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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Los mismos métodos

He comenzado a escribir este artículo una hora más tarde, que gasté en buscar en un diccionario de sinónimos, otro de ideas afines y un tercero de temas, la palabra exacta que pudiera describir mi estado de ánimo ante las noticias que voy leyendo de Autores Paraguayos Asociados (APA) y el uso absolutamente discrecional de los miles de millones de guaraníes que perciben, mensualmente, en concepto de derechos de autor. No he encontrado la palabra necesaria pues posiblemente no exista. Lo de APA, sencillamente, no se puede calificar.

El asombro no viene tanto de la opacidad de su proceder, sino, sobre todo, de que son los mismos métodos, las mismas argucias, las mismas trampas, las mismas mentiras que han acompañado a la institución por lo menos en los últimos cuarenta años, si no son más, y me estoy quedando corto en los cálculos.

Quiero ir a aquellas épocas no por el mero hecho de regodeo en el pasado sino tratando de encontrar una explicación más o menos racional a lo que está sucediendo en el presente. APA fue, durante la larga dictadura de Stroessner, el brazo de la represión en el campo artístico. Aquellos intérpretes, compositores y otros relacionados con el campo musical debían demostrar su adhesión al régimen o bien ser puestos al margen de todo posible beneficio económico. No es gratuito que se le hayan dedicado tantas composiciones musicales a Stroessner porque sus autores y sus intérpretes tenían asegurado, a fin de mes, cobrar sumas siderales en concepto de derechos autorales. Mientras que quienes no lo hacían, por más que disfrutaran de una enorme popularidad y gran aceptación del público, debían contentarse con cobrar sumas ínfimas, miserables. En una oportunidad estaba haciendo un trabajo de investigación sobre estas maniobras de APA y preguntaba, en su local de la calle Chile entre Piribebuy y Humaitá, cuánto cobraba fulano, cuánto mengano y se me ocurrió preguntar por los derechos de Lara Bareiro, que en ese entonces vivía exiliado en Buenos Aires. Una voz cavernosa salió del fondo de una oficina y le escuché decir: “Vayan a preguntar a Moscú. Aquí no queremos saber nada de comunistas”.

Terminó esta etapa y vino la siguiente. APA cayó en manos de otras personas, entre ellas muchas que oficiaban de “pyrague” en el mundo artístico durante la dictadura, pero los resultados siguieron siendo los mismos. Bajo el lema de “para los amigos todos, para los extraños nada” siguió el saqueo a manos llena de un dinero que no les corresponde, un dinero que es de los músicos, un dinero que se lo han ganado con su sacrificio y, sobre todo, con su talento.

Hechos como los que se están denunciando ahora se han denunciado decenas de veces a lo largo de los últimos cuarenta años, o más. Nunca se ha conseguido nada. Nunca se ha podido poner allí una administración transparente, honrada, eficiente, que pueda hacer el trabajo de recaudar los derechos autorales y distribuirlos a sus justos dueños. ¿No es acaso esto una señal clarísima de nuestro subdesarrollo? Porque este es su verdadero significado: un sistema en el que las personas pasan, los nombres cambian, los hechos parecen ser diferentes, pero los problemas siguen siendo exactamente los mismos. Del mismo modo que décadas atrás no se le pagaban a Lara Bareiro sus derechos “porque era comunista”, actualmente se hace lo mismo con Emiliano R. Fernández porque no es parte de la “pandilla” de APA, que muy bien podría cambiarse por otra palabra que rima: “gavilla”.

La labor de APA es tan ineficiente y favorece tan poco a sus asociados que no mueve un solo dedo para luchar contra la piratería de discos de música (CD) y de películas (DVD) que se venden descaradamente incluso en su propia acera. ¿No le están robando así a los legítimos dueños que grabaron esos discos? ¿O eso no les preocupa?

“Hay algo en Dinamarca que huele a podrido”, decía Shakespeare en “Hamlet.” En nuestro país no es “algo” sino “mucho” y lo más doloroso es que la gente no reacciona mientras la justicia duerme su tranquila siesta del trópico. ¿Cómo se explica entonces que no haya ningún mecanismo efectivo para impedir que nos roben de esta manera instituciones como APA o bien la Opaci (institución que nuclea a todos los municipios del país) cuyo escándalo se airea en estos días? Después de todo, no es que se esté pidiendo la silla eléctrica para nadie. Solo se pide que se actúe con justicia.

Por Jesús Ruiz Nestosa

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/los-mismos-metodos-1453489.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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11 comentarios en “Los mismos métodos

  1. El día que Eladio Noqueó a APA
    18 Dic 2016

    Por Antonio Carmona
    La sorpresa fue grande, hasta enorme, diría; y, con el correr de los segundos de silencio, más que sorpresa fue una conmoción; era un programa más de televisión de aquellos tiempos de la dictadura, si mal no recuerdo, Feliz Domingo,

    En principio, todo parecía en su lugar; de un lado del set, el entonces presidente de APA, de cuyo nombre no quiero acordarme; del otro, Eladio Martínez, El Grande. Una atenta platea en la gradería completaba “el teatro de operaciones”.

    De pronto, el presentador, cuyo nombre omito por no poder acordarme con precisión, prendió la mecha preguntando por qué los grandes músicos que, pese a estar prohibidos, sonaban hasta en Radio Nacional, apenas cobraban, como se había propalado por los escasos medios “Contreras”.

    El director de APA ninguneó la “desinformación” que pretendía dividir a la familia paraguaya, insinuando la malversación de los derechos autorales de los creadores paraguayos.

    Eladio no había insinuado nada; lo había denunciado.

    Pero ya no había marcha atrás. Fue un combate memorable, que duró apenas un round para terminar en un KO contundente e inapelable con aclamación del público

    Don Eladio Martínez, el Lobo, lanzando una dentellada inesperada, le preguntó cuánto cobraba él, quien empezó a balbucear al haber perdido el hilo del libreto teatral que llevaba aprendido, y no contar con apuntador.

    Embalado, el músico le preguntó al público si conocían alguna obra del presidente de los “autores”; respondió el más contundente de los veredictos, un profundo silencio. Agrandado más de lo que ya era, Don Eladio, acariciando su guitarra, preguntó si alguien conocía un tema de él, que cobraba migajas por sus derechos; como si fuera dirigido por una batuta invisible, los espectadores, todos a una, empezaropn a cantar cada vez más fuerte Lucerito Alba, algunas estrofas de Che Valle mi, o Es linda nuestra tierra.

    Alguien bajó el telón de la pantalla. Era “demasiado mucho”.

    Vinieron los vientos desenfrenados por la Candelaria y San Blas, pero APA siguió inmune e impune, exactamente igual, pese a que, me consta, como a otros cronistas de la época, muchos fueron los que intentaron destapar esa olla podrida. El entusiasmo del los albores del San Blas y la Candelaria no llegaron a Apa. Los creadores no pudieron con la burocracia heredada de la dictadura, con su burrocracia y su avariciocracia.

    Han pasado tres décadas de la transición para que haya habido una intervención seria, no como las que se vienen planteando en la UNA, y se haya certificado el robo de más de dos mil millones de parte de la última directiva, encabezada por Alcides Roa.

    Me viene a la mente la respuesta espontánea de Don Félix Fernández cuando fue presentado a Stroessner, preguntándole el presentador, “Presidente, este señor es Félix Fernández, lo conoce?

    “Cómo no lo voy a conocer, si es un monumento nacional” respondió El Rubio.

    Con la modesta ironía que lo caracterizaba, sin poder contener su lengua, Don Félix le preguntó: Presidente, los monumentos no comen?

    Así es, le respondió.

    Entonces, soy un monumento” sentenció el poeta.

    El resultado esperado por el organizador de la entrevista, la “pensión graciable”, fue un fracaso; Don Félix, sin embargo, se fue contento, decía, “porque dijo lo que tenía que decir”.Y hemos seguido igual durante estas casi tres décadas de transición hacia la democracia, y han tenido que pasar todos estos años para que haya una intervención seria y justa para sacar a la burocracia que desde aquellos tiempos vivió a costa de los músicos que hicieron conocido al Paraguay en el mundo.

    Esperemos que el cambio sea serio y que los creadores puedan elegir a sus representantes y defender sus derechos y cobrar sus derechos autorales. Que terminen aquellos tiempos, que han llegado inexplicablemente hasta estos días, en que hemos seguido contemplando el vergonzoso “espectáculo” de que músicos de talento y éxito tengan que mendigar remedios o vender sus instrumentos, para sobrevivir

    Hay que felicitarnos de haber dado un paso adelante: tenemos que preocuparnos para saber cómo han pasado tres décadas desde el día que Eladio noqueó a Apa, pero Apa siguió explotando a los creadores; treinta años para sanear una institución. Preocuparnos por esta transición a trancas y barrancas.

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    Publicado por Anónimo | 18 diciembre, 2016, 10:58 am
  2. El dinero de APA

    En el marco de la investigación de graves irregularidades cometidas en Autores Paraguayos Asociados ( APA) este fin de semana se conoció en una conferencia de prensa detalles que de ser cierto mostraría el alto grado de corrupción que imperaba en la institución encargada de administrar y recaudar los fondos de los derechos autorales en el Paraguay. Empezó diciendo Patricia Stanley Directora de la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual, que un arrepentido funcionario se acercó a la fiscalía a relatar como los altos directivos suspendidos en su cargo se quedaron con dinero de la entidad. El hecho ocurrió el 27 de julio, cuando Librado Sánchez iba a intervenir la mencionada entidad, tras la denuncia realizada por la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual por la desaparición de más de G. 1.800 millones.
    El arrepentido cuya identidad no fue revelada aun mencionó que el secretario general (suspendido actualmente), Luis Barrientos, ordenó a todos los funcionarios del Departamento de Recaudación e Inspectoría, así como también de Informática, a tomar el dinero y varias documentaciones. Dijo que el mismo introdujo G. 70 millones en su mochila, remera y hasta dentro de sus partes íntimas. También lo hicieron –según el arrepentido– el presidente Alcides Roa y los funcionarios Cecilia Riveros, Patricia Romero y Librada Jiménez, esta última encargada de la caja de APA, además de Juan Coronel, funcionario del Departamento de Informática.
    Si esta información pudiera probarse en juicio, el hecho es de por si grave ya que muestra el grado de descontrol y delincuencia que se adueñó de la institución que debe recaudar y repartir lo que legalmente pertenece a los compositores y autores musicales de nuestro país, lo mínimo que se espera es que los nombrados y todos los que resultaren vinculados al ilícito sean penados y encarcelados, no existe otro camino para los que de forma tan criminal e irresponsable se adueñaron de las recaudaciones de la entidad, de los que ellos no son dueños solamente administradores, los verdaderos dueños de la entidad son los artistas e intelectuales socios del mismo y las recaudaciones provienen de los derechos autorales de los mismos.

    Esta es una prueba más de lo mal que andamos en el país, en un rubro siempre muy sensible como la vida artística e intelectual donde siempre los poetas y músicos autores de temas nacionales son mal remunerados, si a esto se debe sumar el robo de los que son objetos por quienes debieran cuidar el dinero y distribuirlos correctamente, entonces no vemos ninguna posibilidad que la situación cambie en el Paraguay, al menos si no se demuele la vieja y arcaica estructura que solamente beneficia a una gavilla privilegiada enquistada en la institución, cerrada y llaveada con siete candados impidiendo el ingreso de nuevos socios a una entidad que debiera vigorizarse con el aporte de gente nueva, limpia, honrada, talentosa y creativa.

    Andrés Granje

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    Publicado por Anónimo | 22 septiembre, 2016, 5:48 am
  3. Artistas incomprendidos e ignorados

    Posteado por Alberto Candia el 11-07-2016

    Cuando muere un intérprete, un compositor, un letrista, en fin, un músico; todos recuerdan y exponen maravillas de su persona, de su trayectoria y de su obra. Es un discurseo anecdótico, pasatista y por lo general cumplimentado, acongojados derraman lágrimas sobre el ataúd. Mientras, para el difunto representa la gloria, el descanso, la fuga de esta “cárcel” que experimentó en su corta vida. Su marcha es una bendición, un paraíso, un coro de ángeles; es la emancipación de sus atributos que inician el vuelo hacia el infinito. Es que el ejercicio de un arte vilipendiado, representó para él una verdadera esclavitud.

    La mayoría de los que trabajan por la cultura viven mal, por eso, cuando el artista se va, nadie enumera ni evoca sus penurias apiladas. La entrega completa a la música le generó una vida azarosa, cruel. En un medio como el nuestro invadido por la mediocridad y el cretinismo, todos, sin excepciones, han llevado una trayectoria escabrosa, llena de dificultades sociales, económicas y sobre todo culturales. Extenuados, culmina su vida. Se van marchitos, achicharrados por la ignominia y por la permanente asimilación del desdén ejercido.

    La cotidianeidad del músico ha sido la devoción sin desmayos por el arte, ellos han cedido su vida y la han perdido detrás de la música. También arrastraron a sus respectivas familias en torno a las penurias que le generó el medio inculto en que vivió. Esa ofrenda al país no conoce de parangón, es el renunciamiento de sí mismo por la estética, la patria y la divinidad. ¡Qué alto precio se paga!

    Paraguay es un país bendecido, es tierra de música y músicos, pero ¡Cómo se denigra a estos próceres! El solo hecho de omitir a esas magistrales inspiraciones o genialidades del espíritu que son dedicadas y destinadas al paisano y a la comunidad, ya se comete un “crimen” abominable. Hasta los medios periodísticos han abatido la difusión y anulado los espacios de expresión nacional, solo los “envoltorios foráneos” tienen cabida, una producción y divulgación masiva que atenta contra la autenticidad del común.

    Para esta sociedad banal y materialista, el arte musical nacional pasó a ser un “tekorei apoha” (cosa de vagos), un nicho de marginales determinados por la sociedad, talentosos tildados de haraganes, vividores y hasta de parias sociales, una molestia para el devenir cotidiano del “señorío”. Es el “mboapo’i” (menoscabo) de la élite clasista y por lo general corrupta y manipuladora la que apunta con el índice acusador a estos guerreros de la identidad nacional. Esta es la secta que venera lo hueco, enaltece lo importado e idolatra a la superficialidad guiada desde afuera con estruendos y desenfrenos, aplastando y discriminando lo propio. Algunos, con ironía, convierten la trayectoria artística en “risotadas” y “chistes”.

    La convicción de trabajar por la cultura popular, por la autenticidad vernácula y por la identidad republicana, molesta a los burgueses durmientes, a los serviles, a los traidores que bullen en el chiquero de la inutilidad superficial. Los opulentos tildan de “chauvinista” a todos aquellos que transpiran, defienden y se comprometen con los apostolados de una causa nacional, ese manantial diáfano que enaltezca, perfile y atiborre de complacencia a la comunidad y a la patria.

    Igualmente afirmamos con solitaria convicción, ¡Qué grandes creadores e intérpretes tenemos! Más allá de todos los pesares, los sinsabores, el marginamiento, la ignorancia y el desencanto, fuimos capaces de generar “genios sonoros” que a pesar de la adversidad se agrandaron inconmensurablemente, convirtiéndose en un bastión inexpugnable para la lucha social y reivindicadora del espacio natural. Incluso, batiéndose a duelo. ¡Pero qué obras maravillosas nos legaron en medio de sus desconsuelos! Clásicas y universales, estéticas y magistrales.

    Mal remunerados, casi mendicantes y sin derecho a nada, su estándar existencial difiere ostensiblemente de la clase política, de un funcionario público, de un futbolista, de un comerciante, o simplemente de un afortunado por el destino. Nada tienen resuelto en su vida, solo inestabilidades, quebrantos y objetivos insatisfechos, porque el sistema está ensamblado para que una minoría deshonesta maneje los trebejos a su paladar, lejos de los principios de la razón, la decencia, la convivencia armónica y la lealtad afirmada.

    El músico paraguayo “toca” para vivir, para el puchero del día, para él no existe el mañana sino el hoy. Han adoptado una voz descriptiva de la realidad, profunda y suprema: “jaikomínte” (Y andamos). Su mensaje es expresivo y su traducción es semántica: “necesito ayuda”, “vivo en carencias”, “preciso de auxilio”, “veme un apoyo”, “arregla mi situación”, etcétera, etcétera.

    Y debido a esa gran sensibilidad desarrollada, en los primeros 15 años del siglo XXI, nos han dejado valores fundamentales de nuestra música. Se han ido de este suelo causando irreparables pérdidas a nuestro acervo cultural. Estos ilustres pasaron a ser NN, es el olvido que los convierte en silencios, es la indiferencia institucionalizada que fabrica anónimos.

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    Publicado por jotaefeb | 15 julio, 2016, 7:52 am
  4. Carlos Gimenez
    En beneficio de los artistas y la cultura nacional, es positivo que más medios se interesen en informar sobre las entidades de gestión colectiva y el derecho de autor. Unas precisiones nomás: Existen ya 4 asociaciones así: APA (autores), AIE (intérpretes), SGP (productores fonográficos) e Interartis (actores). Se hizo auditoría externa a las 3 primeras: SGP (que por cierto preside Willy Suchar, productor de Kamikaze Records) superó el control, y AIE solo tuvo unos ajustes. Se publicaron ambos resultados. Y recientemente, AIE y SGP premiaron por tercer año a los artistas nacionales más escuchados del año anterior. En cambio, APA se volvió en el centro de la atención porque maneja el triple que SGP y AIE (que cooperan entre sí), pero no presentó documentación, exhibió graves irregularidades en su gestión de contabilidad, de recaudación y de distribución, y además intentó prohibir el control estatal pidiendo una orden judicial, y contrató abogados, no especializados en derecho administrativo ni en derecho de autor, si no especialistas en “chicanas” para trabar aún más el proceso de transparencia. Muchos autores son también intérpretes, y, a su vez, autores e intérpretes son productores, que son los emprendedores que invierten en la grabación y distribución de materiales. No se trata de que los socios de SGP sean más “pudientes”, se trata que los derechos legítimos de sus propietarios lleguen claramente en cada entidad. Porque en APA existe directivos que se han vuelto “pudientes”, con remuneraciones y regalías autoasignadas arbitrariamente, mientras los verdaderos autores cobran solo G. 50 mil mensuales. Un ejercicio muy sencillo es comparar las páginas webs de APA, AIE y SGP.
    Este es el informe de auditoría de SGP: http://sgp.com.py/…/comunicacion-de-conclusion-de-la…/

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 7:39 am
  5. De acuerdo a la cara del cliente
    13 junio, 2016
    Cirilo Ibarra Enciso.
    En nuestro país existen dos entidades civiles, sin fines de lucro supuestamente, que cobran por la difusión de músicas en los medios de comunicación (radios y televisión) y por las que se escuchan en los acontecimientos sociales, eventos bailables o conciertos, locales como bancos (por tener televisores instalados), en restaurantes, etc.

    Ellas son la Asociación de Autores Paraguayos (APA) y la Sociedad de Gestión de Productores Fonográficos del Paraguay, conocida con la sigla SGP. La institución que debe controlar y regular las actuaciones de las mencionadas entidades es la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi).

    Sin embargo, ésta al parecer actúa de acuerdo a la cara del cliente, porque se ocupa única y exclusivamente de la organización más humilde, de la APA. La SGP está conformada por gente más pudiente.

    Con esta referencia no se trata de justificar y menos defender a los directivos de APA, porque es evidente que manejaron mal las cosas. Pero como dice el refrán, “a ley pareja nadie se queja”. Deben ser investigados también los directivos de la SGP.

    El año pasado, la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi), anunció la auditoría externa a esas entidades, pero al final solo se ocupó de una, de la APA. La SGP no “existe” para la Dinapi.

    Autores Paraguayos Asociados (APA) y la Sociedad de Gestión de Productores Fonográficos del Paraguay (SGP) son entidades que facturan millones a costas de las personas y empresas, invocando los derechos de los autores y sellos discográficos.

    Ellas poseen tarifarios elaborados por sus directivos de manera arbitraria. Patricia Stanley, directora de la Dinapi, anunció hace un año que se abrirá el periodo de licitación para las empresas interesadas en realizar una auditoría. La firma que resulte ganadora tendrá que examinar toda la documentación de estas dos entidades de gestión colectiva. Sin embargo, solo apunta a Autores Paraguayos Asociados (APA) y ahí están trabajando los fiscalizadores, en el marco de una investigación sobre presunto desvío de dinero.

    Mientras tanto, la Sociedad de Gestión de Productores Fonográficos del Paraguay se maneja con mucho hermetismo, ni se les conocen a sus autoridades.

    Patricia Stanley denunció la dilación del caso APA en el Ministerio Público, y lamentó que la Fiscalía no asuma seriamente la denuncia planteada por la Dirección. “Lo que más nos preocupa es el letargo de la justicia. Este tema se hubiese podido solucionar analizando las documentaciones que entregamos. Estamos preocupados por la gravedad de la situación, hay mucha impunidad”, advirtió.

    Luego, sostuvo que las investigaciones han revelado que los integrantes de la comisión directiva de Autores Paraguayos Asociados (APA) se llevaban cada uno cerca de G. 500 millones al año bajo diferentes conceptos.

    Para variar, algunos medios de comunicación, sigue el juego de la Dinapi, señalando la falta de transparencia en el manejo de los fondos provenientes de las recaudaciones de APA.

    Pero, dentro de todo, en la página web de APA se publica la memoria, por lo menos del 2013, que puede servir de referencia. Ésa entidad recaudó nada menos que G. 17.144 millones, cerca de 4 millones de dólares al tipo de cambio de la época, de los espectáculos públicos, fiestas en general, restaurantes, hoteles, balnearios, salones de eventos, festivales, y todo tipo de acontecimiento o establecimiento que ponga un poco de música.

    Y así como APA, existen otras sociedades, que también deben mostrar transparencia y dar a conocer a la opinión pública y a las empresas privadas (que son sus clientes), cómo y en qué se gastan los millones que recaudan. ¿Quiénes son los directivos de la SGP?. Basta de hermetismo y basta de buscar encubrir a los más poderosos. La Ley es y debe ser siempre iguales para todos.

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    Publicado por Anónimo | 17 junio, 2016, 7:38 am
  6. APA precisa de innovaciones profundas

    Posteado por Alberto Candia el 01-06-2016

    Invocando privacidad, pretenden justificar el secretismo sistémico enraizado en la institución. Así como está, APA pasó a ser una “logia” similar a la APF, a la CONMEBOL y a la FIFA, una cueva escondida pero exuberante en recolección de divisas para un grupo de “muchachis”. Una especie de Wall Street, donde lo recaudado aterriza para el “gran club” de amigos y, muy especialmente, para posarse en las faltriqueras de los administradores de turno.

    Mientras, a los autores y compositores en general se les escamotea la fecundidad de sus inventos. A ellos les reparten aquellas “sobras” o las “migas” sin ningún criterio de equidad o distribución justa. En consecuencia, el deterioro y el padecimiento de los músicos compositores, hacedores del repertorio nacional, se agudizan y no conocen de límites. Se cumple el axioma de Atahualpa Yupanqui: “las penas de nosotros, las vaquitas son ajenas”.

    Los derechos autorales son una quimera, solo es un negocio para algunos enviciados fanáticos y practicantes del pokarê. El verdadero autor no cobra debidamente porque un núcleo de compinches, una organización corporativa de malandros, está empotrada en la “institución”, repartiendo para sí la mayor parte de lo recaudado.

    APA es el gobierno sempiterno de una rosca que solo concede “restos” a los demás, una cuasi limosna a los creadores. Las grandes recaudaciones son “privadas” y nadie sabe sobre las regalías que se obtienen en diferentes conceptos. El formato de la época dictatorial sigue campante, dominando todo el espectro musical junto al aplaque de propios y extraños.

    En otros círculos, los músicos son cuidados, protegidos y venerados por la ciudadanía, siendo incluso custodiados y escoltados por su gremio. Aquí el artista paraguayo carece de refugio y amparo, no tiene adonde recurrir y cuando llega a la etapa senil, sencillamente se convierte en un menesteroso, un estorbo, un desecho y hasta en un morador de los sepulcros. Su entrega por la patria fue en vano.

    Cataratas de recursos tendrían que destinarse a los artistas, solo le llegan moneditas. Grandes conciertos del Pop-Rock internacional se realizaron en Paraguay y APA solo negoció por fragmentos o porciones, un paquete por cada espectáculo. Tratan sobre un “monto x” con los organizadores, ínfimo, una cuasi coima. Es la acción infausta que origina grandes pérdidas a los autores.

    El tributo tendría que haber sido por cada entrada como establecen las normas, algunos llegaron a superar 60.000 personas como el concierto de Black Eyed Peas realizado en el Jockey Club (Hipódromo). Otros estuvieron por ahí cerca. Imagínense la regalía que se dejó de cobrar para los autores nacionales. Es un despropósito, una aviesa traición a los colegas.

    Citemos solamente a una treintena de los últimos tiempos. Hasta hoy no se sabe cuánto recibió APA por las presentaciones multitudinarias y taquilleras por los siguientes artistas: Bronco, Juan Gabriel, Luis Miguel, José Luis Rodríguez, Ricardo Montaner, Luciano Pereira, Marco Antonio Solís, Juan Luis Guerra, Maná, Soda Stereo, Roupa Nova, Roberto Carlos, Zezé Di Camargo & Luciano, The Mission, Toto, Air Supply, Bon Jovi, Roxette, Paul McCartney, Guns N’ Roses, Kiss, Aerosmith, The Killers, Maroon 5, Elton John, Justin Bieber, Keane, The Cure, Iron Maiden, Metallica, Red Hot Chili Peppers, Creedence Clearwater Revival y muchos otros que dejamos de citar.

    Y si hiciéramos un cálculo y una estadística de los últimos 30 años, nos caeremos de espaldas al ver la cifra sideral que se dejó de cobrar, ya sea por comodidad, por negligencia, por bandidaje o por incapacidad. Y lo peor es que lo cobrado no se sabe adónde fue a parar, intuyéndose que esa cascada rumorosa converge en las cuentas particulares de los directivos.

    APA tendrá que ser refundado. Se requiere de “hombres nuevos” para sanar esta institución enferma. El modelo stronista, anquilosado y obsoleto, sigue en pie, está firme. La inamovilidad, la perpetuidad, la eternidad y las reelecciones, implícitamente conllevan corrupción. La dinámica de los cambios es necesaria, estos deben ser profundos, se precisa de nuevas personas y de una renovación estructural.

    Los “hombres escombro”, atados a modelos viejos y a formatos perimidos, siguen mamando en detrimento de los demás. Es hora del rastrillaje o del tijerazo. Cada gobierno de turno (el Estado) se vuelve cómplice y encubridor por no accionar, por ignorar a sus autores. Es la hora de tomar al toro por las astas y transformarla de una buena vez en una institución formal, transparente, idónea, confiable, esperanzadora, que represente fielmente los anhelos y las expectativas de los diferentes creadores.

    Tantas cosas hacen falta. Por ejemplo: es necesaria la instauración de una Comisión de Ética y Conducta integrada por personas honorables, sin tachas, para juzgar la conducta de los integrantes de cada administración o directiva. Nada de secretismo, se precisa de una auditoría constante, de la publicación financiera y/o patrimonial, de la exhibición de la lista de socios (nuevos y viejos), de la revelación de quienes pagan y quienes no, etcétera, etcétera.

    APA es un gremio de creadores en general. Escritores, poetas, músicos y periodistas que conciben “invenciones”, “hallazgos”, “ingenios”, “sucesos” e “ideas”, nunca antes existido. Es el reducto dónde se concentra el nacimiento de una “cosa nueva”. Esa es la virtud extraordinaria de este gremio que engloba a lo más selecto de la sociedad paraguaya, a los sobresalientes, a los iluminados.

    Entonces, APA pasa a ser el súmmum de la patria, porque es el refugio del “laboratorio científico” del arte nacional, de la identidad de un pueblo, de la personalidad de una república. Sin embargo, es una “covacha política” sin escrúpulos, pro bolsillista, pendiente de políticos y de la rastrera partidocracia. Si los directivos actuales de APA se aferran, por algo será. ¡Es la hora del cambio!

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    Publicado por Anónimo | 2 junio, 2016, 5:29 am
  7. No más impunidad en APA y una nueva era de honestidad

    El manejo administrativo discrecional de los fondos del pago de derechos de autor por parte de Autores Paraguayos Asociados (APA) llevó al abismo a esa institución. Siendo de larga data las sospechas de corrupción, la intervención de la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual (Dinapi) llegó muy tarde. Aun así, es el momento de sanear la casa, castigar a los culpables y reiniciar un proceso transparente con un nuevo estatuto. Eliminar la entidad porque sus administradores son corruptos –como pretenden solapadamente los que no quieren abonar los cánones establecidos– sería violar un legítimo derecho humano.

    Respondiendo a una necesidad, la organización APA fue creada por grandes personalidades de la música y la poesía paraguayas en 1951, siguiendo los pasos de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (Sadaic), fundada en 1936, y de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) española, de 1941.

    Desde entonces, la institución privada de gestión colectiva, regida hoy por la Ley 1328/98, encargada de recaudar y distribuir los derechos de autor a compositores y letristas, ha pasado por diversos avatares.

    En tiempos de la dictadura stronista, la entidad se convirtió en un feudo de los leales al régimen, que se encargaba de organizar los tristemente célebres festivales artísticos de homenaje al dictador en el día de su cumpleaños, además de otros actos de propaganda y adulación en favor del oficialismo, mientras sus directivos perseguían a los artistas y compositores que tenían posturas críticas.

    En democracia, la organización quedó en manos de administradores irresponsables, que fueron los que más se beneficiaron de sus ingresos, tal como está quedando a conocimiento de la opinión pública en los últimos cuatro meses.

    Si bien hubo algún progreso en cuanto a los mecanismos de recaudación, las conexiones con los organismos de derechos autorales internacionales, remisión de fondos al extranjero, ampliación del local y otros aspectos, nunca tuvo transparencia administrativa.

    Por eso, la intervención de la Dinapi, aunque atrasada, debe ser valorada en su justa medida, porque el patrimonio de APA es de los autores, no del grupo de amigos que se apoderó de su administración hace 20 años.

    La Fiscalía, a cuyas manos llegaron ya los documentos remitidos por la entidad pública de control de la propiedad intelectual, tiene que investigar a fondo el destino de las recaudaciones que privilegian a unos pocos y solo llega simbólicamente a los autores vivos o los herederos de los ya fallecidos.

    El hecho de que los que se resisten a pagar los derechos autorales pudieran tener su cuota de participación en la intervención no puede descalificar la legitimidad y pertinencia de la actuación de los organismos públicos.

    Los seis meses de cierre de APA tienen que ser aprovechados para recrear la institución a partir de un estatuto democrático que permita elegir dirigentes honestos y capaces de preservar el derecho humano del autor.

    Y los que fueren hallados culpables del uso discrecional del dinero para su propio beneficio y el de los leales a su manejo torcido deben devolver lo malversado y purgar la condena que les imponga la Justicia.

    http://www.ultimahora.com/no-mas-impunidad-apa-y-una-nueva-era-honestidad-n983735.html

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    Publicado por jotaefeb | 19 abril, 2016, 7:29 am
  8. Sones de reivindicaciones

    La crónica periodística señala que “Compositores locales nucleados en el colectivo de “Cambio en APA ya” realizaron una intervención artística frente al local de Autores Paraguayos Asociados (APA), ubicado en Chile 850, entre Humaitá y Piribebuy. Participaron músicos de agrupaciones como Kchiporros, Salamandra, Flou y Britranchera, además de figuras como Lizza Bogado, Ricardo Flecha, Rolando Chaparro y Andrea Valobra, entre otros. Los músicos manifiestan que “la actual Comisión Directiva y Administrativa de APA no representa los intereses de los músicos activos por el uso de un sistema de elección contrapuesto a cualquier sistema democrático, permitiendo que una camarilla se perpetúe en la dirección, utilizando y administrando a su antojo la entidad y la distribución de los fondos recaudados, actuando fuera de todo razonable manejo administrativo”.
    Es una pena que se haya llegado a estos extremos de tirantez entre los músicos, está lucha se volvió casi generacional entre los jóvenes y viejos compositores, entre un manejo sinuoso y oscuro donde la transparencia nunca fue tenido en cuenta, ahora quieren hacer creer que es una confrontación ideológica entre personas que abrazan el socialismo, en este caso los jóvenes que quieren el cambio, y los viejos con ideas conservadoras, pero no, el problema pasa más bien por gente que desean una mayor apertura y otros que quieren seguir con el mismo orden del secretismo a ultranza, el manejo discrecional de las finanzas, el beneficio caprichoso para algunos socios en perjuicio de los demás integrantes de la membrecía.

    Haciendo un poco de historia, Autores Paraguayos Asociados (APA) es una entidad gremial que en épocas de la Dictadura del General Alfredo Stroeesner, actuó como un órgano político de propaganda de la dictadura, la mayoría de sus asociados estaban al servicio de la propaganda cultural o artística del régimen, marginando a los rebeldes, a los que no comulgaban con las ideas totalitarias y oprobiosas de una época cruel, por eso Mauricio Cardozo Ocampo, Agustín Barbosa, Eladio Martínez, Herminio Giménez o José Asunción Flores no formaban parte de las comisiones directivas, llenando de mediocres estas nominas, salvo honrosas excepciones por lo que la gestión del gremio nunca pudo ser optimo.

    Esa división existente entonces entre los músicos serviles a la dictadura, creadora de una música denominada con razón el “purahei kelee”, que pintaba un país de maravillas, o gobernantes ejemplares, cuando en realidad no lo eran, en tanto los que hacían una música de denuncia o testimonial eran perseguidos y recluidos al mutismo más lóbrego a actuar en escenarios clandestinos, perseguidos y expulsados del terruño, esto hizo que creciera la opacidad en la música paraguaya. Esa época paso y este es el momento del reencuentro, sin odios, ni rencores, algún merito han de tener los que sostuvieron la entidad autoral, ahora tienen que dar el paso al costado acogerse a la jubilación respectiva y empezar una etapa administrativa más transparente e incluyente.

    Andrés Granje

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    Publicado por jotaefeb | 8 abril, 2016, 5:44 am
  9. APA y el “cháke” a los metaleros

    Por Elías Piris –

    Se avizoran vientos de cambio en una de las asociaciones cuyo manejo interno es el fiel reflejo de la mayoría de las instituciones de este país, o del país mismo si vamos a ser francos y directos.

    Como una epidemia que parece no tener marcha atrás –a pesar de los viejos dinosaurios enquistados–, los aires de renovación, cambio y transparencia están llegando a Autores Paraguayos Asociados (APA).

    Pareciera que la primavera estudiantil en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), las sentatas de los estudiantes secundarios y las manifestaciones de la ciudadanía indignada por la corrupción tendrán su reedición de oro en la comunidad artística.

    En “polcas palabras”, pasar del simple deseo a la movilización real con el objetivo de remover las antiguas y podridas estructuras se está consolidando en la sufrida sociedad paraguaya y lo que pasa en APA es una muestra visible.

    Ver en una manifestación a músicos como Ricardo Flecha, Liza Bogado, Rolando Chaparro, Walter Cabrera, de Flou, Chirola Ruiz Díaz, de Kchiporros, Javier Zacher, de Salamandra, pidiendo al unísono “Cambio en APA ya” es señal inequívoca de que las cosas se van enrumbando de una manera diferente.

    ¿Y cuál es la respuesta de los antiguos? Bueno, los que hace más de tres décadas están atornillados al sillón de APA, los que son señalados por la Dinapi por manejos irregulares –y de paso les declaran “no gratos” a los interventores (¿por qué será?)– utilizan el recurso’i más recurso’i de todos: meter miedo.

    Por lo general, las dictaduras tienden a inventar enemigos externos para justificar su razón de ser. El stronismo usó al comunismo como el cuco para apresar arbitrariamente, torturar y exiliar a los disidentes. La comisión directiva de APA inventa la historia de que los “metaleros” no solo quieren invadir la asociación, sino que la quieren borrar del mapa y eliminar todo lo relacionado al folclore y al “ser nacional”.

    Más allá de esta acusación que no tiene ni pies ni cabeza, me entero de que los citados Ricardo Flecha y Liza Bogado son cultores del heavy metal, al igual que Lobo Martínez o José Antonio Galeano, que también unieron sus voces al pedido de “Cambio en APA ya”.

    Y para finalizar, la respuesta de este escribidor al cháke que tratan de meter los de la comisión directiva: Si me dan a elegir entre los corruptos y los metaleros, me quedo con los segundos sin pensar dos veces…

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    Publicado por jotaefeb | 5 abril, 2016, 5:35 am
  10. Yo robo, tú robas, ellos nos roban

    Todo es cuestión de imaginación para poder sobrevivir. En algunos casos, más que sobrevivir se trata de supervivir, es decir de hacerlo como solo saben hacerlo los magnates. Descubrimos de pronto, no sin asombro, que ya no se trata solamente de Autores Paraguayos Asociados (APA) ni de esa organización no gubernamental cuyo nombre nunca he aprendido nada más que su acrónimo Opaci sino que ahora se le ha sumado otra entidad que no entro a juzgarla, sino que la sumo a aquellas cuyo funcionamiento no comprendo. Se trata de la Sociedad de Gestión de Productores Fonográficos del Paraguay.

    Desde días atrás sus inspectores han comenzado a recorrer las academias de danza de Asunción con la intención de cobrar unos derechos que dicen corresponderles. En las academias que abonaron lo que dichos inspectores decían, dejaron un formulario acreditando el pago. Allí se lee que ellos están autorizados “a gestionar en todo el territorio del país y recaudar los derechos de remuneración de los productores de fonogramas y artistas e intérpretes ejecutantes tanto nacionales como extranjeros por la comunicación al público de música fonograbada de acuerdo con lo establecido por la Ley 13227/98 de Derechos de Autor y Derechos Conexos”.

    La primera duda que se me plantea es: ¿y entonces, qué es lo que cobra APA? ¿O es que existen varios tipos de derechos de autor sobre una música y nosotros no lo sabíamos? Algo así como los derechos del que escribe la letra, derecho del que escribe la música, derecho del que toca el pífano en la orquesta, derecho del que toca el ukelele, derecho del que toca el triángulo, derecho del que mueve los botones de los controles de la mesa de grabación. ¿Hay que pagarle a todos ellos? ¿Se tendrán que formar sociedades administradoras de los derechos de cada uno de esos “artistas e intérpretes ejecutantes”? Porque, después de todo, todos son intérpretes, todos son ejecutantes.

    Así las cosas, se me ocurre que yo podría crear la Sociedad de Gestión de Productores de Imágenes del Paraguay y enviar a mis inspectores a todos los periódicos, revistas, colegios, universidades, editoriales, librerías, a cobrar los derechos de los fotógrafos después de comprobar que todos esos medios “comunican al público imágenes a través de procesos fotográficos”. Admito que cometo una imprudencia al dar esta idea porque muy bien podría alguien, cualquiera, apoderarse de ella y ponerla en la práctica.

    Me llama la atención, de manera muy especial, el celo que pone esta organización de productores fonográficos en ir a cobrar tales derechos a gente que se gana la vida, con mucho sacrificio, dedicándose a la enseñanza de generaciones de jóvenes mientras nunca he escuchado que hayan llevado –y que sigan llevando– una lucha sin cuartel contra los piratas que venden sus discos falsificados en todos los centros comerciales de la ciudad, incluyendo mueble exhibidor, equipo de sonido o pantalla de televisión para que el cliente pueda saber qué es lo que está comprando.

    Con esta actitud agresiva y a todas luces arbitraria (a unos sí, a otros no) lo que se fomenta es que se multiplique la actividad ilegal, las grabaciones y las ventas de material falsificado porque el manejo que se hace del dinero que se nos quita, no es claro, no es trasparente. Y en casos como APA o bien Opaci, peor, es a todas luces manejado con entera discrecionalidad en beneficio del círculo áulico de sus directivos. No creo que nadie se niegue a pagar lo que se debe pagar por un servicio determinado, pero por favor, que alguien nos demuestre, de manera claramente fundamentada, que dicho pago corresponde, que es legal, y que el destino que se le da, es el correcto. Por el momento lo que se está haciendo, es poner en práctica el título de esta columna: “yo robo, tú robas, ellos nos roban”.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/yo-robo-tu-robas-ellos-nos-roban-1458591.html

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    Publicado por Anónimo | 8 marzo, 2016, 8:42 am
  11. APA suena desafinado

    Cuando el año pasado don Efrén “Kambai” Echeverría ofreció vender su guitarra para conseguir dinero y comprar medicamentos para tratar su enfermedad, todos nos perdimos en la anécdota. Una mitad se plagueó y la otra mitad juntó dinero para dar limosna.

    Don Efrén Echeverría no debería ser un mendicante. El Estado ha previsto sistemas para protegerlo a él y a sus creaciones. En Paraguay se recauda en su nombre y en el nombre de muchos otros para garantizarle solidez en su vida y en el ocaso de ella.

    El sistema no está funcionando, no funciona desde hace mucho tiempo. Han aumentado los conciertos, festivales, grandes fiestas patronales, discotecas, pubs, restaurantes, hoteles, shoppings, ¡y todos pagan! Pero además la tecnología ha agregado los ringtones y backtones como un plus adicional sobre el cual las telefónicas también pagan. Paraguay ha pasado de la primaria de festivales locales a la secundaria de grandes conciertos internacionales.

    Pero el sistema no funciona, no está funcionando desde hace mucho tiempo. Si en una sola noche de dos fiestas patronales APA puede recaudar casi 100.000.000, en una noche de concierto internacional mucho más con precios de entradas que orillan el millón o más. Los eventos privados en salones de fiestas aportan lo suyo, igual que todos los demás que incluyan música.

    ¿Cómo es posible entonces que don Efrén Echeverría deba vender su guitarra para comprarse remedios? Negligencia, omisión, acciones deliberadas, irregularidades… y operaciones que rayan en el delito. El dinero se reparte de forma poco clara y transparente, la organización no tiene sustentabilidad, y lejos de notarse inversiones que generen más dividendos, se observa un lento desangre. Los artistas van sumándose con cada generación, los difuntos siguen produciendo para sus herederos, y la mala administración -junto a algunos avivados que rondan a los directivos- está terminando de carcomer a APA cual modernas termitas.

    El sistema nada garantiza ni a quienes deben cobrar sus dividendos por sus creaciones ni a quienes deben pagar por usarlas. Es un gran misterio saber cómo calculan la difusión de algunas obras y por qué en un mismo evento un inspector cobra 750.000 guaraníes y otro cobra 150.000 guaraníes. Un software llamado BMAT hace un monitoreo de difusión en medios radiales y televisivos, el resto es totalmente aleatorio, discrecional y sin parámetros.

    La existencia de APA es crucial para garantizar la existencia –y sobrevivencia hasta el fin de sus días- de grandes creadores que alimentan nuestro espíritu con sus obras, que provocan a la cultura y le sacan brillo a la tradición. Es difícil imaginarse un mundo sin don José Asunción Flores, Epifanio Méndez Fleitas, Teodoro S. Mongelós y Emiliano R. Fernández…, pero más difícil es imaginarse que alguno de ellos –si hubiera aún vivido- hubiera tenido que estar vendiendo su guitarra o pidiendo limosnas hoy en una calle porque el sistema no funciona. APA suena desafinado, ¿no?

    Por Mabel Rehnfeldt

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/apa-suena-desafinado-1453016.html

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    Publicado por Anónimo | 16 febrero, 2016, 9:10 am

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