estás leyendo...
HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Es cierto, presidente, hablar de reelección es perder el tiempo

Atinadas son las expresiones formuladas ayer por el presidente Horacio Cartes, en el sentido de que “hablar de la reelección es una pérdida de tiempo”. Lo es, primero, porque como él mismo lo recordó, la Constitución no lo permite. Lo es porque implica un debate absolutamente extemporáneo. Pero, sobre todas las cosas, lo es porque la principal responsabilidad del Gobierno en funciones es abocarse a aprovechar la mitad del periodo que le resta para bregar por el desarrollo económico y social del Paraguay. Cabe, pues, resaltar las manifestaciones del mandatario, recalcándolas como un compromiso que él mismo debe asumir de cara al futuro, para evitar especulaciones sobre un tema remanido e inconveniente

El señor presidente fue enfático ayer al declarar que el debate sobre la reelección es una “pérdida de tiempo”. “Por qué hablar de reelección si la Constitución no nos lo permite; la Constitución no permite a ningún paraguayo ser reelecto, no me permite a mí y a nadie”, amonestó. A renglón seguido, instó a “parar de hablar de algo que no está permitido. Si vamos a gastar tiempo en eso, estaremos deshonrando nuestro compromiso asumido”.

En lo único que no acertó el mandatario fue en señalar que los “únicos” que plantean la cuestión son “los periodistas”. Es bien sabido que han sido varios los políticos y dirigentes partidarios que hablaron del asunto en los últimos años y meses, y que la prensa no ha hecho otra cosa que cumplir con su misión, una de las cuales consiste en transmitir los temas que se plantean en el debate público. De todos modos, son encomiables las manifestaciones del presidente Cartes. Son también oportunas y –esperemos que– terminantes. Ojalá impliquen un compromiso de su parte de cara al futuro, a fin de evitar nuevas especulaciones sobre un tema tan remanido como inconveniente. En todo caso, desde los medios de comunicación le recordaremos en el futuro al primer magistrado sus taxativas formulaciones.

En efecto, el texto de nuestra Ley Fundamental es lo suficientemente claro. El artículo 229 prescribe que: “El presidente de la República y el vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el quince de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso”. La formulación es contundente: EN NINGÚN CASO.

Es evidente que, tras la larga noche stronista que nos tocó sobrellevar durante 35 inacabables años, sumados a los tantos otros acumulados por las dilatadas dictaduras que asolaron al Paraguay, el espíritu y la letra de la Constitución de 1992 apunta a evitar que ningún gobernante más, bajo ninguna circunstancia, se sienta siquiera levemente tentado a perpetuarse en el poder.

El próximo 15 del corriente la administración de Cartes llegará a la mitad de su mandato. Entonces, solo le restará la segunda mitad de su periodo para disponerse a dar cumplimiento a las promesas que formuló durante la campaña política que derivó en su ascenso al poder, reflejadas, en buena parte, en el discurso de transmisión del mando pronunciado el 15 de agosto de 2013.

Allí, entre otras tantas cosas, el mandatario le declaraba formalmente la “guerra a la pobreza”, anunciando que sus mejores esfuerzos estarían orientados hacia la erradicación de este flagelo que tanto daña la dignidad de los paraguayos que menos oportunidades han tenido en el pasado y tienen en la actualidad. Por todas estas razones, no podemos sino darle la entera razón al presidente Cartes: hablar de reelección es una pérdida absoluta de tiempo, sobre todo porque insume energías que su administración debe imprimir en la construcción de una sociedad más justa, más humana y con más trabajo para todos.

http://www.ultimahora.com/es-cierto-presidente-hablar-reeleccion-es-perder-el-tiempo-n964199.html

Anuncios

Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

5 comentarios en “Es cierto, presidente, hablar de reelección es perder el tiempo

  1. Acertada posición

    El presidente Horacio Cartes dijo días atrás que deshonraría el compromiso que asumió si gastara su tiempo hablando de lo que la Constitución no le permite ni a él ni a nadie, es decir, la reelección presidencial que los adulones de turno propugnan desde los tiempos de Juan Carlos Wasmosy. Frente a tan enfáticas palabras puede entenderse que el actual Primer Mandatario no consentirá que se promueva la enmienda o la reforma constitucional para que él tenga la posibilidad de seguir en el Palacio de López, tal como ya lo había expresado el 22 de enero de 2014.

    Ojalá que el presidente Cartes sea fiel a sus dichos, y que, en consecuencia, no imite al actual senador Fernando Lugo, quien, en los comienzos de su gestión, era también contrario a la reelección e, incluso, no descartó que terminado su periodo presidencial podría volver a vestir la sotana. Pero después, como otros antecesores suyos, se largó con la cantinela de que “el pueblo pide”, del “reclamo popular” para que permanezca en el Palacio de López, supuestamente para continuar con sus proyectos en beneficio de la Patria que necesita de sus servicios.

    El art. 229 de la Constitución no deja dudas al disponer que el presidente y el vicepresidente de la República no podrán ser reelectos “en ningún caso”, es decir, ni siquiera en forma mediata, algo admitido expresamente por la Constitución de 1870 después de dos periodos.

    Los archivos periodísticos son muy útiles para revelar las incongruencias de los políticos oportunistas, de los muchos que hemos tenido en el pasado y continuamos teniendo.

    Cuando Nicanor Duarte Frutos impulsó su reelección en 2006, el entonces monseñor Lugo calificó esa pretensión de absurda, en un acto que constituyó precisamente su lanzamiento a la arena política. Hoy los une la nostalgia del mando que tan mal emplearon, pese a que pueden continuar “sirviendo” a la República como senador vitalicio el uno y como senador electo el otro.

    La importancia de lo declarado por el Presidente de la República deriva de los penosos antecedentes en la manida cuestión, cuyo tratamiento conlleva, en efecto, una irrecuperable pérdida de tiempo. Él hará bien en “dedicarse en exclusividad a sus funciones”, tal como lo quiere el art. 237 de la Constitución, y en desoír las voces de quienes, pese a todo, seguirán instándole a cometer un desatino, acaso invocando un supuesto clamor ciudadano. Hay muchísimo que hacer no solo desde el Poder Ejecutivo para sacar adelante el país. Los organismos del Estado deben concentrar sus energías en la lucha contra la pobreza, la corrupción y la inseguridad, en la ampliación de la infraestructura vial y en la mejora de la educación y de la salud públicas, entre tantas otras cosas que el Paraguay necesita con urgencia.

    Resulta simplemente perjudicial distraerse en debates, tan reiterados como inútiles, sobre la reelección presidencial. Ellos no son más que un reflejo cabal de la chatura de la politiquería criolla, que no se ocupa de las políticas públicas, sino del poder como el camino más corto para el enriquecimiento ilícito.

    Da la impresión de que en el ámbito político hay quienes solo se ocupan de camandulear de cara a las próximas elecciones generales. La opinión pública debe estar atenta, pues lo que les mueve no es lo que a la sociedad le convenga, sino la posición que ellos ocupen en el próximo escenario.

    Nuestro diario se ha venido oponiendo a que la Constitución sea reformada o enmendada para que el presidente de la República, quienquiera sea él, sea reelecto, porque consideramos que, en las condiciones actuales, tal cosa no es lo que más conviene a nuestro país. En el Paraguay de hoy, aún carente de una larga tradición democrática, sería muy peligroso abrir las puertas a una reelección que podría llevar a otras, y a otras, y a otras, mediante nuevas modificaciones, manipulaciones, o “interpretaciones” de la Constitución, tal como se observa en esos países bolivarianos que si ya no tienen presidentes vitalicios están buscando cómo. Teniendo en cuenta la corrupción y la mala utilización de los recursos públicos, si hubiera reelección con toda seguridad quien ocupe el Palacio de López dispondrá de todas las ventajas para ganar tanto las elecciones internas como las generales. Es de ilusos creer que sabrá resistir la tentación de disponer de los recursos humanos y materiales del Estado para imponer su candidatura, de modo que los comicios no serían en realidad competitivos, sino meras formalidades al estilo stronista.

    Por de pronto, cabe subrayar la relevancia de las manifestaciones del jefe del Poder Ejecutivo y su público apego a la Ley Fundamental en esta cuestión que acertadamente califica de “clarísima”. El pueblo paraguayo tiene derecho y espera que dedique todo su tiempo a desempeñar su cargo con fidelidad y patriotismo y a observar y hacer observar la Constitución y las leyes, de acuerdo al juramento prestado. Para ello, debe dedicar todos sus esfuerzos a promover el interés general.

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/editorial/acertada-posicion-1451269.html

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 8 febrero, 2016, 8:36 am
  2. Bancas en venta o alquiler

    Enrique Vargas Peña

    No voy a decir que el culebrón que protagoniza el diputado por Boquerón Cornelius Savatzky sea mejor o mayor que los muchos que llevan protagonizados ya los miembros de nuestro Congreso, sólo voy a decir que es uno más de los muchísimos eventos que muestra que la ley de financiamiento político, versión Diputados, es muy urgente y que postergarla por más tiempo solamente asegura la impunidad que necesitan los criminales para seguir actuando en política.
    Tampoco voy a gastar tiempo en los detalles del asunto: Savatzky relató en la 9.70 AM que vendió su banca (es decir la mitad de tiempo de uso de la banca) porque no tenía dinero para financiar su campaña electoral. La venta se perfeccionó con una nota de renuncia indeclinable que debía presentarse, como se presentó, a mitad de periodo, en beneficio del comprador, Ulrich Stahl.
    Savatzky sostiene ahora que Stahl nunca pagó la compra de la banca, aunque no supo explicar por qué no lo denunció durante la campaña electoral de 2013, pues en ese momento ya sabía, supuestamente, que Stahl no estaba pagando.
    Y tampoco voy a entrar en el debate de si Stahl pagó o no pagó, o si Savatzky embromó o no embromó a Stahl, porque esa cuestión la deben dirimir ellos en el fuero civil (http://bit.ly/1nW6b91).
    Para mí lo que importa en esta historia, desde el punto de vista institucional, es que las bancas del Congreso Nacional, y las de las juntas departamentales y municipales, se compran, se venden y se alquilan, lo cual surge de manera incontrovertible de este culebrón mennonita.
    Savatzky pudo, y aún puede, vender una banca del Congreso porque una mayoría en la Cámara de Senadores, con las excusas más absurdas y elaboradas que se puedan imaginar, nos impide a los paraguayos saber de dónde viene el dinero que los políticos usan para las elecciones internas de las organizaciones políticas; nos impide ver la trazabilidad del dinero que usan para adquirir las bancas desde las que, después, favorecen a los dueños reales de ese dinero.
    Si hubiéramos tenido la ley de financiamiento político, versión diputados, Ulrich Stahl hubiera tenido que explicar el origen del dinero que tan dadivosamente puede asignar a la compra de bancas o Savatzky hubiera tenido que explicar bajo qué título le aportó dinero el señor Stahl.
    Hubiéramos sabido de cuánto dinero estamos hablando, hubiéramos sabido cuánto cuesta una banca en el Congreso Nacional. Así como hubiéramos sabido cuánta plata ponen los narcos del Norte para las campañas políticas. Entre otras cosas.
    Ahora, gracias a los mencionados senadores, solamente podemos saber que las bancas se compran, se venden y se alquilan, pero no podemos saber por cuánto ni a quién.
    Creo que no estamos dimensionando adecuadamente la magnitud de lo que el culebrón mennonita está mostrando: ¿Qué programa, o qué filosofía, o qué intereses, puede defender en el Congreso un tipo que vende su banca, o el que la compra?
    Me parece evidente que el primer interés que puede tener una persona así es el de recaudar lo suficiente como para cubrir sus costos. No lo puede hacer con su salario de miembro del Congreso, luego es obvio que cobra por votar proyectos, por modificarlos, por torcerlos.
    No en base a principio alguno, sino en base a sus necesidades financieras. Lo cual explica muy claramente por qué se votan las cosas que se votan en nuestro Congreso y por qué la iniciativa de las leyes y los presupuestos vienen cada vez más desde organizaciones no gubernamentales o grupos particulares de interés.
    Las modificaciones de la ley de Tránsito, realizadas hace unos años, para mantener los privilegios absolutamente innecesarios de la Organización Paraguaya de Cooperación Intermunicipal (OPACI) son un ejemplo, pero hay miles de otros casos que solamente se explican porque nuestro Congreso está lleno de gente como Cornelius Savatzky.
    La no inclusión de una cláusula penal en la ley de FONACIDE es otro caso, pues con ello se permitió desde el Congreso el robo impune por parte de los intendentes y gobernadores que son la base de sustentación política de muchos miembros de las cámaras legislativas. No hay allí ningún accidente, ninguna casualidad.
    En cada ley podemos encontrar la mano negra que beneficia a los financistas de los políticos. Recuérdese, otro ejemplo, el caso de la inspección técnica vehicular que hicieron incluso violando la Constitución.
    Nuestra Constitución no es algo que interese demasiado a Cornelius Savatzky ni a muchísimos políticos que están en el Congreso no para servir al pueblo, sino para servirse a sí mismos y a quienes aportan, en negro, para sus campañas en las internas de las organizaciones políticas.
    Creo que toda la sociedad paraguaya ve y comprende perfectamente que hemos llegado al momento en que o introducimos drásticas reformas legales sobre la manera de hacer política en nuestro país o los delincuentes terminarán de apropiarse de las instituciones de nuestra República para seguir robándonos a todos.
    La ley de financiamiento político, versión Diputados, es imperativa pero también lo es la ley de doble desbloqueo de listas y habría que agregar modificaciones a la ley de tráfico de influencia para que la recomendación política sea penada duramente, a la ley de la función pública para que la recomendación política sea automáticamente calificada de tráfico de influencia, al Código Penal para que los delitos de lesión de confianza y contra el patrimonio público sean imprescriptibles y tengan penas muchísimo más duras que las risibles que actualmente benefician a los ladrones.
    Tenemos que salvar al Congreso y a las juntas departamentales y municipales del secuestro al que están sometidos por parte de sinvergüenzas inescrupulosos como Cornelius Savatzky y Ulrich Stahl porque si el secuestro continúa por más tiempo llegará el día en que el pueblo paraguayo caerá en la tentación ofrecida por totalitarios como Hugo Chávez, que en Venezuela capitalizó el enorme descontento que existía contra políticos iguales a los que ahora sufrimos en nuestro país.
    Savatzky debería perder su investidura, no por lo que dice el papel que prueba que vendió su banca, sino por haberla vendido y su lugar no debería ser ocupado por Stahl, comprador de la banca, no por aquel papel, sino por haberla comprado. Ambos son una afrenta al sentido de decencia más elemental y ambos son una vergüenza para su laboriosa comunidad.
    Artículo publicado en la edición dominical de La Nación del domingo 7 de febrero de 2016.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 7 febrero, 2016, 6:48 pm
  3. Cesión de bancas parlamentarias

    Dos legisladores, uno titular y el otro suplente, protagonizan una polémica en torno a un presunto acuerdo previo a las elecciones por el cual el primero debía cederle la banca al segundo, tras el pago de cierta suma. La controversia tomó estado público porque el suplente, Ulrich Stahl, reclama el cumplimiento del acuerdo por parte del diputado titular por el departamento de Boquerón, Cornelius Sawatzky.

    La discusión derivó, como es lógico, hacia la legalidad o no de semejante trato, con opiniones discordantes en el Congreso. Es probable que esta práctica no esté taxativamente prohibida en la legislación, pero eso no quiere decir que no sea una práctica profundamente perniciosa y antiética.

    Un político no puede pedir y recibir los votos de sus conciudadanos para luego hacer con el mandato obtenido lo que le venga en gana, con más razón si existe una transacción económica de por medio.

    El voto es una expresión de confianza de los representados para con sus representantes y constituye, a la vez, una manifestación de compromiso de estos con aquellos. Nadie es dueño de su banca al punto de ponerla a la venta al mejor postor. Los parlamentarios son meros depositarios de la voluntad ciudadana y deben ceñir su conducta y su labor legislativa a esta condición esencial.

    Sawatzky y Stahl se equivocan si piensan que el haber sido elegidos para integrar la Cámara de Diputados los convierte en una suerte de propietarios de una parcela, un lote o una cuota del uno de los poderes de la República. Si proceden de esa manera están estafando a las personas que los favorecieron con su confianza y contribuyen a desdibujar un poco más la ya triste imagen que el Congreso proyecta en la sociedad.

    No se trata, sin embargo, de una práctica totalmente ajena a nuestra clase política. Años atrás, el por entonces diputado Magdaleno Silva –quien fue asesinado en la vía pública posteriormente– reconoció con pasmoso desenfado en una entrevista radial que los lugares en las listas de candidatos para el Poder Legislativo se reparten y se asignan al mejor postor.

    Silva dijo que algunos legisladores habían puesto “hasta dos palos verdes” entregados al líder de su movimiento a cambio de ocupar tal o cual posición en la lista. El legislador añadió en aquella ocasión que la práctica es que quien quiere un puesto importante en el grupo de postulantes debe presentarse y decir al líder de un sector: “tengo tanto dinero y quiero una banca”.

    Agregó que se trata de un procedimiento común en los partidos –especialmente en el Colorado y el Liberal– que se remonta a varios periodos atrás, mencionando los casos de Blas N. Riquelme, entre otros.

    Si bien nadie es tan ingenuo en nuestro país como para pretender que la disponibilidad de grandes cantidades de dinero no sea un elemento clave para llegar al Parlamento, lo que resulta chocante es que sus integrantes hagan un reconocimiento tan explícito, tanto en el caso de Silva, como de Sawatzky y Stahl.

    Todo indica que rara vez se consideran las aptitudes y la capacidad o tan siquiera el carisma o la popularidad de los candidatos, sino cuánto efectivo están dispuestos a ceder a los “caciques” partidarios.

    Los movimientos y partidos políticos dejan de ser los canales de participación de la ciudadanía para transformarse en pantallas, en simples medios para que ciertos individuos se beneficien de las prerrogativas que la ley otorga a los parlamentarios para que puedan cumplir con sus propósitos con libertad y sin presiones de ninguna índole.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 7 febrero, 2016, 4:16 pm
  4. Vendo medio periodo a estrenar, baratito

    Por Luis Bareiro

    Esto de trabajar o estar en los medios genera siempre un curioso fenómeno social. Uno termina formando parte de la vida de otras personas sin que jamás las hayamos conocido. Estás en su tele al mediodía durante la comida, o compartís sus mañanas desde la radio mientras trabaja en la oficina, arregla cubiertas en el taller o cocina el guiso para el almuerzo. Y te odian y te aman de a ratos, según lo que digas coincida o no con sus ideas y con su particular visión del mundo y de las cosas.

    Te pasa luego que en cualquier lugar siempre hay alguien que se te acerca y te tutea familiarmente y te cuenta alguna penuria, alguna molestia o te pregunta sobre los grandes misterios del universo como si nosotros tuviéramos acceso a la biblioteca de los secretos del mundo y del poder.

    Lo cierto es que ese efecto colateral del trabajo, que la gente te conozca, supone en un escenario distinto, el de la política, una ventaja formidable. El primer desafío titánico para cualquier aspirante a un cargo electivo es alcanzar notoriedad, a como dé lugar. Podés ser el mejor legislador del planeta, pero si no te conocen será casi imposible retener tu banca.

    Miren el caso de Portillo que desde que se convirtió en show mediático arrasa en cualquier elección. Esto explica por qué desde hace ya un buen tiempo los políticos, sabedores de este fenómeno, buscan personajes mediáticos para encabezar sus listas y colarse detrás de ellos. Lo que hasta ahora no había visto tan desembozadamente es lo que ocurrió con el diputado Cornelius Sawatzky.

    Hombre conocidísimo en su zona y necesitado de financiamiento acordó con uno de sus potenciales aportantes, Ulrich Stahl, renunciar y cederle la banca a mitad del periodo por cerca de 400 millones de guaraníes. Ulrich, quien fue apuntado como suplente, presentó a la Cámara la nota de renuncia sin fecha suscrita por Cornelius antes de las elecciones y el acta del acuerdo firmada ante una escribanía.

    El documento inaugura una nueva forma de comercio, la compraventa de periodos en el poder. Los mediáticos se estarán frotando las manos. Debe haber ya un precio base para vender la suplencia y un plus variable según cuánto tiempo de poder quiera comprar el financista. El periodo a ser negociado puede ir desde el día siguiente de la proclamación (el titular renuncia apenas es proclamado) hasta el último año de mandato, o los últimos tres meses, o incluso la última semana.

    ¿Cuánto podría pagar un vice por sentir el placer de ser presidente por un año, o un suplente para ser legislador, cuanto menos, unos meses?

    Ahora, se preguntará usted qué pasa entonces con el principio democrático según el cual usted elige a UNA persona determinada para que le represente por un periodo determinado.

    No tengo idea. Pregúntele a Sawatzky.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 7 febrero, 2016, 4:15 pm
  5. Reelección presidencial

    Por Osmar Gómez

    Actores políticos de diferentes partidos empiezan tímidamente a poner en debate la reelección presidencial. Estaba previsto que ocurriera, forma parte de los planes de un sector grande de la izquierda que anhela un segundo mandato del expresidente Lugo y de los colorados que ven al presidente Horacio Cartes como el único capaz de mantener el poder para la ANR.

    El proceso para instalar el debate está en marcha y se irá intensificando a medida que pasen los días, pero sobre todo cuando el Congreso retome sus actividades en marzo. Estas primeras semanas del nuevo año, en que saltó el tema a los medios, revelan que no será una cuestión fácil. Si bien existe interés de diferentes sectores, los tiempos que se deben tener en cuenta, además del camino jurídico a seguir, podrían ser un obstáculo importante.

    Si la vía elegida para incorporar la reelección es la reforma constitucional, que además de hacer una elección supone poner en funciones una convención nacional constituyente, la decisión debe estar tomada y puesta en marcha en el primer semestre del año de manera que pueda ser aplicable en las elecciones generales de 2018. Eso obliga a tener que apurar el debate para cerrar los acuerdos.

    Existen sectores que quieren ir por vías más rápidas y políticas. Plantean el camino de la enmienda constitucional o un pedido a la Corte Suprema de Justicia para que interprete la ley suprema y establezca que los expresidentes pueden ser de nuevo candidatos. Estas dos opciones abren una ancha senda para todo tipo de maniobras y alianzas.

    Esta divergencia sobre el modo de incorporar un segundo mandato presidencial genera grietas entre los impulsores del proyecto y resta fuerzas a la iniciativa. La reforma constitucional es apoyada por los colorados del entorno presidencial que buscan un segundo mandato de Cartes. Para los sectores de izquierda, el PLRA y corrientes internas de la ANR no afines al Ejecutivo esa reforma es apenas una de las opciones que están dispuestos a apoyar.

    No están para nada preocupados por los plazos que exige una reforma porque en el fondo están más interesados en tomar el camino rápido donde la negociación política será central para tener un acuerdo. No por nada el expresidente Lugo desde hace meses recorre el interior del país haciendo campaña para un segundo mandato. Su abogado Marcos Fariña también hace un buen tiempo viene trabajando en un documento que intentará establecer la justificación jurídica de un segundo mandato sin necesidad de hacer ajuste a la Constitución.

    En medio de este juego de intereses, el oficialismo todavía tiene otro obstáculo. El presidente Cartes hasta ahora no está convencido para ir por un segundo mandato. No pierde la ocasión para dejar en claro que ahora una reelección no está permitida y que no tiene intenciones de ir más allá de 2018. Por ahora esa es su posición, pero su entorno político opera con fuerza para generar alianzas que hagan posible un segundo mandato y que lo obliguen a cambiar de postura. La idea está generando resquemores entre los más cercanos a Cartes que no creen que esa visión política sea correcta. Sostienen que ir por un segundo mandato en estas condiciones traerá más complicaciones que beneficios.

    La definición por alguna de las opciones depende en gran medida de cómo la población en general tome la posibilidad de incorporar la reelección presidencial. No bastará con instalar el tema en el debate político. Ese apenas será el primer paso de un largo camino que deberá crear las condiciones sociales, aunar opiniones y demostrar que la reelección será saludable para la República aun más allá de las necesidades de los actores políticos. El viaje apenas empieza; veremos dónde llevará.

    Me gusta

    Publicado por Anónimo | 6 febrero, 2016, 7:24 am

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

fotociclo ✓

La primavera está en el aire

impresos ✓

abcCOLOR

ULTIMA HORA

LA NACIÓN

EXTRA

POPULAR

CRÓNICA

5días

A %d blogueros les gusta esto: