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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Invertir en formación docente es aún un desafío para el MEC

En materia de educación, el Paraguay continúa presentando un gran rezago en el ámbito regional. De acuerdo con la última medición del informe PISA, los países de América Latina que se encuentran mejor posicionados –si bien aún están lejos de la media de los países desarrollados– son Chile, México y Uruguay.
El documento continúa destacando como uno de los factores esenciales para avanzar en materia educativa la calidad de la enseñanza que reciben los estudiantes en las aulas, factor que depende, de manera preponderante, de los niveles de formación de los maestros. Es, pues, en esta área, donde el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) debe fortalecer su aún deficitaria gestión.

Existen dos factores del informe PISA que no pueden dejar de ser considerados. El primero señala, palabras más palabras menos, que el primer e irremplazable “centro de enseñanza” lo constituye el hogar. Lo que se recibe allí desde la más tierna edad es crucial para el posterior desarrollo intelectual del niño. En este sentido, claro está, las familias menos favorecidas económicamente son las que están en condiciones de transmitir menos.

“Los estudiantes con padres que tengan un nivel alto de educación y trabajos bien pagados se ven beneficiados de un capital tanto económico –clases privadas, mejores ordenadores, libros– cultural –un vocabulario más rico, más tiempo para que sus padres les ayuden–, como social –patrones de conducta, red de contactos– que facilita mucho su éxito en los estudios si los comparamos con los hijos de familias con bajos niveles educativos y/o que se encuentran en desempleo, cobrando salarios bajos o en la pobreza”, puntualiza el reporte.

El segundo aspecto es el de la formación docente, ámbito en el que nuestro país presenta un importante rezago en relación con la media de cualquiera de las naciones de nuestro entorno geográfico inmediato; ni qué decir si se lo compara con Chile y Uruguay, que son los mejor posicionados en América del Sur.

Sin un cuerpo docente altamente capacitado, es imposible que los alumnos encuentren las herramientas para superar los obstáculos que les plantea el aprendizaje. Maestros mediocres generan alumnos con una capacitación pobre. A su vez, maestros con mayores estándares de preparación inciden de manera determinante en la buena formación de los estudiantes.

Y aquí es precisamente donde el MEC debería apretar el acelerador. No deja de ser llamativo que existan los recursos pertinentes para obtener mejores resultados en la materia y que, sin embargo, estén prácticamente sin ser utilizados hasta el momento. Hasta dos años le ha llevado al Ministerio elaborar un plan de mejoramiento de la formación docente sin que se haya puesto en práctica de manera masiva entre los integrantes del magisterio.

Un ambicioso plan de formación continua para 49.689 docentes del sector oficial, lo que constituye poco más del 50% existente en servicio, presentó ya en noviembre de 2014 el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). El plan se debe desarrollar gracias a la aprobación de USD 49 millones de los recursos del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación. Sin embargo, por una razón o por otra, el programa ha venido siendo postergado.

Si el Paraguay quiere dar un salto cualitativo en su desarrollo, no es solo con la promoción de las inversiones que tanto anuncia el Gobierno como será logrado ese nuevo estadio; es menester que el cambio se origine desde y por la educación, no solamente con proyectos de crecimiento económico que serán, desde luego, insostenibles si la población no se supera en términos de capacitación. El MEC debe tomar nota de que este es su principal desafío en el año lectivo que comienza y desplegar toda su capacidad institucional en asumir el desafío de formar mejores maestros a lo largo y ancho del territorio nacional.

http://www.ultimahora.com/invertir-formacion-docente-es-aun-un-desafio-el-mec-n967601.html

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

4 comentarios en “Invertir en formación docente es aún un desafío para el MEC

  1. Formación de educadores profesionales

    Cuando se habla y se escribe sobre la formación de los educadores profesionales se usa la expresión “formación docente” y en el imaginario social se está pensando en la formación de los que trabajan como tales en los niveles de educación escolar.

    La manera de expresarnos refleja la concepción que tenemos de estos actores fundamentales del sistema y de los procesos educativos. Pienso que revela una visión reduccionista y errada de su misión y responsabilidad. La “docencia” es una estrategia de la educación, pero no se identifica con la educación. Enseñar no es lo mismo que educar. Y nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes necesitan y van a las instituciones educativas para aprender y también para ser ayudados en su proceso de educación y maduración personal. Estrictamente no se debería hablar de formación docente, sino de formación de educadores profesionales, distinguiéndolos así de los educadores familiares y otros sectores de la sociedad que de hecho también contribuyen e influyen en la educación de todos.

    Por otra parte, como he sugerido al principio, cuando se habla de formación docente la mayoría de la gente imagina que se trata de formación de los educadores de los niveles escolares, y nadie o casi nadie imagina o piensa que también necesitan y deben ser formados los llamados profesores o docentes de la educación superior, incluidos los universitarios.

    La verdad es que nuestras instituciones educativas de nivel superior hacen muy poco o nada por promover la formación profesional de los educadores, sean profesores o catedráticos, que trabajan con los jóvenes cuando ambos acuden a las aulas o redes en busca de formación en alguna profesión o especialización.

    Por lo que conozco del tema, puedo decir que probablemente somos el único país que no tiene una ley sobre formación y carrera de los llamados “docentes” en todos los niveles del sistema educativo. Tengo entendido que la senadora Dra. Blanca Ovelar está preparando un proyecto de ley para cubrir esta deficiencia. Felicitaciones.

    Con ley, cuando la tengamos, y sin ley, con más razón, las instituciones deben tener definido el perfil que caracterice a sus educadores profesionales. Un perfil concreto, que explicite los rasgos que le identifican como tal educador y que respondan a las exigencias y demandas de su trabajo profesional y el Proyecto Educativo Institucional (PEI). Más todavía, la institución debe contar con los indicadores e instrumentos para medir en qué grado cada educador satisface tales exigencias y encarna todo el perfil necesario para el ejercicio con calidad de su trabajo.

    Los perfiles, por tanto, serán muy diversos, porque no es lo mismo el perfil que corresponde a una educadora profesional en el nivel de educación inicial, que en el nivel de doctorado. Pero hay dimensiones comunes que son estructuralmente fundamentales para todo educador. Hay cuatro dimensiones o columnas imprescindibles para construir todo el perfil con sus respectivos rasgos. Estas columnas son:

    En primer lugar, su personalidad. El docente/educador con su ética personal debe ser modelo/ejemplo referente para sus alumnos. Una persona afable que centra su interés en los alumnos, más que en el desarrollo de los contenidos de su disciplina, con actitud de servicio en permanente diálogo.

    Segunda columna, su dimensión profesional. Con ética profesional, ejerce su responsabilidad de docente/educador/investigador, equipado con competencias propias del área de conocimientos que le corresponde desarrollar y de su pedagogía y didáctica actualizadas, garantizando a la sociedad que sus alumnos salen de su aula o redes con los conocimientos y competencias de un gran ciudadano, futuro profesional.

    Tercera columna, su dimensión social. Todo docente/educador es miembro de una comunidad educativa, que existe gracias a y en la sociedad, que forma ciudadanos para realizar y realizarse en un modelo de sociedad, que construirán y a la que servirán con sus conocimientos, competencias y profesión y de la que recibirán los recursos anhelados para vivir con calidad. El docente/educador es ejemplo de sociabilidad, equidad, justicia y solidaridad.

    Y la cuarta columna del perfil es la trascendencia, porque el docente/educador se manifiesta como persona integral, que, además de estar constituida por su dimensión biológico-corporal, psicológica y social, goza las potencialidades de su dimensión espiritual.

    Sobre estas columnas se organizan los rasgos característicos de cada perfil de los educadores profesionales.

    Por J. Montero Tirado

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/formacion-de-educadores-profesionales-1469505.html

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    Publicado por jotaefeb | 15 abril, 2016, 8:26 am
  2. Proceso de transformación social parte de la educación

    De que la educación paraguaya necesita con urgencia un cambio profundo es un enunciado que, de tan gastado, ya carece de la fuerza necesaria que permita tomarlo en serio. Desde la caída de Stroessner se habla de lo mismo. La reforma educativa de la década de 1990 fue insuficiente para iniciar un proceso de transformación social que, a esta altura, nos hubiera permitido estar en mejores condiciones socioeconómicas.
    El hecho de que inicialmente, de la totalidad de los estudiantes de nivel medio que se postularon para las becas de grado de Itaipú, solo el 5 por ciento superara las pruebas de acuerdo a las reglas originalmente establecidas y que después de cambiar las reglas de juego aún quedara sin adjudicarse un tercio de la cantidad total de plazas que la Binacional se comprometió a respaldar, es apenas una anécdota de lo que de sobra se sabe en materia de educación.
    Partiendo de la idea de que la educación tiene que proporcionar al ciudadano las herramientas fundamentales para que pueda desempeñarse con suficiente solvencia en la sociedad, es evidente que tal propósito no se cumple. Lo corroboran aquellos jóvenes que no han podido pasar los exámenes, pero también aquellos que no pueden acceder a empleos, por carecer de las competencias generales requeridas para trabajar.
    La educación de gestión pública es la más golpeada por la mediocridad, pero también buena parte de las de gestión privada y mixta están en la misma situación. Por eso, deducir de los exámenes de Itaipú que la educación paraguaya está en crisis es llover sobre mojado. Esa situación fue y es así con o sin las pruebas a las que se tuvieron que buscar la vuelta para que más alumnos de escasos recursos accedieran a las becas.
    El problema de la educación no se reduce –aunque se insista equivocadamente en ello– a los numerosos maestros y profesores de muy mala preparación para estar al frente de un grado o enseñar una materia, los supervisores que todavía están lejos de cumplir el rol que se espera de ellos, la falta de acceso a los medios tecnológicos, la escasa carga horaria en el año, los docentes sindicalistas y los bajos salarios.
    Esos son los síntomas más evidentes de una enfermedad que es mucho más grave y difícil de curar. Sus males más radicales, sin embargo, son los invisibles, aquellos que atañen a la situación general del país y que exigen una respuesta de naturaleza estructural y no puntual.
    La más decisiva limitación global es la ausencia de justicia social en la distribución de la riqueza. Ello se traslada al campo educativo en la falta de equidad para satisfacer el derecho a la educación que tienen todos los niños y jóvenes.
    Dar clases bajo los árboles, que se caiga el techo de un colegio construido con dinero del Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide) y escuelas inundadas en épocas de creciente son el reflejo de una desidia que compromete a los políticos, pero no libera de responsabilidades a la sociedad civil en su totalidad. Habrá que ir más allá de las circunstancias y pensar en serio primero en el país como realidad y como promesa de futuro razonable. De las respuestas que se den en ese ámbito dependerán los resultados que se puedan alcanzar.

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    Publicado por Anónimo | 18 febrero, 2016, 8:43 am
  3. Lejos de la realidad y de la calidad

    Por Nancy Ovelar (*)

    Un Ministerio de Educación gigantesco, con casi 5.000 funcionarios; disperso y sin ninguna conexión real con lo que pasa en la escuela y el aula, entrampada en su propia burocracia, es lo que impide hoy avizorar mejores días para el sistema educativo. De hecho, hay estudios regionales que nos señalan que vamos a paso de cangrejo.

    Si comparamos los resultados del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Serce) realizado en el año 2006, con los resultados del Tercer Estudio Comparativo y Explicativo (Terce) realizado en el año 2013, en los que se evaluaron el rendimiento académico en Matemática, Castellano y Ciencias de los alumnos del 3º y 6º grados de los países latinoamericanos, encontramos que en Matemáticas del 6º grado, el resultado de Paraguay descendió 12,76 puntos en relación a lo obtenido en el 2006. Lo mismo ocurre con Ciencias en el mismo grado: el rendimiento bajó 14,5 puntos en el 2014 con relación a los resultados del 2006.

    Si consideramos que la inversión en educación, que aún es insuficiente, aumentó tres veces desde el 2007, y habiendo mejorado la cobertura en la entrega de útiles, la alimentación escolar y los insumos, podemos concluir que evidentemente estos aspectos no afectan de manera significativa la calidad. Basta conversar con una docena de docentes de distintos puntos del país sobre las cosas esenciales que hacen a la realidad educativa para comprender que el MEC está, por un lado, lejos de la realidad de sus actores más importantes, los docentes, y por otro lado, insistiendo en estrategias que están más lejos todavía de lograr la calidad en los aprendizajes.

    Lo que el nuevo rumbo ha hecho es mantener el statu quo en la escuela, donde todo sigue pasmosamente igual, cuando lo que hace falta es inspirar, liderar y llevar adelante, con los maestros, acciones e innovaciones asertivas para afectar la paralizada realidad educativa. En el 2015 el MEC anunció que tenía 50 millones de dólares para capacitación docente. Al finalizar ese mismo año la ejecución de esos recursos era nula. Así como fue nula la ejecución de un programa emblemático como Escuela Viva que tiene, sin embargo, propuestas concretas para el trabajo docente en el aula. Una situación por demás incomprensible.

    Esta falta de eficiencia en la gestión a casi tres años del Gobierno es catastrófica, teniendo en cuenta que si se quiere afectar la calidad es por la capacitación y dignificación del docente por donde se debe empezar. Conversando con los docentes refieren que los temas de capacitación que esporádicamente se proponen son risibles y no tienen nada que ver con la necesidad real de estos, de cara al currículo y a sus carencias para desarrollarlo.

    En cuanto al desarrollo del currículo, la mayoría de los maestros no reciben, por ejemplo, el programa de estudios actualizado, impreso para el año, o sea, no tienen la referencia con la propuesta curricular para el grado o materia que enseñan, y la mayoría de ellos desarrolla sus clases casi a tientas, con base en su experiencia o con el aporte de las páginas escolares de los diarios.

    Se inician las clases y las noticias se concentran en: si llegó la mochila a tiempo, si hay sillas, si hay merienda. Casi nadie le hace un seguimiento a las condiciones en las que llegan los maestros, si tienen materiales, si planifican, si han aprendido nuevas técnicas, si analizan los resultados de sus alumnos e identifican los aspectos que deben mejorar, etc.

    Una maestra del tercer grado necesita capacitación que le ayude a mejorar cómo enseñar por ejemplo: la lectura comprensiva, la adición, la sustracción, la multiplicación y división de números naturales hasta mil y su aplicación para resolver problemas reales de la vida cotidiana, etc.; pero lo que recibe es una capacitación en inclusión y valores…, temas importantes, que se pueden desarrollar en paralelo, pero nunca reemplazar a temas fundamentales si queremos mejor calidad. Necesitamos hacer que el aprendizaje se produzca en clase y para eso hay que llegar a los maestros, de cara a los pobres resultados de las reiteradas evaluaciones que el propio MEC publica.

    Lo que el MEC tiene hoy es una gran cantidad de funcionarios encerrados en sus oficinas que no tienen peregrina idea de lo que ocurre en la escuela y menos en el aula. Concentrados en permanecer y trascurrir el periodo de gobierno sin sobresaltos que les quite el sueño. Inquietándose quizá solo cuando ellos mismos mediatizan los catastróficos resultados de sus propias evaluaciones, y sin ni siquiera explicar qué hacen con esos resultados.

    En el único lugar donde se puede mejorar la calidad de la educación que piden a gritos los estudiantes y la sociedad entera, es en el aula y en la relación de maestros y alumnos, y es donde el MEC está ausente.

    *Comunicadora y docente. Magíster en Política Educativa por la Universidad Alberto Hurtado de Santiago de Chile.

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    Publicado por Anónimo | 18 febrero, 2016, 8:22 am
  4. Indispensable cambio de mentalidad para encarar problemas en Educación

    Faltan pocos días para el inicio de otro año lectivo. De un tiempo a esta parte, el MEC viene trabajando en torno a tres ejes: trabajo, cultura y democracia. La intención es diseñar cambios en la malla curricular, en los contenidos pedagógicos y en las metodologías de enseñanza en las escuelas y colegios del sector público. Encuentros se realizan con autoridades y referentes de los distintos campos mencionados, con la finalidad de intercambiar opiniones y sobre todo identificar las necesidades educativas respectivas.
    Una de las reuniones se hizo con funcionarios del Ministerio de Industria y Comercio y representantes del sector empresarial para conocer los requerimientos de productores, industriales y firmas de comercio y servicio en materia de formación. “Es importante establecer un diálogo más cercano entre el sistema educativo y el sector productivo. Necesitamos conocer el desempeño y rendimiento de nuestros egresados en el sector productivo y en el comercio”, declaró en la oportunidad la ministra de Educación, Marta Lafuente.
    Si bien aclaró que estos diálogos no van a traducirse en modificaciones inmediatas en los programas de estudio, resaltó la apertura del MEC hacia la sociedad y el hecho de que los encuentros suministren elementos valiosos para el diagnóstico de la educación y los planes de cambio.
    La iniciativa es naturalmente muy positiva y oportuna. Está claro que la educación no puede ser un apéndice de la economía. No se trata simplemente de formar operarios y técnicos, por muy capacitados que estén para sus funciones específicas. La educación pública tiene la misión primordial de forjar ciudadanos, con una amplia formación humanística y ética, un profundo conocimiento de la historia nacional y un firme compromiso con la nación.
    Sin embargo, las instituciones educativas no pueden estar disociadas por completo de nuestra realidad y de las características de la economía paraguaya. Una educación que le da la espalda a la economía, a los desafíos del crecimiento, es una educación sin futuro. El nuestro es un país bendecido por ingentes recursos naturales, un clima benigno, mucha energía y abundante agua. Es preciso formar personas que saquen el mayor provecho de estos dones, respetando el medio ambiente y sin dilapidar el patrimonio natural. Una educación de calidad orientada a la expansión de nuestra economía y al consecuente desarrollo y equidad social debe ser una prioridad de Estado.
    La superación del atraso y la pobreza que sufre nuestra nación solo será posible a condición de que se haga una fuerte apuesta por la educación. Sin embargo, hoy ya no bastan ni mucho menos la instrucción elemental o los paradigmas que durante décadas delinearon los programas de estudio y planes curriculares. La educación podrá convertirse en una palanca de crecimiento económico y desarrollo social si pega un verdadero salto de calidad, mediante un mejoramiento sustancial y en el corto plazo de sus contenidos.
    Para alcanzar la meta de transformar nuestras escuelas, colegios y universidades en verdaderas fuentes de conocimiento y, sobre todo, de innovación y pensamiento creador, orientadas al desarrollo económico, se necesitan no solamente inversiones físicas, materiales. Es indispensable antes un cambio de mentalidad, un replanteamiento de todo el sistema educativo.

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    Publicado por Anónimo | 16 febrero, 2016, 9:08 am

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