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HA… CHE RETÃ PARAGUAY ✓

¿Quién podrá defendernos?

En el ámbito periodístico, normalmente el mes de enero es un periodo de relajo en materia informativa, porque mucha gente disfruta de unas merecidas o inmerecidas vacaciones. La crisis que se ha desatado en el Gobierno en la semana que pasó, sin embargo, ha sacudido esta tranquilidad.

Solo en pocos países como el Paraguay ocurre que un alto funcionario del Gobierno es objeto de un robo tan común para la gente que estaciona su vehículo en la calle. Pero en este caso el hecho resulta más que llamativo tratándose del VICEMINISTRO DE SEGURIDAD del MINISTERIO DEL INTERIOR.

Hace algunas semanas, Javier Ibarra, quien se desempeñaba en el cargo, fue una más de las tantas víctimas que quedan registradas en las frías estadísticas de la historia delincuencial del país. En este caso el robo se dio frente a su propia vivienda sin que guardia, policía o cámara alguna haya “visto” lo ocurrido. Los ladrones abrieron el techo del vehículo, sin que sonará la alarma y se llevaron varias armas.

El hecho terminó tumbándolo del cargo en medio de llamativas declaraciones realizadas a diferentes medios. Palabras más, palabras menos, Ibarra denunció que fue víctima de una especie de conspiración por parte del secretario general de la Presidencia de la República, Juan Carlos López Moreira (el funcionario más influyente del entorno del presidente Horacio Cartes); del ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), Luis Rojas; y de algunos referentes de la Policía Nacional, aunque en este último caso no los identificó.

Pero no solo mencionó algunos nombres, sino también describió que las armas que le fueron sustraídas de la camioneta fueron a parar a la frontera donde reinan grandes traficantes vinculados a organismos de seguridad del Estado, incluso a la Dimabel, entidad militar que tiene como función velar por el registro de las armas que serán comercializadas en el mercado.

Además, acusó al ministro de la Senad de haber montado y grabado la declaración de un narcotraficante a finales del 2014 (junto con dos parlamentarios) con el objeto de salpicarlo, dejando entrever que aquello solo sirvió para blanquear a narcopolíticos.

No se trata de un funcionario cualquiera ni de alguien que no conoce el ambiente del narcotráfico y de la delincuencia. Se trata del segundo en el ministerio más político del Gobierno, encargado de delinear las acciones relacionadas con la seguridad interna del país, mantener el orden y prevenir y perseguir los delitos y crímenes. Se trata de una persona que cuenta con una amplia experiencia como agente antidrogas, al igual que su inmediato exjefe, el ministro del Interior Francisco de Vargas.

Para algunos, el hecho no pasó de ser una disputa interna más dentro del Gobierno, como muchas otras que tomaron estado público en el pasado, por mera casualidad. Para otros se trata de un hecho que ha trascendido las meras cuestiones personales, que debería ser tenido en cuenta y que incluso debería ser investigado profundamente.

Aunque el Poder Ejecutivo intente poner “paños fríos” al tema, el hecho de que las principales autoridades del Gobierno no hayan explicado públicamente los motivos de esta salida (que fue presentada como una renuncia), deja mucha preocupación en el ambiente y genera daño.

Qué puede pensar y esperar el ciudadano común si sus propias autoridades, especialmente aquellas que están en las instituciones claves para la lucha contra los principales flagelos de la sociedad, están teniendo disputas con denuncias que son alarmantes. Genera daño porque cualquier compatriota o extranjero que quiera desarrollar alguna actividad o arriesgar su capital necesita de la mayor protección del Estado.

Es ingenuo pensar que situaciones como estas pasan desapercibidas, más aún cuando se suman a otras iguales o peores en otros ámbitos del Estado. El Presidente de la República y los ministros del Interior y de la Senad le deben una explicación a la ciudadanía. De lo contrario, muchos terminan haciéndose la misma pregunta que el inefable personaje creado por Chespirito.

Por Roberto Sosa

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/opinion/quien-podra-defendernos-1445050.html

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Acerca de jotaefeb

Un arquitecto jubilado. Aprendiz de todo, oficial de nada. Un humano más. Acá, allá y acullá. Hurgador de cosas cotidianas y trascendentes.

Comentarios

6 comentarios en “¿Quién podrá defendernos?

  1. El discurso de Rice

    Por Jacinto Santa María

    En el mundo existen países que importan agua; que no cuentan con una sola represa hidroeléctrica; que viven en medio de permanentes amenazas a su seguridad; que tienen territorios pequeños y desérticos; y sin embargo han alcanzado envidiables niveles de desarrollo. Ante esto es inevitable preguntarnos: ¿qué es lo que nos pasa a los paraguayos? ¿Cómo se explica que teniendo tantos recursos en abundancia, como energía limpia, agua dulce, tierra fértil, clima ideal, paz, población mayoritariamente joven, estabilidad política y económica, y posibilidades más que suficientes para aprovechar en beneficio de nuestro pueblo las fantásticas oportunidades que nos ofrece el mundo, sigamos en muchos aspectos anclados en el subdesarrollo?

    Una de la razones probablemente sea nuestra ancestral tendencia al chiquitaje; al ovaléma; al oîporãitereíma; y la consecuente conformidad con mantenernos a ras del suelo, cuando podemos volar muy alto como país, teniendo sobradas condiciones para hacerlo.

    Parece que olvidamos que, entre muchas otras proezas, fuimos capaces de desviar uno de los ríos más caudalosos del planeta y construir, mano a mano con los brasileños, la represa hidroeléctrica más grande del mundo. Sí, nosotros, los paraguayos. Muchas veces hemos demostrado que somos capaces, tenaces, trabajadores incansables, y que no nos achicamos cuando tenemos en frente un desafío de gran magnitud.

    Entonces, ¿qué es lo que nos falta? Nos falta visión; mirar más allá de nuestro entorno inmediato; pensar en algo grande para nuestro país, pero posible de alcanzar; ver las oportunidades que tenemos al alcance de la mano; contrastarlas con nuestros recursos; convencernos de su factibilidad; decir “esto es posible, lo vamos a hacer”, y hacerlo.

    Pero como en el fútbol, alguien tiene que dar el puntapié inicial para que todo se ponga en marcha. Ese tiene que ser un visionario. No alguien que espere que las cosas ocurran por casualidad o por inercia, sino alguien capaz de concebir en su mente sueños que parecen imposibles, de ponerlos en acción con la decisión, el coraje, la pasión y la energía necesarias, y de hacer que las cosas ocurran. Solo lo visionarios pueden ser capaces de llevar a un país y al mundo a otra dimensión; a una nueva realidad que beneficie a todos.

    Existe un discurso que pinta de cuerpo entero a un visionario, y del que mucho podemos aprender. Fue pronunciado en la Universidad Rice, en Houston, el 12 de setiembre de 1962, por el presidente John F. Kennedy. En ese discurso, el Presidente no solo explicó por qué quería llegar a la Luna, sino aseguró que esto, a pesar de las dificultades, se lograría antes que ningún otro país y dentro de esa década, para lo cual debía crearse un sinnúmero de condiciones necesarias para lograr el objetivo, que en ese momento no existían.

    Kennedy sabía que la exploración espacial seguiría adelante, con o sin la participación de los EE.UU.; y que en ese momento de la guerra fría, la supremacía en el espacio era crucial para decidir si este iba a convertirse en un lugar de paz y cooperación, o en un nuevo teatro de guerra aterrador.

    El desafío no era menor. Se trataba de llegar a la luna, a 240.000 millas de la Tierra. Para lograrlo se requerían aleaciones de metal que no se habían inventado aún, para construir un cohete gigantesco, capaz de resistir el calor y la presión en grados nunca antes experimentados; que llevaría a bordo a tres hombres, y todo el equipamiento necesario para la propulsión, la dirección, el control, las comunicaciones, la alimentación y la supervivencia, en una misión nunca antes intentada, a un cuerpo celeste desconocido, y luego traerlos de regreso a la Tierra de manera segura, ingresando a la atmósfera a una velocidad mayor a 25.000 millas por hora, resistiendo un calor equivalente a la mitad de la temperatura del sol.

    La complejidad del reto, lejos de desalentar al Presidente, lo entusiasmó mucho más. “Hemos decidido ir a la Luna en esta década y hacer lo demás, no porque sean metas fáciles, sino porque son difíciles, porque ese desafío servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y habilidades; porque ese es un desafío que estamos dispuestos a aceptar, uno que no queremos posponer, y uno que intentaremos ganar, al igual que los otros”, dijo con decisión ante la asombrada concurrencia.

    Para los detractores que nunca faltan, en el discurso de Rice, Kennedy incluyó una reflexión que por su contundencia merece ser destacada:

    “Proponernos nuevos desafíos, nos expone a nuevos problemas y peligros; y los costos pueden ser altos, por lo que no es de extrañar que algunos prefieran que, en lugar de avanzar, nos quedemos donde estamos un tiempo más para descansar y esperar. Pero no hay que olvidar que el mundo fue cambiado por quienes se animaron y se adelantaron; no por los otros”.

    No permitamos que en Paraguay “los otros” nos priven del futuro que merecemos.

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    Publicado por Anónimo | 18 enero, 2016, 5:03 am
  2. Enero de ministros renunciados

    Contradiciendo el viejo dicho: “en enero no pasa nada”, el 2016 arrancó cargado de cambios en la selección de don Horacio. Gattini, de Agricultura, fue reemplazado sin muchas explicaciones, que hubieran venido bien ante diversos cuestionamientos a su gestión.

    Sheila Abed se fue de Justicia para ocupar otro cargo y su reemplazante dijo que la prioridad es “hacer cárceles”. A mí me gustaría decir que la prioridad sería movilizar los procesos pendientes (gran parte de los que están adentro están sin condena) y que no sería mala idea priorizar la educación y la generación de fuentes de trabajo para disminuir la delincuencia… si, ya sé, estoy loco.

    Pero el cambio estrella de este tórrido enero (disculpen, me moría por poner esa palabra) es el del exministro de Seguridad… si, el “ministro de Seguridad que temía por su seguridad”. En realidad, su ida fue el fruto de una pequeña y rápida serie de pequeños y casi jocosos hechos: le roban armas de guerra de un vehículo oficial blindado y que en ese momento dejó sin guardias, luego las armas se quieren vender por internet, él hace unas curiosas declaraciones y aparece un casi risible cartel en el noticiero (lo que la gente que sabe le llama zócalo, ese que dice quien es la persona y da alguna info).

    El curioso zócalo decía: “El viceministro de seguridad teme por su seguridad” y abajo “Pide más seguridad el viceministro de seguridad”. Nunca sabremos si la redundancia fue a propósito o un error, lo cierto es que recorrió las redes y difundió la noticia rápidamente. Poco después llegó el alejamiento del ministro Ibarra: primero dijo que renunció, pero luego reconoció que “pidieron su renuncia” desde el entorno del ejecutivo.

    A mí me quedó la duda: ¿habrá sido por el “zócalo maldito”? Ibarra, el ministro renunciado, está convencido que ese pequeño detalle ayudó. ¿Pueden influir tanto los medios? Eso, quizás, explique tantas compras realizadas el año pasado por… bueno, yasaésloo. Digo yo, que no sé nada…

    Por Sergio Etcheverry

    http://www.extra.com.py/columnistas/enero-de-ministros-renunciados.html

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    Publicado por Anónimo | 17 enero, 2016, 4:14 pm
  3. Incapacidad de instituciones incrementa los actos delictivos

    Cuando debería haber sido lo contrario, el eslabón más débil de la seguridad es la Policía Nacional. Aunque en el transcurso de las últimas tres décadas aumentó en cantidad el número de uniformados y los medios a su disposición para combatir con eficacia la delincuencia también se incrementaron significativamente, la institución continúa en deuda con la sociedad paraguaya. El 2015 dejó en evidencia que, en comparación con años anteriores, disminuyó la respuesta de los agentes ante los hechos delictivos. El problema no se resolverá mejorando el servicio policial: hace falta que todos los sectores del poder social se involucren en la búsqueda de soluciones prácticas, inteligentes y eficaces.

    Siendo brazo auxiliar de la Justicia, los policías son los que dentro de la estructura del Estado se encargan de dos tareas sociales imprescindibles: la prevención de los hechos punibles y la represión de los delincuentes.

    En virtud de la organización de las relaciones entre las personas se ha creado la institución policial que detenta el uso legítimo de la fuerza por mandato legal. La finalidad última de su acción es que las personas que viven en el marco de la legalidad tengan garantizadas su vida y sus bienes. Ello implica adoptar, en tiempo oportuno y con racionalidad, medidas para llevar adelante tal propósito. Y en los casos en los que las normas ya fueron transgredidas, poner en marcha los mecanismos de investigación disponibles para la aprehensión y el castigo de los culpables en instancias judiciales.

    La Policía Nacional, según un informe oficial de la misma –descontando los administrativos, con los cuales alcanza 24.000–, cuenta con 22.300 efectivos actualmente, de los cuales 13.000 cumplen tareas operativas vinculadas directamente con la seguridad ciudadana en lugares públicos.

    Esa cifra implica un notable incremento en cuanto a la cantidad de personal de seguridad solventado por recursos del Estado. Sin embargo, su servicio dista mucho de ser de calidad.

    Los factores que inciden, entre otros, en la mediocridad de la mayoría de los integrantes de las fuerzas policiales deben ser rastreados en causas de orden cultural y económico. La mayoría de ellos provienen de sectores sociales de escasos recursos. Esto determina que su educación –tanto formal como informal– tenga inmensas lagunas que se reflejan en su conducta profesional.

    A ello hay que sumar que el salario que recibe la mayoría es insuficiente en relación con la responsabilidad del trabajo y las necesidades familiares que hay que satisfacer.

    Con estas características, los policías están insertos en un contexto en el que la corrupción es moneda corriente y, en algunos casos, les resulta muy difícil estar al margen de ese ambiente contaminado. Los suboficiales y los oficiales jóvenes ven en muchos de sus superiores una prosperidad económica que no corresponde a su nivel salarial. Entonces, tratan de emularlos de alguna manera. Los casos extremos son los de aquellos que se dedican a actividades delictivas en sus horas libres.

    En materia de seguridad, sin embargo, es equivocado pensar que toda la responsabilidad recae en la institución policial. El mayor peso recae en los políticos que carecen de la voluntad necesaria para revolucionar la institución y en la Justicia lenta y cara que favorece una escala delincuencial que va desde los caballos locos hasta los narcotraficantes.

    Mientras la sociedad –a través de sus gobernantes, las instituciones del Estado y los ciudadanos– no enfrente con coraje e inteligencia el problema de la seguridad en todas sus manifestaciones, los delincuentes seguirán ganando espacios.

    http://www.ultimahora.com/incapacidad-instituciones-incrementa-los-actos-delictivos-n959419.html

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    Publicado por Anónimo | 17 enero, 2016, 3:24 pm
  4. Figuritas de recambio
    José Rojas

    Recuerdo en mi niñez, hace bastante tiempo, disfrutaba con mis amigos la colección de figuritas; un envoltorio de caramelos de miel. Cada uno de estas coberturas tenía la foto de un jugador de fútbol y armábamos nuestros equipos; pero cuando “salía repetido” nos molestaba y casi de inmediato hacíamos el cambio con los amigos.

    Hoy; debería ser así de sencillo en cambio de figuritas, no solo en la política; este fenómeno ataca a todos los sectores; gremiales (de empresarios y trabajadores); y si existiera no tienen la fuerza necesaria para romper el cascarón o son rápidamente absorbidos por la corruptela que califica a los que no terminan de irse.

    En la política. Desde hace bastante tiempo; tratando de datar diría que desde la caída de la dictadura un grupo importante de ciudadanos vienen intentando: primero hacían mucho ruido que incomodaban al dictador; luego, en 1989 salieron de las catacumbas en las que el dictador los mantuvo; a puro pulmón fueron ganando espacios; llegaron a sectores de donde antes se les tenía vedado: el Congreso y Ejecutivo y bastó esto para caer al mismo fango que antes cuestionaban.

    Karina Rodríguez es muestra de ello. Se dice que la corrupción es una opción personal; no tengo datos suficientes para acusarla de corrupta; pero que está muy cerca nadie lo puede desmentir. No habrá tocado dinero, o espero que haya sido así, pero permitió que otra gente lo haga.

    Es probable que no haya sido seducido por el brillo del dinero fácil, pero vaya que manchó años de lucha del sector que representa, tanto social como político. Ante la opinión de la gente que la ve como una más de ese montón de indeseables, ¿cómo hará para explicar que ella es una de las “figuritas de recambio” que tanto se reclama?

    Pero ese no fue su único error; ella se burló del voto que la llevó al Congreso. A Karina la eligieron para diputada, no para directora de un departamento municipal. Su tiempo, conocimientos y esfuerzos están empeñados durante 5 años para elaborar leyes para la gente, desde un curul en Diputados. Manejó su cargo público como si fuera un cambio de gerencia en el sector privado.

    Avaló el cobro de un salario con dinero de la gente para una persona que no se presentaba a trabajar! ¿Ese es el cambio que nos propusieron?; más de lo mismo?

    No cometeré el error de meter a todos en la misma bolsa; pero cada vez son más. Comenzó con Lugo.

    ¿Son estas las figuritas de recambio que tanto nos hablan y que acusan a colorados y liberales como propiciadores de una suerte de oligopolio de la corrupción?

    En el ámbito sindical asistimos a más de lo mismo desde 1989; los mismos rostros de siempre. Dirigentes que cuestionaron extensa dictadura de Stroessner, pero no atinan a darse cuenta que varios de ellos están a punto de romper el récord del dictador, en el poder. Lo peor; no produjeron cambio.

    En la última parte del siglo XX se formó una elite sindical que emergió de los sectores asalariados y sociales en su mayoría perseguidos por el régimen, por entonces mayoritarios en la población. Esta elite influyó fuertemente en el destino del país hasta bien entrada la transición; pero después ante la ausencia de ideas y renovación fueron diluyendo sus fuerzas.

    Hoy, casi todos los dirigentes carecen de credibilidad al punto de arriesgar lo poco que queda de su liderazgo organizando movilizaciones de trabajadores exigiendo reivindicaciones políticas bajo el ropaje de reclamos laborales. No termina ahí; pues ante la orfandad de apoyo de las masas incorporan piqueteros violentos con actuaciones al margen de la ley tratando así infundir temor cuya consecuencia es paralizar un país buscando así un éxito esquivo; que no logran con movilizaciones genuinas; como las de la década de los ’90.

    No terminan de comprender que el problema no pasa por la resistencia del gobierno o de los empresarios; sino de que la misma sociedad los rechaza. Esperan nuevas figuras sin los vicios de sus antecesores.

    Existe una fuerza que está presionando desde abajo; y eso no es nuevo; todas las generaciones surgen de la misma manera. Falta la enérgica determinación ciudadana que empuje en dos sentidos; para hacer espacio en las líneas de liderazgos que hoy ocupan los de siempre y los que pretendieron ser opción, pero cayeron al lodo; como ocurrió con Karina y el otro es empujar para que emerjan más rápidamente las nuevas iniciativas.

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    Publicado por Anónimo | 17 enero, 2016, 3:23 pm
  5. Okúi

    La expresión en guaraní es elocuente. Se desprendió del gajo, cayó, está en el suelo o en desgracia. La palabra define a quien perdió un puesto preferentemente en el sector público y debe volver a ser un simple mortal. Se acabaron los autos, el combustible, los viáticos, los sobresueldos, el ejercicio vergonzoso del poder, el fascinante nepotismo y la colocación de los amigos y amantes. Al que cae, como la fruta al suelo, le esperan cosas muy desagradables y por eso pelean a muerte para que no ocurra ese retorno a la normalidad de la que emergieron.

    Ibarra no logra entender por qué lo sacaron de la función; había perdido toda conciencia del cargo y la responsabilidad que tenía. Culpa a cualquiera que pase enfrente de él. No entiende que si el de la seguridad tiene miedo, debe irse para que venga otro que enfrente a la delincuencia con éxito.

    Él dirá que le hicieron la cama, que la corrupción policial es inmensa y que además nadie nunca lo quiso; pero, en verdad, sus errores fueron determinantes y si no pudo… debe irse.

    Si el gobierno de la eficiencia hubiera medido con la misma vara a todos, es posible que la Selección Nacional se quedara como el equipo de béisbol cubano de gira por EEUU. Con una ejecución baja y de mala calidad de los recursos asignados en el presupuesto, con pedidos de austeridad que coinciden con autoasignaciones de tres aguinaldos por año, con un administrador de Essap que no garantiza agua a nadie, incluidos a los de Sajonia que viven a 20 cuadras de su oficina, y que reconoce que la empresa que administra pierde más del 50% del agua que bombea… Con estos ejemplos: ¿cómo es posible que aún continúen en el cargo? ¿Qué extraño misterio une a los incompetentes en el poder? ¿Qué rara cofradía los protege? Por eso cuando los sacan del cargo quedan tan desconcertados como que Gattini comete la boutade de afirmar que “en 30 meses de ministerio nunca Cartes le llamó para que tomara las decisiones correctas” (sic). ¿Un sincericidio más? Quedan tan turbados ante el jekúi que se deben pellizcar permanentemente para sentirse mortales.

    Esta circunstancia afecta a todos. Karina Rodríguez firma por un ibérico que no trabajó y su jefe comunal lo defiende diciendo que en ese momento él era solo un locutor. ¿Eso significa que si nombra a Mengele como médico podría decir que sus crímenes ocurrieron cuando él no había nacido? Aquí solo le queda apartarla del cargo, a pesar de haber sido contribuyente generosa de su campaña. Si no lo hace, queda pegado a las peores formas de política que lo llevaron al cargo. La gente está harta no de los chanchos del propio chiquero… está harta de los chanchos nomás. Sean del color que fueren. Ese fue el mensaje en Asunción. Si la sostiene, carecerá de autoridad para hacer los cambios y los contrarreformistas habrán ganado la batalla.

    No se puede seguir sosteniendo a Ramírez Zambonini que financia a los hijos de la novia, a los intendentes que malversaron dinero del Fonacide, a los incompetentes y a los corruptos en general. El país no puede aguantar más de esto. Los que amenazan con contar cosas que pasaron adentro deben ser procesados por su complicidad en las funciones que tuvieron. Pero nadie teme al okuipyre porque abajo solo le espera el moho o el paso de una vaca desaprensiva. Por eso… luchan a muerte para no caer.

    Por Benjamín Fernández Bogado

    http://www.ultimahora.com/okui-n959854.html

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    Publicado por Anónimo | 17 enero, 2016, 3:08 pm
  6. El hombre de la sabiduría prestada
    Por Arnaldo Alegre

    Las pupilas se me derretían. El calor caía como una maldición beduina. Así que hurgué en el fondo de mi faltriquera y llamé a un taxi climatizado.

    Como en este país no existe mucha conexión entre una palabra y la realidad que ella dice evocar, no me hice muchas esperanzas sobre la mentada climatización. Minutos después me subí a un vehículo que expedía un tufo que haría escandalizar al mismísimo Satanás.

    Con ganas de ser irónico, lancé: –Calor, no.

    No hubo respuesta.

    –Vamos a un lugar fresco –dije entonces. Impertérrito, el chofer me miró por el retrovisor como diciéndome te llevo a la morgue. Pero por suerte enfiló hacia la zona de los shoppings.

    Para olvidar el candor enfermizo de la tarde, pretendí entablar de nuevo conversación.

    –Qué pucha, chera’a, viste esa mujer que iba a ser jefa de un centro comunal y tenía la sabiduría de una piedra.

    –”El problema de este mundo es que los locos conducen a los ciegos”, Shakespeare.

    Me quedé patitieso. Pero insistí atontado por el calor y esa extraña irrupción de cultura.

    –Estos políticos son capaces de contratar a un mono por un par de votos.

    –”La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”, Groucho Marx.

    –Es una joda. Estos políticos de mier…

    –”Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más”, Oscar Wilde.

    –Este tema de los inundados me da un no sé qué. Por un lado, me parece justo que pidan mejoras; pero, por otro, me parecen unos cómodos que ven la crecida como la única oportunidad de que les den algo de atención y sacar una tajada.

    –”No es vergonzoso nacer pobre; lo es el llegar a serlo por acciones torpes”, Menandro de Atenas. “El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”, Gabriel García Márquez.

    Dos en uno pensé. Che suertete pio. Pero agregué:

    –Encima mi mujer se puso mística y quiere transformar mi humilde ateísmo.

    –”La felicidad es tener una gran familia, cariñosa, diligente, que se preocupe por uno y que esté unida, pero que viva en otra ciudad”, George Burns. “La felicidad es sencillamente buena salud y mala memoria”, Albert Schweitzer.

    –Qué pesado que sos…

    –”El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles, sino importantes”, Wiston Churchill.

    Le dije que pare el auto y al bajarme escuché por último.

    –”Nunca olvido una cara, pero con la suya voy a hacer una excepción”, Groucho Marx.

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    Publicado por Anónimo | 17 enero, 2016, 3:07 pm

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