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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Los descontentos y una unión democrática

Nuestro país está comenzando a atravesar otra fase final de época. Las experiencias recogidas durante el pasado reciente y las lecciones que nos dejan los acontecimientos más significativos del presente, nos señalan con extrema claridad que la etapa de aprendizaje y consolidación democrática iniciada con el derrocamiento de la dictadura de Stroessner está agotada. Con el actual modelo político ya no vamos a poder avanzar hacia metas superiores.

Entonces hay que echar de ver en el análisis de estos casi treinta años transcurridos, que la maquinaria política con la que estuvimos avanzando estos 27 años ya no es apta para proseguir. Por el contrario, nos está indicando que, si no cambiamos, pronto estaremos en fase de estancamiento, o en una peor: el retroceso.

¿Cómo sería esta involución para nuestro país? Por de pronto, el incremento de los niveles de pobreza y de improductividad, el mayor endeudamiento del Estado, la agudización desordenada de decisiones políticas populistas, la promoción política del resentimiento y la violencia social, y, coronando el proceso, seguramente el advenimiento al poder de un régimen “providencial”, mesiánico, antidemocrático, colectivista, ineficiente y –pongámosle la firma– férreamente autoritario, que irá desmontando nuestras mejores instituciones, enviciando nuestro régimen legal, sometiendo a su férula la administración de justicia, corrompiendo las fuerzas militares y despojando de eficacia a los derechos y garantías constitucionales referentes a la propiedad, la libre iniciativa, la libertad de expresión y de prensa, y las demás que conforman las bases del modo de existencia que los habitantes de este país y otros muchos elegimos libremente y preferimos.

Nuestras actuales organizaciones políticas podrían, tal vez, hacer algo por impedir que estas negras posibilidades se hagan mísera realidad, pero únicamente a condición de que, previamente, ellas mismas cambien para mejorar, que pongan finalmente un pie afuera del pantano en el que todos los días muestran están sumidas y se ajusten a las exigencias que nos impone el momento, para que la nueva época histórica que asoma sea comparativamente mejor y no peor que la vivida.

Si en estas páginas hemos estado reiterando con insistencia la necesidad perentoria de que los jóvenes y adultos disconformes con la situación actual asuman un protagonismo político crucial de cara a los próximos compromisos del calendario electoral, y desarrollen mejor sus capacidades e iniciativas en el ámbito de producción de bienes y servicios, es porque, como muchas otras personas dentro del país, tenemos bien sabido que entre las causas más evidentes de nuestro estancamiento actual se encuentran el envejecimiento, la decadencia y la obsolescencia de la clase política.

Son obsoletas la mayoría de las prácticas preferidas en los niveles de mando gubernamental, son decadentes las organizaciones políticas que pugnan por el poder y que lo administran y, en su gran mayoría, sus dirigentes y métodos están envejecidos en persona y en ideas. Por este motivo es que los mejores ciudadanos, los honestos, en particular los jóvenes, huyen de la militancia partidaria amedrentados por los vicios de su práctica. Los únicos que se abren camino y logran penetrar en el sistema cerrado de las oligarquías sectoriales y progresar en esas carreras hacia el poder, son los que se sientan en la mesa de los viejos dirigentes y aprenden a jugar con las mismas rugosas y sucias cartas que ellos.

Ante esta situación, antes de que el futuro nos caiga encima como una bolsa de piedras, es preciso que los habitantes decepcionados de este país promuevan una reacción cívica ciudadana y nos pongamos a pensar en el gran cambio de época en el que debemos participar como actores y no como simples espectadores. Sea o no sea del gusto de los viejos dirigentes y de sus caducos procedimientos, nuestra sociedad requiere urgente alguna forma de “unión democrática”, una alianza de los descontentos, de personas de conducta e inteligencia cualificadas, capaz de lograr una posición en las elecciones nacionales por la fuerza de sus convicciones democráticas y libertarias, de su respeto por las buenas instituciones y la legalidad, por su desprecio hacia la tentación de practicar el populismo y, sobre todo, más que todo, contra el autoritarismo, sea de izquierda o de derecha.

Fundamentalmente, esta sería también una alianza de personas decentes de distintos sectores políticos y sociales, con el objetivo de proyectar juntos el que va a ser su país y el de su descendencia.

Para formar parte de esa alianza bastará, por tanto, ser capaz de observar la evolución tal como se nos presenta en el país, en la región y en el mundo, y como se nos anuncia para el futuro cercano. Habrá que ser gente con ideas actualizadas, creyentes en la reconversión ética de las instituciones democráticas y en la moral de las personas que las administran, despojadas de sectarismo, resentimiento social, inmediatismo y otros vicios similares que hoy nos inficionan y suelen ser el alimento de fuerzas políticas oscurantistas ya bien conocidas, como el castrismo y el “Socialismo del siglo XXI”.

El Paraguay tiene que prepararse para acompañar los grandes saltos que las sociedades civilizadas, progresistas y modernas están dando hacia el inmediato porvenir, futuro que llega montado sobre el poderoso progreso, alimentado por los avances y ventajas de la ciencia y la tecnología, conducido por los líderes más equitativos, honestos e inteligentes de cada pueblo de la humanidad, transportándolos hacia sociedades más justas y ricas, material y espiritualmente hablando. Para este mundo que se avecina –en esto debemos ser sinceros–, el modo de hacer política de nuestros actuales dirigentes no solo que no servirá, sino que será su lastre y su ancla.

Es el momento histórico para que quienes deseen algo mejor para el país, los descontentos, comiencen a unirse para conformar una gran unión democrática. Más que en ninguna otra circunstancia, esta alianza tendrá que venir de la mano de la ciudadanía honesta hoy marginada, de esta generación que también tiene derecho a participar en la conducción política del país para buscarle ese mejor destino que se merece y por tanto tiempo se le viene negando.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/los-descontentos-y-una-union-democratica-1453502.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

5 comentarios en “Los descontentos y una unión democrática

  1. ¿En busca de otro Curuguaty?

    Los dirigentes de la denominada “Coordinadora de Igualdad de Oportunidades”, de San Pedro, encabezada por el concejal departamental “luguista”, Elvio Benítez, saben perfectamente que los reclamos que formulan, tales como la condonación de las deudas y la repartija de dinero, son de cumplimiento imposible.
    Argumentan que los pedidos obedecen a que no prosperó el plan de cultivar “chía”, lo cual es falso, ya que los créditos fueron gestionado antes de dicha campaña por los mismos “líderes” que se embolsaron, léase robaron, una gran parte. Se les ofreció algo razonable: refinanciar sus deudas y crear un nuevo crédito agrícola, pero tampoco aceptaron. Al contrario, siguen convocando bajo engaños a los campesinos de la región, diciéndoles que si se movilizan obtendrán 50 millones de guaraníes cada uno, pero en las reuniones sin presencia de la prensa hablan abiertamente de que el objetivo es “desgastar al gobierno hasta echarle a Horacio Cartes”, según denuncia del dirigente de los “carperos”, José Rodríguez. Y en este contexto, en las últimas horas se hallaron bombas molotov en la zona en la que ellos se encuentran y, algo más grave, se produjo el atentado contra la Compañía Agrotabacalera del Paraguay, del Grupo Cartes, cuyo incendio destruyó la producción perteneciente a decenas de familias de labriegos, que son los reales afectados. Un hecho por demás grave, cuyos responsables deben ser castigados con todo el rigor de la ley, para evitar una espiral de violencia que podría ir mucho más allá de los perjuicios materiales que ya están ocasionando.

    La advertencia sobre los riesgos de que esto suceda no solo parte de organismos de seguridad del gobierno. En el mismo sentido se manifestaron en varias oportunidades los referentes periodísticos de la región, que conocen sobradamente de las “andanzas” del concejal “luguista” y que informaron en su oportunidad sobre las reuniones mantenidas entre los pseudodirigentes campesinos con Fernando Lugo y otros senadores del Frente Guasu para diseñar el plan que ahora está en plena ejecución.

    Pero el sonido de la alarma cobra aún más fuerza cuando José Rodríguez, el líder de los carperos, avisa públicamente que Benítez y su pandilla tienen la firme intención de provocar actos de violencia que tengan derivaciones fatales, muertos, sean policías, campesinos o quienes fueren. Más concreto, “quieren otro Curuguaty”, señaló, en la creencia de que, como en aquel caso, ahora también pudiera derivar en el juicio político y la destitución del presidente de la República.

    La estrategia, por denominarla de algún modo, solo puede ser concebida por algunas mentes enfermas, infectadas no solo de rencor, sino también de ignorancia, pues no comprenden que las circunstancias de entonces y las de ahora son radicalmente opuestas. Pero no por eso deja de ser macabra y, por tanto, peligrosa, pues sus promotores están dispuestos a enlutar a familias paraguayas con tal de llegar a su objetivo, tan incumplible como las reivindicaciones mentirosas que enarbolan para engatusar a su gente.

    ¡Un no rotundo a la violencia!. Ese deber el grito de la sociedad que debemos hacerles escuchar a estos delincuentes. Y también a la Justicia, que debe tomar cartas en el asunto antes de que sea tarde.

    http://www.adndigital.com.py/index.php/impreso/editorial-impreso/14418-en-busca-de-otro-curuguaty

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    Publicado por Anónimo | 19 febrero, 2016, 2:42 pm
  2. Letra muerta

    Cualquier funcionario público, sea nombrado o electo para un cargo importante, debe presentar su declaración jurada de bienes al asumir y al terminar su mandato. El primer documento no tiene mayor trascendencia en el momento de presentarlo, pero el segundo, el que debe presentar cuando deja el cargo para que se comparen las diferencias entre éste y el anterior, es fundamental, porque allí es cuando se tiene conocimiento del crecimiento de su patrimonio, y si supera el 30% de aumento, que se considera normal, debe ser imputado y procesado por enriquecimiento ilícito.

    Esto está vigente en una ley aquí, en Paraguay, no en Europa. Es decir que los muchos funcionarios, léase ministros, directores generales, aduaneros, jueces, fiscales, autoridades municipales, gobernadores, legisladores, en fin, cualquier persona que haya accedido a un cargo público y se haya enriquecido en ese período, tiene que ser objeto de investigación de la Fiscalía y como principal argumento para dicha investigación tienen que usarse las dos declaraciones juradas, la de la entrada y la de la salida.

    Pero nadie está preso por haber confesado en su declaración jurada que aumentó sideralmente sus bienes. Como tiene que estar todo justificado y nadie puede vender chicha por limonada, lo que hacen los perros –si no tienen forma de justificar su meteórica riqueza- es no presentar nomás la declaración. Además, convengamos en que nadie está obligado a declarar contra sí mismo, así que es hasta lógico que no cumplan con esta obligación; si ya no han cumplido con otras, como las de ser honesto, idóneo, justo bla bla bla, ¿para qué coño van a cumplir con ésta?

    Encima, a la Contraloría le interesa un pito saber quién se enriqueció ilícitamente y quién vivió de su sueldo. De lo contrario no se explica por qué en décadas no han informado jamás sobre el tema. Recién ahora, porque Mario Ferreiro asumió la Intendencia de Asunción y demasiado se quería saber cuáles eran sus bienes, y porque el diputado liberal Jorge Ávalos Mariño quiere ser contralor y decidió investigar las declaraciones juradas, es que nos enteramos de que, había sido, hay una ley que claramente nos señala quien robó en el ejercicio de sus funciones.

    Por supuesto que los exintendentes que, presumimos, son los más badulaques, rajaron del cargo sin haber presentado la última declaración de bienes. El lambareño Roberto Cárdenas tiene varias imputaciones, por desvío de fondos, malversación y un largo etcétera. Se sabe también que su fortuna aumentó groseramente en estos años, así que lo mejor que pudo hacer fue no entregar la papeleta, porque así evita ser imputado también por enriquecimiento ilícito.

    Y si la Contraloría decide castigarle por no haber cumplido la ley, tendrá que pagar una multa de 300 jornales mínimos, algo así como 18 millones de guaraníes, que para Cárdenas es mitã´i recreo. Eso si se le castiga, de lo contrario seguirá en lo de siempre, disfrutando de lo que habría robado, sin que nadie piense en que debe pagarlo. Porque en este país, la ley existe en el papel, pero no es más que letra muerta.

    Marilut Lluis O´Hara

    http://www.adndigital.com.py/index.php/impreso/columnistas/14202-letra-muerta

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    Publicado por Anónimo | 18 febrero, 2016, 9:07 am
  3. La corrupción de Cartes
    Por Miguel H. López

    El presidente Horacio Cartes creó por decreto un plan para prevenir la corrupción. Esto recuerda mucho a aquel plan informatizado de control de ejecución de actividades en los ministerios que iba a monitorear desde una pantalla, al lado de su escritorio.

    Cuando uno lee este tipo de cosas le surgen siempre algunas preguntas serias y otras muy disparatadas, como lo ameritan los hechos que se informan.

    ¿Cómo uno dispone por decreto que nadie más sea corrupto? Aikuaase.

    No faltarán –los chupamedias de siempre– quienes lo justifiquen del modo más extraordinario y tecnocrático. Y sonarán convincenten.

    Pero, ¿cómo?

    El plan, decía la nota, tiene como función organizar las acciones de las instituciones competentes para el fortalecimiento de las políticas preventivas de la corrupción. Posiblemente en la elaboración de este plan también hubo sobrefacturación y monedas demás en los pagos por consultoría. Consultorías, que por cierto se vienen pagando casi cada año para elaborar los mejores planes para erradicar o combatir la corrupción en el Estado. Y el país sigue siendo uno de los peores en el mundo en esa materia. Ni las inversiones extranjeras –tan cacareadas– quieren arraigarse o venir, muchas veces, porque los funcionarios de Gobierno piden una cometa apenas iniciados los trámites.

    Y volviendo al punto, ¿cómo se hace para erradicar la corrupción por decreto?

    Y la verdad no se puede. Si fuera tan sencillo, los decretos ya hubieran revolucionado la realidad. Para lo único que sirvieron hasta ahora fue para arrogarse autopoderes y tomar medidas arbitrarias contra los “no alineados” al Gobierno, cuando no para sobrefacturar, generar escenario propicio para favorecer a los amigos o determinar privilegios para unos en contra del resto de la población. Pocas veces para beneficio real de la mayoría.

    Este plan de Cartes es más de lo mismo. Todos los discursos, programas y mecanismos de transparencia y combate al robo al Estado y sus variantes nunca dieron resultados efectivos. No porque no fueran buenos, sino porque sencillamente no existe algo mínimo y máximo: voluntad política, actitud para el cambio de actitud y decisión real, genuina y sincera. Por lo general estos planes se hacen solo para cumplir con los organismos internacionales de financiación. El resto no importa.

    Si Cartes quiere combatir la corrupción, debe abandonar la actitud corrupta de mentir; y deberá ponerse a cumplir la tarea para la que fue votado: Gobernar y mejorar el país. Lo demás, es bulevú con soda.

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    Publicado por Anónimo | 18 febrero, 2016, 8:33 am
  4. Cultivar marihuana ya no debe ser “alternativa” para el campesino

    A mediados de noviembre de 2014, el presidente Horacio Cartes convocó a una reunión de los presidentes de los tres Poderes del Estado para analizar cursos de acción gubernamental enderezados a combatir el creciente narcotráfico y su peor engendro: la “narcopolítica”.

    En la ocasión, con brutal franqueza, el jefe comunal de Villa Ygatimí, José Asunción Martínez, declaró a la prensa: “Si van a reprimir los cultivos (de marihuana), tienen que traer soluciones, porque, en caso contrario, acá vamos a comernos todos, porque la gente va a pasar hambre”. Con el correr del tiempo, incidentes de abierto desafío a la prohibición legal del cultivo del cannabis como el registrado en el asentamiento campesino de KambaRembe, en el departamento de San Pedro, y en otros lugares, han dado la razón al intendente Martínez.
    Paralelamente, también por necesidad existencial, los campesinos pobres y sin un pedazo de tierra propia, desde el fin de la dictadura se han dedicado a invadir propiedades públicas, como parques nacionales, o fincas privadas, con la finalidad primordial de talar sus bosques y vender la madera extraída, en rollos, o aserrada, así como el carbón fabricado a partir del ramaje no comercializable, con el resultado de una salvaje deforestación criticada hasta por las organizaciones internacionales dedicadas a la protección del medio ambiente.
    Desde siempre el campesino paraguayo necesitó y necesita que se le enseñe a trabajar, sea en su capuera, sea en los cinturones de pobreza conformados por los centenares de miles que han huido del campo a las áreas metropolitanas buscando alguna mejor oportunidad para sobrevivir. Es inadmisible que después de tantos años de gobiernos democráticos, con los miles de millones aportados por los contribuyentes y cuantiosa ayuda solidaria extranjera, todavía existan en el Paraguay –un país con trescientos y poco kilómetros de ancho– campesinos luchando por su subsistencia con rudimentarias técnicas agrícolas heredadas de sus abuelos. La lacerante verdad es que la mayoría de los invasores de montes simplemente no ha encontrado otra alternativa para poder comer que cortar los árboles que tiene a tiro. Por eso, son verdaderos esclavos del jaque mate que les impone la trágica situación que sobrellevan y que los lanza indefensos a las manos de mafiosos que los explotan.
    Cuesta creer que exista tanta insensatez en el ánimo de los gobernantes que no se den cuenta, o no quieran darse cuenta (tal vez les conviene la situación) de que deben romper esa cadena que mantiene en la esclavitud a miles de compatriotas. Lo peor de esta criminal desidia gubernamental es que es el caldo de cultivo de la violencia en el campo, pues favorece a los más exaltados y de menos escrúpulos, que de ese modo se convierten en “administradores” de facto de los asentamientos que implantan en propiedades ajenas mediante el uso de la fuerza o de la intimidación. El Gobierno sabe de esta situación, y si no busca soluciones es exclusivamente por inutilidad, por corrupción o por la conveniencia de seguir manteniéndola.
    El presidente Cartes debe poner a gente entendida, enérgica, trabajadora, con mucho sentido común y conocimiento a enfrentar este problema. No puede ser que, a través de su Gobierno, el tema de las invasiones de tierra y de los montes continúe igual o peor que cuando asumió la administración del país. El amor propio debería impulsarlo a actuar inmediatamente, para que cuando entregue el gobierno en 2018, la realidad del campesinado paraguayo sea bastante diferente.

    http://diariolajornada.com.py/v6/cultivar-marihuana-ya-no-debe-ser-alternativa-para-el-campesino/

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    Publicado por Anónimo | 16 febrero, 2016, 9:36 am
  5. Positiva herramienta de gestión

    La Unidad Técnica del Gabinete Social de la Presidencia de la República dio a conocer unos datos sobre los casi 40 mil ciudadanos que fueron beneficiados con el programa de titulación de tierras del Indert, obtenidos a través del Sistema Integrado de Información Social (SIIS).

    El SIIS es una herramienta de gestión de la información para el ámbito señalado y facilita el enfoque integral de los programas sociales con énfasis en resultados, además de trasparentar la identificación de los beneficiarios y beneficiarias. Lo que se consigue con los datos de esta plataforma es generar información que puede producir conocimiento para mejorar y fortalecer las políticas que lleva a cabo el gobierno.

    En otras palabras se reconoce y asume que para construir un Sistema de Protección Social es necesario tener información, y esta se consigue a través del SIIS.

    Para su funcionamiento, el organismo cuenta con cinco módulos: Registro de beneficiarios: participantes, pasados o actuales, de programas sociales. Catálogo de ofertas y servicios: contiene información referente a la oferta pública de servicios disponible en el territorio que ofrecen las instituciones.

    Los siguientes módulos son: Potenciales beneficiarios: para la definición del índice de pobreza y bienestar social de las familias censadas. Módulo de reportabilidad o CUBO: permite el cruce de variables y aporta información valiosa para la adecuada toma de decisiones en el ámbito social. Los reportes pueden ser estadísticas básicas por localización geográfica, estado del beneficio, programa social al que pertenece y tipo de beneficio, entre otros.

    El último módulo es el de Monitoreo de Programas Sociales (en desarrollo): para realizar seguimiento de la ejecución de los programas, analizando los ámbitos presupuestarios, financieros y avances de las metas.

    La primera información que nos llega de cómo está aplicando el gobierno este sistema, es la cantidad de beneficiarios del programa de titulación de tierras del Indert. Sin embargo, analizando el funcionamiento del SIIS y sus cinco módulos, es fácil pensar que podría ser aplicado también en otras áreas, como en la Función Pública, para crear una base de datos gigante que permita saber a ciencia cierta la cantidad exacta de funcionarios públicos existentes, sus categorías, salarios, funciones y cuantos datos se necesiten para transparentar totalmente al Estado.

    El SIIS es una herramienta innovadora y completa, que puede ser aplicada con efectividad en diversas áreas. Correctamente aplicada en la Función Pública, puede contribuir a terminar con el clientelismo y el prebendarismo, porque la información estará al alcance de todos y nadie podrá esconderse en el anonimato, pues esa es la fortaleza principal del sistema, el acceso a la información de manera irrestricta y efectiva.

    Que la información es poder parece casi una perogrullada; sin embargo, en este país nunca antes fue una frase tan certera como ahora, cuando, a través de esta nuevas plataforma se puede tener un real acceso a la realidad de todas las áreas del gobierno.

    http://www.adndigital.com.py/index.php/impreso/editorial-impreso/14178-positiva-herramienta-de-gestion

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    Publicado por Anónimo | 16 febrero, 2016, 9:30 am

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