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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

La dictadura se fue, la corrupción se quedó

Desde la caída de la dictadura se ha avanzado bastante en la construcción de una sociedad democrática. Se puso en vigencia una nueva Constitución, bajo cuyo imperio se han sucedido gobiernos elegidos en comicios libres y transparentes. En algún caso se apeló al juicio político para destituir al presidente de la República, dentro del orden constitucional. Las libertades de expresión y de prensa están garantizadas y ya nadie teme ser apresado, torturado o exiliado por oponerse al Gobierno. Los militares están en sus cuarteles. Empero, resta mucho por hacer para que las entidades públicas cumplan a plenitud con sus respectivas funciones dentro de un Estado de derecho. La imprescindible división efectiva de los Poderes aún deja que desear, sobre todo en lo que atañe al Judicial. De hecho, los magistrados no son independientes como para sustraerse al tráfico de influencias, pese o justamente debido a que en su nombramiento y remoción intervienen representantes de diversos sectores. Esta grave falencia institucional impide, entre otras cosas, un combate efectivo contra la extendida plaga de la corrupción, que tanto daño moral y material ocasiona. Seguirá desolando el país mientras los ladrones no sufran los rigores del Código Penal, aplicado por jueces probos.

Duele constatar que el régimen democrático no es menos corrupto que el dictatorial, es decir, que poco o nada se ha progresado desde 1989 en lo que hace al saneamiento moral de la Nación. Se estimaba que sería mucho más difícil enriquecerse en un cargo público en un marco de libertades, en el que los negociados salieran a la luz, los magistrados actuaran en consecuencia y los ciudadanos castigaran con su voto a los sinvergüenzas. Lo que en realidad ocurrió es que la corrupción se desconcentró: en vez de estar casi en las exclusivas manos de un dictador y sus allegados, se extendió con fuerza a los niveles inferiores del aparato estatal, como lo ha evidenciado el uso escandaloso que los intendentes y gobernadores hicieron de los recursos del Fonacide. Hasta se diría que la deseable alternancia en el poder ha contribuido a ampliar la deshonestidad en la medida en que los recién llegados, en compañía de sus respectivas clientelas, se apresuran a sacar provecho del mando asumido antes de ser reemplazados. Hay una rotación de gavillas voraces que se quedan con el fruto de sus latrocinios. Si alguno de sus miembros se vuelve demasiado imprudente, solo arriesga perder el puesto: conservará su libertad y, naturalmente, sus bienes mal habidos. Otra variante es el “traslado” del funcionario corrupto, algo frecuente en la Policía Nacional y en la administración aduanera.

La ciudadanía no debe contentarse con medidas administrativas, sino exigir la condena de los delincuentes, que no están solo en el sector público, porque los funcionarios suelen actuar en contubernio con particulares, que los sobornan para acelerar un trámite, introducir mercaderías de contrabando, ganar una licitación pública o evadir impuestos.

Por lo demás, la triste experiencia enseña que no cabe esperar que la Defensoría del Pueblo, la Contraloría General de la República, el Ministerio Público y el Poder Judicial actúen siempre con diligencia y honradez, de modo que las propias víctimas de la corrupción –todas las personas decentes– deben movilizarse para denunciar ante los órganos competentes y los medios de prensa cualquier fechoría de la que tomen conocimiento.

Para eso pueden sacar provecho de la Ley N° 5189/14, que obliga a las entidades públicas a informar sobre las remuneraciones de los funcionarios, y de la Ley N° 5282/14, “De libre acceso ciudadano a la información pública y transparencia gubernamental”. Conviene que estas atinadas normativas, que deben servir para iluminar los recovecos de la burocracia, sean completadas por una que disponga que los ciudadanos puedan acceder a las declaraciones juradas de bienes y rentas de los funcionarios. Cuanto más luz se eche sobre ellos, tanto mejor, pues la transparencia dificulta la corrupción. En su propio interés, la gente de bien debe intervenir en la lucha contra este flagelo que frena el desarrollo e impide, entre otras cosas, que en todo el país haya escuelas adecuadas, rutas transitables y hospitales equipados.

Los estudiantes universitarios han demostrado de un modo ejemplar que es posible depurar una institución mediante una campaña sostenida. En los últimos comicios municipales, algunos exintendentes que se llenaron los bolsillos con el dinero de todos fueron repudiados por el voto mayoritario; ahora corresponde que los vecinos sigan de cerca la gestión de los electos. El propio ministro de Hacienda, Santiago Peña, dijo hace unos días que es la ciudadanía la que exige un mayor control sobre los funcionarios, dando a entender que la orden presidencial de recabar datos sobre los nombrados desde 2003 respondió a una demanda popular.

En democracia es posible, pues, impulsar el saneamiento de la administración pública, ejerciendo los derechos y las libertades constitucionales. Hay signos alentadores de que está en marcha una cruzada contra la corrupción, que por cierto debe ser perseverante porque los malandrines no descansan.

Hace veintisiete años, el Paraguay se liberó de una dictadura; ahora debemos derrotar a su legado de podredumbre moral: la corrupción.

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/la-dictadura-se-fue-la-corrupcion-se-quedo-1449811.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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11 comentarios en “La dictadura se fue, la corrupción se quedó

  1. ¿Palacio de Justicia?

    El edificio donde funciona el Poder Judicial ya no debería llamarse Palacio de Justicia. Así como hay un Palacio Legislativo, Palacio de Gobierno, debería el de justicia quedarse en Palacio Judicial; sería una forma de atenuar la ironía. Es un insulto que se llame “de justicia” frente a todas las escandalosas injusticias que a diario se cometen allí. El caso del ministerio de Agricultura es una muestra más.
    La monumental estafa cometida contra el Ministerio de Agricultura y Ganadería en los tiempos de los ministros liberales Enzo Cardozo y Rody Godoy, va camino a quedarse en la nada. Y con ellos, otros de los principales acusados como Silvio Riveros y Lidio Irala, presidente y vicepresidente, respectivamente, de una supuesta federación de productores que se organizó para ejecutar el siniestro plan que perjudicó a miles de pequeños agricultores. Sólo la presunta federación –hay otras entidades– recibió 68.000 millones de guaraníes por encima, o por debajo, de todas las exigencias legales. Era el modo para ejecutar el robo. La Fiscalía de Delitos Económicos, en más de 200 páginas, acopió las pruebas de la estafa. Cuando dos jueces dispusieron la audiencia preliminar, fueron recusados por Cardozo. Desde hace dos años el expediente está en la Corte Suprema sin esperanzas de que se resuelva. Mientras tanto, por ejemplo, los directivos de la supuesta federación hacen ostentación de sus riquezas malhabidas.

    La fiscalía ha podido individualizar algunos de estos bienes de Silvio Riveros: casa en la fracción “San Diego”, barrio cerrado, sobre Acceso Sur, estimada en 260 millones de guaraníes; propiedad en Lambaré sobre la calle Cacique Lambaré; en Fernando de la Mora, cerca del complejo deportivo “Medalla Milagrosa”, 300.000 dólares; una flota de vehículos. Entre estos bienes, sobresale la propiedad en Ybycuí, que compró al contado por 3.200 millones de guaraníes, a unos días de recibir del Ministerio de Agricultura la suma de 4.000 millones supuestamente para distribuir entre los pequeños productores.

    Pese a la prohibición de innovar de hace dos años, Silvio Riveros introdujo millonarias reformas para potenciar su producción agrícola. Y allí activa como si nada. Hasta se convirtió en dirigente deportivo.

    En abril de 2012, dos meses después de que se inventara la Federación Nacional de Productores Hortifructícola del Paraguay (Fenaprofhp), Enzo Cardozo y Silvio Riveros firmaron un “convenio de cooperación” con la finalidad, entre otras, de “generar y desarrollar condiciones para que los productores y familiares puedan acceder a los servicios institucionales que faciliten la producción de alimentos inocuos y de calidad para el autoconsumo y para el mercado, incrementando su participación en el abastecimiento de la demanda interna y externa de rubros de renta”.

    Poco después, el ministro Cardozo firmó la resolución número 82, del 16 de mayo, por la que se transfirió a la federación 7.500 millones de guaraníes. Y así, con la posterior intervención del ministro Godoy, se llegó a 68.000 millones de guaraníes concedidos a la Fenaprofhp. Sobre esta descomunal cifra nunca se rindió cuentas, salvo los documentos de contenido falso que la fiscalía agregó al voluminoso expediente de acusación. Acusación, dicho sea de paso, que para nada sirve. Los procesados siguen en libertad, en sus respectivas actividades, como si nada hubiera pasado. Esta situación, más que a los delincuentes, retrata de cuerpo entero a nuestra justicia.

    El sistema que se utilizaba para el robo del dinero público era de lo más perverso: Riveros e Irala se dedicaban a entusiasmar a los productores para que se organicen en comités, entre 7 y 10 miembros. Les decían que era la condición para que recibiesen la ayuda del ministerio entre 250 y 400 millones de guaraníes. Salían los cheques con tales sumas a nombre de los comités, cuyos presidentes y tesoreros firmaban el recibo correspondiente. Cuando se iban al banco para efectivizar, se presentaban Riveros e Irala para quitarles el dinero con el pretexto de que la federación les compraría los insumos y las herramientas.

    Luego acudieron a un sistema más fácil: Enzo Cardozo, y luego Rody Godoy, firmaron los cheques obviando a los comités. Sacaban a nombre de la Fenaprofhp. Entonces sus directivos se evitaban la molestia de andar detrás de los comités para quitarles el dinero.

    Todo esto, y mucho más, están en el voluminoso expediente que duerme en la Corte Suprema ¿de Justicia?

    Por Alcibiades González Delvalle

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/palacio-de-justicia-1577650.html

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    Publicado por Anónimo | 31/03/2017, 11:31
  2. El Estado soy yo

    No era necesario que el director de la Dirección General de Correos, Ángel Pintos Balbuena, dijera lo que dijo para que nos enteráramos de cómo se maneja la administración del país ni para que termináramos de entender en manos de quiénes estamos. Ya lo sabíamos desde hace muchos años atrás; incluso se podría hablar de décadas. Confirmamos entonces la idea que teníamos de que el funcionario público no es una persona encargada de realizar determinado trabajo en favor del buen funcionamiento del país, sino se trata de una persona que se siente dueña de una parte del Estado. En pocas palabras: el Estado le pertenece.

    A pesar de que vivimos desde hace un poco más de dos siglos en un sistema republicano, la manera de proceder de estos funcionarios nos recuerda a aquellos monarcas absolutistas que se enseñorearon de los países europeos durante varios siglos. Se lo ha citado hasta el cansancio, aunque no existan pruebas palpables que así lo haya dicho, a mediados del siglo XVII (1655) a Luis XIV de Francia; se le atribuye la frase: “El Estado soy yo” (L’État, c’est moi) y años más tarde, su sucesor, Luis XV no se quedó atrás asegurando “Después de mí, el diluvio” (Apré moi, le déluge). Ni uno ni otro sobresalieron precisamente por su humildad y sencillez. Nuestros funcionarios públicos, lejos de alcanzar el esplendor y refinamiento que lograron aquellos monarcas, (hay quien podría pensar que se trata de una comparación grosera) están nada más que a un paso de creerse la encarnación misma del Estado o bien que después de ello, nada es importante; muy bien puede llegar un nuevo diluvio, como el que cita la Biblia.

    A Ángel Pintos Balbuena se le vinieron todas las adversidades juntas. No solo se le cuestiona su gestión al frente de esa escuálida institución en la que se ha convertido la oficina de Correos ante los embates de internet y la falta de imaginación para modernizar y diversificar sus servicios, sino también ha entrado en la mira de la opinión pública su hijo Luis Roberto, un joven que anda rondando la treintena y está en la Dirección General de Aduanas, una especie de cueva sacada de “Las mil y una noches”, ya que en poco tiempo logró amasar una fortuna que trepa a los tres mil millones de guaraníes. Todo a partir de un escuálido sueldo.

    Pintos Balbuena decidió hacer frente a tantos ataques y salió a romper lanzas con un texto colgado en Facebook en el que se declara ser víctima de “un odio enfermizo” por parte de gente innominada, ya que no da los nombres de los “odiosos” (¿serán “odiosos” los que odian?). Luego entra de lleno en el tema que le preocupa comenzando por donde debe comenzar todo discurso: agradeciendo a quien le dio vida política a su ser: “Agradezco al señor presidente, don Horacio Cartes, por la oportunidad que nos brinda”. Buena aclaración: ahora sabemos que está allí gracias a una decisión del presidente Cartes y no por sus méritos, como tendría que ser todo jefe de una repartición pública tan importante como es la Dirección de Correos. La segunda frase resume caridad judeo-cristiana: “A los pocos funcionarios que tienen odio enfermizo en su corazón les pido que amen al Correo y a su país”. Conste que los mandamientos hablan de “amar al prójimo” pero nada dicen de amar al Correo. Todo eso se corona con una exhortación: “… y agradezcan a Dios la oportunidad que mi administración les brinda y llevar el pan de cada día a su familia”. Sin desperdicio: aparece aquí Dios como correligionario de Pintos Balbuena a quienes hay que agradecer.

    Seamos serios de una vez por todas. La obligación de todo funcionario público es la de realizar un trabajo impecable, eficiente, honesto, trasparente. No lo está haciendo gratis ni tampoco nadie le obliga a hacerlo. Si se encuentra en ese puesto es porque tiene los méritos necesarios y suficientes para ocupar el cargo. De no ser así, está pervirtiendo el sentido verdadero del funcionariado que es mantenido con lo que aportamos todos los ciudadanos a través de nuestros impuestos. Acabemos con que tales puestos son un “regalo” que reciben por sus fidelidades partidarias, sus simpatías políticas, sus adhesiones incondicionales, sus apoyos a intereses espurios, como sería este el caso, por eso el agradecimiento inicial con el título de “don”, algo que hacía tiempo no escuchábamos en referencia a las autoridades; título que lo han echado a perder gracias a una generosa demostración de incompetencia e ineptitud.

    Por Jesús Ruiz Nestosa

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/el-estado-soy-yo-1575522.html

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    Publicado por Anónimo | 22/03/2017, 09:35
  3. Corrupción

    Por Marvin Duerksen

    La organización Transparencia Internacional presentó hace unos días su informe anual sobre índice de percepción de la corrupción, y Paraguay nuevamente figura como el segundo país más deshonesto de Sudamérica, superado por Venezuela. Esta noticia me hizo recordar la visita realizada al Chaco, en diciembre pasado, por el pastor y evangelista Luis Palau. En una conferencia de prensa le preguntamos: ¿cómo debe comportarse un cristiano creyente en un país que cada año es proclamado campeón, vicecampeón o, si tenemos mucha suerte, ocupar el tercer puesto en el ranking de la corrupción continental?

    Palau abrió un poco sus pequeños ojos, esbozó una sonrisa y pareciera que se quedó un poco perplejo. Le sorprendió la pregunta. Después respondió que lo preguntado es interesante porque lee mucho, procura mantenerse al día con la información y nunca captó que el Paraguay sea tan corrupto en comparación con otros países y habría algunos donde la corrupción es mucho más notoria. “Yo conozco algunos países, donde se huele la corrupción, en la calle. En Paraguay yo no lo he notado tanto. Como cualquier situación humana siempre hay un porcentaje de personas que se vende, quiere comprar, quiere sobornar, etc. Yo siempre tenía el concepto de que en Paraguay no es tan alto el nivel, en mi opinión, pero, ¿quién soy yo para juzgar? Vengo de visita, estoy una semana o dos y cuando salgo estoy rodeado de la mejor gente”.

    Un día antes de llegar al Chaco, Palau realizó una visita de cortesía a Horacio Cartes. Algunos creen que esto le comprometió a responder como lo hizo. Igualmente, si los religiosos no ven el grado de corrupción en que se hunde este país, estamos aún peor. Después, Palau instó a los cristianos que, ante cualquier corrupción, vivir rectamente, ser honestos e íntegros y que haya “transparencia total en los negocios”.

    ¿Será que nos olvidamos del sector privado? Es la otra cara de la moneda, que realmente transparentado potenciaría la lucha contra la deshonestidad pública.

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    Publicado por jotaefeb | 29/01/2017, 10:03
  4. Los prepotentes hijos del poder

    En la noche del 10 de abril pasado, el abogado Antonio Álvarez Núñez agredió física y verbalmente a policías que le detuvieron por circular a gran velocidad y haber rozado a un motociclista en una calle de Asunción. Luego se dio a la fuga, llevando consigo la radio de uno de los intervinientes, no sin antes amenazar de muerte a los uniformados y avisarles que influiría en el comandante de la Policía Nacional, comisario general Críspulo Sotelo, para que sean trasladados al Chaco. En el incidente, cuyo video –difundido por las redes sociales– causó indignación ciudadana, también intervino, intentando golpear a los agentes, el hermano del agresor, abogado Andrés Álvarez Núñez, el mismo que en 2006 irrumpió en la sala de redacción de nuestro diario para atacar a un periodista.

    Sin embargo, insólitamente, quienes por último acabaron presos en el Departamento Judicial de la Policía Nacional, por orden del juez penal de Garantías Julián López, fueron los policías agredidos, tres de los cuales fueron imputados por coacción grave y lesión corporal, y dos por la presunta sustracción de un teléfono móvil. La imputación, formulada casi tres meses después de los hechos, corrió a cargo de la fiscala Stella Mary Cano, quien no agregó como prueba el video mencionado ni tuvo en cuenta los certificados médicos de los agredidos. Por de pronto, dejó impune a Antonio Álvarez Núñez, quien estaba por ser imputado por el fiscal Emilio Fúster cuando este, llamativamente, fue apartado de la causa, pese a que la recusación planteada contra él había sido rechazada.

    Todo apunta a que estamos frente a otro aberrante abuso de poder, semejante a los que se cometían con frecuencia en la época de la dictadura stronista.

    Las repudiables actuaciones del Ministerio Público y la censurable prepotencia con que actuaron los hermanos tienen que ver con que ellos son hijos del exdiputado colorado y actual miembro del Tribunal de Apelación Civil, Comercial y Laboral de Paraguarí, Antonio Álvarez Alvarenga. Su condenable comportamiento es propio de la cultura del mbarete y del privilegio, en la que se ignora el principio de igualdad ante la ley. La típica expresión que refleja esa clásica actitud prepotente de los mbarete, “¡No sabés con quién te metiste!”, fue justamente la que empleó Antonio Álvarez Núñez ante el agente policial que lo detuvo. Dado que esa mentalidad sigue muy arraigada entre muchos de los mandamases y sus allegados, no debe sorprender que agentes de policía, fiscales y jueces se muestren renuentes a cumplir y hacer cumplir las normas, ante el temor de ser sancionados –como en este caso– por afectar los intereses de uno de esos intocables.

    ¿Fue invocado falsamente el comandante de la Policía Nacional? Aunque así haya sido, el hecho de nombrarlo para amenazar a sus subordinados revela que aún hay personas para quienes es de lo más normal recurrir a contactos reales o supuestos con el fin de amedrentar.

    Los agentes de policía intervinientes deben ser aplaudidos por haber desoído la torpe amenaza, y desagraviados si, como afirmó el oficial primero Sebastián Espínola, fueron tratados “como criminales”. Los mismos fueron llevados, esposados, al Palacio de Justicia para asistir a una audiencia preliminar de revisión de medidas. Allí, uno de los abogados de la Policía Nacional, Rolando Cáceres Salvioni, afirmó que se trata de un caso de tráfico de influencias del padre de los agresivos hermanos que habían sido denunciados por sus víctimas debido a su “resistencia”. La intención anunciada de recusar a la fiscala y denunciarla ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), por su “mala actitud” y parcialismo, sería la consecuencia lógica de esa opinión. Al cabo de la audiencia, el juez López otorgó a cada uno de los agentes la libertad, bajo fianza de veinte millones de guaraníes. Entretanto, el JEM y la Corte Suprema de Justicia abrieron de oficio investigaciones para esclarecer el caso.

    Es obvio que los policías deben actuar en todo momento en el marco de la ley, pero también lo es que deben hacer respetar la autoridad que ejercen sin hacer distinción alguna entre los particulares, tengan el padre o el respaldo que tengan. Si es necesario que de cometer arbitrariedades reciban siempre la condigna sanción, también lo es que la violencia física y los insultos que sufran en su labor conlleven el castigo legal pertinente, sin importar la índole de los victimarios ni sus relaciones de parentesco. Es deplorable que la triste experiencia haga que quienes intervienen en un procedimiento policial no puedan gozar de entrada de la presunción de inocencia.

    El incidente comentado demuestra que, si bien la dictadura fue derrocada hace ya casi tres décadas, siguen existiendo los “hijos prepotentes del poder”, ante quienes se siguen prosternando algunas autoridades.

    Como ninguna agresión debe quedar impune, quienquiera sea su autor, la ciudadanía debe participar activamente para apoyar a quienes buscan justicia aplicando la ley, y repudiar –a través de las redes sociales o públicamente donde se los encuentre– a quienes quieren torcerla apelando a su poder o al de sus padrinos.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/los-prepotentes-hijos-del-poder-1492231.html

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    Publicado por Anónimo | 25/06/2016, 08:21
  5. Una libertad básica

    En más de 200 años de vida independiente, recién desde el 3 de febrero de 1989 el Paraguay disfruta de libertad de prensa y expresión. Nunca esa libertad ha sido tan prolongada. ¡27 años! Desde el gobierno de Stroessner para atrás sólo hay un largo silencio, o ruidos de sables contra el ciudadano que procuraba, a riesgo de su libertad y su vida, expresar sus ideas y sentimientos.

    Cuesta entender que la ciudadanía viviera por más de dos siglos encerrada en sí misma, sin la posibilidad de ejercer un derecho tan elemental y universal como el de difundir sus inquietudes. Y no se piense que sólo nuestras dictaduras militares lo hacían. El gran Cecilio Báez, como parlamentario, fue un enérgico defensor de la libertad de prensa. Pero apenas sentado en el sillón presidencial, en 1905, impuso el estado de sitio para reprimir a la prensa libre.

    Yendo más para atrás, mucho más, tenemos el “Reglamento de Gobierno” de 1813 que no hace ninguna alusión al tema de la prensa. Cuando se dio nuestra independencia, el periodismo ya tenía dos siglos. Nació en Inglaterra en el siglo XVII y pronto se expandiría por Europa y los Estados Unidos de Norteamérica. Tuvo poderosos detractores, pero ya no se podía enjaular el pensamiento.

    En el prolongado gobierno del Dr. Francia el único que leía periódicos era él. Los hacía traer de Buenos Aires y nunca compartió con nadie el beneficio de la actualidad informativa. Los libros que había en el Paraguay sólo él los tenía. Evitó por todos los medios que sus compatriotas aprendieran a pensar. Para eso estaba él, para pensar por los demás.

    La Constitución de 1844, en su artículo 10, decía: “…para establecer imprenta de particulares en la República se tomará primeramente el permiso del Supremo Gobierno, dando el dueño o el administrador una fianza de dos mil pesos bajo la cual se compromete a cumplir con los reglamentos que le diera el gobierno de la República”. O sea, publicar lo que el gobierno quería que se publicase.

    En abril de 1845 apareció el primer número de “El Paraguayo Independiente” que se extendería hasta 1852, una vez cumplido su propósito de que la Argentina reconociera la independencia paraguaya. En mayo de 1853 se tuvo “El Semanario de Avisos y Conocimientos útiles” por 16 años; en 1855, “El Eco del Paraguay”. Todos gubernamentales.

    De 1865 al 70, la Guerra de la Triple Alianza. En su transcurso hubo periódicos, pero al servicio exclusivo del mariscal López y de la causa que sostenía.

    En enero de 1869 las fuerzas enemigas ocuparon la Capital. López y el pequeño resto de su ejército estaban yéndose hacia el norte. El 1 de octubre apareció La Regeneración. Fue el primer periódico independiente. Difundió el anteproyecto de la Constitución Nacional, sancionado el 25 de noviembre de 1870. Entre otras novedades, estableció la libertad de prensa y expresión. Dicho así, parecería que el Paraguay, al fin, alcanzaba el siglo XIX. En setiembre de 1870 la imprenta de La Regeneración fue destrozada por una turba de ciudadanos italianos, enojados por una información que consideraron falsa.

    La Regeneración fue el inicio de la prensa independiente; también del vía crucis por donde habrían de pasar los demás periódicos que le sucedieron hasta bien entrado el siglo XX, o mejor, hasta vísperas del XXI.

    Se podría tomar como libertad de prensa el tumulto luego de tan largo silencio. Pero los periódicos que ganaron la libre expresión perdieron su independencia al estar atados a los partidos o movimientos políticos. Es más, se fundaban al solo efecto de apoyar el inicio y desarrollo de una conspiración que terminaría en lucha armada. Se usaba mucho esta frase entre los conspiradores: “Ayuda sicológica”. No era otra cosa que predisponer a la opinión pública ante la nueva tragedia que se ensayaba, próximo a estrenarse.

    Saltando la historia, llegamos al gobierno del mariscal Estigarribia y su decreto-ley 1776, del 13 de junio de 1940 que “reglamenta la publicación de las opiniones y la expresión del pensamiento por medio de la prensa”.

    ¡Y la dictadura del general Higinio Morínigo, 1940-1948! ¡Y la dictadura del general Alfredo Stroessner, 1954-1989!

    Total, más de dos siglos sin esta libertad de la que disfrutamos hoy. Procuremos no perderla nunca más.

    Por Alcibiades González Delvalle

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/una-libertad-basica-1453012.html

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    Publicado por Anónimo | 16/02/2016, 09:14
  6. Dinero mata ideologías

    Billetera mata galán, afirma el refrán al destacar que, con frecuencia, muchas mujeres buscan a hombres millonarios antes que galanes apuestos. Parafraseando el dicho, en la realidad pública, el dinero mata las ideologías de los políticos pues, salvo raras excepciones, los presidentes y líderes partidarios prefieren los billetes verdes antes que el trabajo sacrificado por un mundo mejor.

    La presidenta brasileña Dilma Rousseff acaba de ser colocada por la revista “People with money” en la cima del ranking de las diez políticas mejor pagadas del mundo ya que al cerrar el año pasado había acumulado una ganancia de 82 millones de dólares. Ser millonaria no es un pecado, pero no resulta nada coherente con su trayectoria de expresidiaria, perseguida por la dictadura y dirigente del Partido de los Trabajadores.

    En estos días, la prensa mundial informa que entre Hugo Chávez y Nicolás Maduro se han embolsado unos 3.000 millones de dólares de la empobrecida Venezuela. El ya fallecido dictador proclamaba: “Yo no quiero ser rico; ser rico es malo”, pero al morir dejó a sus hijas una fortuna multimillonaria en dólares. La “revolución bolivariana” produce fortunas a los dirigentes y miseria a la población.

    La ahora expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner también figuraba entre los presidentes más ricos de América. En el relato oficial ella es una luchadora por los pobres, por las víctimas de la dictadura militar, combatiente contra los “fondos buitres” y el FMI. En la vida real utilizó las instituciones del Estado para incrementar su fortuna familiar. Al empezar su carrera política, su patrimonio no llegaba a los 500.000 dólares; al concluir su segundo mandato, su fortuna particular se estima entre 15 y 20 millones de dólares.

    A nivel local tenemos ejemplos de luchadores sociales, socialistas y experseguidos por la dictadura stronista que, cuando fueron electos intendentes o gobernadores, tiraron por la borda sus ideales y se pusieron a robar plata de los fondos públicos. Las ansias de riqueza ganan con facilidad la batalla contra los principios éticos e ideológicos de los políticos.

    Hay contadas excepciones, como el ahora expresidente uruguayo Pepe Mujica, quien llegó al poder con una pequeña quinta y un escarabajo de los años 60 y dicen que se retiró de la misma forma.

    Desde luego, también es patética la realidad de que los más grandes dictadores del mundo, quienes proclaman estar al servicio de la felicidad de sus respectivos pueblos, se destacan por la acumulación de sus fortunas personales a costa de la pobreza de su gente.

    Esto no significa que todos los políticos son unos sinvergüenzas y que no hay salida. Es cuestión de iniciar un proceso de castigo a los corruptos y mucha educación de las nuevas generaciones. Llevará su tiempo y mucha paciencia, pero, por ahora, por lo menos sabemos que los discursos políticos de cualquier ideología no significan nada; el poder y el dinero descarrilan las buenas intenciones. Solo una honestidad a toda prueba resiste la embestida de los billetes.

    Por Ilde Silvero

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    Publicado por Anónimo | 07/02/2016, 15:47
  7. No seamos idiotas

    Por Alcibiades González Delvalle

    El lunes, Humberto Rubín comentó preocupado el silencio que envolvió el 27º aniversario de la caída de la dictadura. Le llamó la atención que no hubiera algo de ruido que nos recuerde casi 35 años de represión sin pausas a los medios que procuraban ser críticos; la tortura, la desaparición, el exilio de dignos ciudadanos que podían haber aportado mucho al país.

    La preocupación es: ¿Nada hay para festejar? ¿Realmente se vivía mejor en los tiempos de la dictadura? ¿Éramos felices y no lo sabíamos? ¿Tan mal estamos hoy que alegrarnos por la caída del stronismo sería un sacrilegio? ¿Era Stroessner el “hombre providencial” como le pintaban sus seguidores? ¿Hicieron mal los “Carlos” y los “Víctor” en “salir de sus cuarteles” para tumbar un régimen todopoderoso? ¿Debemos condenar al general Andrés Rodríguez por haber encabezado el golpe? ¿Fue una traición a la patria?

    Cualquier ciudadano, stronista o no, puede dar respuesta a estas preguntas con el sencillo acto de visitar los Archivos del Terror, en el Palacio de Justicia. Los miles de expedientes allí conservados, a disposición del público, no fueron escritos por los opositores. El mismo Gobierno lo había hecho. Cada página de esos documentos es el testimonio de la época terrible que se ha padecido.

    El estado de sitio, las leyes 294 y 209, fueron suficientes para cometer las arbitrariedades más escandalosas y justificarlas. Stroessner decía: “Yo gobierno con la ley en la mano”. Era cierto. Las mencionadas leyes fueron concebidas a su imagen y semejanza. ¡Y el estado de sitio! Un solo artículo de la Constitución Nacional, el 79, anulaba todos los derechos y garantías del ciudadano. Se llegó al colmo de que la Constitución de 1967 se debatió y se sancionó ¡con estado de sitio!

    ¿Se vivía mejor? Sí, en cuanto a seguridad en las calles. Podía uno caminar de punta a punta por la ciudad, a cualquier hora del día o de la noche, que se llegaba sano y salvo a la casa. ¿Y ahora?

    La violencia, esta que conocemos y condenamos, nació con los narcotraficantes. Los drogadictos, mayoritariamente jóvenes, matan hoy por un celular para seguir drogándose. ¿Y cuándo nació esta calamidad? Cuando el gobierno de Stroessner permitió que viviera en Asunción, y desde aquí traficara, uno de los delincuentes internacionales más peligrosos: el francés Joseph Auguste Ricord, que se codeaba en las alturas con civiles y militares.

    ¿Se vivía mejor? ¿Y la libertad? ¿O la libertad nada significa?

    Dice Don Quijote a su escudero: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar cubre; por la libertad así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida, y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

    Por esa libertad muchos ciudadanos aventuraron la vida y la perdieron. Pero de cada sacrificio brotaba una leve esperanza, una lejana posibilidad de que el martirio no quedase en vano. Y así fue. Tardó en llegar el golpe certero después de muchos intentos civiles que sólo tenían gestos heroicos. Pero llegó, y hoy disfrutamos de una libertad que el Paraguay nunca conoció por tanto tiempo. Son 27 años de salir a la calle a gritar nuestras inquietudes, de hacernos oír, de acercar a la prensa nuestras ideas y pensamientos, los hechos que nos indignan, dar nombres de las autoridades nacionales, regionales o locales, encontradas en falta.

    Muchas personas están decepcionadas de nuestra democracia. Y tienen razón, nos falta mucho, suceden cosas que nos preocupan como el caso de la corrupción galopante, del uso delictivo del dinero público, de las trampas para contratar o nombrar a funcionarios; en fin, son muchos los motivos que nos hacen mirar de reojo este sistema de gobierno.

    Por otro lado, la decepción viene porque se tiene la convicción de que la democracia es un fin en sí misma y no un medio que nos permite difundir, debatir, buscar soluciones a los problemas, entre todos, desde el gobierno o la oposición. Esperamos que la democracia nos dé todo sin participar de las posibilidades que ella nos da. Cruzados de brazos, sentados a la vera del camino, esperamos que vengan las soluciones.

    El filósofo español Fernando Savater dice: “En democracia no puedes escoger ser un sujeto político o no, estás dentro de una polis, perteneces a un mundo que está haciendo política todo el tiempo”.

    En la antigua Grecia llamaban “idiota” –no en el sentido que tiene hoy– al que no participaba de la vida de la ciudad.

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    Publicado por Anónimo | 07/02/2016, 15:41
  8. Vicios stronistas

    Por Rafael Montiel

    “La ratonera de la calle Yegros”, “pasquín” y “contrera”, fueron algunos de los calificativos de “La voz del coloradismo”, durante la dictadura del general Alfredo Stroessner. Toda una campaña del régimen que buscaba el descrédito de nuestro diario hasta lograr el cierre el 22 de marzo de 1984.

    La dictadura cayó el 2 y 3 de febrero de 1989 con el golpe militar y se abrieron las puertas de la libertad para dar paso a la transición. Líderes contestatarios, campesinos de las Ligas Agrarias Cristianas, entre algunos sectores de la oposición, desgastaron al régimen que se desplomó hace 27 años.

    Tras casi 30 años del proceso de transición, lamentablemente poco o nada se avanzó en la solidez de la democracia. Entendemos que, además de las libertades públicas, la libertad de prensa y de expresión, el Gobierno debe brindar seguridad y estabilidad política, social y económica, amén de la honestidad en las instituciones.

    Existen varias deudas pendientes de los gobernantes de turno por no responder a la altura de las circunstancias. La corrupción, el planillerismo y la impunidad campean en las instituciones públicas, municipales, la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y otros.

    Vivimos en un país donde el estado de derecho está en los papeles porque en la práctica, si no hay dinero tampoco existe seguridad jurídica ni equidad.

    Se perdieron principios y valores. Lo más grave es que no hay visos de solución para superar los niveles de corrupción que se enraizó y se perfeccionó en todos los estamentos no solo en las instituciones públicas, incluso en las calles.

    Ante esta realidad, las autoridades que detentan el poder deben reasumir el compromiso y solidificar los pilares de la democracia, basadas en los principios, en el respeto, el diálogo y sobre todo en la honradez de sus funcionarios.

    La dictadura cayó, pero quedaron vicios autoritarios, el clientelismo político, la deshonestidad y la falta de amor a la Patria.

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    Publicado por Anónimo | 07/02/2016, 15:32
  9. De Alfredo a Horacio, en 27 años
    Por Mariano Nin

    Hace 27 años festejábamos la caída del dictador. Las calles estallaban y los políticos perseguidos salían a celebrar. La dictadura había durado 35 años. Entonces, el país mostraba al mundo una imagen de paz y prosperidad, pero el suelo estaba regado con la sangre de los verdaderos revolucionarios. Esos que fueron torturados y aniquilados por el régimen.

    Terminaba una época oscura que muchos no conocieron. Entonces, el Partido Colorado expulsaba de sus filas a los herejes y se desmarcaba del régimen del dictador. Era un nuevo despertar.

    La alegría no duró mucho. La democracia nos regalaba un show de traiciones y complots presidenciales. Fueron ocho los presidentes tras La Candelaria. A Andrés Rodríguez le siguió Juan Carlos Wasmosy, a quien sustituyó Raúl Cubas. No duró mucho. Tuvo que renunciar, para evitar un juicio político a raíz del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña. Sin Presidente ni Vicepresidente, asumía el Presidente del Congreso Luis Ángel González Macchi, para completar el periodo. A esas alturas ya todos estábamos mareados.

    Luego vino Nicanor Duarte Frutos, con quién luego caerían seis décadas de hegemonía del conservador Partido Colorado. La sorpresa era el triunfo de Fernando Lugo en las elecciones que sobrevinieron a Nicanor. Dicen que fue traicionado por el mismo partido que lo llevó al poder y cayó tras un veloz juicio político y muchas denuncias de corrupción.

    Era el turno de su vicepresidente, Federico Franco. El médico de 51 años terminó asumiendo la presidencia, y se fue en medio de innumerables denuncias de saqueo del dinero público. Así, con mucha plata de por medio y de nuevo muchas traiciones, asumía el empresario Horacio Cartes.

    27 años que pasaron volando. Se fue el dictador que asesinó al pueblo y la percepción es que vinieron dictadores que desangraron al país. Sin salud, educación ni seguridad, el crimen… solo cambió de rostros y la obra más grande que se hizo fue el viaducto sobre San Martín.

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    Publicado por Anónimo | 04/02/2016, 08:47
  10. Libres pero víctimas de la corrupción

    Ayer se recordó un aniversario más del golpe de Estado que terminó con 54 años de dictadura de Alfredo Stroessner. A través de los diferentes medios de comunicación se realizaron recordaciones y se reprodujeron anécdotas del golpe y algunos análisis de los avances y retrocesos en el proceso democrático. Desde la caída de la dictadura nuestra sociedad ha demostrado un gran avance en cuanto a la construcción de la democracia. Tras años de oscurantismo y sumisión la sociedad aprendió a convivir en el disenso sin violencia. Con la vigencia de la nueva Constitución se crearon nuevas instituciones y se realizaron elecciones democráticas, donde paulatinamente la sociedad fue demostrando su madurez para la elección de sus autoridades.
    Si bien en los primeros años de la democracia, muchos políticos y algunos sectores militares intentaron nuevamente imponerse mediante vías no democráticas, está visto el empeño de la sociedad civil en custodiar la libertad. Hoy los militares están en sus cuarteles y ya a nadie se le ocurre ni remotamente atropellar las instituciones democráticas. Las libertades de expresión y de prensa están garantizadas y no existe persecución ni tortura o exilio por oponerse al gobierno.
    No obstante, todavía no hemos desterrado viejas prácticas de la dictadura, ni hemos saneados todas las instituciones. La justicia por ejemplo sigue siendo una gran deuda con la sociedad paraguaya, porque ésta sigue siendo utilizada como garrote por el poder de turno y sectores políticos, muchas veces protectores de delincuentes y traficantes. Las instituciones del Estado siguen siendo botín político, donde prevalece el tráfico de influencia y los privilegios de clanes familiares.
    Esta deficiencia de nuestro sistema judicial precisamente es la causa del fracaso en la lucha contra la corrupción que sigue minando todas las instituciones públicas, y de las que también participa en gran medida el sector privado sacando ventajas y condenando a toda la sociedad a padecer la injusticia, la postergación y las deficiencias en materia de salud, educación e infraestructura. Ese es el precio de la corrupción que todos y cada uno de los ciudadanos seguimos pagando, porque los ladrones públicos y privados siguen exhibiendo groseramente ante los ojos de todo el mundo su bienestar económico fruto de la dilapidación de los fondos públicos. Mientras éstos sigan impune la corrupción seguirá triunfando.

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    Publicado por Anónimo | 04/02/2016, 08:42
  11. Sin educación no hay democracia

    Pablo Noe

    El paso del tiempo deja sus huellas. Marcas que en algunos casos se erigen en indelebles pruebas de los caminos sinuosos por los que el devenir nos obliga a transitar. Cada cicatriz es el sello de una historia que, con protagonistas y una lógica propia, forma parte de nuestra existencia. Un atributo tan inherente al ser humano que es imposible imaginar nuestra existencia integral, olvidando o despreciando el pasado.

    Recordar los 27 años de aquella jornada en la que con aires de esperanza se abría el horizonte para la construcción de una nueva forma de gobierno, dejando de lado una sangrienta dictadura que colmó de sangre y dolor la vida de miles de compatriotas, nos empuja revisar la manera en la que los paraguayos fuimos construyendo nuestro propio destino.

    Una mirada optimista destaca algunos aspectos, que no superan el mero formalismo. El ritual democrático de respetar resultados electorales se fue consolidando en el tiempo y hoy es una de las características más resaltantes de un pueblo que elige libremente a sus autoridades, respetando el deseo de la mayoría. Haber comenzado un proceso de transparencia en el que la ciudadanía demuestra su fastidio ante los casos de abusos por parte de autoridades y trabajadores, que no lo son, es otra de las batallas que están bien encaminadas en la sociedad paraguaya. La gente se cansó de los privilegiados y los denuncia abiertamente, ese es un logro social demasiado importante.

    Sin embargo, un análisis más profundo nos deja ver que existen demasiadas tareas pendientes. Una democracia con desigualdad social, hambre, miseria, injusticia, desempleo, inseguridad, se transforma en un sistema insostenible. Esto abre la posibilidad de insuflar ánimos a quienes añoran aquellos viejos tiempos, engañados por una mirada interesada, y repitiendo, sin mucho sustento, que antes se vivía mejor.

    Uno de los puntos en los que estamos fallando son las instituciones que siguen fracasando. Como lógica consecuencia, no se puede dar un ropaje de seriedad a la administración de recursos, ya sean estos económicos y de gestión. En gran parte, las iniciativas de calidad que se conocen en el país parten de esfuerzos aislados y no como derivación de un sistema que garantice la correcta tarea de las personas que ocupan esos cargos.

    Al final de cuentas, las instituciones no son más que el reflejo de la manera en la que construimos nuestra realidad. Todos esos inconvenientes que detectamos son la muestra más fiel de lo que somos. Como un espejo en el que se replica de forma irrefutable el rostro que tenemos. Nuestras instituciones sufren males endémicos de corrupción e impunidad, derivados de una profunda raíz común, el bajísimo nivel educativo.

    La dictadura estronista se encargó de sumir en un profundo pozo el sistema educativo, elemento clave para que el entorno oficial pudiera continuar en el poder. No es menos cierto que en todo el proceso de construcción democrática, poco hicimos para dar un salto cualitativo que ayude a torcer el rumbo de nuestra sociedad, partiendo de la educación integral como estandarte.

    Esa misma pobre formación educativa deriva en instituciones de baja calidad, en donde los viejos problemas de administración se perpetúan, porque no existe una real intención de cambio. Entonces, la democracia sigue sirviendo de fachada para que la gestión de gobierno, quede en manos de los inoperantes de siempre. La mala memoria colectiva no es más que otro síntoma indiscutido del camino transitado, que está lleno de oscuros pasajes que facilitan tergiversar las crueles acciones contra ciudadanos y la sistematización del robo como política de Estado.

    Mientras en la lista de pendientes de la sociedad paraguaya siga estando la elaboración de políticas públicas educativas, el esquema que debía haberse desmontado hace 27 años seguirá operando febrilmente, con rostros nuevos que van rotando de matices, colores y protagonistas, aunque en el fondo el modelo operativo continúe intacto. Es tiempo de entender que las transformaciones reales se consiguen con acuerdos sociales que modifiquen todos los cimientos en donde se construyen ideales y valores de nuestra comunidad, para concluir definitivamente que sin educación no hay democracia, ni habrá futuro y mucho menos mejor calidad de vida para los paraguayos.

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    Publicado por Anónimo | 03/02/2016, 06:37

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Escuchas publicas

El tema que tiene que ver con este escándalo de las escuchas telefónicas que envuelve el tráfico de influencias, que todos presumiamos que existía de manera clara pero nunca de manera tan desembozada y tan elocuente, como el que hemos tenido la oportunidad de poder comprobarlo. Lo que queda ahora es corregir lo que está mal y eso significa que el Congreso debería suspender a González Daher, en sus funciones como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y hacer un planteo severo en torno a la continuidad de esta institución, además de eso tendríamos que escuchar de manera mucho más valiente y objetiva las denuncias de fiscales y de jueces en torno a este tráfico de influencias, denunciando en los casos en los que habían sido sometido a una situación similar, haciendo que la justicia vuelva a ser creíble, y por sobre todo previsible de este país, que tiene una gran deuda con la sociedad en ese campo. Si la sociedad define la democracia como el estado de derecho, es evidente cuando vemos que ella es sujeta de las manipulaciones, tergiversaciones, chantajes y extorsiones, más claras que las que hemos podido comprobar en las últimas horas, nadie puede estar seguro en este país, y es el tiempo de corregir aquello que está mal y ademas de eso se tiene la oportunidad este domingo de castigar aquellos que se han apartado de lo que se espera debería ser la democracia, es el tiempo de los ciudadanos y en ese sentido nos queda ajustar cuentas con aquellos que se han apartado de manera clara y elocuente del mandato que recibieron de parte de nosotros, sus mandantes. (BFB)

Empresas del Estado

Uno de los grandes desafíos que tenemos en el país es indudablemente el encontrar un modelo económico que nos permita centrar la labor del Estado en lo que le corresponde realizar, cuando vemos mucho de las empresas públicas y especialmente en este verano, en que volveremos a padecer las consecuencias de una empresa monopólica como la ANDE, que no puede garantizar un buen servicio, por diferentes razones, se quejaron este año, porque las tarifas estaban fuera del rango que debieran, se incrementaron  esos números, pero no se mejoró el servicio, ahora aparece el argumento de que vienen de varios años de desfinanciamiento y que por lo tanto llevará todavía una buena cantidad de tiempo, ponerse a la altura y exigencias de la demanda de la gente. Pero si vemos también hay otras empresas públicas como el caso de la INC, que compra una nueva planta para procesar clinker y que ha tenido más de cien fallas, en un período de prueba y que podría ser otro gran elefante blanco, adquirido por el estado a las costas de cada uno de los contribuyentes, vemos de que hay algo mucho más profundo y grave en todo esto, el Estado no sabe hacer bien estas cosas y cada vez nos cuesta mucho más mantener a un personal ocioso y además de todo eso manipulado en tiempos electorales para que voten por que se sigan siendo manteniendo las cosas hasta ahora, nos cuestan mucho las empresas monopólicas del Estado, pero por sobre todo no vemos un rol del estado propiamente, incluso en aquellos sectores en donde debería actuar como elemento regulador del mercado. En definitiva tenemos dificultades filosóficas, administrativas y de gestión. (BFB)

A platazo

Es evidente que las campañas sacan lo mejor y lo peor de las personas, algunos demuestran cual es su verdadera concepción con respecto al poder, que es lo que entienden con respecto al de la prensa, a las encuestas, al twitter. La expresión del presidente Cartes de acusar de muchos de los males del país a los periodistas y especialmente aquellos que son críticos a su gobierno, y afirmar en términos bastantes soeces a la labor que cumplen algunos es una demostración de pobreza de espíritu que dominan a varias personas en estas elecciones. También ha sido noticia el hijo de la dip. Perla de Vazquez, exhibiendo dólares sobre una mesa dispuesto a comprar la voluntad de los votantes santanianos en el dia de los comicios, otras expresiones más se dieron en el transcurso de esto que casi siempre rodea a la práctica electoral y que demuestra, reitero, nuestra pobreza cívica, nuestra pobreza moral y nuestra pobreza argumentativa, no somos un país en el que estamos acostumbrados a debatir sus diferencias y a plantear propuestas, somos más bien personas que responden con insultos y agravios, cualquier afirmación que no sea la que uno comparte o tiene como argumento central. En definitiva las cuestiones electorales han vuelto a mostrar lo peor y pocos casos de lo mejor de nuestra sociedad, y varios de los temores que son permanentes en la vida política nacional, la posibilidad de comprar las voluntades de los votantes o de torcer las voluntades de los trabajadores del sector público, que más de 300mil de ellos, casi siempre son carne de cañón en los procesos electorales.   (BFB)

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