la propiedad, puesto que el sector público o el privado deberán gestionar los mismos procesos en la tarea de distribución.

    A estos temas deberá agregarse el diálogo del modelo de presupuesto público y de gestión de las empresas estatales, en que habrá que separar los aspectos económicos, contables y financieros, con su ineludible impacto en la rentabilidad del sector financiero.

    Caso contrario, las quejas, los reclamos y las inquisiciones proseguirán en forma cíclica, ilusionando a la mayoría de la población con “cuando el Paraguay cuente con… tenga la… construya el…”. El ayer ya pasó, el futuro no existe. Es hoy.

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    Publicado por Anónimo | 24 febrero, 2016, 4:33 am
  22. Legisladores “preocupados” por la ANDE

    Confirmando que viven de espaldas al país y su realidad cotidiana, los diputados Pastor Vera Bejarano y Bartolomé Ramírez convocaron a una reunión de prensa para anunciar que su bancada (liberal) solicitará citar e interpelar al presidente de la ANDE, Víctor Romero, para que dé explicaciones sobre el deficiente funcionamiento de esa empresa pública.

    Es decir, en una semana tuvieron que producirse un incendio en la subestación de Lambaré y otro en la estación de San Lorenzo, con el consecuente corte de la provisión de luz y de agua potable a decenas de miles de pobladores de la Gran Asunción, para que a algunos legisladores se les prenda la lamparita y decidan intervenir en el problema de interés general.

    “Intervenir” es un decir, porque la figura de la interpelación consiste en un mecanismo propio del Poder Legislativo que solo podría concluir con una recomendación, la cual tendría que ser aprobada por la mayoría absoluta de ambas Cámaras. Una recomendación dirigida al Poder Ejecutivo que, en la práctica política, no sirve para nada, es anodina simplemente porque no es vinculante, produce o no produce consecuencias, pero a criterio, gusto y capricho del presidente de la República.

    De modo que hay que inferir que la extemporánea iniciativa de los diputados citados parecería responder apenas a la intención de reflejar en la ciudadanía la impresión de que algunos legisladores están preocupados por la gestión de la ANDE y por el mal servicio que presta a la gente. Pero llega tarde y deja muchas dudas acerca de su sinceridad.

    Por lo visto, durante los últimos cuatro años, cuando menos, estos legisladores no padecieron los cortes de energía eléctrica ni se enteraron a través de la prensa del pésimo suministro que presta el ente estatal aludido.

    Anuncian que van a interpelar al Ing. Romero acerca de temas referentes al mantenimiento de los equipos e instalaciones, de las líneas de transmisión y de distribución, además de otros detalles técnicos que, si son respondidos adecuadamente por el interpelado, lo más probable que suceda es que deje a todos los interpelantes en ayunas. Porque hay que ser sinceros, nuestros legisladores, en su inmensa mayoría, no tienen conocimientos para comprender tales explicaciones. Podrían, quizás, si gastaran el dinero que reciben para “asesorías” en contratar a verdaderos asesores, pero como se meten ese rubro en el bolsillo olímpicamente, o lo distribuyen entre ahijados protegidos, parientes, amigos y correligionarios, cuando llega el momento, como ahora, están complemente huérfanos de asistencia para entender las cuestiones técnicas acerca de las que se proponen indagar.

    Lo que hubieran hecho de mayor utilidad, si es que realmente están interesados en la suerte del país y en el dinero de los contribuyentes, en vez de convocar a reuniones de prensa y con este recurso tratar de publicitarse a sí mismos, es reunir a un grupo de expertos y profesionales capaces del área de la Ingeniería que sea pertinente, informarse en detalle y volver a impulsar el proyecto de ley para establecer el “Marco regulatorio del sector eléctrico del Paraguay”, que duerme en alguna gaveta del Congreso.

    Este proyecto, que sería de gran utilidad para el país, no fue sancionado, en junio de 2013, debido a la presión de los prepotentes sindicalistas de la ANDE, que, en una agresión inaceptable, llegaron incluso a cortar la provisión de energía al Palacio Legislativo cuando los parlamentarios se disponían a debatirlo.

    La iniciativa no contemplaba la privatización de ANDE, como quieren dar a entender y que tanto asusta e irrita a sus dueños de hecho, es decir, a los jerarcas que malversan y a los sindicalistas que medran. Se limitaba a abrir la oportunidad de que la inversión privada pudiera invertir en empresas de generación, transmisión, distribución y comercialización de la energía eléctrica, habida cuenta de que el monopolio estatal (y sindical) es notoria y probadamente incapaz de acompañar el crecimiento de la demanda.

    Se abundó demasiado ya en el problema de la distribución de la energía eléctrica en nuestro país. Se tiene archisabido, porque está archiprobado, que la ANDE por sí sola no va a poder enfrentar las demandas del futuro inmediato, porque ni siquiera puede con las del presente. No va a recibir inversiones del sector privado simplemente porque nadie será tan estúpido como para ir a poner su dinero en manos de una entidad que está infestada por media docena de prepotentes sindicatos, administrativamente desarreglada, politizada, cargada del cuádruple de funcionarios que necesita.

    Tampoco ANDE puede continuar pretendiendo sacar dinero de la fuente pública, endeudando aún más al Estado, simplemente porque no está en condiciones de gestionar. Según la Contraloría General de la República, en los últimos dos años la ANDE no pudo ejecutar los 300 millones de dólares obtenidos gracias a la emisión de bonos, por los cuales, no obstante, pagamos intereses.

    En cuanto a la fobia contra la privatización, cabe recordar que en el Brasil de la bolivariana Dilma Rousseff, por ejemplo, la filial de la empresa italiana ENI es una de las mayores concesionarias de los servicios de transmisión de energía eléctrica, sin que ello afecte la soberanía nacional ni atente contra un “sector estratégico”. De todos modos, nadie propone la privatización de ANDE, sino que deje de ser un monopolio.

    El proyecto de ley vetado por los sindicalistas preveía también la creación de la Agencia Nacional de Regulación de Energía Eléctrica (ANREE), encargada de administrar las actividades del sector energético sujetas a concesión, licencias y permisos, así como la explotación de recursos hidroeléctricos. Su función iba a ser similar a la que cumple la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), con lo que se arreglaría el despropósito de que la ANDE sea un ente regulador del servicio que ella misma presta. Por lo demás, en el proyecto solo se declaraban otorgables en concesión los servicios de transmisión y distribución, no así las fuentes de generación operadas por la ANDE, como la represa de Acaray.

    La actual catástrofe con perjuicios multimillonarios que produjo la ANDE demuestra la necesidad de que este proyecto de ley sea sancionado cuanto antes, a despecho de las mentiras que en su momento se lanzaron para impedirla y de las que se volverán a escuchar, seguramente. Ahora mismo, algunos voceros ya están difundiendo la especie de que el colapso de la empresa estatal obedece al propósito de forzar su privatización. De modo que, según estos falsarios consuetudinarios, los cortes de energía no serían la consecuencia de la ineptitud, de la corrupción ni del exceso de funcionarios privilegiados por un escandaloso contrato colectivo de trabajo, sino un miserable sabotaje perpetrado por los malvados promotores del “neoliberalismo” apátrida.

    El desastre de la ANDE no comenzó con la administración de Romero; así que su citación e interpelación, seguidas de un eventual voto de censura, no solucionarían nada si Horacio Cartes las aceptara. Esta situación es dramática; Víctor Romero pronosticó incluso “cosas peores, si no nos ponemos de acuerdo”; y va mucho más allá del reemplazo de un jefe por otro. De lo que se trata es de que el Estado convierta a la ANDE en una empresa moderna y eficaz, sin desprenderse de ella si no quiere, así como de que se suprima el monopolio del servicio, creando una entidad reguladora eficiente y despartidizada.

    En esto es en lo que deben insistir los legisladores. No tienen necesidad de interpelar a nadie para promover la solución al grave y archiconocido problema que representa el actual servicio público de electricidad.

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    Publicado por Anónimo | 24 febrero, 2016, 4:32 am
  23. No es un sueño… sino más bien una pesadilla

    Por Milia Gayoso Manzur

    En el momento en que escribo esto, llevamos cuatro días de regreso al pasado y con los colchones a cuestas. No es síndrome de tortuga, sino instinto de supervivencia. Dejo este testimonio para las generaciones futuras, para que ya nada los sorprenda ni les asombre.

    Es febrero del 2016. Es uno de los veranos más calientes en esta tierra que parece tener un volcán en sus entrañas. Vivo en un barrio ubicado en San Lorenzo, en el límite con Fernando de la Mora. Allí han transcurrido los últimos treinta y pico años de mi vida, y allí está ubicado nuestro hogar. En principio, un pozo de agua cavado a veinte metros bajo tierra, fue nuestro tesoro particular; con los años las filtraciones peligrosas hicieron necesario clausurarlo y recurrimos al pozo artesiano que regala el precioso líquido en importante volumen. Pero el motor que hace subir el agua necesita energía para funcionar; no así el pozo recubierto de helechos y agrial, del que se podía sacar agua con una cuerda, un balde y una roldana.

    Lo que nos pasa a nosotros en mi barrio se replica en miles de hogares. Ciudades enteras viven una catástrofe inédita justo en una época de calor infernal y de enorme cantidad de mosquitos que transmiten peligrosas enfermedades.

    Sigo. Día 1. En una hora que no quiero recordar, se fue la luz. Al “enseguida ha de volver” siguió la desazón a medida que llegaban las noticias por medio de esos fantásticos celulares que cada vez tenían menos batería. La energía eléctrica no regresaría tan pronto. Entonces mi marido y los chicos comenzaron a sacar los colchones al patio. Me negué a dormir afuera hasta que el calor de la habitación me empujó hasta allí, con mi pantalla de karanda’y y la tohallita en las manos. La casa, romántica con las velas encendidas sobre platitos, tazas y potes, era un horno que hacía arder la piel.

    Luego de muchos años volví a admirar las estrellas acostada boca arriba. Recordé mi infancia en Villa Hayes, disfrutando de las noches en el patio de nuestra casita ribereña. Pero eran otros tiempos y otras circunstancias. Los mosquitos me devolvieron a la realidad. En síntesis, no dormí nada y fui a trabajar al día siguiente, malhumorada, soñolienta y enfurecida con la Ande y todos sus directivos, ingenieros y cuantos técnicos tiene.

    Día 2. Luego de una larga y calurosa jornada laboral, no tenía ganas de volver a mi casa a oscuras y sin agua. Pero tenía que hacerlo. Todo seguía lúgubre e inhabitable. Tomamos nuestros colchones y bártulos de primera necesidad y fuimos a dormir a un lugar que nos prestaron.

    Día 3. La casa estuvo el día entero sin energía eléctrica y sin agua. A la noche, cuando estábamos por volver a buscar refugio prestado, se hizo la luz y con ella volvió la alegría. Nos quedamos en casa, y si bien en medio de la noche se registró un par de cortes no muy largos, pudimos dormir en nuestras camas.

    Día 4. Amanecimos el domingo con energía, fue un día largo, donde compartimos las peripecias de cada familia del barrio, en un velorio. Comentaban los deudos del fallecido, que mientras su pariente estaba en el hospital, ellos tuvieron que pedir asilo en las casas de familiares, para poder darse una ducha y regresar al lado del enfermo.

    A la noche, en plena preparación de la cena, la luz se vuelve a marchar. Las once de la noche, las doce, doce y media… tomamos nuestros colchones y emigramos a un nuevo refugio prestado, buscando poder respirar y dormir algunas horas.

    Día 5. El despertador sonó a las cinco y media… hora de ir a trabajar o a estudiar, cada uno a sus obligaciones… Es media tarde cuando escribo esto, la luz vino y se fue en casa (según me cuentan) y no sabemos qué pasará a la noche.

    No es realismo mágico, no es un sueño… sino más bien una pesadilla. Sin embargo, les informo a quienes puedan leer esto en algunos años, que el país cuenta con dos gigantescas hidroeléctricas y una institución encargada del abastecimiento eléctrico de todo el Paraguay, que factura tantos millones que no entran en una calculadora. Con este panorama, no se explica que estemos a vela y lamparitas, dependiendo de pantallas y abanicos, bañándonos con un litro de agua mineral y viendo cómo se pudren los alimentos en la heladera y nuestra paciencia se diluye entre litros de sudor. ¿Por qué nos pasa esto? Ya lo dijo algún vez el gran Roa Bastos: de este país se ha enamorado el infortunio.

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    Publicado por Anónimo | 23 febrero, 2016, 10:38 am
  24. SOBRA ENERGÍA – FALTA INTELIGENCIA

    Andrés Granje

    La crisis en la provisión de la energía eléctrica consecuencia de incendios en las subestaticas de San Lorenzo y Lambaré que dejó sin electricidad aproximadamente a más de 800.000 personas en la gran Asunción en esta temporada de alta temperatura, lo pasaron realmente mal, sin aire acondicionado, sin ventiladores, sin bombillas eléctricas, una situación dramática que no le deseamos ni a nuestro peor enemigo, ¿porque sucede todo esto? Por una cuestión elemental de improvisación, de mala gestión administrativa, en donde se ve realmente cuan mediocres e inoperantes son los funcionarios encumbrados en cargos relevantes y que tienen a sus cargos la alta responsabilidad de manejar estas instituciones estatales.

    Después las especulaciones y las discusiones de siempre si se trata de maniobras programadas para desvalorizar la institución con efecto de privatizarla luego, de tal forma que ante tanta mala administración y mal servicio hastiado por esta situación la ciudadanía acepte como posible la solución presentada por los lobistas empresariales como panacea, la privatización, más cuando se sabe los altos niveles de corrupción, privilegios e irregularidades de los que se benefician los funcionarios y los directores de turno de acuerdo al símbolo político a los que pertenecen y que están en el poder. Sin embargo una cosa es cierta esta institución antaño era de los que mejor funcionaba en el país, de la mano de políticos oportunistas y rapaces se convirtió en una más de los tantos entes del estado ineficiente y lleno de incapaces.

    Los padecimientos de los usuarios de la ANDE se da por la ineptitud y el desinterés cercano al delito de las autoridades nacionales, entiéndase, los titulares del poder ejecutivo que se sucedieron desde hace cinco lustros, y los directores de la institución que nunca arbitraron las medidas para enmendar este estado calamitoso de deterioro en que se encuentra todas las instalaciones eléctricas del país, esta situación desesperante en que la obsolescencia hizo carne de los equipos que ya no dan más y pide a los gritos una reparación total, el Presidente Cartes no puede aducir desconocimiento, la misma desidia que los anteriores gobernante es lo que exhibe en este momento el equipo de Cartes que se precia de haber conformado una verdadera selección nacional en su cuadro de gobierno, aplazado sin atenuantes en esta ocasión.

    La situación es grave y paradójica, se tiene tres usinas hidroeléctricas que generan energías limpias y renovables, regalamos a precio vil energía a nuestros vecinos y socios y sin embargo tenemos crisis energética en el país, la explicación es fácil, tiene que ver con la tremenda imprevisión que acompaña los procederes de los paraguayos, es como si en Venezuela faltara gasoil para mover los vehículos automotores, café en Colombia o carne en la Argentina, aquí también sobra energía, lo que falta es inteligencia y patriotismo para utilizar con eficacia estos bienes que de manera abundante poseemos en el país para lograr nuestro desarrollo, bienestar y la anhelada independencia económica que es garantía de la soberanía y del progreso como nación.

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    Publicado por Anónimo | 23 febrero, 2016, 10:32 am
  25. Muchos ayudan a que el sistema no ANDE
    Por Miguel Benítez –

    “Queremos mejor servicio de telefonía e internet, pero no queremos las antenas”; “estamos cansados de los cortes de luz, necesitamos usar la energía de Itaipú y Yacyretá, pero no queremos las subestaciones en el barrio”; “es urgente agilizar el tránsito, pero no queremos las autopistas y viaductos”; “el sistema de transporte es deplorable, se debe modernizar, pero no queremos Metrobús ni el tren de cercanías”.
    Son algunas frases de ciertos grupos ciudadanos que ayudan a que el calvario paraguayo perdure. Obviamente, la mayor parte de la culpa la tienen las autoridades de turno, porque cuando surgen estos válidos resquemores, en vez de buscar un diálogo y concientización, parecen enturbiar más el ambiente con el silencio, siendo sencillas las explicaciones.
    Las radiobases de las empresas telefónicas, llamadas coloquialmente antenas, y las subestaciones (no subestáticas), el sitio donde se transforma la electricidad de un nivel de tensión a otra, no producen cáncer ni otro tipo de enfermedades. No lo digo yo, lo dicen informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Hasta la fecha no existen evidencias científicas convincentes de que estas infraestructuras tengan efectos adversos para la salud. No emiten radiaciones ionizantes; es decir, no pueden alterar las moléculas, a diferencia de los rayos X.
    En la nota informativa de la OMS Nº 205 se indica que “en la práctica, la única manera en que los campos electromagnéticos (CEM) pueden interactuar con los tejidos vivos es induciendo en ellos campos y corrientes eléctricas. A los niveles que son habituales en nuestro medioambiente, la magnitud de estas corrientes es inferior a la de las corrientes que producen espontáneamente nuestro organismo”.
    En cuanto al tránsito y transporte público, resulta inverosímil que aún exista oposición de pequeños sectores a las obras, siendo que hoy, para recorrer solo 20 kilómetros se demora más de 60 minutos en horario pico, sea en automóvil o bus. Así es muy difícil avanzar, sobre todo cuando grupos empresariales también utilizan la crítica ciudadana como pantalla para defender sus mezquinos intereses. El bienestar general debe primar sobre el particular.
    Que la ANDE, Essap, el MOPC y las municipalidades son entidades con muchas falencias, es indiscutible. Toda mejora sustancial debe surgir del Estado, pero el pueblo también tiene que hacer su parte y más allá de que no simpatice con ciertos gobernantes o movimientos políticos, cuando se trata de emprendimientos que benefician a la mayoría, es necesario acompañar. Solo así podremos exigir después.
    De lo contrario, seguiremos culpando a las autoridades del atraso y estas tendrán una fácil salida, devolviendo la culpa a la ciudadanía y llevando mucho dinero de paso.

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    Publicado por Anónimo | 23 febrero, 2016, 10:26 am
  26. ANDE: Historia de un atraso inaceptable

    Algo debe cambiar en esta institución que años atrás gozaba de un alto grado de aceptación y prestigio en su universo de usuarios. ANDE es, desde lejos, la empresa más grande del país, con activos que superan los US$ 2.500 millones y la mayor clientela jamás servida por empresa de bienes o servicios en el Paraguay. Definitivamente, los políticos deben dejar de meter sus manos en ella.
    Dos incendios en subsestaciones, separados apenas por días, es –lo menos- muy extraño para una empresa cuya función es manejar energía y cuidar sus instalaciones poniéndolas en manos de personal altamente especializado capaz de prever los riesgos más críticos. ¿Sucedió antes? Seguramente, aunque no con tal frecuencia e intensidad. ¿Volverá a suceder? Nada impide pensar que sí. ¿Se ha vuelto, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), un ente ineficiente y mal gerenciado? Veamos.

    Hasta hace un cuarto de siglo, la ANDE era una empresa pública ajustada a su tiempo que cumplía con razonable eficiencia su finalidad de cubrir la demanda nacional de energía eléctrica. Administrada con sobriedad y planificada según su carta orgánica, los números cerraban y la expansión del servicio respondía a un plan de electrificación destinado a cubrir todo el país, tanto en áreas urbanas como rurales. No es que durante el estronismo no se haya usado a la ANDE como “caja chica”, transfiriendo fondos de su soberanía a las arcas de un Estado siempre hambriento. Claro que se lo hizo, como también se acumuló una colosal deuda de entes públicos por un servicio siempre prestado y nunca pagado, aberración que persiste hasta la actualidad. Pero actuando con habilidad y maniobrando con prudencia, la administración de la denominada “era Debernardi” pudo sostener el ente sin mayores sofocos.

    Eran otras épocas. La demanda de energía era mucho menor que la actual y la ANDE pudo seguir prestando su servicio con eficiencia aún acumulando un débito creciente: obras no realizadas para garantizar el suministro de energía eléctrica de calidad y a tarifas ajustadas a la diversidad de las franjas de demanda.

    Las razones por las que tales obras nunca se realizaron -o se ejecutaron con demoras que las hacían insuficientes y puestas en servicio a destiempo- siempre fueron de orden político. Desde que la ley 966 de 1964 creó la carta orgánica de la ANDE, todos los gobiernos, sin excepción, han hecho mofa de ese documento. El artículo cinco de la carta faculta y obliga a la ANDE a ejecutar el “plan nacional de electrificación, que será actualizado –dice- por lo menos cada cinco años”. También le encarga “proyectar, construir y adquirir obras de generación, transmisión y distribución eléctrica”. Si consideramos que la decisión de construir la línea de 500 kVA desde Itaipú hasta Villa Hayes insumió más de 30 años, aquello de actualizar el plan de electrificación cada cinco ha sido ignorado por seis periodos consecutivos, con el consecuente atraso monstruoso de todo el sistema.

    En el terreno estrictamente económico, el ente eléctrico nacional está equipado legalmente para ser autosuficiente en la materia, siempre que sus estados contables cierren adecuadamente y otorguen un piso financiero sano para salir a buscar dinero. El artículo 8 de su carta orgánica blinda al ente contra cualquier saqueo al establecer que “no se podrá efectuar retiros de capital, ni adjudicarse utilidades, ni exigir a la ANDE contribuciones de ninguna clase”. ¿Basta con eso? Al parecer no, porque el atraso cronogramático sigue siendo crónico. A la ANDE nunca le alcanza la plata. Adónde va, es un misterio.

    Para ejecutar su “plan maestro de generación y distribución de energía 2014-2023” la ANDE deberá invertir unos 5.500 millones de dólares en 236 obras, entre ellas, 38 nuevas subestaciones –como las que se incendiaron días atrás- y 47 nuevas líneas de transmisión, seis de ellas del tamaño de la que conecta Itaipú con el área metropolitana. ANDE tiene en el Banco Mundial, el BID, el Banco Europeo de Inversiones y la Corporación Andina de Fomento a financistas interesados en respaldar este programa. También apela, como en el caso de la subestación de Hernandarias, a la figura de la “licitación con financiamiento” regida por la ley 5074 de 2013. Hasta el momento, el ente no ha recurrido –ni tiene proyectado hacerlo, según su Presidente- a la figura de la alianza público-privada. ¿Alcanza con eso?

    Veamos su estado actuarial. Una de las últimas auditorías realizadas por la Contraloría General de la República registraba una deuda de los entes públicos a la ANDE de US$ 77 millones, el valor de casi cuatro subestaciones como la construida en Hernandarias. El artículo 113 de su carta orgánica establece que “el incumplimiento por parte del usuario de cualquiera de las disposiciones de la presente ley o de los reglamentos pertinentes, facultará a ANDE a suspender el suministro”. Pero ¿cómo dejar sin luz escuelas, hospitales, cuarteles o a la Policía? En este limbo administrativo se ha ido acumulando la colosal deuda que compromete seriamente los estados contables del ente. En la auditoría correspondiente a 2013, la CGR concluye en que “a pesar de lo previsto en su propia carta orgánica, las normas internacionales de contabilidad y de información financiera, normativas tributarias y las demás disposiciones legales que rigen al sector público” los estados contables de la ANDE correspondientes a 2013 arrojan un dictamen “no razonable” lo que quiere decir que la información financiera, patrimonial y económica de la institución –afirma la CGR- “no refleja razonablemente la realidad, aspecto que responde a las ineficiencias e ineficacias de cada una de las autoridades de turno”.

    Si la CGR no se equivoca, este es un panorama muy poco favorable en lo administrativo y contable que explica el inaceptable atraso en la ejecución de obras de necesidad urgente en un servicio básico como la generación y distribución de energía eléctrica. Si a ello le añadimos la pérdida por distribución (20%), el robo en las redes (10%) y una morosidad del sector privado que llegaba a los US$ 88 millones en 2014, se puede explicar porqué la ANDE está al borde del colapso de suministro, aún disponiendo de energía proveniente de dos de las centrales hidroeléctricas más grandes del mundo.

    Algo debe cambiar en esta institución que años atrás gozaba de un alto grado de aceptación y prestigio en su universo de usuarios. ANDE es, desde lejos, la empresa más grande del país, con activos que superan los US$ 2.500 millones y la mayor clientela jamás servida por empresa de bienes o servicios en el Paraguay.

    Definitivamente, los políticos deben dejar de meter la mano en la ANDE, el Estado pagar lo que debe y la propia empresa reformular su delirante política salarial que enturbia su administración y la carga de sospechas. Si no hace eso, si no ejecuta fielmente su plan maestro y no prepara las obras necesarias, podría llegar al 2025 al límite de su margen de generación con lo cual el país estará en verdaderos apuros. Y muy graves.

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    Publicado por Anónimo | 23 febrero, 2016, 10:25 am
  27. Irresponsabilidad en la ANDE

    Como si la gente fuera estúpida, la fiscala Ana Girala, quien por encargo del Ministerio Público investiga el incendio recientemente ocurrido en la subestación de la ANDE ubicada en el barrio Laurelty de San Lorenzo, adelantó la peregrina conclusión de que el siniestro ocurrió por sobrecalentamiento de los equipos por efecto del intenso calor reinante en esos días. Para reforzar tal disparate, citó como fuente de su testimonio al único personal de la institución que se encontraba en la estratégica infraestructura del servicio eléctrico nacional cuando ocurrió el incendio: un sereno.

    Ningún insulto público es peor que el que ofende al sentido común de la gente. De ahí que el ensayado por la agente fiscal ha servido más bien para agriar aún más la histeria colectiva desatada por el colapso del ente responsable del suministro de electricidad a nivel país, antes que para mitigarla. Dada la evidente ignorancia técnica de la fiscala Girala en el siniestro que tiene a su cargo investigar, su prisa en adelantar la supuesta causa del mismo es muy llamativa, lo que hace suponer a la gente que ella se prestó a la metáfora de hablar por boca de ganso.

    Cualquier zopenco sabe que las instalaciones de infraestructura eléctrica como las de referencia son construidas con rigurosos estándares de calidad condicionada a un eficiente servicio de mantenimiento programado, por lo que jamás podrían siniestrarse por el mero efecto de alta temperatura ambiental, como nos quiere hacer creer la fiscala. Evidentemente, ella se limitó a repetir la cantinela que los técnicos de la ANDE le soplaron al oído. No cabe otra conclusión lógica, al menos en cuanto a sentido común se refiere. La sospecha pública tiene asidero si nos remitimos a las esquivas declaraciones del principal responsable técnico de la operación del sistema de suministro eléctrico nacional: el ingeniero Walter Causarano, gerente técnico de la institución, de inoperante gestión como viceministro de Obras del MOPC en el actual gobierno.

    En efecto, hasta ahora este burócrata no ha tenido la hombría de bien –mejor dicho la obligación que tiene como funcionario público– de comunicar a los cientos de miles de ciudadanos perjudicados por la catástrofe energética la verdadera causa de los incendios ocurridos en las subestaciones de Lambaré y Laurelty: FALTA DE MANTENIMIENTO de las obsoletas instalaciones del sistema eléctrico nacional. No es de extrañar esta irresponsable actitud del alto funcionario de la ANDE, habida cuenta de que la institución, como la mayoría de las demás reparticiones públicas de los tres Poderes del Estado, está plagada de corrupción, clientelismo político e ineficiencia institucional.

    Las catástrofes en el suministro de energía eléctrica continuarán repitiéndose cada vez con mayor frecuencia y perjuicio si el Presidente de la República, como supremo administrador del país, no declara una emergencia eléctrica nacional e impulsa con firmeza, a través de legisladores de su partido, una reforma estructural de la ANDE en función de una política energética nacional de largo plazo. Si los Poderes del Estado no intervienen a tiempo para salvar al país de una tragedia mayor, el pueblo debe movilizarse para reclamar lo que legítimamente le corresponde: buen servicio de los suministros públicos por los que paga.

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    Publicado por Anónimo | 23 febrero, 2016, 10:18 am
  28. Despertar ciudadano y caos institucional

    “¡Esto es un quilombo!” exclamaría, con buenos motivos, cualquier ciudadano paraguayo después de leer los diarios o informarse, escuchando la radio o viendo televisión, de lo que pasa en nuestro país.

    Planilleros por millares, escuelas que se derrumban, rendiciones de cuentas que no se entregan, rectores y decanos de universidades, legisladores, responsables de la justicia común y electoral implicados en graves hechos de corrupción; intendentes y gobernadores vinculados al narcotráfico y demás latrocinios que abundan en la información diaria.

    Efectivamente. Tienen toda la razón los ciudadanos airados: esto es un caos, una catástrofe institucional, agravada por un generalizado descontrol que genera impunidad; porque pocos, muy pocos, demasiado pocos de los responsables de estos hechos llegan a tener algún castigo.

    Esos cientos de sucesos deplorables, ilegales e inmorales que salen a la luz diariamente, que ofenden y enfurecen a los ciudadanos honestos no son nuevos; por el contrario, tienen una larga tradición, pero antes estaban ocultos, escondidos bajo la alfombra del poder o camuflados bajo un manto de tolerancia de los ciudadanos.

    Lo negativo es, entonces, el caos institucional; lo positivo es el despertar ciudadano contra ese caos, el enojo cada vez más notorio de sectores cada vez más amplios de la sociedad contra la impunidad.

    Se produce entonces la siguiente paradoja: nos damos cuenta de que el país es un quilombo porque la ciudadanía ha evolucionado y vivimos en un Paraguay mejor. El hecho mismo de que estemos tomando conciencia de ese caos, de esa vorágine de corrupción institucional generalizada, de esa maraña delincuencial, de ese auténtico quilombo es una clara señal de que hay un cambio sustancial de actitud en la ciudadanía del país. Un cambio para mejor.

    Veo un magnífico espectáculo musical del tenor Jorge Castro, recuerdo el impresionante retablo realizado por Koki Ruiz y su equipo de trabajo para la visita del Papa y pienso que esas manifestaciones artísticas, entre otras muchas, son la señal de que una mentalidad nueva se está imponiendo en el Paraguay.

    Las artes son siempre las primeras en percibir y manifestar las transformaciones sociales, pero por supuesto que todos esos cambios, esa evolución ya está instalada en el tejido mismo de la sociedad cuando los artistas comienzan a hacerla visible.

    Miren a su alrededor: hasta hace menos de un año pensábamos en los jóvenes como una masa indiferente, sin objetivos ni iniciativa; pero las rebeliones secundaria y universitaria demostraron ampliamente que no solo tienen objetivos, sino también motivación y la capacidad organizativa para llevar sus reclamos adelante.

    Miren a su alrededor: el mismo paraguayo de a pie que hace unos años sonreía, casi con complicidad, ante los abusos de poder y los delitos cometidos por los poderosos, como si fueran travesuras menores, ahora monta en cólera y exige juicios y castigos para los responsables y no se conforma con que algunos pililitos contratados hagan de chivos expiatorios, sino que quieren a los principales culpables, que son los que tuvieron el poder para contratar planilleros, realizar grandes negociados, arreglar coimas y, en definitiva, institucionalizar el delito.

    En realidad me pregunto si todos estos hechos, todas estas denuncias, todos estos juicios, todos estos latrocinios grandes y pequeños nos llamarían tanto la atención si no fuera porque la ciudadanía del país ha evolucionado, ha dejado de estar dispuesta a permitir lo que antes permitía y ha dejado de tolerar lo que antes toleraba.

    Sí, volviendo al principio: Podemos exclamar con justicia: “¡Esto es un quilombo!”, pero es un quilombo que ahora vemos y contra el que ahora luchamos, un quilombo al que ojalá podamos derrotar.

    Por Rolando Niella

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/despertar-ciudadano-y-caos-institucional-1455096.html

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    Publicado por Anónimo | 22 febrero, 2016, 7:39 am
  29. Aberrante abuso

    En la mañana del 12 de febrero, el incendio de una subestación de la ANDE ubicada en Lambaré dejó sin energía eléctrica a un importante centro de distribución de la Essap. En consecuencia, miles de habitantes de la Gran Asunción quedaron sin agua durante más de tres días, siendo apenas proveídos por camiones cisterna de la empresa. El mismo día de la interrupción del servicio, Gustavo Samaniego, miembro del Consejo de Administración de la Entidad Binacional Yacyretá y hermano de la senadora Lilian Samaniego, presidenta del Partido Colorado, y también del exintendente de Asunción Arnaldo Samaniego, pidió a la Essap “3 cargas” de agua. El 13 de febrero, el agua fue transportada en camiones cisterna desde Asunción hasta San Bernardino para que la piscina de la casa quinta del solicitante fuera recargada. Mientras este aberrante abuso con la cosa pública ocurría, vecinos de Asunción, Lambaré, Fernando de la Mora y San Lorenzo seguían sufriendo en sus hogares la falta de ese líquido vital.

    “Se tuvo que hacer el trabajo porque ya se había asumido un compromiso”, dijo la empleada Andrea Legal para intentar justificar el irritante privilegio otorgado al influyente miembro del “clan Samaniego”. Mintió, porque no hubo ningún compromiso antes de que se paralizara la provisión de agua, pues Samaniego presentó su solicitud recién ese día, sin que, por lo demás, anticipara ningún pago. Aunque lo hubiera hecho, la Essap –que al parecer ofrece provisión privada pagada– podría haber cancelado el servicio por la emergencia ocurrida, que la obligaba a atender el interés general. Lo que hizo fue satisfacer el interés particular de alguien vinculado al poder político, que necesitaba agua para nadar en su piscina, mientras miles de usuarios no la tenían para beber, bañarse, cocinar o lavar ropa. La enorme mayoría de ellos no disponía, seguramente, de los 900.000 guaraníes que el afortunado Samaniego desembolsó para tener la posibilidad de refrescarse en San Bernardino. Los camiones cisterna que se trasladaron hasta allí bien podrían haber recorrido con su cargamento las calles del área metropolitana de Asunción afectadas por el accidente, en vez de hacer un viaje de más de cien kilómetros –entre ida y vuelta– para cumplir con el nada acuciante pedido de un personaje influyente.

    Queda demostrado, una vez más, que no somos un país de ciudadanos “libres e iguales, en dignidad y derechos”, como quiere la Constitución, pues algunos gozan de extraordinarias ventajas que los ponen muy por encima de sus demás compatriotas. No somos todos iguales ante la ley, ni mucho menos ante las empresas públicas como la Essap.

    Cabe preguntar qué opina el Presidente de la República de la conducta de Samaniego y de la del presidente de la aguatera, Osmar Sarubbi, que desvió recursos que debieron haber sido destinados a la población damnificada. ¿Se siente bien acompañado por ellos en el “nuevo rumbo”? Según puede leerse en las redes sociales, para la indignada opinión pública son la cabal demostración de que hay paraguayos de primera y de segunda, de que seguimos en lo mismo de siempre. Los ciudadanos y las ciudadanas deben ir formando su archivo con estas barbaridades para recordarlas cuando depositen su voto en las próximas elecciones.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/aberrante-abuso-1454930.html

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    Publicado por Anónimo | 22 febrero, 2016, 7:37 am
  30. Las debilidades de las empresas públicas

    El pedido y posterior rechazo del rebalanceo de las tarifas de servicios públicos de energía eléctrica y agua coincidieron con las reiteradas fallas de los sistemas: interrupción de los servicios, lentitud de las reparaciones, interferencias del tránsito automotor y daños y pérdidas materiales ocasionadas a los usuarios. Las quejas ciudadanas por estos inconvenientes tienen resultados parciales en el corto plazo, pero, debido a la desidia del Estado desde hace mucho tiempo, las soluciones de fondo no son fáciles y tomarán tiempo.

    Fallas en la organización de las empresas

    La Administración Nacional de Electricidad (ANDE), la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap) y las demás empresas del Estado, incluyendo a la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco), Petróleos Paraguayos (Petropar), Industria Nacional del Cemento (INC) y Cañas Paraguayas (Capasa) adolecen del mismo problema. Para disminuir los excesos y arbitrariedades se procedió a la eliminación de los directorios, cuyos miembros eran designados por militancia partidaria. Pero, si hubiesen funcionado con criterio profesional, esos directorios podrían haber actuado de contrapeso y control a los presidentes que ahora ejercen el mando individual de las empresas públicas.

    La estructura organizacional de las empresas públicas paraguayas no siempre responde a criterios modernos de gobernanza corporativa enfocados en la eficiencia, la eficacia y la transparencia de la gestión. La organización sigue respondiendo, en mayor o menor medida, a criterios clientelares y prebendarios. Antes y durante la transición a la democracia, nadie se ha ocupado de exigir la eficiencia como objetivo de la estructura organizativa, de cuidar el patrimonio de las empresas públicas y de evitar los riesgos fiscales que devienen de las decisiones tomadas por ellas.

    En general, el control del Estado de la administración, gestión y expansión de sus empresas ha sido débil. Hasta ahora los controles se circunscriben a los aspectos contables y no abarcan la gestión ni la planificación de mediano y largo plazo. Hubo varios intentos de modernizar las empresas públicas para que ellas mejoren sus servicios y rindan utilidades, pero los resultados fueron pobres en todos los casos.

    Algunos gobiernos emprendieron procesos de privatización que terminaron en marcados fracasos. En algunos casos, la detección de conatos de corrupción paró a tiempo la enajenación de empresas que fueron convertidas en sociedades anónimas y quedaron a medio camino de la privatización, actualmente llamadas “sociedades anónimas con participación accionaria mayoritaria del Estado”. Otros gobiernos crearon el Consejo de Modernización, luego el Consejo de Empresas Públicas y, últimamente, el Consejo Nacional de Empresas Publicas regido por la Ley 5058/2013, con limitados impactos hasta ahora.

    Escasos criterios económicos en la administración

    Las empresas públicas pocas veces han presentado estudios de costos y tarifas. La falta de transparencia y el mal servicio las han llevado a no actualizar sus precios y tarifas. Las entidades de regulación creadas en los sectores de agua y telecomunicaciones honraron muy poco su misión de velar por la eficiencia de las empresas y la protección de los usuarios. Y las empresas no reguladas prácticamente no revelan sus números y estadísticas.

    Otra falla agravante son las pérdidas en la provisión de servicios y bienes de Estado, particularmente en la entrega de agua y electricidad. Este problema técnico se menciona en los informes, pero no existe un plan conocido donde las empresas expresen sus compromisos, calculen los costos y definan un cronograma de reducción de pérdidas.

    No es posible pensar en eficiencia de los servicios si estos no son planificados de acuerdo con el crecimiento de la economía. La progresiva mayor demanda exige incrementar en forma programada la producción para satisfacer las necesidades de consumo, pero las empresas públicas, pareciera que carecen de planes de expansión y no tienen financiamiento para las inversiones requeridas. Si bien es cierto que, con las recientes emisiones de bonos soberanos, últimamente fueron destinados fondos a algunas de las empresas públicas, en el caso de la energía eléctrica parece que no están siendo cubiertas las necesidades inmediatas de recursos para mejorar la distribución.

    Otra fuerte restricción es la acumulación de deudas del propio sector público con las empresas estatales por el consumo de servicios básicos que ellas proveen. El atraso de pagos llega, según un estudio reciente, a US$ 140 millones, de los cuales US$ 100 millones corresponden a la deuda con la ANDE. Para sanear la economía de las empresas públicas no solamente es necesario que dichas deudas sean canceladas, sino también que sean revisados los altos costos administrativos por exceso de funcionarios y beneficios especiales, así como los subsidios abiertos y encubiertos. Estos pasos previos permitirán transparentar los costos, actualizar las tarifas y determinar con mayor racionalidad las transferencias de las empresas al Tesoro.

    De acuerdo con la Ley 5058/2013 y su decreto reglamentario, el Consejo Nacional de las Empresas Públicas (CNEP), conformado por el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, el Ministerio de Industria y Comercio y la Procuraduría General de la República, cumple las funciones de controlar, supervisar y fiscalizar la gestión de las empresas públicas; intervenir en la transformación y adecuación de la conducción general de las mismas; y, participar en el diseño y ejecución de los planes y proyectos de modernización de ellas. Tiene, pues, la obligación de dar a conocer la hoja de ruta de las empresas públicas en lo que resta del periodo de esta administración, para ver si los planes estratégicos apuntan real y correctamente a corregir sus debilidades estructurales, mientras se ocupan de resolver los problemas más urgentes.

    Por Dionisio Borda

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/las-debilidades-de-las-empresas-publicas-1455066.html

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    Publicado por Anónimo | 22 febrero, 2016, 7:32 am
  31. Ña Virginia

    Por Santiago González

    Ella es de San Lorenzo, aportó a IPS como docente durante toda su vida, tiene diabetes y la insulina es imprescindible para ella. Hoy, a sus 79 años, no tiene recursos para movilizarse de manera independiente y no le queda otra que viajar en colectivo.

    Conseguir un turno para consultar con su médico le lleva, como a la mayoría de los asegurados de la previsional, horas de paciencia al teléfono para luego de ser atendida, agendar una cita para dentro de dos meses, con suerte. Al llegar a la farmacia de IPS le informan que no hay insulina en stock.

    Al volver a casa, luego del largo y peligroso viaje en colectivo y sin los medicamentos que necesitaba, Ña Virginia se encuentra con que no tiene luz y no tiene agua. En su barrio explotó la subestación de ANDE y eso a su vez la dejó sin provisión de agua potable. Sin insulina, sin luz, sin agua y con 48 grados de temperatura.

    No es ninguna ficción y a la historia de Ña Viginia podríamos sumar miles de historias con innumerables variables. Lo peor es que, estos hechos no son aislados y a pesar de su frecuencia, los seguimos tolerando de una manera tremendamente pasiva.

    Aquello de ser un país sufrido lo honramos tan fielmente que, terminamos aceptando todo tipo de violación a derechos básicos como salud, transporte, luz, agua, comunicación, etc. No puede ser que vivamos acostumbrados a que nos roben, a que nos humillen, a que nos jodan las pelotas y no hagamos absolutamente nada al respecto.

    No importa que la ANDE no brinde el servicio porque los vecinos se opusieron a subestaciones, porque la distribución es mala, porque Romero es un inútil o porque técnicos estén enfrentados. Ese es un problema de la ANDE. Los que pagamos por el servicio tenemos que recibir energía y punto. Lo que tengan que hacer para brindarnos eso es problema de ellos.

    Basta de justificar la inutilidad. Lo único que importa es que Ña Virginia tenga agua, luz e insulina. Lo único que importa es que nuestra vida sea un poco digna.

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    Publicado por Anónimo | 22 febrero, 2016, 7:31 am
  32. El Estado como administrador

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    En un análisis hecho por Ricardo Canese se expone una serie de circunstancias técnicas para explicar lo que sucede en la ANDE, la entidad monopólica que administra el negocio de la energía eléctrica en nuestro país. Poco o nada entiendo de los aspectos técnicos que tienen que ver con el problema, pero sí le agregaría algo de lo que se está olvidando: el Estado, aquí y en cualquier parte del mundo, es un pésimo administrador. Así como todo lo que tocaba el Rey Midas se convertía en oro, todo lo que toca el Estado se convierte en plomo.

    Dicen que la experiencia ajena no sirve, que para aprender, uno tiene que sufrir el problema en sus propias costillas. Entonces, cómo es posible que todavía no hayamos aprendido después de haber pasado –y seguimos pasando– por las desastrosas consecuencias de un Estado administrador. Empresas que funcionaban a la perfección fueron a la ruina después de pasar de manos privadas a manos del Estado. Un ejemplo no muy lejano lo tenemos en el ferrocarril. El delirio “nazionalista” de la dictadura decidió que un medio de trasporte tan importante no podía estar en manos de una potencia extranjera, Inglaterra, y resolvió nacionalizarlo. Hasta comienzos de los años sesenta funcionaba de manera regular hasta que en manos del Gobierno tardó pocos años en cerrar por quiebra y a partir de entonces comenzó el robo sistemático de todo lo que se podía robar, incluyendo los rieles.

    En una oportunidad estuve en los talleres del ferrocarril en Sapucái y me sorprendí al ver que abajo del cristal de muchos escritorios de las oficinas había una fotografía de la reina Isabel II. Le pregunté a uno de los funcionarios que me acompañaba qué significaba aquello y la respuesta fue sencilla: “En la época de los ingleses vivíamos mejor. Nos prestaban más atención, nos daban equipo de seguridad para el trabajo, ropa, guantes, todo lo que hiciera falta. Desde que el tren es paraguayo nos cortaron todas esas facilidades”.

    Para seguir con los ejemplos tenemos al tranvía que administraba una compañía argentina llamada CALT (Compañía Argentina de Luz y Trasporte) si mal no recuerdo. ¿Dónde están hoy los tranvías que buen servicio hubieran prestado en esta crisis del trasporte público? Luego la compañía de teléfonos, la antigua Antelco convertida hoy en Copaco. No se dieron cuenta de que su negocio era vender llamadas y no aparatos. Vinieron las compañías de teléfonos celulares y le pasaron por encima. Sería bueno conocer qué cantidad de teléfonos móviles hay en servicio y cuántos de línea baja; teléfonos que están activos, pues sé de casas que desde la última vez que se quedaron sin servicio por este o aquel otro motivo resolvieron no volver a reclamar. Por último, ni hablar de la compañía de agua corriente, Essap, que para lo único que sirve es para romper calles y dejar sin agua a miles de hogares.

    La manera en que revientan los transformadores de ANDE es inexplicable. ¿Cuál es la causa? ¿El calor? ¿El alto consumo? ¿Pero acaso el objetivo de la empresa justamente no es vender corriente eléctrica? ¿Y por qué no puede hacerlo, si tenemos la hidroeléctrica más grande del mundo?

    Cuando la Armada Invencible enviada por Felipe II contra Inglaterra (1588) terminó en un descomunal desastre, el monarca dijo que “había mandado la Armada contra Inglaterra y no contra los elementos”. De este modo le echaba la culpa a las tormentas y cubría la torpeza de quien había tenido a su cargo comandar la expedición. Pues, adaptando la historia con pequeños cambios, parecería que las sucesivas administraciones de nuestro país (léase Gobierno) fueron mandadas contra los elementos, ya que todos sus estruendosos fracasos son atribuidas al calor, a las tormentas, a las continuas lluvias, al extremo frío, a la fuerza de los vientos, a lo que sea. Me pregunto si en otros países alrededor del mundo no habrá sitios que no sufran ni lluvias, ni tormentas, ni frío, ni calor, ni viento, ni lo que sea. Parece ser que somos los únicos.

    Hay muchas cosas que no pasan por la coima ni por el negociado, sino por la eficiencia. Si la tubería está mal puesta, si los cables mal tendidos, los trasformadores mal construidos, pues simplemente revientan aunque le paguen una coima. Es momento de superar la corrupción, el compincherismo en la administración pública y poner gente que su misión sea hacer bien el trabajo y no mandar al país contra los elementos.

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    Publicado por Anónimo | 22 febrero, 2016, 7:17 am
  33. ANDE
    feb 21, 2016
    Por Enrique Vargas Peña

    En el artículo que sigue a continuación no pretendo discutir ni negar los elementos señalados por los sindicalistas de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) como explicación de la presente situación de penuria a la que la entidad tiene sometida a nuestra gente, con cortes de luz periódicos, largos, sorpresivos y groseramente reiterados.

    No discuto ni niego que Ande vende a distribuidores o empresarios privados a precios más baratos que a sus consumidores directos; tampoco que Ande esté obligada a transferir a Hacienda unos ciento cincuenta y un millones de dólares (las transferencias intergubernamentales) ni que, además de eso el Estado le deba a Ande unos sesenta y siete millones de dólares y no discuto ni niego que Ande no cobra dinero de sus empresas Itaipú y Yacyretá.

    El diario Última Hora, ayer 20 de febrero (http://bit.ly/1LyyX4z) formuló algunas de las cuestiones que nos hacemos todos y que no son respondidas por las mencionadas afirmaciones de los sindicalistas de Ande: “Tener cinco días a medio millón de personas sin luz en uno de los países que más energía eléctrica producen en el mundo (como siempre se jactaron en proclamar las autoridades) es una paradoja que no se compadece en absoluto de la realidad ni de las urgentes necesidades del pueblo (…) La gente está, como no puede ser de otra forma, irritada, indignada y exige explicaciones. Lo curioso del caso es que nadie parece tenerlas. Por ejemplo, Walter Causarano, gerente técnico de la Ande, sostuvo que todavía deben aguardar un peritaje para saber exactamente qué sucedió en San Lorenzo (…) El presidente, su ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga, y el de Industria y Comercio, Gustavo Leite, ya no pueden ir más por el mundo a mentirles a los inversionistas diciéndoles que este es un país ‘rico en energía eléctrica y en recursos naturales’, mientras Juan Pueblo está soportando cortes de luz cada vez que sopla un viento o se recalientan los cables porque el sistema de transmisión y distribución de la energía de este país está en condiciones deplorables”.

    El día anterior, viernes 19 de febrero, ABC Color (http://bit.ly/1Qoi2cm) se había expresado de modo parecido: “No deja de ser una ironía que el Paraguay, siendo el mayor exportador de electricidad del mundo y nadando en su abundancia, tenga que estar sufriendo una de las peores crisis en cuanto al suministro de este vital insumo (…) Inadvertida o intencionalmente, en su arrebato de autoincriminación, el presidente de la Ande ha buscado lavarse las manos a costa de la Municipalidad de Asunción, acusándola de ser la culpable de la actual crisis energética por promover el aumento del consumo de electricidad en la ciudad, autorizando la construcción de edificios de altura a sabiendas de que la Ande no tiene la capacidad de atender una mayor demanda que la actualmente existente (…) Si el ente estatal no puede proporcionar abundante electricidad al país con las formidables represas que tiene, es exclusivamente porque hace rato perdió su rumbo institucional convirtiéndose en un inmoral botín político de un grupo de personas (funcionarios públicos, sindicalistas, ingenieros electricistas y empresarios inescrupulosos) y debe ser reformado, más temprano que tarde”.

    Los temas de los que hablan los sindicalistas de Ande, resumidos al principio, no explican las cuestiones formuladas por los medios que, a su vez, expresan las de una sociedad indignada por verse obligada a vivir sin energía eléctrica segura siendo la propietaria de las mayores generadoras de esa energía en el mundo.

    Creo que algunos hechos de los ocurridos en los últimos días nos pueden dar pistas de lo que está sucediendo en realidad con Ande.

    Los cortes de luz que no se deben a factores climáticos, y aún un porcentaje significativo de los que suelen atribuirse a factores climáticos, tienen que ver con la edad de las instalaciones, según insisten en repetir y remarcar Víctor Romero, presidente de Ande, y sus colaboradores en la dirección de la entidad.

    Luego, si las instalaciones son antiguas, es evidente por sí mismo que requieren un mantenimiento redoblado, vigilante, especial. El trabajo de cualquier persona que pretenda dirigir Ande con un mínimo de respeto a los usuarios que, además son sus propietarios, consistirá en garantizar con solvencia ese mantenimiento redoblado y en gerenciar, luego y por cuerda separada, lo requerido para las inversiones necesarias para aumentar la calidad y el alcance del servicio.

    Mantener funcionando lo que hay debería ser la prioridad y los puntos señalados al principio de los sindicalistas de Ande nada de nada tienen que ver con eso.

    Por los escasos datos que los responsables de Ande permitieron que se sepan de los incendios ocurridos en las subestáticas de Lambaré y San Lorenzo sabemos que el de Lambaré se debió a “la pérdida de aislamiento del interruptor” de ingreso de la energía de alto voltaje, según lo confirmó Walter Causarano, gerente técnico de Ande a la 970 AM el pasado 15 de febrero del 2016 (http://bit.ly/1Q7JSHE) y, aunque el propio Causarano se negó a dar detalles sobre lo ocurrido en San Lorenzo como consta en el transcrito editorial de Última Hora, Rubén Valdez, jefe de los Bomberos Voluntarios, explicó también a la 970 AM, el 19 de febrero, que el siniestro se inició en los túneles de los conductores (de energía) que tenían conexión con la sala de control (http://bit.ly/20LMfSf).

    Ante la notable reticencia de los responsables de Ande de indicar quiénes son los responsables directos de mantenimiento de las subestáticas de Lambaré y San Lorenzo, el gerente de Distribución, Aniano Esquivel, confirmó a la 970 AM el 16 de febrero, que el responsable general del mantenimiento es el gerente técnico Walter Causarano (http://bit.ly/1SQuEJD).

    Estos escasos datos, permiten sostener sin temor a contestación que los responsables de mantenimiento de Ande no dispusieron de la vigilancia requerida por instalaciones antiguas para prevenir cosas como las que ocurrieron, y mucho menos del estoqueo de aislamientos que debieron haber previsto si fueran mínimamente competentes.

    Y salvo que estos dos incendios hayan sido resultado de atentados, en cuyo caso el presidente de Ande y sus colaboradores debieron informarlo de manera inmediata a la Fiscalía penal como les ordena el artículo 286 del Código Procesal Penal, siendo pasibles de recibir las penas correspondientes a la acción de obstruir la acción de la Justicia y la persecución penal si no lo hicieron, estos siniestros se debieron a la incompetencia o la irresponsabilidad de los directores de Ande o a su lenidad deliberada para forzar adquisiciones de equipos por la vía de la emergencia o modificaciones de las acciones que está emprendiendo el Poder Ejecutivo sobre Ande (contrato colectivo).

    Por eso deben ser destituidos Víctor Romero y sus colaboradores de mantenimiento.

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:55 pm
  34. ¡Soluciones Ya!

    La ANDE se caracterizó históricamente por ser una empresa de indiscutida eficiencia, hasta los primeros tramos de la etapa democrática. La otrora Corposana, luego Essap, nunca fue precisamente un modelo de ente público, pero al menos garantizaba el suministro del líquido vital a los pocos usuarios a los que brindaba cobertura.

    Ahora, ambas se nivelaron… hacia abajo. Son monumentos ejemplares a la ineficiencia institucional, que están provocando el padecimiento de millares de familias paraguayas, las cuales en pleno siglo XXI no tienen garantizados servicios básicos y fundamentales, como el suministro de energía eléctrica y agua potable. Y frente a esto no bastan los pedidos de disculpas de los funcionarios que están al frente de dichas reparticiones; menos aún atribuir lo que sucede a la “mala suerte” o al “tye raku”, como dijo uno de ellos. Eso es inaceptable. Lo que corresponde, con carácter de urgencia, es que presenten soluciones para ayer, inmediatas, aunque sean coyunturales, hasta tanto se implementan medidas de fondo para resolver los problemas estructurales, lo que llevará más tiempo. Y si no son capaces de hacerlo, que asuman sus limitaciones y den un paso al costado.

    La decadencia de la ANDE se inició hace ya varios años. No se hicieron las inversiones que había que hacer en distintos momentos y, para colmo, su plantel de personal creció de manera exponencial en anteriores gobiernos, principalmente durante el de Fernando Lugo, periodo en el que se incorporaron no solo muchos trabajadores sino también planilleros. La empresa describió un proceso de “relajamiento” y sus funcionarios se hicieron acreedores de abundantes privilegios, lo cual, sumado al congelamiento de sus tarifas, hizo que se llegara a los niveles deplorables del presente.

    La realidad, muy mala por cierto, exige que se tomen medidas rápidas, que lleven algún alivio a la población, a las empresas, a centros de salud y al transporte, que en Asunción está completamente colapsado a raíz de que una gran cantidad de semáforos salieron de servicio. ¿Por qué la ANDE, junto con Essap y la Municipalidad de la Capital no invierten en la adquisición de generadores de porte pequeño para aunque sea bombear agua en distintos barrios y alimentar a los semáforos en lugares claves? ¿Es ésta una alternativa que se puede ejecutar en breve y a bajo costo, como afirman algunos técnicos? ¿Y si no lo fuera, qué nos proponen Víctor Romero, Ludovico Sarubbi y Mario Ferreiro?

    Como sucede en situaciones de emergencia, nunca faltan los “pescadores de río revuelto”, los oportunistas de siempre que buscan sacar algún rédito político, como es el caso de los seguidores de Fernando Lugo, según los cuales, todo esto sería intencional, para abrir las puertas a la privatización de la Ande y de la aguatera, lo que supuestamente estaría en los planes del gobierno. Pero son manifestaciones que ni vale la pena tomarlas en cuenta, sobre todo al provenir de quienes cuando estuvieron al frente del Poder Ejecutivo, sí radicaron proyectos en el Congreso para que dichos servicios pasen a manos privadas.

    Insistimos. El momento exige respuestas urgentísimas, para que a la gente no le devoren los mosquitos, pueda asearse en baños que funcionen y transite por las calles con parte de los semáforos en funcionamiento, porque la construcción de sub
    estaciones y el desarrollo de otras obras absolutamente necesarias llevarán su tiempo.

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:47 pm
  35. Busquemos a Noé

    Por Luis Bareiro

    La experiencia nos dice que si Noé era paraguayo se hubiera ahogado con él hasta el último animalito. Y es que no importa cuántas veces nos digan que viene un diluvio, hasta que no tengamos el agua al cuello no movemos un dedo.

    La última muestra (que, por supuesto, no será la última) la tenemos en ANDE. Desde hace años vengo escuchando a sus técnicos advertir que la red de distribución está sobrepasada, que no tiene capacidad para repartir la cantidad de energía que los usuarios consumen y que esa sobrecarga terminará por colapsar el sistema.

    Bueno, finalmente está pasando.

    El escenario resulta más fácil de entender si imaginamos que ANDE en vez de energía reparte agua. Sabemos que no es lo mismo traer agua para tres millones de consumidores que para siete millones. Si la traíamos desde la fuente con caños para mil litros y la demanda pasó a ser de cinco mil litros, solo nos queda construir una cañería más grande, prorratear el agua entre los consumidores o arriesgarnos a reventar el caño por la presión.

    Se optó por hacer un caño más grande, la famosa línea de 500 kV.

    Eso solucionó solo parte del problema. Obviamente, no se puede llevar el agua a las casas usando la misma cañería gigante, ahogaríamos a los usuarios. El agua se fracciona en unos reservorios de gran y mediano porte (las estaciones y subestaciones) y de allí va por caños más pequeños hasta pequeños reservorios (los transformadores), desde donde el agua llega finalmente a las casas a través de unas mangueras (que están más viejas que Noé, por cierto).

    Pero pasó que al aumentar la cantidad de hogares que reciben agua y, sobre todo, el volumen de agua que demanda cada hogar, el total que debe repartir cada reservorio superó ampliamente su capacidad de contención. Así, solo pueden entregar menos agua a cada transformador o arriesgarse a reventar. La única forma de impedirlo es construyendo nuevos reservorios desde donde fraccionar el agua.

    Obviamente, nadie quiere esos reservorios de electricidad cerca de su casa, por lo que imponer su construcción es tremendamente impopular y engorroso. Así que para evitar conflictos y como no era su problema, los municipios sencillamente no los autorizaron.

    Y ahora está pasando lo que inexorablemente tenía que pasar, el diluvio anunciado; los reservorios están reventando. Y para peor, cada vez que revienta uno “redireccionan” hacia otros reservorios, arriesgándose a que corran la misma suerte. Es lo que pasó con Lambaré y San Lorenzo.

    Todos sabían que iba a pasar, pero nadie se animó a enfrentar el kilombo que suponía evitarlo. Hablar de culpas es entrar en un laberinto burocrático interminable. La cuestión es que hay que construir esos reservorios y hacerlos donde técnicamente se tienen que hacer y ya.

    Afuera sigue lloviendo…

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:42 pm
  36. No puede seguir así

    Por Benjamín Fernández Bogado –
    Un gobierno democrático se mide en función de cómo trata a sus mandantes. Cuando estos no interesan o son tomados como vasallos a los que humillar de manera constante se vuelve una rutina, estamos frente a la peor forma de dictadura que podamos soportar.

    Más de un millón de personas sin agua ni luz, cuyo destino no interesa desde el poder, es testimonio de que no vivimos en una democracia real. Es imposible entender cómo los incompetentes de la ANDE y Essap aún continúen en sus puestos. O hay dos cosas: una, que el presidente que los nombró ha perdido todo contacto con la realidad, y por el otro, la demanda de capacidad no respondida los ha vuelto a todos unos cínicos y sinvergüenzas.

    No hay forma de entender cómo Víctor Romero que pide a gritos que lo echen aún continúe al frente de la ANDE, o que Ludovico Sarubbi siga afirmando que lo que bombea de agua la Essap se pierda la mitad por el camino. Ha cobrado 150 millones de guaraníes en un solo mes por “trabajos bien hechos” y no puede proveer de agua ni a los vecinos de su barrio en Sajonia. Pero sí cumple con el consejero de Yacyretá, Gustavo Samaniego, que con más de 100 millones de guaraníes de salario mensual ¡le debe proveer con agua de camiones cisterna en su casa de verano en San Bernardino para llenar su pileta!

    Están tocándole la oreja a la población de manera reiterada y constante. Presumen que este pueblo manso soportará todavía más humillaciones y vejámenes sin darse cuenta de que están promoviendo una erupción volcánica de impredecibles consecuencias.

    No les interesa el bienestar de la gente a la que humillan y desprecian de manera permanente. Los de la ANDE insinúan boicot de los propios empleados acorralados en sus injustos “derechos adquiridos”. Vamos muy mal.

    Nunca jamás ciudades completas han quedado sin agua y sin luz por tanto tiempo, situación que a este Gobierno no parece inmutarle. Incendios, imprevisiones, dinero de bonos que no se usan, ausencia absoluta de compromiso con los mandantes, amenazan con llevarnos a una situación sin retorno.

    Este es un país sufrido, pero los ciudadanos no pueden más con la incompetencia del Gobierno en el manejo de los servicios públicos. No hay pretextos que justifiquen este manoseo vil a una población a la que le cargan cada mes un servicio que no prestan llegando incluso a robarles en el conteo del uso de la energía y del agua.

    Además de incompetentes son ladrones y es bueno que lo sepamos. La ciudadanía debe responder de manera más enérgica. Tenemos agua y energía en abundancia, pero no son capaces de hacer la tarea como debieran, a pesar de que cobran como gestores del Primer Mundo para un servicio de cuarta.

    Este país requiere recuperar la vergüenza y la dignidad. Así como estamos no podemos seguir.

    Esto es demasiado y nos pone en evidencia como país subdesarrollado, que no está en capacidad de venderles el cuento a los extranjeros que vengan e inviertan, porque la energía es abundante y barata, y además el agua la tenemos en cantidades enormes, solo que no sale por la canilla de nadie.

    Ha sido una semana de la vergüenza para todos… y los administradores de ANDE y Essap deben irse ya nomás. No sirven para la tarea.

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:41 pm
  37. La crisis eléctrica en la tormenta perfecta

    Por Alberto Acosta Garbarino
    La tormenta perfecta es el nombre de una película del año 2000, que trata de un hecho real ocurrido en los Estados Unidos en la década de los 90, cuando un pequeño barco pesquero fue sorprendido en alta mar por una poderosa supertormenta, que se formó como producto de la fusión de varias tormentas menores.

    A partir de dicha película, se usa la expresión “la tormenta perfecta” para describir situaciones en donde diversos factores se suman para crear una situación catastrófica.

    De alguna manera, lo que ha ocurrido en el Paraguay en los últimos años ha sido la sumatoria de diferentes problemas que combinados pueden producir una “tormenta perfecta” sobre nuestra pequeña economía.

    Esta “tormenta perfecta” se está formando como producto de problemas económicos y catástrofes naturales, errores del pasado y errores del presente, y, por la pésima gestión de nuestros gobernantes y por la falta de conciencia ciudadana de nuestra sociedad en su conjunto.

    Desde hace dos años, como consecuencia del enfriamiento de la economía de China, nuestro sector agrícola viene sufriendo la caída de los precios de nuestros principales productos de exportación.

    La soja que tenía hace dos años un valor de 546 dólares americanos la tonelada, hoy tiene un precio de tan solo 323 dólares americanos la tonelada. Una caída de más del 40 por ciento.

    Desde hace dos años, como consecuencia de la grave crisis económica y política del Brasil, el sector comercial de las ciudades fronterizas con dicho país está sufriendo una caída de las ventas de más del 40 por ciento, trayendo como consecuencia el cierre de empresas y el aumento del desempleo.

    Pero no son solamente problemas económicos los que están construyendo esta “tormenta perfecta”, sino también problemas naturales como el fenómeno El Niño, que ha generado una de las mayores inundaciones en cincuenta años en Argentina, Uruguay y Paraguay.

    La diferencia es que en Uruguay la ciudad más afectada ha sido Salto, que tuvo más de 3.000 desplazados, y en Argentina ha sido Concordia, con más de 10.000 desplazados, mientras que en Paraguay la ciudad más afectada es nada más y nada menos que la capital del país, Asunción, donde existen más de 100.000 desplazados.

    A este patético cuadro de problemas se han sumado las epidemias del dengue, el zika y el chikungunya, que están haciendo estragos en toda América Latina, pero con mucha más fuerza en el Cono Sur.

    Estas epidemias están generando muertes, internaciones y un aumento significativo en los gastos en hospitales y medicamentos, en todos los países afectados.

    Hasta ahora los diferentes problemas que estábamos sufriendo en el Paraguay venían de afuera; el enfriamiento de China que generó la caída del precio de los commodities, la recesión del Brasil que afectó las ventas de los comercios de la frontera, el fenómeno El Niño, que ocasionó las grandes inundaciones y las epidemias que incrementaron enormemente los gastos en salud.

    Pero a partir de la semana pasada, dos incendios importantes producidos en las subestaciones de Lambaré y San Lorenzo nos advierten que ese largo periodo de más de 20 años de una Administración Nacional de Electricidad (ANDE), que no realiza las inversiones necesarias para mantener y hacer crecer la red eléctrica, ha llegado a su fin.

    Estamos a las puertas de un colapso eléctrico de impredecibles consecuencias, que ya ha ocasionado enormes pérdidas a empresas y personas y, que si no hacemos lo que debemos hacer, va a comprometer seriamente nuestro desarrollo futuro.

    Estamos enfrentando una “tormenta perfecta” y este es el momento en que nuestra clase política debe dejar de lado la politiquería y el electoralismo, debe dejar de lado las eternas peleas por los temas que dividen, y deben ponerse a trabajar todos juntos para enfrentar esta grave emergencia.

    Si así no lo hicieran, la patria se lo demandará.

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:38 pm
  38. Carta para un turista

    Por Guillermo Domaniczky

    Me tomo el atrevimiento de dirigirle afectuosamente estas palabras, con la intención de que pueda entender a este, nuestro querido país.

    Sí, es cierto. Somos el país que más energía eléctrica produce por habitante en el mundo, pero no podemos usar lo que producimos.

    Tenemos dos represas binacionales, Itaipú y Yacyretá, a través de las que cedemos energía a precio de oferta a Brasil y Argentina. Y además poseemos otra central hidroeléctrica más, la de Acaray.

    Usted se preguntará entonces, de forma comprensible, ¿y por qué la gente está a oscuras cada tanto?

    Voy a intentar explicarle. Nuestro problema no es la generación ni la transmisión de esa energía, es la distribución. Sucesivos gobiernos fueron usando a esas binacionales como grandes cajas negras, desde las que incrementaron patrimonios (los suyos, no los nuestros), financiaron campañas políticas y las convirtieron en agencias de empleos para resolver problemas particulares. Con ellas también se financiaron festivales, concursos, viajes, se distribuyeron vacas, pollitos, tractores y ambulancias; y además se entregó dinero a muchos intendentes y gobernadores corruptos que engordaron sus bolsillos y cuentas bancarias.

    En síntesis, hicieron de todo, menos destinar prioritariamente el dinero para fortalecer a la empresa que tiene que distribuir lo que producimos para que podamos usarlo: la ANDE.

    Supongo su razonamiento en este punto. “Entonces denle dinero a la ANDE y problema solucionado” pensará. Permítame desilusionarlo un poco más.

    La ANDE era una empresa modelo hace unas décadas. Sucesivos gobiernos (¿le parece que ya leyó esto antes?) fueron mal administrándola, al punto de que hoy pierde casi un cuarto de la energía que distribuye, la mitad por pérdidas técnicas y la otra mitad por el robo descarado e impune de su energía. Llegamos incluso al absurdo de que las autoridades de la empresa salen a pedir públicamente que los clientes no usemos la energía que distribuyen, como si un comerciante le pidiera a sus clientes que no le compren lo que vende. Así de absurdo es todo.

    Le voy a adivinar el pensamiento, seguramente me va a decir que para corregir las malas administraciones, habría que probar con un gobierno de signo diferente.

    Lamento seguir desilusionándolo. Hubo alternancia de gobiernos. Y fue precisamente bajo ese período que uno de los presidentes de la empresa, en poco más de un año, metió a casi 1.400 personas de su equipo político.

    Sé que es mucha información para usted, pero si está agobiado imagínese al habitante de este querido país, que sin luz, agua potable, y con 45 grados de sensación térmica, tiene que soportar encima campañas del gobierno para captar inversores afuera, promocionándonos como un país con energía limpia, renovable y abundante.

    Pensaba también explicarle lo que pasa con el agua potable y con la Essap, pero no quiero seguir amargándole este domingo.

    Le mando un afectuoso abrazo (para no decir caluroso).

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:29 pm
  39. Prepárense… será peor

    Por Mabel Rehnfeldt

    “Prepárense porque van a ocurrir cosas peores”. Fue lo más dramático que oí decir hasta ahora a Víctor Romero, titular de la ANDE. La entidad es dueña de Itaipú, la represa que genera una descomunal cantidad de energía… que Paraguay no puede usar porque no tiene instalaciones.

    “¡Averiguen cuánto se estuvo invirtiendo, se llegó a invertir 50 millones de dólares por año!” desafió el funcionario público. Sí, esta cifra suena grande para Ud. y para mí, pero es un disparate para el sistema eléctrico de un país de más de 7 millones de habitantes.

    Varios otros problemas colaterales taponaron cualquier intento de abastecer la creciente demanda: necesitaban instalar subestaciones eléctricas…y los municipios dejaron de dar permisos para construirlas e instalarlas. ¿Cómo llevar la energía eléctrica a barrios más distantes, a comunidades más lejanas sin hacerlas dependientes de centros que están a decenas de kilómetros de ellos?

    El incendio de San Lorenzo da una idea aproximada de la dependencia. Están prendidos como garrapatas a esa subestación zonas tan esparcidas como los barrios Parque, Villa Aurelia y Herrera en Asunción como Tres Bocas, San Lorenzo, Fernando de la Mora, Villa Elisa, San Antonio y hasta parte de Lambaré.

    El viejo principio lógico de no tener tantos puntos dependientes de un solo centro –válido para cualquier cosa en la vida– no le sirve a la ANDE. No tiene, no pudo, no quiso o no le dejaron construir más subestaciones.

    Si a estos déficits le sumamos que por absurdos temores la gente no declara su capacidad real instalada para que cada barrio tenga alimentadores con capacidad adecuada… Si agregamos la fuga de energía no cobrada que la ANDE deja de facturar… Si sumamos una corrupción que tampoco le es ajena…no debiéramos conmovernos por el terremoto energético que nos azota.

    Lamentablemente, esto en lugar de ir calmándose se incrementará. Cada día que pasa habrá más consumo de energía eléctrica; uno porque los cambios climáticos agobian al ser humano, dos porque las familias buscan el lógico confort para enfrentar las temperaturas con electrodomésticos y tres porque año a año el crecimiento poblacional pone a prueba las infraestructuras de agua y energía eléctrica.

    “Prepárense, será peor…” dijo Romero el viernes mientras hablaba de 100.000 clientes sin luz, varios de ellos hospitales, sanatorios, escuelas, asilos de ancianos, hogares de niños… Miles sin luz, sin agua, sin semáforos, sin dormir, con enfermos, con niños, con bebés…

    Mi amigo Joseto me preguntó, ¿a quién reclamar responsabilidades? ¿No es antinatural e ilógico que un funcionario público no asuma las mismas? Respondo con otra: Si se fueran Víctor Romero y Horacio Cartes por no asumir las responsabilidades, ¿solucionaríamos este problema en particular? Sospecho que la respuesta es no.

    Venga quien venga como titular de la ANDE, desde la Virgen María pasando por Superman, Ironman, el Increíble Hulk, el arcángel Gabriel o el dálai lama los problemas permanecerán, básicamente por culpa de gobiernos ineptos y corruptos a los que NOSOTROS les hemos permitido hacer lo que querían con nuestras instituciones públicas.

    No tener garantizada la luz siendo dueños de una de las represas hidroeléctricas más importantes del planeta es “algo” que no tiene descripción en el diccionario.

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:28 pm
  40. El regreso a las velas

    Por Alcibiades González Delvalle

    Los usuarios tenemos una extraña relación con la ANDE. Mientras nos deja sin energía eléctrica la llenamos de maldiciones; pero apenas la volvemos a tener –no importa cuántos días u horas hayan pasado– saltamos de alegría. Nos olvidamos por completo de nuestra reciente indignación. Es el síndrome de Estocolmo: simpatizamos con quién dejó de atormentarnos.

    Los usuarios tenemos una extraña relación con la ANDE. Mientras nos deja sin energía eléctrica la llenamos de maldiciones; pero apenas la volvemos a tener –no importa cuántos días u horas hayan pasado– saltamos de alegría. Nos olvidamos por completo de nuestra reciente indignación. Es el síndrome de Estocolmo: simpatizamos con quién dejó de atormentarnos.

    Cada vez más la ANDE nos recuerda el país donde vivimos: despreocupación de las autoridades por el bienestar de la gente. No se entiende –o cuesta entender– que a estas alturas del siglo XXI, con dos de las más grandes hidroeléctricas del mundo, nuestra calidad de vida tenga que ser tan pobre.

    Ignoro si existe otro país donde la población amontona velas ante un cielo nublado o los primeros truenos y relámpagos. Y a veces ni eso: con un tiempo luminoso de pronto nos quedamos a oscuras por mucho tiempo, lo suficiente para que se estropeen los alimentos en la heladera, agonizar de calor, amanecer desganados por lo poco o nada que se ha dormido. Y están los negocios, los pequeños sobre todo, que asisten impotentes a la pérdida de sus mercaderías. Y los hospitales, que no tienen generadores, que son la mayoría. No incluyo en esta situación el incendio del jueves sino los hechos cotidianos.

    Es posible que ni las mismas autoridades nacionales tengan cuantificado el inmenso daño material y sicológico que sufre el país por los malos servicios de la ANDE que culpa al viento, al rayo, a lo que fuere, para justificar hechos incomprensibles. Pasarían si fuesen excepcionales, pero no hay día –con buen tiempo o malo– sin que un corte de luz en algún sitio de la República venga a estropear nuestro descanso o trabajo.

    Cada año se nos dice que lo pasaremos mejor porque el Gobierno atenderá las cuestiones energéticas para acabar, o disminuir al menos, los padecimientos de los cortes de luz. Se nos dice que se ha gastado, o se gastará, millonarias sumas en mejorar los servicios. Pero nada. Los técnicos de la ANDE repiten que el cableado aéreo, que los cables gastados, que los fuertes vientos, que los árboles caídos, que los transformadores viejos, y etc., etc. como justificación de este interminable sufrimiento. Es posible que tengan razón. Pero a la ciudadanía, que paga por los servicios, no le importa la razón que pudiera tener la ANDE. Le importa vivir con el menor inconveniente posible. Le importa que la ANDE solucione los problemas. A fin de cuentas, siempre hubo tormentas eléctricas y de viento. Pero estos últimos tiempos, sin más tormentas, tenemos más cortes de energía eléctrica.

    Las autoridades de la ANDE repiten sin cesar que se necesita de mucha inversión, pero que no es posible hacerla, porque la tarifa no da. O sea, tiene que subir el costo para los usuarios. Pero estos usuarios pagan por la energía que usan y, además, por la de quienes la usan y no pagan o pagan solo la mitad de la tarifa.

    “No hay dinero”, se nos dice ante los reclamos. Entonces estamos atrapados en un círculo de donde no saldremos nunca. “Se necesita mucha inversión”. Y como es mucha, seguiremos hasta el infinito con esta acabada expresión del subdesarrollo: iluminarse con velas gran parte del año.

    Si el Gobierno se interesase por la salud y la economía de la población ya habría dispuesto un estudio técnico y económico externo en el interior de la ANDE. Frente a la corrupción generalizada, y a la ineptitud y desidia, el país necesita saber si las razones que da la ANDE son las verdaderas para justificar los interminables cortes de la energía eléctrica.

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    Publicado por Anónimo | 21 febrero, 2016, 3:22 pm
  41. Que Dios nos ilumine, la ANDE no lo hará
    Por Gabriela Báez

    Pintemos el siguiente escenario. Son las 3:00 AM. Estás sin luz. Abrís la ventana para tratar de aliviarte, pero no podés dormir del calor y de los mosquitos. Le odiás al presidente de la ANDE. Llamás a reclamar, pero te ponen la música de espera hasta hartarte. Esta es una escena muy frecuente últimamente en Paraguay.

    Ayer hubo un “pire vai” generalizado, ya que desde la madrugada 100.000 usuarios quedaron sin luz. Para colmo, el titular de la estatal, Víctor Romero, dijo que el corte seguirá y que recién en cinco días más se solucionaría el problema. ¡Cinco días!, eso dijo. Todos tuvimos que ingeniarnos para realizar nuestras actividades, aunque para muchos fue un día pesado, como lo fue para Hugo, taxista de Campos Cervera y República Argentina.

    En un viaje en el que se descargó contra la ANDE, me contó que su mamá está con serios problemas de salud y que no puede permanecer mucho tiempo en un ambiente de excesivo calor. Él es como vos y yo, un simple trabajador que busca lo mejor para su familia, pero la ineficiencia y la ineptitud estatal le juegan en contra.

    Todavía no entiendo cómo es que Romero no da un paso al costado. En la ANDE hablan de suba de tarifas, pero no garantizan un eficaz servicio; culpan a gobiernos anteriores, pero no elaboran un plan para solucionar el problema.

    Indignan muchas aristas de esta situación: la superpoblación de funcionarios de la ANDE y los exagerados beneficios con que cuentan, la falta de inversión y gestión que garantice un servicio eficaz, los vetustos cables colgados de precarias columnas y los transformadores en malas condiciones.

    Es hora de que los responsables se pongan los pantalones y busquen una solución que no solo sirva como parche. Y volvemos al parche. Ese que ya cité en una columna anterior y que se aplica a tantas cosas en Paraguay. Debatamos sobre la privatización o no, sobre los fondos para inversión, pero busquemos respuestas definitivas. O sino hacemos lo de siempre, cambiamos el transformador que se quemó y que todo siga igual. Así tenemos otra vez de qué plaguearnos en el próximo apagón.

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    Publicado por Anónimo | 20 febrero, 2016, 11:42 am
  42. El colapso de la Ande

    La actual crisis de energía en nuestro país puso al desnudo las enormes deficiencias que la Ande arrastra desde hace años. La que alguna vez fue la entidad más eficiente del sector público paraguayo fue convirtiéndose con el paso del tiempo, y por efecto directo de los vicios del prebendarismo y el clientelismo, en una dependencia llena de recomendados y empleados sin función que perdió rápidamente la solvencia técnica que en otros momentos supo sostener.

    Las mismas prácticas nefastas, comunes a todas las instituciones públicas, acabaron por postergar las inversiones en infraestructura y relegar a los empleados más capacitados. El resultado de tantos años de negligencia y desidia son los problemas de mantenimiento, el colapso del sistema de distribución, la ausencia de una logística que permita el reemplazo de aparatos y equipos dañados en el menor tiempo posible y un servicio que presenta cada vez más grietas.

    Esto ocurre con fuerza en los meses de verano, cuando la demanda de electricidad se dispara. A las condiciones climáticas extremas nadie acaba nunca por acostumbrarse y para hacer más llevadera la vida y las actividades en la primavera y el verano son fundamentales los aparatos que atenúan el calor. Por eso, a la población los cortes en el suministro de electricidad les resultan no tan solo irritantes, sino también desesperantes y, hasta cierto punto, injustificables.

    Porque, está muy claro, el núcleo del problema no puede encontrarse en la generación de energía. Las dos hidroeléctricas que nuestro país comparte con Argentina y Brasil la generan en cantidades que superan por lejos las necesidades del mercado local. El problema se halla más bien en los sistemas de transmisión y redes de reparto a nivel urbano. Los técnicos de la Ande no tienen dificultades en admitir que una parte importante de estos equipos está obsoleta desde hace bastante tiempo. Existen alrededor de 50.000 transformadores en nuestro país, muchos de los cuales han superado ya su vida útil o funcionan precariamente.

    Lo recomendable es que se diseñen y ejecuten planes a largo plazo y que no se apliquen exclusivamente soluciones parche, destinadas solo a calmar los ánimos de la ciudadanía en forma transitoria pero que no atacan las raíces del problema. Se trata ésta de una práctica muy común en muchas autoridades, que en lugar de afanarse en soluciones de fondo solo buscan congraciarse con la población optando por medidas temporales. Los planes y programas relacionados al desarrollo de la infraestructura o a la extensión de los servicios básicos, como la electricidad, por ejemplo, deben ser concebidos como políticas de Estado, es decir que deben o deberían fijarse horizontes estratégicos más allá de los gobiernos o de los funcionarios responsables de su aplicación.

    En Paraguay lamentablemente es común comenzar de cero con cada cambio de gobierno o de administración. Se ignora o directamente se desprecia lo hecho antes de la llegada de los nuevos responsables. Con cada gestión vienen nuevos planes o recetas que sepultan en el olvido los avances anteriores.

    Lo que está ocurriendo hoy ya casi no tiene remedio. La Ande deberá disponer las medidas de contingencia necesarias para minimizar el impacto del servicio deficiente en la economía y en la vida de los ciudadanos. Sin embargo, es indispensable trabajar desde ahora mirando el próximo verano, cuando la demanda de energía nuevamente se dispare.

    Para entonces ya no habrá excusas ni lugar para improvisaciones.

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    Publicado por Anónimo | 20 febrero, 2016, 6:37 am
  43. A oscuras en el país de las hidroeléctricas

    Por Andrés Colmán Gutiérrez –

    Si algo sobra en el Paraguay, es energía eléctrica. Tanto, que la cedemos a precio regalado a países vecinos. Tenemos cuatro hidroeléctricas (Itaipú, Yacyretá, Acaray e Yguazú). Dos son binacionales y una es operativamente considerada la mayor del mundo.

    Por ello resulta paradójico que estemos viviendo a oscuras como en el siglo XIX, alumbrándonos con velas, soplándonos con pantallas de karanda’y para aplacar el calor infernal, sin poder bañarnos por falta de agua corriente, quemando espirales para ahuyentar a los mosquitos del dengue, el zika o chikungunya. ¿Será un ensayo del apocalipsis posnuclear?

    Una grave crisis energética en este país solo puede obedecer a una absoluta incapacidad de gestión, a una tremenda inutilidad por parte del Gobierno para administrar uno de los más preciados y potenciales recursos.

    Los reiterados y prolongados cortes en el servicio de la ANDE someten a la ciudadanía a una verdadera tortura: tampoco llega el agua de la Essap, se cortan las conexiones a internet, se paralizan sistemas de trabajo y producción, se generan millonarias pérdidas económicas.

    Una vez más se demuestra que los paraguayos somos un pueblo pasivo (por no decir sumiso), ya que soportamos estoicamente el maltrato estatal, las excusas infantiles, las costosas facturas que nos cobran por el pésimo servicio. En otras sociedades ya habría multitudes en protesta por las calles, exigiendo la cabeza de los responsables.

    Los actuales directivos esgrimen como explicación que la culpa es de administraciones anteriores, que dejaron caer el sistema eléctrico en un carnaval de corrupción e irregularidades.

    Vamos, ¿creerán que somos pendejos? Salvo el periodo del gobierno de Fernando Lugo y el del golpista Federico Franco (que tampoco hicieron mucho por resolver el problema), las “administraciones anteriores” fueron de gobiernos colorados.

    Es decir, siguen en manos de la misma claque política que ahora nos deja a oscuras, sin agua y sin aire, muertos de calor. ¿Y qué hicieron? ¿Y qué hacen ahora?

    Hay distintas versiones acerca del colapso actual. Algunas plantean que los reiterados incendios de estaciones o explosiones de transformadores son parte de un sabotaje de los grupos sindicales, para no perder sus privilegios. Otras, que son promovidas por sectores del mismo Gobierno, para forzar a la privatización del servicio. Como sea, el gran perjudicado es el propio país.

    A los ciudadanos no nos importan mucho las pujas políticas, sino que se restablezca y se mejore el servicio, porque como dicen en la calle: “Ndai gusto veima”.

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    Publicado por Anónimo | 20 febrero, 2016, 6:28 am
  44. El presidente debe explicar al pueblo qué pasa con la ANDE

    A esta altura de los acontecimientos, decir que la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) es una institución deficiente dirigida por gente incompetente, es una verdad de perogrullo. Tras las serias emergencias vividas en lo que va de la época estival, quien debe salir a darle una explicación a la ciudadanía ya no es el titular de la entidad, sino el mismísimo presidente de la República, quien mantiene en el cargo a alguien que demuestra imposibilidad para manejar la situación. Tener cinco días a medio millón de personas sin luz en uno de los países que más energía eléctrica producen en el mundo (como siempre se jactaron en proclamar las autoridades) es una paradoja que no se compadece en absoluto de la realidad ni de las urgentes necesidades del pueblo.
    Primero fue la explosión de los transformadores y la vulnerabilidad a la que quedó expuesta la ciudadanía con la fuga del famoso gas askarel. Luego, el incendio en la subestación de Lambaré. Ayer, una explosión en la subestática de San Lorenzo dejó sumidos en la oscuridad a más de 100.000 usuarios, unas 500.000 personas en el más favorable de los cálculos. Todo, en medio de un verano que mantiene sus temperaturas y la sensación térmica por las nubes. La gente está, como no puede ser de otra forma, irritada, indignada y exige explicaciones.

    Lo curioso del caso es que nadie parece tenerlas. Por ejemplo, Walter Causarano, gerente técnico de la ANDE, sostuvo que todavía deben aguardar un peritaje para saber exactamente qué sucedió en San Lorenzo. Víctor Romero, titular de la institución, fue convocado en la víspera por el presidente de la República para abordar la forma de salir de la crítica situación. Muchos pensaron que el presidente del ente sería inmediatamente despedido del cargo o que, cuando menos, lo pondría a disposición del titular del Poder Ejecutivo, ante su incompetencia para administrar en forma la empresa pública que se confió a su dirección.

    Sin embargo, nada de eso sucedió. Efectivamente, uno de los problemas principales que viene demostrando el presidente en esta mitad de periodo que lleva al frente de la Presidencia es su falta de determinación para apartar del cargo a los funcionarios que demuestran no contar con las cualidades requeridas para afrontar con eficiencia sus labores. Lo que el presidente Cartes debe entender es que la administración del Estado exige que cada funcionario sepa muy bien lo que hace y a dónde específicamente apunta en el ejercicio de sus funciones.

    Ante esta seria situación, que puede derivar en expresiones de disconformidad por parte de la ciudadanía, es el propio titular del Poder Ejecutivo quien debe dar la cara ante la opinión pública para explicarle al pueblo cuáles son las causas del pésimo servicio de distribución de energía eléctrica y agua potable que tenemos, cuánto tiempo va a durar la crisis y con qué plazos cuentan las autoridades respectivas para solucionar definitivamente la situación.

    El presidente, su ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga, y el de Industria y Comercio, Gustavo Leite, ya no pueden ir más por el mundo a mentirles a los inversionistas diciéndoles que este es un país “rico en energía eléctrica y en recursos naturales”, mientras Juan Pueblo está soportando cortes de luz cada vez que sopla un viento o se recalientan los cables porque el sistema de transmisión y distribución de la energía de este país está en condiciones deplorables.

    En caso de ser necesario, además –y todo parece indicarlo que lo es–, una emergencia eléctrica que permita asumir decisiones de reconstitución en el menor plazo posible debería ser declarada. Antes de que la situación continúe deteriorándose hasta el punto de poner en juego no solo la credibilidad de su gestión, sino su propia estabilidad por falta de respaldo popular, es menester que Cartes adopte las medidas que esta coyuntura requiere. Allí donde sea necesario hacer cirugía mayor, hay que hacerla para darle a la gente los servicios básicos que ella se merece y por los que paga precios mucho más que considerables.

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    Publicado por Anónimo | 20 febrero, 2016, 6:19 am
  45. Deficiente gestión es el problema real

    Por Ing. Ramón Montanía Fernández (*)

    Hace aproximadamente 20 años que los directivos de la ANDE y los sindicatos de la empresa utilizan los mismos argumentos para justificar el deficiente servicio que presta a sus usuarios de energía eléctrica, y últimamente también los accidentes que afectan a sus instalaciones.

    Pérdida de autarquía, aporte obligatorio al Estado, deuda de empresas públicas, falta de inversión en infraestructura, oposición de vecinos a construcción de subestaciones y otras excusas, algunas otras pocas convincentes.

    Tienen razón cuando hablan de deficiencia en infraestructura, por sobre todo en el sistema de distribución, donde la mayoría de los equipos ya son obsoletos, no reciben adecuados mantenimientos, ya no soportan el aumento de la demanda, que en mayor porcentaje se da en esta época.

    Pero el problema de la deficiencia en infraestructura de la ANDE no se debe precisamente a la falta de recursos económicos, sino principalmente a la deficiente gestión de la empresa eléctrica.

    Aunque la ANDE disponga de dinero, si no tiene capacidad para ejecutar las obras planificadas en tiempo y forma, no saldrá del pozo en el que se encuentra, y la ciudadanía seguirá soportando el mal servicio.

    En la situación actual, la ANDE, en vez de ser el pilar del desarrollo de nuestro país, se esta convirtiendo en la barrera que frena la inversión que tanto hace falta al país.

    * Director de la revista Mundo de la Electricidad. Ex consejero de la Entidad Binacional Yacyretá.

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    Publicado por Anónimo | 20 febrero, 2016, 6:10 am
  46. El principal activo del Paraguay en manos del parasitismo estatal

    El Paraguay es el único país en el mundo entero que posee una cantidad de energía eléctrica tan vasta y tan superior a su consumo que, en los últimos 30 años, desde la construcción de Itaipú y Yacyretá, no ha requerido invertir en nuevos emprendimientos de generación eléctrica y aún tiene la capacidad para seguir suministrando energía renovable, limpia y barata por 20 o 30 años más.

    En el mundo civilizado la energía es la madre de todos los otros recursos y la principal herramienta de desarrollo económico de las naciones; para los países industrializados la energía eléctrica es considerada como un recurso estratégico de desarrollo y sus sistemas eléctricos son considerados como infraestructura crítica de seguridad nacional.

    En casi todos los países desarrollados del mundo la industria eléctrica (la generación, transmisión, distribución y comercialización de electricidad) ¡está en manos de empresas privadas! Tal cual, la mayoría de todas las industrias como: desarrollo de tecnología, telecomunicaciones, aeronáutica, automotriz, extracción de minerales, medicina, alimentos, vestimenta, etc., etc., etc.

    El principio económico y filosófico es el mismo, solo las empresas privadas en un ambiente de libre mercado tienen los incentivos económicos para producir un producto o servicio de buena calidad al menor costo y la mayor eficiencia posible.

    En Paraguay la energía eléctrica, su principal activo y herramienta de desarrollo, se encuentra en manos del parasitismo estatal y sus sindicatos; el monopolio estatal ANDE ha derrochado y malgastado las riquezas producidas por los recursos energéticos por más de 30 años.

    Hoy día ¡las pérdidas de energía de la ANDE rondan los US$ 260 millones por año y en incremento!; en los últimos 10 años la ANDE ha perdido cerca de US$ 2.000 millones.

    Resulta difícil imaginarse tan inmensa pérdida económica, pero imaginen si los cables fueran caños y la electricidad fuese agua, ¡el país estaría inundado debido a las pérdidas de energía!

    Quizás para el ciudadano común las pérdidas técnicas de la ANDE sean un concepto no muy sencillo de comprender, pero, sin duda alguna, todos los ciudadanos han sido testigos de la pésima calidad del servicio eléctrico en la última década.

    La ANDE, debido a su naturaleza de monopolio estatal, está condenada a la burocracia, la desidia y la inutilidad que en conjunto forman el principal fertilizante de la ineficiencia, el planillerismo, el amiguismo y la corrupción.

    La ANDE está manejada por tres grandes mafias: la mafia de la clase política, que a través de presiones políticas utiliza la institución para ubicar a sus amigos, parientes y amantes; la mafia sindical, que a través de amenazas y presiones logra obtener innumerables beneficios indebidos y hasta pagar solo por el 50% de su consumo de energía eléctrica, a lo que estos impresentables llaman “derechos adquiridos”; y la mafia de los proveedores y seudoempresarios, que en complicidad con el sindicalismo y la clase política ha logrado amasar fortunas vendiendo equipos y servicios muy por encima de los precios de mercado. La historia de la ANDE está plagada de irregularidades y casos de corrupción de todo tipo.

    La falta de mantenimiento de las redes debido a la desidia estatal, sumada a la ausencia de inversiones en infraestructura, no por falta de recursos económicos ¡sino por el derroche de los mismos!, han resultado en el estancamiento de gran parte de la economía paraguaya.

    Así durante años ciudades como Salto del Guairá y Pedro Juan Caballero han sufrido y siguen sufriendo la falta de un sistema seguro y confiable para los grandes emprendimientos inmobiliarios e industriales de la zona.

    Cada ciudad y cada barrio a lo largo y ancho del país han experimentado pérdidas económicas debido a la pésima calidad del servicio eléctrico.

    El Paraguay requiere de reformas para desmonopolizar e impulsar el sector eléctrico y la industria con inversiones privadas, dejando de lado el endeudamiento estatal y promoviendo la eficiencia y seguridad del sistema eléctrico a través de un ente regulador del sector.

    El monopolio estatal ANDE debe desaparecer, puesto que es un ancla para el desarrollo de la industria eléctrica del Paraguay.

    La vasta cantidad de recursos naturales de un país no le aseguran su prosperidad y bienestar.

    Así el Congo sigue siendo uno de los lugares mas pobres de la Tierra aún con sus inmensos yacimientos de diamantes; la Venezuela chavista, que tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, es hoy día un país rico lleno de pobres; y, finalmente, nosotros los paraguayos que sufrimos de continuos y prolongados cortes de electricidad teniendo dos de las hidroeléctricas más grandes del mundo.

    Quizás la clase política pretenda seguir negando la realidad, puesto que eso le conviene para seguir mamando y derrochando los recursos energéticos del país a través de la estatal ANDE y de sus mafias, pero no podrá escapar a la realidad por mucho más tiempo, puesto que la ciudadanía está cansada de que el Estado siga derrochando el principal activo de este país mientras cada verano el número de cortes de electricidad y los tiempos de los mismos aumentan, y así también los perjuicios económicos que estos acarrean.

    Y, para colmo de los ciudadanos, las autoridades de la ANDE plantean un aumento de la tarifa para sostener la ineficiencia, la corrupción, la desidia, el planillerismo y los beneficios indebidos de sus sindicatos.

    Por Ing. Nelson Cristaldo

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/el-principal-activo-del-paraguay-en-manos-del-parasitismo-estatal-1454151.html

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    Publicado por Anónimo | 19 febrero, 2016, 2:49 pm
  47. Hacer respetar a pueblos y ciudades

    No solamente en Asunción, sino también en algunas otras ciudades aledañas y en capitales departamentales, las empresas de servicios públicos estatales entienden que son una especie de gobernantes y, en tal ridícula presunción, hacen lo que se les antoja en los espacios públicos sin tomarse la molestia de conciliar previamente sus proyectos con las municipalidades; a menudo ni siquiera notificándoles.

    Essap, ANDE, Copaco y cualquier otra similar –incluso algunas empresas privadas– que necesitan instalar o extender ductos, ampliar o reducir zanjas y banquinas, plantar columnas, tirar líneas conductoras, reparar cualquier punto, etc., creen que pueden hacerlo en el momento que sea, donde se les da la gana, en la forma que más les conviene, clausurando o entorpeciendo el tránsito por el tiempo que requieran, o más.

    Esta es una actitud prepotente heredada de la época de la dictadura. Los directivos de entes públicos –en especial los tres citados– se consideran por encima de las autoridades comunales, cuando en realidad ninguna norma legal establece eso. Todo lo contrario, pues, en lo que atañe a las materias de su competencia exclusiva, la Constitución sitúa jerárquicamente a los gobiernos locales por encima de las decisiones de presidencias, direcciones y consejos de entes descentralizados y de empresas estatales o particulares, porque nótese que, en cuanto a esas atribuciones, están, incluso, por encima de la autoridad del propio Gobierno central.

    En consecuencia, todos están obligados a comunicar a las municipalidades sus proyectos de obras y servicios, de someterlos a la consideración de quienes gobiernan la ciudad, para que dichos proyectos no colisionen con el ordenamiento urbanístico, no alteren sus previsiones ni frustren proyectos comunales.

    Otros ejemplos de la prepotencia característica de la que hablamos es la poda o tala de árboles en espacios públicos, que ANDE o Copaco realizan cuando y donde se les antoja, así como la instalación de columnas en veredas y ochavas, entorpeciendo la fluidez del tránsito automotor, de los transeúntes y de las personas con especiales dificultades de locomoción. Algunas empresas particulares talan una y otra vez árboles añosos hasta lograr secarlos, para despejar la vista de sus carteles publicitarios.

    Los intendentes y las Juntas Municipales tienen la obligación legal y ética de hacerse respetar como autoridades electas y hacer respetar sus normas y su institución. Deben recordarse permanentemente a sí mismas que son titulares de la potestad constitucional exclusiva de determinar, por ejemplo, dónde instalar columnas de tendidos eléctricos y dónde no, si son imprescindibles o no; regular cómo se va a tratar a la vegetación en espacios abiertos, o sea en qué época del año se podarán o cortarán y qué clase de profesionales lo harán; determinar a qué horas o en cuáles días de la semana se podrán clausurar vías de tránsito para instalaciones y reparaciones; quiénes van a autorizar y fiscalizar las obras para que los lugares alterados vuelvan a quedar como estaban antes; y así sucesivamente, en una cantidad de casos con idénticas características.

    Essap, ANDE, Copaco y similares deben ajustarse como todos a las normas municipales y sus responsables someter sus proyectos al examen de las autoridades comunales y solicitar su estudio y aprobación antes de ejecutarlos y no presentar hechos consumados. Ningún núcleo urbano de nuestro país, grande, mediano o pequeño, podrá jamás ordenarse urbanísticamente en forma adecuada si está sometido a los mandos de cuatro o cinco autoridades, desvinculadas entre sí, que se creen con derecho a intervenir en ellos como y cuando les venga mejor.

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    Publicado por Anónimo | 19 febrero, 2016, 2:47 pm
  48. Despilfarros en ANDE y Essap

    El incendio de una subestación de la ANDE, ubicada en Lambaré, dejó sin luz y agua a miles de pobladores de Gran Asunción. El ingeniero Walter Causarano, gerente técnico de la empresa estatal proveedora de energía eléctrica, atribuyó el siniestro a que los equipos son obsoletos y reconoció que la ANDE “no tiene la infraestructura ideal”.

    La noticia no es ninguna novedad para los habitantes del país que se precia de compartir dos de las mayores represas hidroeléctricas del mundo, pues ya están habituados a que la temperatura estival o una tormenta de mediana intensidad los deje a oscuras y con los aparatos electrodomésticos estropeados. Saben, además, que el pésimo servicio es la inevitable consecuencia de la corrupción y del derroche, incluyendo el reflejado en los contratos colectivos de trabajo que otorgan escandalosos privilegios a una enorme plantilla.

    Aparte de que los equipos e instalaciones de la empresa pública son obsoletos, los trabajos de los contratistas no son debidamente verificados: en diciembre último, 16 torres de alta tensión se desplomaron en Ñeembucú porque se ignoraron las especificaciones técnicas y no precisamente porque eran anticuadas.

    La falta de provisión de energía eléctrica también suele interrumpir el abastecimiento de agua, como se ha visto en estos últimos días. “Realmente, tres días sin agua es una locura”, dijo el gerente de Redes de la Essap, Miguel Quinto. En efecto, que los habitantes del área metropolitana de Asunción, situada junto a un caudaloso río, deban soportar los calores veraniegos sin ese elemento vital es una verdadera locura, tanto como el hecho de que los centros de distribución de agua de la Essap no cuenten con generadores eléctricos para solucionar de inmediato los problemas derivados de la conocida ineficiencia de la ANDE. Si la aguatera estatal no ha instalado esos equipos es por negligencia o por haber priorizado la incorporación de “recomendados”, tal como los llamó su presidente Osmar Sarubbi, el mismo que al asumir el cargo en 2013 dijo que la Essap SA podía operar con 1.800 funcionarios: hoy tiene más de 2.100, es decir, 6,6 funcionarios por cada mil conexiones, mientras que el promedio latinoamericano es de 3. Si la ANDE no erradica las conexiones clandestinas de energía eléctrica, la Essap SA pierde el 48% del agua potable que distribuye y tiene de 12 a 15 caños rotos por kilómetro, en tanto que el índice mundial es de uno o dos. Se dirá que tiene problemas mucho más graves que la falta de generadores eléctricos, pero ocurre que esta carencia puede tener resultados catastróficos para los vecinos si no puede llenar sus reservorios porque la ANDE es incompetente. Por tanto, es preciso que se las agencie para disponer siempre de energía eléctrica, algo que deviene muy elemental.

    El presidente de la Essap SA debería entender que, por ejemplo, lo gastado en los sueldos de los “recomendados” superfluos debería invertirse en la compra de generadores.

    Tanto la ANDE como la Essap SA tienen la desfachatez de reclamar un reajuste tarifario. Los consumidores de sus servicios disponen de suficientes motivos para negarse en redondo a pagar un centavo más de lo que hasta ahora están pagando, y para exigir, en cambio, que las respectivas infraestructuras sean modernizadas mediante los fondos liberados por unas urgentes medidas de saneamiento administrativo, que se resumen en dejar de robar y despilfarrar.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/despilfarros-en-ande-y-essap-1453908.html

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    Publicado por Anónimo | 19 febrero, 2016, 2:46 pm

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