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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

El combate al tráfico de drogas

El departamento de Alto Paraná es sin duda una zona roja para el narcotráfico, teniendo en cuenta, la gran cantidad de circulación de estupefacientes con destinos a otros países. Además, los barrios de Ciudad del Este están infestados de bocas de expendio de drogas ilegales a menudeo. En tanto, los policías antidrogas, agentes de la Senad y fiscales de las unidades especializadas para combatirlos, no se destacan precisamente por su eficiente labor en el combate a este ilícito.

Sin dudas, el narcotráfico sembró su raíces hace muchos años en la zona. Y prueba de ello es la circulación en forma sideral de droga en la frontera. Esto no se refleja precisamente en las incautaciones de las autoridades paraguayas sino en las del país vecino Brasil. Solo en el 2015, la Receita Federal de Foz de Iguazú registró la requisa de 3.634 kilos de marihuana, 494 kilos de crack, 47 kilos de hachís, 4 kilos de cocaína, por mencionar algunas. Es decir, el flujo es incesante. ¿Cómo se explica que miles de kilos de marihuana circulen en el departamento sin que las autoridades se percaten de ello? Solo hay dos respuestas posibles: inutilidad o complicidad de parte de los uniformados que deberían reprimir este tipo de ilícito.

Los procedimientos en esta zona del país, efectuados por agentes locales son esporádicos y se tratan solo de microtraficantes. Para las grandes incautaciones y detenciones de peces de gordos, siempre se recurrió a agentes de la capital del país. Esto es, cuanto menos, vergonzoso tanto para el personal de Antinarcóticos de la Policía, de la Senad y fiscales antidrogas de esta zona del país.

La semana pasada, cinco uniformados, del Departamento Antinarcóticos de la Policía Nacional fueron emboscados, golpeados y desarmados durante una supuesta entrega vigilada aunque después dijeron que se trató de un “asalto común”. Mientras siguen las explicaciones, sobre el dudoso operativo, cinco uniformados fueron destituidos de la referida unidad.

El hecho registrado es de suma gravedad, porque los responsables del combate al ilícito y la seguridad fueron humillados por los delincuentes y los policías no tienen siquiera pistas sobre los autores del atraco.

Los funcionarios públicos responsables del combate al narcotrafico en Alto Paraná tienen la pésima fama de que durante años se encargaron de ponerse al servicio y de proteger a los traficantes. Por muchos años la sociedad fue testigo de cómo policías montaban guardias y estaban al servicio de Tomás Rojas, condenado recientemente por narcotráfico.

El manto de esa mala fama sigue cubriendo la labor policial y se enturbia más todavía cuando se realizan procedimientos dudosos. Para combatir con eficiencia el tráfico de drogas en la región, es evidente que primero se debe combatir la corrupción interna de estas instituciones.

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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16 comentarios en “El combate al tráfico de drogas

  1. ¿Y los grandes?

    Por Rosendo Duarte

    La Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) realizó varios procedimientos en Salto del Guairá en los últimos días, decomisando cerca de media tonelada de marihuana prensada.

    La sociedad honesta local ve con muy buenos ojos que los antidrogas asesten golpes a los narcos y encarcelen a algunos marihuaneros, porque es lo correcto y sirve para desestimular a cientos de jóvenes que ya entraron o piensan entrar en el lucrativo negocio de las drogas.

    Pero, al mismo tiempo de aplaudir las acciones, la gente se pregunta: ¿y los grandes, los llamados peces gordos de la droga? ¿Por qué nunca caen?

    En Salto del Guairá existen al menos una decena de “barones de la droga” muy conocidos, cuya dirección, modus vivendi y hasta cómo trafican son motivos de comentarios en cada esquina. Algunos casi tienen fama de artistas de televisión y por poco no publican sus fotografías en las redes sociales con sus bolsas de marihuana. Llamativamente, a pesar de las obviedades, ni la Fiscalía Antidrogas ni el Departamento Antinarcótico de la Policía ni la Senad jamás promovieron un allanamiento contra ellos, que incluso podrían tener laboratorios de cocaína en sus casas, porque jamás se los interviene.

    El rayado discurso de los Antinarcóticos es que los grandes no tocan “la merca” y que por tanto no son presas fáciles. Es difícil y seguirá siendo imposible atraparles mientras no revisan sus vehículos, sus propiedades, no denuncien sus pistas clandestinas y no decomisen sus armas, sus celulares, como lo hacen con tanta facilidad y hasta con pose de “che la autoridá” cuando se trata de un microtraficante o una mula, los llamados “pira’i” del submundo de las drogas.

    Mientras “la lucha” contra las drogas sea apenas para justificarse, el partido seguirán ganando los narcos ante la derrota de un Estado cómplice y una sociedad cuya juventud vive tentada por el poder de las drogas y es víctima de la destrucción que las mismas provocan.

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    Publicado por jotaefeb | 18 junio, 2017, 7:46 am
  2. SOS por los adictos

    Por Antonia Delvalle Castillo

    El número de adictos a las drogas ilegales en nuestro país va en crecimiento, al punto de convertirse en un agobiante problema social y de salud pública. El propio presidente de la Comisión de Lucha contra el Narcotráfico, el diputado colorado Eber Ovelar, señaló en marzo de este año que más de la mitad de los crímenes que se cometen en el Paraguay están directamente vinculados a la adicción.

    Más allá de que el flagelo promueva la delincuencia y que los crímenes más sangrientos tengan vinculación con el narcotráfico, hay familias enteras desesperadas por encontrar apoyo para rescatar y rehabilitar, especialmente a adolescentes y jóvenes, quienes suelen ser los más susceptibles de caer como víctimas. Es poco lo que el Estado ofrece para frenar y ayudar a miles de éstas personas a abandonar este mundo.

    En el trajín diario uno puede enterarse y conocer personas extrañas, vecinos y a veces hasta parientes desesperados por encontrar ayuda para enfrentar el flagelo, pues no solo sufre el adicto, sino toda su familia y vecinos. Los centros públicos de rehabilitación son escasos, se invierte poco también en la prevención.

    Ante la angustia de familiares aparecen centros ilegales, que no reúnen las condiciones mínimas para operar. En Capiatá desde hace siete años vino operando bajo la mirada cómplice del Ministerio de Salud el centro de rehabilitación de adictos Transformando Vidas. En el lugar, los pacientes eran internados, muchos esposados para evitar que se escapen, y el jueves uno se autoeliminó.

    Un halo de esperanza se abre con la reciente aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de ley que crea una Secretaría de Administración de Bienes Incautados y Comisados de los Narcotraficantes, más conocida como Ley Antinarco. El estudio y aprobación fue aplazado hace unos días en el Senado para mejorarla y se espera que esos recursos sean orientados para crear centros públicos de rehabilitación, que de alivio, en especial a familias que no tienen posibilidades de solventar los tratamientos.

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    Publicado por jotaefeb | 11 junio, 2017, 9:02 am
  3. Liberar al Ñeembucú

    Por Clide Martínez

    La caída del grupo mafioso que operaba en la vecina localidad de Itatí, en la provincia de Corrientes, ha puesto en evidencia el poder del narcotráfico en la región. La vinculación de autoridades electas, jefes policiales, de la Gendarmería, la Prefectura y hasta Jueces federales, muestran la capacidad que tiene la mafia de corromper a las instituciones.

    Lo positivo de este escándalo que conmociona a la sociedad argentina es que su Gobierno ha decidido tomar el toro por las astas y combatir con energía una actividad ilícita de impacto funesto, especialmente en la población joven. Entre los delincuentes que cayeron en operativos ordenados por el gobierno de Mauricio Macri, han caído varios ciudadanos paraguayos, que además de encargarse de trasladar grandes cargamentos de marihuana desde la zona de producción hasta cruzar la frontera, formaban parte de organizaciones que se dedicaban a la distribución de la droga en grandes centros urbanos de Argentina. La amplia investigación realizada por los fiscales argentinos incluye miles de escuchas a celulares de jefes de bandas criminales en diálogo con sus cómplices en los tres poderes.

    En estas charlas tampoco faltan los contactos con los proveedores del Paraguay, datos que serían proveídos a los jefes antidrogas de nuestro país. Como veníamos publicando desde hace varios años, los narcotraficantes han elegido al Ñeembucú para acceder al mercado argentino. La amplia frontera común, despoblada, con caminos precarios y numerosas islas, es ideal para el accionar de los que están al margen de la ley. Según los investigadores argentinos, desde la costa paraguaya decenas de toneladas de droga eran transportadas a Itatí en veloces lanchas que dejaban los paquetes en la orilla argentina, donde la organización local se encargaba del almacenamiento y su posterior venta.

    Anhelamos que a esta determinación de las autoridades argentinas, se sumen las paraguayas. Al menos el ministro de la Senad, Hugo Vera, tras lo ocurrido en Itatí, reconoció la connivencia de las autoridades de la región para el incremento del narcotráfico en el departamento. Esperamos que este territorio regado por la sangre de los héroes del 70, sea reivindicado con obras de infraestructura, que generen trabajo y bienestar. Solo de esta manera, el Ñeembucú sería liberado de correr la suerte de otras zonas, en las que los jefes de la mafia dominan el escenario, gracias a una combinación diabólica de dinero sucio y terror.

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    Publicado por Anónimo | 2 abril, 2017, 4:21 pm
  4. Se agrava el problema de la drogadicción

    A pocos días de haber sido seleccionada por la Senavitat para ocupar una vivienda social en el barrio San Francisco de la capital, la joven Talía Torres, de diecinueve años, falleció en compañía de su niña de tres años al quemarse la choza de madera y cartón que ocupaban en el barrio Ricardo Brugada. Se ganaba el pan limpiando vidrios en la avenida Costanera, y se presume que en el momento del incendio estaba bajo los efectos del crack, ya que no intentó abandonar la precaria construcción, que ni siquiera tenía una puerta.

    Ella fue una de las tantas madres solteras, jóvenes y drogadictas, que viven solas con sus hijos, y logran un poco de dinero mediante una actividad riesgosa. En la madrugada fatal, solo estuvo acompañada por un toxicómano, que dejó el lugar antes del incendio. Su triste vida, con un desenlace tan trágico, resume un grave problema social que hasta hoy no ha merecido la más mínima atención, ni del Estado ni de la gente.

    Es probable que Talía haya crecido en un hogar sin padre y que apenas haya visitado la escuela primaria, sin haber aprendido un oficio ni oído hablar de los embarazos no deseados. Lo cierto es que dio a luz a los dieciséis años y que, acaso para olvidar sus penas y por influjo de malas compañías, destinaba una parte de sus magros ingresos al consumo de la droga más nociva del mercado. Su pequeña hija estaba sumida en un cruel desamparo, sin que ni la Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (Codeni), ni la Defensoría de la Niñez, ni la Fiscalía de la Niñez, ni el Juzgado de la Niñez se hayan ocupado alguna vez de ella, pese a que sus oficinas están ubicadas no muy lejos del lugar del siniestro, que fue el tercero que afectó a la choza. En cuanto a los vecinos, tenían que haber sabido que la niña no podía seguir viviendo con su madre en esas miserables condiciones, y que su deber era formular la denuncia correspondiente.

    Nadie ignora que el tráfico de drogas se realiza prácticamente a la vista de todos y que entre sus principales víctimas figuran los menores de edad. Pero resulta que la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia no realiza, aunque sea de vez en cuando, una masiva campaña de prevención, y que los pobladores de Gran Asunción hacen la vista gorda al problema, si es que no rechazan la intervención policial, tal como ocurrió hace poco, justamente en el barrio Ricardo Brugada.

    No faltan organismos encargados de atender casos como el referido ni resulta imposible identificar a los niños en situación de riesgo, siempre que los vecinos se interesen por lo que pasa a su alrededor. También es necesario que las organizaciones barriales y los dirigentes políticos se ocupen de este drama que nos concierne a todos. ¿Dónde están las juntas comunales de vecinos? ¿Qué hacen las seccionales coloradas y los comités liberales, lo mismo que los concejales municipales, los diputados y los senadores, que mendigan votos en vísperas de unas elecciones? Se hacen los desentendidos.

    Brilla por su ausencia la voluntad de enfrentar la dolorosa circunstancia de que el crack está causando estragos, y de que abundan los niños desvalidos que vinieron al mundo sin que sus jóvenes padres lo hayan querido ni estén en condiciones de darles los cuidados que requieren. Ocurre que, entre otras cosas, ellos no tienen una profesión que les permita obtener un empleo digno y que se sienten abandonados a su suerte. Se hunden así en el mundo de las drogas.

    Urge, pues, que tanto el Estado como la sociedad civil tomen en serio esta penosa cuestión para que el irreparable destino de Talía y de su niña haya servido al menos para que una desgracia similar no se repita.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/se-agrava-el-problema-de-la-drogadiccion-1555940.html

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    Publicado por jotaefeb | 16 enero, 2017, 10:03 am
  5. ¿Anti o pro?

    Por Rosendo Duarte

    La noticia sobre el despojo de entre 300.000 a 600.000 dólares del que fue víctima un traficante de Salto del Guairá por parte de efectivos antinarcóticos destacados en la capital de Canindeyú, sorprendió la semana pasada. Pero no fue por el hecho en sí, sino por el monto sideral de dinero que le exigieron los extorsionadores.

    Según los datos, un comando de policías antidroga invadió el miércoles pasado la casa de Alfredo Cabral, “prófugo” de la justicia, y para no llevarle detenido y a un probable encierro de al menos 5 años, le exigieron 1 millón de dólares. No logró reunir dicho monto, pero casi al amanecer del día siguiente habría llegado a los 600.000 de la moneda americana.

    Y la extorsión en sí no sorprendió a nadie porque el cobro de coima por parte de policías a narcos, contrabandistas y a todos quienes hacen algún tipo de “negocio turbio” en la frontera, no es nada novedoso. Algunos ya ni siquiera camuflan sus fechorías y emplean las propias patrulleras para “visitar” cotidianamente a los “patrones”.

    El monto que se maneja sí llamó la atención. Si un solo traficante es capaz de negociar su libertad en esos estándares, significa que el volumen de droga que se mueve en la zona es mucho más grande lo que se supone.

    Y no habría sido la primera vez que el procesado Cabral fue blanco de las altas coimas. Aquella vez que allanaron su casa, en 2012, ya se hablaba con insistencia de que un determinado juez ya le habría requerido la nada despreciable suma de 100.000 dólares. Se habla también de mensualidades que llegan a l 5.000 dólares, donde incluso se les menciona a determinados fiscales.

    Lamentablemente, los policías antidrogas del Estado más bien deberían llamarse pro drogas porque en vez de combatir a los narcos, viven como sanguijuelas a expensas de ellos y el dineral con que se quedan no es precisamente para la cervecita ni el cafecito, sino para financiar una vida al estilo de los propios traficantes.

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    Publicado por Anónimo | 27 noviembre, 2016, 6:55 am
  6. La guerra a las drogas tiene muchos frentes

    Como muchos otros temas importantes, el consumo de drogas estupefacientes no cuenta con una base de datos estadísticos actualizados en nuestro país. Aunque se sabe que este problema crece incesantemente, como ocurre en las grandes y medianas ciudades de los países vecinos, en las nuestras los jóvenes y hasta los niños tienen al alcance de sus manos y de sus bolsillos cada vez mayor cantidad de ofertas.
    Los vendedores se aproximan a sus jóvenes clientes de diversas maneras: están en los puestos nocturnos de comida y bebidas callejeros o apostados cerca de los portones de escuelas y colegios, así como en servicios de entrega a domicilio, cuando vendedores y adquirentes ya construyeron suficiente confianza recíproca.
    Según un estudio hecho en nuestro país hace ya tres años, seis de cada diez jóvenes entrevistados, de edades comprendidas entre 14 y 20 años, identificaron la cocaína como el narcótico fuerte de mayor consumo entre el sector de su franja etaria. Se averiguó, asimismo, que más de la mitad del millón y medio de estudiantes tiene al menos un amigo consumidor de estos productos. Lamentablemente, el estudio no alcanzó a recoger la información completa, es decir, qué cantidad de jóvenes prueba ocasionalmente o consume frecuentemente drogas prohibidas.
    Pero los datos proporcionados por centros de investigación de lugares cercanos pueden servir para hacernos una idea aproximada. Según la Secretaría de Adicciones Bonaerense, por ejemplo, la edad en que los adolescentes se inician en la droga se extiende entre los 12 y 16 años. El 20,7% lo hace a los 13 años y el 11,6% a los 12. El progreso de datos y cifras levantados cada cierto tiempo indica que el inicio de la adicción se va volviendo cada vez más precoz.
    El combate a la tentación de probar drogas entre los adolescentes, canalizado por medio de la educación familiar, escolar o religiosa, está demostrando no ser eficiente por sí mismo. La publicidad vehiculizada a través de los medios de comunicación masivos (programas de TV, documentales cinematográficos, etc.), o es innocua o requiere apoyo en otros recursos más convincentes e impactantes.
    Debe tenerse en cuenta que los jóvenes hoy están mucho mejor informados que hace una o dos décadas sobre la realidad social, incluidos los riesgos que corren aproximándose a las drogas, así como el efecto médico y legal de consumir o traficar estos productos. No van a dejar que se les infunda temor con los mismos recursos de antes. El castigo físico, la privación de ventajas o la amenaza de sanciones severas no los amedrentan, porque se saben protegidos por la coraza de su edad. Es preciso, pues, saber equiparar la habilidad de generar convicción y la eficacia de las sanciones, lo cual, desde luego, es mucho más fácil de decir que de lograr.
    Resulta de interés general prioritario enterarse de qué se hace con las toneladas de dinero público que se destinan al combate contra estos artículos proscriptos; contra su producción, su tráfico, su venta y consumo. Las cifras que se publican como resultados del combate contra las drogas, por ejemplo, no solamente no inspiran optimismo, sino que llevan a la inquietante suposición de que lo que se confisca y destruye no es más que una parte poco significativa del total que mueve el negocio, que los traficantes detenidos y procesados no son sino pequeños peces moviéndose entre tiburones.

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    Publicado por Anónimo | 22 octubre, 2016, 7:49 am
  7. La droga acecha al futuro del país

    Como muchos otros temas importantes, el consumo de drogas estupefacientes no cuenta con una base de datos estadísticos actualizados en nuestro país. Aunque se sabe que este problema crece incesantemente, como ocurre en las grandes y medianas ciudades de los países vecinos, en las nuestras los jóvenes y hasta los niños tienen al alcance de sus manos y de sus bolsillos cada vez mayor cantidad de ofertas.

    Los vendedores se aproximan a sus jóvenes clientes de diversas maneras: están en los puestos nocturnos de comida y bebidas callejeros o apostados cerca de los portones de escuelas y colegios, así como en servicios de entrega a domicilio, cuando vendedores y adquirentes ya construyeron suficiente confianza recíproca.

    Según un estudio hecho en nuestro país hace ya tres años, seis de cada diez jóvenes entrevistados, de edades comprendidas entre 14 y 20 años, identificaron la cocaína como el narcótico fuerte de mayor consumo entre el sector de su franja etaria. Se averiguó, asimismo, que más de la mitad del millón y medio de estudiantes tiene al menos un amigo consumidor de estos productos. Lamentablemente, el estudio no alcanzó a recoger la información completa, es decir, qué cantidad de jóvenes prueba ocasionalmente o consume frecuentemente drogas prohibidas.

    Pero los datos proporcionados por centros de investigación de lugares cercanos pueden servir para hacernos una idea aproximada. Según la Secretaría de Adicciones Bonaerense, por ejemplo, la edad en que los adolescentes se inician en la droga se extiende entre los 12 y 16 años. El 20,7% lo hace a los 13 años y el 11,6% a los 12. El progreso de datos y cifras levantados cada cierto tiempo indica que el inicio de la adicción se va volviendo cada vez más precoz.

    El combate a la tentación de probar drogas entre los adolescentes, canalizado por medio de la educación familiar, escolar o religiosa, está demostrando no ser eficiente por sí mismo. La publicidad vehiculizada a través de los medios de comunicación masivos (programas de TV, documentales cinematográficos, etc.), o es innocua o requiere apoyo en otros recursos más convincentes e impactantes.

    Debe tenerse en cuenta que los jóvenes hoy están mucho mejor informados que hace una o dos décadas sobre la realidad social, incluidos los riesgos que corren aproximándose a las drogas, así como el efecto médico y legal de consumir o traficar estos productos. No van a dejar que se les infunda temor con los mismos recursos de antes. El castigo físico, la privación de ventajas o la amenaza de sanciones severas no los amedrentan, porque se saben protegidos por la coraza de su edad. Es preciso, pues, saber equiparar la habilidad de generar convicción y la eficacia de las sanciones, lo cual, desde luego, es mucho más fácil de decir que de lograr.

    Hay que tener constantemente presente, en este aspecto, que el primer estímulo que empuja a los jóvenes a probar productos prohibidos es, precisamente, el hecho de que lo estén. Se produce en ellos, entonces, un atractivo casi incontrolable: el deseo de correr una aventura. Pero ¿conocen realmente los adolescentes de 14 a 16 años los riesgos más graves del consumo de drogas fuertemente adictivas? O, por el contrario, ¿las informaciones que reciben al respecto son insuficientes o están deficientemente comunicadas? ¿Están bien instruidos, por ejemplo, acerca de que la “prueba inicial” es mucho más peligrosa de lo que suponen, por motivos que la Medicina y la Psicología explican con suficiente claridad?

    Y luego debe encararse una realidad que surge de lo dicho anteriormente: si un adolescente tiene la libertad de escoger entre probar una droga o no hacerlo, significa que el acceso a ella le es muy fácil, que tiene al alcance de la mano al vendedor o a quien le puede poner en contacto con este; en fin, que dispone del dinero suficiente para adquirirla y que sus padres y demás familiares cercanos no llevan una estricta contabilidad de sus gastos.

    Las personas, en general, no están en condiciones de aportar soluciones novedosas a un problema tan complejo, tan minuciosamente estudiado por observadores y profesionales especializados, que ocupa a tantos organismos públicos en todos los países. La prensa, por su parte, no tiene otra cosa más que hacer en esta materia que publicar los hechos y datos que sean útiles para mejorar la calidad de la información, y así pintar un panorama más detallado de la realidad. Los únicos que saben qué hacer, o para qué soluciones no se tienen recursos suficientes, son las autoridades y los profesionales que están investidos de atribuciones y conocimientos especiales para aplicarlos a esa finalidad.

    Por este motivo es que resulta de interés general prioritario enterarse de qué se hace con las toneladas de dinero público que se destinan al combate contra estos artículos proscriptos; contra su producción, su tráfico, su venta y consumo. Las cifras que se publican como resultados del combate contra las drogas, por ejemplo, no solamente no inspiran optimismo, sino que llevan a la inquietante suposición de que lo que se confisca y destruye no es más que una parte poco significativa del total que mueve el negocio, que los traficantes detenidos y procesados no son sino pequeños peces moviéndose entre tiburones.

    Sin mencionar aquí el poder que adquirieron estos tiburones en nuestro país, metidos ya en todos los ambientes de la vida económica y política, sobornando funcionarios importantes y moviéndose en altas esferas del poder político, lo que impresiona y alarma todavía más que eso es el caso de los jóvenes encerrados en el círculo fatal del hábito o en vías de volverse adictos, pues ellos son los que, en poco tiempo más, pasarán a integrar la ciudadanía con plenos derechos.

    No podemos permanecer impávidos mientras una parte de nuestra generación joven se intoxica. Las asociaciones de padres y de madres, las entidades sociales y empresariales, deben despertar y movilizarse para evitar que quienes deben ser el futuro del país más bien se conviertan en su lastre y ancla.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-droga-acecha-al-futuro-del-pais-1524680.html

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    Publicado por Anónimo | 7 octubre, 2016, 7:06 am
  8. Paraguay, la ruta preferida

    Es bien sabida la situación de nuestro país respecto al narcotráfico, y que las tierras paraguayas son las rutas favoritas para hacer pasar grandes cargamentos de drogas. Desde hace tiempo, Paraguay reúne las condiciones ideales para ser la ruta más barata y de menor riesgo para el tráfico de drogas en la región, debido a la carencia de control aéreo, los fallos en los controles de frontera y terrible situación de corrupción en organismos de seguridad y justicia.

    Todos estos factores han favorecido para que Paraguay se destaque en las rutas del narcotráfico a nivel regional. A pesar de la impresionante cantidad de incautaciones, y el desbaratamiento de importantes estructuras del narcotráfico, muchas redes siguen operando fuertemente en nuestro país. Solo esta semana, se dieron una serie de operativos en donde detectaron nexos de narcotraficantes de diferentes partes del mundo.

    Por ejemplo, una carga de unos 500 kilos de cocaína que tenía como destino Turquía, y estaba a cargo de un ciudadano libanés. De esta manera, el crimen organizado se está posicionando como uno de los principales negocios de los extranjeros en nuestro país, dejando a un lado las tan promocionadas inversiones. Y no nos deja de sorprender el nivel en que se manejan estas organizaciones.

    En los últimos tiempos ya no solo trafican drogas, ahora nos encontramos con la novedad de que se puso de moda traficar piedras preciosas y minerales. Un grupo de aproximadamente 15 personas de distintas nacionalidades integraban una red que intentó traficar oro desde nuestro país hasta Hong Kong.

    Mexicanos, dominicanos y hasta un ciudadano belga se manejaron a su antojo en nuestro país, manteniendo reuniones en importantes hoteles de la capital bajo un sorprendente esquema que casi logró sacar del país lingotes con oro explotados de una mina a cargo del viceministerio de Minas y Energía.

    Ya no nos sorprende cuán ingeniosos logran ser las organizaciones mafiosas internacionales, pero sí la rapidez con la que Paraguay se está convirtiendo en sede de expertos traficantes, creando impresionantes estructuras que manejan a la perfección los vulnerables sistemas de control.

    Por Fernanda Robles

    http://www.extra.com.py/columnistas/paraguay-la-ruta-preferida.html

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    Publicado por Anónimo | 24 agosto, 2016, 8:52 am
  9. La gran farsa de la “lucha” antidroga

    El comisionado del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura, Roque Orrego, reveló ayer que el 73% de las mujeres recluidas, en todo el país, ingresaron por narcotráfico. En contrapartida, solo el 19% de la población masculina ingresó por este mismo hecho. El dato llamó mucho la atención teniendo en cuenta que los grandes jefes del narcotráfico son varones y siempre tienen un ejército de hombres como principales colaboradores. Esto demuestra que, la lucha antidroga solo castiga a microtraficantes y adictos a las sustancias prohibidas. Las principales mulas son mujeres que son utilizada tanto para el tráfico local como internacional.

    Con frecuencia, los representantes del Ministerio Público, agentes de la Policía Nacional y de la Senad, presentan como grandes logros, la detención de microtraficantes con ínfimos gramos de los estupefacientes como marihuana o cocaína. Se trata, muchas veces, de personas, quienes ante la falta de oportunidad laboral, de estudio, de salud, se ven obligadas a recurrir a una actividad ilícita. Mientras el Estado es implacable con el eslabón más vulnerable de la cadena, los grandes operan impunemente, con la protección de sus padrinos políticos, si es que ellos mismos no están metidos directamente en la política.
    El Estado tiene que buscar alternativas económicas saludables para este sector de la sociedad que es víctima de los padrinos de la mafia que se aprovechan de la necesidad para utilizar mujeres y explotarlas como mulas.
    A todas luces, hay una gran hipocresía en la lucha antidroga en el país. Los condenados, procesados y detenidos son apenas mulas y consumidores, mientras los grandes capos viven como grandes señores en residencias exclusivas sin que nadie les moleste. En más de una ocasión se demostró que tanto la policía, agentes de la Senad y Fiscalía estuvieron al servicio de los grandes traficantes. Se sabe que durante mucho tiempo la policía de Alto Paraná hacía guardia en la casa de un conocido narco, ahora recluido en Tacumbú y que muchos fiscales, compartían partidos de fútbol en su cancha.
    La necesidad no puede ser nunca justificativo de ninguna actividad ilícita. Sin embargo, así como los ejecutores del combate al tráfico son implacables con los pequeños traficantes, se espera, que lo sean con los que realmente mueven grandes cargamentos y tienen bajo su dominio, regiones y poblaciones enteras.

    http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/47537-la-gran-farsa-de-la-lucha-antidroga

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    Publicado por Anónimo | 11 agosto, 2016, 6:22 am
  10. Preocupante expansión del crac debe alarmar a las autoridades

    Datos de la Senad indican sobre el aumento en el decomiso de crack en nuestro país. Esto demuestra el extraordinario crecimiento que el consumo de esta devastadora droga está teniendo en nuestra sociedad. Los principales lugares donde circula la droga son Asunción y Central, Ciudad del Este, Pedro Juan Caballero, Encarnación y Salto del Guairá.

    El Observatorio Paraguayo de Drogas considera que el crack o cocaína fumable se ha convertido, por lejos, en la sustancia nociva y adictiva más consumida en nuestro país, por delante incluso del alcohol y de la marihuana. Esta constatación es verdaderamente alarmante teniendo en cuenta que hace apenas 10 años atrás, el crack no estaba ni siquiera entre las cinco drogas más difundidas y, algún tiempo más allá, ni siquiera era conocida.
    Debido al bajo precio en que se comercializa y a su asombrosa capacidad de generar adicción, el crack no tardó en colocarse en el mismo nivel de la marihuana y en superar a la cocaína en el grado de extensión y de consumo. Sus efectos devastadores son visibles y dramáticos. Los expertos señalan que este flagelo es de una cualidad distinta a otros estupefacientes ya conocidos, como la ya mencionada cocaína o la marihuana.
    El problema del crack es una tragedia social, debido a que no solo destroza a individuos y familias, sino que también destruye la convivencia en barrios y comunidades enteras.
    El combate a este terrible flagelo debería abarcar tres aspectos. En primer lugar la represión al tráfico, en la que las fuerzas de seguridad desempeñan el papel protagónico. Es preciso en este sentido hacer una apuesta por un trabajo de inteligencia a largo plazo que permita desbaratar las redes de distribución y llegar tanto al traficante poderoso como al microvendedor callejero.
    Un segundo plano es el paliativo, es decir, la atención y recuperación de las personas adictas. Nuestro país tiene un solo centro de rehabilitación público que con sus escasas plazas para internaciones, naturalmente, no da abasto para atender una demanda creciente. La capacidad de esta institución está completamente rebasada y son indispensables nuevas sedes –particularmente en las principales ciudades del interior– para albergar a más internados. Una idea interesante en este sentido es una participación más activa de los municipios en esta tarea.
    El tercer frente en el combate a las drogas es la prevención, en el que los Ministerios de Salud Pública y de Educación, así como la sociedad civil en general pueden jugar un rol fundamental. Es importante intensificar las campañas de concienciación y estimular con vigor el asociacionismo juvenil. Una juventud organizada, integrada y activa será siempre mucho menos propensa a la “fuga de la realidad” que ofrecen las drogas.

    http://diariolajornada.com.py/v6/category/editorial/

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    Publicado por Anónimo | 4 agosto, 2016, 7:03 am
  11. El “chespi”, el mal de los pobres
    26 julio, 2016
    Por Carlos Franco

    Nadie sabe a ciencia cierta del porqué el crack es llamado “chespi” y los adictos llamados “chespiritos”, pero lo que todos sabemos es que están en todas partes. Según el Ministerio de Salud el crack es la droga más consumida en el Paraguay. El crack es altamente adictivo y es de fácil acceso, se puede encontrar en cualquier lugar a un precio que oscila los G. 5.000. La venta de esta droga se ha vuelto muy popular por las ganancias que deja y el nulo control.

    Sin exagerar, en cada barrio opera por lo menos un microtraficante, principalmente en los lugares más humildes. Comercializar crack se convirtió en una manera fácil de ganar dinero y lamentablemente las personas de escasos recursos ven el “chespi” como un buen negocio, que le dejará un buen dinero, debido a que sus clientes no pueden evitar ser compradores compulsivos.

    Los adictos conocidos en la calle como “los chespiritos”, generalmente adolescentes, no solo se autodestruyen, sus problemas también afectan a toda la población, habitualmente vemos en las noticias que detrás de un asalto callejero casi siempre está un “chespirito”.

    La ciudadanía entiende que los verdaderos enemigos son los proveedores y que deben ser alejado de sus barrios, un ejemplo de esto es lo que ocurrió en el barrio San Antonio, de Trinidad, en donde un grupo de vecinos cansados de los asaltos y de que la Policía no haga nada tomó al toro por las astas y desalojaron a una familia acusada de vender “chespi”.

    Como apuntamos más arriba y como todos sabemos los microtraficantes están en todas partes y la ciudadanía ya está harta de los asaltos y de ver destruidos a los jóvenes, tarde o temprano se hará justicia por mano propia de forma masiva.

    “El chespi” es un mal que desatará una guerra en las calles entre los microtraficantes y la ciudadanía, que dejará más víctimas que lamentar si las cabezas de la Policía Nacional, la Fiscalía y la Senad siguen mirando de forma cómplice y pasiva lo ocurre.

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    Publicado por jotaefeb | 27 julio, 2016, 11:38 am
  12. ¡Que nadie abra esa caja!

    De camino a su pediatra, la pequeña de 8 años le pregunta al padre si la curiosidad es “algo bueno”. Tras recibir una respuesta positiva, casi de forma automática, la niña le relata el cuento del bosque mágico en donde todos sus habitantes vivían en armonía hasta que un pequeño castor, rendido ante tanta curiosidad, abrió la caja roja que estaba en medio del jardín de rosas dejando escapar así todos los males atrapados por siglos en ella. El roedor no escuchó el pedido del anciano búho: “¡Que nadie abra la caja!”. “Por curioso, armó desastre…”, remató la pequeña de ojos grandes y brillantes.

    En tanto, una madre comenta al amigo que el problema de las drogas en los colegios está cada vez más extendido en nuestro país, y que muchos padres intentaron enfrentar el problema controlando las fiestas en las que participan sus hijos adolescentes, hasta que se dieron cuenta de que era una misión imposible; la solución va por otro lado.

    Ambos sucesos vividos en primera persona, y aparentemente sin conexión alguna, invitan, sin embargo, a reflexionar sobre aspectos comunes: el uso de la razón y la educación en la libertad.

    En estos tiempos en que la “emergencia educativa” vuelve a ocupar espacios en la prensa, tras la crisis que culminó con la salida de la titular del MEC, urge considerar estos elementos como vitales a la hora de plantear la cuestión.

    En este sentido, la curiosidad –volviendo a nuestro ejemplo– es un elemento positivo y muy necesario para el aprendizaje y crecimiento de la persona. No obstante, sin el filtro adecuado de la inteligencia y la razón también puede convertirse en un factor en su contra. Y serán esos dos factores los que permitirán al chico dejarse llevar por la curiosidad o descubrir si vale o no la pena abrir la caja.

    De igual forma ocurre con las drogas y los estudiantes. Es imposible pretender anular por completo la exposición de nuestros jóvenes a estos productos de muerte; en algún momento tendrán la ocasión de elegir. Por ello, solo la formación en el juicio de valor, en su capacidad de vislumbrar aquello que vale la pena, más allá de la presión de los amigos, en su disposición a escuchar a quienes lo aman, lo que les permitirá a estos chicos hacer lo correcto y responder a esos deseos de felicidad que su corazón y el de todo humano grita en su interior. No se trata de infundir miedo ante la caja del bosque, sino de desafiar la razón de cada joven o niño, sin olvidar que la libertad sirve en la medida en que uno sabe “adónde se desea ir”.

    Por Gustavo Olmedo

    http://www.ultimahora.com/que-nadie-abra-esa-caja-n992555.html

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    Publicado por jotaefeb | 22 mayo, 2016, 11:44 am
  13. Sí, hay que liberar todas las drogas

    Un mundo libre de drogas es prácticamente imposible. Un mundo con drogas liberadas es un poco más racional y lógico. Según cálculos del Gabinete de Seguridad Nacional de México, unos 2.500 reos pueden quedar libres si el Congreso de ese país aprueba la propuesta gubernamental de legalizar la marihuana con fines terapéuticos y aumentar alrededor de seis veces la dosis mínima permitida para portar esa planta. El país norteamericano ya no puede hacer frente a la “guerra contra las drogas”, que, desde 2006, dejó 100.000 muertos y desaparecidos. El proyecto del presidente Enrique Peña Nieto es diferente al aprobado en Uruguay, pero allana el camino para solucionar el grave problema del narcotráfico.
    El ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Luis Alberto Rojas, dijo en las Naciones Unidas que se deben buscar alternativas al encarcelamiento por delitos relacionados al consumo de drogas y no aplicar la pena de muerte por narcotráfico. Esto en el marco de una dividida cumbre sobre el tema en Nueva York, la semana pasada. El representante paraguayo puso en evidencia un drama judicial que se vive en varios países latinoamericanos. Adolescentes, adultos y ancianos autocultivadores o simples consumidores de marihuana copan las cárceles del hemisferio ante la nula reforma judicial en este parte del mundo. Muchos ni siquiera tienen sentencias y pasan largos años en prisión por delitos que, en otras partes del mundo, ya fueron desterrados.

    En este contexto, los datos en el Paraguay son alarmantes. De los más de 13.000 reclusos, hombres y mujeres, que hay en el país, alrededor del 32% está en prisión por delitos o crímenes relacionados a las drogas. Entre los varones, la cifra alcanza el 30% en todo el territorio nacional, mientras que el porcentaje se eleva al 60% entre las mujeres, según datos actuales del Ministerio de Justicia y Trabajo (abril de 2016). Un dato no menor es que más de 10.000 prisioneros no tienen condena, solo están procesados. Otro número inquietante es que de los 3.702 reos del Penitenciaría Nacional de Tacumbú, 1.440 son adictos a algún tipo de estupefaciente. Las drogas se consiguen en el propio penal o alrededores.

    En un país donde la marihuana puede conseguirse a plena luz del día en la Plaza Uruguaya y a menos de un dólar americano; donde cada semana la Senad realiza circos móviles en distintas partes del país al apresar, aparatosamente, a microtraficantes, sin que se ubique a los grandes narcos; donde cada año se destinan millones de dólares al combate a las drogas y donde el 30% de los reclusos está en prisión por delitos relacionados a las drogas, es necesaria la discusión sobre la legalización. A esto se suma la voz baja de la academia, que está ausente en el debate. En las principales universidades del país (UNA, UCA y UNE) hay pocas investigaciones sobre la problemática, sin que se proponga alguna solución integral al problema.

    La narcopolítica se asentó con mayor fuerza en el Paraguay en los últimos años. El crimen organizado se extiende por varios departamentos y también en la capital, mientras nuevas drogas ingresan al país por los países vecinos. Los centros de desintoxicación no dan abasto y los institutos de “rehabilitación” no reinsertan a los adolescentes adictos. Las fundaciones y organizaciones que se crean son, en varios casos, fachadas de centros lavado de dinero o sectas religiosas que, en vez de ayudar a los jóvenes, los pervierten y los exponen a un mayor peligro.

    Liberando las d

    rogas, o por lo menos la marihuana, se dará un duro golpe al narcotráfico, se limitará la corrupción estatal en el área, se recortará el presupuesto de la Senad, los precios de los estupefacientes bajarán y se tendría un mejor control del mercado. Todo esto, si el Gobierno tiene la suficiente madurez política y valentía para luchar contra la mafia organizada local.

    Por Eduardo Quintana

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/si-hay-que-liberar-todas-las-drogas-1474182.html

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    Publicado por jotaefeb | 28 abril, 2016, 5:49 am
  14. La mala versión de Superman
    23 abril, 2016
    Por Gabriela Báez

    Conocemos a Superman como aquel superhéroe de traje azul y capa roja, que lucha por el bien contra las atrocidades de Lex Luthor, Brainiac, Bizarro, entre otros villanos. Era y sigue siendo el ídolo de muchos niños que, quiérase o no, se sienten identificados e intentan imitar su fuerza desmesurada en cada travesura.

    Sin embargo, en los últimos tiempos apareció una nueva versión de este superhéroe, en color rosado, que está muy lejos de defender la verdad y hacer justicia. Podríamos decir que es una mala copia del Superman que conocemos, ya que se apodera, sobre todo, de mentes jóvenes, para llevarlos a un mundo, aparentemente, distendido, pero que es un peligro sin retorno.

    Me refiero a la variante más fuerte de las pastillas de éxtasis que lleva el nombre de Superman, una potente droga que cada vez va ganando mayor terreno en nuestro país. La Secretaría Nacional Antidroga (Senad) alertó a los padres sobre la circulación de esta sustancia en las fiestas electrónicas a las que asisten jóvenes y adolescentes. Si bien no hay cifras concretas, existen antecedentes de muertes por consumo de éxtasis con alcohol, por insistencia de la “yunta”.

    Podríamos buscar culpables. Evidentemente, la mayor responsabilidad es de los padres, que no dialogan lo suficiente con sus hijos; además de la Senad, que demuestra preocupación, pero no elabora un plan de contingencia, para frenar el avance del flagelo. Pero culpabilizar no nos lleva a nada, lo mejor es buscar soluciones ahora, ¡ya!, porque mañana puede ser tarde.

    No pensemos que a nosotros o a nuestros hijos no les tocará porque, si Superman avanza, tarde o temprano sentiremos su fuerza, la negativa. Según Narcóticos Anónimos, el que consume éxtasis nunca puede curarse completamente, solo se mantiene alejado de la droga mediante tratamientos, pero se expone a tener recaídas.

    Es momento de sentarnos a hablar con nuestros hijos sobre el mundo al que se enfrentan. Hagamos que opten por el Superman de los cómics y no por el que aparece en las pastillas de colores.

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    Publicado por jotaefeb | 24 abril, 2016, 6:46 am
  15. El imperio de la ilegalidad

    Ciudad del Este siempre tuvo fama de ilegalidad, falsificación y piratería. Y no en vano se ha ganado esta triste fama, pues por varios años, unos pocos se enriquecieron con el comercio de productos falsificados y estafas a los clientes. Sin embargo, este tipo de “comercio” está muriendo de a poco, no obstante sus mentores y protectores dejaron impregnados en la ciudad el estigma del imperio de la ilegalidad.

    Una vez más, un mega operativo realizado la semana pasada reveló que cientos de empresas recurrían a supuestas facturas falsificadas para evadir impuestos. Conocidas firmas y de larga trayectoria aparecen en esta lista. Esto revela que muchos comerciantes siguen recurriendo a prácticas inescrupulosas para recaudar más, sin importar el daño que causan a las arcas del Estado y a la imagen de la ciudad. Son los mismos “empresarios” que luego aparecen reclamando que el gobierno les brinde algún beneficio de importación para enfrentar la crisis por la poca venta.

    El grave problema de nuestra región sigue siendo la terrible ausencia del Estado, con instituciones débiles, devoradas por la galopante corrupción de sus funcionarios, que permite que prosperen todo tipo de actividades ilegales, porque los funcionarios públicos pueden ser comprados por docena, si se tiene poder económico. Se llega a estos niveles de destrucción porque la misma sociedad en alguna medida consiente y compra de la ilegalidad, porque saca alguna ventaja, beneficiándose con alguna migaja.

    El precio de la corrupción lo terminamos pagando todos. El proceso de limpieza debe empezar de la misma sociedad, desde la ciudadanía exigiendo a las autoridades y a los funcionarios públicos corruptos que cumplan con su trabajo, y denunciándolos cuando se ponen al servicio de los delincuentes y sinvergüenzas.

    La región experimenta un interesante proceso de cambio, que debe ser aprovechado para desterrar viejas prácticas torcidas e instalar el imperio de la legalidad. Es el momento de desterrar esa triste mala fama que ganamos como sociedad, por obra de unos pocos sinvergüenzas.

    http://www.vanguardia.com.py/v1/index.php/component/k2/item/41340-el-imperio-de-la-ilegalidad#sthash.Z3Z4CoqG.dpuf

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    Publicado por Anónimo | 16 febrero, 2016, 9:37 am
  16. Una comedia policial en la Triple Frontera

    Habían pasado algunos minutos del mediodía del viernes, cuando un amigo y colega argentino me preguntó desde Buenos Aires: “¿Sabés algo de la captura de Pérez Corradi en Ciudad del Este? Aquí, todos ya lo dan por hecho…”.

    Contactamos con nuestros corresponsales en Alto Paraná. Allí no había aún nada sobre el tema. Tras las primeras averiguaciones, surgió una primera pista: Gendarmes argentinos se habían presentado hacía poco rato ante la policía de Ciudad del Este, pidiendo colaboración –en el marco de un convenio tripartito entre Argentina, Brasil y Paraguay– en un trabajo de inteligencia para detectar el paradero de Ibar Esteban Pérez Corradi, uno de los prófugos más buscados en el vecino país, que se suponía estaba oculto en el exclusivo barrio cerrado Paraná Country Club, en Hernandarias.

    Todavía no se había desplegado la vigilancia en torno al Country, cuando ya los principales medios en Argentina anunciaban con grandes titulares que el célebre autor del llamado “triple crimen de la efedrina” acababa de ser capturado en Paraguay.

    ¿Qué había pasado? “Fuentes oficiales” no identificadas “filtraron” en Buenos Aires el dato de la supuesta captura (antes de que esta ocurra), generando un gran ruido mediático que probablemente sirvió para alertar al prófugo.

    A la tarde, la información en los medios argentinos seguía siendo contradictoria y confusa, pero en Paraguay ya estaba claro que el intento se había frustrado. El jefe de Policía de Ciudad del Este, Darío Aguayo, finalmente desmintió que Pérez Corradi haya sido capturado, aunque aseguró que lo seguían buscando.

    Hasta el momento de escribir esta columna, la ansiada captura no se produjo y ya varios medios argentinos hablaban de “un nuevo papelón policial y político”, recordando que algo similar había sucedido con los fugados hermanos Lanatta, vinculados al mismo caso de crímenes, drogas y política en Argentina.

    Detrás del caso, que envuelve un tendal de sangre y millones, hay sobre todo una fuerte puja política entre referentes del macrismo y del kirchnerismo, con las acusaciones de que tras las operaciones de narcotráfico estaba el propio Aníbal Fernández, ex jefe de gabinete de Cristina Kirchner. Del otro lado se intenta demostrar la incapacidad del gobierno de Mauricio Macri para detener a las mafias.

    En este caso también se ha intentado instalar la sospecha de que fue la policía paraguaya la que –por corrupción o por complicidad– dejó escapar al buscado Pérez Corradi, pero está visto que en este caso no fue así. La filtración fue en Buenos Aires. Nuestra policía ya tiene sus propias culpas en otros casos igualmente llamativos, como la reciente liberación del narco aviador tío presidencial, ocurrido en el Uruguay.

    Por Andrés Colmán Gutiérrez

    http://www.ultimahora.com/una-comedia-policial-la-triple-frontera-n966892.html

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    Publicado por Anónimo | 16 febrero, 2016, 9:11 am

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