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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

Falta un compromiso ciudadano a favor de niños que sufren violencia

Tras la promulgación de la Ley de Lucha Contra la Trata de Personas, el criadazgo –que, en muchos casos, es una forma de esclavitud encubierta– quedó fuera de la ley. Por lo tanto, quienes tienen en sus casas a niños y adolescentes con el propósito de hacerles trabajar en tareas domésticas cometen un delito que puede ser penado con hasta 8 años de cárcel. El caso del asesinato a golpes de una menor de 14 años en Vaquería (Caaguazú) hace que la mirada de la opinión pública se centre de nuevo en la dolorosa realidad de aquellos que viven en condiciones infrahumanas en distintos lugares del país. El silencio cómplice de los que conocen la situación de maltrato, pero no la denuncian, hace que se siga reproduciendo un modelo perverso que hace rato debió haber sido superado.

La Ley 4788 de 2012 que legisla acerca de la trata de personas incluye en uno de sus artículos una alusión expresa a todo tipo de vinculación de servidumbre entre las personas.

Su artículo 5°, parágrafo 2, dice de manera expresa: “El que, con el propósito de someter a otro a un régimen de servidumbre, matrimonio servil, trabajo forzado, esclavitud, captare, transportare, trasladare, acogiere o recibiere a la víctima directa, será sancionado con pena privativa de libertad de hasta ocho años”.

A partir de esa norma, la Fiscalía imputa a algunas personas que tienen en su domicilio a menores de edad sacados de sus comunidades con el objeto de explotarlos laboralmente.

No puede, sin embargo, decirse que la disposición legal sea acatada por gran parte de la población, puesto que todavía se ven criaditos que sirven casi en condición de esclavos en las casas de algunas familias.

El reciente caso de la adolescente de 14 años que vivía en Vaquería (Departamento de Caaguazú) bajo la condición de criada y resultó asesinada luego de recibir golpes que motivaron su deceso, pone una vez más en el tapete una situación alarmante que requiere una toma de conciencia y acciones concretas para evitar que muchos menores sigan siendo esclavos en pleno inicio del siglo XXI.

Como sociedad interesada en que todas las personas vivan de modo más digno, superando aquellas lacras que denigran la condición humana, es necesario afrontar el problema y adoptar medidas que den visibilidad y atención pública a la situación de muchos compatriotas expuestos al riesgo de sufrir violencia de toda índole.

Si bien la pena que impone la ley es importante, más relevante aún es que los ciudadanos, conscientes de la necesidad de proteger a los menores, tomen conciencia de la gravedad de seguir teniendo gente en situación de esclavitud –en un régimen que viola los derechos humanos– y actúen en consecuencia.

El modelo creado para el abuso persiste porque hay una cobardía social que concede impunidad a aquellos que ejercen violencia síquica y física contra los niños y los mantienen en un sistema de servidumbre a todas luces insostenible a esta altura del avance de la civilización.

Además de lo que establece la ley sobre trata de personas, el Código de la Niñez y la Adolescencia crea instituciones que amparan los derechos de niños y adolescentes. El problema es que se convierten en letras muertas si es que la comunidad y la Fiscalía no asumen un serio compromiso para cambiar el doloroso actual estado de cosas.

Es necesario romper la actitud de indiferencia que se vuelve complicidad para que un caso como el de la jovencita de Vaquería no siga repitiéndose.

 

http://www.ultimahora.com/falta-un-compromiso-ciudadano-favor-ninos-que-sufren-violencia-n962626.html

 

 

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

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13 comentarios en “Falta un compromiso ciudadano a favor de niños que sufren violencia

  1. El silencio de los buenos

    “Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos”. “Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan”. Las frases son de Martin Luther King, un pastor bautista que lideró la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en EE.UU. Tenía 39 años cuando lo asesinaron.
    Tengo un problema personal con las agresiones estudiantiles, físicas y verbales; con lo que llaman bullying. Con los acosos de los más fuertes sobre los más débiles. Ver a la gente indefensa soportando en silencio la violencia, verlos acurrucarse y aguantar a otros seres humanos violentándolos me supera.

    Los últimos episodios en un colegio de la capital llegaron hasta el hospital, con un chico de 16 años golpeado por otro de 18. Que haya ocurrido en un lugar donde se debería vivir la pedagogía de Don Bosco ya fue algo difícil de tragar; oír que el Superior del Colegio sacó a la gente a la vereda a hacer la denuncia policial, o que tuvieron que llamarlo muchas veces para que viniera a ver la situación aumentó la sorpresa. Vengo de un colegio salesiano y conozco la vida de San Juan Bosco y su entrega por los jóvenes.

    Cuentan que la violencia entre los cursos ya venía incubándose de hace tiempo amparada por adultos que se jactan de su poder; esto no solo muestra un manejo desprolijo sino irresponsable al no haber actuado a tiempo.

    Más atónita me quedé cuando me mostraron las fotos de los whatsapps responsabilizando a la víctima de que unos chicos no pudieran farrear. Enseguida del otro lado contraatacaron diciendo que el verdadero responsable de que no hubiera farra era el agresor.

    Ahora hay padres de un lado y del otro tratando de justificar, explicar, debatir la violencia. Y la violencia no se explica, ni justifica ni se debate: Se combate. Y se combate entre todos. La violencia estudiantil no afecta solo a las familias de la víctima y victimario; no afecta solo a los padres de uno y otro curso. Se equivocan quienes miran en silencio, esgrimiendo el famoso “no te metas” porque no afecta a sus hijos: La violencia nos afecta a todos. Nuestros hijos tienen que vivir en esos ambientes y de nosotros depende que los mismos sean sanos y amigables.

    El bullying no es problema de dos familias, de dos hijos, de dos cursos. Afecta a nuestras comunidades, pequeñas, grandes, medianas. Y es en ese entonces cuando se requiere muchísima serenidad para ser proactivos y no reactivos. Para sentarse a hablar sin exhibir más violencia de la que los chicos ven todos los días. ¿Creemos por ventura que ellos no absorben día a día el ejemplo de unos adultos abusando de otros dentro del Estado, desde el gobierno, desde la justicia, desde los partidos, o desde el Congreso?

    Reaccionar como si fuera un partido de fútbol de rivales acérrimos, dividirnos entre los de aquí y los de allá cuando más serenidad necesitamos nos convierte en espejos.

    Esos espejos en el que nuestros hijos se miran cada día.

    Por Mabel Rehnfeldt

    http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/el-silencio-de-los-buenos-1535074.html

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    Publicado por Anónimo | 09/11/2016, 17:04
  2. LUCHA CONTRA ABUSO SEXUAL EN NIÑOS DEBE CONVERTIRSE EN CAUSA NACIONAL

    En nuestro país, con espantosa frecuencia la ciudadanía es testigo de denuncias sobre abuso sexual en niños. Una realidad tan actual, cotidiana como lacerante para esta sociedad que aún no logra encontrar los mecanismos ni las estrategias para ponerle freno a estas acciones que suponen una terrible violación de los derechos de los niños. En 2015 hubo un total de 2.380 denuncias de abusos en niños y adolescentes y en 2016 la cifra tiende a aumentar.

    En un verdadero infierno viven miles de niños en el Paraguay, víctimas de todo tipo de violencia y abuso sexual. Los datos a nivel país que se disponen sobre este abominable crimen señalan que, de enero de 2015 hasta abril de 2016, se registraron 2.380 denuncias de abusos en niños y adolescentes. Solo en los cuatro primeros meses de 2016 se contabilizaron en Paraguay 933 denuncias de violencia sexual a menores de edad, de las cuales 669 corresponden a casos de abuso sexual, 31 a trata de personas, 212 a pornografía y 21 a proxenetismo, según datos de la Secretaría de la Niñez. Cada año cerca de 700 niñas –de 10 a 14 años– dan a luz bebés, la gran mayoría de ellos fruto de abuso sexual.
    Los niños y las niñas de Paraguay viven en una situación de indefensión, y aunque no estamos en posición de afirmar que ahora se producen más casos de maltrato y abuso, es evidente que hay más denuncias. Si tuviéramos la certeza de que se está perdiendo el temor para realizar las denuncias, y que existe una mayor confianza en las instituciones, podríamos decir que es un buen primer paso.
    Sin embargo, todavía hay demasiados casos que no llegan hasta las autoridades y son acallados por el miedo. Ante esto, es importante recordar que el artículo 5 del Código de la Niñez y la Adolescencia compromete a toda la sociedad: “Toda persona que tenga conocimiento de una violación a los derechos y garantías del niño o adolescente debe comunicarla inmediatamente a la Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (Codeni) o, en su defecto, al Ministerio Público o al defensor público”; la ley garantiza además que las denuncias se puedan hacer en forma anónima.
    La situación está fuera de control; por tanto, se espera de las instituciones: Secretaría de la Niñez, Policía Nacional, Fiscalía, Poder Judicial, la Iglesia, la comunidad educativa y la familia, así como la sociedad entera, que sean capaces de articular acciones para la prevención y la concienciación. Proteger la integridad y la dignidad de los niños, defender y hacer cumplir sus derechos es obligación de todos. La lucha contra el abuso sexual en niños debe ser una causa nacional.

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    Publicado por jotaefeb | 27/07/2016, 11:47
  3. Paraguay debe proteger a sus niños de la violencia

    En el transcurso de esta semana la ciudadanía fue testigo de una serie de denuncias de abuso sexual en niños. Una realidad tan actual, cotidiana como lacerante para esta sociedad que aún no logra encontrar los mecanismos ni las estrategias para ponerle freno a estas acciones que suponen una terrible violación de los derechos de los niños. En 2015 hubo un total de 2.380 denuncias de abusos en niños y adolescentes y en 2016 la cifra tiende a aumentar. Evitar estos hechos debería convertirse en una causa nacional. Todos los actores involucrados: Fuerzas policiales, Fiscalía, Poder Judicial y Secretaría de la Niñez deben enfocar sus esfuerzos en lograr que ni un solo niño paraguayo más sea violentado.

    En un verdadero infierno viven miles de niños en el Paraguay, víctimas de todo tipo de violencia y abuso sexual. Uno de los casos más recientes se dio en la ciudad de San Lorenzo, donde un hombre de 44 años fue detenido por abusar sexualmente de su hija de 15. La adolescente confesó el abuso a sus profesores.

    Los maestros realizaron la denuncia en la comisaría de San Lorenzo y luego se produjo la detención del progenitor. El presunto padre abusador ya fue imputado por coacción sexual a menores. Se cree que el pederasta abusaba de su hija desde hacía tres años, cuando la niña contaba con apenas 12 años.

    Los datos a nivel país que se disponen sobre este abominable crimen señalan que, de enero de 2015 hasta abril de 2016, se registraron 2.380 denuncias de abusos en niños y adolescentes. Solo en los cuatro primeros meses de 2016 se contabilizaron en Paraguay 933 denuncias de violencia sexual a menores de edad, de las cuales 669 corresponden a casos de abuso sexual, 31 a trata de personas, 212 a pornografía y 21 a proxenetismo, según datos de la Secretaría de la Niñez. Cada año cerca de 700 niñas –de 10 a 14 años– dan a luz bebés, la gran mayoría de ellos fruto de abuso sexual.

    Los niños y las niñas de Paraguay viven en una situación de indefensión, y aunque no estamos en posición de afirmar que ahora se producen más casos de maltrato y abuso, es evidente que hay más denuncias. Si tuviéramos la certeza de que se está perdiendo el temor para realizar las denuncias, y que existe una mayor confianza en las instituciones, podríamos decir que es un buen primer paso.

    Sin embargo, todavía hay demasiados casos que no llegan hasta las autoridades y son acallados por el miedo. Ante esto, es importante recordar que el artículo 5 del Código de la Niñez y la Adolescencia compromete a toda la sociedad: “Toda persona que tenga conocimiento de una violación a los derechos y garantías del niño o adolescente debe comunicarla inmediatamente a la Consejería Municipal por los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (Codeni) o, en su defecto, al Ministerio Público o al defensor público”; la ley garantiza además que las denuncias se puedan hacer en forma anónima.

    La situación está fuera de control; por tanto, se espera de las instituciones: Secretaría de la Niñez, Policía Nacional, Fiscalía, Poder Judicial, la Iglesia, la comunidad educativa y la familia, así como la sociedad entera, que sean capaces de articular acciones para la prevención y la concienciación.

    Proteger la integridad y la dignidad de los niños, defender y hacer cumplir sus derechos es obligación de todos. La lucha contra el abuso sexual en niños debe ser una causa nacional.

    http://www.ultimahora.com/paraguay-debe-proteger-sus-ninos-la-violencia-n1004469.html

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    Publicado por jotaefeb | 05/07/2016, 15:43
  4. Hacia el Estado totalitario

    El diputado Éber Ovelar Benítez presentó un proyecto de ley “De protección de niños y adolescentes contra contenidos nocivos de Internet” que en su redacción original ya era peligroso para el ejercicio de los derechos que los paraguayos nos reservamos para nosotros en los artículos 26 (el derecho a informarnos sin censura), 33 (el derecho a que nadie invada nuestra intimidad) y 36 (el derecho a que nuestras comunicaciones no sean revisadas) de nuestra Constitución.

    Pero si el proyecto original del diputado Ovelar ya era peligroso, las modificaciones que le introdujo el Senado, y que aprobó por amplísima mayoría con las dos honrosas excepciones de Desirée Masi y Adolfo Ferreiro, no son solo un peligro, sino que constituyen una violación lisa y llana de los mencionados derechos que los paraguayos no hemos delegado en ningún poder.

    Lo primero que requiere análisis es el del concepto mismo de “contenido nocivo” (“Del lat. nocīvus. 1. adj. Dañoso, pernicioso, perjudicial”).

    Lo que para muchos es nocivo, para los cristianos, por poner un ejemplo, no lo es. Y lo que para ellos es nocivo, para mucha gente no lo es: Mucha gente cree que lo nocivo es alentar la credulidad y la sumisión; en cambio, los cristianos creen que eso está bien; los cristianos creen que lo nocivo es mostrar la desnudez humana; en cambio, muchos creen que la desnudez humana no genera problemas.

    Se observa que no estamos de acuerdo en lo que es nocivo para los menores, de donde surge que debemos discutir quién decide lo que es nocivo a los efectos de dar fuerza legal a dicha definición de lo nocivo. Ciertamente, ningún particular, la mayoría cristiana, por ejemplo, puede ser quien decida lo que es nocivo.

    Pero el problema anterior no era tan grave en el proyecto original del diputado Ovelar porque limitaba el alcance de su proyecto solamente a los “contenidos ‘nocivos’ difundidos en Internet, que son accesibles en establecimientos habilitados a todo público” –Art. 1 del proyecto–.

    El Senado, en cambio, extendió el alcance de la ley a todos “los contenidos nocivos a que se accedan o se encuentren en internet” -Art. 1 del proyecto.

    El proyecto de Ovelar era bastante específico, pues afectaba solamente “a los locales con acceso al público, destinados al uso de computadoras conectadas a Internet u otras modalidades de comunicación en red, sea por medio de ordenadores y de cualquier otro medio electrónico, que sean utilizados por personas menores de edad” -art. 2 del proyecto.

    Siendo peligroso, el proyecto del diputado Ovelar contenía, sin embargo, definiciones concretas y buscaba obligar a personas concretas en lugares específicos a “instalar filtros de bloqueo de contenidos nocivos, en todas las computadoras destinadas al uso de los mismos” (menores)…. “Los filtros y programas de bloqueo deberán impedir el acceso a sitios web y comunicaciones cuyo contenido incluya: a) La difusión o promoción de la pornografía en general y la infantil, en particular, conforme a las previsiones contenidas en la 2.861/06. b) La difusión o promoción de la agresión y la violencia física, sexual y emocional. c) La promoción de la construcción de armas o explosivos…”, por ejemplo. Ese es el enfoque en todo el resto de su proyecto.

    El proyecto del Senado, en cambio, otorga a un órgano administrativo, la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia, dependiente del Poder Ejecutivo, la potestad de describir sobre todo los contenidos de Internet, “reglamentariamente cuáles serán tenidos como contenidos nocivos para su edad, a los efectos de la protección integral del niño, niña y adolescente” –Art. 2 del proyecto–.

    Lo que afecta no solamente a los supuestos protegidos por la ley, sino a toda la población, especialmente a los adultos que su libertad de acceder a cualquier contenido está clara, reiterada y expresamente establecido en nuestra Constitución.

    El artículo 2 y concordantes del proyecto del Senado violan, en efecto, el Artículo 26 de nuestra Constitución. Los senadores pisotean, olvidan y pasan por alto que no se dictará ninguna ley que imposibilite o restrinja la libre expresión, los contenidos en Internet, y que ellos no pueden puede limitar nuestro derecho a procesar información.

    El proyecto del Senado crea, como si faltaran organismos burocráticos en Paraguay, un “Observatorio Nacional para la Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescente en Internet… integrado por las siguientes instituciones:… c) Otras instituciones públicas u organismos de la sociedad civil que impulsen actos afines al objeto de la presente ley” –artículo 7–, organismo que tendrá las funciones de “…b) Monitorear los contenidos que circulan en Internet y realizar informes públicos, al menos semestrales, sobre el cumplimiento de la presente ley; …d) Recibir denuncias sobre prestadores de servicios de internet (ISP) y establecimientos o instituciones de todo tipo que no cumplan con lo dispuesto en la presente ley y remitir las mismas a las autoridades de aplicación competentes…f) Suscribir convenios de cooperación con actores involucrados en la problemática, a fin de lograr la adopción de medidas preventivas que fomenten el uso apropiado de Internet y el aprovechamiento de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) como herramientas de desarrollo en diversos ámbitos…” –artículo 8–.

    El inciso b del artículo 8 viola el Artículo 33. Los senadores pisotean, olvidan y pasan por alto que la conducta de las personas, en tanto no afecte el orden público definido en la ley está exenta de la autoridad.

    El inciso b del artículo 8 del proyecto del Senado también viola el Artículo 36 de nuestra Constitución. Los senadores pisotean, olvidan y pasan por alto que los contenidos de los proveedores de Internet no pueden ser examinados ni interceptados sino por orden judicial para casos concretos y específicos.

    Además, los senadores resolvieron que el poder de determinar cuáles son contenidos nocivos en Internet se encuentre en manos de organizaciones privadas, la cristiana Federación de Asociación de Padres de Alumnos de Instituciones Educativas del Paraguay, por ejemplo, no elegidas por nadie –artículo 7 inciso c–, a las que se podrá otorgar el derecho de vigilar los contenidos canalizados por los proveedores –artículo 8 incisos b y d– y que podrán adquirir aún más poder de vigilancia y censura –artículo 8 inciso f–.

    Espero que el Poder Ejecutivo vete este asalto de senadores enemigos de la libertad a los derechos de los paraguayos.

    Enrique Vargas Peña

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    Publicado por jotaefeb | 27/05/2016, 08:22
  5. Criadita necesito

    Una señora escribió un mensaje parecido al del título en su cuenta de Facebook y produjo un revuelo de gente indignada e, incluso, alguna denuncia. Antes de la existencia de las redes sociales –y hasta el día de hoy– era común que se pidiera a algún conocido del interior que consiguiera un o una criadito/a que ayudara en las tareas de la casa a cambio de “hacerle estudiar”. Desde el fondo de nuestra historia el criadazgo fue una institución arraigada en las familias paraguayas, sustentada en la ancestral miseria del campo.

    Era una práctica tan extendida y aceptada que nunca se cuestionó la mentalidad feudal que la justificaba. Nunca se recordaron los derechos de esos niños y niñas que quedaban a cargo de una familia, sin formar parte de ella. Que trabajaban sin percibir salarios. Sin voz propia y sin cuestionamientos por parte de una sociedad que veía la situación como normal. El criadazgo ocultaba bajo capas de espeso silencio la vulnerabilidad de ese grupo humano. En algunos casos era un método práctico para eludir la pobreza, pero la mayoría de las veces encerraba abusos lamentables: maltratos físicos, explotación laboral y acoso sexual.

    Esta afirmación tiene sustento científico. El criadazgo es una suerte de preparatoria para la trata de blancas. Un informe de la Secretaría Nacional de la Niñez y la Adolescencia es elocuente: “6 de cada 10 mujeres que son víctimas de la trata de personas fueron antes trabajadoras domésticas o criaditas. Y 9 de cada 10 adolescentes explotadas sexualmente fueron antes criaditas o trabajadoras domésticas en su niñez. La relación es tan directa que es difícil no pensar en el criadazgo como su causa principal”.

    Desde hace unos años, la persistencia y extensión del régimen del criadazgo en Paraguay llamaron la atención de organismos internacionales hasta el punto de generar publicaciones en medios de prensa muy importantes de Europa y América. La costumbre de tener criaditas es considerada una forma de esclavitud del siglo XXI, que se ceba en discriminaciones de género, pobreza y edad.

    Pero las criaditas gozaban de una aceptación tan sólida que aquí muy poca gente se inmutó. Hasta que todos nos enteramos con estupor del martirio y brutal muerte de Carolina, la adolescente maltratada y asesinada en Vaquería hace algunas semanas. Hoy los vecinos admiten que no fue un episodio casual, que quizás lo hubiera podido evitar una denuncia previa. Solo quizás, porque la ayuda que la estructura del Estado hubiera podido brindar a Carolina es una de las más frágiles del continente.

    Ahora la gente sabe que debe denunciar los abusos intradomiciliarios. En el mes pasado el número de denuncias casi alcanzó al promedio de los últimos tres años. La muerte de Carolina interpeló la apatía social y creó una nueva conciencia colectiva. A ella esto ya no le sirve de nada. Pero ojalá sí a las casi 50.000 Carolinas que siguen existiendo en Paraguay.

    Por Alfredo Boccia

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    Publicado por Anónimo | 15/02/2016, 10:50
  6. Juanita también tiene derecho de ir a una escuela

    El entorno de la Terminal de Ómnibus de Asunción es desde hace años el refugio de muchos desplazados y abandonados provenientes de todo el país. Allí ves desde personas con problemas mentales, hasta hambrientos.

    En el área hay numerosos niños en edad escolar, para los que el inicio de clases en las escuelas y colegios, que se da en estos días, no representa absolutamente nada. Ellos, literalmente, apenas sobreviven, ya que su subsistencia depende exclusivamente de las monedas que recogen, generalmente, con la madre en la esquina más cercana, donde haya un semáforo.

    Entre ellos se encuentra una joven mamá de 23 años, mbyá, con una niña de 8 y un pequeño de 3 que tose continuamente, lleva la piel llena de sarpullidos, el rostro con manchitas blancas y la barriguita abultada.

    El chiquillo no tiene calzados, por lo que la madre lo carga en su largo andar desde alguna piecita que alquilan entre varias mujeres, pasando la estación de buses, hasta la intersección de la avenida Fernando de la Mora con Médicos del Chaco.

    El padre se encuentra en la cárcel, contó la mujer, quien ni remotamente tiene contemplado que la nena, Juanita (nombre ficticio), concurra a una escuela.

    De hecho, tampoco lo harán los otros chicos que deambulan como fantasmas por esa parte de la ciudad o por el centro capitalino y varios sitios urbanos más.

    Nadie se acercó a plantearles siquiera la posibilidad de que concurran a alguna de las escuelas públicas de las inmediaciones, o a un salón que pudiera improvisarse en algún lugar de la Terminal de Ómnibus para que aprendan a leer y escribir, reciban la merienda escolar, vacunas y se les provea el documento de identidad. La igualdad de derechos no rige con ellos. No existe una articulación interinstitucional liderada por la Dirección General de Área Social de la Municipalidad de Asunción.

    Cada día de desnutrición, hambre, parasitosis, analfabetismo e indiferencia que pasan estos niños, es un tiempo valioso que se pierde para transformar la durísima realidad que les toca vivir apenas salen del vientre materno.

    Mientras sigan las asesorías para diseñar las esperadas soluciones estructurales, esta población de indígenas urbanos padece hambre y se deteriora. Huyeron de sus comunidades, al quedar sin nada qué comer –como le ocurrió a la madre de Juanita, que dice ser de Pindo’i, del Departamento de Caaguazú–. Ignorados y sin chances de incorporarse siquiera al sistema educativo, sus niños no tienen ninguna chance más que reproducir la cadena de pobreza.

    Por Susana Oviedo

    http://www.ultimahora.com/juanita-tambien-tiene-derecho-ir-una-escuela-n966048.html

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    Publicado por Anónimo | 11/02/2016, 07:28
  7. ¡Ni una más!
    Por Gabriela Báez

    Lola llegó al trabajo con moretones en la cara. Intentó cubrirlos con maquillaje, pero todos notamos que la habían golpeado. Nadie se atrevió a preguntar, para no exponerla a una incómoda situación. Pero yo me acerqué a ella y me contó lo que ya era obvio: su marido la había agredido.

    Pese a la insistencia, ella no quiso denunciarlo. Dijo que no lo hacía, porque pensaba en su hija de 5 años, en el amor que sentía por su esposo. Pero se le olvidó cuidar algo importante: a ella misma. Nunca pudo desligarse de él, le impedía accionar la enorme cadena psicológica que la ataba de pies y manos. Pasaron los años y ya no supe si la pareja pudo superar el problema o si terminaron separándose.

    La agresión hacia la mujer aumenta con el paso del tiempo y a veces termina en casos fatales. El feminicidio se ha apoderado de mentes machistas que lo encuentran como un “castigo” normal. El Ministerio de la Mujer informó en el 2015 que cada 13 días muere una mujer en manos de su pareja.

    Solo esta semana, tres casos de violencia acapararon la atención. El cuerpo totalmente desmembrado de una joven fue encontrado en Villa Hayes. El principal sospechoso es su esposo. Otro caso fue el de la paraguaya que, en busca de trabajo, viajó a Argentina, donde un hombre la golpeó hasta casi matarla. En Vaquería, una menor de 14 años, en situación de criadazgo, murió a raíz de las brutales golpizas de su tutor.

    Los datos son alarmantes. Esto nos hace preguntar hacia dónde avanzamos como sociedad. Todos somos cómplices cuando una mujer es maltratada, al no denunciar, al pasar de largo la página en el diario, al ser indiferentes. Pensemos que el día de mañana puede ser víctima gente que queremos. No dejemos que gane la idea de que “ella se lo buscó” o que “hay que corregirle cuando se equivoca”.

    También es importante la legislación. Hasta la fecha, no hay una ley que endurezca las sanciones a los agresores. Y aquí es necesario hacer una presión ciudadana. Recordemos todo lo que logramos cuando nos manifestamos frente al Congreso, ¿por qué no hacerlo por las mujeres? Es hora de gritar, es hora de liberarnos de las cadenas culturales, es hora de decir ¡Ni una más!

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    Publicado por Anónimo | 30/01/2016, 06:18
  8. Las dos Carolinas

    Por Elías Piris

    Una era de Villa Hayes, la otra quien sabe de dónde pero recaló en la casa de una influyente familia de la ciudad de Vaquería.

    La primera se llamaba Cinthia Carolina Escobar Almada y su cuerpo fue encontrado mutilado en un patio baldío de la mencionada ciudad chaqueña, el principal sospechoso es quien fuera su pareja sentimental.

    La segunda se llamaba Carolina Marín, tenía 14 años y murió a consecuencia de los golpes que le propinó un ex militar, el “jefe” de la familia que la esclavizó a cambio de techo y comida.

    Son las dos Carolinas, dos caras de una misma moneda: El machismo de porquería que todavía impera en nuestro país.

    Muchos criticarán que ambos casos que nos estremecen e indignan se reduzcan a una “simple” cuestión de género. Lo siento mucho, pero es así y quien lo niegue peca de más absoluta necedad.

    Hoy nos rasgamos las vestiduras, gritamos a los cuatro vientos nuestros “¡Qué barbaridad!”, pero no nos detenemos a pensar en la cuestión de fondo. ¿Qué lleva a que ambos casos sucedan en una semana?

    Pienso que para decir “Ni una Carolina menos” debemos replantearnos que nos parezca “normal” que un personaje grite guasadas a una mujer que camina por la calle. Para decir “Ni una Carolina menos” nos tiene que dejar de parecer “normal” que la compañera de trabajo que tiene la misma capacidad (e incluso más) que uno gane menos que uno.

    Para decir “Ni una Carolina menos” nos tiene que dejar de parecer “normal” que a una mujer la toquen las partes íntimas en una discoteca por ir vestida como se le canta. “Ella luego se viste provocativa, que no se queje después si se le viola por ahí”. ¿Les suena conocida esa frase? ¿Les parece normal?

    Dejemos atrás el plagueo por el teclado, seamos racionales y ataquemos el quid de la cuestión. Seamos capaces de entender lo que está pasando.

    Dejemos de ser indiferentes ante lo que pasa a nuestro alrededor. Dejemos de callarnos cuando escuchamos que la “criadita” de la “familia bien” de al lado de nuestra casa grita y llora de dolor. Dejemos de mirar hacia un costado. Dejemos atrás la basura del “mejor luego no te metas”.

    Tal vez cuando dejemos de lado todas esas cosas y cuando pillemos que la igualdad de género es una materia pendiente, no solamente un invento de las “feministas locas” los vientos comiencen a soplar en otra dirección y no haya más Carolinas muertas a golpes y descuartizadas en un yuyal.

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    Publicado por Anónimo | 29/01/2016, 04:57
  9. La esclavitud del criadazgo

    Hasta hace unos días, jamás se había utilizado esta palabra, que no existe en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero que ya es aceptada hasta por la Unicef.

    Suele suceder que un hecho en particular saca a la luz una realidad que se vive en varios estamentos aunque nadie hable de ella.

    El asesinato de una niña de 14 años por parte del hombre que se hacía llamar su padrastro, pero que no era más que su carcelario, nos ha recordado algo que parecíamos haber olvidado, que en Paraguay existen miles de niñas y niños que son utilizados como criaditos por familias que los arrancan del seno familiar con la promesa de darles una vida mejor, estudios y una oportunidad de competir en igualdad de condiciones con sus congéneres.

    Esto es lo que hace que familias campesinas, acuciadas por las necesidades, llenas de hijos a los que no pueden mantener y mucho menos hacer estudiar, los entreguen a extraños, sufriendo el dolor de la separación, pero con la esperanza de que los chicos pudieran tener una vida mejor a la que les tocó en suerte a ellos.

    Y claro, la distancia es tan grande que generalmente pierden todo contacto y ni siquiera pueden saber si las promesas que les hicieron esas personas que se llevaron a sus hijos se convirtieron en realidad. Eso generalmente no ocurre; casi siempre, quienes llevan a un niño a su casa, con la excusa de que será el compañero de juegos de los niños de la familia y a cambio recibirán buena comida y estudios, no cumplen con sus promesas.

    Estos niños no solamente siguen siendo pobres, mal alimentados y analfabetos, sino que se convierten en víctimas de explotación por personajes que los utilizan como esclavos, haciéndoles trabajar durante jornadas interminables. Eso si no se convierten también en chicos abusados sexualmente por el varón de la casa, quien busca diversión gratuita, casi siempre con la complicidad de la mujer. Total, el criadito está allí para satisfacer todas las necesidades de los señores de la casa.

    Carolina era criadita de un matrimonio de Vaquería, Caaguazú, y murió luego de ser golpeada brutalmente por su captor. Esto ha puesto la atención del mundo en esta nefasta institución paraguaya que ahora tiene nombre, el “criadazgo”, a tal punto que Unicef ha emitido un comunicado dirigido a las autoridades y sociedad paraguayas pidiendo que se erradique esta práctica que tiene a miles de niños siendo explotados y abusados por familias que se jactan de ser honestas y morales.

    El trabajo de los menores de edad está prohibido, en cualquiera de sus formas. Y cuando, además, implica explotación y humillación, es un delito y quienes lo permiten deben ser procesados y condenados. Y para que este flagelo sea combatido y eliminado de nuestra sociedad es fundamental el concurso de los vecinos, quienes son la principal garantía de que ningún niño pueda seguir sufriendo algún tipo de vejación. Solamente una ciudadanía comprometida con sus niños puede salir del oscurantismo y el atraso.

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    Publicado por Anónimo | 28/01/2016, 15:31
  10. ¿Cuántas Carolina se apagaron en silencio?
    Por Milia Gayoso Manzur

    Antes de viajar a Estados Unidos con sus tutores, Samantha se llamaba Felicia, y aunque en sus documentos primaba el nombre original, en la casa era Sam, con cariño, en homenaje a la madre de su padre adoptivo. De criada pasó a ser la única heredera de esa familia.

    Oriunda de un poblado del interior, e integrante de una familia humilde y numerosa, la madre, imposibilitada de sacar adelante a todos sus hijos, dio como criaditas, a cambio de educación, vestimenta y comida a dos de sus niñas: Felicia y María Angélica, de siete y nueve años. La primera fue llevada por la pareja estadounidense, a su país. La cuidaron y la quisieron, hoy es una mujer adulta con dos hijos y sigue en contacto con su familia natural, a quien envía todo tipo de ayuda.

    Pero su hermana no corrió igual suerte. De su pueblo vino a un barrio asunceno, con una pareja que la explotó sin misericordia desde el día en que llegó, aunque le habían prometido a su madre que solo sería una “compañerita” para su hija. Le dejaron completar la educación primaria, pero debía levantarse a las cuatro y media de la mañana y limpiar toda la casa, preparar el desayuno para todos y ayudar a lavar y vestir a los tres niños de la casa para asistir a clases. Mientras estos iban a un colegio privado en un transporte escolar, ella caminaba once cuadras hasta la escuela pública donde siempre llegaba tarde, se dormía sobre el pupitre y nunca completaba las tareas. Algunas maestras trataron de ayudarla, pero ella temblaba de miedo y negaba todo maltrato.

    Se acostaba rendida casi a la medianoche, luego de haber lavado los cubiertos de la cena y acomodado a los niños – la nena de su edad y dos varones un poco mayores- en sus camas. Si al primer repique del despertador no estaba en pie, su patrona se levantaba para estironearle los cabellos y luego volvía a dormir.

    Solo se libraba de hacer el almuerzo y de lavar la ropa, tareas a cargo de doña Filomena, pero el resto estaba todo a su cargo y si no hacía “bien su trabajo”, era golpeada con lo primero que encontrara su patrona, ya sea un palo de escoba o un cucharón de metal. Cuando Ña Filó trataba de defenderla, era amenazada con ser despedida, y el patrón hacía como que no se daba cuenta de la vida que llevaba la niña en esa casa-prisión, permitiendo que la comandante lo hiciera todo a su modo. Hasta los niños se burlaban de ella y la llamaban María Argélica, por su eterno rictus de dolor y tristeza en el rostro.

    A las catorce, cansada de golpes físicos, maltratos verbales y violaciones por parte del hijo mayor de la familia y del patrón, huyó de la casa. No le fue mejor porque en la calle fue captada por una proxeneta que la metió a otro tipo de prisión. Sigue viva, con las huellas de tanta mala vida en el alma.

    A la misma edad en que huyó María Angélica, la pequeña Carolina no pudo escapar de su horrible destino. Fue asesinada sin misericordia y pone de nuevo en discusión la peligrosidad del criadazgo en Paraguay, tema sobre el cual existen importantes trabajos de investigación, pero que sigue vigente desde los tiempos de la colonia hasta la actualidad, con leyes tibias contra maltratadores, violadores y asesinos.

    ¿Cuántas Carolina se apagaron en silencio? ¿Cuántas María Angélica viven con las huellas imborrables de maltratos y vejaciones?

    Con el dolor de no poder dar una mejor vida a sus hijos, miles de madres han dejado ir a sus hijos (niñas y niños) a “servir” en casas de personas conocidas o desconocidas, a cambio de una vida mejor. Sin embargo, en un gran porcentaje, estos pequeños han sido abusados de todas las maneras. El caso de Felicia es uno en mil, replicado con algunos pocos casos en el país; porque lo “habitual” es que los criaditos sean tratados como pequeños esclavos a los que se hace un “favor” teniendo en la casa. Esa es la realidad del criadazgo en Paraguay, con contadas excepciones.

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    Publicado por Anónimo | 28/01/2016, 15:20
  11. Otra muerte que duele y nos desnuda como sociedad

    Asesinada a golpes. Así se resume el triste final de una niña de 14 años que la semana pasada falleció a consecuencia de un politraumatismo y hemorragia interna, causados por los golpes que recibió de su tutor/patrón en la casa donde era la criadita/esclava.

    La adolescente pasó a ser otra de las tantas víctimas de la enraizada práctica cultural del criadazgo, que somete al desarraigo, al desamor y a la explotación a cientos de niños que tienen la mala fortuna de haber nacido en un país donde los derechos humanos se cumplen a medias, y adquieren vigencia plena, según el nivel económico de las familias.

    Con su muerte volvemos a tomar conciencia de que vivimos en una sociedad doblemoralista en la que al mismo tiempo que se echa el grito al cielo ante un hecho como el que estamos lamentando en estos momentos, se calla cuando tras los muros de una casa se sabe que un niño o una chiquilla está siendo maltratado. O muy pocas personas están dispuestas a abrir sus hogares como familias acogedoras transitorias a niños en situación de vulnerabilidad, ante la ausencia de instituciones públicas decentes para el mismo objetivo.

    Es esta la sociedad en la que a 15 años de haberse adoptado un nuevo Código de la Niñez y la Adolescencia, todavía sigue sin funcionar eficazmente el sistema de protección integral concebido para salvaguardar a los niños y a los adolescentes del país, y para la mayoría de los municipios las Consejerías de la Niñez y la Adolescencia (Codenis) son las dependencias menos relevantes del gobierno local. Sirven para ubicar la clientela política del partido al que pertenece el intendente de turno. Lo ocurrido con la nena de 14 años desnuda al Paraguay profundo donde todavía se consiente que las niñas, por ser tales, están predestinadas a las labores domésticas y a obedecer y servir al varón. Y donde no escandalizan los embarazos adolescentes.

    Descubre a un país donde para una gran mayoría los niños son vistos como propiedad y no como sujetos de derechos. Por eso no está mal que los padres que no pueden garantizarles la manutención los entreguen a terceros, supuestamente, para que accedan a la escuela y reciban los cuidados básicos, aunque en realidad lo que subyace es una concepción utilitarista del niño, como mano de obra que puede contribuir al mantenimiento de la familia.

    El Estado dio las espaldas a esta chiquilla, como a tantos otros cuya situación ignora. Desde el momento que fue entregada a un matrimonio y no verificaron el trato que estaba recibiendo, la abandonaron a su suerte.

    Hay una cadena de responsabilidades incumplidas, que no puede quedar impune.

    Por Susana Oviedo

    http://www.ultimahora.com/otra-muerte-que-duele-y-nos-desnuda-como-sociedad-n962329.html

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    Publicado por Anónimo | 28/01/2016, 15:20
  12. Desprotección de la niñez

    Un suceso que se registró en la localidad de Vaquería, del departamento de Caaguazú conmocionó a la sociedad. Una adolescente de 14 años murió a consecuencia de los golpes recibidos. El supuesto agresor es un militar retirado, en cuya casa la niña se desempeñaba como criada. El escándalo una vez más puso a nuestro país en la mirada internacional y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) pidió al Estado Paraguayo erradicar la perversa práctica del “criadazgo”, muy arraigada todavía en nuestra sociedad, donde abusadores disfrazados de benefactores explotan y maltratan a niños y niñas, a veces con la complicidad de los mismos padres biológicos, o de la misma sociedad, que apaña y consiente una vergonzante esclavitud.
    Según la Unicef los niños que padecen esta forma de explotación están sometidos a largas jornadas de trabajo, que les obligan a dejar sus estudios, lo que hace que no puedan conseguir mejores ocupaciones en el futuro e impide que superen su situación de pobreza. Unicef pidió al Estado paraguayo fortalecer las condiciones económicas de las familias de origen para favorecer que puedan ocuparse de forma plena de la crianza de sus hijos.
    De hecho esta forma de explotación infantil está expresamente prohibida en Paraguay a través de un decreto de 2005 que lo define como “trabajo infantil peligroso”, y por medio de la reciente ley del trabajo doméstico, sancionada en 2015, la cual prohíbe contratar a personal de menos de 18 años.
    A pesar de todo esto un total de 46.993 niños y adolescentes paraguayos son explotados laboralmente en casas de terceros, lo que representa a un 2,5 % de la población infantil total del país, según datos de una encuesta nacional realizada en 2011.
    Los datos y las cifras son alarmantes y demuestran una vez más la absoluta inutilidad del Estado paraguayo que no puede brindar las garantías mínimas de desarrollo a su niñez. Es el mismo Estado indolente, que ignora la realidad de violencia y explotación de los niños de la calle, de los niños que asisten a clase y sentados sobre ladrillos. Es el mismo Estado que no puede siquiera monitorear el desempeño de los hogares para velar por las condiciones en que están los menores a su cargo. ¿Qué tipo de sociedad se construye con un Estado que no puede proteger, ni garantizar una buena educación y un buen desarrollo a su niñez?
    Luego de la muerte de Carolina Marín, muchos vecinos declararon que no era la primera vez que la menor era maltratada, que siempre se escuchaban gritos y el llanto de la menor. Este terrible drama debe también hacernos pensar en nuestro rol de ciudadanos, para denunciar las situaciones de violencia y explotación contra los menores, y exigir que las instituciones responsables y las autoridades cumplan su rol.

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    Publicado por Anónimo | 28/01/2016, 15:18
  13. Esclavitud y crimen

    Por Miguel H. López

    Mucha mierda en la cabeza de la mayoría de los paraguayos y las paraguayas. ¿Cómo uno puede siquiera poner en duda o discutir que la muerte de la niña de 14 años en Vaquería, a manos de un ex militar que fungía de “resguardo” tutelar fue un asesinato?

    ¿Qué causales, qué ideas, qué razones, qué elementos sostendrían esta hipótesis si los propios estudios practicados a la víctima señalan claramente que su deceso fue producto de un politraumatismo causado por algún elemento contundente, producto de una golpiza?

    ¿Entonces, por qué el fiscal Gustavo Chamorro coloca como carátula del caso: “homicidio culposo”? La muerte de Carolina, la esclava doméstica del matrimonio que “la cuidaba” y “le daba educación”, no fue un accidente. Viene antecedida de una dilatada serie de actos de maltratos, agresiones, ofensas y golpes por parte de Tomás Ferreira, según saben las autoridades del distrito, la gente que le conoce, los vecinos del lugar y la mismísima esposa del criminal. Hay testigos, y el agente del Ministerio público lo sabe. Sin embargo, a pesar de todo, ninguno fue llamado aún a declarar. Y el crimen ya lleva varios días de sucedido.

    ¿Por qué no sería doloso? ¿Por qué solo es culposo? Aquí no cabe la presunción de que fuera un accidente, si no era la primera vez. Ni la segunda ni la tercera. Era un acto deliberado. Quizás no directamente para matar, pero sí para causar un daño “escarmentador” para que el castigo haga que la adolescente deje de hacer lo que no debe a criterio del “patrón”, en este caso besarse con un albañil. Y con tal saña, que el daño sea bien sentido, a sabiendas de que –todos los seres humanos lo sabemos– un golpe puede causar la muerte.

    En esta historia, no solo el ex militar y su esposa son culpables por acción o complicidad. También lo son las autoridades porque el Estado debe evitar que sigan existiendo esclavos expresos o encubiertos. Está obligado a garantizar respeto a la dignidad, un aspecto básico de DDHH.

    El criadazgo es un delito de lesa humanidad y se sigue practicando bajo complicidad de las autoridades. El mismo intendente de Vaquería, Lorenzo Duarte, pide indignado que la carátula fiscal sea por homicidio doloso y alega que es el tercer caso. ¿Y qué hicieron en los anteriores?

    El origen del problema es estructural. La inequidad social de un modelo económico que concentra la riqueza en pocas manos y produce una malísima distribución de ella entre el resto de la población.

    Carolina, escarnecida, es un ejemplo más de la brutalidad institucionalizada.

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    Publicado por Anónimo | 28/01/2016, 15:12

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Escuchas publicas

El tema que tiene que ver con este escándalo de las escuchas telefónicas que envuelve el tráfico de influencias, que todos presumiamos que existía de manera clara pero nunca de manera tan desembozada y tan elocuente, como el que hemos tenido la oportunidad de poder comprobarlo. Lo que queda ahora es corregir lo que está mal y eso significa que el Congreso debería suspender a González Daher, en sus funciones como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, y hacer un planteo severo en torno a la continuidad de esta institución, además de eso tendríamos que escuchar de manera mucho más valiente y objetiva las denuncias de fiscales y de jueces en torno a este tráfico de influencias, denunciando en los casos en los que habían sido sometido a una situación similar, haciendo que la justicia vuelva a ser creíble, y por sobre todo previsible de este país, que tiene una gran deuda con la sociedad en ese campo. Si la sociedad define la democracia como el estado de derecho, es evidente cuando vemos que ella es sujeta de las manipulaciones, tergiversaciones, chantajes y extorsiones, más claras que las que hemos podido comprobar en las últimas horas, nadie puede estar seguro en este país, y es el tiempo de corregir aquello que está mal y ademas de eso se tiene la oportunidad este domingo de castigar aquellos que se han apartado de lo que se espera debería ser la democracia, es el tiempo de los ciudadanos y en ese sentido nos queda ajustar cuentas con aquellos que se han apartado de manera clara y elocuente del mandato que recibieron de parte de nosotros, sus mandantes. (BFB)

Empresas del Estado

Uno de los grandes desafíos que tenemos en el país es indudablemente el encontrar un modelo económico que nos permita centrar la labor del Estado en lo que le corresponde realizar, cuando vemos mucho de las empresas públicas y especialmente en este verano, en que volveremos a padecer las consecuencias de una empresa monopólica como la ANDE, que no puede garantizar un buen servicio, por diferentes razones, se quejaron este año, porque las tarifas estaban fuera del rango que debieran, se incrementaron  esos números, pero no se mejoró el servicio, ahora aparece el argumento de que vienen de varios años de desfinanciamiento y que por lo tanto llevará todavía una buena cantidad de tiempo, ponerse a la altura y exigencias de la demanda de la gente. Pero si vemos también hay otras empresas públicas como el caso de la INC, que compra una nueva planta para procesar clinker y que ha tenido más de cien fallas, en un período de prueba y que podría ser otro gran elefante blanco, adquirido por el estado a las costas de cada uno de los contribuyentes, vemos de que hay algo mucho más profundo y grave en todo esto, el Estado no sabe hacer bien estas cosas y cada vez nos cuesta mucho más mantener a un personal ocioso y además de todo eso manipulado en tiempos electorales para que voten por que se sigan siendo manteniendo las cosas hasta ahora, nos cuestan mucho las empresas monopólicas del Estado, pero por sobre todo no vemos un rol del estado propiamente, incluso en aquellos sectores en donde debería actuar como elemento regulador del mercado. En definitiva tenemos dificultades filosóficas, administrativas y de gestión. (BFB)

A platazo

Es evidente que las campañas sacan lo mejor y lo peor de las personas, algunos demuestran cual es su verdadera concepción con respecto al poder, que es lo que entienden con respecto al de la prensa, a las encuestas, al twitter. La expresión del presidente Cartes de acusar de muchos de los males del país a los periodistas y especialmente aquellos que son críticos a su gobierno, y afirmar en términos bastantes soeces a la labor que cumplen algunos es una demostración de pobreza de espíritu que dominan a varias personas en estas elecciones. También ha sido noticia el hijo de la dip. Perla de Vazquez, exhibiendo dólares sobre una mesa dispuesto a comprar la voluntad de los votantes santanianos en el dia de los comicios, otras expresiones más se dieron en el transcurso de esto que casi siempre rodea a la práctica electoral y que demuestra, reitero, nuestra pobreza cívica, nuestra pobreza moral y nuestra pobreza argumentativa, no somos un país en el que estamos acostumbrados a debatir sus diferencias y a plantear propuestas, somos más bien personas que responden con insultos y agravios, cualquier afirmación que no sea la que uno comparte o tiene como argumento central. En definitiva las cuestiones electorales han vuelto a mostrar lo peor y pocos casos de lo mejor de nuestra sociedad, y varios de los temores que son permanentes en la vida política nacional, la posibilidad de comprar las voluntades de los votantes o de torcer las voluntades de los trabajadores del sector público, que más de 300mil de ellos, casi siempre son carne de cañón en los procesos electorales.   (BFB)

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